domingo, marzo 31, 2019

Ángel Bermúdez de BBC News Mundo: Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Observen que varias de estas intervenciones e invasiones fueron anteriore a la invasión de la Brigada de Asalto  2506 por Bahía de Cochinos en abril de 1961, la cual estuvo integrada casi totalmente por exiliados cubanos antiCastristas con el objetivo de  derrocar la incipiente tiranía castro-comunista que ha oprimido a Cuba durante  60 años.

En este blog hay varios posts  basados en el librro Las Guerras Secretas de Castro  escrito por Juan Benemelis, un ex diplomático Castrista vinculado a la Inteligencia de ese régimen.

En la primera foto además de Fidel Castro y Ernesto ¨Che¨ Guevara ME PARECE reconocer a Víctor Drake quién llevaría a cabo varias misiones e intervenciones en África y quién llegara a ser  jefe de la Dirección Política del MINFAR y  a Víctor Pina, quién había sido un alto dirigente clandestino del Partido Socialista Popular  (uno de los nombres que tuvo el Partido Comunista de Cuba fundado en 1925) quién bajó de la Sierra Maestra con los grados de Capitán pero con autoridad por encima de muchos Comandantes desde el mismo triunfo de la Revolución. Es poco conocido que Osvaldo Sánchez Cabrera,  también alto dirigente clandestino del PSP, se reunió en dos ocasiones con Fidel Castro en México  cuando se estaba preparando la expedición del yate Granma. 

 (Osvaldo Sánchez Cabrera al lado de Camilo Cienfuegos después del triunfo de la Revolución. Osvaldo Sánchez durante la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista subió varias veces a entrevistarse con Fidel Castro y coordinó la operación ¨Caja de Tabaco¨que trasladaría mediante camiones a la tropa de Camilo hasta la provincia de Pinar del Río. Este bloguista tiene la opinión que Camilo Cienfuegos no era anticomunista por  las ideas de sus padres, la militancia comunista de Osmani Cienfuegos, su comportamiento en el frente norte de  la entonces  provincia de Las Villas al ( por órdenes de Fidel Castro) situó a las tropas comunistas de ese frente por encima de las tropas que no eran comunistas pese a que eran mucho más activas que las del comunista Félix Torres.) 

 Sobre Víctor Pina se lee en:

 Víctor Pina Cardoso, a quien se refiere el libro, fue un personaje clave para la revolución cubana. Fundador del Club de Aviación de Cuba, aeromodelista, alumno del primer curso de paracaidismo de Cuba y el primer cubano con licencia de piloto de vuelo sin motor. Activo periodista aeronáutico y primer becario de la Organización de la Aviación Civil Internacional, fue condecorado con el máximo galardón en Cuba en 1957.

Funcionario gubernamental de la aviación civil de Cuba fue el desencadenante que facilitó sus actividades revolucionarias. Miembro de la secretaria Comisión Militar del Partido Comunista, logró ser jefe de las organizaciones de la ayuda cubana en defensa de la II República Española y posteriormente en el apoyo a los republicanos españoles en la lucha contra el franquismo.

En 1959, inmediatamente al triunfo de la Revolución Cubana, se le asignaron importantes tareas, como recoge el libro, al lado del comandante Ernesto Che Guevara, como la Seguridad del Estado y con el comandante Raúl Castro creó la Fuerza Aérea Revolucionaria y la Dirección de la Aviación Civil. Proveniente de una familia importante de Camaguey, se convirtió en una persona carismática que activamente participó en reclutar voluntarios  para las Brigadas Rojas Internacionales.

Víctor Pina, participó, según el libro de Tabío, en la Guerra Civil Española  en 1939 en actividades de inteligencia. Terminó en Moscú recibiendo grandes condecoraciones por las experiencias realizadas
.
Favor de rectificarme si  estoy equivocado en la identificación de Drake y de  Pina.
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Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina


Por Ángel Bermúdez
(@angelbermudez)
BBC News Mundo
29 marzo 2019

Eran unos 90 hombres armados los que desembarcaron del yate en aquella playa del Caribe. Casi todos eran cubanos, vestían uniforme militar y venían dispuestos a derrocar al gobierno de aquella pequeña nación. Ocurrió hace 60 años, pero si piensa que se trata de la expedición del Granma a Cuba, liderada por Fidel Castro, se equivoca.

La escena corresponde a una invasión a Panamá ocurrida en abril de 1959 y que fue la primera de una decena de intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina, desde el triunfo de la revolución castrista el 1 de enero de aquel año.

En las últimas semanas, el tema de la injerencia militar cubana en la región entró con fuerza en el debate internacional a propósito de la crisis política que vive Venezuela.

En un discurso el pasado mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, como "títere cubano" y aseguró que está "controlado por los militares cubanos y protegido por un ejército privado de soldados cubanos".

Es una denuncia que se hace desde hace años en Venezuela.

Rocío San Miguel, presidenta de la ONG venezolana Control Ciudadano, le dijo a BBC Mundo que "Cuba intervino en la reestructuración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y que en los cuarteles venezolanos hay una presencia permanente de militares cubanos".

Sin embargo, La Habana niega tener alguna injerencia militar en Venezuela y defiende su apoyo a Maduro como un gesto de solidaridad.

Desde la prensa oficial de la isla se insiste en que la gran mayoría de los 23.000 cubanos presentes en Venezuela son trabajadores del sector salud.

El diario oficial del Partido Comunista de la isla, Granma, afirmaba en un reciente artículo que en Venezuela no hay ni agentes ni soldados cubanos.

Es un "ejército de batas blancas", decía en referencia a los médicos que conforman el grueso de las misiones sociales cubanas que -según afirman- también incluyen maestros, entrenadores deportivos, periodistas y asesores científicos e industriales, entre otros.

Desde los inicios de la Revolución cubana, una de las marcas de su política exterior ha sido "exportar el socialismo".

Alineados con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, los cubanos tienen un historial de apoyo a gobiernos y actores políticos ideológicamente afines.

Y lo han hecho con envíos de médicos pero también con asesoría técnica y soporte logístico en el campo militar.

Así fue que entre 1975 y 1989 envió soldados a la Guerra de Angola (aunque el conflicto duró hasta 2002) o más recientemente los programas "Barrio Adentro" y "Mais médicos", por los que enviaron personal sanitario a Venezuela y Brasil.

BBC Mundo te cuenta cuáles han sido algunas de las intervenciones militares más importantes de la isla en América Latina.
Panamá

El yate con los hombres responsables de ejecutar la invasión de Panamá zarpó el 19 de abril de 1959 del puerto cubano de Batabanó. La expedición había sido promovida por Roberto Arias, un sobrino del expresidente Arnulfo Arias, que logró el apoyo de Fidel Castro.

Aunque los invasores lograron tomar el puerto colonial de Nombre de Dios, la pronta denuncia del mandatario Ernesto de la Guardia ante la OEA y la masiva movilización de fuerzas panameñas, estadounidenses y guatemaltecas derivó en la rápida rendición de los agresores.

Fidel Castro, quien estaba de visita en Estados Unidos, intentó desligarse y calificó la operación como "vergonzosa, inoportuna e injustificada"; mientras que Ernesto "Che" Guevara aseguró que Cuba exportaba ideas revolucionarias pero no la revolución en sí misma.

La Habana ofreció garantías a Panamá de que una agresión similar no sería permitida y logró que los detenidos cubanos fueron repatriados a la isla, donde supuestamente enfrentarían el riesgo de ser sometidos a un tribunal militar. Apenas un mes más tarde, todos estaban en libertad.

"El error de esa operación fue que la mayor parte de los guerrilleros eran cubanos, por lo que no tuvieron apoyo local una vez que llegaron allí. Eran invasores extranjeros. A partir de allí, Cuba cambió la estrategia y usó más combatientes locales", explicó a BBC Mundo Jonathan Brown, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Texas y autor del libro Cuba's Revolutionary World, sobre cómo la isla intentó exportar la Revolución a otros países a través de la insurrección armada.
Nicaragua

Menos de dos meses después del fiasco de Panamá, en junio de 1959, una expedición de unos 60 hombres armados que partió de Cuba desembarcó en la costa caribeña de Honduras.

Durante un par de semanas acamparon en el lugar esperando para avanzar sobre su verdadero objetivo: Nicaragua, justo al otro lado de la frontera.

Los expedicionarios eran mayormente exiliados nicaragüenses, acompañados de guerrilleros cubanos y guatemaltecos, que buscaban derrocar al mandatario Luis Somoza Debayle.

El gobierno de Honduras envío soldados a la zona que atacaron por sorpresa el campamento, causando la muerte de 6 guerrilleros, hiriendo a 15 y deteniendo al resto. "No fue una batalla, fue una masacre", lamentó luego Carlos Fonseca, un nicaragüense que fue herido.

Varios de los sobrevivientes regresaron después a Cuba para una larga estadía, donde siguieron recibiendo entrenamiento militar y se reagruparon con otros exiliados nicaragüenses.

"Se convirtieron en los sandinistas. Fidel les siguió apoyando y, al final, sus esfuerzos dieron frutos dos décadas más tarde", comentó Brown en referencia al triunfo de la revolución nicaragüense en 1979.
República Dominicana

El 14 de junio de 1959, una fuerza de unos 60 hombres -dominicanos y cubanos- despegó del oriente de Cuba en un avión C-46 pintado con los colores de la Fuerza Aérea Dominicana. La nave aterrizó en el aeropuerto de Constanza en el interior del país, donde tomaron un cuartel por sorpresa. 

(Camilo Cienfuegos visitando  el campo de entrenamiento donde se preparaban los invasores a República Dominicana; entre esos invasores se encontraba su amigo el Capitán Nené López quien formaba parte de su guardia personal. Foto y comentario añadido por el Bloguista de Baracutey Cubano )

El avión regresó inmediatamente a Cuba, donde Camilo Cienfuegos -quien había estado a cargo de la operación- ordenó el "arresto" del piloto venezolano y luego negó la participación de la isla en el suceso.

En paralelo, tres barcos transportaron unos 150 guerrilleros armados hasta un lugar cercano a Puerto Plata. Estas naves, sin embargo, llegaron con tres días de retraso a Dominicana, lo que permitió al gobierno de Rafael Leónidas Trujillo ponerse en alerta y emboscarlos.

"La fuerza que buscaba instigar una rebelión armada en el territorio nacional ha sido completamente exterminada, todos sus participantes han muerto", anunció el 23 de junio el portavoz del gobierno dominicano.

En realidad, unos pocos expedicionarios sobrevivieron, incluyendo al comandante cubano Delio Gómez Ochoa, quien pudo regresar a su patria luego de que Trujillo fuera asesinado en 1961.

Según explicó Brown a BBC Mundo, "en 1959 solamente quedaban cuatro dictaduras en América Latina", de las cuales tres estaban en el Caribe y Fidel Castro se había propuesto eliminarlas pues "quería crear un mundo que fuera seguro para la Revolución".

El caso de Trujillo era especialmente preocupante para La Habana.

"Él estaba dando ayuda y refugio a exoficiales del extinto ejército de Batista, que conspiraban para volver al poder en Cuba", señaló el experto.

Haití

En agosto de 1959, un grupo de unos 30 hombres armados -mayormente cubanos y haitianos junto a dos venezolanos- zarparon de Baracoa, en la costa oriental de Cuba, rumbo a Haití con el fin de promover el derrocamiento del gobierno de François "Papa Doc" Duvalier.

Los voluntarios haitianos habían recibido tres meses de entrenamiento en una base a las afueras de La Habana.

Los expedicionarios contaban con el alzamiento de una columna del ejército haitiano que nunca se produjo, según cuenta el historiador cubano Juan F. Benemelis en su libro "Las guerras secretas de Fidel Castro".

"La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón, fue de íntegro apoyo a Duvalier", escribe Benemelis.

La consecuencia de ello fue la aniquilación de prácticamente todos los invasores, con algunas excepciones como la de cuatro adolescentes cubanos que fueron capturados, interrogados y deportados.

Argentina

Si las invasiones de Nicaragua, República Dominicana y Haití podían ser vistas como operaciones que buscaban eliminar adversarios peligrosos en el entorno próximo de Cuba, Brown considera que las intervenciones militares en otros países latinoamericanos tenían otra función.

"Cuba luego se vengó de cada gobierno de América Latina que no la reconoció así como de aquellos que se sumaron al boicot de Estados Unidos. Fidel Castro trajo jóvenes de izquierda de esos países a la isla, les dio entrenamiento guerrillero y, luego, los envió de vuelta. Así fue como él siguió interviniendo en la región", explica el experto.

