martes, mayo 06, 2025

Dagoberto Valdés Hernández: EL MITO DE LAS MASAS. LA OPINIÓN PÚBLICA

 
Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL MITO DE LAS MASAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

Mayo 5, 2025

He escuchado en estos días, después del primero de mayo, a personas que expresan su decepción por aquello de que “van muchas personas a marchar estando la situación tan crítica, sin tener que comer, ni agua, ni corriente, ni medicamentos…”. Visto así puede ser desalentador, yo prefiero mirar a la profundidad del hecho para que no nos penetre un mensaje ilusorio.

Comencemos diciendo que en los países donde se ha impuesto un régimen totalitario, es decir, que controla todas las instituciones, los centros de trabajo, las escuelas, y hasta la vida misma de los ciudadanos, hay creados unos mecanismos de presión, de chantaje, que no solo coaccionan a una gran parte de la población, sino que las amenaza con perder el trabajo y con perder la carrera universitaria o posiciones ventajosas en la sociedad. Es verdad que lo ideal sería no ceder al chantaje, no doblegarse ante las presiones, pero no todo el mundo tiene vocación de mártir civil o incruento.

Sin embargo, también es verdad que, para el nivel de control total sobre los centros de trabajo, estudio, instituciones burocráticas, barrios y personas, el porciento de los que van a desfilar es mucho menor que la población activa y consciente. Solo se necesitaría, para darnos cuenta de la proporción mínima, calcular el total de la población cubana y la cantidad de personas que desfilan, incluso teniendo en cuenta las abultadas cifras oficiales.

Solo un ejemplo: la población de La Habana oficialmente es de dos millones, 156 mil, 350 habitantes, según estimado de 2024, y según cifras oficiales desfilaron unos 600 mil habaneros, lo que significaría solo el 27,8% de la población de la capital, siempre considerando que los cálculos de participantes son los del régimen. No llega ni a un tercio de los habitantes de La Habana. Si eso fuera un referendo libre, evidentemente se podría considerar que ni la mitad de la población, ni siquiera la tercera parte, apoya al sistema. Pero estos son solo cálculos aritméticos aproximados y difusos. Otra cosa sería medir la opinión del pueblo cubano en cada cola, en cada esquina, en cada apagón, en cada hospital de Cuba. Todos sabemos cuál sería el resultado.

El mito de las masas

Profundizando en el análisis, podríamos considerar otra forma de abordar este fenómeno de los desfiles que tanto desánimo y frustración produce. Se trata de uno de los mitos más alimentados por el régimen: el mito de las masas.

Comencemos por recordar lo que significa la palabra “mito”. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), mito es una: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Historia ficticia que encarna algún aspecto universal de la condición humana”. Y la RAE fija como sinónimos de mito: “fábula, leyenda, ficción, quimera, invención, cuento”. El Diccionario digital de Conceptos define que “Un mito es un relato tradicional, sagrado, dotado de carácter simbólico, que narra como si fueran reales, acontecimientos extraordinarios y trascendentes”.

En este sentido podemos afirmar que las revoluciones, en todos los tiempos y geografías, han construidos sus propios mitos. Uno de ellos es “el mito de las masas” que es el relato ficticio y fuera del tiempo histórico, que narra como si fuera real que las masas tienen pensamiento y voluntad propios, y son las que protagonizan acontecimientos extraordinarios y heroicos.

La historia y la experiencia de muchos pueblos demuestran que esto no es más que un mito, un relato construido para apoyar el protagonismo y el poder de un pequeño grupo. Podemos poner algunos ejemplos:

Las masas enardecidas que recibieron a Jesucristo en su entrada en Jerusalén aquel primer Domingo de Ramos fueron las mismas que al viernes siguiente vociferaban: crucifícalo, crucifícalo. Mientras que la verdadera trama la tejían las autoridades civiles y religiosas usando a las masas como presión y apoyo. Las masas sin criterio y sin voluntad propia son las mismas que un día apoyan a Cristo y otro día apoyan a Pilato. El mismo Jesús lamenta la vaciedad y lo variable de su pueblo cuando dice: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como junta la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! ¡Miren cuán desolada queda la casa de ustedes!” (Mateo 23, 37-38).

Una de las enseñanzas de este pasaje para Cuba hoy es que: con las masas no se construye la unidad de los pueblos. Es educando sus conciencias, enseñándoles a pensar y construyendo consensos de mínimos en la pluralidad, cómo se puede alcanzar la unidad respetando la diversidad de roles de la sociedad civil.

Otro ejemplo, más reciente: En los últimos momentos antes de la caída del régimen de Nicolae Ceausescu en Rumanía, todos recordamos las imágenes de aquella plaza en la que la masa, veleidosa y tornadiza, se congregaba para aplaudirlo. Dios quiera que en Cuba no suceda ni como en Jerusalén ni como en Rumanía, porque la actitud de las masas ha sido históricamente voluble. Masa no es pueblo. Masa no es comunidad. La nación es la comunidad de personas libres y responsables. Eso queremos que sea Cuba: una nación libre y soberana, unida en la diversidad.

La opinión pública

Por mucho que la propaganda repita hasta la saciedad que la situación es otra, todos los que vivimos en Cuba sabemos cuál es la realidad. Por mucho que organicen desfiles y actos de masas, todos los cubanos, incluidos los que van al desfile y los que lo organizan, sabemos perfectamente cómo está la situación en Cuba y en qué etapa terminal está la crisis sistémica en que vivimos o sobrevivimos. La masa es a la propaganda lo que la opinión pública es a la realidad. Masa y propaganda son volubles y cambian en un día. La opinión pública y la realidad son tozudas y llevan tiempo y trabajo perseverante para cambiarlas.

No en vano respondió el Padre Félix Varela a esa pregunta que desanima y paraliza: “…a los que siempre andan diciendo: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Es preciso ponérselo? …Fórmese la opinión y basta… y perciba todo el mundo que los ánimos están de acuerdo y entonces… ¡Gato escaldado, del agua fría huye!” (Varela, F. “El Habanero” II, 239).

En Cuba hoy, todo el mundo percibe la realidad que estamos viviendo. Los ánimos de los cubanos de hoy no están para creer en mitos sino para transformar las realidades.

Los mitos caen cuando la realidad se impone. Y cuando los mitos caen, los ánimos se levantan.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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ErnestoMiami

31 de mayo, 2025

¿Por qué Marchan en Cuba? La farsa que el régimen NO quiere que veas

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Al Rojo Vivo

1 de mayo, 2025

Gobierno cubano celebra el Primero de Mayo en medio de apagones y escasez de alimentos

Mario J. Pentón

Mato 3, 2025

Los mejores momentos del 1 de Mayo en Cuba ¡Prepárate para reírte!

