jueves, enero 29, 2026

Roberto Álvarez Quiñones sobre la doctrina expansionista china del 'ombligo del mundo' o Nueva Ruta de la Seda, hasta la " Doctrina Donroe" , de Donald Trump

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Del 'ombligo del mundo' a la Doctrina Donroe

Por Roberto  Álvarez Quiñones

Miami

30 enero 2026 

Napoleón Bonaparte en 1803 dijo que China era un "gigante dormido" que haría temblar al mundo cuando despertase. En efecto, 223 años después ese gigante está ya despierto y hará temblar al mundo si no lo paran, ¡y pronto!

Lo irónico es que el gigante asiático no se despertó por sí solo. Fue Occidente quien lo despertó, e "inventó" la China moderna, hoy ya la segunda economía más grande del planeta. Al invertir allí cientos de miles de millones de dólares las potencias occidentales (encabezadas por EEUU) para aprovechar la mano de obra barata. Eso hizo de China la fábrica del mundo. Como el doctor Frankestein, crearon un monstruo que ahora amenaza a su hacedor.

Pues bien, el mismísimo Partido Comunista que dirigido por Mao Tse Tung mató a 65 millones de chinos, de hambre, o ejecutados, lanzó en 2013 un proyecto expansionista a escala mundial llamado Nueva Ruta de la Seda de China (en alusión a la Ruta de la Seda del siglo I A.C) con el cual está expandiendo la influencia china antioccidental económica y política por el planeta. Y ya incluye a Venezuela, Panamá, Uruguay, Argentina, Ecuador, Chile, Cuba, Bolivia, Costa Rica, Perú, Jamaica y otras naciones del Caribe.

Son contratos y proyectos por más de 300.000 millones de dólares, de los cuales se han ejecutado o están en proceso unos 180.000 millones de dólares en el sector petrolero, minería, redes ferroviarias y trenes, carreteras, construcción de puertos, fábricas de cemento, redes eléctricas, infraestructura y sectores estratégicos.

Y no son subvenciones o créditos a bajo interés. La cultura pragmática china impide dar algo sin recibir una ganancia o ventaja a cambio. China no es "regalona". Son préstamos comunes y corrientes chinos. Y si no se amortizan a tiempo, los prestatarios están en serios problemas con una deuda impagable.

Se trata de un plan geopolítico de expansión del "ombligo del mundo". Recordemos que el nombre de China en mandarín es zhong guo, que significa "país del centro", o "el reino central". Durante milenios los chinos consideraron que su país era geográficamente el centro del mundo (el ombligo) y que eran ellos la única cultura civilizada. En los mapas de los emperadores chinos, hasta el siglo XIX, aparecía China en el centro del mundo. Millones de chinos nacían y morían sin saber que en el mundo había también seres humanos sin los ojos rasgados.

El "ombligo del mundo" está retoñando hacia afuera

Hoy están rebrotando retoños del "ombligo" ancestral. Y el mundo muchos ya se preguntan: ¿será el Partido Comunista Chino el que marcará las pautas geopolíticas y económicas globales en la segunda mitad o finales de este siglo?

Y aquí esto se conecta con el giro que ha dado la Administración Trump a la política exterior de EEUU y su relación con la Doctrina Monroe, establecida en 1823 por el presidente James Monroe, aunque fue redactada por su secretario de Estado John Quincy Adams (luego presidente de EEUU de 1825 a 1829).

Aquella fue la respuesta a las intenciones de potencias europeas de recuperar sus antiguas colonias en América Latina o reestablecer su otrora dominio económico y político en la región. Hoy, no son antiguos imperios coloniales europeos, sino potencias del Oriente autocrático antiliberal, encabezadas por China y Rusia, con la complicidad de gobiernos izquierdistas.

Ya el "ombligo del mundo" desplazó a EEUU como el principal socio comercial de varios países de América Latina. El intercambio comercial de China con la región desde el año 2000 se ha multiplicado por 40 veces. En 2025 alcanzó los 554.000 millones de dólares, cifra casi igual a los 559.949 millones de dólares del intercambio chino con la Unión Europea.

Pero China importa de América Latina básicamente materias primas de bajo valor agregado. Ello conforma un modelo extractivo de dependencia que limita, o impide, la diversificación económica y el desarrollo industrial.

Todo ha ocurrido por dos factores: 1) el auge hegemónico que ha tenido la izquierda radical en América Latina en los últimos 20 años; y 2) el abandono estadounidense de la región durante décadas.

Por no hacer nada, la izquierda "revolucionaria" tomó el poder

Con EEUU mirando hacia otro lado se produjo la llamada "marea rosa" y surgió el Socialismo del Siglo XXI. Con el izquierdismo gobernando se crearon o fortalecieron organizaciones antiestadounidenses procastristas como el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, el ALBA, la CELAC, el SELA, UNASUR y otras.

Cuba se afianzó como el cerebro antiestadounidense continental; penetró y sigue controlando partidos políticos, organizaciones sociales, sindicatos, etc. Y Venezuela, hija putativa del castrismo, devino base de operaciones de Rusia, China e Irán y sus brazos terroristas, Hamas y Hezbolá, con pasaportes venezolanos para moverse por América y todo el planeta, y para inundar a EEUU con drogas.

Washington no movió un dedo para impedirlo. En 2005 el 75% de los 350 millones de habitantes de Sudamérica eran gobernados por gobiernos de izquierda. En 2022 había en América Latina 12 gobiernos "antimperialistas" (Brasil, México, Argentina Colombia, Chile, Bolivia, Perú, casi toda Centroamérica, y las dictaduras de Cuba, Venezuela, y Nicaragua).

Mientras Hugo Chávez y la izquierda regional leían Las venas abiertas de América Latina, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica inventaban en 2010 los BRICS (por las siglas de esos cuatro países citados) una asociación global antiestadounidense y anti-Occidente. Los 21 países BRICS tienen el 46% de la población mundial, 40 millones de kilómetros cuadrados de superficie y generan el 37% del PIB mundial.

Su objetivo oficial es "reducir la dependencia del dólar, promover la cooperación Sur-Sur, desafiar la hegemonía occidental y crear un orden mundial más justo" (encabezado por China y Rusia). Pekín quiere que el dólar sea sustituido por el yuan. Los BRICS son mangoneados por el Partido Comunista Chino y por Rusia. Favorece la expansión china vía Nueva Ruta de Seda.

América Latina no tiene su OTAN y el TIAR es un cadáver

La OTAN intervino en Serbia y Kosovo en 1999 para detener la crisis humanitaria y los crímenes contra la población que cometían las fuerzas serbias del dictador Milosevic. América Latina no tiene su OTAN. La OEA no sirve para eso, y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) está más muerto que vivo. 

La ONU, anulada con el derecho de veto de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad (única instancia cuyas resoluciones son de obligatorio cumplimiento) no puede intervenir para solucionar nada. El mundo no cuenta con organismos globales capaces de intervenir y derrocar los regímenes tiránicos, o impedir que las autocracias cercenen los valores en que se sustenta la modernidad.

Pero ocurre que este continente cuenta con la mayor potencia militar mundial y las fuerzas especiales mejor entrenadas y capaces del mundo. Y esto nos lleva de la mano a la Doctrina Monroe, en 2026, pues hoy dar prioridad a la seguridad nacional de EEUU y sus intereses beneficia a América Latina.

Y pongo un ejemplo de lo que ocurre cuando EEUU no interviene. En 1961 John F. Kennedy traicionó a la brigada de cubanos que desembarcó en Playa Girón.  A última hora canceló los ataques aéreos con bombarderos de la Fuerza Aerea de EEUU para destruir la aviación castrista. Eso era imprescindible para poder crear en la Isla una cabeza de playa, formar un Gobierno y solicitar la intervención militar de EEUU.

Por tanto, fue Kennedy quien abrió el camino al comunismo y a la  influencia del imperio soviético en Cuba.  Y a la de Fidel Castro, quien con la "revolución cubana" convirtió a América Latina en enemiga de EEUU y de sí —la propia América Latina—, pues con la ideología populista estatista castrista la región fue dejada atrás en lo económico-social por naciones asiáticas que antes de 1959 eran más pobres que las latinoamericanas.

En la tercera década del siglo XXI ya no encajan pruritos convencionales del siglo XX como el de la "no intervención en los asuntos internos". Eso en la práctica devino muro protector de las dictaduras en el mundo.

Y a falta de organismos internacionales que lo hagan, no importa si se le llama Doctrina Monroe o Donroe (por Donald), lo cierto es que EEUU ahora sí debe intervenir en América Latina donde sea necesario.

El 90% de los venezolanos apoyó la captura de Maduro. Y si los Delta Force capturasen mañana a Raúl Castro, Díaz-Canel y generales de GAESA, habría un estallido tan grande de alegría desde Maisí al cabo de San Antonio que sería registrado en el Libro Guinness de Récords Mundiales.

Eso es lo cuenta, que sea el pueblo soberano el que desee y apruebe, o no, una intervención necesaria. Que les pregunten a los cubanos qué opinan.

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lunes, enero 20, 2025

Una virtuosa doctrina Trump.Julio M. Shiling: La Cuba de hoy sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.

 Una virtuosa doctrina Trump

Por Julio M. Shiling

18 de enero, 2025

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Los presidentes estadounidenses acostumbran a desear que sus iniciativas de política exterior sean etiquetadas como «doctrinas». Estas categorizaciones para todos los ocupantes de la Casa Blanca, sin embargo, no siempre han sido históricamente relevantes. En el siglo XX, las dos estrategias de relaciones internacionales estadounidenses más seminales fueron la Doctrina Truman y la Doctrina Reagan. Ambas desafiaron al comunismo. La primera se limitó estratégicamente a contener la expansión del marxismo-leninismo mundial. La segunda fue más allá. Se propuso hacer retroceder la amenaza comunista.

La Doctrina Reagan fue audaz, previsora y sirvió con precisión para derrocar al comunismo soviético. Rechazó la idea de que un Occidente libre pudiera coexistir pacíficamente con esta religión política atea. La disposición innata del marxismo al control dictatorial impedía tal quimera. Por eso, intentos fallidos como la distensión solamente sirvieron para aumentar y expandir los males del socialismo. De una forma u otra, todos los presidentes estadounidenses, desde John F. Kennedy hasta Jimmy Carter, adoptaron diversas aplicaciones de contener y no revertir.

Donald J. Trump toma las riendas de una república estadounidense que se ha enfrentado a serias amenazas de las mutaciones del sistema comunista derivadas de la caída de la Unión Soviética. En casa y en otras democracias, el marxismo cultural ha sido el arma preferida del comunista moderno. Ha impregnado instituciones públicas y privadas fundamentales, costumbres, normas y, en consecuencia, la cultura estadounidense. El 47º presidente ya se ha comprometido a llevar a cabo la voluntad del pueblo y a empezar a revertir el control hegemónico que se ha ganado el neomarxismo.

Para esta tarea, Trump tendrá que derribar el Estado administrativo. El aparato de censura con sus mantras de «discurso del odio», «desinformación» y «espacios seguros» debe ser borrado. El grado de libertades civiles, políticas y religiosas no debería ser una cuestión de si vives en un estado rojo conservador o en uno azul de izquierdas. Las agencias policiales federales y de inteligencia, así como el sistema judicial, deberán cesar la persecución política que han practicado. Este patrón sistémico de socavar la civilización occidental no ha sido exclusivo de los EE.UU., como Europa da testimonio. El socialismo globalizado con sus instrumentos de preferencia del alarmismo climático (ecosocialismo), la migración masiva, el dogma marxista de la Teoría Crítica (algunos prefieren llamarlo «wokismo»), el irrespeto por la ley, el paganismo y el cientificismo (pseudociencia) se han aplicado uniformemente en todo Occidente. Estados Unidos está ahora preparado para liderar al mundo en esta cruzada.

Para lograrlo triunfalmente, la administración entrante tendrá que hacer frente a numerosos obstáculos internacionales. La Doctrina Trump contará con Marco Rubio como su arquitecto clave. Tras la Segunda Guerra Mundial y como parte integral de la contención global comunista en Europa, la Doctrina Truman hizo que su Plan Marshall (también conocido como Programa de Recuperación Europea) llevara el nombre del entonces secretario de Estado George C. Marshall. Trump ha dado señales de que imitará la naturaleza ofensiva de la visión de Reagan. Esto es muy de agradecer. Sería el Plan Rubio de la Doctrina Trump.

La China comunista es un enemigo, no un adversario, ni mucho menos un competidor. Los aranceles estadounidenses no son únicamente factores económicos. En este caso, son morales, estratégicos y fundamentales. Los aranceles contra el régimen de Pekín forman parte de un amplio cambio de política industrial que pretende trasladar pilares vitales de la producción a suelo estadounidense. Estados Unidos y el mundo libre, bajo ninguna circunstancia, pueden seguir permitiendo que China sea la fábrica del mundo. La premisa de un razonamiento de división internacional del trabajo y la mentalidad de que «el capitalismo siempre produce democracias» han sido falsificadas. La masacre de la Plaza de Tiananmén, cinco meses antes de la caída del Muro de Berlín, cimentó uno de los diversos modelos del comunismo postsoviético: el «modelo China» y su Estado leninista con una economía híbrida controlada políticamente.

La guerra asimétrica de China contra Occidente ha reportado enormes dividendos a la dictadura asiática. Estados Unidos debe establecer una política de Estado para disminuir la influencia de Pekín en el mundo. Esta hazaña llevará tiempo, pero el trabajo debe comenzar. Japón, Corea del Sur, India y la mayoría de los vecinos de China, incluido, por supuesto, Taiwán, llevan años buscándolo. Trump parece dispuesto a dar ese paso.

El islamismo es una gran amenaza para la civilización occidental. Reconociendo la incompatibilidad del islam con el cristianismo y el judaísmo, es importante seguir una política coherente que aborde este hecho. No todos los países musulmanes acatan los principios yihadistas en la práctica. A los que no lo hacen hay que acercarlos y fomentar relaciones respetuosas y tolerantes. Esta fue la base de los Acuerdos de Abraham. Irán, y un amplio espectro de movimientos que están entrelazados con el régimen de los ayatolás, tiene como objetivo fundamental la yihad contra Occidente. El clima político es el adecuado para que Estados Unidos, con la ayuda de Israel y otros aliados (incluidos posiblemente países musulmanes moderados), considere un marco proactivo para las opciones de cambio de régimen.

En el hemisferio occidental, entre los vecinos más cercanos que tiene Estados Unidos, la mayor amenaza sigue siendo Cuba comunista. Desde 1959, el castrocomunismo ha sido el centro neurálgico del continente para las actividades subversivas hemisféricas. El régimen marxista se ha ganado este estatus notorio estableciendo alianzas con actores internacionales malvados. Es un error garrafal ver a la dictadura comunista como una entidad de lobo solitario. La antigua URSS y el actual régimen postsoviético de Putin, China, Corea del Norte, Irán y otros movimientos islamistas (tanto suníes como chiíes), y todas las organizaciones y Estados comunistas e islamistas relevantes, han establecido vínculos con el régimen cubano. Cuba comunista ha amplificado su influencia desde la caída de la URSS, convirtiéndose directamente en el centro de mando abierto del marxismo en el continente. La dictadura cubana ha sustituido el subsidio soviético por los ingresos del petróleo venezolano, la mano de obra neo-esclava, el tráfico de información, las remesas de una transferencia de población cada vez mayor y el narcotráfico.

Estados Unidos no debería gastar sus recursos en tratar los síntomas del castrocomunismo. Debe ir a la fuente misma. La Cuba de hoy sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. Aunque su implicación en el tráfico de drogas se remonta a finales de la década de 1960, en la actualidad se ha convertido en una de sus principales fuentes de sustento. Mediante el establecimiento de redes con los cárteles mexicanos, los satélites neocoloniales de Venezuela y Bolivia, y coaliciones títeres con los actuales gobiernos mexicano y colombiano, el régimen cubano se está lucrando indirectamente con las muertes de estadounidenses a causa del consumo de drogas.

Cuando se considera la estrecha relación que el comunismo cubano ha tenido y sigue manteniendo, con los grupos terroristas domésticos estadounidenses de inspiración marxista y sus organizaciones afiliadas, el peligro es cercano. La persecución y el espionaje consistente en los más altos niveles del gobierno estadounidense por parte de operativos cubanos es otro punto visible en el que Estados Unidos es susceptible a la implicación castrocomunista. La información traficada, y los topos establecidos en la capacidad de inteligencia estadounidense por Cuba, hacen a EE.UU. más inseguro. El régimen cubano no solo guarda para sí los conocimientos mal habidos.

Los datos de inteligencia son una mercancía que se ofrece a Rusia, China, Irán y otros actores internacionales delincuentes, incluidos los cárteles de la droga.

Cualquier estrategia de la Doctrina Trump que excluya de la implementación el objetivo concreto de buscar el derrocamiento del régimen comunista cubano de sesenta y cinco años de antigüedad sería groseramente deficiente. Buscar caminos efectivos para ayudar a liberar a Cuba no se trata de caridad para ayudar a los cubanos. Se podría argumentar efectivamente a favor del apoyo estadounidense e internacional para abatir este régimen malvado basándose en la solidaridad democrática. Estados Unidos, después de todo, está totalmente en deuda con Francia, por ejemplo, por su papel en finalizar con el dominio británico. El hecho de que el castrocomunismo represente innegablemente una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos debería justificar esta operación. Sí, para los cubanos significará la liberación. Pero para los estadounidenses, significará una seguridad sustancial en casa.

Patria de Martí. Todos los derechos reservados

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Lee Greenwood

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TIMES NOW

19 enero, 2025

LIVE | Trump Inauguration | Trump Takes Oath As The 47th President Of US | Trump Latest News 










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jueves, abril 08, 2021

Cuba. La prensa oficial saca el fantasma de la anexión de Cuba a EE.UU. La opinión del vilipendeado Charles Magoon respecto a la anexión de Cuba a los Estados Unidos

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la  noticia se dice que Bill Kristol es:

  •  Conservador
  • Uno de los líderes del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de reflexión neoconservador
  • AntiTrump
  •  Ligado a gobiernos demócratas como el actual.
Me imagino lo contradictorio que debe ser esa persona.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

La prensa oficial saca el fantasma de la anexión de Cuba a EEUU

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Aprovecha una opinión de un analista político conservador de EEUU, que ha sido tachada de absurda en un debate en redes sociales.

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DDC

La Habana 07 Abr 2021

A raíz de la opinión personal de un analista político conservador estadounidense sobre convertir a Cuba en un estado más de Estados Unidos, la prensa oficial ha sacado el fantasma de la anexión. El periodista oficialista Reinaldo Taladrid ha dedicado tiempo de la Mesa Redonda a hablar sobre el tema, que también ha sido abordado por el sitio oficial Cubadebate.

En medio de un debate sobre si el Distrito de Columbia debe ser un Estado federal más, Bill Kristol expresó que apoyaba esa idea, pero que además Puerto Rico y Cuba también debían serlo.

Según Taladrid, se trata de "renacimiento de ideas norteamericanas para anexar a Cuba".

"Una de las razones por las que estoy a favor de la condición de estado de DC: el crecimiento del tamaño de la República —y nuestra forma distintiva de crecimiento, admitiendo estados con igual estatus— siempre ha sido una señal de nuestro vigor. 60 con 50 estados es suficiente. Es hora de que DC, Puerto Rico, Cuba (tan pronto como sea libre)" sean parte, escribió Kristol en su cuenta de Twitter.

El medio ruso Sputnik, que también tocó el tema, calificó la propuesta de Kristol como absurda y citó algunas respuestas a su mensaje.

"¿Cuba? Queremos que DC y nuestros territorios tengan las mismas libertades que el resto del país", tuiteó en respuesta el activista político Daryle Lamont Jenkins. 

"¡Bill Kristol lo convierte en un escenario de 'el sol nunca se pone en el Imperio Americano'! Y de nuevo pregunto... ¿Cuba? Colonizador, ¡toma asiento!", añadió.

La vicepresidenta del Instituto Quincy, Trita Parsi, calificó la idea del político como "un chiste realmente malo".

"El hombre no puede evitarlo, es un imperialista liberal hasta la médula", bromeó el coeditor de Human Events, Will Chamberlain, mientras que el noticiero Daily Caller resumió el argumento de Kristol como "invadamos Cuba y hagámosla un estado".

Cubadebate destacó la opinión que escribió Anya Parampil, periodista del medio Grayzone. Para Parampil, los tuits de Kristol fueron una prueba de que la política exterior de Estados Unidos no consiste en querer llevar la libertad o la democracia al mundo, sino en "ampliar el alcance del imperio".

Kristol fue director del desaparecido Weekly Standard. Taladrid puso énfasis en que fue "famoso por defender la invasión de Irak en 2003" y por ser uno de los líderes del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de reflexión neoconservador.

El periodista oficialista dedicó casi 15 minutos a analizar una propuesta que muchos calificaron de "locura" en el debate suscitado en redes sociales. También hizo un análisis de quién es Kristol para intentar determinar que hay "algo diferente" tras la propuesta del conservador, a quien calificó de "prepotente imperial" y parte del "establishment" estadounidense.

Taladrid también dijo que el político es un declarado anti Trump y que ha estado ligado a gobiernos demócratas como el actual.

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CUBA SIGLO XIX: ¿ANEXIONISMO O SEGURIDAD NACIONAL DE LOS EE.UU.?. LA GUERRA DE 1812-1815. SOBRE LA POLÍTICA DE LA FRUTA MADURA DE JOHN QUINCY ADAMS



( Muy breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río; el premio  en el género que compitió quedó desierto ...por las bases del concurso de haber recibido el premio se tenía que publicar )



Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


¿ ANEXIONISMO O SEGURIDAD NACIONAL?

Un hecho histórico donde se obvia o no se profundiza lo suficiente con relación a estas situaciones históricas, es la intención del presidente norteamericano Thomas Jefferson de anexarse la isla de Cuba; intención que aparece en su notificación al Ministro de Inglaterra en Washington, fechada en el mes de noviembre de 1805.

Esa intención es realmente una advertencia que le hace el presidente Jefferson a Inglaterra, de que Cuba sería anexada a los Estados Unidos si España no la defiende de una invasión inglesa. Su motivación esencial es evitar que a 90 millas de sus costas se instale el enemigo inglés y utilice a Cuba como base de agresiones hacia los Estados Unidos5 (la Habana ya había sido tomada por los ingleses en 1762); o sea, fueron problemas inherentes a la seguridad nacional los que motivaron esa advertencia a Inglaterra, y no el deseo de apropiarse de Cuba, aunque Jefferson conocía de las bondades de la isla y las ventajas estratégicas que le proporcionaría a los E.U. tenerla en su poder.

Debemos tener en cuenta que La Unión Americana no invadió a Cuba pese a que Jefferson era de la opinión, que Cuba podría ser capturada sin mucha dificultad6, y que en 1808 España estuvo enfrascada en una guerra con los ejércitos de Francia que ocupaban su territorio, al querer Napoleón Bonaparte imponerle a los españoles a José Bonaparte.

(Thomas Jefferson)

Para argumentar sobre la validez del planteamiento de Jefferson, citaré al historiador Ramiro Guerra:

Las negociaciones entre los dos Gobiernos proseguían, en tanto, Godoy, el ministro de Carlos IV, abrigaba la convicción de que España sería vencida, si se apelaba a las armas.7

Esas aludidas negociaciones eran las que dieron lugar al Tratado Godoy-Pinckney de 1795. Ramiro Guerra citando al historiador norteamericano Henry Adams, el cual escribió el libro History of the United States, during the administratión of Thomas Jefferson, escribió:

El Tratado de 1795 - dice Henry Adams -, uno de los más ventajosos que jamás hayan firmado los Estados Unidos, no recibió de la opinión norteamericana el alto crédito que merecía. A España no se le otorgó el menor reconocimiento por las concesiones que otorgaba. Se entendía unánimemente que carecía de medios para oponerse a cualquier exigencia de los Estados Unidos.8

Las ideas de Jefferson sobre la anexión de Cuba por los Estados Unidos debemos siempre verlas relacionadas en el diferendo E.U.-Inglaterra, diferendo que pocos años después, en 1812, se convertiría en conflicto.

El presidente norteamericano Madison, el cual sucedió a Jefferson en 1809, no abandonó la idea de la anexión de Cuba, pero ahora motivada no sólo por el peligro inglés, sino también por el peligro francés, pues tenía conocimiento, que Napoleón estaba proyectando utilizar a los emigrados procedentes de Haití para apoderarse de Cuba9. El peligro que entrañaba tener al imperio francés tan cerca no era grande, pues en mayo de 1803 Francia le había vendido La Louisiana a E.U.; pero, tampoco ese peligro era nulo: entre 1789 y hasta 1802 habían ocurrido serios incidentes de carácter naval entre Francia y E.U. por las agresiones navales de Francia a los buques norteamericanos. No obstante, el peligro francés radicaba realmente en la posibilidad que al estar en guerra Francia e Inglaterra, esta última invadiera a Cuba y se apoderara de ella.

El presidente Madison ante la posibilidad que Inglaterra quisiera apoderarse de Cuba se interesó obviamente por conocer la posición de los criollos ante una posible anexión por parte de los Estados Unidos. Su enviado (William Shaler, cónsul en La Habana) se entrevistó con José Arango y Castillo el cual cómo representante de un sector de ricos propietarios cubanos del área agrícola le habló en favor de la anexión10. A finales de 1811 el exdiputado a las Cortes españolas, el cubano José Alvarez Toledo le propuso a determinadas personalidades del gobierno norteamericano que presidía Madison, el ir a Cuba con el auxilio del gobierno norteamericano, y comenzar una rebelión con el objetivo de establecer en Cuba un gobierno independiente, ligado a los Estados Unidos comercialmente primero, y luego políticamente, por medio de la anexión11. Pese a este clima favorable, el presidente Madison rechazó la proposición del jefe naval norteamericano de la costa del Golfo para atacar y tomar La Habana para impedirle a los ingleses que ellos la tomaran y la usaran cómo base de operaciones contra los Estados Unidos12. No hubo necesidad de tomar La Habana, pues los ingleses no intentaron tomarla.

Otro hecho histórico con un análisis similar a los anteriores, es la intención de E. U. de anexarse la isla de Cuba en el marco de la guerra entre España y Francia. Esta intención aparece en la nota del Secretario de Estado John Quincy Adams del 28 de abril de 1823 a Mr. Hugh Nelson, su ministro en Madrid, para que la trasmitiera a Su Majestad.

(John Quincy Adams)

El entonces Secretario de Estado advirtió a España que de ella solicitar ayuda a Inglaterra en su guerra contra Francia, los Estados Unidos no permitirían que Inglaterra, como pago por su cooperación, reciba las colonias de Cuba y Puerto Rico13. Las razones de esa advertencia son las ya antes explicadas relativas a la seguridad nacional de la Unión Americana.

Adams, que sería posteriormente Presidente, tenía ideas anexionistas con relación a Cuba pero esta advertencia en particular, estuvo fundamentada sobre los motivos de seguridad nacional ya expuestos. Debe tenerse en cuenta para comprender que los Estados Unidos no deseaban anexarse a Cuba, salvo en caso que Inglaterra pudiera apoderarse de ella o adquirirla, el hecho que en febrero de 1822 el señor Castillo (socio en negocios de John Warner, el agente comercial norteamericano en La Habana) le había informado a éste que los nativos, que representan las tres cuartas partes, o las dos terceras, de la población blanca de la isla, estaban decididamente a favor de ligarse a los Estados Unidos - como Estado, no como colonia ¨ 14. Castillo era considerado, según la carta de John Warner al senador C. A. Rodney, uno de los primeros políticos de la isla. En septiembre de 1822 también llegó un tal señor Sánchez (seudónimo de una persona cuya identidad aún se ignora y que era de total confianza de Warner) quien ofreció a Estados Unidos la anexión de Cuba en nombre de los hacendados cubanos.15

Emilio Roig de Leuchsenring, reconocido historiador antimperialista, plantea:

Entonces, como después, en ese deseo yanqui de apoderarse de Cuba, no juegan sólo la situación geográfica de la Isla y su cercanía a los Estados Unidos, sino también la rivalidad con Inglaterra y el temor de que sea Gran Bretaña la que pueda adquirirlo por conquista o cesión.16

La política de la historia que escribía Emilio Roig le impedía ver lo que era evidente en la historia de los hechos que él conocía.

El concepto de seguridad nacional al que he aludido en varias ocasiones es, sin ambigüedad, el relativo a la integridad y a la propia supervivencia de la nación norteamericana. Aquí no existe dificultad alguna en aceptar ese término; dificultad que es señalada por el investigador del CESEU, y su actual director, Jorge Hernández Martínez:

.. si bien puede hablarse de una doctrina al respecto, habida cuenta de un cuerpo de ideas más o menos generalizadas y compartidas por los círculos gubernamentales y los grupos de poder fundamentales de la burguesía monopolista -que en líneas generales sirve de eje a la proyección estratégica de Estados Unidos- no es menos cierto que se observan prácticamente tantas definiciones de ‘ seguridad nacional ‘ como autores y obras existen. Por ese motivo se identifican más bien concepciones que una doctrina como tal y ello no es casual; en la medida en que se flexibiliza el esquema permite su adecuación a los más diversos objetivos de la política imperial, lográndose una funcionalidad óptima en el orden ideológico17

La preocupación por la seguridad nacional de la Unión Americana no era infundada; la Guerra de 1812 así lo demuestra.

Deseo hacer la observación que hay personas que aceptan sin objeción alguna, la necesidad que tuvo el gobierno bolchevique de apropiarse definitivamente de territorios vecinos para defenderse, según los argumentos de la antigua y oficial historia de la Unión Soviética, de la contrarrevolución blanca o zarista y de las tropas de la Entente; pero sin embargo, no aceptan de ninguna manera, que los E.U. se apropiaran de determinados territorios para defenderse de Inglaterra o se apropiaran de territorios estratégicos para la seguridad nacional o continental, como fue y es, por ejemplo, el Canal de Panamá. El proyecto japonés de ocupación del Canal de Panamá durante la Segunda Guerra Mundial, es una prueba indiscutible de la necesidad de que dicho territorio fuera ocupado por fuerzas capaces de retenerlo ante una invasión. Probablemente en varios Estados Mayores de algunas potencias militares todavía queden clasificados algunos viejos planes de ocupación de esos estratégicos territorios. En los políticos se entiende la utilización de reglas diferentes para medir y evaluar los hechos según la conveniencia política; en los especialistas de una determinada disciplina esa actitud es algo al menos cuestionable.

GUERRA DE 1812-1815

La guerra de 1812 entre Estados Unidos y Inglaterra tuvo tres causas fundamentales:

1) Los británicos se habían apoderado de barcos de E.U. que estaban comerciando con Francia.
2) En 1810 fueron capturados 400 marineros de Estados Unidos.
3) Los británicos armaron a indios que invadieron la frontera oeste existente en esa época.

Estados Unidos había suspendido el comercio con Europa entre 1807 y 1809, aunque el comercio con Gran Bretaña cesó solamente en 1810. El Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Gran Bretaña el 18 de junio de 1812, sin tener conocimiento que dos días antes Inglaterra había levantado el bloqueo contra Francia.

(El Capitolio en ruinas tras el incendio de Washington, D. C. en 1814.)

Durante el desarrollo de esa guerra entre Estados Unidos e Inglaterra se realizaron múltiples acciones navales entre buques de las partes contendientes, pero no escasearon tampoco las acciones terrestres dentro del territorio norteamericano, las cuales son desconocidas por aquellos que afirman que los Estados Unidos nunca han tenido una guerra con otro país dentro de sus fronteras. Algunos ejemplos de acciones bélicas terrestres fueron: la toma de Detroit el 16 de agosto de 1812 por los británicos; el desembarco de los británicos y derrota de los norteamericanos en Maryland en agosto de 1814 (el 24 de agosto ardieron el Capitolio y la Casa Blanca), el 12 de septiembre la milicia de Maryland frenó el avance británico; se bombardeó a Baltimore durante 25 horas por la flota británica entre el 13 y el 14 de septiembre de 1815 y se efectuó un ataque de 5 300 británicos a los atrincheramientos norteamericanos próximos a Nueva Orleans el 8 de enero de 1815; acción que se produjo pese a que la guerra ya había terminado con el Tratado de Ghent el 24 de diciembre de 1814. En esa guerra York (Toronto) y Buffalo fueron incendiados.18

SOBRE LA FRUTA MADURA DE ADAMS

La idea básica de Adams con relación a la anexión de Cuba, la cual está plasmada en la muy famosa política de la "fruta madura ", no era el imponerle a Cuba la anexión; sino, que los propios cubanos la pidieran por las "leyes de gravitación política" que se desarrollarían producto de las relaciones políticas, comerciales, sociales, etc., entre ambos países; aunque, en esa época ya eran significativas esas relaciones. Una aplicación de esta política que ilustra inequívocamente la esencia no impositiva de la misma, fue la llevada a cabo por William McKinley durante el período del primer gobierno interventor norteamericano. Es muy manejado el planteamiento de que los E.U. intervinieron en 1898 durante la Guerra de Independencia de 1895 porque la fruta ya estaba madura, sin embargo, respetó (McKinley durante el mandato de Leonardo Wood en el período de intervención puso especial énfasis en mostrarle objetivamente a los cubanos las ventajas que les daría la anexión ) la decisión tomada por los cubanos sobre este asunto: la independencia.

Adams planteaba además, que la Unión Americana no podría oponerse a ella (o sea, a la anexión) aunque lo quisiera. Ese es el espíritu y la letra de tan vilipendiada política. Considero que es útil conocer, para apropiarse de la esencia de esa política, que John Quincy Adams se opuso a la esclavitud, a la anexión de Texas y a la Guerra Mejicana. Veamos un fragmento de la mencionada política:

Puede darse por sentado que el dominio de España sobre los continentes americanos, septentrional y meridional, ha terminado irrevocablemente. Pero las islas de Cuba y Puerto Rico aún permanecen nominalmente, y hasta tal punto realmente, bajo su dependencia, que todavía goza aquella del poder de transferir a otros su dominio sobre ellas y, con éste, la posesión de las mismas. Estas islas por su posición local son apéndices naturales del continente americano, y una de ellas (la isla de Cuba), casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser, por una multitud de razones, de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión. La dominante posición que posee en el golfo de México y en el Mar de las Antillas, el carácter de su población, el lugar que ocupa en la mitad del camino entre nuestra costa meridional y la isla de Santo Domingo, su vasto y abrigado puerto de La Habana que hace frente a una larga línea de nuestras costas privadas de la misma ventaja, la naturaleza de sus producciones y la de sus necesidades propias, que sirven de base a un comercio inmensamente provechoso para ambas partes, todo se combina para darle tal importancia en la suma de nuestros intereses nacionales, que no hay ningún otro territorio extranjero que pueda comparársele, y que nuestras relaciones con ella sean casi idénticas a las que ligan unos con otros los diferentes Estados de nuestra Unión. Son tales, en verdad, entre los intereses de aquella isla y los de este país, los vínculos geográficos, comerciales y políticos, formados por la naturaleza, fomentados y fortalecidos gradualmente con el transcurso del tiempo que, cuando se echa una mirada hacia el curso que tomaran probablemente los acontecimientos en los próximos cincuenta años, casi es imposible resistir a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad ( ... ) Es obvio que para ese acontecimiento (la anexión de la Isla a Estados Unidos) no estamos todavía preparados, y que a primera vista se presentan numerosas y formidables objeciones contra la extensión de nuestros dominios dejando el mar por medio ... Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento, no puede aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por si sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno 19

De una lectura profunda, y sobre todo, carente de posturas u objetivos ideológicos, no se infiere lo que casi siempre leemos sobre el anterior fragmento y que es repetido, una vez más, en:

Esta teoría, contenida en las instrucciones del Secretario de Estado James Quincy Adams a Hugh Nelson, Ministro norteamericano en España, expresaba la decisión irrevocable de adueñarse de Cuba, así como las circunstancias que aconsejaban una espera paciente del momento oportuno20...

Las últimas palabras del fragmento citado de Adams ayudan a dar luz sobre un aspecto que permanece casi siempre oculto en las exposiciones no académicas sobre esas relaciones: La existencia de fuerzas políticas en la sociedad y el gobierno de los Estados Unidos opuestas a la anexión de Cuba.

En las pocas ocasiones en las que se hace alusión a esas fuerzas políticas en contra de la anexión, es para resaltar (y generalizar) el carácter racista que motivaba esa posición antianexionista en una parte de esas fuerzas y el beneficio que esa actitud le proporcionaba a España.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

 ¨...  es probable que las mediaciones e intervenciones estadounidenses generaran en algunos sectores políticos del pasado y del presente, la placentera convicción de que siempre sería posible recurrir a un factor extranjero para que le sacaran las castañas del fuego. ¨ (del artículo de Pedro Corzo  LOS CUBANOS ENTRE LA HEGEMONÍA Y LA DEPENDENCIA)
 
Un resumen de las causas que generaron esa ¨placentera convicción¨:

I)  La ayuda decisiva de los EE.UU. en la independencia de Cuba de España.
II) Los norteamericanos  construyeron y reconstruyeron  la República de Cuba.
III) Repartieron  dinero y cargos (Y NO BALAS)  entre los rivales políticos cubanos que estaban en pugna entre sí.
IV) Los norteamericanos después de construir dos veces la República de Cuba, la dejaron en manos de los cubanos.

Ahora los detalles, los cuales fueron  extraidos de mis artículos Enmienda Platt y República y
Situación previa y segunda intervención, artículos publicados en la revista Vitral en sus números 48 y 50 respectivamente cuando todavía  v ivía en Cuba. La revista Vitral puede leerse en http://www.vitral.org )

CAUSA I:
Fragmento de la carta que le envié al entonces Funcionario del Partido Comunista de Cuba  que atendía Educación en el Comité Central del PCC cuando me expulsaron en enero de 1997 de  trabajar como profesor en la universidad de carácter pedagógico en que laboraba, pues la petición de mi expulsión la llevó a cabo el Núcleo del Partido Comunista de Cuba  de Matemática-Computación  pese a que  nunca pertenecí al PCC ni a la UJC (Unión de Jóvenes Comunista de Cuba).


 CAUSA II:

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama (en el Polyteama grande, pues en el edificio habanero conocido como La Manzana de Gómez habían dos teatros con ese nombre) , a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

( Manuel Sanguily )

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.


CAUSA III: 

La historiadora Hortensia Pichardo dio el siguiente criterio sobre el gobierno del abogado Magoon:

“ La administración de Magoon fue dispendiosa y corruptora, pero cuenta en su haber la tarea de preparar la restauración de la República, que culminó al traspasar el Poder al general José Miguel Gómez, limpiamente electo, el 28 de enero de 1909.” (Pichardo, 293)

Segunda intervención norteamericana

Estrada Palma presentó al Congreso su renuncia el 28 de septiembre del año 1906 y fue secundado, previa conjura, por el Vicepresidente Méndez Capote y por los secretarios de su gabinete. Por su parte, para hacer insoluble la solución dentro del marco republicano cubano, los miembros estradistas del Congreso determinaron ese mismo día, en horas de la noche, que no iban asistir más al salón de reuniones y con esta acción eliminaron (por falta de quórum) la posibilidad de que el Congreso eligiera un presidente interino. Las instituciones gubernamentales colapsaron con ellas, y por ellas, la primera república.

El Secretario Taft y el Presidente Roosevelt coincidieron en que el gobierno interventor en Cuba debía de estar en manos de civiles. Después de varias consultas, se seleccionó a la persona que en ese momento era gobernador civil de la zona del Canal de Panamá, el abogado norteamericano Charles E. Magoon, el cual gobernaría entre el 13 de octubre de 1906 hasta el 28 de enero de 1909; fecha en que asumió la Presidencia de Cuba, José Miguel Gómez quien fuera Mayor General del Ejército Libertador y miembro del Estado mayor de Serafín Sánchez y con antecedentes de lucha por la independencia cubana que se remontan a la Guerra de los Diez Años.

( Gobernador Charles Maggon )

El procedimiento utilizado por Magoon para limar las fricciones entre los políticos cubanos de distintas tendencias, fue otorgarles cargos públicos y prebendas de una manera tan poco discreta que no nos equivocaríamos si la calificáramos de escandalosa. Su gobierno se caracterizó por la ¨ botella ¨ ( no inventó la ¨ botella ¨, pues ella existía desde los tiempos de la colonia), el soborno, la duplicación - de 5 000 a 10 000- de los números de la Guardia Rural, los «gastos alegres», etc. Los dineros ahorrados por la administración de Estrada Palma (la entonces respetable cifra de 24 millones) se dilapidaron. Ese ahorro no sólo se esfumó: el gobierno de Magoon le dejó a Cuba una deuda de $ 50 millones. Los dineros, los cargos públicos y las prebendas fueron repartidos por Magoon entre todos, pero los liberales al ser el partido político más perjudicado por las acciones del anterior gobierno, según determinó la Comisión de la Paz, recibió más que los otros factores. El objetivo fundamental del Gobernador norteamericano Magoon, era evitar la explosión de una revuelta popular y eso lo logró a fuerza de dineros, cargos y prebendas.

Por último, quiero señalar que hay personas que caracterizan a Charles E. Magoon como un americano inepto, ajeno y distante de la realidad cubana. Deseo traer como botón de muestra estas palabras para que se valoren a través de ellas las capacidades del Gobernador Provisional.


CAUSA IV:

Magoon y  la anexión de Cuba a los Estados Unidos

FRAGMENTO DEL INFORME DE CHARLES MAGOON,  GOBERNADOR NORTEAMERICANO  EN CUBA DURANTE LA SEGUNDA INTERVENCIÓN, AL GOBIERNO NORTEAMERICANO..

En el Informe de la Administración Provisional desde el 13 de octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907, elaborado por el Gobernador Provisional Charles E. Magoon, éste da interesantes criterios sobre la opinión de los cubanos sobre la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

“Durante los primeros meses de la Administración Provisional se agitó mucho el problema de si era conveniente conseguir la anexión de Cuba a los Estados Unidos, o el establecimiento de un protectorado por los Estados Unidos sobre esta Isla. A pesar de que repetidas veces se ha afirmado rotundamente lo contrario, una gran mayoría de los cubanos abriga el temor de que los Estados Unidos desean y piensan anexarse la isla. Esta idea perjudica los planes de los Estados Unidos a favor de Cuba y continuará siendo un estorbo a la ejecución de las obligaciones del tratado por medio del cual los Estados Unidos garantizan y protegen la soberanía de la República de Cuba. Estos temores tienen un origen natural y comprensible. Los cubanos con razón consideran su Isla la más rica en recursos y la de más benigno clima en esta parte del hemisferio occidental, si no del mundo; recuerdan la lucha que España sostuvo por conservarla, y, como todo aquél que tiene en gran estimación sus bienes no puede comprender que haya quienes no la ambicionen; se dan cuenta de la importancia estratégica de Cuba, desde un punto de vista militar, para los Estados Unidos, y están acostumbrados, durante siglos de dominación española, a verlo todo subordinado a las necesidades militares; también, a su manera de ver, el tráfico y el comercio de los Estados Unidos se beneficiarían con la anexión de la Isla. Los cubanos tienen la mayor fe en el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión, tanto ahora como más adelante; saben que la resolución Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente, especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de que periódicamente vienen agitando el problema los residentes de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República, muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada, que ya no es posible añadir más.

Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía; para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación se unieron a la revolución contra España. El arraigo de este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ... ” (Pichardo, 302-303)

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