viernes, enero 05, 2018

Alberto Roteta Dorado: Desarrollo comunicacional Vs. Calidad de la información. Segunda parte. Crisis de los escritos de opinión.

Desarrollo comunicacional Vs. Calidad de la información.
Segunda parte. Crisis de los escritos de opinión.

 

Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
de diciembre de 2018

Santa Cruz de Tenerife. España.- Dejando a un lado nombres de autores y de medios por cuestiones de naturaleza ética – algo de lo que carecen muchos de los que se autodefinen como periodistas a pesar de no serlo–, soy capaz de afirmar categóricamente – sin temor a estar equivocado–  que se ha llegado a un punto que resulta penoso, toda vez que la calidad de los escritos de opinión resulta pésima, algo que imagino sea perceptible por editores y directores de diarios, páginas y sitios, pero han decidido caer en el amarillismo y el facilismo que le proporcionan popularidad a sus medios, con lo que dejan a un lado el rigor y la seriedad que requiere este tipo de escritos.

Soy de los que para dar una opinión, o escribirla en mi caso, reviso detenidamente una infinidad de escritos, artículos y noticias para poder emitir con profundidad un criterio. De ahí que me leyera sendos discursos del dictador Fidel Castro que me dejaron exhausto y aturdido ante tan extravagante modo de expresarse y en medio de las más grandes incongruencias que he leído en mi vida; pero para poder decir que el viejo comandante, que por suerte ya no está en el mundo de los vivos, es delirante, megalomaníaco, enajenado, entre otras tantas calificaciones, y que tiene ciertos puntos de semejanza con Hitler, fue necesario que lo estudiara detenidamente. De lo contrario estaría haciendo lo que la mayoría determinó hacer, es decir, autoproclamarme anticastrista, antifidelista, anticomunista, etc., desconociendo los móviles verdaderos de tales decisiones, esto es, opinar sin conocimiento de causa.
Como es lógico y retomando la idea de que reviso una infinidad de escritos – la mayoría de pésima calidad–  es que puedo afirmar que estamos en un punto muerto en torno a la opinión – que es lo que todos quieren hacer, es decir, opinar, sin saber y sin poder hacerlo–  y al análisis – que no es análisis, por cuanto, carece de rigor y de aquella metodología imprescindible para poder hacerlo–.

De ahí que resulte necesario que los editores y directores de los medios sean en primer lugar cuidadosos, para luego ser exigentes, y que se olviden de los like, lo que gusta o no, lo que complace o no al lector, los comentarios que genera un escrito, y que se aparten de lo espectacular, algo que indudablemente tanto atrapa a los lectores, oyentes y televidentes, para situarse justo en el lugar que les corresponde como verdaderos jueces de aquello que, se supone, debe tomarse como referencia y como estandarte en una lucha que debe contar con elementos teóricos que la sustenten, y no con sencilleces y tonterías carentes de valor y encaminados a acariciar el oído y estimular los sentimientos de los que se acercan a sus páginas.

Me indigna sobremanera ver como se publican las mayores idioteces del mundo escritas por aquellos que de manera inescrupulosa lo hacen para obtener su recompensa material – ya sea monetaria u otra modalidad (viajes, cursos, popularidad, protagonismo o la conquista de un puesto cuando lleguen al denominado exilio). Esto no es una forma digna de llevar a las multitudes un mensaje que se supone debe ser edificante, y que contribuya a elevar la cultura política de nuestros lectores (Recordemos, una vez más, la misión educativa de los medios).     

Así andan las cosas en algunos de los llamados medios de comunicación; pero como educar, enseñar, informar y formar opinión, son misiones de dichos medios, y no en todos se permiten estos disparates, recomendamos pues a nuestros lectores que consulten sitios serios, los que se caracterizan no solo por la calidad de los temas tratados, sino por la búsqueda de esa exquisitez en la redacción, en el estilo, esto es, en su aspecto formal, aquello que alguien como José Martí –verdadero periodista y ejemplo a seguir en cuanto a perfección estilística– llamó la esencia.

(Normando Hernández director del ICLEP, Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa, Julio M. Shiling y Pedro Pablo Arencibia)

En este sentido recomiendo sitios como Patria de Martí, Baracutey Cubano, y Cubanálisis, que en Estados Unidos dirigen Julio M. Shiling, Pedro Pablo Arencibia y Eugenio Yáñez, respectivamente, así como Cuba democracia y vida, que dirige Guillermo Milán en Suecia, los que constituyen ejemplos en los que los escritos de opinión merecen ser consultados por su coherencia, sentido lógico, profundidad en los temas tratados, amén del estilo insuperable de figuras de la altura de Pedro Corzo, muy publicado en Cuba Democracia y Vida, Carlos Alberto Montaner, muy publicado en Cubanálisis y en Baracutey, amén de Shiling y Arencibia, que además de ser directores son excelentes escritores y analistas políticos,  y Yáñez que además de su excelencia como escritor es extremadamente exigente como director-editor. De ellos debemos aprender mediante la lectura y el estudio de sus artículos.*

(Al centro Pedro Pablo Arencibia y a la derecha de la foto el escritor, analista político y Doctor en Ciencia Económicas Eugenio Yañez)

