martes, marzo 03, 2020

Germán M. González desde Cuba: Bernie Sanders, Senador y aspirante a la nominación por el Partido Demócrata a la Presidencia de los EE.UU., y la campaña de alfabetización en Cuba

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Cuba en 1958 tenía uno de los índices de analfabetismo más bajos (era el cuarto de toda América Latina pese a la gran cantidad de braceros antillanos de Jamaica y Haiti, donde se hablan otros idiomas diferentes al español o castellano,  que se habían quedado a residir en Cuba)  del continente americano; diferentes autores los sitúan entre el 18% y el 23%. Una frase de Fidel Castro fue  ¨yo no te digo cree, yo te digo lee¨. Lo que no dijo el Manipulador en Jefe es que se iba a apropiar de todos los medios masivos de comunicación de Cuba, en particular de la prensa escrita y de todas las imprentas, y que sólo se publicaría lo que la tiranía quería que el pueblo cubano leyera, a la vez que prohibía la entrada al país de diarios, libros, revistas, etc. que tuvieran un mensaje en contradicción con el adoctrinamiento  que le imponía el naciente Castrismo  al pueblo cubano con su bloqueo cultural e informativo.

En varios gobiernos anteriores a 1959 más del 20% del presupuesto nacional se invertía en Educación; es de notar que en Cuba no se doblaban al español las películas o films  en los que se hablaban otros idiomas diferentes al español o castellano. En esos films la traducción se reflejaba  mediante subtítulos escritos en español.


Alfabetizadoras cubanas en el antiguo Cinódromoal cual se le llamó posteriormente Estadium Eduardo Saborit, el autor de  la canción Cuba, qué linda es Cuba y del himno de la alfabetización; foto de archivo.

Muchos brigadistas fueron enviados zonas de conflicto armado  con una cartilla Castrista  para adoctrinar  enseñando la letra F con el nombre Fidel, la letra R con la palabra Revolución, etc. y cantando el himno  de la alfabetización  cuya letra  muestro a continuación. La perversidad del Castrismo buscando mártires de vidas ajenas  es inigualable en la historia cubana,  pues saben que en los conflictos armados se hace presente el heroismo pero también en algunas personas,  independientemente de la causa  por la que estén luchandom,  los peores y más bajos sentimientos del ser humano .

Himno de la Alfabetización. Eduardo Saborit

Somos la Brigada Conrado Benítez,
somos la vanguardia de la Revolución,
con el libro en alto cumplimos una meta:
llevar a toda Cuba la alfabetización.
Por llanos y montañas el brigadista va,
cumpliendo con la Patria, luchando por la paz.
¡Abajo  imperialismo!, ¡Arriba  libertad!
Llevamos con las letras la luz de la verdad.
Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil,
lápiz, cartilla, manual,
 alfabetizar, aalfabetizar.

 Ah!, El adolescente de 16 años Manuel Ascunce Domenech  fue situado en un momento álgido de la lucha  en casa de Pedro Lantigua, un campesino de la zona que era guía (práctico) de las tropas Castristas que combatían a los alzados antiCastristas y que les mostraba a la tropa  los lugares donde  los alzados podían refugiarse, según testimonió (a principios de los años 90s del pasado siglo XX en unos supuestos juicios sobre el daño del Imperialismo norteamericano al pueblo de Cuba) el General Anibal Velaz  quién era un alto jefe del MINFAR en toda la provincia de Las Villas en esos años.. Los alzados ya le habían enviado amenazas a Pedro Lantigua. El jefe de la tenientura que llevó a cabo el asesinato de Manuel Ascunce Domenech y la muerte de Pedro Lantigua fue Braulio Amador sin que se tenga conocimiento, hasta ahora,  que alguna capitanía o comandancia de los alzados tuviera conocimiento o hubiera dado la orden de asesinar al adolescente brigadista, aunque Fidel Castro  en un discurso culpó a los jefes insurgentes de las montañas del Escambray...

Guillermo Fariñas, quién, según él,  tuvo un tío  en el selecto grupo El Molino  de la Seguridad del Estado, en la provincia de Las Villas y su padre combatió en El Congo junto a Che Guevara, escribió en  su artículo TOTAL FALTA DE CONSIDERACIÓN : 

Luís Felipe Denis Díaz, un difunto General, en una conferencia en los Camilitos de la desaparecida provincia de Las Villas expresó: “Nosotros como Seguridad del Estado contábamos con la colaboración de los maestros voluntarios en las zonas de guerra”. Así que serán los historiadores quienes dirán si Ascunce era  colaborador o no de la Seguridad del Estado o quizás  hasta agente pues hubo reclutamientos  por parte del DSE hasta de adolescentes de 13 años.

Luís Felipe Denis Díaz fue el jefe de la Seguridad del Estado en todo El Escambray cuando la lucha contra las guerrillas antiCastristas y anticomunistas.

Manuel Ascunce Domenech no fue el único brigadista asesinado. El Castrismo obtuvo sus mártires para sostener su régimen ¨de difuntos y flores¨.


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Sanders y la campaña de alfabetización en Cuba

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El senador y aspirante a candidato a las presidenciales por el partido Demócrata se “va con la de trapo” con una de las más repetidas mentiras del surtido arsenal castrista
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Anderson Cooper  y Bernie Sanders

Por Germán M. González
Bauta, Artemisa
02/03/2020

En entrevista con el periodista de CNN Anderson Cooper el senador por Vermont y aspirante a la nominación por el partido Demócrata declaró que “es injusto decir simplemente que todo está mal. Cuando Fidel Castro llegó al poder, ¿sabe lo que hizo? Un programa de alfabetización masiva. ¿Es eso malo por más que haya sido Castro el que lo hizo?”. Y con la campaña de alfabetización justificó olímpicamente los miles de fusilamientos y condenas en juicios sumarísimos sin las más mínimas garantías procesales. También justificó millones de exiliados, la destrucción del patrimonio productivo de un País y la desaparición de un número desconocido de personas ahogadas o desparecidas en las selvas de Centroamérica tratando de escapar de esa prisión llamada Isla de Cuba.

Junto con los de “los veinte mil mártires de la lucha antibatistiana, el “30 % de analfabetismo existente en Cuba” antes de 1961 —año de la campaña de alfabetización que enternece a Sanders— constituyen de las mayores y primeras falsedades que para justificar la derogación de la república lanzaron los jefes y repitieron (y aun repiten) sus voceros en los medios de propaganda del partido&gobierno en Cuba.

Sobre los “20 mil mártires” bastante se ha desmentido, solo recomendaríamos a quienes aún mantengan dudas la lectura de las primeras ediciones de la revista Bohemia donde se relacionaron las muertes ocurridas del 10 de marzo de 1952 hasta el 1º de enero del 1959 y sus causas. Al respecto el propietario y director de dicha revista, Miguel Ángel Quevedo, responsabilizó en su carta testamento de la autoría del embuste al “dipsómano” (así lo califica) Enrique de la Osa, periodista de ese medio.

Para aclarar lo del “30 % de analfabetismo” es posible acudir al propio informe oficial sobre la campaña y a los censos de población y viviendas de 1899 y de 1953, todo disponible en (www.onei.cu).

En 1953 la población total cubana ascendía a cinco millones 8 mil habitantes, de ellos 3,7 millones mayores de 14 años, y un millón 33 mil de ellos eran analfabetos, es decir el 23 % de los mayores de 14 años y el 18 % del total. En esos 50 años de república el analfabetismo se redujo del 70 % según el censo de 1899 al 23 % según el censo de 1953, con una reducción sistemática según los censos de 1907; 1919; 1931 y 1943. Nada mal para una república que salió devastada de una guerra de “tierra arrasada” y con números muy superiores a los del resto de América (incluidas zonas del sur estadounidense), muchos países europeos, como España o Italia, y ni hablar de África, Asia u Oceanía.

El informe oficial de la campaña de alfabetización refleja un total de 707 mil alfabetizados de un censo realizado en esos momentos ascendente a 985 mil analfabetos, con una población de 7,2 millones de habitantes, de ellos 4,6 millones mayores de 14 años, lo que arroja un 15 % de alfabetizados contra la población mayor de 14 años, es decir, la mitad del proclamado “30 %” de analfabetismo, más 278 comparando con el censo, el 6 %, “no alfabetizables” por edad o por desconocimiento del idioma español entre otras causas, según el informe citado. Por otra parte, esos números llevan otra lectura:

  • Según los censos de 1953 y 1970 en esos años residían en Cuba más de 200 mil migrantes, procedentes de España (gallegos fundamentalmente), haitianos, jamaicanos, otros caribeños, chinos, japoneses y otras nacionalidades, analfabetos casi el 100 % de ellos, al menos en español (incluidos y sobre todo los gallegos). Muchísimos fueron alfabetizados y reflejados en las estadísticas, sin ser residentes legales.
  • Es de todo conocido los métodos estadísticos del régimen cubano, que hoy manipulan desde los resultados de los procesos electorales hasta el Producto Interno Bruto nacional. Las estadísticas de la campaña no lo fueron menos, se manejaron en forma de “partes” diarios o semanales, con resúmenes mensuales hasta llegar al gran total. Es proverbial la repugnancia de los jefecitos municipales y provinciales a que los números no los favorezcan, lo cual además les trae problemas con la dirección, de ahí a inflar un globo, como se dice acá, no hay más que un paso.
  • La prueba de la alfabetización era una carta que el recién letrado le enviaba a Fidel Castro, carta que en innumerables ocasiones confeccionaba otra persona, los chistes al respecto en esa época corrían entre los propios alfabetizadores.
  • Las cartillas y textos para el trabajo de alfabetización contenían un barraje de propaganda que aún lastra el sistema educacional cubano, desde los textos escolares hasta la enciclopedia digital cubana, la ECURED, pasando por los diccionarios todos muestran contenidos sorprendentes por el grado de falsedad.

Tomando en cuenta estos factores es lógico pensar que el nivel de analfabetismo “alfabetizable” en los momentos en que se llevó a cabo la campaña debió estar más cerca del 10 % que del 15 % que obtuvimos con los números oficiales del partido&gobierno. Estos números, repetimos, en la década de los cincuenta del pasado siglo eran estelares internacionalmente, algo que cuando se compara la Cuba de hoy con la republicana suele obviarse.

En cuanto a la campaña en sí adoleció del mismo gigantismo, despilfarro y otros males que han caracterizado el proceso desde 1959 hasta hoy. Hubiera sido más lógico y racional completar la escolarización en los escasísimos lugares que por remotos no contaban con escuelas y maestros y en pocos años se hubiera resuelto igual el tema del analfabetismo, incrementando el ritmo seguido desde la instauración de la república.

© cubaencuentro.com
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La enseñanza en Cuba. ¿Instrucción o adoctrinamiento?


Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-
20 de agosto de 2019

Santa Cruz de Tenerife. España.- La lucha por la supervivencia es una condición inherente a todas las criaturas vivientes. El hombre es capaz de extrapolar esta cualidad a las instituciones, entidades, edificaciones e instancias fruto de su creación, a las que intenta salvar de la destrucción y del olvido cuando estas pasan a su fase decadente. Para esto se auxilia de formas muy inverosímiles, y aunque parezca increíble, con frecuencia acude a métodos cuasi inhumanos para salvaguardar lo que considera una reliquia. 

Es por esto que no debe sorprendernos cualquier disparate en los sendos titulares de algunos medios oficialistas cubanos, o en las llamadas redes sociales – tan de moda por estos tiempos–, los que movidos por cierto ímpetu en pos de hacer algo por su perdida revolución se empeñan en realzar aquellos elementos que aun siguen considerando dentro de sus “triunfos”, cual paradigmas intocables.  

Cuando creía haber visto todo alguien comparte lo que tal vez considera sea lo último en materia de “hazañas” de la revolución cubana. “Unesco: La educación cubana es un ejemplo para el mundo”, es el titular de un medio conocido como Actualidad, y que comparte en las redes uno de los que se empeña en hacer sobrevivir lo que resulta demasiado decadente y carcomido como para poder hacer algo por su supervivencia. 

Dicho artículo en realidad fue publicado en febrero de 2014. No obstante, el encargado de promoverlo ahora, a pesar de haber pasado más de cinco años, lo hace cumpliendo lo que le han “orientado” desde “niveles superiores” (tratando de emplear el obsoleto y ridículo lenguaje de los comunistas de la isla), esto es, tratar de demostrar al mundo las “proezas” de la llamada revolución cubana, justamente ahora que está en su peor momento, no solo desde el punto de vista económico con las grandes penurias y escaseces que ya todos conocemos, sino desde el punto de vista social, ético y moral.

(Martha del Carmen Mesa, Viceministra primera del Ministerio de Educación Superior (MES))

Recordemos que esa educación gratuita y para todos que tanto se han encargado de pregonar los defensores del castrismo no es más que una apariencia a modo de imagen estereotipada. Detrás de esa imagen, que al parecer la UNESCO se creyó, se esconde la verdadera historia de un sistema educativo fundamentado en el más cruel adoctrinamiento de nuestros tiempos. 

En los primeros años de la década del sesenta tuvieron lugar una serie de transformaciones capaces de invadir todos los espacios del territorio cubano. Nada ni nadie quedaron exentos a la terrorífica influencia de los radicales cambios que se gestaron de manera gradual, pero siempre aniquilando todo aquello que el régimen consideró “rezago del pasado” o residuos “pequeño-burgueses”, acudiendo a su terminología oficial.  

El llamado gobierno revolucionario se encargó de marginar a los profesores de una trayectoria destacada en los años precedentes al 1959 que no mantuvieran una conducta acorde a los nuevos cánones que estableció el comunismo. Esto determinó un gran éxodo de docentes, en su mayoría doctores en pedagogía, y en filosofía y letras por la Universidad de La Habana, y de otros que sin tener esta honorable categoría – actualmente corresponde a una licenciatura en ciencias pedagógicas– eran personas de una cultura extraordinaria y con vocación por el magisterio, lo que unido a la marginación que ejerció el régimen con los que se quedaron, originó el primer gran caos educacional.

A partir de entonces comenzaron los maestros y profesores improvisados que sin tener conocimientos  pedagogía – una verdadera ciencia y todo un arte en su sentido esencial y fundamental– tuvieron que dar “su paso al frente” ante el llamado que les hizo la naciente revolución cubana. 

(Jorge Mañach)

Atrás quedaron los tiempos de Jorge Mañach y de Medardo Vitier – por solo citar a dos insignes pedagogos y filósofos cubanos–, colosales pilares de la docencia en la etapa anterior a la usurpación del poder por Fidel Castro. Aquellos que no tenían una línea de formación, y ante todo de praxis, de carácter marxista no pudieron continuar sus investigaciones y sus labores en la docencia de un país que de la noche a la mañana se convirtió al socialismo, y en el que se declaró al engendro monstruoso de la filosofía marxista-leninista como forma oficial de filosofía.  

Con la campaña de alfabetización, promovida entre el 1 de enero de 1961 y el 22 de diciembre de 1962, comenzó el proceso de adoctrinamiento más grande de la historia de la nación cubana. Bajo la óptica de enseñar a leer y escribir a las multitudes se intentó – y por desgracia se logró– transformar el pensamiento de los hombres

Este fue el verdadero objetivo de la masiva campaña que tuvo como autor intelectual nada menos que al Che Guevara, personaje que ya por aquel entonces había dirigido los fusilamientos masivos de miles de cubanos y estaba a punto de declarar en la ONU que seguirían fusilando, amén de haber inculcado el odio entre los hombres, aunque actualmente los niños cubanos han de repetir, cual sagrado mantra, cada mañana antes de comenzar sus clases: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. 

Con este precedente qué se podía esperar de la educación cubana de la era castrista, considerada por los seguidores del régimen como etapa revolucionaria. La mala-suerte estaba echada. En lo adelante un fracaso tras otro ha caracterizado a la educación cubana, a pesar de que algunos se aferran a creer lo contrario, y lo peor, que sabiendo de sus derrotas se encargan de convertir cada revés en una “victoria”.  

Ya las multitudes estaban listas, cartilla y manual en mano, para reproducir las consignas comunistas devenidas luego en célebres frases del peor régimen del hemisferio occidental de nuestro tiempo. Luego las aspiraciones fueron otras. Había que hacer una campaña por alcanzar el sexto grado de escolaridad, después las Facultades Obrero-Campesinas, las pretensiones de un noveno grado, y con el tiempo la masividad de la educación superior, aunque algunos universitarios cubanos sean semianalfabetos.     

No importa que se tenga o no los conocimientos y las habilidades que se sobreentiende exijan los planes de estudios y las normas curriculares de la enseñanza. Hay que aprobarlos a todos; esa es la premisa del corrupto régimen que intenta afianzarse mostrando al mundo cifras numéricas y  sin importar la calidad, algo que la UNESCO en 2014, y posteriormente otras instituciones internacionales, al parecer desconocen o prefieren desconocer. 

Si se realizara un sondeo mediante una muestra aleatoria estratificada a estudiantes de diversos niveles de la enseñanza podrá comprobarse el grado de desconocimiento generalizado de los educandos cubanos, incluidos los universitarios de cualquier carrera.

Se perfectamente que esto no es un fenómeno exclusivo de la educación cubana, sino que de manera general en el mundo existen serios problemas con la calidad del aprendizaje y la enseñanza. Solo que no siempre nos encontramos con un disparate tan grande como el que se comparte en las redes sociales, aún cuando es noticia algo caducada, acerca de que “La educación cubana es un ejemplo para el mundo”. 

Este escueto escrito que se publicó en el medio Actualidad está basado en informaciones de aspecto cuantitativo como: calidad, primera infancia, la primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos; dejando a un lado los aspectos cualitativos, donde se debió incluir la  de la enseñanza siempre que esta se hubiera medido en realidad por observadores mediante la aplicación de métodos cualitativos y no reafirmada según los datos ofrecidos por las autoridades del castrismo.  

Debe distinguirse bien lo que es instrucción, educación y en primer lugar lo que es adoctrinamiento. Es justamente esta última categoría la que ha prevalecido en el sistema educativo cubano, esto es, su verdadera razón de ser para lograr el servilismo masivo que se requiere para sostener a un sistema dictatorial y totalitario. 

¿Cómo pueden instituciones y organizaciones creerse semejante disparate cuando en realidad cada inicio de un curso escolar representa una odisea ante la carencia de maestros y profesores, sin contar que la calidad de dichos maestros es la peor?

Justamente al inicio del curso escolar 2014-2015, coincidiendo con el año en que la UNESCO declaró de manera pública la idea de que el sistema de enseñanza cubano constituye un ejemplo para el mundo, había un déficit de 10. 800 maestros y profesores, lo que significa que solo se contaba con el 93% de la plantilla requerida para poder ofrecer instrucción a casi dos millones de educandos de diversos niveles de la enseñanza.   

Esta deficiencia se ha mantenido cada curso toda vez que al inicio del curso 2016-2017 se repetía la historia, esta vez con el 94,2% de los docentes requeridos; aunque en este curso se reporta que 390 centros escolares se encontraban en estado crítico en cuanto a infraestructura, lo que determinó que se tuvieran que reubicar miles de estudiantes en otros centros ante el cierre de dichos colegios a punto de derrumbarse. En el 2017-2018 hubo un déficit de 16.000 maestros y para el curso 2018-2019 una carencia de 10.000, lo que demuestra que resulta imposible el slogan de que la educación cubana sea un modelo ante el mundo.

No obstante, los dirigentes comunistas de la isla se mantienen aferrados a un “proceso de perfeccionamiento de la educación” que jamás termina – como tampoco culmina la disparatada idea de esa sociedad que hace seis décadas dicen estar edificando mediante la permanencia de un modelo socioeconómico de tipo socialista–, y que sin importar las consecuencias pretenden sostener. 

Dentro de las llamadas “estrategias” que el régimen ha adoptado en sus intentos de hacer sobrevivir la “educación” en medio del caos se encuentran ideas tan disparatadas como la utilización de adolescentes de 15 años, los que recién han concluido sus estudios de secundaria básica, para “formarlos” como profesores de dicho nivel de enseñanza. 

Ya se podrán imaginar los lectores que podrá salir de este nuevo engendro propuesto en el 2017, toda vez que dichos educandos al no haber recibido una formación con un mínimo de calidad no podrá esperarse que puedan aportar absolutamente nada a los estudiantes, excepto la reiteración de las consignas socialistas y alguna que otra reseña de elogio –aprendida de memoria unas horas antes se presentarse al aula– al considerado líder histórico de la llamada revolución cubana, con lo que incentivarán el culto a la personalidad, la adoración y el servilismo que tanto promueven los sistemas totalitarios. 

Otra de las opciones a las que ha tenido que acudir la dictadura castrista consiste en utilizar a estudiantes de la enseñanza universitaria entre el tercer y quinto años de estudios para dar clases en las secundarias básicas, nivel del mayor déficit de maestros; otro desacierto, por cuanto, se sobreentiende que dichos estudiantes no tengan motivaciones de carácter pedagógico y solo asumirán su rol por cumplir lo establecido sin ser señalados luego como una negación ante una “tarea designada por la revolución”.   
     
En fin, que si alguna vez alguien dudó de las historias que se cuentan acerca de que durante los exámenes de ingreso a la universidad los aspirantes no saben escribir correctamente la letra del himno nacional cubano, o no tienen la menor idea de los aspectos más elementales de la historia patria, o de la pésima ortografía de aquellos que salen de las universidades cubanas, que no quepa la menor duda, todo es real, aunque para muchos resulte increíble. 

A estas alturas ¿qué más da? Al fin de cuentas  –como suele ponerse en sendos carteles en la isla– “la universidad es para los revolucionarios”, y algunos seguirán creyendo la utopía de que “la educación cubana es un modelo para el mundo”; solo que dicho modelo es el del adoctrinamiento y no el de la instrucción. 



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