Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
sábado, octubre 12, 2024
Cuba. Rectificando verdades históricas sobre lo ocurrido a los judios del buque Saint Louis en La Habana de 1939. Fidel Castro contrató a ex-nazis para entrenar a militares cubanos en 1962
En este posts la rectificación de esas verdades históricas está motivada por la frecuencia en que se cometen reiterados errores al exponer los tristes y trágicos sucesos que llevaron a la muerte de varios centenares de judios que huían de la represión nazi en Europa y que intentaron infructuosamente encontrar refugio en Cuba.
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Jewish refugees from Germany arrive on the ship Saint Louis in Havana, Cuba. HD Stock Footage
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Enlace Judío
Feb 16, 2022
El 13 de mayo de 1939 un barco con 937 pasajeros salió de Alemania buscando refugio en alguna parte del mundo. La gran mayoría a bordo eran judíos y su intención era llegar a América y poder así, escapar lo suficientemente lejos de las garras del nazismo.
Algunos pasajeros tenían previa autorización para desembarcar en Cuba, ya que el Director General de la oficina de migración de Cuba, había vendido de manera ilegal certificados de desembarco, el acto de corrupción desató el enojo en la población cubana, que se recibían a recibir inmigrantes, pues estos competirían por los pocos trabajos disponibles que existían, ¿Qué sucedió después? ¿Pudieron desembarcar en Cuba? ¿Cuál fue el destino de estos pasajeros? No te pierdas este video.
Barco St. Louis, la indignación en la historia judía; por Nadia Cattan
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Importante NOTA ACLARATORIA del Bloguista de Baracutey Cubano donde se aclaran supuestas culpas del General Manuel Benítez Valdés, del Presidente Federico Laredo Brú, ex Coronel del Ejército Libertador, así como del Jefe del Ejército Fulgencio Batista y Zaldivar
El St. Louis en el puerto de Hamburgo en junio de 1939
Si les interesa profundizar en el tema del buque MS St. Louis pueden leer el libro titulado Voyage of the Damned, el cual también fue editado en español con el de El viaje de los condenados, de Gordon Thomas y Max Morgan-Witts. Hay varias películas o films sobre ese tema; una de ellas tiene el mismo título de ese libro y fue filmada en 1976. El mencionado libro ofrece una lista de fuentes consultadas pero es importante conocer lo siguiente:
En los trágicos hechos del MS St. Louis es muy frecuente confundir al Coronel Manuel Benitez González con el General Manuel Benitez Valdés; en Cuba, hace ya unos años, una de esas personas que los confundió fue un experimentado crítico cinematográfico cuando hizo la presentación de la película un domingo por la TV nacional.
El Coronel Manuel Benítez González no era un hombre de Batista, sino del General Rafael Montalvo Morales; Benítez González era cuando los hechos del buque Saint Louis el Director General de Inmigración. El General Montalvo fue el único individuo del Gabinete del destituido Presidente Miguel Mariano Gómez que pasó a integrar el Ejecutivo de Federico Laredo Brú; Montalvo pasó de la Secretaría de Defensa Nacional a la de Secretario de Estado. El General Montalvo era cuñado de Julio Lobo, ¨El Zar del Azúcar¨, el cual era judío. El General Montalvo es el personaje misterioso del mencionado libro. El Coronel Manuel Benitez González es una persona y el General Manuel Benitez Valdés es otra persona fallecido en Miami hace ya algunos años, y que sí fue durante un tiempo un hombre de Batista, pues posteriormente se convirtió en miembro del Partido Auténtico y llegó hasta ser Senador por dicho partido. Es probable que Manuel Benitez Valdés sea hijo de Manuel Benítez González según se pudiera inferir del escrito de Ciro Bianchi; este último murió a mediados de los años 40 del pasado siglo. Leí que después del escándalo de corrupción con lo ocurrido con los pasajeros del buque Saint Louis tuvo que renunciar a su carfo de Director General de Inmigración de la República de Cuba..
Sobre la responsabilidad del Presidente Federico Laredo Brú, leemos lo siguiente pero tengamos en cuenta lo que son los hechos y lo que son las opiniones subjetivas no avaladas por testigos fiables y documentos como es, por ejemplo: ¨The President of Cuba, Frederico Laredo Bru, and his cabinet did not like Benitez making a great deal of money – that he was unwilling to share...¨; Traduciendo: ¨Al presidente de Cuba, Frederico Laredo Bru, y a su gabinete no les gustó que Benítez ganara una gran cantidad de dinero, que él no estaba dispuesto a compartir...¨
Decree 55 was adopted in Cuba in early 1939. It distinguished between refugees and tourists. The decree stated that each refugee needed a visa and was required to pay a $500 bond to guarantee that they would not become wards of Cuba. But the decree also said that tourists were still welcome and did not need visas. The director of immigration in Cuba, Manuel Benitez, realized that Decree 55 did not define a tourist or a refugee. He decided that he would take advantage of this loophole and make money by selling landing permits that would allow refugees to land in Cuba by calling them tourists. He sold these permits to anyone who would pay $150. Though only allowing someone to land as a tourist, these permits looked authentic, even were individually signed by Benitez, and generally were made to look like visas. Some people bought a large group of these for $150 each and then resold them to desperate refugees for much more. Benitez himself had made a small fortune in selling these permits as well as receiving money from the cruise line. Hapag had realized the advantage of offering a package deal to their passengers – a permit and passage on their ship.
The President of Cuba, Frederico Laredo Bru, and his cabinet did not like Benitez making a great deal of money – that he was unwilling to share – on the loophole in Decree 55. Also, Cuba’s economy had begun to stagnate and many blamed the incoming refugees for taking jobs that Cubans would have otherwise held.
On May 5, Decree 937 closed the loophole. Without knowing it, almost every passenger on the S.S. St. Louis had purchased a landing permit for an inflated rate which, by the time of sailing, had already been nullified by Decree 937.
El Decreto 55 fue adoptado en Cuba a principios de 1939. Distinguía entre refugiados y turistas. El decreto establecía que cada refugiado necesitaba una visa y debía pagar una fianza de 500 dólares para garantizar que no quedarían bajo la tutela de Cuba. Pero el decreto también decía que los turistas seguían siendo bienvenidos y no necesitaban visas. El director de inmigración en Cuba, Manuel Benítez, se dio cuenta de que el Decreto 55 no definía a un turista ni a un refugiado. Decidió que aprovecharía este vacío legal y ganaría dinero vendiendo permisos de aterrizaje que permitirían a los refugiados aterrizar en Cuba llamándolos turistas. Vendió estos permisos a cualquiera que pagara $150. Aunque solo permitían que alguien aterrizara como turista, estos permisos parecían auténticos, incluso Benítez los firmaba individualmente y, en general, se hacían para que parecieran visas. Algunas personas compraron un gran grupo de estos por $ 150 cada uno y luego los revendieron a refugiados desesperados por mucho más. El propio Benítez había hecho una pequeña fortuna vendiendo estos permisos y recibiendo dinero de la línea de cruceros. Hapag se dio cuenta de la ventaja de ofrecer un paquete a sus pasajeros: un permiso y pasaje en su barco.
Al presidente de Cuba, Frederico Laredo Bru, y a su gabinete no les gustó que Benítez ganara una gran cantidad de dinero, que él no estaba dispuesto a compartir, con la laguna del Decreto 55. Además, la economía de Cuba había comenzado a estancarse y muchos culparon a la economía entrante. refugiados por tomar trabajos que los cubanos habrían ocupado de otro modo.
El 5 de mayo, el Decreto 937 cerró el vacío legal. Sin saberlo, casi todos los pasajeros del S.S. St. Louis habían comprado un permiso de desembarco por una tarifa inflada que, al momento de zarpar, ya había sido anulada por el Decreto 937.
El entonces ex Presidente (del gobierno inconstitucional y no elegido por el pueblo en 1033) Dr. Ramón Grau San Martím estaba en contra de la entrada de judios a Cuba en ese momento porque, dada la situación económica del país, se verían afectados los cubanos en cuanto el acceso a fuentes de trabajo; recordemos que en el ¨gobierno¨de Grau-Guiteras se dictó la ley laboral del 50% que afectó grandemente a la inmigración a Cuba; y en particular a la inmigración procedente de España.
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Nota del Bloguista del blog Baracutey Cubano
Alerta: Ciro Bianchi es un periodista oficialista de la dictadura castro comunista de Cuba.
El ataque al Hotel Nacional de Cuba lo ordenó Antonio Guiteras como Secretario (Ministro) de Guerra y Marina (del mal llamado ¨Gobierno de los 100 días¨ y eso de mal gobierno no lo digo por la cantidad de días, que realmente fueron entre 126 y 127 días). Batista era Jefe del Ejército y no tenía mando sobre la Marina y, sin embargo, a dicho hotel barcos de la Marina de Guerra lo cañonearon.
Mario Alfonso Hernández fue el militar que asesinó al Coronel (Juan) Blas Hernández después que fue retomado el Castillo de Atarés el 9 de noviembre de 1933, en el el marco del gran alzamiento del ABC en La Habana que había comenzado el día 8 de noviembre. Sobre ese alzamiento pueden leer haciendo click AQUÏ.
Max Lesnik ha sido condecorado por Fidel Castro en Cuba, ya que fue otorgada por el Consejo de Estado, a propuesta de la Unión de Periodistas de Cuba.
Trabajo terminado. Un exmilitar cubano, el General Manuel Benítez Valdés
Por: Ciro Bianchi
febrero 21, 2017
Un exmilitar cubano, el General Manuel Benítez Valdés, jefe de la Policía Nacional en el primer Gobierno de Fulgencio Batista, fue reclutado en los años 60 por el presidente haitiano François Duvalier —Papa Doc— para que eliminara físicamente a una importante figura del Gobierno de Paul E. Magloire, expresidente de Haití. Se trata de una historia muy poco conocida que el propio Benítez contó en Miami al periodista Max Lesnik, entonces director de la revista Réplica, de esa ciudad. No hay en ella revelaciones impactantes y más que el relato de un asesinato lo es de un hecho de la picaresca. El sujeto murió de muerte natural, pero Benítez hizo creer al dictador que había sido víctima del lento envenenamiento a que él le había sometido a través de un sirviente.
El bonito
A Benítez Valdés le llamaban «el Bonito». Antes de su entrada al Ejército fue artista de reparto en Hollywood, donde logró meterse en la cama de no pocas luminarias de la cinematografía norteamericana. Tenía una suerte loca con las mujeres.
Su padre, Manuel Benítez González, nacido en Regla, tenía 14 años de edad cuando se sumó a la invasión del Ejército Libertador a occidente. Sirvió a las órdenes de diferentes jefes, pero nunca se pudo precisar el grado que llegó a alcanzar en las fuerzas mambisas. Al cese de la soberanía española, fue periodista del diario habanero La Discusión y en 1903 entró en la Guardia Rural con grados de segundo teniente. A la caída de Machado, cuando era ya Coronel jefe del Regimiento 8, Rius Rivera, de Pinar del Río, fue destituido de su mando y, sujeto a investigación, internado en la prisión militar de La Cabaña. Puesto en libertad poco tiempo después —no hubo sanciones para los machadistas— se afilió al Partido Liberal y como miembro de esa organización política resultó electo delegado a la Asamblea Constituyente de 1940. Con posterioridad llegó al Senado de la República en el cual, en los días de la II Guerra Mundial, ocupó la presidencia de la Comisión de Asuntos Militares. Murió en enero de 1946.
Varias veces lo ha repetido el escribidor: el exGeneral Manuel Benítez es uno de los hombres más nefastos de la historia de Cuba. Para su suerte, son pocos los que se recuerdan de su existencia.
