domingo, septiembre 11, 2016

Carlos Alberto Montaner: Donald Trump y sus enemigos republicanos rn la campaña electoral del 2016

Sobre el artículo Donald Trump y sus enemigos republicanos de la autoría de Carlos Alberto Montaner


Por Pedro Pablo Arencibia
11 de septiembre de 2016


La única explicación que encuentro para que Carlos Alberto Montaner en su artículo Donald Trump y sus enemigos republicanos no sea el analista incisivo que ha demostrado ser durante décadas es que su nieta (hija del periodista mexicano  y activista demócrata Jorge Ramos) sea miembro de la campaña electoral de Hillary Clinton. 

Los problemas de Hillary Clinton van mucho más allá de la no entrega de los emails supuestamente perdidos y  los ¨síntomas del conflicto de intereses entre la  condición de (ex) Secretaria de Estado   y la Fundación de su marido¨.

Algunos otros problemas (pero no todos, para no cansarlos) de la señora Clinton:
  • Su participación, junto al Presidente Barack H. Obama, en llevar a cabo la Primavera Árabe que desestabilizó aún más al Medio Oriente.
  • Sus mentiras bajo juramento ante el Congreso, las cuales han sido mostradas mediante los hallazgos de e mails que ella suponía desaparecidos o eliminados. Sus mentiras  en sus discursos son tantas que harían un largo rosario. 

La dinastía Bush, Mitt Romney y otros jerarcas del Partido Republicano a nivel nacional  han demostrado  su desagrado por la elección de Donald Trump como el candidato de dicho partido político para las elecciones de noviembre de 2016, luego no es raro que miembros de dicho partido que ocupan puestos congresionales,  y hasta el desprestigiado Ex Secretario de Comercio Carlos Gutiérrez,  que siguen teniendo aspiraciones políticas futuras muestren su rechazo a Donald Trump para seguir aprovechando la maquinaría política de dicho partido y hasta para ascender en sus puestos si Jeb Bush,  Mitt Romney, Ted Cruz o Paul Ryan, por ejemplos, llegan un día a la Presidencia u otro alto cargo. 

Ana Navarro sabe muy bien que Jeb Bush perdería ante cualquiera de los tres precandidatos del Partido  Demócrata (en particular ante Hillary Clinton) y ante varoios precandidatos del Partido Republicano; este no era el  momento de Jeb Bush y no por culpa de los demás precandidatos sino por su forma de participar en los debates de de su partido; él lo sabe y Ana también. Tengo la opinión que  Donald Trump no era el oponente más fuerte para competir con Bernie Sanders o con Hillary Clinton, pero se ha visto que puede  ser un gran oponente y ganarle, ya que los puntos débiles  o ¨esqueletos en el closet¨ de la Clinton son muchos.  De ser Donald Trump un estafador y ser en el mundillo empresarial ¨ un personaje inescrupuloso que multiplicó su cuantiosa fortuna atropellando inicuamente a suministradores y colaboradores¨ya hace rato la maquinaría del Partido Demócrata hubiera tomado ventajas de Trump si tuvieran las pruebas para  demostrarlo; solamente han dicho que se  ha ido cuatro veces ¨a bancarrota¨ algo totalmente legal en los EE.UU. para cualquier ciudadano.

A Donald Trump se  le ha querido aplicar algo parecido  a lo que le aplicó  Harry Reid, Senador y líder de la mayoría demócrata en el Senado,  a Mitt Romney en la campaña electoral del año 2012 cuando falsamente afirmó en varias ocasiones que Romney no había pagado  los taxes en 10 años, lo cual tuvo una repercusión negativa de los votantes hacia Romney. Cuando tres años después se comrprobó  que eran falsas esas acusaciones a Romney y que había usado su alto puesto en el Senado para divulgar esas acusaciones prolíficamente, Harry Reid lejos de disculparse expresó cínica y vergonzosamente con una expresión equivalente a la conocida ¨el fin justifica los medios¨:

¨But Reid has no regrets. “I don’t regret that at all,” he told CNN’s Dana Bash on Tuesday in the interview clip above. “Romney didn’t win did he?”

