viernes, julio 11, 2025

Una Investigación de Casa Palanca en Cuba. La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el actual Sistema Nacional de Salud Cubano. Dr. Antonio Guedes: La Sanidad Silenciada; artículo sobre la Salud en Cuba antes de 1959.

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Para leer de manera íntegra la extensa y profunda investigación de Casa Palanca sobre La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el Sistema Nacional de Salud Cubano, haga click encima del título de la investigación

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Tomado de https://www.casapalanca.org/

Salarios mensuales  mínimos y promedio en Cuba 2025

Informes de la ONEI señalan que el salario mínimo en Cuba está fijado en 2.100 CUP (5,45 USD), mientras que el salario promedio mensual de 2024 fue de 5.839 CUP  (15,16 USD). Las jubilaciones, por su parte, no superan los 2.000 CUP (5,19 USD) en promedio.

Se estima que dos personas de un núcleo familiar necesitan casi ocho salarios promedios y más de 29 jubilaciones mínimas para cubrir los gastos básicos de manutención.





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La sanidad y los hospitales cubanos en la República

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Datos que echan por tierra el intento castrista de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959.

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El hoy desaparecido Hospital Pediátrico de La Habana fue el mayor hospital infantil de toda América Latina; fue construido por el gobierno de Gerardo Machado y Morales. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano

Por Dimas Castellano

La Habana

11 de junio  2025 

En 1902, al término de la ocupación norteamericana, el estado de la Salud Pública en Cuba era muy superior al que existía al concluir la Guerra de Independencia en 1898.

De la etapa de ocupación, la República heredó una eficiente estructura organizacional: una red de hospitales públicos, privados, mutualistas y casas de socorro, programas para el tratamiento de enfermedades infecciosas, instituciones investigativas, escuelas de enfermería y de cirugía dental, un cuerpo de médicos de altísimo nivel y un estado de higienización avanzado. Sobre esa base se erigieron nuevas asociaciones e instituciones, gracias a las cuales Cuba se ubicó entre los países más avanzados de América Latina.

Asociaciones cívicas e instituciones

Una reducida muestra de las nuevas asociaciones e instituciones surgidas basta para desmontar la narrativa totalitarista en su intento de borrar la obra precedente en materia de salud: la Secretaría de Sanidad y Beneficencia (primer ministerio de Salud Pública de Cuba y en el mundo, 1909); el servicio oncológico del Hospital Reina de las Mercedes (1920); la Federación Médica de Cuba, la Liga Contra el Cáncer y el Instituto del Cáncer, primero de su tipo en Cuba (1925); el Servicio de Oftalmología del Hospital Calixto García (1926); la Sociedad Cubana de Cancerología (1934); los seguros sociales como derechos de los trabajadores (1940); un Servicio Técnico de Salubridad encargado de las estadísticas, los productos biológicos, la investigación, y la sanidad (1936); la Corporación Nacional de Asistencia Pública, el Consejo Nacional de Tuberculosis, el Instituto Técnico de Salubridad Rural, el Centro de Orientación Infantil, y el Patronato para la Protección de la Sífilis y otras enfermedades (1936); la sociedad de Tisiología, para divulgar los avances de la especialidad (1940); la celebración del IV Congreso Panamericano de Tuberculosis con la participación de 750 médicos cubanos y 150 extranjeros (1945); la Sociedad de Neumología (1950); la Liga Contra la Ceguera (1951), y el hospital (1958), actual Pando Ferrer.

Centros asistenciales

Entre 1906 y 1954 se inauguraron: la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de la Habana (Quinta Canaria); el Sanatorio Antituberculoso La Esperanza; el Centro Castellano; el Hospital de Emergencia en Centro Habana; el Hospital General Calixto García (antiguo Alfonso XIII); el Hospital Hijas de Galicia (actual Hospital Miguel Enríquez); el Leprosorio de San Lázaro; el Preventorio de salud José Martí para niños tuberculosos; el Hospital de Emergencias (1909), trasladado en 1920 al moderno edificio de Carlos III (primer hospital monumental de La Habana); la Casa de Salud, Quinta Santa Teresa de Jesús; el Hospital Militar de Columbia; el Hospital de Maternidad América Arias; el Pediátrico en el reparto Lugardita y el Hospital General Conill, ambos en Boyeros; el Hospital de Homicultura, de higiene infantil, embarazos, partos, curaciones, en Matanzas; el Hospital Nacional del Cáncer (Curie); Maternidad Obrera de Marianao; el Sanatorio Ambrosio Grillo, con capacidad para 400 pacientes; los hospitales infantiles Pedro Borrás, Sagrado Corazón (actual González Coro), y Ángel Arturo Aballí; el Hospital de las Ánimas, reconvertido para tratar enfermos infecciosos; y el Sanatorio Topes de Collantes, equipado con la más alta tecnología de la época.

Los actuales hospitales provinciales y la mayoría de los municipales se construyeron antes de 1959. Los ingenios azucareros, alejados de las ciudades, tenían sus propios hospitales para los trabajadores. Además, se inauguraron innumerables clínicas privadas a lo largo y ancho del país, y las instituciones mutualistas de la salud brindaban amplios servicios médicos, realizaban visitas a las casas, suministraban medicinas, y crearon delegaciones en los pueblos importantes. Si el paciente necesitaba hospitalización, se trasladaba a algunas de sus sedes en las capitales de provincia, o en La Habana.

