Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
martes, julio 08, 2025
Laura Sarmiento Pérez desde Cuba: Apagones, bancos vacíos y 'buquenques': la triple trampa del cubano para conseguir efectivo
Apagones, bancos vacíos y 'buquenques': la triple trampa del cubano para conseguir efectivo
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La falta de liquidez de los bancos genera colas de trabajadores y jubilados exhaustos. En medio del caos económico, florece una red paralela de liquidez.
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Por Laura Sarmiento Pérez
Santiago de Cuba
07 julio 2025
Comer o no comer es la cuestión más importante para los cubanos. Y para hacerlo necesitan dinero en efectivo. En un país que se debate entre la inflación y los apagones, tener dinero a mano es vital para sobrevivir. Pero obtenerlo se ha convertido en una verdadera odisea.
La escasez de efectivo en Cuba es un problema crónico. De nada vale tener 20.000 pesos en una tarjeta bancaria si no puedes usarlos. El fracaso de la bancarización, agudizado por los apagones y la inflación, ha aumentado la desconfianza en el sistema bancario, controlado por el Estado. Para muchos cubanos, es mejor tener el dinero "en la mano" y no en el banco. Pero tener efectivo implica hacer interminables colas o acudir a los llamados "buquenques", una figura popularizada como un cajero paralelo, e ilegal, que suple las carencias del sistema bancario estatal.
Cada mañana, cientos de personas amanecen frente a las sucursales bancarias de Santiago de Cuba con la esperanza lograr extraer dinero. Antes, deben esperar el anuncio de los horarios, sujeto a los apagones del circuito eléctrico. Quienes llegan temprano para ser los primeros pueden pasar más de ocho horas esperando si el apagón de su zona ocurre en la mañana. Por eso, entre el 21 y el 27 de cada mes, cuando cobran los jubilados, es frecuente ver a ancianos desfallecer de hambre y agotamiento.
"Para un jubilado es más fácil cobrar toda su jubilación en efectivo, porque el promedio de las pensiones es de 1.500 pesos, y 2.000 pesos es el máximo diario que los bancos están dando en Santiago de Cuba ahora mismo", dice una empleada de una sucursal del Banco Popular de Ahorro que pide mantenerse en el anonimato. "Pero a un trabajador se le complica la cosa, porque si tiene un salario de 4.000 o 5.000 pesos, debe venir al banco tres veces para sacar el dinero, y eso es una odisea", reconoce.
Aunque en diciembre de 2024 la ministra presidenta del Banco Central de Cuba, Juana Ilia Delgado Portal, anunció la modificación del límite de extracción de efectivo por caja extra a un máximo de 6.000 CUP por cliente a la semana, la realidad es otra. La falta de liquidez ha obligado a reducir los límites diarios y semanales por debajo del tope oficial en varias provincias. Y con ello, ha crecido la clientela de los "buquenques".
En el Parque Comercial del distrito José Martí, en Santiago de Cuba, la sucursal del Banco Popular de Ahorro habilita cuatro cajeros diariamente, pero el efectivo se agota en tres o cuatro horas. Sea por la mañana o por la tarde, en la noche los cajeros están vacíos. El parque amanece repleto de personas esperanzadas en cobrar sus 2.000 pesos, pero no todos lo logran.
Roberto, jubilado de 68 años, es uno de los que espera la apertura de la sucursal. "Hay muchos buquenques aquí en el parque hoy", exclama. "Los días de cobro de los jubilados vienen más porque saben que nadie más puede sacar dinero. Pero los jubilados no podemos acudir a ellos, quitan demasiado dinero, 400 por cada 2.000 pesos. Es una extorsión, es el equivalente a una libra de pollo. Necesito mi pensión completa", concluye.
Para muchos, los buquenques son testaferros de personas poderosas. El negocio está bien estructurado y manejan altas sumas de efectivo, a pesar de ser una actividad ilegal. Operan con libertad y funcionan como aliviadores de la falta de liquidez bancaria.
Al preguntar de dónde sacan tanto efectivo, uno de ellos explicó: "Lo traemos de La Habana. Allá (los bancos) están dando 4.000 diarios. Nos quedamos varios días haciendo la operación y bajamos con el dinero para Santiago. La gente que quiere sacar bastante dinero viene con nosotros. Han venido a sacar 50.000, 60.000, y lo que hacemos es que nos unimos, si uno solo de nosotros no tiene el dinero completo", detalla.
Las únicas trabas que tienen son los límites de traspaso que los bancos ponen a las tarjetas. Marcos, quien acompañó a su prima y su novio extranjero a sacar dinero con los buquenques, se quedó asombrado de la cantidad de efectivo que manejan.
"Queríamos sacar 80.000 pesos y se unieron tres buquenques: dos con 20.000 y uno con 40.000 pesos", cuenta. "Es verdad que se quedaron con una buena ganancia, pero estábamos apurados. Sacar ese dinero por el banco nos hubiera llevado casi un mes".
Entre apagones, colas y buquenques, el pueblo cubano lucha cada día por conseguir efectivo. Porque, en la Cuba de hoy, sin efectivo no se come
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UniVista TV
25 de julio, 2025
Mientras el pueblo muere de hambre, Luis Zúñiga revela las riquezas del Régimen Castrista
Ernesto Pérez Chang desde Cuba: El negocio del efectivo (y las divisas) Lejos de solucionar la escasez de efectivo, el régimen ha hecho mucho más profunda y compleja la corrupción que le sirve de amparo.
