Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
lunes, marzo 06, 2023
Roberto Álvarez Quiñones: El régimen de Cuba obtiene una tasa de ganancia de un 717% en cada kilogramo de pollo que le compra a los granjeros de EEUU.
¿En qué país un salario no alcanza para comprar un pollo congelado?
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El régimen de Cuba obtiene una tasa de ganancia de un 717% en cada kilogramo de pollo que le compra a los granjeros de EEUU.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Miami
04 marzo 2023
Juan, un cubano residente en Miami que percibe el salario mínimo en Florida, que actualmente es de 11 dólares la hora, o sea, 1.906 dólares mensuales si trabaja 40 horas semanales al año, entra en un supermercado, coge un pollo entero ya asado, calientico y muy bien sazonado, que pesa 5,3 libras (2,4 kilogramos) y paga 6.20 dólares en la caja registradora, equivalentes al 0,32% de su salario mensual.
Pedro, un cubano residente en La Habana, con un salario mínimo de 17 dólares mensuales (diez centavos de dólar por hora), equivalentes a 2.100 pesos cubanos, entra en una shopping, observa que hay pollos y al ver el precio se queda estupefacto: 21.70 dólares, equivalentes a 2.669 pesos cubanos. Cuesta 569 pesos más (27% más) de lo que él gana en un mes de trabajo, es decir 4.62 dólares más que su salario total en dólares si comprase los dólares en una CADECA a 123 pesos por dólar. Porque en el mercado informal el cambio está a 180x1. El pollito le saldría en 3.906 pesos, casi el doble de lo que él gana.
Veámoslo ahora de otra manera. Es como si Juan, el de Miami, se viera obligado a pagar 2.274 euros, equivalentes a 127% de su salario mensual de 1.906 dólares, por el mismo pollo de 5,3 libras, sin cocinar. Juan habría pedido prestados 514 dólares para así completar los 2.420 dólares que le costaron los euros adquiridos, a razón de 0.94 euros por dólar. Y todo eso porque la Casa Blanca decidió que en EEUU los pollos y todo alimento no racionado se venda en euros u otras divisas extranjeras, y no se acepten dólares.
La mafia castrista lucra con el pollo importado, y no lo produce
No es este el comienzo de un cuento de ciencia ficción. Eso ocurre ahora mismo en Cuba. Y se cae de la mata una pregunta: ¿No es menos costoso y mejor para la economía cubana producir pollo que importarlo? Claro que lo es. Así se hizo siempre antes de caerle al país la plaga castrista-comunista. Estas importaciones de pollo congelado no se justifican económica y comercialmente, ni cubanamente hablando.
El economista cubano Pedro Monreal, residente en la Isla, mostró recientemente en las redes sociales que el precio del pollo congelado comprado por Cuba a EEUU en diciembre de 2022, tuvo un precio de 1.26 dólares el kilogramo, un precio más alto que el vigente hace un año (0.87 dólares).
Pero eso no es problema ninguno para GAESA, el monopolio transnacional GAESA (con sede en Panamá y no en La Habana) que controla todo el comercio en divisas de Cuba. Simplemente multiplica por siete el precio de importación y sube a las nubes el precio del pollo para su propio beneficio, pues esa corporación de los militares castristas, oficialmente extranjera, no rinde cuentas al Estado cubano, ni al Partido Comunista, ni a nadie en la Isla. Nadie puede auditar sus ingresos y sus ganancias. Al Capone queda como un mediocre aprendiz ante esta claque mafiosa castrista
Pero hay más: una buena tajada de esas ganancias vuela hacia bancos ubicados en paraísos fiscales, donde muchos bancos sirven para el lavado de dinero. Allí testaferros cubanos, o extranjeros, alquilan sus nombres como supuestos titulares de cuentas privadas millonarias de los generales, coroneles y otros ladrones civiles que conforman la crème de la crème del castrismo.
Se da hoy la aberración de que un país básicamente agrícola como Cuba es hoy a nivel mundial uno de los mayores importadores de carne de pollo de EEUU, actualmente la mayor fuente (por no decir la única) de proteína animal que tienen hoy las familias cubanas.
De haberse invertido en Cuba 2.663 millones, sobrarían los pollos
Por supuesto que no habría que importar ni un solo pollo "americano", mexicano, o brasileño si los 2.663 millones de dólares pagados por el régimen a los granjeros de EEUU desde 2001 por la importación de pollo se hubiesen invertidos en la agricultura cubana, en pagarles precios justos a campesinos y cooperativas cubanos, otorgarles créditos con bajos intereses a los criadores de pollos, e invertirlos en equipamiento tecnológico y la infraestructura avícola nacional.
Sin embargo, en los últimos 21 años, hasta 2022, la cúpula dictatorial ha comprado a los farmers estadounidenses (sobre todo de Kansas) más de 3,2 millones de toneladas de pollo congelado. En 2021 se importaron 307.600 toneladas a un costo de 280 millones de dólares. Y en 2022 se compraron 277.392 toneladas, que costaron a Cuba 295 millones de dólares.
Con ese enorme capital enviado a EEUU de casi 2.700 millones de dólares, que hizo más ricos a granjeros de EEUU, invertido en el sector avícola cubano hoy no le "tocaría" a cada ciudadano cuatro onzas de pollo al mes por la cartilla de racionamiento. Ni habría que comprar moneda extranjera a precios exorbitantes para adquirirlo en las shopping, o pagar precios prohibitivos en el mercado negro para comer una cantidad ridícula de pollo al mes.
El régimen le carga a la diáspora cubana su ganancia obscena
Cuando era "explotada por el imperialismo" Cuba se autoabastecía ampliamente de carne de pollo (y de res, de cerdo, pescados y mariscos, leche, huevos, viandas, hortalizas, frutas tropicales, café, y tabaco) y le sobraba, al punto de que recibía felicitaciones de la FAO por ser el país mayor exportador de alimentos de América Latina en proporción a la cantidad de habitantes.
Pero Cuba fue "liberada" y, luego de 64 años de construir el "futuro luminoso" prometido, la Isla es incapaz de producir siquiera carne de pollo, la más fácil y económica de obtener desde los tiempos de Babilonia. De las 317.000 toneladas de pollo consumidas en 2018 (no existen cifras posteriores) la agricultura cubana solo produjo 8.200 toneladas y con el sacrificio de "gallinas decrépitas" (ya muy viejas). El otro 97,5 % hubo que importarlo. Y hasta esas gallinas viejas están disminuyendo. Economistas calculan que hoy Cuba produce anualmente menos de 2.500 toneladas de carne avícola, para 11 millones de cubanos.
Y hay aquí algo muy importante que conviene destacar: los millonarios de GAESA (son los que mandan en Cuba) le pasan de hecho a los emigrados cubanos (90% radicados en EEUU) el exorbitante precio de ese pollo que se vende en el monopolio comercial minorista de su propiedad.
En el mundo normal (economía de mercado) un margen de ganancia del 10% se considera bueno, y de un 20% se considera muy bueno. Usted invierte 100 dólares y recibe 120 dólares, o sea, obtiene 20 dólares de ganancia. Pues bien, créase, o no, la tasa de ganancia de GAESA con este pollo importado supera el 700%, una de las más escandalosamente altas del mundo, si no la más. Vimos que el régimen paga 1.26 dólares por kilogramo a EEUU. Si a ese costo de importación le sumamos, digamos, 0.40 dólares por kilogramo por la transportación, el almacenamiento refrigerado del pollo y la empleomanía de las shopping, tenemos que el costo total es de aproximadamente 1.66 dólares por kilogramo.
Pero el precio de venta a los consumidores cubanos es de 9.04 dólares el kilogramo, lo cual arroja una ganancia de 7.38 dólares por kilogramo de pollo. O lo que es lo mismo, GAESA y el alto mando dictatorial obtienen una tasa de ganancia de un 717%, algo así como 36 veces mayor que una ganancia de un 20%.