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Nota del Bloguista del Bloh Baracutey Cubano

Recientemente Dagoberto obtuvo el grado de Doctor por una universidad  en España.

Tomado de https://centroconvivencia.org/

Palabras del Director de Tesis Doctoral de Dagoberto Valdés Hernández. Madrid, 21 de enero de 2025

Por Dr. José Ángel Agejas

Con la venia del tribunal

Agradezco al presidente la oportunidad que me brinda de tomar la palabra en primer lugar para comentar, como director de la tesis que el doctorando Don Dagoberto Valdés Hernández acaba de exponernos, con el título: “Fundamentos antropológicos y filosóficos en la obra de José Martí: un proyecto humanista para la sanación del daño antropológico y la reconstrucción de Cuba”. Estimo oportuno destacar algunas cuestiones relativas a su trabajo que, a mi juicio, ayudan a comprender algo mejor el marco teórico y vital del que surge esta investigación, el alcance de sus logros y las posibles limitaciones que hayan podido descubrir en ella.

Ha sido un honor para mí dirigir y acompañar a don Dagoberto en su minucioso, exigente y riguroso trabajo de lectura y análisis de la obra de José Martí. Cuando don Dagoberto se dirigió a mí para solicitar mi acompañamiento en estos años de trabajo, he de reconocer que me sorprendieron dos cosas que veo muy oportuno destacar aquí: la primera relacionada con su capacidad de trabajo y formación, era su humildad, una virtud esencial en el genuino trabajo intelectual que se disponía a emprender. No hacía alarde ni de su elevada preparación ni de su dilatada experiencia. Y la segunda, más directamente vinculada con el tema de la tesis, era su amplia experiencia en el conocimiento de las cuestiones sociopolíticas muy especialmente en su amada Cuba natal.

Además, creo que es de justicia mencionar el especial esfuerzo que para don Dagoberto ha supuesto mantener la disciplina de trabajo científico y académico en las particulares condiciones que atraviesa la sociedad cubana y que, si bien todos conocemos en abstracto, se convierten en un auténtico y sorprendente viacrucis cuando uno concierta una reunión online y le cortan o bien el suministro eléctrico, o bien el acceso a Internet… O cuando es llamado una y otra vez por las autoridades policiales para que dé minuciosa cuenta de sus encuentros con estudiosos o activistas de la diáspora cubanadurante los viajes de estudios a España o a otros países del entorno norteamericano.

Como el tribunal ya conoce por la documentación que aportó el doctorando para la defensa de su tesis, junto a su amplia formación intelectual que comprende su ingeniería, master en ciencias sociales, es de justicia señalar los diversos premios internacionales por su trabajo en pro de la justicia, la paz y la convivencia. Al mismo tiempo, destacan en este sentido su más de 20 años en el think tank actualmente denominado Centro de Estudios Convivencia (CEC) heredero y continuador del extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa.

Su investigación ha supuesto, además, un claro desarrollo de la labor científica en el marco del espíritu y misión de la Universidad Francisco de Vitoria donde el diálogo entre fe y razón permite el desarrollo de una ciencia abierta en la que las relaciones efectivas entre los marcos teóricos y hermenéuticos de las distintas ciencias superan el bloqueo y reduccionismo ideológicos para acercarse al conocimiento tanto de la obra de José Martí como de la realidad social cubana, con la narrativa propia de quien busca comprender para promover la dignidad de la persona y el bien común.

La recuperación de la obra del padre de la patria cubana y la fecundidad real y nada ideológica de su pensamiento es uno de los méritos que me gustaría destacar de este trabajo a la luz de estas claves epistemológicas.

Otro de los méritos de esta tesis es la coherencia, unidad y sistematicidad con los que la madurez intelectual del doctorando ha elaborado un itinerario de lectura de la obra de José Martí rico en proyección y matices al tiempo que plenamente coherente con el autor, su formación, su biografía y sus intenciones, lejos de manipulaciones sectarias o ideológicas.

Me permito destacar, por último, el esfuerzo de síntesis clarificadora que en la tesis ha llevado a cabo de un pensamiento que puede dar lugar a prolijos desarrollos y ensayos que, estoy convencido, serán uno de los frutos en la prospectiva de ese trabajo, pero que por rigor debían quedar en este momento, precisamente, esbozados como líneas o prospectivas de investigación y difusión para el futuro.

Lejos de la comodidad por lo ya alcanzado, su espíritu de trabajo destaca en las incontables actividades del mencionado Centro de Estudios y, particularmente, en los análisis semanales que publica acercando ese diálogo entre ciencia, razón y fe, para comprender mejor el día a día de su país. Baste apuntar aquí, por ejemplo, su columna de este pasado lunes (20 de enero) acerca de las excarcelaciones de presos políticos y las claves que ofrece para comprenderlas y valorarlas adecuadamente. El daño antropológico, la propuesta humanista y el vínculo con el día a día a los que alude el título de la tesis, tienen en estas columnas semanales un claro ejemplo de fecundidad y desarrollo.

Y en esta línea no puedo dejar de señalar algo nada casual. Precisamente hoy, hace 27 años, iniciaba Juan Pablo II la primera visita de un Papa a Cuba. En las palabras de despedida, en el aeropuerto de La Habana, el Pontífice señaló: “Antes de abandonar esta capital, quiero decir un emocionado adiós a todos los hijos de este País: (…), confiando en que continuarán conservando y promoviendo los valores más genuinos del alma cubana que, fiel a la herencia de sus mayores, ha de saber mostrar, aun en medio de las dificultades, su confianza en Dios, su fe cristiana, su vinculación a la Iglesia, su amor a la cultura y las tradiciones patrias, su vocación de justicia y de libertad. En ese proceso, todos los cubanos están llamados a contribuir al bien común, en un clima de respeto mutuo y con profundo sentido de la solidaridad”. Como puede fácilmente comprobarse, el trabajo de esta tesis engarza perfectamente con aquella invitación del Papa Magno de mantener la fidelidad a la herencia recibida y promover los valores más genuinos del alma cubana y alentar el trabajo en pro del bien común.