Refería él mismo que el 4 de septiembre de 1933 —era entonces teniente del Ejército— mientras transcurría el golpe de Estado, fue detenido cuando dormía en el campamento de Columbia y llevado a presencia del sargento Fulgencio Batista. Lo escuchó dirigirse a una asamblea de clases y soldados y cuando el jefe golpista terminó su perorata, ni lento ni perezoso, en un alarde sin límite de oportunismo, Benítez se puso de pie sobre su asiento y luego de arrancarse los grados proclamó que ya no quería ser el teniente Benítez, sino el sargento Benítez, lo que, junto con Tabernilla, Ferrer y Querejeta, lo convertía en uno de los pocos oficiales que se sumaba al golpe de los sargentos. Batista lo acogió con los brazos abiertos.
Ayudante de Batista
De oficial del ejército machadista a oficial del ejército batistiano y ayudante de Batista. Instigó para que Batista ordenara, en octubre de 1933, el bombardeo del Hotel Nacional, sin importarle que allí se hallaran refugiados los oficiales que fueron hasta poco antes sus compañeros de cuerpo, y se le acusó de haber ametrallado al ya teniente coronel Mario Alfonso Hernández por orden de Batista.
Mario Alfonso era miembro de la Junta Revolucionaria de Columbia o Junta de los Ocho, que protagonizó el golpe de Estado aludido, y de soldado raso ascendió a teniente coronel, pero un día se atrevió a preguntar al coronel Fulgencio Batista, jefe del Ejército, sobre la fecha en que empezaría a hacerse realidad el acuerdo de la Junta que establecía la jefatura rotativa de las Fuerzas Armadas. Batista no le contestó de momento, pero quedó en enviarle la respuesta. Se la envió con Benítez. Una noche tocó este a la puerta del domicilio de Mario Alfonso, que confiado le franqueó la entrada al identificar la voz de su compañero. Benítez lo ametralló en la propia sala de estar de la casa y en presencia de su esposa. De inmediato, Batista dirigió al Ejército una proclama que se leyó en la diana y en la retreta en todos los campamentos en que decía que a Mario Alfonso Hernández, a quien quería no como a un compañero de armas, sino como a un familiar, hubo que aplicarle la «ley de fuga» en su traslado al campamento de Columbia, en Marianao, para frustrar su intento de evasión luego de haber sido detenido por traficante y consumidor de drogas, lo que era enteramente falso. Antonio Guiteras afirmaba que Mario Alfonso era el único revolucionario en la Junta de los Ocho.
(El entonces Teniente Coronel Manuel Benítez VALDÉS dando un discurso en la inauguración de la Ciudad Militar de Pinar del Río en 1936. Fotos y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)
La estrella del General
Cuba entra en la II Guerra Mundial y el presidente Batista, con el decreto ley número 7 de 1942, también conocido como ley orgánica de las Fuerzas Armadas, restablece el grado de General en el Ejército de la República. Hasta entonces, y desde 1933, el grado máximo era el de Comandante, aunque la jefatura recaía en un Coronel que se hacía auxiliar por oficiales que ostentaban el grado transitorio de Teniente Coronel. Benítez fue entonces uno de los cuatro generales del Ejército. Como jefe de la Policía Nacional, entre otros negocios turbios, se benefició con las tajadas que sacaba de casinos de juego, garitos y vidrieras de apuntaciones, sin contar otras ganancias ilícitas.
No duró mucho tiempo en su jefatura. Batista debía abandonar la presidencia de la República el 10 de octubre de 1944. Como la Constitución no le permitía reelegirse, pensó que el doctor Carlos Saladrigas, de resultar electo en los comicios del 1ro. de junio, lo nombraría Jefe del Ejército y de cualquier manera garantizaría el batistato sin Batista. Pero Saladrigas perdió las elecciones frente al candidato opositor Ramón Grau San Martín. Batista —dicen que presionado por Washington— se resignó a entregar el poder a su antiguo rival. Benítez, sin embargo, no era de la misma opinión. Trató de convencer a Saladrigas de que se sumara a un plan encaminado a frustrar el ascenso de Grau. Saladrigas, que era un político astuto, se negó, y Benítez pensó entonces en sacar a Batista del juego, esto es, de la presidencia. Hasta ahí duró como jefe de la Policía. Se le formularon acusaciones por varios delitos, entre ellos, uno tan ramplón como el de sustraer del cuartel maestre general de la Policía 50 camas, que vendió después a 20 pesos cada una.
Salió Benítez de la Isla para evadir la acción de la justicia, pero Grau ya presidente le permitió regresar con todas las garantías para que viera a su padre, agotado por una insuficiencia renal crónica terminal que se complicó con trastornos del hígado y el corazón.
Libre matanza
Más tarde, en octubre de 1946, fue uno de los responsables de la Conspiración de la Capa Negra, una de las que se orquestaron para derrocar a Grau. Las otras fueron la del Cepillo de Dientes y la del Mulo Muerto. Pese al nombre despectivo con que las identificó la revista Bohemia, que las ridiculizó y tiró a choteo, existieron realmente y no llegaron a descartar el magnicidio.
Los organizadores de la Capa Negra pensaban apoderarse del campamento de Columbia luego de pasar a cuchillo a todas sus postas, y también de la sede del regimiento Rius Rivera en la capital pinareña, donde procedente de Miami habría desembarcado ya el exgeneral Benítez, que se trasladaría a La Habana a fin de asumir las riendas del Gobierno de la nación.
El plan contemplaba el asesinato de las principales figuras del Gobierno grausista y de los líderes más connotados de la Alianza Auténtico-Republicana en el poder, e incluía asimismo lo que los conjurados llamaban «Setenta y dos horas de libre matanza», encaminada a sacar del juego a todos los que se opusieran a la vuelta del pasado batistiano. Los golpistas estaban equipados con armas de fabricación norteamericana tan modernas que no habían llegado todavía a manos el Ejército cubano.
En 1954 Manuel Benítez Valdés accedía al Senado. Lo hacía por el Partido Auténtico que presidía Grau San Martín, a quien tanto había combatido.
Marchó al exterior tras el triunfo de la Revolución y se radicó en Miami. Fue allí que, fuera de récord, refirió al periodista Max Lesnik su relación con «Papá» Duvalier.
El hombre sigue vivo
Un golpe de Estado acabó con la débil democracia haitiana. Unas elecciones amañadas, convocadas al amparo del Ejército y de una junta duvalierista impuesta por el cuartelazo, dieron el triunfo electoral a François Duvalier, quien inaugura un régimen autocrático y dictatorial, y también populista, que se asegura en el poder mediante el terror y la superstición. Depura al Ejército y con su propia fuerza paramilitar, los Tonton–Macoutes, mezcla de policía particular y guardia pretoriana, acomete, con métodos terroristas, una represión sistemática que barre a sus opositores. Washington apoya al «Brujo» Duvalier, maestro del vudú, y lo apoya asimismo la oligarquía negra y mulata. Su mandato debió finalizar en 1963, pero se reelige por seis años más y en 1964 se inviste como presidente vitalicio. En enero de 1971 proclama sucesor a su hijo Jean Claude. Y cuando fallece es ciertamente Babe Doc, de 19 años de edad, quien asume el mando del país, en medio de una tupida red de conjuras palaciegas. Tendrá el apoyo irrestricto de un cuerpo paramilitar, Los Leopardos. El 7 de febrero de 1986 una revuelta popular provoca el derrocamiento de Babe Doc, que huye al exterior.
El viejo Duvalier busca la manera de eliminar a sus opositores y se vale de cualquier medio para conseguirlo. Por lo general sus hombres actúan abiertamente, a cara descubierta, en otras conviene al dictador encubrir sus crímenes, moverse sin dejar huellas, cortar cualquier rastro que lo vincule con el crimen. Un enviado del presidente Duvalier hizo contacto con el exgeneral Manuel Benítez en el casino de juego del hotel donde se alojaba en la capital dominicana. El Brujo quería verlo y el cubano se trasladó a Puerto Príncipe. Como es habitual en tales casos, ya en los jardines de Palacio, donde lo recibió el mandatario, no se mencionó el nombre del sujeto a eliminar, pero Benítez lo leyó en el aire. Recibió 50 000 dólares de anticipo por la encomienda.
Pasado un tiempo, Duvalier volvió a reclamar su presencia.
—Van dos meses y el hombre sigue vivo —dijo el mandatario haitiano eludiendo otra vez mencionar el nombre de su adversario.
Entonces Benítez repitió a Max Lesnik el cuento chino que le contó a Duvalier. Dijo que había logrado penetrar el círculo íntimo del político y uno de sus criados, por orden suya, le administraba un veneno de efecto lento, pero que no dejaba huellas, de manera que resultaría imposible relacionar su muerte con un asesinato. Duvalier se lo creyó. Proseguía Benítez:
«Para suerte mía, el hombre tenía cáncer y murió. Murió de muerte natural. En cuanto me enteré corrí a encontrarme con Duvalier. Le dije: “Trabajo terminado”, y recibí los 50 000 dólares restantes.
«Con todo, cometí un fallo. En el propio casino de juego del hotel, a mi regreso de Puerto Príncipe, referí la historia a Santiaguito Rey, senador y ministro de Gobernación (Interior) en el Gobierno de Batista. Ese desliz me costó 10 000 dólares que me exigió Santiaguito por su silencio y que se jugó allí mismo».
Después de un proceso político contradictorio y turbulento, se lanzó la convocatoria de otra asamblea constituyente, que finalmente aprobó la Constitución de 1940, firmada en Guáimaro, Camagüey, el 1 de julio. La misma consta 286 artículos, y por su contenido se consideraba que era una de las más avanzadas de su época en América Latina. Esta constitución fue abolida por la dictadura batistiana el 10 de marzo de 1952.
Sus firmantes fueron 71 delegados, electos entre la membresía de los partidos políticos de entonces. Resulta notorio que por primera vez participaron 2 mujeres. Los delegados fueron: Carlos Márquez Sterling y Guiral, Alberto Boada Miguel, Emilio Núñez Portuondo, Salvador Acosta Cáceres, Francisco Alomá y Álvarez de la Campa, Rafael Álvarez González, José R. Andreu Martínez, Manuel Benítez González, Antonio Bravo Acosta, Antonio Bravo Correoso, Femando del Busto Martínez, Juan Cabrera Hernández, Miguel Calvo Tarafa, Ramiro Capablanca Graupera, José Manuel Casanova Diviño, César Casas Rodríguez, Romárico Cordero Gaecés, Ramón Corona García, Felipe Correoso y del Risco, José Manuel Cortina García, Miguel Coyula Llaguno, Pelayo Cuervo Navarro, Eduardo R. Chibás Rivas, Francisco Dellundé Mustelier, Mario E. Digo, Arturo Don Rodríguez, Manuel Dorta Duque, Nicolás Duarte Cajides, Mariano Esteva Lora, José A. Fernández de Castro, Orestes Ferrara Marino, Simeón Ferro Martínez, Manuel Fueyo Suárez, Adriano Galano Sánchez, Salvador García Agüero, Félix García Rodríguez, Quintin George Vemot, Ramón Granda Fernández, Ramón Grau San Martín, Rafael Guas Inclán, Alicia Hernández de la Bara, Alfredo Homedo Suárez, Francisco Ichaso Macias, Felipe Jay Raoulx, Emilio A. Laurent Dubet, Amaranto López Negrón, Jorge Mañach Robato, Juan Marinello Vidaurreta, Antonio Martínez Fraga, Joaquín Martínez Sáenz, Jorge A. Mendigutía Silveira, Manuel Mesa Medina, Joaquín Meso Quesada, Gustavo Moreno Lastres, Eusebio Mujal Bamiol, Delio Núñez Mesa, Emilio Ochoa Ochoa, Manuel A. Orizondo Caraballé, Manuel Parrado Rodés, Juan B. Pons Jane, Francisco José prieto Llera, Carlos Prío Socarrás, Santiago Rey Pernas, Mario Robau Cartaza, Blas Rora Calderío, Primitivo Rodríguez Rodríguez, Esperanza Sánchez Mastrapa, Alberto Silva Quiñones, César Vilar Agular, Fernando del Villar de los Ríos, María Esther Villoch Leyva.
