martes, septiembre 09, 2025

Roberto Álvarez Quiñones sobre Cuba antes y después de 1959: del octavo mayor salario mundial al más bajo

 

Cuba: del octavo mayor salario mundial al más bajo

*******

El régimen de Raúl Castro informó jubiloso hace unos días que el salario medio en Cuba subió en el primer semestre de este año.

*******

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

05 Sep 2025

El régimen de Raúl Castro informó jubiloso hace unos días, a través de su Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), que el salario medio en Cuba subió en el primer semestre de 2025 a 6.649 pesos mensuales, 935 pesos más que en igual periodo en 2024.

Lo que no dijo la ONEI fue que todo indica que el salario medio en Cuba sigue siendo el más bajo del mundo. Un estudio publicado recientemente por Food Monitor Program reveló que una dieta poco saludable para un adulto en La Habana cuesta 20.867 pesos mensuales.

Se necesitan tres salarios promedio completos para apenas alimentarse con una dieta tan deficiente que implica la desnutrición de la persona. Y, ojo, que economistas cubanos muestran que solo para alimentarse (y muy mal) en Cuba se necesitan entre cinco y seis salarios promedio.

Al grano, hurgando entre estadísticas detecté que el actual salario promedio en Cuba parece ser el más bajo del mundo. Y lo mismo tomando al dólar estadounidense como referencia monetaria, que con base en la relación salario-precio-costo de la vida. Hoy me detendré en los salarios según su denominación en dólares, la forma expedita para comparar sueldos y su diferencia entre países.

El régimen roba a cada trabajador parte de su salario

Pero antes quiero destacar un detallito nunca abordado por los académicos marxistas. Una ironía que se produce al aplicarse en la práctica la doctrina anticapitalista expuesta por Marx en El Capital.

Resulta que el Estado socialista, dueño de los medios de producción, además de apropiarse de la plusvalía creada en lo que Marx llama "plustrabajo", y "tiempo de trabajo adicional" (el tiempo no pagado que el obrero trabaja más allá del que necesita para reproducir el valor de su propia fuerza de trabajo), también se queda con buena parte del valor creado por el obrero en su "tiempo de trabajo necesario" para mantenerse a sí mismo y a su familia, y que debe recibir íntegramente en forma de salario.

A la luz del propio marxismo eso es robo de salario. Porque es falso que el Estado revierte íntegramente el dinero succionado al salario del trabajador en servicios sociales y otros beneficios. Que les pregunten a los cubanos.

Y a propósito enmiendo una célebre frase de Fidel Castro: "Esta revolución de los humildes, por los humildes, para…", y agrego en este punto  "para el disfrute de los vividores que los explotamos". Porque eso fue lo que quiso decir el Embaucador en Jefe el 16 de abril de 1961 cuando reconoció formalmente el carácter comunista de su dictadura, y terminó su frase con "para los humildes".  

Eso explica por qué GAESA tiene hoy acumulada una escandalosa fortuna de 18.000 millones de dólares en cuentas bancarias privadas, y por qué la oligarquía dictatorial vive a todo dar.

Cuba ocupaba el octavo lugar entre los mayores salarios del orbe

En el tema salarial primero hay que refrescar un poco la memoria, porque no es lo mismo hablar de salarios miserables en un país muy pobre del África Subsahariana que en Cuba, donde antes del castrismo se pagaban los más altos salarios de América Latina, y se registraba un ingreso per cápita superior al de varios países de Europa Occidental.

El peso cubano, creado en 1914, desde entonces estuvo a la par con el dólar estadounidense hasta 1958. Peso y dólar eran convertibles mutuamente al instante a razón de 1x1. Quien tenía cinco pesos en el bolsillo, tenía cinco dólares. El peso jamás se devaluó frente al dólar, como sucedía con las restantes monedas latinoamericanas.

Para los salarios prerrevolucionarios me remito a las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En 1958 los trabajadores industriales cubanos ganaban 6.00 dólares-pesos diarios por jornada de ocho horas. Era ese el octavo salario más alto del mundo, solo detrás de EEUU (16.80 dólares), Canadá (11.73), Suecia (8.10), Suiza (8.00), Nueva Zelanda (6.72), Dinamarca (6.46) y Noruega (6.10).

Y un obrero agrícola cubano ganaba tres dólares diarios, el séptimo más alto salario agropecuario del mundo luego de Canadá (7.18 dólares), Nueva Zelanda (6.72), Australia (6.61), EEUU (6.80), Suecia (5.47), y Noruega (4.38), como también está registrado en la OIT.

Es decir, un obrero industrial cubano hace 67 años ganaba 130 dólares mensuales (resultado de multiplicar 30 dólares semanales por 52 y luego dividir entre los 12 meses). Y el obrero agrícola, 65 dólares mensuales.

Ah, y un dólar de 1958 equivalía a 11.10 dólares de 2025, según el sitio web eldineroeneltiempo. En 1958 el abuelo obrero Juan ganaba 1.443 dólares mensuales de hoy. Su nieto, Pedro, dos tercios de siglo después gana 16.21 dólares mensuales.  Y ese salario de Pedro equivale al 55% del ingreso personal más bajo del mundo, que según el Banco Mundial (BM) es el de Sudán del Sur con 29.20 dólares mensuales.

Los obreros de Bolivia ganan 22 veces más que los cubanos

Tomemos el salario medio de 6.649 pesos reportado por la ONEI. Como el 31 de agosto de 2025 la tasa cambiaria era de 410 pesos por un dólar en el mercado informal, el sueldo medio hoy en Cuba es de 16.21 dólares al mes.  Con el euro es peor, el 31 de agosto se cotizaba a 455 euros por peso. Es decir, Pedro gana 14.61 euros mensuales.

El colmo es que en Haití el salario medio oscila entre 82 y 171 dólares mensuales, según sea la fuente que lo reporte. En cualquier caso, supera al de Cuba.

En el resto de América Latina, de acuerdo con el Banco Mundial, en 2024 los salarios promedio más bajos se pagaron en Bolivia (390 dólares mensuales), Paraguay (325), Nicaragua (264), Honduras (216) y Venezuela (167). Los mayores salarios correspondieron a Uruguay (1.096 dólares mensuales), Argentina (1.023), Costa Rica (1.018) y México (720)

Un trabajador en Bolivia, país que el Che Guevara no logró liberar del capitalismo, gana 22 veces más que su colega cubano ya "liberado". El trabajador boliviano tampoco sufre hambre o apagones. Y puede elegir a presidentes de derecha, como va a ocurrir en octubre próximo en la segunda vuelta electoral boliviana.

La tapa al pomo es que, según el Banco Mundial, en los países más pobres de África subsahariana los salarios promedio más bajos superan a los de Cuba: en Malawi es de 48 dólares mensuales, República Democrática del Congo (47), Mozambique (40), en Madagascar (36).

Un trabajador en Burundi gana mucho más que su colega cubano

Por su parte, estadísticas del sitio Paylab muestran a Etiopía con el más bajo salario del orbe, con 63.98 dólares. La firma especializada Statista señala que el más bajo es el de Ruanda, con 149.27 dólares. Datos Mundial afirma que el salario más bajo es el de Burundi, 190 dólares mensuales. Y TCW Global dice que el salario más bajo del mundo es de 62.40 dólares, en la República Centroafricana.

¿Y Corea del Norte? Atando cabos sueltos, los expertos estiman que el sueldo promedio que paga el monarca Kim-Jong-il es de unos 166 dólares mensuales. Pero aun suponiendo que sea menor, seguramente sería superior al que paga su homólogo Raúl Castro en Cuba.

Como es lógico, los datos sobre salarios varían según la fuente y la metodología empleada para obtenerlos. Son cifras dinámicas que cambian constantemente según la tasa de inflación, el desempeño de la economía de cada país y otros factores.

Pero en el caso de Cuba no importan las diferencias metodológicas. Es demasiado ancha la brecha que separa a los salarios en Cuba de los del resto del planeta.

Se advierte que los vividores explotadores de "los humildes" transformaron a un país vanguardia en materia salarial en otro que paga salarios de hambre.

Ah, ya se me olvidaba, pregúntesele a los militantes de izquierda que siguen apoyando a la "revolución cubana" si están dispuestos a vivir y hacer propaganda política con un salario mensual de 16.21 dólares mensuales.

Y repito, esto ha sido solo un somero vistazo a los salarios en Cuba expresados en dólares. El panorama es peor si nos basamos en la relación salario-precio-costo de la vida. De eso me ocuparé próximamente.

Moraleja paradojal final:  en el único país del hemisferio occidental en que se ha implantado "la dictadura del proletariado" los proletarios son los más explotados de todo el planeta. ¡Gracias Fidel! ¡Gracias Raúl! 

