lunes, octubre 13, 2025

Alberto Roteta Dorado: “NADA POR LO QUE PEDIR PERDÓN” EN EL GRAN DÍA DE LA HISPANIDAD

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

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“NADA POR LO QUE PEDIR PERDÓN” EN EL GRAN DÍA DE LA HISPANIDAD

Dr.  Alberto Roteta Dorado

Santa Cruz de Tenerife. España.

12 de octubre, 2025

 Donald Trump, el presidente de Estados Unidos de América, eliminó el “Día de los Pueblos Indígenas”, creado por su predecesor, Joe Biden, y restauró el “Día de Cristóbal Colón”. Este acontecimiento, porque lo podemos considerar así, si se tiene en cuenta el actual contexto histórico, en el que cada vez se insiste con más fuerza y con menos fundamentos teóricos históricos que lo sustenten, en la idea de que España cometió las más grandes atrocidades de la historia desde la llegada de los primeros españoles al Nuevo Mundo

De manera que, Trump, con la firmeza que lo caracteriza hizo justicia al restaurar el día dedicado a Cristóbal Colón, el descubridor de América, en los Estados Unidos de América. Si, porque el marino genovés es el verdadero descubridor del continente americano. Con este suceso – que cambió las concepciones de la geografía que se tenían en el siglo XV, así como el devenir de la historia universal– el reino de España y los reyes Fernando e Isabel, conocidos como los reyes católicos, se alcanza un protagonismo que se extendió por más de tres siglos y que, sin duda, no lo ha superado ningún otro imperio. 

He insistido en la idea de que Colón es el verdadero descubridor, toda vez que, como sucede con tantos aspectos relacionados con la grandeza de España, se ha tratado de minimizar su papel en esta hazaña – téngase presente que América debe su nombre, no al almirante de Génova, sino al italiano Américo Vespucio, quien participó en dos viajes de exploración al Nuevo Mundo años después de la llegada de Colón–. Como es lógico, América existía antes de la llegada de los españoles, lo que no significa que el primer viaje del gran almirante no llevara implícito un descubrimiento: el descubrimiento de América. Se ha especulado sobremanera acerca de la presencia de otros pueblos, como los vikingos, mucho antes de la presencia española, algo que al parecer fue cierto. No obstante, los que precedieron a Colón y sus primeros marinos cometieron el grave error de no haber reportado su presencia y no haber descrito a modo de testimonio lo que encontraron a su llegada a estas aparentes nuevas tierras. No fue hasta el regreso de Cristóbal Colón a España, de su primer viaje, que se precisa que nuevas tierras, más allá del Atlántico, existían, hecho que alcanza su universalidad y adquiere su trascendencia a partir del hallazgo de Colón en 1492. 

De modo que la grandeza de Cristóbal Colón, y de manera general, de los españoles, nadie la puede ocultar, minimizar o tergiversar, como se ha pretendido a través de los años por parte de los enemigos de España, ya sean los ingleses, devenidos en un nuevo y devastador imperio, los italianos con su “humanismo”, los vengativos holandeses, los franceses, con su “afamada” ilustración y hasta el protestantismo en su afán de negar la grandeza de la Iglesia Católica, institución muy ligada a la presencia española en el Nuevo Mundo. 

Estas pretensiones han dado lugar a la llamada leyenda negra española, tema que merece un trabajo mucho más ambicioso, extenso y profundo que estas breves líneas que solo intentan evocar el acontecimiento que cambio definitivamente al mundo, justo un día como hoy, 12 de octubre, pero del ya lejano 1492. 

Por desgracia, la historia de la presencia española en América se ha contado desde la perspectiva de la demonización hacia España. Los términos y expresiones como: saqueo de las riquezas de América (oro y plata), genocidio – muy de moda en estos días–, exterminio, contagio con enfermedades llevadas desde Europa, colonización, imperialismo y un largo etcétera, son asumidos para narrar solo la parte que conviene que se sepa por parte de los múltiples enemigos de España. Esto ha dado lugar a que reiteradamente algunos mandatarios de Hispanoamérica exijan al rey actual de España que se pida perdón por un genocidio que nunca existió y por un saqueo y expropiación que se ha sobredimensionado. 

En primer lugar, es absurdo que el actual rey, su majestad Felipe VI, pida perdón por hechos que tuvieron lugar hace más de cinco siglos. Esto sería como que el propio monarca español exija a Roma un perdón por la presencia romana en la antigua Hispania. El monarca del presente no tiene nada que ver con lo que supuestamente sucedió o pudo haber sucedido. De modo que es absurdo que figuras como Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México, y su seguidora, la socialista Claudia Sheinbaum Pardo, insistan en el perdón de España hacia los pueblos indígenas americanos. Como diría el argentino Marcelo Gullo: nada por lo que pedir perdón.      

Recordemos que España no solo fundó hospitales para la atención a los pobladores americanos, sin distinción de etnia o condición social, sino que llenó a América de hospitales, algunos de ellos alcanzaron más notoriedad por sus avances científicos que los propios hospitales de la península, lo que demuestra que América jamás fue vista por España como un botín, sino como parte inseparable de ella. En 1503, el gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, fundó el hospital de San Nicolás de Bari, el primero en el Nuevo Mundo, institución que se mantuvo activa entre los siglos XVI y XIX. Según el académico mexicano Guillermo Fajardo-Ortiz:

“Su construcción (del hospital de San Nicolás de Bari) y sus servicios significaban una comunión entre los conquistadores y los conquistados, entre autoridades políticas, religiosos y pobres”.

Se fundaron otros hospitales no solo en Sano Domingo, sino en la Nueva España (México), donde el hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno se mantuvo en actividad durante cuatro siglos. En dicho virreinato se construyeron múltiples instituciones de este tipo, amén de otros centros dedicados al cuidado de los leprosos, sifilíticos, exclusivos para las mujeres, etc., algo que ocurrió de manera similar en el virreinato de Perú, donde se estableció un sistema de salud gratuito para todos.     

En las Leyes de Indias, la primera de las cuales, fechada el 7 de octubre de 1541, en su libro I, título IV, se señala:

“Que se funden hospitales en todos los pueblos de españoles e indios. Encargamos y mandamos a nuestros virreyes, audiencias y gobernadores, que con especial cuidado provean que en todos los pueblos de españoles e indios de provincias y jurisdicciones se funden hospitales donde sean curados los pobres enfermos, y se ejercite la caridad cristiana”.