A este tribunal compete valorar realmente los méritos y logros del trabajo del doctorando. Las limitaciones y fallos del mismo son consecuencia no buscada de la poca pericia de este director. Aprovecho la oportunidad para agradecer, una vez más, a este tribunal su trabajo y atención, y al doctorando la confianza depositada en mí.

Muchas gracias.

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jueves, junio 09, 2022

Video de 8 de junio de 2022: Marcha por Cuba Libre en la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles (California)

Cubanos por el Mundo


Exiliados cubanos rinden honor a sus presos políticos en El Paseo de las Estrellas de Los Ángeles

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Cubanos por el Mundo

8 de junio 2022

Marcha por Cuba Libre en la Cumbre de las Américas en Los Ángeles (California)


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Tomado de https://www.cubanet.org/

Cumbre de las Américas: ¿Qué buscaba el castrismo el Los Ángeles?

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El régimen castrista, como los de Nicolás Maduro y Daniel Ortega, con su soberbia, su tozudez autoritaria y su talante represivo, se autoexcluyen de cualquier reunión de gobernantes democráticos

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Por Luis Cino

9 de junio, 2022

LA HABANA, Cuba. — A inicios de la década de 1960,  una de las consignas que más repetían las masas enardecidas por el Hipnotizador en Jefe era “Cuba sí, yanquis no”. Cosa excepcional en el repertorio castrista, era una consigna que no hablaba de muerte. Pero casi, porque la decisión de Fidel Castro de declarar comunista a su régimen, aliarse al Kremlin y, en abierto desafío a los Estados Unidos, instalar en Cuba misiles nucleares rusos,  nos ponía al borde del exterminio masivo.

Fidel Castro, una vez en el poder, se enfrascó en lo que había asegurado en una carta de 1958 a Celia Sánchez que sería el objetivo de su vida: la lucha contra los norteamericanos. Y los muchos cubanos que se dejaron fascinar  por el Comandante se sumaron a su cruzada antiyanqui. De golpe y porrazo, renegaron de las películas de Hollywood, del béisbol de las Grandes Ligas, de Tarzán y Superman, de Elvis, el rock and roll y el twist, de los chicles y la manía de decir okay, thank you y otras muchas palabras en inglés, para celebrar la demolición del águila del monumento a las víctimas del Maine, arrollar tras congas que insultaban a los yanquis y arrojar al mar, para que las olas los destruyeran contra los arrecifes, ataúdes que simbolizaban las compañías norteamericanas expropiadas por el régimen revolucionario.

Recuerdo haber visto en la TV, cuando tenía unos seis años, a una multitud que gritaba “Cuba sí, yanquis no” en un acto en el Estadio Latinoamericano del Cerro, haciéndole el coro a un colombiano con boina y acordeón que estaba en la tribuna invitado por el Máximo Líder y que cantaba, desafinando a más no poder, “Con OEA o sin OEA ganaremos la pelea”.

Era en 1962, y hacía unos días que Cuba había sido expulsada de la Organización de Estados Americanos en la reunión de cancilleres de Punta del Este, Uruguay, sin que valiera de mucho la descomunal perreta del representante del régimen castrista, Raúl Roa.

Cuarenta y siete años después, en 2009, los países del continente, buscando el regreso de Cuba al sistema interamericano, eliminaron la resolución de suspensión de 1962 y algunos gobiernos hasta intentaron un desagravio. Pero el régimen castrista afirmó que jamás regresaría a la OEA, a la que califica como “un ministerio de colonias yanquis”.

Aunque los tiempos hayan cambiado en el continente, Cuba, bajo la continuidad neocastrista, cada vez más al modo estalinista, sigue anclada en el más pretérito e inamovible de los arrecifes jurásicos.

Llama la atención que el régimen cubano, que no esconde su desdén por el sistema interamericano, la democracia y los derechos humanos tal y como son internacionalmente reconocidos, y que culpa de todos sus males a los Estados Unidos, haya protagonizado un escándalo de argolla por no haber sido invitado —y tampoco sus satrapías aliadas de Venezuela y Nicaragua— a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles.

El régimen castrista, como los de Nicolás Maduro y Daniel Ortega, con su soberbia, su tozudez autoritaria y su talante represivo, se autoexcluyen de cualquier reunión de gobernantes democráticos.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador es un camaján politiquero que pretende capitanear una izquierda continental  panamericanista, sirviendo lo mismo de custodio de la frontera norteamericana que de alcahuete del neocastrismo. Podrá conseguir deslucir la Cumbre, pero a muy pocos habrá convencido de la conveniencia de no excluir de la cita a las dictaduras de la región.

Los gobernantes a la fuerza de Cuba, Venezuela y Nicaragua desentonarían entre presidentes de gobiernos democráticamente elegidos. Su lenguaje desfasado no sería asimilado. Y de ningún modo aceptarían asumir  compromisos democráticos que les puedan eventualmente atar las manos. Entonces, de qué serviría su presencia? Para posar de víctimas y formar algarabía con su show antiyanqui? Para eso, pueden ahorrarse el viajecito a Los Ángeles.

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jueves, enero 06, 2022

Julio M. Shiling: Cuba 2022: hacia el debilitamiento del régimen

 
Tomado de https://elamerican.com/cuba-

Cuba 2022: hacia el debilitamiento del régimen

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Una solución militar para la liberación de Cuba, no debe ser rechazada bajo ninguna circunstancia

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Por Julio M. Shiling

01.05.22

[Read in English]

Paradójicamente, los acontecimientos en Cuba en 2021 fueron en dirección contraria a lo que ocurrió en el resto de América Latina. Mientras que los movimientos de extrema izquierda ganaban poder o impulso en toda la región, la isla era un hervidero de resistencia de masas abierta contra la dictadura comunista, que ya tiene sesenta y tres años. Dado el hecho de que el socialismo latinoamericano está imperialmente requisado desde La Habana, esta situación es irónica pero, no obstante, un hecho frío. En 2022, Cuba podría (o debería) ir en la dirección de una mayor decadencia y debilitamiento del régimen.

El año 2021 terminó con hasta 13,000 presos y condenados políticos en Cuba, según Prisoners Defenders (“Defensores de los Prisioneers”) (DPO). Teniendo en cuenta que el código penal castrocomunista dicta sentencias “pre-delictivas”, muchos cubanos han estado languideciendo en prisión por “delitos” que nunca fueron realmente cometidos. La política estatal del régimen marxista-leninista de criminalizar los actos con base en la sospecha de intención, aumenta enormemente la población carcelaria.

