sábado, octubre 26, 2024

Ha fallecido Mons. Antonio Rodríguez Días, ¨el Padre Tony¨ para los pinareños y demás personas que lo conocieron. Homilía del P. Tony en honor a su amigo Monseñor Mario Aguilar Donazar

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Nunca le pregunté  al ¨Padre Tony¨ si él había comenzado a estudiar la enseñanza preuniversitaria en el Carlos Marx (antigua Rustom Academy) del Plan de Becas del Gobierno Revolucionario en el curso  1966-1967, pues un adolescente muy parecido a él era el objetivo de mofas de ciertos estudiantes becarios, al ese estudiante proclamar su fe católica.  Justo Rodríguez  ¨( Tito¨para los feligreses de la Iglesia Catedral de Pinar del  Río) me confirmó que el ¨Padre Tony¨ había estudiado en ese preuniversitario en esa época. 

(¨El Padre Tony¨)

El padre Tony  fue Rector en los años 90s del siglo pasado   del viejo Seminario de San Carlos y San Ambrosio; al construirse el nuevo Seminario fue su primer Rector. El padre Tony fue el sacerdote que narró junto a un locutor  de la televisión cubana lo que estaba pasando desde el  punto de vista  litúrgico en al menos una de las misas de Juan Pablo II en  Cuba en el año 1998.


   
El padre Tony dando la Primera Comunión  a un grupo de cateqúmenos en la Catedral de Pinar del Río en la segunda mitad de los años 90s sustituyendo  temporalmente  al Padre Mario C. Aguilar  Donázar, quien había salido a operarse de una rodilla  en  los EE.UU.  

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Mons. Antonio Rodríguez Días

El P. Tony ha entrado al banquete del Reino

Texto: Equipo de Comunicaciones de la Diócesis de Pinar del Río

En la noche de este 25 de octubre de 2024, partió al encuentro con Dios Mons. Antonio Rodríguez Días, el P. Tony, o Tony “La Güira”, como también se le conocía dado su tierra natal.

Su cadáver será llevado a la parroquia San Francisco de Paula, Hogar San José para la Misa de Exequias a las 9:00 AM.

Nació el 23 de agosto de 1951 en Güira de Melena (Prov. de La Habana). Hijo único de Antonio y María Mercedes ambos farmacéuticos. Cursó la Primaria y Secundaria en su pueblo natal, después hizo el preuniversitario en La Habana.

Desde pequeño frecuentó la Parroquia pero fue en 1969 mientras estudiaba en la Universidad, que maduró su vocación al sacerdocio. Al terminar el II año de Medicina en 1971, cuando tenía 20 años, entró en el Seminario San Carlos y San Ambrosio. Allí, cumplidos sus estudios de Filosofía y Teología, fue ordenado sacerdote el 18 de abril de 1979, en la Catedral de Pinar del Río, de manos de Mons. Jaime Ortega Alamino, Obispo Diocesano en aquel entonces.

Su primer encargo fue el cuidado pastoral de las dos parroquias, San Juan Bautista en San Juan y Martínez y San Joaquín y Santa Ana en San Luis, donde sucedió al P. José Siro González Bacallao.

Durante el proceso de la Reflexión Eclesial Cubana (REC) trabajó incansablemente en la subcomisión de historia, proceso este que desembocó en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) en 1986. En este mismo año viajó a España para cursar la licenciatura en Teología Moral en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se graduó en 1988.

Al regresar a Cuba, fue destinado como Párroco en San Teresa de Jesús en Mariel, donde permaneció hasta 1991. En ese año fue enviado a San Marcos Evangelista en Artemisa donde sirvió como párroco hasta 1993 cuando fue nombrado Rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, cargo que ocupó hasta 1996 cuando volvió a ser cura Párroco de Artemisa.

(El P. Tony junto a un feligrés de Pinar del Río que conoció cuando el feligrés era  adolescente)

Se caracterizó por una brillante inteligencia y por poseer el don de la palabra y brillantez en la exposición, al mismo tiempo una gran pedagogía, por lo que con frecuencia era llamado a impartir charlas y conferencias, sobre todo en temas de ética y moral, así como de historia. Fue él quien, junto al periodista Martínez Pirez, comentó en la Televisión Cubana todas las celebraciones del Papa San Juan Pablo II durante su visita a la Isla en 1998. Acontecimiento que marcó precedente para las posteriores visitas.