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Pepe Forte: La Historia del barco judío St. Louis (Participación del Bloguista Pedro Pablo Arencibia: de 1:39:22 a 1:46:34)
(Traducción automática del artículo original mediante la aplicación Google Translate; no obstante en este post se publica también el artículo original)
Fidel Castro reclutó a exnazis para entrenar tropas durante la Guerra Fría
Artículo de octubre de 2012
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Sinopsis
Fidel Castro reclutó a ex nazis para entrenar a las tropas cubanas en el apogeo de la Guerra Fría, según archivos del servicio secreto alemán recientemente publicados.
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NUEVA YORK: Fidel Castro reclutó a ex nazis para entrenar a las tropas cubanas en el apogeo de la Guerra Fría, según archivos del servicio secreto alemán recientemente publicados.
Castro, el entonces presidente comunista de Cuba, también compró 4.000 armas fabricadas en Bélgica a dos intermediarios que tenían fuertes vínculos con la extrema derecha alemana.
Arroja luz sobre hasta qué punto Castro, quien en público estaba estrictamente comprometido con el socialismo, estaba dispuesto a llegar para ampliar su control sobre la nación insular y evitar una invasión de Estados Unidos.
Bodo Hechelhammer, director de investigaciones históricas de la agencia alemana de inteligencia exterior Bundesnachrichtendienst (BND), dijo: "Evidentemente, el ejército revolucionario cubano no temía el contagio de vínculos personales con el nazismo, siempre que sirviera a sus objetivos".
Los documentos, difundidos por el BND y publicados en línea por el periódico alemán Die Welt, muestran una serie de planes desarrollados en octubre de 1962, en el apogeo de la crisis de los misiles cubanos.
Revelan que dos de los cuatro ex oficiales nazis de las SS invitados a La Habana habían aceptado la oferta y que recibirían "salarios sustanciales" de más de cuatro veces el salario promedio alemán en ese momento, informó el New York Daily News.
Y en cuanto a la compra de armas vinculadas a la derecha, muestran cómo Castro, ahora de 86 años, había negociado con dos traficantes, Otto Ernst Remer y Ernst Wilhelm Springer, para comprar 4.000 pistolas.
La conclusión a la que llegaron los funcionarios del servicio secreto alemán fue que el régimen cubano quería reducir su dependencia de la compra de armas de producción soviética.
Octubre de 1962 fue el mes en el que Estados Unidos y la URSS estuvieron a punto de entrar en guerra por los misiles rusos estacionados en la isla caribeña.
El enfrentamiento de 13 días, entre el 16 y el 28 de octubre, terminó cuando se alcanzó un acuerdo secreto entre el presidente estadounidense John F. Kennedy y el primer ministro soviético Nikita Khrushchev.
Públicamente, los soviéticos acordaron desmantelar las armas en Cuba y devolverlas a la Unión Soviética, sujeto a la verificación de las Naciones Unidas.
A su vez, Estados Unidos acordó declarar que nunca invadiría Cuba. En secreto, Estados Unidos también acordó desmantelar todos los IRBM Júpiter construidos en Estados Unidos y desplegados en Turquía e Italia.
Era de esperar que los socialistas se ayudaran entre ellos. saludos
José González
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Como comentario "intersante": En Cuba conoci a un personaje que iba a la universidad de la Habana en los mismos años que Castro, y a cada rato me mencionaba la anecdota de que hubo un tiempo en que Fidel andaba con el libro Main Kampf, escrito por Hitler, debajo del brazo aun cuanod iba al baño, y alardeaba del mismo y su importancia. Este "personaje" que me hizo la anecdota entre otras le decian "El cojo Dracula", su nombre era Alfonso, trabajo por muchos años en la Biblioteca Nacional. saludos
Fidel Castro recruited ex-Nazis to train troops during Cold War'
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Synopsis
Fidel Castro recruited former Nazis to train Cuban troops at the height of the Cold War, according to newly released German secret service files.
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Last Updated: Oct 16, 2012
NEW YORK: Fidel Castro recruited former Nazis to train Cuban troops at the height of the Cold War, according to newly released German secret service files.
Castro, the then Communist President of Cuba, also bought 4,000 Belgian-fabricated arms from two middle-men who had strong links to the extreme German right.
It sheds light on the extent Castro, who in public was stringently committed to socialism, was willing to go in order to further his grip on the island nation and prevent an invasion from the US.
Bodo Hechelhammer, historical investigations director at German foreign intelligence agency Bundesnachrichtendienst (BND) said: "Evidently, the Cuban revolutionary army did not fear contagion from personal links to Nazism, so long as it served its objectives."
The documents, released by the BND and published online by German newspaper Die Welt, show a series of plans developed in October 1962, at the height of the Cuban Missile Crisis.
(Otto Ernst Remer, cuando era General de la Alemania nazi; en la foto con la Cruz de Hierro; muy alta condecoración militar nazi. Foto y comentario añadido al artículo por el Bloguista del blog Baracutey Cubano)
They reveal that two of the four former Nazi SS officers invited to La Havana had taken up the offer, and that they would receive 'substantial wages' of more than four times the average German salary at that time, the New York Daily News reported.
And regarding the purchase of right-wing linked arms, they show how Castro, now 86, had dealt with two traffickers, Otto Ernst Remer and Ernst Wilhelm Springer, in buying 4,000 pistols.
The conclusion drawn by German secret service officials was that the Cuban regime wanted to lessen its dependence on buying Soviet-produced arms.
October 1962 was the month that the US and the USSR came close to going to war over Russian missiles stationed on the Caribbean island.
The 13-day confrontation, between October 16 and 28, ended when a secret deal was reached between US President John F Kennedy and Soviet Premier Nikita Khrushchev.
Publicly, the Soviets agreed to dismantle the weapons in Cuba and return them to the Soviet Union, subject to United Nations verification.
In turn, the US agreed to declare that it would never invade Cuba. Secretly, the US also agreed it would dismantle all US-built Jupiter IRBMs deployed in Turkey and Italy.
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¿Quién fue Juan Prohías del que se habla en el video?
Juan Prohías Figueredo, periodista, reclutado por la Gestapo, había creado el 24 de septiembre de 1938 el Partido Nazi Cubano. En su programa de radio Hora Liberal Independiente, arremetía diariamente contra los judíos y sus posibles inmigrantes. Atacaban a los judíos y los inmigrantes como causantes de los males de Cuba. Las acciones contra los judíos se intensificaron a partir del estallido de la Guerra Civil Española, en julio de 1936. La Gestapo fue la encargada de reclutar a los hombres que formarían su quinta columna en Cuba. Su objetivo sería, como el de todas las quintas columnas de Alemania, propagar la ideología nazi y servir de apoyo a Alemania ante cualquier contingencia.
Sobre la llegada de judíos a Cuba, véase el artículo de Isis Wirth, “¿Existió complicidad del gobierno cubano con Goebbels en 1939?” (Munich | 23/01/2013 11:00 am)
En el siguiente fragmento del artículo Las huellas del nazismo en Cuba , del periodista oficialista cubano Dariel Alba Bermúdez y publicado en el diario cubano (más especificamente cienfueguero) 5 de Septiembre en el año 2023, se habla del nazismo en Cuba, pero tal parece que en su investigación no encontró o no quiso incluir los nombres y la labor en Cuba de los ex nazi Otto Ernst Remer y Ernst Wilhelm Springer pese a que el artícuñp publicado en el Economic Times es del año 2012.
Asimismo, algunos elementos de la ideología nazi habían sido asimilados por la sociedad nacional. Para aseverar la afirmación anterior, sobresale una crónica periodística realizada por un corresponsal norteamericano del New York Tribune, el 18 de abril de 1838, titulada “Las actividades del fascismo en Cuba” donde recoge las actividades de organización por un grupo ascendente a 5 000 personas simpatizantes con las posturas nacionalista del país teutón. Por otro lado, la agudización de la lucha contra el gobierno de Gerardo Machado Morales, en los inicios de la década del 30, hizo posible el surgimiento de instituciones opuestas al régimen, entre las que sobresalió el ABC. Varios investigadores, como Juan Chongo Leiva y José Tabares del Real, consideran al ABC como la primera manifestación organizada del fascismo en la Isla. Contraria al Partido Comunista y a la Joven Cuba, esta organización integrada por Joaquín Martínez Sáenz, Alfredo Botet, Ramón O. Hermida, Carlos Saladrigas y otros más organizaron la fracasada Marcha sobre La Habana, el 17 de junio de 1934, al estilo de la desarrollada por Benito Mussolini sobre Roma, en 1922. Igualmente, los partidarios del ABC utilizaron los atentados y secuestros como forma de lucha. Además, se convirtió en la cantera primaria donde los ideólogos fascistas fijaron su interés para la captación de futuros agente
No obstante, la mayor influencia ejercida en la Isla por estos nacionalismos provenientes del Viejo Continente tuvo su cúspide en el establecimiento del Partido Nazi Cubano. La legalización del mismo quedó registrada en la capital, el 13 de octubre de 1938. Parece contradictorio y hasta es motivo de risa que su membresía no estuvo compuesta por altos, rubios y fornidos germanos descendientes de la raza aria; sino todo lo contrario. Lo que sí se puede certificar, como copia fiel de su homólogo alemán, es que en él no militaron negros ni hebreos. Su primer presidente fue Juan Prohías Figueredo, quien actuaba por ese entonces como corresponsal del periódico cienfueguero La Correspondencia en La Habana y, además, fungía como propietario de una pequeña planta de radio que, situada en su domicilio, era utilizada para darle propaganda a la institución creada por él. Gracias a ello, el acto fundacional el partido se contaba con 200 socios.
Los nuevos partidarios no pertenecían a la alta burguesía nacional; eran comerciantes y empleados que, apasionados con los éxitos del ejército nazi en Austria, en 1938, zanjaron crear un organismo político de tales magnitudes. El lugar fundacional escogido por Juan Prohías Figueredo fue la propia la Embajada de Austria de La Habana. Sobre este suceso, el encargado de negocios del III Reich en Cuba, Dr. Walter Kaempffe, agasajó el quehacer de estos hombres mediante una entrevista concedida a reporteros nacionales desde la sede del consulado alemán en Matanzas. Tras la fundación, su directiva quedó constituida por su creador en los cargos de presidente y tesorero; Manuel Fraga como vicepresidente, Manuel Montoto como secretario, Roberto Fernández, Jorge Alberto Morales y Antonio Paret como vocales; y Darío Prohías Bello, Gregorio Alonso y Manuel Rodríguez como vocales suplentes.
Durante su existencia, el Partido Nazi Cubano desarrolló una campaña propagandística dentro de la sociedad cubana sobre las supuestas bondades de la Alemania hitleriana que iban desde manifiestos, transmisiones radiales interminables donde el comunismo y los hebreos eran los temas predilectos de los ataques, y pocas actividades fuera de su local en busca de nuevos adeptos, el cual residía en el domicilio de su fundador. En abril de 1939, el partido cambió su nombre al de Asociación Quinta Columna y, también, mudó su sitio de reuniones a la Calle Calzada No. 511, entre D y E, en el Vedado habanero. El término Quinta Columna se usó en la Guerra Civil Española (1936-1939) para referirse a aquel sector de la población que mantuvo ciertas lealtades, reales o percibidas, hacia el bando enemigo; es decir, espías, agentes clandestinos y saboteadores. La metamorfosis de su nombre estuvo dado en los avances de Alemania por el continente europeo y en el rechazo al comunismo. Esto último, fue una de las primeras cosas reflejadas en su nuevo reglamento: “El objeto y fines de esta Asociación serán: combatir el comunismo en cuanto pretenda modificar el régimen institucional y los principios inmanentes que regulan haciendas y vidas, y muy especialmente la propiedad privada, para lo cual patrocinará actos para la divulgación y propaganda de las doctrinas opuestas a las tendencias extremistas (…)”[1] Es por ello, que la versión cubana de Quinta Columna se declararon enemigos tenaces del sector obrero progresista y de los partidarios de las ideas comunistas.