Si la "revolución cubana" fuera tan ejemplar, generosa y altruista como la dibujan Andrés Manuel López Obrador, Lula da Silva, Alberto Fernández y Gustavo Petro, el precio al público del mismo pollo "americano" sería de 1.99 o 2.00 dólares el kilogramo y los "revolucionarios" en el poder obtendrían de todas formas una magnífica ganancia de un 20%.
Para terminar, nada mejor que lanzar al aire esta pregunta: ¿sabe alguien de algún otro país del mundo en el que un pollo de 5,3 libras sin cocinar cueste más que un salario mensual?
Si existe ese país, lo invito a que nos lo haga saber en el espacio de abajo dedicado a los comentarios.
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Observen como el 100 % de las carnes refrigeradas (res y pollo en particular) que consumía el pueblo cubano eran de producción nacional. El pollo vivo también se compraba en diferentes establecimientos y luego se mataba, desplumaba, evisceraba, preparaba y cocinaba en la casa.
Roberto Álvarez Quiñones: 'Pioneros contra el comunismo, robaremos todo lo que podamos'. 'Hoy, sin el robo agrícola y pecuario, millones de cubanos no podrían alimentarse, cuando a los nueve o diez días se acaba lo poco que reciben por la libreta mensualmente.'
'Pioneros contra el comunismo, robaremos todo lo que podamos'
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'Hoy, sin el robo agrícola y pecuario, millones de cubanos no podrían alimentarse, cuando a los nueve o diez días se acaba lo poco que reciben por la libreta mensualmente.'
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Miami
18 diciembre 2022
Cuando el aventurero argentino Ernesto Guevara en su carta a la Conferencia Tricontinental de La Habana (1966) enunció las características del "hombre nuevo revolucionario", dijo que debería ser "una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar", pero olvidó un detallito: también necesariamente debe saber robar de todo, como sea, y sin que lo capturen nunca.
Es eso lo que ocurre en Cuba hace décadas, agravado ahora con la crisis ya terminal del castrismo. Se roba de todo en todas partes. Y a más hambre, más productos agrícolas y pecuarios desaparecen de las granjas estatales y de fincas privadas.
¿Y quiénes roban? Precisamente, son todos "hombres nuevos". Los que de niños eran obligados a jurar cada mañana escolar: "Pioneros por el comunismo, seremos como el Che".
¿Hay robos masivos en los campos de Argentina, Perú, Ecuador o Costa Rica? ¿Por qué en Cuba sí?
Para empezar, nunca antes hubo en la república "burguesa" cubana robos masivos en los campos. Pero 65 años después hay hambre, y la mafia gubernamental encabezada por Raúl "El Cruel" (que en 2007 prometió un vaso de leche para cada cubano), en vez de liberar a los campos del acogotamiento comunista para que haya más producción agropecuaria, lo que hace es organizar patrullas paramilitares para impedir lo robos campo adentro. Total, al final esos patrulleros "revolucionarios" roban más que los aficionados individuales. Y si son sorprendidos saben "mojar" con viandas y frutas a sus captores, y si te vi no me acuerdo.
¿Son ladrones, o comerciantes furtivos hijos del comunismo?
Hoy el hambre golpea duro en la Isla y los antiguamente llamados "asaltantes de caminos" en la manigua cubana constituyen hoy una sui generis red furtiva de comercio privado agrícola mayorista, que el comunismo ha sido incapaz de crear.
Por eso los cubanos sin daño antropológico en su cerebro no critican los robos agropecuarios, ni "chivatean" a sus autores. Los consideran sus salvadores. Constituyen una de las dos principales fuentes abastecedoras del mercado negro, el que en verdad alimenta, viste y calza a los cubanos.
La otra gran fuente son los campesinos que se arriesgan a ir a la cárcel o recibir multas exorbitantes por no cumplir con la entrega del 80% de sus cosechas al Estado, y venden "por la izquierda" parte de sus cosechas.
Fluyen desde la Isla los reportes de periodistas independientes sobre el aumento exponencial de los robos en granjas estatales y también a campesinos y usufructuarios de tierras. Hace unos días se supo que en la granja estatal La Cuba (unas 4.000 hectáreas) pululan los robos de plátanos y platanitos. Policías locales confiscaron cerca de 70.000 libras de plátano fruta robadas allí, que iban en tres camiones para el mercado negro. En otros dos municipios avileños (Primero de Enero y Bolivia) fueron decomisadas otras 90.000 libras de plátanos.
Pero los avileños mayormente aplauden esos robos. Si no fuera por los plátanos robados que compran en el mercado negro, muchos no los podrían comer, pese a que allí se cosechan, pues en gran parte son llevados a los restaurantes y hoteles de GAESA en todo el país. Otros van para la casta militar y civil dictatorial, sus familias y allegados, y otros se los cogen los policías para su consumo y para revenderlos a sobreprecio.
Claro, no solo plátanos salen por la "puerta de atrás" de las granjas. Un campesino, que prefirió no dar su nombre, dijo al periodista independiente Osmel Ramírez, en Holguín: "Como ya no hay puercos, roban más reses". En Camagüey se roban entre 30 y 120 vacas diariamente, según reportes oficiales, que abastecen el mercado negro de La Habana, Varadero, y otras ciudades.
Sin el robo de vacas en Cuba, prácticamente solo los turistas extranjeros y los vividores en el poder podrían comer carne bovina. Ya muchos cubanos casi han olvidado a qué sabe un buen filete de res. Infinidad de niños y adolescentes nunca lo han probado. En 1958 había en Cuba 6,6 millones de vacunos para 6,5 millones de habitantes, y hoy hay 3,6 millones de vacunos para casi el triple de habitantes, y en el puro hueso de flacos. Actualmente el consumo per cápita de carne vacuna en Cuba es inferior a las 1,2 libras mensuales en Gambia, el más bajo de Africa.
"Todo es según el color del cristal con que se mira"
Los robos afectan también a campesinos, incluyendo agresiones con lluvias de piedras para llevarse el botín, como le pasó hace unos días a Jorge Virella, dueño de una finca en Ciego de Avila. "Anoche casi me matan", dijo el agricultor. "Los plátanos ya están raquíticos y el robo de racimos empeora la cosa. Vienen los bandoleros en carretones y te comen a pedrá limpia".
Es triste esta pérdida de valores ancestrales en la sociedad cubana, y el surgimiento de "valores" emergentes nada plausibles, pero es que resultan de vida o muerte. Es lamentable porque no importa si unos ladrones roban a pedradas y otros lo hacen silenciosamente, al final el resultado es el mismo. En ambos casos se apropian de bienes ajenos.
Pero, mucho ojo, es la dictadura misma la que compulsa a robar. Eso modifica el prisma para la percepción cubana del "robo alimentario". ¿Es delito, o no lo es? Y aquí cobran una vigencia abrumadora los versos del poeta español Ramón de Campoamor: "En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira".
Porque el robo va contra la decencia, la ética, la moral, y la ley (en países normales). Y lanzarle piedras a un campesino para robarle es obviamente un delito de agresión y un abuso. Pero ante el hambre por la incapacidad socialista de producir alimentos, emerge la necesidad aberrante de sacarlos entonces de los campos a como dé lugar, subrepticiamente, o "a lo descarao".
Defensa propia de los "de abajo" contra los "de arriba"
Y esa práctica del hurto para comer y subsistir devino derecho cubano de defensa propia de los abusados de "abajo" contra los abusadores de "arriba" parodiando al escritor mexicano Mariano Azuela. Este sui generis derecho popular de defensa propia de los de debajo solo desaparecerá cuando se desmantele de raíz el absurdo modelo comunista.
En fin, el vandalismo en los campos cubanos es otro "logro de la revolución, tan cubana como las palmas", como la vendió al mundo el encantador de serpientes Fidel Castro, y que hoy hasta en Washington no pocos encantados escorados a babor siguen venerando.