En el 2008 vuelve a ser llamado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba a rectoriar el Seminario San Carlos y San Ambrosio. El 16 de junio del 2010 le fue concedido el título de Prelado de Honor de su Santidad (Monseñor).

Del Seminario pasó al Hogar San José para sacerdotes y en el 2012 regresó a Pinar del Río, siendo nombrado Vicario Pastoral de la Catedral de San Rosendo, Miembro del Tribunal Eclesiástico de Primera Instancia, Miembro del Colegio de Consultores, Canciller de la Diócesis y Director de la Revista Vitral. De forma simultánea colaboró también con la Revista Palabra Nueva, donde le fueron publicados varios artículos. Por problemas de salud, en el año 2014 tuvo que regresar al Hogar San José, donde transitó los últimos tiempos de su vida entre nosotros.

Al recordar al P. Tony hay palabras que no pueden faltar, como su amor a Dios, a la Iglesia y a Cuba y su hablar sin peros en la lengua, diciendo las cosas por su nombre, en formas a veces, sorprendentes para quienes lo escuchaban. Vivió pendiente de cada una de sus ovejas, y con una memoria prodigiosa, preguntaba siempre por cada una, pues como buen pastor, conocía a todas por su nombre.

Su testimonio como sacerdote inspira a las nuevas generaciones. Descansa en paz, Padre Tony, hoy estás frente a frente al que tanto amaste que le entregaste tu vida. Recibe la corona de gloria que te has ganado en este mundo.

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Homilía pronunciada por Mons. Antonio Rodríguez Díaz ( P.Tony)  en la colocación de los restos de Mons. Mario C. Aguilar Donázar en el Templo San Hilarión de Guanajay

1 de septiembre de 2024

Querido

Mons. Eloy Ricardo Domínguez , Obispo auxiliar de La Habana, que con cariño filial has querido acompañarme en esta celebración para cuidarme y protegerme.

Padre y hermano Simone Zanini, párroco de Guanajay, que desde el primer momento que se pensó en trasladar los restos mortales del P. Mario Aguilar a esta parroquia, dijo: El P. Mario es de Guanajay, debe estar aquí. Y te has puesto con toda amabilidad y costeando esta obra. Definitivamente el P. Mario fue bautizado en este templo. Aquí recibió su Primera Comunión, aquí se confirmó, aquí recibió el diaconado y aquí recibió el sacerdocio, pues los restos mortales tienen que estar aquí. Aquí en este lugar.

Me acompañan hermanas de la congregación de Martha y María que amorosamente atendieron al P. Mario en los últimos momentos de su vida y que incluso Sor Consuelo lo amortajó con todo el esmero que merecía el cuerpo mortal de Mario Aguilar.

Mario Aguilar Donazan, hombre de carácter fuerte que le venía enérgicamente por su madre, Julita Donazan. El P. Mario fue de los que reabría el Seminario del Buen Pastor en el año 1963 y en 7 años fue el primer sacerdote ordenado nuevamente en Cuba. El Buen Pastor camina con las ovejas y el P. Mario fue el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas, las guió, las guió demasiado. De una familia acomodada, vivió su sacerdocio en humildad, trabajo, escases y pobrezas. El rosario de iglesias que mencionaba Lazarito, a quien se deben las diligencias exitosas de toda esta obra, fueron también atendidas por el P. Mario en la diócesis de Pinar del Río. Ayudante de Mons. Manuel Rodríguez Rozas, el mejor obispo que ha tenido Pinar del Río, porque le tocó la etapa difícil de los años 60 y supo consolar y esa es la primera tarea de un obispo: “Consolar a su pueblo”, consolar, consolar a un pueblo que le era difícil esa primera etapa. Consolar a los desposeídos por las leyes revolucionarias, consolar a los que se marcharon del país sin un centavo en los bolsillos y a los que quedaron y se quedaron para mantener la iglesia católica en Pinar del Río, y Mario ahí, joven, al lado de él.

(De los archivos: Jubileo Hermandad del Preso y sus Familiares. Imágines donde se ve a Monseñor Mario C. Aguilar Donazar. Fragmento de las  palabras del Obispo José Siro)

En el video detrás y sentado el Padre Mario C. Aguilar Donazar

Mario no fue un cura de postalita, a la Iglesia en Cuba le sobran los curas de postalitas, curas de sotanas y albas de encaje, esos no los necesitamos. Y no me opongo a que los curas jóvenes lleven sotana, pero sotana sudada, sudada de trabajar el reino de Dios, sudada de trabajar como sudan los campesinos su vestimenta, como sudan los mecánicos la suya. El cura tiene que sudar, como sudaban el P. René Abreu, párroco de esta iglesia en los 60, 70 y 80 y ya fallecido. Olor en la vestimenta, pero por predicar el Reino de Dios. No necesitamos curas floristas, necesitamos pastores que compartan las alegrías y las tristezas de este pueblo que vive aquí y que se queda aquí y que hay que consolarlo y que hay que darle los sacramentos. Buen Pastor que da la vida por sus ovejas y no las abandona.

Esto lo estamos sufriendo últimamente en la Iglesia: sacerdotes jóvenes que se marchan al extranjero. Y hace 16 años, cuando empezaba este lamentable fenómeno, el papa Benedicto XVI preguntaba: ¿Por qué abandonan a las ovejas? ¿Por qué abandonan a sus ovejas cubanas? Yo lo sé, no lo digo porque me da vergüenza decirlo. Por eso el sacerdote cubano tiene que morir en Cuba, tiene que ser enterrado en Cuba, cuando vienen tantos sacerdotes misioneros a trabajar en Cuba y los cubanos huyen y abandonan a sus ovejas cubanas. El sacerdote cubano tiene que ser enterrado en Cuba, esa es su mayor gloria. Esa es la mayor gloria del P. Mario Aguilar, y yo le pido esa gloria a Dios para mí: ser enterrado en la tierra cubana, donde nací, aquí está mi convento. Querido hermano y amigo, junto a la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba, colocada en este marco hermoso de la Novena de la Virgen de la Caridad, a la que amabas tanto y que decías siempre: “Dulcísima Virgen de la Caridad del Cobre”. El P. Mario Aguilar vivió mal, el padre tuvo automóvil después de 14 años de ser sacerdote y se movía de un pueblo a otro en guagua, con ese cuerpo corpulento, en medio de la gente, a la ida y a la vuelta, rezando el Rosario. Tu amor a la Virgen, tu amor al rosario, no dejaste de rezar el rosario hasta el último día. Por eso he querido que encima de tu urna funeraria pusieran un rosario, con el que rezabas.

Llegó el momento de ser párroco de Consolación del Sur, la mejor comunidad católica de la diócesis de Pinar del Río en aquel momento,… pero la casa… vivías mal, vivías en el fondo de la Iglesia como vivían tus antecesores sacerdotes. De tu dormitorio al lavamanos había que caminar 25 metros a un lavamanos que hacía a la vez de  eso y del fregadero de limpiar la loza, hasta que se le abrió un hueco y pusiste un cubo debajo y seguiste fregando la loza ahí, en el patio. Sin agua caliente, con una ducha fría en los meses de invierno que había que bañarse en ella o si no en unas cubetas que recolectabas en …. Allí estuviste en Consolación hasta que fuiste promovido a la Santa Iglesia Catedral de Pinar del Río, promovido (risas) y ahí llegaste también, donde había una cocina con un piso de cemento cuarteado por el tiempo y allí te adaptaste. Tu amor a los enfermos, tu amor a los enfermos tan desordenado. A veces, para ponerte al nivel de los enfermos que estaban postrados en la cama y administrarle la unción de los enfermos, te arrodillabas al lado de él y lo abrazabas con cariño y con ternura. Ahí, el carácter serio de los Donazan se trasformaba en la ternura del buen pastor y los acompañabas hasta el final.

No tenías cocina y los consolareños te mandaban una cantina diaria para el almuerzo y la comida. Ahí pasando trabajo siempre tu casa estuvo abierta a todas las personas. Podrían decirse: vengan más. Y así me acogiste a mí en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Me dijiste: “Aquí estoy. No tengo oro ni plata que ofrecerte, te ofrezco a Jesús de Nazaret”, y me acompañaste siempre. Amigo y hermano.

