martes, marzo 22, 2022

La Revolución de los cuatreros. Alberto Méndez Castelló desde Cuba: En lugar de incentivar la ganadería con el comercio libre de lácteos y cárnicos, el régimen lleva 60 años prohibiendo al vaquero vender reses al carnicero. Dicho de otro modo: haciendo cuatreros.

 
Tomado de https://www.cubanet.org

La revolución de los cuatreros

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En lugar de incentivar la ganadería con el comercio libre de lácteos y cárnicos, el régimen lleva 60 años prohibiendo al vaquero vender reses al carnicero

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Por Alberto Méndez Castelló

21 de marzo, 2022 

LAS TUNAS, Cuba. — La ley que por sacrificar sus propias reses encarcela al ganadero cubano como si fuera un cuatrero cumplió 60 años este domingo. El precedente criminal del vigente Código Penal, que indistintamente sanciona al propietario y al ladrón de ganado con privación de libertad, es la Ley No. 1018 del 20 de marzo de 1962.

En Cuba es delito “contra la economía nacional” el sacrificio de ganado mayor y venta de sus carnes, conceptuando al respecto el artículo 240.1 del Código Penal: “El que, sin autorización previa del órgano estatal específicamente facultado para ello, sacrifique ganado mayor, es sancionado con privación de libertad de cuatro a diez años”. El que “venda, transporte o en cualquier forma comercie” con carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente “es sancionado con privación de libertad de tres a ocho años”, dice el propio artículo 240 en su apartado dos.

Hurtar o robar una res constituye delito de abigeato en cualquier lugar del mundo, no así la potestad que tiene el dueño para, luego de cumplir con los requisitos administrativos y civiles debidos, entre los que se encuentran los sanitarios y los impositivos —o como se decía en Cuba, “pagar la puñalá” — , disponer de sus animales según entienda conveniente. Pero en Cuba hace 60 años que el ganadero tiene prohibido bajo conminación de encarcelamiento —o como se dice ahora, dejar el cuero en la cárcel—  el sacrificio de sus reses o la venta de ganado de carnes a carniceros particulares. Funciona así desde que fuera promulgada en el ya lejano 1962 la Ley No. 1018, que criminalizó la matanza de ganado vacuno tanto para el consumo propio como para la venta de sus carnes.

Puesto que sin la intervención del Estado el “propietario” de ganado no puede disponer libremente de sus producciones —ya sea del rebaño lechero como el de carne— es un sofisma afirmar que en Cuba exista propiedad privada sobre el ganado vacuno o bufalino. En realidad, entre el Estado y el ganadero sólo existe una relación que recuerda la que existió en el feudalismo entre el siervo y el señor feudal. Esto ha traído graves consecuencias para la nación cubana, visibles en tara sociológica en las familias, lastradas por miles de reclusos o exreclusos, de ya varias generaciones, sancionados por sacrificio, venta y receptación de carne vacuna en un comercio clandestino que, lejos de proteger el rebaño, como era el propósito de la Ley No. 1018, hizo disminuir la ganadería como nunca antes.

Ejemplifico. En 1958 la población cubana era de unos seis millones de habitantes, en ese mismo rango se encontraba el rebaño ganadero, promediando 0,92 cabeza de ganado por habitante. En 1989, cuarenta años después, mientras la población prácticamente se duplicó, el rebaño nacional descendió en un millón 80 mil 344 cabezas, para un per cápita de sólo 0,46. En 2022, más de treinta  años después —y en el 60 aniversario de la ley penal que supuestamente protegería a la ganadería cubana—, la situación es mucho peor. Así lo muestra la inexistencia de productos lácteos y cárnicos en el mercado o el encarecimiento de sus precios.

Según fuentes oficiales, en Las Tunas —una provincia con más de 400 años de tradición ganadera—, los delitos de hurtos y robos vinculados al sacrificio de ganado mayor se incrementaron en 2021, existiendo, igualmente, una tendencia al crecimiento de esos hechos en 2022. Pero si usted revisa los datos de otras provincias se percatará de que, de la misma manera que en Las Tunas, en otras regiones del país existe incidencia de abigeato. No se trata de una situación nueva, sino de algo que ocurre desde hace muchísimos años, siendo pertinente, desde el ángulo jurídico, sociológico, político y ciudadano, preguntar: ¿Por qué existe en Cuba propensión al robo de ganado y a la receptación de carne de ganado mayor robado cuando esos delitos, antes de 1959, eran raros e incluso hoy tienen escasa o nula incidencia en la criminalidad de otros países del mundo civilizado? La respuesta es una: porque el Estado monopolizó los mercados y el monopolio es fuente de delito.