Resultados

El sistema de salud cubano en la República estaba integrado por una combinación de servicios gratuitos de salud pública financiados por el Gobierno, y de servicios privados que abarcaban todas las ciudades importantes de la Isla. Existían hospitales especializados en el cuidado de la lepra, enfermedades mentales, cáncer, poliomielitis, oftalmología, ortopedia, tuberculosis, pediatría, enfermedades contagiosas y cardiología, con consultas externas en otras provincias para quienes no necesitaban hospitalización; además estaban los llamados dispensarios, centrados en el diagnóstico y la prevención, que aplicaban tratamientos especializados en enfermedades como lepra, tuberculosis o la pediatría.

(Los hospitales públicos, dispensarios  y casas  de socorrro eran GRATUITOS.  Las 242 clínicas mutualista en su inmensa  mayoría costaban mensualmente entre 2 y 3 pesos mensuales. Ecistían las consultas médicas privadas y clínicas privadas como la Clínica Miramar; que es la ¨Cira García¨ de hoy para extranjeros . Comentario e imagen añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

En 1958 Cuba contaba con más de 108 hospitales públicos, 250 privados y 200 casas de socorro. Las compañías de seguro y clínicas a bajo precio competían con los centros mutualistas. La mortalidad por tétanos infantil disminuyó, se erradicó la fiebre amarilla, se estableció la vacunación permanente de la viruela, y se elaboró una avanzada legislación sanitaria.

Entre los indicadores de salud basta citar los siguientes: la esperanza de vida, que en 1931 era de aproximadamente 42 años, en 1958 se elevó a 64 años, superada solamente por Argentina y Uruguay; la mortalidad infantil (33,4 por cada mil nacidos), solo era superada por Estados Unidos y Canadá; más de un médico por cada mil habitantes (según la OMS, en el período 50-54, Cuba ocupaba el puesto once en el mundo y el primero en América Latina); los hospitales públicos contaban con 21.141 camas y los privados otras 15.000, para un total de 36.141, mejor que la mayoría de los países latinoamericanos. Estos índices de salud eran equiparables a los más avanzados de su época en la región y en el mundo.

Conclusiones

Pese a los avances señalados, el sistema de salud de la República tenía lagunas. Sus servicios, mayoritariamente concentrados en la capital, el mayor núcleo urbano del país, no alcanzaban a las zonas montañosas y remotas de la Isla, aunque se contaba con un eficiente transporte por aire, mar y tierra, que permitía trasladar a La Habana con facilidad a los pacientes necesitados de atención especializada.

Los datos brindados echan por tierra el intento de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959, como parte de un proyecto que, sobre un falso "estado calamitoso" previo, vendió la idea de considerar a Cuba, con posterioridad a esa fecha, como potencia médica, obviando que los avances obtenidos en las primeras décadas de totalitarismo fueron resultado de la base creada anteriormente, sustentada en el progreso económico, en la labor de destacados médicos, y en la libertad de que gozaban las asociaciones de profesionales en los gobiernos republicanos de 1902 a 1958, sin necesidad de subvenciones foráneas.

Por tanto, lo que correspondía al Partido-Estado-Gobierno era mejorar la salud en las zonas agrarias y perfeccionar la obra que le antecedió, no negar los avances anteriores, para finalmente arribar al desastre actual.

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Las siguientes imágenes fueron tomadas de la página de facebook llamada Habana Cimarrona, del recién fallecido Ivo Basterrechea; donde encontrará muchas  otras similares. .


Video en español sobre el hospital antituberculoso de Topes de Collantes

HERE THEY TORTURED THE ESCAMBRAY REVOLTERS: History of the Topes de Collantes hospital


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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba. El Dr. Antonio Guedes ha publicado recientemente  el libro  Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024, el cual puede ser adquirido  en Amazon en formatos Kindle y en papel a muy bajos precios.


Este estudio de la sanidad en Cuba está basado principalmente en los informes de organismos internacionales, como los emitidos por la Organización Mundial de la Salud y los Anuarios Estadísticos de América Latina, Anuarios Estadísticos de Cuba (del Comité Estatal de Estadísticas, ONEI). Para el período a partir de 1959, fundamentalmente en los datos oficiales proporcionados por el gobierno cubano. Es importante tener una visión completa de la sanidad cubana durante sus 122 años (1902-2024) como país independiente para poder entender y conocer su realidad. Después de hacer ese recorrido, se puede afirmar que Cuba no es hoy una “potencia médica” tal como intenta trasmitir el gobierno instaurado en 1959. Por mucho que se repita esa idea y que la avalen algunos organismos internacionales, sin verificación objetiva, la realidad es muy tozuda. Si se está informado y bien intencionado, se comprueba que la sanidad cubana es una debacle –cada vez mayor y más grave con el paso de los años.

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Las imágenes  pueden verse más grande si se hace click encima de ella una vez y  si hace nuevamente click encima de ellas,  aumentan aún más el tamaño.












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DROGUERIA SARRÁ

Publicado por Derubín Jácome4 de marzo de 2016

Los catalanes José Sarrá y su tío Valentín Catalá, boticarios, llegaron a Cuba a mediados del siglo XIX para hacer carrera y probar fortuna en los negocios. Pero lograron mucho más, porque los Sarrá conquistaron La Habana y aunque en 1885 existían más de 65 farmacias que vendían tanto patentes nacionales como extranjeras, poco después, la fundada por ellos será la más importante.

Estos catalanes crean la “Sociedad Catalá, Sarrá y Co.”, y fundan en 1853, en una pequeña casa de la calle de Teniente Rey, la farmacia “La Reunión”, con la estrategia de proveer no solo productos farmacéuticos de alta calidad, sino hacerlo a precios razonables. Para ello invierten 50.000 pesos en la fundación de esta farmacia y droguería, en La Habana Vieja, junto a un pozo de agua pura, que resultaba idónea para la elaboración de sus medicamentos.

El establecimiento, orientado a la venta al por mayor, se llamó “La Reunión” ya que unificaba las farmacias tradicional y homeopática. La primera quedaría a cargo de José y la segunda por su tío, quien también asumiría la contabilidad. Montaron un laboratorio que poco tiempo después ya surtía de ungüentos, sales, jarabes, extractos y otros productos a farmacéuticos y hospitales de toda Cuba.

En 1858 se incorpora a la empresa otro familiar, el también científico y negociante José Sarrá y Valldejulí, sobrino del cofundador. Siete años después, Valentín les venderá su parte para establecerse por su cuenta en Barcelona. La antigua Sociedad es disuelta y se constituye la “Sarrá y Co.”

Sarrá Valldejulí, el nuevo socio, realizaría grandes cambios en la empresa, comprando algunas propiedades en la manzana donde se encontraba la farmacia y mejorando la botica, a la que le agregó oficinas, almacén y un laboratorio aún mayor, adquiriendo nuevos equipos, como una máquina de vapor para hacer pulverizaciones o presas para extraer aceite de ricino. Sacaría al mercado nuevos productos propios de gran éxito, como la “Magnesia Sarrá”. También destaca la formación de más de cien farmacéuticos en estos laboratorios.

Fue tal la importancia de esta droguería, que en el año 1881 su Majestad Alfonso XII de España le concedió al Dr. José Sarrá el título honorífico de “Farmacéutico y Droguero de la Real Casa” y otorgándole el uso del Escudo de Armas Reales en las muestras, facturas y etiquetas de sus productos. Para 1883 se instalará la Droguería y Farmacia “La Reunión” en su edificio de Teniente Rey y Compostela.

(José Sarrá, fundador de la que fue muy relevante drogueria o farmaceútica Sarrá, Junto a su esposa Celia Hernández Buchó y su hijos, María Teresa, Celia y Ernesto José)

En el nuevo edificio, la importancia del negocio crecerá en proporción a su amplitud, manteniendo el primer lugar entre las de su clase. En 1898 muere su dueño fundador y la dirección de la casa pasa a ser propiedad de la firma “Viuda de José Sarrá e Hijo”, conformada por la señora Doña Celia Hernández y Buchó, viuda de Sarrá y su hijo Ernesto, que aunque solo contaba con 19 años, ya se distinguía en sus estudios de la carrera de Farmacia. En manos de ambos la casa mantuvo siempre su lugar prominente, hasta quedar finalmente como único propietario su hijo.

Es precisamente esta tercera generación de propietarios, con Ernesto Sarrá Hernández a la cabeza, la que en las primeras décadas del siglo XX transforma el prestigioso negocio en uno de los emporios más importantes de Cuba.

En 1912 será Ernesto quien adquiere varias casas en la esquina de Teniente Rey, Habana y Compostela, que unido a los anteriores edificios forma un conjunto de 18 nuevos inmuebles con una superficie de 13,000 m2. El prestigioso negocio se transforma en uno de los emporios más importantes de Cuba, con 46 edificios, 600 empleados y más de 500 productos, llegando a ocupar más de 45 edificios con 40,000 metros cuadrados de área.

Para tener una idea del crecimiento del negocio, se adquieren las casas de la calle Compostela nº 87, 89, 91, 93, 95, 97, 99, 101, 103 y 105; en Teniente Rey la nº 35, 39, 52, 54, 56, 58 y 60 y en la calle Habana las nº 126, 128, 130, 132, 134 y 136. Ocupando casi completamente los tres frentes de una manzana, lo que le permitía tener 33 vidrieras de exposición hacia la calle. En la calle Buenos Aires nº 21 se encontraban los garajes para guardar los camiones que hacían el servicio de la casa.

La Droguería llegó a ser más que una farmacia y un laboratorio de especialidades farmacéutica, biológicas y opoterápicas, sino también una Tienda por departamentos, una fábrica de jabón, de perfumes, insecticidas y desinfectantes, locería, cristalería, juguetería y un almacén de suministros para lecherías de materias primas para dulcerías y panaderías.

También introdujo técnicas de marketing moderno, como regalar perfumes e invitar a merendar a los mejores compradores en la tienda de la droguería, sección “Atracciones Sarrá”. La “Droguería Sarrá” no solo llegó a ser la droguería más grande de Cuba y de Latinoamérica, sino incluso la segunda del mundo tras la norteamericana “Johnson”.

Por su excelencia y méritos alcanzados, en 1934 el “Congreso de la República de Cuba” le concede a la “Droguería Sarrá” el uso del Escudo de la República para que apareciera también en las muestras, facturas y etiquetas. En la Universidad de la Habana y la Universidad de Villanueva se establece el “Premio Sarrá”, que se otorgaba anualmente a los mejores estudiantes de farmacia.

