sábado, julio 25, 2026

Videos y artículos sobre verdades, falsedades y mitos en el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba

 

El Tesoro del Presidente

24 de julio, 2026

los ojos de Abel Santamaria Cuba 26 de julio


El Matarrelatos

2025

El Secreto que Cuba NO quiere que veas: Los Ojos de Abel


El Tesoro del Presidente

Fidel Castro ¿se perdió, o huyó, en el asalto al cuartel Moncada? 26 de julio 1953/ Batista


El Tesoro del Presidente

2025

El Papel Real de Raúl ¿Castro? el 26 de julio de 1953. Testimonios de los soldados que lo capturaron


El Tesoro del Presidente

Mayo, 2026

La Verdadera Historia de Raúl Castro


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De la Cova, Mencía y el Moncada

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El Dr. Mario Mencía falleció en La Habana el sábado primero y el Dr. Antonio de la Cova el domingo 30 en West Columbia, Carolina del Sur
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Por Arnaldo M. Fernández
Broward
09/01/2019

Por coincidencia de los opuestos, los bandos encontrados del problema cubano perdieron en diciembre a sus respectivos historiadores señeros del parto de la Generación del Centenario ya en extinción. El Dr. Mario Mencía (Cienfuegos, 1931) falleció en La Habana el sábado primero y el Dr. Antonio de la Cova (La Habana, 1950), el domingo 30 en West Columbia, Carolina del Sur.

Mencía dio a imprenta, como su obra más acabada, El Moncada: La respuesta necesaria (Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2006 / 2013). De la Cova sentó cátedra de historiografía crítica con The Moncada Attack (Editorial de la Universidad de Carolina del Sur, 2007).

Contrapunteo cubano del tabaco castrista y el azúcar exiliar

Al ejercer la crítica de la historia oficial, De la Cova tuvo delante la obra anterior de Mencía, El grito del Moncada (Editora Política, 1986), que apenas dedica 40 páginas al combate y toma prestados pasajes del libro del novelista francés Robert Merle (Moncada: Premier combat de Fidel Castro, Laffont, 1965).

Aparte de no entrevistar a moncadistas revirados contra Castro ni a exmilitares de Batista presentes en Cuba durante su investigación (1972-86), Mencía soslayó la regla elemental de dar la bibliografía consultada y curiosamente omitió la leyenda negra de los prisioneros torturados, que Castro había extremado en La historia me absolverá (1954) con que “les trituraron los testículos y les arrancaron los ojos”.

Sobre la base de las fotos necrológicas del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), los informes de los médicos forenses y aun el testimonio del funerario encargado de recoger los cadáveres de los asaltantes y darles sepultura, De la Cova demostró que no hubo tortura, sino infame masacre de prisioneros. Ni trituraron testículos a Boris Luis Santa Coloma ni arrancaron ojos a Abel Santamaría.

La tortura se tornó superflua tras ser apresado bien temprano Osvaldo Socarrás y revelar enseguida desde quién era el jefe hasta dónde se habían concentrado. Otros muchos prisioneros confesarían de plano su participación y hasta abundarían en justificaciones políticas del asalto.

Se procedió a ejecutar a quienes —por haber disparado arma de fuego— daban positivo en la prueba de parafina. A las 11 de la mañana, 35 prisioneros habían sido ya asesinados a mansalva. El saldo de la masacre llegaría a 52, que sumados a 9 caídos en combate totalizaron 61 asaltantes muertos [1].

De la Cova desmintió por igual a Batista, quien imputó a Castro no haber estado “en la trágica escena del combate” [2]. Con moncadistas disidentes del castrismo como Gustavo Arcos y Mario Chanes, De la Cova confirmó que Castro iba en el segundo vehículo de la caravana que arribó al Moncada y se desmontó a combatir. El moncadista exiliado Gerardo Granados atestiguó haberlo visto “en el medio de la calle con una pistola Luger en la mano” [3].

Los comecandelas por Internet dirán hasta que Granados estaba aturdido, pero De la Cova no vino con su libro a dar palos de ciego invirtiendo el eslogan pa’lo que sea, Fidel, pa’lo que sea. Vino a exponer la verdad histórica, que no es castrista ni anticastrista. A tal efecto sudó la camiseta por tres décadas [4] para entrevistar a 115 fuentes personales relacionadas con el Moncada y revisar bien 132 fuentes documentales producidas en Cuba. Así mismo estudió a Castro como si fuera una asignatura, ya que sólo de este modo puede entenderse cómo, con los fórceps del Moncada, nació ese fenómeno histórico denominado revolución cubana [5].

Coda

Al aplicar la lógica con sentido crítico, De la Cova destruyó tanto los cuentos propagandísticos de Mencía como numerosos forros historiográficos que cunden por los mentideros del exilio [6] y aun entre historiadores de renombre [7].

Notas

[1] Las cuentas claras conservan la higiene mental y nadie ha manejado mejor los números del Moncada que De la Cova. En Biografía a dos voces (Debate, 2006) Castro aseveró: “Hubo cinco muertos en combate y otros cincuenta y seis que asesinan” (p. 145). De la Cova precisa en The Moncada Attack que Pedro Marrero, dado por Castro como muerto en acción, fue capturado vivo dentro del cuartel y asesinado (p. 108), mientras Manuel y Virginio Gómez, Guillermo Granados, Miguel Oramas y Rigoberto Corcho cayeron en combate (p. 319).

De la Cova encontró también que moncadistas exiliados estimaban entre “más de 2,000” [Héctor de Armas] y “1,500” [Carlos Bustillo] las personas que pasaron la preparación previa organizada por Castro con Isaac “Harriman” Santos, veterano del U.S. Army. Resulta entonces plausible que Castro reclutara “mil doscientos hombres”, como dijo en su biografía (p. 120).

Las armas disponibles reducirían las fuerzas a 160 (136 fueron a atacar el Moncada y 24, el cuartel de Bayamo). De los 99 sobrevivientes, 48 quedaron fugitivos, 32 fueron a la cárcel y 19 salieron absueltos en juicio. Sólo 20 vendrían al reenganche con Castro en el Granma.

[2] Cuba Betrayed, Vintage Books, 1962, 35. De paso quedó desguazado el mito de que Castro se había extraviado camino al Moncada. Quien se perdió —o más bien desertó— fue Ernesto Tizol, conductor del cuarto automóvil de la caravana, al tomar inexplicablemente por Avenida de las Américas en vez de por Victoriano Garzón. Le siguieron otros vehículos que nunca arribarían al cuartel, como el carro de Oscar Quintela, o llegarían demasiado tarde, como el auto de Oscar Alcalde.

[3] The Moncada Attack, 100. Así validó la portada del primer libro de Mencía.

[4] De la Cova principió su calicata en el Moncada hacia 1974, durante sus estudios de licenciatura en Historia (Universidad Atlántica de la Florida, Boca Ratón), tras asignársele como tarea de reseñar La historia me absolverá (1954) y llamar su atención que Castro apodara “El Tigre” al sargento Eulalio González.