El otro cambio a considerar, fue la oposición a los inmigrantes que entraban en la Isla, sobre todos los hebreos, quienes huían de los crímenes hitlerianos en Europa y la petición al gobierno de la República de Cuba de restringir la emisión de licencias para comercios e industrias solicitadas por extranjeros. Las modificaciones al reglamento de la institución motivaron un sinfín de denuncias y protestas por parte de sindicatos, partidos políticos, organizaciones cívicas y ciudadanos. Sin embargo, la mala fortuna de los columnistas se acrecentó con los graves acontecimientos acaecidos al otro lado del mundo y, es por ello, que el 1 de septiembre de 1940, el Gobierno Provisional de la capital declaró abolida a la Quita Columna y el cese de sus actividades. De este modo, finalizaron las ilusiones de los partidarios de Adolfo Hitler en Cuba.
No obstante, la efímera existencia del Partido Nazi Cubano, primero, y después la Quinta Columna no significó la única relación de la Isla con los regímenes nacionalistas del Viejo Continente. El 7 de marzo de 1938, surgió otra institución simpatizante con las ideas del autor del libro Mein Kampf –Mi Lucha–, la Legión Estudiantil de Cuba (LEC). Dirigida por el matancero Jesús M. Marinas Álvarez, la asociación tenía como objetivo principal la unión de los estudiantes cubanos en los distintos niveles de enseñanza para luchar por la restauración de la moral cristiana e infundir en las conciencias de los habitantes de la mayor de Las Antillas el amor al estudio y a la Patria. Sin embargo, su verdadera función estaba dada en saturar al estudiantado de ideas fascistoides y utilizarlos como fuerza de choque contra los grupos progresistas y los partidarios del comunismo. Aunque fueron un poco más activos que el Partido Nazi Cubano, las acciones de los legionarios no fue más allá de la celebración de mítines públicos, propaganda y proclamación de manifiestos en apoyo al III Reich. Incluso llegaron a usar una vestimenta desconocida a los ojos de los nacidos en la Isla: camisas grises de manga larga, pantalones oscuros, botas negras y en el brazo un distintivo brazalete con la insignia de la LEC. Este “uniforme”no era más que una semejanza con los «camisas negras italianos», los «camisas azules españoles» y los «camisas negras alemanes». La entrada de los Estados Unidos a la conflagración y la posterior delineación de Cuba con la política norteamericana matizaron el final de los legionarios encabezados por Marinas Álvarez.
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En el ensayo Lo quinta columna en Cuba (1936-1942) de la autoría de Magalit Bejarano se amplía un poco más que lo escrito en el diario 5 de Septiembre, aunque se mantiene la línea de las fuentes oficialistas del castrismo. A continuación dos pequeñas capturas de pantalla de ese ensayo el cual pueden leer íntegramente haciendo click en el título del ensayo que aparece en este párrafo.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS
Era de esperar que los socialistas se ayudaran entre ellos. saludos José González ******
Como comentario "intersante": En Cuba conoci a un personaje que iba a la universidad de la Habana en los mismos años que Castro, y a cada rato me mencionaba la anecdota de que hubo un tiempo en que Fidel andaba con el libro Main Kampf, escrito por Hitler, debajo del brazo aun cuanod iba al baño, y alardeaba del mismo y su importancia. Este "personaje" que me hizo la anecdota entre otras le decian "El cojo Dracula", su nombre era Alfonso, trabajo por muchos años en la Biblioteca Nacional. saludos
En mi artículo no he consultado el libro Ocho Años de Lucha, que es la versión del ex Presidente Gerardo Machado y Morales, el cual fue escrito en su Exilio.
Hasta los más criminales tienen la oportunidad en un juicio de hacer sus descargos. En Cuba, en la dictadura Castrista, están desaparecidos ese libro del ex Presidente Gerardo Machado y Morales y también los del ex Presidente Fulgencio Batista y Zaldívar;Respuesta; Piedras y leyes, Sombras de América: problemas económicos y sociales, Cuba Betrayed, y otros
Esta foto fue durante la Presidencia de Gerardo Machado y Morales; no es de festejos después de su salida del poder
Estas si son después de Machado hacer el traspaso del poder y salir al Exilio:
En la página 44 del número extraordinario de la revista Bohemia por la caida del gobierno del Presidente Gerardo Machado aparece escrito que el cadáver de la foto es el de Antonio Jiménez, el Jefe de ¨La Porra¨ Machadista; el militar subido con el fusil es el cabo que lo mató en Prado y Virtudes mientras Jiménez huía. En otros lugares por error se dice que el cadáver es el del Brigadier Antonio B. Ainciart, Jefe del Cuerpo de la Policía. Ainciart al ser descubierto el día 19 de agosto (se pensaba que era un simple ¨porrista¨ disfrazado de mujer) se suicidó y fue enterrado en el cementerio de Marianao, pero en el sitio Cubacute.com se lee: ¨Un grupo de partidiarios del ABC lo sacó de la fosa y en una carretilla lo paseó por todas las calles de La Habana, hasta llegar a la escalinata de la Universidad con el propósito de colgarlo de un farola. Lo hacían cuando, al partirse la soga, el cuerpo de Ainciart cayó sobre sus perseguidores… entonces llegó Eduardo Chibás, pistola en mano, y puso fin al bochornoso espectáculo que pasó a la historia como el entierro más violento de la República.¨
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Abundando sobre el gobierno del Presidente Gerardo Machado y Morales y su salida del poder
(artículo motivado por El día que cambió la faz de la República, de Carlos Espinosa Domínguez)
Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
12 de agosto, 2023
Gerardo Machado y Morales no sólo fue un General que había sido miembro del Ejército Libertador: fue uno de los más jóvenes Generales junto al General Enrique Loynaz y del Castillo. autor del Himno Invasor y padre de Dulce María Loynaz (seudónimo). Gerardo Machado era hijo del Coronel Gerardo Machado y Castellón, nació en Santa Clara y se incorporó a la Guerra de Independencia de 1895 junto a su padre y su hermano Carlos en la localidad de Camajuaní, perteneciente a posterior provincia de Las Villas; sus primeras acciones las ejecutó como jefe de la escolta del Mayor General Manuel Suárez Delgado. Según el historiador Frank Escobar en su artículo Vindicación del Presidente Gerardo Machado y Morales, el Coronel Gerardo Machado había peleado con valentía en la Guerra de Independencia y había llegado por méritos propios a Jefe del Estado Mayor del Mayor General José Miguel Gómez y ya en la República a General de Brigada.
Gerardo Machado fue exitoso en la empresa privada y posteriormente en la gubernamental antes de llegar a ser Presidente de la República de Cuba; veamos: después de fundada la República de Cuba le adjudicaron el grado de Teniente Coronel; posteriormente se incorporó al Cuerpo de la Guardia Rural destacado en su provincia natal, Las Villas, donde poco después ocupó la alcaldía e inició negocios particulares, pues adquirió la Planta Eléctrica de Las Villas, y extendió sus actividades privadas al conformar, en sociedad con Orestes Ferrara Marino y Laureano Falla Gutiérrez,. la Compañía Eléctrica de Cuba; Machado también invirtió exitosamente en la industria azucarera; tal fue su éxito económico que cuando llegó a la Presidencia de la República de Cuba ya era millonario, En mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, abordo y hecho abajo en el parágrafo 3.25 (titulado El licenciamiento del Ejército Libertador y las retribuciones monetarias para su empoderamiento social y económico) algunos mitos sobre el estado económico y social en que quedaron los combatientes que habían pertenecido al Ejército Libertador. Frank Escobar en su ya citado artículo expresa lo siguiente sobre la gestión gubernamental de Machado en su primer período: ¨La primera falacia: Machado era un fascista, la calificación “el Mussolini Tropical”, la favorita del Comunismo Internacional y también de los liberales del New York Times y la revista “Times”. Machado no tuvo pasado socialista como Mussolini y el propio Hitler y tampoco estableció un estado totalitario, su programa de gobierno que fue cumplido en su primer mandato 1925-1929, establecía una estricta limitación de los poderes del Estado y una oposición total al crecimiento de la burocracia en los servicios públicos. Contradecía tácitamente los dos pilares indiscutibles sobre los que se empinaron los regímenes fascistas en Italia y Alemania.¨
En las Elecciones Generales del 1 de noviembre de 1924, Gerardo Machado con el 59,95 % de los votos ganó ampliamente al sacarle 20 puntos porcentuales a su adversario Mario García Menocal, al éste obtener solamente el 40.05 % de los votos. Pero no sólo eso: De los 12 escaños disputados para el Senado, el partido de Machado (Partido Liberal) obtuvo 11 y de los 53 escaños disputados para la Cámara de Representantes obtuvo 31. He dado todos esos datos porque ellos son la base que conjuntamente con la gran labor llevada a cabo por el gobierno de Gerardo Machado antes de la crisis económica mundial de 1929, llevó a lo que se llamó el Cooperativismo (cuyo creador fue Wifredo Fernández) que llevó a que la mayoría de los partidos políticos de la oposición se aliaran a Machado, pues el olfato político les decía que de no aliarse serían barridos en las elecciones, pues gran parte del pueblo cubano seguía a Machado. Recuerdo que en Cuba vi por la TV castrista, la única existente desde hace 64 años, un documental histórico sobre la República de Cuba antes de 1959 (¡Viva la República! (1972)) que al hablar de la oposición del pueblo cubano a la dictadura de Gerardo Machado mostraron las imágenes de gigantescas manifestaciones populares que según las palabras del narrador, eran de oposición a Machado. Me llamó mucho la atención esas imagénes y con mi reproductor de video VHS, las pasé en cámara lenta o ¨cuadro a cuadro¨ para leer un cartel que aparecía un tanto lejano en la multitudinaria manifestación; el cartel decía: ¡CON MACHADO HASTA EL POLO!, que era una de las consignas más populares. Ese Cooperativismo llevó a que en las Elecciones Generales (llevadas a cabo bajo la Ley de Emergencia Electoral) del 1 de noviembre de 1928 Gerardo Machado fuera el único candidato para la Presidencia de la República de Cuba. En la historia oficialista castrista se dice que Gerardo Machado impuso el Cooperativismo, lo cual no es cierto.
Esa popularidad de Gerardo Machado es elocuente cuando oímos, por ejemplo, el son La Mujer de Antonio, del Trío Matamoros, cuyo origen es la petición que le hizo Pepín Bacardi a Miguel Matamoros por el almuerzo que le daría en el Hotel Venus a la artista mexicana Celia Montalván que estaba de visita en Santiago de Cuba. El Trío Matamoros grabó “La Mujer de Antonio” en julio de 1929.
