jueves, junio 09, 2022

Video de 8 de junio de 2022: Marcha por Cuba Libre en la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles (California)

Cubanos por el Mundo


Exiliados cubanos rinden honor a sus presos políticos en El Paseo de las Estrellas de Los Ángeles

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Cubanos por el Mundo

8 de junio 2022

Marcha por Cuba Libre en la Cumbre de las Américas en Los Ángeles (California)


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Tomado de https://www.cubanet.org/

Cumbre de las Américas: ¿Qué buscaba el castrismo el Los Ángeles?

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El régimen castrista, como los de Nicolás Maduro y Daniel Ortega, con su soberbia, su tozudez autoritaria y su talante represivo, se autoexcluyen de cualquier reunión de gobernantes democráticos

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Por Luis Cino

9 de junio, 2022

LA HABANA, Cuba. — A inicios de la década de 1960,  una de las consignas que más repetían las masas enardecidas por el Hipnotizador en Jefe era “Cuba sí, yanquis no”. Cosa excepcional en el repertorio castrista, era una consigna que no hablaba de muerte. Pero casi, porque la decisión de Fidel Castro de declarar comunista a su régimen, aliarse al Kremlin y, en abierto desafío a los Estados Unidos, instalar en Cuba misiles nucleares rusos,  nos ponía al borde del exterminio masivo.

Fidel Castro, una vez en el poder, se enfrascó en lo que había asegurado en una carta de 1958 a Celia Sánchez que sería el objetivo de su vida: la lucha contra los norteamericanos. Y los muchos cubanos que se dejaron fascinar  por el Comandante se sumaron a su cruzada antiyanqui. De golpe y porrazo, renegaron de las películas de Hollywood, del béisbol de las Grandes Ligas, de Tarzán y Superman, de Elvis, el rock and roll y el twist, de los chicles y la manía de decir okay, thank you y otras muchas palabras en inglés, para celebrar la demolición del águila del monumento a las víctimas del Maine, arrollar tras congas que insultaban a los yanquis y arrojar al mar, para que las olas los destruyeran contra los arrecifes, ataúdes que simbolizaban las compañías norteamericanas expropiadas por el régimen revolucionario.

Recuerdo haber visto en la TV, cuando tenía unos seis años, a una multitud que gritaba “Cuba sí, yanquis no” en un acto en el Estadio Latinoamericano del Cerro, haciéndole el coro a un colombiano con boina y acordeón que estaba en la tribuna invitado por el Máximo Líder y que cantaba, desafinando a más no poder, “Con OEA o sin OEA ganaremos la pelea”.

Era en 1962, y hacía unos días que Cuba había sido expulsada de la Organización de Estados Americanos en la reunión de cancilleres de Punta del Este, Uruguay, sin que valiera de mucho la descomunal perreta del representante del régimen castrista, Raúl Roa.

Cuarenta y siete años después, en 2009, los países del continente, buscando el regreso de Cuba al sistema interamericano, eliminaron la resolución de suspensión de 1962 y algunos gobiernos hasta intentaron un desagravio. Pero el régimen castrista afirmó que jamás regresaría a la OEA, a la que califica como “un ministerio de colonias yanquis”.

Aunque los tiempos hayan cambiado en el continente, Cuba, bajo la continuidad neocastrista, cada vez más al modo estalinista, sigue anclada en el más pretérito e inamovible de los arrecifes jurásicos.

Llama la atención que el régimen cubano, que no esconde su desdén por el sistema interamericano, la democracia y los derechos humanos tal y como son internacionalmente reconocidos, y que culpa de todos sus males a los Estados Unidos, haya protagonizado un escándalo de argolla por no haber sido invitado —y tampoco sus satrapías aliadas de Venezuela y Nicaragua— a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles.

El régimen castrista, como los de Nicolás Maduro y Daniel Ortega, con su soberbia, su tozudez autoritaria y su talante represivo, se autoexcluyen de cualquier reunión de gobernantes democráticos.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador es un camaján politiquero que pretende capitanear una izquierda continental  panamericanista, sirviendo lo mismo de custodio de la frontera norteamericana que de alcahuete del neocastrismo. Podrá conseguir deslucir la Cumbre, pero a muy pocos habrá convencido de la conveniencia de no excluir de la cita a las dictaduras de la región.

Los gobernantes a la fuerza de Cuba, Venezuela y Nicaragua desentonarían entre presidentes de gobiernos democráticamente elegidos. Su lenguaje desfasado no sería asimilado. Y de ningún modo aceptarían asumir  compromisos democráticos que les puedan eventualmente atar las manos. Entonces, de qué serviría su presencia? Para posar de víctimas y formar algarabía con su show antiyanqui? Para eso, pueden ahorrarse el viajecito a Los Ángeles.

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1 Comments:

At 1:21 a. m., Anonymous Realpolitik said...

Pero, a pesar de los flagrantes ejemplos de desastre "socialista" encarnados por Cuba, Venezuela y Nicaragua, los "latinos," hasta los chilenos con su historia y los colombianos con la suya, persisten en jugar con la candela izquierdista que tanto les gusta y que nada les ha resuelto ni les resolverá, sino todo lo contrario. Por eso yo rechazo la etiqueta de "latino," pues me resulta demasiado ajena y hasta bochornosa, y los "latinos" se han portado MUY mal con Cuba.

 

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