Por la guía de teléfonos de Miami dio con este militar de Batista, quien aclaró que su apodo era “El Mulo”, ya que había prestado veinte años de servicio en el arria de mulos de La Cabaña. Luego de verificarlo con otros militares, De la Cova formuló como hipótesis de trabajo que detrás de aquella mentira había otras.

Sólo que, ya graduado, fue detenido en mayo de 1976 por tentativa de bombazo, de madrugada, contra el establecimiento Libros para Adultos (Pequeña Habana), que el informante mismo del FBI calificaba de fachada comercial de Castro. Encajó condena de 65 años, pero salió bajo palabra en agosto de 1982 y trabajaría como periodista en Puerto Rico hasta 1990, sin dejar de lidiar con fuentes personales y documentales sobre el Moncada.

A poco de completar la Maestría en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Estatal de San Diego (1989), emprendió su carrera académica en la Universidad de Virginia Occidental, donde se doctoró en Historia de Estados Unidos (1994) con disertación sobre el coronel confederado de origen cubano Ambrosio José Gonzales (Matanzas, 1818 – Nueva York, 1893). La editorial de la Universidad de Carolina del Sur publicó el estudio biográfico en 2003 y para 2007 sacaría en doble tirada —junio y octubre— The Moncada Attack.

[5] Por no consultar The Moncada Attack, el Dr. Rafael Rojas escribió uno de los relatos más disparatados del Moncada en su Historia mínima de la revolución cubana (El Colegio de México, 2015), que incluye retrasar a y difuminar en 1956 el nacimiento de aquella.

[6] Un forro exiliar que pasó a The Moncada Attack (p. 243) fue aquel que había metido Francisco Lorié Bertot en Rafael Díaz-Balart. Pensamiento y acción (Rex Press, 1978): al filo de la Ley de Amnistía (1955), Díaz-Balart había largado discurso en el Congreso para oponerse a que Castro saliera en libertad. No hay ningún rastro de tal discurso —ni mención alguna de Castro— en la relatoría del Diario de Sesiones del Congreso de la República de Cuba [Vol. 91, No. 19, 74 pp.], digitalizado por la Universidad de la Florida.

[7] V.g., Hugh Thomas, quien incurrió en diversas pifias —como la guataquería historiográfica de presentar a Raúl Castro como uno de los jefes del asalto— por entre las 21 páginas de su obra monumental Cuba: The Pursuit of Freedom (Eyre & Spottiswoode, 1971) dedicadas al Moncada. Vid.: The Moncada Attack, xiv.

© cubaencuentro.com

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ENTREVISTA al profesor Antonio de la Cova, PhD en Historia, autor del nuevo libro “The Moncada Attack” sobre "El Asalto al Cuartel Moncada"
realizada por www.cubalibredigital.com

Pregunta: ¿Qué lo llevó a Ud., siendo un opositor al régimen de Fidel Castro, a ahondar en la historia del primer hecho de guerra promovido por el actual dictador 
Respuesta: En 1974, cuando comenzaba mis estudios de historiador en Florida Atlantic University, un profesor marxista me asignó hacer una reseña sobre “La Historia Me Absolverá,” la obra basada en la autodefensa de Fidel Castro al ser juzgado después del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953. En dicho relato, Castro acusa al sargento Eulalio “El Tigre” González, de haber asesinado a Abel Santamaría, un héroe revolucionario. Curiosidad histórica me motivó buscar a González en la guía telefónica de Miami. González me dijo, entre otras cosas, que su apodo era “El Mulo” porque había trabajado con la compañía de transporte de mulos en La Cabaña durante veinte años y que Fidel Castro inventó el apodo de “El Tigre” para presentarlo como feroz. Posteriormente confirmé a través de otros militares que conocieron a González, que su apodo siempre fue “El Mulo,” y que Castro estaba mintiendo. Mi entrenamiento como historiador me decía que donde hay una mentira, siempre hay otras. 

Posteriormente encontré en la revista oposicionista “Bohemia,” de diciembre 27, 1953, página 70, en un breve recuento sobre el juicio de Fidel Castro, que había terminado su alegato de defensa diciendo: “La historia, definitivamente, lo dirá todo.” Esto indica que Castro falsificó el lema “La historia me absolverá.” Estos descubrimientos fueron los que me motivaron a rescatar la verdad histórica, para que esta y futuras generaciones comprendan cuales fueron los verdaderos sucesos del 26 de julio. La mayoría de los 115 protagonistas que entrevisté ya fallecieron. Si yo no hubiera tomado sus testimonios, se hubieran perdido para la historia, ya que ningún otro historiador los había entrevistado. Entre estos testimonios rescatados está el del magistrado Aldolfo Nieto, que presidió el juicio de la Causa 37, donde fueron juzgados Fidel Castro y los implicados en los sucesos del 26 de julio.

P: ¿Qué diferencia tiene este libro suyo sobre el Asalto al Cuartel Moncada, de otros libros similares que tratan un tema sobre el cual se han escrito muchos libros antes, tanto por autores comprometidos con Fidel Castro, como por autores independientes?

R: En el prefacio de mi libro hago un análisis de todas las obras que han tratado el tema del asalto a los cuarteles de Bayamo y del Moncada el 26 de julio de 1953. Señalo como los errores históricos se han perpetuado como mitos revolucionarios, sin que ningún historiador haya realizado un estudio académico o crítica de la “versión oficial” del gobierno cubano. Por ejemplo, en 1961 el periodista Robert Taber publicó “M-26: The Biography of a Revolution,” donde dice que Castro era “presidente de la FEU” y que “apareció brevemente dentro del cuartel” Moncada durante el ataque. Ni el propio Fidel Castro jamás ha dicho que entró en el cuartel en aquel momento. Taber se acoge a la “Leyenda Negra” creada por Castro en “La Historia Me Absolverá,” diciendo que los prisioneros rebeldes fueron torturados, les extirparon los ojos, los castraron, los mutilaron, y que a Haydée Santamaría le quemaron los brazos con hierros calientes, una mentira tan absurda que ni ella la repitió en sus memorias sobre el Moncada. Ningún historiador jamás ha cuestionado la veracidad de esos alegatos. En 1965, el novelista francés Robert Merle fue contratado por el gobierno cubano para escribir “Moncada: Premier Combate de Fidel Castro.” Merle entrevistó a sesenta rebeldes participantes, a seis civiles, y a un solo militar, el teniente que arrestó a Castro. Dicho libro carece de un relato balanceado, ya que solo presenta la “versión oficial” de los sucesos. Igual ocurre con las numerosas obras publicadas en Cuba por Marta Rojas, Mario Mencia, y otros autores, que se acogen a la advertencia que Fidel Castro dio en una reunión de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos en agosto de 1961: “Con la revolución, todo; contra la revolución, nada.” Hasta el momento, no se había publicado una obra sobre los sucesos del 26 de julio por un académico con un doctorado en historia. Mucho de lo que se ha escrito es por escritores comprometidos con el régimen castrista o por neófitos que no tienen el entrenamiento universitario adecuado necesario para ser historiador.

