sábado, septiembre 23, 2023

Video: Relevante discurso de Nayib Bukele (Presidente de El Salvador) en las Naciones Unidas 2023. Los impactantes resultados de Nayib Bukele en El Salvador

Nayib Bukele desde la ONU, Discurso a las Naciones Unidas 2023, "El Salvador Renace"

 

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Tomado de https://www.semana.com/

El milagro de Nayib Bukele: los impactantes resultados del presidente de El Salvador que se ha convertido en el mayor contradictor de Gustavo Petro

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La impresionante historia de Nayib Bukele, el presidente que rescató a El Salvador. El éxito de su guerra contra la criminalidad y los choques con Gustavo Petro han logrado captar la atención de los colombianos.

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11 de marzo de 2023

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es hoy el líder político más popular del continente. Su aprobación llega al 90 %, según Gallup, y los expertos lo catalogan como una figura de talla mundial. Tiene apenas 41 años y lo que ha hecho en su país es considerado casi milagroso. Llegó al poder el primero de junio de 2019. Ese mismo año anunció su llamado Plan de Control Territorial, puso en marcha un bloqueo de señal de celulares en los penales y declaró la emergencia carcelaria. En una segunda fase, reforzó el pie de fuerza militar y el 2 de septiembre de ese año se registró el primer día sin homicidios en la historia de ese pequeño país. A partir de ese momento, empezaron a llegar las buenas noticias. Un mes después, Estados Unidos revocó la alerta de viaje a sus ciudadanos a El Salvador por la caída de la inseguridad.

La estrategia de Bukele se siguió fortaleciendo con un jugoso aumento salarial a guardianes, policías y soldados, y continuó con nuevas incorporaciones. Vino la pandemia y logró consolidar a 2020 como el año más seguro. Inauguró el Centro de Investigación Forense en 2021 e impulsó la destitución del fiscal general y los magistrados de la sala de lo constitucional de la Corte Suprema de Justicia por parte de la Asamblea Legislativa.

Hacia agosto de 2021, Bukele promovió una reforma para que jueces, fiscales y policías pudieran jubilarse a los 60 años. El Salvador cerró 2021 con el año más seguro en toda su historia. Pero hubo un hecho que marcó al Gobierno. Entre el 25 y el 27 de marzo de 2022, el país se vio sacudido por una ola de 87 homicidios. En ese momento, el presidente les declaró la guerra a las pandillas. Decretó el estado de excepción, hizo una nueva incorporación de efectivos a las fuerzas y reformó el Código Penal en la Asamblea Legislativa, donde se prohibió la simbología relacionada con las pandillas, y aprobó el uso de los bienes incautados a las mismas para combatirlas.

En junio de ese año anunció la construcción de la cárcel más grande de América Latina, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), y lanzó el Plan de Transporte Seguro. Mientras hacía capturas masivas, el 3 de diciembre de 2022 inició los cercos de seguridad para la “extracción” de pandilleros. Al terminar ese año, El Salvador volvió a batir récord en seguridad.

Solo seis meses después de haberla anunciado, Bukele hizo realidad la megacárcel y la inauguró el 31 de enero de 2023. Las imágenes del penal le dieron la vuelta al mundo. En febrero pasado completó 300 días sin ningún homicidio en su gobierno y realizó el traslado de los primeros 2.000 pandilleros presos al Cecot. Un video que publicó en su cuenta en Twitter mostrando el ingreso de los delincuentes a la cárcel, en manada, generó polémica en algunos sectores del continente, pero mayoritariamente aplausos en una región donde la impunidad y la mano débil contra el hampa indignan a los ciudadanos.

Quienes conocen a Bukele aseguran que el llamado presidente millennial es un hombre autodidacta porque, aunque empezó a estudiar Derecho, no se graduó. Luego cursó algunos estudios en Estados Unidos. Está casado con Gabriela Rodríguez y tiene una hija llamada Layla, de 3 años. Primero fue alcalde de Nuevo Cuscatlán (2012-2015) y luego de San Salvador (2015-2018).

Las cifras de su éxito son impactantes. En 2018, antes de que Bukele fuera presidente, El Salvador encabezaba el listado de los 20 países más peligrosos del mundo, con una tasa de homicidios de 61,59 asesinatos por cada 100.000 habitantes. En 2021, con Bukele en el poder, El Salvador salió por completo de esa lista negra y se proyecta que la tasa de homicidios por 100.000 habitantes en 2023 sea de apenas 2,31 casos. Es decir, que de 3.346 asesinatos en 2018, El Salvador podría tener solo 150 en este año, según las proyecciones.

Colombia, en cambio, sigue apareciendo en esa deshonrosa lista y quedó en el tercer lugar en 2022, por debajo de Venezuela y Honduras, con una tasa de homicidios de 26,1 por cada 100.000 habitantes.

Desde marzo de 2022, cuando se fue de frente contra las pandillas, hasta la fecha, Bukele ha logrado la captura de 63.512 terroristas. Semejante operación no ha implicado un baño de sangre. “Eran un poder paralelo al poder institucional del Estado, el cual estaba prácticamente de rodillas ante este poder de los grupos criminales”, le dijo a SEMANA el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa.

La mano dura ha tenido resultados notables: la tasa de impunidad en homicidios pasó del 95 por ciento en 2019 al 25 por ciento en 2022, lo que indica que cometer un delito en ese país tiene un castigo prácticamente asegurado.

El equipo de Gobierno de Bukele sostiene que, constantemente, el presidente hace referencia a que su “límite es Dios”, mientras que su relación con los partidos tradicionales es casi nula y enfrenta una oposición mínima. Su aprobación entre los salvadoreños en materia de seguridad llega al 96 %; en educación, al 91 %; en salud, al 87 %; en empleo, al 73 % y en costo de vida, al 63 %.

Estos indicadores son su mejor carta de presentación para aspirar a la reelección, que hasta ahora había sido prohibida en su país. Pocos dudan de que será reelegido de manera aplastante en las elecciones convocadas para 2024. Asimismo, ha surgido una especie de ‘bukelemanía’ en toda América Latina, liderada hoy mayoritariamente por gobiernos de izquierda. ¿Si Bukele pudo someter a la delincuencia en El Salvador, por qué en otros países las políticas de seguridad son menos efectivas? Esa es la pregunta que se hacen millones de personas al ver las imágenes que llegan de ese país. Gracias a su baja criminalidad, El Salvador albergará el concurso de Miss Universo, algo impensable en un país aislado y perdido hace menos de una década por la incesante violencia.

Bukele se ha caracterizado por mantener una disputa permanente con los organismos internacionales defensores de los derechos humanos como la CIDH e incluso la ONU. A esas instituciones les ha cantado la tabla y les ha dicho en la cara: “¿Cuántas décadas más, llenas de decenas de miles de muertos, deberíamos de haber aguantado los salvadoreños para que las recetas de las ONG y de la ‘comunidad internacional’ comenzaran a funcionar?”. Bukele ha dicho que por años han importado más los derechos humanos de los criminales que los de la gente honrada. Él se empeñó a fondo para invertir por completo esa ecuación.

Aunque tuvo una muy buena relación con Estados Unidos durante el Gobierno Trump, con Joe Biden las relaciones han tenido nubarrones. Si bien Bukele es pro Estados Unidos, desde que hizo campaña anunció que quería que El Salvador fuera independiente, que no recibiera órdenes de Washington y que fuera autónomo, incluso económicamente. Tal vez por ello, en varias oportunidades, ha marcado distancias con el país del norte. “El Gobierno de Estados Unidos decide quién es el malo y quién es el bueno y también cuándo el malo se vuelve bueno y el bueno se vuelve malo”, dijo Bukele en Twitter.

Mientras algunos lo ven como un verdadero mesías, otros lo califican como un dictador de derecha y lo señalan de ser un violador de los derechos humanos. Fuentes salvadoreñas le aseguraron a SEMANA que ninguna de esas críticas, para él “infundadas”, le quitan el sueño.

El vicepresidente Ulloa señaló: “El simplismo de algunos analistas o de opositores políticos habla de que hay populismo, autoritarismo y hacen explicaciones que no corresponden a la realidad. Esta consiste en un Gobierno que decidió abordar frontalmente los principales problemas que agobiaban a nuestra sociedad, que eran la inseguridad, la explotación, la extorsión, el asesinato, el secuestro, la desaparición y muchos otros delitos que cometían los grupos criminales”.

“La Policía estaba penetrada por estos grupos criminales, estaba mal equipada, había policías que andaban con tres balas en su pistola, vehículos que no funcionaban, sin chalecos de protección, sin medios de comunicación. Entonces una de las tareas era proveer a las fuerzas del orden del equipamiento necesario, de los recursos para dar una batalla y ganarla”, dijo Ulloa. “Se cambiaron también jueces que estaban al servicio de las pandillas, sea porque los compraban, porque los sobornaban o porque los amenazaban”, agregó el vicepresidente de El Salvador.

Salvó a la gente

La receta de Bukele ha sido sencilla: firmeza y negociación cero. Él mismo se definió hace unos meses, en tono irónico, como “el dictador más cool del mundo mundial”. Su tesis es simple: “El que perdona al lobo, sacrifica a la oveja”.

SEMANA recorrió la imponente cárcel desde la cual los villanos de los salvadoreños han sido expuestos al mundo semidesnudos y amarrados de pies y manos. Las imágenes son impresionantes. Centenares de hombres, uno tras otro, totalmente sometidos, en una cárcel organizada e impecable. Se sabe que las condiciones son extremas; las celdas de castigo, miedosas y las posibilidades de escapar, nulas.

Se trata de una construcción de película. Muros de concreto de 11 metros de altura y dos de profundidad. En celdas de 100 metros duermen 80 pandilleros, con apenas dos sanitarios. No hay privacidad de ningún tipo y tampoco visitas, ni siquiera las conyugales. Las familias de los reos, además, pagan por las comidas que les dan en prisión. Si se portan mal, el lugar de reclusión es de apenas dos metros en completa oscuridad con una cama de cemento.

Un reportero de SEMANA caminó por las colonias antes inaccesibles de El Salvador. “Antes vivíamos con miedo. No sabíamos si íbamos a entrar o a salir. Era una zozobra permanente. Ahora estamos tranquilos”, dijo Jorge Rosales, habitante de La Campanera, uno de esos barrios que tenían fronteras mortales e invisibles, dominado totalmente por los pandilleros de Barrio 18.

Allí cuentan que el horror cesó en menos de un año. Anteriormente, tenían que estar carnetizados por las pandillas para poder incluso salir o entrar de sus casas. Era tal el control de las maras que ni siquiera se salvaban los muertos. En el cementerio de Santa Tecla, por ejemplo, quienes no eran de la pandilla no podían visitar a sus seres queridos. Si por suerte los dejaban pasar, les cobraban dos dólares por cinco minutos. “Es parte de lo que queremos borrar de nuestra historia, esos hechos de violencia lamentable. Queremos mostrar, como país, que tenemos esa capacidad de comenzar de nuevo”, aseguró Francisco Martínez, gerente del camposanto.

En El Salvador el cambio es aplaudido, porque el pasado pesa y duele. De Bukele venden camisetas estampadas con su cara en todas las esquinas. El excanciller colombiano Julio Londoño Paredes, que fue mediador del conflicto salvadoreño cuando se firmó la paz en 1992 y lo visitó por años, recuerda con dolor una escena: un grupo de mamás enviando a sus hijos de 8 o 9 años solos a Estados Unidos. “Es la única forma de salvarlos de las maras”, le contaban a Londoño en esa época.

Entre lágrimas, Roberto Moral, otro habitante de La Campanera que habló con SEMANA, mostró a sus dos hijos jóvenes y resumió la situación así: “Uno no podía salir sin temor, más cuando tenía hijos varones. A los más jovencitos yo no los podía sacar”. En otras palabras, los más pobres eran quienes se sentían viviendo en su propia casa por cárcel. Bukele les dio la libertad en apenas un año.

En un país con solo seis millones de habitantes (menos que Bogotá), había cerca de 100.000 miembros de estas bandas. En Colombia, las Farc habían aterrorizado a un país de 48 millones de personas y al integrarse al proceso de paz, se desmovilizaron 13.000 combatientes. Por eso, la cifra salvadoreña es escalofriante.

La estrategia era el terror cotidiano y su lema: robar, matar y violar. “Y matar espectacularmente: degollando, apuñalando, decapitando”, explica el biógrafo del presidente Bukele, el periodista y exguerrillero Geovani Galeas. Con esas tesis, se calcula que alcanzaron a tener el control en más del 80 por ciento del territorio.

Como recuerda la revista The Economist, “desde el final de la guerra civil en 1992, la política estuvo dominada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), un partido de izquierda que surgió de grupos guerrilleros y la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), un partido conservador que fue fundado por un exsoldado para oponerse a esas guerrillas”.

Semejante irrupción en el poder produjo un movimiento de todos contra Bukele. Los primeros dos años, el presidente tuvo al Congreso en contra y al pueblo a su favor. Su manera de gobernar encantaba en las encuestas, pero no en la clase dirigente, que tuvo la batuta del Parlamento hasta el 28 de febrero de 2021, cuando Bukele arrasó en esas elecciones. En más de 200 años de historia nunca un presidente había tenido mayorías y él las tenía de sobra al haber coronado dos tercios del Capitolio.

La lucha contra las pandillas fue implacable. “Desde el primer día, el éxito de la operación fue que se hizo de manera intensa, incesantemente, de noche y de día. Fue una guerra relámpago y a las maras no les dio tiempo de nada”, agrega el biógrafo Galeas. Por día, el Gobierno capturaba de 500 a 1.000 hombres. Fueron tan gigantescos los operativos que los criminales ni siquiera opusieron resistencia. Un día, por ejemplo, 14.000 soldados hicieron un cerco en un pueblo para que no tuvieran salida.

Gustavo Villatoro, ministro de Justicia y de Seguridad Pública de El Salvador, le dijo a SEMANA: “Logramos tener los perfiles de cada uno de los 76.600 pandilleros registrados hasta el 27 de marzo del año pasado. Partimos siempre del conocimiento pleno del enemigo al que nos estábamos enfrentando. Para ser miembro de la estructura, dentro del ritual ellos tenían que haber matado”.

El ascenso

El presidente Bukele es un adicto al celular, como muchos de su edad. Llegó a la presidencia a los 37 años, como el más joven de América Latina en el cargo. Cuentan que ni siquiera en las más importantes reuniones se despega de la pantalla.

Twitter es su principal arma política. Es verdaderamente lo que llaman un outsider y este estilo se evidencia en todos los frentes. En la economía, por ejemplo, dice que no cree en el PIB ni en los estándares que impone el Banco Mundial o el FMI, pues lo que verdaderamente vale es estar seguro en las calles y tener empleo.

Quizás por esa razón es el mayor creyente de las criptomonedas y considera que comprar millones con fondos públicos, al final, garantizará la independencia financiera de su país. “El Salvador es el epicentro de la adopción del bitcoin y, por lo tanto, de la libertad económica, la soberanía financiera, la resistencia a la censura y la riqueza inconfiscable”, ha dicho.

Hoy es considerado un líder de la derecha, pero pocos se imaginarían que cuando comenzó su carrera política, era el candidato impulsado por el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Bukele es hijo de un empresario que fue muy conocido y querido en el país, Armando Bukele Kattán, y de Olga Ortez. El primer mandatario ha contado que se siente orgulloso de su pasado árabe, que sus abuelos paternos emigraron de Palestina hace 90 años y se conocieron y se casaron en El Salvador.

Allí, la familia hizo una vida muy próspera. Nayib Bukele creció como un joven adinerado de la capital, lleno de lecciones que pocas veces tienen los niños ricos.

Fue su viaje a la provincia el que lo hizo célebre. Su esposa era una joven bailarina de ballet que estudió psicología. Se vieron por primera vez cuando él tenía 18 años y se casaron en 2014; ella ha decidido mantener un perfil político bajo. Nunca genera controversia.

Bukele convirtió a Nuevo Cuscatlán en un pueblo de clase mundial. Comenzó a hacerse conocido por un lema: “El dinero alcanza cuando nadie roba”. Hizo obras e implementó muchos programas, y esa buena gestión lo convirtió en el más firme candidato a la Alcaldía de San Salvador, también por el FMLN.

Su carrera en ascenso comenzó a llamar la atención del mundo. “Un tomador de decisiones entre grandes, como Angela Merkel y Justin Trudeau”, lo llamó la revista Foreign Policy. “Un líder de la próxima generación”, lo calificó Time. Se lanzó a la presidencia y rompió el esquema político del momento. Fue el primero, en más de 30 años, que no ganó por los partidos tradicionales. Ganó en primera vuelta con el 53,8 por ciento de los votos. “Dijimos que haríamos historia y lo hicimos”, dijo en la noche de su triunfo.

Galeas puede ser el hombre que más lo conoce. Lo ha acompañado por años y escribió un libro sobre él. “Nayib ni es muy guapo, ni canta tan bonito las rancheras como Pedro Infante, ni cuenta buenos chistes. Lo que tiene es una inteligencia excepcional”, explica. El hombre fue miembro de la extinta guerrilla salvadoreña. Cuando se desencantó de la guerra, se volvió periodista.

“Hace un par de años, concluí que Nayib es el líder más importante de nuestros 220 años de historia. Es más inteligente, más valiente que Joaquín Villalobos. Nosotros hicimos casi 20 años de guerra. Fue muy duro, muy sacrificado, pero no logramos nada. No cambiamos el país. Al contrario, el país empeoró. Hoy, en cambio, vamos a completar 318 días a lo largo de su gestión en cuatro años con cero homicidios”, sostiene.

Hasta los más firmes opositores de Bukele, por ejemplo los periodistas de El Faro, le reconocen sus logros en seguridad. Ellos fueron a territorios antes vedados y concluyeron que “el esquema del presidente Nayib Bukele ha conseguido desestructurar a las pandillas en El Salvador, desbaratando su control territorial, su principal vía de financiamiento y su estructura interna”.

Por su parte, Estados Unidos ha sancionado a algunos funcionarios del Gobierno Bukele por estar involucrados en posibles hechos de corrupción, violación a los derechos humanos y por negociaciones encubiertas con las pandillas.

La pelea con Petro

En el último mes, Bukele se metió de lleno en el debate público en Colombia y no se ha quedado callado frente a las críticas que le ha hecho el presidente Gustavo Petro. Por ese motivo, han chocado en redes sociales por las grandes diferencias que ambos tienen, especialmente en materia de seguridad. Mientras Bukele defiende la guerra sin tregua contra las pandillas, Petro impulsa la paz total, tendiéndoles la mano a los grupos armados ilegales y narcotraficantes.

La última confrontación, esta semana, escaló de nivel. Petro le reclamó a Bukele por un supuesto pacto con los pandilleros para poder gobernar. “Mejor que hacer pactos del Gobierno por debajo de la mesa es que la justicia pueda hacerlos encima de la mesa sin engaños y en búsqueda de la paz”, dijo Petro en Twitter. El presidente de El Salvador respondió y le enrostró todo el escándalo en torno a Nicolás, su primogénito: “¿No es su hijo el que hace pactos bajo la mesa y además por dinero? ¿Todo bien en casa?”.

Algo que ha llamado la atención es que, teniendo en cuenta que en Colombia aún no hay una figura fuerte de oposición a Petro, antipetristas han visto en Bukele una voz que los representa.

El presidente de El Salvador ya tiene una invitación para visitar Colombia, en octubre próximo, justo cuando el país irá a las urnas para elegir alcaldes, gobernadores, concejales y diputados. Es muy posible que, para hacerles contrapeso a los candidatos del Pacto Histórico, muchos enarbolen las banderas de Bukele como unas políticas necesarias y eficaces para recuperar la seguridad en todo el territorio nacional.

Petro y Bukele tienen en la mira a América Latina: mientras el salvadoreño ha conquistado seguidores con sus políticas contundentes contra la delincuencia, el colombiano, con su política del amor, busca dirigir un bloque de izquierda conformado por Lula da Silva, Nicolás Maduro, Gabriel Boric y Andrés Manuel López Obrador, entre otros. Con seguridad, vendrán más enfrentamientos entre Petro y Bukele, pues son como el agua y el aceite.


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lunes, mayo 11, 2020

Roque Dalton: a 45 años de su asesinato. Luis Cino desde Cuba: El asesinato de poeta salvadoreño fue ordenado por el jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), el comandante Joaquín Villalobos



Roque Dalton: a 45 años de su asesinato

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El asesinato de poeta salvadoreño fue ordenado por el jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), el comandante Joaquín Villalobos
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Roque Dalton en 1975 (Foto: Transparencia Activa / El Salvador)

Por Luis Cino
La Habana
10 de mayo, 2020

LA HABANA, Cuba. – El poeta salvadoreño Roque Dalton residió varios años en Cuba y cultivó muchas amistades en los círculos artísticos e intelectuales. A juzgar por lo que siempre han dicho los medios oficiales de la Isla -o más bien por lo que han dejado de decir- se podría suponer que el poeta-guerrillero fue muerto por los escuadrones de la muerte o los militares que combatían a los insurgentes. Pero no fue así: Dalton fue asesinado por sus camaradas de la guerrilla durante una de sus sangrientas querellas internas.

Roque Dalton y Armando Arteaga, acusados de “traición a la causa”, fueron ejecutados en una “cárcel del pueblo” de Santa Anita, al sur de San Salvador, por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 10 de mayo de 1975.

Inicialmente, acusaron a Dalton y Arteaga de trabajar para la CIA o de ser agentes de la Inteligencia cubana, pero como no tenían cómo probarlo, finalmente los culparon de insubordinación. En realidad, la traición e insubordinación fueron sus críticas a las tendencias estalinistas que se estaban imponiendo en el ERP.

El asesinato de Roque Dalton fue ordenado por el jefe del ERP, el comandante Joaquín Villalobos. Algunos aseguran que Villalobos se encargó personalmente de volarle los sesos al poeta con una pistola soviética.

(Heberto Padilla, Roque Dalton y  Guillermo Rodríguez Rivera en el Malecón  habanero, Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Los cadáveres de Dalton y Arteaga, que, según dicen, fueron abandonados en los arrecifes del Playón para simular otro crimen de los escuadrones de la muerte, nunca fueron hallados.

Poco más de un año después del asesinato de Roque Dalton, Villalobos pasó a formar parte de la comandancia general del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

En 1983, Villalobos ordenó el asesinato de Mélida Anaya, más conocida como la comandante Ana María. Fue acribillada a punzonazos, cuando dormía en una hamaca, en Managua, Nicaragua.

Terminada la guerra, convertido en consultor internacional y residente en Europa, Joaquín Villalobos, a pesar de sus crímenes, se empeñó en afirmar que el Ejército Revolucionario del Pueblo que él capitaneaba fue “la más liberal y menos ortodoxa” de las cinco guerrillas que integraron el Frente Farabundo Martí.

En varias ocasiones, Villalobos, que se cree con suficientes méritos y conocimiento de causa para opinar sobre las transiciones humanas en las revoluciones, ha aconsejado paciencia, moderación, pragmatismo y socialismo de mercado al régimen castrista. Él, aunque nunca fue de los favoritos de Fidel Castro y el departamento América de Barbarroja, 40 y tantos años atrás no hubiera dudado en aconsejarles que fusilaran a todo el que oliera a insubordinación.

El problema de los consejos de Villalobos a sus amigotes cubanos es que no se los pidieron y llegan demasiado tarde, cuando ya nada tiene remedio. Los ajustes estructurales que pudieron ser no fueron:  chocaron con el inmovilismo de los bonzos retranqueros del PCC.

¿Qué iba a aconsejarles Villalobos de capitalismo? Los mandamases y sus generales-gerentes, expertos en marketing y con amigos capitalistas en el exterior, no tienen mayores problemas en aceptar la acumulación de capital siempre que vaya en exclusiva por ellos y no por los demás, que son todos los que viven del lado de allá del Palacio de la Revolución, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y GAESA.  De ahí los asquitos al mercado y la libre iniciativa privada, los retorcijones ideológicos y la cruzada contra los mercados agrícolas, los vendedores callejeros, los choferes de almendrones y los dueños de paladares y cafeterías.  Eso no cambiará por mucho que les aconsejen. Está encriptado en la naturaleza dogmática y patrimonialista del socialismo castrista.

Roque Dalton, que se burlaba de todo, hubiera reído a carcajadas de saber que un día el fiero comandante Villalobos sermonearía a los empecinados compañeros de La Habana.
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LA PISTOLA DEL EX-COMANDANTE Y LA RISA DEL POETA



Por Luis Cino
junio 18 de 2009



Arroyo Naranjo, La Habana, junio 18 de 2009 (SDP) De leer lo que ahora escribe el comandante Joaquín Villalobos sobre las transiciones humanas en las revoluciones, Roque Dalton hubiera reído a carcajadas. El poeta, que se reía de todo, tendría muchos más motivos para la risa ahora que Villalobos trata de aconsejar a los empecinados compañeros de La Habana sobre la virtud revolucionaria de amasar fortunas, que cuando lo vio en una cárcel del pueblo salvadoreña levantar una pistola soviética a la altura de su sien para volarle los sesos en cumplimiento de una sentencia por traición a la causa, el 10 de mayo de 1975.

Roque Dalton, muchos años antes de la debacle del socialismo real, descubrió en las tabernas de Praga, las tertulias literarias habaneras y en las sangrientas querellas de los guerrilleros salvadoreños, que la aspirina gigante que, entre otras cosas, sería un día el comunismo, era incapaz de curar los dolores de cabeza planificados y crónicos que provocaba.

Villalobos, que ahora es académico y consultor internacional, en su artículo “Cuba, la transición humana”, con aires de quien sabe absolutamente todo sobre el tema de las metamorfosis revolucionarias, receta paciencia y concesiones a Barack Obama y a Los Jefes Cubanos, envolver la utopía y la aspirina en papel de regalo capitalista.

El ex-comandante, que ahora viste traje Armani y mocasines de demócrata, se cree con suficiente mérito y conocimiento de causa para opinar. Nunca fue de los favoritos de Fidel Castro y el Departamento América de Barbarroja. Como si fuera gran cosa, se enorgullece de que el Ejército Revolucionario del Pueblo fue “la más liberal y menos ortodoxa” de las cinco guerrillas que integraron el Frente Farabundo Martí. Tal vez por eso, fue de los primeros en atemperar el apostolado marxista y comprender la justeza de que los dirigentes (sólo ellos) destinaran el dinero de la guerra revolucionaria para adquirir camisas de marca antes de adentrarse en la revolución administrativa.

( El poeta y guerrillero Roque Dalton asesinado junto a Melida Anaya Montes, Comandante Ana María, por Joaquín Villalobos)

El problema de los consejos de Villalobos a sus amigotes cubanos (a los que nunca cayó demasiado simpático) es que, además de inadecuados, no se los pidieron y para colmo, llegan demasiado tarde, cuando ya nada tiene remedio. La boca del pozo ciego está tan cerca que cualquier consejo suena a chiste cruel.

Los ajustes estructurales que pudieron ser, chocaron con el inmovilismo de los retranqueros. Pero los votos de pobreza fueron abandonados mucho antes. Justo y definitivamente cuando terminaron las guerras africanas. El silbato que anunció el inicio de la piñata, hace mucho que sonó. Ahora queda la rebatiña.

Enriquecerse es glorioso. No importa el color de los gatos, lo que importa es que cacen ratones, sigan al Líder Máximo y acaten la disciplina del Partido Único… No es nada nuevo, primero lo dijo el Camarada Deng Xiao Ping y fue bueno. Ahora Joaquín Villalobos pide, cual sombra chinesca con caja de ecos, ajustar el patrón ideológico y enrumbar hacia el socialismo de mercado. Obviamente sin democracia, que es de lo que menos se habla en estos casos.

Los mandamases de acá y sus generales-gerentes, expertos en marketing y con amigos capitalistas en el exterior, no tienen mayores problemas en aceptar la acumulación de capital siempre que vaya en exclusiva por ellos y no por los demás, que son todos los que viven del lado de allá de Punto Cero, el Palacio de la Revolución y el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. De ahí los asquitos al mercado y la libre iniciativa privada, los retorcijones ideológicos y la cruzada contra los mercados campesinos, los merolicos, los choferes de almendrones y las paladares con más de doce mesas. Eso no cambiará. Está en la naturaleza dogmática y patrimonialista del socialismo verde olivo. No dice algo nuevo Villalobos cuando afirma que sus posibilidades están agotadas y que el cambio es inevitable.

( Melida Anaya Montes, Comandante Ana María )

Vaticina Joaquín Villalobos que de ahora en adelante, el régimen cubano “vivirá en luchas y reacomodos permanentes”. No tiene gracia adivinar lo que ya llegó. No se precisa una bola de cristal para ver, que además de la guerra contra todo el pueblo y el discurso provocador para que no acaben las hostilidades con los Estados Unidos, habrá más renuncias, despidos y purgas periódicas contra corruptos e indignos.

Villalobos se vio precisado a negociar la paz en El Salvador y tuvo que cambiar su estilo y su fraseología. Fue una suerte. Ahora aconseja la apertura económica de Cuba. En otros tiempos no muy lejanos hubiera aconsejado a sus camaradas cubanos que ejecutaran a los traidores a la causa. Justo como hizo con el poeta Roque Dalton y la Comandante Ana María.

luicino2004@yahoo.com
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EL FMLN REVELA VERDAD SOBRE VARIOS ASESINATOS

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Los máximos comandantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador rompieron el silencio sobre casos de dirigentes asesinados por pugnas internas, como el poeta Roque Dalton, la comandante Ana María y el suicidio del comandante Marcial, ocurridos en plena guerra, según entrevistas publicadas ayer por el diario mexicano La Jornada. En abril de 1983 la guerrilla salvadoreña sufrió su peor crisis interna cuando murieron en Managua los dos máximos jefes de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), la mayor de las cinco organizaciones que integran el FMLN que hace dos semanas se convirtió en partido político legal.
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Por: AFP 
21 de septiembre 1992

La comandante Ana María (Mélida Anaya Montes), de 52 años, fue brutalmente asesinada con un picahielo por un comando dirigido por Marcelo, otro de los jefes guerrilleros. Cuando éste fue atrapado por la seguridad del Estado sandinista, confesó a Tomás Borge, entonces ministro del Interior de Nicaragua que había obedecido órdenes del comandante Marcial (Cayetano Carpio, de 63 años) quien se suicidó al ser descubierta la conspiración. El actual comandante de las FPL, Leonel González, recuerda que el día que se suicidó Marcial llegó y me planteó que (los sandinistas) le habían mostrado declaraciones de Marcelo que lo comprometían (con el asesinato de Ana María). Le planteé que mejor se fuera hacia Cuba porque podía ser capturado. Marcial aceptó y pidió que le arreglaramos el viaje pero esa misma noche se suicidó . Yo estaba durmiendo en su casa. Su esposa me llamó porque lo veía muy descompuesto. De repente se metió en un cuartito y entonces se oyeron los disparos , cuenta González. El comandante Shafik Handal, jefe del Partido Comunista, narró su versión diciendo que la posición hegemonista de Marcial causó hasta muertes cuando estuvo en los frentes de guerra, impuso choques armados con otras fuerzas (del mismo FMLN) . La comandante Ana María era exponente de un pensamiento unitario en las FPL por eso llegó a considerarla enemiga y traidora y así lo dijo en un debate interno . Handal, de 62 años, recuerda cómo conoció a Marcial en las décadas de los 50 y 60. Durante mucho tiempo fui como su brazo derecho. Estoy seguro que su pensamiento a la hora de suicidarse era matarse para vivir, las cartas que dejó lo reflejan. Esa es la sicología de su suicidio, sobrevivir a los acontecimientos que estaban a punto de hundirlo . Shafick Handal asegura que Marcial tenía un plan mucho más ambicioso, también iba a suprimir a una serie de dirigentes del FMLN y de su propia organización. Eso se descubrió en los seguimientos de inteligencia del grupo que hizo el atentado contra la comandante Ana María. Marcelo y el grupo de asesinos salió libre y ahora viven en Nicaragua.

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