sábado, febrero 01, 2025

Video de Pepe Forte: ¿Es MARÍA MANTILLA hija de JOSÉ MARTÍ? . Las investigaciones históricas y antropométricas parecen indicar que eran padre e hija


Video de Pepe Forte: ¿Es MARÍA MANTILLA hija de JOSÉ MARTÍ?


A Pepe Forte y ¨atiqueros¨ de parte de Pedro Pablo Arencibia: En el 2010  yo publiqué en Baracutey Cubano  , quizás por primera vez, el artículo de Antonio ¨Tony¨de la Cova  sobre la paternidad de María Mantilla. En el artículo  puedes leer:  ¨En 1915, Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo.¨. Carmen Miyares era  prima del esposo  de  su íntima amiga  Blanche Z. Baralt, la cual tomó el apellido del esposo al vivir en EE.UU.

Me confundí en mi participación por teléfono en tu ¨directa¨,   ya que  el incidente  en la tribuna en Cuba con Carmen Zayas-Bazán,  fue con Carmen Miyares y no con María Mantilla; discúlpame..Ah ! no hubo ¨chancleterismo¨ en ese incidente jejeje,  pero seguro que hubo ¨miradas que  matan¨como en la canción mexicana La Joven Mancornadora. ( https://youtu.be/qTR_H9DXrQA)

El artículo en mi blog en el año 2010  está en:

.. En Ecured  o en Wikipedia (ya no recuerdo en cual de esas dos bibliotecas digitales) aparece que  María Mantilla  enseñó canto  durante 6 meses  en el Hubert D Blanck,  pero no dice cuando; eso yo no lo había leido antes. En el video sobre la vida  de César Romero,   su hermano Eduardo dice que María Mantilla  tocó piano en el Carneguie Hall.. Ese video lo puedes ver en el post  de Baracutey Cubano rn que   empotré tu video sobre la paternidad  de  María Mantilla.

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Fragmentos tomados de http://laislaylaespina.blogspot.com/

“¡Figúrate qué haré de mi vida sin Martí, el afecto más grande de mi vida, toda mi felicidad se ha ido con él: ya para mí el cielo se eclipsó y viviré en eterna tiniebla […]”.[33]

[9] Nydia Sarabia: La patriota del silencio, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990

33] Nydia Sarabia: Op.cit., p.70. Carta de Carmen Miyares a Irene Pintó desde Central Valley, junio 19 de 1895.

¨... Nydia Sarabia recoge otro testimonio formidable, el de María Teresa Bances,[46] viuda de Pepito Martí Afirma la periodista que le dio esas declaraciones bajo promesa de que no se publicarían mientras ella viviera. La aseveración cuenta las impresiones del banquete presidencial al que asiste en enero de 1953, en conmemoración del centenario del natalicio de Martí:

Cuál no sería mi sorpresa al anunciar la llegada de María Mantilla. Cuando la vi por primera vez en persona y bastante cerca, me impresionó el parecido que tenía con Pepe Martí, mi esposo, ya fallecido.No podía creer que ese parecido físico guardara relación con Pepe. A medida que la veía conversar con los que la rodeaban me percataba que en sus ademanes, su sonrisa, su forma hasta de sentarse, aparte del parecido físico, como la cara, las manos, eran tan iguales a las de Pepe Martí, que no pude por menos que  convencerme que existía un parentesco entre ambos.[47]¨

[47] Nydia Sarabia: Op. cit., p. 96.

José Francisco Martí y Zayas-Bazán

José Francisco Martí y Zayas-Bazán y su esposa  María Teresa Bances  y Fernández Criado (¨Teté¨ Bances); poco antes de morir el primero. 

La joven María Mantilla y José Martí  respectivamente en su adolescencia y temprana juventud

 Dr. Ercilio Vento Canosa

Resultados del examen antropológico  comparativo  entre María Mantilla Miyares y José Martí y Pérez  para proceso de filiación llevado a cabo por el Doctor en Medicina y antropólogo Ercilio Vento Canosa.  

Otras fotos de María Mantilla  y de José Martí

José Martí 


José Martí y la pequeña María Mantilla viendo un juego de pelotas en Long Island; para identificar a las otras personas  entrar a la revista Bohemia del 1 de febrero de 1953  y leer la entrevista que Félix Lizaso  le hizo a María Mantilla  cuando  visitó Cuba por la celebración del centenario del nacimiento de José Martí.





María Mantilla se casó con César Julio Romero quien fuera Comandante  del Ejército Libertador y posteriormente empresario del azúca; tuvieron cuatro hijos, César Julio, Eduardo Salvador, María Teresa y Graciela. 




Fragmento de la carta de María Mantilla a su hijo  el actor César Romero,  diciéndole que ella es hija de José Martí y que su madre, Carmen Miyares, se lo había dicho; María Mantilla  no estaba senil cuando escribió  esa carta pues sólo tenía 54 años de edad. En la entrevista que le hizo Félix Lizaso  en 1953 en su visita a Cuba; entrevista que se encuentra en la revista Bohemia del 1 de febrero de  1953





María Mantilla siendo entrevistada por Félix Lizaso  para la revista Bohemia del 1 de febrero de 1953 (página 68 y suguientes) cuando visitó Cuba por las celebraciones por el centenario del nacimiento de José Martí. María Mantilla   asistió pese a que  aún no estaba totalmente restablecida  de una fractura de un tobillo y cierto descontrol en su diabetis.



Video sobre el actor César Romero donde en los primeros  minutos se habla de María Mantilla

Cesar Romero: In A Class By Himself (Documentary)

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


En el artículo CRÍTICA AL ARTÍCULO: MARTÍ Y MARÍA MANTILLA: ¿QUÉ DICE LA CIENCIA? UNA VALORACIÓN NECESARIA del  Dr. C. Juan Carlos Rodríguez Cruz y el  Lic. Manuel Monert Rodríguez  del 23 de marzo  de 2012  se rebate  los argumentos del antropólogo, arqueólogo, historiador y médico legal (entre otras ocupaciones y especialidades)  Ercilio Vento, que expone Yamil Díaz Gómez  en su artículo-entrevista Martí y María Mantilla: ¿qué dice la ciencia? donde se exponen la técnica y los resultados aplicados por Ercilio Vento  con la Prueba Morfológica y Antropométrica en las fotos de José Martí  y María Mantilla, la cual da un 74,3 %  de compatibilidad.  

