sábado, julio 18, 2026

Ranfis El Matarrelatos: LA MUERTE DE UN PSICÓPATA: LA VERDADERA HISTORIA DEL "GENERAL" WILLIAM GÁLVEZ QUE LA DICTADURA NO TE CONTO

 LA MUERTE DE UN PSICÓPATA: LA VERDADERA HISTORIA DEL "GENERAL" WILLIAM GÁLVEZ QUE LA DICTADURA NO TE CONTÓ 

Por Ranfis El Matarrelatos

17 de julio, 2026

Ayer se fue del parque el general de brigada William Gálvez. Ya el Granma y el Noticiero Nacional le dedicaron homenajes y seguro lo pintarán como un "héroe intachable de la Revolución".

Mentiraaaaaa.

William Gálvez no fue un héroe. Fue un cobarde que abandonaba a sus heridos, un infiltrado marxista y, sobre todo, un sádico que disfrutaba humillando a niños antes de fusilarlos.

Hoy en #ElMatarrelatos no dejamos que el Cártel de Birán reescriba la historia. Aquí están las CLAVES del #DatoMataRelato que desnudan quién era realmente este monstruo:

🕵️‍♂️1. LA RATA INFILTRADA dentro del 26 de Julio

A Gálvez nos lo venden como un "rebelde", pero su verdadera lealtad siempre fue hacia Moscú. En 1959, el heroico comandante Pedro Díaz Lanz testificó ante el Congreso de EE.UU. y lo denunció con nombre y apellido: William Gálvez era un comunista infiltrado dentro del Movimiento 26 de Julio y el gobierno revolucionario.

🏃‍♂️ 2. EL COBARDE QUE ABANDONÓ A SU COMPAÑERO

Según el exguerrillero Benigno (Dariel Alarcón Ramírez) el gran "mito" de Gálvez cuando llegó a la Sierra Maestra en 1958 fue que él ajustició al coronel Fermin Cowley.

¡Falsoooo!

El verdadero autor del atentado fue Carlos Borjas.

¿Qué hizo el "valiente" Gálvez? Según Benigno, abandonó a Borjas para salvar su propio pellejo y huyó a la Sierra Maestra para robarse el mérito. Pero el karma es implacable: Borjas sobrevivió, llegó a la Sierra y contó la verdad. Gálvez fue apresado por sus propios compañeros. Fidel y Camilo Cienfuegos solo le dieron el cargo de "Auditor" (juez) porque había estudiado dos años de Derecho y, cito textualmente a Benigno: "Nadie quería combatir bajo sus órdenes". Nadie respeta a un cobarde.

🩸 3. EL FUSILAMIENTO DEL NIÑO Y EL SADISMO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

El episodio más oscuro y repugnante de su vida ocurrió el 20 de agosto de 1958. Un guajirito de la columna, valiente pero analfabeto, robó una lata de leche condensada y tres tabacos. Fidel Castro, con su habitual frialdad sociópata, ordenó:

"Hay que fusilarlo para dar un escarmiento".

Como Auditor, Gálvez fue el encargado del juicio. Benigno relata con horror que Gálvez convirtió aquello en un circo sádico. Leyó la acusación riéndose, burlándose y humillando al niño frente a todos.

"Se sentía alimentarse con lo que le iba a suceder al chico... sádicamente iba haciendo los preparativos para el fusilamiento como si de una fiesta se tratara".

Mientras el niño demostraba una hombría gigante (le regaló su gorra a Benigno antes de morir diciendo "Toma, a mí me van a fusilar a las cuatro y tú no tienes gorra"), a Camilo Cienfuegos y al resto de los guerrilleros se les revolvió el estómago.

Camilo y Benigno se escondieron detrás de un árbol y se taparon los oídos para no ver ni escuchar el crimen. Gálvez, en cambio, se deleitaba con la sangre.

📸 4. LA FOTO DEL PULITZER, EL VIDEO DEL JUICIO Y "PEPE CALIENTE"

La crueldad de Gálvez no se quedó en la Sierra; bajó con él a las ciudades.

En enero de 1959, durante la ocupación de Matanzas por las hordas castristas, Gálvez fue nombrado jefe del Ejército Rebelde allí. Haciéndole la competencia en el tema de la "fusiladera" al propio Che Guevara, montó un circo romano para fusilar a un ex cabo del ejército llamado José Rodríguez, alias "Pepe Caliente".

El fotógrafo estadounidense de origen español Andrew López (quien ganó el Premio Pulitzer de 1960) documentó el horror de la ejecución, pero la evidencia de este circo no se limita a esa icónica foto.

¡Tengo el video de ese juicio!

En el metraje histórico se ve claramente al sádico Gálvez escupiendo acusaciones (fotos de la derecha).

