sábado, julio 18, 2026

El Cangrejo sale del armario. Miguel Sales Figueroa: 'La súbita aparición del auténtico heredero de Fidel y Raúl equivale a un golpe de Estado en cámara lenta.'..

 



El Cangrejo sale del armario

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'La súbita aparición del auténtico heredero de Fidel y Raúl equivale a un golpe de Estado en cámara lenta'.

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Por Miguel Sales

Málaga

14 julio 2026

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, hijo, sobrino y nieto de los jerarcas que durante 67 años han detentado el poder en Cuba, acaba de dar un paso que algunos califican de estrafalario y otros consideran audaz: ha concedido una entrevista a calzón quitado (como se dice en España, con sentido figurado) a uno de los principales periódicos de Estados Unidos, USA Today.

Según el diario, Rodríguez Castro es un "back-channel operator" o intermediario discreto, que ostenta rango, autoridad e influencia, en gran parte derivadas de su apellido.

La aparición de El Cangrejo como interlocutor principal en las conversaciones con Washington sorprendió a muchos observadores y cubanólogos. Es evidente que el nietísimo de Raúl Castro carece de la experiencia y los conocimientos necesarios para dirigir una negociación tan compleja, lo que subraya aún más, si fuera menester, su condición de representante personal del anciano dictador.

Cuando en 2019 Castro II cedió el poder al actual presidente, Miguel Díaz-Canel, lo hizo con tanta retranca, que muchos pensaron en el célebre verso de Miguel Hernández: "me voy, me voy, me voy, pero me quedo". Y así ha sido. A pesar sus 95 años bien cumplidos, Castro II aún retiene mando en plaza, hasta el punto de que decide quién debe negociar con los americanos.

La impunidad absoluta con que El Cangrejo ha procedido en estos meses y el desparpajo que muestra en la entrevista, no dejan lugar a duda sobre su condición de elegido. El escenario del encuentro es el antiguo despacho de su abuelo, en la Asamblea Nacional y el protagonista se hace fotografiar bajo un enorme retrato de Fidel y Raúl Castro, "los dos hombres en los que yo creo", asegura.

En el artículo, El Cangrejo habla de los países que ha visitado, sus caprichos personales y las ventajas de su rango. "Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase trabajo. Pero me levanto todos los días para revertir esa situación", asegura.

Entre las reformas que podría impulsar, Rodríguez Castro propone excarcelar a los presos políticos, desatar las fuerzas productivas para que los ciudadanos puedan adquirir los bienes de consumo que por ahora son privilegio exclusivo de su familia ("que la gente pueda comprar foie gras en las tiendas", afirma) y encabezar la negociación con el mismísimo Donald Trump, en aras de "salvar la Revolución". La inspiración francesa de la consigna es innegable: Libertad, igualdad y foie gras. Un propósito encomiable, aunque la mayoría de los súbditos del castrismo se conformaría con poder comprar el vasito de leche diario que su abuelo prometió in illo tempore.

El gesto iconoclasta de El Cangrejo ha suscitado reacciones viscerales en la Isla. Desde quienes lo acusan de usurpar funciones que no le corresponden hasta quienes lo elogian por decir cuatro verdades que la propaganda oficial ha tratado de ocultar durante muchísimos años. En medio quedan los que subrayan la impunidad que le otorgan sus vínculos familiares, el ridículo del Gobierno al que deja ninguneado y sumido en un elocuente silencio, y la evidente autoridad que El Cangrejo ejerce al actuar en nombre de su abuelo, el expresidente Raúl Castro.

El asunto tiene un aire de farsa tan acentuado, que me hace evocar la copla que se cantaba en los campos de Cuba cuando yo era niño:

Quién fuera como el cangrejo

que no necesita gorra

ni le cae mazamorra

ni rasquera en el pellejo.

Raúl Guillermo —es obvio— no padecerá estas dolencias ni otras que ya atormentan a los cubanos de a pie. No por su condición de crustáceo, que es un simple mote pegajoso, sino porque su privilegio hereditario lo protege, por ahora, de las calamidades que su familia ha desatado sobre la población de la Isla. Es ajeno al sarpullido que producen el calor y la falta de agua corriente, y a los hongos y las infecciones que se multiplican por el amontonamiento de basura y la mala alimentación. El periodista que lo entrevistó relata que "viste vaqueros ajustados, una camiseta Hugo Boss y calza tenis de marca Hermès". ¡Y los puristas del régimen se preguntan todavía dónde está el hombre nuevo que el guevarismo anunciaba!

Pero, además de esta faceta de sainete o mojiganga de teatro vernáculo, la súbita aparición del auténtico heredero de Fidel y Raúl equivale a un golpe de Estado en cámara lenta.

Ahora resulta que uno de los personajes que aspira a desempeñar una función esencial en la transición al poscastrismo es en realidad un liberal in pectore. Y si no in pectore, al menos en parte. Eso de soltar a los presos políticos, indemnizar a los dueños de propiedades confiscadas en los años 60 y poner foie gras en las tiendas, les ha sentado como una patada en los cataplines a los guardianes de la ortodoxia marxista-leninista.

El Cangrejo ha salido del armario con dos banderitas en la pinza, una de Cuba y la otra de Estados Unidos, y anuncia urbi et orbi su candidatura a la dirección del nuevo régimen. 

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