 Es cierto lo que  se señala  en el artículo mencionado que rebate los resultado  de dicha prueba: hubiera sido importante aplicarle dicha prueba a las fotos de María Mantilla  y su supuesto padre biológico Manuel Mantilla y Sorsano (1842–1885)., pero no es cierto que María Mantilla tuviera  arrogancia senil cuando le envió en 1935  a  uno de sus hijos, el famoso actor César Romero,  la carta en que ella le dice que es hija de José Martí y que así se lo había confesado su madre, pues al menos no estaba  senil a los 54 años  ya que la redacción del  texto de dicha carta, y de otras posteriores, así lo indica.

Entiendo  que es necesario  aclarar que la trascendencia de la persona y la obra de José Martí en Cuba empieza a ser significativa después de los primeros 30 años de la república cubana cuando Gonzalo de Quesada empieza a publicar sus obras completas, incluyendo  cartas personales,  luego los ¨chismes¨ sobre la paternidad martiana de María Mantilla que estaban bastante extendidos en parte de la comunidad cubana en EE.UU., desde mucho tiempo antes,   estaban ¨fundados¨  sobre  otros elementos.  La cercanía de José Martí a María Mantilla y la carta de María Mantilla en que afirma que  Martí estuvo viviendo en su casa,  al menos habla de  visitas y estancias de Martí  bastante frecuentes en casa de Carmen Miyares Viuda de Mantilla.




(José Francisco Martí Zayas Bazán ¨El Ismaelillo¨; Jefe del Estado Mayor del Ejército del 
Gobierno de José Miguel Gómez cuando la revuelta del Partido Independiente de Color y propiciador del llamado a la Asamblea  Constituyente de 1940 (realmente de 1939)  al llamar a Fulgencio Batista y a Ramón Grau San Martín  para que  se reunieran con él  y lograr que, por la memoria de su padre, se pusieran de acuerdo en llamar a una asamblea constituyente, de la cual salió la Constitución de 1940; este bloguista tiene la opinión que el llamado al proceso asambleario, las elecciones de los asambleistas o delegados parrticipantes  y el desarrollo de la asamblea constituyente fueron y son aún más importantes para el futuro de Cuba que la propia y extraordinaria  Constitución de 1940, cuyo defecto más relevante sea su exceso de detallismo, al pensar los constituyentes   que por estar escritos en ella esos detalles se iban a cumplir automáticamente.  Comentario  del Bloguista de Baracutey Cubano )

No sólo  se dió cuenta la viuda del ¨Ismaelillo¨ (José Francisco Martí Zayas Bazán (La Habana, Cuba; 22 de noviembre de 1878 , La Habana, 22 de octibre de 1945)  del gran parecido  entre María Mantilla  y su finado esposo, hijo de José Martí, el cual era muy parecido a José Martí, según pueden verificar en la foto. En una ocasión oí que  Carmen Zayas-Bazán, viuda del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Julián Martí y Pérez,  fue invitada (¿1915?) en los primeros años de la República  a un acto en honor a José Martí a la que fue también invitada Carmen Miyares; Carmen Zayas-Bazán  manifestó cierto disgusto en que estuviera en la tribuna de invitados Carmen Miyares; Carmen Zayas Bazán no estaba ajena a lo que se comentaba sobre Carmen Miyares y José Martí y quizás hasta de la posible paternidad de José Martí respecto a María Mantilla. Aclaro que Carmen Zayas-Bazán fue una gran mujer que amó a José Martí, pero que no  era la  compañera adecuada para un patriota con tan grandes ocupaciones y objetivos. Sobre otros amores de José Martí y los sacrificios que hizo Carmen Zayas-Bazán pueden leer AQUÍ.

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Tomado de http://www.librosdelcrepusculo.ne
Martí, el amante calvo
(fragmento)

Por Rafael Rojas
23 de agosto de 2011


Me recuerda Orlando González Esteva que el estudioso de la obra de José Martí, Carlos Ripoll, ha propuesto una interpretación bastante literal del poema XIII de Versos sencillos, que hace unos días mencionamos aquí como una muestra de poesía alegórica. Reproduzco la interpretación de Ripoll, en su artículo “El amigo calvo: José Martí”, que puede consultarse en la página web de este importante crítico exiliado. No está de más decir, sin embargo, que el hecho de que el poema refiera una vivencia no altera el tono alegórico del mismo.

“A la muerte de César Romero, el actor de cine, su hermano Ernesto donó a la Universidad de Gainesville, en la Florida, varios libros que conservaba su madre María Mantilla. Entre ellos estaba un ejemplar de la primera edición de los Versos Sencillos dedicado a su abuela, Carmita Miyares; dice:

A Carmita, para que nunca dé una pena -
Su amigo calvo
José Martí
NY. Oct 91

Carmita Miyares, viuda de Manuel Mantilla, fue la amante de Martí. Como su hija también así se llamaba, podía pensarse que la dedicatoria, que no se conocía, iba dirigida a ésta, a quien también quiso mucho, pero, no, la Carmita del poemario era la madre. Y es único este testimonio afectuoso toda vez que ella, para proteger el nombre de Martí, ante los prejuicios de la época y la maldad de sus enemigos, después de Dos Ríos, destruyó cuanto podía poner al descubierto sus amores. El cuidado que tuvieron los dos en ocultarlos se evidencia en una carta de Carmita a Martí, ya en Cuba, en la que, temiendo que cayera en manos extrañas, lo trata con notable distancia y respeto, y le advierte: "Cuénteme todo. Ud. sabe que de mí no debe esperar ninguna indiscreción… No tema escribir a esta casa pues mis cartas nadie las ve, ni se fija nadie en las cartas que trae el cartero".

En esa conspiración de silencio, que dio motivo a ciertas calumnias sobre la conducta de Martí, con las mejores intenciones cooperaron amigos de ambos. El 8 de junio de 1895, a raíz de Dos Ríos, Horatio Rubens le escribió a Gonzalo de Quesada confirmándole la desgracia, y sobre el retrato de María Mantilla que en el cadáver encontraron los españoles, le aclaraba: "Recordarás que en la carta [desde Baracoa, del 16 de abril de 1895] del viejo [Martí: 'the old man', en el original] a la familia Mantilla, se mencionaba la fotografía [de María Mantilla] que llevaba sobre el corazón [le había escrito: 'voy bien cargado, mi María, con mi rifle al hombro… al pecho tu retrato']". Y sobre el asunto, para tranquilizarlo, le dice: "Logramos conseguir que esto [lo de la foto] se suprimiera de los relatos publicados [en la prensa] por razones obvias". Y aun Carmita misma, años más tarde, cuando ya expurgado por ella le envía el archivo de Martí a Quesada, quien estaba preparando sus Obras Completas, le advierte: "Gonzalo, le repito que vea bien esos papeles y ponga mucho cuidado con lo que se publica, ya Ud. sabe lo que quiero decir".

(Carmen Miyares en dos épocas de su vida)

Entre 1891 y 1895 Martí y Carmita ocultaron sus relaciones porque la maledicencia de la gente podía dañar la causa de Cuba; y antes de esa fecha las ocultaron porque la esposa, Carmen Zayas Bazán, podía aprovecharse del asunto para impedir el viaje del hijo a Nueva York. Martí negó de manera categórica haber tenido relación íntima con Carmita antes de que enviudara, en 1885; le escribió en una carta a quien le criticaba su amistad con Martí: "Ni Carmita ni yo hemos dado un solo paso que no hubiera dado ella por su parte naturalmente, a no haber vivido yo… Usted no tiene derecho de suponer que lo que mi cariño me obligue a hacer por la mujer de un hombre que me estimó y sus hijos huérfanos es la paga indecorosa de un favor de amor".

Se puede pensar que Carmita no tuvo valor par destruir esas líneas de Martí al dedicarle los Versos Sencillos, o que creyó que nunca se darían a conocer, o que nadie las entendería, pero una lectura del poema número XIII de esa colección descubre el secreto del apelativo, "su amigo calvo":


Por donde abunda la malva
Y da el camino un rodeo,
Iba un ángel de paseo
Con una cabeza calva.

Del castañar por la zona
La pareja se perdía:
La calva resplandecía
Lo mismo que una corona.

Sonaba el hacha en lo espeso
Y cruzó un ave volando:
Pero no se sabe cuándo
Se dieron el primer beso.

Era rubio el ángel; era
El de la calva radiosa,
Como el tronco a que amorosa
se prende la enredadera”.
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Certificado de nacimiento de María Mantilla

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Certificado de Defunción de Manuel Mantilla

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Tomado de http://eichikawa.com

José Martí y la paternidad de María Mantilla

Dr. Antonio de la Cova
Mayo 21, 2010


Cuando el Apóstol cubano José Martí llegó a Nueva York el 3 de enero de 1880, se albergó en el hogar de su compañero del presidio político, Miguel Fernández Ledesma, en el 337 W. 31 Street.

Pocas semanas después, Martí se mudó para la residencia del matrimonio de Manuel Mantilla y Carmen Miyares en el 49 E. 29 Street en Manhattan, a seis cuadras de distancia.

Hasta ahora, los escritores han presentado una versión incorrecta y nebulosa sobre Manuel Mantilla. José Manuel Castañón, en Cuba: hablo contigo; sigo hablando contigo (2001) página 117, indica que “en el Centro de Estudios Martianos con Fina García Marruz,” le informaron de la vida de Carmen Miyares, “mujer abnegada y luchadora que para mantener a su esposo paralítico y los tres hijos del matrimonio–Manuel, Ernesto, y Carmen,–puso una pensión en Nueva York, a donde fue a alojarse como huésped José Martí.” Tres años despúes, Rubén Pérez Nápoles, en Martí: el poeta armado (2004), página 230, describe a Manuel Mantilla como “un anciano achacoso y estaba inválido, por lo que en la práctica difícilmente funcionaban las relaciones normales del matrimonio.” El censo de Nueva York de 1880 y el certificado de defunción de Mantilla desmienten estas versiones propagadas durante más de un siglo.

( María mantilla y José Martí )

El certificado de defunción No. 519022 de Manuel Mantilla confirma que cuando falleció al mediodía del 12 de febrero de 1885, tenía la edad de 42 años con dos meses y dos días.

Por lo tanto, cuando Martí fue a residir en su hogar en 1880, Mantilla tenía 37 años de edad. El censo federal de 1880 confirma que Manuel “Mandilla” tenía 37 años de edad.

Carmen aparece con 29 años de edad y sus hijos son Manuel, de 9 años, nacido en Cuba, Carmen, 6, y Ernest, 2, nacidos en Nueva York. Pérez Nápoles se equivoca al decir que Mantilla era un anciano inválido que no podía tener relaciones matrimoniales, ya que aún no peinaba canas cuando engendró a su último hijo.

Mantilla tampoco estaba inválido ni paralítico. La columna 20 del censo de 1880 pregunta si la persona está “Mutilado, lisiado, postrado en una cama, o con discapacidad.” En el cuadrito que le corresponde a Mantilla, esta selección no está marcada como cierta.


El certificado de defunción de Mantilla indica que enfermó un año antes de morir, a principios de 1884, afectado por “enfermedad mitral del corazón,” que fue la causa principal de su muerte. Como resultado de dicha condición, cinco meses antes de fallecer, Mantilla fue afectado por “congestión de los pulmones, riñón y el hígado.”


Carmen Miyares nunca tuvo que trabajar para “mantener a su esposo” como alega el Centro de Estudios Martianos. El censo de 1880 indica que Mantilla era comerciante a comisión y que su esposa era ama de casa. La familia Mantilla y sus dos huéspedes eran atendidos por una sirvienta alemana y un cocinero cubano. El certificado de defunción de Mantilla indica que estaba empleado comocomerciante. Mantilla fue inhumado en el cementerio católico Holy Cross en Brooklyn.

Cuando visité su tumba ha
ce veinte años, encontré que carecía de lápida o memorial con su nombre.
(Carmen Miyares)

El certificado de nacimiento de María Mantilla señala que ella nació a las 4:40 AM el 28 de noviembre de 1880.

La fecha indica que si Martí es su padre, la engendró en febrero, pocas semanas después de conocer a la señora Carmen Miyares de Mantilla. Aunque el certificado de nacimiento señala a Manuel Mantilla como el padre, parece que él no fue quien dió la información ya que su edad de 40 años no es correcta y aparece como desempleado. La edad de Carmen Miyares es errónea por cinco años, dando a especular que probablemente la doctora Annie M. Brown, que asistió con en parto y firmó el certificado de nacimiento, fue quien anotó los datos. La residencia de la madre, donde ocurrió el nacimiento, es 243 Grand Avenue, Brooklyn, lo que significa que la familia Mantilla se había mudado de donde residían en Manhattan el 5 de junio de 1880, según la fecha del censo.
Todos los relatos históricos concuerdan que Martí vivía como huésped de los Mantilla en febrero de 1880. Sin embargo, cuatro meses después, cuando Carmen Miyares estaba en avanzado estado de embarazo, Martí ya no residía con los Mantilla. El censo federal de Nueva York del 8 de junio de 1880 demuestra que para esa fecha Martí se alojaba en la casa de huéspedes de Henry C. Beers y su familia, en el 345 Fourth Avenue de Manhattan, lejos de la familia Mantilla. El hogar de los Beers era más amplio, ya que allí residían ocho miembros de la familia, nueve huéspedes, y dos sirvientas. Aunque el nombre de Martí aparece en el censo deletreado correctamente, su información personal contiene varios errores que se pueden atribuir a referencias que facilitó la familia Beers al enumerador cuando Martí estaba ausente. Martí es descrito como soltero, de 30 años de edad, sin conocerse su empleo, y de padres cubanos. Esto parece ser un estimado muy aproximado, ya que él tenía 27 años, su esposa estaba en Cuba, y su padre era español.

Cuando la esposa de Martí, Carmen Zayas Bazán llegó a Nueva York en diciembre de 1880 con el hijo de ambos, escuchó los rumores que su marido era el padre de María Mantilla. Al poco tiempo, Carmen volvió a Cuba con su hijo y obtuvo pasaporte sin el consentimiento de su esposo, valiéndose de la ayuda del cónsul español. Tras la muerte de Manuel Mantilla, Martí regresó a vivir con Carmen Mantilla y su familia. El 22 de enero de 1895, el Ministro Español en Washington, Emilio Muruaga, envió un cable al gobierno norteamericano señalando a Manolito Mantilla como “el hijastro del Sr. Martí, el agitador cubano.

La familia Mantilla permaneció en Nueva York después de la independencia de Cuba y aparecen enumerados en el censo de 1900.

Carmen, dos de sus hijas, y tres sobrinos estudiantes universitarios, residían en un apartamento rentado en el 322 W. 32 Street. Su vecino era el pianista cubano Emilio Agramonte, exiliado con su familia desde 1875.

En 1915, Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo.


Cinco años después, Carmen y su hijo Ernest aparecen en el censo de Nueva York de 1920.


Residían en el 135 W. 74 Street, un edificio hipotecado a ella de ocho apartamentos. Carmen tenía un negocio de bienes raíces y rentaba apartamentos por cuenta propia. Ernest, de 41 años, estaba desempleado. Carmen es descrita como una viuda de 70 años de edad, residente en Estados Unidos desde 1870 sin ser ciudadana norteamericana.

(María Mantilla, su esposo y el hijo de ambos, el actor César Romero, ya fallecido y que tiene una estrella entre los famosos de Hollywood; nota del Bloguista )

Carmen Mantilla falleció el 17 de abril de 1925 y fue inhumada en el cementerio Woodlawn en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron dos hijos.

Diez años después, su hija María Mantilla ofreció la evidencia más contudente que existe respecto a su paternidad en una carta de nueve páginas que le envió a su hijo, el actor César Romero, el 9 de febrero de 1935.

La misiva relata la vida de José Martí y afirma: “Yo quiero que sepas, querido, que él era mi padre, y yo quiero que tú te sientas orgullo de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento, y no para publicidad. Esto es mi secreto, y Papá lo sabe. Bueno, creo que esto es bastante sobre la historia de la familia.” María Mantilla falleció en Hollywood en 1962 y sus cenizas están en el panteón de la familia Romero en el cementerio de Inglewood, California
.

El 23 de enero de 2004, las nietas de María Mantilla, Victoria y Martí Romero, hijas de Eduardo Romero, viajaron a La Habana y donaron la carta original a la Fragua Martiana.

(Victoria y Martí Romero en la tumba de José Martí )

La prensa oficialista castrista reportó la visita y el obsequio del documento, pero no identificaron a las hermanas Romero como las biznietas de José Martí ni tampoco mencionaron que María Mantilla se identifica en la misiva como la hija de Martí.

Quizá algún día se pueda hacer la prueba del ADN, como se hizo con los restos de Thomas Jefferson y sus descendientes afroamericanos, para definitivamente comprobar el parentezco entre José Martí y María Mantilla.
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Relaciones transparentes entre Martí y la familia Mantilla-Millares
(fragmento)

Por José Raúl Casañola González 

Consideramos que toda la divulgación mediática que se le ha dado al caso de otorgarle a Martí la paternidad de María Mantilla, tiene su origen en dos hechos que careciendo de toda validez jurídica, pero teniendo como protagonistas principales a María Teresa Bances y Fernández-Criado (1890-1980) viuda de Pepe Martí al contarle a Nidia Sarabia[4]la impresión que le causó al ver por primera vez a María Mantilla en ocasión de su asistencia al homenaje que se realizó en enero de 1953 al conmemorarse el centenario de José Martí y la carta-respuesta que envía María Mantilla a Gonzalo de Quesada y Miranda cuando es de su conocimiento las declaraciones que fueron realizadas en La Habana a fines del año 1958 por el Dr. Alfredo Vicente Martí y Sáenz asegurando públicamente en ser nieto de José Martí Pérez, según le había confesado su madre María de la Concepción Sáez y que no pudo presentar prueba documental alguna que lo confirmara.

A continuación reproducimos el testimonio.

[Cuál no sería mi sorpresa al anunciar la llegada de María Mantilla. Cuando la vi por primera vez en persona y bastante cerca, me impresionó el parecido que tenía con Pepe Martí, mi esposo, ya fallecido. No podía creer que ese parecido físico guardara relación con Pepe. A medida que la veía conversar con los que la rodeaban, me percataba que en sus ademanes, su sonrisa, su forma hasta de sentarse, aparte del parecido físico como la cara, las manos, eran tan iguales a las de Pepe Martí, que no pude por menos de convencerme que existía un parentesco entre ambos. No obstante mi observación, mi intuición femenina, no fuimos presentadas, y de inmediato abandoné el lugar. En realidad me impactó ese parecido, aunque no tenía nada para probarlo. María Mantilla era una mujer distinguida. Había mucho de ella con mi esposo, Pepe Martí y Zayas-Bazán].[5]

A continuación reproducimos la carta de María Mantilla a Gonzalo de Quesada y Miranda.

Los Ángeles, febrero 12-1959
 

Sr. Gonzalo de Quesada,
La Habana, Cuba.
Querido Gonzalo

Usted pensará que por qué le escribo hoy carta, a lo cual le diré lo siguiente. Ayer he recibido el número de Patria de enero, y puede usted suponer mi asombro al leer la declaración del Dr. Alfredo Vicente Martí- que presume llamarse "nieto de José Martí"- ¿Quién es este señor que ha dejado pasar tantos años sin darse a conocer? Yo, con toda la autorización que poseo le aseguro que nada de esto puede ser verdad. Yo, como usted sabe soy la hija de Martí, y mis cuatro hijos, María Teresa, César, Graciela y Ernesto Romero, son los únicos nietos de José Martí. Desde el año 1880, año en que yo nací Martí vivió en mi casa, rodeándome de infinito amor y protección, hasta el día en el año 1895 que salió para Santo Domingo a juntarse con Máximo Gómez, y luego el famoso desembarco en Cuba. ¿Usted me preguntará por qué este relato mío? Porque tengo que defender el nombre de mi padre, ante los cubanos que veneran el nombre de José Martí. Yo sé, Gonzalo, que usted conociendo también la historia de la vida de mi padre, dará todos los pasos para rectificar esta falsa declaración del Dr. Alfredo Vicente (¿Martí?) y también quiero dar a conocer los nombres de los cuatro biznietos de Martí, Robert y Holly-Hope-hijos de Graciela-y Victoria María y Martí-los hijos de Eduardo.