Pero hay un fragmento escalofriante: se ve a Pepe Caliente sentado en el suelo, con un fusil atravesado por debajo de sus piernas, mientars se ve a Gálvez "ayudándolo" a hacer un "amarre" con sus antebrazos y piernas, imitando la terrible tortura del "Cepo de Campaña".

Al ver la grabación, es imposible distinguir si el psicópata de Gálvez lo estaba obligando a amarrarse así para torturarlo físicamente en medio del "tribunal", o si era una humillante demostración forzada de una supuesta tortura que acusaban a Pepe de haber aplicado.

Según el sacerdote Domingo Lorenzo, que aparece en la foto de la izquierda (más tarde Premio Pulitzer) dándole la bendición al condenado de rodillas, la farsa duró dos horas, pero "entre aquella gritería ni se oían los cargos que le hacían".

La sentencia duró menos de un minuto. El sádico Gálvez ordenó que la ejecución fuera en ese mismo momento, pero la postergó al día siguiente porque había "muchas mujeres" presentes.

Desesperado por borrar las pruebas, mandó a requisar los negativos a los fotógrafos mientras le gritaba a López que dejara de tomar fotos.

"Yo estaba allí de pie discutiendo con él, y en el fondo podía ver a ocho o nueve barbudos esperando que todo esto terminara para poder seguir con sus asuntos y dispararle a este tipo", relató López. Astutamente, el fotógrafo le entregó un rollo falso y confesó:

"Me quedé con el que tenía a Pepe".

🤡 5. EL DESASTRE EN ANGOLA Y EL "HISTORIADOR" DE MENTIRAS

El karma volvió a alcanzarlo en África.

Según Benigno, a pesar de ostentar grados de General, Gálvez fue degradado en dos oportunidades. En la guerra de Angola fue arrestado por cometer barbaridades tácticas e incompetencias criminales que le costaron la vida a varios oficiales cubanos.

El régimen lo mandó de vuelta a Cuba, lo sentaron en un sofá con su grado de "General de pijama", y pasó sus últimas décadas escribiendo libros de historia.

Benigno lo remata así: "Es extremadamente mentiroso y se carga con victorias en las que nunca ha estado ni a diez kilómetros de ellas".

CODA

La muerte de William Gálvez no es la partida de un prócer, es el descenso a los infiernos de un psicópata que encarnó todo lo podrido de la Revolución Cubana.

Cobarde, mentiroso y, por encima de todo, un sádico que saboreó el fusilamiento de un niño campesino por una simple lata de leche y que ordenó masacres en juicios sumarios como el de Pepe Caliente. Ojalá que en su último suspiro haya recordado los rostros de aquellos a los que les arrebató la vida burlándose. Roma paga a los traidores, pero la historia no perdona a los asesinos.

¡COMPÁRTELO! No dejes que la dictadura lo entierre como un héroe. Difunde la verdad.

Fuentes: Memorias de Dariel Alarcón Ramírez "Benigno" / Archivos del Premio Pulitzer (Andrew López, 1960).

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

He leido que quien asesinó a Fermin Cowley Gallegos (principal responsable del asesinato de los expedicionarios del yate Corinthya, pertenecientes a la Organizaci'on Auténtica, OA, y de las Pascuas Sangrientas de 1957) fue Carlos BORJAS.

William  Gálvez se destacó mucho por su prepotencia y  borracheras.
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omado de http://nuevoaccion.com/articulos/30699/

 OTRO ASESINATO EN LA SIERRA

Por Dariel Alarcón Ramírez “Benigno”

miembro de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia
jueves 1 de marzo del 2007

El 20 de agosto de 1958, a mí me sucedió un hecho que me impresionó sobremanera. Tenía un ayudante. Un campesino muy valiente, diecisiete años, pero que cometió la falta de sustraer de una mochila una lata de leche condensada y tres tabacos. Se le celebró un juicio, pues ya en aquellos momentos se había constituido en el Ejército Rebelde una Auditoría. En nuestra columna el auditor lo era el entonces capitán William Gálvez.

A ese niño lo condenaron a muerte. Era un chico muy valiente. Un hijo de campesinos que al igual que yo no sabía ni leer ni escribir, tampoco entendía bien porque estaba ayudando a Fidel, pero sí era fiel a la causa. Era el hijo único de dos campesinos, que le habían pedido a Camilo que lo cuidara.

Desde aquel momento  William Gálvez empezó a caernos extremadamente mal. Había celebrado el juicio de una forma muy sádica. Cuando dio lectura al acta de acusación, lo hizo en forma burlona, riéndose irónicamente, humillando al chico delante de todos.

