miércoles, febrero 04, 2009

OBAMA Y CUBA

Obama y Cuba



Por Jorge Olivera Castillo, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, febrero (www.cubanet.org) - Más allá de una victoria política, Barack Obama impone un sello de originalidad en el ámbito socio-cultural que desborda las fronteras de los Estados Unidos. Tal acontecimiento revela la importancia de los mecanismos democráticos como elementos generadores de equilibrios en la tarea de organizar una sociedad formada por grandes oleadas de inmigrantes, y también por la importación de mano de obra esclava procedente de África.

En poco más de cuatro décadas, desde la implantación de la Ley de los Derechos Civiles que buscaba eliminar la discriminación racial, y del asesinato del reverendo Martin Luther King en agosto de 1968, la población norteamericana ha dado al mundo una lección de madurez.

No es que haya desaparecido totalmente el racismo, sino que hoy, una cifra considerable de blancos y negros han apostado por un presidente afro norteamericano. Barack Obama, se alza como un paradigma de la verdadera integración, y de hecho certifica que es posible derribar los muros de las exclusiones.

Entra en la historia para quedar como un modelo de perseverancia, voluntad, fe y convencimiento de que todo es alcanzable, si el empeño es genuino. El nuevo Presidente norteamericano obliga a reformular las tesis de quienes descartaron la posibilidad de que podría ser elegido un ciudadano de la raza negra como anfitrión de la Casa Blanca.

Para la élite que detenta el poder en Cuba, se perfila el comienzo de una etapa marcada por la obligada restructuración de la más importante de sus estrategias de supervivencia. La sempiterna confrontación creada para reproducir niveles óptimos de legitimidad política, tanto en el plano interno como en la arena internacional, no tendría los mismos grados de efectividad que ha tenido durante las diez administraciones anteriores.

El hecho de que sea un negro el Presidente del país vecino, demanda el desmontaje de una estructura basada en la persistente demonización del adversario.

¿De qué manera explicar, sin hacer el ridículo, que un ciudadano negro pudo graduarse de abogado en la Universidad de Harvard, llegar al Senado de la nación y, finalmente, ser elegido Presidente? Esto alienta una ruptura en los hasta ahora intocables dispositivos de manipulación. Incluso abre varias interrogantes dentro de Cuba en torno a una problemática para la que el régimen no tiene una respuesta convincente.

Como botón de muestra sería preciso encontrar una explicación responsable a la interrogante: ¿Por qué en Cuba, proporcionalmente, los ciudadanos de la raza negra no cuentan con la debida representación política, una destacada inserción social y acceso, en igualdad de condiciones, a los empleos mejor remunerados, si conforman más de la mitad de población?

Al otro lado de los discretos cambios que Obama ha anunciado con la finalidad de acercar a Cuba a los caminos de la democratización, se vislumbra una cadena de potenciales consecuencias a partir del origen de quién proclama el relanzamiento de una política con más zanahoria que garrote.

No es lo mismo para el gobierno haber tenido que enfrentar al binomio McCain-Pailin que al de Obama-Biden.

Un hecho podría generar el clima idóneo para bajarle los humos a la dictadura con métodos más inteligentes. Obama podría constituirse en un desafío para las intenciones del partido comunista de seguir al mando de Cuba. No van a enfrentar sólo al Presidente norteamericano, sino también a un ciudadano negro que hizo realidad gran parte del sueño de Luther King.

oliverajorge75@yahoo.com