viernes, septiembre 25, 2026

Esteban Fernández -Roig: COMANDANTE “NINO“ DÍAZ.. El Comandante del Ejército Rebelde Higinio ¨Nino¨Díaz testimonia sobre algunos asesinatos de Raúl Castro Ruz en el II Frente Oriental Frank País

 Tomado de https://www.facebook.com/

COMANDANTE “NINO“ DÍAZ

Por Esteban Fernández -Roig

24 de septiembre, 2026

Yo detesté al Ejercito Rebelde en pleno, pero como toda regla tiene su excepción, fui buen amigo Higinio “Nino” Díaz.

El comandante «Nino» Díaz Ané nació en Guantánamo el 11 de enero de 1925. Y no fue castrista ni un solo día de su vida.

Las broncas con Raúl Castro en la Sierra Cristal fueron de apaga y vamos.. Nino le tiró 20 veces los pantalones a la China...

Las fricciones políticas con Raúl Castro y el Che Guevara se intensificaron tras instalada la tirania.

Ya en el mismo 1959 se integró a la oposición clandestina. A mediados de este año inicial, participó directamente en la fundación en Cuba del “Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR)” junto a figuras como Bebo Acosta, Manuel Artime y Rogelio González Corzo.

Al incrementarse la persecución del G-2 , Nino logró salir clandestinamente hacia el exilio en lugar de ser capturado.

Posteriormente, en 1961, sirvió como comandante del Batallón Especial de la Brigada 2506, rumbo a Oriente, donde participaron, entre otros Jorge Mas Canosa y Antonio Calatayud.

Les conté que fui él último en quedarme en el Buque Madre Venus del JURE, me recogió y me llevó para Miami Bebo Acosta.

(Higinio Díaz Ané, ¨Nino¨,  con el uniforme del Ejército norteamericano, pues después del fracaso de lo ocurrido con  la Brigada de Asalto 2506, en Bahía de Cochinos en abril de 1961, se unió, como lo hicieron muchos ex brigadistas,  al Ejército de los EE.UU.  con la esperanza que los EE:UU. con sus fuerzas militares regulares invadiría y liberaría a Cuba. Comentario aladido por el Bloguista de Baracutey Cubano) 

Le pregunté: “¿Y ahora qué va a pasar con el Venus?” Me respondió: “No, no te preocupes que quedará en buenas manos, el comandante Nino Díaz acaba de fundar el “Ejército de Liberación Cubano” y utilizará el Venus para continuar la lucha” . Y así lo hizo.

Respiré tranquilo y me uní a los legendarios capitanes del Escambray Vicente Méndez y Edel Montiel en la casa de Carlos Zarraga. Él trajo el Venus para Miami. Lo ayudamos a pintar, artillar y reparar la gloriosa motonave. 

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY  CUBANO

Cuba. Sobre algunos de los asesinatos de Raúl Castro Ruz en el II Frente Oriental Frank País testimoniados por Higinio ¨Nino¨ Díaz quien fuera Comandante del Ejército Rebelde perteneciente a dicho frente guerrillero

 


Páginas 66 y 67 del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano



Páginas 147 a la 151



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Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

y

https://cubastrategicstudies.com/

EL BATALLÓN ESPECIAL DE LA BRIGADA 2506

Por Pedro Roig Esq.

23 abril 2024

 ¿Por qué escribo sobre este tema? Recientemente amigos santiagueros, me sugirieron documentar una monografía sobre el Batallón Especial en el contexto estratégico de la Brigada 2506. De forma que les presento esta síntesis histórica con datos inéditos sobre la Operación Marte, nombre que la CIA le dió a la mission militar de nuestro batallón.

Han pasado 61 años desde que junto a queridos hermanos de lucha, integramos el Batallón Especial de la Brigada 2506, que tuvo como misión de combate, desembarcar por el sur de Oriente tres días antes de Bahía de Cochinos. El factor esencial del plan era la presencia del Grupo de Recepción para identificar, mediante contraseñas, la pequeña playa. Luego del desembarco serían los guías del batallón, hasta el campamento.

EL COMIENZO Y LA MISIÓN

El plan tenía como meta estratégica, desembarcar una fuerza de combate, por el diminuto surgidero del río Macambo, entre Guantánamo y Baracoa. El Batallón Especial incluía numerosos veteranos en acciones de guerrilla.  Al frente estaba el comandante Higinio “Nino” Díaz. El propósito era establecer en las montañas, bases de operaciones para hacer frecuentes ataques a objetivos de oportunidad como puentes, infraestructura ferroviaria y  sistema de energía eléctrica, creando confusión en los mandos enemigos tres días antes del desembarco principal por Bahía de Cochinos. Yo tuve el privilegio de formar parte  del Batallón Especial.

El Batallón Especial (para guerra de guerrilla) fue entrenado en el campamento Beauregard, instalación militar del ejército de los Estados Unidos en Louisiana. La base tiene una enorme extensión de tierra y fue utilizada en numerosas ocasiones durante las dos guerras mundiales, para ejercicios de grandes unidades de combate incluyendo tanques y artillería de alto calibre.