*********

Nota del Bloguista del blog  Baracutey Cubano.

Captura de pantalla, tomada de mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros  temas, donde  utilizo  dos fuentes:  Palabras  de una conferencia del economista marxista  mexicano  Juan Francisco Noyola Vázquez (en el libro  doy  la fuente de donde fueron tomadas esas palabras)  y  las escritas  en el libro En el último año de aquella República, libro publicado en los años 80 del pasado siglo en Cuba, que fue  escrito  por Ramiro J. Abreu, entonces miembro del Departamento América, departamento entonces  adscrito al Comité Central del Partido Comunista de Cuba; añado que  el libro tiene  el  prólogo de Carlos Rafael Rodríguez,  entonces miembro  del Buró Políticp  de dicho partido.

Sibre la distribución de la riqueza en Cuba en 1958


Economista marxista mexicano Juan Francisco Noyola Vázquez

**********
Si tenemos en cuenta  que  esos dólares  de aquella época  eran equivalentes al  peso cubano   sería bueno conocer   la cantidad de dólares que  esos dólares de 1958  cuantos dólares serían hoy  (aproximadamente habría que  multiplicarlos por  10 ) y estoy totalmente seguro que   una gran mayoría  del pueblo cubano de hoy  quisieran tener el ingreso  que tenían esos  cubanos de los barrios de indigentes de 1958. 

El 28 de mayo de 2025 en el mercado informal el dólar estadounidense estaba a 350 pesos cubanos ( CUP )  y no sería muy raro que algunos cubanos  se contentarían  con tener mensualmente   30 ó 55 dólares de  hoy.

Para calcular la inflación del dolar de manera más  aproximada ir a: 
Calculadora de inflación del dólar
https://www.dineroeneltiempo.com/inflacion/dolar
Yo los calcule y los resultados fueron:
 30 dólares de Estados Unidos en 1958 fueron en el año 2024   326.10 dólares
 55 dólares de Estados Unidos en 1958 fueron en el año 2024   597.85 dólares

En  el año 2024 el salario promedio mensual del trabajador cubano era de  poco más de 15 000 CUP,  que al cambio existente en ese año,  en el mercado informal, era de aproximadamente 16 dólares mensuales.

******************

   La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

 (Spanish Edition) Paperback – March 28, 2022

Para ir a la página de Amazon.com   en la que  se muestran más detalles  del libro y donde se  puede comprar, si así lo desea, favor de  hacer click  en la siguiente imagen.


Precio:$40 USD

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

miércoles, marzo 26, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Por qué República Dominicana sí y Cuba no?. República Dominicana recibe cinco veces más visitantes que Cuba

¿Por qué República Dominicana sí y Cuba no?

*******

En 1958 el tamaño de la economía dominicana era tres o cuatro veces menor que la de Cuba, cuyo PIB per cápita era el tercero más alto de América Latina.

*******

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

23 marzo 2025

Definitivamente, como he comentado en otras ocasiones, para la cúpula dictatorial castrista no hay peor acción "contrarrevolucionaria" que la publicación de comparaciones estadísticas y ejemplos que evidencien el desastre en Cuba.

Hoy vamos a contrastar la realidad de la República Dominicana, un país vecino no "liberado de la explotación capitalista", con la Cuba "liberada". Para este breve contrapunteo (como diría Fernando Ortiz) entre ambas naciones me limitaré a algunos datos puntuales.

En 1958 el tamaño de la economía dominicana era tres o cuatro veces menor que la de Cuba, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) per cápita era el tercero más alto de América Latina (solo superado por Venezuela y Uruguay), duplicaba al de España, igualaba al de Italia, y superaba al de otros países de Europa.  En fin, Cuba por entonces ocupaba el puesto 29 entre las economías del mundo, según la ONU.

Regresamos a la realidad de hoy, y comenzamos por algo muy sensible para los cubanos: la alimentación. El pasado 17 de febrero el presidente dominicano, Luis Abinader, reveló que República Dominicana ya es "en gran parte autosuficiente en materia de seguridad alimentaria, pasando de 88,5% en 2019 a 90,6% en 2023, a pesar de que somos una isla con poco terreno". También informó que, según la FAO, la subalimentación en el país se redujo de 8,3 % en 2020 a 6,3% en 2023.

O sea, ese vecino país de 48.442 kilómetros cuadrados solo importa el 9,4% de todos los alimentos que se consumen. Cuba, con más del doble de tamaño, importa más del 80% de los alimentos, y algunos precisamente de República Dominicana, que entre otros productos exporta mensualmente a Cuba 16,5 millones de huevos.

En cuanto a la subalimentación, la FAO (por razones políticas) de Cuba no dice ni pío. Pero el Departamento de Agricultura de EEUU en 2023 aplicó a Cuba el modelo de Evaluación de la Seguridad Alimentaria Internacional (IFSA) y mostró que "4,2 millones de personas (38% de la población) padecían inseguridad alimentaria". Y que 1,4 millones de personas (13% de la población) ni siquiera alcanzaron "el umbral mínimo diario de 2.100 calorías per cápita".

De acuerdo con los parámetros de la ONU inseguridad alimentaria es "la falta de ingesta de alimentos con suficientes nutrientes para una vida saludable", y subalimentación es el "no acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos". Es decir, ambos términos significan hambre, ya sea crónica, o aguda.

Además, ese informe se basó en cifras oficiales castristas, que la propia IFSA aclara no son "confiables". Estudios cubanos independientes estiman que no menos del 80% de la población cubana sufre de malnutrición, en mayor o menor grado, debido al derrumbe de la producción agropecuaria y el costo demencial per cápita de la canasta básica alimentaria mensual de la mano de una inflación incontrolable.

El salario mínimo en República Dominicana y Cuba

En República Dominicana el costo de la canasta básica alimentaria es de 186 dólares mensuales por persona, el 53% del salario mínimo vigente de 19.450 pesos (349 dólares).

En Cuba se necesitan ¡ocho salarios mínimos! de 2,100 pesos, según un reciente estudio independiente del economista cubano Omar Everleny (residente en la Isla) que se basó en "lo mínimo que debe comer una persona" con los precios vigentes en La Habana reportados por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Ah, y los jubilados necesitan 12 pensiones mínimas de 1.528 pesos mensuales cada una.

Es como si un cubano en Miami necesitase 15.248 dólares mensuales, o sea, un ingreso mínimo anual de 182.976 dólares, solo para adquirir en el supermercado lo elemental para alimentarse. ¡Por favor!

Pasemos al nivel de pobreza. El índice de pobreza general en República Dominicana en 2024 fue de un 19%, una reducción de un 4% con respecto al 23% del año anterior. Salieron de la pobreza 413.686 dominicanos. En la Cuba "revolucionaria" entre el 85% y el 90% de los ciudadanos vive en la extrema pobreza, con un ingreso inferior a 2,15 dólares diarios, cifra mínima que el Banco Mundial establece para calificar la pobreza extrema.

En Cuba el ingreso mínimo diario es de 1,25 dólares con la tasa oficial inflada de 123 pesos por dólar, pero al cambio verdadero en el mercado informal de 345x1 se reduce 45 centavos de dólar diarios. O sea, en República Dominicana uno de cada cinco habitantes es muy pobre, y en Cuba lo son al menos cuatro de cada cinco ciudadanos. ¿Qué viva la "revolución"?

El salario promedio en República Dominicana en 2024 fue de 21.504 pesos dominicanos mensuales, equivalentes a 353 dólares (a 60,80 pesos dominicanos por dólar, vigente ese año). Es decir, casi 12 dólares diarios. En Cuba fue y sigue siendo de 4.648 pesos cubanos, 37,78 dólares mensuales al cambio oficial, pero apenas 13,47 dólares al cambio real de 345x1.

Vamos ahora al Producto Interno Bruto (PIB). El dominicano en 2024 creció en un 5% y fue de unos 127.000 millones de dólares, para un PIB per cápita nominal (a precios actuales) de 11.484 dólares.

El PIB de Cuba cayó oficialmente en un -2%, pero mucho más según economistas independientes. Por algo el régimen no ha dado cifras. De lo que no hay duda alguna es de que el PIB dominicano fue mucho mayor, quizás dos o tres veces mayor al cubano. De manera que como logro del castrismo y hoy la economía dominicana es mucho mayor que la de Cuba. ¡Gracias Fidel y Raúl!

República Dominicana recibe cinco veces más visitantes que Cuba

Y llegamos al turismo. Cuba en los años 50 cuadruplicaba el número de turistas que viajaban a República Dominicana. Hoy es al revés, con la mitad del territorio y menos playas que Cuba, la vecina dominicana no es solo la reina del turismo caribeño, sino la que más vacacionistas internacionales recibe en toda América Latina, luego de México.

En 2024 la República Dominicana recibió 11,2 millones de turistas, que aportaron 10.974 millones de dólares. La tasa de ocupación hotelera fue del 72%, una de las más altas del mundo. A Cuba fueron 2,2 millones de vacacionistas. Y con el bajo gasto por turista (no tienen dónde gastar dinero) el aporte fue de unos 1.100 millones de dólares, ¡diez veces menos! que en República Dominicana. Y la ocupación hotelera fue de un 23%.

El total general de divisas captadas en 2024 por todas las fuentes, República Dominicana recibió 43.500 millones de dólares, incluyendo inversiones extranjeras directas por 4.512 millones de dólares. En remesas desde exterior obtuvo 10.756 millones de dólares. Y tiene reservas monetarias por 13.388 millones de dólares.

Cuba probablemente no llegó ni a 15.000 millones de dólares, pues se encogieron sus principales fuentes: remesas, exportaciones de bienes, turismo, y la "trata de personas" (profesionales en el extranjero).

Y reservas monetarias ni hablar, Cuba no tiene. Por ejemplo, el barco Corossol, con 650.000 barriles de diesel, estuvo ¡cuatro meses! frente a las costas de Cuba hasta que el pasado 3 de marzo al fin pudo entrar al puerto de Matanzas, al parecer cuando "aparecieron" los 59,9 millones para pagar la carga.

Otro detalle clave, en 1958 República Dominicana tenía tres millones de habitantes y hoy tiene 11,1 millones. Casi se cuadruplicó su población, lo cual ha posibilitado el avance del país. Cuba tenía 6,5 millones de habitantes, y hoy lejos de tener 18 o 19 millones tiene 9,7 millones, luego de haber alcanzado 11,2 millones en 2011.

La población cubana se está reduciendo dramáticamente y envejeciendo. Hay una crisis demográfica alarmante debido a la emigración masiva por el malvivir, hambre y pobreza extrema. Mueren más cubanos que los que nacen. La tasa de natalidad se ha desplomado, pues las mujeres no quieren tener hijos para que pasen hambre y necesidades de todo tipo.

Y ya creo que es suficiente. La lectura que emana de estos abrumadores datos fríos, despolitizados, tozudos, es tan clara como indignante. Es ya hoy una vergüenza defender la "revolución cubana" como sigue haciendo la izquierda radical a nivel mundial, y no denunciar por todos los medios posible a la pandilla de mafiosos que encabezados por Raúl "el Cruel" usurpan el poder en Cuba.

Ah, y la respuesta a la pregunta del título es muy simple: en República Dominicana opera la "mano invisible" de Adam Smith, la que en Cuba cercenaron los Castro y el "Che" Guevara.

***********

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 60 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 

1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Por cierto: Cuba en el año  1958 fue el  tercer productor de arroz de America Latina y produjo 256,000 toneladas métricas de arroz ya molinado. El arroz  representó  en ese año el 6.6%  de la riqueza nacional  y tenía 162,000 hectáreas dedicadas a este cultivo . El consumo de arroz per cápita del cubano era de 110 libras/año.  Esas cifras se obtuvieron después del plan de diversificación de la economía cubana  comenzada por el Presidente Carlos Prío Socarrás y continuada e impulsada por el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldivar, la cual se llevó a cabo pese a las medidas  que tomó el gobierno norteamericano en contra del gobierno de Batista como consecuencia  de la labor de los lobbystas o cabilderos de las industrias norteamericanas afectadas que residían en territorio norteamericano, entre las que se encontraban  los productores de arroz  de la cuenca del Mississippi. Para profundizar  sobre estas medidas adjunto un artículo de mi autoría y para conocer más logros de la economía cubana preCastrista pueden hacer click AQUÍ.

Tengo la opinión que el no haber comprado arroz  durante una década a EE.UU.  fue  una estrategia  de la tiranía Castrista para que los productores de arroz de EE.UU.  cabildearan en el Congreso de los EE.UU. para que se levantara, sin las condiciones presentes en la Ley Helms-Burton,  el Embargo norteamericano contra la tiranía Castrista  y  con ello ciertos  círculos financieros norteamericanos le hiciera préstamos financieros a la dictadura Castrista, parte de los cuales se utilizarían para ampliar y modernizar sus organismos de represión política; préstamos que finalmente el pueblo norteamericano  pagaría, pues la tiranía es un relevante no pagador de sus deudas  y eso lo saben el Club de París, la extinta Unión Soviética y los demás países de Europa del este, Japón, etc.  Veamos como fue el comercio entre Cuba y EE.UU. en años recientes.

2) Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.

3)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 

4) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos.  Los más pobres siempre  tenían  los recortes de tasajo y de bacalao, así como el picadillo. Dada la abundancia en Cuba  antes de 1959 se sacrificaban las terneras  para que el precio de la carne de res no  bajara demasiada.

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. Señalo que en Cuba siempre han existido períodos de lluvia y períodos de sequía, ciclones y otros desastres naturales.

Por cierto, Oscar Pino Santos pese a la gran ineficiencia  económica que él ayudo a crear después del 1 de enero de 1959, no tengo conocimiento de  que hubiera escrito o dicho públicamente críticas a la ineficiencia endémica y sistémica del período revolucionario. Quizás por eso, poco antes de morir, se le otorgó el Premio Anual  correspondiente a las Ciencias Sociales. Aclaro que en Cuba antes de que muriera Oscar Pino Santos, yo entregué a la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo donde tocaba estos temas relacionados con Pino Santos y su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana. No se publicó ¿?.
**********

Juan Francisco Noyola Vázquez 

La distribución de la riqueza en Cuba antes de la Robolución según el economista MARXISTA  mexicano Juan Francisco Noyola  Vázquez:



*************
PARA  VER  LAS  TABLAS MÁS GRANDE:  HACER CLICK ENCIMA DE ELLAS. ESTAS TABLAS SON DEL ANUARIO AZUCARERO CUBANO DE 1958.



*************
Más verdades en mi libro: 

La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

 (Spanish Edition) Paperback – March 28, 2022

Segín algunos  lectores: un libro fácil de leer que puede ser usado como manual de consulta pues la información está muy bien presentada y acompañada con fuentes de investigación

Para ir a la página de Amazon.com   en la que  se muestran más detalles  del libro y donde se  puede comprar, si así lo desea, favor de  hacer click  en la siguiente imagen.

Precio:$40 USD

El presente libro no tiene necesariamente que leerse de ¨cabo a rabo¨; es decir, de ¨principio a fin¨, pues está escrito como un libro de consultas. Por esta razón en algunos temas se repiten fragmentos que aparecen en otros.

En este libro solo abordo algunos episodios de la historia política de Cuba que por razones disímiles se han tergiversado o escamoteado a generaciones de estudiantes y lectores, incluso, aunque en cierta medida, cuando existía un sistema democrático en el país, pero desde que se impone la dictadura comunista esta situación se recrudece, y ya no por diferentes razones, sino por una sola: mantener el poder político de una casta y la ideología que le sirve de fachada.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

miércoles, enero 08, 2025

Falacias sobre la Segunda Repúbliva Española, la Guerra Civil y la persona y gobierno de Francisco Franco Bahamonde. Stanley G. Payne: El camino al 18 de Julio de 1936

 Desmontando  falacias sobre la Segunda República Española, la Guerra Civil  y la persona de  Francisco Franco Bahamonde.

(Francisco Franco Bahamonde (4 de diciembre de  1892 – 20 de noviembre  1975) saludando)

Por Pedro Pablo Arencibia

9 de diciembre de 1014

En estos últimos años  he visto con mucha preocupación hechos  que están  sucediendo en España  entre los que se encuentran las dos Leyes de la Memoria Histórica; la primera aprobada por la legislatura  durante el gobierno del Presidente  José Luis Rodríguez Zapatero   y  la segunda por el Presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ambos del  izquierdista Partido Socialista Obrero Español (PSOE),   así como    ¨colonización¨de casi todas las instituciones;   por parte del gobierno  que dirige  el Presidente del Gobierno Españoll  Pedro Sánchez.   Esta preocupación  comenzó  en mí cuando Zapatero,  de manera furtiva y sin referendum, retiró la estatua de Francisco Franco  que estaba en Madrid;  hoy Zapatero es cómplice de la dictadura de  Nicolás Maduro  en Venezuela.

Mi preocupación aumentó cuando eñ el gobierno del Presidente  Mariano Rajoy Brey  siendo  del Partido Popular (PP) que supuestamente era  un  partido de centro-derecha que tenía mayoría absoluta en el Congreso de Diputados (que es el nombre del Parlamento en España pues, según la constitución, en España la forma de gobierno es una monaequía parlamentaria  y no una monarquía constitucional como  muchas personas creen) no derogó,  teniendo  la mayoría absoluta la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero pese a que desde el año  2008  se habían  encontrado  las actas  originales de las elecciones de febrero de 1936 donde se constata que la derecha,  mediante la coalición conocida por  Confederación Española de las Derechas Autónomas  (CEDA) fue ampliamente la ganadora  y no el Frente Popular (coalición de las izquierdas, los separatistas catalanes y los anarquistas )  el cual llegó al poder mediante un ftaude electoral o ¨pucherazo¨  al quitarle al menos 50 escaños  a la derecha. 

 La actitud cobarde  del centro-derechista  Niceto Alcalá Zamora  y la agresividad del ¨Lenin español¨, miembro del PSOE,  Francisco Largo Caballero, y  de los socialistas  Manuel Azaña  e Indalecio Prieto hacen siluetas con la actitud de  algunos líderwa políticos españoles de hoy  Muchos más detalles sobre el gran fraude electoral de febrero de   1936 se encuentran en este video de hace poco más de   7 años.


El fraude electoral de 1936


Pero vayamos  un poco antes de ese descomunal fraude 

Según sl manifiesto fundacional  de la  Agrupación al Servicio de la República (ASR),  el cual fue publicado en el periódico madrileño El Sol el 10 de febrero de 1931, dicha asociación  fue un movimiento político español creado por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala con vistas a «movilizar a todos los españoles de oficio intelectual para que formen un copioso contingente de propagandistas y defensores de la República española»

En el artículo de Francisco Cuaresma, publicado el 9 de mayo de 2023,   titulado La decepción de los padres de la II República: Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Gregorio Marañón se aborda con detalles la decepción que  esos  padres de la II República tuvieron al ver en lo que se había convertido su soñada II República,  A continuación dicho artículo: 


 ANTONIO MACHADO Y RUIZ (1875-1939), GREGORIO MARAÑON  (1887-1960) JOSE ORTEGA Y GASSET (1883-1955) y RAMON PEREZ DE AYALA (1888-1962)

El pasado 14 de abril la izquierda española no perdió la oportunidad para ensalzar las bondades de la Segunda República. Alberto Garzón, por ejemplo, aseguró que el periodo republicano fue un intento de construir un régimen democrático y social, siendo abortado por una oligarquía golpista.

Dejando a un lado el relato tan simplón y pueril, no está de más en insistir en que aquella etapa tuvo poco de democrática, pues habrá mucha gente bienintencionada que todavía lo crea a estas alturas. Prueba inequívoca de ello es que los principales alentadores de los vientos de cambio republicano en 1931 acabaron decepcionados una vez la maquinaria del nuevo régimen comenzó a girar. Este desencanto se cristaliza en tres nombres: Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Gregorio Marañón.

Los tres intelectuales contribuyeron con sus plumas a la llegada del régimen republicano. Probablemente más que Queipo de Llano, los fusilados Galán y García Hernández y todos los firmantes del Pacto de San Sebastián. Años más tarde aquel triunvirato acabaría lamentando con inmensa amargura su nefasta contribución.

Probablemente de los tres el más entusiasta republicano fue Ortega y Gasset. El filósofo, radicalmente contrario a la dictadura de Primo de Rivera, publicó el 30 de noviembre de 1930 un mítico artículo en el diario El Sol llamado El error Berenguer. En opinión del intelectual, Alfonso XIII había unido su destino al de Miguel Primo de Rivera al aceptar la dictadura del militar. Tras la caída del dictador jerezano, Gasset consideraba que no podía hacerse como si nada hubiese pasado. Sus críticas a Alfonso XIII le convirtieron en generador de corrientes de opinión en favor de la República. Con sus columnas terminó por atraer a su trinchera a otros dos intelectuales de renombre: Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Aquel famoso trío terminaría fundando el 10 de febrero de 1931 la Asociación al Servicio de la República, siendo conocidos como Los padres de la República.

No tardó demasiado tiempo Ortega y Gasset en arrepentirse de haber contribuido a la llegada del nuevo régimen. Conocidísimo es su artículo titulado No es esto, no es esto, publicado en septiembre de 1931, sólo unos meses después del nacimiento. En el mencionado artículo advertía lo siguiente: «La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo». Gasset, representante de una derecha moderada y liberal, no podía permanecer impasible ante los signos revolucionarios y de autoritarismo que desde bien temprano empezaba a mostrar la neonata república.

Con el paso de los meses, el descontento no hizo sino aumentar. Hastiado con la arbitrariedad y sectarismo de las autoridades republicanas, decidió disolver la Asociación al Servicio de la República, en septiembre de 1932.

El inicio de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid, donde pasaría los primeros meses del conflicto. Allí tuvo que soportar la continua presión de milicianos frentepopulistas para que firmara manifiestos en favor de la República. En una de aquellas visitas lo amenazaron con la muerte si se negaba a firmar el manifiesto que los milicianos llevaron consigo. Sintiendo el aliento de los milicianos en la nuca, y viendo el clima de represión generalizada que se había desatado en el Madrid republicano contra todo aquel considerado desafecto al régimen, consideró que era mejor hacer las maletas y poner tierra de por medio. Así, emprendió viaje a París en agosto de 1936. Instalado en el país galo, vio como sus dos hijos se alistaron en el ejército nacional.

También Gregorio Marañón experimentó el mismo proceso interno —a nivel político— que Gasset. Tanto se implicó Marañón en conseguir el éxito de la causa republicana que prestó su casa para que los líderes republicanos negociasen la transición con los monárquicos el mediodía del 14 de abril. Una vez estallado el conflicto, también sufrió la presión de los milicianos. Viendo peligrar su vida, se refugió con su familia en la embajada de Polonia, desde donde consiguió escapar hacia París. Volvería a España en 1945. Durante la guerra, su hijo Gregorio dejó la comodidad parisina para alistarse en el ejército de Franco. El vástago del ilustre médico terminaría siendo procurador en las Cortes franquistas. En marzo de 1939 escribiría Marañón en una carta a Pérez de Ayala: «Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos».

El mismo recorrido vital de Ortega y Marañón fue el que realizó Pérez de Ayala. De ser un acendrado republicano pasó a mostrar su apoyo al ejército de Franco una vez estallada la guerra. El que fuese Premio Nacional de Literatura había sido el tercer firmante de del manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República. Fue diputado hasta 1933, director del Museo del Prado y embajador en de España en Londres. De su último cargo dimitió en junio de 1936, viendo la deriva revolucionaria en la que España se había imbuido tras la victoria del Frente Popular. En el año 1938 publicó un artículo para el diario The Times en el que mostraba su apoyo a la causa franquista: «Desde el comienzo del movimiento nacionalista, he asentido a él explícitamente y he profesado al general Franco mi adhesión».

Desde el exilio francés los tres ilustres españoles intentaron quitar la venda de los ojos a aquellos intelectuales extranjeros que, probablemente bienintencionado pero equivocados, hacían campaña en favor de la causa republicana.

Aquellos tres intelectuales soñaron con una República civilizada que significara un soplo de aire fresco. Aire que trajera consigo las reformas que la España de 1931 pedía por los cuatro costados. No pudo ser. Y por ello repitieron en numerosas ocasiones su arrepentimiento por haber colaborado en el advenimiento de la República. Cierto es que después de la guerra no fueron fervorosos franquistas, pues el régimen nacido en Burgos en el año 1936 los miraba con cierta distancia. Pero es innegable que el testimonio de aquellos tres hombres libres sirve para dar buena cuenta de que la Segunda República no fue un paraíso terrenal.

Una vez más la realidad histórica, gélida e inalterable, escapa de las garras de los políticos manipuladores que únicamente pretenden sembrar discordia. La Segunda República no fue aquel oasis de paz, prosperidad y libertad que nos intenta vender la izquierda política con la colaboración de sus distintos satélites. Y no hay mayor prueba de ello que la enorme decepción y sentimiento de amargura que invadió a aquellos intelectuales que hicieron posible el nacimiento de aquel régimen.

****

En el año 2014 en el canal Periodista Digital, de YouTube, se publicó  una entrevista al  relevante  historiador y divulgador Pío Moa, autor  de varios libros  sobre los orígenes de  la Guerra Civil,  la Guerra Civil, Franco y el Franquismo que han tenido una gran venta.  Sobre Pío Moa  tomo un fragmento de lo que aparece  en  Wikipedia  sobre él: 

¨... Comunista en su juventud, durante sus primeros años participó en la oposición antifranquista como uno de los miembros fundadores de la organización terrorista marxista-leninista GRAPO. Expulsado del mismo en 1977 y condenado a un año de prisión en 1983, su pensamiento fue evolucionando hasta pasar a sostener posiciones políticas conservadoras y defensoras de muchos aspectos de la dictadura de Franco.

Defensor de la figura de Franco y de muchos aspectos de la dictadura franquista, ha señalado que «Franco debe […] recibir la gratitud y el reconocimiento de la mayoría de los españoles».3​ Moa culpa al Partido Socialista Obrero Español de causar la Guerra Civil, principalmente por su apoyo a la Revolución de 1934, abortada por el general Franco, que se mantuvo leal a la República. De igual manera, considera que la actual democracia es heredera del régimen franquista, que según Moa experimentó una «evolución democratizante»,4​ y no de las izquierdas del Frente Popular, según él totalitarias y antidemocráticas, y que dejaron un legado de «devastación intelectual, moral y política».¨

A continuación la entrevista de marras  que se le hizo a Pío Moa a raíz de  la edición  44 de su libro Los Mitos de la Guerra Civil:



El Toro TV
noviembre, 2024

Francisco Franco, el dictador que no dictaba


Mucho más sobre Franco  en el siguiente video entre los instantes 57:00  y 1:20:36

El Gato al Agua
22/11/24


Un profesor de Matemáticas  y  excomunista le explica de manera  clara y amena  a Pedro Sánchez,  actual Presidente  del Gobierno Español, la obra de gobierno de Francisco Franco.





Juan Ramón Rallo
10 de enero, 2025

¿Creció más la economía durante el franquismo o durante la democracia?





Francisco Franco conversando con el actual Rey Felipe VI 


Elite Podcast
9 de enero, 2025
TE CUENTAN LA HISTORIA MAL 🇪🇸 | Fernando Paz




****************
A continuación   uno de los mejores artículos que he leido sobre  las causas y orígenes del levantamiento  militar del 18 de julio de 1936 y de la Guerra Civil Española ; su autor es  Stanley G. Payne,  Profesor Emérito de la Universidad de  Wisconsin-Madison, que trabaja en el Departamento de Historia de dicha universidad.


El camino al 18 de Julio

Por Stanley G. Payne
Nº 67-68

Conferencia pronunciada por el autor en el Centro Superior de Estudios de la Defensa (Ceseden), Madrid, el pasado 8 de marzo, con motivo de la presentación de su libro del mismo título.

La guerra civil de 1936 marcó el punto de inflexión en la historia contemporánea de España y, durante su curso, José Ortega y Gasset subrayó la importancia de "estar bien informado" al término de su "primer y más sustancial capítulo", que definió como "su origen, las causas que la han producido". Por lo general, la sección sobre las causas y los orígenes inmediatos es la parte más débil de las historias de esta guerra, un asunto que con frecuencia es soslayado o en gran parte ignorado. El objetivo de esta conferencia es aceptar el desafío de Ortega, enfocando los orígenes inmediatos del conflicto, que pueden estar entre los siete meses de diciembre de 1935 y julio de 1936.

Este análisis no presupone ninguna inevitabilidad o determinismo histórico en el proceso, porque todo lo que pasó fue la consecuencia de una serie de políticas y decisiones, que bien pudieron haber sido cambiadas o puestas al revés. Y ello parece haber sido el caso hasta una fecha tan cercana al inicio del conflicto como el 14 o 15 de julio. Como se verá, al final hubo varias decisiones explícitas para no dar marcha atrás.

Muchas veces se ha dicho que España estaba demasiado atrasada, o que el contexto internacional era demasiado negativo, para permitir el desarrollo de un régimen constitucional y democrático, pero lo único que podemos verificar es lo que de verdad pasó. Y así tenemos que durante cuatro años y medio el sistema funcionó esencialmente como un régimen constitucional y democrático, es decir, cuando los actores principales deseaban que funcionara así. El régimen sobrevivió a la quema de conventos en 1931, las tres insurrecciones anarquistas de 1932-33, la débil intentona militar de 1932 y hasta a la gran insurrección de los socialistas en 1934 para imponer el socialismo revolucionario y la declaración de independencia de la Generalidad de Cataluña.

Sobrevivió también a las insistentes exigencias de los partidos de izquierda de pretender anular los resultados de las primeras elecciones democráticas en la historia de España, cuando en noviembre-diciembre de 1933 presentaron una serie de cuatro propuestas al presidente de la República, Alcalá-Zamora, para anular la expresión de la democracia. Aquel fue el mejor momento de Alcalá-Zamora, quien se mantuvo firme a favor de los procedimientos constitucionales.

En cambio, su actuación fue muy diferente durante la vida de las Cortes elegidas en dichas elecciones. Durante 1934 y 1935, Alcalá Zamora interfirió frecuentemente para obstaculizar las actividades del Gobierno parlamentario. Finalmente, acabó con la vida de aquellas Cortes de un modo más que arbitrario, que fue denunciado por casi todos los políticos democráticos del centro. El propio presidente de la República marcó el primer jalón decisivo en el camino al 18 de Julio cuando en diciembre de 1935 vetó la formación de un Gobierno con mayoría parlamentaria, pese a que tal mayoría existía, y luego, un mes más tarde, puso fin a la vida de aquellas primeras Cortes democráticas de modo absolutamente arbitrario al disolver el Parlamento cuando le quedaban aún dos años más de vida.

Otros dos años de Gobierno parlamentario estable hubieran calmado posiblemente al país, y evitado la erosión de la democracia y la guerra. Aún más, el presidente de la República nombró a un Gobierno de gestión sin representación alguna en las Cortes, presidido por un asociado personal, Manuel Portela Valladares, que ni siquiera tenía escaño. Para colmo de males, le encargó la creación de un nuevo partido del presidente de la República –una vuelta a los antiguos estilos caciquiles–, con el objetivo de que desde el Gobierno tratase de fomentar y manipular los resultados de las nuevas elecciones. Así, el mismo presidente de la República, del modo más insistente y terco, creó el primer jalón en el camino.

Un segundo jalón fue la formación del Frente Popular, que fue muy diferente de su homónimo en Francia. El Frente Popular francés fue una alianza principalmente de partidos democráticos para defender y fortalecer la democracia en su país. El Frente Popular español fue la alianza de la mayor parte de los partidos que ya habían rechazado la democracia electoral durante 1933-34, y su intención fue la de convertir la República en otro régimen exclusivamente de izquierdas, para anular totalmente la influencia y actividad del centro y las derechas. Aún más, fue una alianza contradictoria entre los partidos de la izquierda burguesa y los movimientos revolucionarios, que no proponía un Gobierno mayoritario y era incapaz de lograr otro programa, salvo uno mínimo electoral, que permitiría divergencias profundas después. Se formó sobre la base de la total incertidumbre en cuanto al porvenir, que recordaba el clásico dicho leninista de –"quién explota a quién"–, un pulso que fue ganado por los movimientos revolucionarios, quienes consiguieron doblegar a la izquierda burguesa.

Tal vez el jalón más importante fue el largo proceso electoral que se desarrolló desde febrero a mayo de 1936. Durante ochenta años, los propagandistas de izquierdas han insistido hasta la saciedad en la "legitimidad" de un Gobierno "democrático elegido". Y pese a que fue siempre evidente que las tres últimas fases de ese proceso fueron fraudulentas, hemos creído durante casi un siglo que la primera vuelta de las elecciones del 16 de febrero fue democrática en sus procedimientos, pero ahora resulta que ni siquiera eso fue cierto. Según las nuevas investigaciones de dos historiadores jóvenes, que serán publicadas hacia el final de este año, no es exacto, sino que los grupos de izquierdas llevaron a cabo una serie de asaltos, manipulaciones y falsificaciones que alteraron los resultados en al menos seis provincias, que convirtió lo que parece haber sido aproximadamente un empate en la votación popular en una victoria clara, aunque por estrecho margen, del Frente Popular.

La campaña electoral de febrero del 36 fue la más violenta de la historia de España, con más de cuarenta muertos, y la violencia de las izquierdas continuó en la segunda vuelta del primero de marzo, lo que provocó la retirada de las derechas de la misma, aunque había pocos escaños en disputa. La tercera fase comenzó con la reunión de la Comisión de Actas de las Cortes nuevas el 25 de marzo, que anuló aproximadamente 35 escaños de las derechas para otorgárselos al Frente Popular. Casi todos los historiadores, hasta un historiador comunista como Manuel Tuñón de Lara, han condenado este paso tan fraudulento. La última fase tuvo lugar el 5 de mayo, en la repetición de las elecciones en las provincias de Cuenca y Granada, con la supresión violenta y casi completa de las derechas. Fue el proceso más largo y más violento de la historia electoral del país, y un proceso extensamente fraudulento, cuyos resultados falsificados abrieron el camino al 18 de julio.

Otro jalón en la erosión de la democracia tuvo lugar cuando Alcalá-Zamora rechazó la petición de declarar el estado de guerra el 17 de febrero. Ello habría cortado el proceso de fraude, y pudiera haber cerrado el paso al deterioro constante de la ley y el orden a partir de ese momento.

La formación apresurada y anormal del Gobierno de Manuel Azaña el 19 de febrero constituyó el siguiente paso, porque inició una política dual: fue dual en el sentido de lo que hacía y lo que dejaba de hacer. Por un lado llevó a cabo una serie de abusos fundamentales –cierre de los colegios católicos, eliminación total del culto en algunas parroquias, expulsión de curas, leyes nuevas para garantizar un control político y unilateral de los jueces y los tribunales, inclusión de milicianos revolucionarios como delegados de policía (utilizando a criminales, a veces ya juzgados y condenados, para pretender aplicar la ley)– y, a largo plazo, al comienzo de un proceso para ilegalizar a las organizaciones de derechas. Todo ello con un rechazo absoluto al concepto y a la práctica de un Gobierno igual para todos.

Desde otros ámbitos de las izquierdas burguesas meramente se dejaba hacer, rehusando que se aplicara la ley a sus aliados del Frente Popular, de cuyos votos dependían. Esto abrió paso a un elenco casi increíble de desórdenes y atropellos. Cualquier alternativa a esto amenazaba con "romper el Frente Popular", y Azaña aseguró en varias ocasiones que estaba dispuesto a cualquier cosa menos a que eso ocurriera. A veces se actuaba contra los anarquistas, que no formaban parte del Frente Popular. En algún momento hubo cierta reacción de parte del Gobierno, con iniciativas mortíferas de las fuerzas de orden, pero era espástica y episódica, todo lo contrario de una política metódica.

No hubo nada más decisivo –aparte de las elecciones– en el camino al 18 de Julio que la larga secuencia de desórdenes y atropellos de todos los tipos, sin comparación con la experiencia de cualquier otro país europeo de la época con régimen parlamentario en tiempos de paz. Los españoles tienen fama –inexacta y falsa– de ser impacientes, pero su capacidad de aguantar abusos durante los largos meses de desgobierno de Azaña y Casares Quiroga no tuvo parangón en cualquier otro país.

Tales abusos fueron:

Una ola de huelgas iniciada en la primavera, muchas de ellas sin objetivo económico alguno, más allá de pretender la dominación de la propiedad privada, y que a menudo estuvieron acompañadas de violencia y destrucción de propiedades.

La incautación ilegal de propiedades, sobre todo en las provincias del sur, en ocasiones legalizadas a posteriori por un Gobierno sometido a la presión de los revolucionarios. Los efectos económicos fueron en gran parte destructivos, dado que no fomentaron la modernización y la productividad, sino la redistribución de la pobreza, sin capital y sin desarrollo tecnológico.

Una cadena de incendios provocados y la destrucción de propiedades, sobre todo en el sur.

La incautación de iglesias y propiedades eclesiásticas en el sur y el este, así como en algunas otras zonas del país.

El cierre de colegios católicos, que provocó el comienzo de una crisis educativa, así como la supresión de las actividades religiosas católicas en varias localidades, que estuvo acompañada de la expulsión de sacerdotes.

Un importante declive económico, que rara vez ha sido estudiado, y nunca en detalle, con una seria caída de la bolsa, la fuga de capitales y, en algunas provincias del sur, el abandono de los cultivos, dado que los costes de la recolección superaban con creces el valor de la cosecha.

La amplia extensión de la censura, con una grave limitación de las libertades de expresión y reunión.

Varios miles –no se sabe cuántas fueron– de detenciones políticas arbitrarias de miembros de partidos derechistas, que culminaron con el secuestro de Calvo Sotelo.

La impunidad en la comisión de los delitos para los miembros de los partidos frentepopulistas, que apenas sufrieron arrestos. En ocasiones se detuvo a anarquistas, ya que estos no eran miembros del Frente Popular.

La politización de la Justicia mediante nuevas políticas y leyes, con el fin de facilitar las detenciones y los procesos políticos arbitrarios e ilegalizar a los partidos derechistas, reemplazando a jueces según el capricho del Gobierno. Pese a las cuatro insurrecciones violentas de los movimientos revolucionarios contra la República –sin contrapartida entre los partidos derechistas–, ninguno de ellos fue acusado de delito alguno, pues la justicia había pasado a estar politizada, de acuerdo con el programa del Frente Popular.

Cambios arbitrarios de funcionarios y personal en los gobiernos provinciales y municipales en muchas provincias, a veces para eliminar a los representantes elegidos, para favorecer a los representantes de los partidos frentepopulistas.

El comienzo de un proceso de disolución oficial de los grupos derechistas, comenzando con los falangistas en marzo, los sindicatos católicos en mayo, y la pretensión de actuar de igual forma contra los monárquicos de Renovación Española en vísperas de la Guerra Civil. Cuando el Tribunal Supremo anuló la ilegalización de Falange a primeros de junio, el Gobierno no hizo el menor caso, sino que promovió aún más detenciones de sus altos cargos y responsables. El proceso se diseñó para crear las condiciones para el monopolio político de izquierdas, que se alcanzó, en primer lugar, en las agrupaciones sindicales. Los azañistas la llamaban la "República de izquierdas", y los comunistas, la "República de tipo nuevo".

La subversión de las fuerzas de seguridad gracias a la reincorporación de los elementos revolucionarios, algunos de ellos procesados con anterioridad por sus acciones violentas y subversivas. Uno de ellos estuvo al mando del escuadrón que asesinó a Calvo Sotelo. Igual de notoria fue la incorporación de activistas socialistas y comunistas como delegados de policía, nombrados ad hoc como policías suplentes. Ello continuaba el precedente sentado por el Gobierno de Hitler en 1933, cuando nombró a activistas violentos y subversivos de la SA y las SS como Hilfspolizei especiales.

El incremento de la violencia política, aunque su extensión fuera muy desigual en las distintas zonas del país. Algunas provincias experimentaron una relativa calma, mientras que en otras existió una violencia política frecuente, sobre todo en las ciudades de mayor tamaño. En seis meses y medio fueron asesinadas más de cuatrocientas personas.

Todo ello creó una situación que hasta historiadores con simpatías por las izquierdas han definido como "prerrevolucionaria", sin el menor precedente en otro país europeo en tiempos de paz internacional.

Una pregunta básica es: ¿cuáles fueron los proyectos exactos de los movimientos revolucionarios para pasar de estas condiciones prerrevolucionarias a la revolución directa? Entre 1932 y 1934 los anarquistas y los socialistas habían lanzado cuatro insurrecciones violentas para imponer dictaduras revolucionarias, y todas habían fracasado. Habían aprendido la lección siguiendo el consejo que León Trotsky apuntó en su Historia de la revolución rusa, cuando subrayó que los revolucionarios deben pretender actuar a la defensiva e iniciar la revolución bajo el disfraz de contestar a una agresión de los contrarrevolucionarios. De ahí que ni la FAI-CNT, ni el PSOE-UGT ni el pequeño POUM leninista tuvieran planes para lanzar una insurrección inmediata, sino de continuar con el desgaste del sistema republicano y capitalista. Concretamente, el principal sector revolucionario –los caballeristas del PSOE-UGT– pensaban provocar a sectores del Ejército para que se sublevaran y resolver la crisis subsiguiente con una huelga general, que les permitiría hacerse con el control del Gobierno republicano de un modo semilegal, con la excusa de haber actuado a la defensiva.

Hasta los comunistas habían cambiado de táctica. Hasta 1935 la Internacional Comunista, o Comintern, había seguido una política guerracivilista a ultranza, con el resultado de que perdió las contiendas en todos los países salvo en Rusia. Por eso en 1935 decidió cambiar, para adoptar la táctica fascista de formar alianzas y explotar la "legalidad burguesa". De ahí los orígenes del Frente Popular. En 1936 el PCE fue el único movimiento revolucionario en España que desaconsejó terminantemente la táctica de revolución y guerra civil, sino que insistió en explotar el sistema utilizando medios legales o semilegales (con casi todas las instituciones en manos de las izquierdas) para ilegalizar completamente a las derechas, usando las instituciones de la República democrática para transformarla con poca violencia en una "República de tipo nuevo": la República Popular revolucionaria (algo plenamente logrado meses después, en la Guerra Civil).

Las izquierdas han insistido muchas veces en que las derechas no eran pacientes, que rechazaban las "reformas". En su mayor parte eso es categóricamente falso. Lo contrario sería lo más acertado, en vista de las reiteradas declaraciones de los grupos de empresarios. Las reformas sí fueron aceptadas, salvo algunas de las más extremas, que destruían la economía, pero en cambio se pedía respeto a la Constitución y a ley y el orden, para poner fin a los actos ilegales y violentos. En mayo, los propietarios de hoteles en Barcelona ofrecieron ceder una parte de sus acciones a los empleados y hacerlos propietarios también, si abandonaban las huelgas salvajes y las demandas exorbitantes. A mediados de ese mes, la Federación Patronal Española y la Confederación Española Patronal Agrícola anunciaron oficialmente que aceptaban todos los cambios impuestos por la ley, dejando claro que con ello estaban al límite de sus posibilidades, y pidieron una vuelta a la ley y el orden. En la provincia de Córdoba hasta los pequeños propietarios que pertenecían a los partidos republicanos de izquierda presentaron una petición al Instituto de Reforma Agraria para que éste se ocupara de sus propiedades, pagando la compensación especificada por la ley, porque en las condiciones del momento el cultivo resultaba inútil.

El 7 de junio un manifiesto firmado por 126 asociaciones empresariales de todos los tipos aceptó la gran mayoría de los cambios recientes y hasta algunas de las propuestas nuevas, pero pidió angustiosamente medidas para frenar la anarquía. Se pidió un nuevo arbitraje, más justo y neutral, y un nuevo acuerdo oficial, similar al que había negociado el Gobierno del Frente Popular francés. A fines de junio, una asamblea general en Madrid de las Cámaras de Comercio de toda España pidió esencialmente la misma cosa.

¿Cuál fue la respuesta de los partidos políticos del centro y de la derecha? Protestaron mucho en las Cortes, el único foro del país que no estaba sometido a censura, y fuera de eso se frotaron las manos la mayor parte del tiempo, acción que no tuvo la menor eficacia. Finalmente, el 25 de mayo, Felipe Sánchez Román, amigo personal de Azaña y jefe de un diminuto Partido Nacional Republicano (un pequeño grupo moderado de centro-izquierda), propuso públicamente la formación de un nuevo Gobierno de alianza de las fuerzas del centro y de las izquierdas moderadas, para formar un Gobierno con plenos poderes, al objeto de restaurar la vigencia de la Constitución, que ya por entonces se había eclipsado. Un mes más tarde, Miguel Maura, un político democrático del centro, que había sido uno de los fundadores de la República, propuso lo mismo en una serie de artículos en El Sol llamando a tal alternativa "una dictadura constitucional republicana". Sabemos que el partido de Azaña discutió las propuestas apoyadas por algunos personajes del mismo partido, como Claudio Sánchez Albornoz, pero las rechazó terminantemente, prefiriendo mantener el statu quo de desgaste del orden constitucional.

El Gobierno afirmó de forma clara que rechazaba cualquier diálogo en serio, y que esperaba la sumisión total de las derechas. La CEDA, el único partido derechista de masas, no tenía una sección paramilitar, aunque parte de su juventud estaba radicalizándose. Los carlistas, que fueron pocos, preparaban sus propias milicias, pero rechazaban la cooperación con otros grupos. Los monárquicos alfonsinos buscaban armas en Roma sin éxito, porque Mussolini juzgaba la vida política española como una especie de jaula de grillos sin provecho alguno. Los falangistas crecían rápidamente en militancia y afiliados luchando y asesinando, pero habían sido ilegalizados a mediados de marzo, y no podían formar milicias propias de alguna importancia.

La extrema derecha miraba al Ejército, y varios sectores militares habían comenzado a conspirar no contra la República sino contra el Frente Popular, pero sin el menor éxito. La verdad es que la gran mayoría de los oficiales no querían alzarse en armas, porque ellos mismos estaban muy divididos en términos políticos, y ningún mando importante en activo estaba dispuesto a servir como líder. Tres meses después de las elecciones, cualquier foco de rebelión dentro del Ejército quedaba disociado e incierto, por no decir confuso.

Finalmente, el general de brigada Emilio Mola, que mandaba las fuerzas del pequeño cuartel de Pamplona, se presentó para organizar una conspiración militar a escala nacional. Hacia finales de mayo había logrado el reconocimiento de los pocos elementos dispuestos a comprometerse en tal empresa. Lo que Mola propuso fue una reforma tajante de la República para restaurar la disciplina, descartando totalmente la restauración de la Monarquía. Aun así, a finales de junio calculaba que solamente un quince por ciento de los oficiales estaban dispuestos a participar en una revuelta armada, y Francisco Franco no formaba parte de tal minoría. Finalmente, Mola llegó a un acuerdo limitado con los falangistas, pero el 9 de julio las negociaciones con los carlistas fracasaron y Mola quedó amargado y desesperado. Miraba con buenos ojos la propuesta de Miguel Maura de formar una "dictadura constitucional republicana", pero también veía que eso no parecía tener el menor apoyo de parte del Gobierno. No sabía si atreverse a dar un salto en el vacío, o si era mejor dimitir y huir al extranjero.

De ahí la gran importancia del secuestro y magnicidio de José Calvo Sotelo en Madrid la noche del 12-13 de julio. Su enorme resonancia en España no fue consecuencia de otro asesinato más, en el largo elenco de las más de cuatrocientas personas muertas violentamente en aquellos meses, y ni siquiera porque fuera uno de los dos más importantes portavoces de la derecha en las Cortes, sino por la forma en que se hizo y por la identidad de los asesinos. Un diputado del Parlamento no podía ser detenido legalmente sino por votación de las mismas Cortes, pero Calvo Sotelo fue secuestrado en su casa durante la noche y asesinado poco después por un escuadrón ilegal de Guardias de Asalto y cuatro milicianos del Partido Socialista mandados irregularmente por un capitán de la Guardia Civil, que había sido repuesto en sus funciones después de una condena a treinta años por haberse amotinado en 1934 en el intento de derrocar el régimen. Ellos formaron la primera de las checas de Madrid, y uno de los socialistas asesinó al jefe monárquico con un tiro en la nuca, al estilo soviético. La conmoción que produjo la expresó en una carta Gregorio Marañón dos días después. Marañón había votado al Frente Popular en febrero, pero ahora afirmaba: "Todo el país está indignado, como no lo ha estado jamás", subrayando estas últimas palabras con su propia mano.

Aquel magnicidio salvó la conspiración militar, porque su efecto fue dramático y eléctrico, llegó a ser el gran catalizador de una sublevación militar que, desde ese instante, podría tener posibilidades de alcanzar una dimensión importante. El propio Franco se comprometió totalmente con la sublevación por vez primera, y miles de oficiales le acompañaron.

La mañana de aquel asesinato pudo darse casi la última oportunidad para abandonar el camino al 18 de Julio y dar marcha atrás. Pero ¿cuál fue la reacción del Gobierno de Santiago Casares Quiroga? Prácticamente ninguna. Prometió una "investigación" rutinaria, como si se tratara de un accidente de tráfico, que luego nunca se llevó a cabo; por el contrario, extendió la censura para tratar de esconder la verdad y detuvo a más derechistas, como si los responsables hubiesen sido ellos.

Aunque luego las izquierdas pasarían muchos años retorciéndose las manos sobre la iniquidad de la sublevación militar, la verdad fue que por aquellas fechas el Gobierno la deseaba y, si necesario fuera, quería provocarla. Sabemos por los testimonios personales de izquierdistas prominentes, como Francisco Largo Caballero, Juan-Simeón Vidarte, Santiago Carrillo y otros, que Casares Quiroga les decía que no buscaba la reconciliación o cualquier intento de evitar la sublevación, sino que la deseaba, porque se sentía absolutamente seguro de poder aplastarla. Al Ejército español se le juzgaba como una especie de tigre de papel, y una victoria fácil daría al Gobierno mayor fuerza e independencia.

Aun en tales condiciones, Mola dudó. Impresionado por la propuesta de Miguel Maura, unas doce horas después del magnicidio, hizo un intento de contactar personalmente con Mariano Ansó, presidente de la Comisión de Guerra de las Cortes. No conocemos sus intenciones a ciencia cierta, pero parece que buscaba alguna comunicación con el Gobierno para averiguar si consideraba alguna iniciativa de moderación o conciliación que hiciera innecesaria la rebelión. De todas formas, Ansó nos dice en sus memorias que rechazó cualquier contacto con Mola, de modo constitucionalmente correcto, pero políticamente –tal vez– desastroso. Al día siguiente, Mola emitió las órdenes finales para la sublevación.

Una vez iniciada la sublevación, el error de cálculo del Gobierno llegó pronto a ser evidente. Después de consumar todo el camino hacia el 18 de Julio, paso por paso, Manuel Azaña se decidió, finalmente, a dar marcha atrás en las primeras horas del día 19 nombrando un Gobierno de izquierda más moderada para lograr la conciliación, pero llegó ya demasiado tarde. Para colmo de males, el último y mayor de sus errores de cálculo lo llevó a cabo veinticuatro horas después, al cambiar radicalmente de criterio y decidirse por potenciar a los revolucionarios entregándoles las armas y, en gran parte, el poder.

Durante ocho décadas, las izquierdas han denunciado la insurrección del 18 de Julio, lo cual, desde un punto de vista partidista, es perfectamente lógico, porque fue mucho más fuerte que la sublevación que habían deseado provocar, y dio al traste con todas sus ambiciones de dominar España. Desde un punto de vista práctico, en cambio, no es tan convincente, porque nunca ha existido un proceso revolucionario que no haya provocado una resistencia contrarrevolucionaria, aunque en ocasiones haya fracasado. Quienes no deseen la contrarrevolución, que no emprendan la revolución. Es así.

Desde muy pronto, la propaganda izquierdista intentó establecer que la sublevación contrarrevolucionaria constituyó una "rebelión en contra de la democracia". De hecho, fue en contra de la erosión total de la democracia, porque si se hubiera mantenido la democracia constitucional nunca habría habido una sublevación de importancia.

Resulta toda una paradoja que el general Franco, aunque no creía en la democracia, estuviera reclamando la conservación y el respeto a la constitución democrática, que durante largo plazo se fue completamente erosionando, hasta su completa destrucción.

Se ha dicho que en España las derechas y el centro no eran pacientes, que deberían haber estado dispuestos a dejarse atropellar indefinidamente, lo que puede ser cierto desde la perspectiva de una lógica partidista, pero no puede ser un argumento histórico, puesto que en términos de historia comparada es totalmente ahistórico, antiempírico y hasta absurdo. En toda la historia, es difícil identificar a un grupo social o político de importancia que hubiera actuado como pedían las izquierdas españolas. Lo que llama la atención es lo contrario, es decir, la extraordinaria paciencia de las derechas en España, incluida la del propio Franco. En muchos países no se hubiese soportado ni la mitad de lo que se venía soportando desde hacía meses en España. Cualquier persona que dude de esta afirmación debe primero hacer la comparación con las tres grandes guerras civiles de la época moderna en los países de habla inglesa –en 1640, en 1775 y en 1861–, y verá inmediatamente que la situación en España era bastante más atroz. Estos países de habla inglesa son a los que, generalmente, se considera que llevan la batuta en democracia moderna y gobierno constitucional, y no se encontrará entre sus ciudadanos la menor disposición a dejarse atropellar indefinidamente.

Uno de los problemas cuando se provoca una contrarrevolución es que ésta, en muchas ocasiones, no supone meramente la anulación de la revolución. Si fuera así, en España, presumiblemente, se habría vuelto a Lerroux y a Gil Robles. Pero, como señaló Joseph de Maistre hace dos siglos, una contrarrevolución no es meramente lo contrario de una revolución, sino que, a menudo, se convierte en una especie de revolución contrapuesta, que es lo que pasó en España. Clausewitz se refirió a lo que en las guerras (y las revoluciones) se denomina el efecto de Wechselwirkung, esto es, de la acción recíproca y de la mutua transformación de la radicalización en el seno de los conflictos. Tal fue el caso del movimiento franquista durante la Guerra Civil, que pronto se desplazó mucho más allá de los en principio limitados objetivos políticos de la conspiración originaria de Mola, para abrazar una revolución nacional, autoritaria y semifascista. Estas antítesis dialécticas no son infrecuentes en la historia, pero España experimentó un doble riesgo. Antes del 18 de Julio, las izquierdas erosionaron la democracia en España por medio de un proceso revolucionario de desgaste constante que duró cinco meses, pero, a su vez, la contrarrevolución creó un radicalismo de oposición igualmente violento, y mantuvo un régimen autoritario durante cuatro décadas. El precio del proceso revolucionario fue, sin duda, elevado.

Es muy simplista creer que el autoritarismo de Franco brotó únicamente de las ambiciones malvadas del propio Franco. Una vez elevado a la jefatura única, el Generalísimo mostró una gran ambición y diseñó ciertos aspectos individuales y personalistas para un nuevo régimen, pero de ningún modo creó la situación autoritaria en que se encontraba España a mediados de julio de 1936. Más bien, la verdad es que fue al revés, que había tratado de evitar que se produjera tal situación, que fue el resultado directo de las condiciones prerrevolucionarias creadas por las izquierdas. Al contrario, el general siempre defendió una política firme que mantuviera la ley y el orden, política que habría evitado el descenso a una situación puramente desordenada y autoritaria.

Hay que reconocer la verdad, y es que en julio de 1936 casi todo el mundo pedía un régimen autoritario para España. La CNT buscaba imponer por la violencia su propia utopía en una fecha indeterminada, los caballeristas y el POUM pedían la imposición de la dictadura del proletariado, los comunistas se afanaban por construir la "República de tipo nuevo", los azañistas y prietistas buscaban una república exclusivamente de izquierdas, eliminando políticamente a la mitad de la nación; los carlistas querían imponer su visión monárquica; los monárquicos alfonsinos deseaban una monarquía autoritaria y corporativista; los falangistas, su llamada revolución nacionalsindicalista, e incluso bastantes personas del centro o de la izquierda moderada pedían públicamente una dictadura constitucional republicana. Fue función de Franco ordenar todo esto, por las buenas o por las malas.

También se ha dicho –falsamente– que entonces nadie deseaba la guerra civil. Lo exacto sería decir que nadie quería una guerra civil tan larga y tan destructiva, o perderla. Pero del mismo modo que había muchos que buscaban un nuevo régimen autoritario los había que buscaban una guerra civil que –eso creían– sería breve, y que iban a ganar. Este fue el objetivo de los comunistas hasta 1935 (aunque luego cambiaron) y de los teóricos marxistas revolucionarios como Araquistain y Maurín, ya que muchos revolucionarios –sobre todo entre los caballeristas– insistían en que nunca podría haber una revolución verdadera sin una guerra civil; naturalmente, una guerra civil ganada por ellos mismos. Todos los marxistas revolucionarios la consideraban una inevitabilidad histórica, mientras los anarcosindicalistas insistían en la redención a través de su gran insurrección revolucionaria, cuando llegara la hora. Los monárquicos y los falangistas igualmente pedían alguna clase de confrontación armada, aunque no pregonaban la guerra civil públicamente con la misma confianza. Mola veía que un golpe de Estado en Madrid sería totalmente imposible (con Franco esencialmente de acuerdo) y que una insurrección militar sólo podía imponerse a través de una guerra civil, aunque también esperaba que fuera breve. Los conspiradores monárquicos pensaban lo mismo, y por eso buscaban armas en Berlín y en Roma, aunque sin éxito. Entre todos ellos, el que durante largo tiempo mantuvo la posición más moderada y responsable fue el propio Franco.

Ironías de la historia. 

*******************

Nota 

La renuencia de Francisco Franco a participar  en la conspiración no era por falta de valor personal: 

¿Quién era Realmente FRANCO antes de la Guerra Civil?


*********

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA NO COMENZÓ EL 18 DE JULIO DE 1936 CON EL LEVANTAMIENTO MILITAR ¿CUÁNDO REALMENTE COMENZÓ Y QUIÉNES LA PROVOCARON?

VICENTE GIL | "Valencia, Franco y Notre Dame:  Sectarismo, cobardía y odio"


Especial Tiempos Modernos | El Terror Rojo en la Guerra Civil


*************

¿LA GUERRA CIVIL ES LA PEOR DE LAS GUERRAS? -  Historiador Experto Fernando Paz RESPONDE y aporta cifras más cercanas a las verdaderas  sobre las muertes en la Guerra Civil Expañola


******

Fernando Paz es historiador, profesor, conferenciante y  escritor, reconocido por su especialización en Historia  Contemporánea. Autor de una docena de libros, entre  ellos Europa bajo los escombros, Antes que nadie y La  neutralidad de Franco. Además, con La Esfera de los  Libros ha publicado Núremberg: Juicio al nazismo, una  obra clave en el análisis del legado del Tercer Reich. En televisión, ha dejado su huella como director y  presentador de programas como Tiempos modernos en  Intereconomía TV, dedicado a explorar la Historia, y La  inmensa minoría en El Toro TV, un espacio centrado en  el análisis de la actualidad. Su trayectoria lo  posiciona como una referencia en el ámbito histórico y cultural. ¡Espero que disfrutes de esta entrevista!

A continuación  el video  ÍNTEGRO  de la entrevsta  a Fernando Paz: 

Aladetres

Diciembre 4, 2024

Los SECRETOS OCULTOS de LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA - Fernando Paz



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...