 Un conocido refrán dice que ¨guerra avisada no mata soldados¨;  esperemos que  en su momento Donald Trump  muestre sus declaraciones de impuestos  y haya tenido entretenido a sus rivales políticos todo este tiempo. Por cierto, la prensa ni otros investigadores  han tenido acceso al expediente académico de Barack Hussein Obama en Harvard; en ese expediente no sólo aparecen sus calificaciones sino la persona o la institución que le pagó sus estudios; algunas personas  afirman que fueron personas  políticamente radicales  o vinculadas  al islamismo o a ambos inclusive. Sobre su acta de nacimiento también se ha especulado mucho.

 Apunto que no soy de ningún partido político, no soy antiBush, y McCain y Romney eran mis preferidos en el 2008 y 2012.

Carlos Gutiérrez es fiel a los Bush, que lo situaron como Secretario de Comercio en la adinistración de George W. Bush,  y al $$$$$ de su empleo como consejero para inversiones  de la compañía que preside Madeleine Albright, quién fuera Secretaria de Estado  de la administración de William ¨Bill¨Clinton; cómo vemos Carlos Gutiérrez juega varias cartas a la vez que siempre son la de su beneficio personal. Carlos  Gutiérrez es  un individuo  de una falta de palabra tal que  firmó aproximadamente en el 2012  la carta conocida como Compromiso con la Libertad  que dice, entre otras cosas: 

¨Rechazamos esa pérfida disyuntiva, ya que para nosotros, así como para la gran mayoría de los cubanoamericanos, la libertad no tiene sustituto. Consideramos que, si previamente no se desmantela el aparato totalitario, se libera incondicionalmente a todos los presos políticos, y se restablecen los derechos fundamentales en la isla, no deben los Estados Unidos hacerle concesiones unilaterales a los que subyugan a Cuba.

El futuro de la isla no radica en los tiranos octogenarios y fracasados, sino en los líderes del creciente movimiento pro-democracia en Cuba. Ellos, y no sus opresores, son los que merecen reconocimiento internacional, recursos financieros y tecnología de comunicación para llevar a cabo su heroica lucha.

Nosotros nos comprometemos a continuar apoyando a esos líderes, que constituyen la vanguardia de la sociedad civil emergente, y a ayudar a la reconstrucción de la isla donde nacimos, pero sólo cuando los cubanos puedan gozar de la plena libertad que nosotros disfrutamos y que ellos se merecen.¨

Pero antes de que se cumplieran tres años de haberla firmado ya Gutiérrez estaba apoyando la política de Barack H. Obama respecto a Cuba y que va en contra de lo escrito en esa carta-compromiso.  Esa es la ética de Carlos Gutiérrez.

La manipulación  descarada de las grandes cadenas hispanas a favor de HIllary Clinton y en contra de Donald Trump  está basada en:
  • Apelar  a un tipo de racismo hispano (cómo si estuviéramos en establecimientos carcelarios)
  • El hecho de que muchos oyentes y televidentes están atados a las  informaciones de esas cadenas por desconocer el idioma Inglés
  • Mostrar fragmentos de videos favorables a Hillary y desfavorables a Trump, truncando aspectos y segmentos  que le darían una información más objetiva y balanceada a los oyentes y televidentes así cómo. Ejemplos son: 1)  La opinión de Donald Trump sobre Vladimir Putin, la cual ha sido tergiversadas; 2) Los videos donde Trump ha aclarado su opinión sobre los mexicanos que cruzan la frontera; 3) No ponerle ¨apellido¨ a la inmigración y diferenciar a la inmigración legal de la inmigración ilegal en los discursos de Trump.
  • EL LLAMADO A VOTAR como hispanos, SIN TENER EN CUENTA QUE LA VOTACIÓN DEBE SER UN ACTO RESPONSABLE  basado en una  información  multilateral y veraz de los candidatos  y no por nacionalidad, etnia, grupo social, etc. Para votar de manera ignorante es un acto irresponsable.