(¨hombres ranas¨ de la Brigada 2506)

El área reservada para preparar las unidades de exiliados cubanos estaba perfectamente aislada. Allí se entrenaron los “Hombres Ranas”, que con enorme riesgo, marcaron en medio de la noche, las playas por donde desembarcaron en Bahía de Cochinos, los batallones de la Brigada. También se entrenaron miembros de los grupos de infiltración, el Batallón Especial y hombres que fueron trasladados a Guatemala donde formaron parte del Quinto Batallón de la Brigada.

ENTRENAMIENTO

Para los que integramos el Batallón Especial de la Brigada, el punto de partida para la base de entrenamiento en Louisiana fue el aeropuerto de Opa-Locka en Miami.  El vuelo duró varias horas. En la base nos montaron en camiones militares que tenían la vista al exterior cerrada con lonas.  Después de un buen rato llegamos a lo que sería nuestra base de entrenamiento.  En el campamento tuve la enorme alegría de poder abrazar a queridos amigos de mi infancia y juventud en Santiago de Cuba.

Nos recibieron los instructores de la CIA, y nos acomodaron en las viejas instalaciones del campamento. El entrenamiento físico fue intenso, aplicado a fortalecer la resistencia muscular, el sistema cardiovascular, y la velocidad.  Claramente diseñado para pelear en las montañas como fuerza de guerrilla.

La tropa se entrenó en el manejo de varios tipos de armas, incontables y largas marchas, camuflaje de posiciones defensivas y tácticas de combate. El tiempo era limitado y los instructores se empeñaron en hacer un buen trabajo.  Uno de los entrenamientos más efectivos para preparar psicológicamente al batallón guerrillero fue arrastrarse una distancia de 100 metros, pasando por debajo de alambres de púa, colocados a un pie del suelo, con ametralladoras calibre 30 mm, disparando sobre la cabeza de la tropa, mientras hacían detonar en los alrededores cargas de explosivos para hacer el efecto de un violento combate.

El hecho de que la tropa estaba en su mayoría integrada por jóvenes estudiantes, profesionales y militares, contribuyó a acelerar el entrenamiento físico y adquirir los conocimientos y el manejo de las armas.  El batallón se estructuró en tres compañías de fusileros, una compañía de armas pesadas y una compañía de jefatura, más el grupo de recepción en Cuba.

JEFATURA

Jefe del Batallón: Higinio “Nino” Díaz

S1 – Jefe de Personal: Mariano Regalado Acosta

S2 – Jefe de Inteligencia: Rodrigo Portuondo Taquechel

S4 – Jefe de Logística: Ernesto Alomá Sabas

S5 – Jefe de Orden Cívico-Militar: Sergio Rojas Santamarina

Juez: Osvaldo Soto

Médico: Guillermo (Willy) Salazar Hernandez

Oficial Ejecutivo: Eduardo Fernandez Uriarte

JEFES DE COMPAÑÍAS

Compañía 1: Antonio Crespi Larralde

Compañía 2: Ramón Corona Villar

Compañía 3: Ramón Cubenas Conde.

Compañía de Armas: Emilio Posada Gómez

Integraban el vital grupo de recepción: Ramón Machado, Rodolfo Hernández Herrera (Seafury), José Betancourt López, Enrique Márquez Suárez, Pedro Lozano, Rubén C. Hernández y Félix Ruiz.

Más de un tercio de los miembros del batallón eran “santiagueros” con estrechos vínculos de amistad y familia.  Entre los que señalamos a Jorge Más Canosa, Antonio Calatayud, Jose A. Ortiz y yo, que juntos forjamos  fuertes vínculos de lucha por el resto de nuestras vidas.

INFORMACIÓN SOBRE LA CAPACIDAD MILITAR DEL ENEMIGO EN ORIENTE

De acuerdo con informes de inteligencia de la CIA, las fuerzas armadas enemigas, estaban a las órdenes de Raúl Castro, con su cuartel general en Palma Soriano.

AVIACIÓN

El aeropuerto Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, es el campo de aterrizaje principal en la zona. Este aeropuerto sirve de base para tres aviones de combate, incluyendo un T-33, dos C-47, un C-45, y dos helicópteros.

Patrullas regulares emprenden vuelo desde el Cabo Cruz (cerca de Niquero), dirigiéndose al Cabo Maisí, la vigilancia termina al anochecer.  No se han recibido informes de que tengan  capacidad  para vuelos nocturnos.

MARINA DE GUERRA

Santiago es el cuartel general para el distrito naval oriental.  Estaciones navales menores están situadas en Manzanillo, Caimanera, Baracoa, Gibara, y Puerto Padre.

Los buques normalmente estacionados en Santiago incluyen la fragata Antonio Maceo (F-302), los buques guardacostas GC-34 y GC-13, y las lanchas patrulleras.

FUERZAS TERRESTRES

La Fuerza Táctica de Combate de Oriente tiene 7,000 elementos en la provincia, integrados en 7 batallones de infantería, 2 de artillería, y 1 de tanques. Dos batallones de infantería están destacados en Guantánamo. El batallón de tanques queda en Palma Soriano.

