martes, enero 18, 2022

Alberto Roteta Dorado: EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA Segunda part

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El  escritor checo ex comunista Milán Kundera (1929 -   ), autor de la  obra  La insoportable levedad del ser, escribió  las siguientes palabras  en  El libro de la risa y el olvido: «Para liquidar a las naciones —decía Hübl—, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia.Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra  cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza lentamente  a  olvidar lo que es y lo que ha sido. Y el mundo circundante lo olvida aún mucho antes».

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EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA

Segunda parte. 

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Un engendro monstruoso salido de las entrañas del castrismo ha originado los hombres nuevos – como siempre quiso el asesino Ernesto Guevara de la Serna–, que, cuales formas robotizadas repiten sin pensar  lo que se les dice.  

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Por Dr. Alberto Roteta Dorado.-

 16 de enero, 2022

Santa Cruz de Tenerife. España.- Dos aspectos resultan significativos en la definición conceptual que os presenté en la primera parte, la cual fue tomada de un pequeño escrito publicado en el diario El País, de Uruguay. Recordemos que según esta definición de daño antropológico “se trata de un daño provocado en muchos aspectos sustanciales de las personas debido a la presión que sobre ellas comenzaron a ejercer diversos factores de influencia, los cuales disfrutan de impunidad al no recibir una respuesta de oposición (personal o institucional) contundente para ser contrarrestados”.

Ya analizamos en la primera parte que el daño antropológico o psicosocial tiene lugar en la condición humana de aquellos que son expuestos de manera sostenida a los efectos devastadores de las privaciones, no solo en el orden económico o material, sino en lo espiritual, esto es, la ausencia de las libertades mínimas como el derecho a pensar y expresarse libremente, a reunirse, a manifestarse, a moverse de un territorio a otro tanto del país como del mundo, entre otras tantas limitaciones que son impuestas por los regímenes totalitarios. 

En el caso específico de Cuba, el régimen castrista utilizó desde los primeros días de la llamada revolución cubana el adoctrinamiento masivo como su principal arma ideológica. La historia de la nación fue cambiada de manera progresiva y con sutiliza; pero fue cambiada. Los héroes de las gestas independentistas del siglo XIX fueron perdiendo su protagonismo para dar paso a una adoración desmedida hacia los nuevos “héroes”, los barbudos que recién habían tomado las riendas del país, de manera muy especial hacia la figura del dictador Fidel Castro, a quien se le rindió un culto sinigual, algo que se mantiene en nuestros días. Las imágenes que decoran todos los salones de reunión, centros de estudios, instituciones culturales y científicas, etc., son una muestra indiscutible de lo que afirmo, sin olvidar la surrealista frase que repiten de modo mecánico miles de cubanos adoctrinados, me refiero al eslogan: “yo soy Fidel”, una de las cosas más absurdas de los últimos tiempos.  

La enseñanza en los colegios está cargada de fuertes dosis de narraciones, imágenes, anécdotas, ridículas poesías, etc. que refuerzan ese culto a la personalidad heredado del más acérrimo estalinismo y leninismo soviéticos. Los niños desde edades muy tempranas han de repetir, cual sagrados mantras, que los milicianos son buenos, que Fidel es invencible, que el imperialismo yanqui – forma despectiva de referirse a los gobiernos de Estados Unidos– es un monstruo amenazador para los pueblos de América, etc. Si alguien pone en duda lo que expongo trate de recordar como los niños de las guarderías (llamadas círculos infantiles en Cuba) al escuchar el sonido de un avión salían a los patios de sus centros para decir en coro: “Adiós papá Fidel”, o el diabólico lema, vigente en el presente, de: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”, algo que resulta imperdonable, toda vez que su reiteración diaria, durante los seis años del ciclo de educación primaria, es capaz de provocar una terrible huella generadora del mayor daño antropológico en los niños cubanos

La Constitución de Cuba de 1976, con reformas de 1992, ampara desde el punto de vista legal este adoctrinamiento masivo, toda vez que en sus Artículos referentes a la educación se precisa: “promover la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas generaciones y la preparación de los niños, jóvenes y adultos para la vida social”. Algo que fue suprimido en la más reciente Constitución, vigente desde el 10 de abril de 2019, lo que no significa el cese del adoctrinamiento comunista y patriótico, muy a la manera del régimen, sino que se expone de manera más sutil sin que sean empleados los términos educación patriótica y formación comunista. 

No obstante se precisa que: “la educación promueve el conocimiento de la historia de la nación y desarrolla una alta formación de valores éticos, morales, cívicos y patrióticos”. No es necesario utilizar los términos citados antes, suprimidos en la Constitución vigente, para poder intuir que con o sin el empleo de los términos “educación patriótica” y “formación comunista” el adoctrinamiento político se mantiene igual o peor – en la actualidad el nivel de represión ha llegado a sus límites– que antes. Téngase presente lo que el régimen considera que debe ser la promoción del conocimiento de la historia de la nación. ¿Qué parte de la historia de la nación es la que se promueve? ¿Se expone la verdadera historia de la nación cubana cuando se simplifican los valores de los grandes hombres que se enfrentaron al colonialismo español durante las gestas independentistas del siglo XIX y, contrariamente, se exaltan sobremanera las figuras de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Raúl Castro, entre otros tantos “personajes” relacionados con las luchas de la Sierra, los del Movimiento 26J, etc.? Consideremos además lo que la dictadura castrista considera como “valores éticos, morales, cívicos y patrióticos”. 

Uno de los más recientes eslóganes de la juventud cubana que es obligada a participar en marchas, actos de protestas contra los opositores del régimen, etc., es otro de los tantos ejemplos que se pueden citar en este sentido. Nada más terrorífico que hacer que los jóvenes repitan la frase “yo soy Fidel” o sigan coreando a ritmo de una vulgar conga la expresión “Pa’ lo que sea Fidel, pa’ lo que sea”. Esto es daño antropológico, toda vez que las multitudes han perdido su capacidad de discernimiento, de análisis intuitivo y reflexivo, su capacidad de pensar. Un engendro monstruoso salido de las entrañas del castrismo ha originado los hombres nuevos – como siempre quiso el asesino Ernesto Guevara de la Serna–, que, cuales formas robotizadas repiten sin pensar  lo que se les dice.   

Estos ejemplos en el orden práctico demuestran lo que teóricamente cité al comienzo de este escrito en relación con una definición conceptual de daño antropológico. Me refiero a la idea de “la presión que sobre ellas comenzaron a ejercer diversos factores de influencia”. Estos factores de influencia han estado ejerciendo de manera constante su accionar sobre las multitudes de cubanos, los que desde etapas muy tempranas de la vida han sido sometidos al dominio totalitario del régimen comunista de la isla. El resultado final es la instauración de un daño de carácter irreversible. Es a estos graves efectos sobre la condición humana que tiene lugar como resultante de una nociva influencia que llamamos daño psicosocial o antropológico.   

CAMBIAR LA HISTORIA DE CUBA, OTRA DE LAS ESTRATEGIAS DEL RÉGIMEN CASTRISTA PARA LOGRAR SU ADOCTRINAMIENTO. 

No podemos concluir este comentario en relación al cambio de la historia de la nación cubana, como parte del adoctrinamiento colectivo, sin hacer mención a otros aspectos de gran significado. Las generaciones actuales no tienen idea de lo que representa y significa el día 20 de mayo, día del nacimiento de la República. El adoctrinamiento popular ha sido tan eficaz que al preguntar a los cubanos qué se conmemora el 20 de mayo solo una exigua minoría podrá responder con certeza la interrogante. Sin embargo, la República estableció los pilares fundamentales de un estado de democracia. Solo en la etapa de República se pudo intentar la edificación de un Estado de derecho. De ahí que sea negado por el castrismo. De igual modo le quitaron su protagonismo al 10 de octubre, considerado el glorioso día del inicio de la gesta independentista de 1868, cuya figura principal, Carlos Manuel de Céspedes también se pretende sepultar. El padre de la patria – y también de todos los cubanos, como han repetido algunos sin cesar–, en lo adelante, sería el dictador Fidel Castro y no el ilustre hombre de leyes y glorioso terrateniente altruista que ya pocos recuerdan. 

En su lugar el régimen creó sus propias fechas históricas sagradas, en lugar del 10 de octubre, el 26 de julio – acciones terroristas de asalto a los cuartes Moncada y Carlos Manuel de Céspedes–, la instauración de la llamada Jornada Ideológica Camilo-Che, entre el ocho y el 28 de octubre, relacionada con la muerte de estas dos figuras de la “nueva historia” surgida a partir de 1959; sin olvidar la ridícula celebración del cumpleaños del dictador Fidel Castro, el día 13 de agosto, aún después de muerto y en las profundidades de los infiernos, entre otros tantos ejemplos que demuestran la deliberada intención de cambiar la historia de la nación como parte del adoctrinamiento colectivo al pueblo cubano.     

Así las cosas, el castrismo, de manera premeditada y con alevosía, concretó una serie interminable de acciones para someter al pueblo cubano a uno de los más crueles adoctrinamientos de la historia contemporánea. Unos pocos ejemplos nos permitirán ilustrar de manera concreta lo que pretendemos exponer:  

1. Creación de la Campaña de Alfabetización en enero de 1961, propuesta ideada por el asesino guerrillero Ernesto Guevara de la Serna, cuyo verdadero propósito no era erradicar el analfabetismo – como se pretendió mostrar al mundo–, sino convertir a los educandos en fervientes simpatizantes del régimen, esto es, hacerlos “revolucionarios”. Recordemos que se enseñaba a leer y a escribir utilizando frases y lemas que hacían referencia a las “bondades” del régimen, siendo este el primero de los tantos intentos, propuestas, y acciones concretas establecidas por el castrismo con la intención de adoctrinar a las masas que luego les apoyarían en todas sus diabólicas estrategias para lograr el control y dominio absoluto del pueblo cubano.-  

2. Creación de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción, UMAP, entre 1965 y 1968, verdaderos campos de concentración en los que fueron recluidos religiosos, homosexuales, intelectuales sospechosos de posturas no acordes a los intereses del régimen, etc., fundamentalmente “jóvenes que no habían tenido la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente”, según las palabras de Raúl Castro, en aquellos tiempos Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, algo que el castrismo ha pretendido borrar de la historia de la nación cubana. No obstante, los testimonios de los que fueron recluidos durante los primeros años de la llamada revolución resultan innegables, amén de la enorme cantidad de fotos de archivo que se han podido rescatar y difundir en la actualidad mediante las redes sociales.   



3. Implementación de las escuelas al campo en las que niños de entre 12 y 14 años fueron alejados de sus padres y forzados a trabajar en labores agrícolas durante 45 días al año;
propuesta que cumplimentaba la idea de la “formación comunista de las nuevas generaciones” . Recordemos que la educación en Cuba, según la Constitución de 1976, con Reforma de 1992, “se basa en las conclusiones y aportes de la ciencia y en la relación más estrecha del estudio con la vida, el trabajo y la producción”, algo en lo que se insistía cada día al hacerles repetir el falso concepto martiano acerca de la vinculación del estudio con el trabajo.* 

4. La suspensión de la enseñanza preuniversitaria en las ciudades y la creación de institutos de bachillerato en los campos, cuya intención fue separar a los hijos de sus padres durante tres años para reforzar el poder del efecto adoctrinador (“formación comunista de las nuevas generaciones”). En estos centros de estudio la Unión de Jóvenes Comunistas jugó un papel determinante, toda vez que algunos de los profesores, militantes comunistas, se insertaban en las labores agrícolas junto a los educandos para ejercer sobre ellos mediante la plática adoctrinadora su poder manipulador. La Constitución de Cuba, vigente desde el 2019 establece que: “La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de vanguardia de la juventud cubana, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado, contribuye a la formación de las más jóvenes generaciones en los principios revolucionarios y éticos de nuestra sociedad, y promueve su participación en la edificación del socialismo”.  


5. La marginación, ostracismo y expulsión de las universidades a los estudiantes cuya ideología consideran diferente a los cánones del comunismo castrista. Según la más reciente Constitución de Cuba, vigente desde abril del 2019, “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”, lo que presupone que cualquier distanciamiento de los estudiantes y profesores universitarios a los principios del socialismo será severamente castigado con la separación definitiva de la enseñanza universitaria. Téngase presente que “la traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones”, y por si fuera poco: “el sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable”.

EPÍLOGO: A MODO DE CONCLUSIÓN. 

Comentar sobre el daño psicosocial o antropológico en Cuba en su real dimensión haría interminable cualquier trabajo de este tipo. Por respeto a mis lectores me he limitado a exponer algunas conceptualizaciones que en el orden teórico pudieran contribuir a una definición conceptual precisa sobre este fenómeno tan arraigado en la sociedad cubana de estos tiempos. 

Recordemos que nos referimos a DAÑO ANTROPOLÓGICO O PSICOSOCIAL cuando en la condición humana tiene lugar una transformación evidente a partir del efecto sostenido de una minoría dominante que pretende manipular el pensamiento, la expresión y las emociones de las multitudes. Dicho daño tiene un carácter irreversible, aunque algunos crean lo contrario. Una vez establecido el daño, se mantiene, aunque sea de manera latente en la condición humana, lo que en mayor o menor medida se puede continuar expresando siempre. 

El régimen castrista utiliza como herramienta fundamental para logar su dominio absoluto sobre las masas el adoctrinamiento, el principal elemento incidente en las transformaciones que tienen lugar en el ser humano. Para alcanzar sus propósitos ha ideado una serie interminable de acciones que se han explicado antes.       

El daño antropológico es una categoría que no se debe limitar a la nación cubana, toda vez que resulta aplicable a todas las sociedades que reciban el maléfico efecto manipulador de los regímenes totalitaristas. No obstante, resulta mucho más patente en el pueblo cubano por el efecto sostenido durante más de sesenta años en las mentes de las multitudes. 

Final. 

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* No existe en la amplia obra del patriota, humanista, escritor y filósofo  cubano José Martí ninguna referencia a esta idea de vincular el estudio con el trabajo. Se ha estereotipado y estigmatizado demasiado al considerado Apóstol de Cuba respecto a las barbaridades cometidas por el régimen castrista. La constante alusión a la sagrada figura del Maestro tiene como objetivo legitimar cada acción del régimen, esto es, como si se estuviera cumpliendo la voluntad del autor de Versos Libres. Solo en un escrito breve, titulado “Maestros ambulantes”, Martí hace referencia a la importancia de que los niños contemplaran en huertos de los centros educacionales lo que teóricamente se les enseñaba. De ahí a la idea de que trabajaran durante largas jornadas durante determinado tiempo, amén de que fueran separados de sus padres hay una abismal diferencia.  


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