Le aseguro que este asunto me ha causado mucho pesar, y realizando que no me queda muchos años más de vida, quiero dar a conocer al mundo este secreto que guardo en el corazón con tanto orgullo y satisfacción.

Espero me perdone este desahogo del alma, que siento tan necesario en este momento.

Mis recuerdos a Elvira y para usted el afecto sincero de su amiga,

María Mantilla de Romero
.[6]


[4] Autora del libro, La Patriota del Silencio Carmen Miyares, 1990.
[5] Sarabia, Nidia. La Patriota del Silencio Carmen Miyares. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1990. p.95.
[6] Ibídem, pp.98-99.
[7] Convivió con Martí en la casa de huéspedes que tenía Carmen Millares en Nueva York.
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RESPUESTA DE GONZÁLO DE QUESADA Y MIRANDA, HIJO DEL GRAN AMIGO DE JOSÉ MARTÍ GONZALO DE QUESADA Y ARÓSTEGUI.
Tomado de http://martianos.ning.com

16 de febrero de 1959
Confidencial

Sra. María Mantilla de Romero.
361 No. Saltair Avenue
Los Ángeles. Cal.
E.U.A.

Mi querida María:

Acabo de recibir su carta del 12 de febrero y mucho le agradezco la gran prueba de confianza que pone usted en mí, al tratar con amplitud el asunto del supuesto nieto de Martí, Alfredo Vicente y Martí.

En cuanto a lo que usted dice que yo dé los pasos necesarios para rectificar la falsa declaración de ese señor, no acabo de entender exactamente lo que usted piense que yo pudiera hacer, ya que desde el primer momento puse en duda sus afirmaciones y sostengo que a él corresponde demostrar su parentesco con Martí que yo verdaderamente creo no existe.

Hablando con toda franqueza, y teniendo en cuenta lo delicado que resulta esta cuestión, y siempre hay que pensar que alguien pueda, quizás el propio Vicente Martí plantear la pregunta: ¿cuáles son los elementos con que cuenta la señora María Mantilla para sostener que es hija de Martí?

Todos sabemos que usted lo es, y que si por ejemplo nosotros los Quesada nunca lo hemos expresado públicamente es porque no ha sido hasta ahora en que usted autoriza y hasta desea que se haga saber, aunque bien es cierto que ya César lo declaró hace años en carta a Virgilio Ferrer Gutiérrez y recientemente en el Jack Paar Show en La Habana.

Yo creo, pues, de estar usted resuelta de revelar este secreto que en realidad no lo es pero que viniendo la revelación de parte suya cobra especial significación, que lo único que podría hacer en este caso es un artículo mío, preferentemente para la revista Bohemia o Carteles, y que yo lo titularía «“Soy la única hija de José Martí”, afirma María Mantilla». Podría servir de base para el artículo la reproducción de su carta o cualquier otra que usted me mandase AUTORIZÁNDOME EXPRESA Y EXCLUSIVAMENTE PARA DAR A CONOCER ESA NOTICIA. Además sería de gran efecto periodístico una foto con sus cuatro hijos y las fotos de los biznietos de Martí. ESTO ES MUY IMPORTANTE pues haría el trabajo interesante y simpático al público.

Creo que no tengo que decirle con cuánto cariño y respeto trataría yo el tema. Ahora bien, yo a nadie le he hablado sobre su carta, y le ruego pues que no vaya a tratar este asunto con otras personas y pseudomartianos.

Le repito, querida María, que estoy a su entera disposición y haré lo que usted crea conveniente. Agradeciéndole una vez más la confianza en mí, con un saludo muy afectuoso de Elvira, mis hijos, quedo siempre su viejo amigo

Gonzalo de Quesada y Miranda

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Cesar Julio Romero (1872-1931)
Maria Mantilla. (1880-1962)

Maria Teresa Romero (1905-1991)
Cesar Julio Romero (1907-1994)
Graciela Romero (1911-1996)
Eduardo Salvador  Romero  ( - ) 





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jueves, enero 30, 2025

Alberto Roteta Dorado: José Martí, la necesidad de redescubrir su enseñanza en el actual contexto sociopolítico de la nación cubana. Video de Pepe Forte: ¿Es MARÍA MANTILLA hija de JOSÉ MARTÍ?

 José Martí, la necesidad de redescubrir su enseñanza en el actual contexto sociopolítico de la nación cubana

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

28 de enero, 2025

“Tengo el derecho de buscar la razón de lo vago por un camino racional. No fijaré lo que no sepa, pero investigaré lo que no sé. La razón buena no conoce la cobardía filosófica: analiza todo lo que siente: estudia todo lo que ve”.

José Martí. 

En una angosta calle de la vieja Habana hay una humilde casa que se ha logrado conservar a través del tiempo. En medio de un ambiente húmedo; aunque cálido, reina la sutileza de la pequeñez. Tal vez la asociación con lo que ha nacido, y con una niñez no muy explorada, nos conducen a la percepción inmediata de lo diminuto; pero lo sutil se transmuta en grandeza ante la presencia eterna de la inmensidad, inmensidad perceptible, no solo al dejarnos arrastrar por la emoción; sino como realidad viviente ante la invisible custodia del bendito. 

Aún sobreviven ciertos muebles y objetos de la época, todo muy sencillo; sin lugar para la ostentación y la opulencia en la pequeña morada, la casa del Alibi, cual legendaria vivienda, destinada a acoger en su seno al excelso ser pleno de santidad que vino a la manifestación terrenal un día como hoy, 28 de enero, a pocos años del comienzo de la segunda mitad del siglo XIX. Los grandes nacen y viven inicialmente en condiciones similares. Nuestro hombre bendito, no es pues la excepción, por lo que supo de necesidades y restricciones, de austeridades y penurias.  



En la foto Doña Leonor Pérez, Carmen Zayas -Bazán y su hijo José Francisco Martí  Zayas-Bazán  y una hermana de José Martí. Ese mismo día 

Un nacimiento resulta siempre motivo de júbilo; pero cuando el que nace se convierte en un ser excepcional, el nacimiento de transmuta en hecho trascendental. Aquel 28 de enero de 1853 el suelo patrio de los cubanos quedaba bendecido ante el advenimiento de la figura más grande de su historia: José Martí. 

Fue una chilena la que mejor supo captar el verdadero significado de su paso por la tierra. La poetisa y ensayista Gabriela Mistral (1889-1957), premio Nobel de Literatura en 1945, lo definió como: “el mejor hombre de nuestra raza”. Su pasión por aquel, al que llamó su maestro y guía, y a quien consideró entre los más grandes de las letras hispanas de todos los tiempos, la llevó a que sobredimensionara al humilde pero enorme hombre. Su célebre frase lo envolvió para siempre en el misterio, lo que determinó su mitificación a través de los años. La imagen del hombre, que, aunque cuasi santo, fue un hombre, no puede desprenderse de aquella aureola que la apasionada mujer chilena le colocó para siempre.

Anduvo de prisa entre sus semejantes, su corta existencia en lo terrenal fue un misterio, como su muerte un hecho imperdonable; pero dejó imborrables huellas que demuestran la veracidad de la citada frase de la apasionada poetisa; la que henchida de amor lo vio, tal vez, más allá de su propia realidad; pero supo lo que decía y porqué lo decía cuando se refirió a la idea del mejor hombre de la raza; frase aún no del todo explorada, solo parcialmente tratada, o lo peor, ignorada por multitudes que se han dispersado demasiado al abordar el tema de la investigación en torno a la figura de José Martí. 

Aunque parezca increíble, han pasado 172 años de aquel fausto día en que los ángeles recibían en aquella humilde morada a un alma pura y noble; aunque también viril y enérgica. Tal vez la idea del hombre santo, del mejor hombre de la raza, del más universal de los cubanos, del príncipe del castellano, del apóstol, del maestro, entre otros tantos elementos simbólicos con los que se asocia al hombre-héroe, además de la trascendencia de su obra, han contribuido a que permanezca siempre entre nosotros, cual ángel tutelar de la nación cubana. 

Hoy apenas se recuerda al Padre de la Patria que en heroico gesto emancipador inició la contienda de los diez años. El heroísmo del valeroso titán quedó disperso y sumergido en el olvido. Se entona la Bayamesa, devenido en himno de la nación, pero se ignora a su autor. Los nombres de aquellos enérgicos héroes del final del diecinueve solo son evocaciones de un remoto pasado que intenta perpetuarse; pero que en realidad no encuentra su sustento. Sin embargo, la excelsa figura del héroe de Dos Ríos renace triunfante desde las colosales luces de lo angélico, para acercarse cíclicamente a sus hijos e impregnarles de su gracia, como necesidad referencial a la que es necesario acudir cuando se quebranta nuestra fe en el futuro.

Su perpetuidad es tal, que su ausencia entre los mortales no resulta perceptible. Su presencia eterna no está dada solo por la constante evocación de su mensaje, sino porque jamás hemos aceptado su muerte como una realidad. Aún, cuando han pasado 172 años del día de su advenimiento a la manifestación, y 129 años del desprendimiento de sus carnales vestiduras, los cubanos que le amamos, hemos de proponernos acercarnos a su inigualable enseñanza para honrarle con dignidad. Es esta la mejor forma de rendir tributo a aquel que se inmoló en heroico gesto por todos nosotros.

Su obra, escrita en un castellano envidiable, con insuperable estilo, y la exquisitez de un aristócrata, a pesar de su humildad, es digna de aparecer en las más renombradas bibliotecas del mundo. Su incursión en la poesía, la novelística, el teatro, la traducción, la crítica literaria y de arte, el periodismo, y de manera especial, en la ensayística, lo convierten en el polifacético escritor de talla excepcional, que, sin saberlo, revolucionaba con su poesía las letras hispanas al ser un poeta de vanguardia, introductor junto al cubano Julián del Casal, el colombiano José Asunción Silva y el mexicano Gutiérrez Nájera, del modernismo como movimiento literario.

Sus “encrespados Versos Libres”, constituyen un modelo desde el punto de vista formal —lo que Martí sabiamente llamó “esencia”— para la poesía de su tiempo, los que junto a “Ismaelillo” y “Versos sencillos”, integran sus más importantes poemarios, versos que son evocados en nuestros días y figuran en las más importantes antologías de la poesía mundial. Su única novela, “Amistad Funesta” o “Lucía Jerez”, sin ser excepcional, es su novela, escrita con sinceridad y la pasión del hombre joven. Su pequeña obra para teatro “Amor con amor se paga”, logró ser representada con éxito en México en presencia de su autor. 

Como periodista, recordemos que llegó a ser publicado en más de veinte diarios de América. La noticia y la crónica adquirieron elevados matices en sus textos. El crítico y ensayista Pedro Henríquez Ureña, llegó a decir que Martí hizo un “periodismo elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, y probablemente en ningún otro idioma”.1 Mantuvo columnas y secciones en prestigiosas publicaciones como: El Partido Liberal de México, La Opinión Nacional y la Revista Venezolana, ambas de Venezuela, La Ofrenda de Oro de New York, La Pluma de Colombia, La Nación de Argentina, La República, de Honduras y de manera especial su joya: “La edad de oro”, la que a pesar de su efímera vida y de su dedicación especialmente para niños y jóvenes, reúne en sus páginas extraordinarios textos dignos de imitar por su estilo.   


Como ensayista nos dejó trabajos hasta hoy inigualables por su forma, esto es, por su estilo, lo que el propio Martí definió como esencia. Recordemos sus enormes ensayos dedicados a figuras de la ciencia, de las letras, la religión o de la filosofía: Darwin, Whitman, Henri Ward Beecher, Edward McGlynn y especialmente Emerson, amén de los artículos: “Ruinas Indias”, “El Padre Las Casas”, “Tres héroes” y “Un paseo por la tierra de los anamitas”, pertenecientes a “La Edad de Oro”, y por supuesto, “Nuestra América”, —de los más grandes— y “Lectura en Steck Hall”, considerados verdaderos paradigmas de este género, no solo en lo formal o estilístico, sino como muestra de una vastedad cultural más allá de cualquier posible pretensión, y de una erudición inigualable, de la que hacía un derroche, lo mismo al describir los detalles constructivos de los antiguos palacetes, de la torre Eiffel o de las viviendas indígenas primitivas, que al abordar las características del teatro vietnamita y la utilización de los instrumentos musicales típicos del lejano oriente, que al referirse a los últimos avances de su tiempo en el campo de la ciencia, la literatura, la política, la pintura y la música.