Trio Matamoros - La mujer de Antonio :
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La Carretera Central, de una calidad en su construcción que la actual Autopista Nacional envidiaría, se construyó no sólo en menos de 4 años: se construyó sin robarle o comprarle tierra a nadie pues se construyó siguiendo el colonial Camino Real, el cual perteneció a la Corona España mientras Cuba fue colonia de España; después de la independencia de Cuba de España pasó a ser propiedad del Estado cubano. El abogado, que no ingeniero, Carlos Miguel T. de Céspedes Ortiz ¨El Dinámico¨ (1881-1955), quien ocupó varias carteras en el Ejecutivo del Presidente Machado, fue el que impulsó la construcción de numerosas obras públicas como fueron, además de los ya mencionados en el artículo de Carlos Espinosa Domínguez, varios edificios de la Universidad de La Habana, incluyendo el Aula Magna; varios de los edificios del Hospital Calixto García, El hoy desaparecido Hospital Infantil de La Habana (llamado posteriormente por la Robolución Hospital Infantil ¨Pedro Borrás Astorga¨, localizado cerca de la Calle G o Avenida de los Presidentes, en El Vedado) que fue el hospital infantil más grande de Latinoamérica, el Hospital de Maternidad “América Arias”, la Escuela Técnica Industrial, de Boyeros, parte de la Quinta Avenida de Miramar, la remodelación del Paseo del Prado, .el Malecón de Matanzas, el Palacio de Justicia de Santa Clara, el mejoramiento y ampliación de los tranvías de La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba, el Presidio Modelo de Isla de Piños y muchas otras obras públicas. La República de Cuba se endeudó para construir todas esas obras públicas, pero tengamos en cuenta que es poco frecuente prestarle dinero, con intereses usuales o promedios, a alguien con un mal historial crediticio, luego una prueba del buen historial de crédito con que contaba la República de Cuba en 1928 está el préstamo de ochenta millones de dólares que recibió del Chase Manhattan Bank of New York un año antes del crack bancario de octubre de 1929. Para darle una solución parcial a ese endeudamiento y al pago de las obras Machado incrementó la recaudación fiscal mediante, por ejemplos: 1) la Ley de Obras Públicas (que imponía un recargo del 10% sobre todos los artículos de importación considerados suntuarios y otro del 3% sobre todos los productos de procedencia extranjera, excepto los alimentos. y 2) la Reforma Arancelaria de 1927, las cuales también hicieron bajar las importaciones y desarrollar la industria nacional. No dejemos de tener en cuenta que el endeudamiento se adquirió en la construcción de obras necesarias, perennesy grandiosasde gran calidad arquitectónica y constructiva que aún hoy casi todas ellas, a casi un siglo de haber sido construidas, y pese a la falta o deficiente mantenimiento y el maltrato que han recibido en estos últimos 64 años, están funcionando y son dignas de admiración y de elogios.
Hospital Infantil de La Habana poco antes de ser inaugurado
El Presidente Gerardo Machado no tuvo que sobornar al Congreso para extender su mandato en dos años, pues mayoritariamente eran de su partido; tampoco tuvo que sobornar para la Reforma Constitucional de 1928, la cual se llevó a una Convención Constituyente, aunque la elección de los delegados a esa Constituyente no fueron elegidos de la manera en que fueron elegidos los de la Convención Constituyente de 1940. Frank Escobar, en el ya citado artículo escribe: ¨ Machado contaba a su lado con un asesor legal de lujo, el Dr. Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven, autor del Código Bustamante de Derecho Internacional que se usó en el Tribunal de Nuremberg y era un miembro permanente del Tribunal Internacional de la Haya. Según cuenta Antonio Sànchez de Bustamante y Montoro, el “nieto famoso”, en una ocasión ya siendo su abuelo de edad muy avanzada y encontrándose él con un grupo de condiscípulos de la Universidad estudiando en su casa, allá por los años cuarenta, uno de ellos alzó la voz un poco y trató de desafiar al abuelo, indirectamente, por su apoyo a Machado y a la dudosa legalidad de la prórroga de poderes y la reacción de Bustamante y Sirven fue la de acercarse sonriendo y contestarle amablemente: “Joven, haciendo un recuento de mi vida puedo asegurarle que si volviera a vivir mi vida de nuevo hay un hecho muy significativo que cambiaria, me casaría con mi esposa mucho antes que cuando lo hice”…Es decir no se arrepintió nunca del apoyo que le dio a Machado. Eran hombres de carácter y con estilo: Machado, Bustamante, Ferrara, De Céspedes, Averoff. La Cámara de Representantes de Cuba, aprobó en la primavera de 1927, una ley que establecía, entre otras cosas, la prórroga del poder por dos años más. Es decir el periodo presidencial seria no de cuatro sino de seis años sin posibilidad de reelección. La visita del presidente Machado a Washington tuvo lugar después de la aprobación de esa legislación por parte de la Cámara de Representantes de Cuba, y por consiguiente Machado obtuvo la aprobación tácita del gobierno de Coolidge a los principios generales consagrados en esa ley. Tras el regreso del presidente Machado a Cuba, el Congreso en pleno aprobó la Ley de Reforma Constitucional, con la condición de que el mandato del presidente solo fuera prorrogado por un período de solo dos años.¨Pero el historiador Frank Escobar no se queda ahí, pues añade: ¨ El 26 de mayo de 1931 el Presidente Machado propuso un plan de reforma constitucional que establecería el cese de su mandato en 1933, pero no fue aceptado por los intransigentes del ABC que como Marat exigían la cabeza y se mantuvo el terrorismo como arma política. El 16 de enero de 1932 el presidente Gerardo Machado quiso llegar a un entendimiento con la oposición, pero de nuevo el ABC preparó una campaña terrorista contra el gobierno. El intransigente Rubén Martínez Villena sin embargo firmó a nombre de los comunistas un pacto con Machado para suspender la huelga general en 1933. Pero la traición ya estaba en camino y venia de Washington.¨. Señalo que ya en ese momento el Presidente norteamericano era el fabiano Franklyn D. Roosevelt y no el conservador Calvin Coolidge, a quién Machado en 1927 le había pedido en visita a EE.UU. un nuevo tratado sobre las relaciones entre ambos países, con el objetivo de derogar la Enmienda Platt; gestiones que en 1928 parecían ir por muy buen camino.
Es muy poco frecuente oir o leer que esa reforma constitucional le daba el voto a la mujer, pues aunque desde la Presidencia de Alfredo Zayas ya se manejaba otorgarle el voto a la mujer, fue la Reforma Constitucional de 1928 del Presidente Gerardo Machado la primera que le otorgó el voto a la nujer (lo cual para muchos políticos e historiadores es un tabú), pues en su artículo 38 se lee:
¨Artículo 38. Todos los cubanos mayores de veintiún años tienen derecho de sufragio, con excepción de los siguientes:
Primero. Los asilados.
Segundo. Los incapacitados mentalmente, previa declaración judicial de su incapacidad.
Tercero. Los inhabilitados judicialmente por causa de delito.
Cuarto. Los individuos pertenecientes a las Fuerzas de Mar y Tierra que estuvieren en servicio activo.
Las leyes determinarán la oportunidad, grado y forma en que la mujer cubana pueda ejercer el derecho de sufragio. Estas leyes deberán ser acordadas por las dos terceras partes de la totalidad de los miembros componentes de la Cámara de Representantes y el Senado de la República.”
Es muy poco probable que el líder comunista cubano Rubén Martínez Villena al salir de una reunión que había tenido con Machado, le haya llamado ¨asno con garras¨ a Machado, pues el 99.99 % de los cubanos a los asnos les llamamos burros; eso de llamarle asno y no burro, parece ser que fue una licencia literaria del también comunista Pablo de la Torriente Brau, que es el que escribió esas supuestas palabras de Martínez Villena; por cierto, Villena nunca habló de las garras de su admirado genocida comunista José Stalin, quien ya en esos años había matado a millones de rusos, ucranianos, etc.. Pocas veces se lee o dice que Villena, por su terquedad y sectarismo, destruyó al Movimiento Minorista en Cuba pues en la historia que se estudia en Cuba apenas se aborda ese hecho. A continuación otro episodio que involucra a Machado con Rubén Martínez Villena: el líder comunista era buscado por la policía por un hecho que supuestamente había cometido; se escondió en la casa del abogadoDr. José Miguel Irisarri (quién posteriormente sería uno de los miembros de la Pentarquía) y éste, mediante el influyente Carlos Miguel de Céspedes y Ortiz, le pidió al Presidente Machado un salvoconducto para que Martínez Villena pudiera salir de Cuba con el objetivo de curarse la tuberculosis que padecía; Machado accedió al pedido y Martínez Villena pudo salir sin problema alguno de Cuba y posteriormente entrar. Esa es la ocasión en que Martínez Villena visita y hace estancia en la Unión Soviética, pero no llega a curarse de la tuberculosis, enfermedad que lo llevó a que se hiciera realidad lo que presintió en su poema ¨Canción del sainete póstumo¨.
Gerardo Marchado se reeligió con algo más que ¨una fuerte recesión económica a nivel mundial¨: fue realmente una crisis económica mundial, comenzada con el ya mencionado crac bancario de octubre de 1929. En Estados Unidos de América se le califica como la más grande crisis económica de su historia o como La Gran Depresión, pero tengamos en cuenta que dadas las estrechas relaciones económicas de Cuba con EE.UU., Cuba en gran medida también se vió afectada económicamente.
La crisis económica mundial de 1929 en Estados Unidos
The Great Depression - America's Biggest Economic Crisis | Free Documentary History
La crisis económica mundial de 1929 en Cuba:
Esa situación de crisis económica sirvió para que elementos desestabilizadores con ansias de poder incrementaran las acciones violentas y de propaganda contra el gobierno del Presidente Machado, el cual poco podía hacer ante una crisis mundial de esa envergadura. Para intentar contener esas acciones violentas, Machado recurrió a la violencia contra esos elementos desestabilizadores. La más famosa de esas acciones violentas contra el gobierno de Machado fue el asesinato del Dr. Clemente Vázquez Bello (23 de noviembre de 1887-28 de septiembre de 1932) quien era entonces Presidente del Senado de Cuba (lo fue entre 1925 y 1932) y no se le asocia, aún hoy, con algún hecho sangriento del Machadato, pero su muerte (llevada a cabo mediante múltiples disparos desde un automóvil al llegar a su casa y no poder abrir la puerta, pues el llavín de la puerta había sido previamente tupido con cera), fue planificada bajo el supuesto que el Presidente Machado despediría el duelo en el Cementerio de Colón y su entierro sería en una tumba determinada, por lo que con tiempo suficiente los complotados terroristas cavaron un túnel hacia una tumba cercana que fue dinamitada con el objetivo de hacerla explotar cuando el Presidente Machado estuviera públicamente despidiendo el duelo, sin tener en cuenta quienes más morirían, pero la familia de Vázquez Bello decidió enterrarlo en Santa Clara y ese abominable crimen no se pudo llevar a cabo. Hay un film norteamericano (We Were Strangers; 1949) que está basado en ese plan de atentado contra Machado. Por cierto: el auto desde el cual se le disparó a Clemente Vázquez Bello estuvo escondido en la azotea de la casa de Flor Loynaz (la hermana de Dulce María Loynaz) en la localidad de La Coronela.
Está claro que la naturaleza de los fenómenos sociales son casi siempre multifactoriales, pero esos factores conforman diferentes componentes entre las cuales se hayan las llamadas componentes principales. En el caso de la situación nacional e internacional durante el segundo período de mandato de Machado, la primera componente principal es la que incluye los factores económicos, entre los que se destacan la crisis económica mundial y la abrupta baja de los precios del azúcar, a lo que hay que añadir la reducción (a la mitad) en el mercado norteamericano de la participación del azúcar producida en Cuba y las consecuencias que eso tuvo: desempleo, pobreza en el gobierno y en la población, el no pago de salarios a los empleados públicos, etc.; mientras el gobierno pagaba una deuda externa con intereses que provocaban que el gobierno cayera en nuevos empréstitos a pagar, La segunda componente de esas componentes principales, es la que incluye factores de carácter ¨social¨ entre los que se encuentra la labor de zapa del anarcosindicalismo y el comunismo internacional en estudiantes y obreros manipulables, ignorantes e inexpertos que provocaban huelgas y más dificultades a la gestión del gobierno. Los comunistas y anarcosindicalistas se guiaban, y se guían aún, en la práctica social por el refrán: ¨a río revuelto, ganancia de pescadores¨ para ganar adeptos y llegar al Poder, después de lo cual no permiten ni el elemental derecho a huelgas. Recordemos que a casi tres meses después de ocupar Machado la presidencia, se fundó en La Habana el primer Partido Comunista de Cuba, el 16 de agosto de 1925; esa ideología, que se guiaba por el ideal soviético, utilizó en Cuba métodos que eran desconocidos hasta esa época como fue, por ejemplo, el terrorismo en las ciudades. Otros elementos, pero no todos, de esa segunda componente principal son la represión, los asesinatos y la censura machadista en contra de la violencia de las escopetas recortadas, las subametralladoras y la dinamita de los luchadores y terroristas antimachadistas. El Ejército, como parte del pueblo cubano, estaba presente dentro de toda esta situación nacional de ahí que cuando el Presidente Machado fue, en sus últimos días en la Presidencia, al Campamento Militar de Columbia a pedir ayuda a los militares, un alto oficial le aconsejó que reuniera a su familia y partiera del país.
