viernes, julio 31, 2026

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: EL DAÑO ANTROPOLÓGICO EN CUBA: CONCEPTO, EQUÍVOCOS Y SANACIÓN

 
Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL DAÑO ANTROPOLÓGICO EN CUBA: CONCEPTO, EQUÍVOCOS Y SANACIÓN

Por Dagoberto Valdés Hernández

27 de julio, 2026

Cada vez se toma más conciencia de lo difícil que será la sanación del daño antropológico que, sin duda, es el desastre más profundo y duradero que ha causado el totalitarismo comunista en Cuba.

Incluso, algunos, sin haber estudiado el tema, expresan que es tan grave el daño que es irreversible, que no es posible su sanación. En esta columna quisiera compartir parte del fruto de mi tesis doctoral sobre: “El daño antropológico y su sanación en Cuba” que ha sido ya publicada y puede se adquirida en Amazon.

Considero que estas aclaraciones pudieran ayudar a rectificar tempranamente algunos errores que, como en todo concepto nuevo, acompañan a su divulgación.

El concepto

Creo que lo primero es recordar y fijar el concepto al que hemos arribado en la investigación doctoral:

“El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba es el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de las facultades cognitiva, afectiva y volitiva, así como de las dimensiones ética, social y espiritual de la persona humana, todas o en parte, según sea la profundidad del deterioro o trastorno causado, no obstante, subsistir siempre la esencia de la persona humana y su dignidad” (Valdés, D. 2019).

Es bueno precisar, aquí, aún más, lo que se ha identificado en dicho concepto:

– El daño tiene tres grados de profundidad: debilitamiento, lesión o quebranto. No todas las personas han sufrido igual gravedad del daño. No todas sanarán igual.

– El daño se inflige sobre alguna o todas las tres facultades de la persona humana: cognitiva, emotiva y volitiva. No todas las personas han sufrido igual daño en su facultad de pensar, sentir y actuar. En ocasiones notamos la dificultad para pensar con cabeza propia y constatamos el adormecimiento de la conciencia crítica y el discernimiento. Además, se aprecia la falta de la necesaria inteligencia emocional y el ablandamiento de la fuerza de voluntad y la falta de perseverancia en el buen obrar.

– El daño también puede impactar en las tres dimensiones de la persona humana: ética personal, convivencia social y desarrollo espiritual-trascendente.

– Sin embargo, en el mismo concepto se precisa claramente que, a pesar de todas las lesiones que pueda ocasionar el daño antropológico: “subsiste siempre la esencia de la persona humana y su dignidad.”

Equívocos e inexactitudes

Con frecuencia nos encontramos que la divulgación y el uso del término daño antropológico ha estado mezclado con algunos equívocos e inexactitudes como son:

– Que el daño antropológico alcanza a la esencia y a la dignidad de la persona dañada. Esto es un error que ignora lo dicho en el mismo concepto y que puede traer gravísimas consecuencias como los crímenes de lesa humanidad, el exterminio y las violaciones de los derechos humanos inalienables, por la falsa consideración de que, por estar dañada o quebrantada gravemente, la persona pierde su esencia, su “ser” humano y su dignidad inviolable.

– Otra inexactitud ha sido considerar que, por haberse acotado esta investigación al daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba, no existe en otros sistemas, épocas históricas o lugares geográficos. Debe quedar claro que acotar un fenómeno, causa, tiempo y lugar para investigar si ha habido un daño a la persona humana, no es excluyente ni niega que pueda haber otro tipo de daños en otros sistemas sociopolíticos, en otros países y en otras épocas de la historia de la Humanidad. Y, por el contrario, afirmar la existencia de fenómenos similares en otros lugares y sistemas no niega ni justifica la existencia en Cuba concretamente bajo este sistema.

– Otro equívoco pudiera ser considerar que el daño a la persona del cubano haya comenzado solo o exclusivamente con la aparición del sistema totalitario en Cuba. Es evidente que las etapas y sistemas anteriores dejaron su propia huella negativa pero eso ni niega ni justifica el daño que ha causado el actual régimen y que especificamos al estudiar las causas y consecuencias que distinguen a este tipo de daño antropológico.

– Otro error sería confundir o identificar las causas y consecuencias del daño antropológico con rasgos de la identidad e idiosincrasia del cubano: “es que somos así”, “es que esos daños forman parte de nuestro “ethos“, de nuestro “ser” cubanos. Falso, porque si es daño no es identitario, aunque todas las identidades, culturas e idiosincrasias, por ser precisamente humanas, son limitadas e imperfectas. Una realidad es esa imperfección, y otra realidad es un daño infligido desde fuera de la persona humana por un sistema político, económico y social que va contra la naturaleza humana, niega la verdad, establece la vida en la mentira, en la posverdad, reescribe la historia y establece un control totalitario sobre todos y cada uno de los ámbitos en los que vive y se desarrolla la persona.

– Y, por último y más grave, sería considerar que el daño antropológico es irreparable, irreversible, condenándonos a la fatalidad del fracaso de la condición humana.

La sanación

Nada más lejos de nuestra investigación: precisamente consideramos que la “subsistencia de la esencia y la dignidad de toda persona humana” es el principal fundamento y el punto de partida de las tres etapas de la recuperación del daño antropológico:

1. La conversión antropológica: que es la toma de conciencia de que hemos sido dañados, el discernimiento de en qué facultades y dimensiones hemos sido dañados, y la toma de decisión de que queremos cambiar y sanarnos.

2. La sanación antropológica: que es una “sanación in radice“, desde la raíz, eliminando las causas que provocaron el daño, buscando los remedios éticos, cívicos y espirituales que contribuyan a sanar las consecuencias del daño.

3. Avanzar hacia un desarrollo humano integral mediante un proceso educativo personal y comunitario que afiance las vivencias de un proyecto humano y nacional: personalista, ético, social y trascendente, como nos legaron Varela y Martí.

Estas propuestas son una posible hoja de ruta para la sanación del daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba.

La familia, la Iglesia y los demás espacios y proyectos educativos tienen una enorme y gravísima responsabilidad de animar, custodiar y garantizar una profunda y duradera sanación del daño antropológico para que este no sea obstáculo para vivir en libertad, democracia y progreso material, moral y espiritual.

Cuba lo merece.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Ingeniero agrónomo.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 20a17.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Director del Centro de Estudios Convivencia (CEC). Reside en Pinar del Río.

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lunes, octubre 27, 2025

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: ¿CÓMO SANAR EL DAÑO ANTROPOLÓGICO EN CUBA?

 Para leer  el material en formato pdf haga click encima de la imagen

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Tomado de https://centroconvivencia.org/

¿CÓMO SANAR EL DAÑO ANTROPOLÓGICO EN CUBA?

Por Dagoberto Valdés Hernández

27 de octubre de 2025

Este es uno de los mayores retos, o quizás, el mayor desafío con el que nos encontramos, hoy, como pueblo cubano. De sanarnos por dentro dependerá, en gran medida, que Cuba sea verdaderamente libre, sea más responsable, tenga una mejor convivencia social, que funcione un sistema político y económico eficiente, que eliminemos la corrupción y alcancemos el respeto del mundo.

El Centro de Estudios Convivencia dedicó una de las jornadas del X Encuentro de Pensamiento y Propuestas para el futuro de Cuba, realizado en la Universidad Internacional de la Florida en mayo de 2025, a estudiar el fenómeno del daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba y, sobre todo, proponer estrategias y acciones para su sanación.

Ya esta disponible en nuestro sitio web el texto completo del XVIII Informe del CEC-Cuba “El daño antropológico y cómo lograr su sanación en el futuro de Cuba: Visión y Propuestas”, que recoge todos los aportes de unos 60 cubanos de la Isla y la Diáspora, para enfrentar este importante tema que marca el presente de los cubanos y, sin duda, impactará en el porvenir de nuestra nación, aún después de la transición hacia la democracia.

El problema

En el informe se reconoce el concepto de «daño antropológico», cuya definición más actualizada es la siguiente:

“El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba es el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de las facultades: cognitiva, afectiva y volitiva, así como de las dimensiones: ética, social y espiritual de la persona humana, todas o en parte, según sea la profundidad del deterioro o trastorno causado, no obstante, subsistir siempre la esencia de la persona humana y su dignidad.” (Valdés D., 2025)

Se explican los matices del concepto y se afirma que, si se ponen los medios, se eliminan las causas y se sistematizan estructuralmente las condiciones de formación y reeducación humanas, es posible la sanación del daño antropológico, mediante la promoción de un humanismo integral, en una ecología humana y en una democracia de calidad.

Consideramos que Cuba tiene, en sus raíces fundacionales, en la filosofía de sus patricios, en el acervo de su cultura y en su espiritualidad de matriz cristiana, la necesaria inspiración, las enseñanzas, criterios de juicio, líneas de pensamiento y ejemplos de vida, que se necesitan para la conversión y sanación del daño antropológico.

La sanación

En el mismo XVIII Informe del CEC se pueden encontrar numerosas propuestas para la sanación del daño antropológico agrupados en: Visión, Objetivos, Estrategias, Acciones y Propuestas de Leyes. Entre estas destacan dos:

1. “Ley de Restauración Antropológica y Desarrollo Humano Integral”.

2. “Creación de una Comisión Nacional Interdisciplinaria para Promover la Sanación del Daño Antropológico (DA) y el Desarrollo Humano Integral (DHI)”.

También se proponen diferentes programas y acciones concretas para la sanación del daño antropológico en simultáneas facetas de la vida personal, familiar y social:

– en las tres facultades de la persona: cognitiva, emocional y volitiva.

– en las tres dimensiones del ser humano: ética personal, social y espiritual.

– y en los ambientes: familia, escuela, iglesia, sociedad civil, economía, política, cultura, medios de comunicación y redes sociales.

Importancia

El Informe refleja, con mucho énfasis, y de diversas maneras, la trascendental importancia de los procesos que conducirán a la sanación del daño antropológico.

Todo proceso de reconstrucción de la nación cubana dependerá de los grados de sanación del ciudadano que es, debe ser y será, el protagonista de un nuevo modelo económico, de un nuevo sistema político, de un nuevo proyecto educativo, del uso ético de los medios y las redes, de la convivencia social y de la amistad cívica.

Ninguno de estos procesos será de la calidad deseada si los que lo llevan a cabo no han comenzado, por lo menos, su propia conversión humana y su sanación antropológica. Esto es de suprema importancia para alcanzar una democracia de calidad con rostro humano.

Propuestas

Esos procesos son:

1. Reconocimiento de la existencia del fenómeno “daño antropológico” con sus matices, grados y variantes según las historias personales, la sucesivas generaciones de cubanos y otras condicionantes.

2. Reconocer la subsistencia en cada ser humano de su esencia, su imago Dei, que es la “Imagen y Semejanza” con Dios que inscribe en esa esencia una dignidad inalienable y sagrada.

3. Deducir que, a partir de esa subsistencia de la esencia humana, el daño antropológico puede y debe ser sanado a pesar de la naturaleza caída. La impronta de la imago Dei es necesaria y suficiente para la sanación.

4. Identificar las causas y las consecuencias del daño antropológico. Trabajar para eliminar las causas y sanar las consecuencias.

5. Comenzar los procesos multidisciplinarios de sanación: conversión antropológica, reparación de los daños, promoción humana y desarrollo humano integral.

En mi próximo libro, que recogerá mi tesis doctoral acerca de “Los fundamentos antropológico-filosóficos de José Martí: un proyecto humanista para la sanación del daño antropológico en Cuba”, se profundiza en todos estos aspectos y se propone como inspiración y referencia, por primera vez, un corpus articulado y coherente de la filosofía personalista, ética, comunitaria y trascendente del Apóstol de la libertad de Cuba.

Ahora me honra y alegra presentarle el XVIII Informe del CEC-Cuba que se puede leer y descargar gratuitamente, en formato PDF, en el sitio web del think tank de Convivencia, usando dentro de Cuba un VPN, mediante el siguiente enlace:  https://centroconvivencia.org/

Que su lectura y estudio nos impulse a la patriótica gesta de sanar y reconstruir a la persona del cubano. Todos podemos dar nuestro aporte, en la familia, en el trabajo,  en las Iglesias, en las organizaciones de la sociedad civil.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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lunes, noviembre 27, 2023

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: CUBA Y EL DAÑO MÁS GRANDE Y PERDURABLE

 
Tomado de https://centroconvivencia.org

CUBA Y EL DAÑO MÁS GRANDE Y PERDURABLE

Por Dagoberto Valdés Hernández I 

27 noviembre 2023

En medio de la crisis terminal en que se encuentra Cuba se habla mucho del daño económico que repercute todos los días en la mesa vacía de los cubanos. Se habla mucho también del daño que provoca la crisis política por la mayor cantidad de presos políticos de todo el continente y por la falta de voluntad de cambios verdaderos por parte del régimen. Se habla y se lamenta continuamente del daño que está provocando para toda la nación cubana el imparable éxodo masivo.

Sin embargo, este lunes quiero volver a insistir en algo que hace casi 30 años vengo estudiando y alertando pero que casi siempre se encuentra con poca atención por parte de la academia, por parte de los políticos, por parte de la Iglesia y por parte del resto de la sociedad civil. Se trata del daño que el régimen totalitario ha causado y está causando a la inmensa mayoría del pueblo cubano. Se trata del daño antropológico que muy pocos están tomando seriamente en consideración. Incluso que otros pocos niegan que exista en Cuba.

Llevo tratando el tema desde la Segunda Semana Social Católica celebrada en La Habana por estas fechas de noviembre de 1994. Casi tres décadas de investigación y constatación empírica de este fenómeno me han convencido profundamente que será el daño más grave y perdurable que ha sufrido el pueblo cubano en toda su historia después de la abominable esclavitud. Me refiero a la esclavitud de aquellos siglos anteriores a 1886 en que se abolió ese flagelo sobre el esclavo africano en nuestra tierra.

*Origen del término*

El término conocido hoy por “daño antropológico” (DA) ha tenido su origen, aunque con otro nombre, en la ponencia “Reconstruir la sociedad civil: un proyecto para Cuba”, escrita y presentada por Dagoberto Valdés Hernández y Luis Enrique Estrella en la II Semana Social Católica de Cuba, celebrada en La Habana durante los días 19 y 20 de noviembre de 1994. El término usado por Dagoberto Valdés en esa ponencia fue primero “desastre antropológico” y luego en la misma página usó “fracaso antropológico”. A partir de ahí y en la medida que fue profundizando en el tema, el autor fijó el término “daño antropológico”.

Sin embargo, la primera vez que se trata explícitamente acerca del tema es en el ensayo, en forma de editorial: “El daño antropológico en Cuba”, publicado en la primera etapa de la revista Vitral, que fue la publicación oficial del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río en Cuba de 1994 a 2007, en su número 74, correspondiente al bimestre julio-agosto de 2006. En ese ensayo “se aborda por primera vez el mencionado tema, que se describe como el deterioro de la subjetividad personal y se manifiesta en forma de atrofia o parálisis de varias de las capacidades de cada persona para ser ella misma”.

Continuando estos estudios en mi tesis de Maestría, defendida en junio de 2019 en la Universidad Francisco de Vitoria, pude arribar a esta primera definición:

/Daño Antropológico. Imagen añadida por el bloguista de Baracutey Cubano)

“El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba es el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de las facultades cognitiva, emocional, volitiva, y de las dimensiones ética, social y espiritual de la persona humana, todas o en parte, según sea el grado del deterioro o trastorno causado, no obstante conservarse siempre la esencia de la persona humana y su dignidad”.[1]

Después de analizar los resultados de una encuesta realizada en Cuba y en parte de la Diáspora como parte de la investigación para la mencionada tesis, pude identificar posibles causas y consecuencias, entre las que se encuentran las siguientes:

*Causas del daño antropológico (DA) en Cuba*

Se debe tener en cuenta la policausalidad que origina el DA en Cuba a causa del totalitarismo, especialmente aquellos factores que producen una sinergia con otros o que desencadenan una avalancha causal compleja. No obstante, teniendo en cuenta la investigación teórica y el resultado de las encuestas realizadas, mencionaré solo algunas de las principales causas que provocan el DA en Cuba:

1. Invertir la vida en la verdad en vida en la mentira.

2. Menoscabar la libertad interior y el ejercicio de las libertades y derechos de los ciudadanos.

3. Entronizar una sola ideología como religión secular, excluyente de todas las demás, porque, según la Constitución de la República, “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”.[2]

4. La imposición de un partido único como “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”.[3]

5. Adoctrinamiento mediante un sistema educacional obligatorio e ideologizado ya que según la Constitución “la enseñanza es función del Estado”[4] en exclusiva.

6. Usar todos los medios de comunicación para la propaganda oficial.

7. El uso de la represión, la violencia verbal, mediática, física o psicológica, contra los que se oponen y también contra los que intentan salirse del control total de sus vidas y proyectos, reconociendo que “los ciudadanos tienen el derecho de combatir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.”[5]

*Síntomas y consecuencias del DA en el presente de Cuba*

Teniendo en cuenta las fuentes consultadas, así como la encuesta realizada para este estudio, podemos enumerar, entre otros, estos síntomas o consecuencias del DA. Aunque no necesariamente las causas y las consecuencias tienen una relación biunívoca exclusiva, por la policausalidad y la complejidad del proceso, aquí solo vamos a mencionar algunas pocas de las consecuencias en el mismo orden en que hemos desglosado las causas que provocan el fenómeno:

1. Ofuscación de la inteligencia. Adormecimiento de la conciencia crítica.

2. Debilitación de la voluntad. Falta de proyecto de vida. Fragilidad o debilidad interior. Anomia social.

3. Afectación de la inteligencia emocional.

4. Desecación y esterilidad de la dimensión espiritual. 5. Represión de la libertad religiosa verdadera y plena.

6. No saber qué hacer con la libertad. Relativismo moral.

7. Incoherencia entre lo que se cree, se piensa, se siente, se dice y se hace. Doblez, simulación.

8. Despersonalización y masificación. 

9. Analfabetismo ético, cívico y político.

10. Surge el “hombre-pieza”. “Homo saucius”.

11. Miedo a la soledad moral. Miedo paralizante y con frecuencia indefinido o ignoto.

12. La indefensión jurídica del ciudadano.

13. Atmósfera de desconfianza y paranoia. Falta de transparencia.

14. Amnesia histórica.

*Propuesta*

En estos momentos que vivimos los cubanos y ante los diferentes daños infligidos a nuestra nación, mi única propuesta en este tema y en este espacio, es que es muy necesario y urgente prestarle la mayor atención por parte de toda la sociedad civil, entre ellas la Iglesia, al daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba.

Si un economista, que participará en la reconstrucción de Cuba no ha sanado el daño antropológico, eso entorpecerá la recuperación de la nación. Si un político, que participará en la reconstrucción de Cuba no ha sanado el daño antropológico, eso entorpecerá la política en el futuro. Si un profesor, que participará en la reconstrucción de Cuba no ha sanado el daño antropológico, eso entorpecerá la educación en el futuro de la nación. Y así en todos los sectores, profesiones y oficios. Es el ser humano, que ha sanado el daño antropológico, la base, la garantía y el protagonista del éxito o el fracaso de la reconstrucción democrática de Cuba.

Nada se podrá reconstruir en Cuba si las personas que participarán en esa reconstrucción después del cambio no comienzan a sanar sus propias heridas internas. Ojalá que cada persona, familia, iglesia, organización de la sociedad civil, pongamos desde ya manos a la obra para comenzar la sanación del daño más grave y que más tiempo tomará para ser curado devolviendo a la persona humana todas sus libertades, sus derechos, sus deberes y el ejercicio pleno de todas sus facultades personales y todas sus dimensiones sociales.

Perdonen que insista:

Cuba necesita la sanación urgente del daño antropológico.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

[1] Valdés Hernández D. (2019) “El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba”. Tesis de Maestría por la Universidad Francisco de Vitoria. Madrid. Defendida y aprobada el 24 de junio de 2019. Inédita.

[2] Cf. Constitución de la República de Cuba de 2019. Artículo 4. Disponible en http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2019/01/Constitucion-Cuba-2019.pdf

[3] Cf. Ídem. Artículo 5.

[4] Cf. Ídem. Artículo 32.

[5] Constitución de la República de Cuba. Artículo 4. Disponible en http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2019/01/Constitucion-Cuba-2019.pdf

* Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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lunes, julio 18, 2022

El miedo al cambio. Luis Cino Álvarez desde Cuba: "Seis décadas de dictadura han conseguido que, como pájaros que han vivido siempre enjaulados, muchos cubanos le teman a la libertad"

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


En una sociedad donde se  respeta la libre expresión, las ¨orejeras¨  y las ¨hemiplejias¨ en las ideas  las adopta aquel que las desea usar, pues no desconozco  que en el mundo hay muchas personas  que tienen el miedo a la libertad del que escribió Erich Fromm, las cuales  hacen dejación de su libertad y de su responsabilidad a otras personas, que, con cierta frecuencia,  las manipulan y confunden.

El miedo a la libertad es un libro escrito por el psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm publicado originalmente en los Estados Unidos en 1941. La obra explora la relación cambiante entre la humanidad y la libertad poniendo énfasis en las consecuencias de la ausencia de la última y en las condiciones psicosociales que permitieron la emergencia del nazismo.

José Martí no quería que Cuba se convirtiera en la finca particular de un caudillo como había sucedido en otros países iberoamericanos después de concluidas las guerras contra la Metrópoli, pero para Martí no sólo los caudillos eran merecedores de fuertes críticas; también los pueblos llevaban su parte. En el segundo volumen de la edición de las Obras Completas de nuestro Apóstol, publicadas en el centenario de su nacimiento, y en sus páginas 50 y 51 se lee:

¨ De hombres que no pueden vivir por sí, sino apegados a un caudillo que los favorece, usa y mal usa, no se hacen pueblos respetables y duraderos.¨

Y con vistas a una convención de clubes independentistas donde se discutirían múltiples temas, manifestó:

“ … ¡que los pueblos no son como manchas de ganado, donde un buey lleva el cencerro, y los demás lo siguen .! ” (Obras Completas, Tomo 2, 17)

Martí no sólo criticó el control de un país por un caudillo; también criticó el control político de la nación por un solo partido político:

¨ Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido¨ (Obras Completas,Tomo 20, 25)

En el artículo del relevante  intelectual  cubano Dagoberto  Valdés Hernández titulado Ante la pandemia, libertad y responsabilidad, se lee:

En el hondón del alma de la nación, los cubanos podemos encontrar esas dos carencias: el analfabetismo ético y cívico, por el cual desconocemos los valores humanos, las virtudes cívicas, las normas del buen vivir, las reglas del convivir. No es que los cubanos seamos más “malos” que los demás. Se trata de que durante más de medio siglo, el adoctrinamiento político desterró los principios morales considerados “burgueses”, durante 60 años la propaganda sustituyó a la información que forma ciudadanos en la pluralidad de pensamiento. Se trata de que el “mando único” en el pensar bloqueó el ejercicio del discernimiento personal y por tanto de las opciones que surgieran de ese discernimiento como decisiones libres y responsables.

Durante 60 años otros decidieron por nosotros, otros pensaron por nosotros, el paternalismo totalitario intentó controlar toda nuestra vida. Así se creó la “cultura del pichón” en la que no se enseñó a volar con alas propias a los cubanos sino a que un Estado providente como Dios, le traería todo al nido invalidando el ser y el quehacer de los “pichones”. Ni se dio pescado, ni se enseñó a pescar. Y eso ha provocado la segunda causa profunda de la actual indefensión de los cubanos: causó un daño antropológico que consiste en:

El daño antropológico en Cuba a causa del totalitarismo es el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de lo esencial de la persona humana, de su estructura interna y de sus dimensiones cognitiva, emocional, volitiva, ética, social y espiritual, todas o en parte, según sea el grado del trastorno causado. El mismo ha surgido y se ha instaurado como consecuencia de vivir largos años bajo un régimen en el que el Estado, y más en concreto, un Partido único, pretende encarnar al pueblo, orientar unívocamente toda institucionalidad, interpretar el sentido de la historia y mantener el control total sobre la sociedad y el ciudadano. De esta forma subvierte la vida en la verdad, menoscaba su libertad, y vulnera los derechos y deberes cívicos, políticos, económicos, culturales y religiosos de las personas, lo que hiere profundamente su dignidad intrínseca, al mismo tiempo que provoca una adaptación pasiva del ciudadano al medio y una anomia social persistente.”[1]

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Tomado de https://www.cubanet.org/

El miedo al cambio

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"Seis décadas de dictadura han conseguido que, como pájaros que han vivido siempre enjaulados, muchos cubanos le teman a la libertad"

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Por Luis Cino Álvarez

17 de julio, 2022

LA HABANA, Cuba.- Ayer discutí con dos exprofesores septuagenarios, que luego de ver en Facebook un video de la protesta de la noche del 14 de julio en Los Palacios, Pinar del Río, escandalizados por las palabrotas que gritaban los manifestantes y por “su mal aspecto”, afirmaban que “antes que esa chusma tome el poder, es preferible que sigan los comunistas, que al menos mantienen el orden”.

He escuchado comentarios similares luego del estallido social de los días 11 y 12 de julio del pasado año, cada vez que se produce en algún punto de la geografía nacional una protesta en contra del régimen. Generalmente, esas opiniones, reforzadas por la narrativa oficial que presenta a los que protestan como delincuentes, antisociales y vándalos, provienen de personas blancas, mayores de 60 años, con formación universitaria, y situación económica de regular a holgada.  

Y por supuesto que a la elite burguesa del socialismo de la continuidad post-fidelista, que no hace colas, no monta en guaguas y no se aleja mucho de sus mansiones en Miramar, Siboney y Nuevo Vedado, les horroriza “el mal aspecto, la indecencia y la chusmería” de los participantes en las protestas, descamisados, en chancleta, andrajosos y que gritan insultos contra Díaz-Canel.   

En ese espanto hay mucho de racismo. Recordemos que en el siglo XIX, el miedo a los negros, el temor a que se sublevaran y convirtieran a Cuba en un nuevo Haití, retrasó varias décadas la lucha por la independencia. Hoy, uno escucha, además de a los acomodados, a los resignados y los indecisos, expresar su temor por “la negrada” que se tira a la calle a protestar. 

Uno de los exprofesores con los que discutía ayer, para nada simpatizante del régimen, me dijo que no creerá en la efectividad de estas protestas “hasta que no sean los blancos del Vedado quienes se tiren a la calle a gritar y a sonar los calderos”. 

En tales actitudes, además de racismo y elitismo, hay miedo al cambio. Seis décadas de dictadura han conseguido que, como pájaros que han vivido siempre enjaulados, muchos cubanos le teman  a la libertad. Les aterra, luego de haber delegado siempre todas sus responsabilidades en Papá Estado, el momento en que les toque a ellos decidir por sí mismos y ser absolutamente responsables de sus actos. La chantajista propaganda oficial les ha hecho creer que serán incapaces de valerse por sí solos y que es mejor se resignen y conformen con lo poco y cada vez menos y más malo que les da el Estado socialista porque “bajo el capitalismo sería peor”.

Aun así, a pesar del anticapitalismo que les inculcaron desde la escuela, muchos cubanos, sobre todo los más jóvenes, huyen del país hacia el capitalismo. No tienen valor para enfrentar al régimen, les aterra la represión, pero no vacilan en lanzarse a las aguas turbulentas y llenas de tiburones del Estrecho de la Florida o a arrostrar los peligros de atravesar Centroamérica para, cruzando fronteras, llegar a los Estados Unidos.  

Hay personas, paralizadas por el temor a las represalias del régimen, que justifican su inacción y su apatía, que más bien es cobardía, criticando al exilio y a la oposición interna tanto por lo que hacen como por lo que no hacen. Se quejan de la ausencia de líderes convincentes y de la falta  de programas de gobierno coherentes para el futuro los mismos que analfabetos en política, embrutecidos por el adoctrinamiento y la desinformación de los medios oficialistas, ignorantes de qué es la democracia y el estado de derecho, te dicen que están saturados de política e ideología y que no quieren escuchar teques sobre temas que para ellos resultan demasiado abstractos.

Y están también los pesimistas que creen que si hay una transición, inevitablemente dirigida “desde arriba”, no será hacia la democracia sino hacia otro tipo de régimen dictatorial, como ocurrió en Rusia con Putin. 

Para esos que dicen que les asusta lo que pudiera pasar si “esto” se derrumba, es como si la continuidad post-fidelista, con todo lo desastrosa que está resultando, pudiera ser eterna y significar el fin de la historia de Cuba.

Antes que a todos esos pusilánimes, apáticos y resignados pero que se creen superiores, prefiero a los que tienen la valentía que a ellos les falta para reclamar sus derechos y una vida mejor, no importa si son incultos y malhablados. Es más, para el enfrentamiento a la canalla castrista, para emparejar la pelea, los prefiero así.  


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miércoles, junio 01, 2022

El Síndrome del Impostor. Francisco Almagro Domínguez: Ha crecido en Cuba un individuo-fraude para quien todo se lo debe a la Involución


 Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

El Síndrome del Impostor

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Ha crecido en Cuba un individuo-fraude para quien todo se lo debe a la Involución

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(Palabras de José Martí  en su carta personal a Fermín Valdés Domínguez de mayo de 1894 que se encuentra en las Obras Completas en el Tomo 3, página 168.

Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

01/06/2022

 No, este trabajo no trata de discurrir sobre los impostores cubanos, tan frecuentes en nuestra historia pasada y reciente, y que en esta última han alcanzado, al decir de Lezama, su definición mejor en base a lealtades y pequeñeces humanas. Tampoco sobre la impostura de mentir a diario conociendo la verdad de las cosas, de profetizar un buen futuro sin cambiar el mal presente, de arrogarse el derecho de hablar por todos cuando no han sido elegidos por nadie.

El Síndrome del Impostor no aparece en ninguna clasificación clínica. Pero en los corrillos de la salud mental hace muchos años se habla una y otra vez de aquellas personas que se sienten “fraudes”, y por mucho que hagan, no logran superar la sensación de que no merecen lo que tienen. El concepto fue utilizado por primera vez por dos psicólogas, Suzana Imes y Rose Clance en los años setenta[i] para designar a individuos que, a pesar de ser exitosos, internamente creían que no lo eran, o simplemente que sus victorias se debían a otros.

Estudios empíricos han señalado que el Síndrome del Impostor puede tener su origen en la temprana infancia, allí donde la familia puede ser muy controladora y sobreprotectora, impidiendo que los chicos desarrollen habilidades y aptitudes por ellos mismos. Tales estilos de crianza generan individuos inmaduros, que viven en la fantasía más que en la realidad, con escalas de valores muy centradas en el disfrute inmediato y una sensación de inseguridad-irresponsabilidad que los hace sentirse incomodos con ellos mismos.

¿Hemos padecido los cubanos de un Síndrome del Impostor, una suerte de baja autoestima social? ¿Más de medio siglo de autoritarismo —equivalente a sobreprotección— nos ha hecho sentirnos “fraudes” cuando triunfamos? ¿Se lo debemos todo a la Involución, al Difunto, al Designado? ¿Luchamos contra el fantasma del no-me-lo-merezco al tener casa propia, auto, un trabajo bien remunerado, tomar un avión y viajar sin que se forme una “crisis en los cielos”?

Permítanme una anécdota personal, como imagino hay muchas. Fue mi primera entrevista de trabajo. En el salón había por lo menos 30 personas y solo ofertaban dos plazas. Los reclutadores eran dos, una mujer y un hombre, ambos cubanos, pero el hombre llevaba mucho tiempo acá. A la clásica pregunta de por qué tendrían que elegirme a mí y no a cualquiera de los otros 29, quien escribe respondió con la clásica “usted tiene razón, los compañeros que hay allá afuera pueden ser tan valiosos y experimentados como yo”.

La mujer, que había leído mi currículo, y me conocía desde Cuba, me llevó afuera; explicó que en esta sociedad, como dijera Marx, somos una “mercancía”. Tienes que “venderte”, dijo, decir lo que sabes hacer, tu experiencia, que es tuya y de nadie más. Agregó que iba a parecerme egoísta, pero en una nación competitiva y exitosa, se escoge al mejor, a quien sabe resolver problemas, no a quien tiene méritos políticos o “integralidad”. Por supuesto, entré al salón y disparé al hombre decenas de años de experiencia y hasta algún chiste para aflojar la tensión. Regresé a casa, y en menos de una hora llamaron para decirme que el trabajo era mío.

Creo que el Síndrome del Impostor social comenzó en Cuba cuando el Difunto empequeñeció al pueblo de la Isla con el discurso de que éramos una nación subdesarrollada, neocolonial, iletrada e inculta. Estar de traje y corbata era un insulto, era el disfraz del siquitrillado —como bien aparece en ese clásico que es Memorias del Subdesarrollo. Se impuso la palabra compañero sobre la de señor, y el nosotros contra el yo, porque todos éramos iguales, aunque según Rebelión en la Granja, había unos más iguales que otros. Para dirigir una empresa, un proyecto, ocupar un cargo de importancia debes, primero que todo, ser leal a quien está en el Poder, no importa si lo escogen, lo designan, o no tiene domicilio fijo.

De esa manera ha crecido en Cuba un individuo-fraude para quien todo se lo debe a la Involución. Antes del proceso involucionario, y según el dictum comunista, solo los ricos podían estudiar en la Universidad —no explican por qué había médicos, abogados, ingenieros negros, pobres—; no habían médicos ni hospitales suficientes —las estadísticas de salud de Cuba eran comparables con las mejores de Latinoamérica—; la cultura y el deporte eran cosas de elites —¿no existieron campeones mundiales y artistas de renombre nacidos en campos y ciudadelas?—. La Involución, ciertamente, amplificó la potencialidad de un país que, por diversas razones, parecía destinado a estar a la cabeza del continente en muchas de las áreas señaladas.

Como un lastre mental ha quedado en muchos la idea —y sigue martillándose sobre ella— de que solo con la Involución hubiera sido posible algunos “logros” que se desinflan; hoy muchos de tales “avances” no hay quien los infle pues no hay suficiente aire dolarizado. El Síndrome del Impostor explicaría, además, por qué ciertos compatriotas en el exilio viajan a la Isla sin tener familiares cercanos. Es como si debieran algo a alguien; cargan “gusanos” a reventar para quienes aún los consideran gusanos. La frase de ese ese viajero acomplejado y nostálgico de patadas en la espalda inferior es “gracias a Fidel y a la Revolución es que vivimos en Miami”.

También habría que ver el efecto circular del Síndrome y el papel del “sanador”. El Difunto lo tuvo bien claro: vengan a mí, entreguen cuerpo y sobre todo alma, y serán profesionales, cultos, daré alfabetización, empleo, no habrá que pagar renta, salud, educación. Y ese es el individuo que llega a una sociedad donde todo cuesta, y que durante un buen tiempo no es dueño de sus complejos. No hay Partido, ni sindicato, ni CDR que diga lo que tiene que hacer. El alma regresa al cuerpo que la contiene… y de donde nunca debió salir.

El “impostor” duda de sí mismo, de su capacidad para reinventarse, de venderse; compra un automóvil y cree que no “le toca”, reserva en un hotel “a pesar de ser cubano” y saca un pasaje de avión con temor a chocar con otro avión en el cielo. En tanto, trabaja como un condenado no solo por ganar más dinero, sino porque siempre parece poco, no cumplirá las expectativas de la familia, de sus amigos; nunca podrá aprender el idioma, y al inicio, y no en pocos casos, que lo mejor hubiera sido quedarse en Cuba.

Por suerte, el Síndrome dura poco en esta tierra. Se cura rápido y de manera natural —porque lo natural es esto, no lo otro—. Muy pronto el “hombre-fraude” comienza a reconocerse en sus habilidades, y cuestiona certezas aprendidas. Las experiencias de otros, aunque pocas veces se siguen, sirven para aceptar que es un proceso de reaprendizaje, un “rehab” lento y doloroso. Imprescindible. No se debe nada a nadie. O se lo debe todo a uno mismo; a lo que cada cual sea capaz de hacer, sin sofoco, paso a paso.

La “gratuidad” es una invención del socialismo. Su objetivo es muy claro: el control. Por cierto, he leído un meme que en pocas palabras encierra una verdad como un templo: “El socialismo es como una trampa para ratones… funciona porque el ratón no entiende por qué el queso es gratis”.

[i] The Imposter Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention Pauline Rose Clance & Suzanne Imes Psychotherapy Theory, Research and Practice Volume 15, #3, Fall 1978.

© cubaencuentro.com

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martes, enero 18, 2022

Alberto Roteta Dorado: EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA Segunda part

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El  escritor checo ex comunista Milán Kundera (1929 -   ), autor de la  obra  La insoportable levedad del ser, escribió  las siguientes palabras  en  El libro de la risa y el olvido: «Para liquidar a las naciones —decía Hübl—, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia.Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra  cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza lentamente  a  olvidar lo que es y lo que ha sido. Y el mundo circundante lo olvida aún mucho antes».

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EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA

Segunda parte. 

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Un engendro monstruoso salido de las entrañas del castrismo ha originado los hombres nuevos – como siempre quiso el asesino Ernesto Guevara de la Serna–, que, cuales formas robotizadas repiten sin pensar  lo que se les dice.  

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Por Dr. Alberto Roteta Dorado.-

 16 de enero, 2022

Santa Cruz de Tenerife. España.- Dos aspectos resultan significativos en la definición conceptual que os presenté en la primera parte, la cual fue tomada de un pequeño escrito publicado en el diario El País, de Uruguay. Recordemos que según esta definición de daño antropológico “se trata de un daño provocado en muchos aspectos sustanciales de las personas debido a la presión que sobre ellas comenzaron a ejercer diversos factores de influencia, los cuales disfrutan de impunidad al no recibir una respuesta de oposición (personal o institucional) contundente para ser contrarrestados”.

Ya analizamos en la primera parte que el daño antropológico o psicosocial tiene lugar en la condición humana de aquellos que son expuestos de manera sostenida a los efectos devastadores de las privaciones, no solo en el orden económico o material, sino en lo espiritual, esto es, la ausencia de las libertades mínimas como el derecho a pensar y expresarse libremente, a reunirse, a manifestarse, a moverse de un territorio a otro tanto del país como del mundo, entre otras tantas limitaciones que son impuestas por los regímenes totalitarios. 

En el caso específico de Cuba, el régimen castrista utilizó desde los primeros días de la llamada revolución cubana el adoctrinamiento masivo como su principal arma ideológica. La historia de la nación fue cambiada de manera progresiva y con sutiliza; pero fue cambiada. Los héroes de las gestas independentistas del siglo XIX fueron perdiendo su protagonismo para dar paso a una adoración desmedida hacia los nuevos “héroes”, los barbudos que recién habían tomado las riendas del país, de manera muy especial hacia la figura del dictador Fidel Castro, a quien se le rindió un culto sinigual, algo que se mantiene en nuestros días. Las imágenes que decoran todos los salones de reunión, centros de estudios, instituciones culturales y científicas, etc., son una muestra indiscutible de lo que afirmo, sin olvidar la surrealista frase que repiten de modo mecánico miles de cubanos adoctrinados, me refiero al eslogan: “yo soy Fidel”, una de las cosas más absurdas de los últimos tiempos.  

La enseñanza en los colegios está cargada de fuertes dosis de narraciones, imágenes, anécdotas, ridículas poesías, etc. que refuerzan ese culto a la personalidad heredado del más acérrimo estalinismo y leninismo soviéticos. Los niños desde edades muy tempranas han de repetir, cual sagrados mantras, que los milicianos son buenos, que Fidel es invencible, que el imperialismo yanqui – forma despectiva de referirse a los gobiernos de Estados Unidos– es un monstruo amenazador para los pueblos de América, etc. Si alguien pone en duda lo que expongo trate de recordar como los niños de las guarderías (llamadas círculos infantiles en Cuba) al escuchar el sonido de un avión salían a los patios de sus centros para decir en coro: “Adiós papá Fidel”, o el diabólico lema, vigente en el presente, de: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”, algo que resulta imperdonable, toda vez que su reiteración diaria, durante los seis años del ciclo de educación primaria, es capaz de provocar una terrible huella generadora del mayor daño antropológico en los niños cubanos

La Constitución de Cuba de 1976, con reformas de 1992, ampara desde el punto de vista legal este adoctrinamiento masivo, toda vez que en sus Artículos referentes a la educación se precisa: “promover la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas generaciones y la preparación de los niños, jóvenes y adultos para la vida social”. Algo que fue suprimido en la más reciente Constitución, vigente desde el 10 de abril de 2019, lo que no significa el cese del adoctrinamiento comunista y patriótico, muy a la manera del régimen, sino que se expone de manera más sutil sin que sean empleados los términos educación patriótica y formación comunista. 

No obstante se precisa que: “la educación promueve el conocimiento de la historia de la nación y desarrolla una alta formación de valores éticos, morales, cívicos y patrióticos”. No es necesario utilizar los términos citados antes, suprimidos en la Constitución vigente, para poder intuir que con o sin el empleo de los términos “educación patriótica” y “formación comunista” el adoctrinamiento político se mantiene igual o peor – en la actualidad el nivel de represión ha llegado a sus límites– que antes. Téngase presente lo que el régimen considera que debe ser la promoción del conocimiento de la historia de la nación. ¿Qué parte de la historia de la nación es la que se promueve? ¿Se expone la verdadera historia de la nación cubana cuando se simplifican los valores de los grandes hombres que se enfrentaron al colonialismo español durante las gestas independentistas del siglo XIX y, contrariamente, se exaltan sobremanera las figuras de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Raúl Castro, entre otros tantos “personajes” relacionados con las luchas de la Sierra, los del Movimiento 26J, etc.? Consideremos además lo que la dictadura castrista considera como “valores éticos, morales, cívicos y patrióticos”. 

Uno de los más recientes eslóganes de la juventud cubana que es obligada a participar en marchas, actos de protestas contra los opositores del régimen, etc., es otro de los tantos ejemplos que se pueden citar en este sentido. Nada más terrorífico que hacer que los jóvenes repitan la frase “yo soy Fidel” o sigan coreando a ritmo de una vulgar conga la expresión “Pa’ lo que sea Fidel, pa’ lo que sea”. Esto es daño antropológico, toda vez que las multitudes han perdido su capacidad de discernimiento, de análisis intuitivo y reflexivo, su capacidad de pensar. Un engendro monstruoso salido de las entrañas del castrismo ha originado los hombres nuevos – como siempre quiso el asesino Ernesto Guevara de la Serna–, que, cuales formas robotizadas repiten sin pensar  lo que se les dice.   

Estos ejemplos en el orden práctico demuestran lo que teóricamente cité al comienzo de este escrito en relación con una definición conceptual de daño antropológico. Me refiero a la idea de “la presión que sobre ellas comenzaron a ejercer diversos factores de influencia”. Estos factores de influencia han estado ejerciendo de manera constante su accionar sobre las multitudes de cubanos, los que desde etapas muy tempranas de la vida han sido sometidos al dominio totalitario del régimen comunista de la isla. El resultado final es la instauración de un daño de carácter irreversible. Es a estos graves efectos sobre la condición humana que tiene lugar como resultante de una nociva influencia que llamamos daño psicosocial o antropológico.   

CAMBIAR LA HISTORIA DE CUBA, OTRA DE LAS ESTRATEGIAS DEL RÉGIMEN CASTRISTA PARA LOGRAR SU ADOCTRINAMIENTO. 

No podemos concluir este comentario en relación al cambio de la historia de la nación cubana, como parte del adoctrinamiento colectivo, sin hacer mención a otros aspectos de gran significado. Las generaciones actuales no tienen idea de lo que representa y significa el día 20 de mayo, día del nacimiento de la República. El adoctrinamiento popular ha sido tan eficaz que al preguntar a los cubanos qué se conmemora el 20 de mayo solo una exigua minoría podrá responder con certeza la interrogante. Sin embargo, la República estableció los pilares fundamentales de un estado de democracia. Solo en la etapa de República se pudo intentar la edificación de un Estado de derecho. De ahí que sea negado por el castrismo. De igual modo le quitaron su protagonismo al 10 de octubre, considerado el glorioso día del inicio de la gesta independentista de 1868, cuya figura principal, Carlos Manuel de Céspedes también se pretende sepultar. El padre de la patria – y también de todos los cubanos, como han repetido algunos sin cesar–, en lo adelante, sería el dictador Fidel Castro y no el ilustre hombre de leyes y glorioso terrateniente altruista que ya pocos recuerdan. 

En su lugar el régimen creó sus propias fechas históricas sagradas, en lugar del 10 de octubre, el 26 de julio – acciones terroristas de asalto a los cuartes Moncada y Carlos Manuel de Céspedes–, la instauración de la llamada Jornada Ideológica Camilo-Che, entre el ocho y el 28 de octubre, relacionada con la muerte de estas dos figuras de la “nueva historia” surgida a partir de 1959; sin olvidar la ridícula celebración del cumpleaños del dictador Fidel Castro, el día 13 de agosto, aún después de muerto y en las profundidades de los infiernos, entre otros tantos ejemplos que demuestran la deliberada intención de cambiar la historia de la nación como parte del adoctrinamiento colectivo al pueblo cubano.     

Así las cosas, el castrismo, de manera premeditada y con alevosía, concretó una serie interminable de acciones para someter al pueblo cubano a uno de los más crueles adoctrinamientos de la historia contemporánea. Unos pocos ejemplos nos permitirán ilustrar de manera concreta lo que pretendemos exponer:  

1. Creación de la Campaña de Alfabetización en enero de 1961, propuesta ideada por el asesino guerrillero Ernesto Guevara de la Serna, cuyo verdadero propósito no era erradicar el analfabetismo – como se pretendió mostrar al mundo–, sino convertir a los educandos en fervientes simpatizantes del régimen, esto es, hacerlos “revolucionarios”. Recordemos que se enseñaba a leer y a escribir utilizando frases y lemas que hacían referencia a las “bondades” del régimen, siendo este el primero de los tantos intentos, propuestas, y acciones concretas establecidas por el castrismo con la intención de adoctrinar a las masas que luego les apoyarían en todas sus diabólicas estrategias para lograr el control y dominio absoluto del pueblo cubano.-  

2. Creación de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción, UMAP, entre 1965 y 1968, verdaderos campos de concentración en los que fueron recluidos religiosos, homosexuales, intelectuales sospechosos de posturas no acordes a los intereses del régimen, etc., fundamentalmente “jóvenes que no habían tenido la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente”, según las palabras de Raúl Castro, en aquellos tiempos Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, algo que el castrismo ha pretendido borrar de la historia de la nación cubana. No obstante, los testimonios de los que fueron recluidos durante los primeros años de la llamada revolución resultan innegables, amén de la enorme cantidad de fotos de archivo que se han podido rescatar y difundir en la actualidad mediante las redes sociales.   



3. Implementación de las escuelas al campo en las que niños de entre 12 y 14 años fueron alejados de sus padres y forzados a trabajar en labores agrícolas durante 45 días al año;
propuesta que cumplimentaba la idea de la “formación comunista de las nuevas generaciones” . Recordemos que la educación en Cuba, según la Constitución de 1976, con Reforma de 1992, “se basa en las conclusiones y aportes de la ciencia y en la relación más estrecha del estudio con la vida, el trabajo y la producción”, algo en lo que se insistía cada día al hacerles repetir el falso concepto martiano acerca de la vinculación del estudio con el trabajo.* 

4. La suspensión de la enseñanza preuniversitaria en las ciudades y la creación de institutos de bachillerato en los campos, cuya intención fue separar a los hijos de sus padres durante tres años para reforzar el poder del efecto adoctrinador (“formación comunista de las nuevas generaciones”). En estos centros de estudio la Unión de Jóvenes Comunistas jugó un papel determinante, toda vez que algunos de los profesores, militantes comunistas, se insertaban en las labores agrícolas junto a los educandos para ejercer sobre ellos mediante la plática adoctrinadora su poder manipulador. La Constitución de Cuba, vigente desde el 2019 establece que: “La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de vanguardia de la juventud cubana, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado, contribuye a la formación de las más jóvenes generaciones en los principios revolucionarios y éticos de nuestra sociedad, y promueve su participación en la edificación del socialismo”.  


5. La marginación, ostracismo y expulsión de las universidades a los estudiantes cuya ideología consideran diferente a los cánones del comunismo castrista. Según la más reciente Constitución de Cuba, vigente desde abril del 2019, “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”, lo que presupone que cualquier distanciamiento de los estudiantes y profesores universitarios a los principios del socialismo será severamente castigado con la separación definitiva de la enseñanza universitaria. Téngase presente que “la traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones”, y por si fuera poco: “el sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable”.

EPÍLOGO: A MODO DE CONCLUSIÓN. 

Comentar sobre el daño psicosocial o antropológico en Cuba en su real dimensión haría interminable cualquier trabajo de este tipo. Por respeto a mis lectores me he limitado a exponer algunas conceptualizaciones que en el orden teórico pudieran contribuir a una definición conceptual precisa sobre este fenómeno tan arraigado en la sociedad cubana de estos tiempos. 

Recordemos que nos referimos a DAÑO ANTROPOLÓGICO O PSICOSOCIAL cuando en la condición humana tiene lugar una transformación evidente a partir del efecto sostenido de una minoría dominante que pretende manipular el pensamiento, la expresión y las emociones de las multitudes. Dicho daño tiene un carácter irreversible, aunque algunos crean lo contrario. Una vez establecido el daño, se mantiene, aunque sea de manera latente en la condición humana, lo que en mayor o menor medida se puede continuar expresando siempre. 

El régimen castrista utiliza como herramienta fundamental para logar su dominio absoluto sobre las masas el adoctrinamiento, el principal elemento incidente en las transformaciones que tienen lugar en el ser humano. Para alcanzar sus propósitos ha ideado una serie interminable de acciones que se han explicado antes.       

El daño antropológico es una categoría que no se debe limitar a la nación cubana, toda vez que resulta aplicable a todas las sociedades que reciban el maléfico efecto manipulador de los regímenes totalitaristas. No obstante, resulta mucho más patente en el pueblo cubano por el efecto sostenido durante más de sesenta años en las mentes de las multitudes. 

Final. 

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* No existe en la amplia obra del patriota, humanista, escritor y filósofo  cubano José Martí ninguna referencia a esta idea de vincular el estudio con el trabajo. Se ha estereotipado y estigmatizado demasiado al considerado Apóstol de Cuba respecto a las barbaridades cometidas por el régimen castrista. La constante alusión a la sagrada figura del Maestro tiene como objetivo legitimar cada acción del régimen, esto es, como si se estuviera cumpliendo la voluntad del autor de Versos Libres. Solo en un escrito breve, titulado “Maestros ambulantes”, Martí hace referencia a la importancia de que los niños contemplaran en huertos de los centros educacionales lo que teóricamente se les enseñaba. De ahí a la idea de que trabajaran durante largas jornadas durante determinado tiempo, amén de que fueran separados de sus padres hay una abismal diferencia.  


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viernes, enero 07, 2022

Alberto Roteta Dorado: EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA. Primera parte.

 EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA

Primera parte. 

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El adoctrinamiento excesivo a través de las diversas modalidades de enseñanza fue, y aún sigue siendo en nuestros días, la mayor herramienta del castrismo para manipular el pensamiento de las multitudes. 

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(“En la cuerda”, de Miguel Ángel Couret)

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

7 de enero 2022

Santa Cruz de Tenerife. España.- Un respetable diario de Uruguay, en octubre de 2018, publicó un brevísimo escrito – quasi una simple nota– en el que se hacía referencia al daño antropológico como un fenómeno que sufre el pueblo cubano como consecuencia de los efectos devastadores ejercidos por el régimen de la llamada revolución cubana. En este pequeño resumen se dice que “se trata de un daño provocado en muchos aspectos sustanciales de las personas debido a la presión que sobre ellas comenzaron a ejercer diversos factores de influencia, los cuales disfrutan de impunidad al no recibir una respuesta de oposición (personal o institucional) contundente para ser contrarrestados”. 

En este sentido la definición puede resultar poco explícita para aquellos que no saben directamente lo que ocurre en Cuba a partir del año 1959 con la instauración de un régimen de tipo comunista. No obstante, hay un elemento digno de destacar en esta definición conceptual. Me refiero a la idea de la no existencia de una respuesta de oposición para poder contrarrestar el daño infligido, toda vez que para la comprensión del fenómeno conocido ahora como daño antropológico es de importancia explicar que en la mayor de las Antillas los movimientos opositores son cruelmente perseguidos, marginados, encarcelados, ultrajados y difamados. De ahí la aparente pasividad de un pueblo que se resigna a resistir, cual inagotable resiliencia, por los siglos de los siglos

Para no entrar en detalles demasiado teóricos y poder dedicar más tiempo a elementos que, desde el punto de vista práctico demuestren lo que en realidad es el daño antropológico como fenómeno psicosocial en Cuba, me limitaré a exponer que el término no es tan nuevo como se cree, ni tampoco deberá limitarse a las experiencias del pueblo cubano. Por el contrario, el aparente nuevo concepto se ha venido utilizando por algunos teóricos, sociólogos y analistas en América Latina, región en la que resulta aplicable dicho concepto, de manera muy particular en naciones como Venezuela a partir de chavismo-madurismo, en la Nicaragua dominada por los Ortega-Murillo, en Ecuador durante el correato, Bolivia durante los años del totalitarismo de Evo Morales, entre otras naciones en las que, en mayor o menor medida, resulta patente el efecto de las minorías dominantes con carácter dictatorial sobre las masas oprimidas y manipulables. En este sentido, la nota publicada en el diario El País, de Uruguay, en 2018, es precisa respecto al hecho de que el fenómeno del daño antropológico sea transferible a otras poblaciones del planeta, y “en especial a las de América Latina en su casi totalidad”.

Por otra parte, considero que el término no resulta el más correcto si se tiene en cuenta lo que en sí es la antropología como ciencia social y lo amplio de las concepciones relacionadas con lo antropológico. Tal vez un término menos rebuscado resultaría más comprensible y aplicable al lacerante efecto del dominio absolutista de las dictaduras. Daño psicosocial sería más preciso y limitado a lo que en realidad tiene lugar entre las multitudes que son dominadas por tiranías y dictaduras en cualquier lugar del mundo. Téngase presente que estamos haciendo referencia no solo a carencias materiales, limitación e inaccesibilidad a los servicios médicos de calidad, violaciones de los derechos humanos más elementales, migraciones forzadas, marginaciones y ostracismos, etc.; sino a los graves efectos desde el punto de vista psicológico que tienen lugar en aquellos que son expuestos a las situaciones antes citadas. 

Es por esto que el término daño psicosocial pudiera resultar más definitorio para referirnos a este fenómeno que va más allá del deterioro social, político y cultural, toda vez que afecta, fundamentalmente a la condición humana propiamente dicha, esto es, los sensibles aspectos psicológicos, éticos y morales del hombre, los que se degradan (lo ético y lo moral) progresivamente de modo involuntario e inconsciente como consecuencia de los daños sociales y políticos, amén del efecto adoctrinador de los que ejercen el poder en los regímenes totalitaristas.         

Una vez explicados teóricamente estos aspectos – siempre de manera insuficiente ante la necesidad de exponer con más claridad y sentido práctico el fenómeno del daño antropológico o psicosocial en Cuba– pasemos a analizar de manera concreta el comportamiento del daño antropológico en el pueblo cubano

DESDE LOS PRIMEROS MESES DE INSTAURADO EL RÉGIMEN COMUNISTA COMENZÓ UN GIGANTESCO Y TERRORÍFICO PROCESO DE ADOCTRINAMIENTO.

Un “buen” día, en un instante, la nación cubana pasó a integrar la nómina de los países socialistas del planeta. Fue el 16 abril de 1961, durante uno de sus kilométricos discursos, que el dictador Fidel Castro declaró el carácter socialista de la llamada revolución cubana. Es correcto utilizar el término declaración si se tiene en cuenta que, efectivamente, lo que hizo el enajenado megalomaníaco barbudo fue una simple declaración, sin contar con nadie, sin que fuera sometida la idea a un análisis, a una votación democrática:

“Compañeros obreros y campesinos, esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes.  Y por esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”.*

A partir de este momento los cánones del marxismo-leninismo fueron impuestos de manera estricta en una nación en la que se profesaba la religión cristiana, principalmente la Católica y en menor medida las modalidades evangélicas, y donde, durante las décadas precedentes se toleraba la libertad de expresión y de pensamiento. Un materialismo acérrimo se fue extendiendo por doquier hasta quedar definitivamente establecida la filosofía marxista-leninista como única reconocida de manera oficial. En la Reforma Constitucional de junio de 2002 quedó definido que la “revolución” “fundamenta su política educacional y cultural en los avances de la ciencia y la técnica, el ideario marxista y martiano, la tradición pedagógica progresista cubana y la universal. Por otra parte, los procesos de nacionalización que se llevaron a cabo en los años iniciales del régimen castrista lograron exterminar colegios privados en los que se predicaba la religión cristiana, lo que facilitó la imposición de una única forma de enseñanza que permitiera, además de la instrucción, el adoctrinamiento colectivo de miles de estudiantes de todas las edades y de todos los niveles de enseñanza, desde la primaria o elemental hasta la universitaria, lo que se ratificó en el Artículo 39: Educación y Cultura, de la Reforma Constitucional antes citada: “Promover la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas generaciones y la preparación de los niños, jóvenes y adultos para la vida social”.**

Así las cosas, desde los primeros meses de instaurado el régimen comunista en la isla comenzó un gigantesco y terrorífico proceso de adoctrinamiento. La “formación comunista de las nuevas generaciones” estaría garantizada por nuevos maestros y profesores que de manera improvisada asumieron el rol de enseñar sin la preparación adecuada, toda vez que fue necesario incorporar a cientos de maestros ante el éxodo o la expulsión de los docentes cubanos, cuya ideología fuera cuestionada por las nuevas autoridades encargadas de imponer los cánones del marxismo-leninismo, el ateísmo y el comunismo

La preparación intelectual de los profesores pasó a ocupar un segundo plano. Lo importante era estar identificado con el llamado proceso revolucionario y ser capaces de inculcar lo que consideraron nuevos valores – mezcla del retorcido marxismo importado de los manuales soviéticos con las aberrantes concepciones guevarianas de hombre nuevo–; algo que, hasta el presente no ha cambiado a pesar de la omisión en la Nueva Constitución, en vigor desde el 10 de abril de 2019, del término ideario marxista al referirse a la educación: “En su política educativa, científica y cultural se atiene a los postulados siguientes: a) se fundamenta en los avances de la ciencia, la creación, la tecnología y la innovación, el pensamiento y la tradición pedagógica progresista cubana y la universal; a diferencia de la modificación del año 2002 donde se precisa que “fundamenta su política educacional y cultural en los avances de la ciencia y la técnica, el ideario marxista y martiano, la tradición pedagógica progresista cubana y la universal”. 

El adoctrinamiento excesivo a través de las diversas modalidades de enseñanza fue, y aún sigue siendo en nuestros días, la mayor herramienta del castrismo para manipular el pensamiento de las multitudes. Esto es capaz de producir en aquellos que reciben la malévola influencia una serie de condiciones que algunos estudiosos del tema han agrupado en seis categorías: 1. Servilismo, 2. Miedo a la represión, 3.Miedo al cambio, 4. Falta de voluntad política y de responsabilidad cívica, 5. Desesperanza, el desarraigo y el exilio dentro del propio país (insilio) y 6. La crisis ética. ***

Dichas categorías pueden estar presentes en su totalidad en una misma persona o de manera parcial, esto es, una o varias en una misma persona; pero de manera general cuando el daño es sostenido a través del tiempo, como se ha establecido en el caso particular de Cuba, dichas condiciones suelen expresarse de manera simultánea en mayor o menor grado. 

El régimen castrista se propuso desde sus inicios lograr el adoctrinamiento masivo de la población cubana. Para esto creó campañas (alfabetización), instituciones (centros educacionales alejados del seno familiar, escuelas de “cuadros”, institutos de enseñanza militar, Camilitos) y organizaciones (Unión de Jóvenes Comunistas, Unión de Pioneros de Cuba, Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, etc.) mediante los cuales ejerció su más cruel y despiadada fuerza adoctrinadora. 

Inhibir el libre pensamiento de las masas fue y sigue siendo el principal objetivo del régimen. Este es el punto de partida, o la gran causa de los efectos devastadores que hoy conocemos como daño antropológico.

 Continuará…

* A solo dos años de haber asumido el control total de la isla, el 16 de abril de 1961, ante una multitudinaria concentración, en la esquina habanera de 23 y 12, en las cercanías del cementerio de Colón, Fidel Castro pronunciaba un extensísimo discurso, luego de los ataques que precedieron a la invasión de Playa Girón. Fue aquí cuando por primera vez se refirió a la idea de una revolución socialista, lo que se toma como referente de partida del inicio del carácter socialista de la revolución cubana. 

** Acuerdo No. V-74, por el que se aprobó la Ley de Reforma Constitucional el 26 de junio del 2002.

*** Categorías resumidas por Luis Aguilar León en su libro: Reflexiones sobre Cuba y su futuro. Publicado por EDICIONES UNIVERSAL 2020-09, 2020 ISBN 10: 1593880111ISBN 13: 9781593880118

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