Hoy, sin el robo agrícola y pecuario, millones de cubanos no podrían alimentarse cuando a los nueve o diez días se acaba lo poco que reciben por la "libreta" mensualmente. Además, los robos impiden que se pudran en los campos miles de toneladas de productos porque el monopolio Acopio no tiene camiones suficientes, o gasolina para ir a recogerlos. Y porque el régimen no permite que los campesinos lleven sus productos ellos mismos a las ciudades y los vendan por su cuenta antes de que se pudran.
Al final, argumentos a un lado, sin duda alguna cuando en Cuba se roban productos en una granja estatal se cumple lo de "ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón", pues se roba al mayor ladrón de la nación, al Estado comunista y la cleptocracia mafiosa que lo mangonea y vive la dolce vita a costa del hambre y la pobreza de la población.
Porque quienes sí roban de verdad en grande, sin límites, e impunemente, son los vividores de la cúpula dictatorial. ¿De dónde salen los almuerzos y cenas a lo Calígula en sus madrigueras amuralladas? ¿De la "libreta"? ¿De los desabastecidos agromercados? ¿Tienen acaso sueldos de 2.000 o 4.000 dólares mensuales para comprar en las shopping todo lo que sirven en sus festines?
La conclusión aquí más elocuente no puede ser para calibrar el futuro luminoso que prometieron los Castro Ruz y el Che. Sean silenciosos o violentos los robos en los campos, lo que cuenta es que sus protagonistas son "hombres nuevos", hijos legítimos del comunismo que no hace demasiado tiempo, aunque obligados a alabar al asesino de La Cabaña, muchos de ellos habrían preferido decir la verdad: "Pioneros contra el comunismo, robaremos todo lo que podamos".
Roberto Álvarez Quiñones escribe que los cubanos no van a alimentarse con payasadas 'soberanas' aunque Manuel Marrero, primer ministro y coronel de inteligencia haya creado la Comisión Nacional de Soberanía Alimentaria
Los cubanos no van a alimentarse con payasadas 'soberanas'
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Hace unos días, Manuel Marrero, primer ministro y coronel de inteligencia, anunció en Cuba la creación de la Comisión Nacional de Soberanía Alimentaria.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Miami
03 diciembre 2022
A los historiadores siempre se les escapa un detalle clave a la hora de estudiar académicamente el marxismo-leninismo, o el fascismo. Ambas doctrinas consideran que las masas populares son ignorantes, tontas o estúpidas.
No importa que la vida y las evidencias científicas digan lo contrario. Porque una cosa es engañar a personas y otra es que, por haber sido engañadas, esas personas sean estúpidas. Se le atribuye a Abraham Lincoln esta genial conclusión: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo".
Sin embargo, los marxistas en particular siguen insistiendo en que "la gente" es ignorante y todo lo demás. Armado con ese dogma, Lenin llevó a la práctica el experimento diseñado por Karl Marx que terminó costando a la humanidad más de 120 millones de muertos (según las investigaciones posteriores a la publicación en 1997 del Libro negro del comunismo), además de mucho sufrimiento, atraso y pobreza en 35 países de Europa, Asia y América.
El mariscal Hermann Goering, segundo hombre en la jerarquía nazi, en el juicio de Nuremberg, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, dijo: "Con voz o sin ella, al pueblo siempre se le puede llevar hasta el punto que sus dirigentes quieran".
Al compás de esa misma música Fidel Castro se dedicó a mentir todo el tiempo. Y lo siguen haciendo sus sucesores en "la continuidad". Pero mi propósito aquí no es teorizar, sino destacar cómo en consonancia con esta premisa marxista-fascista de "la idiotez popular masiva" el régimen de Raúl Castro insiste en querer a estas alturas tomarle el pelo a los cubanos.
"Ahora sí vamos a construir el socialismo"
Hace unos días el primer ministro castrista, el coronel de inteligenciaManuel Marrero, anunció la creación de la Comisión Nacional de Soberanía Alimentaria (CNSAL), para "quitar trabas al sector campesino", y que se cumpla la ley de igual nombre aprobada en octubre pasado (2022).
El rollizo premier dijo que el propósito es que "no quede un patio, una parcela o un pedazo de tierra sin sembrar". Desgarrándose las vestiduras (como se decía en la Roma imperial), Marrero aseguró que ahora sí ya "no habrá espacio para discursos y promesas, y resultados en números que no se vean en la mesa".
Escenificó un deja vu. En 1987 Fidel Castro, en uno de sus arrebatos histriónicos tipo Mussolini, exclamó: "Ahora sí vamos a construir el socialismo". Y mucha gente (¿tonta?) luego se burlaba sotto voce: "Y entonces, comemierda, ¿qué hemos estado haciendo hasta ahora?".
El coronel Marrero no aclaró cómo una comisión de barrigas-llenas (así llaman en la Isla a los burócratas castristas) cubrirá de manjares abundantes las mesas cubanas. Se trata de otro truco para aplacar los ánimos ante la agobiante escasez de productos agropecuarios, que insufla cada vez más vapor a la caldera social, siempre en peligro de estallar.
¿De qué soberanía habla este jerarca de un gobierno que entrega las mejores tierras a argentinos y otros extranjeros para producir libremente en los campos, en vez de entregarlas a sus propios ciudadanos?
Décadas antes de la Revolución Francesa (ojo, liberal burguesa, que no estatista socializante) Jean-Jacques Rousseau precisó que la soberanía de un país es el pueblo mismo, radica en él. Ningún rey, Estado o Gobierno es soberano per se de nada. El único soberano es el pueblo, que elige en las urnas a quienes lo representan, se encargan de los deberes públicos y son los servidores del soberano. No al revés, como ocurre bajo regímenes totalitarios. Para el gran pensador franco-suizo la soberanía popular garantiza que "domine siempre el interés común sobre el interés particular".
En cambio, se invirtieron apenas 1.218 millones de pesos precisamente en la agricultura, la ganadería y la silvicultura. Se invirtieron 318 millones de pesos en la pesca, fundamentalmente para la exportación, y 296 millones en la industria azucarera, que produce ya menos que durante la Guerra de los Diez Años.
O sea, la dictadura hace cuentos y más cuentos mientras solo invierte el 7,6% del total nacional en el sector agrícola y pecuario, y 12 veces más en edificar hoteles para enriquecer aún más a los militares mafiosos que usurpan el poder. Además, la tasa de ocupación hotelera en Cuba en el primer semestre de 2022 fue de un 14,4%, una de las más bajas del mundo. Para el segundo semestre no se espera que supere el 35%.
Echando un vistazo a los últimos dos años se advierte la incapacidad del castrismo-comunismo para producir alimentos, en un país que antes de los Castro era felicitado por la FAO por ser el mayor exportador de alimentos de América Latina en proporción a su población, y por poseer la mejor ganadería cebú del planeta.
Según el Anuario Estadístico de Cuba de 2021, de los 18 renglones agrícolas básicos, 14 se derrumbaron con respecto a 2020, incluyendo la carne de cerdo (-40%), los frijoles (-21%), así como la producción de maíz, huevos, carne de res, viandas, leche fresca, papa, plátanos, hortalizas, cebollas, arroz, cítricos, guayabas, mangos, frutabomba y cacao.
De 2022 no se han dado cifras totales, sino aisladas. El Noticiero de TV ya admitió que Cuba perdió el 90% de los productores porcinos en los últimos cinco años. ¿Ha ocurrido algo siquiera parecido en algún otro país del planeta?
¿Paga un cubano en Miami 520 dólares por una libra de carne de cerdo?
El propio noticiero televisivo estatal reveló que para 2022 se espera la producción de unas 26.000 toneladas de carne porcina, cifra muy inferior a las casi 200.000 toneladas producidas en 2017.
En la provincia de Sancti Spíritus, otrora potencia porcina, según cifras publicadas por el periódico oficial Escambray, resulta que actualmente se producen 38,3 toneladas diarias de carne de cerdo, y en 2018 se producían 465,7 toneladas diarias, para un total de 17.000 toneladas en todo el año. Pero en 2022 no se va a llegar ni a 1.400 toneladas.