La veracidad de su enseñanza y la grandeza de su misión solo podrán ser descubiertas directamente a partir de sus obras. La utilización de ciertas frases aisladas y sacadas de su contexto histórico pueden ser utilizarlas por conveniencia de algunos, que, sin haber logrado la real comprensión de la enseñanza del maestro, en ocasiones las presentan a las multitudes, lo que muchas veces origina cierta incomprensión que no beneficia al verdadero estudio de su obra. Utilizarle para la justificación de ciertas doctrinas y la puesta en marcha de ciertos proyectos constituye un sacrilegio, algo que, lamentablemente se hace por parte de la cruel dictadura comunista de Cuba. Como bien sabéis han sido Capaces de crear programas y proyectos, que han llamado martianos, para reinterpretar muy a su manera la enseñanza del colosal hombre de Dos Ríos. 

Es cierto que sabía de todo y escribió sobre todo, desde las complejidades de la política de su época, hasta de la ternura de la niña enferma en la playa; pero utilizarle despiadadamente es un error. No todas las aristas de la vida, ni todos los aspectos del saber fueron abordados por el genial hombre de Dos Ríos. 

Basta de declararle responsable de hechos que lo separan en espacio y tiempo de la realidad contextual de estos tiempos. No resulta inteligente que se le compare con otras figuras de la historia de la nación cubana; por cuanto, su excelsitud no lo admite. Establecer paralelos entre su colosal enseñanza y enigmática vida con la de figuras muy distantes en tiempo y en pensamiento, solo termina estableciendo apresuradas conclusiones forzadas, las que originan confusión en los menos versados en su enseñanza. 

Solo cuando logramos familiarizarnos con su colosal obra percibiremos el verdadero sentido de su mensaje, pleno de amor, de bondad, de verdad, de preocupación por el bien de todos, carente de odios y rencores, sin lugar para la venganza, la traición y el engaño. No hay lugar para sentimientos de esta naturaleza en el pensamiento de aquel que creía firmemente en la utilidad de la virtud y el mejoramiento humano.  

Los conceptos de nacionalismo, identidad, deber patrio, libertad y democracia que aparecen en su obra, inspirados en los ideales liberales y democráticos del Iluminismo francés, son verdaderos paradigmas a los que hemos de acercarnos; pero directamente en sus textos. El estudio de sus documentos de naturaleza política resulta imprescindible en este sentido. 

La idea y sentido de la identidad ocupa un lugar preferencial en la amplia obra del Apóstol de las Américas. Identidad expresada desde el orden patrio hasta el continental, lo que no significa que el maestro rechace los valores universales resultantes del desarrollo de cualquier nación o continente, algo que se aprecia en discursos trascendentales en los que expresó: “la admiración justa y el estudio útil y sincero de lo ajeno, el estudio sin cristales de présbita ni de miope, no nos debilita el amor ardiente, salvador, y santo de lo propio”; pero siempre le dio una supremacía a todo lo relacionado con su América, con “Nuestra América”, y con su “Patria”, nuestra patria. 

Su ejemplar ensayo “Nuestra América”, publicado en 1891, constituye una lección de lo que es el sentido de una identidad verdadera, exenta de adornos y concepciones triviales de una superficial y exótica americanización. La enseñanza de Nuestra América va más allá de lo que somos capaces de asimilar. Martí se nos presenta en su plenitud de creador y acude a todos los recursos expresivos, no solo en el contexto del análisis político y social de un continente, sino desde el punto de vista formal, al explotar al máximo las concepciones estilísticas del ensayo como género. Desde el llamado inicial para conocernos con prontitud: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”, hasta la célebre frase tan difundida con exceso en nuestros tiempos: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, utilizada de manera premeditada y sacada del contexto de su tiempo, se vislumbra esa percepción cuasi mística de una necesidad de unión continental y de un despertar de conciencia unitaria.

Martí fue capaz de aplicar sus concepciones filosóficas al terreno político. En su carta a Ramón Emeterio Betances fechada en 1886 expresó: “La guerra es inevitable, es necesario vigorizar una guerra que no podemos evitar para acabarla pronto”. Este acabar pronto la guerra inevitable recuerda sobremanera la idea del político y filósofo francés Montesquieu (1689-1755), el que se refirió a hacerse el menor mal posible cuando la guerra era declarada. Martí ve en la guerra un procedimiento político, un proceder necesario para poner fin a lo injusto y alcanzar la independencia. Su concepción de la guerra no admitía odios y rencores, lo que demuestro al acudir a esta frase de Nuestras Ideas, texto que data de 1892, tiempo de preludio de la contienda del noventa y cinco: “La guerra no ha de ser para el exterminio de los hombres buenos, sino para el triunfo necesario de los que se oponen a su dicha”.

Las Bases del Partido Revolucionario Cubano constituyen un documento imprescindible para valorar la grandeza del pensamiento político de José Martí desde su postura ética y sus concepciones filosóficas. En su artículo octavo, acápite quinto expresó: “Establecer discretamente con los pueblos amigos relaciones que tiendan a acelerar, con la menor sangre y sacrificios posibles, el éxito de la guerra y la fundación de la nueva república indispensable al equilibrio americano”. 

Siendo muy joven se opuso enérgicamente a la pena de muerte. Su declaración está respaldada por un profundo análisis de carácter filosófico y ético, lo que resulta patente al cuestionarse la imposibilidad de que lo que no es creador, y no ha dado, no puede destruir aquello que no es el fruto de su acción. Para Martí la sociedad no es quien debe asumir una actitud de esa naturaleza: “La sociedad no anima cuerpos, no crea cuerpos, no tiene sangre que darles”. 

Esta postura ética de hacer siempre el bien de acuerdo con el principio de la justicia marca la concepción ética martiana a través de su vida. Cuando el joven se convierte en líder de la insurrección mantuvo esta convicción, que puede percibirse aún en documentos puramente políticos como las Bases del Partido Revolucionario Cubano, por el creado, como justificada entidad para la guerra de mil ochocientos noventa y cinco, entidad que no guarda relación de continuidad con otras organizaciones partidistas posteriores como se ha pretendido, ni tuvo jamás matices de carácter socialista. 

José Martí estudió las licenciaturas en Derecho Civil y Canónico, y de Filosofía y Letras. Entre 1871 y 1874 cursó ambas carreras, primero en la Universidad Central de Madrid y luego en la de Zaragoza, donde se graduó. Esta etapa de su vida en España fue determinante para la formación de su pensamiento filosófico, algo que aún permanece poco explorado. Recordemos que la adopción de una modalidad socialista de sistema social por el gobierno cubano hizo que muchas investigaciones apartadas de los cánones marxistas-leninistas quedaran sepultadas para siempre, por lo que los aportes de Jorge Mañach, Medardo Vitier, Luis Rodríguez Embil, Rodríguez Palacios y Félix Lizaso, quedaron limitados a ciertos círculos intelectuales, pero son desconocidos por las generaciones de cubanos que crecieron después de la declaración del carácter socialista de la revolución cubana en 1961. 

José Martí en Ybor City, Tampa, Florida

La no utilización de citas referenciales en torno a su agudeza filosófica, de tendencia eminentemente idealista, en contraposición al materialismo y a los planteamientos marxistas,  que de manera oficial  se establecieron como formas de ideología, fue determinante para que el aspecto filosófico del hombre genial de Cuba, quedara a un lado, o lo peor, que muchas veces se le cambiara su sentido al pretender relacionarlo con la llamada filosofía marxista, tendencia de enseñanza obligatoria en Cuba a partir de los inicios de la década del sesenta, en que se cambiaron los designios del pueblo cubano en todos los sentidos, y el pensamiento, no pudo escapar de este mal.

Acudir a la enseñanza del Maestro, leerlo, estudiarlo, comprenderlo y asimilarlo nos hará verdaderamente libres en pensamiento y espíritu. La evocación de su mensaje a través del estudio de su obra es una necesidad urgente para un pueblo que merece estar a la altura de aquel que bien ha merecido el calificativo de apóstol, santo y maestro. Redescubrirle es un reto devenido en sagrado deber si es que queremos mantener su perpetuidad, y que su mensaje, de dimensiones excepcionales, se alce triunfante ante nosotros y ante el mundo.

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José Martí y la pequeña María Mantilla viendo un juego de pelotas en Long Island; para identificar a las otras personas  entrar a la revista Bohemia del 1 de febrero de 1953  y leer la entrevista que Félix Lizaso  le hizo a María Mantilla  cuando  visitó Cuba por la celebración del centenario del nacimiento de José Martí.




Video de Pepe Forte: ¿Es MARÍA MANTILLA hija de JOSÉ MARTÍ?


A Pepe Forte y ¨atiqueros¨ de parte de Pedro Pablo Arencibia: En el 2010  yo publiqué en Baracutey Cubano  , quizás por primera vez, el artículo de Antonio ¨Tony¨de la Cova  sobre la paternidad de María Mantilla. En el artículo  puedes leer: 
¨En 1915, Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo.¨
Carmen Miyares era  prima del esposo  de  su íntima amiga  Blanche Z. Baralt, la cual tomó el apellido del esposo al vivir en EE.UU
Me confundí en mi participación por teléfono en tu ¨directa¨,   ya que  el incidente  en la tribuna en Cuba con Carmen Zayas-Bazán,  fue con Carmen Miyares y no con María Mantilla; discúlpame..Ah ! no hubo ¨chancleterismo¨ en ese incidente jejeje,  pero seguro que hubo ¨miradas que  matan¨como en la canción mexicana La Joven Mancornadora. ( https://youtu.be/qTR_H9DXrQA)
.. En Ecured  o en Wikipedia (ya no recuerdo en cual de esas dos bibliotecas digitales) aparece que  María Mantilla  enseñó canto  durante 6 meses  en el Hubert D Blanck,  pero no dice cuando; eso yo no lo había leido antes. En el video sobre la vida  de César Romero,   su hermano Eduardo dice que María Mantilla  tocó piano en el Carneguie Hall.. Ese video lo puedes ver en el post  de Baracutey Cubano rn que   empotré tu video sobre la paternidad  de  María Mantilla.
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Fragmentos tomados de http://laislaylaespina.blogspot.com/

“¡Figúrate qué haré de mi vida sin Martí, el afecto más grande de mi vida, toda mi felicidad se ha ido con él: ya para mí el cielo se eclipsó y viviré en eterna tiniebla […]”.[33]

[9] Nydia Sarabia: La patriota del silencio, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990

33] Nydia Sarabia: Op.cit., p.70. Carta de Carmen Miyares a Irene Pintó desde Central Valley, junio 19 de 1895.

¨... Nydia Sarabia recoge otro testimonio formidable, el de María Teresa Bances,[46] viuda de Pepito Martí Afirma la periodista que le dio esas declaraciones bajo promesa de que no se publicarían mientras ella viviera. La aseveración cuenta las impresiones del banquete presidencial al que asiste en enero de 1953, en conmemoración del centenario del natalicio de Martí:

Cuál no sería mi sorpresa al anunciar la llegada de María Mantilla. Cuando la vi por primera vez en persona y bastante cerca, me impresionó el parecido que tenía con Pepe Martí, mi esposo, ya fallecido.No podía creer que ese parecido físico guardara relación con Pepe. A medida que la veía conversar con los que la rodeaban me percataba que en sus ademanes, su sonrisa, su forma hasta de sentarse, aparte del parecido físico, como la cara, las manos, eran tan iguales a las de Pepe Martí, que no pude por menos que  convencerme que existía un parentesco entre ambos.[47]¨

[47] Nydia Sarabia: Op. cit., p. 96.

José Francisco Martí y Zayas-Bazán

José Francisco Martí y Zayas-Bazán y su esposa  María Teresa Bances  y Fernández Criado (¨Teté¨ Bances); poco antes de morir el primero. 

La joven María Mantilla y José Martí  respectivamente en su adolescencia y temprana juventud

 Dr. Ercilio Vento Canosa

Resultados del examen antropológico  comparativo  entre María Mantilla Miyares y José Martí y Pérez  para proceso de filiación llevado a cabo por el Doctor en Medicina y antropólogo Ercilio Vento Canosa.  

Otras fotos de María Mantilla 


María Mantilla se casó con César Julio Romero quien fuera Comandante  del Ejército Libertador y posteriormente empresario del azúca; tuvieron cuatro hijos, César Julio, Eduardo Salvador, María Teresa y Graciela. 




Fragmento de la carta de María Mantilla a su hijo  el actor César Romero,  diciéndole que ella es hija de José Martí y que su madre, Carmen Miyares, se lo había dicho; María Mantilla  no estaba senil cuando escribió  esa carta pues sólo tenía 54 años de edad. En la entrevista que le hizo Félix Lizaso  en 1953 en su visita a Cuba; entrevista que se encuentra en la revista Bohemia del 1 de febrero de  1953





María Mantilla siendo entrevistada por Félix Lizaso  para la revista Bohemia del 1 de febrero de 1953 (página 68 y suguientes) cuando visitó Cuba por las celebraciones por el centenario del nacimiento de José Martí. María Mantilla   asistió pese a que  aún no estaba totalmente restablecida  de una fractura de un tobillo y cierto descontrol en su diabetis.



Video sobre el actor César Romero donde en los primeros  minutos se habla de María Mantilla

Cesar Romero: In A Class By Himself (Documentary)





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