P: ¿Cuáles son sus credenciales como historiador?

R: Yo recibí el doctorado en Historia de la Universidad de West Virginia en 1994, y este es el segundo libro que publico con una prensa universitaria, que es el más alto reconocimiento intelectual que se le puede dar a una obra.

P: ¿Cuáles fueron sus fuentes principales de información, dado que Ud. no vive en Cuba y no ha viajado a ella para escuchar la versión de los principales líderes de la acción que relata?

R: Mi libro está basado principalmente en entrevistas grabadas y transcritas que realicé durante treinta y un años con 115 personas que participaron directamente en los hechos, además de publicaciones contemporáneas de aquella época, y cientos de artículos y obras que se han publicado en Cuba desde 1959. Todo está citado en la bibliografía del libro. Además, puse mis entrevistas en la red en

 http://www.latinamericanstudies.org/entrevistas.htm para que los lectores pue
dan formular sus propias opiniones. Los dirigentes revolucionarios que participaron en los sucesos del 26 de julio, ya han dado sus versiones a la prensa cubana, acogiéndose a los parámetros dictados por el régimen. Yo los cito cuando concuerdan con la verdad, o señalo donde hay discrepancias. Por ejemplo, Robert Merle escribe en 1965 que cuando Abelardo Crespo cayó herido en combate, Jaime Costa lo metió dentro de un auto en retirada. Sin embargo, después que Costa fue detenido en Cuba, Crespo cambia su versión para omitir a Costa y decir que Fidel Castro fue quien lo asistió. Entrevistar a estos protagonistas en Cuba no rendiría mucho más, ya que no van a contradecir la “versión oficial” o lo que ya dijeron en entrevistas previas. Sí tuve la oportunidad de entrevistar telefónicamente a dos personas en Cuba, Gustavo Arcos Bergnes, quien iba en el mismo carro que manejaba Fidel Castro al ataque, y el ex teniente Jesús Yanez Pelletier, supervisor militar de la prisión de Boniato donde estuvieron encarcelados los acusados en la Causa 37. Como los dos eran disidentes, no tenían miedo a decir la verdad y contradecir la versión entronizada. Además, en Estados Unidos logré entrevistar a catorce rebeldes exiliados que tuvieron una participación decisiva en los sucesos. Por ejemplo, los tres dirigentes del simultáneo asalto al cuartel de Bayamo, Raúl Martínez Ararás, Orlando Castro García, y Gerardo Pérez-Puelles Valmaseda, rompieron con Castro en 1955 cuando detectaron sus aspiraciones dictatoriales, lo cual denunciaron en una proclama pública. Los tres han sido borrados de la “historia oficial” del gobierno cubano, quienes le han achacado el liderato de la acción de Bayamo a Ñico López, un analfabeto peón del mercado de La Habana. Ñico entorpeció el ataque al cuartel de Bayamo al no cumplir su misión de llevar un alicates que se le asignó para cortar la cerca de alambre de púas, porque se le olvidó. La “versión oficial” es incapaz de criticar a un mártir de la revolución.

P: ¿Hay otros protagonistas que no aparecen en la versión oficial del gobierno cubano?

R: De los 99 rebeldes sobrevivientes, veintisiete se convirtieron en disidentes, por lo cual han sido omitidos de la “historia oficial.” Fidel Castro no los invitó a participar en los festejos oficiales del cincuentenario del asalto al Moncada. Otras personas cuyo papel no ha sido reconocido o tergiversado son los casos de Raúl Castro, Naty Revuelta y Reinaldo Boris Luis Santa Coloma. Raúl Castro va a Santiago de Cuba por invitación de José Luís Tasende sin saber el plan. Fidel Castro se sorprende al ver a su hermano allí en la granja de Siboney horas antes de ir al ataque, y lo asigna al grupo de menos riesgo, los que toman el edificio del Palacio de Justicia, colindante al cuartel Moncada, que eran dirigidos por Léster Rodríguez. Sin embargo, el muro de contención en el techo de la audiencia era muy alto y no les permitió a los rebeldes disparar hacia el cuartel. Por eso, cuando Raúl Castro es detenido, la prueba de parafina que le hicieron para comprobar si había disparado un arma, resultó negativa. Como Léster Rodríguez era santiaguero y pudo escapar sin problemas, Fidel Castro falsamente le achacó el papel de dirigente del grupo a su hermano Raúl. Natalia “Naty” Revuelta Clews, la amante de Fidel Castro, también ha sido omitida de la versión oficial, a pesar que donó más de cinco mil pesos para comprar las armas que usaron los asaltantes. Reinaldo Boris Luis Santa Coloma aparece en la “versión oficial” como el “novio” de Haydée Santamaría. Sin embargo, el verdadero amor de Boris era Nereida Rodríguez, con quien tuvo un hijo que nació el 13 de julio de 1953. Nereida y su hijo han sido borrados de la historia, hasta ahora.

P: ¿Qué hay de cierto que Boris Luís fue emasculado, que le sacaron los ojos a Abel Santamaría, y que otros rebeldes fueron torturados después de capturados?

R: No hubo tal tortura organizada ni necesidad para eso. La tortura generalmente se aplica cuando algún reo no quiere revelar algo. Allí todos los capturados rápidamente admitieron quienes eran, que Fidel Castro era el líder, y que estaban motivados por patriotismo para redimir la patria. Según el teniente Jesús Yanez Pelletier, el prisionero Osvaldo Socarrás Martínez, lo condujo hasta la granja Siboney, donde se habían acuartelado los rebeldes antes del ataque. Unos treinta rebeldes capturados fueron inmediatamente ejecutados en el campo de tiro de armas cortas dentro del Moncada, bajo la autorización del coronel Alberto del Río Chaviano, quien ordenó que regaran los cadáveres por el cuartel para hacer lucir que murieron en combate. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) le tomó una foto a cada muerto, a quien le pusieron un papel con un número de identificación en el pecho. El régimen castrista ha publicado algunas de esas fotos, pero jamás han mostrado la foto del cadáver de Abel Santamaría. Yo reto al gobierno cubano que publique dicha foto y que reproduzca todos los certificados de defunción que redactaron los médicos forenses. Marta Rojas publicó algunos, pero no todos, y demuestran que los rebeldes fueron ejecutados, pero no mencionan señales de tortura o desmembramiento. Yo entrevisté para mi libro a Manuel Bartolomé, director de la funeraria Bartolomé en Santiago de Cuba, quien recogió todos los cadáveres de los rebeldes muertos. Él dijo que no vio señales de tortura y que los médicos forenses de Santiago de Cuba que reconocieron los cadáveres hubieran levantado la alarma si hubieran visto tal cosa. Uno de los médicos forenses, el doctor Manuel Prieto Aragón, fue entrevistado en la revista “Bohemia” en 1968, pero no confirmó el alegato de tortura de los presos, cuando lo pudo haber dicho a la prensa castrista sin problemas. Haydée Santamaría, quien más propagó la versión de la tortura de los presos y que su novio fue emasculado, sin embargo, cuando testificó en el juicio, sin ser coaccionada, no hizo dicha denuncia. El testimonio de ella en corte aparece en la prensa de aquella época.

P: ¿Qué hay de cierto que los soldados en la posta del cuartel y en el hospital militar fueron pasados a cuchillo por los rebeldes?

R: Ese es el otro gran mito que ha perdurado sobre los sucesos del 26 de julio. Eso surge porque el coronel del Río Chaviano llegó al cuartel después del ataque, según me dijeron varios militares. Cuando el general Batista lo llama por teléfono indagando cómo los rebeldes h
abían pasado la posta, el coronel le dijo que los pasaron a cuchillo y añadió que los dos muertos en el hospital militar, el sanitario José Vázquez y el policía Roberto Ferrándiz, también fueron apuñaleados. Ambos recibieron tiros en la cabeza al asomarse a diferentes ventanas al inicio del ataque. Yo entrevisté a los tenientes médicos Erik Juan Pita y Rolando Pérez Sainz de la Peña, quienes estaban de turno en el hospital militar durante el ataque, y ambos confirmaron que no hubo ningún militar herido o muerto con cuchillo. El soldado José Ferrá Mulet me dijo que vio cuando los rebeldes desarmaron a los dos guardias en la posta 3, Orlando Molina Amores y Walfrido Monzón, y los acostaron en el suelo boca abajo sin lesionarlos. La controversia surge porque una vez que Batista da su discurso al día siguiente, diciendo que la posta y los enfermos fueron pasados a cuchillo, eso se convierte en la versión oficial del gobierno. Sin embargo, la prensa contemporánea, que reportó los eventos del juicio, señala que los testigos médicos militares confirmaron que no murió ningún soldado por arma blanca. Otro dato interesante es que cuando Batista escribe sus memorias, dice que los enfermos fueron asesinados, pero no pasados a cuchillo.

P: ¿Cuál fue la participación directa de Fidel Castro en los sucesos?

R: Fidel Castro, notorio por su memoria y su verborrea, jamás ha descrito en detalle su participación en el combate del Moncada. Nunca ha revelado si disparó un arma, cuantas veces, cuando, o contra quien, como han dicho otros rebeldes. Su actuación la he podido descifrar por rebeldes que estuvieron a su lado, como Gustavo Arcos, que lo acompañó al Moncada, y Héctor de Armas, Carlos Bustillo, y Gerardo Granados, que estuvieron con Castro en la balacera frente a la posta tres, pero no lo vieron disparar su pistola Luger. Castro se pasó los veinte minutos que duró el combate tratando de reagrupar a los rebeldes que se habían dispersado en los patios de las casas del reparto militar y erróneamente penetraron en el hospital militar fuera del cuartel. Un dato interesante es que después que Castro es detenido y llevado a la prisión de Boniato, el médico forense José Ramón Cabrales va a hacerle la prueba de la parafina, para ver si había disparado un arma, y Castro se niega que lo haga. Según el libro de Georgina Cuervo y Ofelia Llenín, “Moncada: Epopeya Heroica,” publicado en La Habana en 1973, página 116, Castro dice: “¿A mí? A mi no me la hacen; ponga que da positivo porque yo sí tiré. A mí no hay que hacerme la parafina. Búsquenme un arma y verán como sigo tirando. – Y fue al único combatiente que no se le hizo la prueba de la parafina.” Parece que Castro sabía que su prueba de la parafina iba a dar negativa, y no quiso desprestigiarse de esa manera, que siendo el líder, no disparó ni un solo tiro.

P: ¿Cuáles eran los antecedentes de los rebeldes del 26 de julio?

R: Castro escogió selectivamente a los 160 rebeldes dentro de la juventud del Partido Ortodoxo, donde él militaba. El libro “Mártires del Moncada” de Marta Rojas, publica biografías de los rebeldes que indica que la gran mayoría no tenían instrucción más allá del sexto grado escolar. Cuatro rebeldes eran graduados de la universidad y había solamente dos negros y doce mulatos, incluyendo a Melba Hernández. Muchos tenían empleos humildes, como peón de albañil, parqueador de autos, dependiente de tienda, mozo de limpieza, campesinos, y desempleados. El hoy en día general Calixto García Martínez era mensajero de bicicleta de la Farmacia Johnson; el general Juan Almeida Bosque era asistente de albañil; el ministro Ramiro Valdés Menéndez era ayudante de camionero; y Agustín Díaz Cartaya, autor del himno del 26 de julio, era un huérfano que tocaba guitarra por las calles de Marianao. Algunos asaltantes eran delincuentes con antecedentes penales. Jacinto García Espinosa era un marihuanero convicto por traficar narcóticos; Carmelo Noa Gil estuvo preso por intento de asesinato; y Flores Betancourt Rodríguez había cumplido un año en el reformatorio juvenil Torrens. Otros cuatro rebeldes habían sido arrestados por fajarse con la policía. Por lo menos veinticinco rebeldes eran huérfanos de padre. Era fácil para el abogado Castro, con su verborrea de persuasión, apelar a los sentimientos patrióticos de dichos jóvenes y manipularlos.

P: Después de tantos años recopilando la información relevante para escribir su libro sobre el Moncada, ¿Qué conclusiones Ud. extrae sobre el carácter de esa acción de guerra, sus lecciones y sus motivaciones?

R: Las acciones del 26 de julio de 1953 comenzaron a prepararse escasamente tres meses antes de realizarse. Raúl Martínez Ararás, jefe del ataque al cuartel de Bayamo, señaló que el plan de ataque era superficial, improvisado, y descabellado. Su segundo al mando, Orlando Castro dijo que más fácil hubiera sido tomar el cuartel de Bayamo sin disparar un tiro si hubieran detenido en su hogar al comandante del cuartel y lo hubieran llevado allí para franquear la entrada. En aquel momento solamente había cinco soldados dentro del cuartel de Bayamo. La prensa había anunciado con anticipación que Batista estaría en las regatas de Varadero el 26 de julio para presentar el trofeo al ganador. Hubiera sido más fácil si se le hubiera hecho allí un atentado en vez de intentar tomar el Moncada. Fidel Castro trató de adelantarse a un plan insurreccional que preparaba la oposición con el Plan de Montreal en abril de 1953. Castro pensó que si él se alzaba primero, el resto de la oposición tendría que secundarlo, como pasó con el prematuro alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. El problema fue que los rebeldes iban vestidos de militares, y la oposición no actuó porque pensó que aquello era una bronca entre militares. Otro dato que no menciona la “versión oficial” es que Gustavo Arcos, Pepe Ponce, Abelardo Crespo, Reinaldo Benítez, y algunos otros rebeldes fueron heridos equivocadamente por otros asaltantes porque iban vestidos de militares. Arcos estaba mirando hacia el cuartel, cuando el balazo le entró por la espalda, con trayectoria de abajo hacia arriba. Ponce y Crespo tuvieron heridas de calibre 22 y Benítez fue herido con perdigones, calibres de armas que usaban exclusivamente los rebeldes. En mi libro yo detallo todos los fallos del plan de ataque, cuyo mayor error estratégico fue no tomar la azotea del edificio de tres pisos frente al Moncada, desde donde un grupo de francotiradores hubieran dominado el polígono, las salidas de todos los dormitorios, y hubieran neutralizado la ametralladora que les prohibió la entrada por la posta lateral. Los rebeldes iban mal armados, con rifles 22, revólveres, y escopetas, y con solo un puñado de balas, para enfrentarse a soldados armados con rifles de alto calibre, ametralladoras, y granadas de mano. Por cierto, los huecos de los balazos en la fachada del Moncada inicialmente fueron hechos por una ametralladora calibre 30 que disparó el sargento José Virués Moraga contra cinco rebeldes que se atrincheraron en el ala izquierda del cuartel. Después del ataque, aquellos daños se repellaron y se pintó la pared. Sin embargo, en los 1970s, el gobierno abrió nuevos huecos en la pared, como aparecen ahora, pretendiendo que son los disparos originales. Es evidente que Fidel Castro llevó a esos muchachos a morir allí, para treparse sobre sus cadáveres, y lograr su fama por primera vez a través de la prensa internacional. El ministro de Información de Batista, Ernesto de la Fe, declaró que el coronel del Río Chaviano debió haber sido llevado ante una corte marcial por no cumplir las reglas de guerra y ejecutar a los prisioneros. Eso fue lo que permitió a Fidel Castro convertir una derrota militar en una victoria política.

P: ¿Según su punto de vista, el Asalto al Cuartel Moncada deja alguna lección importante que pudiera extenderse fuera del territorio nacional cubano?

R: Lo más llamativo de esta obra es la manipulación maquiavélica de Fidel Castro sobre sus seguidores para lograr su ambición personal. En la granja Siboney, cuando Castro reveló su plan de ataque, una docena de rebeldes se negaron a participar en lo que denunciaron como un plan suicida. En Bayamo, Hugo Camejo, jefe de la célula de Marianao, desertó a último momento, al igual que Ernesto Tizol, que había rentado la granja Siboney. Tizol, mientras manejaba su auto rumbo al Moncada, se acobardó y desvió una parte de la caravana motorizada de los asaltantes, muchos de los cuales no participaron en el ataque, que solo duró veinte minutos. El “Manifiesto a la Nación” que redactó Raúl Gómez García, que postulaba las metas democráticas de los rebeldes, y por lo cual sesenta y uno de ellos dieron sus vidas, nunca se llevó a cabo por Fidel Castro.

P: Donde se puede adquirir el libro suyo y que recomendaciones daría para una mejor lectura.


R: El libro se acaba de poner a la venta en Miami el Sentir Cubano, en el 2900 S.W. 8 Street. Se puede pedir en la red a http://www.cubanfoodmarket.com/

También está a la venta el la red en www.amazon.com


Le sugiero a los lectores que lean las entrevistas que puse en la red, en las cuales está basada la obra

 
para que lleguen a su propia conclusión respecto a la objetividad y la veracidad de este libro, que tomó más de treinta años en completar.

Fonte: cubalibredigital.com
http://www.cubalibredigital.com
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VIDEOS DEL AÑO 2007 DONDE SE DESMONTAN ALGUNOS DE LOS MITOS Y FALSEDADES SOBRE EL ATAQUE AL CUARTEL MONCADA

A Mano Limpia con el Dr. Antonio ¨Tony¨de la Cova : The Moncada Attack, 7-25-2007,


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Tomado de http://www.cubavision.icrt.cu/

Datos sobre el Asalto al Cuartel Moncada
(Fragmento)


Lugares de entrenamiento:
Finca Santa Elena en Los Palos
Finca de Pijirigua
Club de cazadores del Cerro
Universidad de La Habana
Acera del Louvre
San Francisco de Paula
Baños de Martín Mesa
La Caleray Las Cañas en Artemisa

Puntos de reunión más importantes:
Artemisa
25 y O
Jovellar 107

Mujeres que participaron:
Melba Hernández Rodríguez del Rey
Haydée Santamaría Cuadrado

Jóvenes que ocuparon el Palacio de Justicia:
Raúl Castro Ruz
Léster Rodríguez Pérez
Ángel Sánchez Pérez
José Ramón Martínez Álvarez
Abelardo García Ylls
Mario Darmau de la Cruz

Grupo que tomó el Hospital Civil Saturnino Lora:
Abel Santamaría Cuadrado
Raúl Gómez García
Antonio Betancourt Flores
José Francisco Costa Velázquez
Julio Máximo Reyes Cairo
Juan Domínguez Díaz
Mario Muñoz Monroy
José Antonio Labrador Díaz
Pablo Cartas Rodríguez
Gerardo Antonio Álvarez Álvarez
Tomás Álvarez Breto
Roberto Medero Rodríguez
Ramón Ricardo Méndez Cabezón
Félix Rivero Vasallo
Horacio Matheu Orihuela
Wilfredo Matheu Orihuela
Reemberto Abad Alemán Rodríguez
Julio Trigo López
Juan Manuel Ameijeiras Delgado
Osvaldo Socarrás Martínez
Ramón Pez Ferro
Haydée Santamaría Cuadrado
Melba Hernández Rodríguez del Rey

Combatientes que salieron para el asalto: 135
Asaltantes que llegaron al Cuartel Moncada: 78
Militares acuartelados en el Moncada: 809   (Antonio de la Cova  plantea unos 300 aunque  casi la mitad vivían en las casa cercanas; apunte del bloguista de Baracutey Cubano)

Asaltantes muertos en el ataque
Perecieron en la acción: 6
Asesinados: 61
Heridos que sobrevivieron: 5

Militares muertos en combate: 19
Heridos: 31

Cuartel Carlos Manuel de Céspedes
Asaltantes: 28
Muertos en combate:0
Detenidos: 10
Asesinados: 10

Civiles asesinados en el Moncada o en otros lugares a consecuencia de los hechos

Manuel Reyes Cala, "El Niño Cala".
Miguel A. Ravelo Ravelo
Rubén Cordero Sánchez
Eduardo Ambrosio Hernández
Rolando del Valle
Armando Miranda Montes de Oca
Pedro Romero Fonseca
Francisco Viera Milián
Raúl Villareal


Causa que se abrió para el juicio:
Causa 37 del Tribunal de Urgencias de Santiago de Cuba

Composición del tribunal que juzgó a los moncadistas:

Presidente:
Dr. Adolfo Nieto Piñeiro Osorio

Magistrados:
Dr. Ricardo Díaz Olivera
Dr. Juan Francisco Mejías Valdivieso
Fiscal: Dr. Francisco Mendieta Hechavarría

Secretario:
Raúl Fernández Mascaró

Oficial de secretaría:
Adolfo Alomá Serrano

Alguaciles:
Mariano Redondo Sólano
Bernardo Duany Castillo
Edesio Ramos
Lupicinio Trujillo Bonet
Alcibiades Zalazar (el indio)

