sábado, julio 18, 2026

Videos en español: discurso de Marco Rubio en reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político y el discurso del Presidente Donald Trump sobre las pruebas de lo tristemente ocurrido en las elecciones presidenciales del año 2020 en los EE.UU.

 El Mundo en Vivo

16 de julio, 2026

Marco Rubio reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político 


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El despertar de Estados Unidos frente a la extrema izquierda

Por Julio M. Shiling 

21 de julio 2026

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En un discurso histórico pronunciado ante representantes de más de 70 países en la Conferencia Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, celebrada en el Departamento de Estado de EE. UU. el 16 de julio de 2026, el secretario de Estado Marco Rubio lanzó un llamamiento contundente. Esto marca un giro decisivo en la política exterior e interior estadounidense. Estados Unidos —declaró Rubio— se compromete formalmente a combatir los movimientos extremistas de la izquierda radical que llevan mucho tiempo poniendo en peligro la civilización occidental y la propia república estadounidense. Durante demasiado tiempo, las actividades terroristas y violentas arraigadas en el extremismo ideológico han gozado de una preocupante impunidad, amparadas por narrativas comprensivas en los medios de comunicación, el mundo académico y las instituciones de élite. Esa era de indulgencia está llegando a su fin.

El discurso de Rubio fue a la vez analítico y normativo. Hizo hincapié en que los grupos de inspiración marxista no son actores marginales que operan de forma aislada, sino componentes de una red internacional sofisticada y bien coordinada dedicada a promover variantes del socialismo y a socavar las sociedades democráticas. Rubio señaló —recordándoselo a su audiencia de forma contundente en más de una ocasión— que el régimen comunista de Cuba ocupa un lugar central en esta red. Durante décadas, La Habana ha servido de centro neurálgico para el terrorismo de extrema izquierda, reclutando, entrenando y respaldando movimientos marxistas y tercermundistas en todo el hemisferio y más allá. Su «extensa red ideológica y de inteligencia» contribuyó a la formación de la extrema izquierda en Estados Unidos y sigue estando indisolublemente vinculada a grupos y movimientos de extrema izquierda tanto dentro como fuera de Occidente. 

Este anuncio representa una ofensiva estructural bienvenida de Estados Unidos contra la guerra que el comunismo libra actualmente contra Occidente. En muchos aspectos, reaviva un enfoque político que resultó en gran medida exitoso durante la Guerra Fría. Desde el inicio de esa lucha existencial, Estados Unidos reconoció la amenaza subversiva que representaban las fuerzas soviéticas y sus aliadas. La Cuba de los Castro se situó al frente de este asalto, exportando la revolución a través de campos de entrenamiento terrorista que prepararon a decenas de miles de guerrilleros marxistas. Grupos como las FARC, el ELN, los Tupamaros, los Montoneros, las Brigadas Rojas de Italia y la Fracción del Ejército Rojo de Alemania encarnaban el lado violento de esta ideología. Occidente se enfrentó a estas amenazas con determinación, cooperación en materia de inteligencia y claridad ideológica.

Trágicamente, esa vigilancia decayó con la caída de la URSS. Una ola de triunfalismo condujo a la creencia errónea de que la historia había llegado a su fin y de que la liberalización económica produciría inevitablemente la democracia en todas partes. Occidente, especialmente en el marco de políticas que fomentaban la integración de China en los mercados globales, apostó por que los mecanismos de mercado domarían el comunismo. Esa apuesta fracasó estrepitosamente. El Partido Comunista Chino se adaptó, conservando el control totalitario al tiempo que se aprovechaba del comercio mundial. Mientras tanto, el marxismo se reinventó a sí mismo a través de canales culturales e ideológicos, en lugar de puramente económicos.

Arquitectos intelectuales como Antonio Gramsci y la Escuela de Frankfurt proporcionaron los planos. El concepto de hegemonía cultural de Gramsci instaba a los revolucionarios a hacerse con el control de las instituciones —la educación, los medios de comunicación, las artes y la sociedad civil— en lugar de arrebatar el poder del Estado únicamente mediante la confrontación. La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt diseccionó la sociedad occidental como intrínsecamente opresiva, sentando las bases para las críticas posmodernas que erosionaron la confianza en la verdad objetiva, la tradición y la identidad nacional. Estas ideas florecieron a finales del siglo XX y principios del XXI, encontrando su expresión en los revolucionarios de la política identitaria que se rebautizaron como antifascistas, ecologistas radicales, anticapitalistas y globalistas. En algunos casos, estas corrientes se han fusionado incluso con corrientes del yihadismo islámico, creando amenazas híbridas que explotan los agravios bajo la bandera de la «liberación».

El resultado ha sido una incursión sostenida en el tejido cultural y político de Occidente. Lo que comenzó como una teoría académica se ha manifestado en forma de violencia callejera, captura institucional y políticas que priorizan la división frente a la cohesión. Las redes antifa, que operan a nivel transnacional con coordinación cifrada y propaganda compartida, ejemplifican la cara moderna de este desafío. Rubio destacó el aumento de la violencia de extrema izquierda en Europa, incluido un incremento de más del 40 % en Alemania y el predominio de actores de extrema izquierda en los incidentes radicales griegos. En EE. UU., la designación de grupos violentos de extrema izquierda como «Organizaciones Terroristas Extranjeras», junto con nuevas sanciones a entidades cubanas como el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y otras, son señal de una acción concreta.

Este replanteamiento de la política del siglo XXI llega en un momento propicio. La Administración Trump parece dispuesta a impulsar los esfuerzos para un cambio de régimen en Cuba. Es crucial abordar esta fuente de inestabilidad regional y exportación ideológica que viene de lejos. Al atacar las vías vitales financieras y operativas de estas redes —mediante sanciones, intercambio de información de inteligencia, talleres para las fuerzas del orden (el próximo de ellos coorganizado por Alemania) y programas de «Recompensas por la Justicia»—, Estados Unidos está reconstruyendo la infraestructura de la victoria.

Los críticos pueden tachar esto de extralimitación partidista o de amenaza exagerada. Sin embargo, la historia y las pruebas cuentan una historia diferente. Desde las atrocidades de Sendero Luminoso en Perú hasta las ejecuciones de las Brigadas Rojas y los disturbios actuales vinculados a Antifa, el extremismo de extrema izquierda ha enmascarado sistemáticamente el resentimiento y la destrucción bajo el lenguaje de la justicia y la igualdad. Rubio lo expresó de forma contundente: se trata de «un resentimiento venenoso… una necesidad abrumadora de derribar lo que hombres más grandes han construido». Los actores de extrema izquierda desprecian a Occidente precisamente por su grandeza: su prosperidad, sus libertades y sus logros.

La readopción por parte de Estados Unidos de una postura firme frente a estas fuerzas no es meramente defensiva. Es, en realidad, una reafirmación de la confianza en la civilización. Al forjar coaliciones en Europa, América Latina y Asia, incluso en medio del escepticismo de algunos aliados acostumbrados a restar importancia a la amenaza, Estados Unidos está liderando como lo hizo durante la Guerra Fría. La batalla es tanto ideológica como operativa. Exige claridad sobre la incompatibilidad de los marcos de referencia de origen marxista con la libertad individual, el Estado de derecho y el desarrollo humano.

