martes, mayo 24, 2016

Esteban Fernández: EL BURGER KING DE LA FLAGLER



EL BURGER KING DE LA FLAGLER

Por Esteban Fernández
Mayo 23 de 2016

Algunas personas que recién llegan a los Estados Unidos desconocen los trabajos y necesidades que pasaron los exiliados cubanos al principio de este largo exilio.

Y si la movida fue extremadamente difícil para los que trataron de acomodarse y buscar un empleo mucho peor fue para los que trataron de dedicarse a la lucha por la liberación de Cuba.  Los primeros lavaron platos, entraron a trabajar en una factoría o en una oficina y como todos sabemos se abrieron paso en Miami y muchos hasta llegaron a tener una gran fortuna.

Los segundos, los que intentamos combatir al régimen pasamos más trabajo que un forro de catre. ¿Me creen si les digo que hasta hambre sufrimos? ¿Saben ustedes que a esos dos bravos combatientes del Escambray Vicente Méndez y Edel Montiel yo los acompañaba a tocar en puertas y pedir que nos regalaran latas de carne del refugio? (En la foto de la izquierda: Humberto Solis, Vicente Méndez y Edel Montiel- foto del archivo de Esteban Fernández)

Hoy paso por un Burger King y ni caso le hago. Sin embargo, la apertura del primer Burger King en los Estados Unidos en la calle Flagler en Miami casi llegando al downtown fue uno de los acontecimientos más grandes de mi vida.

(Humerto Solis, Vicente Méndez y Edel Montiel)

Un brillante joven, quien era uno de nuestros mejores combatientes, llamado Humberto Solís (foto) -que había sido de los equipos de infiltración de la Brigada 2506- vino a mi lado y me hizo el mejor anuncio que jamás Burger King ha soñado tener. Me dijo: “Muchacho, hay una cosa que le dicen Whopper, es como una frita gigantesca del tamaño de un platillo volador, vale 39 centavos y tiene todas las proteínas que el cuerpo necesita”.

Caminamos como 13 cuadras para llegar al Burger King. Y eso no era nada, pregúntele a Jorge Riopedre que les dirá que nosotros caminábamos como tres millas para llegar a la casa de su hermano Vicente y que éste nos hiciera café cubano.

En el trayecto por toda la Flagler Humberto iba manteniendo vivo mi tremendo embullo diciéndome: “¡Esteban, con una vez al día que nos comamos un Whopper no se necesita más nada, tiene pan, queso, carne, lechuga, tomates, cebollas, pepino y si lo bajamos con un vasito de leche ya estamos completos!”.

(Humberto Solis)

Y así nos metimos varios meses alimentándonos simplemente con Whoppers. Hasta que un día Humberto me dice: “Oye me voy para Puerto Rico, hablé con una gente de Comandos L y me pagan el pasaje y voy a participar en una operación con ellos ¿vienes conmigo?” Y le dije “Vámonos” y nos fuimos.

Allá el hambre no disminuyó y constantemente yo atosigaba a Humberto preguntándole: “Oye, mi socio ¿donde están los militantes de Comandos L?”

Me tuve que reír cuando Humberto me contestó: “No tengo ni la menor idea donde están metidos pero tengo buenas noticias: ya sé donde está el Burger King en el viejo San Juan”. Y para allá nos fuimos.

Ya dentro del Burger King vi una pareja de jóvenes que me sonaron cubanos y el muchacho pelirrojo me parecía extremadamente conocido. Les partí para arriba y le dije: “Oye, yo te conozco ¿tú eres de Güines?” Y me contestó: “No, me llamo Pepe, yo soy de Madruga un pueblo aledaño pero me gustaba mucho una güinera con unos bellos ojos verdes llamada María Mercedes”

Ahí me vino a la mente de donde lo conocía y le dije: “Bueno, María Mercedes es mi prima favorita”. Y ahí el muchacho por poco llora de la  alegría y nos invitó a cenar en su casa.

(Whopper)

Y no sé si me creerán o ustedes han experimentado algo parecido: cuando llegamos a la residencia la mesa estaba llena de los más suculentos alimentos y en ese inolvidable momento Humberto y yo, al unísono,  comenzamos a tomarnos una sustanciosa sopa de pollo y a sudar copiosamente y toda la familia de Pepe se asustó porque parecía que nos íbamos a desmayar.

Humberto se quedó trabajando para el muchacho manejando un Van, yo estaba loco por salir ya de Puerto Rico, Humberto me escribió en un papelito el número de teléfono y el nombre de una buena amiga de él llamada Diana Ayala, y me dijo: “Cuando llegues a Florida llámala y dile que te lleve para el apartamento donde vive Jorge Riopedre”. Ya en Miami llamé a Joaquín y a Mercedita Bin pidiéndoles que me enviaran un dinero para regresar a Los Ángeles. Y así lo hicieron

Y para que no crean que esto es un anuncio pagado por la Burger King les tengo que decir que hoy en día los Whoppers son carísimos y son una basura comparados con los que nos salvaron las vidas en una época.