El imperio Sarrá tuvo un largo siglo de vida en Cuba y además del prestigio alcanzado en sus negocios, como evidencia del esplendor alcanzado por esta familia, puedo citarles las residencias de dos miembros de esta familia:

La de su fundador, ocupada actualmente por el Ministerio de Cultura, es la espectacular mansión enclavada en la calle 2 esquina a 13 en el Vedado y la de una de sus hermanas es el llamado “Palacete Velasco Sarrá”, erigido en 1912 en el destacado emplazamiento de La Habana Vieja, que actualmente ocupa la sede de la “Embajada de España” en Cuba, que recibe el edificio en 1984, después de muchos años de abandono tras su expropiación a la familia a comienzos de la década del 60.

En 1999, un grupo de nietos y de bisnietos del Dr. Ernesto José Sarrá establecieron en el Estado de la Florida la corporación “Sarra Natural Products”, para ofrecerle al público la misma calidad, confianza y excelencia que prestigia el nombre Sarrá. Los Productos Naturales Sarrá se venden en farmacias y droguerías en la Florida, New York y New Jersey.

El edificio principal de la “Droguería Sarrá” está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Actualmente es Museo de Farmacia.
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Tomado de https://www.elnuevoherald.com/

Cuba antes de 1959: prosperidad y frustraciones de una república

Por Jaime Suchlicki
19 de diciembre de 2008
(fragmento)

Para 1959, los indicadores económicos apuntaban a una economía moderna en pleno desarrollo. El per cápita de los cubanos era de $431 similar al de España e Italia. Cuba tenía una de las tasas de mortalidad infantil más baja del mundo (37 por cada 1,000); un alfabetismo del 80 por ciento, tercero en América Latina, después de Argentina y Costa Rica; y el tercer número más alto mundialmente per capita de médicos y dentistas. Cuba tenia más de 40 laboratorios farmacéuticos que producían el 50 por ciento de las medicinas que se consumían en la isla. En 1959 Cuba era el tercer país en América Latina en número de radios y televisores.
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Tomado de http://scielo.sld.cu/pdf/far/v50n1/far16116.pdf

(publicado en Revista Cubana de Farmacia. 2016;50(1) )

Preparaciones farmacéuticas de los siglos XIX y XX en la región oriental de Cuba

Por Clara Aurora Zúñiga Moro
Universidad de Oriente Santiago de Cuba.
 Cuba.

(Fragmento, página 8)
Ya en la segunda mitad del siglo XX, con el incremento en el país de laboratorios de firmas nacionales y extranjeras y la avalancha de productos farmacéuticos en el mercado, se impusieron medidas restrictivas en este sentido. En la XLI Asamblea Médica Nacional celebrada en La Habana, los días 12 y 13 de enero de 1957, se acordó recomendar a la clase médica que en toda oportunidad en que se realizara propaganda de algunas especialidades farmacéuticas se debía solicitar la identificación para corroborar que el producto estuviera elaborado por una industria aprobada por el Consejo de Medicamentos, Alimentos y Cosméticos del Colegio Médico Nacional. En 1959 se produce la primera edición de la Guía Farmacoterapéutica cubana, con amplia información en relación con las especialidades medicamentosas que se elaboraban, distribuían o envasaban en las industrias nacionales y extranjeras que habían recibido el Certificado de Industria Aprobada del Consejo de Medicamentos. Los laboratorios que recibían este certificado eran sometidos a la inspección y vigilancia de ese consejo y sus productos eran analizados periódicamente en el Laboratorio de Investigaciones Científicas de esa institución. Aparecían con esta categoría unos 70 laboratorios, la gran mayoría de ellos representantes de firmas internacionales como los laboratorios Selles S.A., Linner, Hoffman La Roche y otras firmas de sociedades nacionales como Labrapia de Cuba S.A., Instituto biológico cubano y Laboratorios Planas de la Cuba industrial farmacéutica S.A. (31)

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jueves, julio 10, 2025

Video: Laritza Diversent, directora ejecutiva de Cubalex, y Leonardo Fernández Otaño, de la plataforma Justicia 11J, analizan la situación represiva actual.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Cuatro años después del 11J, 'los cubanos buscan nuevas formas de protestar'

Laritza Diversent, directora ejecutiva de Cubalex, y Leonardo Fernández Otaño, de la plataforma Justicia 11J, analizan la situación represiva actual.

Conduce Michel Suárez

Madrid 09 Jul 2025

Cuatro años después del 11J, las manifestaciones populares "no han disminuido" en Cuba, sino que se observa "una población que trata de adaptarse a un sistema totalmente represivo, buscando nuevas formas de protestar", consideró Laritza Diversent, directora ejecutiva de Cubalex, en el programa Los Puntos a Las Íes, de DIARIO DE CUBA.



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jueves, enero 30, 2025

Alberto Roteta Dorado: José Martí, la necesidad de redescubrir su enseñanza en el actual contexto sociopolítico de la nación cubana. Video de Pepe Forte: ¿Es MARÍA MANTILLA hija de JOSÉ MARTÍ?

 José Martí, la necesidad de redescubrir su enseñanza en el actual contexto sociopolítico de la nación cubana

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

28 de enero, 2025

“Tengo el derecho de buscar la razón de lo vago por un camino racional. No fijaré lo que no sepa, pero investigaré lo que no sé. La razón buena no conoce la cobardía filosófica: analiza todo lo que siente: estudia todo lo que ve”.

José Martí. 

En una angosta calle de la vieja Habana hay una humilde casa que se ha logrado conservar a través del tiempo. En medio de un ambiente húmedo; aunque cálido, reina la sutileza de la pequeñez. Tal vez la asociación con lo que ha nacido, y con una niñez no muy explorada, nos conducen a la percepción inmediata de lo diminuto; pero lo sutil se transmuta en grandeza ante la presencia eterna de la inmensidad, inmensidad perceptible, no solo al dejarnos arrastrar por la emoción; sino como realidad viviente ante la invisible custodia del bendito. 

Aún sobreviven ciertos muebles y objetos de la época, todo muy sencillo; sin lugar para la ostentación y la opulencia en la pequeña morada, la casa del Alibi, cual legendaria vivienda, destinada a acoger en su seno al excelso ser pleno de santidad que vino a la manifestación terrenal un día como hoy, 28 de enero, a pocos años del comienzo de la segunda mitad del siglo XIX. Los grandes nacen y viven inicialmente en condiciones similares. Nuestro hombre bendito, no es pues la excepción, por lo que supo de necesidades y restricciones, de austeridades y penurias.  



En la foto Doña Leonor Pérez, Carmen Zayas -Bazán y su hijo José Francisco Martí  Zayas-Bazán  y una hermana de José Martí. Ese mismo día 

Un nacimiento resulta siempre motivo de júbilo; pero cuando el que nace se convierte en un ser excepcional, el nacimiento de transmuta en hecho trascendental. Aquel 28 de enero de 1853 el suelo patrio de los cubanos quedaba bendecido ante el advenimiento de la figura más grande de su historia: José Martí. 

Fue una chilena la que mejor supo captar el verdadero significado de su paso por la tierra. La poetisa y ensayista Gabriela Mistral (1889-1957), premio Nobel de Literatura en 1945, lo definió como: “el mejor hombre de nuestra raza”. Su pasión por aquel, al que llamó su maestro y guía, y a quien consideró entre los más grandes de las letras hispanas de todos los tiempos, la llevó a que sobredimensionara al humilde pero enorme hombre. Su célebre frase lo envolvió para siempre en el misterio, lo que determinó su mitificación a través de los años. La imagen del hombre, que, aunque cuasi santo, fue un hombre, no puede desprenderse de aquella aureola que la apasionada mujer chilena le colocó para siempre.

Anduvo de prisa entre sus semejantes, su corta existencia en lo terrenal fue un misterio, como su muerte un hecho imperdonable; pero dejó imborrables huellas que demuestran la veracidad de la citada frase de la apasionada poetisa; la que henchida de amor lo vio, tal vez, más allá de su propia realidad; pero supo lo que decía y porqué lo decía cuando se refirió a la idea del mejor hombre de la raza; frase aún no del todo explorada, solo parcialmente tratada, o lo peor, ignorada por multitudes que se han dispersado demasiado al abordar el tema de la investigación en torno a la figura de José Martí. 

Aunque parezca increíble, han pasado 172 años de aquel fausto día en que los ángeles recibían en aquella humilde morada a un alma pura y noble; aunque también viril y enérgica. Tal vez la idea del hombre santo, del mejor hombre de la raza, del más universal de los cubanos, del príncipe del castellano, del apóstol, del maestro, entre otros tantos elementos simbólicos con los que se asocia al hombre-héroe, además de la trascendencia de su obra, han contribuido a que permanezca siempre entre nosotros, cual ángel tutelar de la nación cubana. 

Hoy apenas se recuerda al Padre de la Patria que en heroico gesto emancipador inició la contienda de los diez años. El heroísmo del valeroso titán quedó disperso y sumergido en el olvido. Se entona la Bayamesa, devenido en himno de la nación, pero se ignora a su autor. Los nombres de aquellos enérgicos héroes del final del diecinueve solo son evocaciones de un remoto pasado que intenta perpetuarse; pero que en realidad no encuentra su sustento. Sin embargo, la excelsa figura del héroe de Dos Ríos renace triunfante desde las colosales luces de lo angélico, para acercarse cíclicamente a sus hijos e impregnarles de su gracia, como necesidad referencial a la que es necesario acudir cuando se quebranta nuestra fe en el futuro.

Su perpetuidad es tal, que su ausencia entre los mortales no resulta perceptible. Su presencia eterna no está dada solo por la constante evocación de su mensaje, sino porque jamás hemos aceptado su muerte como una realidad. Aún, cuando han pasado 172 años del día de su advenimiento a la manifestación, y 129 años del desprendimiento de sus carnales vestiduras, los cubanos que le amamos, hemos de proponernos acercarnos a su inigualable enseñanza para honrarle con dignidad. Es esta la mejor forma de rendir tributo a aquel que se inmoló en heroico gesto por todos nosotros.

Su obra, escrita en un castellano envidiable, con insuperable estilo, y la exquisitez de un aristócrata, a pesar de su humildad, es digna de aparecer en las más renombradas bibliotecas del mundo. Su incursión en la poesía, la novelística, el teatro, la traducción, la crítica literaria y de arte, el periodismo, y de manera especial, en la ensayística, lo convierten en el polifacético escritor de talla excepcional, que, sin saberlo, revolucionaba con su poesía las letras hispanas al ser un poeta de vanguardia, introductor junto al cubano Julián del Casal, el colombiano José Asunción Silva y el mexicano Gutiérrez Nájera, del modernismo como movimiento literario.

Sus “encrespados Versos Libres”, constituyen un modelo desde el punto de vista formal —lo que Martí sabiamente llamó “esencia”— para la poesía de su tiempo, los que junto a “Ismaelillo” y “Versos sencillos”, integran sus más importantes poemarios, versos que son evocados en nuestros días y figuran en las más importantes antologías de la poesía mundial. Su única novela, “Amistad Funesta” o “Lucía Jerez”, sin ser excepcional, es su novela, escrita con sinceridad y la pasión del hombre joven. Su pequeña obra para teatro “Amor con amor se paga”, logró ser representada con éxito en México en presencia de su autor. 

Como periodista, recordemos que llegó a ser publicado en más de veinte diarios de América. La noticia y la crónica adquirieron elevados matices en sus textos. El crítico y ensayista Pedro Henríquez Ureña, llegó a decir que Martí hizo un “periodismo elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, y probablemente en ningún otro idioma”.1 Mantuvo columnas y secciones en prestigiosas publicaciones como: El Partido Liberal de México, La Opinión Nacional y la Revista Venezolana, ambas de Venezuela, La Ofrenda de Oro de New York, La Pluma de Colombia, La Nación de Argentina, La República, de Honduras y de manera especial su joya: “La edad de oro”, la que a pesar de su efímera vida y de su dedicación especialmente para niños y jóvenes, reúne en sus páginas extraordinarios textos dignos de imitar por su estilo.   


Como ensayista nos dejó trabajos hasta hoy inigualables por su forma, esto es, por su estilo, lo que el propio Martí definió como esencia. Recordemos sus enormes ensayos dedicados a figuras de la ciencia, de las letras, la religión o de la filosofía: Darwin, Whitman, Henri Ward Beecher, Edward McGlynn y especialmente Emerson, amén de los artículos: “Ruinas Indias”, “El Padre Las Casas”, “Tres héroes” y “Un paseo por la tierra de los anamitas”, pertenecientes a “La Edad de Oro”, y por supuesto, “Nuestra América”, —de los más grandes— y “Lectura en Steck Hall”, considerados verdaderos paradigmas de este género, no solo en lo formal o estilístico, sino como muestra de una vastedad cultural más allá de cualquier posible pretensión, y de una erudición inigualable, de la que hacía un derroche, lo mismo al describir los detalles constructivos de los antiguos palacetes, de la torre Eiffel o de las viviendas indígenas primitivas, que al abordar las características del teatro vietnamita y la utilización de los instrumentos musicales típicos del lejano oriente, que al referirse a los últimos avances de su tiempo en el campo de la ciencia, la literatura, la política, la pintura y la música.

La veracidad de su enseñanza y la grandeza de su misión solo podrán ser descubiertas directamente a partir de sus obras. La utilización de ciertas frases aisladas y sacadas de su contexto histórico pueden ser utilizarlas por conveniencia de algunos, que, sin haber logrado la real comprensión de la enseñanza del maestro, en ocasiones las presentan a las multitudes, lo que muchas veces origina cierta incomprensión que no beneficia al verdadero estudio de su obra. Utilizarle para la justificación de ciertas doctrinas y la puesta en marcha de ciertos proyectos constituye un sacrilegio, algo que, lamentablemente se hace por parte de la cruel dictadura comunista de Cuba. Como bien sabéis han sido Capaces de crear programas y proyectos, que han llamado martianos, para reinterpretar muy a su manera la enseñanza del colosal hombre de Dos Ríos. 

Es cierto que sabía de todo y escribió sobre todo, desde las complejidades de la política de su época, hasta de la ternura de la niña enferma en la playa; pero utilizarle despiadadamente es un error. No todas las aristas de la vida, ni todos los aspectos del saber fueron abordados por el genial hombre de Dos Ríos. 

Basta de declararle responsable de hechos que lo separan en espacio y tiempo de la realidad contextual de estos tiempos. No resulta inteligente que se le compare con otras figuras de la historia de la nación cubana; por cuanto, su excelsitud no lo admite. Establecer paralelos entre su colosal enseñanza y enigmática vida con la de figuras muy distantes en tiempo y en pensamiento, solo termina estableciendo apresuradas conclusiones forzadas, las que originan confusión en los menos versados en su enseñanza. 

Solo cuando logramos familiarizarnos con su colosal obra percibiremos el verdadero sentido de su mensaje, pleno de amor, de bondad, de verdad, de preocupación por el bien de todos, carente de odios y rencores, sin lugar para la venganza, la traición y el engaño. No hay lugar para sentimientos de esta naturaleza en el pensamiento de aquel que creía firmemente en la utilidad de la virtud y el mejoramiento humano.  

Los conceptos de nacionalismo, identidad, deber patrio, libertad y democracia que aparecen en su obra, inspirados en los ideales liberales y democráticos del Iluminismo francés, son verdaderos paradigmas a los que hemos de acercarnos; pero directamente en sus textos. El estudio de sus documentos de naturaleza política resulta imprescindible en este sentido. 

La idea y sentido de la identidad ocupa un lugar preferencial en la amplia obra del Apóstol de las Américas. Identidad expresada desde el orden patrio hasta el continental, lo que no significa que el maestro rechace los valores universales resultantes del desarrollo de cualquier nación o continente, algo que se aprecia en discursos trascendentales en los que expresó: “la admiración justa y el estudio útil y sincero de lo ajeno, el estudio sin cristales de présbita ni de miope, no nos debilita el amor ardiente, salvador, y santo de lo propio”; pero siempre le dio una supremacía a todo lo relacionado con su América, con “Nuestra América”, y con su “Patria”, nuestra patria. 