LA MILICIA

Hay entre 40,000 y 80,000 milicianos en la provincia de Oriente dependiendo del grado de movilización y entrenamiento.

De ellos hay entre 5,000 y 10,000 milicianos en la zona de Guantánamo. Pequeñas unidades de la milicia local están destacadas entre el poblado de Imías al este del surgidero del río Macambo y San Antonio del Sur, al oeste.  Estos poblados se comunican por un estrecho camino que corre entre la costa y las montañas.

FUERZAS AMIGAS EN ORIENTE.

En las montañas entre Guantánamo-Mayarí y Baracoa se han identificado cuatro pequeños grupos de guerrillas (entre 50 y 100 hombres) muy activos en combates con fuerzas de la milicia de Castro pobremente entrenados.

Informes de jefes de la Resistencia en Oriente indican que el comandante “Nino” Díaz es muy respetado en la zona de Guantánamo, donde por muchos años su familia tuvo cafetales y “Nino” Diaz peleó en estas montañas en la lucha guerrillera contra Batista.

RUMBO A CUBA

Al atardecer del día 11 de abril, se nos informó que había llegado la hora y que saldríamos esa noche para embarcar rumbo a Cuba.  Emoción y alegría se dejó ver en el grupo que promediaba 24 años de edad. Se nos dió una deliciosa cena.  Armando Ramos Serrano, con su chispa oportuna comentó: “Espero que se repita”. Jorge Más Canosa, Osvaldo Soto, Dionisio Suárez y Antonio “Tony” Calatayud improvisaron palabras cargadas de emoción patriótica.

Camiones cerrados con lona, nos llevaron a la pista junto a los aviones que volaron a la base naval de Cayo Hueso y directo al muelle donde alrededor de la media noche embarcamos en el Santa Ana.   Un oficial naval escribe en su Diario abordo: “Abril 12 – 1 AM. La tropa se instala en la bodega de proa, los hombres lucen cansados del viaje del campo de entrenamiento al barco pero alegres y confiados… A las 3 PM la tropa hizo prácticas de tiro de fusil y ametralladora”.

En los primeros días con agua y alimentos disponibles, se hacían ejercicios y algunos optimistas trataban de correr por la cubierta. Luego de 60 años recuerdo en esas encomiables faenas a “Guille” Fernández Mascaró, “Raulin” Gramatges, José  “Pepín” Mustelier, Pepín Bacardí, Paco Torres de Navarra, “Willy” Salazar, Gustavo Carol, Alfredo Oliva, Alberto de Cárdenas y Oscar Mestre.

PLAN DE DESEMBARCO Y EL GRUPO DE RECEPCIÓN

El reporte de la CIA señala: Aproximadamente a 5 millas al oeste del pueblo de Baitiquirí (060545) se encuentran 11 hombres bastante bien armados que penetrarán la zona del surgidero de Macambo (201569) y erigirán obstrucciones en las carreteras en los puntos (183584) y (222573) antes del desembarco del Batallón, deteniendo de esta forma todo el tráfico.

El grupo mantiene comunicaciones radiotelegráficas con la Base de Apoyo de Retaguardia y otros grupos en la zona. Cuando se haya realizado el desembarco los hombres del grupo de recepción servirán de guías y dirigirán al Batallón desde la playa de desembarco a las colinas al norte de la misma, en donde el Batallón puede establecer su Cuartel General inicialmente.

El 9 de abril el grupo de recepción sufrió un grave accidente con explosivos y su jefe se debatía entre la vida y la muerte en un hospital en la Base Naval de Guantánamo.

CONTRASEÑAS  VISUALES ASIGNADAS POR LA CIA

Desde la Playa.    Entre las horas 2200R y 2400R del 14 de abril, el Grupo de Recepción emitirá la siguiente contraseña o bien con una linterna eléctrica de bolsillo o con una lámpara de petróleo cada 15 minutos: GUIÓN  PUNTO  GUIÓN. El guión será de 3 segundos de duración y el punto de un segundo.

Desde el Navío: Se acusa recepción de esta contraseña consistiendo de un GUIÓN emitido por una linterna eléctrica de bolsillo en el puente de navío. El GUIÓN será de 3 segundos de duración.

Si la operación falla el 14 de abril debido al mal tiempo o por falta de presencia por parte del destacamento de recepción en tierra, se realizará la operación nuevamente en la noche del 15 de abril. En el caso que la operación aborte el 15 de abril la Nave procederá a una posición pre-designada, el navío se comunicará con la base de apoyo de retaguardia y aguardará instrucciones.

OBSERVACIÓN: Cada lancha remolca dos balsas en cada viaje entre la playa y el navío, y viceversa. Las lanchas “Power Kat” con motores silenciosos.: la idea era hacer el menor ruido posible para no alertar al enemigo.