Esto demuestra, no solo el sentido humanitario de las autoridades españolas, sino que el llamado “saqueo de las riquezas” ha sido sobredimensionado, toda vez que hubiera sido imposible construir de la nada centros e instituciones asistenciales, mantenerlos en buen estado – algunos aún en activo–, ofrecer asistencia con médicos y practicantes españoles, amén de la alimentación de los enfermos. Una parte considerable de esas “riquezas” que tanto reclaman algunos tuvo que ser empleada para este tipo de obras, y otras, no menos importantes, como múltiples escuelas, incluidas grandes universidades, además de una inmensidad de iglesias, muchas de ellas superiores en tamaño, belleza y riquezas que las de la propia España. Los ejemplos en este sentido serían interminables. Basta con hacer mención de los grandiosos templos de México y Perú, así como a las grandes catedrales, basílicas e iglesias de Quito, Cuenca y Riobamba, en Ecuador, de lo que puedo dar testimonio directamente.  

Entre 1538 y 1812 España fundó en América más de treinta universidades. Desde la fundación de la Universidad de Santo Domingo, en Santo Domingo, en 1538, España no dejó de fomentar la construcción de sendas edificaciones sedes para la existencia múltiples centros de estudios superiores. Solo en México se establecieron centros de este tipo en Ciudad México (Universidad de San Pablo), Mérida de Yucatán (Universidad de Santa Catalina), Charcas (Universidad de San Javier), Puebla (Universidad de San Ildefonso), Ciudad México (Universidad de San Pedro y San Pablo), Guadalajara (Universidad Jesuítica de Guadalajara), Ciudad México (Universidad de San Francisco de Celaya), así como en Mérida (Universidad de San Bartolomé). En otras naciones como Perú, Colombia, Ecuador, Argentina, Chile, Guatemala, Venezuela, Cuba, Panamá y Nicaragua, también se establecieron universidades.

Estas universidades seguían el modelo de la Universidad de Salamanca, esto es, poseían su autonomía dado que el gobierno de las instituciones se encontraba en manos de un claustro, formado por facultades y doctores, así como maestros residentes en la ciudad o en sus cercanías. Pero lo más importante, si de negación de la leyenda negra y justicia para España en el día de hispanidad se trata, es el hecho de que dichas universidades estaban abiertas a los indios, especialmente a los hijos de los jefes indígenas, y en los tiempos de los Habsburgos, también a los mulatos libres. Decir que eran gratuitas sería mentir; no obstantes diferentes fuentes hacen referencia a lo módico de los derechos de matrícula, no así en los de graduación. Además, se concedían becas o exenciones de derechos a alumnos aventajados de familias pobres.

Otro de los grandes tabúes al abordar el sentido de la hispanidad es el relacionado con la idea de un gran genocidio cometido por parte de España. Los que aún en nuestros días se atreven a hacer afirmaciones como estas solo demuestran su ignorancia política y cultural, amén de un odio incontenible hacia todo lo español. Lo peor de todo es que muchos de los propios españoles niegan su propia identidad para situarse del lado de los supuestamente oprimidos, saqueados y masacrados. 

No se puede negar que hubo enfrentamientos entre españoles e indígenas con las consiguientes muertes de ambas partes. Ocultarlo sería un sacrilegio. Hubo fuertes enfrentamientos, lo que no significa que las poblaciones indígenas disminuyeran a partir de la presencia española en las tierras recién descubiertas. Las muertes por enfrentamientos no fueron deliberadas premeditadamente con la intención de eliminar una determinada raza o etnia. De ahí que la idea del genocidio sea un error garrafal que se ha extendido de manera generalizada hasta llegar a nuestros días, en los que adquiere nuevas dimensiones a partir de la defensa que sobre esta absurda hipótesis hace la izquierda radical.   

El paraíso terrenal que describió el clérigo Bartolomé de las Casas en el siglo XVI es solo una historia de ficción que nada aporta desde el punto de vista histórico. Los indígenas vivían enfrentándose constantemente unos con otros, eran sometidos por los reinados más poderosos, asesinados, esclavizados y “entregados” a los Dioses en sacrificio, las mujeres capturadas eran sometidas a la prostitución, incluidas las niñas. Las investigaciones históricas más recientes y confiables demuestran que practicaban no solo los sacrificios humanos por cuestiones puramente religiosas, sino que asumieron el canibalismo como algo común en sus vidas. Entonces: ¿de qué genocidio se está hablando en nuestros días

Hernán Cortés, el extremeño que liberó a los indígenas sometidos por el imperio Azteca, jamás contó con un verdadero ejército capaz de asumir una contienda de gran magnitud, como lo fue el enfrentamiento y derrota de dicho imperio. Recursos militares como arcabuces, perros o caballos fueron de utilidad, pero no suficientes para alcanzar una victoria frente al poderío de los Aztecas, capaces de movilizar a un millón de soldados. Los pueblos indígenas se unieron a Hernán Cortés en una total alianza, algo demostrado por la historia y por el sentido lógico y coherente de todo aquel que tenga la capacidad analítica y reflexiva para darse cuenta de que una minoría de españoles no podían por sí solos triunfar. Para el periodista y escritor italiano Vittorio Messori, en su libro “Leyendas negras de la iglesia”:

El imperio de los aztecas y el de los incas se había creado con violencia y se mantenía gracias a la sanguinaria opresión de los pueblos invasores que habían sometido a los nativos a la esclavitud” (…) “Las increíbles victorias de un puñado de españoles contra miles de guerreros no estuvieron determinadas ni por los arcabuces ni por los cañones. Aquellos triunfos se debieron sobre todo al apoyo de los indígenas oprimidos por los incas y aztecas”. Por lo tanto, más que como conquistadores, los ibéricos fueron saludados en muchos lugares como liberadores”.

Así las cosas, esta es la parte de la historia que debe contarse, difundirse y demostrarse para que los ignorantes dejen a un lado la absurda idea del genocidio español y de los supuestos saqueos de riquezas. 

El 12 de octubre es, y seguirá siendo, la Fiesta Nacional de España, el gran día de la hispanidad, el día que hemos de evocar al almirante Cristóbal Colón y a los Reyes Católicos que propiciaron la mayor hazaña de la historia: EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

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Miscrónicas

10 de noviembre, 2025

ESCRITOR MEXICANO HUMILLA a un PERIODISTA PROGRE por decir que ESPAÑA debe PEDIR PERDÓN a MÉXICO


HispaUnidad

Noviembre 8, 2025

JUAN MIGUEL ZUNZUNEGUI EN LA TELEVISIÓN ESPAÑOLA POR PRIMERA VEZ



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domingo, octubre 12, 2025

Videos sobre el Descubrimiento de América o Encuentro de civilizaciones: Los 3 Momentos Más Gloriosos de la Historia de España y Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador

Descubrimiento de América  Encuentro de civilizaciones

Los 3 Momentos Más Gloriosos de la Historia de España


Archivo Inédito

Julio 2025

Los Derechos de los Indígenas Americanos Durante la Monarquía Hispánica (Reyes Católicos)

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


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Lo que la Leyenda Negra contra España no cuenta de las Leyes de Indias

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El cuerpo de normas que regló la vida en las colonias de América supuso el origen de lo que hoy conocemos como Derechos Humanos
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Imágenes añadidas al artículo por el Bloguista de Baracutey Cubano


Por Guillermo Llona
03/03/2013

«Y no consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien». Esta es la última voluntad que la Reina Isabel la Católica dirigió a sus súbditos en su testamento. Se trata sin duda de un deseo que choca con la imagen cruel que la Leyenda Negra ha propagado del Imperio español por todo el mundo.