Auxiliares de la defensa:
Carlos Martorell García

Establecieron su autodefensa:
Ramiro Arango Alsina
Roberto García Ibañez
Fidel Castro Ruz

Forenses:
Dr. Manuel Prieto Aragón
Dr. Alipio Rodríguez López
Dr. José Ramón Cabrales Arjona

Abogados defensores:
Dr. José Valls Tamayo
Dr. Juan José García Benítez
Dr. Conrado Castells Cordero
Dr. Miguel Angel Pérez Lamy
Dr. Elizardo Díaz Lorenzo
Dr. Raúl de Villalvilla Carbonell
Dr. Carlos Peña Jústiz
Dr. Jorge Mariño Branet
Dr. Lucas Morán Arce
Dr. José María Badell Romero
Dr. Luis Pérez Rey
Dr. Marcial Rodríguez
Dr. Héctor Carrió Caballero
Dr. Rubén Alonso Álvarez
Dr. Braudilio Castellanos García
Dr. Luis Antonio Gómez Domínguez
Dr. Héctor Canciano Laboré
Dr. Rafael Cisneros Ponteau
Dr. Domíngo Estrada Beatón
Dr. Andrés Silva Adán
Dr. Gerardo Hernández Vera
Dr. Eduardo Eljaick Eldidi
Dr. Roberto Rosillo Rodríguez
Dr. Jorge Pagliery Cardero
Dr. Recadero García Fernández

Resultados del juicio:
Total de acusados en la causa - 132
Comprometidos con los sucesos - 50
Sancionados – 32

Fuentes:
Los días del Moncada
Marta Rojas
Morir por la patria es vivir
Orlando Guevara Núñez
Centro de Información para la Prensa
Libro de texto de Historia de Cuba******






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jueves, julio 23, 2026

Videos y artículo sobre el hecho que las empresas de turismo: Meliá, Iberostar y Barceló salen de Cuba por presión de EE.UU. , el bajo número de turistas, usar propiedades confiscadas por la dictadura a sus legítimos dueños y/o pertenecer al conglomerado y emporio militar castrista GAESA

 Mario J. Pentón

22 de julio, 2026

¡Golpe al turismo! Todas las grandes hoteleras se van de Cuba

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Tomado de https://miv.com.ar/

Meliá, Iberostar y Barceló salen de Cuba por presión de EU

22 de julio, 2026

Meliá, Iberostar y Barceló, las tres grandes hoteleras españolas con presencia en Cuba, abandonan la isla ante las presiones de Estados Unidos y dejan de operar sus establecimientos en la isla. Meliá e Iberostar adoptaron los primeros pasos en junio, saliendo de 27 hoteles vinculados al Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), propiedad de las Fuerzas Armadas de Cuba. Gaesa fue uno de los primeros grupos en caer bajo el escrutinio del Gobierno estadounidense.

La pasada semana, sin embargo, la Administración del presidente Donald Trump endureció su política en la isla al sancionar a otras diez entidades consideradas fundamentales para el sostenimiento económico y el aparato del régimen cubano, entre ellas el Ministerio de Turismo de Cuba (Mintur), y eso ha propiciado que los grupos españoles abandonen el resto de su actividad en la isla.

La más impactada por la medida será, sin duda, Meliá que llegó a tener a principios de año 34 hoteles en cartera y otros dos en pipeline en la isla. La cadena de la familia Escarrer señaló ya el pasado 3 de junio que dejaba de gestionar y comercializar 15 alojamientos de su cartera en la isla y ha anunciado que cesará de prestar servicios a partir de esta semana en "todos sus establecimientos en la República de Cuba".

Los primero 15 establecimientos que salieron del perímetro de Meliá estaban vinculados a Grupo Gaviota, que integraba Gaesa, pero las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno estadounidense han llevado a Meliá a afrontar una salida directa del país y abandonar su vinculación empresas como los grupos hoteleros estatales Gran Caribe y Cubanacán, vinculador con Mintur.

En un comunicado, Meliá explica que su decisión de salir del país es consecuencia de las "notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que, persistentemente, han venido y vienen afectando" a Cuba, tras el embargo decretado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que imposibilitan "de hecho y de derecho" una "mínima estabilidad operativa". Actualmente Meliá está evaluando los impactos financieros de esta decisión, incluyendo la eventual revisión del valor en libros asociado a la operativa en Cuba, y anunciado que concretará su alcance cuando publique las cuentas del primer semestre, el próximo 30 de julio.

A principio de febrero Meliá explicó que tenía en cartera 34 hoteles, algunos de ellos ya cerrados por esas fechas, con 14,053 habitaciones y tenía otros dos en proyecto, que en principio tenía previsto abrir este año. La hotelera reportó una ocupación en sus establecimientos en Cuba de 34.1%, 6.5 puntos por debajo del primer trimestre del año pasado y por debajo de la media de su cartera (58.8%). En el caso de Iberostar la cadena dejó de operar a principio de junio doce hoteles en la isla, los vinculados a Gaviota, mientras que mantenía operativos otros seis, pero ya no es posible contratar reservar en estos hoteles, ni están disponibles en su página web. "IberostarCuba Hotels & Resorts confirma que ya no opera ni comercializa ningún hotel en Cuba. La compañía continúa apoyando a sus equipos durante esta etapa".

Barceló era la menos expuesta de las tres. El grupo gestionaba dos hoteles del grupo estatal Gran Caribe con contrato vigente hasta 2027, el cual se rescindió antes de tiempo.

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Juan Manuel Cao Live
22 de julio, 2026

Meliá, Iberostar y Barceló abandonan sus últimos hoteles en Cuba y ya no queda nadie.




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martes, julio 21, 2026

De Cuba: Luis Manuel Otero Alcántara es entrevistado en Miami por Mario J. Pentón respondiendo con sinceridad y honestidad las preguntas, a la vez que denuncia a la dictadura cubana

 

Mario J. Pentón

23 de julio, 2026

Luis Manuel Otero Alcántara responde a la polémica por sus declaraciones

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NO EQUIVOCARSE: EN EL EXILIO MUCHOS SABEMOS LO QUE ES LA REPRESIÓN, EL SACRIFICIO Y EL DOLOR  DENTRO Y FUERA DE LAS CÁRCELES CASTRISTAS



Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

A  Mario Chánes de Armas,  cuando murió su único hijo,   las autoridades carcelarias  le propusieron que si vestía la ropa de preso lo llevarían al funeral de su hijo; Chánes de Armas se negó,  pues él era un preso plantado; no lo llevaron al funeral.
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MUERE MARIO CHANES DE ARMAS SIMBOLO DEL PRESIDIO POLITICO CUBANO


"UN HOMBRE DE OTRO TIEMPO"
30 AÑOS DE PRISION POLITICA
Wilfredo Cancio Isla
El Nuevo Herald
Florida
E.U.
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Febrero 25, 2007

``Los que nos decidimos a combatir a Batista lo hicimos porque violó la Constitución de 1940, y por el derecho de todos los ciudadanos a que nos respeten las leyes''.