Sitio donde puede conocer día a día como está el cambio del USD (dólar estadounidense), el Euro y el MLC en pesos cubanos (CUP) en el mercado informal en la ciudad de La Habana: EL TOQUE.
CUP MLC Dolar Dollar Euro
Ejemplo: Hoy 26 de septiembre 2024
1 dólar equivale a 320 pesos cubanos hoy
1 dólar equivale a 0.97 euros hoy
1 dólar equivale a 1.19 MLC
1 MLC equivale a 0.84 dólares.
1 euro son 1.03 dólares.
1 peso cubano equivale a 0.0031 dólar.
De ahí que:
1 MLC equivale a 0.84 dólares, luego 1 MLC = 268,8 CUP, que aproximando es 269 CUP que para las cuentas es 270 CUP
1 euro son 1.03 dólares, luego 1 euro = 329,6 CUP, que aproximando es 330 CU
VideoThis is how MONEY works in CUBA (2023) que pueede ayudar a comprender CÓMO EL DINERO FUNCIONA EN CUBA
Lejos de solucionar la escasez de efectivo, el régimen ha hecho mucho más profunda y compleja la corrupción que le sirve de amparo.
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Algunos billetes cubanos o CUP
Por Ernesto Pérez Chang
La Habana
Septiembre 24, 2024
El negocio del efectivo (y las divisas)
LA HABANA, Cuba. – “Hay dinero en el cajero”, gritan en el barrio y algunos salen corriendo como cuando llegan los “mandados” a la bodega. Se sabe —al menos en La Habana, porque en las demás provincias la historia se torna más complicada— que ya hace meses no llegan juntas las cinco (a veces siete) libras de arroz normado, que igual pasa con las dos libras de azúcar. Así que son afortunados quienes estén entre los primeros de la cola. El resto puede quedar a la espera de que otro vecino, cualquier otro día, vuelva a dar la voz sobre “lo que entró” o sobre lo que “están esperando”.
Hay dinero en el cajero y la gente corre a extraer lo que se pueda, lo que ese día permitan en el banco local, que jamás supera los 5.000 pesos y que por lo general oscila entre 1.000 y 2.000, cantidades insuficientes en un contexto donde el par de zapatos más barato no baja de los 3.000, es decir, más o menos lo mismo que valía, antes de desaparecer, ese cartón de huevos que hoy los cubanos consideran “comida de ricos”.
Tener efectivo es casi una proeza, pero tenerlo en billetes de alta denominación y en cierta cantidad que supere unas cinco o diez veces el salario o la pensión, es la garantía de que, aunque poco, al menos podremos comprar, sobre todo en los mercadillos clandestinos que funcionan como grupos de WhatsApp, Facebook o Telegram donde más fácil y seguro se encuentra lo que los comerciantes “legales” ahora deben vender a escondidas “jugándole cabeza” a la mafia de inspectores estatales.
Pero en muy pocos de estos grupos los vendedores aceptan transferencias como medio de pago, más cuando saben que están vendiendo lo que difícilmente encontrarás en otro lugar. Y lo escaso, porque lo vale, se paga en efectivo, lo que se traduce en más caro, en tanto un peso o un dólar guardados en el banco hoy valen menos que uno circulando en la calle.
Con el dinero físico está pasando algo peor desde que se inventaron lo de la bancarización con total conciencia de no tener las condiciones para implementarla con éxito. Y, al parecer, con total conciencia de que en Cuba toda nueva medida, toda nueva ley, todo nuevo decreto que llega a “cambiar las reglas del juego” solo sirven para que entren y salgan “jugadores” en ese “deporte nacional” que nombramos “lucha” solo para evitar la palabra “corrupción”.
En consecuencia los pagos en línea y por transferencia bancaria son pura fantasía en la mayoría de los comercios donde sus dueños necesitan el efectivo para reabastecerse de mercancías. Así lo exigen los proveedores que, a estas alturas del partido, ya tienen su propio sistema bancario, en buena medida ajeno al Banco Central, y por tanto mucho más eficiente, seguro y confiable, por lo que el dinero en efectivo, y sobre todo la divisa, entra, se acumula y sale de él con una dinámica envidiable por los bancos del régimen.
“Solo faltaría [para ser absolutamente autónomos] lograr emitir una propia moneda”, me dice alguien que conoce bien la situación, pero también aclara: “Tampoco es necesario, el propio sistema [del Banco Central] los abastece”, en virtud de la corrupción generada por un déficit de efectivo (y de divisas) convertido en negocio por directivos y funcionarios que han sabido sacar ventajas de la situación.
“No hay disponibilidad de efectivo”, dicen, y en cierta medida no mienten, pero todo el mundo sabe que, como el arroz y el azúcar, como el pan y la carne de cerdo, escasea pero hay, aunque solo para unos pocos, y eso se logra quitando, racionando y desapareciendo para muchos, y convirtiendo en privilegio para los mismos de siempre.
