domingo, noviembre 06, 2022

Roberto Álvarez Quiñones sobre el hecho que la dictadura Castro comunista pide a los 'yanquis' enriquecerse en Cuba


 Tomado de https://diariodecuba.com/

El régimen pide a los 'yanquis' enriquecerse en Cuba

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Mientras el régimen de Raúl Castro se preparaba para presentar sus denuncias ante el 'criminal bloqueo' , se reunía en La Habana con empresarios de EEUU.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

05 Nov 2022

Mientras el régimen de Raúl Castro se alistaba en Nueva York para presentar en la Asamblea General de la ONU su habitual resolución de condena al "criminal bloqueo" de EEUU,  en La Habana Miguel Díaz-Canel se reunía con empresarios estadounidenses y cubanoamericanos para implorarles que inviertan capital y hagan negocios con Cuba, y en Cuba.

Y apenas unas horas después calificó de "lumpen, pillos, vagos y corruptos" a los trabajadores por cuenta propia y propietarios de negocios privados, porque "no trabajan y no aportan". Y despotricó contra el sector privado independiente en la Isla.

Hay en esos dos párrafos cuatro detalles significativos: 1) se confirma oficialmente el fariseísmo castrista acerca del "bloqueo"; 2) hay un sigiloso "deshielo light" emprendido, por debajo de la mesa, por la Administración Biden con la dictadura cubana 3) los extranjeros y cubanos residentes en el exterior son invitados a invertir en Cuba y a los cubanos residentes en la Isla se les prohíbe; y 4) a falta de argumentos para calzar su "continuidad", Díaz-Canel repasa discursos de Fidel Castro y copia  argumentos "revolucionarios" de hace 54 años.

Lo primero que salta a la vista es que en todo esto se advierte que la Administración Biden y sus asesores están dispuestos a enriquecer más a GAESA y prolongar la vida del castrismo, porque es "progresista" (progressive) como ellos. No es casualidad que el anterior foro empresarial bilateral de este tipo tuvo lugar en 2016, facilitado muy a gusto por la Administración Obama.

Díaz-Canel exhorta a fortalecer relaciones con el “bloqueador”

En el foro empresarial citado, el presidente de la Cámara de Comercio de Cuba, Antonio Carricarte, reveló que en 2021 las importaciones cubanas desde EEUU alcanzaron unos 370 millones de dólares. Solo en pollo congelado se importaron 280 millones. Curioso bloqueo ese.

Miguel Díaz-Canel exhortó a los empresarios a "fortalecer las relaciones económicas de EEUU con Cuba" y Carricarte enfatizó la necesidad de "aumentar la participación de empresarios estadounidenses en el desarrollo cubano (…) dada su cercanía geográfica y posición en la economía mundial, pudiera incorporarse de una manera más significativa a la economía cubana".  Y le hizo publicidad a las MIPYMES.

Luego el jefe de Estado designado a dedo, en una reunión del Consejo de Ministros, arremetió contra los propietarios de pequeños negocios privados independientes y los cuentapropistas que no han querido someterse al embuste de las MIPYMES, acogotadas todas por el Estado y sometidas a las reglas y frenos impuestos por la mafia militar que manda en Cuba.

Y para no meter la pata, como le ocurre constantemente, esta vez acudió al discurso de Fidel Castro del 13 de marzo de 1968, cuando estatizó los 57.280 pequeños negocios privados que aún subsistían en Cuba y calificó a los propietarios de pequeños negocios y a los cuentapropistas de "holgazanes en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocio cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días (...) ¿Vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches?"

Para el "presidente" los emprendedores cubanos no aportan nada

Con el mimetismo de todo hombre mediocre (como diría José Ingenieros), Díaz-Canel repitió el calificativo fidelista de "vagos" a los comerciantes y productores que nutren el salvador mercado negro. Y arremetió contra "los que no trabajan, no aportan y están en la ilegalidad, ganen más y tengan más posibilidades para vivir que los que realmente aportan (…) ahí estamos al revés, estamos rompiendo los conceptos del socialismo".

Increíble, el régimen súplica a extranjeros, incluso a los "yanquis" y  "gusanos" capitalistas en EEUU a hacer negocios con Cuba e invertir en grande en las MIPYMES, pero se lo impide a sus propios ciudadanos. No hay duda alguna, el Gobierno castrista es el más anticubano y "vendepatria" (palabrita muy manoseada por el Partido Comunista) en toda su historia.

Ver para creer: en Cuba rinde más beneficios ser extranjero, o cubano residente en el extranjero, que vivir en su país natal. Un forastero, o un cubano emigrado, puede invertir capital, importar y exportar mercancías y servicios, y hacerse muy rico, si se asocia con los mafiosos que usurpan el poder, los soborna, les da "regalos", y entre todos explotan la mano de obra más barata del mundo y se enriquecen a costa de ella.

El cubano residente en la Isla, con un salario promedio de unos 27 o 30 dólares mensuales y una cartilla de racionamiento de alimentos que lo hambrea, no tiene derecho a nada de eso. Ni siquiera a decir lo que piensa de esa prohibición y abuso.

Cuando Cuba era "explotada por el imperialismo" ocurría exactamente lo contrario. El 8 de noviembre de 1933, luego del derrocamiento de Gerardo Machado, el Gobierno provisional presidido por Ramón Grau San Martín dictó un decreto conocido como Ley del 50%, que impuso que al menos la mitad de los empleados de las empresas cubanas y extranjeras tenían que ser cubanos.

Pero hay más, mucho antes, desde la inauguración de la República, casi todos los inmigrantes, incluyendo los cientos de miles de españoles que llegaban a Cuba, adquirían la ciudadanía cubana, pues obtenían así grandes ventajas. Hoy es al revés, los cubanos anhelan ser extranjeros. Y se forman colas multitudinarias ante la Embajada de España para solicitar la ciudadanía española.

Hoy si un cubano residente en la Isla consiguiese un préstamo bancario extranjero para instalar una pequeña fábrica de zapatos, o de ropa, o comprar tierras, o ampliar en grande su pequeño negocio familiar, no puede. La Constitución se lo prohíbe tajantemente en su artículo 22: "El Estado debe regular la concentración de la riqueza, la propiedad y la tierra".

Y si el cuentapropista se arriesga y amplía su negocio y produce "demasiado", o adquiere una segunda propiedad, está violando la Constitución. Se la expropian y va a la cárcel por "enriquecimiento ilícito". Unos cuantos campesinos han sido metidos en la cárcel por producir "demasiada" carne de cerdo, de pollo, leche o quesos.

Claro, este delito no existe para dirigentes castristas y sus familiares, y mucho menos para los militares que controlan las empresas que aún dejan ganancias, que explotan descaradamente negocios privados de restaurantes, cafeterías, discotecas, tiendas "finas" para turistas, etc.

El capital va a donde se cumplen condiciones imposibles en Cuba

Pero no obstante todo lo dicho hasta ahora, a decir verdad ningún inversionista en su sano juicio va a arriesgar capital significativamente en Cuba en las actuales circunstancias. Y es lo que no acaban de entender los burócratas ineptos que integran el Gobierno castrista, y en especial el "número uno" Raúl Castro.

Es una ley universal, una verdad de Perogrullo, que el capital no tiene bandera ni ideología alguna. Va en forma "apolítica" a donde se cumplan al menos tres condiciones: 1) garantías legales a la propiedad y la operatividad de la compañía, 2) seguridad de que obtendrá un rápido retorno en ingresos que cubran el monto de la inversión realizada, y 3) la existencia de un mercado, interno o externo, que garantice buenas ganancias. Y Cuba hoy no ofrece ninguna de esas condiciones.

En la Isla no hay un mercado interno, y de facto circulan a la vez dos monedas: la cubana, la más devaluada del mundo según los expertos y con la que se pagan los salarios, y el dólar. Pero la masa circulante de dólares y euros es insuficiente.

Y para finalizar viene como anillo al dedo un cuento de Pepito muy popular que una ocasión cité aquí, pero que hoy se hace nuevamente imprescindible. En una escuela primaria de La Habana la maestra le pregunta a varios alumnos qué quieren ser cuando sean adultos. "Médico", dice uno. "Ingeniero", responde otro. "A ver Pepito, ¿y tú qué quieres ser?". Y Pepito responde: "Yo, extranjero".

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