LA NOCHE DEL 14 DE ABRIL

Al atardecer del día señalado para el desembarco, el Santa Ana se aproxima a la costa. A las 8 pm se sitúa en el punto indicado para iniciar la operación. Pero el Grupo de Recepción estaba herido y fuera de combate. En el Santa Ana nadie fue informado que no habría recepción.

Por lo tanto las contraseñas acordadas no fueron recibidas. Ante esta difícil situación, Renato Díaz, jefe naval de la operación, “Nino” Díaz, y los Jefes de Compañía deciden buscar el surgidero del río Macambo en las pequeñas lanchas a bordo.

En la Santa Ana, la tropa ocupó las áreas asignadas en cubierta para facilitar el momento de abordar las pequeñas lanchas  y las balsas. De repente se escuchó  un enorme y prolongado  ruido. Provenía de la grúa de abordo  que levantaba la lancha para colocarla junto al Santa Ana. El estruendo  estremeció el silencio de la noche.

“Sandy” Rousseau, el más joven del batallón y ayudante del mortero de 60mm, con su natural picardía dijo: “Señores, creo que despertamos a medio Guantánamo”, a lo que Roberto del Rosal, operador del mortero, con sabia precisión dijo: “Pero por Dios, ¿no lo pudieron engrasar?”.

Así las cosas, una lancha con motor silencioso salió a buscar la desembocadura del pequeño río. Motivados por la urgencia de encontrar el sitio, otra lancha se incorporó a la búsqueda. Los hombres de las lanchas hicieron un extraordinario esfuerzo, pero sin señales de tierra la misión fue infructuosa.

El Diario de abordo señala; “Por fin a las 12:20AM regresa una de las lanchas que ha recorrido más de 2 kms de costa del este y oeste y no han encontrado la playa, solo hay acantilados en todo el litoral.  Cinco minutos más tarde regresa la otra lancha.  Tampoco había encontrado la playa”.  Se decidió alejarse de la costa y regresar la noche del 15, para encontrar el surgidero del río y desembarcar la tropa.

Tomando rumbo sur, Renato Díaz ordenó subir las lanchas y las balsas que estaban amarradas al costado de la nave.  En el proceso se zafaron 2 balsas que no se pudieron recoger. Durante la larga espera la tropa demostró sólida moral y disciplina.

El Diario de abordo dice: “La tropa está rendida de sueños por tres días de navegación, confinada a la bodega, mal alimentada y con mucho sueño”.  A las 9AM el Padre José González Rubio, capellán del Batallón, ofreció una misa. A las 2:45, “Nino” Diaz desde el Puente de mando, anuncia que al amanecer del día 15, aviones de la Fuerza Aérea de Liberación, habían bombardeado los aeropuertos de Santiago de Cuba, San Antonio y Columbia.  El entusiasmo de la tropa y los marineros fue extraordinario.

LA NOCHE DEL 15 DE ABRIL

Continúa el Diario de abordo: “A las 2:55 pm (dia 15) se escucha a un vigía que grita “Avión a popa”.  Era un avión de reconocimiento, voló muy bajo. Era el avión No 208 de la F.A.R que pudo haberlo visto todo pero no hubo reacción del enemigo. Al menos no lo supimos nosotros.” Nino Díaz y los jefes de  Compañías dan la orden de desembarcar  la noche del 15. “Nino” que es un  patriota tenaz y valiente, se muestra  activo en su puesto de mando, mientras “Moncito” Corona, recorre la cubierta alentando a todos con su sereno coraje.  Sus raíces mambisas tomaron presencia en aquel llamado de heroísmo para la desigual pelea.

El batallón sabía que se había perdido  el factor sorpresa, que el enemigo nos estaría esperando. Nadie dudaba del enorme peligro. Los más experimentados aconsejaban llevar en las mochilas lo esencial: peines de balas, comida seca y agua.  Alrededor de las 7 pm, con las armas  de combate, fuimos a las áreas designadas para desplazarnos a las lanchas de desembarco. El Batallón estaba listo. Aquella noche de  trepidante incertidumbre sentimos  el infinito orgullo de ser soldados de la libertad y en compañía de  entrañables amigos, enfrentar  la insondable cita con el destino.  

Diario de abordo: “6:30 p.m. Ya estamos cerca de nuestro punto. Tenemos la impresión de que habrá buques de guerra comunistas esperándonos.

“Por fin a las 9:45 p.m., se arrió una lancha con Moreno al frente de la patrulla de reconocimiento.  A bordo va Maximino Torres, el último alcalde de Santiago de Cuba, quien tiene más de 15 años de experiencia de navegación en las costas de Oriente. El barco está a 8 millas de la costa.

“A las 10:35 p.m., recibimos el primer mensaje de la lancha que informó la presencia de un guardacosta de Castro. Moreno maniobra y lo evade. A las 11:00 p.m. Moreno nos dice que al acercarse a tierra la corriente lo tiró contra el coral y rompió la propela. A las 12:00 salió la otra lancha en busca de la playa y la lancha de Moreno.

“La segunda lancha llegó a la orilla (del Macambo), informando que habían visto perfectamente el movimiento de tropas enemigas en la zona de desembarco. De regreso, se encuentra con la lancha de Moreno, que remolca hasta la Santa Ana.

