Tomado de
http://www.gentiuno.com
Washington y La Habana
Por Pedro Corzo
16 de marzo de 2016

La visita del presidente Barack Obama a Cuba obliga a un examen apresurado de la forma en que ambos gobiernos han tratado sus diferencias de más de medio siglo.
Estas dos capitales representan modelos ideológicos, políticos y sociales antagónicos, sin embargo, no significa que sus respectivos pueblos sean enemigos, como han sido sus líderes por décadas, a pesar que desde La Habana se instrumentó una política de estado contra Estados Unidos y lo que representa.
Los Castro a consonó con sus intereses y en el marco de sus planes de ser uno de los protagonistas de la Guerra Fría, auspició una política de subversión en todo el hemisferio con el objetivo de dañar los intereses de Estados Unidos y el establecimiento de gobiernos aliados que también confrontaran con la nación del norte.
Los proyectos subversivos castristas se implementaron en diferentes lugares del mundo, África y Asia en particular. Ejércitos mercenarios cubanos ocuparon países africanos. Cuba fue taller para entrenar terroristas de la ETA y del IRA irlandés, también a Tupamaros y narcoterroristas de las FARC.
Es evidente que entre ambos gobiernos hubo grandes diferencias, intenciones de mutua destrucción, se espiaron y conspiraron abiertamente el uno contra el otro, mientras, en foros internacionales aireaban ácidamente sus diferencias
Sin embargo, desde el principio del diferendo hubo un notable contraste entre la actuación de Washington y La Habana.
El ejecutivo estadounidense no gestó en su pueblo una política de odio contra Cuba. No orquestó campañas en contra de la música de la isla, tampoco contra otras expresiones de arte y cultura, ni organizaban marchas, protestas y conferencias para desacreditar los valores de la sociedad insular.
Por parte de La Habana, como dijera Ernesto Guevara, “el odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa mas allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz violenta, selectiva y fría máquina de matar, nuestros soldados deben ser así, un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”, fue la consigna y la actuación oficial.
Fue el gobierno cubano quien ordenó el derribo del monumento al acorazado Maine, una intensa campaña contra la música, el arte y los productos que se fabricaran en Estados Unidos, quien acusó a todos los que se enfrentaban al régimen de agente de CIA, una manera de responsabilizar ante el pueblo, al vecino del norte porque hubieran conflictos en el isla.
El slogan, “Cuba sí Yanquis no”, repercutió por décadas en todo el país. Correspondencia con allegados en Estados Unidos era un delito no codificado, pero si factor para ser discriminado en la sociedad castrista. Fue el régimen quien inventó las Marchas del Pueblo Combatiente y la Tribuna Antiimperialista frente a la sede diplomática estadounidense.
El individuo que tenía un familiar en el extranjero, en particular, Estados Unidos, no era de fiar. Al respecto una colega comentaba hace unos días que por los ochenta una tía visitó Cuba y que esta le preguntó por qué no conversaba con ella, a lo que respondió, “tía a nosotros nos enseñan en la escuela que todos los que viven en su país, son nuestros enemigos”
El régimen nunca cejó en su aspiración de destruir a Estados Unidos, solo que su ineficiencia absoluta en la gestión económica, la creciente frustración de la población en el modelo de gobierno que le impusieron, sumado al fin de los subsidios de la Unión Soviética y el riesgo de perder las regalías del chavismo, ha determinado que el enemigo de ayer sea el amigo del presente, con el fin de hacer los cambios que necesarios, para que lo importante siga igual.
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Una exposición no tan apresurada de los inicios de la injerencia militar y terrorista Castrista en otros países como la génesis de la respuesta del gobierno de los EE.UU. a esos actos
Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
Marzo 2016
Empezaré exponiendo los argumentos que
permiten rechazar el manido planteamiento que fueron las actuaciones
de EE.UU. los que hicieron que la Revolución (léase los Castro y
cómplices de aquel momento) formaran alianza con la Unión Soviética.
Pero antes diré que EE.UU. rompió relaciones diplomáticas con la Cuba
sometida por el Castrismo el 3 de enero de 1961 y que las fechas son
importantes en nuestro análisis.
Los siguientes fragmentos son tomados del artículo
Los documentos soviéticos y Fidel Castro de Ramón L. Bonachea escrito en primicia para el blog Nuevo Acción
http://www.nuevoaccion.com/
En 1992, después de trabajar treinta años en los Archivos de la KGB, el
Cdte. Vasili Mitrokin ( Vasili Mitrojin vasili Mitrokhin) ofreció al servicio de
inteligencia de Inglaterra cientos de documentos secretos de las
operaciones de la inteligencia soviética a cambio de asilo para él y su familia
en Inglaterra. La documentación se conoce como el “Archivo Mitrokin”
de un extraordinario valor para los organismos de inteligencia a nivel
mundial.