A pesar de ser hoy general de Brigada la historia de William Gálvez  no es muy brillante que se diga. Ėl se incorporó al ejército rebelde jactándose de haber ajusticiado al Coronel del ejército de Batista Fermín Cowley, cuando quien realizó el atentado verdaderamente fue el capitán Carlos Borges, que Gálvez abandonó herido después de esa operación, seguro de que el ejército mataría  Carlos Borges. Pero un día, Carlos Borges, al que se creía muerto apareció por la Sierra y se supo la verdadera historia del atentado. William Gálvez fue hecho prisionero, pero sin hacérsele juicio, pues todavía no existía la Auditoría. No le quitaron el grado de Capitán, pues decían que se lo había dado Frank País. Encontrándose prisionero en la Sierra, le rogó a Camilo que lo incorporara a su columna. Y ocupó el cargo de la Auditoría, porque estaba en el segundo año de derecho, como una manera de darle una actividad porque nadie quería combatir bajo sus órdenes.

Al chico se le celebró el juicio en el Campamento de la Columna  2, pero era necesario mandar un mensaje al Estado Mayor, para que Fidel lo aprobara, y lo que nos sorprendió grandemente es que, cuando se encontraban alrededor de un cajón jugando barajas, precisamente Camilo jugando de compañero con el chico, llegó el mensaje de Fidel….Camilo de una forma fría, le dijo al chico mirándole a la cara: “a las cuatro de la tarde te vamos a fusilar. Fidel lo ha aprobado”.

Nos miramos creyendo que aquello era una broma de Camilo, pero después me di cuenta de que Camilo se había quedado blanco. El chico con una sangre más fría todavía que la de Camilo, siguió jugando y dijo: “está bien”.

Como yo había perdido mi gorra en el combate de El Jobal, el chico sacó la suya y de dijo: “ Toma, Lalito”- ¿ Y para qué me das la gorra?- “A mi me van a fusilar a las cuatro y tú no tienes gorra”.

Estaba en los diecisiete años. Oyéndolo me amargué, pero no lo creí. Seguí pensando que no era posible. ¿ Cómo quitarle la vida a un amigo, a un compañero,. A un hombre tan valiente como era el chico? Que no se tomara en cuenta que era un menor de edad y que habían sido sus padres quienes lo habían confiado al ejército rebelde, precisamente para que no cayera en manos del ejército de Batista. Cuando llegaron las cuatro de la tarde, yo seguía sin creer que tal orden, dictada por Fidel: fusilarlo para dar un ejemplo a la Columna 2 y a los otros invasores. se ejecutara…..

Pero entonces lo amarraron a un árbol, mientras que el señor William Gálvez iba haciendo sádicamente los preparativos para el fusilamiento como si de una fiesta se tratara. (De su libro: “Memorias de un Soldado Cubano”)

(Publicado en le edición del jueves 1 de marzo del 2007)
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Tomado de    https://www.youtube.com
Published on Nov 6, 2014
Dariel Alarcón Ramírez, «Benigno» (n. en 1939 en Manzanillo, Cuba), es un militar cubano que luchó en la Revolución Cubana, y luego a las órdenes del Che Guevara en el Congo y Bolivia donde fue uno de los tres cubanos sobrevivientes. Alcanzó el grado de Capitán del ejército cubano. En 1994 se exilió en París. En 1997 publicó el libro «Memorias de un soldado cubano».En 2006 publicó el libro «Benigno: dernier compagnon du Che» con Christophe Dimitri Reveille.

Se le conoce por coronel Benigno, el apóstol del Che. Luchó con el comandante Guevara en África. Fue su preferido entre el exiguo batallón que Fidel Castro envió a Bolivia: 49 guerrilleros iluminados para aliviar la presión norteamericana sobre Cuba. Sobrevivió, como por milagro, sobrevivieron él y cuatro más. Y escuchó a escasos metros los disparos que dieron muerte al Che.

Regresó como héroe a La Habana. Y como figura nacional vivió Benigno, hasta que el castrismo le defraudó sin remedio. Después de atar cabos y madejas, desde su refugio político en París, Benigno denuncia que "Fidel acordó con la Unión Soviética y con el Partido Comunista boliviano enviar al Che a morir a la selva de Bolivia. La desaparición del Che fue un alivio para muchos". Lo cuenta en Memorias de un soldados cubano, que publica Tusquets. Su acusación tiene mil indicios, pero sólo una prueba: la guerrilla debía encontrarse en la selva con el líder comunista boliviano, Mario Monje, para recibir el apoyo de su partido y sus juventudes. Pero en esa misma fecha, Monje fue requerido en Bulgaria por las autoridades soviéticas y, a continuación, en La Habana, por Fidel. El apoyo nunca llegó.

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