Así, el dinero en efectivo, y además las divisas, tan codiciadas y perseguidas tanto o más que el arroz, que el aceite y el huevo, tienen sobreprecio tanto en las calles como en las ventanillas del propio banco donde los límites de extracción solo funcionan para quienes hacen la cola tal como “está establecido”. Para los que entran “por la izquierda” las condiciones son otras.
No es secreto para nadie que hoy para extraer un dólar —de esos que se quedaron “congelados” cuando comenzó el “ordenamiento”— es necesario pagar otro “por debajo de la mesa”, y que para sacar 100.000 pesos cubanos de cualquier banco, aun cuando el límite máximo sean 5.000, solo tienes que pagar unos 10.000 por encima al cajero que te hará “el favor”, y lo hará con tanta eficiencia (y con tanto disimulo) que ni siquiera tendrás que pedir billetes de alta denominación.
“Es que no puedes hacerlo de otro modo en un lugar donde todos te están viendo”, confiesa un trabajador bancario entrevistado bajo la condición de no revelar su identidad. “Los billetes de a 1.000 tienen un color parecido a los de a 10. De lejos se ven iguales. Cuando das un fajo de 100.000 pesos, después que le diste al anterior y a los otros un fajo de 1.000 pesos en billetes de a 10, nadie lo nota. Lo mismo pasa con los billetes de a cinco pesos y los de a 500 (…). No se me ocurre pagar grandes cantidades en billetes menores. Los billetes de alta denominación los reservamos para nuestras cosas”, confiesa esta persona con tal desenfado que da por sentado que solo un tonto no conoce esta realidad.
De modo que salarios, pensiones y extracciones pequeñas la mayoría de los bancos los pagan en billetes de baja denominación, que igual servirán de poco al ser rechazados cuando intenten penetrar, mediante la adquisición de bienes y servicios, en ese sistema bancario paralelo, subterráneo, donde comerciantes minoristas y proveedores no consideran los billetes menores de 100 pesos como dinero “efectivo”.
La situación del efectivo ha sido continuamente denunciada por quienes se han visto afectados. El régimen, hace apenas unos días, le dedicó un programa televisivo en horario estelar que, sin desgranar a fondo el fenómeno con el objetivo evidente de jamás revelar la raíz, solo sirvió para decir que conocen el problema pero que muy poco podrán hacer al respecto, más allá de desplegar ese mismo sistema de control que, lejos de atacar el problema, hace mucho más profunda y compleja la corrupción, cuyo origen no está en las calles (ese apenas es su reflejo) sino en el aparato institucional que le ha servido de amparo por más de medio siglo.
A muchos, la mayoría de los cubanos y cubanas, los que viven de un salario, una pensión o una pequeña remesa, conviene una solución definitiva, quizás hasta una vuelta a los tiempos cuando el caos, con CUC y menos hambre, aparentaba ser menos caótico, pero sucede que los pocos que debieran arreglarlo también, ya sean dueños de mipymes, ya la mano que mueve los hilos en la sombra, son de esos pocos que sacan beneficios personales de un “sistema bancario” paralelo para el cual no existen límites ni para la extracción de efectivo ni para esa divisa que entra en los bancos estatales y que, al momento, posiblemente sin pasar por las bóvedas, ni siquiera por el sistema, sale a escondidas por la puerta de atrás, con dirección a los mismos bolsillos.
El Hambre Nuevo. Francisco Almagro Domínguez: Después de sesenta años de sacrificios, se acostumbra a decir que el régimen tiene tres cosas pendientes con el pueblo: el desayuno, el almuerzo y la comida
Después de sesenta años de sacrificios, se acostumbra a decir que el régimen tiene tres cosas pendientes con el pueblo: el desayuno, el almuerzo y la comida
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Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
19/06/2024
He buscado la raíz semántica de la palabra “jama”. La Real Academia de la Lengua nos dice que es un “cubanismo”, o sea, que solo se usa en la Isla. Como sinónimo muestra féferes. Tampoco la encontré en el Nuevo Catauro de Cubanismos de Fernando Ortiz. Jama se hizo famosa con aquel personaje salido en las redes sociales interrumpiendo a un amigo que hablaba de otra cosa. ¡Aquí lo que hace falta es jama!, gritaba el llamado Pánfilo, cuyo nombre real es Juan Carlos González y era lo que el régimen llama “deambulante crónico” —léase desamparado.
Fue tanta la repercusión internacional por tan simpática valentía, que de inmediato se difundió su adicción al alcohol y la necesidad de ingreso en un pabellón psiquiátrico. Solo un paciente mental alcoholizado podía pedir comida en una sociedad donde se garantiza la alimentación del pueblo, declaró el régimen. Como el viejo adagio enseña que los orates, los niños y los beodos siempre dicen la verdad, Juan Carlos reapareció sobrio unos meses después en la televisión nacional, “recuperado” de sus dolencias psiquiátricas. Pero el daño moral estaba hecho: en la Isla lo que faltaba era “jama” porque había tremenda “íria”, dijo Pánfilo con otra palabra de fácil intuición.