“Ante el inminente peligro “Nino” Díaz y el Capitán Renato Diaz deciden alejarse mar afuera.. A la 1:30 am (16 de Abril) salimos del lugar con rumbo Sur”. Al amanecer se da la impresión de que regresamos a Cayo Hueso.

Es obvio que la Jefatura de Retaguardia de la CIA no tenía un plan alterno para el Batallón Especial y que este desembarco, desde que fue concebido, no era viable.  En primer término el río Macambo era un pésimo sitio para una operación anfibia y el  gravísimo accidente con la explosión de una caja de detonadores, que hirió a los miembros del Grupo de Recepción incluyendo a su jefe Ramón Machado, ocurrió el 9 de abril, cuando el batallón aún estaba en la base de entrenamiento. ¿Por qué después del accidente, con  bajísimo margen de éxito, no se canceló el desembarco?

El excelente investigador histórico, Vicente Blanco Capote, veterano de la Brigada 2506,  me facilitó una entrevista con Ramón Machado, que además disfruta, con  sus 80 años (como casi todos los que quedamos en pié) de una prodigiosa memoria y capacidad de análisis.

Machado, que estuvo entre la vida y la muerte, me precisó la gravedad del accidente y lo muy difícil que sería el desembarco por el pequeño surgidero del río  Macambo. El valeroso combatiente  publicó un libro titulado “Cuba: My (twice) Betrayed Generation”, con documentos sobre este y otros temas sobre la heroica generación que enfrentó la tiranía marxista-leninista de Fidel Castro.

Al amanecer del 17 de abril se ordenó al Santa Ana, regresar al Sur de Cuba.  El Diario de abordo dice: “Ya habíamos navegado muchas horas  hacía Stock Island (Cayo Hueso) y nos encontramos bastante al norte de la provincia de Oriente,”

¿Por qué este cambio de 180 grados,  navegando de nuevo por donde habíamos estado unas horas antes? Esta sería la tercera vez que pasamos frente a Baracoa y a la Punta de Maisí.  En  realidad había un extendido  y profundo descontento en la tropa. Más tarde oímos por radio la noticia de un desembarco por la costa del sur de Cuba que resultó ser la Bahía de Cochinos.

¿UN VIEJO BARCO CON SUERTE?

Cerca de Guantánamo, un DC3 de la FAR, se nos acerca y muy próximo al Santa Ana, nos da dos vueltas y se aleja rumbo Oeste. Se sabe que Raúl Castro ordenó al T33 que sobrevivió en Santiago de Cuba  al ataque aéreo de abril 15, para que destruyera al barco identificado como enemigo. A los pocos minutos el T 33 estalló en pleno vuelo, pereciendo su piloto Orestes Acosta. ¿Por qué el avión destinado a destruirnos, repleto de explosivos, se desintegró en el mar? El régimen lo atribuye a fallas mecánicas. Lo cierto es que la Santa Ana comenzaba a dar señales de ser un viejo barco  con suerte.

El Diario de abordo del día 18 dice: “A la 1:29  de la tarde  nos acercamos a varios buques que navegan en un convoy”. Pensamos equivocadamente, que era una segunda expedición que se dirigia a Cuba. En efecto eran los barcos de transporte, Caribe y Atlántico, que habían recibido órdenes de abandonar Bahía de Cochinos. (adónde nunca regresaron). En el área navegaba el Blagar (LCI), buque artillado de la brigada, al mando de mi viejo amigo, el capitán Juan Cosculluela.

En ese momento nos dimos cuenta que se había creado una peligrosa crisis de identidad. ¿Quiénes eran esos hombres armados, con uniforme verde olivo que se aproximaban a los barcos de transporte?  El Blagar se nos acercó con actitud hostil. El LCI, Barbara J, nos había visto minutos antes y reportado la presencia de un navío desconocido en el área. Los mandos de Retaguardia no habían informado que el Santa Ana, repleto de armas y explosivos tenía órdenes de ir a Girón. La confusión se tornó muy peligrosa.  Minutos antes de un posible desenlace trágico, miembros de la tripulación del Blagar, reconocieron a marineros y amigos en la Santa Ana.

Así fue como, gracias a un golpe de suerte, otro problema, que pudo haber sido fatal, quedó resuelto. Esa noche una barcaza nos pudo dar petróleo, agua y alimentos (incluyendo docenas de latas de ravioli). También nos informaron que la aviación de Castro tenía absoluto control del espacio aéreo sobre Bahía de Cochinos. El desastre de la invasión era inevitable.

En nuestra tropa el daño emocional fue desbastador. Estrechos vínculos de familia y amistad nos unen con los que luchaban y morían traicionados. Aquella fue una noche infinitamente dolorosa y triste. Tres días después, el 22 de abril, nos transbordan a dos destructores de la marina de EE.UU. Noventa hombres a bordo del 931 y sesenta y ocho a borde del 757. Nos llevaron a la Base Naval de Vieques en Puerto Rico desde donde, días después, regresamos a Miami en aviones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Fin de la historia.