Su ejemplar ensayo “Nuestra América”, publicado en 1891, constituye una lección de lo que es el sentido de una identidad verdadera, exenta de adornos y concepciones triviales de una superficial y exótica americanización. La enseñanza de Nuestra América va más allá de lo que somos capaces de asimilar. Martí se nos presenta en su plenitud de creador y acude a todos los recursos expresivos, no solo en el contexto del análisis político y social de un continente, sino desde el punto de vista formal, al explotar al máximo las concepciones estilísticas del ensayo como género. Desde el llamado inicial para conocernos con prontitud: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”, hasta la célebre frase tan difundida con exceso en nuestros tiempos: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, utilizada de manera premeditada y sacada del contexto de su tiempo, se vislumbra esa percepción cuasi mística de una necesidad de unión continental y de un despertar de conciencia unitaria.

Martí fue capaz de aplicar sus concepciones filosóficas al terreno político. En su carta a Ramón Emeterio Betances fechada en 1886 expresó: “La guerra es inevitable, es necesario vigorizar una guerra que no podemos evitar para acabarla pronto”. Este acabar pronto la guerra inevitable recuerda sobremanera la idea del político y filósofo francés Montesquieu (1689-1755), el que se refirió a hacerse el menor mal posible cuando la guerra era declarada. Martí ve en la guerra un procedimiento político, un proceder necesario para poner fin a lo injusto y alcanzar la independencia. Su concepción de la guerra no admitía odios y rencores, lo que demuestro al acudir a esta frase de Nuestras Ideas, texto que data de 1892, tiempo de preludio de la contienda del noventa y cinco: “La guerra no ha de ser para el exterminio de los hombres buenos, sino para el triunfo necesario de los que se oponen a su dicha”.

Las Bases del Partido Revolucionario Cubano constituyen un documento imprescindible para valorar la grandeza del pensamiento político de José Martí desde su postura ética y sus concepciones filosóficas. En su artículo octavo, acápite quinto expresó: “Establecer discretamente con los pueblos amigos relaciones que tiendan a acelerar, con la menor sangre y sacrificios posibles, el éxito de la guerra y la fundación de la nueva república indispensable al equilibrio americano”. 

Siendo muy joven se opuso enérgicamente a la pena de muerte. Su declaración está respaldada por un profundo análisis de carácter filosófico y ético, lo que resulta patente al cuestionarse la imposibilidad de que lo que no es creador, y no ha dado, no puede destruir aquello que no es el fruto de su acción. Para Martí la sociedad no es quien debe asumir una actitud de esa naturaleza: “La sociedad no anima cuerpos, no crea cuerpos, no tiene sangre que darles”. 

Esta postura ética de hacer siempre el bien de acuerdo con el principio de la justicia marca la concepción ética martiana a través de su vida. Cuando el joven se convierte en líder de la insurrección mantuvo esta convicción, que puede percibirse aún en documentos puramente políticos como las Bases del Partido Revolucionario Cubano, por el creado, como justificada entidad para la guerra de mil ochocientos noventa y cinco, entidad que no guarda relación de continuidad con otras organizaciones partidistas posteriores como se ha pretendido, ni tuvo jamás matices de carácter socialista. 

José Martí estudió las licenciaturas en Derecho Civil y Canónico, y de Filosofía y Letras. Entre 1871 y 1874 cursó ambas carreras, primero en la Universidad Central de Madrid y luego en la de Zaragoza, donde se graduó. Esta etapa de su vida en España fue determinante para la formación de su pensamiento filosófico, algo que aún permanece poco explorado. Recordemos que la adopción de una modalidad socialista de sistema social por el gobierno cubano hizo que muchas investigaciones apartadas de los cánones marxistas-leninistas quedaran sepultadas para siempre, por lo que los aportes de Jorge Mañach, Medardo Vitier, Luis Rodríguez Embil, Rodríguez Palacios y Félix Lizaso, quedaron limitados a ciertos círculos intelectuales, pero son desconocidos por las generaciones de cubanos que crecieron después de la declaración del carácter socialista de la revolución cubana en 1961. 

José Martí en Ybor City, Tampa, Florida

La no utilización de citas referenciales en torno a su agudeza filosófica, de tendencia eminentemente idealista, en contraposición al materialismo y a los planteamientos marxistas,  que de manera oficial  se establecieron como formas de ideología, fue determinante para que el aspecto filosófico del hombre genial de Cuba, quedara a un lado, o lo peor, que muchas veces se le cambiara su sentido al pretender relacionarlo con la llamada filosofía marxista, tendencia de enseñanza obligatoria en Cuba a partir de los inicios de la década del sesenta, en que se cambiaron los designios del pueblo cubano en todos los sentidos, y el pensamiento, no pudo escapar de este mal.

Acudir a la enseñanza del Maestro, leerlo, estudiarlo, comprenderlo y asimilarlo nos hará verdaderamente libres en pensamiento y espíritu. La evocación de su mensaje a través del estudio de su obra es una necesidad urgente para un pueblo que merece estar a la altura de aquel que bien ha merecido el calificativo de apóstol, santo y maestro. Redescubrirle es un reto devenido en sagrado deber si es que queremos mantener su perpetuidad, y que su mensaje, de dimensiones excepcionales, se alce triunfante ante nosotros y ante el mundo.