Vicario General. Es la segunda figura después del obispo. Hubo una etapa muy dolorosa en la historia de Pinar del Río y Dios quiera que no vuelva más y que ya gracias a Dios se terminó. Digo dolorosa porque la Iglesia se dividió entre unos y otros. Sufrimos mucho los que quedamos de un lado, tanto sacerdotes y laicos, entre ellos yo, me golpeó tanto que el amor que tenía por la diócesis bonita de Pinar del Río, no lo he podido recuperar.

Y tú allí, siendo la segunda figura de la diócesis, eras ignorado, no se te consultaba, y tú Mario Aguilar sufrías eso, hombre de carácter fuerte, pero en silencio, lo sufrías. Te renegaron únicamente a maestro de liturgia en las grandes celebraciones de la Catedral, y así quedó, así quedaste, hasta que luego llegó el fatídico accidente. Cuando un sacerdote es ordenado, escoge un lema. Tu escogiste, el que está puesto ahí en la tarja que guarda tus restos, un verso del salmo 15: “Mi suerte está en tu mano”. Qué quiere decir el salmo: la suerte es la dicha, la suerte es el futuro, la suerte es la felicidad. Mi suerte está en tus manos, Dios mío. Queremos estar el P. Mario en 1970 de cuál sería su futuro. Cuánto sufriste como consecuencia del accidente. Cuadripléjico, cuadripléjico durante 20 años, que para hacer las funciones fisiológicas del cuerpo tenía que ser ayudado por otro. Cuánto sufriste, y sin quejarte, no se escuchó una voz de queja. Esa fue tu suerte, pero tu suerte estaba en las manos de Dios y por eso pudiste llevarlas en serenidad. Grande, dolorosa, hasta el final de tu vida. 20 años que se dice fácil, pero se sufre aunque uno no se queje. Allí estabas consolando, allí estabas al lado del pueblo, allí estabas al lado de los que iban a confesarte contigo; hasta que llegó el 21 de abril del 2022 cuando la hermana Sor Maryuri me dijo, el padre (silencio) falleció y hoy estoy aquí, como buen pastor de Cuba. La Iglesia Católica le una condecoración, la máxima que da a sus mejores hijos, aquellos que reúnen dos cosas: una vida intachable y haber trabajado notablemente por la Iglesia, esa medalla se llama Pro Ecclesia et Pontifice, traducido al castellano, Por la Iglesia y el Pontífice, hoy por mi cuenta, yo pido que para ti, se le imponga post-mortin  la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, porque tú fuiste una gloria del sacerdocio cubano y eres una gloria de Guanajay.

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Misa  de cuerpo presente   y entierro de  Mons. Antonio Rodríguez Días


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miércoles, abril 22, 2020

Sobre la autora oficial de "Veinte años", María Teresa Vera, en una charla vía internet de Armando López. Guillermina de Aramburu y la canción Veinte Años



Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

La autoria  de la letra de la canción Veinte Años,  las causas que la motivaron y las razones del silencio de su autoría las conocí a mediados de los años 90 del pasado siglo cuando una persona de Guanajay  escribió  para la revista Vitral,  de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo sobre esa  canción   que contenía  todas las respuestas a esas posibles  interrogantes.
Al final de este post las encontrarán; por ahora les adelantaré que la letra es de GUILLERMINA ARAMBURU:

GUILLERMINA ARAMBURU
(texto hallado en Internet) 
Letrista. María Guillermina Oronsia Aramburu América procedía de una antigua familia de Guanajay y era hija del escritor y periodista Nicolás Aramburu, en cuya casa la madre de María Teresa Vera trabajó durante años como doméstica.