Mitrokin y el especialista en operaciones de la KGB, Christopher
Andrew publicaron el libro “La Espada y el Escudo” en el que aportaron
datos sobre los procesos “revolucionarios” en Cuba citando informes
oficiales de la KGB al Comité Central del Partido Comunista de la Unión
Soviética y otros dirigidos a Nikita Kruschev. Y, finalmente en 1997, se
publicó el libro “One Hell of a Gamble” cuyos autores fueron Timothy
Naftali y Aleksandr Fursenko con una riqueza de datos
hasta entonces desconocidos (pues
por poco tiempo tuvieron acceso a los archivos del Buró Político del
Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o
PCUS. Nota del bloguista de BC)
. De las citadas fuentes, escogemos algunas informaciones.
(Vasili Mitrokhin)
En una reunión o mitin, Fidel Castro expreso que los planes con los soviéticos los
sabían el, Raúl, Guevara y Núñez Jiménez. Los planes de imponer el
comunismo en Cuba tenían que permanecer en secreto. (Alekseev a Moscú,
Marzo 8, 1960). El 4 de marzo el vapor francés La Coubre estalló
(había atracado en los muelles regulares de la bahía y no en los
muelles alejados donde se descargaban las cargas de armas, municiones y
explosivos. nota del bloguista de BC)
, causando decenas de muertos , y
Fidel Castro acusó a Estados Unidos de ser responsable de la explosión.
Alekseev
explicó a sus superiores que, la explosión, radicalizaba el proceso.
Castro exigiría que las refinerías americanas refinasen el petróleo
recibido de la URSS, y al negarse las confiscarían aprovechando las
circunstancias para también confiscar los centrales, y empresas de
capital cubano. Y así sucedió. Los armamentos comenzaron a llegar a
Cuba en gran escala principalmente por la Bahía de Nipe en Oriente.
En marzo de 1960, el Comité Central del Partido Comunista de la Unión
Soviética, colocó a Fidel Castro en la lista de líderes que cooperaban
en la expansión del comunismo y que recibían ayuda financiera de tipo
personal. Alekseev le informó la decisión a Fidel Castro, y reportó a
Moscú que Fidel “se mostró visiblemente emocionado”. En Junio 1960,
Alekseev le entregó $385.00
dólares en efectivo, pero enseguida le pagó
$8,000.00 dólares, nuevamente en efectivo y en presencia del Che Guevara
quien dijo “el Kremlin es sabio, supo exactamente cómo ayudarlo”
(Alekseev al Centro en Moscú, Junio 8, 1960, Archivo 78825, p 299,
SVR.).Alekseev le comunico que seguiría recibiendo “emolumentos” en
efectivo de Moscú.
(En la foto el operativo de la KGB Alexander Ivanovich Shitov, alias
Alexander Alekseev, con fachada de periodista en Argentina y
posteriormente fachada de Embajador de la URSS en Cuba. Fotos y
comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)
Hasta aquí los fragmentos que seleccioné del artículo de Bonachea.
Estados Unidos de manera insólitamente rápida reconoció al Gobierno
Revolucionario (recordemos que EE.UU. en plena lucha insurreccional le
impuso un embargo de armas al régimen de Batista y le recortó a Cuba
parte de la cuota azucarera en el mercado norteamericano) cambió al
Embajador Smith, amigo de Fulgencio Batista, y situó a Philip Bonsal con
las mejores intenciones de limar cualquier aspereza entre los líderes
revolucionarios y el gobierno de los EE.UU. No obstante esa aprobación
(recordemos que el gobierno de los EE.UU. nunca reconoció al ¨gobierno
de los 100 días¨ de Ramón Grau San Martín) los investigadores
Aleksander Fursenko y Timothy Naftali (que escribieron el libro¨One
hell of a Gamble¨ ( The Secret History of the Cuban Missile Crisis)
hallaron en los archivos del Buró Político del PCUS que desde febrero de 1959,
según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron
los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet,
que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por
Emilio Aragonés en México.
Se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban
vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel
Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB
Nikolai Leonov, el comunismo soviético le brindo en México ciertos
recursos a la preparación y expedición del yate Granma. No obstante, lo
verificable, hasta ahora, es lo siguiente, lo cual se extrajo del
ensayo
Razones de Angola IX, de César Reynel:
¨
La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una
sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los
soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de
Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente
de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del
Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa
resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó
“la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación
en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro
escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran
exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase
contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como
perteneciente al bloque soviético.
No olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y
Contrainteligencia que asesoraron a los incipientes órganos de la
Seguridad del Estado después del triunfo de la Revolución fueron los
checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes de la Guerra Civil
española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola, ¨Angelito¨, cuyo
verdadero nombre era
Francisco Ciutat de Miguel quien llegó a Cuba el 4 de marzo de 1960; su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica.
Era graduado de la prestigiosa Academia Voroshilov, de la Unión
Soviética, donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de
la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho
tiempo, a Fidel Castro decir en la televisión que si la invasión
hubiera sido por Trinidad, no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues
¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y
tropas.
Se afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta
que fue herido;
quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial
¨Molino¨. Posteriormente ofreció asesoramiento militar en Vietnam y en
Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.
(Angel Martínez Riosola, ¨Angelito¨, felicitado por Fidel y Raúl Castro)
Este acercamiento no escapaba a los órganos de Inteligencia de los
EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower,
el cual el
17 de marzo de 1960 aprobó el documento titulado “Un
programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el
objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las
costas de EE.UU.
Señalo que la incipiente dictadura Castrista antes
del desembarco de la Brigada de Asalto 2506 por Bahía de Cochinos el
17 de abril de 1961 ya habia invadido a varios paises latinoamericanos
independientemente de que en ellos hubieran dictaduras o gobiernos
constitucionalmente elegidos por el pueblo de esos paises.
“Comprometámonos a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que
convierta a Los Andes en la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiago de Cuba. 26-07 1960
A continuación un breve resumen por países de esas invasiones,
injerencias y actividades de subversión que desarrolló la incipiente
dictadura Castrista antes de la invasión de la Brigada de Asalto 2506 y
aún antes que el Presidente Eisenhower firmara “Un
programa de acción encubierta contra el régimen de Castro¨;
posteriormente las invasiones, injerencias y subversión Castrista
continuaron de manera creciente y se extendieron a otros continentes. Los fragmentos fueron tomados del libro Las Guerras Secretas de Fidel Castro de Juan F. Benemelis, ex diplomático Castrista que tuvo vínculos con la Dirección
General de Inteligencia.
(Juan F. Benemelis)
Se entrenaron 200 hombres en Pinar del Río ,a cargo del jefe
guerrillero Dermidio Escalona. La expedición armada, integrada por unos
82 cubanos, dos panameños y un norteamericano, estaba dirigida por el
cubano César Vega, un viejo compañero universitario de Castro y
expedicionario de cayo Confite, que llamaba la atención con sus pómulos
salientes y su mirada de poseso. A bordo de la motonave cubana Mayarí,
partió el grupo desde el surgidero de Batabanó, al sur de La Habana,
hacia Panamá el 19 de abril, y desembarcó en un lugar conocido como
Playa Colorada, para secundar un alzamiento armado que se había
originado en el cerro Tute. El día 22, la guardia panameña hizo
prisioneros a dos integrantes del contingente, un estudiante panameño de
apellido Picans y un cubano de nombre Gilberto Betancourt, que había
sido capitán de las células de acción y sabotaje del Movimiento 26 de
Julio en La Habana, y que posteriormente fue fusilado en Cuba por
oponerse al gobierno de Castro.
Ante el fracaso de la expedición, el
gobierno de Castro se vió obligado a cooperar con la Organización de
Estados Americanos al remitir a dos miembros del departamento de
inteligencia del ejército, el capitán Armando Torres y el teniente
Fernando Ruiz, para que instasen la rendición de los expedicionarios
ante la comisión de la OEA en la zona del Canal.
La invasión fue un
fracaso desde el primer instante, al naufragar las barcazas en las
marismas y riscos de Nombre de Dios, donde hubo la única baja de la
acción, un cubano que se enamoró y caso con una bella panameña del
lugar; los invasores, por otra parte, escogieron una zona demasiado
desolada para la guerra de guerrillas, y al final tuvieron que ser
rescatados por buques de la marina de los Estados Unidos.
El primero
de mayo, Vega capitulaba ante una comisión de la OEA. Esta intrusión
para derribar al gobierno del presidente Ernesto de la Guardia, fue el
fruto de una compleja intriga latinoamericana, donde se complotaron
varios personajes, entre ellos el pro castrista Rubén Miró, el doctor
Roberto Arias, y un gigoló panameño casado con la bailarina británica
Margot Fonteyn.