Estos recuerdos no tan lejanos acuden a nuestra mesa de trabajo cuando se dan dos noticias ¿casualmente? coincidentes. Una habla de que Ricardo Cabrisas, ex alto oficial del MININT y el negociador más experimentado, andaba por Rusia a la caza de oportunidades en la industria agroalimentaria. Dos años después de aprobada la Ley de Soberanía Alimentaria, en mayo de 2022, los resultados no se ven todavía según el propio primer ministro, Manuel Marrero. La ley busca, entre sus principales objetivos, que la producción nacional de alimentos sustituya la importación, estimada en casi un 80 por ciento. El escándalo mayor ha sido que Cuba, antigua azucarara del mundo, debe importar el dulce para cumplir la cuota que se entrega a cada cubano. No van bien tampoco el café y los cítricos, en otros tiempos rubros exportables que hoy apenas alcanzan para suplir el mercado interno en divisas.
La otra noticia, si es que lo grotesco puede ser nuevo, se trata del Designado hablando del autoabastecimiento de alimentos. “¡Hay que creérselo!”, enfatiza. De inmediato me recordó a los actores cuando toman la piel de los personajes; tienes que creerte que eres esa persona porque si tú no lo crees, el público menos, dicen los directores de escena. Y la pregunta de quienes oyen la arenga canelista es: ¿Y por qué tengo que creerme algo que no existe? ¿Acaso, compañero Designado, esto es una obra de teatro? ¿Creernos qué cosa, una tarima llena de plátanos, una montaña de sacos de frijoles y arroz, el preterido vasito de leche y el “pan con timba” de la llamada republica mediatizada? Entonces el bocadillo del que hace el papel de presidente en esta obra tragicómica no tiene desperdicio. Le pone la tapa al pomo, que no es de dulces: “cada municipio tiene que guapear su comida y no estar pensando en lo que va a entrar por la canasta”.
El hambre que ha conocido el pueblo cubano por sesenta años no es el hambre clásica, la habitual hambruna subsahariana. No es solo el apetito de quien come una vez al día y mal, como comentan está sucediendo en estos momentos. Es un Hambre Nueva. Desconocida en Occidente. De ahí que los visitantes incautos y los incondicionales del comunismo tropical se crean que el hambre cubana es de cantidades —cada día más exiguas— y no de calidades y opciones. El hambre involucionaria es el hambre de no decidir. Es el hambre direccionada. El hambre de “te toca” y “no te toca”. De no poder satisfacer el cuándo y el cómo. Es Otro quien decreta desde una oficina qué se comerá, cual campesino que decide si echarles boniato o sobras a los animales del corral.
El proceso de la Nueva Hambre comenzó con un argumento de mendaz filantropía: una cartilla —libreta de desabastecimiento— para que todo el mundo consumiera lo mismo. Como si a “todo el mundo” le gustara el chícharo, la pasta de Oca, el jurel —excelente fuente de Omega 3. ¡Pero a mí no me gusta el jurel, tío, que se lo den a los enfermos! Esa pretensión de convertir al ser humano en una “máquina-de-tragar” sigue el mismo patrón aplicado al hombre que en el campo debe producir lo que será distribuido de manera equitativa —¡Ya dije que no me gusta el jurel, concho!
Según la doctrina marxista más acendrada, hay diferencias esenciales entre el obrero y el campesino. Piensan y actúan de manera distinta. El primero depende de medios de producción que les son ajenos. El campesino es, en sí mismo, el medio de producción. El torno nada dice al obrero. De hecho, romperlo es una manera de protestar. Para el campesino la tierra tiene un sentido reverencial. Diríase místico. La conciencia de propietario es única del campesino. Aun cuando la tierra sea en arriendo, el campesino la cuida como suya, pues, aunque el clima y las plagas lo limiten, de él depende dar frutos. Y no por sabido debe obviarse: hay cultivos que necesitan profesionalismo, tesón y experiencia.
De ahí que cada intento de colectivizar masivamente la agricultura haya fracasado en todos los regímenes comunistas, con la hambruna consecuente. La excepción pudieran ser las pequeñas cooperativas, como los kibutz israelitas. Pero en ellos el principio de voluntariedad y autonomía son condiciones básicas para la producción. Tener un ente regulador como “Acopio” es ir en la dirección equivocada, y no solo porque desde la lógica elemental no se puede controlar cosecha, precios y mercado. En una economía disfuncional como la de una sociedad totalitaria lo político sobreviviente ahoga lo económico productivo.
Para luchar contra lo imposible el régimen ha hecho de todo, desde leyes hasta “inventos” que pasaran a la historia universal de la anti-gastronomía. No alcanzarían las páginas para mencionarlos a todos, por demás, bien conocidos. Un dato curioso es que el ministro de la Industria Alimenticia estuvo en su cargo por más de treinta años mientras los experimentos y la “creatividad” de los ingenieros de alimentos nos hacían degustar carnes que no lo son, leches sin proteína animal, panes de viandas y croquetas satelitales —¡muy sanas, pero el jurel sigue sin gustarme, compadre! El hambre genética del socialismo castrocanelista es una de las razones por las cuales cada cubano engorda 20 libras —precisamente, a pan con timba y helado de chocolate por las noches— en los primeros meses de exilio y nunca logre desprenderse del sobrepeso.
Después de sesenta años de sacrificios, se acostumbra a decir que el régimen tiene tres cosas pendientes con el pueblo: el desayuno, el almuerzo y la comida. El vasito de leche es asunto aparte. En Cuba no solo se ha destruido la base agroalimentaria tradicional, el ingenio azucarero, con sus campos y animales. Casi ha desaparecido el batey, según Moreno Fraginals, una institución socioeconómica y cultural en sí misma, algo que el adelantado Hershey vio como una oportunidad de oro para inundar de chocolates el vecino del Norte.
