Roberto Álvarez Quiñones sobre la doctrina expansionista china del 'ombligo del mundo' o Nueva Ruta de la Seda, hasta la " Doctrina Donroe" , de Donald Trump
Tomado de https://diariodecuba.com/
Del 'ombligo del mundo' a la Doctrina Donroe
Por Roberto Álvarez Quiñones
Miami
30 enero 2026
Napoleón Bonaparte en 1803 dijo que China era un "gigante dormido" que haría temblar al mundo cuando despertase. En efecto, 223 años después ese gigante está ya despierto y hará temblar al mundo si no lo paran, ¡y pronto!
- Lo irónico es que el gigante asiático no se despertó por sí solo. Fue Occidente quien lo despertó, e "inventó" la China moderna, hoy ya la segunda economía más grande del planeta. Al invertir allí cientos de miles de millones de dólares las potencias occidentales (encabezadas por EEUU) para aprovechar la mano de obra barata. Eso hizo de China la fábrica del mundo. Como el doctor Frankestein, crearon un monstruo que ahora amenaza a su hacedor.
Pues bien, el mismísimo Partido Comunista que dirigido por Mao Tse Tung mató a 65 millones de chinos, de hambre, o ejecutados, lanzó en 2013 un proyecto expansionista a escala mundial llamado Nueva Ruta de la Seda de China (en alusión a la Ruta de la Seda del siglo I A.C) con el cual está expandiendo la influencia china antioccidental económica y política por el planeta. Y ya incluye a Venezuela, Panamá, Uruguay, Argentina, Ecuador, Chile, Cuba, Bolivia, Costa Rica, Perú, Jamaica y otras naciones del Caribe.
Son contratos y proyectos por más de 300.000 millones de dólares, de los cuales se han ejecutado o están en proceso unos 180.000 millones de dólares en el sector petrolero, minería, redes ferroviarias y trenes, carreteras, construcción de puertos, fábricas de cemento, redes eléctricas, infraestructura y sectores estratégicos.
Y no son subvenciones o créditos a bajo interés. La cultura pragmática china impide dar algo sin recibir una ganancia o ventaja a cambio. China no es "regalona". Son préstamos comunes y corrientes chinos. Y si no se amortizan a tiempo, los prestatarios están en serios problemas con una deuda impagable.
Se trata de un plan geopolítico de expansión del "ombligo del mundo". Recordemos que el nombre de China en mandarín es zhong guo, que significa "país del centro", o "el reino central". Durante milenios los chinos consideraron que su país era geográficamente el centro del mundo (el ombligo) y que eran ellos la única cultura civilizada. En los mapas de los emperadores chinos, hasta el siglo XIX, aparecía China en el centro del mundo. Millones de chinos nacían y morían sin saber que en el mundo había también seres humanos sin los ojos rasgados.
El "ombligo del mundo" está retoñando hacia afuera
Hoy están rebrotando retoños del "ombligo" ancestral. Y el mundo muchos ya se preguntan: ¿será el Partido Comunista Chino el que marcará las pautas geopolíticas y económicas globales en la segunda mitad o finales de este siglo?
Y aquí esto se conecta con el giro que ha dado la Administración Trump a la política exterior de EEUU y su relación con la Doctrina Monroe, establecida en 1823 por el presidente James Monroe, aunque fue redactada por su secretario de Estado John Quincy Adams (luego presidente de EEUU de 1825 a 1829).
Aquella fue la respuesta a las intenciones de potencias europeas de recuperar sus antiguas colonias en América Latina o reestablecer su otrora dominio económico y político en la región. Hoy, no son antiguos imperios coloniales europeos, sino potencias del Oriente autocrático antiliberal, encabezadas por China y Rusia, con la complicidad de gobiernos izquierdistas.
Ya el "ombligo del mundo" desplazó a EEUU como el principal socio comercial de varios países de América Latina. El intercambio comercial de China con la región desde el año 2000 se ha multiplicado por 40 veces. En 2025 alcanzó los 554.000 millones de dólares, cifra casi igual a los 559.949 millones de dólares del intercambio chino con la Unión Europea.
Pero China importa de América Latina básicamente materias primas de bajo valor agregado. Ello conforma un modelo extractivo de dependencia que limita, o impide, la diversificación económica y el desarrollo industrial.
Todo ha ocurrido por dos factores: 1) el auge hegemónico que ha tenido la izquierda radical en América Latina en los últimos 20 años; y 2) el abandono estadounidense de la región durante décadas.
Por no hacer nada, la izquierda "revolucionaria" tomó el poder
Con EEUU mirando hacia otro lado se produjo la llamada "marea rosa" y surgió el Socialismo del Siglo XXI. Con el izquierdismo gobernando se crearon o fortalecieron organizaciones antiestadounidenses procastristas como el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, el ALBA, la CELAC, el SELA, UNASUR y otras.
Cuba se afianzó como el cerebro antiestadounidense continental; penetró y sigue controlando partidos políticos, organizaciones sociales, sindicatos, etc. Y Venezuela, hija putativa del castrismo, devino base de operaciones de Rusia, China e Irán y sus brazos terroristas, Hamas y Hezbolá, con pasaportes venezolanos para moverse por América y todo el planeta, y para inundar a EEUU con drogas.
Washington no movió un dedo para impedirlo. En 2005 el 75% de los 350 millones de habitantes de Sudamérica eran gobernados por gobiernos de izquierda. En 2022 había en América Latina 12 gobiernos "antimperialistas" (Brasil, México, Argentina Colombia, Chile, Bolivia, Perú, casi toda Centroamérica, y las dictaduras de Cuba, Venezuela, y Nicaragua).
Mientras Hugo Chávez y la izquierda regional leían Las venas abiertas de América Latina, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica inventaban en 2010 los BRICS (por las siglas de esos cuatro países citados) una asociación global antiestadounidense y anti-Occidente. Los 21 países BRICS tienen el 46% de la población mundial, 40 millones de kilómetros cuadrados de superficie y generan el 37% del PIB mundial.
Su objetivo oficial es "reducir la dependencia del dólar, promover la cooperación Sur-Sur, desafiar la hegemonía occidental y crear un orden mundial más justo" (encabezado por China y Rusia). Pekín quiere que el dólar sea sustituido por el yuan. Los BRICS son mangoneados por el Partido Comunista Chino y por Rusia. Favorece la expansión china vía Nueva Ruta de Seda.
América Latina no tiene su OTAN y el TIAR es un cadáver
La OTAN intervino en Serbia y Kosovo en 1999 para detener la crisis humanitaria y los crímenes contra la población que cometían las fuerzas serbias del dictador Milosevic. América Latina no tiene su OTAN. La OEA no sirve para eso, y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) está más muerto que vivo.
La ONU, anulada con el derecho de veto de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad (única instancia cuyas resoluciones son de obligatorio cumplimiento) no puede intervenir para solucionar nada. El mundo no cuenta con organismos globales capaces de intervenir y derrocar los regímenes tiránicos, o impedir que las autocracias cercenen los valores en que se sustenta la modernidad.
Pero ocurre que este continente cuenta con la mayor potencia militar mundial y las fuerzas especiales mejor entrenadas y capaces del mundo. Y esto nos lleva de la mano a la Doctrina Monroe, en 2026, pues hoy dar prioridad a la seguridad nacional de EEUU y sus intereses beneficia a América Latina.
Y pongo un ejemplo de lo que ocurre cuando EEUU no interviene. En 1961 John F. Kennedy traicionó a la brigada de cubanos que desembarcó en Playa Girón. A última hora canceló los ataques aéreos con bombarderos de la Fuerza Aerea de EEUU para destruir la aviación castrista. Eso era imprescindible para poder crear en la Isla una cabeza de playa, formar un Gobierno y solicitar la intervención militar de EEUU.
Por tanto, fue Kennedy quien abrió el camino al comunismo y a la influencia del imperio soviético en Cuba. Y a la de Fidel Castro, quien con la "revolución cubana" convirtió a América Latina en enemiga de EEUU y de sí —la propia América Latina—, pues con la ideología populista estatista castrista la región fue dejada atrás en lo económico-social por naciones asiáticas que antes de 1959 eran más pobres que las latinoamericanas.
En la tercera década del siglo XXI ya no encajan pruritos convencionales del siglo XX como el de la "no intervención en los asuntos internos". Eso en la práctica devino muro protector de las dictaduras en el mundo.
Y a falta de organismos internacionales que lo hagan, no importa si se le llama Doctrina Monroe o Donroe (por Donald), lo cierto es que EEUU ahora sí debe intervenir en América Latina donde sea necesario.
El 90% de los venezolanos apoyó la captura de Maduro. Y si los Delta Force capturasen mañana a Raúl Castro, Díaz-Canel y generales de GAESA, habría un estallido tan grande de alegría desde Maisí al cabo de San Antonio que sería registrado en el Libro Guinness de Récords Mundiales.
Eso es lo cuenta, que sea el pueblo soberano el que desee y apruebe, o no, una intervención necesaria. Que les pregunten a los cubanos qué opinan.
Etiquetas: BRICS, China, chino, cuba, doctrina, Donald Trump. expansión, Donroe, EE.UU., EEUU, expansionismo, expansionita, Monroe, Partido Comunista, Rusia, Ruta de la Seda








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