La ONG de vigilancia de los derechos humanos con sede en España añadió en el citado informe del 4 de enero de 2022 que 955 personas fueron añadidas al sistema de prisiones políticas comunistas cubanas. De los 842 que aún sufren cautiverio, más de 700 son del Levantamiento Cubano del 11 de Julio (11J) y de la Marcha por el Cambio Cívico del 15 de noviembre (15N). Cubalex, un servicio jurídico y grupo de derechos humanos, sitúa la cantidad exacta en 710.

La PDO señaló que 387 presos ya han sido condenados, de los cuales 132 han sido acusados de “sedición”, que suele conllevar penas de 20 años a cadena perpetua. La mitad de los 32 menores condenados lo fueron por “sedición”. 137 presos procesados por cargos no relacionados con la sedición se enfrentan a penas de cárcel de más de 10 años. 107 de este grupo de presos políticos son mujeres. 

Con este telón de fondo y a pesar de que los manifestantes del 11J se enfrentaron a una brutal represión, como revelan estas sentencias bárbaras de larga duración, el pasado mes de noviembre se produjeron 353 protestas en toda la isla, según el Observatorio Cubano de Conflictos. 274 de estos actos públicos de descontento se realizaron antes o después del 15N. El pueblo cubano se opone claramente a la continuidad del régimen comunista.

La cuestión que se plantea es qué pueden hacer las naciones libres, la comunidad cubana en el exilio y otras personas amantes de la libertad para ayudar en el proceso de liberación que se está desarrollando en Cuba. Hay una multitud de cursos de acción de política pública que los gobiernos democráticos pueden claramente hacer. Lo importante es tener en cuenta, para acertar, el fin. Este no puede ser otro que el desmantelamiento sistémico total.

Es decir, hay que derrocar al castrocomunismo y poner en marcha un procedimiento de democratización con generosas dosis de justicia transicional y jurisprudencia preventiva antisistema para salvaguardar de futuros retornos enmascarados de corrientes socialistas no deseadas.

Una solución militar para la liberación de Cuba, no debe ser rechazada bajo ninguna circunstancia. La única razón por la que el alemán o el ruso no son hoy la lengua oficial internacional, es porque la fuerza letal se enfrentó a la amenaza del fascismo y del comunismo soviético. Dada la cobardía crónica que exhiben muchos de los líderes democráticos actuales, hay otras opciones estratégicas que tienen más posibilidades de ser implementadas.

El 18 de diciembre de 2021, la Asamblea de la Resistencia Cubana, una coalición de organizaciones cubanas del exilio y de la oposición, redactó un conjunto de objetivos a seguir y tituló una Declaración del Taller de Acción y Trabajo por la Libertad de Cuba (Declaración). Esta formulación política, a pesar de su brevedad, encierra un enfoque integral para ayudar a que Cuba sea libre.

La Declaración se centra en nueve iniciativas que contribuirían en gran medida a la libertad de Cuba. Lo común de todas estas medidas no es solo asegurar la privación de recursos para frustrar el terrorismo de Estado y otros mecanismos de mantenimiento del régimen, sino que fusiona con ellas principios morales. Esto es fundamental. Los procesos de democratización exitosos que siguen a la liberación han demostrado que la institucionalización de los instrumentos de poder republicanos se apoya en una ética democrática válida. 

El Partido Comunista de Cuba es señalado por ser, como afirma su legalismo, la entidad responsable de sostener la situación tiránica en Cuba. Su papel como “la fuerza guía y rectora de toda la sociedad y el Estado cubano” (artículo 5 de la Constitución comunista cubana) debe enfrentarse a la rendición de cuentas.

El régimen castrista ha recibido históricamente financiación, no solo de aliados como la antigua URSS y la Venezuela de Chávez-Maduro, sino también de instituciones democráticas públicas y privadas como la Unión Europea, el Club de París, el Club de Londres y otros organismos estatales, regionales e internacionales. Teniendo en cuenta su práctica inmoral de arrendar a los trabajadores cubanos y saquear el 75-92 % de sus salarios, una práctica neoesclavista que viola los convenios laborales internacionales, el comportamiento decente justifica el cese inmediato de la financiación del mal.



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miércoles, noviembre 24, 2021

Video: Explosiva Entrevista. Ninoska Pérez y Lourdes Ubieta entrevistan a Yunior Garcia Aguilera

 Lourdes Ubieta

23 de noviembre 2021

💥Explosiva Entrevista!💥 Ninoska Pérez y Lourdes Ubieta entrevistan a Yunior Garcia Aguilera


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Tomado de https://www.cubanet.org/

La manía izquierdista de la novísima disidencia

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Los novísimos opositores de izquierda, a falta de talento, lo aparentan, manejando un lenguaje metatrancoso, salpicado de abundantes citas de filósofos griegos, de Marx, Gramsci y los sociólogos de la Escuela de Frankfurt

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Por Luis Cino

22 de noviembre de 2021

LA HABANA, Cuba.- De Yunior García Aguilera me sorprendió, como a todos, su apresurada partida a España, facilitada (digan lo que digan) por el chantaje de la dictadura. Lo que no me cogió por sorpresa fue su devoción por la izquierda que no se cansa de proclamar. En realidad, nunca la ocultó. En esa devoción se basaba su esperanza de que, apelando a la Constitución, al leguleyismo castrista, las instituciones de la cultura oficial y solicitando la mediación de Silvio Rodríguez, terminaría por convencer de las buenas intenciones de la Marcha Cívica a la dictadura que todavía llamaba “revolución” y consideraba reformable.

Conozco en la disidencia a muchos así, pricipalmente jóvenes y con pretensiones intelectuales. Son esos disidentes que antes de entrar en materia anticastrista -si es que alguna vez entran y no se van antes por las ramas y se quedan enredados en ellas-  creen necesario, imprescindible, declarar que son de izquierda, anticapitalistas y que aspiran, como si eso fuera posible, a un socialismo democrático y participativo.

En la plataforma Archipiélago abundan esos que, justo cuando el oficialismo arreciaba el barraje de su artillería contra ellos, atribuyéndoles siniestras intenciones a la marcha cívica, trataban de justificarse explicando que no eran de ningún modo “contrarrevolucionarios”, creían en la perfectibilidad del socialismo castrista y estaban en contra del embargo, que invariablemente llamaban “bloqueo”.

La novísima disidencia se opone al régimen de la continuidad inmovilista, por considerarlo desfasado y fallido, pero no rompe con los esquemas ideológicos del socialismo castrista, sigue atrapada en ellos, apropiada de su discurso y su metarelato, sin acabar de sacarse del alma a Fidel Castro y Che Guevara.

