sábado, julio 18, 2026

Ranfis El Matarrelatos: LA MUERTE DE UN PSICÓPATA: LA VERDADERA HISTORIA DEL "GENERAL" WILLIAM GÁLVEZ QUE LA DICTADURA NO TE CONTO

 LA MUERTE DE UN PSICÓPATA: LA VERDADERA HISTORIA DEL "GENERAL" WILLIAM GÁLVEZ QUE LA DICTADURA NO TE CONTÓ 

Por Ranfis El Matarrelatos

17 de julio, 2026

Ayer se fue del parque el general de brigada William Gálvez. Ya el Granma y el Noticiero Nacional le dedicaron homenajes y seguro lo pintarán como un "héroe intachable de la Revolución".

Mentiraaaaaa.

William Gálvez no fue un héroe. Fue un cobarde que abandonaba a sus heridos, un infiltrado marxista y, sobre todo, un sádico que disfrutaba humillando a niños antes de fusilarlos.

Hoy en #ElMatarrelatos no dejamos que el Cártel de Birán reescriba la historia. Aquí están las CLAVES del #DatoMataRelato que desnudan quién era realmente este monstruo:

🕵️‍♂️1. LA RATA INFILTRADA dentro del 26 de Julio

A Gálvez nos lo venden como un "rebelde", pero su verdadera lealtad siempre fue hacia Moscú. En 1959, el heroico comandante Pedro Díaz Lanz testificó ante el Congreso de EE.UU. y lo denunció con nombre y apellido: William Gálvez era un comunista infiltrado dentro del Movimiento 26 de Julio y el gobierno revolucionario.

🏃‍♂️ 2. EL COBARDE QUE ABANDONÓ A SU COMPAÑERO

Según el exguerrillero Benigno (Dariel Alarcón Ramírez) el gran "mito" de Gálvez cuando llegó a la Sierra Maestra en 1958 fue que él ajustició al coronel Fermin Cowley.

¡Falsoooo!

El verdadero autor del atentado fue Carlos Borjas.

¿Qué hizo el "valiente" Gálvez? Según Benigno, abandonó a Borjas para salvar su propio pellejo y huyó a la Sierra Maestra para robarse el mérito. Pero el karma es implacable: Borjas sobrevivió, llegó a la Sierra y contó la verdad. Gálvez fue apresado por sus propios compañeros. Fidel y Camilo Cienfuegos solo le dieron el cargo de "Auditor" (juez) porque había estudiado dos años de Derecho y, cito textualmente a Benigno: "Nadie quería combatir bajo sus órdenes". Nadie respeta a un cobarde.

🩸 3. EL FUSILAMIENTO DEL NIÑO Y EL SADISMO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

El episodio más oscuro y repugnante de su vida ocurrió el 20 de agosto de 1958. Un guajirito de la columna, valiente pero analfabeto, robó una lata de leche condensada y tres tabacos. Fidel Castro, con su habitual frialdad sociópata, ordenó:

"Hay que fusilarlo para dar un escarmiento".

Como Auditor, Gálvez fue el encargado del juicio. Benigno relata con horror que Gálvez convirtió aquello en un circo sádico. Leyó la acusación riéndose, burlándose y humillando al niño frente a todos.

"Se sentía alimentarse con lo que le iba a suceder al chico... sádicamente iba haciendo los preparativos para el fusilamiento como si de una fiesta se tratara".

Mientras el niño demostraba una hombría gigante (le regaló su gorra a Benigno antes de morir diciendo "Toma, a mí me van a fusilar a las cuatro y tú no tienes gorra"), a Camilo Cienfuegos y al resto de los guerrilleros se les revolvió el estómago.

Camilo y Benigno se escondieron detrás de un árbol y se taparon los oídos para no ver ni escuchar el crimen. Gálvez, en cambio, se deleitaba con la sangre.

📸 4. LA FOTO DEL PULITZER, EL VIDEO DEL JUICIO Y "PEPE CALIENTE"

La crueldad de Gálvez no se quedó en la Sierra; bajó con él a las ciudades.

En enero de 1959, durante la ocupación de Matanzas por las hordas castristas, Gálvez fue nombrado jefe del Ejército Rebelde allí. Haciéndole la competencia en el tema de la "fusiladera" al propio Che Guevara, montó un circo romano para fusilar a un ex cabo del ejército llamado José Rodríguez, alias "Pepe Caliente".

El fotógrafo estadounidense de origen español Andrew López (quien ganó el Premio Pulitzer de 1960) documentó el horror de la ejecución, pero la evidencia de este circo no se limita a esa icónica foto.

¡Tengo el video de ese juicio!

En el metraje histórico se ve claramente al sádico Gálvez escupiendo acusaciones (fotos de la derecha).

Pero hay un fragmento escalofriante: se ve a Pepe Caliente sentado en el suelo, con un fusil atravesado por debajo de sus piernas, mientars se ve a Gálvez "ayudándolo" a hacer un "amarre" con sus antebrazos y piernas, imitando la terrible tortura del "Cepo de Campaña".

Al ver la grabación, es imposible distinguir si el psicópata de Gálvez lo estaba obligando a amarrarse así para torturarlo físicamente en medio del "tribunal", o si era una humillante demostración forzada de una supuesta tortura que acusaban a Pepe de haber aplicado.

Según el sacerdote Domingo Lorenzo, que aparece en la foto de la izquierda (más tarde Premio Pulitzer) dándole la bendición al condenado de rodillas, la farsa duró dos horas, pero "entre aquella gritería ni se oían los cargos que le hacían".

La sentencia duró menos de un minuto. El sádico Gálvez ordenó que la ejecución fuera en ese mismo momento, pero la postergó al día siguiente porque había "muchas mujeres" presentes.

Desesperado por borrar las pruebas, mandó a requisar los negativos a los fotógrafos mientras le gritaba a López que dejara de tomar fotos.

"Yo estaba allí de pie discutiendo con él, y en el fondo podía ver a ocho o nueve barbudos esperando que todo esto terminara para poder seguir con sus asuntos y dispararle a este tipo", relató López. Astutamente, el fotógrafo le entregó un rollo falso y confesó:

"Me quedé con el que tenía a Pepe".

🤡 5. EL DESASTRE EN ANGOLA Y EL "HISTORIADOR" DE MENTIRAS

El karma volvió a alcanzarlo en África.

Según Benigno, a pesar de ostentar grados de General, Gálvez fue degradado en dos oportunidades. En la guerra de Angola fue arrestado por cometer barbaridades tácticas e incompetencias criminales que le costaron la vida a varios oficiales cubanos.

El régimen lo mandó de vuelta a Cuba, lo sentaron en un sofá con su grado de "General de pijama", y pasó sus últimas décadas escribiendo libros de historia.

Benigno lo remata así: "Es extremadamente mentiroso y se carga con victorias en las que nunca ha estado ni a diez kilómetros de ellas".