Fue creadora de numerosos textos de las piezas compuestas por María Teresa Vera encontrándose entre sus obras los boleros–sones Dime que me amas (1937) y Solo pienso en ti (1942), los boleros No me sabes querer (1935), Porque me siento triste (1935), Yo quiero que me quieras (1935), No puedo amarte ya (1934) y No puedes comprender (1930). La habanera Veinte años

Tomado de https://www.ecured.cu/

María Guillermina Oronsia Aramburu América. Nació en Guanajay el 25 de junio de 1894. Fue bautizada el 17 de diciembre del propio año, obrando como padrino Vicente Santo Tomás y Vicioso; amigo personal de Aramburu y miembro de la logia Luz de Occidente, desempeñando igual rol el 10 de julio de 1914 cuando Guillermina contrajo matrimonio con Armando Valdés, natural de Los Palacios y de 30 años de edad. Fue creadora numerosos textos de las piezas interpretadas por María Teresa Vera, iniciadora de la trova femenina en Cuba, encontrándose entre sus obras los boleros – sones Dime que me amas (1937) y Solo pienso en ti (1942), los boleros No me sabes querer (1935), Porque me siento triste (1935), Yo quiero que me quieras (1935), No puedo amarte ya (1934) y No puedes comprender (1930). La habanera Veinte años, escrita en 1935, resultó la más hermosa de sus creaciones, abrazada a una sensible historia de amor y desilusión. No fue hasta muchos años después de la muerte de Guillermina en Nueva York, que la entrañable amiga de la infancia reveló las circunstancias que dieron origen a la habanera que hasta nuestros días se considera joya de la trova cubana, interpretada en reconocidos escenarios nacionales y foráneos
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María Teresa Vera a los 15 años en 1910

Cuban Cultural Center of New York
Marzo 31, 2020

María Teresa Vera: Madre de la canción cubana 

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Maria Teresa Vera - Veinte años



La autora de "Veinte años", María Teresa Vera, en una charla vía internet de Armando López

Maria Teresa Vera, la compositora de la inmortal canción "Veinte años".

Por Redacción Radio Televisión Martí
Marzo 31, 2020

La autora de la popular canción Veinte años, María Teresa Vera, fue la primera cubana que grabó para la RCA Victor. Hoy martes 31 de marzo, a las 6:30 de la tarde, hora de Miami, el periodista, productor e investigador musical Armando López le dedica una charla video con el auspicio del Centro Cultural Cubano de Nueva York.

(Armando López)

“Mujer, mulata, pobre, creció cantando entre hombres, imponiéndose al difícil nacimiento de una nación”, escribió López para anunciar la charla. “Los grandes de la vieja trova cubana, Manuel Corona, Alberto Villalón, Patricio Ballagas, Campanioni, todos, compusieron las más bellas canciones para que ella las cantara con su voz que cura, que sale de sus ancestros: África y España”.

Propias y ajenas que hizo suyas, grabó más de 900 canciones, guarachas y sones. Al cumplirse el 125 aniversario de su nacimiento en febrero, Google le rindió tributo en la imagen que abre la página del buscador. Hoy la presentación del investigador cubano podrá verse en https://youtu.be/0srmcGBTzlI.

El homenaje de Google a María Teresa Vera cuando se cumplieron en febrero 125 años de su nacimiento.

“Nunca hizo concesiones, a su manera de cantar, de componer ni de vivir”, escribió López. “Fue atrevida, hasta cantar en lengua abakuá, sociedad secreta sólo para hombres. Esta charla con videos de principios del siglo XX narra la historia de una de las pioneras de la canción cubana”.

Su última presentación pública fue la noche del 19 de noviembre de 1961, en el Teatro Payret, de La Habana, como tributo a Pepe Sánchez, el padre de la Trova Cubana. Murió el 17 de diciembre de 1965.
María Teresa Vera en el Sexteto Occidente

María Teresa Vera con Blanca Rosa Gil y Lorenzo Hierrezuelo. María Teresa Vera expresó: ¨El bolero no se canta; se sufre¨ (Algunas de las fotos y sus comentarios  fueron añadidos al artículo  por el Bloguista de Baracutey Cubano)

“Cuando se puso mala, les advirtió a sus sobrinos: sigan jugando conmigo, porque hasta después de muerta, me van a tener que seguir nombrando”, escribe el investigador musical. “Y tenía razón. Aquí estamos, lejos de casa, buscándola en la nostalgia, encontrando a Cuba en su voz. Sea esta charla mi humilde homenaje a María Teresa Vera”.
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Un pedazo del alma cuba

(FRAGMENTO)

Por Ciro Bianchi Ross
20 julio 2019

Veinte años, la habanera inmortal de María Teresa Vera, interpretada en español por una niña franco-coreana de ocho años de edad, con respaldo de su padre en la guitarra, y de un hermano de 11 años con la trompeta y en el coro, fue un emotivo e inesperado regalo de la TV en esta mañana de lunes. Es, esa melodía imbatible, una de las piezas más reiteradas del cancionero popular cubano desde su estreno en 1935 y que durante décadas permaneció en una zona de misterio.

¿A quién la dedicó?, preguntó a la compositora el poeta y periodista Guillermo Villaronda en la entrevista que le hizo para la revista Bohemia en febrero de 1958, en una época en que ella se hallaba sin trabajo, olvidada, en plena miseria, agobiada por el presentimiento de que, más temprano que tarde, tendría que salir a la calle a pedir limosnas para comer. —Le seré sincera —respondió María Teresa. De ese número me corresponde solo la mitad: la música. Sin darle un respiro, inquiere el entrevistador sobre el autor de la letra.

La trovadora, apunta Villaronda, «quedó como enredada en la incertidumbre. Se frotó las manos. Suspiró. Bajó y alzó la vista».

Dijo finalmente:

—Yo de ninguna manera puedo pronunciar ante nadie el nombre de esa señora que pertenece a la alta sociedad y que posee un corazón de poeta. Lo único que me atrevo a decirle es que, desde hace muchos años, esa digna señora pone letras a mis mejores producciones, pero advirtiéndome constantemente que no quiere que se divulgue su nombre.

Su placer es escuchar en su alcoba mis audiciones radiales. Atreviéndose, el periodista pregunta si se trata de un amor frustrado.

—No insista, por favor —responde María Teresa Vera. A veces, me dicta por teléfono sus versos que inmediatamente yo musicalizo. Pero nada más… Lo que ella fue y lo que es ¡a nadie importa! Hay que dejarla ahí, en su residencia de silencio, en su anonimato perpetuo. No desea otra cosa. Es necesario complacerla si cumplimos con la soberanía de nuestro corazón.

Claro, el nombre de aquella mujer terminaría emergiendo a la luz. Se trataba de Guillermina Aramburu, hija de un destacado periodista, nacido en Guanajay, masón y hombre de ideas autonomistas, primero, y luego separatistas que colaboró en numerosas publicaciones periódicas y durante 20 años tuvo a su cargo la columna Baturrillos en el Diario de la Marina. En la casa de Joaquín Aramburu prestaba servicio como cocinera la madre de María Teresa, y allí la niña era vista como alguien de la familia. Con los Aramburu aprendió la futura compositora a leer y a escribir y gracias a ellos pudo asistir a una escuela privada. Guillermina es la autora de las letras de No puedes comprender, Te acordarás de mí, Yo quiero que me quieras y Mi venganza, entre otras melodías.

Era aún adolescente cuando María Teresa se instala en La Habana. Aprende a coser y a bordar en un colegio de monjas y gracias a un tabaquero se entusiasma con la guitarra. Pronto tendría como maestros a los trovadores Manuel Corona y Patricio Ballagas. Fue precisamente con una obra de Corona, Mercedes, con la que debutó profesionalmente el 18 de mayo de 1911. Fue en el Politeama Grande, en la azotea de la Manzana de Gómez, en una función en beneficio de  Arquímedes Pous y le pagaron 20 pesos por su actuación. Con el dinero en la mano corrió a Guanajay para decirle a su madre, que ganaba 20 pesos mensuales con los Aramburu, que ya no tendría necesidad de seguir trabajando como doméstica. La señora de la casa dio al asunto una salida elegante y altruista: la madre de María Teresa seguiría contando con el apoyo de la familia cocinara o no cocinara.
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LA CANCION : “ 20 AÑOS”

Por JesúsMarcos Garcia Vazquez
19 de noviembre de 2014

Despues de la gran variedad de canciones antológicas cubanas, que le han dado fama y gloria a Cuba y que han sido cantadas por los principales exponentes e interpretes de habla hispana, se encuentra la canción más conocida “VEINTE AÑOS” .

Esta bella canción se conoció por primera vez en 1934 y a través de la voz inconfundible de la guanajerense Maria Teresa Vera, conocida como  “La Dama de la Trova Cubana”.

Indiscutiblemente el VH:.-Joaquin Nicolás de Aramburu está considerado dentro de la Institución Masónica como un simbolo más. Varias generaciones de masons cubanos se han formado por conductos de sus magistrales liturgias. También fue autor de una gran gama de folletos, crónicas y articulos de profundos contenidos masónicos, que nos obligan a meditar sobre nuestras vidas y encauzarlas por caminos más correctos dentro de la convivencia doméstica social.

En el pensamiento de Aramburu estaba la familia como la base fundamental de la sociedad y en el caso de la misma han de convener los amores mas puros, el sacrificio tesonero para el bienestar de esta pequeña célula, una conducta irreproachable y nunca faltar el ejemplo dignificador.

En su Güamajay vivia rodeado de una aureola prestigiosa que sus conciudadanos habian levantado alrededor de él, por su excelente conducta y honrado proceder.

Fue periodista y se destacó en este campo de las letras por poseer jna brillante imaginación, que en su epoca lo llevó a convertirse en un comunicador social.

Disfrutó de grandes influencias politicas y sociales que le abrieron las puertas al mundo  financiero. Dentro de su familia se destacaba por su belleza e inteligencia, su hija Guillermina. La hermosa y culta Guillermina de Aramburu era una apasionada del mundo de la música, sobrersaliendo en sus estudios de solfeo y piano.

Obteniendo sobre el teclado del piano un excelente dominio interpretativo.

Compartió sus inquietudes musicales con su amiga y coterranea Maria Teresa Vera.

A finales de la primera década del presente siglo xx, residía en la zona de Santa Mónica, Municipio de los Palacios, un joven llamado Armandito Valdés. Este joven, que era sobrino de la Sra. Consuelo Galvez (esposa de Yeyo Arrastía) poseia un porte atractivo y elegante de character alegre y simpatico. En las mujeres y el juego se centraba su mayor atención, convitiéndose en un empedernido mujeriego y jugador.

En un juego de naipes en la Playa Dayaniguas perdió hasta la mula con su silla de montar, teniendo que emprender el camino de regreso a su hogar a pie. Su tio se irritó grandemente y le censure sus faltas.

Armandito, herido en su amor propio, abandonó Santa Mónica jurando no regresar a este terruño hasta no haberse enmendado y triunfar en la vida.

Su pregrinar lo llevó hasta el pueblo de Guanajay y alli realize distintas faenas laborales. En su nueva estancia conoció a Guillermina de Aramburu y entre ellos nació un ardiente idilio amoroso.

Don Aramburu, lejos de rechazarle por su condición humilde, lo acogió en su hogar y le presto todo tipo de apoyo. Ambos jovenes se casaron y procrearon cuatro hijos, tres varones y una hembra.

Armando Valdés obtuvo éxitos en los distintos negocios que emprendió.

Con la construcción de la Carretera Central se convirtió en contratista de tramos de esa via terrestre y aumentó su caudal financier. Sus hijos estudiaron en los Estados Unidos y con el decursar de los años crearon una compañia importadora de maquinarias que se denominó   “Armando J. Valdés y Cia.Ingenieros e  Importadores”.

Después de veinte años de union matrimonial, al Sr. Armando Valdés se le conoció una amante. “De casta le viene al galgo ser rabilargo”.

Guillermina, estremecida en lo más intimo de sus fueros de mujer, soportó en silencio estoico la humillación. En la letra de una canción reflejó su dolor: “Fui la ilusión de tu vida un dia lejano ya / Hoy represento el pasado/ No me puedo conformar/ Si las cosas que uno quiere se pudieran alcanzar/ Tú me quisieras lo mismo que veinte años atrás/ Con que tristeza miramos un amor que se nos va/ Es un pedazo del alma que se arranca sin piedad.

Nacía la canción “ VEINTE AÑOS”. Esta canción se la entregó a Maria Teresa Vera con la firme promesa de que nunca dijera que ella era su autora, hasta el dia de su muerte. Siempre que le preguntaban a la “ Dama de la Trova Cubana” sobre el origen de la canción, contestaba: “No es mia, es de una dama de la alta sociedad”. Linda canción y triste su nacimiento.

Cortesía de Joe Noda

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