lunes, agosto 24, 2026

La insuficiencia de las sanciones. Julio M. Shiling: Las sanciones por sí solas no provocarán la caída de la dictadura castrocomunista

 



La insuficiencia de las sanciones

Por Julio M. Shiling

23 de agosto, 2026 

Estados Unidos ha identificado acertadamente el castrocomunismo como una amenaza persistente para su seguridad nacional. El informe del Departamento de Estado del 20 de julio de 2026, Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, documenta la campaña de décadas de programación de subversión, guerra ideológica, espionaje y apoyo a movimientos radicales tanto en el extranjero como dentro del territorio estadounidense. Esta evaluación concuerda con los objetivos estratégicos más amplios establecidos en la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025, que da prioridad a recuperar la influencia en el hemisferio occidental y a impedir que potencias externas hostiles se afiancen cerca de las costas estadounidenses. Derrocar el sistema comunista cubano es, por lo tanto, esencial para esos objetivos a largo plazo. El castrismo debe acabar, y su eliminación total es tanto un bien moral como una necesidad estratégica.

Al servicio de ese objetivo, la Administración Trump ha llevado a cabo una campaña constante de sanciones selectivas. Estas medidas han afectado a empresas estatales propiedad del régimen, a organizaciones fachada del Partido Comunista de Cuba implicadas en la agitación nacional e internacional, y a miembros individuales de la élite dictatorial y sus familias. El último paquete de medidas, anunciado el 20 de agosto bajo el título «Ley de imposición de sanciones a actores del régimen cubano asociados con redes subversivas marxistas y transacciones económicas corruptas», continúa con esta presión calibrada. Dichas sanciones son moralmente sostenibles, éticamente loables y tácticamente necesarias. Privan al régimen de los recursos que utiliza para reprimir a su propia población, mantener un amplio aparato de vigilancia y proyectar su influencia hacia el exterior. Dejan claro que Estados Unidos ya no tolerará una dictadura marxista hostil a noventa millas de su costa.

Sin embargo, las sanciones por sí solas no provocarán la caída de la dictadura castrocomunista. El régimen lleva más de tres décadas perfeccionando métodos para eludir las restricciones estadounidenses y el embargo en general. A través de GAESA y de entidades comerciales menos conocidas, ha blanqueado los ingresos procedentes de sus operaciones mediante bancos e intermediarios en Panamá y otras jurisdicciones. Los emigrantes comunistas cubanos leales han establecido en el extranjero negocios aparentemente legítimos que mantienen una relación simbiótica con la dictadura, disfrutando de privilegios a cambio de los servicios prestados. Estos activos de «poder blando», valorados en miles de millones, forman un ecosistema externo que permite al régimen resistir la presión financiera. Centrarse en las participaciones de GAESA en bancos panameños y redes extraterritoriales similares sería el siguiente paso lógico, pero ni siquiera unas medidas económicas ampliadas serán decisivas por sí solas.

La indiferencia del régimen ante el sufrimiento de los cubanos de a pie limita aún más el poder coercitivo de las sanciones. La dictadura nunca ha considerado el bienestar del pueblo cubano como una limitación para su supervivencia. Una sociedad empujada al borde de la hambruna no obligaría a los dirigentes a renunciar al poder. La élite dictatorial ha demostrado en repetidas ocasiones que antepone sus privilegios y proyectos ideológicos a las necesidades básicas de la población a la que gobierna. Las penurias económicas siempre las sufre el pueblo, nunca quienes toman las decisiones en La Habana.

El momento político también parece condicionar el enfoque actual. Ante la proximidad de las elecciones de mitad de término, es posible que la Administración Trump esté actuando con cautela. El movimiento comunista estadounidense, que hoy opera principalmente bajo la bandera de los Socialistas Demócratas de América, está inmerso en un esfuerzo decidido por hacerse con el control del Partido Demócrata. Este esfuerzo representa una expresión contemporánea de la «marcha a través de las instituciones» defendida desde hace tiempo por los marxistas gramscianos. Dados los vínculos históricos documentados y actuales entre el comunismo cubano y elementos de la izquierda radical estadounidense, la persistencia de un régimen marxista en Cuba no es meramente un problema de política exterior. Se trata también de una cuestión interna estadounidense. La moderación antes de las elecciones de mitad de término podría reflejar un esfuerzo por evitar proporcionar munición política a estas fuerzas.

Sin embargo, tras las elecciones de mitad de legislatura, Estados Unidos debe adoptar una postura más resuelta. La guerra económica, por muy rigurosamente que se aplique, es insuficiente. El régimen de los Castro conserva activos y redes en el exterior capaces de mantenerlo durante un mandato presidencial de la nación norteamericana. Si el objetivo es la libertad auténtica para el pueblo cubano y la eliminación de un peligro hostil para la república estadounidense, los responsables políticos deben reconocer que solo una acción militar concreta logrará el cambio sistémico necesario. Una revolución de palacio que se limite a reorganizar el personal, dejando intactas las estructuras comunistas, sería meramente cosmética. Cualquier transición auténtica hacia un orden democrático tendría que tipificar criminalmente al castrocomunismo propiamente desde el principio y desmantelar sus cimientos institucionales.

Las sanciones siguen siendo un instrumento justificado y útil. Son moralmente defendibles y pueden debilitar la capacidad del régimen para reprimir y proyectar su poder. Pero, por sí solas, no pueden producir el resultado decisivo que se requiere. El ecosistema externo de empresas tapadera, finanzas extraterritoriales y aliados ideológicos proporciona a la dictadura una resiliencia que la mera presión económica no puede superar. Tan pronto como lo permita el calendario político nacional, Estados Unidos debería ir más allá de las medidas financieras calibradas y preparar las herramientas concretas necesarias para poner fin al comunismo cubano. Solo entonces se alcanzarán plenamente los objetivos estratégicos articulados en 2025 y el imperativo moral reconocido en el informe de julio de 2026.

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Washington revela décadas de espionaje y subversión del régimen cubano

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El Departamento de Estado sostiene que el régimen cubano no fue un simple aliado de la Unión Soviética, sino el arquitecto de una estrategia propia de expansión revolucionaria basada en espionaje, apoyo a guerrillas e infiltración política.

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Por Dianelis Hernández

 (Periodista )

20 de julio de 2026

Por primera vez en décadas, el gobierno de Estados Unidos elaboró un documento de amplio alcance dedicado exclusivamente a examinar el papel internacional del régimen cubano. Bajo el título Cuba: The Capital of 21st Century Communism, el Departamento de Estado presentó este lunes una interpretación que rompe con la narrativa tradicional sobre la Guerra Fría y sitúa a La Habana como el verdadero centro de irradiación del comunismo contemporáneo. 

ADN Cuba fue el primer medio en revelar varias de las conexiones que hoy recoge el informe de Washington. Entre ellas figuran los vínculos entre el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y Al-Tajammu —una red transnacional con sede en Líbano que funciona como plataforma internacional de coordinación política del denominado Eje de la Resistencia, integrado por Hezbolá, la Yihad Islámica Palestina (PIJ), el Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), milicias chiitas iraquíes, los hutíes y otras organizaciones afines—; la presencia del PFLP en Cuba; y las más de 117 resoluciones impulsadas por la National Network on Cuba (NNOC) y un conjunto de Ciudades Hermanas (Sister Cities).

Asimismo, ADN Cuba fue el primer medio en revelar, el 8 de julio, la existencia del plan de respuesta rápida de la NNOC —mencionado en el informe—, diseñado para coordinar movilizaciones nacionales en apoyo al régimen cubano y ejercer presión política en Estados Unidos. Estas revelaciones posteriormente fueron citadas o replicadas por otros medios.