Encima de que el Estado paga precios muy bajos a los criadores privados de cerdos, los obliga a entregar la carne producida al Estado. "Se están acabando los puercos, no da negocio criarlos", concluyó un productor en Holguín que ya abandonó ese negocio. Y son encarcelados por "enriquecimiento ilícito" los productores que crían más puercos que los permitidos por el Gobierno.
Se produce ya tan poca carne de puerco (ni de ninguna otra carne) que prácticamente desapareció del mercado formal. Y en el informal una sola libra cuesta entre 340 y 550 pesos cubanos, el 26% de un salario mínimo mensual. En Florida el salario mínimo es de 1.906 dólares mensuales (11 dólares la hora) ¿Paga un cubano con salario mínimo en Miami 520 dólares por una sola libra de carne de cerdo?
Es un insulto, y a la vez una payasada, hablarles a los cubanos de soluciones oficinescas para producir más alimentos cuando lo que hay que hacer es liberar el campo y los campesinos, entregar a los usufructuarios las tierras en propiedad, desmantelar las "comunas" y "sovjoses" castristas (empresas agrícolas estatales), acabar con el monopolio de Acopio, entregar todas las demás tierras estatales a descendientes de sus dueños expropiados hace 60 años, y a quienes la quieran trabajar.
Los cubanos necesitan ¡ya! que el pueblo soberano ejerza sus derechos, como los concibió Rosseau, no solo uno de los precursores teóricos de la última gran revolución social liberal de la historia, sino también inspirador de la revolución estadounidense que dio a luz la primera democracia moderna liberal del mundo con sistema presidencial y una efectiva independencia de los poderes públicos, tal y como la esbozó el barón de Montesquieu antes que Rousseau.
Roberto Álvarez Quiñones: El peso precastrista nunca se devaluó. En la Cuba de 1951 una libra de cerdo costaba el 0,46% de un salario, en la Cuba 'revolucionaria' de hoy cuesta el 14%.
¿Pagan en Miami la mitad del salario por cuatro libras de carne de cerdo? En Cuba sí
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En la Cuba de 1951 una libra de cerdo costaba el 0,46% de un salario, en la Cuba 'revolucionaria' de hoy cuesta el 14%.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
24 septiembre 2022
Un consumidor entra en un supermercado de Miami, otro lo hace en Los Ángeles, y otros dos en Boston y en Atlanta. Cada uno de ellos compra cuatro libras de cane de cerdo. El de Miami paga en la caja 1.086 dólares por las cuatro libras de carne de puerco; el de Los Ángeles paga 1.482 dólares, el de Boston, 1.407; y el de Atlanta, 716 dólares.
Parece el comienzo de un cuento de ciencia ficción. Lo es, y no lo es. Porque cada uno de esos consumidores pagaron lo mismo que hoy los cubanos por cuatro libras de carne de cerdo en el mercado negro, el único en el que existe en Cuba esa preciada carne de la dieta nacional, a un precio inaudito de 300 pesos la libra.
O sea, en Cuba para comprar, no una enorme pierna de cerdo para asar, o un puerco completo, sino cuatro libritas, hay que pagar 1.200 pesos, equivalentes al 57% de un salario mínimo en Cuba, que hoy es de 2.100 pesos, o sea, 17 dólares con la tasa oficial de 123 dólares, pero solo 12.72 dólares con la tasa real del mercado monetario callejero de 165 pesos por dólar (el 13 de septiembre), que es la que cuenta incluso para el Banco Central, aunque no lo reconozca.
A un trabajador con ese sueldo mínimo de 12.72 dólares mensuales que comprase cuatro libras de carne de cerdo le quedarían apenas 5.45 dólares para sufragar todos los demás gastos de la canasta básica del mes.¿No es esto un cuento de horror, más que de ciencia ficción?
Precisamente de aplicar hipotéticamente ese despojo del 57% del salario mínimo vigente en 2022 en los estados de Florida, California, Massachusetts y Georgia, es que salen esos ficticios gastos absurdos mencionados al comienzo de este artículo.
La diferencia entre esos estados del "Norte" y Cuba es que la dictadura castrista para ahorrar divisas —que sí gastó en construir hoteles para hacer más ricos a los militares—, ha reducido y casi suprimido la importación de piensos. Y encima paga precios muy bajos a los criadores privados de cerdos, a quienes obliga a entregar la carne producida al Estado. Y mete en la cárcel o impone multas exorbitantes a los productores privados que producen "demasiada" carne de cerdo, por "enriquecimiento ilícito". Como sentenció un productor en Holguín que ya abandonó el negocio y prefirió no dar su nombre: "Se están acabando los puercos, no da negocio criarlos".
Tres libras de pollo cuestan el 31% de un sueldo completo
"Cada día hay menos que comer", aseguró hace unos días desde Santa Clara el periodista independiente Guillermo del Sol. "Ayer la libra de carne de cerdo se comerciaba a 300 pesos, una libra de frijoles 100 pesos, el arroz alcanzó los 75 pesos, un cartón de huevos con 30 unidades está entre 800 y 1.000 pesos", argumentó el comunicador.
Desde Santiago de Cuba, Eldris González Pozo informó: "En estos momentos una libra de pollo cuesta 220 pesos y un paquete de salchichas 200 pesos y tres pequeños panes valen 25 pesos". O sea, para comer en la casa tres libras de pollo hay que desembolsar 660 pesos, el 31,14% de un salario mínimo mensual. Es como pagar en un supermercado de Miami (con un salario mínimo de 1.906 en el estado) 593.52 dólares por tres libras de pollo.
Lo que ocurre es que la dictadura, en vez de hacer realmente algo efectivo por combatir la inflación, la agrava por día. Y no solo por incompetencia, sino por crueldad, la que emana principalmente de Raúl "El Cruel".
Steve Hanke, prestigioso profesor de Economía Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, comprobó asombrado que entre el 21 de agosto y el 8 de septiembre la inflación en Cuba aumentó de un 135% a un 158% de tasa anual, y se consolidó como la segunda mayor inflación del mundo (ya lo fue en agosto), y la que más rápido aumenta.
El galope desbocado del costo de la vida en la empobrecida Cuba supera al 136% del Líbano, el 134% de Turquía, el 127% de Myanmar y el 125% de Venezuela, que ocupa el sexto lugar. En Cuba lo que en enero de 2022 costaba 100 pesos, ahora cuesta mucho más del doble.
Qué contraste: cuando Cuba era "explotada por el imperialismo" la moneda cubana jamás se devaluó. En 1958 la Isla tenía la tasa de inflación más baja de toda América Latina con un apenas 1,4%. La tasa media era la de México con 7,8%, y la más alta inflación la padecía Bolivia con el 63%.
Los pesos cubanos eran entonces convertibles en dólares al instante, dando uno por uno. Estuvieron siempre a la par 1x1 desde que se emitieron los primeros pesos cubanos en 1915, en el Gobierno de Mario García Menocal, hasta el asalto del poder por los hermanos Castro, que nombró al Che Guevara presidente del Banco Nacional de Cuba (noviembre de 1959), cuando no sabía nada de banca, de finanzas, ni de las más elementales reglas y leyes de la economía moderna.
El comunista argentino sustituyó en el cargo nada menos que al eminente economista cubano Felipe Pazos, uno de los fundadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial en la Conferencia de Bretton Woods (EE.UU) en 1944. Precisamente una de las primeras cosas que hizo el nuevo presidente "revolucionario" del Banco Central fue retirar a Cuba del FMI, pese a que había recibido varios créditos de dicha institución global.
Durante toda la etapa republicana precastrista el dólar y el peso circulaban en el país por igual. De hecho eran la misma cosa. Quien tenía cinco pesos cubanos en el bolsillo tenía cinco dólares, y viceversa.
Pero hay más. Los cubanos de hoy no saben (no tienen cómo) que en 1958 los trabajadores industriales cubanos estaban entre los mejores pagados de todo el mundo. Ganaban seis dólares diarios por jornada de ocho horas, y un trabajador agrícola tres dólares. Así está registrado en las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la ONU.