En Cuba se oculta que el factor que más influyó en la salida del poder de Machado fue una crisis económica mundial que afectó a Cuba y que los militares no quisieron esperar más para dejar de apoyar a Machado. Además: Orestes Ferrara afirma que Machado desde hacía ya un tiempo deseaba dejar la Presidencia, pero que no encontraba a nadie capacitado que pudiera frenar el caos que se iba a desencadenar si él se iba del poder. Machado, creyendo que el Partido Comunista tenía ascendencia para controlar la huelga (que no fue convocada ni iniciada por los comunistas aunque sí aprovechada) intentó terminarla mediante un pacto con el Partido Comunista liderado por Rubén Martínez Villena (los comunistas cubanos, las pocas veces que hablan de ese pacto, le llaman ¨el error de agosto¨, del cual Blas Roca Calderío también fue responsable por ser de la cúpula dirigente de dicho partido) a cambio de ciertos reconocimientos al partido comunista en Cuba, pero los militares de manera espontánea (no hubo una dirección clara ya que los oficiales intermedios no tuvieron un liderazgo) se opusieron a seguir apoyando a Machado; esa oposición empezó primero en la fortaleza de La Cabaña, posteriormente al Castillo de la Fuerza y después al Campamento de Columbia (La Verdadera República de Cuba, Manuel Cao Mendiguren, página 53). En dicho libro el Dr. Andrés Cao Mendiguren escribe:
¨Ya terminando el mes de julio, los obreros del transporte de La Habana fueron a una huelga. Enrique Izquierdo, el sustituto del Alcalde, ya que no había Alcalde, sino un jefe de distrito central, había impuesto un gravamen extra a los dueños de transporte. Estos no lo aceptaron, y los obreros fueron a la huelga. Este incidente provocó escalonadamente, sin que nadie lo hubiera organizado ni dirigido, una huelga general revolucionaria, a la cual se fueron sumando progresivamente todos los gremios, estuvieran sindicalizados o no lo estuvieran, y llegó a paralizarse completamente la nación, pese a los esfuerzos de las fuerzas policiales.
El 5 de agosto se corrió la especie de que Machado había renunciado. El pueblo se lanzó a las calles y fue ametrallado a mansalva en los alrededores de Palacio. Nunca pudo saberse de quién procedía la radio pirata que dio la noticia ni qué fines buscaba. Ante la grave situación que lo rodeaba, Machado trató desesperadamente de detener la huelga y creyó que los comunistas eran capaces de hacerlo. Recibió a una delegación en el Palacio dirigida por Martínez Villena y formada por Jorge Vivó y Joaquín Ordoqui, con los cuales hizo un pacto: reconocería al Partido Comunista legalmente , promulgaría un decreto ley para la jornada de 8 horas y les daría otra serie de facilidades de organización obrera a los comunistas, con tal de que ellos detuvieran la huelga.
Los comunistas aceptaron, pero no podían parar la huelga porque primero, ni la habían organizado, y segundo, ni tenían preponderancia en general sobre el sector obrero cubano, sino sobre algunos pequeños sindicatos, que no representaban ni con mucho la mayoría de la situación. La Huelga continuó y la cosa se siguió poniendo en malas condiciones.¨ (páginas 369-370).
Si bien al gobierno de Estados Unidos no le era indiferente una Cuba envuelta en revueltas, huelgas y manifestaciones violentas, no es nada frecuente leer que después de Franklyn D. Roosevelt ser elegido Presidente de los Estados Unidos de América, influyentes cubanos le pidieron a Roosevelt que ayudara a resolver la crisis sociopolítica que presentaba Cuba. Roosevelt envió a Cuba a Summer Welles, un diplomático influyente, con experiencia en los asuntos cubanos desde los tiempos del Presidente Alfredo Zayas y Alfonso, para que buscase un arreglo pacífico. Sumner Welles trató de ayudar a darle una salida lo menos traumática a la situación en Cuba pues los EE.UU., como en el 1906, no querían intervenir en Cuba pero deseaban su estabilidad. Según la entonces Constitución vigente le correspondía al Secretario de Estado sustituir al Presidente de la República cuando este faltara por una licencia de vacaciones, etc., pero en esos días Ferrara todavía estaba en Europa y cuando regresó ya era muy tarde; además, el traspaso también llevaba su tiempo para poder aplicarlo. Para darle solución a esa situación hubo que nombrar primero Secretario de Estado al entonces jefe del Ejército (General Alberto Herrera Franchi) y posteriormente nombrarlo Presidente (para ello hubo que cambiar las normas establecidas como fue, por ejemplo, el tiempo necesario para hacer el nombramiento) y este traspasó el poder inmediatamente a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, quien era una persona que conocía muy bien la situación cubana, pues había ocupado varios altos cargos en diferentes gobiernos de la joven República de Cuba. El hijo, del segundo matrimonio de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo (Padre de la Patria cubana) se había unido a la lucha y peleado en combate por la independencia de Cuba, arribando en una expedición desde EEUU donde se había criado cuando fue llevado por su madre debido a la Guerra de los Diez Años y el relevante papel protagónico que tuvo en ella su padre. Estas maniobras se llevaron a cabo con la aprobación de Gerardo Machado, hasta entonces Presidente elegido constitucional y democráticamente, y la de otros políticos presentes en una residencia cercana al entonces Hospital Reina Mercedes, que es donde hoy está ubicada la Heladería Coppelia.
El Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada restituyó la Constitución de 1901, puso fecha cercana para la celebración de elecciones generales donde él no se postularía; muy contrariamente actuó su sucesor Ramón Grau San Martín, elegido por un pequeño grupo de personas mayoritariamente del Directorio Estudiantil, pues Grau no se apegó a Constitución alguna, dejando a un lado la importancia de una Constitución para un país, y anunció elecciones generales en las que él se postularía para la Presidencia; sin embargo, Grau en 1954 criticaría a Fulgencio Batista por postularse siendo ¨el hombre fuerte¨ en ese momento. Carlos Manuel de Céspedes y Quesada era el individuo ideal para un gobierno de transición, pues no tenía ambiciones de poder, era honesto, capaz, conciliador, etc., pero la prensa (la misma que había adulado intensamente a Machado) lo tildaba como una persona débil pues querian ver resultados de la noche a la mañana; por otra parte, el revolucionarismo, solamente experto en formar revueltas, poner bombas y hacer atentados, querian en el poder a un hombre fuerte que les diera cuotas de poder en la estructura política del país. Otro factor está en la página 55 del libro del Dr. Cao donde se lee: ¨... Pero el Ejército no estuvo de acuerdo y no apoyó a Céspedes, además de estar disgregado, disperso, carente de líderes y sin voluntad de actuar. Mientras tanto las fuerzas revolucionarias, que no fueron las que depusieron a Machado, siguieron en su rutina de violencia durante el breve tiempo que duraría la Presidencia de Carlos Manuel de Céspedes. Y puede decirse sin temor a mentir, que durante ese tiempo el país estuvo en total anarquía y carente de gobierno.¨. Para conocer algunos hechos ocurridos durante el mal llamado ¨gobierno de los 100 días¨de Grau-Guiteras, elegido por un pequeño grupo de personas, en su mayoría del Directorio Estudiantil, sin tener en cuenta a toda la Agrupación Revolucionaria de La Habana (que casi inmediatamente se le llamó Agrupación Revolucionaria de Cuba) y mucho menos al pueblo cubano, pueden leer el post del blog Baracutey Cubano titulado Primera Presidencia de Cuba del Dr. Ramón Grau San Martín con un gobierno de 127 días inconstitucional, no democraticamente elegido por el pueblo, que no aseguró paz y estabilidad.
Una persona que posteriormente durante esa década de los años 30 fue ¨el hombre fuerte¨que ayudó a encausar al país hacia la normalidad fue el Sargento convertido en Coronel Fulgencio Batista y Zaldivar; grado militar no otorgado por sí mismo, sino por Sergio Carbó, el miembro de la Pentarquía que se ocupaba de esa esfera, y la aprobación de otros miembros de la Pentarquía (a la que Batista había declinado pertenecer) cuando ese colectivo de cinco personas presidía la República de Cuba. El nombramiento de Carbó a Batista fue motivado porque Sumner Welles en correspondencia a sus superiores hablaba ¨de un sargento llamado Batista¨ y Batista se iba a entrevistar con Sumner Welles. Anterior a esa promoción militar de Batista es bueno conocer los siguientes datos de su vida militar los cuales fueron tomados de Ensayo Biográfico sobre Batista, de la autoría de Raúl Acosta Rubio, publicado en La Habana en 1943 en Imprenta Úcar, García y CIA; veamos: Batista prestó servicios en la Capitanía del Escuadrón radicado en el Castillo de Atarés y posteriormente en el Castillo de la Fuerza en el Departamento de Dirección del Estado Mayor como secretario del veterano coronel del Ejército Libertador, Federico Rasco Ruiz, entonces inspector general del Ejército; el 14 de junio de 1926 obtiene su nombramiento de cabo, plaza que obtuvo en oposición después de ser discutida entre cuarenta y dos aspirantes; el 17 de agosto de 1928 es ascendido a sargento de primera taquígrafo, plaza que también obtuvo por oposición y con calificación de sobresaliente, siendo destacado, según la Orden Especial No. 148, en el Séptimo Distrito Militar en La Cabaña; poco después es trasladado, con igual cargo, para el Campamento Militar de Columbia, sede del Estado Mayor del entonces denominado Ejército Permanente. en ese lugar Batista se convierte en un militar laborioso, se siente reconocido por sus jefes y compañeros; redacta órdenes, resuelve con celeridad y eficiencia los problemas de orden administrativo y se destaca por encima del resto de sus camaradas; su protagonismo es evidente. Le alcanza el tiempo para leer interesantes libros existentes en la biblioteca de esta instalación militar, que contribuyeron a elevar su cultura general; No deja de asistir a las clases de idioma inglés y con el tiempo aprendió a leer, escribir y hablar con fluidez este idioma. En el ya citado libro del Dr. Cao Mendiguren se lee que Fulgencio Batista y Zaldivar fue miembro clandestino del Ramal 7 del ABC (como consecuencia de la Mediación de Sumner Welles, el ABC se dividió en ABC radical y ABC) en la lucha contra el Presidente Machado; que había conspirado con el periodista opositor Sergio Carbó cuando él ocupaba la importante plaza de taquígrafo y mecanógrafo del Estado Mayor del Ejército, así como el hecho que Batista también le hizo llegar clandestinamente a Carlos Prío Socarrás las actas del juicio cuando Prío en la lucha contra Machado estaba siendo juzgado por lanzarle, junto a otras personas, un artefacto incendiario a un tranvía que subía la calle J rumbo a la Universidad de La Habana. Batista pertenecía a la organización ¨Pro Ley y Justicia¨ , la cual se creó después de la salida de Machado, y pertenecía ¨al grupo de los ocho¨ de Columbia, al que pertenecían también los Sargentos Pablo Rodríguez y Eleuterio Pedraza (se dice que Pablo Rodríguez tenía vínculos con el partido comunista). Batista fue el que despidió el 25 de agosto de 1933 en el Cementerio de Colón el duelo del asesinado Sargento Mayor Miguel Ángel Hernández, mientras otros despedían los duelos de los también asesinados Margarito Iglesias y Félix Alpizar. En esa década y parte de la siguiente Batista era ideológicamente de ¨centro izquierda¨, que tampoco quiere decir que era comunista. En ese período de los años 30s del siglo pasado Batista para eliminar en algo la violencia heredada de la lucha machadista y antimachadista que había en Cuba nombró Jefe de la Policía y hasta gobernador de La Habana a su entonces amigo José Eleuterio Pedraza, el cual se hizo famoso por usar el purgante ¨palmacristi¨ y hasta la violencia en contra de los violentos. La más famosa represión contra los violentos fue contra la Huelga de Marzo de 1935. Según se lee en la oficialista Ecured castrista esa huelga tenía el objetivo de derrocar al llamado por el castrismo régimen Batista–Caffery–Mendieta; y además detalla: ¨... Durante más de 48 horas, el transporte urbano y por carretera, las fábricas, el comercio, e incluso las dependencias del Estado en todo el país se paralizaron. En algunos lugares, la huelga sobrevivió hasta el 15 de marzo. Pero la cruenta represión desatada por el régimen sumada a la falta de coordinación y unidad entre todas las organizaciones involucradas en el movimiento huelguístico, provocaron su derrota. Antonio Guiteras lideraba en esa época la organización Joven Cuba y estimaba que era prematuro y en extremo riesgoso el convocar a la huelga general sin tener el armamento necesario para apoyarla y mantener a toda costa el paro. En total coincidencia, el Partido Comunista y la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) consideran insuficiente la preparación previa al paro, pues aún no tienen completamente organizada su vasta red de organismos armados de autodefensa para apoyarlo.¨ . Sólo añado que la organización Joven Cuba era una organización terrorista que fue la sucesora de la también organización guiterista T.N.T. , la cual se llamaba así por ser el TriNitroTolueno el principal componente de la dinamita. Antonio Guiteras (que era farmaceútico de profesión y que desde adolescente ya experimentaba con sustancias explosivas en su casa de la ciudad de Pinar del Río) había luchado violentamente contra el gobierno de Machado usando dinamita y armas de fuego de diferentes calibres y volumen de fuego; un hecho violento, aunque no terrorista, en esa lucha fue la toma del cuartel de San Luis, en la antigua provincia de Oriente. La organización de Guiteras protagonizó, al menos, un atentado contra el Presidente Carlos Mendieta.
