viernes, marzo 31, 2023

'¿Pepito, qué tú quieres ser?' ' Yo, extranjero, maestra'. Roberto Álvarez Quiñones sobre Cuba: Lo antinacional es una aberración que consiste en darle prioridad a lo extranjero por encima de lo nacional. Y es lo que hace en Cuba el castrismo.'

 Tekashi 6ix9ine

Abril 1, 2023

6ix9ine - Bori feat. Lenier (Official Music Video)


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En Cuba  la figura del niño pícaro, o ¨niño terrible¨ de los cuentos. toma el nombre de  Pepito y no el de Jaimito  como lo es en otros países de hispanoamérica.



José Martí: Obras Completas. Volumen 22 Fragmentos. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,1991 Página 17

(Del Fçfragmento 17)

Dondequiera que hay libertad, hay la misma dicha.

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Y no quiero ver a mi patria ;no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.-Espera, la historia es larga. Hay tpo. de esperar, aunque no lo parece.

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Prefiero ser yo extranjero en otras patrias, a serlo en la mia. Prefiero ser extranjero a ser esclavo en ella.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

'¿Pepito, qué tú quieres ser?' ' Yo, extranjero, maestra'

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'Lo antinacional es una aberración que consiste en darle prioridad a lo extranjero por encima de lo nacional. Y es lo que hace en Cuba el castrismo.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

30 marzo 2023

Si se repasa la historia de América Latina, marcada desde antes de su independencia (hace más de 200 años, y 121 años en el caso de Cuba) por un raigal nacionalismo, se advierte que no ha habido en el subcontinente un sistema de gobierno más antinacional y contrario a los intereses de su pueblo que el instalado en 1959 por los hermanos Castro y el aventurero argentino Ernesto Guevara.

En otras palabras, la llamada "revolución cubana" es anticubana y valga el absurdo semántico. Lo es cada vez más. Y digo antinacional y no antinacionalista porque son conceptos diferentes.

El antinacionalismo se opone a cualquier forma de nacionalismo, un fenómeno cuasi genético que vio la luz al surgir la nación moderna. A mi modo de ver el nacionalismo en dosis natural (moderada) ya viene en el ADN de todo pueblo, e incluso de toda comunidad o grupo humano. Implica identidad nacional, o de grupo, etc.

Sin embargo, el nacionalismo en altas dosis puede conducir al fascismo, por ejemplo, y a gobiernos imperialistas (en Rusia hay un fuerte nacionalismo ancestral, y me consta personalmente), pues se exacerba el ego-vanidad y va más allá de lo que Martí definió magistralmente: "Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea". Impregnado de chovinismo nacionalista y fanático ese mismo aldeano querrá someter a otras aldeas.

En tanto, lo antinacional es una aberración que consiste en darle prioridad a lo extranjero por encima de lo autóctono, de lo nacional. Y es lo que hace el castrismo. Ha destruido la economía cubana. Hoy solo funciona lo que es manejado por compañías extranjeras asociadas al Estado comunista.

Se enriquece a extranjeros, se discrimina y empobrece a cubanos

Examinemos solo lo último al respecto. El ministro de Economía, Alejandro Gil, acaba de anunciar la apertura en abril y mayo de 2023 de las primeras tiendas extranjeras que operarán en el comercio mayorista y minorista de Cuba.

Por otra parte, compañías extranjeras operarán varios aeropuertos en Cuba, entre ellos Varadero y Cayo Las Brujas (Villa Clara), y otra asumirá el servicio de catering (comidas preparadas) a los aviones en el Aeropuerto de La Habana. Y la compañía italiana Italsav en septiembre de 2023 abrirá en La Habana un centro comercial. En el proyecto participa el grupo Maury’s, una de las cadenas minoristas más grandes de Italia.

Las primeras tiendas foráneas serán Granferretero, el grupo Farmavenda Ibérica S. L., y Camacho International S.L., de España; Emifoods L.L. C y el Grupo Sur, de Argentina. También los ministros de la Industria Alimentaria, de Agricultura, y de Salud Pública, y el monopolio estatal Biocubafarma, informaron sobre planes extranjerizantes, sin dar detalles.  

No en pesos cubanos (la moneda más devaluada del mundo en 2022, según Bloomberg), sino en divisas, esas tiendas extranjeras venderán en Cuba alimentos (cárnicos, lácteos, aceite, conservas de tomate, confituras), productos de aseo e higiene (jabón, crema dental, detergente, champú, toallitas húmedas, pañales desechables, ropa para bebé), y equipos electrodomésticos.

Además, esos comerciantes no nacionales tendrán una ventaja excepcional: recibirán sus ingresos en divisas directamente de los consumidores. No tendrán que cambiar moneda nacional por extranjera (eso al menos dejaría alguna ganancia a la banca cubana) como sí tienen que hacer en los países normales.