Tal y como defiende Juan Sánchez Galera en su último libro «Vamos a Contar mentiras», y mal que les pese a los seguidores de la propaganda antiespañola, los monarcas hispanos no consolidaron la conquista de América a sablazo limpio, sino gracias a un ejército de maestros y curas. Frente a quienes presentan a los descubridores y conquistadores del Nuevo Mundo como crueles genocidas, el historiador afirma que Leyes de Indias que reglaron la vida en aquellas colonias supusieron el origen de lo que hoy conocemos como Derechos Humanos.

España consolidó la conquista de América con un ejército de maestros y curasEn 1493 el Papa Alejandro VI reconoce mediante la bula «Inter Caetera» la propiedad de la recién descubierta «terra nullis» (tierra de nadie) a los Reyes Católicos, a condición de que evangelicen a los nuevos súbditos. Pero muy pronto surge un debate en la intelectualidad española, alentado por la misma Corona, acerca de la licitud de obligar a todo el continente a pertenecer a un imperio con el que no había mantenido antes ninguna relación. Los españoles empiezan a hacerse preguntas incómodas. «Se parte completamente de cero con la premisa de establecer unas nuevas normas de convivencia entre los hombres, basadas no ya en lo que se entendía hasta ese momento como cierto en Europa, sino unos valores comunes a todos los hombres de todos los tiempos», explica Sánchez Galera.

Isabel la Católica fue la primera persona que se preocupó por los derechos de los indios: determinó que seguirían siendo los propietarios de las tierras que les pertenecían con anterioridad a la llegada de los españoles y, en el año 1500, dictó un decreto que prohibió la esclavitud. Nace así un nuevo derecho que, en palabras del autor, «reconoce que las libertades de los hombres y de los pueblos son algo inherente a ellos mismos, y que por tanto, les pertenecen por encima de las consideraciones de cualquier príncipe o Papa». Aquellas normas supusieron el punto de partida de la Leyes de Indias.

Más adelante, una junta de la Universidad de Salamanca convocada por el emperador Carlos V en 1540 concluye que «tanto el Rey, como gobernadores y encomenderos, habrían de observar un escrupuloso respeto a la libertad de conciencia de los indios, así como la prohibición expresa de cristianizarlos por la fuerza o en contra de su voluntad», cuenta Sánchez Galera. Con el tiempo se va formando un cuerpo de normas, las Leyes de Indias, que recogen, entre otros, los siguientes derechos para los indios: la prohibición de injuriarlos o maltratarlos, la obligación de pagarles salarios justos, su derecho al descanso dominical, la jornada laboral máxima de ocho horas y un grupo de normas protectoras de su salud, especialmente de la de mujeres y niños.

La esclavitud y las encomiendas

Aunque la Reina Isabel la Católica había prohibido la esclavitud, algunos colonos se ampararon en las encomiendas para sortear las leyes que llegaban desde la España europea y obligar a los indios a realizar trabajos forzados. Con todo, Sánchez Galera defiende la institución: «Los indios, fuera de ser unos desposeídos, son propietarios de pleno derecho de aquellas tierras que trabajan, y del rendimiento de las mismas pagan un tributo o servicio a su encomendero, quien a su vez tiene obligación de protegerlos y cristianizarlos. Como toda institución humana, la encomienda dio lugar a ciertos abusos, y en contados casos, incluso degeneró en una especie de esclavitud encubierta».

Ya en 1518 una ley establece ya «que sólo podrán ser encomendados aquellos indios que no tengan recursos suficientes para ganarse la vida, así como que en el momento en que fuesen capaces de valerse por sí mismos habrían de cesar» en este régimen. De todos modos, Carlos V da una estocada mortal a la institución con sus Leyes Nuevas de 1542, que limitan sobremanera las situaciones en que se podía poner en práctica.

En cualquier caso, la actitud de los monarcas españoles contra la esclavitud fue decidida. Isabel la Católica y el Emperador Carlos V promulgaron decretos que vedaban esa práctica y, «si bien es cierto que Felipe II se deja presionar por los colonos del Caribe haciendo concesiones especiales para Puerto Rico y La Española, poco más tarde vuelve a dejar clara su repulsa hacia este tipo de institución, prohibiendo una vez más la esclavitud, e incluso haciendo extensiva dicha prohibición a la incipiente importación de esclavos negros», explica el autor.

Frailes y maestros

La Leyenda Negra que pesa sobre España también acusa a sus colonizadores del Nuevo Mundo de haber cometido allí un genocidio contra la población indígena. Pero si el Imperio español pudo consolidar su conquista de América no fue gracias a las armas, sino, fundamentalmente, gracias a su clero y educadores. Ciertamente, si bien los primeros escritos de los descubridores españoles describían a los habitantes de aquellas tierras como «pueblo angelical» cuya «aparente ingenuidad hacía presagiar una fácil y pronta civilización y evangelización», pronto aquellas poblaciones resistieron armadas a los abusos de los primeros colonos, estallando así los enfrentamientos bélicos.

«Su aparente ingenuidad presagiaba una pronta civilización y evangelización»Fernando el Católico encarga entonces un estudio jurídico-teológico al dominico Matías de Paz y al jurista Juan López de Palacios, quienes concluyen que la guerra contra los indígenas sólo será justa «cuando sus caciques y jefes prohíban la libre conversión de sus súbditos, o bien sea menester el desterrar inhumanas costumbres que se niegan a abandonar», como el canibalismo o los sacrificios de personas a los dioses. Pero dado que, pese a las limitaciones fijadas desde España, en muchas ocasiones se recurría a las armas sin que hiciese falta, una Real Orden de 1526 impuso en todas las expediciones militares la compañía de sacerdotes con el fin de poner fin a aquellos abusos.

Pacificado ya el continente, en 1573 Felipe II pone fin a la lucha armada en América, «y confía sus mayores y más ricas posesiones a un nuevo ejército compuesto, esta vez, a base de frailes y maestros. Comienza la verdadera y definitiva conquista de América», concluye Sánchez Galera.
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Isabel la Católica, la reina que liberó a los esclavos

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Los indígenas americanos no fueron tan reprimidos como nos quieren hacer creer
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Por José María Zavala
28-08-2019

Tras acceder al arsenal de 3.160 legajos sobre Isabel la Católica repartidos en veintisiete volúmenes, el primero de ellos con dos tomos, que integran la denominada Positio (el documento para el proceso de canonización), estamos por fin en condiciones de arrojar luz sobre el polémico asunto de la esclavitud de los indígenas durante el Descubrimiento de América. Se trata, como ya sabe el lector, de uno de los pilares de la falsa leyenda negra contra la reina Isabel, entretejida con intereses espurios y la cual desmonto, parapetado en documentos desconocidos, en mi nuevo libro «Isabel la Católica. Por qué es santa».