En Cuba, la manía izquierdista viene de lejos en la historia. En la República, luego de la revolución de 1930 contra la dictadura de Machado y hasta el triunfo de la insurgencia fidelista, en el espectro político predominó la izquierda. Y no me refiero precisamente al PSP (Partido Socialista Popular). Tanto los auténticos de Grau como los ortodoxos de Chibás eran de izquierda, socialdemócratas. Hasta Batista, que no dudó en pactar con los comunistas, fue alguna vez de izquierda.

Y luego vino el atontador bombardeo de adoctrinamiento ideológico al que han estado sometidos más de tres generaciones de cubanos durante los 62 años del régimen castrista.

No olvidemos que algunos de los más prominentes líderes de la primera oposición (Elizardo Sánchez, Manuel Cuesta Morúa, Vladimiro Roca) provenían de la izquierda.

En la mayoría de los casos de los novísimos disidentes, si no es producto de una confusa indigestión ideológica ese radicalismo izquierdista es pura pose esnobista, oportunismo. Sinvergüencería del hombre nuevo. Alharaca para llamar la atención mediática, pero sin quemar las naves, quedando bien con los muertos y no del todo mal con el matador.

Y hablo de la mayoría de los casos, porque en otros, el surgimiento de ciertos personajes es jugada preparada por el régimen para crear, a su imagen y semejanza, una oposición leal que esté disponible cuando necesite usarla para simular una apertura.

Muchos jóvenes, intoxicados desde la escuela primaria por el adoctrinamiento castrista, aunque se lo propongan, no disponen de otro discurso al que echar mano que no sea el que escucharon desde niños, cuando eran pioneritos por el socialismo. Por eso se apropian y replican con fervor de catecismo ese discurso.

Les crea sentimiento de culpa, cargo de conciencia, asquitos, que alguien pueda pensar que están a la derecha. Consideran que ser conservador abochorna, es de mal gusto, demodé. En cambio, ser progre, de izquierda, es chic, tiene onda.

La derecha, tan poco fotogénica, no parece conseguir tener la razón ni siquiera cuando efectivamente la tiene. La izquierda, que lleva la mejor parte en la guerra de los símbolos, luego de recomponerse como pudo de la debacle que significó el derrumbe del comunismo soviético en Europa Oriental, se apropió de causas de buen ver como el feminismo, el anti-racismo, el matrimonio igualitario, el multiculturalismo, el ecologismo. No importa si después que llega al poder se convierte en tiranía y tira esos temas por la borda. Hasta la justicia social queda relegada solo a los discursos.

Los novísimos opositores de izquierda, a falta de talento, lo aparentan, manejando un lenguaje metatrancoso, salpicado de abundantes citas de filósofos griegos, de Marx, Gramsci y los sociólogos de la Escuela de Frankfurt.

Estar a la izquierda, mostrarse como tal, les abre las puertas de los medios académicos e intelectuales en medio mundo. Con un poco de suerte, les lloverán los premios, las becas y los reconocimientos. Y si no los hay, no se dan por vencidos. Los lucharán denodadamente. Para autoalabarse y darse bombo no necesitan de sus abuelitas. Luego de tanto ninguneo colectivista, si de algo no carecen estos personajes de las nuevas disidencias es de petulancia, engreimiento y autosuficiencia. Se creen cosas y dándose ínfulas, haciéndose los sabihondos, los irreverentes, hablan, y escriben, hasta a veces bien, sin que alguien les haya pedido su opinión de lo que es y de lo que no es, de lo que saben y de lo que no. Lo demás es robarse el show. Y en eso, son expertos.

Algunos de estos personajes que lamentan los quieran expedientar como contrarrevolucionarios y “gusanos” (¡qué horror!), proclamándose anticapitalistas y socialistas, buscan raros posicionamientos políticos: bakuninistas, trostkistas, titoistas, etc. Y como si a alguien le preocupara su filiación sexual y las ideologías tuviesen que ver con el culo, presumen de ser pájaras y quir (así, no queer, para que no los crean pro-yanquis).

A cada rato, lanzan alguna piedrecita contra los Estados Unidos. Se encargan de recordarnos constantemente la conquista del Oeste, las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, los años de la segregación racial, la guerra de Vietnam. Les disgusta el american way of life. Pero eso es hasta que los dejan salir y van a parar a Miami.

Ya afincados en Miami, en México, Madrid, o donde sea, con la entrada a Cuba garantizada, siguen abogando por la izquierda y el socialismo, y hasta se muestran más comprensivos con “los defectos y los errores” del régimen castrista, que aseguran funcionaría mejor si no fuera por la hostilidad de los gobiernos norteamericanos.

¡Y con tanta payasada todavía quieren que los tomen en serio y los respeten!


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miércoles, noviembre 17, 2021

El éxito del #15NCuba. Pablo Díaz Espí: Poco sucedió a ojos de quienes soñaron con un final súbito de la dictadura, pero para quienes entienden ese fin como fruto de un proceso ya irreversible, el 15 de noviembre ha sido un triunfo.

Alexis Valdés


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 Tomado de https://diariodecuba.com/

El éxito del #15NCuba

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Poco sucedió a ojos de quienes soñaron con un final súbito de la dictadura, pero para quienes entienden ese fin como fruto de un proceso ya irreversible, el 15 de noviembre ha sido un triunfo.

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Por Pablo Díaz Espí

Madrid 

16 noviembre 2021

El 15 de noviembre apenas unos pocos lograron marchar por las calles cubanas. Desde distintos puntos de la Isla, informaciones de periodistas independientes e imágenes y testimonios publicados en redes sociales coincidieron: la tensión se palpó en el aire de unas avenidas vacías, tomadas por policías, agentes de civil y turbas listas para la represión.

Hubo decenas de arrestos y centenares de detenciones domiciliarias, todas ilegales. Frente a las casas de los coordinadores de la marcha y de numerosos opositores se desplegaron esos actos de repudio que durante décadas han envilecido la vida nacional. Hordas de zombies vociferantes, en harapos o ataviadas con banderas, camisetas del Che y relojes de oro falso, se desgañitaron lo mismo en La Habana que en Santa Clara, Holguín o Camagüey.

Todavía gritaban cuando el régimen cantó victoria, demasiado vivo aún el recuerdo de miles de cubanos marchando de forma pacífica y espontánea por las calles el pasado 11 de julio.