Mario Chanes de Armas, el hombre que cumplió el presidio político más prolongado de la era moderna, falleció ayer en Miami a los 80 años, víctima de un infarto. Chanes fue un símbolo de la lucha por las libertades cívicas y la justicia social en el siglo XX cubano. Su vida transcurrió entre la cárcel y el exilio, pero ninguna adversidad le hizo claudicar en sus empeños por un futuro democrático para Cuba. Ni siquiera los 30 años que tuvo que cumplir en prisión, hasta el último día de la condena, por oponerse desde muy temprano al régimen de Fidel Castro, su compañero de armas durante el fallido asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba en 1953. En los últimos dos años su salud se deterioró vertiginosamente debido al mal de Alzheimer. Chanes había perdido la memoria y estaba recluido en un centro de asistencia médica en Hialeah desde el 2005. Su muerte se produjo a las 5:30 p.m. del sábado en el Hospital de Hialeah, adonde lo trasladaron horas antes en estado grave y fue colocado de inmediato en terapia intensiva. Sus familiares cercanos se encontraban junto a su lecho al producirse el fatal desenlace. ''Murió con la serenidad y la paz que lo acompañaron durante toda su vida'', dijo anoche su hermana, Belén López. ``Fue un hombre maravilloso, servicial, dispuesto a ayudar a todo el mundo a cambio de nada, un hombre de otro tiempo''.

Nacido en La Habana el 25 de octubre de 1926, Chanes estudió en una escuela de su barrio natal de Marianao hasta nivel secundario y siendo muy joven empezó a laborar en el comercio. Por su capacidad de convocatoria se convirtió pronto en líder sindical en las zonas habaneras de Puentes Grandes y Ceiba, y logró luego extender su influencia movilizativa a otras provincias. Iba en camino de convertirse en una influyente figura del sindicalismo cubano, pero el golpe militar del 10 de marzo de 1952, encabezado por el general Fulgencio Batista, lo obligó a emprender otro camino. Abandonó entonces las faenas sindicales para conspirar contra Batista en la clandestinidad. Fue así como conoció a Castro durante una reunión con jóvenes opuestos al régimen anticonstitucional. ''Un querido amigo nuestro, el fotógrafo Fernando Chenard Piña, conocía a un señor que se llamaba Fidel Castro Ruz y comenzamos a reunirnos en una casa de Prado 109, en La Habana'', recordó Chanes durante una larga entrevista con El Nuevo Herald en el 2003. ``Los que nos decidimos a combatir a Batista lo hicimos porque violó la Constitución de 1940, y por el derecho de todos los ciudadanos a que nos respeten las leyes''. Junto A Chenard, se convirtió en jefe de células secretas para entrenar jóvenes en el manejo de armas y el tiro, con vistas al asalto armado al Moncada, el 26 de julio de 1953.

Chanes viajó en el tercer carro detrás de Castro y fue herido en una mano antes de escapar de la escena. Muchos de sus entrañables amigos murieron en el frustrado operativo. La imagen del joven José Luis Tasende sobre un charco de sangre nunca dejó de conmoverle. Capturado días después en las afueras de Santiago de Cuba, fue juzgado y condenado a 10 años de cárcel, pero se benefició de la amnistía general decretada en 1955 para los participantes en el asalto y marchó a su primer exilio en Miami, donde se ganó la vida lavando platos. Pero Castro lo llamó desde México para que se incorporara a los preparativos de la expedición del yate Granma y Chanes no vaciló en retomar las armas. El 2 de diciembre de 1956 desembarcó por el oriente de Cuba junto a otros 81 expedicionarios.

Tras el fallido desembarco, Chanes consiguió llegar a La Habana, donde dirigió grupos de acción y sabotaje. El triunfo de la revolución castrista, el 1ro. de enero de 1959 lo sorprendió en la cárcel. Pero el rumbo comunista del proceso revolucionario lo desencantó y trató de apartarse de los círculos de poder. El 17 de julio de 1961 lo detuvieron bajo acusaciones de conspirar para asesinar a Castro. La condena fue de 30 años, aunque Chanes aseguró siempre que fue una acusación fabricada, sin habérsele ocupado ni un arma ni un documento. Renuente a aceptar el régimen de rehabilitación penal, Chanes se identificó como un preso plantado hasta el 16 de julio de 1991, cuando fue liberado.

( Mario Chanes de Armas en la prisión; foto tomada por un familiar )

En la cárcel le dieron la noticia del nacimiento y la muerte de su único hijo, Mario, de 22 años. También en cautiverio recibió la noticia del fallecimiento de sus padres y de su hermano Francisco, que murió en Miami en 1990 tras cumplir prisión política en la isla. Chanes llegó al exilio en 1993 al calor de una intensa campaña internacional para que las autoridades cubanas le otorgaran el permiso para emigrar. Desde entonces se convirtió en un tenaz activista por la libertad de los presos políticos cubanos y la democratización de Cuba en diferentes foros internacionales. Tanto Bill Clinton como George W. Bush lo acogieron como invitado en la Casa Blanca, y el ex presidente Ronald Reagan lo recibió en su rancho de California.

Chanes trabajó intensamente hasta el 2003 en la agrupación Plantados, junto a reconocidas figuras del presidio político con quienes compartió en las cárceles castristas. ''Lo recordaré siempre como un combatiente apacible y valiente, como un héroe de nuestro tiempo'', expresó anoche el director ejecutivo de Plantados, Angel de Fana, quien compartió celda con Chanes en la prisión del Combinado del Este, en La Habana. ``Amaba a Cuba como los patriotas de la independencia''. Chanes acogió las banderas de la reconciliación pacífica entre cubanos y respaldaba decididamente a los activistas de la oposición interna en la isla. ''Todo lo perdí en la cárcel, pero soy enemigo del rencor y la venganza'', manifestó en su última entrevista. ``Hay que buscar un futuro de reconciliación de la familia cubana a toda costa''. Lo sobreviven en Miami sus hermanas Belén, Mercedes, Aleida y Merceditas. Su hijo Mario falleció en 1984. Su cuerpo será expuesto el próximo lunes, a partir de las 5 p.m. en la Funeraria Bernardo García, ubicada en el 4100 NW 7 St, Miami. El sepelio se realizará el próximo martes.

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Martí Noticias

20 de julio, 2026

Entrevista exclusiva para MartÍ Noticias con Luis Manuel Otero Alcántara.


*UniVista TV

21 de julio, 2026

Exilio “Barre el piso” con Otero Alcántara a su llegada a Miami

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Cuando  Luis Manuel Otero Alcántara (LMOA) habla, debemos tener  en cuenta de manera fundamental, que el  que habla (esté equivocado o no lo esté), es  un artista;   NO  habla un avezado político o un entendido en las ideas políticas o ideológicas. Hace poco más de una década LMOA estaba por una Cuba con un Socialismo próspero; no se si seguirá con esa idea o si  ya la ha desechado, pero  lo importante es que los cubanos ¨no le pidamos peras al olmo¨ ni  estemos buscando, de manera desesperada o no, el mesías que salvará al pueblo cubano; de  seguir buscándolo,  no hemos aprendido la lección principal de estos casi 68 años de tiranía Castrista, al muchos cubanos  seguir, como expresó la poeta y escritora Dulce María Loynaz en la Catedral de Pinar del Río, un becerro que ni siquiera era de oro.
  
Tengo la opinión que LMOA no es un oportunista  ni tmpoco un farsante  hábido  de relevancia. El desconocimiento y/o  ese monstruo de ojos verdes que es la envidia,  provoca en algunas personas que aflore  lo peor de ellas.

José Martí  nunca sintió odio o rencor contra otra persona después que sufrió el presidio político. Es bueno aclarar que solamente en su pequeña obra ¨Abdala¨, escrita a los 16 años, es donde habla positivamente del odio o rencor al definir el amor a la patria como ¨…el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca¨ (Tomo 18, 19). Después de la experiencia del presidio político desterró a esas palabras de su corazón y cuando llamó a la Guerra Necesaria, no recurrió al odio al enemigo para hacer de los combatientes revolucionarios frías y eficientes máquinas de matar. En su obra sobre el presidio político en Cuba escribió:
«La venganza y el odio son dos fábulas que en horas malditas se esparcieron por la tierra»
Años más tarde y siendo coherente con su doctrina de amor, sentenció:
¨En pueblos, sólo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye¨ (Tomo 14, 496)

Mucho más cercano en el tiempo: Eusebio Peñalver Mazorra, quien cumplió 29 años de prisión en las ergástulas Castristas,  en un programa del espacio televisivo  A Mano Limpia  de la televisora miamense América TeVe,  expresó 1 ó 2 años antes de fallecer que no guardaba odio hacia aquellos que lo maltrataron en la prisión.

Para aquellos  que no  sepan, o no recuerden, quien fue Eusebio Peñalver  va este video:

One Year Longer Than Mandela, But You Don't Know His Name — 28 Years in Castro's Cuban Jails



   Luis Manuel Otero Alcántara con un muy costoso  reloj 


Telemundo 51 Miami

21 de julio, 2026

Luis Manuel Otero Alcántara habla sus planes futuros en EEUU

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Tomado de https://www.cibercuba.com

«Estaba preso todavía»: Seguridad del Estado mantuvo a Luis Manuel Otero Alcántara en una casa cerca de Guanabo

Por Redacción de CiberCuba

Lunes, 20 Julio, 2026

Luis Manuel Otero Alcántara reveló este lunes que los días previos a su salida de Cuba no fueron de libertad, sino una prolongación de su reclusión bajo otra modalidad. 4

Tras ser sacado de la prisión de Guanajay el 7 de julio, la Seguridad del Estado lo trasladó a una vivienda cercana a Guanabo y lo mantuvo bajo custodia mientras se tramitaba su ingreso a Estados Unidos.

«Yo estaba preso todavía. Simplemente me estaban llevando para otro sitio», declaró el artista y fundador del Movimiento San Isidro en una entrevista concedida a Martí Noticias.

Otero Alcántara llegó a Miami este sábado tras cinco años de prisión política en Cuba, luego de que el 17 de julio fuera aprobado un parole humanitario individual para permitir su entrada a Estados Unidos.

La solicitud había sido tramitada mediante el formulario I-131 ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), después de varias semanas de gestiones.

Aunque durante su estancia en Guanabo pudo despedirse de algunos familiares y amigos, Otero Alcántara aseguró que todas sus conversaciones eran grabadas.

Según explicó, seguía considerándose un prisionero porque permanecía bajo la vigilancia y el control de la Seguridad del Estado. Diferentes organizaciones internacionales calificaron esta situación como «desaparición forzada». 

El artista relató que los funcionarios aprovecharon esos días para conocer su estado emocional y sus planes futuros, así como para medir hasta qué punto estaba dispuesto a negociar.

También sostuvo que las autoridades sabían que no podían mantenerlo indefinidamente aislado debido a la presión internacional y a las gestiones realizadas ante organismos internacionales.

Tras su traslado desde Guanajay y el vencimiento de su condena, el Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas activó una Acción Urgente en su favor, mientras Amnistía Internacional denunció que se encontraba en situación de desaparición forzada y exigió su liberación inmediata e incondicional.

Otero Alcántara afirmó que era consciente de que las imágenes captadas durante esos días podían ser utilizadas posteriormente para intentar desacreditarlo.

«A mí me encantan las cámaras», comentó. «Usarlo en mi contra depende de la percepción de nosotros, los que estamos construyendo narrativas», añadió.

El exilio como única alternativa

El fundador del Movimiento San Isidro aseguró que, desde el inicio de su encarcelamiento, la Seguridad del Estado le dejó claro que la única alternativa para abandonar la prisión era aceptar el exilio.

El artista fue obligado a abandonar Cuba de manera definitiva como condición para recuperar su libertad, pese a haber cumplido íntegramente su condena.

Otero Alcántara explicó que eligió Estados Unidos por su cercanía con Cuba y porque allí reside parte de su familia.

Durante la entrevista, el artista contestatario afirmó que la pintura fue el principal recurso que le permitió sobrellevar los cinco años de encarcelamiento. Aseguró que continuó produciendo obras pese al aislamiento y a que parte de ellas fueron confiscadas.

«Si me quitaban todas las pinturas, por lo menos 20 personas habían cambiado con las obras que hicimos en la prisión», afirmó al explicar el impacto que tuvieron sus trabajos entre otros reclusos.

Cuando le preguntaron por qué las autoridades le permitieron continuar pintando y sacar gran parte de sus obras de la cárcel, respondió: «Porque me moría y no me querían muerto».

Reclamo por la libertad de El Osorbo

El artista dedicó parte de la conversación con Martí Noticias a reclamar la liberación del rapero y preso político Maykel Castillo Pérez, conocido como El Osorbo, quien cumple una condena de nueve años.

El músico fue trasladado el 10 de julio desde la prisión Kilo 8, en Pinar del Río, hasta la cárcel de máxima seguridad de Guanajay. Su familia no fue informada previamente del traslado.

Otero denunció que el régimen cubano continúa utilizando a los presos políticos como fichas de negociación.

Sobre el futuro político de Cuba, señaló que no espera un desenlace inmediato, sino el comienzo de un proceso más largo.

«Yo no creo que haya un final. Yo creo que hay una transición, y las transiciones son hacia una evolución», afirmó.

El artista también habló sobre las conversaciones que mantenía con otros presos ante la posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra el régimen cubano.

«La gente quiere que pase algo. La gente está loca porque pase algo», expresó.

Otero anunció que continuará desarrollando su obra y su activismo desde el exilio, con la liberación de los presos políticos y la atención internacional sobre la situación de Cuba entre sus prioridades.

«Vamos a seguir trabajando y no vamos a perder un minuto, porque un minuto que perdamos es un minuto más de dictadura», concluyó.

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