El problema se planteó cuando, a finales de 1494, Colón envió a los reyes una primera remesa de quinientos esclavos. Sabemos, por dos Reales Cédulas del 12 y 16 de abril de 1495, que el mencionado envío se realizó desde La Española con la expedición de Antonio de Torres, compuesta por cuatro navíos.

Al parecer, los indios fueron hechos esclavos en acciones de guerra emprendidas por Colón y descritas por Bartolomé de las Casas. Los así «alzados», en el derecho de guerra de la época, eran hechos prisioneros en calidad de esclavos. No puede sorprender por tanto que el almirante actuase de ese modo, conforme a las ideas comunes de su tiempo. A no ser que esa acción de guerra fuese «injusta», como la califica el propio De las Casas, censurando a Colón por actuar «sin voluntad de los Reyes», pero reconociéndole al mismo tiempo como hombre «cristiano y virtuoso y de muy buenos deseos» cuya condición, unida a su idea de compensar los cuantiosos gastos de la Corona de España en las expediciones y a su «ignorancia del derecho», atenuarían la condena.

Nos interesa saber qué hizo Isabel al enterarse de que la expedición de Antonio de Torres había salido de La Isabela con este cargamento de esclavos, el 2 de febrero de 1495, arribando al puerto de Cádiz a primeros de abril. En pocos días, el obispo de Badajoz, Juan Rodríguez de Fonseca, comunicó la llegada de la remesa a los reyes, pidiéndoles instrucciones sobre los esclavos.

De momento, en la Corte y cancillerías castellanas se actuó con normalidad, despachándose el 12 de abril una Real Cédula a Fonseca, que decía: «Paréscenos que se podrán vender allá mejor en esa Andalucía que en otra parte; debeislos faser commo mejor os paresciere». Pero de modo imprevisible, solo cuatro días después, el 16 de abril, salió de la misma cancillería otra Real Cédula dejando en suspenso la anterior. En la misma se ordenaba al obispo Fonseca que paralizase la venta de esclavos, aduciéndose la siguiente razón: «Porque Nos querríamos informarnos de Letrados, Teólogos e Canonistas si con buena conciencia se pueden vender».

Apelar a la «buena conciencia» era casi connatural a Isabel. Y eso, precisamente, fue lo que se hizo. De esta consulta a teólogos y canonistas no se conserva más documento hoy que el propio anuncio de los reyes en su carta, ya citada, del 16 de abril. Isabel ordenó recoger a todos los indios para entregárselos a Pedro de Torres y repatriarlos a sus familias, todo ello por su cuenta y riesgo. No resulta extraño así que el historiador Rafael Altamira, a la vista del documento correspondiente, reflexionase así: «Fecha memorable para el mundo entero, porque señala el primer reconocimiento del respeto debido a la dignidad y libertad de todos los hombres, por incultos y primitivos que sean; principio que hasta entonces no se había proclamado en ninguna legislación, y mucho menos se había practicado en ningún país».

Es importante subrayar que, aunque la doctrina universal fuese contraria en la práctica a la libertad de los esclavos, la reina Isabel dudó ya entonces en su propia conciencia de la licitud del tráfico con seres humanos. En el planteamiento de ese problema a nivel de conciencia se atisbaba una ley natural que prohibía el tráfico de personas; y esa ley no podía ser otra que la del respeto a la misma naturaleza del hombre, o como hoy suele decirse: el principio de la igualdad y de la dignidad de la persona fiel o infiel, civilizada o bárbara.

Y que en la mente de Isabel anidara ya una opinión más bien negativa, y que ella misma recabase el criterio de teólogos y canonistas sobre la licitud de la venta de personas, nos lleva a deducir lo siguiente: cansada de esperar la respuesta a su consulta, y dejándose llevar por su intuición, sin razonamientos, decidió liberar a los indios esclavizados.

PRECURSORA DEL DERECHO DE GENTES

En las instrucciones para el cuarto viaje, Isabel le dirá taxativa a Colón: «Y no habéis de traer esclavos». Con esta decisión, Isabel se anticipó en treinta y cinco años a la formulación del derecho de gentes de Francisco de Vitoria y Domingo de Soto: en América no habría esclavos, aunque la esclavitud continuó durante siglos en otros continentes. Entre los legajos inéditos figuran los que nos revelan ahora la existencia de marineros que acompañaron a Colón a las Indias y regresaron luego trayendo consigo cada cual su indio esclavo. En cuanto tuvo conocimiento de ello, la reina Isabel ordenó que se reclamase a los indios en cuestión para entregarlos a su secretario Pedro de Torres, quien a su vez abonó a los marineros, con cargo a la Contaduría Real, el gasto del viaje de cada aborigen (800 maravedís desde las Indias a Sevilla), decretándose su inmediata puesta en libertad.

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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el artículo Desde el referente Cuba, una propuesta para la interpretación de la historia (II), del historiador cybano Vicente Morín Aguado, residente en Cuba, se lee: 

¨Al lado de los innegables méritos que avalan al Almirante genovés, deberían competir en ventaja, sin derribarle, esculturas de quiénes retaron con valor e inteligencia a la cultura dominante, contribuyendo a que la historia diera un paso más hacia la civilización.

Una contrapartida notable fue Bartolomé de Las Casas, compañero de viaje de Colón en su segunda incursión americana. El obispo de Chiapas se adelantó a su tiempo, demostrando la otra cara de la cultura, cuya expresión es la constante voluntad humana por cambiar para mejor la sociedad.

La honestidad política e intelectual de este hombre extraordinario se revela en dos vertientes: de un lado, respetó y admiró la obra del marino, hasta el punto de copiar para la inmortalidad su Diario de Navegación del primer viaje, salvando el único testimonio escrito de la hazaña. A la vez, comprendió la incongruencia entre el descubrimiento europeo y el genocidio de la población nativa, dedicando su vida a la redención de los llamados indios.

Ha de notarse que inicialmente propuso liberar a los indios sustituyéndolos por esclavos africanos, que según teorías erróneas, dados los limitados conocimientos biológicos, eran considerados físicamente más resistentes a la rudeza del trabajo. Nada para reprocharle, hombre de su tiempo, actuaba en pleno siglo XVI, no en la época en que Google, con su rápido motor de búsqueda, me ha permitido confirmar en un segundo, la pertenencia del valiente Fraile a la orden de los Dominicos.¨

Sin embargo: en el texto adjunto al video Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabuladorvideo argumentado por un sacerdote, se lee:  

¨¨A Bartolomé de Las Casas, el mentado “apóstol de los indios”, se le atribuye desde hace cuatro siglos la responsabilidad en la defensa de los nativos americanos, pasando a la fama por su conocida obra publicada en 1552 como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, fuente “inequívoca” del “genocidio” que los españoles habrían perpetrado en América durante los años de conquista y plomo…

¿Fue realmente tan así? Veamos brevemente y a partir de las fuentes bibliográficas quién fue este “gran apóstol” de las tierras vírgenes.