Como subraya el discurso del secretario Rubio, Estados Unidos ya no tolerará que los regímenes marxistas radicales y sus representantes exporten la subversión. Esta postura ofensiva, que vincula las lecciones históricas con los peligros actuales, ofrece la esperanza de que Occidente pueda recuperar la iniciativa. Lo que está en juego no podría ser más importante: la preservación de la civilización que ha aportado una libertad y un progreso sin precedentes frente a ideologías que, una y otra vez, han traído consigo tiranía y ruina. Al afrontar de frente este desafío interconectado, Estados Unidos deja claro que está dispuesto, una vez más, a defender los principios que lo definen.

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USA en Vivo

16 de julio, 2026

COMPLETO EN ESPAÑOL, Presidente Trump Mensaje a la nación en la Casa Blanca

( en 34:25 comienza el discurso del Presidente Trump sobre el sitio whitehouse.gov donde se pueden ver las pruebas del fra***  elect**** cometido en las elect**** del año 2020)


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Mario J Pentón

17 de julio, 2026

Exoficial de inteligencia José Cohen: Trump y Rubio terminarán con el régimen de Cuba


Mario J. Pentón

26 junio, 2026
Conversamos con la periodista e investigadora *Gelet Martínez-Fragela* sobre una investigación que revela nuevas conexiones entre el régimen cubano, redes alineadas con Irán, grupos pro-Hezbolá, organizaciones vinculadas al FPLP y activistas occidentales con presencia en Estados Unidos.

El reportaje analiza el papel del **ICAP**, sancionado recientemente por Estados Unidos, y de plataformas como **Resumen Latinoamericano**, señalada como un espacio de amplificación de narrativas favorables a Irán, Hezbolá y organizaciones proiraníes.

También aparece en la investigación **Annalie Lilliam Rueda Cardero**, esposa de **Alejandro Castro Espín**, hijo de Raúl Castro y exjefe de los servicios de inteligencia cubanos. Annalie ha colaborado con Resumen Latinoamericano y fue sancionada por Estados Unidos en medio de una nueva ofensiva contra redes vinculadas al régimen cubano y al conglomerado militar GAESA.

En esta entrevista analizamos cómo La Habana habría funcionado durante años como puente entre movimientos marxistas occidentales, activistas de izquierda, campañas de “solidaridad” con Cuba y redes islamistas radicales alineadas con Irán.

También abordamos el papel de organizaciones como **CodePink**, **PSL**, **DSA**, **The People’s Forum**, al-Tajammu y el FPLP, así como los antecedentes de campañas internacionales vinculadas a la Red Avispa.

¿Estamos ante simple activismo político o ante una operación de influencia extranjera con conexiones mucho más profundas?

Lo analizamos con Gelet Martínez-Fragela.

La red oculta: Cuba como puente entre Irán, Hezbolá y la izquierda radical


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EE.UU. investiga la red de financiamiento de Neville Roy Singham, vinculado a Cuba, por presuntos delitos financieros

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La investigación de ADN Cuba de 2024 fue la primera de un medio de comunicación latinoamericano en documentar los lazos de Neville Roy Singham con Cuba, rastreando los vínculos históricos de la red con La Habana y organizaciones conectadas al movimient...

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Por ADNCUBA

29 de junio de 202

Fiscales federales investigan si el empresario tecnológico y donante político Neville Roy Singham utilizó una red de organizaciones sin fines de lucro y entidades financieras para canalizar ilegalmente cientos de millones de dólares hacia grupos activistas que operan en Estados Unidos y otros países, según reportaron Fox News Digital y el New York Post.

La investigación, a cargo de la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York, incluiría la actuación de un gran jurado que ya ha emitido citaciones para obtener registros bancarios y otros documentos financieros. Los fiscales buscan determinar si, a través de esa red, se cometieron delitos como lavado de dinero, fraude bancario, fraude electrónico u otras violaciones de la legislación financiera estadounidense.

Hasta el momento no se han presentado cargos penales y las actuaciones del gran jurado, de confirmarse su existencia, permanecen bajo reserva, como es habitual en este tipo de investigaciones.

Enfoque en transacciones financieras

Según Fox News Digital, los investigadores intentan reconstruir el recorrido del dinero y determinar cómo los fondos habrían sido canalizados a través de fondos asesorados por donantes, empresas fantasma y organizaciones sin fines de lucro antes de llegar a una red más amplia de grupos de activismo político.

Los fiscales buscan establecer si esa estructura financiera se utilizó para ocultar el origen, la circulación o el destino final de los recursos, en violación de la legislación federal. Según el medio, los investigadores ya presentaron pruebas ante el gran jurado, que comenzó a emitir citaciones para obtener registros bancarios y otros documentos financieros de organizaciones vinculadas a Singham.

Fondo filantrópico de Goldman Sachs bajo escrutinio

Uno de los ejes de la investigación reportada se centra en un fondo filantrópico administrado por Goldman Sachs bajo la modalidad de fondo asesorado por donantes. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se reunió a principios de este año con el presidente y director ejecutivo de Goldman Sachs, David Solomon, para abordar el papel de la entidad en la administración de ese fondo, a través del cual Singham habría canalizado más de 110 millones de dólares en donaciones, dijo la cadena Fox News. 

De acuerdo con el medio, las autoridades federales solicitaron la colaboración del banco mientras los investigadores analizaban el destino de esos recursos y las operaciones financieras relacionadas con la red de Singham.

Goldman Sachs negó haber cometido irregularidad alguna. En un comunicado citado por Fox News Digital, la entidad afirmó que todas las donaciones realizadas a través del fondo asesorado por donantes de Singham fueron destinadas a organizaciones reconocidas por el Servicio de Impuestos Internos (IRS) como entidades sin fines de lucro exentas de impuestos. Asimismo, aseguró que no se efectuaron nuevas distribuciones desde agosto de 2023 y que el fondo fue cerrado a comienzos de 2024.

Años de escrutinio culminan en investigación federal

La investigación federal reportada marca el punto culminante de años de cuestionamientos sobre la red internacional de financiamiento de Neville Roy Singham y el respaldo económico que ha brindado a organizaciones de activismo de izquierda.

Esas dudas no son nuevas. En enero de 2022, los periodistas Alexander Reid Ross y Courtney Dobson, de New Lines Magazine, publicaron una investigación que reveló cómo decenas de millones de dólares fueron canalizados a través de organizaciones sin fines de lucro dedicadas a difundir narrativas favorables al Partido Comunista Chino —incluidas campañas para negar el genocidio de la minoría uigur— y a respaldar grupos alineados con la agenda política de Singham.

La historia ganó mayor atención internacional en agosto de 2023, cuando The New York Times publicó una investigación que describía cómo Singham presuntamente financió una red global de organizaciones sin fines de lucro, medios de comunicación y grupos activistas que promovían narrativas favorables al gobierno chino mientras operaban en múltiples continentes. El periódico también reveló que, tras mudarse a Shanghái, Singham compartía oficinas con el Maku Group, una empresa cuyos socios mantenían vínculos con el aparato de propaganda del Partido Comunista Chino y cuya misión era promover la imagen de China en el extranjero. La investigación señaló además que organizaciones financiadas por Singham eran amplificadas de manera recurrente por medios estatales chinos.

ADN Cuba documentó los lazos de Singham con Cuba

Mucho antes de que saliera a la luz la investigación federal, ADN Cuba ya había examinado las conexiones de Neville Roy Singham con Cuba y con la red de organizaciones que más tarde adquiriría protagonismo durante las protestas contra Israel en universidades estadounidenses.

En mayo de 2024, en plena ola de manifestaciones en la Universidad de Columbia, ADN Cuba se convirtió en el primer medio latinoamericano en investigar y documentar los vínculos entre la red de organizaciones financiada por Singham, el régimen cubano y varios de los grupos que participaron en las protestas estudiantiles. La investigación reveló conexiones financieras y organizativas entre entidades respaldadas por Singham y activistas que mantenían desde hacía años estrechas relaciones con instituciones y funcionarios del régimen de La Habana.

Las investigaciones de ADN Cuba también permitieron reconstruir los vínculos de Singham con Cuba a través de su padre, Archibald W. Singham, politólogo y uno de los principales intelectuales del Movimiento de Países No Alineados. Registros públicos muestran que Archibald Singham fue una de las figuras académicas más influyentes del movimiento y autor de numerosas publicaciones sobre el no alineamiento, el Tercer Mundo y las relaciones internacionales.

Según exfuncionarios cubanos entrevistados por ADN Cuba, Archibald Singham estableció una estrecha relación con diplomáticos cubanos destacados en la misión permanente de Cuba ante las Naciones Unidas en Nueva York durante la década de 1970. Posteriormente viajó a la Isla por invitación de altos funcionarios del régimen, entre ellos Ricardo Alarcón. Esas mismas fuentes aseguraron a ADN Cuba que, con el paso de los años, Singham estrechó aún más sus vínculos con el gobierno cubano y llegó a reunirse en varias ocasiones con Fidel Castro. Fotografías revisadas por ADN Cuba documentan algunos de esos encuentros durante sus visitas a Cuba.

Tras vender la empresa de consultoría tecnológica ThoughtWorks en 2017 por un monto estimado de 785 millones de dólares, Neville Roy Singham se convirtió en uno de los principales financiadores de organizaciones de activismo de izquierda a nivel internacional. Radicado en Shanghái, ha elogiado públicamente al Partido Comunista Chino, promovido lo que denomina un "nuevo orden mundial" e invocado el concepto de "guerra popular" de Mao Zedong en discursos pronunciados en China.

Desde 2017, Singham está casado con Jodie Evans, cofundadora de CODEPINK, una organización activista que durante años ha defendido públicamente a los gobiernos de Cuba, China e Irán. De acuerdo con los reportes sobre la investigación federal, los investigadores también examinan el papel desempeñado por Evans en varias de las organizaciones vinculadas a la red de financiamiento de Singham.

El Fondo de Justicia y Educación, entre las organizaciones bajo escrutinio

Entre las organizaciones identificadas previamente en reportes sobre la red de financiamiento de Singham figura el Fondo de Justicia y Educación, una entidad sin fines de lucro con sede en Nueva York cuyo consejo directivo incluye a Manolo De Los Santos, director ejecutivo de The People's Forum. ADN Cuba ha documentado en investigaciones anteriores la participación reiterada de De Los Santos en actos organizados por el régimen cubano y por entidades vinculadas a La Habana.

En una investigación publicada a principios de este mes, ADN Cuba documentó la participación de De Los Santos en un evento en marzo de 2024 en La Habana junto a Bassel Ismail Salem, el representante de Cuba del Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), y otros activistas conectados a organizaciones que han colaborado con el Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP) de Cuba.

La investigación de ADN Cuba también reveló, a partir de registros públicos, que la organización sin fines de lucro californiana Asociación para la Inversión en Comités de Acción Popular (AIPAC) —sin relación con el conocido grupo de cabildeo proisraelí que comparte las mismas siglas— realizó donaciones al Fondo de Justicia y Educación. Esos aportes sitúan a la organización dentro de una red más amplia de entidades vinculadas a Neville Roy Singham.

Según Fox News Digital, los investigadores federales intentan determinar si parte de esos recursos fue canalizada a través de organizaciones intermediarias antes de ser redistribuida a grupos activistas en Estados Unidos y otros países, como parte de la estructura financiera que hoy es objeto de la pesquisa.

El escrutinio del Congreso precedió a la investigación federal

La investigación reportada por el Departamento de Justicia llega después de meses de pesquisas del Congreso sobre la red financiera de Singham y sus vínculos con organizaciones de activismo de izquierda que operan tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

Los republicanos de la Cámara de Representantes sostienen que Singham financió organizaciones que difundían narrativas alineadas con el Partido Comunista Chino mientras respaldaban movimientos de protesta y activismo político en Estados Unidos. Las investigaciones del Congreso también han puesto bajo la lupa a organizaciones como el Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL), la Coalición ANSWER y CODEPINK. Varias de ellas han defendido públicamente a los gobiernos de China, Cuba e Irán, mientras que investigaciones de ADN Cuba han documentado que algunos de sus principales dirigentes mantienen estrechos vínculos con instituciones y funcionarios del régimen cubano.

El lunes, el presidente del Comité de Medios y Procedimientos de la Cámara de Representantes, Jason Smith, afirmó que Singham había aprovechado el régimen fiscal aplicable a las organizaciones sin fines de lucro para financiar activismo político y sostuvo que debería rendir cuentas si la investigación federal concluye que se violó la ley.

De confirmarse, la investigación del gran jurado marcaría el escrutinio federal más importante hasta la fecha sobre una red financiera que durante años ha sido objeto de investigaciones periodísticas, pesquisas del Congreso y estudios académicos. Hasta ahora, ni el Departamento de Justicia ni el Departamento del Tesoro han hecho comentarios públicos sobre el caso y no se han presentado cargos penales.

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lunes, marzo 09, 2026

Videos y artículo de Julio M. Shiling: La Cumbre Escudo de las Américas: Un escudo en defensa de la libertad



Tomado de https://patriademarti.com/

La Cumbre Escudo de las Américas: Un escudo en defensa de la libertad

Por Julio M. Shiling

06 Marzo 2026

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La Cumbre Escudo de las Américas, convocada por el presidente Donald J. Trump, se celebrará este sábado 7 de marzo de 2026 en el Trump National Doral en Miami. Este encuentro histórico reúne a líderes conservadores de unos 12 países latinoamericanos y caribeños para forjar una coalición firme contra las amenazas que socavan la libertad en el hemisferio. El crimen organizado transnacional, narcoterrorismo, la migración ilegal masiva, el marxismo cultural, socialismo continental y la creciente influencia de potencias hostiles como China, Rusia e Irán son un punto de enfoque.

Los participantes confirmados —Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) junto a mandatarios de Costa Rica, Honduras, Panamá, República Dominicana, Bolivia, Trinidad y Tobago y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast— representan lo mejor de la región. Son gobiernos comprometidos con la democracia, la economía de mercado y la seguridad real. Recientemente, Ecuador ya demostró resultados con operaciones conjuntas contra narcoterroristas. El Salvador transformó su realidad con mano dura contra las pandillas. Estos líderes no piden permiso para actuar. Los resultados son productos de la acción, avalados por la soberanía popular expresada en las urnas. 

La cumbre excluye deliberadamente a regímenes y gobiernos alineados con el marxismo o tibios ante las amenazas: México, Colombia, Brasil, Nicaragua, Cuba y otros. No se trata de discriminación, sino de pragmatismo. Incluir a quienes priorizan agendas ideológicas radicales —que han permitido la expansión china en recursos estratégicos, tolerado el narcotráfico o perpetuado dictaduras— diluiría el propósito. Trump entiende que una alianza efectiva requiere coherencia ideológica. Consecuentemente, solo naciones alineadas con la libertad y la seguridad mutua pueden formar un escudo sólido.

Bajo el liderazgo de EE. UU., se relanza la Doctrina Monroe moderna: el hemisferio occidental debe protegerse de intervenciones externas y amenazas internas. La portavoz Karoline Leavitt lo resumió perfecto: promover “libertad, seguridad y prosperidad” mediante una “coalición histórica” contra bandas criminales, narcotraficantes y terroristas. En vísperas, el secretario de Defensa Pete Hegseth advirtió que EE. UU. está listo para actuar solo si es necesario. Esta cumbre envía un mensaje inequívoco: el tiempo de la pasividad terminó.

Miami, epicentro de exiliados que huyeron del comunismo, se erige como el escenario ideal para esta cumbre. La ciudad alberga la mayor concentración de cubanos exiliados en el mundo, con más de 1 millón de cubanos y cubanoamericanos en el condado de Miami-Dade —más de un tercio de su población total—, y cientos de miles de venezolanos, nicaragüenses y otros latinoamericanos que escaparon de regímenes opresores. Esta vibrante comunidad hispana conservadora, forjada por décadas de represión marxista, ve en la Cumbre Escudo de las Américas una esperanza tangible para un continente próspero, libre del yugo de dictaduras que solo generan miseria, hambre y éxodos masivos. La era funesta de equiparar a dictaduras con democracias en foros regionales e internacionales para estar en curso de extinguirse.

Los cubanoamericanos, en su mayoría registrados como republicanos (alrededor del 55% según encuestas recientes como el FIU Cuba Poll), mantienen una postura firme contra el comunismo. Han apoyado consistentemente políticas duras contra el castrocomunismo, como el embargo, porque conocen de primera mano cómo la dictadura castrista destruyó la libertad y la economía. Hoy, Miami no es solo un refugio; es un bastión ideológico donde exiliados de Cuba, Venezuela y Nicaragua comparten experiencias traumáticas y rechazan cualquier concesión al marxismo.

No se trata solo de una reunión. Es el nacimiento de un bloque que sustituye a organizaciones obsoletas en las que la burocracia permite la infiltración de movimientos que destruyen la libertad. Es una llamada a la acción. Una alianza diseñada para unir fuerzas en la lucha contra el tráfico de drogas con tácticas decisivas, frenar la migración descontrolada, desafiar las ideologías antidemocráticas y proteger a la región de las influencias extranjeras. La elección de Miami tiene un gran simbolismo.

Excluir a dictaduras y gobiernos proto-marxistas no debilita la unidad; la fortalece. Identificar y unir a quienes defienden valores compartidos. Es la esperanza viva de millones que sueñan con regresar algún día a países libres y prósperos. Esta gesta debe ser apoyada y replicada. Solo así las Américas recuperarán su destino de prosperidad y libertad. Este sábado se hará historia en Miami. Se está erigiendo un escudo impenetrable contra la tiranía. Esta cumbre debería servir de modelo para sustituir la ONU por una organización internacional renovada, limitada a naciones comprometidas con la libertad, la democracia y la seguridad mutua, excluyendo a regímenes no-democráticos.

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NTN24

7 de marzo, 2026

"¿Quieren que utilicemos misiles? Utilizamos misiles": detalles de alianza de Trump contra el narco



FRANCE 24 Español

6 de marzo, 2026

Cumbre del Escudo para las Américas: ¿qué es y a quién reúne? • FRANCE 24 Españ



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jueves, enero 29, 2026

Roberto Álvarez Quiñones sobre la doctrina expansionista china del 'ombligo del mundo' o Nueva Ruta de la Seda, hasta la " Doctrina Donroe" , de Donald Trump

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Del 'ombligo del mundo' a la Doctrina Donroe

Por Roberto  Álvarez Quiñones

Miami

30 enero 2026 

Napoleón Bonaparte en 1803 dijo que China era un "gigante dormido" que haría temblar al mundo cuando despertase. En efecto, 223 años después ese gigante está ya despierto y hará temblar al mundo si no lo paran, ¡y pronto!

Lo irónico es que el gigante asiático no se despertó por sí solo. Fue Occidente quien lo despertó, e "inventó" la China moderna, hoy ya la segunda economía más grande del planeta. Al invertir allí cientos de miles de millones de dólares las potencias occidentales (encabezadas por EEUU) para aprovechar la mano de obra barata. Eso hizo de China la fábrica del mundo. Como el doctor Frankestein, crearon un monstruo que ahora amenaza a su hacedor.

Pues bien, el mismísimo Partido Comunista que dirigido por Mao Tse Tung mató a 65 millones de chinos, de hambre, o ejecutados, lanzó en 2013 un proyecto expansionista a escala mundial llamado Nueva Ruta de la Seda de China (en alusión a la Ruta de la Seda del siglo I A.C) con el cual está expandiendo la influencia china antioccidental económica y política por el planeta. Y ya incluye a Venezuela, Panamá, Uruguay, Argentina, Ecuador, Chile, Cuba, Bolivia, Costa Rica, Perú, Jamaica y otras naciones del Caribe.

Son contratos y proyectos por más de 300.000 millones de dólares, de los cuales se han ejecutado o están en proceso unos 180.000 millones de dólares en el sector petrolero, minería, redes ferroviarias y trenes, carreteras, construcción de puertos, fábricas de cemento, redes eléctricas, infraestructura y sectores estratégicos.

Y no son subvenciones o créditos a bajo interés. La cultura pragmática china impide dar algo sin recibir una ganancia o ventaja a cambio. China no es "regalona". Son préstamos comunes y corrientes chinos. Y si no se amortizan a tiempo, los prestatarios están en serios problemas con una deuda impagable.

Se trata de un plan geopolítico de expansión del "ombligo del mundo". Recordemos que el nombre de China en mandarín es zhong guo, que significa "país del centro", o "el reino central". Durante milenios los chinos consideraron que su país era geográficamente el centro del mundo (el ombligo) y que eran ellos la única cultura civilizada. En los mapas de los emperadores chinos, hasta el siglo XIX, aparecía China en el centro del mundo. Millones de chinos nacían y morían sin saber que en el mundo había también seres humanos sin los ojos rasgados.

El "ombligo del mundo" está retoñando hacia afuera

Hoy están rebrotando retoños del "ombligo" ancestral. Y el mundo muchos ya se preguntan: ¿será el Partido Comunista Chino el que marcará las pautas geopolíticas y económicas globales en la segunda mitad o finales de este siglo?

Y aquí esto se conecta con el giro que ha dado la Administración Trump a la política exterior de EEUU y su relación con la Doctrina Monroe, establecida en 1823 por el presidente James Monroe, aunque fue redactada por su secretario de Estado John Quincy Adams (luego presidente de EEUU de 1825 a 1829).

Aquella fue la respuesta a las intenciones de potencias europeas de recuperar sus antiguas colonias en América Latina o reestablecer su otrora dominio económico y político en la región. Hoy, no son antiguos imperios coloniales europeos, sino potencias del Oriente autocrático antiliberal, encabezadas por China y Rusia, con la complicidad de gobiernos izquierdistas.

Ya el "ombligo del mundo" desplazó a EEUU como el principal socio comercial de varios países de América Latina. El intercambio comercial de China con la región desde el año 2000 se ha multiplicado por 40 veces. En 2025 alcanzó los 554.000 millones de dólares, cifra casi igual a los 559.949 millones de dólares del intercambio chino con la Unión Europea.

Pero China importa de América Latina básicamente materias primas de bajo valor agregado. Ello conforma un modelo extractivo de dependencia que limita, o impide, la diversificación económica y el desarrollo industrial.

Todo ha ocurrido por dos factores: 1) el auge hegemónico que ha tenido la izquierda radical en América Latina en los últimos 20 años; y 2) el abandono estadounidense de la región durante décadas.

Por no hacer nada, la izquierda "revolucionaria" tomó el poder

Con EEUU mirando hacia otro lado se produjo la llamada "marea rosa" y surgió el Socialismo del Siglo XXI. Con el izquierdismo gobernando se crearon o fortalecieron organizaciones antiestadounidenses procastristas como el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, el ALBA, la CELAC, el SELA, UNASUR y otras.

Cuba se afianzó como el cerebro antiestadounidense continental; penetró y sigue controlando partidos políticos, organizaciones sociales, sindicatos, etc. Y Venezuela, hija putativa del castrismo, devino base de operaciones de Rusia, China e Irán y sus brazos terroristas, Hamas y Hezbolá, con pasaportes venezolanos para moverse por América y todo el planeta, y para inundar a EEUU con drogas.

Washington no movió un dedo para impedirlo. En 2005 el 75% de los 350 millones de habitantes de Sudamérica eran gobernados por gobiernos de izquierda. En 2022 había en América Latina 12 gobiernos "antimperialistas" (Brasil, México, Argentina Colombia, Chile, Bolivia, Perú, casi toda Centroamérica, y las dictaduras de Cuba, Venezuela, y Nicaragua).

Mientras Hugo Chávez y la izquierda regional leían Las venas abiertas de América Latina, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica inventaban en 2010 los BRICS (por las siglas de esos cuatro países citados) una asociación global antiestadounidense y anti-Occidente. Los 21 países BRICS tienen el 46% de la población mundial, 40 millones de kilómetros cuadrados de superficie y generan el 37% del PIB mundial.

Su objetivo oficial es "reducir la dependencia del dólar, promover la cooperación Sur-Sur, desafiar la hegemonía occidental y crear un orden mundial más justo" (encabezado por China y Rusia). Pekín quiere que el dólar sea sustituido por el yuan. Los BRICS son mangoneados por el Partido Comunista Chino y por Rusia. Favorece la expansión china vía Nueva Ruta de Seda.

América Latina no tiene su OTAN y el TIAR es un cadáver

La OTAN intervino en Serbia y Kosovo en 1999 para detener la crisis humanitaria y los crímenes contra la población que cometían las fuerzas serbias del dictador Milosevic. América Latina no tiene su OTAN. La OEA no sirve para eso, y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) está más muerto que vivo. 

La ONU, anulada con el derecho de veto de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad (única instancia cuyas resoluciones son de obligatorio cumplimiento) no puede intervenir para solucionar nada. El mundo no cuenta con organismos globales capaces de intervenir y derrocar los regímenes tiránicos, o impedir que las autocracias cercenen los valores en que se sustenta la modernidad.

Pero ocurre que este continente cuenta con la mayor potencia militar mundial y las fuerzas especiales mejor entrenadas y capaces del mundo. Y esto nos lleva de la mano a la Doctrina Monroe, en 2026, pues hoy dar prioridad a la seguridad nacional de EEUU y sus intereses beneficia a América Latina.

Y pongo un ejemplo de lo que ocurre cuando EEUU no interviene. En 1961 John F. Kennedy traicionó a la brigada de cubanos que desembarcó en Playa Girón.  A última hora canceló los ataques aéreos con bombarderos de la Fuerza Aerea de EEUU para destruir la aviación castrista. Eso era imprescindible para poder crear en la Isla una cabeza de playa, formar un Gobierno y solicitar la intervención militar de EEUU.

Por tanto, fue Kennedy quien abrió el camino al comunismo y a la  influencia del imperio soviético en Cuba.  Y a la de Fidel Castro, quien con la "revolución cubana" convirtió a América Latina en enemiga de EEUU y de sí —la propia América Latina—, pues con la ideología populista estatista castrista la región fue dejada atrás en lo económico-social por naciones asiáticas que antes de 1959 eran más pobres que las latinoamericanas.

En la tercera década del siglo XXI ya no encajan pruritos convencionales del siglo XX como el de la "no intervención en los asuntos internos". Eso en la práctica devino muro protector de las dictaduras en el mundo.

Y a falta de organismos internacionales que lo hagan, no importa si se le llama Doctrina Monroe o Donroe (por Donald), lo cierto es que EEUU ahora sí debe intervenir en América Latina donde sea necesario.

El 90% de los venezolanos apoyó la captura de Maduro. Y si los Delta Force capturasen mañana a Raúl Castro, Díaz-Canel y generales de GAESA, habría un estallido tan grande de alegría desde Maisí al cabo de San Antonio que sería registrado en el Libro Guinness de Récords Mundiales.

Eso es lo cuenta, que sea el pueblo soberano el que desee y apruebe, o no, una intervención necesaria. Que les pregunten a los cubanos qué opinan.

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jueves, abril 10, 2025

Julio M. Shiling: Por qué los aranceles de Trump no son una guerra, sino una estrategia

Por qué los aranceles de Trump no son una guerra, sino una estrategia

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Los aranceles de Trump marcan el comienzo de un cambio de paradigma desafiante en el que el capitalismo puede volver a servir a las clases bajas y medias.

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Por Julio M. Shiling

Abril 7, 2025

MIAMI, Estados Unidos. – El mundo está en una guerra comercial, según la izquierda y la derecha libertaria. Además, esta extraña pareja nos dice que esto será perjudicial para la sociedad estadounidense. Añaden que conducirá a la inflación. Estos argumentos son profundamente erróneos. Estas premisas presentadas contra la implementación de aranceles de Donald J. Trump reflejan un análisis estático, interpretaciones erróneas idealizadas y una postura política.

Tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. comenzó a subvencionar las economías de Europa y Asia devastadas por la guerra. El apoyo a la importación de bienes de estos países afectados se consideró una forma de construir democracias fuertes y estabilizar el mundo. Así, comenzó un camino lento, pero seguro, de transferencia de riqueza desde EE.UU. a estas regiones. Se estableció una división internacional del trabajo, y parecía ir de la mano con la idea de que el capitalismo globalizado beneficiaría a todos. Los estadounidenses obtendrían productos más baratos, y los europeos occidentales y asiáticos de Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong (entonces vinculado al Reino Unido) y Singapur construirían una base industrial.

El mal del comunismo proliferó después de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos, que carecía de la previsión necesaria y creía que el capitalismo era una panacea, decidió financiar la transición de una economía socialista de planificación centralizada a una economía socialista conforme al mercado y controlada políticamente en China. Durante la tercera sesión plenaria del 11.º Comité Central del Partido Comunista Chino en 1978, Deng Xiaoping defendió el marxismo-leninismo, evocó el énfasis de Karl Marx en la “práctica revolucionaria” y la Nueva Política Económica de Lenin, y lanzó la estructura del “socialismo con características chinas”. Estados Unidos creía que lo que había funcionado en Europa Occidental y en Asia no comunista podía aplicarse al comunismo chino, y que la democracia surgiría.

La apertura a la China comunista tuvo dos efectos seguros. Representó de manera irrefutable la mayor transferencia de capital y producción presenciada en el mundo moderno. Los 1,1 billones de dólares de China en acciones de inversión extranjera total en 2023 (según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) son indicativos de la política de Occidente desde 1978. Estados Unidos ha sido el actor principal, directa o indirectamente. Esto ha ocurrido a cambio de grandes concesiones. Los consumidores estadounidenses han tenido acceso a productos muy baratos (y fabricados a bajo coste). Wall Street se ha beneficiado enormemente de los menores costes de producción y las mayores ventas. Los perdedores han sido la clase media, las pequeñas empresas, los trabajadores sin título universitario y las ciudades tradicionales, así como los entornos rurales.

La economía no se trata solo de números. Los modelos socioeconómicos generan sistemas éticos y afectan antropológicamente a las normas sociales, la cultura y el comportamiento de la sociedad (entre otras cosas). Dos de los principales problemas de Occidente son el consumismo y el secularismo radical. Si el nivel de vida se mide por la capacidad de los trabajadores con salario mínimo para poder comprar un televisor de 80 pulgadas en Walmart mientras viven en viviendas hacinadas, pero no pueden permitirse una casa propia, se ha producido un gran declive. El nivel de vida merece mejores parámetros. El aumento del consumo de drogas en comunidades donde las industrias principales se han ido a otros países tiene una relación causal con la división global de la economía laboral.

La política arancelaria que está aplicando la Administración Trump forma parte de una revisión masiva del orden socioeconómico existente en Estados Unidos. El objetivo es transformar el actual modelo capitalista globalista y clientelista en un paradigma de capitalismo popular y competitivo. Con ello se pretende lograr la elevación de los salarios de la base trabajadora. Aunque esto puede conllevar una disminución temporal del consumismo, dignificará la vida de muchos que se han quedado atrás con este sistema globalizado. Aumentar la producción nacional estadounidense es vital para seguir siendo libres. Estados Unidos simplemente no puede depender de China para el equipo médico, los antibióticos o los bienes cruciales de la cadena de suministro; de Taiwán para los semiconductores; o de Canadá para el acero. Recuperar la fabricación no se trata solo de mejorar el estilo de vida de los pobres y de la clase media. Es una cuestión de seguridad nacional.

Parte de lo que argumentan muchos de los críticos de los aranceles se basa en mentiras. En realidad, nunca ha existido el libre comercio. Los beneficiarios del sistema actual han hecho que su gobierno intervenga en los mercados, manipule las divisas y utilice sus poderes reguladores para mantener fuera la competencia estadounidense. Otra falsedad es que la guerra de aranceles acaba de comenzar y Estados Unidos es el instigador. Si se considera que la imposición de aranceles es una agresión contra otro país que justifica una “represalia”, entonces Estados Unidos ha sido víctima de una brutal guerra de aranceles contra él durante mucho tiempo.

India, un aliado de Estados Unidos, tiene un arancel del 75% sobre los automóviles estadounidenses y uno del 200% sobre el bourbon de Kentucky. Japón, un socio cercano que se ha beneficiado enormemente del sistema actual, aplica un arancel del 38,5% a la carne de vacuno estadounidense. Algunos países enmascaran sus aranceles utilizando otros instrumentos reglamentarios. Corea del Sur, por ejemplo, tiene un impuesto sobre el valor añadido del 10% para todas las importaciones; además, se aplica un impuesto especial del 10-20% a la importación de ciertos artículos. Con ello se pretende evitar la palabra “aranceles”, que es un pararrayos político en algunos círculos.

El déficit comercial global para 2024 fue de aproximadamente 1,2 billones de dólares, un récord histórico. Los aranceles de Trump son recíprocos. Dependiendo de los aranceles impuestos a los productores estadounidenses, EE.UU. gravará a los competidores extranjeros. La idea de los aranceles recíprocos es obtener un comercio justo, algo que muchos olvidan que fue una piedra angular de los principios comerciales de Ronald Reagan. Un beneficio colateral de esta política es servir como un imán para que los inversores extranjeros vengan a EE.UU. Es oportuno señalar que se han anunciado aproximadamente 1,4 billones de dólares en inversiones extranjeras para 2025. ¡Esto es básicamente para un asombroso período de tres meses!

Castigar a enemigos, como China, por su participación en la producción de fentanilo, es otro de los propósitos de los aranceles. Conseguir que gobiernos supuestamente amigos tomen un papel más proactivo en la lucha contra el tráfico de drogas y personas, así como contra la inmigración ilegal, como es el caso de México y Canadá, es otro propósito de los aranceles. Aquí se utiliza de forma punitiva para ayudar a corregir políticas o su falta, que pueden estar en contradicción con los intereses estadounidenses.

Existe otro concepto erróneo sobre el impacto de los aranceles. Algunos creen, por ejemplo, que un arancel del 30% sobre un artículo significa que el consumidor se verá automáticamente afectado por un aumento de precio del 30%. Este es un análisis estático que ignora la interacción económica del mundo real. Muchas empresas que podrían verse afectadas por los aranceles preferirían mucho más una disminución de las ganancias que verse excluidas del mercado por los precios. Esto equivale a muchos trabajadores que han tenido que aceptar una reducción salarial para seguir siendo empleables en determinadas industrias o empresas, teniendo en cuenta la competencia a la que se enfrenta la externalización de puestos de trabajo.

Los aranceles de Trump marcan el comienzo de un cambio de paradigma desafiante en el que el capitalismo puede volver a servir a las clases bajas y medias, en lugar de priorizar a Wall Street y a los proyectos globalistas. Estados Unidos y Occidente estarían más seguros si la producción industrial se realizara mayoritariamente dentro de las fronteras estadounidenses. Esto contribuirá en gran medida a sacar a China, Irán, Rusia y Corea del Norte de América Latina y África. Aunque algunos no lo vean, los aranceles y el fortalecimiento de la producción nacional debilitarán el socialismo cultural, que depende del globalismo para avanzar. Ver más gente en las iglesias y menos en los centros comerciales es una buena señal. Este nuevo modelo socioeconómico producirá dividendos que el materialismo no puede medir.

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NTN24

9 de abril, 2025

Donald Trump suspende por 90 días los aranceles recíprocos a países que se han acercado a negociar





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jueves, febrero 06, 2025

Luis Zúñiga Reyes: La criminalidad de los régimenes comunistas. En Cuba, el régimen comunista ha usado los abusos psiquiátricos contra opositores políticos desde la década de 1960.


La criminalidad de los régimenes comunistas

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En Cuba, el régimen comunista ha usado los abusos psiquiátricos contra opositores políticos desde la década de 1960

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Por Luis Zúñiga Reyes

Febrero 4, 2025

MIAMI.-Un impresionante artículo, publicado por la BBC de Londres, se refiere a una forma de represión que usa el régimen comunista en China para doblegar a sus opositores y, paralelamente, para causar terror a la población: los abusos psiquiátricos.

Esa pieza periodista tiene como base una investigación que realizó la BBC con ciudadanos chinos que han denunciado que, debido a sus protestas u opiniones adversas al régimen comunista, han sido enviados forzadamente a hospitales psiquiátricos y obligados a tomar medicamentos psicotrópicos o han sido sometidos a descargas eléctricas en el cerebro (electroshocks).

En la investigación destacan varios casos: El de Zhang Junjie, de 17 años, un estudiante que protestó contra el gobierno en las afueras de la universidad. Pocos días después la policía lo llevó a un hospital donde lo amarraron a la cama y lo obligaron a tomar drogas antipsicóticas. Posteriormente le aplicaron electroshocks.

Junjie le relató a la BBC que la droga que le obligaron a tomar era Aripiprazole, usada para tratar la esquizofrenia y los desórdenes bipolares.

Otro caso en la investigación es el activista Jie Lijian que fue arrestado por participar en una protesta donde los trabajadores de una fábrica demandaban mejor salario. Lo interrogaron durante tres días y lo llevaron a un hospital psiquiátrico. Lijian dijo que lo obligaron a tomar medicamentos antipsicóticos y cuando rechazó tomarlos porque le atrofiaban el pensamiento, lo golpearon y le aplicaron electroshocks.

Lijien describió los electroshocks como causantes de un dolor atroz desde la cabeza hasta los pies. Sentía que su cuerpo no era el suyo. Relató que se desmayaba varias veces y sentía como que iba a morir. Lo mantuvieron en ese hospital 52 días.

La Asociación de Doctores en Medicina de China dice que el protocolo (procedimiento) para aplicar electroshocks a pacientes psiquiátricos se debe realizar bajo anestesia general. Los investigadores de la BBC encontraron que ese protocolo no se aplica a los opositores políticos. El registro hospitalario de esos pacientes políticos los identifica como “creadores de problemas”.

Los periodistas de la BBC se comunicaron con un grupo de periodistas independientes en China dedicados a documentar casos de abusos psiquiátricos contra disidentes y el grupo les reveló que, entre 2013 y 2017, ellos encontraron 200 casos de personas internadas a la fuerza en esos hospitales y sometidos a abusos psiquiátricos. El líder del grupo fue arrestado y condenado a prisión en 2017.

La importancia de esta investigación y reportaje periodístico es que trae a la luz pública, documentadamente, una faceta más de la malvada represión que realizan los regímenes comunistas contra quienes se les oponen, aunque sea de forma pacífica.

Un patrón que se repite

Este tipo de crimen, en realidad una tortura que deja secuelas permanentes ha sido usado en todos los países donde han existido regímenes comunistas. En la extinta Unión Soviética lo denunció el destacado escritor y disidente Vladimir Bukovski que pasó doce años en las cárceles, Gulaq y hospitales psiquiátricos de su país. También lo han documentado numerosas instituciones profesionales y víctimas de esos abusos.

En Cuba, el régimen comunista ha usado los abusos psiquiátricos contra opositores políticos desde la década de 1960. El Dr. Carmelo Mesa Lago publicó, en 1991, una investigación sobre esos abusos: “The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba” donde documentó por nombre decenas de casos. El Directorio Democrático Cubano también publicó un estudio sobre esos abusos en el 2008.Cuban cuisine recipes

Uno de los casos más horribles de abuso psiquiátrico por causas políticas en  Cuba es el de Eugenio de Sosa Chabau, un abogado, exdirector de un importante periódico cubano y amigo personal de John F. Kennedy desde que fueron compañeros de habitación en una universidad de Estados Unidos en su adolescencia. Eugenio fue internado en 1967 en la sala Carbó Serbiá del hospital psiquiátrico de La Habana, conocido como “Mazorra”, y sometido a innumerables electroshocks. Unas veces se los aplicaban en la cabeza y otras en los testículos. Su testimonio sobre esos abusos es desgarrante por la descripción de los horribles dolores que sufrió. Perdía el conocimiento constantemente y a continuación le lanzaban cubos de agua para que se despertara y entonces continuar con los electroshocks. Eugenio pasó 5 meses bajo esos abusos.

Otro caso indignante es el de Roberto Bahamonte Basot, un ingeniero que presentó su candidatura a la Asamblea del Poder Popular en Cuba (los disidentes políticos no pueden aspirar a ninguna posición en Cuba). Bahamonte pasó 40 días en Mazorra sometido a electroshocks y drogas psicotrópicas.

Leandro Hidalgo Pupo es un joven que estaba como fanático en el coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana donde se celebraba un campeonato mundial de boxeo amateur y tuvo la osadía de gritar ¡Abajo el comunismo! A Leandro lo llevaron a Mazorra y fue sometido también a esos monstruosos abusos.

El 1ro de mayo de 2018, Daniel Llorente, un taxista, se mezcló con un desfile del Día de los Trabajadores y levantando una bandera de Estados Unidos gritó: “Libertad para Todos”. La policía lo arrestó y golpeó violentamente. Llorente no era ningún disidente. Simplemente consideraba que Estados Unidos es el mayor defensor de los derechos humanos y por eso alzó esa bandera. Fue internado en Mazorra durante casi un año y abusado psiquiátricamente.

El abuso de poder en los regímenes comunistas es de tal magnitud que identifica a los que se le oponen como pacientes de “enajenación mental”.

Esta conducta criminal de los regímenes comunistas es necesario que la conozcan los pueblos inocentes que votan por comunistas en países democráticos para llevarlos al poder. Un criterio sorprendentemente generalizado entre las masas populares es “no me interesa la política”. Sin embargo, la política es la que rige la forma y calidad de vida que tendrán los ciudadanos en sus países.

Uno de los sistemas políticos que más tragedia le ha ocasionado al ser humano en la era moderna es el sistema comunista (en realidad, socialista o “socialismo real” como prefieren identificarlo los comunistas para no ser confundidos con los socialdemócratas que también se autocalifican de socialistas).

El sistema comunista se instauró por primera vez en Rusia en 1917 y su “política” resultó en la muerte de más de 21 millones de personas. Los campesinos y empresarios rusos que se opusieron a las confiscaciones de sus propiedades fueron ejecutados como lo fueron también los ciudadanos que rechazaron la eliminación de sus derechos y libertades fundamentales.

La historia de la Rusia comunista se repitió después en numerosos países con pérdidas de vidas proporcionales a su número de habitantes: China, 82 millones; Corea del Norte, 4.6 millones; Vietnam, 3.8 millones; Cambodia, 2.4 millones; Afganistán, 1.5 millones; Yugoslavia, 1.1 millones; y así sucesivamente hasta un total que el Libro Negro del Comunismo totaliza hasta el 2017 en unos 100 millones de víctimas.

La maldad intrínseca en la política del sistema comunista prioriza la eliminación física de quienes se les oponen confrontacionalmente. Pero al resto de los opositores les reservan otros métodos como: la expulsión de sus empleos o de sus escuelas, la marginalización social con acoso policial permanente, el encarcelamiento o el exilio forzoso.

La expulsión del empleo y la marginalización social condenan a esos opositores de conciencia a tener que vivir una vida de pobreza (más severa que la usual bajo ese sistema), pero los que son encarcelados tienen que vivir los horrores de las prisiones comunistas: golpizas frecuentes, insalubridad e insectos de todo tipo, hambre permanente, poca o ninguna atención médica y largos períodos aislamiento.

Pero un instrumento de destrucción contra los opositores de conciencia, que no es muy conocido, es el internamiento en hospitales psiquiátricos donde son sometidos a procedimientos que usan contra los desequilibrados mentales, pero que, aplicados a personas sanas, ocasionan trastornos que muchas veces son irreparables.

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lunes, enero 20, 2025

Una virtuosa doctrina Trump.Julio M. Shiling: La Cuba de hoy sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.

 Una virtuosa doctrina Trump

Por Julio M. Shiling

18 de enero, 2025

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Los presidentes estadounidenses acostumbran a desear que sus iniciativas de política exterior sean etiquetadas como «doctrinas». Estas categorizaciones para todos los ocupantes de la Casa Blanca, sin embargo, no siempre han sido históricamente relevantes. En el siglo XX, las dos estrategias de relaciones internacionales estadounidenses más seminales fueron la Doctrina Truman y la Doctrina Reagan. Ambas desafiaron al comunismo. La primera se limitó estratégicamente a contener la expansión del marxismo-leninismo mundial. La segunda fue más allá. Se propuso hacer retroceder la amenaza comunista.

La Doctrina Reagan fue audaz, previsora y sirvió con precisión para derrocar al comunismo soviético. Rechazó la idea de que un Occidente libre pudiera coexistir pacíficamente con esta religión política atea. La disposición innata del marxismo al control dictatorial impedía tal quimera. Por eso, intentos fallidos como la distensión solamente sirvieron para aumentar y expandir los males del socialismo. De una forma u otra, todos los presidentes estadounidenses, desde John F. Kennedy hasta Jimmy Carter, adoptaron diversas aplicaciones de contener y no revertir.

Donald J. Trump toma las riendas de una república estadounidense que se ha enfrentado a serias amenazas de las mutaciones del sistema comunista derivadas de la caída de la Unión Soviética. En casa y en otras democracias, el marxismo cultural ha sido el arma preferida del comunista moderno. Ha impregnado instituciones públicas y privadas fundamentales, costumbres, normas y, en consecuencia, la cultura estadounidense. El 47º presidente ya se ha comprometido a llevar a cabo la voluntad del pueblo y a empezar a revertir el control hegemónico que se ha ganado el neomarxismo.

Para esta tarea, Trump tendrá que derribar el Estado administrativo. El aparato de censura con sus mantras de «discurso del odio», «desinformación» y «espacios seguros» debe ser borrado. El grado de libertades civiles, políticas y religiosas no debería ser una cuestión de si vives en un estado rojo conservador o en uno azul de izquierdas. Las agencias policiales federales y de inteligencia, así como el sistema judicial, deberán cesar la persecución política que han practicado. Este patrón sistémico de socavar la civilización occidental no ha sido exclusivo de los EE.UU., como Europa da testimonio. El socialismo globalizado con sus instrumentos de preferencia del alarmismo climático (ecosocialismo), la migración masiva, el dogma marxista de la Teoría Crítica (algunos prefieren llamarlo «wokismo»), el irrespeto por la ley, el paganismo y el cientificismo (pseudociencia) se han aplicado uniformemente en todo Occidente. Estados Unidos está ahora preparado para liderar al mundo en esta cruzada.

Para lograrlo triunfalmente, la administración entrante tendrá que hacer frente a numerosos obstáculos internacionales. La Doctrina Trump contará con Marco Rubio como su arquitecto clave. Tras la Segunda Guerra Mundial y como parte integral de la contención global comunista en Europa, la Doctrina Truman hizo que su Plan Marshall (también conocido como Programa de Recuperación Europea) llevara el nombre del entonces secretario de Estado George C. Marshall. Trump ha dado señales de que imitará la naturaleza ofensiva de la visión de Reagan. Esto es muy de agradecer. Sería el Plan Rubio de la Doctrina Trump.

La China comunista es un enemigo, no un adversario, ni mucho menos un competidor. Los aranceles estadounidenses no son únicamente factores económicos. En este caso, son morales, estratégicos y fundamentales. Los aranceles contra el régimen de Pekín forman parte de un amplio cambio de política industrial que pretende trasladar pilares vitales de la producción a suelo estadounidense. Estados Unidos y el mundo libre, bajo ninguna circunstancia, pueden seguir permitiendo que China sea la fábrica del mundo. La premisa de un razonamiento de división internacional del trabajo y la mentalidad de que «el capitalismo siempre produce democracias» han sido falsificadas. La masacre de la Plaza de Tiananmén, cinco meses antes de la caída del Muro de Berlín, cimentó uno de los diversos modelos del comunismo postsoviético: el «modelo China» y su Estado leninista con una economía híbrida controlada políticamente.

La guerra asimétrica de China contra Occidente ha reportado enormes dividendos a la dictadura asiática. Estados Unidos debe establecer una política de Estado para disminuir la influencia de Pekín en el mundo. Esta hazaña llevará tiempo, pero el trabajo debe comenzar. Japón, Corea del Sur, India y la mayoría de los vecinos de China, incluido, por supuesto, Taiwán, llevan años buscándolo. Trump parece dispuesto a dar ese paso.

El islamismo es una gran amenaza para la civilización occidental. Reconociendo la incompatibilidad del islam con el cristianismo y el judaísmo, es importante seguir una política coherente que aborde este hecho. No todos los países musulmanes acatan los principios yihadistas en la práctica. A los que no lo hacen hay que acercarlos y fomentar relaciones respetuosas y tolerantes. Esta fue la base de los Acuerdos de Abraham. Irán, y un amplio espectro de movimientos que están entrelazados con el régimen de los ayatolás, tiene como objetivo fundamental la yihad contra Occidente. El clima político es el adecuado para que Estados Unidos, con la ayuda de Israel y otros aliados (incluidos posiblemente países musulmanes moderados), considere un marco proactivo para las opciones de cambio de régimen.

En el hemisferio occidental, entre los vecinos más cercanos que tiene Estados Unidos, la mayor amenaza sigue siendo Cuba comunista. Desde 1959, el castrocomunismo ha sido el centro neurálgico del continente para las actividades subversivas hemisféricas. El régimen marxista se ha ganado este estatus notorio estableciendo alianzas con actores internacionales malvados. Es un error garrafal ver a la dictadura comunista como una entidad de lobo solitario. La antigua URSS y el actual régimen postsoviético de Putin, China, Corea del Norte, Irán y otros movimientos islamistas (tanto suníes como chiíes), y todas las organizaciones y Estados comunistas e islamistas relevantes, han establecido vínculos con el régimen cubano. Cuba comunista ha amplificado su influencia desde la caída de la URSS, convirtiéndose directamente en el centro de mando abierto del marxismo en el continente. La dictadura cubana ha sustituido el subsidio soviético por los ingresos del petróleo venezolano, la mano de obra neo-esclava, el tráfico de información, las remesas de una transferencia de población cada vez mayor y el narcotráfico.

Estados Unidos no debería gastar sus recursos en tratar los síntomas del castrocomunismo. Debe ir a la fuente misma. La Cuba de hoy sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. Aunque su implicación en el tráfico de drogas se remonta a finales de la década de 1960, en la actualidad se ha convertido en una de sus principales fuentes de sustento. Mediante el establecimiento de redes con los cárteles mexicanos, los satélites neocoloniales de Venezuela y Bolivia, y coaliciones títeres con los actuales gobiernos mexicano y colombiano, el régimen cubano se está lucrando indirectamente con las muertes de estadounidenses a causa del consumo de drogas.

Cuando se considera la estrecha relación que el comunismo cubano ha tenido y sigue manteniendo, con los grupos terroristas domésticos estadounidenses de inspiración marxista y sus organizaciones afiliadas, el peligro es cercano. La persecución y el espionaje consistente en los más altos niveles del gobierno estadounidense por parte de operativos cubanos es otro punto visible en el que Estados Unidos es susceptible a la implicación castrocomunista. La información traficada, y los topos establecidos en la capacidad de inteligencia estadounidense por Cuba, hacen a EE.UU. más inseguro. El régimen cubano no solo guarda para sí los conocimientos mal habidos.

Los datos de inteligencia son una mercancía que se ofrece a Rusia, China, Irán y otros actores internacionales delincuentes, incluidos los cárteles de la droga.

Cualquier estrategia de la Doctrina Trump que excluya de la implementación el objetivo concreto de buscar el derrocamiento del régimen comunista cubano de sesenta y cinco años de antigüedad sería groseramente deficiente. Buscar caminos efectivos para ayudar a liberar a Cuba no se trata de caridad para ayudar a los cubanos. Se podría argumentar efectivamente a favor del apoyo estadounidense e internacional para abatir este régimen malvado basándose en la solidaridad democrática. Estados Unidos, después de todo, está totalmente en deuda con Francia, por ejemplo, por su papel en finalizar con el dominio británico. El hecho de que el castrocomunismo represente innegablemente una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos debería justificar esta operación. Sí, para los cubanos significará la liberación. Pero para los estadounidenses, significará una seguridad sustancial en casa.

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Lee Greenwood

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19 enero, 2025

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