Quienes son herederos del desastre, y piden a la gente “guapear” y no esperar por la canasta —¿qué canasta? ¿La que viene del exilio?— saben que la única solución es desaparecer las trabas, sin excepción, a la producción agrícola y ganadera. De otra manera, no alcanzaran los manicomios ni los noticiarios para impedir que con la palabra “jama” se abra paso el Hambre Nuevo entre las grandes alamedas de los extintos cañaverales cubanos.
* Cuando el presente artículo estaba listo, la noticia de que el chef británico Gordon Ramsay ha grabado recién un capítulo de la serie Gordon Ramsay: Uncharted en La Habana me ha parecido un absurdo, propio del despiste o de la perversidad que nos rodea, que no es de agua. Excelente cocinero al fin, rodeado de pequeñitas, revoltosas, se dirá a si mismo que tantas moscas cubanas deben estar equivocadas.
De la bodega de la Cuba de antes al cuchitril castrista de hoy
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Nat King Cole cantó la figura del bodeguero y Fidel Castro impuso en las bodegas el racionamiento.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
25 marzo 2021
Durante mucho más de un siglo el bodeguero y la bodega del barrio en Cuba fueron una institución muy peculiar integrada al paisaje y la cultura criollos. Tanto, que en los años 50 el chachachá de Richard Egües "El bodeguero" le dio la vuelta al mundo en la voz de Nat King Cole, como auténtica expresión de cubanía, pese a ser cantada por un extranjero (la interpretó magistralmente).
En la bodega de la esquina, como se le llamaba comúnmente, las familias cubanas se abastecían de prácticamente toda la canasta básica, excepto carne fresca, pescados y algunos vegetales, que se compraban en carnicerías, pescaderías y las "placitas".
Pero todo aquello con su imagen cuasi folklórica de bodega y bodeguero, desapareció. Y no porque fueron desplazados por la competencia de supermercados modernos, o porque se modernizaron y cambiaron su fisonomía y su añejo sabor. Fueron destrozados por el comunismo.
Sin castrismo en Cuba habría supermercados (tipo Minimax o Grocery de antes) pero las bodegas tradicionales no habrían desaparecido. Muchas se habrían modernizado, otras no, pero comprar la "factura" semanal (canasta básica) cerca de la casa seguiría siendo cosa muy práctica.
La bodega cubana con el castrismo devino cuchitril que expende apenas diez o 12 productos estrictamente racionados y en cantidades tan bajas que solo alcanzan para una semana o diez días. Están vacías, destartaladas, sucias, muchas de ellas con ratones y cucarachas.
Las imágenes de bodegas que salen de la Isla expresan con crudeza la pobreza, el hambre y el atraso actual del país.
Bodega, un cubanismo
La inmensa mayoría de los cubanos hoy no tiene idea de cómo eran las bodegas cuando Cuba era una "neocolonia explotada por el imperialismo".
Con el significado que tiene en Cuba la palabra bodega, como destaca Fernando Ortiz, es un cubanismo. No significa bodega de barco, ni lugar para guardar vinos como en el resto del mundo hispanoparlante.
La bodega precastrista estaba repleta de mercancías en estantes que llegaban al techo. Además de su función comercial, tenía una función social. Era común la frase: "me enteré en la bodega…" Allí coincidían vecinos del barrio. Conversaban de aspectos familiares, noticias, criticaban al Gobierno, discutían por qué el Habana perdió con el Almendares, o si Puppy García era mejor boxeador que Ciro Moracén. (A propósito, en los años 60 Puppy García tenía un auto de alquiler en una piquera muy cerca de mi casa. Varias veces utilicé sus servicios. Nunca me habló mal de Moracén, con quien peleó varias veces.)
Salvo raras excepciones, las bodegas estaban en las esquinas de las cuadras. Una de esas excepciones se hizo mundialmente famosa. En los años 40 del siglo XX, a mediados de una cuadra cerca de la Catedral de La Habana estaba la bodega Casa Martínez. Muchos clientes se citaban en la "bodeguita del medio de la cuadra" para conversar, tomar cerveza y comer algo ligero. Su dueño de entonces, Angel Martínez, la convirtió en restaurante y nació La Bodeguita del Medio, hoy con siete filiales en Europa y Latinoamérica.
Burras ordeñadas en las bodegas
Ya en la época colonial la bodega y el bodeguero (muchos de ellos españoles), eran muy populares. Fe de ello da el libro De bandera a bandera (From flag to flag), de la estadounidense Eliza Eliza Mc Hatton-Ripley, quien en 1865 fue a vivir a Cuba durante diez años con su familia y dos esclavos, y compró una plantación de caña de azúcar en Matanzas que nombró "Desengaño".
Su libro, publicado en 1889, destaca las "innumerables bodegas pequeñas y cantinas (…) dispersas por los alrededores y calles apartadas, donde los trabajadores blancos y de color comían uno junto al otro pescado frito o sopa de ajo y bebían aguardiente". Y narra que en algunas bodegas "se mantenían burras atadas al mostrador y se ordeñaban allí mismo para vender la leche a inválidos y personas de digestión delicada. El café que se servía en esas mismas bodegas era rico y delicioso".