Para más información en: El autor de la «leyenda negra» española: Fray Bartolomé de las Casas (I) .

(Extractos del libro "Que no te la cuenten I", disponible en Amazon¨

QNTLC

2020

Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador


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Sobre otros  temas concerniente a la Historia de Cuba, desde la colonia, pueden leerse en mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas:



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martes, octubre 15, 2024

Alberto Roteta Dorado y Manuel Alejandro Saeta Quintana: PRESENCIA DE ESPAÑA EN EL NUEVO MUNDO, UNA OBRA CIVILIZADORA.

  PRESENCIA DE ESPAÑA EN EL NUEVO MUNDO, UNA OBRA CIVILIZADORA. 

Por: Alberto Roteta Dorado

   y 

Manuel Alejandro Saeta Quintana

Muro de cráneos y calaveras  de indígenas  sacrificados por los aztecas. Imágenes y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano

12 de octubre, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España. El 1492 marca un antes y un después en la historia de España y del mundo. Por una parte, el 2 de enero de este año culminó la llamada reconquista con el rendimiento del último de los reinos musulmanes en la península ibérica, el nazarí de Granada; por otra, el 12 de octubre de 1492 con la llegada del almirante Cristóbal Colón a tierras de América, se inicia la conquista del Imperio Español a América, el hecho más trascendental de la historia de España, no solo por lo que representa el llamado descubrimiento en sí, sino por su significado desde el punto de vista político, social y cultural.  

El destacado cineasta español José Luis López-Linares, en su libro: “España, la primera globalización” afirma que el descubrimiento de América es un suceso único en la historia, “no tanto por el hecho de que Colón llegara a dicho continente – probablemente otros lo precedieron en este sentido–, sino por lo que el concepto del término descubrimiento supone. Esta sentencia es determinante para comprender la esencia de lo que representa este hecho que, por desgracia, a través del tiempo muchos han pretendido minimizar en importancia, y lo peor, tergiversar su verdadero sentido. 

El tema de la llamada “colonización” de los pueblos de gran parte de América por parte del Imperio Español ha sido objeto de múltiples revisiones desde diferentes ópticas. Están los que defienden sobremanera la idea poco trascendente de dicho descubrimiento, anteponiendo especial énfasis en la legitimidad de la “colonización” de los territorios conquistados; los que niegan la idea de un descubrimiento, toda vez que América existía en un contexto tanto histórico como geográfico, y se supone que fuera “descubierta” por otros antes de la llegada de los españoles; también están los defensores acérrimos de una cruel colonización con exterminios humanos y saqueos de recursos naturales; así como los que, con conocimiento de causa, han investigado con profundidad el tema del famoso encuentro formulando sólidas hipótesis que permiten desmentir la llamada leyenda negra española. 

En este escrito vamos a referirnos y a utilizar como fuentes de información las investigaciones de estos últimos escritores, historiadores, analistas y ensayistas, por considerar que lo que aportan son fundamentos de gran solidez, resultado de múltiples estudios, cuyas fuentes trascienden las fronteras españolas para ir más allá del Atlántico – como hiciera en su tiempo Cristóbal Colón y los que le acompañaron en la gran aventura–  y llegar a los territorios que otrora fueron virreinatos de la gran España. Me refiero, en este sentido, a varios historiadores y académicos que siendo hispanoamericanos se han adentrado con seriedad y profundidad en estos polémicos temas para defender – dejando a un lado los prejuicios y rencores indigenistas– la grandeza del Imperio Español.   

De modo que, trataremos de exponer algunos de los argumentos que desmienten toda posible idea relacionada con la leyenda negra, algo que tanto daño ha hecho a esta primera globalización del mundo, cuyo protagonismo corresponde en su totalidad al entonces Imperio Español.  

Retomemos la idea del cineasta antes citado, cuya obra documental en el séptimo arte sirvió de base para un extraordinario libro que deberían leer detenidamente aquellos defensores de la leyenda negra española. 

LO QUE REPRESENTA LA IDEA DE UN DESCUBRIMIENTO MÁS ALLÁ DEL DESCUBRIMIENTO EN SÍ. LA HUELLA DE ESPAÑA EN LAS TIERRAS DE AMÉRICA.   

Hemos de tener en cuenta que este encuentro de dos mundos no se limitó a un reporte científico. De hecho, los fines del almirante genovés, no fueron precisamente científicos, sino religiosos. Su motivación y fin último fue tomar el islam por la retaguardia para reconquistar Jerusalén, independientemente de las aspiraciones comerciales de otros que contribuyeron a la materialización del primer viaje, mediante la búsqueda de nuevas rutas, una vez que había fracasado la tradicional vía de acceso al oriente luego de la caída de Constantinopla, en 1453. 

El descubrimiento de América, que si fue un descubrimiento a pesar de la negativa de los que se empeñan en descreditar la contribución de España al mundo, fue más allá del descubrimiento propiamente dicho para trascender las fronteras del tiempo y permanecer como uno de los más extraordinarios hechos de la historia. De ahí la idea de López-Linares en relación con el descubrimiento más allá del descubrimiento en sí. 

El politólogo e historiador argentino Marcelo Gullo Omodeo en su libro “Madre Patria”, luego de un análisis acerca de las múltiples hipótesis que intentan desmentir, o al menos minimizar, el descubrimiento por parte de España concluye:

“Con la palabra descubrimiento – malinterpretada e ideológicamente mal utilizada en nuestros días por los propagadores de la leyenda negra– no queremos decir que el pueblo español fuera el primero en llegar a América; muchos otros podrían haber llegado antes, pero habrían guardado para sí el descubrimiento. Es cierto que los vikingos pasaron de Groenlandia a Terranova, pero no sabían adónde habían llegado. Ni supieron ni imaginaron que habían descubierto un nuevo continente, ya que carecían de los conocimientos científicos necesarios para saber cómo era el mundo” (…) “España si hizo público el conocimiento impreciso de la existencia de tierras allende el gran mar que los vikingos habían poseído y no les interesó divulgar. Es por ello por lo que se puede decir con propiedad que España sí descubrió América”.

No se puede ver la conquista de América como una colonización, por cuanto, no hicieron colonias; sino que España trasladó la manera de vivir de los españoles a los pueblos de América, lo que, sin duda, contribuyó a: 

1.- La conformación de una nueva cultura, la cultura hispanoamericana, cuya identidad no es un simple conglomerado de elementos de las tradiciones del nuevo mundo con la impronta de lo español, sino un verdadero fenómeno de transculturación.  

2.- La contribución al surgimiento de una etnia fruto del mestizaje entre indígenas y españoles – fenómeno biológico que no se da en naciones conquistadas por ingleses, franceses y holandeses, por cuanto no se mezclaron, como sucedió en América, donde no solo se permitió, sino que se alentó el casamiento entre españoles y nativos–. Téngase presente que, en 1503, la Reina Isabel reclamó al gobernador Nicolás Ovando, hombre fundamental en los primeros años de la presencia europea en América, que fomentara los matrimonios mixtos, “que son legítimos y recomendables porque los indios son vasallos libres de la Corona española”. En una Real Cédula emitida por Carlos V, en 1514, se permitía el matrimonio entre españoles e indias: “cásense españoles con indias e indias con españoles”. 

El fenómeno del mestizaje en América fue algo muy sui generis. En el modelo legal español se consideraban súbditos de Felipe IV los indios, los no indios, los mestizos, los no mestizos, los nacidos en Europa y los nacidos en América, o sea, todos sin excepción. Este aspecto difiere si se compara con el colonialismo de otras potencias para las que había una delimitación bien establecida entre la metrópoli y sus colonias. 

3. Mostrar al mundo la grandeza de la obra misionera de la evangelización cristiana. Los grandes templos cristianos, comparables y a veces superiores a las propias iglesias de España, son la mayor prueba de la presencia del cristianismo en el Nuevo Mundo. No hay una sola ciudad americana que no tenga varios templos dedicados al culto religioso católico. El tema de la religión también ha sido demasiado polémico, toda vez que algunos sostienen la idea que España impuso su religión a los pueblos recién conquistados. 

Téngase presente que dichos pueblos tenían modalidades de religiones muy primitivas que incluían el sacrificio de vidas humanas, rituales de magia negra, entre otros tantos aspectos que contradicen la idea conceptual de lo que en sí es la religión, del griego religare, o sea, la unificación del hombre con Dios, algo que jamás se logrará mediante ritos antropofágicos que presupongan el daño a la vida. Se estima que en toda la América precolombina los sacrificios humanos podían alcanzar las cifras de decenas de miles anualmente. Muchos académicos hacen referencia a un aproximado anual de 20.000 víctimas por parte del imperio Azteca, la mayoría sacrificadas en relación con ceremonias religiosas y eventos patrocinados por el Estado; aunque las cifras oscilan entre 10.000 y 80.000. 

En la cultura inca, los sacrificios de niños se realizaban durante momentos de gran importancia ritual. Los infantes elegidos eran ofrendados a los dioses desde las cumbres montañosas como forma de garantizar la armonía entre dioses y humanos. Según el arqueólogo mexicano Matos Moctezuma, refiriéndose a los aztecas:

“Los sacrificios de niños a Tláloc (Dios de la lluvia) eran realizados para asegurar la lluvia. En circunstancias de gran sequía, se seleccionaban infantes que, considerados puros, eran entregados a los dioses. Esta práctica, aunque con connotaciones religiosas, estaba vinculada también a situaciones de crisis agrícola y social”.  

Por otro lado, el canibalismo era algo común, vinculado también a ritos pseudorreligiosos. Para los mexicas consumir la carne de los sacrificados tenía una connotación de perpetuidad del ciclo vital, toda vez que al comer la carne de los sacrificados los dioses se alimentaban y mediante ellos se aseguraba la continuidad de la vida de manera cíclica. Los mayas, además del sacrificio, practicaban el canibalismo en tiempos de crisis o para celebrar triunfos militares. La carne de los prisioneros se ofrecía a los dioses y en muchos casos se consumía por los participantes en las ceremonias.       

Lo mejor que les pudo pasar a estos pueblos inmersos en la barbarie pseudorreligiosa fue que el cristianismo fuera asimilado como religión, algo que perdura en nuestros días. Posiblemente el sentimiento de religiosidad sea mucho mayor en gran parte de las naciones hispanoamericanas que en la propia España, donde, por desgracia, las ideas de izquierda unidas al ateísmo acérrimo se dan las manos.  

4. La existencia del castellano como idioma oficial para todos los pueblos de Hispanoamérica. Una de las principales aportaciones de España al Nuevo Mundo fue la difusión del español, como idioma, por toda América, lo que ha servido no solo como medio de comunicación a gran escala, sino como elemento unificador para diversas culturas y etnias. Según Fernández-Armesto, en su texto “Los conquistadores: el origen del poder de Occidente en el Nuevo Mundo”: 

“La expansión del idioma español ha permitido la creación de un espacio común de intercambio cultural, económico y social que sigue beneficiando a los países hispanohablantes”. 

Gracias al descubrimiento y expansión por toda América del Imperio Español, el castellano se difundió por todo el continente, siendo el principal vehículo de comunicación entre todos los pueblos. El castellano se consolidó como lengua extraordinaria que alcanzó una posición privilegiada, lo que devino posteriormente como una de las lenguas más habladas en el mundo. 

5. La presencia de algunos de sus mejores científicos, políticos e intelectuales, los que hicieron carrera en América y se establecieron como catedráticos en una treintena de universidades dispersas por todos los virreinatos de España en América.   

Entre 1538 y 1812 España fundó en América más de treinta universidades. Desde la fundación de la Universidad de Santo Domingo, en Santo Domingo, en 1538, España no dejó de fomentar la construcción de sendas edificaciones sedes para la existencia múltiples centros de estudios superiores. Solo en México se establecieron centros de este tipo en Ciudad México (Universidad de San Pablo), Mérida de Yucatán (Universidad de Santa Catalina), Charcas (Universidad de San Javier), Puebla (Universidad de San Ildefonso), Ciudad México (Universidad de San Pedro y San Pablo), Guadalajara (Universidad Jesuítica de Guadalajara), Ciudad México (Universidad de San Francisco de Celaya), así como en Mérida (Universidad de San Bartolomé). En otras naciones como Perú, Colombia, Ecuador, Argentina, Chile, Guatemala, Venezuela, Cuba, Panamá y Nicaragua, también se establecieron universidades. 

Estas universidades seguían el modelo de la Universidad de Salamanca, esto es, poseían su autonomía dado que el gobierno de las instituciones se encontraba en manos de un claustro, formado por facultades y doctores, así como maestros residentes en la ciudad o en sus cercanías. Pero lo más importante, si de negación de la leyenda negra y justicia para España en el día de hispanidad se trata, es el hecho de que dichas universidades estaban abiertas a los indios, especialmente a los hijos de los jefes indígenas, y en los tiempos de los Habsburgos, también a los mulatos libres. Decir que eran gratuitas sería mentir; no obstantes diferentes fuetes hacen referencia a lo módico de los derechos de matrícula, no así en los de graduación. Además, se concedían becas o exenciones de derechos a alumnos aventajados de familias pobres.  

Ahora hemos de cuestionarnos de donde salían los profesores de estos altos centros. La respuesta es más que obvia: de España. Solamente en México enseñaron personalidades ilustres, entre los que se encuentran: Alonso Gutiérrez, Francisco Cervantes de Salazar, Bartolomé Frías de Albornoz y Antonio Rubio de Rueda, este último, el más importante de los jesuitas españoles enviados a América. En la Universidad de San Marcos, en Lima, Perú, se establecieron profesores formados en la prestigiosa Universidad de Salamanca, los que dejaron su huella de colosal sabiduría.  

6. La existencia de hospitales gratuitos para todas las razas. Las Leyes de Indias, la primera de las cuales, fechada el 7 de octubre de 1541, en su Libro I, Título IV, señalaba: 

“Que se funden hospitales en todos los pueblos de españoles e indios. Encargamos y mandamos a nuestros virreyes, audiencias y gobernadores, que con especial cuidado provean que en todos los pueblos de españoles e indios de provincias y jurisdicciones se funden hospitales donde sean curados los pobres enfermos, y se ejercite la caridad cristiana”. 

Recordemos que España llenó a América de hospitales, algunos de ellos alcanzaron más notoriedad por sus avances científicos que los propios hospitales de la península, lo que demuestra, una vez más, que América jamás fue vista por España como un botín. En 1503, el gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, fundó el hospital de San Nicolás de Bari, el primero en el Nuevo Mundo, institución que se mantuvo activa entre los siglos XVI y XIX. Según el académico mexicano Guillermo Fajardo-Ortiz: 

“Su construcción (del hospital de San Nicolás de Bari) y sus servicios significaban una comunión entre los conquistadores y los conquistados, entre autoridades políticas, religiosos y pobres”. 

Se fundaron otros hospitales no solo en Sano Domingo, sino en la Nueva España (México), donde el hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno se mantuvo en actividad durante cuatro siglos. En dicho virreinato se construyeron múltiples instituciones de este tipo, amén de otros centros dedicados al cuidado de los leprosos, sifilíticos, exclusivos para las mujeres, etc., algo que ocurrió de manera similar en el virreinato de Perú, donde se estableció un sistema de salud gratuito para todos.     

EL FAMOSO GENOCIDIO NO EXISTIÓ, LA CONQUISTA DE MÉXICO NO FUE HECHA POR HERNÁN CORTÉS, SINO POR LOS INDIOS.  

Uno de los más álgidos puntos en relación con la formulación de la leyenda negra española es el del supuesto genocidio. Hemos de precisar, una vez más, que no hubo tal genocidio por parte de los conquistadores. De manera particular en el caso de México, otrora Nueva España, donde la derrota del poderoso imperio azteca ha sido motivo de especulaciones y formulaciones de hipótesis carentes de sentido.

Recordemos que Hernán Cortés jamás contó con un verdadero ejército capaz de asumir una contienda de gran magnitud, como lo fue el enfrentamiento y derrota del imperio Azteca. Recursos militares como arcabuces, perros o caballos fueron de utilidad, pero no suficientes para alcanzar una victoria frente al poderío de los Aztecas, capaces de movilizar a un millón de soldados. Los pueblos indígenas sometidos por el imperio Azteca se unieron a Hernán Cortés en una total alianza, algo demostrado por la historia y por el sentido lógico y coherente de todo aquel que tenga la capacidad analítica y reflexiva para darse cuenta de que una minoría de españoles no podían por sí solos triunfar. Para el periodista y escritor italiano Vittorio Messori, en su libro “Leyendas negras de la iglesia”: 

El imperio de los aztecas y el de los incas se había creado con violencia y se mantenía gracias a la sanguinaria opresión de los pueblos invasores que habían sometido a los nativos a la esclavitud” (…) “Las increíbles victorias de un puñado de españoles contra miles de guerreros no estuvieron determinadas ni por los arcabuces ni por los cañones. Aquellos triunfos se debieron sobre todo al apoyo de los indígenas oprimidos por los incas y aztecas”. Por lo tanto, más que como conquistadores, los ibéricos fueron saludados en muchos lugares como liberadores”. 

No se trata de negar totalmente los enfrentamientos y las pérdidas humanas en el transcurso de la conquista de México. Solo pretendemos exponer las cosas como son. Cortés, como capitán de un ejército, practicó la violencia cuando fue necesario; pero jamás por el placer de hacerlo o con el propósito de lograr un exterminio. Sus “Cartas de relación” dirigidas al emperador Carlos V, en las que describe las maravillas del descubrimiento, son una prueba de su verdadero espíritu. Cortés, según el economista y político español Ramón Tamames, es el inventor de México, pues “construyó las bases de una nación, incluso de una estructura económica” (…) “Es un caso único: un estadista que crea un estado nuevo”.   

España no tiene porqué pedir perdón. La actitud de algunos hispanoamericanos en este sentido demuestra su grado de ignorancia al desconocer la verdadera historia del descubrimiento y conquista de América. No son tiempos de rencores, de venganzas, de arrepentimientos, de exageraciones y tampoco de negar los enfrentamientos que en realidad hubo, pero que quedan minimizados ante la extraordinaria obra civilizadora que engrandeció a los pueblos de América. “Toda civilización es fruto de una mezcla que nunca fue pacífica”; pero de esto a la idea de un genocidio y un saqueo se extiende un gran abismo

La hispanidad, cuyo día evocamos hoy, 12 de octubre, es lo que en realidad une a los pueblos de Hispanoamérica, y esto se debe a la permanencia de España en estos confines durante cuatro siglos. 

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

No olvidemos que ¨los indios caribes¨ que vivían fuera de la isla de Cuba  asaltaban, saqueaban, mataban, secuestraban  y hasta algunos autores dicen que practicaban el canibalismo,  contra los indígenas  que vivían en ciertas regiones de Cuba;  sin olvidar que los llamados tainos practicaban cierto tipo de esclavitud. 

En el artículo Desde el referente Cuba, una propuesta para la interpretación de la historia (II), del historiador cybano Vicente Morín Aguado, residente en Cuba, se lee: 

¨Al lado de los innegables méritos que avalan al Almirante genovés, deberían competir en ventaja, sin derribarle, esculturas de quiénes retaron con valor e inteligencia a la cultura dominante, contribuyendo a que la historia diera un paso más hacia la civilización.

Una contrapartida notable fue Bartolomé de Las Casas, compañero de viaje de Colón en su segunda incursión americana. El obispo de Chiapas se adelantó a su tiempo, demostrando la otra cara de la cultura, cuya expresión es la constante voluntad humana por cambiar para mejor la sociedad.

La honestidad política e intelectual de este hombre extraordinario se revela en dos vertientes: de un lado, respetó y admiró la obra del marino, hasta el punto de copiar para la inmortalidad su Diario de Navegación del primer viaje, salvando el único testimonio escrito de la hazaña. A la vez, comprendió la incongruencia entre el descubrimiento europeo y el genocidio de la población nativa, dedicando su vida a la redención de los llamados indios.

Ha de notarse que inicialmente propuso liberar a los indios sustituyéndolos por esclavos africanos, que según teorías erróneas, dados los limitados conocimientos biológicos, eran considerados físicamente más resistentes a la rudeza del trabajo. Nada para reprocharle, hombre de su tiempo, actuaba en pleno siglo XVI, no en la época en que Google, con su rápido motor de búsqueda, me ha permitido confirmar en un segundo, la pertenencia del valiente Fraile a la orden de los Dominicos.¨

Sin embargo: en el texto adjunto al video Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabuladorvideo argumentado por un sacerdote, se lee:  

¨¨A Bartolomé de Las Casas, el mentado “apóstol de los indios”, se le atribuye desde hace cuatro siglos la responsabilidad en la defensa de los nativos americanos, pasando a la fama por su conocida obra publicada en 1552 como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, fuente “inequívoca” del “genocidio” que los españoles habrían perpetrado en América durante los años de conquista y plomo…

¿Fue realmente tan así? Veamos brevemente y a partir de las fuentes bibliográficas quién fue este “gran apóstol” de las tierras vírgenes.

Para más información en: El autor de la «leyenda negra» española: Fray Bartolomé de las Casas (I) .

(Extractos del libro "Que no te la cuenten I", disponible en Amazon¨

QNTLC

2020

Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador


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elcolegionacionalmx

Video colgado 4 años atrás


Conferencia inaugural: Mitos y realidades de la conquista de México. Por Eduardo Matos Moctezuma.   


• Yo pienso que los españoles mataron a Moctezuma porque simplemente ya no les servía al haber fracasado en su intento de calmar los ímpetus. Era un estorbo junto con el señor de Tlatelolco y se le achaca a Alvarado que él fue quien lo mató: Eduardo Matos Moctezuma

• Considero que la Malinche no fue una traidora porque ella no era mexica, si hubiera sido mexica o azteca entonces sí traicionó a su pueblo, pero no lo era: Eduardo Matos Moctezuma

Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo colegiado, impartió la conferencia Mitos y realidades de la Conquista de México en donde despejó mitos de lo que ocurrió cuando los españoles y sus aliados indígenas llegaron a la capital mexica y aclaró las causas determinantes para que cayeran las ciudades de Tenochtitlan y Tlatelolco. El arqueólogo comenzó narrando cada uno de los encuentros que tuvo Cortes desde su llegada a la Villa Rica de la Vera Cruz hasta su arribo a Tenochtitlan y enfatizó la participación de Gerónimo de Aguilar y la Malinche: “Los grupos veracruzanos costeros estaban bajo el control de Tenochtitlan. Estaban sujetos, primero militarmente y luego con un tributo, y estaban agobiados por la imposición. Por eso apoyaron a Cortés”.

Entre los mitos que desmintió Matos Moctezuma estuvo el de la quema de las naves de Cortés, ya que el académico dijo que las encalló. El profesor emérito del INAH aclaró que la existencia de Bernal Díaz del Castillo está comprobada por medio de un pedimento realizado en la Villa Rica de la Vera Cruz y que fue hallado por Miguel León-Portilla. “Yo he dicho que quizá los primeros diez minutos Moctezuma pensó que Cortés podría ser aquel regreso de Quetzalcoatl, pero al onceavo minuto yo creo que ya no porque tenía la intención de alejar al conquistador y por eso le envían regalos. Yo pienso que Moctezuma ya veía el peligro que se presentaba”, afirmó el fundador del Proyecto Templo Mayor.

El autor de Muerte a filo de obsidiana se refirió a cuatro causales que concluyeron con la caída de Tenochtitlan y Tlatelolco: las psicológicas, económicas, militares y de salud. Matos Moctezuma se refirió a las causas psicológicas, incluidos los presagios que tuvo el pueblo mexica como la aparición de un cometa, el incendio de un templo, la presencia de aguas turbulentas, la aparición de personajes de dos cabezas, una grulla con un espejo en la cabeza y la leyenda de “La llorona”. 

El académico dimensionó el momento de la captura de Moctezuma por parte de los españoles al aclarar que el tlatoani era la cabeza de los ejércitos y la iglesia: “Los poderes del ejército, coercitivos y los ideológicos estaban bajo el mando de Moctezuma. Teniendo preso a su máximo gobernante se va a presentar una situación difícil para el bando mexica (…) La versión española de varias fuentes dice que Moctezuma murió de una pedrada, que quedó malherido y al poco tiempo murió. Las crónicas indígenas dicen que lo mataron los españoles. Se trata de esos magnicidios que siempre quedan en la oscuridad y nunca se sabe quién fue”.

El académico agregó que el pueblo mexica perdió al sustituto de Moctezuma, Cuitláhuac, al poco tiempo de haber asumido el cargo de tlatoani debido a una viruela, por lo que tuvieron que nombrar a Cuauhtémoc. Matos Moctezuma dijo que del lado español había una motivación por conseguir tierras para la Corona, salvar almas para la Iglesia y conseguir oro. Al referirse a las causas económicas de la caída del imperio mexica el investigador explicó, por medio de imágenes de la Matrícula de Tributos y el Códice Mendocino, el sistema tributario que existía y como fue interrumpido a la llegada de los españoles.

En las causas militares, el colegiado enfatizó la capacidad estratégica de Cortés que pensó en el cierre de las principales calzadas de Tenochtitlan, la suspensión de suministros y agua potable y el uso de bergantines: “En realidad era una fuerza de cerca de 70 mil soldados contra el ejercito mexica que defendía su ciudad (…) en las cartas de relación se habla de 67 mil muertos en combate y 50 mil por hambre”. Agregó que el tipo de armamento y armadura que tenían los españoles eran superiores a los que usaban los indígenas lo que significó una ventaja.

En las causas de salud, el arqueólogo contextualizó la situación recordando que no había suministros ni agua limpia en la ciudad y agregó que una serie de pestes se asentaron en Tenochtitlan, principalmente la viruela. Matos Moctezuma finalizó la ponencia recordando el sacrificio que pidió Cuauhtémoc y leyendo el Relato anónimo de Tlatelolco en donde se narra la caída de la ciudad. “El final es que el 13 de agosto de 1521 cae el último reducto que fue Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. Los mexicas se van rumbo a Tlatelolco y allí va a ser el último momento de la defensa”, concluyó el colegiado.

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Sobre otros  temas concerniente a la Historia de Cuba, desde la colonia, pueden leerse en mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas:




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