Sobre el ascenso de Sargento a Coronel de Fulgencio Batista y Zaldívar deseo. señalar algunos ejemplos y preguntas; aunque podría escribir muchas más: En la primera semana de la Guerra de los Diez Años, iniciada el 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo nombró Mayor General al abogado Francisco Maceo Osorio, el cual no poseía formación ni méritos militares; por cierto, el primer título o grado que quiso asignarse Carlos Manuel a si mismo era el de Capitán General; ¿Qué formación tenía el farmaceútico Antonio Guiteras Holmes para ser Secretario (Ministro) de Guerra y Marina durante el mal llamado ¨gobierno de los 100 días¨ ? ¿Qué formación y práctica política tenía el Dr. Ramón Grau San Martín para ser Presidente durante el mal llamado ¨gobierno de los 100 días¨ ? ¿Qué exitosa hoja de servicio militar tenía Fidel Castro Ruz para ser Comandante en Jefe, si sólo tenía en su haber: acciones de pandillaje político de ¨baja estofa¨ y sólo actuaba cuando estaba en superioridad según escribió su ex cuñado Rafael Díaz Balart, que fue la persona que lo introdujo en las pandillas? ¿ Se merecía Fidel Castro ser Comandante en Jefe después de los grandes fracasos y huidas del ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y del ¿combate? de Alegría de Pío después del desembarco del yate Granma el 2 de diciembre de 1956?
¿Fue Fulgencio Batista y Zaldivar el que le dió ¨el Golpe de Estado¨ a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada? Para responder esa pregunta veamos como se llevó a cabo el ¨Golpe de Estado¨ o deposición del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, el 5 de septiembre de 1933. Según se lee en la página 396 del mencionado libro del Dr. Cao Mendiguren: ¨... Mientras tanto el Presidente Carlos Manuel de Céspedes está reunido con su Consejo de Secretarios después de su precipitado regreso de Isabela de Sagua -donde recorría la zona afectada por el ciclón- cuando es informado de los acontecimientos . Entrando al despacho del Presidente los miembros de la Pentarquía demandan la entrega del poder. El coronel Horacio Ferrer, Secretario de Guerra y Marina hace resistencia . La discusión se prolonga y Carlos Prío quiere entrar al despacho del Presidente pero se inhibe por no tener chaqueta que perdió durante las horas de la agitada madrugada; toma prestada la de un amigo y entra al sitio donde se encuentra Céspedes ¿Quién es usted joven? -le pregunta el Presidente que se encuentra en medio de los trámites para traspasar el mando del gobierno. Yo soy el presidente de la Junta Revolucionaria que ha dado el golpe de estado. -responde Prío. El Presidente se muestra conciliador y se dirige a los pentarcas: Pero ustedes no me han dicho esto. Todos pueden formar parte del gabinete y no es necesario un vuelco imprudente. Prío responde: Esto es una revolución y le aconsejo que entregue el poder a los señores designados. ¿Por quién han sido designados? pregunta Céspedes. Por el ejército y la revolución -responde Prío. En ese caso yo me retiro -dice calmadamente el Presidente Carlos Manuel de Céspedes, quien es acompañado por Prío hacia su automovil donde se ha congregado un número de personas. Para evitar una reacción desagradable Prío empieza a aplaudir a Céspedes siendo imitado por la turba. El Presidente marcha tranquilamente a su casa y Prío hacia Columbia en un intento de incorporar a oficiales al movimiento pero estos se niegan a tratar con los sargentos. Hasta aquí la versión de los sucesos del 4 de septiembre dada por el ex Presidente Carlos Prío Socarrás al periodista Jorge Zayas a inicios de la década de los años 70. En una versión de los hechos dada por Manuel Aran (quien fuera miembro de Pro Ley y Justicia y el enlace entre el Directorio y los militares) al mismo periodista en esa misma época, Prío tiene un papel menos protagónico...¨. En Ecured, que es la Wikipedia oficialista Castrista, es el Dr. Ramón Grau San Martín, y no Carlos Prío, el que tiene ese diálogo con el Presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, luego el que le dio ¨el golpe de Estado¨ a Carlos Manuel está entre Carlos Prío Socarrás o Ramón Grau San Martín. Lo que sí está bien claro es que el golpista NO FUE Fulgencio Batista (el líder de la Revolución de los sargentos del 4 de septiembre de 1933), pues Bstista no estaba en el Palacio Presidencial, tampoco entabló esa conversación con el Presidente Carlos Manuel, y mucho menos rechazó la proposición de Carlos Manuel de que se uniera al gabinete para trabajar juntos, pues estaba en el Campamento Militar de Columbia y ni siquiera habló por teléfono....
En mi blog Baracutey Cubano publiqué un post sobre: la Revolución del 4 de Septiembre de 1933, la Agrupación Revolucionaria de La Habana, la conformación de la Pentarquía y como se truncó el camino constitucional y democrático para dar paso a caudillos politicamente improvisados; aquí sólo diré que la Pentarquía fracasó en menos de una semana, pues desde el inicio estaba condenada al fracaso producto de las diferencias de sus miembros en diferentes aspectos esenciales; además, la Pentarquía se hizo insostenible por falta de apoyo popular.
Se cumplen nueve décadas de la caída de la dictadura de Gerardo Machado, que dejó una insalvable fractura en nuestra historia y unas consecuencias que llegan hasta hoy
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Por Carlos Espinosa Domínguez
Aranjuez
11/08/2023
“Por grande, por cuerdo, por vasto que sea el genio de un hombre, jamás
deben confiársele completamente los destinos de un país”.
Benjamín Constant.
Cuando asumió la Presidencia, el 20 de mayo de 1925, tenía la aureola de haber sido general del Ejército Libertador. Tras la guerra, había ocupado varios puestos públicos por breve tiempo y después se convirtió en gerente y luego vicepresidente de la Compañía Cubana de Electricidad, la más grande empresa pública del país. Ganó las elecciones con la aprobación de casi todos los partidos políticos y de la mayoría de los cubanos. El lema de su campaña era “agua, caminos y escuelas”. Asimismo, pidió que se pusiera fin a la Enmienda Platt y se mejorase la sanidad pública.
Al asumir el cargo, Gerardo Machado (Camajuaní, 1871-Miami Beach, 1939) declaró que “su mayor gloria sería no aspirar de ninguna manera a la reelección”. Eso lo reafirmó al año siguiente, al expresar: “Creo que en nuestro país una reelección presidencial es peligrosa y la experiencia obliga a reconocerlo así”. En septiembre de 1925, Jorge Mañach, quien después tanto lo combatió, escribió en el diario El País:
“Hoy, a los seis meses de gobierno, de buen gobierno, ya podemos agradecer sin que se nos tache de alabarderismo. El General Machado ha regenerado el aplauso político, que antes era gesto de adulador de pasillos y de comités, de círculos y de antesalas. Algún recelo empedernido sigue aconsejándose en voz baja que no aventuremos demasiadas ilusiones, que la escoba nueva barre bien, que los padecimientos de la nación se arraigaron hasta hacerse necesaria, para aliviarlos, no un talco superficial, sino una ruda cura de sal y vinagre. Pero al pueblo sano que no sabe de teorías, el pueblo cuya mínima credulidad es la máxima de Santo Tomás, ‘ver y tocar’, le basta para el aplauso con percatarse de lo que ya se ha hecho: la carretera empezada, el bajío volado, el prevaricador en tela de juicio, los códigos en estudio, la inmoralidad reprimida —toda esta renovación que a diario nos salta al ánimo desde las columnas de los periódicos para aguijar, con la esperanza, el agradecimiento silencioso”.
En los primeros años, la gestión de Machado fue exitosa. Dio un poderoso impulso a la economía y aplicó una política arancelaria para estimular la producción nacional. Regeneró la vida pública y luchó por instaurar el orden y los atisbos de progresos. Impulsó un amplio plan de construcciones, cuya realización más destacada fue la Carretera Central, que con sus 1.435 kilómetros unió La Habana y Santiago de Cuba. Eso creó miles de empleos, así como un moderno sistema de comunicación que abrió nuevos mercados agrícolas e industriales.
Se construyeron, asimismo, numerosos acueductos para abastecer de agua a las principales ciudades. Se pavimentaron las calles y se mejoró el alcantarillado. De esos años son también la escalinata de la Universidad de La Habana, el Capitolio, la Avenida de las Misiones, el Parque de la Fraternidad, la ampliación del Malecón. Conviene decir, no obstante, que el precio de todas esas obras fue el endeudamiento del país.
Pero para 1927, Machado había decidido permanecer en el poder, pues estaba convencido de que era imprescindible para la prosperidad de Cuba. De modo jactancioso declaró: “No abandonaré el poder antes de las doce del día del 20 de mayo de 1935. Ni un minuto más, ni un minuto menos”. Sobornó al Congreso, que le extendió el cargo por dos años y después acordó revisar la Constitución de 1901 para que pudiese gobernar seis años más sin necesidad de reelección. Intimidó al Poder Judicial y se aseguró el apoyo del Ejército, al hacer del mismo un centro de privilegios.