En 1951 una libra de cerdo costaba el 0,46% de un salario, hoy el 14%
Ese salario cubano de seis dólares diarios era el octavo más alto del mundo, detrás de EEUU (16.80 dólares diarios), Canadá (11.73), Suecia (8.10), Suiza (8.00), Nueva Zelanda (6.72), Dinamarca (6.46), y Noruega (6.10).
Y con esos salarios de los obreros cubanos, según otras estadísticas publicadas en este caso por la revista Cuba Económica y Financiera, en 1951 en Cuba una libra de carne de cerdo costaba 60 centavos, es decir, el 0,46% de un salario industrial promedio de un obrero, y no el 14% del salario mínimo que cuesta 71 años más tarde. La libra de frijoles negros en 1951 estaba a 15 centavos; y un huevo costaba siete centavos, no 33 pesos como hoy.
Esta alucinación surrealista entre la relación salario-precio en la Cuba capitalista y en la Cuba de la "continuidad" castrista es el punto final de una crónica del absurdo que ni el mismísimo Franz Kafka pudo imaginar: pagar en el mercado más de la mitad de un sueldo mensual completo para comer cuatro libras de carne de puerco, que es además una de las más fáciles de producir y más baratas que hay en este mundo.
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Observen en la siguiente tabla que el 100% de las carnes refrigeradas (res, puerco, pollo, etc.) consumidas en Cuba eran de producción nacional. Esta tabla fue tomada del libro El Imperialismo Norteamericano en la Economís de Cuba, del comunista cubano, ya fallecido, Oscar Pino Santos.
Además del ganado vacuno, en Cuba existían –para el año 1956- según datos de la A. N. G. C. una riqueza en ganado menor que alcanzaba los 133 600 000 pesos, que podríamos desglosar así:
Las existencias de ganado vacuno en los diez países con mejor índice promedio de cabeza animal por habitante, muestran la posición cubana en 1953:
La Revolución de los cuatreros. Alberto Méndez Castelló desde Cuba: En lugar de incentivar la ganadería con el comercio libre de lácteos y cárnicos, el régimen lleva 60 años prohibiendo al vaquero vender reses al carnicero. Dicho de otro modo: haciendo cuatreros.
En lugar de incentivar la ganadería con el comercio libre de lácteos y cárnicos, el régimen lleva 60 años prohibiendo al vaquero vender reses al carnicero
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Por Alberto Méndez Castelló
21 de marzo, 2022
LAS TUNAS, Cuba. — La ley que por sacrificar sus propias reses encarcela al ganadero cubano como si fuera un cuatrero cumplió 60 años este domingo. El precedente criminal del vigente Código Penal, que indistintamente sanciona al propietario y al ladrón de ganado con privación de libertad, es la Ley No. 1018 del 20 de marzo de 1962.
En Cuba es delito “contra la economía nacional” el sacrificio de ganado mayor y venta de sus carnes, conceptuando al respecto el artículo 240.1 del Código Penal: “El que, sin autorización previa del órgano estatal específicamente facultado para ello, sacrifique ganado mayor, es sancionado con privación de libertad de cuatro a diez años”. El que “venda, transporte o en cualquier forma comercie” con carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente “es sancionado con privación de libertad de tres a ocho años”, dice el propio artículo 240 en su apartado dos.
Hurtar o robar una res constituye delito de abigeato en cualquier lugar del mundo, no así la potestad que tiene el dueño para, luego de cumplir con los requisitos administrativos y civiles debidos, entre los que se encuentran los sanitarios y los impositivos —o como se decía en Cuba, “pagar la puñalá” — , disponer de sus animales según entienda conveniente. Pero en Cuba hace 60 años que el ganadero tiene prohibido bajo conminación de encarcelamiento —o como se dice ahora, dejar el cuero en la cárcel— el sacrificio de sus reses o la venta de ganado de carnes a carniceros particulares. Funciona así desde que fuera promulgada en el ya lejano 1962 la Ley No. 1018, que criminalizó la matanza de ganado vacuno tanto para el consumo propio como para la venta de sus carnes.
Puesto que sin la intervención del Estado el “propietario” de ganado no puede disponer libremente de sus producciones —ya sea del rebaño lechero como el de carne— es un sofisma afirmar que en Cuba exista propiedad privada sobre el ganado vacuno o bufalino. En realidad, entre el Estado y el ganadero sólo existe una relación que recuerda la que existió en el feudalismo entre el siervo y el señor feudal. Esto ha traído graves consecuencias para la nación cubana, visibles en tara sociológica en las familias, lastradas por miles de reclusos o exreclusos, de ya varias generaciones, sancionados por sacrificio, venta y receptación de carne vacuna en un comercio clandestino que, lejos de proteger el rebaño, como era el propósito de la Ley No. 1018, hizo disminuir la ganadería como nunca antes.
Ejemplifico. En 1958 la población cubana era de unos seis millones de habitantes, en ese mismo rango se encontraba el rebaño ganadero, promediando 0,92 cabeza de ganado por habitante. En 1989, cuarenta años después, mientras la población prácticamente se duplicó, el rebaño nacional descendió en un millón 80 mil 344 cabezas, para un per cápita de sólo 0,46. En 2022, más de treinta años después —y en el 60 aniversario de la ley penal que supuestamente protegería a la ganadería cubana—, la situación es mucho peor. Así lo muestra la inexistencia de productos lácteos y cárnicos en el mercado o el encarecimiento de sus precios.
Según fuentes oficiales, en Las Tunas —una provincia con más de 400 años de tradición ganadera—, los delitos de hurtos y robos vinculados al sacrificio de ganado mayor se incrementaron en 2021, existiendo, igualmente, una tendencia al crecimiento de esos hechos en 2022. Pero si usted revisa los datos de otras provincias se percatará de que, de la misma manera que en Las Tunas, en otras regiones del país existe incidencia de abigeato. No se trata de una situación nueva, sino de algo que ocurre desde hace muchísimos años, siendo pertinente, desde el ángulo jurídico, sociológico, político y ciudadano, preguntar: ¿Por qué existe en Cuba propensión al robo de ganado y a la receptación de carne de ganado mayor robado cuando esos delitos, antes de 1959, eran raros e incluso hoy tienen escasa o nula incidencia en la criminalidad de otros países del mundo civilizado? La respuesta es una: porque el Estado monopolizó los mercados y el monopolio es fuente de delito.
Con más de medio siglo de atraso tecnológico y de manejo del rebaño respecto a sus vecinos de Norte, Suramérica y el Caribe, Cuba sí posee suelos, subsuelo, agua, vegetación, clima y una tradición ganadera con más de 400 años que hacen posible el desarrollo ganadero en el archipiélago cubano. Entonces, el lector, poco enterado de cómo funciona la economía en la Isla, se preguntará: ¿Por qué si los cubanos en su país pueden producir ganado, carecen de carne, leche y de todos los productos agropecuarios que hoy no encuentran en el mercado? La respuesta es simple: las políticas del Partido Comunista para mantenerse en el poder perpetuo están diseñadas y dirigidas a subordinar a toda la sociedad en una economía centralizada, donde se aparenta una propiedad privada o cooperativa que realmente no existe, porque no necesita clientes en los comercios, sino clientelismo político. En la Isla, la vida económica y espiritual de las personas es controlada por el Estado, y un ejemplo práctico es este: En lugar de incentivar la ganadería con el comercio libre de lácteos y cárnicos, el régimen lleva 60 años prohibiendo al vaquero vender reses al carnicero. Dicho de otro modo: haciendo cuatreros.
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Cuba Antes de Fidel Castro
(aproximadamente en el minuto 24 se aborda la ganadería vacuna en Cuba antes de 1959)
Radio Televisión Martí
Agosto 23, 2018
El deterioro de la ganadería en Cuba ha sido tan marcado bajo el régimen castrista que a pesar de que el país cuenta con las condiciones climatológicas y naturales para su desarrollo, la escasez de ganado vacuno ha convertido a la isla en importadora de leche y sus derivados.