 ***********************
 Published on Sep 6, 2016
Un panel habla sobre las encuestas presidenciales en Estados Unidos

Oscar Haza - Trump supera a Hillary en las encuestas




Harry Reid Justifies Lying About Romney from Senate Floor: 'He Didn't Win, Did He?'

*********

Donald Trump y sus enemigos republicanos

Por Carlos Alberto Montaner
10 September 2016

Una encuesta nacional de CNN coloca a Donald Trump dos puntos por encima de Hillary Clinton: 45 a 43. Dado que el margen de error es de tres puntos, los dos candidatos están prácticamente empatados.

Pero hay otro dato interesante. La mitad de los encuestados percibe a Trump como más honesto y fiable. Sólo el 35% sitúa a Hillary en esa categoría moralmente superior. Hay 15 puntos de diferencia entre ambos en este juicio ético, aunque apenas los separan 2 puntos en la preferencia de esos mismos electores.

Evidentemente, eso quiere decir que a los norteamericanos no les importa demasiado cuál de los dos candidatos creen más deshonesto o suponen que miente con más frecuencia. Ambos tienen un altísimo grado de rechazo por parte de una sociedad que mayoritariamente los califica como crooks and liars (pillos y embusteros).

Una, porque no entrega los emails supuestamente perdidos y muestra sin recato todos los síntomas del conflicto de intereses entre su condición de (ex) Secretaria de Estado y la Fundación de su marido.

El otro, porque esconde su declaración de impuestos, se alega que estafó a miles de estudiantes en la pomposamente llamada Trump University, mientras en el mundillo empresarial se le tiene por un personaje inescrupuloso que multiplicó su cuantiosa fortuna atropellando inicuamente a suministradores y colaboradores.

(Donald Trump y Hillary Clinton)

Parece, pues, acertada la melancólica conclusión a que llegó la analista republicana Ana Navarro, una abogada divertida y elocuente que ha sido insultada por Trump: “los republicanos eligieron al único candidato que podía perder frente a Hillary Clinton, y los demócratas a la única persona capaz de ser derrotada por Donald Trump”.

En definitiva, ¿ganará Trump o Hillary? Probablemente, triunfará Hillary. La votación general será muy reñida, pero la enrevesada ley electoral de Estados Unidos descansa en las elecciones estatales, y ahí lleva las de ganar la señora Clinton.

Se trata de obtener 270 votos electorales (la mitad más uno de los 538 electores que eligen al presidente y a su vice, seleccionados por los 50 estados de la Unión), y la candidata demócrata, de acuerdo con las proyecciones de los expertos, tendría en su haber 273.

Las elecciones, pues, se decidirán en 9 estados “indecisos” y Hillary lleva la delantera en 7 de ellos. Sólo necesita prevalecer en dos o tres estados para llegar a los míticos 270 votos.

Trump, en cambio, debe ganar en ocho para triunfar en la contienda, algo muy improbable que suceda, salvo que, literalmente, destroce a la señora Clinton en los tres debates que sostendrán ambos candidatos.

¿Por qué es tan difícil que Trump gane? Al margen del enfrentamiento de Trump con los hispanos, los negros, los gays, lesbianas y las otras inclinaciones sexuales minoritarias, más el rechazo de los blancos educados, de las mujeres convencidas de que ya es hora de que una señora sea inquilina de la Casa Blanca, a lo que se agrega la hostilidad partidista de los demócratas, debe perder, además, por la resistencia de muchos republicanos.

Estos perciben al multimillonario como un outsider oportunista que ha destruido el clima de colaboración interna y cordialidad cívica que existió en al Partido hasta la candidatura de Mitt Romney. Corazón adentro, preferirían que Trump perdiera antes de que gobierne rematadamente mal y le haga un daño irreparable al país, a los republicanos y, probablemente, al planeta.

Eso explica el rechazo público de figuras emblemáticas republicanas de la Florida como el exgobernador Jeb Bush y los congresistas Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo e Ileana Ros-Lehtinen, más el sordo distanciamiento del senador Marco Rubio, cuyo tibio respaldo a Trump es una hipócrita concesión que le parece indispensable para salir reelecto, como le sucede a John McCain en Arizona.

La carta firmada y divulgada a principios de agosto por 50 estrategas y policy makers republicanos sobre la incapacidad de Trump para lidiar con los asuntos internacionales, y a propósito de su carácter voluble y peligroso, unida a las críticas por su proclividad por Vladimir Putin, fue un disparo directo a la línea de flotación de Trump.

El apoyo de Carlos Gutiérrez a Hillary Clinton, ex Secretario de Comercio de George W. Bush, republicano de toda la vida, ex CEO de Kellogg, fue impactante. Persona muy competente en el terreno económico, calificó de disparatadas las ideas económicas de Trump. Por eso, en esta oportunidad, apoyaba a los demócratas. Seguía lo que su conciencia le dictaba, lo que le parecía mejor para Estados Unidos.

El proteccionismo arancelario de Trump, la política de sustitución de importaciones, (un fracasado adefesio teórico preconizado por la CEPAL en los años cincuenta), y el rechazo al comercio libre internacional (típico de naciones comunistoides subdesarrolladas como Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador), le resultaban expresiones de una atrasada ideología tercermundista, impropia de la nación que encabeza a los países de libre mercado, sabedores todos de que el comercio intenso genera un clima de paz y de enriquecimiento colectivo.

Naturalmente, quedan unas ocho semanas para la cita electoral y sería una irresponsabilidad negarle totalmente a Trump la posibilidad de tener éxito. Todo es cuestión de creer en los milagros.
***********
ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Hace mucho tiempo que yo miraba a Montaner con ojeriza, pero ya no, pues ya sencillamente no lo miro—para mí ya no existe. El señor puede decir lo que quiera acerca de lo que sea, y yo como oír llover, o peor, pues el sonido de la lluvia no me ofende. Pero que no se preocupe, que está en muy elevada compañía, junto con el Papa Francisco y el padre de su nieta, que tiene de imparcial y objetivo lo que yo tengo de marciano.
Realpolitik

3 Comments:

At 4:10 p. m., Anonymous Realpolitik said...

Hace mucho tiempo que yo miraba a Montaner con ojeriza, pero ya no, pues ya sencillamente no lo miro—para mí ya no existe. El señor puede decir lo que quiera acerca de lo que sea, y yo como oír llover, o peor, pues el sonido de la lluvia no me ofende. Pero que no se preocupe, que está en muy elevada compañía, junto con el Papa Francisco y el padre de su nieta, que tiene de imparcial y objetivo lo que yo tengo de marciano.

 
At 10:29 p. m., Anonymous Anónimo said...

Carlos Alberto Montaner es el mejor periodista cubano vivo. Punto. Cualquier intento por denigrarlo, venga de la dictadura cubana o de algun cipayo que en la Cuba de Castro simulaba y en el exilio coquetea con la ultraderecha, es infructuoso. Montaner escribe lo que piensa realmente sobre Donald Trump, y si sus planteamientos no complacen a los trumpistas (o trompeteros) de ultimo minuto, que le vamos a hacer. Alla ellos con su conciencia, que venden al mejor postor... o en este caso a un mercachifle impostor.

 
At 12:20 a. m., Blogger PPAC said...

Señor que se esconde detrá del anonimato

Usted sólo: bla, bla, bla,...

Lo impotrante es si las observaciones al artículo de Carlos Alberto Montaner son válidas o no.

Usted no aporta nada.

El Editor del blog

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Home