Volviendo a la República, la bodega vendía arroz, granos, papas, jamón, quesos, confituras, café, aceite y muchos otros alimentos, dulces finos, turrones, chocolates. También champú, cuchillas de afeitar, jabón, detergente, desodorante, talco, pasta dental, perfumes baratos, betún, cordones de zapato, papel, sobres para cartas, curitas, hilos y agujas, limas y pinturas de uña, brillantina para el cabello y muchos otros productos.
O sea, el bodeguero abastecía de casi todo a las familias. Tenía cartuchos de hasta 25 libras para envasar, y papel parafinado para envolver manteca, jamón, chorizos, aceitunas, pasas y alcaparras. La mayoría de las bodegas contaba con una barra en la que se podía tomar cerveza, ron, vino o refrescos y comer "saladitos", mientras se jugaba al cubilete. Tenían mensajeros para llevar las mercancías a domicilio.
En Navidades y fin de año el bodeguero obsequiaba a sus "marchantes" (así le llamaban muchos bodegueros a sus clientes habituales, palabra de añejo origen en España) sidras, botellas de vino o turrón español.
Y otro detalle, el bodeguero no se limitaba a estar "entre frijoles, papas y ají", como dice la contagiosa canción de Egües, sino que hacía hasta de banco. Si un cliente necesitaba con urgencia hacer efectivo un cheque el bodeguero lo hacía. O le prestaba el dinero y lo anotaba en su cuenta, pues las "facturas" por lo general se pagaban mensualmente. El bodeguero les fíaba, les concedía crédito a sus clientes y anotaba en una libreta lo que iban debiendo.
Además, a los niños más grandecitos les gustaba que los enviaran a "hacer un mandado" a la bodega, pues podían pedir "la contra" y el bodeguero les obsequiaba caramelos, bombones o galleticas.
Llegó la libreta de la bodega
Así fue la bodega cubana hasta la llegada del socialismo, sobre todo hasta marzo de 1968, cuando Castro I dio jaque mate a la economía de mercado. Estatizó las 11.878 bodegas de la Isla, como parte de los 57.280 pequeños negocios privados que confiscó o eliminó. E inventó la libreta de la bodega o cartilla de racionamiento.
¿Qué "dan por la libreta" en las bodegas de hoy? Según cifras oficiales: siete libras de arroz per cápita, medio litro de aceite, media libra de frijol negro y media de frijol colorado (cuando los hay), tres libras de azúcar blanca, y tres de azúcar sin refinar, una libra de pollo, diez huevos, un paquetico de café de cuatro onzas, y 30 panecitos redondos de 80 gramos cada uno, que solo alcanzan para un tercio o menos de un mes . También un paquetico de sal trimestralmente para toda la familia. Y leche en polvo para niños menores de siete años y compota para menores de tres años. Y punto.
Para alimentarse el resto del mes hay que "inventar". Sumergirse en el mercado negro, cada vez más escaso y caro. Incluso ya ni con dólares se puede comprar alimentos en las shopping. No los hay, o son demasiado caros. Otra solución es robar ganado, o en los centros de acopio, almacenes y fábricas procesadores de alimentos.
Paradójicamente, la escasez está comenzando a rescatar de alguna manera la función social de las bodegas de antaño. Los "marchantes" ahora protestan a toda voz en las bodegas cuando no han llegado los alimentos necesarios. Culpan abiertamente a Miguel Díaz-Canel, califican de "tremenda mierda" a la Tarea Ordenamiento, denuncian lo bien que comen los dirigentes.
En resumen, el bodeguero cubano de hoy puede repetir: "Aprended flores de mí/ lo que va de ayer a hoy/ que ayer maravilla fui/ y hoy sombra de mí no soy", del poema de Góngora dedicado al marqués Flores de Ávila hace exactamente 400 años.
Y sí que hay que aprender.
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Cafeterias donde al café con leche lo acompañaba el pan con mantequilla y otros acompañantes; las fotos son de cafeterias de ¨pùeblo de a pié¨ ; no son fotos de las dos cafeterías El Carmelo (El de Calzada y el de 23 en El Vedado), Potín, la del Hotel Hilton, la del Hotel Capri, etc. y ni siquiera las de los varios Ten Cents que habían en La Habana
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Un fritero en plena labor
Una fonda
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LA BODEGA CUBANA EN VARIAS ÉPOCAS ANTES DE LA DICTADURA DE LOS CASTRO
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SUPERMERCADOS O MINIMAX
Minimáx en una calle de La Habana; quizás uno entonces localizado en la calle San Lázaro
Parqueo del Supermercado de 17 y K en El Vedado en dos épocas
Supermercado de 17 y K en El Vedado
Supermercado de Carlos III construido en 1957
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NNota del bloguista de Baracutey Cubano
Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola, eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 65 años, sino por distintas razones; veamos algunas:
1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo, el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.
2) En Cuba se intentó por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano.
3) Finalmente, los cubanos estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar), al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen: Los cubanos éramos un poco sibaritas dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos.
En el mencionado librito y en el Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional.