Uno de esos casos fue Argentina. En 1962, Guevara planificó establecer una guerrilla rural en la provincia norteña de Salta. Al frente colocó a Jorge Ricardo Masetti, un periodista argentino que le había acompañado desde los tiempos de la Sierra Maestra.

En junio de 1963, Masetti encabezó un grupo de cinco hombres armados -cuatro argentinos y un cubano- que ingresó en Salta a través de Bolivia. Uno de ellos viajó a Buenos Aires y Córdoba para reclutar unos 30 hombres adicionales entre los grupos de extrema izquierda.

En un comunicado enviado a la prensa de Buenos Aires, Masetti anunció la existencia del grupo y su intención de liberar a Argentina del imperialismo internacional pero no hubo ninguna reacción.

En febrero de 1964, las autoridades de Salta recibieron información sobre la presencia de hombres sospechosos en un área remota, lo que derivó en una serie de operaciones que culminaron con la incautación de todas las armas, municiones y alimentos del campo guerrillero.

Los hombres de Masetti se pasaron un mes vagando por la selva en busca de comida y refugio.

Al final, tres murieron de hambre, otros tres perecieron en enfrentamientos con las autoridades, unos 13 fueron detenidos sin hacer casi ninguna resistencia, mientras que Masetti se adentró en la selva sin que nadie nunca volviera a saber de él.

Venezuela

El desembarco en mayo de 1967 de un grupo de guerrilleros procedentes de Cuba cerca de la playa de Machurucuto, en el oriente de Venezuela, dejó al descubierto los intentos de injerencia armada de La Habana en ese país.

Héctor Pérez Marcano, uno de los protagonistas de aquella operación, le dijo a BBC Mundo que la misma fue ideada y supervisada directamente por Fidel Castro, quien les brindó todo el apoyo.

Pérez Marcano era parte de un grupo de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) venezolano que viajó a Cuba a entrenarse como guerrilleros para luego regresar a hacer la revolución en su país.

   (ómo fue el "desembarco de Machurucuto", el intento de intervención militar en Venezuela ideado en Cuba por Fidel Castro.)

Según su relato, el plan original era el desembarco de ocho combatientes -cuatro venezolanos y cuatro cubanos- que se iban a unir a un foco guerrillero del MIR que operaba en una zona montañosa a unos 160 kilómetros al este de Caracas.

Sin embargo, la captura de tres tripulantes cubanos de la lancha que les había llevado hasta la orilla puso al descubierto la expedición.

La situación derivó en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Caracas y La Habana.

Sin embargo, el incidente conocido como "el desembarco de Machurucuto" no fue la primera ni la mayor operación de este tipo que Castro ejecutó sobre Venezuela.

Un año antes había ocurrido una expedición mayor que había trasladado a un grupo de guerrilleros del Partido Comunista de Venezuela formados en Cuba junto a combatientes de la isla, incluyendo a Arnaldo Ochoa Sánchez, quien años más tarde tras alcanzar el rango de general fue fusilado en la isla tras ser condenado en un polémico juicio por narcotráfico.

Perú

En los primeros años de la década de 1960, unos 200 jóvenes izquierdistas peruanos recibieron entrenamiento guerrillero en Cuba.

Según señala Brown en su libro, el grupo más numeroso correspondía a los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un grupo formado por jóvenes desertores de las filas del APRA. También había otro conformado por disidentes del Partido Comunista de Perú, que optaron por llamarse Ejército de Liberación Nacional.

Muchos de estos hombres regresaron luego a Perú, donde ambos grupos entraron en acción por separado en 1965, realizando ataques en diversas partes del país.

El gobierno del presidente Fernando Belaúnde respondió con un despliegue abrumador de fuerzas. Las autoridades lograron sofocar esos primeros focos de insurgencia guerrillera en un año, llegando a declarar "misión cumplida".

"Una vez que se dieron cuenta de que había guerrillas en las zonas rurales fueron tras ellas con toda su fuerza. Muchos de los militares de América Latina habían aprendido de lo ocurrido en la revolución cubana y no iban a ignorar la presencia de grupos armados en el país. Eso fue lo que hizo Batista en Cuba en la década anterior: ignoró a las guerrillas en la Sierra Maestra hasta que fue demasiado tarde", comenta Brown.

Guatemala


"Guatemala fue uno de los proyectos donde más enconadamente se precipitaron Castro y el Che Guevara desde un principio; sobre todo porque Guatemala había concedido bases de entrenamiento para los cubanos exilados que participaron en la abortada invasión de Bahía de Cochinos", asegura Juan F. Benemelis en su libro.

Sin embargo, según el autor, ya antes de ese episodio el Che Guevara había hecho un pacto secreto con el expresidente guatemalteco Jacobo Arbenz -derrocado por un golpe apoyado por Estados Unidos- para restituirle en el poder.

El 3 de octubre de 1960, el gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes divulgó un comunicado en el que informó que su Fuerza Aérea había atacado una embarcación cubana que aparentemente estaba desembarcando armas en la costa atlántica del país.

Unas tres semanas más tarde, el gobierno denunció un plan para invadir al país a través de la frontera con Honduras.

Aseguraba que la operación iba a ser realizada por una fuerza de unos 200 hombre liderados por Augusto Charnaud MacDonald, exministro de Interior de Arbenz, quien había sido visto por última vez en La Habana.

Al mes siguiente, se produjo un levantamiento militar en las localidades de Zacapa y Puerto Barrios, en el que participó el teniente Marco Yon Sosa, quien tenía contactos con Cuba y luego se convirtió en un comandante guerrillero.

Según relata Benemelis, hubo aviones de la fuerza aérea cubana aprovisionando a los alzados mientras que en Honduras había sido descubierta una columna de hombres armados liderados por oficiales cubanos que buscaban dar apoyo a los rebeldes.

El alzamiento fue sofocado por el gobierno de Guatemala que exigió a la OEA tomar medidas contra Cuba.

Colombia

La influencia y el apoyo de Cuba se encuentra en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.

La primera semilla de esta agrupación la constituyó la "Brigada Pro Liberación José Antonio Galán", creada en Cuba por seis jóvenes estudiantes colombianos que viajaron a La Habana con becas del gobierno de la isla.

Dos años más tarde, en 1964, con solamente 18 guerrilleros se creó el ELN, a cuyas filas pronto se unirían varios sacerdotes católicos seguidores de la Teoría de la Liberación.

Sin embargo, según señala Brown, una vez que el ELN se puso en marcha se convirtió en un movimiento independiente que no dependía de la tutela de La Habana. Eso, sin embargo, no descarta que recibieran apoyo material de la isla.

En la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, realizada en La Habana en agosto de 1967, representantes del ELN recibieron la promesa de armas cubanas suficientes para dotar a 500 campesinos que ellos habían organizado en el oriente de Colombia.

Décadas más tarde, otro episodio.

En marzo de 1981 el gobierno del entonces presidente colombiano Julio Cesar Turbay anunció que su país rompía relaciones con Cuba, acusando al gobierno de la isla caribeña de apoyar un desembarco de armas y combatientes del movimiento guerrillero M-19 en la costa pacífica colombiana, en el departamento del Chocó. Cuba negó en ese momento las acusaciones de Colombia.

El desembarco fue un fracaso, con el ejército colombiano interceptando a los combatientes en la zona selvática del Chocó al poco tiempo de haber llegado a la costa.

El Salvador

La oportunidad para la injerencia militar de Cuba en El Salvador surgió con el triunfo de los sandinistas en Nicaragua en 1979.

Sin embargo, de acuerdo con Brown, eso no se tradujo en la presencia de militares cubanos en El Salvador, sino en un gran apoyo material y en asesoría.

Un informe desclasificado del Departamento de Estado de EE.UU. de 1981 atribuye a Fidel Castro y al gobierno cubano el haber jugado un papel central en promover la unificación de los grupos guerrilleros salvadoreños -cuyos líderes se habrían reunido en La Habana en mayo de 1980-, así 
como en la entrega encubierta de casi 200 toneladas de armamento que sirvieron para preparar la "ofensiva general" que lanzaron estos grupos en enero de 1981.

Según el gobierno estadounidense, antes de septiembre de 1980 los grupos guerrilleros salvadoreños estaban mal armados y mal coordinados, pero para enero de 1981 -cuando lanzaron la ofensiva- disponían de un impresionante arsenal de armas modernas.

En el año 2000, durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá, el entonces presidente de El Salvador, Francisco Flores, implicó a Castro en la muerte de miles de salvadoreños durante la guerra civil de su país (1980-1992).

"Es absolutamente intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños, usted, que entrenó a muchísimas personas para matar salvadoreños, me acuse a mí de muertes en El Salvador".

Castro, en un tono beligerante, respondió que "condenamos esos crímenes" y se desligó de esas acusaciones.

Bolivia

Bolivia fue el país escogido por el Che Guevara para demostrar su tesis de que no hacía falta que existieran condiciones objetivas en un lugar para realizar la revolución pues la propia guerrilla era capaz de crear esas condiciones.

Con este convencimiento, en 1966, Guevara viajó de incógnito a Bolivia para encabezar un foco guerrillero en ese país. Le acompañaban unos 25 combatientes cubanos.

Según Brown, este fue el único caso en el que la presencia cubana fue tan importante desde la fallida invasión de Panamá. ¿La razón de ello? Los comandaba Guevara.

La iniciativa duró unos pocos meses. Tras unos éxitos iniciales, los guerrilleros se encontraron huyendo constantemente del ejército boliviano, que parecía omnipresente. Para octubre de 1967, cuando Guevara fue capturado y ejecutado, ya el grupo estaba prácticamente aniquilado.

Hacia el final de la década, las intervenciones cubanas en la región disminuyeron de intensidad.

Según Brown, esto se debió al hecho de que todas las operaciones que se realizaron durante esa década fracasaron, a la muerte de Guevara -que era uno de los principales impulsores de la idea de llevar la revolución al resto de la región- y a la oposición de la Unión Soviética a esta tipo de acciones.

"Moscú estaba en contra de estas intervenciones en el resto de América Latina que no se ajustaban a la doctrina soviética acerca de cómo el comunismo iba a apoderarse del mundo. Ellos siempre se opusieron pese a que Castro siguió haciéndolo durante la década de 1960. Al final, él tuvo que darse cuenta de que no iba a tener éxito. Y eso ocurrió después de la muerte del Che", concluye Brown.

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sábado, octubre 29, 2016

Su Capitán Ayudante en 1959, Roberto Cruz Zamora, crítica parte de la Historia que cuenta Húber Matos en su libro “Cómo llegó la noche”


Observación del Bloguista de Baracutey Cubano
El Capitán Roberto Cruz Zamora es ya fallecido al igual que el Comandante  Huber Matos
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Crítica a la Historia que cuenta Húber Matos

Por su Capitán Ayudante en 1959, Roberto Cruz Zamora

(Observaciones del Capitán Roberto Cruz Zamora  al libro “Cómo llegó la noche” de Húber Matos)
He leído el libro “Cómo llegó la noche” de Húber Matos (en lo adelante HM). Deploro tener que hacer objeciones aclaratorias de algunas de sus partes, pero no puedo rehuir el llamado de la verdad histórica por el papel que jugué como protagonista de los mismos hechos que narra HM.

HM trata el caso del fusilamiento en Camagüey del capitán Lázaro Castellón del Ejército Nacional (pág 304, 305), con un evidente peso en su conciencia, pero trata de diluir su responsabilidad directa e incluso de culpar a quienes tratamos de salvarle la vida al capitán Castellón. Veamos la secuencia de los hechos:

El teniente Eleuterio Cardoso me informó que el capitán Castellón estaba detenido. Esto sucedió en los primeros días de enero del 59. Todavía el comandante Víctor Mora estaba al mando de la provincia y yo era su Capitán Ayudante. Fui con el mencionado oficial al calabozo del regimiento y ordené que fuera puesto en libertad. Castellón se escondió pero fue encontrado por dos sabuesos del DIER que lo buscaban. Ya estaba al mando HM, quien me había ratificado en el cargo de Capitán Ayudante cuando reemplazó a Víctor Mora. Castellón fue juzgado, hallado culpable y condenado a muerte tal y como dice HM. Apeló sabiendo que yo presidía el Tribunal de Apelaciones. Cité a los comandantes Víctor Mora y Julio Camacho Aguilera, quienes, a pesar de los testimonios contra Castellón por parte de uno de sus subordinados que también fue fusilado, coincidían conmigo en que este oficial, al menos, no debía ser fusilado. Suspendí el juicio para ganar tiempo. Como bien dice HM (pág 305), él fue presionado por quienes reclamaban castigo severo. Yo pasé a ser alguien con influencia que intentaba “tirarle la toalla” al “asesino” de Alfredo Álvarez Mola, querido lider sindical bancario de Camagüey. En aquella vorágine, HM me dijo que debíamos ratificar la pena de muerte del capitán Castellón sin más dilación. Me negué y él lo hizo sin que mediara ningún otro trámite burocrático. Al final del primer párrafo de la pag. 305, HM comenta: “No hizo bien (Castellón) al esconderse con ayuda de rebeldes de Camagüey, que bien podían haberlo ayudado a que se fuera del país.” Obsérvese que para HM el culpable de la muerte de este hombre no es quien firmó su sentencia de muerte (él) sino quien se negó a hacerlo (yo).

Quisiera que HM mostrara alguna prueba de que él ayudó a salir del país a algún miembro señalado del Ejército Nacional. Yo puedo citar al Capitán Águila Rojas, a quien di una carta, firmada y con cuño oficial, para que pudiera salir tranquilamente por el aeropuerto con su familia, porque, HM, ese oficial estaba siendo acosado injustamente en el Camagüey bajo su férreo mando absoluto. HM insiste (pág 334, 335) en quitarse el estigma de ser el radical mitrilleur de Lyon en Camagüey. Nadie trato de “ensuciarnos” en aquel contexto histórico. Cada uno de nosotros hizo las cosas en las que creía y no queda otra alternativa honesta que asumir nuestra responsabilidad sin tratar de culpar a otros.

HM dice medias verdades (pág 338) con relación a su renuncia. Quiere aparecer como que él se la jugó solo. Lo cierto es que se había hecho un trabajo preparatorio de conjunto. Él con algunos ministros, con el presidente Urrutia en Palacio y con Carlos Franqui, director del periódico Revolución. Los capitanes Ruiz Maceira, Lugo y la esposa de éste (Anita Céspedes) en Santiago de Cuba lo realizaban con figuras influyentes del 26 de Julio. Yo por mi cuenta mantenía contacto regular con el regimiento de Holguín a través de su Capitán Ayudante y con el jefe del cuartel de Bayamo. Con estos oficiales yo hablaba abiertamente sobre como evitar que los “ñángaras” (comunistas) nos robaran la revolución nacionalista. También mantenía reuniones periódicas con los presidentes de todas las asociaciones de estudiantes de Camagüey. Prueba de este trabajo es que cuando se produjo la renuncia de HM, con el propósito no declarado aunque verdadero de obligar a Fidel Castro a definirse, hubo protestas de al menos tres ministros. En Santiago hubo respaldo. En Camagüey los jefes del 26, de los trabajadores y de los campesinos renunciaron y/o protestaron.
El 21 de octubre, el pleno de las asociaciones de estudiantes aguardaban instrucciones mías para protestar con carteles y declaraciones a la prensa, lo que hicieron cuando se lo indiqué a través de Manolo Perdomo del Risco, quien está en Miami. La llegada de Camilo Cienfuegos a Camagüey el 21 de octubre y su posterior desaparición es sin duda la parte más tergiversada de “Cómo llegó la noche”. Hasta el punto de que la verdadera historia que protagonicé codo a codo con HM, se convierte en una novela mañosa donde el autor inserta una segunda trama surrealista que nada tiene que ver con la realidad. Camilo llegó a Camagüey con una actitud grosera y hostil para con HM. Gente nuestra en el aeropuerto nos avisó de su llegada y HM envió al teniente Martí Ballester para husmear so pretexto de recogerlo, no porque Camilo se lo pidiera como afirma HM (pág 343, 344). Camilo se dirigió a buscar refuerzos de su confianza a la jefatura de policía provincial, cuyo jefe era el comandante Arsenio García, expedicionario del Granma al igual que Camilo. ¿Por qué Camilo fue a buscar refuerzos, si el arresto de HM era un paripé para seguir la corriente a Fidel, según HM? 
(Comandante Camilo Cienfuegos y Comandante Huber Matos en 1959)
Cuando Camilo entró a la casa de HM estábamos a su lado el capitán Francisco Cabrera, Inspector Territorial, y yo, los dos oficiales de más alta jerarquía del regimiento inmediatamente después de HM. Con Camilo estaba el comandante Arsenio García. En ningún momento Camilo dejó afuera a sus hombres ni habló a solas con HM (compruébese esto con fotos y pie de fotos de Bohemia de esa semana que contradicen fehacientemente la versión de HM en pág 343, 344). Cuando HM trató de ser conciliador ofreciendo colarle café a Camilo, éste lo rechazó cortante: “¡Vamos para la jefatura del regimiento. Yo vine a cogerte preso, Húber!”. Sigue deciendo HM (pág 345): “Salimos de la casa hacia la Comandancia. Camilo va delante, presuroso; yo atrás, resignado pero entero” . Esto es cierto. Pero obsérvese que en ningún momento menciona HM que sus dos capitanes han estado a su lado todo el tiempo. ¿Por qué lo oculta? Porque él diceque los hombres de Camilo se quedaron fuera, y al no mencionar a sus dos capitanes -que no se separaron de él para apoyarlo y protegerlo-, ni al comandante García, en su versión, esto lo deja a solas con Camilo. En la foto de Bohemia mencionada, el Capitán Cabrera y yo aparecemos claramente en la parte izquierda, justamente cuando vamos de la casa de HM hacia la jefatura del regimiento. Es la misma foto que HM pone en su libro (pág 451), pero que misteriosamente está corrida hacia la izquierda para “desaparecer” al Capitán Cabrera y a mí. Incluso, desaparece también el comandante Arsenio García que está justamente detrás de HM y también ha estado todo el tiempo como testigo mudo de la parte de Camilo. Obsérvese, además, que a la derecha de la página del libro sobra espacio, lo cual indica que no fue necesario recortar la foto por razones de diagramación.

Al llegar a la oficina de HM, Camilo se sentó en su butaca y puso sus botas sobre el buró, sin importarle los documentos oficiales que estaban encima. Su primer comentario a varios oficiales del regimiento que ya habían acudido fue: “A ver, ¿qué tienen que decir Uds.? Aquí está él -señala a HM, que está sereno, sentado en una silla marginal de su oficina-. Es un traidor de la revolución…” Camilo casi no pudo terminar. Sin ningún respeto a su jerarquía lo cuestionamos por el papel de esbirro que estaba haciendo ese día. Los oficiales que más lejos llegaron en esto fueron el capitán Ruiz Maceira y el teniente Edgardo Bonet. Camilo le preguntó a este último que dijera su opinión personal sobre él como Jefe del Ejército. Bonet contestó: “Ud es ron, mujeres y pelota”. Camilo replicó: “Ahora veo por qué Uds son unos incondicionales de mierda de este miserable traidor… Que nunca me iba a ver a mí al Estado Mayor cuando iba a La Habana. Sin embargo, vivía en los ministerios y en Palacio con Urrutia”. Este es el único momento en que vi a HM perder la compostura. Ahogado en sollozos de impotencia y frustración ante la calumnia reiterada de Camilo en su cara, HM le dijo: “¡Demuéstrame, chico, demuéstrame que soy un traidor!” Camilo sólo atinó a responder su ritornelo del día: “Fidel trae las pruebas.” En eso llegó el Dr. Miguelino Socarrás y Camilo no perdió esa oportunidad de satirizar a HM: “Atiéndalo, Doctor, que se ha puesto mal…” Y volviéndose hacia mi me dijo quedo: “ Roberto, vamos para tu oficina. No soporto más a este tipejo…” Fuimos hacia mi despacho, contiguo al de HM, quien quedó acompañado por nuestra oficialidad y bajo custodia de la gente de Camilo. Ya en mi despacho, Camilo habló por teléfono usando monosílabos y palabras entrecortadas para que yo no pudiera entender. Colgó y me dijo que lo llevara a la sede de la Reforma Agraria donde estaba Fidel. A unos pasos de éste, Camilo me dijo que lo esperara allí. Camilo habló con Fidel y cuando terminó me dijo que volviéramos al Regimiento. En el camino me informó que Fidel quería hablar sólo con los capitanes principales. Que en preparación para ese momento, le entregara mi pistola y le dijera a los demás capitanes que hicieran lo mismo. Fue así que ocurrió la entrega de las pistolas de los capitanes. Es incorrecta la versión de HM (pág 345), que él cambia de tiempo, lugar, circunstancia y persona.

 Sobre la reunión que tuvimos los capitanes con Fidel hay que tomar, por exacta, las dos últimas líneas de la pág 346. De la pág 347 sólo hasta la línea 24. Deséchese todo lo demás de esas dos páginas por estar edulcoradas al gusto del autor. Jamás Fidel nos dijo que HM estaba en contubernio con Trujillo y La Rosa Blanca.

En su último intento por convencernos sin pruebas de que HM era un traidor nos dijo: “¡Únanse Uds. a Trujillo y La Rosa Blanca, que yo me voy con el pueblo!” Ocurrió un breve intercambio de voces montadas, que sería muy largo narrar ahora. Pero nadie cedió y Fidel, frustrado, salió lanzando más improperios y fue a pronunciar su conocido discurso en el Regimiento ante el circo improvisado por él y Camilo, su más destacado sicario de ese día. Es cierto que HM pidió hacer uso de la palabra en aquel acto (pág 348). Quizá HM y los oficiales que compartíamos sus mismas inquietudes y esperanzas sobre el futuro de la revolución nacionalista que habíamos realizado, siguiendo los ejemplos de Frank País y José Antonio Echevarría, no nos dábamos cuenta de que, “menos el honor, lo habíamos perdido todo”, ¡hasta el simple derecho a hablar!

Nadie discute que HM es la figura principal de aquellos acontecimientos, pero es injusto que quede la impresión brindada por HM de que los capitanes se autoarrestaron en solidaridad con él, siempre alrededor de él (ver final pág. 348). Los capitanes fuimos arrestados al unísono, no por seguir a un jefe militar, sino por defender una causa compartida por convicciones propias de todos y cada uno de nosotros.

En el segundo párrafo de la pág 367 HM dice que 5 días después de su arresto fue “condenado a muerte” por una multitud arengada por el Máximo Líder. Eso es verdad, pero no dice que ahí también estaba Camilo, como el Javert de Los Miserables de Víctor Hugo, arengando y convalidando con su popularidad a la multitud frente al Palacio Presidencial. Como si quedaran dudas de su papel, fue tan contundente lo que Camilo dijo en detrimento de HM en Camagüey y en el acto de Palacio en La Habana, que cuando creíamos que nuestro juicio se había terminado, el fiscal anunció que Camilo llegaba a declarar como testigo de cargo. Todos miramos alrededor esperando ver al desaparecido Camilo. Pero sólo era un golpe de efecto. Pasaron una grabación de Camilo con sus virulentos ataques a HM. Dicho sea de paso, Camilo dejó escrito en una carta a Fidel: “Primero dejaré de respirar antes que traicionarte.” Mi conclusión al respecto es que para decir que Castro es el diablo que es, no hay necesidad de alargar más su cola, marcada con 43 años de crímenes probados a Cuba y a su pueblo. Igual que para enaltecer la parte positiva de HM, no es necesario hiperbolizarla. Con sólo decir que cumplió sin claudicar sus injustos 20 años de condena por discrepar de Castro, basta para que sea respetado.

Sobre el juicio, HM “confunde” nombres para no darle crédito a quienes se destacaron entonces adquiriendo personalidad propia independientemente de él, si, por ejemplo, se han separado de su ruta en el exilio. Veamos un caso específico. En la pág 372, quinto párrafo, omite mi nombre que fui quien dijo en aquella farsa de juicio: “Más que términos legales este es un juicio político y revolucionario… Si somos condenados este será el peor baldón que llevará la revolución” (ver el principal titular del periódico El Crisol de aquella fecha que recogió esta declaración). Tanto molestó a Fidel este comentario, que en su perorata durante el juicio, comenzó atacándome a mí, en lugar de HM. Castro empezó diciendo: “Aquí se ha dicho, y muy mal intencionadamente por cierto, que este es un juicio político”… Para después continuar con sus habituales ataques personales tratando de descalificarme (Ver panfleto editado por la CTC, titulado… Y se hizo la luz. En él se recogió taquigráficamente todo esto). De Castro pude esperar cualquier golpe bajo, pero confieso que me sorprendieron los del libro de HM, unos por comisión y otros por omisión flagrantes. La gran diferencia entre HM y yo en el juicio es que mientras yo ataqué sin ambages con la vehemencia de mis 20 años, él se defendió con una serenidad digna de sus 40.

No entiendo por qué HM omitió (pág 381) sus mejores palabras en el contexto del juicio: “Si soy condenado a fusilamiento, yo invito a los miembros de este tribunal a que lo presencien, ¡para que vean como muere un Comandante de la Sierra Maestra!… Podrán quitarme la estrella de Comandante, ¡pero jamás la de un soldado de la Libertad! ”. Sugiero a HM que lo incluya en próximas ediciones. Es hermoso. Reconstruirlo de memoria me ha vuelto a emocionar… como entonces.

Sólo tres capitanes fuimos condenados a siete años de prisión, la mayor condena después de la de HM: Ruiz Maceira, Lugo y yo. Otros, como el capitán Cabrera, inmediatamente se desligan de HM y si fueron al juicio fue para ser testigos a favor de Castro. HM no define esto por ningúna parte. El cambio de actitud del capitán Lugo en la prisión es tal y como lo dice HM, con algún ingrediente adicional que dejo a Lugo para que lo aporte en su favor. Pero  la versión sobre “su pelea con el capitán Lugo” (pág 405) no es cierta. La verdad es que a Lugo le tocaba limpiar la galera y estaba restregando el piso con una escoba de palo no muy pesado pero nudoso, precisamente detrás de donde, tranquilo, leía HM, quien trató de incorporarse de pronto, mientras le decía a Lugo: “¡No limpies aquí!”. Ante la actitud inesperada de HM, y casi por un acto reflejo de autodefensa, Lugo no vaciló en pegarle con aquel palo en la cabeza . HM cayó al piso aturdido, manando abundante sangre. Lugo le cayó encima, le echó una llave al cuello y lo tenía inmovilizado contra el piso. Cuando persuasivamente logré que Lugo lo soltara, senté en su silla a HM. Todavía seguía aturdido porque allí se quedó todo el tiempo tranquilo, mientras yo me liaba a golpes en su defenza con Lugo, tan caballerosamente que cuando uno caía al piso por haber recibido un puñetazo, el otro esperaba a que se levantara para reanudar la pelea. Esto terminó cuando llegaron los custodios. A HM le cocieron su larga aunque poco profunda herida. La enredada a golpes con Lugo que cuenta HM, quedó en su imaginación, porque pocos meses después sacaron de allí a Lugo y nunca se materializó este deseo de HM.

De estas Memorias de HM, la pág 441 es a mi juicio la que más vergüenza ajena inspira. Da a entender HM de manera un tanto burda que cuando me declaré en huelga de hambre porque había cumplido mi condena y pretendían no soltarme, en definitiva me liberaron porque él anunció que si me dejaban morir iniciaría una huelga que se conocería en el mundo entero. La realidad es que el 1º de noviembe de 1966 yo envié una escueta nota al régimen que decía: “Ahórrense mi ración de comida. ¡Me liberan como en buena lid debían haberlo hecho, o ya se encargará de hacerlo la muerte!” Después de 17 días de huelga de hambre me sacaron a rastras de la galera 23 de La Cabaña. Confinado en solitario no varié mi posición radical hasta que logré que me liberaran el 23 de diciembre, 2 meses y 2 días después de haber cumplido mis siete años de condena. Pude haber muerto, como Pedro Luis Boitel y tantos otros compatriotas presos por la tiranía. ¡Todavía estoy esperando la huelga de hambre que HM iba a iniciar para apoyarme!

Por falta de tiempo y espacio, sólo he hablado de la punta del iceberg que flota, caprichosamente, en el libro “Cómo llegó la Noche”, de Húber Matos.

Crítica a la Historia que cuenta Húber Matos
Por su Capitán Ayudante en 1959, Roberto Cruz Zamora
Esta foto original de la Bohemia, 1ro. de noviembre 1959, desmiente sin lugar a dudas la versión de Húber Matos de que él estuvo solo con Camilo Cienfuegos en su casa del Regimiento de Camagüey el 21 de octubre de 1959. Para tergiversar este hecho histórico, Húber Matos no menciona en su libro que de izquierda a derecha aparecen los capitanes Roberto Cruz, Francisco Cabrera y el comandante Arsenio García. Húber Matos manipuló esta foto haciendo “desaparecer” a los mencionados oficiales que nunca se separaron de él mientras era detenido despóticamente por Camilo Cienfuegos en su casa del Regimiento de Camagüey. Obsérvese en la foto de abajo (tal como aparece en el libro de Huber Matos, página 451) que a la derecha de esa página sobra espacio, lo cual indica que no fue necesario recortar la foto por razones de diagramación sino para ocultar mañosamente esta prueba histórica contra su inexplicable versión de que él estuvo solo con Camilo Cienfuegos ese día.

¿Por qué tanto espacio en blanco cuando pudo diagramar a escala la foto completa? Obsérvese la misma foto original de la Bohemia (arriba), aquí se reproduce tal como aparece en la página 451 del libro Como llego la noche de Huber Matos.

En la parte superior de esta foto histórica de la época de la Sierra Maestra, aparecida en el periodico Revolución en 1962, están de izquierda a derecha Jorge Enrique Mendoza, Carlos Franqui y Fidel Castro. Cuando volvieron a publicar la misma foto en 1973 en el peridico Gramma, Carlos Franqui fue “desaparecido” de la foto porque ya era un desertor de las filas de Castro. Raras coincidencias. ¿O será que Huber Matos aprendió estas prácticas diabólicas con Fidel Castro...?
Roberto Cruz Zamora
Capitán Roberto Cruz Zamora
Capitán Francisco Cabrera
Comandate Arsenio García
Comandante Húber Matos
Comandante Camilo Cienfuegos
¿Por qué tanto espacio en blanco
cuando pudo diagramar a escala
la foto completa?
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 Historia de Camilo Cienfuegos y su desaparicion


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Publicado el 21 de enero de 2013

Nota del Bloguista

Aldo Rosado-Tuero, director del sitio  Nuevo Acción y vertical luchador antiCastrista desde hace más de medio siglo,  ha tenido la gentileza de enviarme dos informaciones que le solicité en el aniversario de la extraña desaparición del Comandante Camilo Cienfuegos..

Esta carta  se publicó  en El Nuevo Herald en el año 2002, según me afirma Ado Rosado-Tuero
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Carta abierta al Comandante Húber Matos

Del Dr. Emilio A. Cosío R., Capitán Auditor Jefe del 2do. Distrito Militar de Camagüey, 1959.
Ha llegado a mis manos el recién publicado libro “COMO LLEGÓ LA NOCHE”, del ex comandante del Ejército Rebelde Húber Matos Benítez, del que solamente he leído los párrafos dedicados a los tribunales revolucionarios de Camagüey. Los cuales contienen inexactitudes que, en honor de la verdad histórica y la fijación de responsabilidades, deben ser aclarados, para vincular los hechos y las fechas a las autoridades responsables en cada caso.
Refiere el Comandante Matos que a su llegada a Camagüey (enero 11 de 1959) “funciona un tribunal revolucionario que no ha dictado ninguna sentencia” y “que a su despacho llegan constantemente señales de la molestia del pueblo”, por lo que después de indagar que “la entidad que controlaba los tribunales revolucionarios era la Auditoría General de las Fuerzas Armadas, en el Estado Mayor,” “nombramos auditor de nuestro distrito militar al abogado camagüeyano Emilio Cosío.” (pág 302). Acerca de lo cual paso a aclarar:
PRIMERO: Que a su llegada a Camagüey, el día 11 de enero de 1959, para reemplazar en el mando al Comandante Victor Mora, el auditor del 2do. Distrito militar es el Capitán Dr. Octavio Zaragozí, cargo que mantuvo hasta la segunda mitad del mes de febrero del año 1959, en que fue licenciado por el Cdte. Matos, oportunidad en que fui desigando en su lugar, o sea, aproximadamente cuatro semanas después de asumir el mando el Comandante Matos, y no a su llegada, como afirma en el párrafo citado. Posición que mantuve hasta el 21 de Octubre de ese mismo año, en que fui detenido y conducido a la Habana conjuntamente con otros oficiales juzgados posteriormente en la causa incoada contra el Comandante Matos y numerosos oficiales.
Esta aclaración es importante para la fijación de responsabilidades, especialmente en períodos tan convulsionados como los que se estaban viviendo. Al mismo tiempo que hace evidente, que son el Comandante Matos, como máxima autoridad, y el Capitán auditor, Dr. Octavio Zaragozí, (en una papel subordinado), y no quien suscribe, las autoridades responsables de la aplicación de justicia durante el período anterior a mi designación.
En cuanto a la Auditoría General de la República, dejo convenientemente aclarado que no puede atribuírsele ningún grado de responsabilidad en las decisiones de las auditorías de los distritos, pues jamás intervino en éstas, limitándose a pedir informes del estado de las causas. No considero por tanto que debamos ni Matos ni yo soslayar, descargando en otros, las responsabilidades que el deber y la dignidad exigen en el desempeño de nuestras funciones.
Habiendo dejado aclarada la responsabilidad en el tiempo, paso ahora a aclarar la forma en que funcionaron los Tribunales Revolucionarios durante la dos etapas ya definidas, o sea, desde el 11 de enero de 1959 hasta aproximadamente el 15 de febrero del mismo año, la primera, y desde esta fecha hasta el mes de junio del 59, en que todas las causas pasaron a la jurisdicción civil, la segunda.
Veamos:
Distinción ésta de suma importancia y gravedad, pues es durante esta primera etapa que, bajo la autoridad única del Cdte. Matos, tuvieron lugar las únicas ejecuciones en las que se aplicó la Ley Penal de la Sierra. Esta supuesta Ley consistía de un breve listado de delitos y faltas organizados en forma de artículos, y sancionados todos ellos con la pena de muerte por convicción, o sea sin aportación de pruebas. Se aplicaba la sentencia en breves horas y sin apelación alguna.
(Huber Matos en 1959 y hace unos pocos años atrás)
El Cmdte. Victor Mora, (sustituído por el Cmdte. Huber Matos) se había visto imposibilitado de iniciar los juicios, pues se requería que se aplicara el Código Penal de la Sierra, del cual no existía copia alguna en Camagüey. Finalmente, el Capitán Zaragozí trajo de la ciudad de Guantánamo una hoja de papel que según le informaron, era la tan buscada Ley; pero nos negábamos a creer que aquella hoja de papel fuera efectivamente dicha ley. Finalmente, el Cmdte. Mora, decidió que se consultase personalmente a Fidel Castro, designándoseme al efecto. Fidel confirmó inmediatamente su autenticidad, dándome instrucciones para que el Cmdte. Matos (que había reemplazado al Cmdte Mora durante mi ausencia) comenzara inmediatamente los juicios y que no se tomasen fotos de los fusilamientos.
En un vuelo especial de la Fuerza Aérea regresé a Camagüey al amanecer del día siguiente. En ausencia del Capitán Zaragozí me presenté ante el Cmdte. Matos, a quien no conocía, informándole de las instrucciones de Fidel. Me hizo algunas preguntas sobre mi persona y aproveché para explicarle mi presencia allí, informándole de mi intención de reintegrarme a mis actividades privadas como abogado, y haciéndole saber que mi vinculación con la Revolución había sido mínima y no era ni siquiera miembro del 26 de Julio y que mi presencia allí se debía a hechos puramente circunstanciales debido a que, a petición del Dr. Zaragozí, había accedido a prestarle mi colaboración en la reorganización de la Auditoría. La verdad era que, aunque mi vinculación con la revolución había sido del todo intrascendente, yo había llegado a abrigar esperanzas de que la Revolución trajera algo positivo al País y que se estableciera un respeto absoluto a la Ley para que no se repitieran jamás los atropellos de una dictadura, pero la entrevista con Fidel y la forma en que iba aplicarse la justicia desvanecieron esas ilusiones prontamente y a la llegada del Cdte. Huber Matos deseaba desvincularme de todo aquello lo antes posible. Firmemente me contestó que estudiaría mi situación, porque a todos los efectos él me había conocido en una capacidad oficial y que por el momento continuara en mis funciones de segundo en la auditoria hasta que él tuviera oportunidad de reorganizar el Regimiento. Esto me pareció razonable y acepté.
Sin dilación y con la asistencia de la dirección del Movimiento 26 de Julio, dispuso el Cmdte. Matos la organización de los juicios, en la cual no tuve participación alguna, pues habiendo informado al Capitán Zaragozí mi absoluta oposición a que se dictasen sentencias por convicción, decidió éste marginarme en lo relativo a los mismos, lo cual eran precisamente mis deseos.
Con un margen de error de un día más o menos, la fecha señalada para la celebración de los primeros juicios fue la del 18 de Enero de 1959. El tribunal designado por el Cmdte. Huber Matos, no por la auditoría General de la República, quedó constituido por los capitanes Francisco Cabrera (Paco), como presidente y como vocales el capitán auditor, Dr. Octavio Zaragozí y el Ing. Melitón Castelló (por el 26 de Julio). Obsérvese que se designa presidente a un oficial de la mayor confianza de Matos, desconociéndose la prioridad que por razón de su cargo correspondía al auditor. Para abogado defensor de oficio fue designado el Dr. Enrique Acosta Pérez, abogado de oficio de la Audiencia de Camagüey. Los acusados no tuvieron oportunidad de obtener asistencia legal alguna. En horas de la tarde del mismo día el Capitán Zaragozí, acompañado del Comisionado Provincial del 26 de Julio, Dr. Agustín Tomé (Tim) me pidieron que actuara, conjuntamente con el Dr. Acosta, como abogado de oficio por el ejército. Aunque extrañado por lo irregular del procedimiento, acepté.
El juicio tuvo lugar en horas de la noche, con desconocimiento y violación de todas las garantías procesales y derechos de los acusados, que no tuvieron oportunidad alguna de obtener ni la más mínima asistencia legal para preparar sus defensas. Predominó en esta pantomima la pasión y el odio revanchista. La defensa se limitó a la petición de clemencia. La prueba fue de carácter testifical sin más corroboraciones, de modo que se aplicaría la sanción por convicción.
Concluida en aproximadamente tres horas la vista, se retiró el tribunal a deliberar y los acusados fueron encerrados en un salón de la auditoria, adonde esperarían al amanecer para conocer de sus sentencias inapelables. El fallo acordado fue primeramente el de pena de muerte para todos los acusados, un total de 23. En vista de ello insistí en que se me permitiese revisar, conjuntamente con el tribunal, todos los casos. Fue en esa oportunidad que pude ejercer un tanto la defensa que no fue posible en el tribunal. Pude al final lograr la conmutación de la pena de muerte en seis casos en que era tan evidente la inocencia, que no había forma de desconocerla. Logré solamente la absolución de un comandante del ejército de apellido Piñeiro y otro militar cuyo nombre no recuerdo. Reduciendo su número a 15, que serían ejecutados al amanecer. Sorpresivamente, este número se vio aumentado en el último instante, con la inclusión entre los condenados a muerte de cuatro detenidos que no habían sido juzgados, lo cual elevó su número a 19 en total. Sus nombres, anotados en una cajetilla de cigarros fueron entregados conjuntamente con los presos al Cmdte. Huber Matos minutos antes de ser conducidos al lugar de la ejecución. Por razones de humanidad silencio hoy sus nombres en consideración a sus familiares, cuyas heridas serían reabiertas innecesariamente. Uno de los detenidos gritó al Cmdte. Matos que a él no lo habían juzgado, a lo que Matos contestó: a “A ti ya te juzgó el pueblo”. Estas cuatro ejecuciones sumarias fueron las únicas ordenadas por el Cmdte. Matos. Pero jamás podrán ser justificadas. Nótese que este primer juicio tuvo lugar bajo el control y mando del Cmdte. Huber Matos (no de la Auditoría General de la República ni del Dr. Cosío). Un desprecio absoluto hacia los principios y mecanismos legales que deben proteger los derechos de los acusados fue la actitud que prevaleció en el juicio, lo cual da credibilidad a la asunción de que las sentencias de culpabilidad estaban en gran grado pre-dictadas.
Otra de las intervenciones directas de Huber Matos en los procesos revolucionarios fue el caso seguido contra el Teniente Coronel Alberto Triana Calvert. La razón de su intervención se debió al informe de la auditoria de que procedía dictar el sobreseimiento de la causa por falta absoluta de pruebas, ya que, de acuerdo a la investigación llevada acabo por el Servicio de Inteligencia (DIER) y la auditoria, la acusación presentada por el Capitán Gregorio Junco (oficial que contaba con la mayor confianza del Cmdte. Matos), era absolutamente falsa. Ante la insistencia del Cmdte. Matos de que se procediera con el juicio, insistiendo además en que “esperaba que se le aplicara una sanción por convicción de por lo menos 30 años,” me opuse, poniendo a su disposición mi solicitud de
licenciamiento, que no fue aceptada, ordenando el Cdte. Matos en este caso la formación de un tribunal especial fuera de mi jurisdicción, o sea, de la Auditoria.
Asistí al juicio y sin estar autorizado para ello irrumpí en el cuarto donde se deliberaba el fallo y traté de convencer a sus miembros de que dictaran un fallo absolutorio, lo cual no pude lograr, pero al menos logré que se redujera la sanción de treinta a nueve años, sanción que Huber Matos elevó a 15 años por parecerle insuficiente.
Durante varias semanas continuaron celebrándose juicios bajo la Ley Penal de la Sierra. En los cuales actué como abogado defensor de oficio por el ejército cuando el acusado no contaba con asistencia legal civil privada, durante los cuales siguió aplicándose la mal llamada Ley Penal de la Sierra, lo que privaba a la defensa del derecho a exigir que se aplicara el principio de la prueba y no las sanciones por convicción. Esta situación fue un factor determinante en mi decisión de aceptar mi promoción a auditor jefe cuando me fue ofrecida por el Cmdte. Matos, pues desde ella podría lograr lo que resultaba imposible como defensor.
De todos modos, condicioné la aceptación a la formación inmediata de un Tribunal de Apelaciones que funcionara con completa independencia de la Auditoría, a lo que accedió el Cmdte. Matos. Estos cambios rodearon de garantías a los abogados para que se decidieran a representar acusados ante los Tribunales Revolucionarios.
El Caso Miralles: entre los seis acusados que a duras penas logré sacar del pelotón de fusilamiento en este primer juicio, se encontraba un policía llamado Mario Miralles para el que obtuve la conmutación de la sentencia de muerte por diez años de prisión. En este caso, cuando insistí en su inocencia (pues la acusación por la que inicialmente se había condenado a muerte a Miralles había sido la de robarle diez pesos y una muda de ropa a un tal Quintanilla, que apareció asesinado), acusación que sostuvo en el juicio la madre de Quintanilla, el presidente del tribunal me advirtió que si seguía abogando por Miralles lo fusilarían al día siguiente. Opté por callar para al menos salvarle la vida. Posteriormente la madre de Quintanilla retiró la acusación, lo cual me fue comunicado por el capitán Paco Cabrera. Preparé la orden de excarcelación, que firmada por el Cmdte. Matos lo puso en libertad. A este caso se refiere el Cmdte. Matos como un error por él subsanado (pág. 305). Nótese que había sido precisamente el Capitán Cabrera el oficial que presidió el tribunal que condenó a Miralles y el mismo que me amenazó con fusilarlo si continuaba alegando su inocencia. De acuerdo a la cronología que de mi nombramiento como auditor ofrece el Cmdte. Matos, se infiere erróneamente que el mal llamado “error” ocurrió bajo mi autoridad, cuando este hecho tuvo lugar bajo su propia autoridad, siendo aun auditor el Capitán Zaragozí y no yo. Después de Dios, fue gracias a mi intervención que salvo su vida Miralles.
SEGUNDO: En la misma pág. 305 de su libro menciona el Cmdte. Matos su convicción de que el capitán Lázaro Castellón merecía mejor suerte que el ser fusilado. Y a pesar de la responsabilidad que le reconoce en la muerte de Alfredo Alvarez Mola, apunta que “no hizo bien al esconderse con ayuda de rebeldes de Camagüey que bien podían haberlo ayudado a que se fuera del país”. Expresión ésta que sorprende por su arbitrariedad, y por la injusticia que representa hacia todos aquellos que fueron condenados sin contar con el privilegio de su favor. Encuentro esta expresión tan inconsistente con el proceder del Cdte. Matos, que fue quien ratificó su sentencia de muerte, que debo de atribuirla a otras motivaciones, como lo es la velada alusión que apunta al Capitán Ayudante Roberto Cruz Zamora (hoy Cruzamora), oficial rebelde, honorable y justo, que convencido de la inocencia de Castellón por la relación que a través suyo mantenía Castellón con Fidel, ordenó de buena fe, aunque indebidamente, su libertad en los primeros días de la Revolución.
TERCERO: En la pág. 304 de su libro dice el Cmdte. Matos: “Aunque los juicios están a cargo de los tribunales revolucionarios, que se guían por las instrucciones de la Auditoria General de la Habana, pedí que en casos de penas de muerte el tribunal me informe quien es la persona, y cuales son las circunstancias del caso”
Lo cual se contradice en varios casos que hemos venido mencionando en que es manifiesta la directa intervención del Cdte. Matos en la aplicación de justicia y que se prueba una vez más al confirmar la sentencia de pena de muerte a Castellón, ante el Tribunal de Apelaciones, al negarse el Capitán Roberto Cruz a ratificar la pena de muerte. Lo cual dista mucho de su afirmación de que él solamente pedía ser informado de las mismas.
CUARTO: Por último, debo aclarar que en la pág. 383, se me incluye como sancionado a la pena de dos años de cárcel en la causa que se nos siguió conjuntamente con el Cmdte. Huber Matos. En nombre de la verdad debo rechazar el honor de contarme entre los presos políticos de Fidel Castro, cuando en realidad yo fui uno de los 14 oficiales absueltos en la misma.
CONCLUSIÓN: He dado la debida reflexión a las palabras aquí expuestas y hubiera preferido que jamás se hubiesen discutido en el exilio, pues por más de 40 años he mantenido que las divergencias entre cubanos van contra los intereses de la patria, pero es muy cierto el adagio de que “el que calla otorga” y las implicaciones de lo expuesto por el Cdte. Matos no me han dejado otra alternativa que esclarecer sus palabras en forma tal que cada quien asuma sus responsabilidades y responda de sus actos con dignidad. He meditado en la posibilidad de que se trate tan sólo de un desliz de la memoria del Cdte. Matos, pero rechazo la idea pues su libro está todo lleno de reminiscencias con lujos de detalles en su narración para poder aceptar como error algo que tan convenientemente sirve los intereses del Cdte. Matos. Igualmente considero que incluirme entre los sancionados en su causa no es tampoco un fallo de la memoria, sino que encierra un propósito sobre el cual puedo, pero no quiero especular... De todos modos, admito que se trata tan sólo de una conjetura, por lo que ruego al Cdte. Matos que acepte mis disculpas si considera que estoy equivocado. Por otra parte las edades de Matos (84 años) y la mía (76), hacen inaplazable la aclaración, pues si él me precediera en la muerte y surgiera después de ésta algo relacionado con sus palabras, no podría yo explicar mi silencio estando él vivo, ni inculparle cuando ya él no está en posición de defenderse. Y si falleciese yo primero, es obvio que ya nada podría yo hacer para rechazar sus inculpaciones, que es precisamente lo que ha hecho en su libro en una forma velada pero obvia.
Y para que así conste, firmo la presente en la ciudad de Miami, el día 1ro. de Junio del 2002. Carta abierta al Comandante Húber Matos Del Dr. Emilio A. Cosío R., Capitán Auditor Jefe del 2do. Distrito Militar de Camagüey, 1959.
Dr. Emilio A. Cosío R.

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domingo, agosto 21, 2016

Pedro Estopiñan muestra y analiza algunos elementos que avalan la desaparición y asesinato del Comandante Camilo Cienfuegos según la versión del ya fallecido Jaime Costa quien fuera asaltante al Cuarte Moncada, expedicionario del Granma y Comandante del Ejército Rebelde

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El jefe del entonces recién creado Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias  fue, contra lo por muchos esperado, Raúl Castro, relegando a Camilo Cienfuegos a Jefe del Estado Mayor del Ejército; Fidel Castro impuso a su hermano en esa posición. La columna de Camilo Cienfuegos con la que hizo la invasión  fue desintegrada y hasta su guardia personal, usando para ello diferentes subterfugios; por ejemplo:  el Capitán ¨Nene¨ López  hombre de confianza de Camilo y miembro de su guardia personal  formó parte de la invasión Castrista  a República Dominicana a mediados del año 1959,  donde murió.

Datos interesantes pocas veces expuestos:

Tony Pillole responde a un tal Rafael Varona en el sitio de donde se tomó este artículo de Estopiñán
August 13, 2016

Respuesta al Sr. Rafael Varona.

Para usted posiblemente no tenga esa gran importancia, pero para muchos de nosotros si la tiene porque fuimos testigos del discurso de Fidel cuando salió Camilo a sus espaldas y el pueblo solo gritaba Camilo, Camilo!! Ese era el verdadero líder de la revolución quien entro a la Habana, uno de los pocos que no era comunista y el que más sombra le hacía a Fidel pues era el jefe del ejercito. Yo que tengo los datos que me dejó un piloto muy amigo del que iba manejando el avión de Camilo, soy de los que tengo pruebas de que el cielo estaba completamente despejado, que la ruta del avión a seguir jamás se hacía por la costa norte y además tengo las horas de vuelo de ese piloto que era uno de los más experimentados en esa ruta en Cuba, además habían cuatro torres de control cercanas y ninguna recibieron comunicados de emergencia, y habían más de doce pistas donde pudieran haber aterrizado en caso de mal tiempo. Solo un aterrizaje militar secreto pudo haber desviado la trayectoria del avión de Camilo. La importancia vuelvo a decirle, no es haber matado un cubano más de los miles que ha mandado a matar o a matado él mismo, sino que era Camilo Cienfuegos el héroe de Yaguajay, el jefe del ejército rebelde, no era un cubano cualquiera.

 Esta es una investigación histórica del Instituto Cubano  de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo  acerca de la vida y la muerte de Camilo Cienfuegos.


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Comandante  Camilo Cienfuegos, Comandante  Fidel Castro y  Comandante Huber Matos en la mal llamada Caravana de la Libertad en los primeros días de enero de 1959. Foto y comentario añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano


 Comandante Camilo Cienfuegos, Comandante Juan Almeida y Comandante William Morgan, norteamericano fusilado. Foto y comentario añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano.

 Asesinaron a Camilo (Part. VI) - Instituto de la Memoria Histórica


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Tomado de http://www.cupus.org

Nueva Evidencia Sobre el Asesinato de Camilo Cienfuegos


Por Pedro Estopinan
August 6, 2016

Parte 2. Documentos desclasificados por la CIA revelan valiosa información que arroja luz sobre el asesinato de Camilo Cienfuegos.
Confirmada la existencia de la pista de Soplillar en la Ciénaga de Zapata.


El artículo anterior (Parte 1) se desarrolló en base al hallazgo de lo que se identificaba como una pista para avionetas de fumigación en la Ciénaga de Zapata, cuya ubicación coincidía con la descripción dada por Jaime Costa, ex comandante del ejército revolucionario, sobre el lugar donde según su versión ocurrió el asesinato de Camilo Cienfuegos.

Ahora la realidad se torna un tanto diferente para quienes no encontraron argumentos convincentes en la hipótesis planteada, pues se presentará información relacionada con la invasión a Bahía de Cochinos en 1961, la que durante unas cinco décadas estuvo clasificada como “Secreta” por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, y que se diera a la publicidad en los últimos años. Esta información viene a confirmar la existencia de la pista de Soplillar en la Ciénaga de Zapata, considerada entonces como una de las más importantes de su categoría con que contaba Cuba. Muchos se preguntarán por qué nunca oyeron hablar de ella a lo largo de los años, mientras que eran otras pistas las que se mencionaban, como por ejemplo la de San Antonio de los Baños.

Pista Final Soplillar


Forma aproximada y dimensiones de la pista que se construyó en Soplillar en 1959.

Para los pro-castristas sería aconsejable no bloquearse ante la información que van a recibir por considerarla una calumnia o como una nueva artimaña del imperio para desacreditar al lider de la revolución cubana. El imperio no tiene nada que ver en esto. Soy simplemente un cubano cansado de que sea la mentira con cuerpo de hombre la que haya dirigido los destinos de una nación por más de cincuenta años controlando a su antojo la vida de todo un pueblo. Sé que para quienes están en Cuba y no ocupan una posición ventajosa se les dificultará mucho el acceso a toda esta información desclasificada que será presentada en los enlaces, por lo que la más importante será presentada en fotos de los documentos originales.

No es el objetivo de este trabajo el de defender ni condenar a Camilo, es solo esclarecer las circunstancias que pusieron fin a su vida, aunque todo parece indicar que la versión de Jaime Costa es la que se ajusta a la realidad de los hechos.

A continuación las referencias encontradas:

1- Primer reporte.
Fecha: 16 Nov 1960.
Enlace:   https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/DOC_0005742779.pdf
Página 33/68


Traducción:
14 de Mayo 1959.  ““Los periódicos reportan la construcción de dos pistas aéreas en Cuba, en Sopillar, Ciénaga de Zapata, provincia de Las Villas, una de una longitud de 3,936 pies, y la otra de 2,624 pies. Ambas se reportan actualmente como en construcción.
Los periódicos reportan también la compra de un helicóptero de un vendedor no revelado, para ser usado en la transportación de personal hacia y desde la Ciénaga de Zapata””.

Partiendo de la fecha 14 de Mayo de 1959 que hacía referencia a publicaciones en la prensa cubana sobre la construcción de las pistas, esto fue lo que publicó el Diario de la Marina de ese día:


Encabezamiento del artículo que hace referencia a la construcción de las pistas.



Nota que aparece más adelante en el artículo.

Enlace a la página del Diario de la Marina.
http://dloc.com/UF00001565/00114/14x

2- Segundo reporte.
Fecha: Marzo 1960 – Mayo 1961
Enlace: https://goo.gl/qQgpCk


Traducción:
“”b. Será necesario tomar el control de un campo de aviación capaz de soportar las operaciones de los B-26, al cual pudiera atribuirse cualquier operación de táctica aérea. Ninguna de estas operaciones deben llevarse a cabo hasta que se tenga el control total del campo.
…estudiar posibles áreas de aterrizaje alternativas.

c. ….se llevó a cabo un estudio intensivo de las posibles áreas alternas en las cuales pudiera hacerse un aterrizaje de manera tal que se pudieran satisfacer las limitantes y requisitos mencionados en el párrafo anterior. Todo el litoral de Cuba fue examinado de nuevo en la búsqueda de una pista capaz de soportar las operaciones de B-26, la que pudiera ser tomada y defendida por la fuerza de asalto cubana.
Se examinaron en particular las provincias de Oriente, Pinar del Río, Las Villas y Matanzas, y la Isla de Pinos fue re-estudiada. Como resultado de este estudio, el Estado Mayor paramilitar llegó a la conclusión de que la única pista capaz de soportar las operaciones de los B-26, y que las fuerzas cubanas pudieran tener alguna esperanza de tomar y mantener bajo control, era la pista de Soplillar, y un nuevo campo en Playa Girón, ambos en la mitad oriental de la Península de Zapata, área central de Cuba””
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Como se puede apreciar hasta aquí la pista de Soplillar no era una pista cualquiera, por lo que se entiende claramente que si entre Camaguey y La Habana había un lugar apropiado adonde Fidel pudo informarle a Camilo que se dirigiera para encontrarse con él una vez que abandonó el aeropuerto de Camaguey, ese lugar era la pista de Soplillar, hasta adonde Fidel llegó por tierra procedente del aeropuerto de Varadero, según el relato de Jaime Cuesta, versión que se ajusta perfectamente a este escenario en la Ciénaga de Zapata.

3- Tercer reporte.
Fecha: 16 Nov. 1960
Enlace: https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/DOC_0005742779.pdf
Página 19/68




“”27.  En Cuba hay 3 aeropuertos con pistas capaces de soportar todo tipo de aviones de reacción, incluido entre ellos el de la Base Naval de EU en Guantánamo. Existen otros 7 aeropuertos capaces de soportar la mayoría de los caza bombarderos. El área de parqueo e instalaciones para combustible son por lo general limitadas en la mayoría de ellos. ……..

28.  La construcción ha sido reportada de la siguiente manera:

a. Managua…..
b. Siguanea…..
c. Cayo Largo…..
d. Santa Clara Internacional…..
e. Baracoa…..

f. Cienaga de Zapata. Pista firmemente compactada cubierta de césped de unos 3,000 a 4,000 pies de largo ha sido preparada en la Ciénaga de Zapata, aproximadamente en los 22º17’N y 81º08’W.””

En este reporte del 16 de Noviembre de 1960 vemos que se hace referencia a una pista en la Ciénaga de Zapata, cuyas dimensiones se ajustan a la pista de nuestra historia en Soplillar, lo que evidencia que inicialmente la pista fue construida hacia el suroeste, desde el camino que atraviesa el lugar hacia el mar. Teniendo en cuenta el primer texto traducido de fecha 14 de mayo de 1959 donde se anuncia la construcción de una pista de 3,936 pies refiriéndose a la pista de Soplillar, en la foto que aparece al principio vemos que esos 3,936 pies (1,200 mts) caben justamente entre el camino que aún se ve atravesando el área en cuestión y la línea límite original de la pista hasta donde fueron replantados los árboles.

4- Cuarto reporte.
Fecha: 11 de Julio de 1961
Enlace: https://www.cia.gov/
Página 20/49

En este reporte emitido a solo ocho meses del anterior, veremos que hubo un cierto avance en la construcción de las diferentes pistas, pero en lo que respecta a la Ciénaga de Zapata, identificado ya como la pista de Soplillar, nos encontramos con lo siguiente:


“”f. Ciénaga de Zapata. La zona de aterrizaje en la pista de Soplillar (22º17’N/81º08W) ha sido extendida de 5,500 a 6,700 pies. Su superficie se ha reportado como de arena y gravilla compactada. En el extremo suroeste se reporta un considerable trabajo de limpieza y excavación, lo que pudiera indicar la preparación para trabajos de extensión de la pista…….
Una nueva pista está también en construcción en Playa Girón””………
(Las coordenadas corresponden a la localización de la pista)

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Es muy significativo que en este reporte se mencione que en el extremo suroeste de la pista se estuviesen llevando a cabo trabajos de excavación, cuando es precisamente en esta área donde se identificó la resiembra de árboles que conllevó a la reducción de la pista en unos 325 metros (1,225 pies). Esa excavación de la pista tenía como propósito romper la base de roca y material compactado porque solo así era posible llevar a cabo la siembra de los nuevos árboles.

En otro documento aparece que el equipo encargado de hacer el estudio de las instalaciones aéreas disponibles para la invasión a Playa Girón había cometido un error, pues ellos contaban con esta pista de Soplillar como la de más potencial de acuerdo al plan, basado por supuesto en las dimensiones que ya se conocían de la misma, pero se dieron cuenta que parte de la pista estaba siendo excavada, lo que los obligó a cambiar la táctica de ataque. Todo esto ocurre en un momento en que el plan del gobierno cubano era construir nuevas pistas y mejorar las existentes, por lo que no había lógica alguna en excavar en un área ya existente de pista, cuando lo indicado sería seguir desmontando área de bosque para su extensión.


 (Cena de Nochebuena-Navidad en Soplillar; en la mesa Fidel, Antonio Núlez Jiménez, Celia Sánchez, familia campesina de la casa donde se está cenando y otros campesinos de la zona)

Durante los años que viví en Cuba jamás escuche mencionar la pista de Soplillar. La encontré como resultado de la búsqueda a la que me entregué tratando de localizar aquel lugar que con tanto realismo narraba Jaime Costa en su libro sobre la muerte de Camilo. Creo que la búsqueda no fue en vano, pues son varias las señales que apuntan hacia el mismo lugar. Ahora vemos que solo se habla del lugar con el único propósito de resaltar la importancia de aquella memorable cena de Navidad de 1959 en que los pobladores del batey de Soplillar fueron honrados con la presencia de Fidel Castro. Muy significativa celebración cuando aún no habían transcurrido dos meses que allí mismo le habían dado muerte al jefe del ejército revolucionario, al comandante Camilo Cienfuegos.

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Grabación de Audio sobre la vida y muerte de Camilo .
Suscribirse a IVOOX para escucharla.
El testimonio de Jaime Costa aparece en el minuto 46:20
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Tomado de http://www.cupus.org/

Aclarando el Misterio de la Muerte de Camilo Cienfuegos
Por Pedro Estopinan
Julio 26, 2016

Parte 1. -Investigación basada en la versión de Jaime Costa sobre la muerte de Camilo Cienfuegos.

Creo que serán las fotos que verán a continuación las que den una mejor explicación al título del presente artículo cuyo propósito es aclarar el misterio que siempre ha rodeado la muerte de Camilo Cienfuegos. Dichas fotos que muestran lo que identifico como la pista para avionetas de fumigación donde según la versión ofrecida por el recién fallecido ex-comandante del ejército rebelde Jaime Costa Chavez en su libro “El Clarín Toca al Amanecer”, fue asesinado Camilo la noche del 28 de octubre de 1959. Fue hasta este remoto lugar en la Ciénaga de Zapata que llegó el Sr. Costa en un convoy procedente del aeropuerto de Varadero como parte de un grupo en el que también viajaban Fidel Castro y Osvaldo Dorticós. Según su relato, el recorrido había tomado rumbo sur hacia la Ciénaga de Zapata, lo que concuerda con la ubicación de la pista. Por lo que se ha podido descubrir creo al fin se va aclarando el misterio a este hecho tan oscuro de nuestra historia.


Trayectoria más probable entre el aeropuerto de Varadero y la pista cercana al poblado de Soplillar seguida por el convoy que viajó hasta allí para encontrarse con Camilo. El recorrido total fue de unos 130 kms.

 
 Considerando que la pista se encuentra a 3 kms de Soplillar se puede tener una idea de las dimensiones del área.

Según la siguiente foto, la más antigua que se tiene tomada en el año 2002, las dimensiones iniciales de la pista eran más que suficientes para el aterrizaje del Cessna 310 de Camilo, según muestra la línea que aún se aprecia en la vegetación señalada aquí por los puntos, lo que hace evidente que su área original quiso ser reducida, por lo que se procedió a reforestar una gran parte del área original, dejando un espacio libre cuyo tamaño no levantara tantas sospechas, aunque por supuesto reduciendo enormemente su utilidad como pista.

Uno se pregunta cómo es posible que teniendo la economía cubana una necesidad tan grande de recursos, y que pistas como esta que representaban una ayuda tan valiosa para dicha economía, que en vez de invertir recursos para la construcción de otra pista en la región, como ejemplo, se hiciera todo lo contrario, se invirtieran recursos en reforestar toda el área que se ve en las fotos hacia el interior de la línea de puntos, reduciendo enormemente el potencial de la pista. Solo una razón de peso lo justificaba, y la única que puedo concebir basado en el relato de Jaime Costa fue la de disimular el escenario de un crimen, por el temor a que en el futuro se llegara a filtrar alguna información sobre lo ocurrido en aquel lugar. Pasados 57 años es precisamente ese claro en medio de la ciénaga que no fue reforestado el que llamó la atención.

No obstante los esfuerzos realizados para disimular la presencia de la pista, no estuvo al alcance del gobierno cubano que el 10 de diciembre del 2002 Google Earth publicara las primeras fotos de satélite sobre esta área, revelando aquel secreto que tanto se había tratado de ocultar. A quienes se le encomendó la tarea de reforestar el área les fue imposible recrear el patrón natural de crecimiento de los árboles y los plantaron en hileras muy bien definidas que no llegaron a cerrar el follaje completamente, dejando marcadas las líneas después de décadas de haber sido plantados, líneas que se hacen más visibles según se acerca el enfoque a la superficie.

La siguiente foto es la más reciente tomada en el 2014, y en ella se puede apreciar el visible cambio que ha ocurrido durante los doce años entre el 2002 y el 2014, el que se manifiesta por un área adicional de árboles en la zona central, a la izquierda del camino que atraviesa la pista, lo que redujo la distancia de 1,150 mts que se podía medir en el 2002 a solo 680 mts. Este hecho demuestra que después de cuatro décadas de ocurridos los hechos, al descubrir que fotos que se podían ver en el mundo entero mostraban una longitud de pista que aún resultaba comprometedora como resultado de versiones como la de Costa sobre la muerte de Camilo, se procedió a reducir mucho más el área, plantando más árboles en la zona central. ¿Qué beneficio puede representar esto para la economía del país? Ninguno. Se hace evidente que es otro el objetivo que cumple y que a lo largo de los años nunca se ha quitado la atención de este lugar.

Final

Con un mayor enfoque se hacen más evidentes las hileras de árboles.

Camilo Cienfuegos-Ciénaga 2

A continuación aparece la secuencia de todas las fotos tomadas por Google, correspondientes a los años 2002, 2003, 2006, 2009, 2011 y 2014.


La nitidez de la línea blanca del camino que atraviesa la pista de un lado a otro nos indica que en el 2002 aquí no había tráfico de avionetas , y mucho menos posterior a esta fecha en que se ve que plantaron más árboles.










Al final es el propio Castro quien atrajo la atención hacia la historia narrada por Jaime Costa como la versión que más se ajusta a lo que ocurrió con Camilo aquel 28 de octubre de 1959. Este hecho se basa en que la noche de navidad de ese mismo año, Fidel vino al caserío de Soplillar a cenar con algunas familias del lugar, caserío que se encuentra a solo 3 km de la pista en cuestión. Este es un dato que considero de suma importancia y que al parecer se le dio muy poca publicidad, aunque su propósito fue sin duda resaltar las virtudes del máximo lider, quien les concedió el privilegio a estas humildes familias de contar con su presencia un día tan señalado como la primera navidad en una Cuba recién liberada de una dictadura, fecha en que de seguro existirían compromisos mucho más importantes a nivel de gobierno. EcuRed es uno de los pocos sitios que da información sobre esta cena que contó con la presencia de Castro cuando aún no habían transcurrido dos meses de haberse anunciado la desaparición de Camilo. Aparentemente un gesto muy hermoso de sencillez y humanidad por parte del comandante, pero qué era lo que había realmente detrás de todo eso cuando la prensa habanera de aquellos días no menciona absolutamente nada de donde se encontraba el personaje más importante de la revolución cubana en la primera navidad. Así habrá sido el compromiso que contrajo Castro con aquella gente que decidió pasar allí aquel 24 de diciembre de 1959. Esta primera noche de navidad le daba un gran sentido de realidad a la historia de Jaime Cuesta. Cuando leí su libro me supo a verdad, ahora ya estaba convencido.

Es imposible que los habitantes de aquel caserío no hayan sido testigos de que esa noche en aquella pista había sucedido algo anormal, pues según el relato de Costa, el fuego que consumió la avioneta de Camilo con su cuerpo en el interior era imposible de ocultar a 3 kms de distancia, y mucho menos de noche cuando el resplandor de las llamas tiene que haberse visto a una distancia considerable, incluyendo por supuesto a los residentes del caserío. El matar traidores en Cuba en esa época no era nada raro, algo que lamentablemente muchos envueltos en la euforia de aquellos tiempos apoyaron. En el dado caso que a los residentes de aquel lugar se les dijera que se había descubierto que Camilo había traicionado a la revolución y que se vieron obligados a hacer justicia, lo que de hacho no hubiera sido muy fácil de creer para ellos pues Camilo gozaba de mucha popularidad, pero si lo decía el comandante en jefe quién lo iba a poner en duda. El hecho de hacerse cómplices forzados de aquella “justicia necesaria” es lo que pienso que justifica la presencia de Fidel en aquel lugar la noche de navidad.

Según narra el Sr. Costa, así como Fidel y Raúl les dijeron a quienes los acompañaron hasta aquel lugar, -adonde según cuenta Jaime, Raúl llegó más tarde-, aquí no ha pasado nada, nadie ha visto nada, y esto hubo que hacerlo porque Camilo ha traicionado a la revolución, revolución que había que salvar al precio que fuera necesario para poder seguir con el plan que los Castro de habían trazado. Lo importante era que el pueblo recordara a Camilo como el querido comandante que había desaparecido cuando su avioneta había caído al mar en un lugar desconocido. Con los pobladores del caserío, aunque no deben haber sido testigos presenciales de lo ocurrido, puede haber sucedido algo similar. Un pacto que se selló entre los Castro y ellos aquella noche, un gesto al parecer muy humano de guardar el secreto de que Camilo era un traidor. – El que Fidel hubiese estado ocupado allí durante la noche del 28 de octubre haciendo justicia a su manera, es lo que prueba que durante toda la noche del 28 no se pronunciara públicamente sobre la desaparición de Camilo, cuando se supone que fuera uno de los primeros en hacerlo. No lo hizo hasta el día siguiente estando ya en la capital.

Resulta curioso que en la foto que muestra la posible ruta desde Varadero hasta la pista, nos encontremos que a 3 kms al sur del pueblo de Pedro Betancourt hay dos comunidades separadas entre sí a solo 1 km, las que llevan por nombre Camilo Cienfuegos 1 y Camilo Cienfuegos 2 respectivamente, fundadas por Fidel en 1962 y 63. Aquí se les construyó viviendas a los campesinos de la zona así como a los propietarios de fincas que fueron expropiadas por el gobierno castrista. Es llamativo que habiendo ya un buen número de mártires de la revolución para esta fecha, que no se le haya puesto otro nombre a la segunda comunidad, pues ambas llevan el nombre de Camilo. De hecho fue por aquella misma carretera que pasara Castro tres años atrás con un propósito que marcaría para siempre la historia de Cuba, deshacerse del jefe del ejército.


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Jaime Costa Chávez

Jaime Costa Chávez (n. Guanajay, Pinar del Río, Cuba, 1933), militar revolucionario cubano y político opositor al régimen castrista.

Tras el golpe de Batista en 1952, entra en los movimientos de resistencia contra el dictador, siendo encarcelado; con la amnistía general se exiliará en México.

Ex-comandante de la revolución, participó como asaltante al cuartel de Moncada, expedicinario del Granma y en la guerrilla de Sierra Maestra, en donde alcanzó el grado de comandante; desertó de la filas del ejército rebelde a principios de la revolución cubana, era muy amigo de Ciro Redondo. A los cuatro meses del triunfo de la revolución disintió, sufriendo cárcel por sus opiniones contra el régimen de Fidel Castro; condenado a muerte, la pena fue conmutada por 30 años de cárcel y trabajos forzados, de los que cumpliría seis, padeciendo junto a la represión torturas. Aquejado de una grave enfermedad, hemiplejia, el gobierno cubano le concede la amnistía, la cual acepta, a instancias de la Cruz Roja Internacional que lo traslada a Estados Unidos.

En su principal libro autobiográfico, "El clarín toca al amanecer", hace un resumen de los acontecimientos que lo precedieron como combatiente contra la tirania. Actualmente vive en España con su familia, donde promueve la libertad de Cuba.
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Tomado del libro  El Clarín toca al amanecer, del Ex Comandante Jaime Costa


“Todos hablaban de la aparición de Camilo, y los centros de información se sentían presionados por la gente, que querían noticias en detalle. Yo seguía sin saber la verdad de aquel raro juego.

Volvimos a entrar en el rústico caserón campesino, y nos acercamos nuevamente a Fidel, que escuchaba a Dorticós:

-¿No ves? te lo dije -le repetía, exhibiendo su triunfal alegría-, no queda más remedio que hacer lo que se hizo con Frank País, ya que cogerá demasiada fuerza y tendrás que responderle de todo esto y finalmente compartir el poder con él… ‘no se puede dar marcha atrás’, para todos Raúl está perdido y nadie pregunta por él, les da lo mismo que aparezca o no, y tal vez prefieren que no lo encuentren. Voy a dar orden de que digan que Raúl apareció y verás que se pierde la noticia sin que a nadie le interese.

-¿Tú crees que será así? -preguntó Fidel, mostrando cara de absoluta ingenuidad y casi me pareció que no había pensado la pregunta, sino que la hizo mecánicamente, sin procesarla, teniendo su cerebro ocupado por otra idea.

Alejándose, Dorticós fue a conversar con el mismo grupo de la ocasión anterior y se mantuvo con ellos no menos de media hora, regresando a donde estaba Fidel, que caminaba lentamente, pero afirmando con fuerza cada pisada, como si los pies estuvieran expresando conclusiones a las que iba arribando su cerebro.

-Nadie le hizo caso a la noticia, -repetía ahora Dorticós, añadiendo:- acuérdate de Frank País.

Fidel se detuivo un ratico en silencio y sin decir algo, como quien de hecho acepta la idea que le han filtrado en su mente, dijo:

-Bueno, vamos.

La expresión de Dorticós parecía triunfal, como que había ganado la partida y se sentía seguro de que ya Fidel estaba en el plan de acción para ejecutar lo que le tenían programado como principal actor, máximo jerarca y figura decisiva. Todos fuimos para los autos, no sé cómo yo me senté en el timón de uno, y a mi lado Almeida, atrás otra persona que no recuerdo y Fidel Castro, quien esta ocasión tampoco hizo la menor referencia personal a mí. Salimos rumbo a la Ciénaga de Zapata, que está en el lado opuesto, al sur de la Isla. Yo no conocía el camino y Almeida me orientaba, constituyendo una caravana de vehículos, que eludíamos toda complicación para llegar al lugar propuesto. Por el radio del auto oímos que un parte de Palacio había desmentido la información previa que afirmaba la aparición de Camilo Cienfuegos, informando además, que ya se había localizado a Raúl Castro. Movimos para otras estaciones y repetían lo mismo, finalmente volvían a sus informaciones rutinarias y apagamos el receptor. Todos estábamos en silencio cuando llegamos al batey de un centro agrícola, con casas dispersas que no parecían ocupadas por gentes del lugar, sino como almacenes de aperos de labranza, maquinarias, abonos, y más allá una casa de vivienda cuyo amplio portal avanzaba un tanto haci ala explanada.

La casa había sido seguramente, la residencia de los señores expropiados y ahora era usada, según me pareció, como lugar de descanso y trabajo discreto. Frente a la misma, la explanada se prolongaba formando una pequeña pista de aterrizaje, en la cual había un avión Cesna, que era el que habitualmente utilizaba Camilo Cienfuegos.

Fidel entró en la casa, sentándose en un sofá y estirándose a lo largo, como si necesitara descanso. Oía todo cuanto se decía y pasaba la vista, sin detenerse en alguien, o se quedaba con la mirada perdida, como si estuviera estudiando los secretos de la pared, simulaba prestar atención a cuanto le decían unos yotros, sin dar respuesta alguna a nadie, más bien como si estuviera catalogando las opiniones que iba escuchando de quienes, por su jerarquía, se sentían autorizados a opinar, o decir algo.

Entró Agustín Martínez, quien dando por situado el tema a que se refería, le dijo:

-¿Qué te parece, igual que Frank País, que era tan líder como tú, porque los del 26 de Julio le obedecían más que a tí y no quedó más remedio que entregarlo? Fue el Partido -añadió vivamente- el primero que se dio cuenta, ya que él tenía muchas simpatías por los americanos y estos lo valoraban mucho, en la medida en que se iba convirtiendo en líder del Ejército Rebelde, pues tú dabas una orden y la gente iba a consultarle para ver si la aprobaba o no, antes de cumplirla, y ahora se repite la historia con éste, que tiene la simpatía de los americanos y del Ejército Rebelde. ¿Tú viste la alegría del pueblo cuando se dijo que había aparecido?

Fidel permanecía en silencio, no denotaba ni aprobación, ni rechazo, sencillamente oía y seguía en abstracción.

Entró Aragonés y también, sin introducción alguna, como apoyándose por lo expuesto por Augusto Martínez, le decía:

-¿Tú pensaste que el pueblo se lanzara a la calle, como lo hizo con la noticia de la aparición de Camilo? ¿No fue igual que cuando dijo que había aparecido Raúl, verdad?

Fidel tampoco articuló palabra alguna. Eran las mismas ideas que se repetían, bajando de categoría los exponenetes y de elegancia en la expresión, pero las mismas ideas machacadas, repetidas, elaboradas por alguien tras bambalinas, que se las iban haciendo entrar en el cerebro poco a poco, a través de tres personas distintas a las cuales había oido las mismas expresiones, o era un teatro por el cual se hacía aparecer que Fidel estaba siendo empujado a una decisión que ya estaba tomada, porque había nacido en él, y los demás eran únicamente supuestos gestores que servían para darle la sensación de voluntad colegiada a lo que era irrefrenable propósito en la mente del máximo dirigente.

Fidel seguía en silencio. Tenía un tabaco apagado en la mano izquierda y permanecía tirado en el sofá, con la espalda apoyada sobre el brazo derecho. Luego de permanecer en la misma posición un largo rato se puso de pie y pidiendo que nadie lo acompañara, que quería estar solo, salió y comenzó a pasearse lentamente frente a la casa…”

…”Yo me acerqué a la ventana, revisando el paisaje que me ofrecían los pequeños grupos que conversaban aquí y allá, y a cierta distancia en la minúscula pista de aterrizaje, el pequeño avión de Camilo cienfuegos. No se me ocurrió entonces pararme y decirle a todos:

-Miren, este es el avión que estamos buscando, este es el avión de Camilo.

Quedé mudo. Nadie se me acercaba, nadie me hablaba. Fidel iba y venía como si contara los pasos. A la izquierda, otras casas rústicas que me lucieron desocupadas. Pensé que la única regularmente habitada era en la que estábamos nosotros.

Llegaron dos máquinas que habían salido un rato antes,  trayendo algunas cosas de comer, que supuse habían adquirido en algún pueblo próximo y penetrando en la casa, fueron a una habitación interior, supuestamente el comedor. Muchos se movieron en igual dirección para participar de los alimentos. Yo me quedé en el mismo lugar, me sentía aislado y confundido y tods, como obedeciendo a una orden que se mantenía en silencio, no pasando de frases a palabras entrecortadas y mínimos comentarios. Sólo los de más rango conversaban en pequeños grupos separados.

Bastante más tarde llegó Raúl Castro con ramiro valdés y alguien más. No hubo saludos, nadie dijo nada. Raúl preguntó por Fidel y, seguido de Ramiro, fue en su busca pues había desaparecido del escenario visible. La presencia e inmediata ausencia de Raúl provocó la atención de todos, el murmullo de cuyos bajos comentarios cobró el tono más alto, pero todo siguió igual, excepto que sólo quedaban al alcance de mi vista los de rango superior y personal auxiliar, todos los “notables” fueron desapareciendo.

Al poco rato, el silencio imperante hasta entonces fue roto abruptamente, comenzando a oirse voces altas, gritos a veces, exclamaciones e imprecaciones, de un tono más alto… oí la voz tiplada de Raúl, como es habitual cuando él quiere imponerse y hacerse oir, puse atención y no oi más a Raúl. El vocerío venía de una de las casas próximas a la residencia en que nosotros estábamos. Hubo unos minutos de silencio, y luego la voz de Fidel, comoexpresando una conclusión que decía: “El pueblo es el que  te condena, nosotros no, y te condena porque quieres ser más que yo, y eso lo destruiría todo y se hundiría la revolución”.

Después, la voz de Camilo que decía:

-¡Qué carajo la revolución!, si tú sabes que esto se ha jodido por la cantidad de parásitos comunistas que tú has traído al gobierno, y que todas las acusaciones no son más que intrigas de los comunistas con los cuales yo he estado en conflicto desde hace tiempo, y no me soportan, porque no pueden manejarme.

Sonaron golpes como si fueran manotazos dados sobre una mesa, y después un golpe seco, como si un cuerpo hubiera sido lanzado contra la pared de madera. Y un balbuceo de Dorticós, que decía:

-Ya ves, ya ves -y se extendía en expresiones que sólo capté a retazos. Otra vez Camilo, que decía:

-Ahí tienes a Dorticós, intrigante número uno, por entregar la revolución a los comunistas, que cuando nosotros luchábamos, era un miserable botellero de Batista, aspirante a aristócrata, que se ha convertido en el abrepuertas del Partido Comunista.”

(Continuará)


…”Ahora Dorticós, irritado, que le decía:

-Te opones a todo, te disgusta todo, te atraviesas en todo. No quieres la nueva estructura del Ministerio del Interior, no quieres que se reorganicen las fuerzas armadas, te opones a todos y no cooperas en ninguno de los nuevos planes, y es más, hay un acto, tú esperas llegar exactamente cuando Fidel está hablando, para que se interrumpa el discurso y Fidel tenga que callarse hasta que la gente termine de aplaudirte, para después continuar. Eso lo has hecho veinte veces en el último tiempo, y tú sabes, y todo el mundo sabe, que el Ejército es un semillero de conspiraciones, y que lo de Hubert no fue por gusto y que tú fallaste y que si te dejamos seguir, lo que estabas haciendo, hubiera sido un desastre.

Camilo, sin darle respuesta a lo dicho por Dorticós, decía:

-¿Tú crees, Fidel, que con tipos como éste, que no es más que un oportunista y un aprovechado, se puede salvar la revolución, cuando se pasa la vida intrigando contra los valores serios del proceso, para alejarlos del poder y forzar la entrada de los comunistas? Ese es un cretino vestido de presidente, que desde que lo trajeron trabaja día y noche para destruír la revolución y ese es tu consejero. ‘No jodas, revolución con el cabezón de presidente’.

Volvía a oírse la voz de Fidel más irritado aún, que atropellando las malas palabras y los insultos, terminaba diciéndole:

-Yo no te hice Jefe del Ejército para que me pagaras de esa manera, lo que eres, es un mal agradecido, un sinvergüenza y un traidor, que siempre estás buscando la forma de atravesarte en mis planes y criticando cuanto yo hago.

La respuesta era firme en la voz de Camilo:

-Carajo, son calumnias que estos intrigantes te han metido en la cabeza, quienes me han hecho tremendo paquete y tú, imbécil, te dejas manejar. Quédate con los comunistas, si crees más en ellos que en mí, quédate con ellos y a tí te traicionarán y te hundirán también. Tú sabes que son unos cobardes y que no pueden ver a ningún revolucionario y que son un factor negativo y extraño que se ha metido dentro de la revolución, incapaces de hacer nada por ellos mismos, sólo saben actuar mediante la traición y nunca de frente. Cobardes, como a mí que me mandaron a buscar, haciéndome creer que eras tú quien me llamaba y por eso vine a este lugar, y entonces el Ché y todos me recibieron y me hicieron entrar aquí engañado, diciéndome que tú estabas aquí esperándome. ¿Por qué no fueron ellos a buscarme para traerme preso? No tienen el valor para eso y sólo se atreven a hacerlo mediante el engaño, Tú sabes bien, Fidel, de lo que son capaces estos descarados, por conseguir sus propósitos.No hubo más diálogo. Apareció Fidel caminando con la cabeza baja y en silencio, tras él, Dorticós, Raúl, Ramiro y otros, se sentaron en el portal de la casa ddonde y como pudieron. Otra vez el silencio dominaba el ambiente, sólo interrumpido por breves comentarios, persona a persona.

De pronto, como por arte de magia, aparecieron unos camareros vestidos de blanco portando bandejas de abundante comida y bebida, que servían sin taza, con diligente eficiencia, como gentes que, sin duda, eran del oficio gastronómico, y que cumplían a la perfección su función, y de pronto, desaparecieron.”…

…”Yo comí poco y me acosté en un sofá que había quedado despejado en el ajetreo de la comida, y pensando que aquella situación permanecería sin definirse por muchas horas, me dejé vencer por el sueño y dormí, sin tener una idea del tiempo que había transcurrido, como fui abruptamente despertado por unas ráfagas de  de ametralladora que sonaban muy cerca. De un salto ya estaba en la ventana, tratando de determinar el lugar de donde había partido el sonido de los tiros. En la puerta estaban Raúl, Abrantes, y Almeida, y allá en la distancia, cerca del avión, Fidel, Dorticós y otros en medio de la oscuridad.

Ahora sacaban de la pequeña casa inmediata a la nuestra en una parihuela el cuerpo de un hombre eivdentemente muerto, cuyos brazos colgaban en abandono, que llevaron hasta el avión, produciéndose unos movimientos de violencia y acto seguidos varios tiros de pistola espaciados. Junto al avión se movían varios hombres en acción e instantes después aparecieron lenguas de fuego que iluminaban todo el distante escenario y envolvían totalmente el pequeño aparato, que lucía caído de frente, como si su nariz casi tocara la pista, no demorándose en oirse explosiones y crecer las llamas que parecía súbitamente alimentadas. Pensé que los depósitos de gasolina habían entrado en combustión después de las explosiones.

Ya se había retirado todos los hombres de las proximidades del pequeño avión en llamas y Fidel, Dorticís y sus inmediatos llegaban a la casa, donde tramaron algo. Fidel, dirigiéndose a todos y a nadie en particular, como pasando la vista para no pasarla en persona alguna, dijo:

-Bueno, ya saben, aquí no ha pasado nada, nadie ha visto nada, nadie vio nada, ya que fue el pueblo quien lo condenó, yo no, -y como si lo creyera necesario repitió otra vez- aquí no ha pasado nada, nadie vio nada.

Lucía muy agitado y hablaba con intervalos de silencio que no parecían adecuados a su habitual manera de expresarse. Entonces, poniéndose de pie, a la vez que caminaba dijo:

-Bueno, vamos -cuando ya estaban trasponiendo la puerta, hacia la esplanada frente a la casa.

Ya las llamas habían crecido y el fuego parecía irse extinguiendo, todos habíamos salido tras Fidel que luego de andar un trecho se detuvo y volviéndose, repitió:

-Ya saben, aquí no ha pasado nada, nadie vio nada, fue el pueblo quien lo condenó, yo  no -y cuando parecía que iba a salir caminando, deteniendo su impulso, se volvió nuevamente para decir- para la historia es un héroe, que todo el mundo lo sepa bien, y que sus cenizas se repartirán por toda Cuba, ya que él es un mártir del pueblo, es un héroe.

Montó en la máquina partiendo de inmediato.

Ya era de madrugada y hacía frío. Todos iban a coger sus vehículos y Raúl, que reparó en mí al pasar, me preguntó:

-¿Y tú con quién viniste?

-Con Almeida.

-Bueno, vete con él, -me sugirió y siguió caminando, agregando- ya sabes que no ha pasado nada.”…

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