El reporte también menciona a Paul Larudee, representante de Al-Tajammu en Estados Unidos, quien registró en California un nombre comercial ficticio (DBA) utilizado para iniciativas vinculadas a Cuba y al sitio de noticias Resumen Latinoamericano. ADN Cuba informó sobre ese registro el 1 de julio, ampliando una investigación publicada previamente por Jeffrey Scott Shapiro y Gelet Martínez Fragela, directora de ADN Cuba, en The Washington Times. Resumen Latinoamericano ha contado entre sus colaboradores con la esposa de Alejandro Castro Espín, hijo del exgobernante Raúl Castro.

Pero lejos de describir a Cuba como un actor subordinado a Moscú, el informe sostiene que el castrismo desarrolló una doctrina propia, más duradera que el modelo soviético, que sustituyó la lucha de clases por un discurso centrado en el antiimperialismo, el tercermundismo, la raza y la confrontación con Occidente. Según el documento, esa transformación permitió que el proyecto de manipulación política impulsado por el dictador Fidel Castro sobreviviera al derrumbe de la Unión Soviética y conservara influencia en organizaciones, movimientos y espacios académicos de distintos países.

¿Qué dice la publicación del Departamento de Estado?

La publicación, de cien páginas, está organizada en nueve capítulos y aborda desde la consolidación del Estado revolucionario hasta las operaciones de inteligencia cubanas, el respaldo a movimientos insurgentes en América Latina, África y Oriente Medio, la construcción de redes internacionales de solidaridad política y la influencia del régimen sobre lo que denomina la "Nueva Izquierda".

Desde sus primeras páginas el documento es categórico. Afirma que durante casi siete décadas La Habana desarrolló una "campaña sostenida de subversión" contra Estados Unidos mediante operaciones de espionaje, infiltración institucional, reclutamiento de activistas, apoyo a organizaciones armadas y refugio para personas buscadas por la justicia estadounidense. El texto sostiene incluso que agentes cubanos lograron penetrar durante años organismos como el Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y el Pentágono.

Pero el informe va más allá del terreno de la inteligencia. Su tesis central es que la principal victoria estratégica del castrismo no fue militar, sino ideológica. A juicio del Departamento de Estado, mientras el comunismo soviético perdió capacidad de atracción tras la Guerra Fría, el modelo construido desde La Habana consiguió reinventarse alrededor de nuevas causas políticas y culturales. "Para el cambio de siglo, La Habana había consolidado su lugar como la capital ideológica de la izquierda radical moderna", concluye el documento.

Documentos olvidados y un nuevo eje de articulación regional

Uno de los apartados más extensos reconstruye el nacimiento de esa corriente ideológica que hoy ha extendido sus tentáculos en miles de organizaciones mundiales. Según el informe, el triunfo de Fidel Castro en 1959 representó para numerosos movimientos de izquierda occidentales una alternativa al agotamiento del modelo soviético. La Habana, sostiene el texto, reemplazó el énfasis clásico en el proletariado por una narrativa centrada en la liberación de los pueblos del llamado Tercer Mundo, convirtiendo la lucha contra Estados Unidos y el "imperialismo occidental" en el eje articulador de un nuevo proyecto político internacional.

El Departamento de Estado identifica la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana en 1966 como uno de los momentos decisivos de esa estrategia. Más de quinientos delegados de 82 países participaron en un encuentro que, según el informe, sirvió para articular una red internacional de movimientos revolucionarios de África, Asia y América Latina bajo una misma "bandera antiimperialista". El documento reproduce incluso el listado de organizaciones asistentes y sostiene que muchas de ellas integraron posteriormente estructuras políticas y armadas coordinadas desde Cuba.

A partir de ese momento, asegura Washington, La Habana pasó de ser el símbolo de una revolución exitosa a convertirse en el principal centro de entrenamiento, coordinación y respaldo de movimientos insurgentes en el continente. El informe atribuye al régimen cubano apoyo político, militar o logístico a organizaciones guerrilleras en países como Venezuela, Colombia, Nicaragua, Chile, Argentina, Uruguay, Perú y El Salvador, entre otros.

EE.UU., un terreno fértil en la década del 60 para las ideas de Castro

Según el documento, la inteligencia cubana identificó desde comienzos de la década de 1960 a los movimientos sociales estadounidenses como un terreno fértil para expandir su proyecto político. La creación del Fair Play for Cuba Committee, financiado por el gobierno revolucionario, aparece como el primer paso de una estrategia destinada a construir una base de apoyo al castrismo dentro de Estados Unidos. El informe sostiene que la organización promovió campañas de propaganda, organizó viajes de activistas a La Habana y creó capítulos en distintas ciudades para difundir la imagen de la llamada "Nueva Cuba".

El Departamento de Estado afirma además que Cuba buscó deliberadamente estrechar vínculos con sectores del movimiento afroamericano. Cita el caso de Robert F. Williams, exdirigente de la NAACP, quien se exilió en La Habana y comenzó a transmitir el programa Radio Free Dixie desde un potente transmisor facilitado por el régimen. Según el informe, esas emisiones llamaban a la lucha armada y ejercieron influencia sobre el posterior surgimiento del Partido Pantera Negra.

El informe avanza en el tiempo y también dedica un tramo amplio a CodePink y a otras organizaciones estadounidenses contemporáneas que, según el Departamento de Estado, forman parte de un ecosistema de solidaridad política vinculado a La Habana.

CodePink aparece primero como integrante de la National Network on Cuba (NNOC), una coalición de más de 60 grupos estadounidenses. El informe menciona también dentro de esa red a Democratic Socialists of America (DSA), el National Lawyers Guild (NLG) y el Communist Party USA. Según el texto, la NNOC coordina delegaciones a Cuba y conferencias con el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, organismo al que atribuye funciones dentro de la estructura de influencia exterior del régimen y recientemente sancionada por Washington. El reporte cita una definición del propio ICAP que presenta a la coalición como “la voz de Cuba en Estados Unidos”.

En el caso específico de CodePink: Women for Peace, el documento recuerda que fue fundada en 2002 por Medea Benjamin, Jodie Evans, Diane Wilson y otras activistas durante la campaña contra la guerra de Irak. Sostiene que, desde sus inicios, la organización mantuvo una posición cercana a Cuba: sus miembros viajaron regularmente a La Habana y respaldaron la campaña por la liberación de los cinco agentes cubanos de la Red Avispa condenados en Estados Unidos.

El informe además se detiene en Medea Benjamin, quien residió en Cuba entre 1979 y 1983, y en Global Exchange, organización que cofundó en San Francisco. El documento describe los viajes de su programa Reality Tours a Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua y Bolivia como recorridos ideológicos organizados en coordinación con gobiernos extranjeros.

El Caso Neville Roy Singham, una red de millones

Otro eje de las acusaciones es la relación de Jodie Evans con el empresario y activista Neville Roy Singham. El informe afirma que, después del matrimonio de ambos en 2017 y de una fuerte entrada de recursos procedentes de entidades relacionadas con Singham, CodePink modificó su perfil y se convirtió en una defensora más sistemática de China y de otros gobiernos enfrentados a Washington. Según el reporte, cerca del 25 % de los fondos de CodePink desde 2017 procedió de grupos conectados con Singham.

El Departamento de Estado asegura además que CodePink mantuvo una participación constante en campañas de respaldo a La Habana después de las protestas del 11 de julio de 2021. Como ejemplo cita un texto de la organización que atribuyó las manifestaciones principalmente al embargo estadounidense y cuestionó la magnitud difundida por medios occidentales. También señala que CodePink organizó vuelos para trasladar a más de cien participantes y miles de libras de suministros durante una caravana a Cuba en marzo de 2026.