Para muchos de los que hemos escogido vivir en Cuba..., el signo de la desesperanza se ha convertido en una constante, las expectativas de un cambio que acerque nuestra existencia a cierta zona de seguridad económica son improbables..., el factor económico marca de forma determinante la permanencia o no en la isla.
Las fronteras reales y a la vez simbólicas se ensanchan y cada día asistimos a un fenómeno que actúa como un agujero negro que absorbe la esperanza y marchita la fe.
Gran parte de los cubanos ubican sus opciones y proyectos de vida fuera de la isla.
Las aulas de las universidades comienzan a sentir la ausencia..., los jóvenes han perdido el interés por estudiar..., no existe una relación proporcional entre formación y expectativas de seguridad económica..., en el artículo SUEÑO MIGRANTE, publicado en el periódico SIERRA MAESTRA de fecha 27 de abril de 2024..., se realiza un análisis profundo sobre aspectos relacionados con el impacto de la emigración en Cuba y es desconcertante como a partir de la aplicación de la dinámica sicológica de los cinco deseos en un grupo de niños, el centro de sus respuestas fue
"SALIR DEL PAIS" (recomiendo leer este artículo)
La migración es un fenómeno devastador para la Cuba actual..., y muchos los justifican como que es un fenómeno global que afecta a todos y es cierto..., pero la emigración en Cuba tiene tintes muy peculiares que necesitan ser abordados desde una perspectiva real. Las aulas están marcadas por la emigración..., las ciudades también sienten la ausencia de habitantes, la emigración y la crisis económica han poblado de silencio los espacios públicos y no hay segmento que escape a este fenómeno, el impacto en los centros de trabajo vinculados a la gestión estatal es alarmante, estos centros laborales han perdido más del 40% de su fuerza laboral, la salida del país de profesionales altamente capacitados, unido a la búsqueda de empleos en un sector privado que ofrece mayor remuneración salarial y garantías, están al borde de hacer colapsar servicios básicos como salud y educación.
La inflación que hoy ubica al dolar en el mercado informal de divisas en 400 CUP por 1 USD es algo bochornoso y el estado no ha logrado concretar ninguna acción que pueda revertir esto, debería quedar abolido el calificativo de MERCADO INFORMAL DE DIVISAS..., pues es ese mercado el que dicta los parámetros económicos en Cuba..., pero lamentablemente desde el plano oficial se siguen contemplado los parámetros de inflación a partir de un cambio monetario de 120 CUP por 1 USD, y esto deja ver con total claridad el desfase entre gestión estatal y realidad..., el prismas que utiliza el estado para asomarse a la realidad dista mucho de lo que realmente ocurre y lo más lamentable es que en espacios privados la gran mayoría de los funcionarios públicos reconocen el fracaso de la gestión estatal..., mientras que en espacios oficiales sus discursos plantean la resistencia como única opción y los cuestionamientos de la realidad no superan un análisis epidérmico que solo intenta maquillar el desastre..., desastre que se ha convertido en norma y que asfixia al ciudadano común...,este juego de apariencias ha socavado la credibilidad del estado y ha ampliado el margen de desconfianza, provocando un marcado desinterés del ciudadano común con todo aquello que tenga relación con la gestión estatal.
Las frases de turno son ese reservorio popular que sirve de radiografía perfecta para comprender el punto exacto donde nos encontramos:
- Este barco se hunde, esto no da más, esto no lo salva nadie, esto se jodió...
A pesar de lo radical de estas frases..., muchos dejan entrever cierta nostalgia por aquello que una vez fuimos y que nos hacía sentir orgullosos.
Es cierto que la pandemia provocó el colapso de la economía mundial..., y que Cuba es un país marcadamente vulnerable en términos económicos, pero también es cierto que el estado cubano implementó una serie de medidas que no aportaron los resultados esperados y que aún sin ofrecer resultados siguen allí como muestra de su ineficiencia..., UN EJEMPLO ES LA BANCARIZACIÓN..., a más de un año de su implementación..., el ciudadano común
sigue durmiendo frente a los cajeros automáticos para obtener su miserable salario y las mejoras prometidas en cuanto a conectividad y pago electrónico nunca llegaron, tampoco el estado tiene el poder suficiente para hacer cumplir la ley para que MIPYMES y nuevos actores económicos acepten pagos en transferencias..., a esto se le suma la MALDICIÓN CÍCLICA DE LOS APAGONES que sufrimos los que vivimos fuera de la capital..., ahora en otra de sus infinitas temporadas, los apagones nos aplastan hasta con 16 horas diarias sin electricidad..., nuestras vidas se paralizan, nuestros proyectos se congelan, la economía familiar sufre, el desgaste sicológico por la falta de electricidad es abrumador, las familias cambian de horarios para realizar las labores doméstica: Se cocina de madrugada, se lava de madrugada, si limpia la casa de madrugada, el desgaste físico es considerable y la falta de motivación es aún mayor... CON QUE FUERZAS UNA MAESTRA O UNA DOCTORA QUE HAN PASADO LA MADRUGADA COCINANDO...,van a enfrentar la jornada laboral???
Después de la revolución industrial es imposible concebir el desarrollo de un país sin electricidad..., y los planes a corto, mediano y largo plazo no apuntan a la solución de un aspecto tan sensible como la disponibilidad eléctrica..., aspecto que es determinante para el destino de la nación.
En semejante situación cómo pueden los jóvenes apostar por un futuro dentro de la isla???
Frente a estas circunstancias son pocos los que contemplan a Cuba dentro de sus opciones de permanencia..., para los jóvenes de la era digital la necesidad de resultados inmediatos extermina el componente SACRIFICIO..., y de poco sirven las clases de historia que relatan un pasado glorioso... LOS JÓVENES NO NECESITAN EL PASADO..., la inmediatez es su signo generacional..., su entorno es el aquí y el ahora y para ellos la CUBA DE AHORA..., no ofrece OPCIONES.
Y así..., en esa fuga perenne nos deshacemos..., a estas alturas no creo que sea posible juntar los fragmentos de lo que una vez fuimos..., una opción sería reconstruir..., pero con que manos reconstruimos???
El potencial humano es determinante para esto y aquí está en fuga..., esperando una tabla de salvación que para muchos se traduce en un pasaporte español, coyote y travesía, reunificación familiar o un parole. Estás son las luces salvadoras con las que muchos cubanos sueñan iluminar el túnel.
"UN PAÍS SIN JÓVENES..., NO ES UN PAÍS"
(Lunes 13 de mayo 13 horas continuas de apagón, martes 14 de mayo 13 horas continuas de apagón, miércoles 15 de mayo 16 horas continuas de apagón, jueves 16 de mayo 16 horas continuas de apagón, no exagero, literalmente ocurre así.)
Todos se han ido, la gran estampida inició cuando se vino abajo el muro..., la cortina de hierro se hizo delgada, transparente..., dejó pasar la luz y surgió un camino..., otro camino.
Todos se han ido..., y la palabra TODOS parece radical, demasiado absoluta..., hagamos pues radiografía, scanner..., revisemos los cimientos, miremos en la superficie, también en lo profundo, miremos al interior de los que gritan consignas, sostienen antorchas y desfilan poseídos por la euforia, muchos de ellos también preparan su equipaje, miremos..., dejemos testimonio de este tiempo..., todos se van, sino es TODOS, es casi TODOS..., muchos, DEMASIADOS.
Todos se han ido..., de forma física o en escape silente..., todos se marchan, sus cuerpos están, pero su mente atraviesa desiertos, ríos y fronteras.
Todos se han ido, quedan pocas raíces, viejas raíces , mis padres y sus raíces, otros padres y sus raíces, algunos tíos y sus raíces..., quedan pocos abuelos que sobreviven aferrados a sus raíces. Escasas son las raíces jóvenes que atraviesan los cimientos de la isla..., el suelo es demasiado agreste, difícil oficio el de florecer sobre una roca.
Todos se han ido..., toda familia tiene un agujero, un parche, un descocido. Una madre agoniza por la ausencia, otra se prepara para encender velas e invocar a los santos protectores de las travesías, un padre cierra los ojos y detiene el tiempo en un abrazo, la abuela entrega su último beso, sabe que el tiempo no perdona, no existe la posibilidad de otro encuentro, para ella este es el adiós definitivo.
Y el potaje de frijoles negros nunca más será un encuentro compartido y el arroz con leche será un oasis del recuerdo donde no cabe el olvido.
Todos se han ido..., los perfiles de Facebook cambian de ubicación drásticamente, todos se mudan, cambian domicilio, no se despiden, no dejan rastro, se van y otra vez nacen, se reinician como Windows y cuando escriben no se despiden con un beso, lo hacen con..., kisses.
Todos se han ido..., las noches son cada vez más silenciosas, las cenas de fin de año se sirven en mesa para uno o para dos, en los días de cumpleaños tu mismo cantas las felicidades, tu mismo soplas la velita y el cake dura semanas..., no hay con quien compartirlo.
Todos se han ido..., y despedirán sus muertos desde la distancia, no podrán entregar el último beso..., no llegarán a tiempo para el adiós definitivo, no pondrán rosas sobre el féretro..., y tendrán que conformarse con la agónica posibilidad de que quizás..., un día, puedan sostener en sus manos la urna y sentir el peso de las cenizas de quien les dio la vida. Y en silencio pedirán perdón por la soledad, por la partida.
Todos se han ido..., y hay quienes hablan de victoria..., mientras la mayoría vive en la derrota, en la perdida irremediable..., en la pausa profunda donde muere la vida, donde se escurre el tiempo sin remedio, sin solución posible.
Todos se han ido..., allá, están allá, en cualquier parte, lejos..., la mayoría solos..., viviendo del recuerdo, divididos, fracturados, ansiosos de reencuentros, pensando en el regreso. En qué regreso..., si se han ido definitivamente, tiraron la brújula, tacharon la isla de su mapa, incluso..., para algunos la isla cambio la cerradura..., ya no hay forma de traspasar la puerta, no hay forma.
(Hoy me levanté con ganas de abrazarte pero te has ido..., hoy me comería tu arroz con calabaza, el peor arroz del mundo..., pero te has ido, hoy no protestaría porque trajeras dos sacos de ropa para lavar, pero te has ido..., hoy toleraría el reguetón de tu móvil y hasta te haría dos recargas sin poner mala cara, pero te has ido.)
La obra que acompaña el post es del artista pinareño. Lester Campa.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz