sábado, agosto 07, 2010

Miguel Galván Gutiérrez: NI ANSIOSO NI DESESPERADO: SERENO SIEMPRE

NI ANSIOSO NI DESESPERADO: SERENO SIEMPRE




Por Miguel Galván Gutiérrez
primaveradigital@gmail.com
5/08/2010


Condenado a 26 años de prisión, periodista de la agencia de prensa independiente HabanaPress en Güines y director del Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Cuba (CIAC)



Prisión Guanajay, Provincia Habana, 5 de agosto de 2010, (PD) En días pasados, supe que el colega Mauricio Vicent corresponsal del diario español El País en Cuba, hizo un reporte, que alarmó a personas que me son allegadas y que residen dentro y fuera de Cuba. Sucedió quizás porque la información, fue evidentemente mal interpretada. Es por esta razón que me veo precisado a hacer algunas precisiones.

No me siento ansioso por salir de la prisión, aunque me vea diariamente sometido a penas y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Aunque falte una alimentación adecuada, cuidados médicos y medicinas entre otras deficiencias. Aunque la higiene brille por su ausencia y se viva entre ratones y cucarachas. A pesar de la convivencia forzosa con presos de alta peligrosidad delictiva.

Preocupado si lo estoy bastante. No sé cómo serán atendidos los hermanos que han llegado a España luego de la excarcelación ni el estatus que recibirán por allá por tierras españolas. Temo que el gobierno español no los atienda al cabo de un tiempo, como pasó con otros de nuestra causa que viajaron a ese país en febrero de 2008.

Si el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero se ha brindado para recibirnos con nuestros familiares en su país, lo más decoroso sería que lo hiciera bajo un estatus digno de prisioneros políticos. Somos prisioneros de conciencia adoptados por Amnistía Internacional desde el año 2003 en que fuimos arrestados y sancionados en juicios amañados a largas e injustas condenas. Muchos en el grupo andamos enfermos y necesitamos determinadas condiciones, producto de los malos tratos padecidos en las prisiones. Junto a los prisioneros en muchos casos viajan ancianos, niños y personas que necesitan atenciones específicas.

Tampoco andamos desesperados porque el cardenal nos llame para abandonar el país. Debemos conocer los puntos del acuerdo con el gobierno cubano sobre nuestra liberación. Hasta ahora se impone todo un secretismo en torno a nuestra liberación. Nosotros y nuestras familias somos parte de un proceso que no sabemos en qué consiste. Los miembros de la policía de Seguridad del Estado a quienes he preguntado, tienen órdenes de no ofrecer información.

Hay cosas que preocupan. Nos envían a un destierro doloroso y triste y el gobierno no permite que nos despidamos de la familia que dejamos atrás. Tampoco sabemos bajo qué condiciones serán liberados aquellos que no deseen abandonar el país. Está en juego el futuro de nuestras familias a partir de la decisión que tomemos.

La llamada del cardenal Jaime Ortega aclarará la incertidumbre para tomar la mejor decisión. Espero que esta exposición contribuya también a aclarar, lo que suscitó dudas en el trabajo del colega Vicent.

primaveradigital@gmail.com