CODA

La muerte de William Gálvez no es la partida de un prócer, es el descenso a los infiernos de un psicópata que encarnó todo lo podrido de la Revolución Cubana.

Cobarde, mentiroso y, por encima de todo, un sádico que saboreó el fusilamiento de un niño campesino por una simple lata de leche y que ordenó masacres en juicios sumarios como el de Pepe Caliente. Ojalá que en su último suspiro haya recordado los rostros de aquellos a los que les arrebató la vida burlándose. Roma paga a los traidores, pero la historia no perdona a los asesinos.

¡COMPÁRTELO! No dejes que la dictadura lo entierre como un héroe. Difunde la verdad.

Fuentes: Memorias de Dariel Alarcón Ramírez "Benigno" / Archivos del Premio Pulitzer (Andrew López, 1960).

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

He leido que quien asesinó a Fermin Cowley Gallegos (principal responsable del asesinato de los expedicionarios del yate Corinthya, pertenecientes a la Organizaci'on Auténtica, OA, y de las Pascuas Sangrientas de 1957) fue Carlos BORJAS.

William  Gálvez se destacó mucho por su prepotencia y  borracheras.
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omado de http://nuevoaccion.com/articulos/30699/

 OTRO ASESINATO EN LA SIERRA

Por Dariel Alarcón Ramírez “Benigno”

miembro de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia
jueves 1 de marzo del 2007

El 20 de agosto de 1958, a mí me sucedió un hecho que me impresionó sobremanera. Tenía un ayudante. Un campesino muy valiente, diecisiete años, pero que cometió la falta de sustraer de una mochila una lata de leche condensada y tres tabacos. Se le celebró un juicio, pues ya en aquellos momentos se había constituido en el Ejército Rebelde una Auditoría. En nuestra columna el auditor lo era el entonces capitán William Gálvez.

A ese niño lo condenaron a muerte. Era un chico muy valiente. Un hijo de campesinos que al igual que yo no sabía ni leer ni escribir, tampoco entendía bien porque estaba ayudando a Fidel, pero sí era fiel a la causa. Era el hijo único de dos campesinos, que le habían pedido a Camilo que lo cuidara.

Desde aquel momento  William Gálvez empezó a caernos extremadamente mal. Había celebrado el juicio de una forma muy sádica. Cuando dio lectura al acta de acusación, lo hizo en forma burlona, riéndose irónicamente, humillando al chico delante de todos.

A pesar de ser hoy general de Brigada la historia de William Gálvez  no es muy brillante que se diga. Ėl se incorporó al ejército rebelde jactándose de haber ajusticiado al Coronel del ejército de Batista Fermín Cowley, cuando quien realizó el atentado verdaderamente fue el capitán Carlos Borges, que Gálvez abandonó herido después de esa operación, seguro de que el ejército mataría  Carlos Borges. Pero un día, Carlos Borges, al que se creía muerto apareció por la Sierra y se supo la verdadera historia del atentado. William Gálvez fue hecho prisionero, pero sin hacérsele juicio, pues todavía no existía la Auditoría. No le quitaron el grado de Capitán, pues decían que se lo había dado Frank País. Encontrándose prisionero en la Sierra, le rogó a Camilo que lo incorporara a su columna. Y ocupó el cargo de la Auditoría, porque estaba en el segundo año de derecho, como una manera de darle una actividad porque nadie quería combatir bajo sus órdenes.

Al chico se le celebró el juicio en el Campamento de la Columna  2, pero era necesario mandar un mensaje al Estado Mayor, para que Fidel lo aprobara, y lo que nos sorprendió grandemente es que, cuando se encontraban alrededor de un cajón jugando barajas, precisamente Camilo jugando de compañero con el chico, llegó el mensaje de Fidel….Camilo de una forma fría, le dijo al chico mirándole a la cara: “a las cuatro de la tarde te vamos a fusilar. Fidel lo ha aprobado”.

Nos miramos creyendo que aquello era una broma de Camilo, pero después me di cuenta de que Camilo se había quedado blanco. El chico con una sangre más fría todavía que la de Camilo, siguió jugando y dijo: “está bien”.

Como yo había perdido mi gorra en el combate de El Jobal, el chico sacó la suya y de dijo: “ Toma, Lalito”- ¿ Y para qué me das la gorra?- “A mi me van a fusilar a las cuatro y tú no tienes gorra”.

Estaba en los diecisiete años. Oyéndolo me amargué, pero no lo creí. Seguí pensando que no era posible. ¿ Cómo quitarle la vida a un amigo, a un compañero,. A un hombre tan valiente como era el chico? Que no se tomara en cuenta que era un menor de edad y que habían sido sus padres quienes lo habían confiado al ejército rebelde, precisamente para que no cayera en manos del ejército de Batista. Cuando llegaron las cuatro de la tarde, yo seguía sin creer que tal orden, dictada por Fidel: fusilarlo para dar un ejemplo a la Columna 2 y a los otros invasores. se ejecutara…..

Pero entonces lo amarraron a un árbol, mientras que el señor William Gálvez iba haciendo sádicamente los preparativos para el fusilamiento como si de una fiesta se tratara. (De su libro: “Memorias de un Soldado Cubano”)

(Publicado en le edición del jueves 1 de marzo del 2007)
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Tomado de    https://www.youtube.com
Published on Nov 6, 2014
Dariel Alarcón Ramírez, «Benigno» (n. en 1939 en Manzanillo, Cuba), es un militar cubano que luchó en la Revolución Cubana, y luego a las órdenes del Che Guevara en el Congo y Bolivia donde fue uno de los tres cubanos sobrevivientes. Alcanzó el grado de Capitán del ejército cubano. En 1994 se exilió en París. En 1997 publicó el libro «Memorias de un soldado cubano».En 2006 publicó el libro «Benigno: dernier compagnon du Che» con Christophe Dimitri Reveille.

Se le conoce por coronel Benigno, el apóstol del Che. Luchó con el comandante Guevara en África. Fue su preferido entre el exiguo batallón que Fidel Castro envió a Bolivia: 49 guerrilleros iluminados para aliviar la presión norteamericana sobre Cuba. Sobrevivió, como por milagro, sobrevivieron él y cuatro más. Y escuchó a escasos metros los disparos que dieron muerte al Che.

Regresó como héroe a La Habana. Y como figura nacional vivió Benigno, hasta que el castrismo le defraudó sin remedio. Después de atar cabos y madejas, desde su refugio político en París, Benigno denuncia que "Fidel acordó con la Unión Soviética y con el Partido Comunista boliviano enviar al Che a morir a la selva de Bolivia. La desaparición del Che fue un alivio para muchos". Lo cuenta en Memorias de un soldados cubano, que publica Tusquets. Su acusación tiene mil indicios, pero sólo una prueba: la guerrilla debía encontrarse en la selva con el líder comunista boliviano, Mario Monje, para recibir el apoyo de su partido y sus juventudes. Pero en esa misma fecha, Monje fue requerido en Bulgaria por las autoridades soviéticas y, a continuación, en La Habana, por Fidel. El apoyo nunca llegó.

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lunes, junio 22, 2026

Rolando Cartaya: Fallece Ramiro Valdés Menéndez: protagonista clave del aparato represivo en Cuba; una vida dedicada al terror verdeolivo (VIDEO)

Fallece Ramiro Valdés: una vida dedicada al terror verdeolivo (VIDEO)

Por Rolando Cartaya

junio 21, 2026

Sumario

  • Fallecido este domingo, Ramiro Valdés Menéndez, uno de los últimos "históricos" de la Revolución cubana, fue protagonista clave del aparato represivo en Cuba.
  • Su gestión incluyó operaciones de exterminio contra guerrillas, creación de los Comités de Defensa de la Revolución, campos de trabajos forzados (UMAP), actos de repudio, torturas sofisticadas y vigilancia masiva, además de control sobre expresiones culturales y persecución de opositores.
  • En la era digital, lideró la censura y vigilancia en internet con tecnología china, y tuvo participación en estructuras represivas venezolanas.

Fue quizás la única de las cerca de 60 protestas populares que estremecieron a Cuba, el 11 de julio de 2021, en la que los gritos de “Libertad” se confundieron con otros de “Asesino”. Tal vez confió en que su intimidante reputación ganada a sangre y fuego desde 1959 le ayudaría a imponer el orden. Pero, ese día, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez fue puesto en fuga junto con su escolta por la furia del pueblo de Palma Soriano, que reconoció detrás de la obligada mascarilla de los años del Covid-19 al más notorio verdugo del castrismo.

Nacido en Artemisa en 1932, hijo de un jornalero y una ama de casa, Valdés se unió a los 21 años al grupo de Fidel Castro. En febrero de 2026, a los 93, encarnaba como uno de los pocos “históricos” sobrevivientes la longevidad del castrismo.

 

Estuvo presente en cada uno de los hitos de la insurrección del Movimiento 26 de Julio contra el gobierno de facto de Fulgencio Batista: el asalto al cuartel Moncada, la prisión en Isla de Pinos, el exilio en México, el desembarco del yate Granma y la guerrilla en las montañas de Oriente. Pero su momento “estelar” llegaría después del triunfo de los rebeldes en enero de 1959, cuando ya se había ganado en la invasión de oriente a occidente la confianza del Che Guevara por su desempeño en la Columna “Ciro Redondo”, a la que se asignó, para confundir al enemigo, el número 8.

El escritor y periodista peruano Álvaro Vargas Llosa, en su ensayo de 2005 “La máquina de matar”, describió como se entronizó Ramiro Valdés en el aparato represivo castrista desde su mismo surgimiento:

“La obsesión del Che por el control colectivista lo llevó a colaborar en la formación del aparato de seguridad creado para subyugar a seis millones y medio de cubanos. A principios de 1959, se celebraron una serie de reuniones secretas en (la playa de) Tarará, cerca de La Habana, en la mansión donde el Che se retiró temporalmente para recuperarse de una enfermedad. Allí fue donde los principales líderes, incluido Castro, diseñaron el Estado policial cubano. Ramiro Valdés, subordinado del Che durante la guerrilla, fue puesto a cargo del G-2, un organismo inspirado en la Cheká (soviética)”.

Ahí comenzó una historia personal que se ha comparado a la del tenebroso Fouché de la revolución francesa por su dedicación al espionaje y su renuencia al protagonismo; a la de Lavrenti Beria, el jefe de la NKVD, por su sadismo y por crear los campos de concentración del Gulag soviético; y en especial a la de Félix Dzherzhinski, el fundador de la Cheká y arquitecto del Terror Rojo contra los enemigos de clase. Se cree que la característica perilla o “chivo” que siempre usó Valdés respondía a su admiración por Dzherzhinski.

En 1960, Ramiro Valdés viajó a Checoslovaquia con una delegación encabezada por Raúl Castro. Recibió entrenamiento en inteligencia militar conforme a los modelos soviéticos y de la Stasi de Alemania Oriental. En 1961 fue designado ministro del Interior, cargo que ocupó hasta 1968 y luego desde 1979 a 1985.

En su primer período a cargo del MININT, organizó y consolidó la inteligencia en la Dirección General de Inteligencia, y la contrainteligencia en el G-2, luego Departamento de Seguridad del Estado. Durante su gestión, el Ministerio del Interior también desempeñó un papel decisivo en la neutralización de los alzados del Escambray, grupos armados que se opusieron al nuevo régimen en los primeros años de la década de 1960. El enfrentamiento a esas guerrillas incluyó operaciones de exterminio y detenciones y destierro de presuntos colaboradores.

El investigador Pedro Corzo afirma que la Seguridad del Estado que dirigió Valdés tenía “licencia para arrestar y matar, condenar sin juicios y fusilar sin pruebas”, y pone como ejemplo la masacre conocida como la de La Ceiba en el Escambray, donde 19 hombres fueron ejecutados con una ametralladora calibre 30.

Bajo la dirección de Valdés se estructuraron los Comités de Defensa de la Revolución, organizaciones a nivel de cuadra para la vigilancia y delación a la policía política de presuntos opositores y críticos. También se desarrolló un criminal sistema penitenciario para los presos políticos.

Diversas organizaciones de derechos humanos han señalado que durante los años 60 se produjeron detenciones masivas, juicios sumarios y el encarcelamiento de opositores, sacerdotes y ciudadanos acusados de actividades contrarrevolucionarias.

El colega Corzo, que sufrió personalmente el presidio político en las circulares de la prisión de Isla de Pinos, recuerda que las condiciones carcelarias bajo la dirección de Valdés no solo eran difíciles, sino que para el caso de que se produjera alguna circunstancia que pusiera en peligro al régimen, miles de libras de TNT fueron colocadas en los túneles de las cuatro circulares y el comedor, con la orden de hacer detonar los explosivos si se producía una sublevación o un ataque del exterior. “Durante más de 20 meses, 5 mil presos políticos durmieron sobre un virtual colchón de explosivos”.

Agrega Corzo que, con Valdés al frente del MININT, se introdujeron en los interrogatorios torturas muy sofisticadas como la aplicación del pentotal sódico (conocido como el suero de la verdad), cambios de temperaturas, aislamiento prolongado y métodos sicológicos muy agresivos para desestabilizar al preso, entre ellos el electroshock, pero también se continuaron aplicando golpizas brutales.

Pese a crónicas diferencias con Raúl Castro, Ramiro Valdés colaboró con el Ministerio de las Fuerzas Armadas para poner en función las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de trabajos forzados con jornadas laborales extenuantes, maltratos físicos y psicológicos, y aislamiento total, adonde eran enviados homosexuales, artistas, opositores y religiosos. El MININT se encargaba de investigar y ubicar a los CR, o contrarrevolucionarios. Posteriormente, las Fuerzas Armadas llamaban al individuo a servicio y lo enviaban a las UMAP.

Tratando de cambiar la imagen del Ministerio del Interior, Fidel Castro reemplazó a Valdés con el médico Sergio del Valle en 1968, pero le devolvió el cargo en 1979, descontento por supuestas debilidades en el trabajo de la Seguridad del Estado.

En esta segunda jefatura del MININT, el enfoque de Valdés se centró en la vigilancia masiva a través de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la infiltración en grupos opositores incipientes y la represión selectiva contra disidentes, intelectuales críticos y sectores marginados.

Fue, asimismo, el período en que debutaron en Cuba, durante el éxodo del Mariel, los llamados actos de reafirmación revolucionaria o actos de repudio, una versión castrista de las turbas de los Camisas Negras de Mussolini y los Guardias Rojos de la Revolución Cultural china, organizada por la policía política y consistente en convocar a partidarios del régimen para que insultaran, golpeara y humillaran públicamente a quienes habían decidido, por invitación de Fidel Castro, irse del país.

Otros hitos de la represión bajo su segundo mandato en el MININT fueron los encarcelamientos arbitrarios bajo la Ley de Peligrosidad Social Predelictiva y la persecución de expresiones juveniles como el rock, considerado "ideología imperialista".

En 1985 fue separado del cargo de ministro del Interior, siendo sustituido por José Abrahantes. Ese mismo año, por orden de Castro, pasó a dirigir el Proyecto TE (Técnicos Especializados) del MININT, dedicado a la creación y producción de software y el ensamblaje de computadoras cubanas (LTEL). Tiempo después, asumió la dirección de la empresa nacional de electrónica y, en 1991, a partir de ese proyecto, se creó COPEXTEL, entidad que, bajo su administración, se convirtió en el monopolio de las telecomunicaciones del régimen.

Posteriormente dirigió el Grupo Industrial de la Electrónica de Cuba, adscrito al Ministerio de la Industria Sideromecánica (SIME). En el siglo XXI, este grupo pasó a depender del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, cartera que en 2008 quedó bajo la administración de Ramiro Valdés.

Después de una temporada de menor protagonismo político, Valdés regresó a la primera línea en 2006, cuando Raúl Castro asumió el poder debido a la enfermedad de su hermano Fidel. Fue nombrado vicepresidente del Consejo de Ministros y se le encomendó supervisar la modernización de las telecomunicaciones en Cuba.

Fue por entonces que declaró en una feria de informática, en oposición a la democratización de las comunicaciones que ha supuesto la internet: “El potro salvaje de las nuevas tecnologías puede y debe ser dominado, y las infocomunicaciones, puestas en función de la paz y el desarrollo”.

Bajo su liderazgo como ministro de Comunicaciones, el régimen adoptó nuevas tácticas de vigilancia digital, utilizando tecnología china para monitorear las comunicaciones y censurar el acceso a internet. Valdés fue el responsable directo de implementar el control sobre las redes sociales y las plataformas digitales, convirtiéndolas en herramientas para identificar y reprimir a activistas y disidentes.

En 2010, fue invitado por Hugo Chávez a Venezuela, supuestamente para abordar la crisis eléctrica que ya existía en ese país, pero para entonces ya La Habana y Caracas habían firmado acuerdos militares que le permitían a Cuba intervenir en los cuerpos represivos de Venezuela, por lo que se ha especulado que su labor allí tuvo más que ver con la gestación del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA). Este fue concebido como un organismo unificador de la información procedente de las agencias de inteligencia bolivarianas, pero su función principal ha sido monitorear redes sociales, opinión pública y flujos informativos digitales, sin supervisión judicial explícita.

Ese mismo año, el académico afrocubano Carlos Moore, quien conoció a Ramiro Valdés en 1962, ofreció la siguiente observación sobre él: “Ramiro Valdés era una persona inflexible, totalitaria y brutal. Era el hombre más temido de Cuba. Las políticas represivas del régimen fueron diseñadas por él. Valdés infundió miedo en los cubanos (incluso en los revolucionarios). Hoy, aparentemente sigue siendo la misma persona dogmática, sectaria y brutal que fue en la cúspide de su poder”.

No hace mucho, el comandante Ramiro Valdés sorprendía de cuando en cuando a los residentes de Jaimanitas, localidad playera al oeste de La Habana donde residía, saliendo a trotar para mantener la forma física a su avanzada edad. Pero el tiempo y la genética son implacables.

Pese a que los medios oficiales no hablan de estos temas, los cubanos sí estaban al tanto de sus serios problemas de salud -en la era del “potro salvaje” de la Internet todo se sabe- y ahora por fin llegó la santa hora de los homenajes póstumos.

Imagino hoy a muchos que, como yo, fueron a parar a alguna ergástula del Gulag cubano que Valdés fundó, por obra y gracia de la Seguridad del Estado que también creó, comentando para sí: “Uno menos”.

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Mario J. Pentón

21 de junio,2026

Murió Ramiro Valdés: el arquitecto del terror verdeolivo en Cuba


Mario J. Pentón

22 de junio, 2026

¿Qué herencia deja Ramiro Valdés a su familia? Revelamos a sus herederos


Nota del Bloguista del blog Baracutey Cubano

Realmente lo de Ramiro Valdés Menéndez es mucho más que un ¨charco de sangre¨

 El apodo  de ¨Charco de sangreÑ se lo ganó otra persona:

Fernando Flores Ibarra, infamemente conocido como "Charco de Sangre" en el blog Baracutey Cubano y otros sitios de memoria histórica, fue un temido fiscal de los tribunales revolucionarios en Cuba durante la década de 1960;  actuó como teniente fiscal del Tribunal Supremo de Justicia entre 1959 y 1963. Dirigió numerosos juicios sumarios y ordenó el fusilamiento de más de un centenar de opositores, ganándose su macabro apodo tras la invasión de Bahía de Cochinos.

Décadas después vivió durante años en Chile, país donde falleció,  donde residía con su segunda esposa. En entrevistas a principios de los años 2000, declaró cínicamente que las ejecuciones que ordenó "ni siquiera le quitaban el sueño de la siesta".

 Fernando Flores Ibarra fue  exsuegro del escritor y político chileno Roberto Ampuero, quien relata parte de esta historia en su libro autobiográfico Nuestros años verde olivo. Pueden explorar más testimonios, documentos y registros históricos sobre su figura en plataformas independientes de análisis político y memoria cubana, como son, por ejemplos, el blog Baracutey Cubano o los relatos documentados de aquellos procesos judiciales en Latin American Studies..  

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Entrevista a Ramiro Valdés Menéndez. Video de la televisión Castrista de Cuba

Mesa Redonda

2018 ó 2019

En persona: Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez




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viernes, mayo 08, 2026

De cómo el Coronel Fulgencio Batista intentó salvarle la vida a Antonio Guiteras Holmes alertándole. Antonio Guiteras y el comunista venezolano Carlos Aponte murieron en combate, no asesinados

 


Nota del Bloguista de  Baracutey Cubano


Ignacio Galíndez  era un amigo común  de Fulgencio Batista y de Antonio Guiteras Holmes; he leido en alguna parte que Galíndez había pertenecido a La Joven Cuba, organización guiterista terrorista que  sucedió  a la también organización terrorista  TNT, organización terrorista  cuyas siglas corresponden a la sustancia explosiva  TriNitroTolueno. En Ecured,  la wikipedia oficialista Castristam se edulcora  u omite las acciones terroristas de La Joven Cuba. 

Sobre el carácter terrorista de las dos organizaciones guiteristas  pueden leer las capturas de pantallas de dos libros (Batista, el ídolo del pueblo, de Alejandro Prieto Blanco,  y  Fulgencio Batista: The Making of  a Dictator, de Frank Argote-Freyre) que aparecen en el post:  Lo que no se dice ni se escribe en Cuba sobre Antonio Guiteras y su muerte el 8 de mayo de 1935.

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La muerte de Antonio Guiteras. Una entrevista con Ignacio Galíndez. Versión de Rutillo Ramos

(Bohemia del 25 de agosto de 1946: https://dloc.com/UF00029010/02161/pdf )

(La transcripción  del texto  del artículo  de la revista Bohemia  es de Pedro Pablo Arencibia Cardoso, fundador y  editor del blog Baracutey Cubano) 

(Foto añadida al artículo por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Jorge Quintana

ARTÍCULO  CUARTO 

Tal vez a nuestros lectores  les parezca que alteramos un poco el orden de esta serie de artículos. Y así es en efecto. Disculpemos ello en homenaje  a lo sensacional que un buen periodista  busca siempre en toda información.

La entrevista que el día 6 de mayo de 1935 hubieron de sostener el doctor Antonio Guiteras y el entonces teniente coronel Ignacio Galíndez es sin duda alguna, un tema sensacional.

Cuando se habla con los hombres y mujeres que fueron hechos prisioneros en ¨El Morrillo¨, ninguno soslaya la conversación del señor Galíndez en presencia de ellos y de los altos oficiales del Ejército y la Marina que le acompañaban, con el señor Muñoa, en la que le mencionó esta entrevista - en la que Muñoa era testigo presencial- y que todos conocían por referencias. Cuando se investigan estos hechos y se habla con todos los que  en una forma u otra  intervinieron  en la preparación de la salida del doctor  Guiteras por  ¨El Morrillo¨,  la alusión a esta entrevista es constante. Guiteras habló de ella  con casi  todos, contándoles sus impresiones. De ahí que venga a resultar, en el curso de estas investigaciones, la entrevista entre el doctor Guiteras y Galíndez un tema de extraordinaria importancia. Y la misma habrá de subrayarse con más énfasis, cuando advirtamos que el único de los participantes en la misma que queda vivo es el señor Galíndez. Los demás – Guiteras, Casariego y Muñoa – están ya muertos.  Su versión, tiene, pues,  un valor indiscutible.

(Teniente Coronel Ignacio Galíndez)

Con la esperanza de obtener esa versión nos dirigimos en una carta  al señor Ignacio Galíndez, que hoy reside en México. A fin de obviar dificultades le sometimos un cuestionario en el que incluimos cinco preguntas fundamentales sobre esa entrevista. El señor Galíndez, con una amabilidad que pone muy en alto su proverbial caballerosidad -no sin razón  Antonio Guiteras le llamaba en aquellos días del Gobierno Revolucionario del Dr. Grau San Martín, ¨el diplomático¨- nos respondió solicito. Ofreceremos, pues, a nuestros lectores  el cuestionario sometido  por nosotros al general Ignacio Galíndez y las respuestas que él mismo  ofrece. Hemos preferido ofrecerlo en ésta,  su forma original, para que no pierdan su natural interés tanto las interrogaciones como las contestaciones  que a las mismas ha dado nuestro interviuvado  a distancia, el señor Galíndez.

- ¿Dónde celebró usted la entrevista con el doctor Guiteras? ¿La fecha del 7 de mayo de 1935 es correcta?

- Un buen revolucionario - que  no es precisamente  el Dr. Santiago Álvarez, como usted sospecha - conocido del doctor Guiteras y mío me hizo saber el día seis de mayo de 1935 que éste deseaba sostener una entrevista conmigo. Recuerdo que en aquellos días el doctor Guiteras permanecía oculto  en la casa  del doctor José B. del Cueto. Acepté, sometiéndome a las condiciones que se me imponían de que fuera solo, vestido de paisano y sin armas.

A la una de la tarde del día 7 de mayo de 1935 llegué al lugar de la cita, altos,  de la calle de Industria número 5, lugar donde residía una joven  llamada Mary Trinchería. Allí me esperaba el Sr. Miguel Muñoa Selva, que dijo tener instrucciones para llevarme al lugar de la reunión. Tras de una pequeña espera y varias llamadas telefónicas del Sr. Muñoa llegaron a ese lugar el Dr. Antonio Guiteras y el Sr. Juan Antonio Casariego. Ninguno ocultaba su identidad. Guiteras usaba solamente unos espejuelos ahumados. Ambos llevaban  armas ocultas entre periódicos.

Tras los abrazos de salutación nos encaminamos a una habitación de otro piso superior de la casa y una vez dentro, yo me senté en una silla, mientras Guiteras y  Casariego lo hacían al borde de una cama. Muñoa  Selva  permanecía de guardia a la puerta  de la habitación  y el revolucionario que se encargó de establecer el contacto, bajó  a la calle a vigilar.

De manera que la entrevista tuvo efecto en  Industria No. 5, altos, y la fecha fué la del 7 de mayo de 1935 a la una de la tarde.

- ¿Usted celebró esa entrevista con el conocimiento y la autorización  del entonces Jefe del Ejército coronel Fulgencio Batista?

- Teniendo en cuenta la situación en que se encontraba el doctor Guiteras, yo estimé oportuno pedir autorización  a mi jefe el coronel Batista, quien no solamente la autorizó, sino que creyó ver en la misma la posibilidad de un acuerdo entre él y el doctor Guiteras, lo cual hubiera trascendido en un extraordinario beneficio para la patria y su desenvolvimiento dentro del plano revolucionario. El coronel Batista me hizo saber que tenía conocimiento de la salida del río Almendares de un yate que sería el encargado de recoger al doctor Guiteras y sus acompañantes en un  punto de la costa Norte, autorizándome para que  se lo hiciese saber así, a fin de que éste se convenciera del conocimiento de sus intenciones.

- ¿Es cierto que usted le propuso al doctor Guiteras que desistiera de embarcarse, asegurándole que el Estado Mayor del Ejército tenía noticias de todos sus pasos en ese sentido?

- Es muy cierto. Después de tratar varios asuntos de los que le hablo más adelante, le dije lo que me había comunicado el coronel Batista, a lo cual me respondió Guiteras que nada de eso se podía creer, porque era su propósito no embarcarse de ninguna manera.

- ¿Usted le propuso al Dr. Guiteras llegar a un entendimiento para derrocar el gobierno de Mendieta, con el que, en esos días, tenían los líderes militares algunas dificultades y compartir el poder con los revolucionarios, lo cual no se llegó  a acordar?

- En la entrevista se habló casi durante dos horas de la situación que imperaba en la República. Yo propuse un entendimiento entre el doctor Guiteras y el Jefe del Ejército, para que una vez puestos de acuerdo ambos tomar  las medidas necesarias a fin de que el Gobierno se encauzara dentro de un plano revolucionario. No se habló de si  el alcance de esas medidas llegaría a incluir el derrocamiento del Presidente Mendieta. Lo que sí aseguré  al doctor Guiteras, poniendo mi vida como garantía, el cumplimiento por el Ejército de los acuerdos que  se tomaran. El Dr. Guiteras manifestó no aceptar el plan propuesto, pero sí estuvo acorde en cuanto a celebrar nuevas entrevistas al objeto de llegar a un entendimiento. Otras varias proposiciones  tuvieron el mismo resultado

- ¿Es cierto que ante la negativa del doctor Guiteras de llegar a un entendimiento con los líderes militares, usted le aconsejó finalmente que no se embarcara por Matanzas porque estaba entregado?

- Al despedirme del doctor Guiteras, después de haber rechazado éste, como anteriormente le dije todas las proposiciones, le comuniqué todo lo que el coronel Batista me había informado en relación con las noticias de su salida. El doctor Guiteras me respondió: - ¨Puedes estar seguro que no me embarqué y pronto te avisaré para volvernos a reunir¨. ¨Te creo, le respondí,  y espero tu aviso, pero si cambias de idea te ruego cambies también de embarque por si acaso; recuerda que a mayor precaución mayor seguridad¨

Tras algunos  comentarios más sin importancia, de acuerdo en volvernos a ver  y después de tomar algunas medidas de seguridad, salieron el doctor Guiteras acompañado de Casariego y Muñoa. De acuerdo a lo pactado yo lo hice diez minutos después con el revolucionario que había concertado la entrevista y me acompañaba en esa ocasión.

(El Secretario de Gobernación y de Guerra y Marina Antonio Guiteras Holmes  y el Jefe del Ejército Coronel Fulgencio Batista  Zaldivar durante el mal llamado ¨gobierno  de los 100 días¨; gobierno inconstitucional que no fue elegido por el pueblo,  que al no  adoptar una  constitución que limitara  los derechos y los deberes del Gobierno y del pueblo, trajo al país gran inestabilidad y enfrentamientos armados algunos de los cuales pueden leerse en este blog. Fotos y comentarios añadidas por el Bloguista del blog Baracutey Cubano)

El coronel Batista tuvo  conocimiento aquella misma tarde del desenvolvimiento  de  la entrevista. Me manifestó su desagrado por no haber podido obtener un acuerdo con el doctor Guiteras, pero escuchó con visible contento mi aseveración, creyendo  firmemente  lo que se me había dicho por el propio Dr. Guiteras, que no se embarcaría. Entre otras cosas recuerdo que me dijo: 

-¨Ojalá tengas razón, pero los datos que tengo indican lo contrario...¨

- ¿Qué sabe usted de la actuación  de los oficiales de la Marina, Carmelo González y Rafael Díaz Joglar en relación con estos hechos?

- En lo que se refiere a Rafael Díaz Joglar no conozco nada. En cuanto a Carmelo González hay un hecho que se desarrolló en el Castillo  de San Severino la tarde del 8 de mayo de 1935 que pudiera arrojar alguna luz sobre su actuación.

El capitán Carmelo González   se encontraba en el Castillo cuando llegamos el coronel Batista y yo. Dirigiéndonos  al lugar donde  se encontraba Muñoa Selva le increpé diciéndole: - ¨Ustedes tienen parte de culpa. ¿Por qué no me hicieron caso ayer?¨ Muñoa me respondió: - ¨Tiene usted razón, ojalá hubiéramos seguido sus consejos... ¨¨

Más calmado le dije a Muñoa: ¨Trataré por todos los medios de hacer algo por Juan Antonio y por usted. Esté tranquilo y confíe. ¿Necesita algo ahora? ¨¨Ha muerto el doctor, me contestó con un tono de tristeza Muñoa, y por tanto lo único que yo  necesito  es morir también. Muchas gracias.¨ (Este pasaje se lo incluyo porque es digno  de aparecer en cualquier cosa que se escriba sobre el doctor Guiteras, ya que ofrece una idea exacta  de la veneración que siente  o al menos sentía en aquella oportunidad. Muñoa Selva por él. Y después continuó igual, porque hasta hace unos tres años  que mantuve correspondencia  con él, siempre me hablaba del Dr.  Guiteras en el mismo sentido. Las últimas  noticias que tuve  de él lo situaban como pesador de caña en el central ¨Francisco¨, Camagüey.)

Carmelo González escuchó esa conversación. A los pocos momentos respondió a mi saludo de ¨Hola Carmelo¨ con un frio movimiento de mano a la usanza reglamentaria. Ante mi asombro que trata de averiguar la razón  de aquel desafecto, lo llamé al orden, interviniendo el coronel Batista, quien hizo saber a Carmelo González  que yo merecía  un saludo además de su admiración y respeto. Esto lógicamente me hace suponer, sin que pueda asegurárselo,  que el mencionado marino tenía conocimiento, en alguna forma,  de mi intervención en el problema. Seguramente por el propio doctor Guiteras conocería de mis consejos de que no se embarcara.¨

Hasta aquí  la entrevista a distancia que hubimos de hacerle al señor Ignacio Galíndez, utilizando el correo. Es bueno antes de concluir aclarar convenientemente algunos particulares.

En primer lugar, el ¨revolucionario¨ a quien se refiere el señor Galíndez es el señor  Rutillo Ramos que había sido soldado y era, a la sazón, hombre de toda confianza. En lo que se refiere a la casa de Industria número 5 nos pareció siempre que había un error que el propio RR, como veremos más adelante, hubo de aclararnos convenientemente. También hay un error en lo que a la fecha  se refiere.  La entrevista no se celebró el día 7 como el señor Galíndez asegura, sino  el 6, pues el 7, es de todos los amigos de Antonio Guiteras sabido, que  lo pasó, íntegramente, en la casa de la Dra. Delia Echeverría, de donde salió a las cinco de la tarde,  para ¨El Morrillo¨.

Versión de Rutillo Ramos

Cuando recibimos la anterior carta del Sr. Ignacio Galíndez, nos dirigimos en una amplia carta al señor Rutillo Ramos, preso en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Como conocíamos los trámites del penal, por haber sido varias veces preso político en época de Machado y Batista, decidimos escribirle una carta al señor José M. González, a la sazón director del Presidio Modelo, pidiéndole autorizara al señor Ramos a contestarnos la carta que aparte le enviamos.

El señor González primero, envió la carta a un militar que la devolvió opinando que había que consultar con el Ministro de Gobernación. Dicha resolución no me fue  nunca comunicada. Una nueva carta mía replanteó  el problema, pero ya, afortunadamente, no estaba el señor González en la dirección del Presidio Modelo, sino el ingeniero Benito Herrera, Jefe de la Policía Secreta Nacional y un revolucionario íntegro y ejemplar, que comprendió en seguida  que no era para poner trabas a una investigación de tipo histórico sobre una  figura como Antonio Guiteras, sino para facilitarla y autorizó la respuesta de la carta en cuestión.

Rutillo Ramos no quiso ofrecernos detalle alguno por carta y nos pidió que le visitáramos para ofrecernos todos los detalles solicitados.

Durante una semana estuvimos tratando de obtener en el  Ministerio de Gobernación el permiso. Aún no atinamos a explicarnos por qué razones  el señor  José Manuel  Casado se obstinó en negárnoslo. Inútiles fueron las gestiones de todo orden que en ese sentido hicimos. Siempre se nos respondió  con evasivas y súplicas de que  aplazáramos  el viaje a Isla de Pinos.

Al fin decidimos ir, echando a un lado esos ruegos muy amables, pero poco convincentes, máximo cuando el motivo de la solicitud era para allanar todas las dificultades, nunca para entorpecerlas. Nuestra condición de periodista nos abriría las puertas sin necesidad de que el Ministro nos diese una autorización.

Ya en Isla de Pinos nos encontramos que el director interino del Penal, con los antecedentes que obraban en el expediente y la autorización concedida por el ingeniero Herrera, no tuvo inconveniente en permitirnos hablar durante dos horas con Rutillo Ramos. He aquí su versión de la entrevista entre el Dr. Antonio Guiteras y el señor Ignacio Galíndez.

Enfundado en un uniforme blanco de los que  en el penal se dan a los presos,  Rutillo Ramos, sentado en un pequeño banco frente a mí, teniendo por fondo el paisaje incomparable de las montañas de mármoles de Isla de Pinos, comenzó a relatarme todo lo que conocía del hecho que estábamos investigando.

- En los primeros días del mes  de mayo de 1935, los señores Miguel Muñoa y Roberto Casals me visitaron- nos dijo- para decirme que tenían noticias de que el entonces  teniente coronel Ignacio Galíndez estaba interesado en hablar con el doctor Antonio Guiteras y que ellos deseaban, por mi conducto, hacerle saber al señor Galíndez que por la parte del doctor Guiteras no había inconveniente alguno para esa entrevista. Mi amistad con Galíndez databa de muchos años. Ya en época de Machado yo había sido preso en Columbia por conspirar con Mendieta. Había perdido  mi posición en el Ejército y no quise recuperarla al ser derrocada la  tiranía, en espera  de una cosa mejor. Al organizarse la Policía Técnica  se me nombró para una plaza de simple detective. Un día vi a Galíndez y éste me propuso que pasara  a sus órdenes para que me librara del servicio diario. Así lo hice y fué, de esta manera, como volví a verme  casi a diario con él, convirtiéndome en uno de sus hombres de confianza.

Accedí a la petición de mis amigos Muñoa y Casals y comuniqué al teniente coronel Galíndez el recado.

Éste, extrañándose, me dijo que él no había solicitado ninguna entrevista con el doctor Guiteras, máxime cuando sabía que se le estaba chequeando  en esos días ya que se tenían noticias de que iba a salir de la Isla y casi seguro que se le daría muerte atacándose  a la embarcación en que iba a salir.

Con esas noticias localicé inmediatamente a los señores Casals y Muñoa y le avisé lo que me habían informado. Muñoa habló por teléfono con Guiteras, diciéndome después  que era éste quien ahora tenía interés en hablar con Galíndez.

Nuevamente vi al teniente coronel Galíndez y le informé de lo que me habían pedido Muñoa y Casals. Galíndez accedió. Yo  acordé con Muñoa y Casals que Galíndez iría a mi casa en la calle de San Nicolás 36 entre Ánimas y Virtudes. De allí se le llevaría después para el lugar donde estaba Guiteras esperando. Cuando estábamos en mi casa Galíndez, Muñoa y yo, aguardando el aviso de Guiteras, éste hubo de aparecerse con Juan Antonio Casariego.

La entrevista fue larga. Yo no la presencié porque estaba afuera vigilando en evitación de cualquier cosa. Cómo a las nueve de la mañana llegó Galíndez. Era más de la una de la tarde cuando nos fuimos. Guiteras, Casariego y Muñoa salieron diez minutos antes que nosotros. Nunca se me dijo lo que allí se había tratado.

Rutillo Ramos se ha quedado silencioso. No sabe nada más. Nosotros atinamos a preguntarle entonces:

- Y de la actuación  del capitán Carmelo González y del teniente Rafael Díaz Joglar, ¿usted sabe algo?

- Sí, Galíndez me dijo que Carmelo González y Díaz Joglar eran los contactos entre Guiteras, el Estado Mayor de la Marina y el Estado Mayor del Ejército, razón por la cual ellos estaban enterados de todos los planes  de salida del jefe de la ¨Joven Cuba ¨.  También me habló de que había  órdenes  de bombardearlos por el aire con la aviación o de cañonearlos en el mar si es que lograban salir, Eso fue todo¨.

  El hombre que hace tres años ganara notoriedad con una fuga sensacional, aprovecha la oportunidad para hablarnos de su causa. RR, con un énfasis  de convencido, proclama su inocencia y aún cuando nuestras leyes no concedan la revisión de su proceso, el insiste en afirmar  que no aspira al indulto sino a la aceptación por los tribunales de la tesis de que él es una víctima de un error judicial.

Nos despedimos. En el Presidio Modelo en esos días había un poco de agitación, muestra manifiesta de una gran indisciplina. El cambio de director, las circunstancias nada más que  obligaron a las autoridades  a adoptar esa actitud, todo ello mantenía en el Penal una situación de intranquilidad que ojalá a la hora en que escribimos estas líneas, se haya resuelto favorablemente.

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Se lee al final del artículo:
(El próximo artículo de esta serie está  dedicado al señor Florentino Fernández, que es la persona que establece la conexión  de Carmelo González con el doctor Antonio Guiteras y el doctor Ernesto Varela Díaz, en cuya casa celebraron Guiteras y Carmelo González las distintas entrevistas planeando la salida por ¨El Morrillo¨)

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Fragmento del testimonio del guiterista Olimpo Luna del Castillo  donde se corrobora lo que expresó Ignacio Galíndez  sobre  su conversación con Antonio Guiteras Holmes,  de donde se infiere claramente el interés de  Fulgencio Batista y de él, Ignacio Galíndez, de salvarle la vida a GuiterasEl fragmento se encuentra en la página 35 de la Bohemia del 22 de septiembre de 1946  . En ese fragmento creo haber leido:

¨Los  primeros pasos los dió Guiteras estableciendo contacto  con el capitán Carmelo González de la Marina de Guerra . Yo lo acompañé  en todas sus entrevistas  en una casa de la calle San Rafael. Guiteras  tenía plena confianza en CG, llegando al extremo  de molestarse cuando alguien le observaba  que éste podía traicionarle.

El día 6 de mayo  de 1935 fue la entrevista  con el  entonces  teniente  coronel Ignacio Galíndez . Este le propuso a Guiteras un entendimiento  con Batista. Al no poderse llegar a un  acuerdo Galíndez le advirtió  a Guiteras  que no debería salir del territorio nacional  pues todos sus pasos  estaban siendo observados  por el Estado Mayor  del Ejército que los conocía  en sus más íntimos detalles.

El día  7 de mayo Guiteras  me dio instrucciones  ya que  ¿XXX XXXXX? a embarcar . Yo pasé toda esa mañana  haciendo gestiones. Por la tarde  llevé a Xiomara  O'Hallorans que había regresado  a La Habana  a ver  a su hijo y a Rafael Crespo Tamayo para Matanzas.

Nos concentramos en diferentes casas y poco a poco fuimos trasladan-¨


Foto de la Bohemia del 22 de septiembre de 1946,número de la revista  en la que se encuentra la versión de Fermín Sangra, Julio Ayala y Olimpo Luna del Castillo (comienza en la página 34) de lo ocurrido ese día. En la foto Olimpo Luna del Castillo  está en la extrema derecha de la foto.

Foto del juicio o Concejo de Guerra por los sucesos ocurridos en  El Morrillo

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(De los sentados, de izquierda a derecha y a partir del tercero: Antonio Guiteras, Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martín, Pablo Rodríguez y Sergio Carbó)

Antonio Guiteras Holmes y  Carlos Aponte Hernández 

En las  siguientes capturas de pantalla del libro Fulgencio Batista: The Making of  a Dictator, de Frank Argote-Freyre, se narra cómo fue el enfrentamiento ( donde mueren  y son heridas personas de ambos bamdos y hasta personas ajenas al enfrentamiento) donde mueren Antonio Guiteras Holmes y el comunista venezolano Carlos Aponte. En el libro Batista, el ídolo del pueblo, de Alejandro Prieto Blanco,  se dice que la  persona que empezó el enfrentamiento armado fue el guiterista Paulino Pérez Blanco con su (sub)ametraladora; quién logró escapar del lugar. 




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sábado, septiembre 27, 2025

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Manuel Ballagas y Juanita Baró: dos sensibles pérdidas para la cultura cubana del exilio

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Manuel Ballagas y Juanita Baró: dos sensibles pérdidas para la cultura cubana del exilio

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Manuel Ballagas, hijo del poeta Emilio Ballagas, y la bailarina y actriz Juanita Baró salieron de Cuba durante el éxodo del Mariel y desarrollaron en Miami una extensa carrera artística y literaria.

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Manuel Ballagas y Juanita Baró

Por Luis Cino

Septiembre 25, 2025

LA HABANA, Cuba.- Con profundo pesar, acabo de enterarme de los fallecimientos, en Miami, del escritor Manuel Ballagas, el pasado 20 de agosto, y con solo dos semanas de diferencia, el 4 de septiembre, de la que fue su esposa durante casi 50 años, la bailarina, coreógrafa, actriz y cantante Juanita Baró. Son dos muy sensibles pérdidas para la cultura cubana del exilio. 

Emilio Ballagas


Nacido en 1948, Manuel Ballagas era hijo de Emilio Ballagas, uno de los más importantes poetas cubanos de la primera mitad del siglo XX, precursor de la llamada “poesía negrista”.

El primer libro que escribió Manuel Ballagas, en 1965, cuando aún no había cumplido los 18 años, Con temor, provocó la ira de Fidel Castro.

Sobre el incidente con aquel libro, que publicó en Ediciones El Puente, donde era miembro del consejo editorial, cuando hace varios años entrevisté a Ballagas para CubaNet, refirió: “Fayad Jamís, en esa época miembro de la directiva de la UNEAC, se confabuló con Onelio Jorge Cardoso para sustraer de la imprenta las pruebas de galera de mi libro y dársela al comandante René Rodríguez, muy cercano a Fidel Castro, como botón de muestra de todo lo malo que se incubaba entre los intelectuales. En una reunión informal con estudiantes en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana, a mediados de 1965, y casi echando espuma por la boca, Fidel tildó mi libro de intolerablemente morboso y contrarrevolucionario, y ahí mismo lo hizo pedazos. Entonces alguien de la audiencia, creo que Jesús Díaz, le preguntó: ¿Y qué hacemos con El Puente, Fidel? Y él respondió: Ese puente lo vuelo yo. Ese hecho inauguró el expediente mediante el cual acabaron por arrestarme y condenarme a prisión ocho años después, en 1973”.

En 1980, Ballagas y Juanita Baró, luego de haber estado asilados junto a más de diez mil personas en la embajada de Perú en La Habana, se fueron de Cuba durante el éxodo marítimo de Mariel.

En Estados Unidos, Ballagas trabajó durante siete años como jefe de redacción del suplemento latinoamericano de The Wall Street Journal y también en The Miami Herald.

Ballagas, que, influido en su escritura por Chandler, Carver y Bukowski, se definía como “un escritor estadounidense que tiene el español como primer idioma”, publicó dos novelas, los libros de cuentos Hotel París y El sendero del jagüey y el algarrobo.  En su novela Pájaro de cuenta y en algunos de sus relatos casi autobiográficos, como “Un joven dios de cabello revuelto”, retrató fielmente el miedo y la simulación hipócrita que reinaba en el mundo intelectual y artístico cubano durante el Decenio Gris.

En cuanto a Juanita Baró, talentosa, apasionada y auténtica, dejándose llevar siempre por el camino que la llevara la emoción, si una palabra la definía es ARTISTA, así con mayúscula.

Su carrera de más de cinco décadas se inició en el Conjunto Folklórico Nacional y continuó en el cine, en las películas El cimarrón, El otro Francisco, Los días del agua, Color de Cuba y la TV (fue miembro del jurado del programa televisivo Para bailar).

Luego de radicarse en 1980 en los Estados Unidos, actuó en la comedia de televisión  “Qué pasa, USA?”, creó la compañía de danza  Ballet Folclórico Cubano, trabajó durante 10 años con Teatro Avante, que auspicia el Festival de Teatro Hispano de Miami; a petición del actor Andy García fue la entrenadora de danza en la primera película que dirigió: The Lost City; y trabajó como coach en las películas The Pérez Family, junto a Marisa Tomei y Anjelica Huston; y The Specialist, con Sylvester Stallone. Como actriz, la última película en que participó fue Plantadas, de Lilo Vilaplana, sobre las presas políticas cubanas.

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Manuel Ballagas


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