La organización no aparece aislada. El informe identifica a The People’s Forum como una pieza importante de la red financiada o relacionada con Singham. Señala que, desde 2024, ese grupo ha actuado como patrocinador fiscal de la Venceremos Brigade, una estructura histórica de viajes y activismo político alrededor de Cuba. El documento atribuye a esa red un papel relevante en protestas nacionales dentro de Estados Unidos y afirma que varios de sus nodos se han integrado a la infraestructura de influencia favorable al régimen cubano.

También desarrolla un apartado propio sobre los Democratic Socialists of America. Sin afirmar que la organización haya sido creada o controlada por la inteligencia cubana, el reporte sostiene que su respaldo a La Habana demuestra hasta qué punto las posiciones favorables al régimen se han convertido, según sus autores, en una ortodoxia dentro de una parte de la izquierda estadounidense.

El National Lawyers Guild es presentado como otro vínculo institucional duradero. El informe recuerda sus delegaciones a Cuba desde la década de 1970, sus programas jurídicos y de viajes relacionados con la isla y su cooperación con la NNOC. Así mismo afirma que la organización ha defendido el levantamiento del embargo, la normalización de relaciones y la devolución de la base naval de Guantánamo.

El reporte incluye además referencias a organizaciones asociadas al movimiento Black Lives Matter. Vincula la influencia cultural de Assata Shakur desde su exilio en Cuba con el lenguaje y los símbolos empleados posteriormente por sectores de BLM. Menciona expresamente a Black Lives Matter Grassroots, Black Lives Matter at School, Assata’s Daughters y la Black Alliance for Peace, y sostiene que varias de ellas han reivindicado la figura de Shakur y el refugio que recibió del régimen cubano.

En otra sección aparecen grupos más pequeños y recientes, entre ellos Equality for Flatbush, descrito como una organización abolicionista relacionada con BLM, y la Claudia Jones School, un colectivo de formación política de Washington que, según el informe, participa en actividades de solidaridad con Cuba y en protestas contra las autoridades migratorias estadounidenses.

No sólo suministraba armas, también creaba plataformas de expansión

El documento -que ya había sido anunciado días atrás- presta especial atención al triunfo sandinista de 1979 en Nicaragua, reconociéndolo como el ejemplo más acabado de la estrategia diseñada por Fidel Castro. Según el documento, Cuba no solo suministró armas y entrenamiento al Frente Sandinista de Liberación Nacional, sino que convirtió posteriormente a Nicaragua en una plataforma para extender las ideas izquierdistas hacia otros países centroamericanos.

El informe también dedica amplios apartados a Puerto Rico y Venezuela. En el primer caso, afirma que la inteligencia cubana participó en el entrenamiento y organización de grupos armados como las FALN y Los Macheteros. En el segundo, sostiene que la llegada de Hugo Chávez al poder permitió a La Habana sustituir la exportación clásica de guerrillas por un modelo de influencia institucional basado en asesoramiento político, inteligencia, cooperación militar y presencia masiva de personal cubano dentro del aparato estatal venezolano.

Cuba como plataforma regional para la influencia de Irán y sus aliados

La alianza entre Cuba e Irán trasciende las relaciones diplomáticas y constituye una asociación estratégica basada en intereses políticos, militares y de inteligencia compartidos, asegura el documento. El Departamento de Estado recuerda que ambos países figuran en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo y afirma que, durante años, han fortalecido su cooperación en áreas como comercio, telecomunicaciones, tecnología, servicios portuarios y seguridad. Según la revisión de ADN Cuba del material, Teherán también ha otorgado líneas de crédito y alivio financiero a La Habana para profundizar esa relación.

Una de las acusaciones del reporte es que Cuba habría servido como plataforma para ampliar la presencia regional de grupos respaldados por Irán. El texto afirma que el régimen cubano ha apoyado políticamente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y a organizaciones como Hamás, Hezbolá y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), no solo mediante respaldo diplomático, sino facilitando un punto de apoyo para que esas organizaciones incrementen su presencia en América Latina.

El documento respalda estas afirmaciones con referencias a memorandos de inteligencia estadounidenses de los años setenta, informes de la CIA, publicaciones del RAND Corporation, investigaciones periodísticas de The New York Times y Los Angeles Times, además de testimonios de exfuncionarios de inteligencia cubanos y comparecencias ante el Congreso de Estados Unidos. En varios capítulos reproduce fragmentos de documentos oficiales desclasificados para reconstruir la dimensión internacional de las operaciones atribuidas al régimen cubano.

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viernes, junio 19, 2026

La dictadura que oprime a Cuba anuncia 176 reformas económicas y financieras limitadas para mantener el control político ante la crisis que presenta el país


Mario J. Pentón
19 de junio, 2026

Excelente Análisis sobre  las claves de la privatización anunciada de Cuba, los invitados  son los relevantes  analistas  Juan Antonio Blanco y  Emilio Morales 


NTN24
20 de junio, 2026
"El agua les llegó al cuello": análisis de anuncios del régimen de Cuba en medio de presión de EEUU



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RÉGIMEN CUBANO ANUNCIA 176 MEDIDAS ECONÓMICAS PARA SOBREVIVIR A LA CRISIS SIN CEDER CONTROL POLÍTICO

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El régimen apuesta nuevamente por reformas económicas limitadas destinadas a generar oxígeno financiero y contener el deterioro social, mientras preserva sin cambios la estructura de poder que gobierna Cuba desde hace más de seis décadas.

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Por ADNCUBA

Junio 19, 2026 

El régimen cubano presentó este jueves un amplio paquete de 176 medidas económicas y sociales con las que pretende reactivar una economía en caída libre, marcada por la escasez crónica, la inflación, los apagones y el éxodo masivo de ciudadanos. Sin embargo, pese al alcance de algunas de las propuestas, el plan no contempla cambios políticos ni una redistribución del poder dentro del sistema instaurado por el Partido Comunista de Cuba (PCC).

Durante una sesión de la Asamblea Nacional, el primer ministro Manuel Marrero defendió las transformaciones como una actualización del 'modelo económico socialista', insistiendo en que todas las medidas han sido concebidas para preservar el sistema político vigente.

"Hacer lo necesario para conservar lo esencial" fue la fórmula utilizada por el alto funcionario para resumir una estrategia que busca introducir mayores mecanismos de mercado sin alterar el monopolio político del PCC.

Las reformas incluyen una ampliación significativa del espacio para la supuesta iniciativa privada. El régimen propone agilizar la aprobación de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), permitir que una persona pueda ser propietaria de varias empresas, eliminar el límite actual de 100 trabajadores y autorizar por primera vez la creación de mipymes agrícolas.

Asimismo, se prevé reducir las actividades económicas prohibidas para el sector privado, reconocer nuevas formas societarias y permitir la participación mediante acciones. También se contempla otorgar determinados derechos de usufructo y superficie, a actores económicos no estatales.

En el ámbito empresarial, el paquete promete una mayor autonomía para las empresas estatales, más flexibilidad para fijar precios y modificaciones en los sistemas de remuneración. Además, se facilitaría la apertura de cuentas bancarias en el exterior y se permitiría a las empresas desarrollar actividades complementarias a su objeto social principal.

La Habana también apuesta por atraer inversión extranjera hacia sectores considerados estratégicos. Entre las novedades figura la posibilidad de que capital extranjero participe en centros de datos de ETECSA, redes móviles y otras infraestructuras digitales, con excepción de aquellas vinculadas a la seguridad nacional.

Otra de las medidas más sensibles es la eliminación progresiva de la libreta de racionamiento universal. Según explicó Marrero, la canasta básica subsidiada quedará reservada para jubilados y personas consideradas vulnerables, en un intento de sustituir los subsidios generalizados por ayudas focalizadas. Para ello se prevé la creación de un Fondo de Protección Social destinado a financiar programas de asistencia.

En materia energética, el Ejecutivo propone abrir espacios a la inversión privada y extranjera en la comercialización de combustibles y ampliar la red de servicentros, mientras intenta incentivar el uso de fuentes renovables mediante beneficios fiscales.

Reformas no representan apertura política

Pese a la amplitud del paquete, el propio discurso oficial dejó claro que las reformas no representan una apertura política ni un abandono del modelo de partido único. Marrero insistió en que la planificación socialista seguirá siendo el eje rector de la economía y subrayó que la incorporación de mecanismos de mercado no constituye una "claudicación", sino una herramienta para preservar el proyecto político.

El primer ministro también reveló que las propuestas fueron elaboradas siguiendo orientaciones del gobernante Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro, principal figura de poder dentro del régimen durante las últimas décadas.

Analistas independientes han señalado durante años que muchas de las medidas ahora anunciadas recuerdan reformas parciales que las autoridades han prometido anteriormente, pero cuya implementación ha sido limitada por la propia resistencia del aparato burocrático y político a perder control sobre la actividad económica.

Un reporte reciente de ADN Cuba recoge las consideraciones expertos y analistas sobre estas supuestas reformas que quedarán en el aire mientras cuna dictadura continúa rigiendo los destinos del país.

En declaraciones previas del economista Carlos Martínez, "esto parece una apertura tardía, incompleta y condicionada. No creo que haya mucho que puedan hacer para mejorar significativamente la vida del cubano mientras mantengan intacto el monopolio político y económico que produjo la crisis".

Las nuevas disposiciones llegan además en medio de la peor crisis económica que ha enfrentado la Isla desde la desaparición de la Unión Soviética. La producción nacional permanece deprimida, los apagones se han convertido en una constante, la inflación ha erosionado el poder adquisitivo de la población y cientos de miles de cubanos han abandonado el país en los últimos años.

En ese contexto, las medidas parecen responder más a la necesidad urgente de evitar el colapso económico que a una voluntad de liberalización. Aunque amplían el margen de acción para el sector privado y reconocen un papel mayor para el mercado y la inversión extranjera, mantienen intacto el control político del Partido Comunista y no incluyen avances en materia de pluralismo, libertades civiles o participación ciudadana.

De esta manera, el régimen apuesta nuevamente por reformas económicas limitadas destinadas a generar oxígeno financiero y contener el deterioro social, mientras preserva sin cambios la estructura de poder que gobierna Cuba desde hace más de seis décadas.

El escepticismo sobre el alcance de las nuevas medidas se sustenta en la experiencia reciente. Desde la llegada de Raúl Castro al poder, el régimen ha anunciado múltiples procesos de "actualización" económica que prometían dinamizar la producción, atraer inversiones y mejorar el nivel de vida de los cubanos. Sin embargo, la ausencia de reformas políticas y de garantías para la propiedad privada, sumada a la permanente capacidad del Estado para intervenir o revertir cualquier apertura, terminó frenando gran parte de esos esfuerzos. Para numerosos analistas, el principal obstáculo al desarrollo económico de Cuba no es únicamente la falta de nuevas medidas de mercado, sino la permanencia de un sistema político altamente centralizado que concentra las decisiones fundamentales en una élite gobernante y limita la autonomía real de los actores económicos.

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Mario J. Pentón

18 de junio, 2026

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20 de junio, 2026

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miércoles, noviembre 22, 2023

Juan Antonio Blanco sobre Cuba: De 'gusanos' a 'comunitarios', ¿y ahora a 'connacionales'? Según se vaticina, los 'connacionales' podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder de Cuba

 Tomado de https://diariodecuba.com/

De 'gusanos' a 'comunitarios', ¿y ahora a 'connacionales'?

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Según se vaticina, los 'connacionales' podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder de Cuba

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Por Juan Antonio Blanco

Miami 21 Nov 2023

A los llamados gusanos, que desde 1959 hasta 1979 se opusieron a la instauración de un régimen totalitario, creyeron haberlos liquidado con el paredón, la cárcel, el exilio y el despojo total de sus propiedades y capital financiero. Aquellos que pudieron escapar de la Isla se llevaron lo más valioso en sus cabezas y libretas telefónicas: capital humano y capital social. Con ellos reconstruyeron sus vidas y alcanzaron niveles de éxito insospechados por sus perseguidores. Con sus conocimientos y relaciones sociales previas a enero de 1959 erigieron una capital alternativa en Miami y se destacaron en las ciencias, artes, letras, empresas y política en muchos países.

Irónicamente, la prohibición de tener contactos con sus familiares en Cuba, enviarles dinero o paquetes e incluso de escribirles o visitarlos, a la larga permitió a aquellas primeras olas de exiliados poder concentrarse en su propia prosperidad, al ahorrar y emprender negocios en el país de acogida.  

Así, a mediados de los años 80 y sobre todo en la década de los 90, cuando ya había caído la URSS, se transformaron de gusanos en comunitarios. Los dólares ganados con su talento en libertad ahora eran codiciados por una clase burocrática improductiva que durante décadas se había mostrado incapaz de generarlos.

Los comunitarios podían por unas pocas semanas visitar la Isla —si recibían permiso para ello, porque miles siguieron hasta hoy en las listas negras de destierro permanente— a fin de que pudieran gastarse sus ahorros en Cuba. Después de la explosión social en el Malecón habanero se descriminalizó la tenencia de dólares y se abrió la puerta para que los recién estrenados comunitarios —antes gusanos— pudieran enviar remesas mientras los burócratas buscaban nuevos mecenas extranjeros. El ascenso del chavismo al poder en Venezuela les dio un respiro, pero la dependencia del capital financiero de la diáspora también creció.

Pero 30 años después de nombrarlos amablemente comunitarios, ni ellos —aunque ahora los llamen connacionales— ni los nuevos oligarcas rusos se apresuran a invertir en la Isla.

La apertura que le ofreció el presidente Obama a Raúl Castro para que pudiera reformar estructuralmente la economía cubana la ningunearon y así terminaron en un hoyo más profundo que el que ya habitaban antes. El presidente Trump no se dejó seducir por la verborrea procedente de La Habana, ni por las de sus amigos internacionales, ni por las canciones infantiles de La Colmenita. Las concesiones de la Administración Biden resultan insuficientes para salvar el Titanic del régimen cubano, que el 11 de julio de 2021 chocó con un curioso témpano tropical: la mayor rebelión popular de toda la historia de Cuba. Desde entonces la nave sigue hundiéndose cada vez con mayor rapidez.

La oligarquía, angustiada con la crisis sistémica y multisectorial que enfrenta, así como con la volatilidad de la sociedad cubana, pivoteó hacia sus exitosos desterrados. Había llegado de nuevo la hora de vender a los gusanos/comunitarios una nueva "concesión". Podrían pasar de su categoría de comunitarios a otra supuestamente mejor: la de connacionales. Todo por un precio, claro está. 

El nuevo modelo de explotación de los "connacionales"

Los connacionales, según vaticinan, podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder siempre que sean autorizados, caso a caso, por el Gobierno. En nombre de las buenas costumbres humanitarias también se facilitarán las cosas para que puedan hacerse cargo de sus familiares en Cuba de manera más amplia y estable que hasta hoy.

En lo adelante, con ahorros y salarios ganados duramente en el exterior, tendrán que garantizar alimentos e incluso asistencia médica por medio de ofertas de las recién creadas MIPYMES cercanas y/o leales al nuevo régimen oligárquico. Al final, todo el dinero gastado en tiendas de GAESA y MIPYMES o enviado como remesas irá a parar a la misma caja contadora de la oligarquía cubana.

El mercado cubano es singular. Tiene en Cuba su demanda, pero los compradores están fuera y es según el nivel de ingresos de estos (no de los que están en la Isla) que se ajustan los precios. Precios de Nueva York y Madrid impuestos en Mayabeque y Cacarajícara a productos de primera necesidad ofertados directamente por GAESA o indirectamente por medio de algunas de las nuevas MIPYMES conectadas a esa oligarquía. Para garantizar el éxito de semejante abuso cuentan con el escudo humano de una población rehén que gana menos que el nivel de ingresos que define la pobreza según el Banco Mundial, pero que tiene muchos "connacionales" que La Habana manipula sentimentalmente para que la mantenga después de darles la espalda a sus necesidades básicas.

Mientras tanto, la llave de entrada al país sigue en las manos de las autoridades que a su capricho y antojo destierran y excluyen a miles de personas (que siguen clasificando como gusanos). Las mismas que también "regulan" (bloquean) la salida al exterior de cualquier ciudadano que se les antoje peligroso.

Con esas limitaciones al Artículo 13 de la Declaración de DDHH es que seleccionaron a los invitados a la recién celebrada Conferencia de la Nación y la Emigración, y bajo esas condiciones es que aquellos aceptaron acudir al cónclave con los mismos verdugos que nunca han pedido perdón.  Los mismos que siguen presentando cada paso atrás que se han visto obligados a dar en su política anticubana como una generosa dádiva a sus víctimas. 

En las circunstancias actuales hay otro problema adicional. La nueva modalidad de someter a cada vez mayor penuria a los rehenes de la Isla y obligar a sus familiares a sostenerlos obstaculiza y ralentiza el progreso en el exterior de las más recientes olas migratorias cubanas, al dificultarse el que puedan ahorrar lo suficiente para poder invertir en sus propios negocios en el nuevo país de acogida.  

Se les impone de facto la obligación de sostener simultáneamente a sus familiares en el exterior y a las familias que quedaron atrás de rehenes de la oligarquía cubana con salarios de miseria y precios del Primer Mundo. Y a ellas, por otra parte, se les bloquea la posibilidad de prosperar por sus propios medios para no depender de sus familiares en el exterior.

Aplicando ese modelo de explotación, las remesas y paquetes de los excluidos ayudan a financiar la estabilidad política interna porque con ello permiten a una parte considerable de la población subsistir, aunque no vivir, sin que el régimen de gobernanza tenga que ser realmente cambiado.

Los salarios de los recién llegados a duras penas alcanzan para sostener dos familias e invertir en el progreso del núcleo familiar en el nuevo país de acogida. La oligarquía cubana los nombra ahora connacionales para vampirizar sus salarios e impedir su progreso fuera de Cuba. De esa manera también procuran que no puedan incrementar su influencia política en los países de acogida.  No habrá prosperidad sino solo supervivencia para los familiares que están en Cuba y no pueden valerse por sí mismos por continuar negándoseles derechos y libertades económicas, civiles y políticas.

La única manera de liberar y hacer progresar a los cubanos dentro y fuera

A menos que se dé un vuelco radical a esa situación las nuevas generaciones de cubanos en el exterior seguirán estando irónicamente bajo el control de un Estado que los ha excluido y desterrado a su antojo. Los exprimirá a distancia y ralentizará su progreso en los países de acogida al echarles encima el fardo de sostener, casi íntegramente, a sus familiares dentro de Cuba.

Bajar la cabeza y adaptarse a las nuevas regulaciones presentadas ahora a los flamantes "connacionales" es una opción, pero no la única. Es también posible decir basta. Hoy eso es factible porque la rueda ha dado una vuelta completa. Ahora, como explicara el economista Emilio Morales "sin gusanos no hay país".

El exilio creció y se esparció por todo el mundo hasta transformarse en una genuina diáspora. Su creciente entramado de relaciones y la interdependencia entre ellas han hecho de las dos partes de la nación una sola entidad transnacional. Hoy somos un solo pueblo transnacional cuyo constante quehacer multidimensional (económico, político y cultural) sobrepasa de facto, día a día, las fronteras territoriales de jure cubanas. La nación es una sola y sus verdugos siguen siendo los mismos que la esparcieron por todo el planeta.

En el siglo XXI este pueblo sin fronteras tiene todo el capital humano, social y financiero necesarios para emprender con éxito un proyecto común de prosperidad en libertad. Solo en libertad se logrará de forma acelerada y estable un proceso de prosperidad que, en muy breve tiempo, de un vuelco a la vida cotidiana en la Isla.

La nueva Cuba del siglo XXI ha tardado en hacerse presente, pero, quizás por primera vez en más de seis décadas, su materialización no es solo una posibilidad real, sino una probabilidad creciente.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

A Cuba antes de 1959 se le llamaba la azucarera del mundo por su gran capacidad de exportar azúcar de caña dada su pequeña población; me explico:  otros paíse producían más azúcar, ya fuera de remolacha o de la caña de azúcar,  pero eran países poseían una  población de muchos  millones de habitantes y tenían que satisfacer al mercado interno con esa produción.  En ese período la agricultura cañera no era de las mejores del mundo pero sí la industria azucarera pues se llegaron a alcanzar hasta 13 de recobrado, que es el porciento (%) de azúcar que se le saca a 100 partes de la caña que llega al central.

 La caña de azúcar es un recurso renovable (el petróleo nolo es) del cual, además de azúcar, se extrae: ¨miel de purga¨ para la alimentación animal;  madera (del bagazo) para muebles;  alcohol para bebidas de consumo humano (el ingreso de la marca Bacardí es superior al PIB de la Cuba Castrista);  etanol para combustible de automóviles. El azúcar es un ingrediente fundamental para la fabricación de confituras (bombones, caramelos, africanas, galletas finas, dulces finos, etc.) y  dulces en conservas ya que el azúcar es un gran conservante. No olvidar que los centrales azucareros  contribuían a la generación de electricidad  y la aportaban  a la red nacional. Ya sabemos lo que ocurrió (por la voluntad de Fidel Castro Ruz y la sumisa cúpula Castrista)  con la mitad o la mitad del número de centrales en Cuba.

Observemos, en la siguiente slide show, por años cómo los países incrementaeon su producción de azúcar nientras que en Cuba  se reducía  alegando que los precios del mercado mundial  hacían de la industria azucarera una industria no rentable. Tomado de https://www.facebook.com

Los Países que Más Azúcar Producen en el Mundo

 

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Tomado de http://www.diariodecuba.com/

Sin azúcar y sin país



Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
29 de Noviembre de 2016

"Sin azúcar no hay país", decía una muy popular frase en Cuba,  atribuida al hacendado cubano José Manuel Casanova. Siempre pensé que era una exageración, un decir. Pero estaba equivocado, Fidel Castro demostró que era verdad.

Hoy en la Isla no hay azúcar, y tampoco país, pues, ya en ruinas, suelta los pedazos y es el fantasma de la otrora próspera nación que llevamos en la memoria quienes vimos al barbudo comandante entrar en La Habana en 1959.

Pretender abarcar en un solo trabajo periodístico  el devastador legado económico del Führer cubano, ya definitivamente fuera del escenario político, no es viable. Me limitaré a la industria azucarera, la espina dorsal de la economía cubana desde fines del siglo XVIII.

De entrada, Castro convirtió a nuestro país en importador de azúcar, luego de haber sido el mayor productor y exportador mundial durante más de un siglo y medio. La producción azucarera cayó al mismo nivel de 1894, cuando la Isla era colonia de España.

En 2002 Fidel tuvo una "perreta" debido a la ineficiencia azucarera y, sin convocar al Consejo de Ministros o al Buró Político del Partido, ordenó desmantelar 95 de los 156 centrales azucareros del país y reducir la superficie cañera de dos millones de hectáreas a 750.000. Luego se desmantelaron otras cinco fábricas. Quedaron en pie 56.

Y  él declaró por la televisión: "el azúcar es la ruina del país". Calificó de "disparate" la actividad azucarera. Todo ello cuando el precio mundial del azúcar comenzaba a repuntar por la escasez de oferta. Desde el 2000, antes de la rabieta de Fidel,  el precio aumentó en un 8,8% anual, y de seis centavos la libra llegó a 31 centavos en 2010, récord en 32 años. Luego ha oscilado en torno a los 20 centavos. Hace unos días, el 28 de noviembre, el azúcar se cotizó a 19,98 centavos en el mercado de Nueva York.

Parte de la cultura nacional

El azúcar se enraizó en la cultura y el paisaje cubanos por casi  200 años. Recuerdo que de niño cuando yo dibujaba un bohío de guano, alguna vaca pastando y palmeras, siempre incluía una espigada chimenea a lo lejos echando humo. Los centrales azucareros eran una constante en la imaginería infantil isleña.

El azúcar comenzó a obtenerse en forma  sólida hace 2.500 años en la India y en Persia. La caña de azúcar ya se conocía en Nueva Guinea hace 8.000 años. La palabra azúcar viene del vocablo árabe hispano "assukkar", que se origina del árabe clásico "sukkar", a su vez tomada del griego  "sakjar", derivada de la palabra persa "sakar".

(Directiva del Central Chaparra en la primera década del siglo XX. En la fila sentado y al centro  Mario García  Menocal Deop, posteriormente  Presidente de la República de Cuba (1913-1921). Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

A España la caña la llevaron los árabes, Cristóbal Colón la introdujo en La Española en su tercer viaje, en 1498, y Diego Velázquez la llevó a Cuba en 1523. Haití, con mano de obra esclava  era ya en 1750 el mayor productor y exportador mundial de azúcar. Pero en 1791, aprovechando el caos resultante de la Revolución Francesa, estalló la insurrección liderada por Toussaint L'Ouverture y  los esclavos haitianos destruyeron los ingenios en los que eran explotados.

Ello propició una colosal expansión en Cuba, convertida en la azucarera del planeta.

Este auge lo aceleró la llegada de la Revolución Industrial a la Isla. En 1819 se introdujo en el ingenio Cambre, de Pedro Diago, en Güines, la primera máquina de vapor en el mundo que sustituyó a los bueyes para mover los molinos. En 1850 se instaló por primera vez a nivel mundial, en el ingenio Amistad, de Joaquín Ayestarán, también en Güines, la  primera centrífuga, que sustituyó el sistema de purgar el azúcar con barro.

Ya con el más alto nivel  tecnológico en materia azucarera, el 19 de noviembre de 1837 Cuba se convirtió en el primer país de Latinoamérica con ferrocarril, segundo del continente luego de EEUU (Albany, 1831),  y el séptimo en el mundo, 11 años antes que en España  (aún hay quienes dicen que el primer ferrocarril en territorio español fue el de Barcelona a Mataró, en 1848), y sólo 12 años después de estrenarse el primer tren de la historia entre Stockton y Darlington, Inglaterra.

Para que las carretas de caña tiradas por bueyes no se atascaran (muchas no llegaban al ingenio) con las lluvias, se construyó un primer "camino de hierro" de 50 kilómetros entre Güines y La Habana, cuando muchas naciones europeas aún lo no tenían, y antes que los mayores países latinoamericanos: México (en 1850), Brasil (1854) y Argentina (1857).

También los habaneros viajaban en cómodos coches "con ventanillas corredizas, el techo cubierto con cuero muy fuerte, cojines de paño en los asientos, molduras y manijas de bronce",segúnlas crónicas de la época.

(obreros del central Cunagua, Camaguey, antes de  1959)

Cuba fue la azucarera del mundo durante más de 160 años. En 1894 la Isla alcanzó el millón de toneladas métricas  (1,1 millones), un tercio de toda el azúcar producida globalmente. Con la guerra de independencia la producción cayó, pero en 1905 se produjeron 1,3 millones de toneladas métricas en 174 ingenios. Y en 1925 la zafra llegó a 5,1 millones de toneladas métricas. Una de cada cuatro libras de azúcar producidas en el mundo era cubana.

En  1940 Cuba devino el productor de azúcar de caña más eficiente mundialmente al registrar un 13,17% de rendimiento industrial: por cada 100 partes de peso verde de la caña se extrajo más de 13 partes de azúcar. Algo nunca visto. En los años 50 la Isla exportaba la mitad de toda el azúcar mundial, con una producción entre 5,3 y 7,1 millones de toneladas métricas, en 161 fábricas y un rendimiento industrial promedio de 12,7%, el mayor del planeta.

Desde 1934 hasta 1959  las exportaciones cubanas de azúcar hacia EEUU se rigieron por un sistema de cuotas de importación fijadas por Washington, que pagaba un precio superior al del mercado mundial. Era ese el Mercado Preferencial Azucarero de EEUU para Cuba y otros  países azucareros. Por entonces la Isla exportaba a EEUU más de tres millones de toneladas métricas anuales.

La plaga Castro-Guevara

Algo que la propaganda fidelista  distorsionó es que si bien en la primera mitad del siglo XX el grueso del capital invertido en la industria azucarera era estadounidense, para mediados de la centuria eso había cambiado con el avance de lo que Manuel Moreno Fraginals llamó la "sacarocracia criolla".

En 1939 eran propiedad de hacendados cubanos 56 centrales, que producían el 22% del azúcar. Pero en 1958, con 121 de los 161 centrales (36 eran de capital norteamericano y otros cuatro de otras naciones), los industriales cubanos producían el 67% del azúcar. Ese porcentaje habría seguido subiendo en los años sucesivos.

Pero llegó Castro y, asesorado por el Che Guevara, a fines de 1960 estatizó toda la industria azucarera. En solo dos años la producción se derrumbó de 6,8 millones de toneladas métricas a  3,8 millones en la zafra 1962-1963.

El "genial" dueto Castro-Guevara consideró que Cuba no podía depender más del azúcar y que había que industrializar el país. El 23 de febrero de 1961 el dictador creó el Ministerio de Industrias y puso de ministro al Che —hasta entonces presidente del Banco Nacional de Cuba—,  a cargo de  las industrias del país nacionalizadas cuatro meses antes.

Mostrando su ignorancia  olímpica en economía, Castro y el Che no advirtieron que solo exportando azúcar podrían obtener las divisas para instalar  fábricas. El ministro argentino  viajó por el mundo y  gastó cientos de millones de dólares en la compra de plantas completas , casi todas obsoletas tecnológicamente. Y se desmantelaron 130.000 hectáreas de caña.

La plaga Castro-Guevara  se propuso  realizar buena parte de la cosecha cañera con trabajo voluntario  para forjar la "conciencia revolucionaria" y crear el "hombre nuevo" comunista.

Con la consigna "Que no quede una caña en pie", desde 1961  los cañaverales fueron invadidos por  oficinistas, médicos, ingenieros, obreros, profesores, artistas, y otros profesionales  que machete en mano cortaban la gramínea cómo podían en jornadas extenuantes.

Fue implantada la "emulación socialista".  Las brigadas de macheteros —habituales o "voluntarios"—, compulsadas a ganar la banderita  de la emulación (los estímulos monetarios estaban prohibidos), arrojaban resultados desastrosos. Al cortar las cañas dejaban unos tronquitos de hasta tres pulgadas en la parte baja, que es la más rica en sacarosa. Esa azúcar se perdía y obligaba a emplear equipos pesados para arrasar los campos y sembrar caña nueva para la siguiente cosecha, lo cual elevaba los costos.

También el corte inadecuado arriba dejaba caña en el cogollo (parte verde de donde salen las hojas y que no contiene azúcar), o quedaba cogollo en la caña que iba para el central. Eso bajaba el rendimiento industrial.

Costaba más transportar, albergar, avituallar y alimentar a aquellos improvisados macheteros citadinos  —que seguían cobrando su salario normal— que el dinero que generaban con su trabajo. Los costos por libra de azúcar superaban el precio en el mercado mundial.

"Los diez millones van"

La zafra solo se recuperó a fines de los años 60 cuando la Unión Soviética, interesada en tener en Cuba una "cabeza de playa" político-ideológica para expandirse hacia Latinoamérica, comenzó a subsidiar las zafras, incluyendo los camiones, equipos, fertilizantes, pesticidas, etc.

La URSS enviaba el algodón que en Ariguanabo y otras textileras se transformaba en tela dura para ropa de trabajo. Las camisas y pantalones "de salir" casi desaparecieron y la industria del calzado casi solo producía botas y zapatos "de trabajo". De paso, Castro prohibió celebrar la Nochebuena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo y el Día de Reyes, porque interferían con la zafra.

En el delirium tremens de su megalomanía, el caudillo quiso realizar en 1970 la mayor producción azucarera lograda jamás en la historia universal: 10 millones de toneladas métricas.  Fueron virtualmente paralizadas las restantes industrias al compás de la febril  consigna "Los diez millones van". El músico Juan Formell se lo creyó y creó la orquesta de Los Van Van.

Ni había caña suficiente, ni capacidad industrial para ello. El ministro del ramo, Orlando Borrego, se lo dijo a Fidel  y fue destituido al instante. Además, una gran producción derrumbaría el precio del azúcar, pues Moscú  compraría solo 3,5 o cuatro millones de toneladas métricas y el resto aumentaría la sobreoferta que ya había internacionalmente. Se produjeron 8,5 millones de toneladas métricas a un costo tan alto que el país entró en una recesión de varios años.

Durante 30 años, hasta su desintegración en 1991, la URSS gastó miles de millones de dólares para mantener y ampliar la producción azucarera cubana (que alcanzó nuevamente ocho millones en 1990), y  construyó seis grandes fábricas. Y pagaba a Castro 45 centavos por libra de azúcar cubana, mientras en el mercado mundial estaba a cinco centavos o menos. Un subsidio fabuloso que se multiplicaba con la reexportación de parte del petróleo soviético gratis  "asignado" por Moscú. Al desintegrarse la URSS la zafra se hundió, hasta el día de hoy.

Logro fidelista: importar azúcar

Si a Julio Lobo, Pepe Gómez Mena, los Falla Gutiérrez o los Fanjul (los productores cubanos de azúcar más poderosos en los años 50) les hubiesen dicho que Cuba tendría que importar azúcar para cubrir el consumo y cumplir sus compromisos de exportación (que ahora prácticamente se reducen a 400.000 toneladas métricas destinadas a China), se habrían desternillado de la risa.

Pero lo absurdo devino realidad. A fines de 2001 los cubanos vieron sorprendidos que procedían de Brasil las cinco libras mensuales de azúcar sin refinar que les entregaban mediante la "libreta".  Según el Gobierno brasileño, entre 2001 y 2006 esa nación exportó a Cuba 384.204 toneladas métricas de azúcar. Y Colombia le exportó 425.609 toneladas métricas de azúcar refino entre 2002 y 2006. En 2005 Bielorrusia exportó a Cuba 50.000 toneladas métricas de azúcar de remolacha. Y también de República Dominicana y hasta de EEUU (el colmo) Cuba ha importado azúcar.

Por otra parte, desde 1967 los rendimientos cubanos de caña por hectárea son los más bajos de las Américas y probablemente del mundo.  Luego de 1960 nunca los cañaverales cubanos han llegado siquiera a las 69-72 toneladas de caña por hectárea del promedio mundial. Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), desde 2002 el promedio cubano ha oscilado entre 24 y 41 toneladas por hectárea.

En Perú, Guatemala y Colombia obtienen entre 93 y 120 toneladas; Brasil entre 80 y 90; El Salvador, 82; Honduras, 70; México 75-85 toneladas. Antes del castrismo  ninguna nación latinoamericana superaba a Cuba en rendimientos cañeros. Y en la industria, la dictadura  admite que la eficiencia  hoy apenas supera el 10% de obtención de azúcar por cada 100 partes de caña verde.

Sin azúcar, ni etanol

En la última zafra, la de 2015-2016,  la producción azucarera no llegó a los 1,6 millones de toneladas métricas, de las cuales unas 700.000 corresponden al consumo nacional. O sea este año se produjo tres veces menos que en 1925.

Y ello ocurre cuando  el precio mundial del  azúcar ha subido a su mayor nivel en los últimos cuatro años. La Organización Internacional del Azúcar (OIA) prevé un déficit de azúcar de 6,7 millones de toneladas métricas y que no habrá azúcar suficiente para cubrir la demanda global a corto plazo. Y cualquier precio superior a los 20 centavos la libra supera los costos de producción y da ganancia,  según los expertos.

Si Fidel no hubiese destruido la industria azucarera y Cuba en 2016 hubiese producido seis millones de toneladas, la Isla habría podido exportar 5,3 millones de toneladas, por valor de 2.332 millones de dólares, tres veces más que los ingresos netos por el turismo.

Además, Cuba podría ser un importante exportador de biocombustibles. Con un millón de hectáreas de caña (la mitad de las que había en 2002) destinadas a producir solamente etanol, con un rendimiento como el de Brasil, de 7.500 litros por hectárea, la Isla podría producir 7.500 millones de litros de etanol, que a 1,60 dólares el litro habrían significado probablemente unos 12.000 millones de dólares, seis veces el ingreso por turismo.

Pero el comandante calificó de "monstruosidad" producir biocombustibles con alimentos como la caña y el maíz.

Cuba  podría también desarrollar una gran industria de derivados de la caña para producir y exportar papel, madera de bagazo para la construcción y  muebles, electricidad, fertilizantes, medicamentos y alimento animal. Una sólida industria de la caña podría generar hasta 13.000 millones de dólares anuales.

Hoy los cubanos que viven en la Isla no tienen idea de que los hermanos Fanjul, industriales azucareros cubanos despojados de todos sus bienes por Fidel Castro, producen actualmente más de siete millones de toneladas de azúcar en sus fábricas de EEUU, México, República Dominicana, Canadá, Gran Bretaña y Portugal.

La  catástrofe azucarera es solo un capítulo dentro del cataclismo causado a Cuba por el dictador que más tiempo ha gobernado en la historia moderna. Pero solo por haber destrozado el ancestral "sueldo" de Cuba, lejos de ser absuelto por la historia el dictador mayor fue ya condenado y enviado por los cubanos al noveno círculo del infierno, ese que Dante Alighieri reservó para los peores tiranos.

Para expresar el cataclismo económico causado por Fidel Castro  le doy la palabra, con tristeza,  a Luis de Góngora: "ayer maravilla fui/ y hoy sombra de mí  no soy".



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domingo, noviembre 06, 2022

Roberto Álvarez Quiñones sobre el hecho que la dictadura Castro comunista pide a los 'yanquis' enriquecerse en Cuba


 Tomado de https://diariodecuba.com/

El régimen pide a los 'yanquis' enriquecerse en Cuba

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Mientras el régimen de Raúl Castro se preparaba para presentar sus denuncias ante el 'criminal bloqueo' , se reunía en La Habana con empresarios de EEUU.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

05 Nov 2022

Mientras el régimen de Raúl Castro se alistaba en Nueva York para presentar en la Asamblea General de la ONU su habitual resolución de condena al "criminal bloqueo" de EEUU,  en La Habana Miguel Díaz-Canel se reunía con empresarios estadounidenses y cubanoamericanos para implorarles que inviertan capital y hagan negocios con Cuba, y en Cuba.

Y apenas unas horas después calificó de "lumpen, pillos, vagos y corruptos" a los trabajadores por cuenta propia y propietarios de negocios privados, porque "no trabajan y no aportan". Y despotricó contra el sector privado independiente en la Isla.

Hay en esos dos párrafos cuatro detalles significativos: 1) se confirma oficialmente el fariseísmo castrista acerca del "bloqueo"; 2) hay un sigiloso "deshielo light" emprendido, por debajo de la mesa, por la Administración Biden con la dictadura cubana 3) los extranjeros y cubanos residentes en el exterior son invitados a invertir en Cuba y a los cubanos residentes en la Isla se les prohíbe; y 4) a falta de argumentos para calzar su "continuidad", Díaz-Canel repasa discursos de Fidel Castro y copia  argumentos "revolucionarios" de hace 54 años.

Lo primero que salta a la vista es que en todo esto se advierte que la Administración Biden y sus asesores están dispuestos a enriquecer más a GAESA y prolongar la vida del castrismo, porque es "progresista" (progressive) como ellos. No es casualidad que el anterior foro empresarial bilateral de este tipo tuvo lugar en 2016, facilitado muy a gusto por la Administración Obama.

Díaz-Canel exhorta a fortalecer relaciones con el “bloqueador”

En el foro empresarial citado, el presidente de la Cámara de Comercio de Cuba, Antonio Carricarte, reveló que en 2021 las importaciones cubanas desde EEUU alcanzaron unos 370 millones de dólares. Solo en pollo congelado se importaron 280 millones. Curioso bloqueo ese.

Miguel Díaz-Canel exhortó a los empresarios a "fortalecer las relaciones económicas de EEUU con Cuba" y Carricarte enfatizó la necesidad de "aumentar la participación de empresarios estadounidenses en el desarrollo cubano (…) dada su cercanía geográfica y posición en la economía mundial, pudiera incorporarse de una manera más significativa a la economía cubana".  Y le hizo publicidad a las MIPYMES.

Luego el jefe de Estado designado a dedo, en una reunión del Consejo de Ministros, arremetió contra los propietarios de pequeños negocios privados independientes y los cuentapropistas que no han querido someterse al embuste de las MIPYMES, acogotadas todas por el Estado y sometidas a las reglas y frenos impuestos por la mafia militar que manda en Cuba.

Y para no meter la pata, como le ocurre constantemente, esta vez acudió al discurso de Fidel Castro del 13 de marzo de 1968, cuando estatizó los 57.280 pequeños negocios privados que aún subsistían en Cuba y calificó a los propietarios de pequeños negocios y a los cuentapropistas de "holgazanes en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocio cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días (...) ¿Vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches?"

Para el "presidente" los emprendedores cubanos no aportan nada

Con el mimetismo de todo hombre mediocre (como diría José Ingenieros), Díaz-Canel repitió el calificativo fidelista de "vagos" a los comerciantes y productores que nutren el salvador mercado negro. Y arremetió contra "los que no trabajan, no aportan y están en la ilegalidad, ganen más y tengan más posibilidades para vivir que los que realmente aportan (…) ahí estamos al revés, estamos rompiendo los conceptos del socialismo".

Increíble, el régimen súplica a extranjeros, incluso a los "yanquis" y  "gusanos" capitalistas en EEUU a hacer negocios con Cuba e invertir en grande en las MIPYMES, pero se lo impide a sus propios ciudadanos. No hay duda alguna, el Gobierno castrista es el más anticubano y "vendepatria" (palabrita muy manoseada por el Partido Comunista) en toda su historia.

Ver para creer: en Cuba rinde más beneficios ser extranjero, o cubano residente en el extranjero, que vivir en su país natal. Un forastero, o un cubano emigrado, puede invertir capital, importar y exportar mercancías y servicios, y hacerse muy rico, si se asocia con los mafiosos que usurpan el poder, los soborna, les da "regalos", y entre todos explotan la mano de obra más barata del mundo y se enriquecen a costa de ella.

El cubano residente en la Isla, con un salario promedio de unos 27 o 30 dólares mensuales y una cartilla de racionamiento de alimentos que lo hambrea, no tiene derecho a nada de eso. Ni siquiera a decir lo que piensa de esa prohibición y abuso.

Cuando Cuba era "explotada por el imperialismo" ocurría exactamente lo contrario. El 8 de noviembre de 1933, luego del derrocamiento de Gerardo Machado, el Gobierno provisional presidido por Ramón Grau San Martín dictó un decreto conocido como Ley del 50%, que impuso que al menos la mitad de los empleados de las empresas cubanas y extranjeras tenían que ser cubanos.

Pero hay más, mucho antes, desde la inauguración de la República, casi todos los inmigrantes, incluyendo los cientos de miles de españoles que llegaban a Cuba, adquirían la ciudadanía cubana, pues obtenían así grandes ventajas. Hoy es al revés, los cubanos anhelan ser extranjeros. Y se forman colas multitudinarias ante la Embajada de España para solicitar la ciudadanía española.

Hoy si un cubano residente en la Isla consiguiese un préstamo bancario extranjero para instalar una pequeña fábrica de zapatos, o de ropa, o comprar tierras, o ampliar en grande su pequeño negocio familiar, no puede. La Constitución se lo prohíbe tajantemente en su artículo 22: "El Estado debe regular la concentración de la riqueza, la propiedad y la tierra".

Y si el cuentapropista se arriesga y amplía su negocio y produce "demasiado", o adquiere una segunda propiedad, está violando la Constitución. Se la expropian y va a la cárcel por "enriquecimiento ilícito". Unos cuantos campesinos han sido metidos en la cárcel por producir "demasiada" carne de cerdo, de pollo, leche o quesos.

Claro, este delito no existe para dirigentes castristas y sus familiares, y mucho menos para los militares que controlan las empresas que aún dejan ganancias, que explotan descaradamente negocios privados de restaurantes, cafeterías, discotecas, tiendas "finas" para turistas, etc.

El capital va a donde se cumplen condiciones imposibles en Cuba

Pero no obstante todo lo dicho hasta ahora, a decir verdad ningún inversionista en su sano juicio va a arriesgar capital significativamente en Cuba en las actuales circunstancias. Y es lo que no acaban de entender los burócratas ineptos que integran el Gobierno castrista, y en especial el "número uno" Raúl Castro.

Es una ley universal, una verdad de Perogrullo, que el capital no tiene bandera ni ideología alguna. Va en forma "apolítica" a donde se cumplan al menos tres condiciones: 1) garantías legales a la propiedad y la operatividad de la compañía, 2) seguridad de que obtendrá un rápido retorno en ingresos que cubran el monto de la inversión realizada, y 3) la existencia de un mercado, interno o externo, que garantice buenas ganancias. Y Cuba hoy no ofrece ninguna de esas condiciones.

En la Isla no hay un mercado interno, y de facto circulan a la vez dos monedas: la cubana, la más devaluada del mundo según los expertos y con la que se pagan los salarios, y el dólar. Pero la masa circulante de dólares y euros es insuficiente.

Y para finalizar viene como anillo al dedo un cuento de Pepito muy popular que una ocasión cité aquí, pero que hoy se hace nuevamente imprescindible. En una escuela primaria de La Habana la maestra le pregunta a varios alumnos qué quieren ser cuando sean adultos. "Médico", dice uno. "Ingeniero", responde otro. "A ver Pepito, ¿y tú qué quieres ser?". Y Pepito responde: "Yo, extranjero".

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