En los meses iniciales del triunfo de la rebelión cubana, dos
conjuntos nicaragüenses fueron atendidos en La Habana. Por un lado, el
conglomerado de los juramentados con Castro en Méjico, compuesto por
elementos anticomunistas entre los que despuntaba Pedro Joaquín
Chamorro, y que era atendido directamente por el jefe guerrillero cubano
Camilo Cienfuegos. El otro círculo, encabezado por Fonseca Amador y de
clara inclinación izquierdista, se hallaba bajo la sombra protectora del
Che Guevara.
El régimen de Castro adquirió las armas, clandestinamente, en los Estados Unidos. La
intrusión fue lanzada por partes, durante los días 31 de mayo y 1 de
junio de 1959, empleando aviones cubanos y el yate Nola. El 28 de mayo
de 1959 un transporte de las fuerzas armadas cubanas condujo hacia
Centroamérica un importante alijo de armas que fue recibido por el
comunista Marcial Eguiluz para las presuntas guerrillas nicaragüenses.
En esa oportunidad, Joaquín Chamorro viajó a La Habana para solicitar
el sostén de Castro a las incursiones de Olama y Mollejones en
mayo-junio de 1959; pero tanto Fidel como el Che Guevara decidieron
conceder un amparo menor a este proyecto y fomentar los planes del
marxista Fonseca Amador.
En una temprana maniobra planificada en
Cuba, Chester Lacayo y otros cabecillas de los que realizaron con Castro
el pacto de Méjico fueron detenidos por órdenes del Che Guevara y
enviados a la cárcel, a la vez que se anulaba la invasión del comandante
César Roca que había logrado reunir 35 hombres. Apoyado por el Che
Guevara, Castro había decidido que una invasión de Nicaragua sería
efectuada por elementos de izquierda.
El 1 de junio el comando de
nicaragüenses zarpaba del sur de La Habana bajo el liderazgo de Joaquín
Chamorro consumaba la correría hacia el departamento de Chontales. Tras
su captura, Joaquín Chamorro admitiría que se había entrevistado con
Castro y el Che para gestionarse la asistencia bélica. En junio, Castro
envió un transporte de su fuerza aérea a Punta Llorona, una playa de
Costa Rica, con 13,500 libras de armas y municiones a bordo. Los
pasajeros del avión eran seis exilados nicaragüenses, un costarricense
naturalizado y un grupo de cubanos. El plan era irrumpir en Nicaragua y
auxiliar al levantamiento ya en marcha contra el régimen de los Somoza.
La
unidad armada que estaba comandada por Fonseca Amador, se introdujo en
territorio nicaragüense bajo el nombre de columna Rigoberto López Pérez.
En este intento de invasión figuraba también Rafael Somarriba, un
teniente de la Guardia Nacional nicaragüense, que se había encargado del
entrenamiento en Cuba. Los 75 asaltantes, divididos en 4 columnas, se
encaminaron hacia Chontales y Matagalpa.
Los encuentros bélicos se
suceden en Matagalpa, Chontales y Blue Fields. Esta operación se
malograría en pocos meses ante la sorprendente apatía de la población
local. Ya para agosto, la Guardia Nacional del dictador Somoza había
dado cuenta de tales cuadrillas. Entre los caídos se encontraban varios
soldados cubanos. El refuerzo, que esperaba en Cuba, no se pudo
embarcar; asimismo, un grupo cubano que viajaba en el navío Nuevitas fue
detenido en el puerto mejicano de Yucatán.
La aventura de Castro en
Centroamérica, fue denunciada al consejo de la OEA por Nicaragua.
Después, el gobierno nicaragüense indicaría que, de las tres goletas que
habían zarpado de Cuba, una navegaba a Cozumel, Méjico, y las otras dos
derivaban a Puerto Cortés, Honduras. Otro intento serio de irrupción
originado en Cuba tuvo lugar en 1960; esta vez utilizándose el
territorio hondureño. Es allí donde Fonseca Amador, Tomás Borge, un
puñado de instructores cubanos y 55 reclutas, entre ellos Silvio Mayorga
y Humberto Ortega, crearon el Frente Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN). En la formación de los sandinistas participaron el coronel
Santos López, de la guardia de Somoza y ex compañero de Augusto César
Sandino. Quintín Pino Machado, el entonces embajador cubano en Managua y
hombre de confianza de Fidel y de Raúl Castro, ayudó a la constitución
del FSLN y seleccionó personalmente a sus dirigentes.
El 23 de junio,
una compañía del ejército de Honduras cercó y destruyó las fuerzas de
Fonseca Amador en El Chaparral, capturando documentación que incriminaba
directamente a Cuba en la expedición. Fonseca Amador resultó gravemente
herido; él y Borge se refugiaron en La Habana donde trabaron relación
directa con el Che Guevara y con Castro. A la sazón, Fonseca Amador
también contaba con la asesoría del marxista mexicano Víctor Tirado
López.
El 14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en
la República Dominicana,se iniciaba un nuevo ciclo,la "Operación
Haití", el 8 de enero de 1959. El delegado de Castro en Haití durante la
insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal,vinculado a la oposición
duvalierista, sostuvo una larga entrevista con Castro donde se
estableció el pacto para lanzar una revolución en las montañas
occidentales de la isla La Española.
Se conformaron los cuadros
militares,y se inició una campaña de reclutamiento en las colonias
haitianas de Nueva York,Méjico,Caracas,Barbados y las Bahamas.El cuartel
militar se ubicó en el poblado de Jamaica (a pocos kilómetros de la
Habana),y la oficina de alistamiento ,funcionaba a pocos metros del
centro de ésta última ciudad.
Por ese lugar pasaron más de 500
voluntarios; la organización Triple-A, dirigida por Aureliano Sánchez
Arango, que igualmente luchó con sus guerrillas contra Batista, ofreció
las embarcaciones necesarias. La emisora cubana, Radio Progreso, comenzó
a trasmitir una programación en francés, dirigida a los conspiradores
dentro de Haití. Los cubanos aumentaron la parada y el esbozo original
incluyó una escala para nuevamente invadir República Dominicana.
Pese
a las filtraciones de información y a las denuncias de Francois
Duvalier,ni Trujillo,ni Washington,ni los servicios secretos franceses
,tomaron en cuenta esta amenaza. Un contingente de cubanos
secundado por varios haitianos, acaudillados por los oficiales del
ejército de Castro, comandante Henry Fuentes y el capitán Ringal
Guerrero, desembarcó en Les Irois, el 14 de agosto, para derrocar a
Duvalier. Fuentes. El primer grupo estaba formado por 18 cubanos, 10
haitianos y 2 venezolanos, el cual debía sumarse a una columna del
ejército haitiano, que supuestamente se amotinaría. Tres días después,
el canciller haitiano, Louis Maré, acusaba de agresión a Cuba ante una
estupefacta conferencia de cancilleres del continente reunida en Chile,
que se desayunaba con la noticia asombrosa de la invasión cubana a
Haití.
La reacción militar haitiana, encabezada por el general
Mercerón fue de íntegro apoyo a Duvalier, quien concentró toda su
soldadesca en las montañas de Caracausse y el día 20 de agosto estalló
el conflicto que concluyó desfavorablemente para las armas cubanas. Muy
pocos de los invasores lograron escapar a esta breve y monstruosa
matanza. Los periodistas eran llevados al teatro de los acontecimientos
donde apreciaban aterrados la hilera de cadáveres.
El gobierno
haitiano denunció la intromisión cubana en la reunión de consulta de
cancilleres, en Santiago de Chile, convocada tras la protesta dominicana
en junio, reiterada en la comisión interamericana de paz, ante la cual
se definió la acción dirigida desde La Habana como un caso típico de
intervención, violatorio de la convención sobre deberes y derechos de
los estados en caso de luchas civiles, suscrita en la capital de Cuba en
1928.
La subcomisión del organismo regional visitó Haití y
entrevistó a cinco prisioneros cubanos supervivientes de la referida
expedición, entre ellos, Manuel Rodríguez, Santiago Torres, Antonio
Panseca, Osmani Escalante6. Haití rompió relaciones con Cuba, y el líder
rebelde haitiano, Louis Dejoie,que fué uno de los que encabezó la
intentona, escapó de La Habana hacia Miami, donde fue arrestado.
República Dominicana (esto ocurrió antes que la llamada Invasión trujillista que aterrizó en Trinidad, Cuba)
El 14 de junio de 1959 todo estaba consumado; varios yates
artillados, un guardacostas y tres fragatas, conjuntamente con tres
C-46, un B-26 y un P-51, del ejército cubano, secundaron desde la
provincia oriental el lanzamiento de la “operación domeñar”, que
comprendía un desembarco combinado de 200 cubanos y dominicanos en las
playas de Constanza y Puerto Plata bajo el mando de los oficiales de
Castro: comandante Delio Gómez Ochoa y capitán Enrique Jiménez Moya.
Este último, compañero de Castro en la malograda correría de cayo
Confite.
El exiguo apoyo que tuvo en el consternado continente esta invasión
dominicana, impidió que Castro lanzará un segundo contingente que
esperaba sus órdenes en el poblado oriental de Baracoa. El delegado
dominicano ante la OEA, embajador Virgilio Díaz Ordóñez, solicitó a esta
organización que pusiera en práctica el procedimiento de consulta
previsto en el Tratado de Río de Janeiro, pero el consejo no accedió por
encontrarse República Dominicana bajo una dictadura rechazada en el
continente. En su lugar, convocó a una reunión de consulta de
cancilleres en Santiago de Chile.
Castro había considerado que la desestabilización del continente
latinoamericano provocaría una fuga del capital nativo y una contracción
de las inversiones norteamericanas, hecho que unido a un amplio esquema
de sabotaje a las instalaciones económicas crearía las condiciones
materiales para su estrategia de la violencia.
Castro no se queda tranquilo y decide probar suerte con el otro espadón del continente, el paraguayo Alfredo Stroessner. En noviembre de 1959
lanza hacia Paraguay una insurrección de casi 100 guerrilleros que se
habían concentrado en el Brasil, mientras poderosas emisoras
clandestinas desde Cuba llenaban las frecuencias de Asunción con su
mensaje bélico. Pero las fuerzas militares de Stroessner liquidaron con
rapidez este ambicioso proyecto.
En diciembre de 1960, el gobierno salvadoreño se hizo de
documentación confidencial de La Habana donde se incriminaba al
diplomático cubano Roberto Lasalle por financiar actividades subversivas
en el país. Se demostró que los cubanos habían entregado $600 000 al
salvadoreño Roberto Carias para desencadenar acciones violentas en
territorio nacional. El gobierno expulsó a Lasalle, junto a René
Rayneri, Armando Velázquez y José M. Valdés, los otros representantes
cubanos implicados en tal designio.
El informe detallaba las
orientaciones de Raúl Castro sobre la necesidad de proveer instrucción
bélica a naturales salvadoreños, el uso de dicho país centroamericano
como un puente para los sediciosos nicaragüenses, y el atizar los
problemas fronterizos con Guatemala. Uno de los borradores mencionados
detallaba cómo los servicios cubanos buscaban afanosamente toda la
información posible sobre las familias más poderosas del país.
Cubanos y
guatemaltecos habían hecho arreglos para un golpe de fuerza en el año
1960. Desde abril comenzaron a sucederse las visitas y la entrega de
equipos bélicos a viejas capillas comunistas de Arbenz, como la de José
Manuel Fortuny. Así se fueron “alzando” las cuadrillas de insurgentes en
las serranías del país, a cuyo frente se encontraba un antiguo camarada
de Arbenz, el coronel Carlos Paz Tejeda.
En agosto de 1960, el
gobierno de Idígoras hizo públicas las pruebas acumuladas sobre esta
vasta conspiración dirigida por el Che Guevara y Castro. Un mes después,
Juan Larcos, agente cubano detenido por los guatemaltecos, ratificó en
su confesión el plan que se había delineado en su país. El 3 de octubre,
la fuerza aérea guatemalteca atacó la goleta La Cubana mientras ésta
trataba de realizar un desembarco en la costa atlántica. Al huir, la
embarcación cubana embarrancó en Cozumel, y en Méjico estalló el
escándalo.
De nuevo caen informes en manos del gobierno
guatemalteco que develaban las intenciones específicas de Castro:
desembarcos en Omoa y la Barra (Honduras) combinados con agresiones a
Puerto Barrios, Cobán y Mazatenango; episodios de sabotaje en las
principales ciudades, y el establecimiento de comunicaciones directas
con La Habana mediante una estación de radio que se instalaba en Senahu.
Los
cuerpos de vigilancia secretos del área detectaron una actitud inusual
en Cuba; fueron los mexicanos quienes dieron la alarma: Castro había
prohibido los vuelos internacionales por encima de la provincia
occidental de Pinar del Río; era allí, precisamente donde estaba
acantonada la fuerza expedicionaria cubano-guatemalteca, lista para
entrar en acción.
El 13 de noviembre estalló un complot en el
aeródromo militar de Zacapa y en Puerto Barrios, donde figuraron los
oficiales del ejército Rafael Sesam, Arturo del Cid y Marco Yong Sosa,
quien sostenía los contactos con Cuba. Aparatos de la fuerza aérea
cubana sobrevolaron la comarca aprovisionando a los rebeldes. El
presidente Idígoras asumió personalmente la conducción de las
operaciones militares y todo el continente se levantó indignado contra
Castro. En Honduras fue sorprendida una columna capitaneada por
oficiales cubanos que pretendía internarse en las montañas para prestar
su concurso a los sediciosos. Al verse liquidado el levantamiento, Yong
Sosa se encerró en las sierras con una tropilla de seguidores.
El
delegado de Guatemala en las Naciones Unidas demandó una sesión urgente
del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la intromisión cubana.
Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, aprovechó la
oportunidad para lanzar una dura advertencia a La Habana, desplazando
una flota de guerra cerca de las aguas jurisdiccionales cubanas. La
Unión Soviética le pediría a Castro "moderación".
En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a
Detroit, en un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de
amplia experiencia diplomática . Además de cónsul,trabajaba para los
servicios secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero
norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos
electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos
especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos.
En
plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados
Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La
Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y
junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm
Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias.
Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales
aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas
protestas del cónsul y de la cancillería cubana.
.Tras una larga
batalla judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961
se obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño
laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a
los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo,
un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para
reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados. Más
sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la pareja
con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear Klaus
Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos regulares en
Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su esposa.
Por cierto, ningún Presidente de Cuba del período republicano entre 1902-1958, dió
tanta muestra de sumisión y falta de independencia que Fidel Castro en
una carta de noviembre de 1960 que se encuentra en archivos del Buró
Político
del PCUS en la extinta URSS: ¨Moscú es nuestro cerebro y nuestro Gran Líder¨. Esa carta es citada en el libro ya citado de Fursenko y Naftali. En el prólogo a la
Constitución Socialista de la República de Cuba de 1976 se muestran
elementos compatibles con esa declaración, pero al ser la Constitución
un documento público, se fue más discreto.
Foto del libro One Hell of a Gamble, de Aleksandr Fursenko y Timothy Naftali
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Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
Noviembre 26 de 2011
Un plan terrorista de Fidel Castro que verdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a Nueva York
Pasemos ahora a un ejemplo del terrorismo Castrista después de su toma del Poder en enero de 1959
Es
conocido que Fidel Castro en 1962 sugirió a la URSS dar el primer golpe
nuclear. Fidel Castro, sin sonrojarse, ha dicho posteriormente que eso
había sido un error de traducción del Embajador soviético. Las personas
que se sonrojan son aquellas que tienen vergüenza o les queda un poco de
ella, pero los que no la tienen... En la
guerra nuclear que hubiera desatado ese primer golpe nuclear hubieran
muerto muchos millones de personas inocentes, luego son falsas las
palabras de Fidel Castro cuando afirma en la antes mencionada reflexión
sobre la muerte de Osama Bin Laden: ¨… en cambio, opuestos por
principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas
inocentes…¨ Como detalle curioso, poco conocido, diré que en los años 80s del pasado siglo XX los Castro trataron nuevamente de tener armas nucleares según plantea Vasili Mitrokhin archivero durante 30 años de la KGB que desertó a Gran Bretaña.
Pero el ejemplo del carácter terrorista del Castrismo posterior al triunfo revolucionario que deseo detallar en este artículo no es ese precisamente; es un ejemplo menos conocido: concretamente es el plan terrorista de Fidel Castro y de Ernesto ¨Che¨ Guevara para ser llevado a cabo en noviembre de 1962 y que hubiera ocasionado miles y miles de muertes y hubiera destruido parte de Nueva York de no haber sido descubierto y frustrado por el Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos.
La noticia fue cubierta en el diario New York Times del 18 de noviembre de
1962 pero hoy se conocen más detalles de ese horrendo plan que había ya
pasado de la fase de planificación. Los escritores Humberto Fontova y
Servando González han investigado sobre dicho plan que muy probablemente hubiera tenido una cifra más alta de muertes que la cantidad del luctuoso 9/11, ya que los atentados se iban a llevar a cabo en múltiples lugares, entre ellos las tres tiendas más grande del mundo en ese entonces, y en una fecha donde se alcanzan las cifras máximas de venta del año por los bajísimos premios que se ofertan en el llamado ¨Viernes Negro ¨, que siempre es el día posterior al Día de Acción de Gracia o ¨Thanksgiving Day¨ y el Día de la Parada de la tienda Macy's correspondiente al año 1962. Los detalles de dicho plan que aparecen en este artículo son del artículo Castro and Che's foiled (and forgotten) 9 /11 de Humberto Fontova y del libro The Nuclear Deception: Khruschev and the Cuban Missile Crisis, de Servando González.
El artículo de Humberto Fontova puede leerse en idioma español, gracias
a la traducción de Ernesto Hernández Busto, en:
El 3 de octubre de 1962 llegó a Nueva York Roberto Santiesteban Casanova, un hombre de confianza de los Castro, que era experto en técnicas terroristas que se había graduado en una escuela secreta de terrorismo ubicada no lejos de la ciudad de La Habana; Santiesteban llegaba con fachada de attaché para ocupar un cargo menor en la Misión Diplomática de Cuba en Naciones Unidas. Santiesteban tan pronto llegó a Nueva York se entrevistó con parte del equipo con el que llevaría a cabo el siniestro plan terrorista; algunos de los integrantes con los que se reunió fueron los también attachés Castristas José Gómez Abad y su esposa lsa Monero Maldonado, así como un cubano dueño de una joyería llamado José García Orellana.
Según los resultados de búsqueda que he hecho en Internet en sitios oficialistas Castristas y sitios afines, José Gómez Abad (hijo del guerrillero comunista español José Gómez Galloso, ¨López¨, quien fue muerto mediante garrote vil en España el 6 de noviembre de 1948 por sus acciones guerrilleras) nació en La Habana en 1941 y con 19 años de edad se integró a los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba a los cuales perteneció durante tres décadas. En http://www.kaosenlared.net/noticia/murio-jose-pepe-gomez-abad-hijo-mitico-guerrillero-jose-perez-galloso leemos:
¨En
el transcurso de 30 años, hasta su jubilación, trabajando en la
Dirección General de Inteligencia (DGI) del Ministerio del Interior de
Cuba, ocupó diferentes cargos y
responsabilidades entre ellas el de Jefe de Sección, Ayudante Ejecutivo
del Viceministro Primero y Jefe de la DGI.¨
(José Gómez Abad poco antes de morir; foto tomada durante un viaje que hizo a España)
.Luego inferimos sin equivocarnos de que José Gómez Abad era miembro de la Seguridad Cubana cuando fue detenido en Nueva York por participar en el mencionado plan terrorista.
El plan terrorista Castrista consistía en colocar doce dispositivos incendiarios y 500 kilogramos del explosivo TNT en las tiendas Macy's, Gimbels y Bloomingdales, y en la Estación Central de Ferrocarriles de Manhattan. En la página 154 del mencionado
libro de Servando González se añaden otros objetivos: la Estatua de la
Libertad, la Terminal de ómnibus de la calle 42 y refinerías en la
ribera oeste del Hudson, en Nueva Jersey. Las explosiones debían
efectuarse durante el ¨Viernes Negro¨ del año 1962.
El plan incluía muchas personas y ese fue su ¨ talón de Aquiles¨
por el cual el FBI pudo conocer de dicho plan y neutralizarlo. El FBI
estimaba que hasta 30 personas podrían formar parte del complot, pero Roberto Santiesteban Casanova, José Gómez Abad y su esposa Elsa Monero Maldonado, una ex guerrillera de la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista que había pertenecido al III Frente Oriental ¨Mario Muñoz Monroy¨ eran los tres más importantes. Otros complotados – según Humberto Fontova-eran miembros del capítulo en Nueva York del Comité "Fair Game for Cuba" o ¨Trato Justo para Cuba¨; organización que se haría muy famosa después que al ser detenido Lee Harvey Oswald por el asesinato del Presidente John F. Kennedy se les ocuparon algunos volantes de esa organización.
El 17 de noviembre de 1962 Santiesteban fue capturado después de correr intentando escapar mientras masticaba y se tragaba algunos papeles; en el suelo intentó sacar su pistola cuando era sometido por los agentes del FBI. José y Elsa fueron
arrestados sin resistencia al salir de su apartamento. Los terroristas José y Elsa se acogieron a su inmunidad diplomática y pese a ellos haber reclutado a tres persona en los EE.UU. para ese plan, incluyendo entre ellos a una mujer norteamericana, fueron liberados; el caso de Santiesteban fue un poco más complicado pues no había en el momento de su detención aún presentado sus papeles diplomáticos. Roberto Santiesteban Casanova estuvo preso hasta que U Thant, el entonces Secretario General de la ONU, intervino
para que se le diera la inmunidad diplomática, por lo cual fue liberado
con 250 000 dólares de fianza y se le permitió salir de los EE.UU. sin
ser llevado a la justicia. De Roberto Santiesteban Casanova se supo que estaba en República Dominicana durante la revuelta de abril de 1965 cooperando con el lado rebelde. Se comprobó de que era un miembro de la Dirección General de la Inteligencia Castrista y de su sistema de sabotaje.
El Procurador General de los EE.UU. expresó que ese plan estaba "aimed at the heart of the internal security of the United States of America.", o sea, "dirigido al corazón de la seguridad interna de los Estados Unidos de América."
Etiquetas: Bahía de Cochinos, comunismo, cuba, EE.UU., fidel castro, guerra fria, guerra fría, haití, invasión, KGB, New York, nicaragua, Panama, Playa Girón, Raúl Castro, santo domingo, terrorismo, URSS, Venezuela
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