En ese sentido, poco sucedió a ojos de quienes soñaron con un final súbito de la dictadura, y a ojos de la propia dictadura, cada vez más temerosa de que esa posibilidad se materialice. Sin embargo, para quienes entienden ese fin como fruto de un proceso ya irreversible, el 15 de noviembre fue un triunfo, un gran paso de las fuerzas del cambio.

En primer lugar, porque el castrismo no está diseñado para convivir con ninguna desafección, necesita el teatro de la unidad y la unanimidad. Y el 15N ha evidenciado que en la Cuba actual hay de todo menos eso. Reconocidos músicos como Pablo Milanés, Chucho Valdés o Leo Brouwer, quienes durante años apoyaron el sistema, alzaron sus voces de manera clara a raíz de los últimos sucesos. Son apenas las señales más visibles de un sentimiento cada vez más extendido entre los cubanos: el rechazo a la violencia y la intolerancia tras las que se parapeta el régimen.

Por otra parte, la convocatoria ha galvanizado a cubanos por todo el mundo. La nación libre, esa que radica fuera de la Isla, se manifestó en 120 ciudades, en un reclamo de libertad. Tras las protestas del 11J, la convocatoria del 15N ha transformado la apatía y la desesperanza ante la ausencia de cambios en un movimiento cívico que exige estos cambios de forma abierta y firme, con un espíritu optimista, inclusivo.

En los últimos días y semanas el activismo ha ganado cientos de miles de voces, y no solo en la Cuba del exilio, la emigrada, sino en esa nación líquida que va y viene, que trata de sobrevivir más allá de las fronteras de la Isla dado el fracaso económico de las políticas del régimen, enfrascado en transformar el inoperante socialismo en un capitalismo corporativista, en manos de una élite.

A los miles de familiares de detenidos y condenados por el 11J, se suman ahora parientes y amigos de esos que marcharon lo mismo en Quito que en Ciudad de México, en Houston que en Madrid. La cantidad de manifestaciones en el mundo demostró que la Cuba que quiere cambios no es minoritaria, y que si dentro de la Isla la convocatoria no tuvo un apoyo masivo, se debió exclusivamente al terror desplegado en las calles.

Al provocar ese terror, el régimen ha quedado desnudo ante instituciones internacionales y Gobiernos democráticos. En el nuevo escenario es impensable hablar de deshielos diplomáticos, de oportunidades o de inversión económica.

Este 15 de noviembre, Cuba y el Gobierno de Díaz-Canel y de quienes lo dirigen desde las sombras quedaron expuestos como lo que son: la primera, como una sociedad atada y aterrorizada, pero decidida a cambiar; el segundo, como un régimen arcaico y decadente, sin otra estrategia que huir hacia adelante, al costo que sea necesario. 

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En Alain Paparazzi alos 6 minutos y 50 segundos comienzan las imágens relativas al  15N del 2021



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martes, noviembre 16, 2021

Alfredo M. Cepero: LA IGLESIA SE PREPARA PARA SER PARTE DE LA NUEVA NACIÓN CUBANA.

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com

LA IGLESIA SE PREPARA PARA SER PARTE DE LA NUEVA NACIÓN CUBANA.


Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

11-15-21 

En los casi 63 años de la larga noche de la tiranía castrista los tiranos fueron visitados por tres papas y acatados con el silencio cómplice de una curia cubana que puso los intereses materiales por encima de sus obligaciones pastorales y sus principios morales. Para esos pastores fue más importante conservar la propiedad de los templos que defender a sus ovejas más vulnerables. A la cabeza de todos ellos estuvo el pérfido cardenal Jaime Ortega Alamino, el más indigno de los purpurados que ha tenido nuestra patria desde que Fray Bartolomé de las Casas pisó tierra cubana.

Ortega optó por poner a la iglesia al servicio de la tiranía y descender hasta la ignominia de maldecir y desprestigiar a los opositores al régimen. Por ejemplo, el 11 de agosto de 2006, con motivo de la enfermedad de Fidel Castro, Ortega encabezó una carta de los obispos cubanos donde se dice: “Los Obispos de Cuba pedimos a todas nuestras comunidades que ofrezcan oraciones para que Dios acompañe en su enfermedad al Presidente Fidel Castro e ilumine a quienes han recibido provisoriamente las responsabilidades de gobierno”.

Yo digo que, como todo ser humano, este cardenal pudo adolecer de alguna que otra limitación pero una de ellas no fue la falta de capacidad intelectual. Era un hombre inteligente pero corrupto que estaba totalmente consciente de que pedía a Dios que “acompañara en su enfermedad” a un ateo confeso y a un asesino congénito. Ortega llegó incluso a utilizar un lenguaje sarcástico cuando--en un discurso pronunciado en el 2012 en la Universidad de Harvard--se refirió a 13 opositores cubanos que se habían refugiados en la Iglesia de la Caridad en La Habana como:  "todos antiguos delincuentes y gente sin nivel cultural, algunos con trastornos sicológicos".

Por desgracia Ortega no estuvo sólo en su complicidad con la tiranía. En el mes de diciembre de 1980 los hermanos Cipriano, Ventura y Eugenio García Marín, buscaron refugio en la Nunciatura del Vaticano en La Habana. Los tres fueron extraídos de la Nunciatura con engaño y fusilados no solo ante la indiferencia sino con la complicidad de un Vaticano y una curia cubana en total contubernio con los tiranos. Y aún antes del castro comunismo, durante la dictadura de Fulgencio Batista, el entonces cardenal Manuel Arteaga Betancourt participó en el homenaje dado al sátrapa por haber salvado la vida durante el ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957.


Ahora, todo parece indicar que la alta jerarquía católica cubana ha dado permiso a muchos de sus miembros de menor rango para que tomen posiciones favorables a la oposición a la tiranía castro-comunista. No creo en la espontaneidad de muchas de estas declaraciones contestatarias porque la iglesia católica es un ejército que no permite la discrepancia. Los prelados de alta jerarquía negarán muy pronto que jamás hayan apoyado al tirano.  

Dirán, por ejemplo, que apoyaban al gobierno para preservar la integridad de la iglesia. Me recuerdan a un compatriota mío con quién compartí labores en la Voz de los Estados Unidos de América. El señor era un furibundo defensor de Fulgencio Batista. El primero de enero sufrió una epifanía y se convirtió en un furibundo partidario de Fidel Castro. Cuando un amigo lo acusó de ser un “cambia casacas”, el personaje en cuestión negó haber cambiado y le contestó: “Yo no cambié, el que cambió fue el gobierno”. Así son las cosas de la hipocresía y del oportunismo en la vida política.