No se puede andar de manera anticipada por el mundo, y esto es aplicable en todo sentido, de ahí que nuestros “periodistas del momento” antes de creerse la idea de ser periodistas, analistas políticos, politólogos, escritores, etc. – y digo creerse no de manera despectiva, sino porque en realidad no lo son, por cuanto, no son titulares, esto es, no han sido graduados mediante la realización de estudios superiores en estas materias como para ser incluidos en la categoría de periodistas, lo correcto sería llamarlos reporteros, comentaristas, etc. –, y ponerse a redactar con el fin de publicar, ya sea para cumplir con un fin social, para su sustento, para darse a conocer al mundo o para satisfacer su propio ego, han de consultar detenidamente los sendos trabajos de investigación de estos autores que he citado anteriormente, y que solo son una muestra de un grupo de verdaderos periodistas y analistas – en estos casos les llamo periodistas, independientemente de que puedan o no ser titulares, dada la calidad de sus trabajos y su labor sostenida en este sentido–  que con seriedad trabajan el análisis y la valoración reflexiva. 

José Martí (1853-1895) está considerado como el más grande de los cubanos de todos los tiempos, no solo por su pensamiento político y su rol en la gesta independentista cubana del final del siglo diecinueve, sino por sus dotes de orador, de poeta, de maestro, pero por encima de todas las cosas, de periodista y ensayista de primer nivel; pero si el genial cubano triunfó en este sentido fue porque estaba henchido de una vasta cultura que le permitía abordar los más disímiles temas que expuso en sus cientos de artículos periodísticos. (Foto del autor, escultura original del artista cubano Pedro Suárez)

De ahí que recomiende a los “nuevos periodistas” que sean inteligentes al abordar ciertos temas. Un místico de la lejana India le dijo en una ocasión a una joven oradora que luego se convertiría en una gran pensadora: Radhaji: ¿y tú que sabes de esto? Tratando de persuadir a Radha para que primero se preparara bien en el tema que tendría que tratar durante una convención internacional.
Lo primero es prepararse adecuadamente. Si usted no sabe de un tema, deje que otros que si saben lo hagan por usted, esto lejos de ser una actitud cobarde por el hecho de apartarnos de ciertos asuntos, es una actitud digna e inteligente. 

Recordemos que en el colosal hombre de Dos Ríos el periodismo adquirió dimensiones inusitadas al ser capaz de llevarlo a colosales alturas, y esto lo hizo no solo por lo que trató; sino por aquel estilo aristocrático que con pasión estremecía a todo aquel que lo leyera en su tiempo y aun, en nuestros días nos sigue cautivando con una magia que te envuelve en la justa medida en que vamos descubriendo que no basta con narrar un hecho, sino que hay que hacerlo de un modo cercano a la perfección absoluta (cercano a la perfección porque filosóficamente la perfección solo se da en aquellos recónditos vericuetos que pertenecen a la razón de ser del Absoluto en sí).  
 
Mis lectores dirán que ya no son los tiempos de Martí, algo que yo sé perfectamente, pero si son tiempos de respetarnos los unos a los otros, de superarnos, de dejar a un lado los personalismos para entregarnos con pasión a una labor edificante mediante la cual podamos ejercer un efecto benéfico en aquellos que sean capaces de elevarse desde sus respectivos lugares hacia nuevas formas de percibir el mundo, desde una óptica renovadora que los conduzca  a ser mejores, esto es, les despierte lo que de manera potencial todos tenemos: el intelecto, la inteligencia, lo que debe ser cultivado, como dijera el autor de Versos Libres, por respeto a nosotros mismos y a los demás.

*Además de los sitios y páginas citados recomiendo a los lectores que se pongan en contacto con un grupo de diarios, páginas y sitios de diversas partes de América Latina como Argentina, Perú, Ecuador, Honduras, en los que encontrarán escritos de opinión con calidad; aunque como es lógico, no siempre todos cumplen los requisitos como para definirlos de excelencia, y como en todo, se podrán encontrar algunos cuya mediocridad es significativa; aunque no comparable a lo que me encuentro cada día en algunos sitios de muy fácil acceso y gran difusión “especializados” en la problemática cubana. 
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Razon q llevas estimado Alberto. Pero como decias en el priner escrito sobre esto, la gente necesita menos , hoy en dia, de prosa "complicada". Yo q no soy escritor ni muy versado, veo con pavor la falta de interes en la lectura, en redactar una carta a mano para un ser querido, en escribir diarios, etc... que tiene nuestra juventud. Cada vez mas metidos en vanidades, regueton , en juegos absurdos de internet y cosas mas y mas obtusas. Saludos!
julio tarrago

1 Comments:

At 2:40 p. m., Blogger julio tarrago said...

Razon q llevas estimado Alberto. Pero como decias en el priner escrito sobre esto, la gente necesita menos , hoy en dia, de prosa "complicada". Yo q no soy escritor ni muy versado, veo con pavor la falta de interes en la lectura, en redactar una carta a mano para un ser querido, en escribir diarios, etc... que tiene nuestra juventud. Cada vez mas metidos en vanidades, regueton , en juegos absurdos de internet y cosas mas y mas obtusas. Saludos!

 

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