Dijo el ministro Gil que "dado el déficit de ofertas, contribuirán a enfrentar la inflación, (…) en medio de las fuertes restricciones que enfrentamos, la inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista con regulación del Estado permitirá ampliar y diversificar la oferta a la población".

Se le "olvidó" explicar qué causa ese "déficit de ofertas" y por qué su Gobierno enriquece a "burgueses" extranjeros en vez de liberar las fuerzas productivas y apoyar el talento y esfuerzo creador de los cubanos, que producían todo eso antes del castrismo, y lo siguen haciendo en Florida, a donde fueron compulsados a emigrar.

Para precisar las cosas, la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz, aclaró que "en un inicio (…) solo se considera la creación de empresas mixtas y contratos de asociación en el comercio mayorista (…) no estamos contemplando construir más establecimientos (…) la previsión es recuperarlos".

Es decir, no habrá inversión extranjera para aumentar o reconstruir la destartalada infraestructura industrial, comercial, o agrícola. No van a invertir un centavo en edificar modernas instalaciones. Retocarán un poco vetustas tiendas estatales y, ¡zas!, a ganar dinero fácil.

Además, la misión del capital extranjero no es la de sustituir al capital autóctono, sino la de complementar con capital, tecnología y know-how el empuje de las fuerzas productoras locales del país receptor, las prioritarias porque son muchas más y con mayor protagonismo económico.

La Constitución prohíbe a los cubanos invertir capital y crecer

Pero el carácter antinacional, anticubano y extranjerizante del castrismo no radica en abrirse al capital extranjero. No, eso es fundamental en países en desarrollo, sobre todo en los más descapitalizados, en los que la inversión extranjera es condición sine qua non para crecer y desarrollarse económica y socialmente.

Lo que pasa es que el castrismo-comunismo efectúa esta apertura al capital extranjero al mismo tiempo que prohíbe a los cubanos en la Isla que inviertan capital. No pueden ser empresarios libres para crecer y aumentar el Producto Interno Bruto. Está prohibida la economía de mercado.

El colmo es que la propia Constitución es la que impone el carácter antinacional y extranjerizante del castrismo. En su Artículo 30 establece: "La concentración de la propiedad en personas naturales o jurídicas no estatales es regulada por el Estado". Y en su Artículo 31 se completa la idea: "El trabajo remunerado debe ser la fuente principal de ingresos".

Eso se traduce en que a los cubanos se les prohíbe ser libres para hacer negocios, y que deben conformarse con ser asalariados y super explotados por la "revolución". Ser empresario capitalista en Cuba es solo un privilegio para extranjeros, los patricios militares de GAESA y los vividores civiles de la elite dictatorial.  

Son estos últimos quienes dominan las MIPYMES. Se entrenan como futuros magnates y ejecutivos capitalistas mientras van montando su modelo económico neocastrista con ingredientes rusos (postsoviéticos), venezolanos, chinos, y fascistas.

Las cinco compañías españolas y argentinas citadas venderán en la Isla lo que "la revolución tan cubana como las palmas" (así la presentó Fidel Castro al asaltar el poder) impide producir a los cubanos desde 1960, cuando el dueto Castro-Guevara estatizó los medios de producción, el comercio y la banca.

Esos negocios foráneos exprimirán aún más a la diáspora cubana

¿Y quiénes van a poner la plata para comprar en esas nuevas shopping extranjeras y sus socios comunistas? Elemental, Watson: los emigrados. Irónicamente, aquellos a los que la dictadura obligó o compulsó a irse del país. Fidel Castro no se cansaba de insultarlos "Vendepatria", "escoria", "traidores", "que se vayan, no los queremos, no los necesitamos", gritaba el tirano.

Pues bien, los que sí son vendepatria, sin las comillas, son los mafiosos de la elite dictatorial. Siempre lo fueron, y hoy lo son más que nunca. Sin el dinero de verdad (divisas) que envían a Cuba los "gusanos" emigrados, sus familiares pasarían hambre en grande. No solo eso, el propio castrismo ya no existiría

Los cubanos en la Isla reciben su salario en pesos, y tan bajos, que si no "luchan" e "inventan" en la calle, incluso robando, no les alcanza para alimentarse y asearse.

No ha habido jamás en Latinoamérica tanto antipatriotismo por parte de un Gobierno. Por ejemplo, resulta impensable que los gobiernos izquierdistas de Lula en Brasil, López Obrador en México, o Petro en Colombia (cómplices de Raúl "El Cruel") impidiesen a sus ciudadanos invertir capital en su propio país.

Por eso, pese a que lo mencioné en otra ocasión hace años, termino con este elocuente cuento de Pepito, pues nuevamente viene como anillo al dedo.

La maestra pregunta a varios alumnos qué quieren ser cuando sean grandes. "Yo, ingeniero", responde uno. "Médico", dice otro. "¿Y tú, Pepito?" "Yo, extranjero, maestra".

Listo, como siempre, Pepito advierte que en Cuba hoy es mucho mejor ser extranjero que cubano.

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