Dictadura tan arrogante como sangrienta
La prórroga de poderes fue muy impopular y la mayor parte de los cubanos la desaprobó. Era algo que había ocurrido en casos anteriores. El honrado Tomás Estrada Palma determinó reelegirse y con ello provocó la Guerrita de agosto de 1906. El descontento generalizado que halló su reelección lo hizo dimitir. También Mario García Menocal anunció su propósito de ser reelegido, y para conseguirlo recurrió al fraude. Eso dio lugar a la rebelión conocida con el nombre de “La Chambelona”, debido a una tonada que identificaba al Partido Liberal, que impugnaba el resultado de las elecciones.
Como escribió entonces Mañach, “a la primera señal de inconformidad, Machado enseñó la garra” (debe aludir a la frase “asno con garras”, con la cual el poeta Rubén Martínez Villena calificó a Machado). Este se reeligió en medio de una fuerte recesión económica a nivel mundial, que naturalmente afectó a Cuba. Eso contribuyó a que aumentara el gran descontento del pueblo y también a gestarse una creciente oposición política. La respuesta del ya déspota gobernante fue reprimir, golpear, torturar y asesinar a todos los que se resistiesen o desobedecieran sus mandatos. Su nuevo período en el poder se transformó así en una dictadura tan arrogante como sangrienta, que hizo que la vida de los cubanos fuese una mezcla de dolor, abusos, humillaciones e infamias.
La tiranía machadista pronto se caracterizó por sus métodos represivos contra los movimientos estudiantiles y obreros, así como contra la vigorosa y combativa intelectualidad y el feminismo. Las manifestaciones de protestas eran disueltas con plan de machete y con el ametrallamiento. Los líderes sindicales y los comunistas pasaron a ser los principales enemigos de Machado. El Partido Comunista, fundado en 1925 por Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, fue ilegalizado y se clausuraron la Universidad Popular José Martí y los gremios sindicales.
Las torturas y los asesinatos se convirtieron en algo cotidiano. Apenas llevaba Machado unas semanas como presidente, cuando unos policías vestidos de civiles asesinaron a Thomas Graham Sola, obrero ferroviario, negro y comunista de origen norteamericano. Otro crimen notorio fue el del periodista Armando André, quien sacó a la luz un escandaloso negocio del dictador y se atrevió a burlarse de él en su periódico El Día. Eso también ocurrió en 1925.
Machado envió sicarios a la capital mexicana para que asesinaran a Mella en 1929. También dio la orden de reprimir la manifestación de estudiantes del 30 de septiembre de 1930, en la cual fue ultimado Rafael Trejo. El líder obrero Alfredo López desapareció el 20 de julio de 1926. Fue arrojado al mar con una barra de plomo estrangulándole el cuello. Y para no extenderme más, me limitaré a mencionar los asesinatos de los hermanos Valdés Daussá y de los trabajadores canarios falsamente acusados.
Para 1933, el repudio popular era virulento. Eso coincidió con que la economía se había desplomado. Las relaciones comerciales con Estados Unidos habían decaído, a medida que ese país se fue hundiendo en la crisis provocada por el crack bancario de octubre de 1929. El sector que más se vio afectado fue la industria azucarera, cuya participación en el mercado norteamericano se redujo del 51,9 por ciento al 25,4 en 1933. Como consecuencia de ello, más de 240 mil obreros que eran cabezas de familia perdieron su empleo.
Los estudiantes, uno de los pilares de la protesta
A partir de 1930, las protestas, huelgas y manifestaciones populares aumentaron considerablemente. Esos primeros movimientos de descontento surgieron en zonas que normalmente no se hallan vinculadas a la política. Uno de los principales pilares de la protesta y la lucha contra la dictadura fueron los estudiantes. Lo hicieron a través de la Federación Estudiantil Universitaria, creada por Mella en 1922 como una forma de expresión política autónoma.
Las primeras manifestaciones de la rebeldía estudiantil en el ámbito universitario tuvieron un carácter puramente docente. Pero luego se fueron radicalizando hasta culminar con la vinculación de miles de estudiantes a las luchas por derrocar a Machado. Por su parte, la mayoría de los grupos de la oposición se implicaron en el terrorismo urbano, y se valieron del empleo de explosivos y del asesinato político.
La caída del machadato tuvo su inicio en un pequeño litigio laboral. El 23 de julio de 1933, los choferes de los autobuses de La Habana comenzaron una huelga como protesta por el aumento de los impuestos municipales. La misma estaba auspiciada por la Central Nacional Obrera de Cuba. A la huelga pronto se sumaron los taxistas y los operadores de tranvías, con lo cual el transporte de la capital quedó paralizado. Para el 1 de agosto, al reclamo se habían sumado otros sectores: barberos, estibadores, periodistas, trabajadores ferroviarios, linotipistas. Los medios de comunicación dejaron de funcionar. El país vivió la huelga más decisiva del sindicalismo nacional.
Esa fue la mecha que terminó por desencadenar lo que terminó por llamarse la Revolución del 33. Ante esa situación, el tirano se reunió con los líderes comunistas, a quienes consideraba los organizadores del paro. Les ofreció reconocimiento legal y una suma de dinero. La propuesta fue aceptada por quienes hasta entonces habían sido enemigos del dictador. Sin embargo, ese pacto no logró detener la ola popular, que a esas alturas era imparable.
El 1 de agosto, el ejército reprimió con feroz brutalidad una manifestación de protesta en Santa Clara y ocupó militarmente la ciudad. El 6 de ese mes se difundió en la capital la noticia de que Machado había renunciado. El pueblo salió a las calles a festejarlo y fue refrenado a tiros por la policía. El balance fue de 22 muertos y más de 70 heridos. De modo paralelo, entre los militares empezó a incubarse una conspiración. La encabezaba el sargento Pablo Rodríguez, quien de manera gradual fue desplazado por otro sargento. Su nombre: Fulgencio Batista.
Al gobierno de Estados Unidos no le interesaba tener una Cuba envuelta en revueltas, huelgas y manifestaciones. A diferencia de su predecesor, James Sommerville, el embajador enviado por Franklin Delano Roosevelt como parte de su política del New Deal, no se sometió a Machado. Este cambio dio lugar a que este empezara a criticar a los yanquis. Eso agradó al Partido Comunista, que pasó a ver con buenos ojos la inesperada postura antimperialista del dictador. Y a sus dirigentes no les importó establecer con él una unión contra natura.
El régimen machadista se desplomó verticalmente
Estados Unidos dejó de apoyar a Machado. Roosevelt además envió a Cuba a Summer Welles, un diplomático influyente y amigo suyo, para que buscase un arreglo pacífico. Pero las soluciones pragmáticas eran imposibles en un país inmerso en una encarnizada contienda política. De todos modos, Welles trató de interceder y Machado se vio obligado a participar en la Mediación. Aceptó liberar a los presos políticos y restablecer las garantías, pero se negó de plano a abandonar el poder. El 7 de agosto declaró por radio a toda la nación: “Quiero decir que desde este momento la labor mediacionista del Embajador de los Estados Unidos ha terminado, porque yo no puedo tolerar, ni la dignidad cubana lo consiente, que el representante extranjero intervenga en nuestras cuestiones internas”.
Fuera de la órbita de Welles quedaron los trabajadores, dirigidos por Martínez Villena y la Confederación Nacional Obrera de Cuba, y los militares, que hasta ese momento habían actuado con cierta autonomía. Tampoco aceptaron la Mediación los estudiantes y los comunistas, pues la consideraban una injerencia en los asuntos internos del país.
El 12 de agosto, Welles, con el apoyo del Estado Mayor del Ejército, presentó al dictador un plan para su renuncia. Este aún se mantenía desafiante y fue a Columbia para apelar a una rebelión militar a su favor. Mas se encontró con que la oficialidad rehusó secundarlo. La Marina de Guerra y la Aviación siguieron ese ejemplo. Al verse sin el apoyo que antes había tenido, Machado se dirigió a su finca “La Nenita”, de la cual salió en su Lincoln blindado hacia un aeropuerto cercano. Solo seis personas pudieron abordar el avión, que voló rumbo a Nassau y de ahí a Miami.
En menos de veinticuatro horas, el régimen machadista se desplomó verticalmente y la faz de la República había cambiado. Como escribió Jorge Quintana al referirse al 12 de agosto de 1933, “una nueva fecha habíase incorporado a nuestra historia. Desde entonces los cubanos la reverenciamos. Fue la fecha que marcó el desplome de un gobierno que se empeñó a destruir las instituciones democráticas de la República, en hacer trizas el legado que nos dejaron los gloriosos mambises del 68 y del 95”.
Tras la huida del dictador, siguieron varios días de saqueos y persecuciones. El pueblo comenzó linchar a conocidos machadista, y sus casas no escaparon a la cólera de las masas. Desde balcones y ventanas se lanzaban sus pertenencias a las calles para allí quemarlas. Se perdieron bibliotecas muy importantes y fastuosas residencias quedaron arruinadas. Tampoco consiguieron escapar de aquella innecesaria destrucción empresas propiedad de machadistas, como la Compañía Avícola Cubana, el cine Prado, el diario Heraldo de Cuba y los almacenes Mestre, Machado y Cía. Las turbas estaban más interesadas en destruir que en robar. Como los saqueos no satisfacían el ansia de venganza del pueblo, a ellos siguió la cacería de policías y porristas.
De sargento a coronel de la noche a la mañana
En medio de ese caos, Batista pasó de la noche a la mañana de sargento a coronel y se convirtió en jefe del nuevo Estado Mayor. No resulta posible explicarse ese vertiginoso ascenso de un hombre que no había pasado por una academia militar y que ni siquiera había tomado parte en una batalla. El 4 de septiembre de 1933 encabezó un hecho que marcó la culminación negativa de aquel movimiento de rectificación nacional. Una sublevación militar sustituyó a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, que fue nombrado Presidente, e impuso en su lugar a cinco miembros, la llamada Pentarquía. Años después y a partir de la Constitución de 1940 que él contribuyó a que se aprobara, Batista ganó unas elecciones libres y democráticas y asumió la presidencia del país. Después, él mismo se encargó de interrumpir el orden constitucionalista, al ponerse al frente del golpe militar del 10 de marzo de 1952.
Tendría que referirme a cómo la reacción y la oligarquía abortaron el proyecto revolucionario de 1933 e impidieron que pudiese cumplir sus objetivos finales. Pero eso ocuparía mucho espacio, así que prefiero dedicar las últimas líneas a hablar de la insalvable fractura en nuestra historia que dejó la caída de Machado y de unas consecuencias que llegan hasta hoy. Voy a citar nuevamente a Mañach, quien en diciembre de 1933 publicó en el periódico El País una serie de tres trabajos sobre el tema del militarismo en Cuba. La inicia con estas palabras:
“Durante los últimos años, el Ejército ha representado un papel demasiado visible en la vida pública cubana. Fue, en el Machadato, el gran coro de la voz despótica, y cuando al fin se retiró el tenor siniestro, se adelantó el coro militar hacia el proscenio, destacó sus partiquinos y se hizo todo él un número estelar. Hoy no puede negarse que el Ejército tiene la máxima visibilidad. La nación es una sinfonía en caqui”.
¿Aprendieron los cubanos la lección? Al parecer no, de acuerdo a lo que afirma John Márquez: “En general, de los 16 cubanos que ocuparon la presidencia entre 1902 y 1952, nueve de ellos eran militares. Y de los 50 años comprendidos entre 1902 y 1952, solo 12 años la presidencia fue ocupada por civiles electos: Alfredo Zayas, Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás, por cuatro años cada uno. Luego, como colofón del militarismo, de los 83 años que separan 1933 de 2016, en 64 de ellos la presidencia fue ocupada por tres militares: el general Batista, el Comandante en Jefe Fidel Castro y el general Raúl Castro”.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz