miércoles, noviembre 29, 2006

MARCAS ETERNAS.

MARCAS ETERNAS.



Por Adela Soto Alvarez

Después de tantos años de fundada La Habana Vieja, conocida por todos como Patrimonio de la Humanidad, nos detenemos a mirarla tristemente, y la vemos ahí con su inigualable olor a madera antigua, sus timbiriches de sobrevivencia, donde lo mismo venden una pizza secreta, que un pan con “averigüe”, o una infusión de hierbas milagrosas, gracias al hambre y la ingenuidad de sus moradores.

Aunque también están las gestiones gastronómicas para turistas del conocido Eusebio Leal, fiel hombre a las órdenes de la nomenclatura gobernante, que recauda fondos en divisas para esto y sus bolsillos como es natural.

Todo parece perfecto si no caminas hacia en interior del país, donde la realidad se alza majestuosa. Por suerte los turistas solamente visitan la parte privilegiada, y ven los negocios del cuentapropismo como una posibilidad novedosa y de futuro, sin saber que detrás se esconde la mano del Domador que los explota peor que a los esclavos.

Desde la azotea de una de las vivienda aledañas se puede ver a Martica la buscavidas, la que se pasa las horas a pleno sol a la caza de los barcos que llegan al puerto, y los ómnibus de turistas que entran y salen de la Catedral.

A ella no le va mal, porque en su vivienda, gracias a las gestiones de su hermano Luis, y Jorgito, y la de ella propia, últimamente están entrando buenas sumas de divisa y dinero nacional, incluso ya no permite que nadie la llame Negrita, ahora cambio su apodo por “Mulatica de salir” gracias también a las extensiones de trencitas que le trajo de regalo su novio canario y las cremas milagrosas que usa descompasadamente alisando su piel canela.

Su buena suerte la ha llevado a ser maestra en asuntos de conquista de las que llegan del interior, y en menos de 6 meses ya ha impartido 6 cursos, graduando de jineteras con mayúsculas a más de 70 muchachas entre 17 y 20 años.

Cerca de la Bodeguita del Medio, aunque la zona es magistral, gracias a las gestiones del gobierno para cazar turistas y enmascarar la realidad del país, el buen observador puede divisar aunque muy bien enmascaradas, la mendicidad resaltando sus esquinas y la mayoría de sus habitantes indiferentes, repletos de carencias materiales y espirituales. Pero dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias, con tal de cumplir con el plan que se han trazado para sobrevivir de la crisis total que los consume.

Dentro de estos hombres y mujeres cubanos esta la juventud, que por una u otra causa les ha tocado una de las partes de este lamentable bache social, y que sin opción han tenido que tomar el camino del detrimento espiritual, solamente por salvar su estómago y el de sus familiares en muchos casos.

Entre cigarros de Marlboro, Ron, chiclets, ropa elástica, zapatos de siete leguas, y madera, haciendo las veces de zancos. La mochila o giba sobre la espalda, y el exceso de colorete para esconder la palidez y el decorolo de las malas noches y el desgaste corporal a causa de la venta de sexo al por mayor, se encuentran “Las abejas nocturnas” que van de calle en calle asediando las entradas de los hoteles cinco estrellas, centros turísticos, o cualquier lugar de acceso extranjero.

Son las cuatro de la tarde de este día, hace poco rato que dejó de llover, y un buen grupo de estas jovencitas se dispone a esperar en la zona de la Catedral la llegada de los turistas que hace un buen rato están conociendo la Iglesia Mayor.

Entre ellas esta Mariley. La hermosa muchacha hija de Conchita Perdomo, mi maestra de música. La que fue criada con mimos y cumplidos, y que a pesar de estar graduada en leyes, el salario no le alcanza para sobrevivir y después de terminar en la oficina del Registro Civil, se monta sobre su destino y sale en busca de divisas.

También vemos tristemente a Karen, con su largo pelo sobre la descubierta espalda. Tiene 18 años pero hace dos que se dedica a lo mismo. Sobre todo fuma descompasadamente sin importarle otra cosa que no sea “tener un buen día”.

Mery la acompaña nerviosa y preocupada, pues hace pocos días la policía nacional, hizo una recogida terrible, y un buen número de ellas fue a parar a una granja de rehabilitación. Después las sacaron a todas, y les aconsejaron hacer las cosas con cuidado, pero ella tiene terror a que la “pesquen” porque su mayor vicio son los italianos y no piensa dejar de buscarlos. Le parecen más sexy, más interesantes, además son mucho más espléndidos a la hora del pago.

Matilde es otra de las jovencitas que se encuentra asediando este lugar. Es hermosa, su esbeltez es de admirar. Bello rostro, y una tersa piel que combina con sus grandes ojos azules, exquisito manjar para los turistas europeos, pero cuando la observas bien te das cuenta que su bello rostro esta lánguido por el llanto que no la deja realizar bien su función de caza.

A ella especialmente le ha costado mucho trabajo aprender el negocio, a pesar de los cursos en caza y sexo que imparten en diferentes casas de citas habilitadas en La Habana para estos menesteres.