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José Martí y la pequeña María Mantilla viendo un juego de pelotas en Long Island; para identificar a las otras personas  entrar a la revista Bohemia del 1 de febrero de 1953  y leer la entrevista que Félix Lizaso  le hizo a María Mantilla  cuando  visitó Cuba por la celebración del centenario del nacimiento de José Martí.




Video de Pepe Forte: ¿Es MARÍA MANTILLA hija de JOSÉ MARTÍ?


A Pepe Forte y ¨atiqueros¨ de parte de Pedro Pablo Arencibia: En el 2010  yo publiqué en Baracutey Cubano  , quizás por primera vez, el artículo de Antonio ¨Tony¨de la Cova  sobre la paternidad de María Mantilla. En el artículo  puedes leer: 
¨En 1915, Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo.¨
Carmen Miyares era  prima del esposo  de  su íntima amiga  Blanche Z. Baralt, la cual tomó el apellido del esposo al vivir en EE.UU
Me confundí en mi participación por teléfono en tu ¨directa¨,   ya que  el incidente  en la tribuna en Cuba con Carmen Zayas-Bazán,  fue con Carmen Miyares y no con María Mantilla; discúlpame..Ah ! no hubo ¨chancleterismo¨ en ese incidente jejeje,  pero seguro que hubo ¨miradas que  matan¨como en la canción mexicana La Joven Mancornadora. ( https://youtu.be/qTR_H9DXrQA)
.. En Ecured  o en Wikipedia (ya no recuerdo en cual de esas dos bibliotecas digitales) aparece que  María Mantilla  enseñó canto  durante 6 meses  en el Hubert D Blanck,  pero no dice cuando; eso yo no lo había leido antes. En el video sobre la vida  de César Romero,   su hermano Eduardo dice que María Mantilla  tocó piano en el Carneguie Hall.. Ese video lo puedes ver en el post  de Baracutey Cubano rn que   empotré tu video sobre la paternidad  de  María Mantilla.
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Fragmentos tomados de http://laislaylaespina.blogspot.com/

“¡Figúrate qué haré de mi vida sin Martí, el afecto más grande de mi vida, toda mi felicidad se ha ido con él: ya para mí el cielo se eclipsó y viviré en eterna tiniebla […]”.[33]

[9] Nydia Sarabia: La patriota del silencio, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990

33] Nydia Sarabia: Op.cit., p.70. Carta de Carmen Miyares a Irene Pintó desde Central Valley, junio 19 de 1895.

¨... Nydia Sarabia recoge otro testimonio formidable, el de María Teresa Bances,[46] viuda de Pepito Martí Afirma la periodista que le dio esas declaraciones bajo promesa de que no se publicarían mientras ella viviera. La aseveración cuenta las impresiones del banquete presidencial al que asiste en enero de 1953, en conmemoración del centenario del natalicio de Martí:

Cuál no sería mi sorpresa al anunciar la llegada de María Mantilla. Cuando la vi por primera vez en persona y bastante cerca, me impresionó el parecido que tenía con Pepe Martí, mi esposo, ya fallecido.No podía creer que ese parecido físico guardara relación con Pepe. A medida que la veía conversar con los que la rodeaban me percataba que en sus ademanes, su sonrisa, su forma hasta de sentarse, aparte del parecido físico, como la cara, las manos, eran tan iguales a las de Pepe Martí, que no pude por menos que  convencerme que existía un parentesco entre ambos.[47]¨

[47] Nydia Sarabia: Op. cit., p. 96.

José Francisco Martí y Zayas-Bazán

José Francisco Martí y Zayas-Bazán y su esposa  María Teresa Bances  y Fernández Criado (¨Teté¨ Bances); poco antes de morir el primero. 

La joven María Mantilla y José Martí  respectivamente en su adolescencia y temprana juventud

 Dr. Ercilio Vento Canosa

Resultados del examen antropológico  comparativo  entre María Mantilla Miyares y José Martí y Pérez  para proceso de filiación llevado a cabo por el Doctor en Medicina y antropólogo Ercilio Vento Canosa.  

Otras fotos de María Mantilla 


María Mantilla se casó con César Julio Romero quien fuera Comandante  del Ejército Libertador y posteriormente empresario del azúca; tuvieron cuatro hijos, César Julio, Eduardo Salvador, María Teresa y Graciela. 




Fragmento de la carta de María Mantilla a su hijo  el actor César Romero,  diciéndole que ella es hija de José Martí y que su madre, Carmen Miyares, se lo había dicho; María Mantilla  no estaba senil cuando escribió  esa carta pues sólo tenía 54 años de edad. En la entrevista que le hizo Félix Lizaso  en 1953 en su visita a Cuba; entrevista que se encuentra en la revista Bohemia del 1 de febrero de  1953





María Mantilla siendo entrevistada por Félix Lizaso  para la revista Bohemia del 1 de febrero de 1953 (página 68 y suguientes) cuando visitó Cuba por las celebraciones por el centenario del nacimiento de José Martí. María Mantilla   asistió pese a que  aún no estaba totalmente restablecida  de una fractura de un tobillo y cierto descontrol en su diabetis.



Video sobre el actor César Romero donde en los primeros  minutos se habla de María Mantilla

Cesar Romero: In A Class By Himself (Documentary)





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