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Fotos de Nino Díaz




El Santa Ana, barco donde  se embarcó el Batallón Especial de la Brigada de Asalto 2506; batallón cuyo jefe era Higinio “Nino” Díaz



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jueves, abril 03, 2025

Recordando a la periodista independiente, hoy fallecida, Tania Díaz Castro cuando escribió viviendo en Cuba sobre una : de las historias más ocultas de la dictadura Castrista : Los bandidos y traficantes que ayudaron a Fidel Castro a llegar al poder

 Una de las historias más ocultas de la dictadura: Los bandidos y traficantes que ayudaron a Fidel Castro a llegar al poder

(En la fotode izquierda a derecha:  Guillermo García, Ernesto ¨Che¨Guevara, Universo Sánchez, Raúl Castro, Fidel Castro, Crescencio Pérez, ¿Ciro Redondo?  y Juam Almeida Bosque)

Por Tania Díaz Castro                     

Julio 21, 2017

LA HABANA, Cuba.- Una de las historias más ocultas de la dictadura castrista es la participación que tuvieron numerosos bandidos en las guerrillas comandadas por Fidel y Raúl Castro, durante los años 1957 y 1958.

Crescencio Pérez Montano fue uno de ellos. Su historia verdadera ha sido borrada de la Revolución Cubana.

Está más que claro que Fidel Castro siempre ha mentido en relación a cómo se formó el Ejército Rebelde del Movimiento 26 de Julio. Vamos por pasos: La Sierra Maestra era, desde mucho antes de su llegada, el mejor refugio para bandidos y criminales.

En diciembre de 1956, luego del rotundo fracaso del desembarco del yate Granma en las costas orientales, muertos muchos de sus 82 expedicionarios y disperso el pequeño grupo de sobrevivientes, se fundó una guerrilla gracias a Crescencio Pérez. El propio comandante Faustino Pérez dijo que sin la ayuda de ese hombre de unos sesenta años, ninguno de ellos hubiera sobrevivido al hambre. Tanto fue así que un día escribió el Che: “Cogimos diez mil cabezas de ganado y dijimos a comer”.

Crescencio aparece en los primeros documentos de la enciclopedia Ecured: “Una figura de prestigio como viejo luchador contra la Guardia Rural desde Machado, querido por unos y temido por otros y presentado por Celia Sánchez a Fidel, unos días después del desembarco del Granma”.

Pero, ¿y qué más? ¿Qué ocurrió que su nombre desaparece del mapa, Raúl Castro no lo menciona y mucho menos Fidel en sus repetidos discursos durante más de medio siglo?

Gracias a la célebre investigación del historiador británico Hugh Thomas, sabemos la verdad sobre este famoso bandido, tan parecido a Pancho Villa y a Augusto César Sandino.

Acusado de asesinato, Crescencio era dueño del monopolio de la producción y venta de marihuana en la Sierra Maestra, tenía ochenta hijos ilegítimos y bajo su mando tenía a cien campesinos, prófugos de la justicia.

Pero muy conocedor de la zona, fue él y dos de sus hijos, Sergio e Ignacio, quienes pudieron dar con los expedicionarios perdidos y llevarlos hasta Fidel.

Los que escribieron después sobre cuántos eran los sobrevivientes, nunca se pusieron de acuerdo. El 4 de enero de 1959, Camilo dijo que eran ocho; Ameijeiras que eran nueve; el Che diecisiete, aunque luego dijera quince. Pero Fidel y Raúl Castro aseguraron que eran doce, cifra que se mantiene hasta hoy, seguramente en alusión a los apóstoles de Cristo o a los hombres de Carlos Manuel de Céspedes. Así se fundó el Ejército del Movimiento 26 de Julio. Y Fidel nombró entonces a Crescencio Fundador de la Revolución Cubana, tal como aparece en viejos documentos de esa gesta histórica.

Juntos los sobrevivientes, Crescencio le propuso a Fidel poner a sus campesinos bajo sus órdenes. Es curioso que el líder máximo, necesitado de hombres, sólo aceptara a unos veinte, alegando que no todos estaban armados. En la entrevista de cien horas que tuvo con Ignacio Ramonet, sólo dijo que “numerosos campesinos se habían sumado a la guerrilla”, pero sin aclarar que eran los bandidos de Crescencio. Ni siquiera menciona que le dio al nuevo amigo grados de comandante.

Esa es la razón por lo que la historia de Crescencio hoy es silenciada por la prensa nacional y por los historiadores oficialistas.

El Che Guevara, por aquellos meses, admitió, refiriéndose a ellos, que les faltaba “un espíritu forjado en la lucha, una conciencia ideológica clara”: Algunos de los hombres de Crescencio, que habían luchado en Alegría del Pío, “después huyeron como conejos”, según testimonio del Comandante Guillermo García. ¿Sería por eso que Fidel los reunió a todos para decirles: “La insubordinación, la deserción y el derrotismo, se castigaría con el paredón”?

Otro de aquellos bandidos, Eutimio Guerra, fue fusilado poco después como traidor.