Afortunadamente, aún en tiempos revueltos surgen voces que nos recuerdan el ejemplo de integridad y coraje de Juan el Bautista. Desde el Padre Félix Varela hasta el Arzobispo Dionisio García Ibañez­—pasando por Antonio María Claret, Enrique Perez Serantes, Eduardo Boza Masvidal y Pedro Claro Meurice Estiú—la iglesia católica cubana ha tenido numerosos paladines de la fe.

Durante la visita de Juan Pablo Segundo a Santiago de Cuba el Arzobispo Meurice hizo honor a su nombre hablándole muy claro al pontífice: “Le presento, además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido las últimas décadas, y la cultura con una ideología. Los cubanos tenemos que aprender a desmitificar los mitos. ” La tiranía lo castigó prohibiendo futuras procesiones en honor a la Virgen de la Caridad en Santiago de Cuba.

Y siguiendo con Santiago de Cuba, hay algo en esa tierra que despierta en sus hijos una intensa pasión por la verdad y la justicia. El último de ellos el Arzobispo Dionisio García Ibañez. Una anécdota para ilustrar lo que acabo de escribir. Durante la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI en marzo de 2012 Dionisio García se negó a estrechar la mano ensangrentada de Raúl Castro el enano mental y moral que insiste en la perversidad de prolongar la pesadilla del pueblo de Cuba. La bestia, acostumbrada a la adulación y la sumisión de su caterva de criminales, recogió con rapidez la mano que Monseñor García le había dejado extendida.

Avanzando a los tiempos en que vivimos, hace menos de una semana los obispos católicos de Cuba abogaron el pasado jueves por un diálogo "armónico y civilizado", la implementación de "cambios necesarios" y un "gesto de indulgencia" para los detenidos tras participar en las protestas antigubernamentales del pasado 11 de julio (11J) en la isla.

Asimismo, un grupo de sacerdotes cubanos hizo referencia al 15 de noviembre evocando el 11 de julio con estas palabras: "El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal." La carta fue firmada por los padres Alberto Reyes Pías, Rolando Montes de Oca Valero, Lester Zayas Díaz, Kenny Fernández Delgado y otros religiosos.

Y hasta hubo monjas que—montadas en el caballo de Maceo—se han enfrentado a los tiranos. Sor Nadieska Almeida Miguel, Superiora de las Hijas de La Caridad en Cuba, les dijo a los tiranos: "Basta ya de querer hacernos creer que en nuestro país todo está bien; de dar una imagen de la realidad que no es verdadera; de ignorar los gritos de las madres que tienen a sus hijos presos con largas condenas por decir con valentía: esto no es lo que yo quiero; de gritos ahogados, de enfermos sin medicamentos, de silencios generados por desconfianza entre vecinos y de tanto despliegue policial en todos los lugares. No nos sentimos cuidados, nos sentimos vigilados".

Dentro de este contexto, los últimos cinco meses después del 11 de julio han sido tiempos de grandes interrogantes para el pueblo de Cuba donde han predominado el miedo y la incertidumbre tanto en la oposición como en el gobierno. El pueblo está cansado del yugo y la tiranía se aferra a su poder y a sus riquezas mal habidas. No quepan dudas de que habrá que derrocarla a plomo, palo y metralla. Pero no nos preocupemos porque esas vienen más pronto que tarde. El pasado 18 de octubre, en un artículo titulado “La  pasta se salió del tubo” escribí: “Pero todo indica que esa oposición ya no es amedrentada por la represión y le ha perdido el miedo al miedo”.

Este 15 de noviembre, fecha en que escribo estas líneas, se ha producido el hecho de un país que ha regresado al siglo XIX. El gobierno ha privado al pueblo de todo tipo de comunicación masiva y mantenido en total encarcelamiento a los líderes de las manifestaciones planificadas con anterioridad. Los carniceros temían las consecuencias internacionales de un charco de sangre en la represión de la oposición. Y la represión parecía ser la única arma que detendría el empuje de unos opositores que ven cercana la libertad.

Hablando de un futuro que cada día parece más presente, la construcción de una nueva nación cubana demandara el esfuerzo de todos sus hijos de todas las razas, todos los sexos y todas las religiones. Es imposible concebir una Cuba futura sin la presencia y la contribución de la Iglesia Católica y de muchas iglesias cristianas. Para ello, esas iglesias tienen que pasar de la retórica a la acción sin pérdida de tiempo. Tiene que incorporarse a la  lucha y preparar el camino demandando del gobierno, aún a sabiendas de que se los negará, los siguientes derechos:

Libertad para todos los presos políticos.

Libre entrada y  salida de los cubanos del territorio nacional

El derecho de los cubanos a desfilar en forma pacífica, asociarse en organizaciones cívicas y tener acceso a los medios de información.

El fin de la discriminación por razones raciales, religiosas, ideológicas o sexuales.

Todos estos derechos forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la cual Cuba fue ponente y signataria.

Todos estos derechos tienen que servir de cimientos a la nueva nación cubana. Una nación que, para perdurar, tendrá que ser “tarea de todos, pedestal de nadie”, según estipula el lema de nuestra revista “La Nueva Nación”

11-15-21 

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0 de noviembre de 2021

Urgente: sacerdotes cubanos envían carta a la policía política y la Seguridad del Estado






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A continuación, la carta firmada por los sacerdotes Alberto Martín Sánchez, Castor Álvarez Devesa, Alberto Reyes Pías, Rolando Montes de Oca Valero, Lester Zayas Díaz, Jorge Luis Pérez Soto, Jorge Luis Gil Orta, Fernando Gálvez Luis, Kenny Fernández Delgado, Ramón Rivas, Danny Roque Gavilla, José Conrado Rodríguez Alegre y el diácono Maybgl Gómez Hernández.

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz.

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público.

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos.

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes.

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia.

Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la libertad y al civismo.

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todos.


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CARTA DE LA COCC

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de  noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz. 

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años  fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la  manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento  violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a  toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público. 

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos  que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos. 

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar 

pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en 

paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes. 

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus  compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. 

Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia. Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la  libertad y al civismo. 

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de  los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todo.