Reina la estimula a caminar, y ella se empeña en confesarle que no es prostituta, aunque muchos la llamen así, por eso no deja de decirle:

-Soy una muchacha con muchas necesidades. Me crié con mi abuela y siempre me gustó tener lo mío…Soy del campo y el campesino se acostumbra a lo bueno. Por eso cuando te pasas unas semanas tomando y comiendo bien en la capital no quieres regresar a tu pueblucho. Empecé en Varadero. Una amiga me llevó. Después me trajo para acá, aquí es más fácil, te paras en el Malecón o aquí mismo y enseguida un turista te recoge, además haces más dinero, porque hay más visitantes, pero a pesar de que lo hago, aun me quedan prejuicios, y siento mucho dolor cuando la gente me mira y sabe en lo que ando.

A su lado están otras muchachas casi adolescentes que quieren decir y decir todo lo que les ahoga. Entre ellas hay una que se oculta tras las otras, y pide de favor que nadie comente de su presencia en el lugar.

El grupo la mira alarmado, quieren saber, por eso decide comenzar a aclarar el por qué esta oculta. Por lo que disimulando arreglarse los calzones, se mete tras un grupo de lienzos en venta para no ser vista, por el que dice la persigue.

Entonces sin preámbulos comenta que hace una hora terminó, pues se pasó la noche con un francés y se oculta para que un joven de pulóver azul que la está persiguiendo no la vea y poder quedarse con la ganancia de ese día.

-Es Juan Carlos, mi chulo.- aclara,- pero quiere que se lo de todo, y eso no .Pase muy mala noche de sexo en sexo, para que venga ahora fresquito y me lo arrebate todo.

Ya le dije que me deje en paz, pero insiste, que el único que puede chulearme es mi hijo, por eso me metí a jinetera para que nada le falte.

Mi mamá me lo cuida, tiene cinco años, pero yo tengo que buscar el dinero. Estoy interesada en un hombre que trabaja en los muelles, el sabe a lo que me dedico, si después que haga algún dinero se decide, a lo mejor dejo todo esto y me formalizo con el.

Aquellas palabras de la jovencita, hacen que el resto de las presentes comiencen a decir, y allá va Dayrin, con su relato sin ningún tipo de inhibición, contando que nunca le intereso a su familia, pues su mamá vive con un borracho que no deja de meterse en su vida, pero ella no le hace caso.
La violó cuando tenía 13 años, y la madre no le creyó, culpando a un noviecito que tenia en aquel entonces mas joven que ella.

Luz Marcia, la joven holguínera interrumpe con tristeza, comentando que existen muchos padres que envían a las hijas a la capital a jinetear. También conoce a esposos que lo hacen. No es su caso pero el de Aidita sí, el padre la mando a la capital con una familia dedicada a eso. Y Gloria Maria fue otra que vino porque el propio marido la trajo a lo mismo, enfatiza.

Laura escucha todo sin pronuncia palabras, pero se le ve en los ojos el deseo de exponer como las demás sus criterios, por eso camina de un lado a otro esperando poder hablar.

Al fin se detiene junto a la rueda que hacen las jovencitas alrededor de la fuente y le reafirma a Luz Marcia:

-Todo lo que dices es cierto, en este mundo pasan muchas cosas, por ejemplo a mi me explotaba un viejo que después de acabar conmigo vendiéndome a cuanto europeo llegó de turista, quería que me dedicara a los Africanos pero a mi nunca me han gustado. Por eso me fui con Pepe, el por lo menos no me obliga, aunque tengo que darle la mitad de todo lo que hago en la noche.

Claro el sabe que el extranjero desde el primer momento que sale con uno esta en su pleno conocimiento que tiene que ayudar con fulas. A algunos lo les importa ni como te llamas, solamente quieren exprimirte sin compasión, aunque no pagan mucho por eso de la fama de que las cubanas nos vendemos hasta por un plato de comida.

Muy cerca sentada jugando con unas hojitas del lugar, esta Teresa la jovencita oriental que hace unos días cumplió los dieciséis, pero aspira en sus sueños adolescentes casarse como dios manda y dice a la concurrencia con mucho entusiasmo.

-En marzo viene un madrileño a casarse conmigo. Tiene 59 años pero a mi no me importa, como si tiene 80. El viejo esta forrado en divisas, es dueño de un tremendo negocio en varios países, y a mi lo que me hace falta es comprarle una casa a mi madre. Hasta ahora vivo bien tengo mis trapitos, de cuando en cuando le envió algún dinero a mi familia, diciéndole que me va bien en el trabajo en la tienda para turistas donde para ellos supuestamente trabajo y ellos contentísimos me lo creen y ni averiguan.

Yoalys es menos soñadora y sin alabazas le contesta: -Por lo menos vas a salir de esto en cuanto te cases, porque realmente aquí uno no gana lo que piensa la gente. A veces no te pagan, otras te golpean y te obligan a hacer pornografía, a tomar drogas para hacer cuadros, en fin te degradan como mujer y a ¿quién te vas a quejar?

-Nuria al escuchar aquellas palabras, mira al horizonte, pero conforme y cuenta su experiencia:
-La primera vez que lo hice no se me va a olvidar nunca. El turista me pagó 10 mil liras. Pensé que era mi día y llena de alegría corrí a cambiarlas. Por poco me muero cuando me devolvieron por el cambio cinco dólares con sesenta y cinco centavos. Al verme sin dinero, y sin poder pagar el cuarto, tuve que pedirle ayuda a Dalia, ella me llevó para casa de Finita, allí me cuidan, y no dejan que me timen.

Norma salta enfurecida diciéndole que eso le pasó por no ponerse precio.- Mira yo cobro l00 dólares por hacer el amor natural, sin estrip, ni fotos, y mucho menos grupos. A veces 600 dólares por estar con dos mujeres y un hombre. Pero esto lo hago poco, no me gusta, solamente cuando tengo una necesidad económica extrema. A veces hago cincuenta dólares de multa y me voy.

¿Multa? Le pregunta la jovencita extrañada, ella sonríe y le dice: - Multa es cuando uno le pide al turista que te pague un trago y no lo consumes y te quedas con el dinero. O si te da un billete grande y no le traes el vuelto. Claro que si te agarra ya sabes, lo que te pasa, tienes entonces que hacerlo con él varias veces, a la fuerza y sin cobrarle ni un sólo centavo.

Irene interrumpe y cuenta lo que hace para evitarse dificultades: Yo para no tener problemas de multas, y otra cosa, tengo fijo a un anciano que viene todos los meses y me paga 100 dólares solamente porque lo acompañé a beber. De vez en cuando me toca, pero eso no importa. El novio que tenía lo tuve que dejar porque cuando supo en lo que yo estaba se quiso volver proxeneta y conmigo no va eso.

No vez que empiezan suave, y después si no les das bastante dinero te quieren matar, como el sucedió a Líen que amaneció muerta el domingo en el CUPET de Malecón y 1ra.
Arminda admite que ella jinetea porque gana más que en el hospital donde trabajaba limpiando piso ocho horas. Terminó el 12 grado y no le dieron carrera. Por eso decidió esta vida, afirma que es mejor que vivir de limosna. Además en este pías que todo es en divisa que otra cosa puede hacer para tenerla. No tiene familia en el extranjero, por lo tanto adolece de remesas…
Hildeliza escucha todo lo que han dicho sus compañeras de infortunio, y mira con temor para todas partes, pero al fin dice:

-En estos momentos la cosa esta muy mala, porque antes la policía nos ayudaba, solamente con darles cinco fulitas nos dejaban campear por esta zona, ahora las leyes quitaron esta posibilidad, y aunque algunos se atreven, yo tengo pánico a que me lleven presa.- Liana concluye afirmando que nunca pensó ser jinetera, pero cuando vio sus sueños de ser médico en el barranco, sin opciones decidió irse del pueblo donde vivía con su familia y venir a la capital en busca de futuro. Le faltaron cuatro décimas para que le otorgaran la beca para estudiar medicina, pero su preuniversitario era al campo, y el corte fue superior al de las escuelas vocacionales donde van los hijos de los dirigentes y los comunistas. Por eso nada más le intereso y ante las múltiples necesidades tomó el camino de las otras.

MarieEliana, tiene miedo enfermarse, le gusta leer y conoce lo que es el SIDA y otras enfermedades venéreas. No le gusta que le llamen puta, mejor jinetera. Tampoco que sepan de donde es, por eso se enmascara detrás de unos espejuelos oscuros, y un pañuelo cubriéndose el pelo. Le han dicho que así no cazara ni a una mosca, pero ella insiste en disimular su verdadera identidad, y sigue esperando, porque esta convencida de que tiene que seguir en la lucha, no hay otra oportunidad económica donde pueda enfrentar su realidad.

Susy, dice que no es su nombre pero lo prefiere porque el verdadero no atrae. Se contonea y hace halago de sus gruesas piernas herencia de su abuela gallega. Después afirma que está viva y es lo que vale. No piensa en lo que hace, si es moral o inmoral. No le importa si viene la policia o no , si la reconocen o le dicen puta. Se cansó de pasar hambre y necesidades, y dijo hasta aquí. Algunas veces piensa en su mamá, que seria de la anciana si se entera en lo que anda, pero para olvidarlo se empastillo y a los dos segundo dejo de pensar de todas formas es la única posibilidad que le dan a los jovenes no existe otra.

Quien escuche estos testimonios en voz de sus propios autores, se da a la duda, porque es increíble que el descalabro humano frise tan profundamente en los cerebros casi adolescentes de la parte más vulnerable de la población, la juventud.
Para ellos no existe otra cosa que no sea el dinero, y la posibilidad de salir del país, a cualquier precio.

El lavado de cerebros, las ideologías impuestas, la falta de educación religiosa, de creencia, de identidad. El libertinaje disfrazado de libertad, la ausencia de las cosas más necesarias o preciadas y otras concepciones sociales del totalitarismo, han logrado que la mayor parte de estos jóvenes, vea la palabra jineterismo y extranjería, como el único lugar donde encontrar el eslabón perdido.