Con más de medio siglo de atraso tecnológico y de manejo del rebaño respecto a sus vecinos de Norte, Suramérica y el Caribe, Cuba sí posee suelos, subsuelo, agua, vegetación, clima y una tradición ganadera con más de 400 años que hacen posible el desarrollo ganadero en el archipiélago cubano. Entonces, el lector, poco enterado de cómo funciona la economía en la Isla, se preguntará: ¿Por qué si los cubanos en su país pueden producir ganado, carecen de carne, leche y de todos los productos agropecuarios que hoy no encuentran en el mercado? La respuesta es simple: las políticas del Partido Comunista para mantenerse en el poder perpetuo están diseñadas y dirigidas a subordinar a toda la sociedad en una economía centralizada, donde se aparenta una propiedad privada o cooperativa que realmente no existe, porque no necesita clientes en los comercios, sino clientelismo político. En la Isla, la vida económica y espiritual de las personas es controlada por el Estado, y un ejemplo práctico es este: En lugar de incentivar la ganadería con el comercio libre de lácteos y cárnicos, el régimen lleva 60 años prohibiendo al vaquero vender reses al carnicero. Dicho de otro modo: haciendo cuatreros.

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Cuba Antes de Fidel Castro
(aproximadamente en el minuto 24 se aborda la ganadería vacuna en Cuba antes de 1959)




Radio Televisión Martí
Agosto 23, 2018

El deterioro de la ganadería en Cuba ha sido tan marcado bajo el régimen castrista  que a pesar de que el país cuenta con las condiciones climatológicas y naturales para su desarrollo, la escasez de ganado vacuno ha convertido a la isla en importadora de leche y sus derivados.


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Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Cuánta carne de res come un cubano de a pie?

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El consumo per cápita de carne vacuna en Cuba es mucho más bajo que el de Haití, y probablemente inferior al de Gambia, el más bajo de Africa.

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Fidel Castro de visita en una granja ganadera para ver a la vaca Ubre Blanca. CUBADEBATE

Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

15 marzo 2021

¿Cuánta carne vacuna come hoy un cubano de a pie en la Isla? ¿Cuánta leche toma? Nadie lo sabe, ni tampoco que el consumo per cápita cubano de carne de res en 1958 fue de 6,7 libras mensuales (80,4 libras en el año), y el de leche fresca de casi medio litro diario.

Cuando Cuba  era "explotada por el imperialismo" los abuelos y los padres comían al menos diez veces más carne de vaca y tomaban muchísima más leche que hoy sus nietos e hijos.

¿Quién sabe hoy en la Isla que el consumo cubano de carne bovina  en 1958  fue el tercero más alto de Latinoamérica luego de Argentina y Uruguay? ¿Quién sabe que en 2019 el consumo latinoamericano promedio de carne de res fue de 10,6 libras mensuales per cápita (127,8 libras al año), mientras el de Cuba todo indica que no llegó ni a una libra mensual?

Se trata de cifras de la FAO, el Statistical Year Book de la ONU, el Ministerio de Hacienda de Cuba y el Departamento de Agricultura de EEUU, datos todos verificables en internet.

Lo cierto es que hoy es alarmante el déficit de proteínas en la dieta cubana, algo fundamental para el crecimiento, la reparación y mantenimiento de los músculos, tejidos, huesos y dientes. Los nutricionistas recomiendan ingerir 0,8 gramos de proteínas por kilogramo de peso corporal. Quien pesa 75 kilogramos (165 libras) debe consumir entre 55 y 60 gramos de proteína diarios. Y un filete de res de media libra contiene 60 gramos de proteínas, el mayor valor proteico de alimento alguno en la Isla.

El doble de población y se produce tres veces menos leche

Hace 63 años los 147.000 ganaderos cubanos (todos privados) con sus 940.000 vacas en ordeño, produjeron casi 1.000 millones de litros de leche fresca (960 millones), para 6,5 millones de habitantes (el casi medio litro diario ya mencionado). Hoy se producen 360 millones de litros, tres veces menos, y para 11,3 millones de habitantes.  La gente sigue esperado el vasito de leche prometido por el general Raúl Castro hace 15 años.

Aquel casi millón de vacas en ordeño además de leche fresca permitían producir 1,5 millones de cajas de leche condensada (de 48 latas) en cuatro grandes fábricas. Ya en 1941 Cuba produjo 1,2 millones de cajas, y como el consumo nacional era de 400.000 cajas, exportaba el resto. La ganadería de Cuba de 1958 podría haber abastecido a la Cuba de 2021 con el doble de habitantes.

En el año previo al castrismo había en la Isla 6,6 millones de cabezas de bovinos, uno por cada habitante, y hoy hay tres habitantes por vacuno, 3,8 millones de cabezas para 11,3 millones de habitantes.

Créase o no, hay en la Isla actualmente 100.000 reses menos que en 1918, hace 103 años. Incluso en 1903 había 1,2 millones de bovinos para 1,2 millones de habitantes, una vaca por habitante.

Los cubanos, antes en la punta de América Latina en consumo de carne y leche fresca, ahora ocupan posiblemente el último lugar. Incluso hoy el consumo cubano per cápita de carne vacuna es mucho más bajo que el de Haití, de 3,3 libras mensuales. Y probablemente inferior a las 1,2 libras mensuales en Gambia, el más bajo de Africa, e inferior al de Etiopía (1,3 libras) o Ruanda (1,5 libras), dos de los países más pobres del mundo.

Fidel Castro y el socialismo acabaron con la ganadería

Esa catástrofe  ganadera no fue causada por la naturaleza como asegura el régimen, sino por un par de hermanos que asaltaron el poder hace 63 años e implantaron el comunismo.

Sequías, huracanes, inundaciones y otros desastres naturales afectan a casi todos los países del mundo y la producción mundial de carne vacuna  aumentó de 28 millones de toneladas en 1960 a 71,6 millones de toneladas en 2019. Los tres mayores productores en 2019 fueron EEUU (12,4 millones de toneladas), Brasil (10,2 millones) y la Unión Europea (ocho millones). Argentina produjo tres millones de toneladas. Son todos datos oficiales.

Pero Fidel Castro se autoproclamó sabio genetista y creó nuevas razas de vacas con el cruce de toros Holstein importados de Canadá, de clima frío, con las cálidas criollas vacas cebú. Surgieron así las vacas F-1 y F-2, híbridos  débiles, enfermizos, sin gran valor en leche y carne, a los que su color negro les dificultaba soportar las altas temperaturas y resultaban casi indefensos ante los parásitos tropicales. Todos aquellos costosísimos planes lecheros fueron un desastre.

Hoy las vacas se mueren de hambre, y no por la sequía como asegura el régimen, sino por  la desorganización y la desidia e improductividad inherentes al socialismo. Las reses están esqueléticas, apenas dan leche y carne. Las imágenes y fotos que llegan de la Isla son impresionantes.

Las vacas mueren de hambre, ¿pero es la sequía?

En la provincia de Camagüey, la más ganadera de la Isla, murieron más de 41.000 reses en 2020.  Los burócratas del PCC y el Ministerio de la Agricultura culparon a la sequía con el argumento de que si un vacuno no bebe agua en 24 horas pierde el 10% de su peso corporal.

Pero el director de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, Julio Cesar Montalvo, dijo a la TV provincial que "los 54 embalses del territorio almacenan 777 millones de metros cúbicos de agua, la mayor capacidad de llenado de la última década para esta época del año". Y aseguró que aunque no lloviese más hay agua suficiente para terminar 2021 y el primer semestre de 2022.  Si las vacas no toman agua es porque no se la suministran.

Camagüey antes de 1959 contaba con más de un millón de bovinos y hoy tiene solo la mitad. Debe suministrar el 40% de la leche fresca del país, y ya no llega ni al 22%. En 2020 solo produjo poco más de 70 millones de litros. Dejó de entregar 13 millones de los planificados.

De 161.449 vacas en edad reproductiva solo están siendo ordeñadas 74.995, el 46% de ellas. Y están en el plan de inseminación artificial solo el 34% de las vacas y novillas en edad reproductiva. Y esto pese a que esa provincia recibió 44 millones de dólares del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (de la ONU) para la ganadería.