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La dureza del faraón: Vicente Echerri sobre el 15N en Cuba: Los opositores, dueños de una voz cada vez más firme, han puesto en jaque al régimen sin salir de sus casa


Tomado de https://www.cubaencuentro.com

La dureza del faraón

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Los opositores, dueños de una voz cada vez más firme, han puesto en jaque al régimen sin salir de sus casas

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Por Vicente Echerri

Nueva York

13/11/2021 

La mayor victoria de los que han convocado a los cubanos a salir a protestar contra la dictadura el próximo lunes, ya ha tenido lugar: la resonancia que esta convocatoria ha provocado y la reacción del régimen que no ha sido remiso en amedrentar y desacreditar a una oposición pacífica a la cual se dispone a reprimir valiéndose de sus tropas de choque.

Independientemente de lo que pueda ocurrir el día 15, la primera baza es de esa oposición, que ha conseguido que la mafia crapulosa que manda en nuestro país se asuste y reaccione «en consecuencia». Todo el barraje de dicterios y las medidas punitivas que se preparan contra los posibles manifestantes hay que apuntarlas como tantos en la tablilla de los que todavía no han puesto un pie en la calle, al tiempo que cubren de vergüenza a unos matones de pacotilla que se llaman gobierno.

Los que piensen que el 15 de noviembre habrá un desbordamiento popular que derrocará al régimen tienen una idea muy elemental de la naturaleza del totalitarismo y de la astucia de una oposición inteligente, como ha demostrado ser el grupo Archipiélago. El régimen se desmoronará, qué duda cabe. Alguna vez, la nación cubana se despojará de esta plaga (a menos que se resigne a sucumbir a ella, y los signos de los tiempos no dan indicios de esa resignación). Alguna vez la libertad ha de volver y los criminales terminarán prófugos o ajusticiados, como conviene a la asepsia pública. Pero eso es el futuro (que no sabemos aún cuánto ha de demorarse). De momento sólo tenemos un tanteo del agua. Un simple guiño que ha sobresaltado a los privilegiados, que no han perdido un segundo en salir a defender sus privilegios. ¡Peor para ellos! Confieso que a mí me gustan cuando se comportan así.

En la narración del Éxodo, el debate entre Moisés (que busca la liberación del pueblo hebreo) y el faraón (que insiste en mantenerlo en la servidumbre) se extiende en el contexto de diez plagas que asolan a Egipto. El narrador bíblico sabe que su Dios todopoderoso podría convencer en un instante a aquel rey obstinado; pero opta por explicar su obstinación como una decisión divina: «Dios endurecía el corazón del faraón» a fin de tener un pretexto para enviar otra plaga, que siempre es peor que la anterior, hasta la noche terrible de la muerte de los primogénitos. De este antecedente puede derivarse el dicho de que «Dios confunde a los que quiere perder».

En Cuba estamos, pues, al comienzo de un duelo en que los contendientes apenas presentan credenciales. Los opositores, dueños de una voz cada vez más firme, han puesto en jaque al régimen sin salir de sus casas: lo han instado a recurrir a sus bravatas, a su lenguaje de burdel, a sus acciones miserables y tontas. Han revelado su carácter bestial y depravado. Haber logrado eso constituye un éxito extraordinario. Nada tendría que ocurrir el próximo lunes para acentuar la humillación de un poder ilegítimo. Él solo se ha desenmascarado. Todo un pueblo ha podido ver claramente la fisonomía de sus opresores.

Quedan por delante muchas acciones y muchas represiones, sin excluir las víctimas fatales. Ha sido así casi siempre en la historia. No tendríamos que confiar en ser las excepciones. Apostemos más bien a que los déspotas resistirán y a que el pueblo de Cuba —consciente de su responsabilidad y de su soledad— tendrá que ir pujando con creciente firmeza para desalojarlos del poder. Este 15 de noviembre es el segundo acto (el 11 de julio fue el primero) de una ineludible batalla por la libertad. Hay que confiar en ella.

© cubaencuentro.com

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jueves, noviembre 11, 2021

Un grupo de sacerdotes cubanos envían carta pública a fuerzas represivas de la dictadura cubana

DDC TV
11 de noviembre de 2021

EN DIRECTO: El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías habla sobre el #15NCuba




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Mario J. Pentón

10 de noviembre de 2021

Urgente: sacerdotes cubanos envían carta a la policía política y la Seguridad del Estado



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Tomado de https://www.diariolasamericas.com/

Sacerdotes cubanos envían carta pública a fuerzas represivas del régimen

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"Los que firmamos esta carta somos cubanos y queremos una Cuba donde reinen la justicia la libertad y la paz" dicen los sacerdotes

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Por Redacción

10 de noviembre de 2021

Un grupo de sacerdotes cubanos, desde la isla, enviaron una carta abierta a la policía política y a la seguridad del estado para que no tomen parte en la masacre que planea la dictadura para el próximo 15 de noviembre.

Se trata de un un llamado a las fuerzas represivas del régimen para que no repriman al pueblo en las manifestaciones convocadas:

"Los que firmamos esta carta somos cubanos y queremos el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia la libertad y la paz" dicen los laicos.

"El 11 de julio, miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: libertad, libertad para expresarnos sin ser reprimidos, por una pluralidad política, para ser protagonistas del destino de nuestra tierra... muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados, juzzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal", agregan los religiosos en la misiva.

"En estos momentos el gobierno esta haciendo lo imosible para que la población desista de la manifestación pacifica.. hay un llamado masivo al enfrentamiento violento....no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, la convocatoria a ejercicios de defensa. Si bien es cierto que ningún cubano debe levantar la mano contra su compatriota por el simple hecho de pensar distinto; mucho menos la policía, que por vocación, tiene el deber de dar un ejemplo de civismo", subrayan.

"No golpees a los manifestantes porque tanto ellos como ustedes viven entre tanta escasez y miseria. No arrestes a ningún cubano por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos. Esta marcha es por ellos y por ustedes", destacan

Los sacerdotes católicos realizan este llamado ante la creciente ola de represión, el clima de terror y las continuas amenazas que vive la isla, previo a las manifestaciones del próximo lunes.

A continuación, la carta firmada por los sacerdotes Alberto Martín Sánchez, Castor Álvarez Devesa, Alberto Reyes Pías, Rolando Montes de Oca Valero, Lester Zayas Díaz, Jorge Luis Pérez Soto, Jorge Luis Gil Orta, Fernando Gálvez Luis, Kenny Fernández Delgado, Ramón Rivas, Danny Roque Gavilla, José Conrado Rodríguez Alegre y el diácono Maybgl Gómez Hernández.

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz.

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público.

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos.

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes.

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia.

Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la libertad y al civismo.

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todos.

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