El 17 de febrero llegó Herbert Matthews a la Sierra Maestra para entrevistar a Fidel. Decenas de hombres desfilaron con Raúl ante los ojos del periodista, rápidamente y a una distancia prudencial, en la penumbra de los matorrales. Eran los bandidos de Crescencio.

Este hecho hoy nos obliga a pensar que se hizo así para que no pudieran ser descubiertos en las fotos como prófugos de la Justicia y no lo que han declarado Fidel y Raúl, que fue para dar la impresión de que ya se tenía un Ejército.

Así comenzó la historia.

Crescencio, según Ecured, murió en 1986. Fue enterrado en el cementerio de Jiguaní. Durante sus casi treinta años de vida en La Habana, seguramente entre comandantes y generales, nada se sabe.

Habría que preguntarle a Raúl.

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FOTOS  DE TANIA DÍAZ CASTRO 


Tania junto a José Lezama Lima


Tania Díaz Castro cuando era periodista oficialista

Tania en dos etapas de su vida

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

El Comandante Higinio “Nino” Díaz, quien fuera Jefe del Batallón Especial de la Brigada 2506, testimonia sobre algunos de los asesinatos de Raúl Castro Ruz en el II Frente Oriental Frank País; a los que llamó bandidos.



Páginas del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano



Páginas 147 a la 151





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sábado, abril 18, 2020

Arnaldo M. Fernández sobre varias misiones llevadas a cabo por el Comandante Higinio “Nino” Díaz al que Raúl Castro había querido fusilar en el II Frente Oriental Frank País al Nino Díaz oponerse a los asesinatos que Raúl Castro cometía contra aquellos alzados que Raúl Castro llamaba bandidos y bandoleros por no someterse a su mando en la lucha contra el gobierno de Batista



Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

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Desde su planificación por la administración Eisenhower, esta operación se concibió como encubierta y sujeta al principio de denegación plausible de toda participación de Estados Unidos
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Por Arnaldo M. Fernández
Broward
17/04/2020

El 16 de abril de 1961, una fuerza expedicionaria de 160 hombres al mando de Higinio “Nino” Díaz [AMNORM-1 para la CIA] enrumbó definitivamente hacia Bahía de Cochinos, tras haber desistido del desembarco de distracción (Operación Marte) por Mocambo, a casi 50 km de Guantánamo, como parte del plan de invasión (Operación Zapata) pergeñado por la CIA. El barco madre Santa Ana llegaría tarde al teatro de operaciones y recibió entonces la orden de retirarse a Islas Vieques (Puerto Rico). Las malas lenguas del exilio darían a esta peripecia anticastrista el motete de “Bojeo a Cuba”.

Misión imposible

Nino Díaz había sufrido ya la amarga experiencia de otro embarque de la CIA en desembarco por la costa sur de Oriente. El 2 de octubre de 1960 salió de Florida (FL) en “un yate nuevo, como de 55 pies de eslora, blanco como un coco”, que debía llevarlo a la playa Río Escondido pero lo dejó en Playa Berraco. La presencia de milicianos allí forzó a desembarcar en balsa de goma —entre arrecifes— un kilómetro más al oeste [1].

(Higinio ¨Nino¨ Díaz como Comandante del Ejército Rebelde)

Esta vez destructores de la Armada de USA se habían estacionado costa afuera, cerca de la base naval de Guantánamo, para dar impresión de flota invasora. A cuatro millas del litoral, una lancha rápida se despegó del Santa Ana para acercarse en misión nocturna de reconocimiento. De aquella salió silenciosamente una balsa de goma con los exploradores, quienes detectaron luces y actividad indicadoras de presencia militar.

Nino Díaz sugirió cancelar el desembarco, pero el liaison de la CIA, un tal Curly Sánchez, insistió en posponer la acción para la noche siguiente. Esa noche se rompió la lancha intermedia, al chocar la propela con arrecifes, y otra de motor tuvo que recoger a los exploradores. En medio de la situación, ellos observaron y escucharon el ajetreo de camiones y jeeps: las fuerzas de Castro estaban esperando. Nino Díaz dio entonces la orden de “¡Al carajo albañiles, que se acabó la mezcla!” El único que rezongó fue Sánchez, quien no tenía que desembarcar.

Desde octubre de 1960 Castro venía denunciando los preparativos de invasión en Guatemala y para abril de 1961 tenía montadas defensas en lugares propicios al desembarco. Por la zona de la Operación Marte aguardaba el comandante Eddy Suñol con batallón de infantería reforzado con cañones antitanques y ametralladoras antiaéreas, más 400 milicianos. Al recibir el parte de haberse avistado el Santa Ana, Raúl Castro mandó a Suñol a emplazar una batería antiaérea en la costa y esperara a que los invasores pisaran tierra para barrerlos con las “cuatro bocas”.

¿Qué misión era aquella?

Desde el 12 de febrero de 1961, la fuerza expedicionaria de Nino Díaz venía preparándose en el depósito de municiones de Algiers/Belle Chasse, cerca de Nueva Orleans (LA), habilitado por la CIA como campo de entrenamiento [JMMOVE]. Entre los instructores había desde “un alemán [hasta] un filipino que daba las clases de explosivos” [2]. El 9 de abril, el presidente del Consejo Revolucionario Cubano, José Miró Cardona [AMBUD-1], recibió en Nueva York informe por teléfono del jefe sobre el alto espíritu combativo de la tropa.

Nino Díaz reportó también que tenía sólo tres bajas por enfermedad, pero en su informe a la Comisión Rockefeller (1975) la Oficina de Seguridad de la CIA puntualizó que por incapacidad y/o renuencia tres reclutas habían sido transferidos el 9 de abril de JMMOVE a Port Sulphur (LA) y guardaron prisión hasta el 20 de abril para evitar que se filtrara información [3].

(Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano. Libro escrito con una perspectiva de medio siglo, uno de los protagonistas de la lucha por la libertad, la dignidad y los derechos humanos del esclavizado pueblo cubano, el comandante Nino Diaz hace un recuento de su participacion en este proceso historico.... Imágenes y comentario  añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano) 

La Operación Marte consistía en hacer ruido en Oriente para que Castro trasladara fuerzas y sorprenderlo por Bahía de Cochinos. Sólo que tal misión diversionista no tenía por qué concitar movilización adicional, pues Castro tenía fuerzas suficientes en Oriente para enfrentar incluso la invasión principal. El detalle de que la tropa de Nino Díaz vestía uniforme verde olivo da pie a pensar que la misión verdadera consistía en atacar la base naval de Guantánamo y justificar así la intervención militar directa de USA [4].

Entretanto

Aquel domingo 16 de abril, Castro aprovechó los funerales de las víctimas de los bombardeos a tres aeropuertos el día anterior para declarar algo tan consabido como que su revolución era socialista. El G-2 y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) se engolfaron en detener a toda persona que oliera a contrarrevolucionario. Así quedó desarticulada la Operación Generosa, urdida por la CIA para levantar quinta columna contra Castro al filo de la invasión.

A las 9:30 p.m., la CIA se enteró de que los ataques aéreos previstos para la mañana siguiente no podrían realizarse antes de que la Brigada de Asalto 2506 asegurara la pista de aterrizaje de Girón. Los jefazos Richard Bissell y Charles Cabell protestaron ante el Secretario de Estado, Dean Rusk, quien había dado tal recomendación al presidente [5]. Tras afirmar que este había aceptado, Rusk propuso a Bissell y Cabel hablar directamente con JFK. Ambos declinaron hacerlo por considerar que la suerte estaba echada.

Coda

A eso de las 11:45 de la noche, el jefe de los milicianos apostados en Playa Girón, Mariano Mustelier, vio unas luces en el mar que atribuyó a pescadores extraviados. Procedió a apagar y encender las luces de su jeep para guiarlos y recibió como respuesta la ráfaga que disparó el hombre-rana Eduardo Zayas-Bazán para principiar la batalla de Girón. Mustelier salió espantado gritando: “Llegaron los americanos”.

Notas

[1] En esta misión Nino Díaz supo arreglárselas para llegar a Santiago de Cuba y esconderse en el Asilo San José, frente a la casa del arzobispo Enrique Pérez Serantes, quien esperaba visita de Raúl Castro. Nino Díaz esperó también para arrancársela a Raúl, pero pasaron tres semanas sin que apareciera y tuvo que retirarse. Tras peripecias como romper el cerco en un cafetal gracias a un aguacero tempestuoso, Nino Díaz consiguió escapar a la base naval de Guantánamo. Siguió en auto al ómnibus de los trabajadores y burlaría la posta cubiche sobrepasando como una salación al ómnibus por la izquierda. Nino Díaz había estado bajo el mando de Raúl Castro en el II Frente Oriental contra Batista, pero allí mismo se reviró y luego de arreglárselas para escapar a USA fue reclutado por la CIA.
[2] Declaración al G-2 de Enrique Fernández Ruiz de la Torre, alias Pedrito, capturado en Pinar del Río el 6 de diciembre de 1963. Cf.: Frasquieri, Manuel Hevia y Andrés Zaldivar Diéguez, Girón, preludio de la invasión, el rostro oculto de la CIA, Editora Política (2006), Nota 84.
[3] Número de Registro 157-10011-10069 (NARA).
[4] Vid.: Hinckle, Warren y William Turner, Deadly Secrets, Basic Books (1993), 84 s. En alta mar la fuerza de Nino Díaz sería confundida como fuerza de Castro por los barcos de la Brigada 2506 que se retiraban de Girón.
[5] Desde su planificación por la administración Eisenhower, esta operación se concibió como encubierta y sujeta al principio de denegación plausible de toda participación de USA. De ahí que los bombardeos del 15 de abril se atribuyeran —ante la ONU y la opinión pública— a pilotos desertores de la fuerza aérea castrista. Otro bombardeo el 17 desmentía a Washington y desacreditaba todavía más la operación encubierta.


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Páginas 66 y 67 del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano


Páginas 147 a la 151



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