Robo de ganado, un subproducto neto del socialismo

Reportes oficiales revelan que en Camagüey hay noches en las que se roban entre 30 y 120 reses. De allí sale carne y sus derivados para el mercado informal de La Habana y Varadero. Y no son delincuentes, sino comerciantes mayoristas del mercado negro, un subproducto neto del socialismo. Sin ellos casi nadie podría probar siquiera la carne vacuna.

Claro, corren el riesgo de ser condenados a siete o diez años de cárcel.  Tan altísimo riesgo es cargado al precio de venta. Si a eso se suman la ya desesperante demanda y los  costos de comercialización, se explica el precio de 150 pesos la libra de carne vacuna, y de 70 pesos la libra de queso en el mercado subterráneo.

En la provincia de Las Tunas, solo en el primer semestre de 2020 murieron 7.069  reses, 2.593 más que en todo el año 2019, según fuentes oficiales.  Esa zona ganadera tunera está muy cerca de los dos ríos más caudalosos de Cuba: el Cauto y el Toa, y  nada se hace para llevarle agua al sediento ganado. Encima, solo se prepararon para sembrar pastos 4.049 hectáreas y no las 5.077 planeadas.

Lo mismo ocurre en todo el país. Hay sequías, como en todas partes, pero en Cuba no se construyen lagunas y tranques de agua extraída con molinos de viento, o transportada en pipas desde represas y ríos. Tampoco se siembran suficientes pastos. A nadie le importa.

Y un último detalle de la Cuba "de antes". Según la FAO, a fines de los años 50 Cuba poseía la mejor ganadería tropical del mundo, y había desplazado a EEUU en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú, unos 1.000 anuales.

Esta es, solo grosso modo,  la "obra de la revolución cubana" en la ganadería vacuna.

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Tomado de la revista Vitral No. 73
( http://www.vitral.org )

LA GANADERÍA DE LA CUBA REPUBLICANA

Por Jesuhadín Pérez Valdés


La riqueza de vuestra tierra, el crecimiento de vuestra hierba y
la habilidad demostrada de transformar hierba en carne,
está convirtiendo la clase de ganado que uds. están produciendo,
en un producto comestible insuperable para las mesas de Cuba ,
y espero que en un no muy lejano futuro,
para las mesas de muchos ciudadanos del mundo”.

Frank Scofield.
Autoridad internacional en ganado de razas de carne


   

    En la exposición nacional de ganadería, celebrada en 1956 en el parque nacional de exposiciones, el profesor H. H.Kildee, juez del evento, expresó al Patronato de dicha exposición lo siguiente:

    “Quiero encomiar y felicitar a los funcionarios y expositores que han hecho de ésta exposición un gran éxito en cualquiera de sus aspectos.

    “(…) Los grandes campeones y muchos de los ganadores de cinta azul, debearían ganar, o por lo menos estar entre los primeros, en las mejores exposiciones de los Estados Unidos y Canadá. La calidad: de las mejores de su clase (…) Estuve encantado con el ganado (…) criado y mejorado en Cuba”.

    En 1953, tres años antes del referido evento, ya Cuba contaba con más de cinco millones de cabezas de ganado, esto significaba un animal por cada 1,10 personas. Posición envidiable si la comparamos con las existencias estimadas por la F. A. O en el propio año en 36 países. Pero, ¿cómo llegamos a obtener tal riqueza y qué lugar ocupó en nuestra economía nacional?.
    Revisemos la historia...

    La ganadería en la etapa anterior a 1902

    Excavando en las raíces de la ganadería –anterior a la etapa republicana- descubrimos como ésta, nace y se desarrolla entrecruzada y paralelamente a otra gran riqueza: la azucarera, como si emergieran ambas de la historia en dependencia simbiótica …¿por qué? Veamos.

    Nuestras tierras fértiles generaron un rápido aumento de la fortuna azucarera y a ésta le resultaba indispensable la fuerza brutal del animal, tanto para el cultivo como para el transporte de la caña (o productos terminados). Estas mismas tierras producían los pastos idóneos para la manutención y florecimiento del ganado. Fue éste el motivo que ambas riquezas crecieran hermanadas. Miguel Penabad Fraga, autor de La Ganadería en Cuba nos cuenta:

    “Pronto llegó a fomentarse gran número de haciendas ganaderas contando la isla con unos mil hatos que contenían más de un millón de cabezas de vacunos.” (D.M /1957 pág 105.)

    Además, otra cuestión determinante para el crecimiento de la ganadería en aquella época fue la posición geográfica que convirtió a Cuba en principal abastecedora de carnes saladas, cueros, pieles y ganados a las flotas diversas que se dirigían a México, Perú y otras zonas sureñas. Esto, sumado a las necesidades internas de consumo y transporte de mercancías como café, tabaco y azúcar, hicieron del ganadero una persona de mucho poder e influencia, hasta ser coprotágonista del primer gran conflicto entre ganaderos y vegueros, que culminó con la abolición de los grandes latifundios pastoriles.

    A pesar de los conflictos y las contradicciones existentes en la época, agravadas por las subidas de los impuestos, en 1843 se organiza en Puerto Príncipe la Primera Exposición Agrícola y Ganadera. Que fuera –según Penabad- el espaldarazo definitivo a la ganadería.

    Dos décadas y media después vendría el azote de la guerra. Pasados diez años de conflicto la situación era deprimente; sin embargo, para el grito de Baire los potreros contaban ya con 2 485 766 animales. (¡!) Pero con Baire empezó la guerra…

    Después de tomar posesión los Estados Unidos de Cuba se hizo un nuevo censo en el año 1899, en el que solo aparecieron 376 650 reses… La contienda liberadora se había llevado 2 100 000 cabezas de ganado…

    1902. La República

    La riqueza ganadera estaba prácticamente aniquilada y gran parte de los hacendados arruinados; sin embargo, las necesidades internas, tanto para las labores agrarias, el tiro de carga y pasaje, como para el consumo de carne, leche y sus derivados, seguían incrementándose, por lo que se dieron facilidades arancelarias para la revitalización de la ganadería, importándose ganado de Venezuela, Puerto Rico, Texas, Tampico y la Florida tratando –los ganaderos- de atizar –por cuarta vez- ésta riqueza, y prendió…

    …Ya para 1910 en los potreros cubanos había –según stock de la época- unas 3 200 000 reses vacunas. ¡La semilla ganadera había prendido nuevamente! Pero otra dura prueba se avecinaba…

    La Primera Guerra Mundial

    La situación de guerra propició una demanda enorme de tabaco y azúcar, al tiempo que se redujo al mínimo la importación de alimentos. Esto generó sobre la ganadería una presión enorme, ya que tuvo que cubrir la necesidad de fuerza animal para el laboreo y transporte en zafras sobre-estimuladas por las peticiones internacionales y, al mismo tiempo, cubrir las urgencias nacionales de alimentación, de carne, leche y sus derivados. Es bueno señalar que esta delicada situación hizo del ganadero un recio soporte de la alimentación pública en general.

    A pesar de la exigente situación que puso al rojo vivo las existencias ganaderas los criadores, cebadores y mejoradores cubanos las soportaron, e incluso crecieron, pues para el censo de 1918 en los potreros nacionales habían 3 955 000 cabezas vacunas.

    Teniendo en cuenta los éxitos alcanzados y el incremento de las necesidades –no olvidando la expansión y existencia de nuevos colosos azucareros- en 1927 se efectuó una nueva reforma arancelaria que fomentó la creación de poderosas industrias de derivados. ¿Los beneficios? Miguel Penabad los describe:

    “…impidieron la salida de torrentes de divisas hacia el extranjero en pago de alimentos que se pudieran elaborar en Cuba y ofrecer trabajo permanente(…) a millares de ciudadanos que vuelcan sus salarios en el comercio, la industria, el transporte y los espectáculos, sosteniéndoles desde luego, a los sectores empleadores citados, la capacidad de producción y ventas, consumidores que a su vez, compran carne, leche y sus derivados manufacturados en Cuba”.

    El desarrollo ganadero propició que el consumo de leche condensada y evaporada-con materia prima nacional- para 1932 fuera de 10,8 cajas (518,4 latas) por cada 100 habitantes, éste consumo se elevó a 30 cajas (1824 latas) en un año para las estaciones de 1951 y se calculaba que, para 1960, se consumirían aproximadamente 2 millones y medio de cajas de leche (120 000 000 de latas) que necesitarían unos 100 125 000 kilogramos de leche fresca y 22 500 toneladas de azúcar refino nacional, (ver:Coop. Comp. Nac. de Alim. para incrementar la producción con igual número de vacas. Tab. Esp. D.M/ 1957.)

    Esta positiva evolución fue –paulatinamente- cubriendo una diversa variedad de productos de consumo. Al revisar las estadísticas vemos como del año 1926 al año 1939, se redujeron las importaciones (carne y derivados) en un promedioo anual de $ 29 081 673, siendo las principales:

  
    También se eliminaron importaciones por concepto de carnes en conserva y otras carnes $ 1 510 631, y se exportaron además, -sin dañar en lo más mínimo el abasto al país de esos productos- en una década 14 954 359 pesos… Según el doctor Lamar Roura, presidente en 1943 de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba, de 1931 a 1940 se había producido –entre importaciones ahorradas y exportaciones- un beneficio global de 80 051 001 pesos… (ver ponencia del Dr. L. Roura al Primer Congreso de Alimentación, año 1943).

    En 1945 se efectuó –según palabras del periodista Miguel Penabad- : “el mejor censo de todas las épocas en Cuba, que registró las existencias de ganado en julio de 1946”.(La ganadería en Cuba /M. Penabad. D.M. 1957.) Se hizo teniendo en cuenta la división política administrativa republicana.(Ver la carne y la población de Cuba … W. Denie Valdés. /Vitral Núm: 65. pág 24. Año 2005.) Este censo inspeccionó 159 958 fincas, de éstas tenían ganado vacuno: 119 780, arrojando los siguientes detalles.

  
       
    Wilfredo Denie Valdés, quien fuera historiador de la ciudad de Pinar del Río durante muchos años, asegura que el cómputo final de éste censo se ubicó en los ¡Cuatro millones ciento quince mil, setecientos treinta y tres animales!. Por otra parte M. Penabad nos dice: “es evidente que la riqueza ganadera es (era) la más difundida, pues cuenta (contaba) con 147 772 poseedores por lo menos”. (Paréntesis del autor.).

    Siete años después, en otro censo, se nota una reacción en las existencias, dando un total de 5 391 100 cabezas, que finalmente fue fijado por la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba en 5 060 000 debido a las características del mismo.
    Las existencias de ganado vacuno en los diez países con mejor índice promedio de cabeza animal por habitante, muestran la posición cubana en 1953:

   

    La ganadería como mecanismo generador de empleo

    Otro importante factor en el proceso de desarrollo ganadero es la generación de empleos por su positivo impacto social. En este sentido se destacan no solo los sectores estrictamente vinculados a la ganadería, sino otros que dependen indirectamente de ésta, como son fábricas de helados, fábricas de calzado, fábricas de piensos, producciones mieleras, ferreterías, fábricas de embutidos, de queso, saladeros de cuero, jabonerías, laboratorios y muchos más.

    Por estos años, según el Dr. Lamar, en Cuba existían 165 004 empleadores que utilizaban permanentemente 193 859 empleados, que ganaban salarios por valor de 105 977 843 pesos…

    Sacrificio vacuno

    “Antes de 1959 en nuestro país se sacrificaba el ganado (…) sin ataduras por parte del Estado…”. Esta afirmación fue hecha por W. Denie Valdés, historiador ya mencionado; pero entonces…¿qué cantidad de animales serían sacrificados para poder cubrir las demandas nacionales de consumo en más de treinta sectores dependientes en alguna manera del ganado cubano, aún si despreciáramos las exportaciones?

    La respuesta a ésta pregunta fue dada por el Dr. José Manuel Cortina, presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba y publicada en varios periódicos y revistas de la época durante el bienio de su mandato. Él aseguraba, tabuladamente que, desde el año 1942 al año 1951, los criadores cubanos entregaron para el consumo nacional 9 300 000 reses vacunas, con un peso promedio de 32 arrobas (800 lbrs/363.6 Kgms) en pie, por las cuales recibieron 687 600 000 pesos. Entonces podemos –por éste dato-deducir, que en nuestro país, en la razón antes mencionada, y según los informes del Dr. Cortina, se sacrificaban aproximadamente: ¡Un millón de animales al año! (Ver: La ganadería en Cuba. M. Penabad. D. M. pág. 110; 2da col. 3er par. T.E. /1957). Y, otro dato curioso, en igual período y por igual cantidad de ganado, con similar peso, los ganadores norteamericanos percibieron $ 1 782 600 000, o sea una diferencia en perjuicio cubano de $ 1 095 000 000… (el autor no encontró la respuesta a tal diferencia, es probable que se debiera a los precios internos del mercado nacional).

    Inversiones

    Los valores comprometidos operando en el sistema ganadero nacional fueron amplios. Basta decir para probarlo que, para 1956, las inversiones en tierras ascendían a 477 500 000 pesos. En casas, cercas, pastizales, pozos, aguadas, equipos y vehículos: $291 475 000, y en animales vacunos: 657 750 000, para un gran total de…: 1 426 725 000 pesos. Esto teniendo en cuenta los valores promedio estimados y aprobados en el año sancionado (1956) donde, por ejemplo, una caballería estaba valorada en $1 491 y una cabeza de ganado: $ 109.62 (según: La ganadería, importante riqueza cubana. M. Penabad./ D.M. pág 106. Cuadro Nº 3.)

    Otras inversiones de consideración, directa e indirectamente vinculadas a la ganadería, fueron:

   
    Fuentes: Ministerio de la Agricultura. Tribunal de Cuentas. Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba. (datos de 1954 e Instituciones de la época).

    Otras existencias

    Además del ganado vacuno, en Cuba existían –para el año 1956- según datos de la A. N. G. C. una riqueza en ganado menor que alcanzaba los 133 600 000 pesos, que podríamos desglosar así:

    Todas éstas producciones convertían nuestra ganadería en una fuente económica de potencial extraordinario. Pero con los logros alcanzados, los criadores cubanos no creyeron dada por hecha su labor, sino que en los años 1956 y 1957, según el Ministerio de la Agricultura de la época se importaron 11 845 animales de pura raza, para el mejoramiento y superación de lo que fuera ya –ateniéndonos a las palabras de Miguel Penabad Fraga- “Nuestra segunda riqueza nacional”… y se exportaron formidables ejemplares, ejemplo de ello: “Monitor Cero”, vendido en $ 16 000 y “Celso 81” criado por la Compañía Ganadera El Palmar. S.A y vendido en $ 10 000, ambos a la República Dominicana.

    A modo de conclusión

    La hacienda ganadera prendió, se expandió y cubrió en gran medida las necesidades de consumo nacional. Según un estudio realizado por el Ing, José Tamargo, Jefe del Departamento de Estadísticas del ministerio correspondiente, para el año 1956 existían en Cuba: 5 325 472 reses. Ahora bien, éstas unidades de ganado vendidas a 14 centavos la libra de pie, precio autorizado oficialmente y que rigió durante el tiempo en cuestión, arroja un valor de 581 528 320 pesos. Si además le sumamos el valor mínimo de las 300 000 caballerías que se destinaban a la ganadería y las inversiones hechas en casas, cercas, aguadas, potreros, equipos y otros, sumaría un gran total de mil trescientos cincuenta millones, quinientos tres mil, trescientos veinte pesos. ($ 1 350 503 320) ¡solo en el sector bovino! convirtiendo la ganadería –con más de 145 000 poseedores- en una poderosa fuente de riquezas.

    ¿La calidad del ganado? “-De los mejores de su clase-” Según consideraciones del juez y profesor H. H. Kildee, o las de Frank Scofield, asesor e inspector de ganado y autoridad internacional, quien aseguró:

    “….he encontrado en Cuba una calidad de ganado (..) como no me había imaginado encontrar cuando vine aquí”

    Y el ganadero cubano, ¿qué opinión y perspectiva tenía, estando plenamente consciente de los considerables valores que manejaba…? Lorenzo W Lamadrid, presidente a la sazón de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba nos tiene la respuesta.

    “El ganadero no cree que ha llegado al final de su tarea técnica en lo pecuario ni en lo económico; sabe que mucho falta por lograr para colocar esta riqueza en el plano que ella merece y confía en que el gobierno y las instituciones crediticias oficiales conozcan de cerca las aspiraciones y necesidades de éste sector, tratando con sus dirigentes, previamente, toda medida o plan de fomento, expansión e intensificación, para que ésta colaboración llene a plenitud los anhelos de una clase que por su laboriosidad y entusiasmo demostrado siempre, representa un sólido puntal de la economía nacional”.

    Con este potencial existente y una actitud consciente y comprometida con el desarrollo económico y el fortalecimiento de nuestra riqueza ganadera, terminamos nuestra primera mitad del siglo XX y algunos años más. Después otra etapa de la historia de Cuba vendría… por ahora, al releer las ideas de Lorenzo W. Lamadrid, publicadas por aquellos años en la prensa… sobran las palabras.

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