El consumo per cápita de carne vacuna en Cuba es mucho más bajo que el de Haití, y probablemente inferior al de Gambia, el más bajo de Africa.
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Fidel Castro de visita en una granja ganadera para ver a la vaca Ubre Blanca. CUBADEBATE
Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
15 marzo 2021
¿Cuánta carne vacuna come hoy un cubano de a pie en la Isla? ¿Cuánta leche toma? Nadie lo sabe, ni tampoco que el consumo per cápita cubano de carne de res en 1958 fue de 6,7 libras mensuales (80,4 libras en el año), y el de leche fresca de casi medio litro diario.
Cuando Cuba era "explotada por el imperialismo" los abuelos y los padres comían al menos diez veces más carne de vaca y tomaban muchísima más leche que hoy sus nietos e hijos.
¿Quién sabe hoy en la Isla que el consumo cubano de carne bovina en 1958 fue el tercero más alto de Latinoamérica luego de Argentina y Uruguay? ¿Quién sabe que en 2019 el consumo latinoamericano promedio de carne de res fue de 10,6 libras mensuales per cápita (127,8 libras al año), mientras el de Cuba todo indica que no llegó ni a una libra mensual?
Se trata de cifras de la FAO, el Statistical Year Book de la ONU, el Ministerio de Hacienda de Cuba y el Departamento de Agricultura de EEUU, datos todos verificables en internet.
Lo cierto es que hoy es alarmante el déficit de proteínas en la dieta cubana, algo fundamental para el crecimiento, la reparación y mantenimiento de los músculos, tejidos, huesos y dientes. Los nutricionistas recomiendan ingerir 0,8 gramos de proteínas por kilogramo de peso corporal. Quien pesa 75 kilogramos (165 libras) debe consumir entre 55 y 60 gramos de proteína diarios. Y un filete de res de media libra contiene 60 gramos de proteínas, el mayor valor proteico de alimento alguno en la Isla.
El doble de población y se produce tres veces menos leche
Hace 63 años los 147.000 ganaderos cubanos (todos privados) con sus 940.000 vacas en ordeño, produjeron casi 1.000 millones de litros de leche fresca (960 millones), para 6,5 millones de habitantes (el casi medio litro diario ya mencionado). Hoy se producen 360 millones de litros, tres veces menos, y para 11,3 millones de habitantes. La gente sigue esperado el vasito de leche prometido por el general Raúl Castro hace 15 años.
Aquel casi millón de vacas en ordeño además de leche fresca permitían producir 1,5 millones de cajas de leche condensada (de 48 latas) en cuatro grandes fábricas. Ya en 1941 Cuba produjo 1,2 millones de cajas, y como el consumo nacional era de 400.000 cajas, exportaba el resto. La ganadería de Cuba de 1958 podría haber abastecido a la Cuba de 2021 con el doble de habitantes.
En el año previo al castrismo había en la Isla 6,6 millones de cabezas de bovinos, uno por cada habitante, y hoy hay tres habitantes por vacuno, 3,8 millones de cabezas para 11,3 millones de habitantes.
Créase o no, hay en la Isla actualmente 100.000 reses menos que en 1918, hace 103 años. Incluso en 1903 había 1,2 millones de bovinos para 1,2 millones de habitantes, una vaca por habitante.
Los cubanos, antes en la punta de América Latina en consumo de carne y leche fresca, ahora ocupan posiblemente el último lugar. Incluso hoy el consumo cubano per cápita de carne vacuna es mucho más bajo que el de Haití, de 3,3 libras mensuales. Y probablemente inferior a las 1,2 libras mensuales en Gambia, el más bajo de Africa, e inferior al de Etiopía (1,3 libras) o Ruanda (1,5 libras), dos de los países más pobres del mundo.
Fidel Castro y el socialismo acabaron con la ganadería
Esa catástrofe ganadera no fue causada por la naturaleza como asegura el régimen, sino por un par de hermanos que asaltaron el poder hace 63 años e implantaron el comunismo.
Sequías, huracanes, inundaciones y otros desastres naturales afectan a casi todos los países del mundo y la producción mundial de carne vacuna aumentó de 28 millones de toneladas en 1960 a 71,6 millones de toneladas en 2019. Los tres mayores productores en 2019 fueron EEUU (12,4 millones de toneladas), Brasil (10,2 millones) y la Unión Europea (ocho millones). Argentina produjo tres millones de toneladas. Son todos datos oficiales.
Pero Fidel Castro se autoproclamó sabio genetista y creó nuevas razas de vacas con el cruce de toros Holstein importados de Canadá, de clima frío, con las cálidas criollas vacas cebú. Surgieron así las vacas F-1 y F-2, híbridos débiles, enfermizos, sin gran valor en leche y carne, a los que su color negro les dificultaba soportar las altas temperaturas y resultaban casi indefensos ante los parásitos tropicales. Todos aquellos costosísimos planes lecheros fueron un desastre.
Hoy las vacas se mueren de hambre, y no por la sequía como asegura el régimen, sino por la desorganización y la desidia e improductividad inherentes al socialismo. Las reses están esqueléticas, apenas dan leche y carne. Las imágenes y fotos que llegan de la Isla son impresionantes.
Las vacas mueren de hambre, ¿pero es la sequía?
En la provincia de Camagüey, la más ganadera de la Isla, murieron más de 41.000 reses en 2020. Los burócratas del PCC y el Ministerio de la Agricultura culparon a la sequía con el argumento de que si un vacuno no bebe agua en 24 horas pierde el 10% de su peso corporal.
Pero el director de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, Julio Cesar Montalvo, dijo a la TV provincial que "los 54 embalses del territorio almacenan 777 millones de metros cúbicos de agua, la mayor capacidad de llenado de la última década para esta época del año". Y aseguró que aunque no lloviese más hay agua suficiente para terminar 2021 y el primer semestre de 2022. Si las vacas no toman agua es porque no se la suministran.
Camagüey antes de 1959 contaba con más de un millón de bovinos y hoy tiene solo la mitad. Debe suministrar el 40% de la leche fresca del país, y ya no llega ni al 22%. En 2020 solo produjo poco más de 70 millones de litros. Dejó de entregar 13 millones de los planificados.
De 161.449 vacas en edad reproductiva solo están siendo ordeñadas 74.995, el 46% de ellas. Y están en el plan de inseminación artificial solo el 34% de las vacas y novillas en edad reproductiva. Y esto pese a que esa provincia recibió 44 millones de dólares del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (de la ONU) para la ganadería.
Robo de ganado, un subproducto neto del socialismo
Reportes oficiales revelan que en Camagüey hay noches en las que se roban entre 30 y 120 reses. De allí sale carne y sus derivados para el mercado informal de La Habana y Varadero. Y no son delincuentes, sino comerciantes mayoristas del mercado negro, un subproducto neto del socialismo. Sin ellos casi nadie podría probar siquiera la carne vacuna.
Claro, corren el riesgo de ser condenados a siete o diez años de cárcel. Tan altísimo riesgo es cargado al precio de venta. Si a eso se suman la ya desesperante demanda y los costos de comercialización, se explica el precio de 150 pesos la libra de carne vacuna, y de 70 pesos la libra de queso en el mercado subterráneo.
En la provincia de Las Tunas, solo en el primer semestre de 2020 murieron 7.069 reses, 2.593 más que en todo el año 2019, según fuentes oficiales. Esa zona ganadera tunera está muy cerca de los dos ríos más caudalosos de Cuba: el Cauto y el Toa, y nada se hace para llevarle agua al sediento ganado. Encima, solo se prepararon para sembrar pastos 4.049 hectáreas y no las 5.077 planeadas.
Lo mismo ocurre en todo el país. Hay sequías, como en todas partes, pero en Cuba no se construyen lagunas y tranques de agua extraída con molinos de viento, o transportada en pipas desde represas y ríos. Tampoco se siembran suficientes pastos. A nadie le importa.
Y un último detalle de la Cuba "de antes". Según la FAO, a fines de los años 50 Cuba poseía la mejor ganadería tropical del mundo, y había desplazado a EEUU en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú, unos 1.000 anuales.
Esta es, solo grosso modo, la "obra de la revolución cubana" en la ganadería vacuna.
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Tomado de la revista Vitral No. 73
( http://www.vitral.org )
LA GANADERÍA DE LA CUBA REPUBLICANA
Por Jesuhadín Pérez Valdés
“La riqueza de vuestra tierra, el crecimiento de vuestra hierba y
la habilidad demostrada de transformar hierba en carne,
está convirtiendo la clase de ganado que uds. están produciendo,
en un producto comestible insuperable para las mesas de Cuba ,
y espero que en un no muy lejano futuro,
para las mesas de muchos ciudadanos del mundo”.
Frank Scofield.
Autoridad internacional en ganado de razas de carne
En la exposición nacional de ganadería, celebrada en 1956 en el parque nacional de exposiciones, el profesor H. H.Kildee, juez del evento, expresó al Patronato de dicha exposición lo siguiente:
“Quiero encomiar y felicitar a los funcionarios y expositores que han hecho de ésta exposición un gran éxito en cualquiera de sus aspectos.
“(…) Los grandes campeones y muchos de los ganadores de cinta azul, debearían ganar, o por lo menos estar entre los primeros, en las mejores exposiciones de los Estados Unidos y Canadá. La calidad: de las mejores de su clase (…) Estuve encantado con el ganado (…) criado y mejorado en Cuba”.
En 1953, tres años antes del referido evento, ya Cuba contaba con más de cinco millones de cabezas de ganado, esto significaba un animal por cada 1,10 personas. Posición envidiable si la comparamos con las existencias estimadas por la F. A. O en el propio año en 36 países. Pero, ¿cómo llegamos a obtener tal riqueza y qué lugar ocupó en nuestra economía nacional?.
Revisemos la historia...
La ganadería en la etapa anterior a 1902
Excavando en las raíces de la ganadería –anterior a la etapa republicana- descubrimos como ésta, nace y se desarrolla entrecruzada y paralelamente a otra gran riqueza: la azucarera, como si emergieran ambas de la historia en dependencia simbiótica …¿por qué? Veamos.
Nuestras tierras fértiles generaron un rápido aumento de la fortuna azucarera y a ésta le resultaba indispensable la fuerza brutal del animal, tanto para el cultivo como para el transporte de la caña (o productos terminados). Estas mismas tierras producían los pastos idóneos para la manutención y florecimiento del ganado. Fue éste el motivo que ambas riquezas crecieran hermanadas. Miguel Penabad Fraga, autor de La Ganadería en Cuba nos cuenta:
“Pronto llegó a fomentarse gran número de haciendas ganaderas contando la isla con unos mil hatos que contenían más de un millón de cabezas de vacunos.” (D.M /1957 pág 105.)
Además, otra cuestión determinante para el crecimiento de la ganadería en aquella época fue la posición geográfica que convirtió a Cuba en principal abastecedora de carnes saladas, cueros, pieles y ganados a las flotas diversas que se dirigían a México, Perú y otras zonas sureñas. Esto, sumado a las necesidades internas de consumo y transporte de mercancías como café, tabaco y azúcar, hicieron del ganadero una persona de mucho poder e influencia, hasta ser coprotágonista del primer gran conflicto entre ganaderos y vegueros, que culminó con la abolición de los grandes latifundios pastoriles.
A pesar de los conflictos y las contradicciones existentes en la época, agravadas por las subidas de los impuestos, en 1843 se organiza en Puerto Príncipe la Primera Exposición Agrícola y Ganadera. Que fuera –según Penabad- el espaldarazo definitivo a la ganadería.
Dos décadas y media después vendría el azote de la guerra. Pasados diez años de conflicto la situación era deprimente; sin embargo, para el grito de Baire los potreros contaban ya con 2 485 766 animales. (¡!) Pero con Baire empezó la guerra…
Después de tomar posesión los Estados Unidos de Cuba se hizo un nuevo censo en el año 1899, en el que solo aparecieron 376 650 reses… La contienda liberadora se había llevado 2 100 000 cabezas de ganado…
1902. La República
La riqueza ganadera estaba prácticamente aniquilada y gran parte de los hacendados arruinados; sin embargo, las necesidades internas, tanto para las labores agrarias, el tiro de carga y pasaje, como para el consumo de carne, leche y sus derivados, seguían incrementándose, por lo que se dieron facilidades arancelarias para la revitalización de la ganadería, importándose ganado de Venezuela, Puerto Rico, Texas, Tampico y la Florida tratando –los ganaderos- de atizar –por cuarta vez- ésta riqueza, y prendió…
…Ya para 1910 en los potreros cubanos había –según stock de la época- unas 3 200 000 reses vacunas. ¡La semilla ganadera había prendido nuevamente! Pero otra dura prueba se avecinaba…
La Primera Guerra Mundial
La situación de guerra propició una demanda enorme de tabaco y azúcar, al tiempo que se redujo al mínimo la importación de alimentos. Esto generó sobre la ganadería una presión enorme, ya que tuvo que cubrir la necesidad de fuerza animal para el laboreo y transporte en zafras sobre-estimuladas por las peticiones internacionales y, al mismo tiempo, cubrir las urgencias nacionales de alimentación, de carne, leche y sus derivados. Es bueno señalar que esta delicada situación hizo del ganadero un recio soporte de la alimentación pública en general.
A pesar de la exigente situación que puso al rojo vivo las existencias ganaderas los criadores, cebadores y mejoradores cubanos las soportaron, e incluso crecieron, pues para el censo de 1918 en los potreros nacionales habían 3 955 000 cabezas vacunas.
Teniendo en cuenta los éxitos alcanzados y el incremento de las necesidades –no olvidando la expansión y existencia de nuevos colosos azucareros- en 1927 se efectuó una nueva reforma arancelaria que fomentó la creación de poderosas industrias de derivados. ¿Los beneficios? Miguel Penabad los describe:
“…impidieron la salida de torrentes de divisas hacia el extranjero en pago de alimentos que se pudieran elaborar en Cuba y ofrecer trabajo permanente(…) a millares de ciudadanos que vuelcan sus salarios en el comercio, la industria, el transporte y los espectáculos, sosteniéndoles desde luego, a los sectores empleadores citados, la capacidad de producción y ventas, consumidores que a su vez, compran carne, leche y sus derivados manufacturados en Cuba”.
El desarrollo ganadero propició que el consumo de leche condensada y evaporada-con materia prima nacional- para 1932 fuera de 10,8 cajas (518,4 latas) por cada 100 habitantes, éste consumo se elevó a 30 cajas (1824 latas) en un año para las estaciones de 1951 y se calculaba que, para 1960, se consumirían aproximadamente 2 millones y medio de cajas de leche (120 000 000 de latas) que necesitarían unos 100 125 000 kilogramos de leche fresca y 22 500 toneladas de azúcar refino nacional, (ver:Coop. Comp. Nac. de Alim. para incrementar la producción con igual número de vacas. Tab. Esp. D.M/ 1957.)
Esta positiva evolución fue –paulatinamente- cubriendo una diversa variedad de productos de consumo. Al revisar las estadísticas vemos como del año 1926 al año 1939, se redujeron las importaciones (carne y derivados) en un promedioo anual de $ 29 081 673, siendo las principales:
También se eliminaron importaciones por concepto de carnes en conserva y otras carnes $ 1 510 631, y se exportaron además, -sin dañar en lo más mínimo el abasto al país de esos productos- en una década 14 954 359 pesos… Según el doctor Lamar Roura, presidente en 1943 de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba, de 1931 a 1940 se había producido –entre importaciones ahorradas y exportaciones- un beneficio global de 80 051 001 pesos… (ver ponencia del Dr. L. Roura al Primer Congreso de Alimentación, año 1943).
En 1945 se efectuó –según palabras del periodista Miguel Penabad- : “el mejor censo de todas las épocas en Cuba, que registró las existencias de ganado en julio de 1946”.(La ganadería en Cuba /M. Penabad. D.M. 1957.) Se hizo teniendo en cuenta la división política administrativa republicana.(Ver la carne y la población de Cuba … W. Denie Valdés. /Vitral Núm: 65. pág 24. Año 2005.) Este censo inspeccionó 159 958 fincas, de éstas tenían ganado vacuno: 119 780, arrojando los siguientes detalles.
Wilfredo Denie Valdés, quien fuera historiador de la ciudad de Pinar del Río durante muchos años, asegura que el cómputo final de éste censo se ubicó en los ¡Cuatro millones ciento quince mil, setecientos treinta y tres animales!. Por otra parte M. Penabad nos dice: “es evidente que la riqueza ganadera es (era) la más difundida, pues cuenta (contaba) con 147 772 poseedores por lo menos”. (Paréntesis del autor.).
Siete años después, en otro censo, se nota una reacción en las existencias, dando un total de 5 391 100 cabezas, que finalmente fue fijado por la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba en 5 060 000 debido a las características del mismo.
Las existencias de ganado vacuno en los diez países con mejor índice promedio de cabeza animal por habitante, muestran la posición cubana en 1953:
La ganadería como mecanismo generador de empleo
Otro importante factor en el proceso de desarrollo ganadero es la generación de empleos por su positivo impacto social. En este sentido se destacan no solo los sectores estrictamente vinculados a la ganadería, sino otros que dependen indirectamente de ésta, como son fábricas de helados, fábricas de calzado, fábricas de piensos, producciones mieleras, ferreterías, fábricas de embutidos, de queso, saladeros de cuero, jabonerías, laboratorios y muchos más.
Por estos años, según el Dr. Lamar, en Cuba existían 165 004 empleadores que utilizaban permanentemente 193 859 empleados, que ganaban salarios por valor de 105 977 843 pesos…
Sacrificio vacuno
“Antes de 1959 en nuestro país se sacrificaba el ganado (…) sin ataduras por parte del Estado…”. Esta afirmación fue hecha por W. Denie Valdés, historiador ya mencionado; pero entonces…¿qué cantidad de animales serían sacrificados para poder cubrir las demandas nacionales de consumo en más de treinta sectores dependientes en alguna manera del ganado cubano, aún si despreciáramos las exportaciones?
La respuesta a ésta pregunta fue dada por el Dr. José Manuel Cortina, presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba y publicada en varios periódicos y revistas de la época durante el bienio de su mandato. Él aseguraba, tabuladamente que, desde el año 1942 al año 1951, los criadores cubanos entregaron para el consumo nacional 9 300 000 reses vacunas, con un peso promedio de 32 arrobas (800 lbrs/363.6 Kgms) en pie, por las cuales recibieron 687 600 000 pesos. Entonces podemos –por éste dato-deducir, que en nuestro país, en la razón antes mencionada, y según los informes del Dr. Cortina, se sacrificaban aproximadamente: ¡Un millón de animales al año! (Ver: La ganadería en Cuba. M. Penabad. D. M. pág. 110; 2da col. 3er par. T.E. /1957). Y, otro dato curioso, en igual período y por igual cantidad de ganado, con similar peso, los ganadores norteamericanos percibieron $ 1 782 600 000, o sea una diferencia en perjuicio cubano de $ 1 095 000 000… (el autor no encontró la respuesta a tal diferencia, es probable que se debiera a los precios internos del mercado nacional).
Inversiones
Los valores comprometidos operando en el sistema ganadero nacional fueron amplios. Basta decir para probarlo que, para 1956, las inversiones en tierras ascendían a 477 500 000 pesos. En casas, cercas, pastizales, pozos, aguadas, equipos y vehículos: $291 475 000, y en animales vacunos: 657 750 000, para un gran total de…: 1 426 725 000 pesos. Esto teniendo en cuenta los valores promedio estimados y aprobados en el año sancionado (1956) donde, por ejemplo, una caballería estaba valorada en $1 491 y una cabeza de ganado: $ 109.62 (según: La ganadería, importante riqueza cubana. M. Penabad./ D.M. pág 106. Cuadro Nº 3.)
Otras inversiones de consideración, directa e indirectamente vinculadas a la ganadería, fueron:
Fuentes: Ministerio de la Agricultura. Tribunal de Cuentas. Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba. (datos de 1954 e Instituciones de la época).
Otras existencias
Además del ganado vacuno, en Cuba existían –para el año 1956- según datos de la A. N. G. C. una riqueza en ganado menor que alcanzaba los 133 600 000 pesos, que podríamos desglosar así:
Todas éstas producciones convertían nuestra ganadería en una fuente económica de potencial extraordinario. Pero con los logros alcanzados, los criadores cubanos no creyeron dada por hecha su labor, sino que en los años 1956 y 1957, según el Ministerio de la Agricultura de la época se importaron 11 845 animales de pura raza, para el mejoramiento y superación de lo que fuera ya –ateniéndonos a las palabras de Miguel Penabad Fraga- “Nuestra segunda riqueza nacional”… y se exportaron formidables ejemplares, ejemplo de ello: “Monitor Cero”, vendido en $ 16 000 y “Celso 81” criado por la Compañía Ganadera El Palmar. S.A y vendido en $ 10 000, ambos a la República Dominicana.
A modo de conclusión
La hacienda ganadera prendió, se expandió y cubrió en gran medida las necesidades de consumo nacional. Según un estudio realizado por el Ing, José Tamargo, Jefe del Departamento de Estadísticas del ministerio correspondiente, para el año 1956 existían en Cuba: 5 325 472 reses. Ahora bien, éstas unidades de ganado vendidas a 14 centavos la libra de pie, precio autorizado oficialmente y que rigió durante el tiempo en cuestión, arroja un valor de 581 528 320 pesos. Si además le sumamos el valor mínimo de las 300 000 caballerías que se destinaban a la ganadería y las inversiones hechas en casas, cercas, aguadas, potreros, equipos y otros, sumaría un gran total de mil trescientos cincuenta millones, quinientos tres mil, trescientos veinte pesos. ($ 1 350 503 320) ¡solo en el sector bovino! convirtiendo la ganadería –con más de 145 000 poseedores- en una poderosa fuente de riquezas.
¿La calidad del ganado? “-De los mejores de su clase-” Según consideraciones del juez y profesor H. H. Kildee, o las de Frank Scofield, asesor e inspector de ganado y autoridad internacional, quien aseguró:
“….he encontrado en Cuba una calidad de ganado (..) como no me había imaginado encontrar cuando vine aquí”
Y el ganadero cubano, ¿qué opinión y perspectiva tenía, estando plenamente consciente de los considerables valores que manejaba…? Lorenzo W Lamadrid, presidente a la sazón de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba nos tiene la respuesta.
“El ganadero no cree que ha llegado al final de su tarea técnica en lo pecuario ni en lo económico; sabe que mucho falta por lograr para colocar esta riqueza en el plano que ella merece y confía en que el gobierno y las instituciones crediticias oficiales conozcan de cerca las aspiraciones y necesidades de éste sector, tratando con sus dirigentes, previamente, toda medida o plan de fomento, expansión e intensificación, para que ésta colaboración llene a plenitud los anhelos de una clase que por su laboriosidad y entusiasmo demostrado siempre, representa un sólido puntal de la economía nacional”.
Con este potencial existente y una actitud consciente y comprometida con el desarrollo económico y el fortalecimiento de nuestra riqueza ganadera, terminamos nuestra primera mitad del siglo XX y algunos años más. Después otra etapa de la historia de Cuba vendría… por ahora, al releer las ideas de Lorenzo W. Lamadrid, publicadas por aquellos años en la prensa… sobran las palabras.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz