lunes, julio 12, 2021

Cárdenas y El Cano: dos ejemplos aislados de protestas populares en los prmeros años del Castrismo que fueron aplastadas por fuerzas regulares del ejército de la dictadura

 Los insoportables primeros años

Por Nicolás  Águila

18 enero, 2021

Noto, entre analistas y politólogos cubanos de tomo y lomo, una malsana tendencia a idealizar los años iniciales del castrato. Como si lo que aquel humorista mexicano definiera trivialmente como 'la revolución con pachanga' no hubiera tenido un lado particularmente siniestro que enseguida limitó la espontaneidad pachanguera del pueblo. 

El régimen de Fidel Castro, que se estrenó con un baño de sangre sin precedente en Cuba, seguido de encarcelamientos masivos arbitrarios, se consolidó a base del terror y la sevicia. A lo que se agregaba la escasez creciente y los cambios traumáticos en la mecánica nacional que degradarían considerablemente el nivel de vida de la población, una vez agotados los efectos iniciales de las medidas populistas del comienzo con que se granjeó el apoyo de las capas más pobres y esperanzadas de la población.

Por otro lado, la histeria antirreligiosa a partir de 1960 y la implantación del ateísmo obligatorio, más el adoctrinamiento en las escuelas en 1961, llamado Año de la Educación, terminarían polarizando una sociedad crispada dividida en ñángaras y gusanos. Eran tiempos de sectarismo a tope, de sarampión ideológico, de empacho político. 

'Sarampionados' (por lo del izquierdismo como enfermedad infantil que dijera Lenin) les llamaban a aquellos 'empachados' que te salían al paso a la manera revolucionaria, como si te dieran un pescozón doctrinario: "Negativo, compañero". Mientras tanto, a todas horas, en la radio ponían la conguita de 'La ORI es la candela' y del 'palante y palante', por no hablar de los interminables discursos del charlatán en jefe.

Tal era la irritación y el descontento acumulado en los primeros años que, en 1965, el régimen se vio obligado a abrir la válvula del éxodo para soltar el exceso de presión de una caldera a punto de estallar. Camarioca fue, pues, la culminación del desastre económico-social del régimen castrista en sus primeros cinco años. Un pueblo en estampida le decía NO al comunismo y votaba con los pies.

Al que te diga que el régimen castrista contaba con apoyo mayoritario a mediados de los años sesenta, pídele que te muestre las encuestas u otros estudios demoscópicos que lo demuestren, por no hablar de elecciones, que son las encuestas verdaderas, las de mayor validez y que jamás se celebraron.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Deseo señalar que en esos primeros tiempos hubo una situación de protesta en Las Cañas y el Chico, Provincia de La Habana, que según me han contado, tuvo que intervenir tropas militares para sofocar la situación. Recuerdo que cuando yo era niño e iba en un viaje de fin de semana en el carro de la familia, militares no nos dejaron pasar por la carretera que iban a esos pueblos. Recuerdo que en esos tiempos, se habló entre las personas más de confianza de la familia, que habían habido protestas en esos pueblos o cercanos a ellos.

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Tomado de http://www.miscelaneasdecuba.net


El Silencio de los Calderos


Por Pedro Álvarez Peña
2006-12-19

Sonaron las casuelas vacías de decenas de cardenenses el 16 de junio de 1962. Esta protesta, conocida popularmente como La protesta de las Calderas, tuvo lugar en mi pueblo natal aquel día.

Sobre la misma escuché muchas veces desde mi infancia. En la escuela me dijeron que había sido la gente del barrio de la Verbena, el peor del pueblo según las lenguas, donde unos pocos salieron a la calle. Al preguntar a mi abuelo recuerdo que me dijo que no, que hubo gente de todos lados, más bien mujeres y que estuvieron en la calle Real, Avenida de Céspedes, vía principal de la Ciudad.

Cárdenas conocida como la Perla del Norte, Ciudad Bandera o pueblo de los cangrejos esta situada en la costa, 23º 03' Norte, 81º 22' Oeste, fue fundada como puerto de salida del azúcar pues la producción de la misma se encontraba en auge en la zona en el segundo cuarto del siglo XIX.

Desde temprana edad fue un pueblo de primicias. Primer lugar donde ondeó la bandera nacional sobre suelo cubano (19 de Mayo, 1850). Primera refinería de azúcar de Cuba (1851); primer monumento a Cristóbal Colón en las Américas (1862); primera planta eléctrica para alumbrado público (Septiembre, 1889 segunda del mundo, detrás de New York). Primera ciudad cubana bombardeada al iniciarse la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana (11 de Mayo, 1898. Recuerdo el proyectil incrustado en el edificio de la compañía eléctrica en la esquina de Calzada y Linea a una cuadra de mi casa).

( Espigón de Cárdenas )

Primer mausoleo en Cuba con los restos de héroes de la guerra de independencia contra España (1899). Primer museo público de Cuba, "Oscar Maria de Rojas" (Diciembre, 1899); primer planeador diseñado y construido en Cuba vuela sobre Cárdenas (Diciembre, 1945); primera fábrica de papel de bagazo en Cuba (a mediados de 50as). Después de la revolución fue cuna de la primera semana de la cultura e igualmente de la primera semana del deporte.

Y aunque comencé con ello no mencioné que era el primer acto de "protesta de las calderas" contra la tiranía de Fidel Castro (1962). Se protestó ese día por la implantación de la Libreta de Racionamiento, y en rechazo al camino comunista que ha tomado la revolución. Tengo entendido que los protestantes recorrieron varias cuadras haciendo sonar sus cazuelas de cocina. He oído decir también que entraron los tanques en la ciudad también para aplacar cualquier situación y que Castro mencionó que jamás volvería a pisar ese pueblo cuna del luchador estudiantil José Antonio Echevarria y el comandante expedicionario del Granma José Smith Comas.

Sin embargo estuvo allí casi exactamente un año después de los calderos durante la puesta en mar de 17 nuevas embarcaciones construidas en los astilleros cardenenses el 18 de junio de 1963. En el discurso ese día Castro arremetió: "Y es bueno decirle al lumpen de Cárdenas y a los burgueses de Cárdenas: Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo. ¡Paciencia!, ¡tiempo!, es lo que la Revolución necesita, que irá venciendo todos los obstáculos, lo irá resolviendo todo, irá liquidando los privilegios y las injusticias que quedan, los egoísmos que quedan y los vicios que quedan. ¡Paciencia y tiempo, que el porvenir es de la patria, el porvenir es de la Revolución!"

Con estas palabras parecía tratar de calmar a las amas de casa de la ciudad para que no salieran más a la calle, empero mandaba un mensaje asustador a todo el pueblo de que si intentaban algo se atuvieran a las consecuencias.

De hecho esta protesta de los calderos marcó muchas pautas en mi pueblo. Recuerdo como se comentaba sobre esto con cierto orgullo, de que el pueblo había protestado ante Fidel Castro, algo poco común en el medio en que crecíamos en los años setenta y ochenta. Se decía que era un pueblo de gusanos muchas veces. De hecho muchas familias cardenenses abandonaron la ciudad desde el comienzo de la revolución, un flujo que tampoco ha cesado con los años.

Ejemplo de ello es el caso de Elián González, balserito cubano conocido en todo el mundo. A pesar de todo lo que el régimen quiso ganar con su repatriación no deja de estar claro el argumento de que su madre cardenense, que en paz descanse, se iba del país llevando consigo al pequeño niño en una rudimentaria balsa perdiendo la vida en tal travesía.

Cosa interesante es el pito de la cubanísima. Existe una estación de radio a las afueras de Cárdenas que solo transmite una señal obstructiva en la misma frecuencia de la estación "La Cubanísima" de Miami para que los habitantes del pueblo no escuchen las palabras del exilio.

Otra cosa que muestra la voluntad del régimen para que no se escuchen más calderos en las calles de Cárdenas es la unidad militar 1410 situada en la loma de Fines a las afueras de la ciudad en un lugar estratégico de la carretera a Coliseo hacia el sur, lejos de la costa y en unas alturas. Esta es una de las principales unidades del Ejercito Central.

Ahora la ciudad cuenta con el Museo a la Batalla de Ideas, inaugurado por Fidel Castro el 14 de julio de 2001, después del regreso de Elián. Con esto nuevas griterías se escuchan en las calles, aunque no con casuelas, ni calderos. El pasado 6 de diciembre tuvieron lugar las celebraciones por el séptimo aniversario de la Batalla de Ideas. Los cardenenses desfilaron por las calles de su pueblo hasta el museo donde tuvo lugar un acto revolucionario.

Sin embargo me han llegado rumores del silencio amenazante que se cierne sobre nuestro pueblo y toda Cuba sumida en la incertidumbre del mañana y el cotidiano horripilante presente. De las calles vacías en las noches oscuras, la gente callada cuando no hay desfiles. El miedo endógeno carcome los huesos mas el cerebro piensa libre. La protesta de los corderos.

Fuentes:
Cárdenas, Cuba. Bellísima página de la ciudad hecha por Ernesto J. de la Fé

Circuito Sur, La Historia de Cuba

Discurso de Fidel Castro en el acto celebrado en Cárdenas para botar al mar 17 barcos pesqueros, 18 de junio de 1963.

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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

eddy0155 ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El primer ¨toque de cazuela¨ antiCastrista en Cuba...":

soy de Cardenas y recuerdo aquello,participo como dice tu abuelo gente de todos lados ,una prima mia embarazada estuvo presa por eso y hubo herido por uno de los primeros actos de reùdio y bandalismo organizado por la tirania casterista,porque lo unico que hicieron esas personas fue salir con calderos y gritar¡queremos comida tenemos hambre! y no era mentira.amo mi pueblo aunque vivi en la habana desde el año 63 hasta que sali de cuba toda mi familia es de alla y estoy orgulloso de ser cardenense y hasta de ser gusano conmo dicen los ñangaras.

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Los cosieron a tiros de ametralladora

Por Jose Antonio Fornaris y Odelín Alfonso Torna
 Enero 2, 2014

A HABANA, Cuba, 2 de enero, 2014, José Antonio Fornaris y Odelín Alfonso Torna / www.cubanet.org  – Más de cinco decenios no han podido borrar lo sucedido en El Cano, el 28 de mayo de 1962, un hecho de sangre ejecutado por el ejército liderado por el Comandante Fidel Castro, y que dejó el saldo de un muerto, dos heridos y ocho personas arrestadas durante doce días.

Apenas 14 días después del incidente, este poblado, ubicado a 20 kilómetros del centro de La Habana y con una población entonces de 3 mil 800 habitantes, fue declarado el “Primer Pueblo Socialista de Cuba”.

Muchos se preguntarán por qué Primer Pueblo Socialista de Cuba, si ya Fidel Castro se había declarado marxista-leninista a raíz de la invasión organizada por Estados Unidos por Bahía de Cochino en abril de 1961.

El asesinato de Miguel Ángel Escalante, en presencia de otros diez que jugaban Siló (juego con dados) en un improvisado terreno de pelota, (beisbol) provocó indignación en los habitantes de El Cano. Esto motivó que los comercios privados cerraron, en las puertas de las casas se colocaron cintas negras y se avivaron los toques de cazuelas durante horas.

Por años se trató inútilmente de sembrar la historia de que estos jugadores estaban “haciendo contrarrevolución”. Además de contra Ángel Escalante, una patrulla del ejército, comandada por el capitán Camejo, abrió fuego sobre Sergio Quijano González, Matías Ginebra, Manolo Canilla, Amelio Bello, Bernardo Garrido Fuentes, Pedro Pérez Carrillo, José Antonio González (Pichile), Ángel (Bibijagua) y los apodados Yuyito y Minino.

(Sergio Quijano González testimonia ante el periodista Jose Antonio Fornaris  )

Cien negociantes arrestados

El 29 de mayo de 1962, bajo las órdenes del propio Fidel, el ejército tomó el pueblo y estableció un puesto de mando en las afueras, de lo que se conoce actualmente como la “Cafetería El Caporal”. Fue entonces que se decidió intervenir los negocios privados y declarar a El Cano el “Primer Pueblo Socialista de Cuba”. Más de cien negociantes fueron arrestados ese día, entre ellos los dueños de 17 téjares.

Sergio Quijano González (conocido como Cuquito), de 72 años, es el único que sobrevive a aquel hecho. Ya jubilado, Sergio recuerda como si fuera ayer cada detalle. “Éramos un grupo de 11 ó 12 que jugamos el Siló. Fuimos acusados de hacer contrarrevolución y todo fue mentira. A la voz de ¡alto! todos nos mandamos a correr. Ellos (los militares) mataron a Miguel Ángel e hirieron a Pichile (José Antonio González). A Pichile la bala le entró por detrás de la oreja derecha y le salió por el lado izquierdo de la cara.”

¿Fue esto realmente lo que motivó la intervención de Fidel Castro?

Según recoge el volumen La Historia de El Cano, archivado en la biblioteca del pueblo, el hecho se justifica porque “determinados elementos de la localidad, movidos por sentimientos y espíritus burgueses, ´viejos sargentos políticos que se enriquecieron a la sombra de Guas Iclán o del alcalde Orúe, o productos de la explotación de obreros´, utilizando de pretexto para ello un hecho absolutamente accidental, el 29 de mayo de 1962 se lanzaron a la calle, cerraron sus negocios y trataron de escenificar una algarabía contrarrevolucionaria.”

Socialista por la fuerza

Sin embargo, Ricardo Escalante, sobrino de Miguel Ángel Escalante, recuerda como María, una vecina que vivía a doscientos metros de donde jugaban al Siló, los delató con el ejército: “entonces estos maricas pensaban que ellos estaban haciendo contrarrevolución y los cocieron a tiros con la ametralladora (…) Eso que le llamaron el Primer Pueblo Socialista de Cuba no es por la revolución, fue por ese asesinato que hubo”.

(Dionisio Olivera, testigo ocular)

El masón Dionisio Olivera, testigo ocular del tiroteo con apenas 15 años de edad, considera que El Cano se declaró socialista por la fuerza: “Ellos hicieron una de esas conocidas redadas, no fuimos socialistas, más bien nos socializaron (…) Yo paso ese día y veo el corre-corre, ya estaba lo voz de que no se podía jugar. Entonces se formó el tiroteo y yo como muchacho, en lugar de correr para donde estaba el tiroteo corrí para la finca de mi padre. Cuando llego ahí es que me entero que mataron a Miguel Ángel, que era uno de los que estaba jugando al Siló”.

“Miguel Ángel fue uno más de los jugadores que hubo en el pueblo, El Cano se caracteriza principalmente por ser muy jugador desde hace doscientos años. Hubo un capricho, como todos los caprichos de acabar con las religiones, la masonería y las buenas costumbres, y ellos (los gobernantes) quisieron acabar con el juego. No lo lograron, nunca lo lograron”, agrega Dionisio.

“Lo mataron como a un perro”

Si realmente fueron acusados de contrarrevolución, ¿por qué los jugadores capturados permanecieron solamente doce días en prisión, máxime cuanto este delito a principios de la revolución era condenado con largas penas o el fusilamiento? ¿Por qué Ramiro Valdés (actualmente vicepresidente de Cuba), dijo a Sergio Quijano que “ellos no iban a tener problemas por ese incidente”, mientras la familia del fallecido sufrió por años el acoso de la policía?

En busca de testimonios de familiares cercanos a Miguel Ángel Escalante, dimos con una de sus hermanas. La señora, de unos 70 años, se negó a contar la historia por temor a represalias contra su familia, alegando entre sollozos que lo único que quería era tener a su hermano vivo: “Para que voy a estar removiendo una cosa que sucedió hace tantos años, al final me lo mataron como si fuera un perro; y después vinieron los oprobios y demás cosas que tuvimos que soportar, y que finalmente mató a mi madre.”

El 21 de junio de 1966, uno de los hermanos de Miguel Ángel, Amado Escalante, murió cuando el auto donde viajaba fue impactado por un jeep del ejército, hecho que despertó dudas sobre otro posible asesinato. José Becerra, sobreviviente del accidente e indemnizado con 800 pesos por el gobierno cubano (32 dólares con el cambio actual), dijo al respecto: “fue un accidente de tránsito. Veníamos seis muchachones y tres murieron. Que yo recuerde el culpable cumplió seis años.”

El verdugo siguió paseando las calles

El capítulo “El presente Socialista”, del libro extraído de la biblioteca por un voluntario anónimo, cita que en la etapa “pseudo-republicana, El Cano fue zona en la que proliferó la mala yerba de la politiquería y el compadrazgo. Su influencia perniciosa pretendió hacerse sentir en el decurso de la gloriosa Revolución Socialista.”

Para el masón Dionisio, de aquel incidente “lo que más le mortificó a El Cano fue que el ejecutor, el verdugo (capitán Camejo) siguió paseando por el pueblo, y muchas personas –incluyendo mi tía Carmen, dueña de la farmacia– protestaron. Esto supuestamente llegó a oídos de Fidel Castro, porque la ejecución de todo el plan fue por el propio Fidel Castro allá arriba en El Caporal. Lo vi con sus pies grandes, su cabeza grande y su enorme estatura, dirigiendo todo aquel espectáculo.”

Sin dudas la protesta por la muerte de Miguel Ángel dio curso a la intervención de El Cano y posterior nacionalización de los negocios privados en Cuba, ofensiva fidelista que culminó en 1968, con la llamada Ofensiva revolucionaria. Tiempo después el capitán Camejo escapó a los Estados Unidos en un yate robado.