Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
lunes, marzo 09, 2026
Videos y artículo de Julio M. Shiling: La Cumbre Escudo de las Américas: Un escudo en defensa de la libertad
La Cumbre Escudo de las Américas, convocada por el presidente Donald J. Trump, se celebrará este sábado 7 de marzo de 2026 en el Trump National Doral en Miami. Este encuentro histórico reúne a líderes conservadores de unos 12 países latinoamericanos y caribeños para forjar una coalición firme contra las amenazas que socavan la libertad en el hemisferio. El crimen organizado transnacional, narcoterrorismo, la migración ilegal masiva, el marxismo cultural, socialismo continental y la creciente influencia de potencias hostiles como China, Rusia e Irán son un punto de enfoque.
Los participantes confirmados —Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) junto a mandatarios de Costa Rica, Honduras, Panamá, República Dominicana, Bolivia, Trinidad y Tobago y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast— representan lo mejor de la región. Son gobiernos comprometidos con la democracia, la economía de mercado y la seguridad real. Recientemente, Ecuador ya demostró resultados con operaciones conjuntas contra narcoterroristas. El Salvador transformó su realidad con mano dura contra las pandillas. Estos líderes no piden permiso para actuar. Los resultados son productos de la acción, avalados por la soberanía popular expresada en las urnas.
La cumbre excluye deliberadamente a regímenes y gobiernos alineados con el marxismo o tibios ante las amenazas: México, Colombia, Brasil, Nicaragua, Cuba y otros. No se trata de discriminación, sino de pragmatismo. Incluir a quienes priorizan agendas ideológicas radicales —que han permitido la expansión china en recursos estratégicos, tolerado el narcotráfico o perpetuado dictaduras— diluiría el propósito. Trump entiende que una alianza efectiva requiere coherencia ideológica. Consecuentemente, solo naciones alineadas con la libertad y la seguridad mutua pueden formar un escudo sólido.
Bajo el liderazgo de EE. UU., se relanza la Doctrina Monroe moderna: el hemisferio occidental debe protegerse de intervenciones externas y amenazas internas. La portavoz Karoline Leavitt lo resumió perfecto: promover “libertad, seguridad y prosperidad” mediante una “coalición histórica” contra bandas criminales, narcotraficantes y terroristas. En vísperas, el secretario de Defensa Pete Hegseth advirtió que EE. UU. está listo para actuar solo si es necesario. Esta cumbre envía un mensaje inequívoco: el tiempo de la pasividad terminó.
Miami, epicentro de exiliados que huyeron del comunismo, se erige como el escenario ideal para esta cumbre. La ciudad alberga la mayor concentración de cubanos exiliados en el mundo, con más de 1 millón de cubanos y cubanoamericanos en el condado de Miami-Dade —más de un tercio de su población total—, y cientos de miles de venezolanos, nicaragüenses y otros latinoamericanos que escaparon de regímenes opresores. Esta vibrante comunidad hispana conservadora, forjada por décadas de represión marxista, ve en la Cumbre Escudo de las Américas una esperanza tangible para un continente próspero, libre del yugo de dictaduras que solo generan miseria, hambre y éxodos masivos. La era funesta de equiparar a dictaduras con democracias en foros regionales e internacionales para estar en curso de extinguirse.
Los cubanoamericanos, en su mayoría registrados como republicanos (alrededor del 55% según encuestas recientes como el FIU Cuba Poll), mantienen una postura firme contra el comunismo. Han apoyado consistentemente políticas duras contra el castrocomunismo, como el embargo, porque conocen de primera mano cómo la dictadura castrista destruyó la libertad y la economía. Hoy, Miami no es solo un refugio; es un bastión ideológico donde exiliados de Cuba, Venezuela y Nicaragua comparten experiencias traumáticas y rechazan cualquier concesión al marxismo.
No se trata solo de una reunión. Es el nacimiento de un bloque que sustituye a organizaciones obsoletas en las que la burocracia permite la infiltración de movimientos que destruyen la libertad. Es una llamada a la acción. Una alianza diseñada para unir fuerzas en la lucha contra el tráfico de drogas con tácticas decisivas, frenar la migración descontrolada, desafiar las ideologías antidemocráticas y proteger a la región de las influencias extranjeras. La elección de Miami tiene un gran simbolismo.
Excluir a dictaduras y gobiernos proto-marxistas no debilita la unidad; la fortalece. Identificar y unir a quienes defienden valores compartidos. Es la esperanza viva de millones que sueñan con regresar algún día a países libres y prósperos. Esta gesta debe ser apoyada y replicada. Solo así las Américas recuperarán su destino de prosperidad y libertad. Este sábado se hará historia en Miami. Se está erigiendo un escudo impenetrable contra la tiranía. Esta cumbre debería servir de modelo para sustituir la ONU por una organización internacional renovada, limitada a naciones comprometidas con la libertad, la democracia y la seguridad mutua, excluyendo a regímenes no-democráticos.
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“NADA POR LO QUE PEDIR PERDÓN” EN EL GRAN DÍA DE LA HISPANIDAD
Donald Trump, el presidente de Estados Unidos de América, eliminó el “Día de los Pueblos Indígenas”, creado por su predecesor, Joe Biden, y restauró el “Día de Cristóbal Colón”. Este acontecimiento, porque lo podemos considerar así, si se tiene en cuenta el actual contexto histórico, en el que cada vez se insiste con más fuerza y con menos fundamentos teóricos históricos que lo sustenten, en la idea de que España cometió las más grandes atrocidades de la historia desde la llegada de los primeros españoles al Nuevo Mundo.
De manera que, Trump, con la firmeza que lo caracteriza hizo justicia al restaurar el día dedicado a Cristóbal Colón, el descubridor de América, en los Estados Unidos de América. Si, porque el marino genovés es el verdadero descubridor del continente americano. Con este suceso – que cambió las concepciones de la geografía que se tenían en el siglo XV, así como el devenir de la historia universal– el reino de España y los reyes Fernando e Isabel, conocidos como los reyes católicos, se alcanza un protagonismo que se extendió por más de tres siglos y que, sin duda, no lo ha superado ningún otro imperio.
He insistido en la idea de que Colón es el verdadero descubridor, toda vez que, como sucede con tantos aspectos relacionados con la grandeza de España, se ha tratado de minimizar su papel en esta hazaña – téngase presente que América debe su nombre, no al almirante de Génova, sino al italiano Américo Vespucio, quien participó en dos viajes de exploración al Nuevo Mundo años después de la llegada de Colón–. Como es lógico, América existía antes de la llegada de los españoles, lo que no significa que el primer viaje del gran almirante no llevara implícito un descubrimiento: el descubrimiento de América. Se ha especulado sobremanera acerca de la presencia de otros pueblos, como los vikingos, mucho antes de la presencia española, algo que al parecer fue cierto. No obstante, los que precedieron a Colón y sus primeros marinos cometieron el grave error de no haber reportado su presencia y no haber descrito a modo de testimonio lo que encontraron a su llegada a estas aparentes nuevas tierras. No fue hasta el regreso de Cristóbal Colón a España, de su primer viaje, que se precisa que nuevas tierras, más allá del Atlántico, existían, hecho que alcanza su universalidad y adquiere su trascendencia a partir del hallazgo de Colón en 1492.
De modo que la grandeza de Cristóbal Colón, y de manera general, de los españoles, nadie la puede ocultar, minimizar o tergiversar, como se ha pretendido a través de los años por parte de los enemigos de España, ya sean los ingleses, devenidos en un nuevo y devastador imperio, los italianos con su “humanismo”, los vengativos holandeses, los franceses, con su “afamada” ilustración y hasta el protestantismo en su afán de negar la grandeza de la Iglesia Católica, institución muy ligada a la presencia española en el Nuevo Mundo.
Estas pretensiones han dado lugar a la llamada leyenda negra española, tema que merece un trabajo mucho más ambicioso, extenso y profundo que estas breves líneas que solo intentan evocar el acontecimiento que cambio definitivamente al mundo, justo un día como hoy, 12 de octubre, pero del ya lejano 1492.
Por desgracia, la historia de la presencia española en América se ha contado desde la perspectiva de la demonización hacia España. Los términos y expresiones como: saqueo de las riquezas de América (oro y plata), genocidio – muy de moda en estos días–, exterminio, contagio con enfermedades llevadas desde Europa, colonización, imperialismo y un largo etcétera, son asumidos para narrar solo la parte que conviene que se sepa por parte de los múltiples enemigos de España. Esto ha dado lugar a que reiteradamente algunos mandatarios de Hispanoamérica exijan al rey actual de España que se pida perdón por un genocidio que nunca existió y por un saqueo y expropiación que se ha sobredimensionado.
En primer lugar, es absurdo que el actual rey, su majestad Felipe VI, pida perdón por hechos que tuvieron lugar hace más de cinco siglos. Esto sería como que el propio monarca español exija a Roma un perdón por la presencia romana en la antigua Hispania. El monarca del presente no tiene nada que ver con lo que supuestamente sucedió o pudo haber sucedido. De modo que es absurdo que figuras como Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México, y su seguidora, la socialista Claudia Sheinbaum Pardo, insistan en el perdón de España hacia los pueblos indígenas americanos. Como diría el argentino Marcelo Gullo: nada por lo que pedir perdón.
Recordemos que España no solo fundó hospitales para la atención a los pobladores americanos, sin distinción de etnia o condición social, sino que llenó a América de hospitales, algunos de ellos alcanzaron más notoriedad por sus avances científicos que los propios hospitales de la península, lo que demuestra que América jamás fue vista por España como un botín, sino como parte inseparable de ella. En 1503, el gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, fundó el hospital de San Nicolás de Bari, el primero en el Nuevo Mundo, institución que se mantuvo activa entre los siglos XVI y XIX. Según el académico mexicano Guillermo Fajardo-Ortiz:
“Su construcción (del hospital de San Nicolás de Bari) y sus servicios significaban una comunión entre los conquistadores y los conquistados, entre autoridades políticas, religiosos y pobres”.
Se fundaron otros hospitales no solo en Sano Domingo, sino en la Nueva España (México), donde el hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno se mantuvo en actividad durante cuatro siglos. En dicho virreinato se construyeron múltiples instituciones de este tipo, amén de otros centros dedicados al cuidado de los leprosos, sifilíticos, exclusivos para las mujeres, etc., algo que ocurrió de manera similar en el virreinato de Perú, donde se estableció un sistema de salud gratuito para todos.
En las Leyes de Indias, la primera de las cuales, fechada el 7 de octubre de 1541, en su libro I, título IV, se señala:
“Que se funden hospitales en todos los pueblos de españoles e indios. Encargamos y mandamos a nuestros virreyes, audiencias y gobernadores, que con especial cuidado provean que en todos los pueblos de españoles e indios de provincias y jurisdicciones se funden hospitales donde sean curados los pobres enfermos, y se ejercite la caridad cristiana”.
Esto demuestra, no solo el sentido humanitario de las autoridades españolas, sino que el llamado “saqueo de las riquezas” ha sido sobredimensionado, toda vez que hubiera sido imposible construir de la nada centros e instituciones asistenciales, mantenerlos en buen estado – algunos aún en activo–, ofrecer asistencia con médicos y practicantes españoles, amén de la alimentación de los enfermos. Una parte considerable de esas “riquezas” que tanto reclaman algunos tuvo que ser empleada para este tipo de obras, y otras, no menos importantes, como múltiples escuelas, incluidas grandes universidades, además de una inmensidad de iglesias, muchas de ellas superiores en tamaño, belleza y riquezas que las de la propia España. Los ejemplos en este sentido serían interminables. Basta con hacer mención de los grandiosos templos de México y Perú, así como a las grandes catedrales, basílicas e iglesias de Quito, Cuenca y Riobamba, en Ecuador, de lo que puedo dar testimonio directamente.
Entre 1538 y 1812 España fundó en América más de treinta universidades. Desde la fundación de la Universidad de Santo Domingo, en Santo Domingo, en 1538, España no dejó de fomentar la construcción de sendas edificaciones sedes para la existencia múltiples centros de estudios superiores. Solo en México se establecieron centros de este tipo en Ciudad México (Universidad de San Pablo), Mérida de Yucatán (Universidad de Santa Catalina), Charcas (Universidad de San Javier), Puebla (Universidad de San Ildefonso), Ciudad México (Universidad de San Pedro y San Pablo), Guadalajara (Universidad Jesuítica de Guadalajara), Ciudad México (Universidad de San Francisco de Celaya), así como en Mérida (Universidad de San Bartolomé). En otras naciones como Perú, Colombia, Ecuador, Argentina, Chile, Guatemala, Venezuela, Cuba, Panamá y Nicaragua, también se establecieron universidades.
Estas universidades seguían el modelo de la Universidad de Salamanca, esto es, poseían su autonomía dado que el gobierno de las instituciones se encontraba en manos de un claustro, formado por facultades y doctores, así como maestros residentes en la ciudad o en sus cercanías. Pero lo más importante, si de negación de la leyenda negra y justicia para España en el día de hispanidad se trata, es el hecho de que dichas universidades estaban abiertas a los indios, especialmente a los hijos de los jefes indígenas, y en los tiempos de los Habsburgos, también a los mulatos libres. Decir que eran gratuitas sería mentir; no obstantes diferentes fuentes hacen referencia a lo módico de los derechos de matrícula, no así en los de graduación. Además, se concedían becas o exenciones de derechos a alumnos aventajados de familias pobres.
Otro de los grandes tabúes al abordar el sentido de la hispanidad es el relacionado con la idea de un gran genocidio cometido por parte de España. Los que aún en nuestros días se atreven a hacer afirmaciones como estas solo demuestran su ignorancia política y cultural, amén de un odio incontenible hacia todo lo español. Lo peor de todo es que muchos de los propios españoles niegan su propia identidad para situarse del lado de los supuestamente oprimidos, saqueados y masacrados.
No se puede negar que hubo enfrentamientos entre españoles e indígenas con las consiguientes muertes de ambas partes. Ocultarlo sería un sacrilegio. Hubo fuertes enfrentamientos, lo que no significa que las poblaciones indígenas disminuyeran a partir de la presencia española en las tierras recién descubiertas. Las muertes por enfrentamientos no fueron deliberadas premeditadamente con la intención de eliminar una determinada raza o etnia. De ahí que la idea del genocidio sea un error garrafal que se ha extendido de manera generalizada hasta llegar a nuestros días, en los que adquiere nuevas dimensiones a partir de la defensa que sobre esta absurda hipótesis hace la izquierda radical.
El paraíso terrenal que describió el clérigo Bartolomé de las Casas en el siglo XVI es solo una historia de ficción que nada aporta desde el punto de vista histórico. Los indígenas vivían enfrentándose constantemente unos con otros, eran sometidos por los reinados más poderosos, asesinados, esclavizados y “entregados” a los Dioses en sacrificio, las mujeres capturadas eran sometidas a la prostitución, incluidas las niñas. Las investigaciones históricas más recientes y confiables demuestran que practicaban no solo los sacrificios humanos por cuestiones puramente religiosas, sino que asumieron el canibalismo como algo común en sus vidas. Entonces: ¿de qué genocidio se está hablando en nuestros días
Hernán Cortés, el extremeño que liberó a los indígenas sometidos por el imperio Azteca, jamás contó con un verdadero ejército capaz de asumir una contienda de gran magnitud, como lo fue el enfrentamiento y derrota de dicho imperio. Recursos militares como arcabuces, perros o caballos fueron de utilidad, pero no suficientes para alcanzar una victoria frente al poderío de los Aztecas, capaces de movilizar a un millón de soldados. Los pueblos indígenas se unieron a Hernán Cortés en una total alianza, algo demostrado por la historia y por el sentido lógico y coherente de todo aquel que tenga la capacidad analítica y reflexiva para darse cuenta de que una minoría de españoles no podían por sí solos triunfar. Para el periodista y escritor italiano Vittorio Messori, en su libro “Leyendas negras de la iglesia”:
El imperio de los aztecas y el de los incas se había creado con violencia y se mantenía gracias a la sanguinaria opresión de los pueblos invasores que habían sometido a los nativos a la esclavitud” (…) “Las increíbles victorias de un puñado de españoles contra miles de guerreros no estuvieron determinadas ni por los arcabuces ni por los cañones. Aquellos triunfos se debieron sobre todo al apoyo de los indígenas oprimidos por los incas y aztecas”. Por lo tanto, más que como conquistadores, los ibéricos fueron saludados en muchos lugares como liberadores”.
Así las cosas, esta es la parte de la historia que debe contarse, difundirse y demostrarse para que los ignorantes dejen a un lado la absurda idea del genocidio español y de los supuestos saqueos de riquezas.
El 12 de octubre es, y seguirá siendo, la Fiesta Nacional de España, el gran día de la hispanidad, el día que hemos de evocar al almirante Cristóbal Colón y a los Reyes Católicos que propiciaron la mayor hazaña de la historia: EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.
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Miscrónicas
10 de noviembre, 2025
ESCRITOR MEXICANO HUMILLA a un PERIODISTA PROGRE por decir que ESPAÑA debe PEDIR PERDÓN a MÉXICO
HispaUnidad
Noviembre 8, 2025
JUAN MIGUEL ZUNZUNEGUI EN LA TELEVISIÓN ESPAÑOLA POR PRIMERA VEZ
Videos sobre el Descubrimiento de América o Encuentro de civilizaciones: Los 3 Momentos Más Gloriosos de la Historia de España y Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador
Lo que la Leyenda Negra contra España no cuenta de las Leyes de Indias
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El cuerpo de normas que regló la vida en las colonias de América supuso el origen de lo que hoy conocemos como Derechos Humanos
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Imágenes añadidas al artículo por el Bloguista de Baracutey Cubano
Por Guillermo Llona
03/03/2013
«Y no consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien». Esta es la última voluntad que la Reina Isabel la Católica dirigió a sus súbditos en su testamento. Se trata sin duda de un deseo que choca con la imagen cruel que la Leyenda Negra ha propagado del Imperio español por todo el mundo.
Tal y como defiende Juan Sánchez Galera en su último libro «Vamos a Contar mentiras», y mal que les pese a los seguidores de la propaganda antiespañola, los monarcas hispanos no consolidaron la conquista de América a sablazo limpio, sino gracias a un ejército de maestros y curas. Frente a quienes presentan a los descubridores y conquistadores del Nuevo Mundo como crueles genocidas, el historiador afirma que Leyes de Indias que reglaron la vida en aquellas colonias supusieron el origen de lo que hoy conocemos como Derechos Humanos.
España consolidó la conquista de América con un ejército de maestros y curasEn 1493 el Papa Alejandro VI reconoce mediante la bula «Inter Caetera» la propiedad de la recién descubierta «terra nullis» (tierra de nadie) a los Reyes Católicos, a condición de que evangelicen a los nuevos súbditos. Pero muy pronto surge un debate en la intelectualidad española, alentado por la misma Corona, acerca de la licitud de obligar a todo el continente a pertenecer a un imperio con el que no había mantenido antes ninguna relación. Los españoles empiezan a hacerse preguntas incómodas. «Se parte completamente de cero con la premisa de establecer unas nuevas normas de convivencia entre los hombres, basadas no ya en lo que se entendía hasta ese momento como cierto en Europa, sino unos valores comunes a todos los hombres de todos los tiempos», explica Sánchez Galera.
Isabel la Católica fue la primera persona que se preocupó por los derechos de los indios: determinó que seguirían siendo los propietarios de las tierras que les pertenecían con anterioridad a la llegada de los españoles y, en el año 1500, dictó un decreto que prohibió la esclavitud. Nace así un nuevo derecho que, en palabras del autor, «reconoce que las libertades de los hombres y de los pueblos son algo inherente a ellos mismos, y que por tanto, les pertenecen por encima de las consideraciones de cualquier príncipe o Papa». Aquellas normas supusieron el punto de partida de la Leyes de Indias.
Más adelante, una junta de la Universidad de Salamanca convocada por el emperador Carlos V en 1540 concluye que «tanto el Rey, como gobernadores y encomenderos, habrían de observar un escrupuloso respeto a la libertad de conciencia de los indios, así como la prohibición expresa de cristianizarlos por la fuerza o en contra de su voluntad», cuenta Sánchez Galera. Con el tiempo se va formando un cuerpo de normas, las Leyes de Indias, que recogen, entre otros, los siguientes derechos para los indios: la prohibición de injuriarlos o maltratarlos, la obligación de pagarles salarios justos, su derecho al descanso dominical, la jornada laboral máxima de ocho horas y un grupo de normas protectoras de su salud, especialmente de la de mujeres y niños.
La esclavitud y las encomiendas
Aunque la Reina Isabel la Católica había prohibido la esclavitud, algunos colonos se ampararon en las encomiendas para sortear las leyes que llegaban desde la España europea y obligar a los indios a realizar trabajos forzados. Con todo, Sánchez Galera defiende la institución: «Los indios, fuera de ser unos desposeídos, son propietarios de pleno derecho de aquellas tierras que trabajan, y del rendimiento de las mismas pagan un tributo o servicio a su encomendero, quien a su vez tiene obligación de protegerlos y cristianizarlos. Como toda institución humana, la encomienda dio lugar a ciertos abusos, y en contados casos, incluso degeneró en una especie de esclavitud encubierta».
Ya en 1518 una ley establece ya «que sólo podrán ser encomendados aquellos indios que no tengan recursos suficientes para ganarse la vida, así como que en el momento en que fuesen capaces de valerse por sí mismos habrían de cesar» en este régimen. De todos modos, Carlos V da una estocada mortal a la institución con sus Leyes Nuevas de 1542, que limitan sobremanera las situaciones en que se podía poner en práctica.
En cualquier caso, la actitud de los monarcas españoles contra la esclavitud fue decidida. Isabel la Católica y el Emperador Carlos V promulgaron decretos que vedaban esa práctica y, «si bien es cierto que Felipe II se deja presionar por los colonos del Caribe haciendo concesiones especiales para Puerto Rico y La Española, poco más tarde vuelve a dejar clara su repulsa hacia este tipo de institución, prohibiendo una vez más la esclavitud, e incluso haciendo extensiva dicha prohibición a la incipiente importación de esclavos negros», explica el autor.
Frailes y maestros
La Leyenda Negra que pesa sobre España también acusa a sus colonizadores del Nuevo Mundo de haber cometido allí un genocidio contra la población indígena. Pero si el Imperio español pudo consolidar su conquista de América no fue gracias a las armas, sino, fundamentalmente, gracias a su clero y educadores. Ciertamente, si bien los primeros escritos de los descubridores españoles describían a los habitantes de aquellas tierras como «pueblo angelical» cuya «aparente ingenuidad hacía presagiar una fácil y pronta civilización y evangelización», pronto aquellas poblaciones resistieron armadas a los abusos de los primeros colonos, estallando así los enfrentamientos bélicos.
«Su aparente ingenuidad presagiaba una pronta civilización y evangelización»Fernando el Católico encarga entonces un estudio jurídico-teológico al dominico Matías de Paz y al jurista Juan López de Palacios, quienes concluyen que la guerra contra los indígenas sólo será justa «cuando sus caciques y jefes prohíban la libre conversión de sus súbditos, o bien sea menester el desterrar inhumanas costumbres que se niegan a abandonar», como el canibalismo o los sacrificios de personas a los dioses. Pero dado que, pese a las limitaciones fijadas desde España, en muchas ocasiones se recurría a las armas sin que hiciese falta, una Real Orden de 1526 impuso en todas las expediciones militares la compañía de sacerdotes con el fin de poner fin a aquellos abusos.
Pacificado ya el continente, en 1573 Felipe II pone fin a la lucha armada en América, «y confía sus mayores y más ricas posesiones a un nuevo ejército compuesto, esta vez, a base de frailes y maestros. Comienza la verdadera y definitiva conquista de América», concluye Sánchez Galera.
Isabel la Católica, la reina que liberó a los esclavos
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Los indígenas americanos no fueron tan reprimidos como nos quieren hacer creer
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Por José María Zavala
28-08-2019
Tras acceder al arsenal de 3.160 legajos sobre Isabel la Católica repartidos en veintisiete volúmenes, el primero de ellos con dos tomos, que integran la denominada Positio (el documento para el proceso de canonización), estamos por fin en condiciones de arrojar luz sobre el polémico asunto de la esclavitud de los indígenas durante el Descubrimiento de América. Se trata, como ya sabe el lector, de uno de los pilares de la falsa leyenda negra contra la reina Isabel, entretejida con intereses espurios y la cual desmonto, parapetado en documentos desconocidos, en mi nuevo libro «Isabel la Católica. Por qué es santa».
El problema se planteó cuando, a finales de 1494, Colón envió a los reyes una primera remesa de quinientos esclavos. Sabemos, por dos Reales Cédulas del 12 y 16 de abril de 1495, que el mencionado envío se realizó desde La Española con la expedición de Antonio de Torres, compuesta por cuatro navíos.
Al parecer, los indios fueron hechos esclavos en acciones de guerra emprendidas por Colón y descritas por Bartolomé de las Casas. Los así «alzados», en el derecho de guerra de la época, eran hechos prisioneros en calidad de esclavos. No puede sorprender por tanto que el almirante actuase de ese modo, conforme a las ideas comunes de su tiempo. A no ser que esa acción de guerra fuese «injusta», como la califica el propio De las Casas, censurando a Colón por actuar «sin voluntad de los Reyes», pero reconociéndole al mismo tiempo como hombre «cristiano y virtuoso y de muy buenos deseos» cuya condición, unida a su idea de compensar los cuantiosos gastos de la Corona de España en las expediciones y a su «ignorancia del derecho», atenuarían la condena.
Nos interesa saber qué hizo Isabel al enterarse de que la expedición de Antonio de Torres había salido de La Isabela con este cargamento de esclavos, el 2 de febrero de 1495, arribando al puerto de Cádiz a primeros de abril. En pocos días, el obispo de Badajoz, Juan Rodríguez de Fonseca, comunicó la llegada de la remesa a los reyes, pidiéndoles instrucciones sobre los esclavos.
De momento, en la Corte y cancillerías castellanas se actuó con normalidad, despachándose el 12 de abril una Real Cédula a Fonseca, que decía: «Paréscenos que se podrán vender allá mejor en esa Andalucía que en otra parte; debeislos faser commo mejor os paresciere». Pero de modo imprevisible, solo cuatro días después, el 16 de abril, salió de la misma cancillería otra Real Cédula dejando en suspenso la anterior. En la misma se ordenaba al obispo Fonseca que paralizase la venta de esclavos, aduciéndose la siguiente razón: «Porque Nos querríamos informarnos de Letrados, Teólogos e Canonistas si con buena conciencia se pueden vender».
Apelar a la «buena conciencia» era casi connatural a Isabel. Y eso, precisamente, fue lo que se hizo. De esta consulta a teólogos y canonistas no se conserva más documento hoy que el propio anuncio de los reyes en su carta, ya citada, del 16 de abril. Isabel ordenó recoger a todos los indios para entregárselos a Pedro de Torres y repatriarlos a sus familias, todo ello por su cuenta y riesgo. No resulta extraño así que el historiador Rafael Altamira, a la vista del documento correspondiente, reflexionase así: «Fecha memorable para el mundo entero, porque señala el primer reconocimiento del respeto debido a la dignidad y libertad de todos los hombres, por incultos y primitivos que sean; principio que hasta entonces no se había proclamado en ninguna legislación, y mucho menos se había practicado en ningún país».
Es importante subrayar que, aunque la doctrina universal fuese contraria en la práctica a la libertad de los esclavos, la reina Isabel dudó ya entonces en su propia conciencia de la licitud del tráfico con seres humanos. En el planteamiento de ese problema a nivel de conciencia se atisbaba una ley natural que prohibía el tráfico de personas; y esa ley no podía ser otra que la del respeto a la misma naturaleza del hombre, o como hoy suele decirse: el principio de la igualdad y de la dignidad de la persona fiel o infiel, civilizada o bárbara.
Y que en la mente de Isabel anidara ya una opinión más bien negativa, y que ella misma recabase el criterio de teólogos y canonistas sobre la licitud de la venta de personas, nos lleva a deducir lo siguiente: cansada de esperar la respuesta a su consulta, y dejándose llevar por su intuición, sin razonamientos, decidió liberar a los indios esclavizados.
PRECURSORA DEL DERECHO DE GENTES
En las instrucciones para el cuarto viaje, Isabel le dirá taxativa a Colón: «Y no habéis de traer esclavos». Con esta decisión, Isabel se anticipó en treinta y cinco años a la formulación del derecho de gentes de Francisco de Vitoria y Domingo de Soto: en América no habría esclavos, aunque la esclavitud continuó durante siglos en otros continentes. Entre los legajos inéditos figuran los que nos revelan ahora la existencia de marineros que acompañaron a Colón a las Indias y regresaron luego trayendo consigo cada cual su indio esclavo. En cuanto tuvo conocimiento de ello, la reina Isabel ordenó que se reclamase a los indios en cuestión para entregarlos a su secretario Pedro de Torres, quien a su vez abonó a los marineros, con cargo a la Contaduría Real, el gasto del viaje de cada aborigen (800 maravedís desde las Indias a Sevilla), decretándose su inmediata puesta en libertad.
¨Al lado de los innegables méritos que avalan al Almirante genovés, deberían competir en ventaja, sin derribarle, esculturas de quiénes retaron con valor e inteligencia a la cultura dominante, contribuyendo a que la historia diera un paso más hacia la civilización.
Una contrapartida notable fue Bartolomé de Las Casas, compañero de viaje de Colón en su segunda incursión americana. El obispo de Chiapas se adelantó a su tiempo, demostrando la otra cara de la cultura, cuya expresión es la constante voluntad humana por cambiar para mejor la sociedad.
La honestidad política e intelectual de este hombre extraordinario se revela en dos vertientes: de un lado, respetó y admiró la obra del marino, hasta el punto de copiar para la inmortalidad su Diario de Navegación del primer viaje, salvando el único testimonio escrito de la hazaña. A la vez, comprendió la incongruencia entre el descubrimiento europeo y el genocidio de la población nativa, dedicando su vida a la redención de los llamados indios.
Ha de notarse que inicialmente propuso liberar a los indios sustituyéndolos por esclavos africanos, que según teorías erróneas, dados los limitados conocimientos biológicos, eran considerados físicamente más resistentes a la rudeza del trabajo. Nada para reprocharle, hombre de su tiempo, actuaba en pleno siglo XVI, no en la época en que Google, con su rápido motor de búsqueda, me ha permitido confirmar en un segundo, la pertenencia del valiente Fraile a la orden de los Dominicos.¨
Sin embargo: en el texto adjunto al video Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador, video argumentado por un sacerdote, se lee:
¨¨A Bartolomé de Las Casas, el mentado “apóstol de los indios”, se le atribuye desde hace cuatro siglos la responsabilidad en la defensa de los nativos americanos, pasando a la fama por su conocida obra publicada en 1552 como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, fuente “inequívoca” del “genocidio” que los españoles habrían perpetrado en América durante los años de conquista y plomo…
¿Fue realmente tan así? Veamos brevemente y a partir de las fuentes bibliográficas quién fue este “gran apóstol” de las tierras vírgenes.
Luis Cino Álvarez desde Cuba: Es proverbial la hipocresía y doblez del castrismo, pero en ningún otro asunto es tan palpable y desfachatada como en su oportunista y marrullera política exterior
Desde enero de 1959 en la antigua Escuela de Cadetes de Managua en La Habana, Cuba, y en las barracas ocupadas por los miembros del Ejército Rebelde, se recogían los nombres de los que se querían alistar para ir a otros países a combatir. Rafael Tamayo, miembro del Ejército Rebelde, perteneciente a la tropa de Abelardo Colomé Ibarra en el II Frente Oriental, testimonió sobre ese alistamiento:
Rafael Tamayo perteneció al DIER, Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde, y trabajó posteriormente como Jefe de la Seguridad del Aeropuerto Internacional de Rancho Boyeros donde fue testigo de la colaboración del Departamento de Seguridad del Estado, en ese entonces ubicado en 5ta. y 14, Miramar, en el envio de combatientes y armas a otros países en aviones de vuelos comerciales.
Como vemos, el injerencismo, las invasiones Castristas y el apoyo Castrista a guerrillas en otros países no fue como consecuencia de las acciones del gobierno estadounidense contra la naciente tiranía Castrista como fue la invasión de Bahía de Cochinos conocida en Cuba como la invasión de Playa Girón en abril de 1961.
Soberanía selectiva: la política exterior de La Habana
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El régimen cubano invoca soberanía y no injerencia solo cuando le resulta conveniente, mientras justifica o participa en intervenciones extranjeras que contradicen su discurso oficial.
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Por Luis Cino
Agosto 25, 2025
LA HABANA, Cuba.- Por estos días, en que la proximidad de fuerzas navales norteamericanas a las costas de Venezuela ha aumentado significativamente la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, los mandamases de la continuidad castrista no cesan en su algarabía condenando la posibilidad de que se produzca una intervención militar que derroque a su compinche y principal suministrador de petróleo.
Invocan la paz, la soberanía nacional y la no injerencia extranjera en los asuntos internos de otros países. El problema es que los castristas mantienen un doble estándar al respecto: solo se interesan y preocupan por la soberanía nacional y la no injerencia cuando conviene a sus intereses.
Los castristas son minuciosos en la enumeración y condena de las intervenciones militares norteamericanas en otros países: las ocurridas a principios del siglo XX en Cuba, México, Nicaragua, Haití; el involucramiento de la CIA en los derrocamientos de Mossadegh en Irán (1953), de Jacobo Arbenz en Guatemala, (1954), en la expedición de la Bahía de Cochinos (1961); la guerra de Vietnam, la operación en Panamá (1989) para deponer y capturar a Manuel Noriega; las intervenciones en Kosovo, Afganistán, Iraq, Libia, en Siria para combatir a los terroristas del Daesh y el reciente ataque aéreo contra las instalaciones nucleares iraníes.
Sin embargo, jamás condenaron las invasiones soviéticas a Checoslovaquia y Afganistán. Las justificaron con el argumento de “la necesidad de defender la cohesión de la comunidad socialista”. Como hizo Fidel Castro en 1968, cuando se mostró como un peón del Kremlin al justificar y apoyar el aplastamiento de la Primavera de Praga por la Unión Soviética y sus satélites del Pacto de Varsovia, y solicitar que Moscú asumiera la defensa de Cuba, Vietnam y Corea del Norte.
Luego de la disolución de la Unión Soviética, el régimen cubano se ha hecho cómplice de las tropelías internacionales de Rusia. No criticó las aventuras militares de Putin en Chechenia y Georgia ni la anexión de Crimea. Y peor aún, ha apoyado la agresión contra Ucrania, una guerra imperialista de manual, al extremo de hacerse hipócritamente de la vista gorda con el envío de mercenarios cubanos al frente de batalla ucraniano.
En Cuba, donde no se habla de la masacre de los terroristas de Hamas del 7 de octubre de 2024, no paran de condenar y calificar como genocidio la muerte de civiles en Gaza a causa de los ataques israelíes, pero jamás se han referido a los criminales bombardeos rusos contra las ciudades ucranianas donde han muerto centenares de civiles, incluidas decenas de niños. Tampoco han criticado el secuestro de miles de niños ucranianos por las tropas rusas, entre otros crímenes de guerra, por los que Vladimir Putin es reclamado por la Corte de Justicia Internacional.
Es muy cínico que el régimen cubano asegure estar contra el intervencionismo y la injerencia en los asuntos de otros países cuando Fidel Castro, desde los primeros meses de su llegada al poder, envió expediciones armadas a Santo Domingo, Panamá y Venezuela; y durante las décadas de 1960 y 1970 entrenó, armó y financió movimientos guerrilleros en toda América Latina, con desastrosos resultados. Recordemos las fallidas aventuras guerrilleras de Ricardo Masetti en Salta, Argentina, en 1965, y la de Che Guevara en Bolivia, en 1967, donde repitió el fracaso del Congo, y perdió la vida junto a otros militares cubanos.
Se suele insistir en el involucramiento de la CIA en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 que derrocó al gobierno de Salvador Allende, pero se pasa por alto la cuota de responsabilidad que tuvo Fidel Castro por su constante injerencia en los asuntos internos de Chile, en particular sus consejos a Allende para que armara una milicia proletaria
En 1979 militares cubanos participaron abiertamente en la ofensiva del Frente Sandinista que derrocó a la dictadura de Somoza, y unos años después, en El Salvador, en el ataque a la base de Ilopango y en la ofensiva de las fuerzas del Frente Farabundo Martí que llegó a las puertas de la capital salvadoreña.
En África fue la apoteosis del intervencionismo cubano en el exterior. Fue la oportunidad de Fidel Castro de jugar a la guerra desde su puesto de mando en La Habana. Entre 1975 y 1990, para apoyar al régimen marxista del Movimiento Popular de Liberación (MPLA), 350.000 soldados cubanos pasaron por Angola, un país once veces mayor que Cuba y a 11.000 kilómetros de distancia, Océano Atlántico de por medio. Adicionalmente, a fines de 1977, fueron enviados 17.000 soldados cubanos a Etiopía. Un empeño militar de tal envergadura, como jamás había sido emprendido más allá de sus fronteras por un país del Tercer Mundo, fue posible gracias al equipamiento logístico soviético. Moscú puso las armas y Cuba la carne de cañón. Por los miles de cubanos muertos, mutilados o que regresaron de la guerra con serios desequilibrios psíquicos, Angola fue el equivalente para Cuba de lo que fue Vietnam para los Estados Unidos o Afganistán para la Unión Soviética.
El régimen cubano dice estar contra el terrorismo, pero no disimula su simpatía por Hamás, Hezbolá, los hutíes y demás proxies de sus amigotes, los ayatolás iraníes, en su lucha contra Israel.
Es proverbial la hipocresía y doblez del castrismo, pero en ningún otro asunto es tan palpable y desfachatada como en su oportunista y marrullera política exterior.
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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO
VENEZUELA, UNO DE LOS SUEÑOS DE FIDEL CASTRO
Por Pedro Corzo Escritor, Editor y Periodista 2009-07-21.
(www.miscelaneasdecuba.net).- “Comprometámonos a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiango de Cuba. 26-07 1960.
Su sentimiento mesiánico de redentor, su auto convicción de líder de lo que consideró siempre la verdadera independencia de América, se manifestó desde el primer año del triunfo revolucionario por lo que extendió su proyecto desestabilizador por todo el hemisferio, siendo Venezuela su principal objetivo y una especie de perla de la corona en su delirio de transportar el modelo soviético a América Latina.
Aunque fracasó en sus primeros intentos nunca abandonó el sueño, solo que como un hábil oportunista político supo ajustar sus estrategias y espero una circunstancia que le fue dada en la persona de Hugo Chávez.
( De izquierda a derecha, en el barco que los trajo a Machurucuto en mayo de 1967, Héctor Pérez Marcano, comandante Américo Silva, Raúl Tomassevich (Tomás), capitán cubano Silvio García y Moisés Moleiro (Foto cortesía de los autores) )
La subversión que conmocionó a Venezuela durante años y que dejó un alto saldo de pérdidas humanas y económicas tuvo el pleno patrocinio del dictador cubano. Castro apoyó la mayor parte de las fuerzas subversivas con armas y dinero. Entrenó y prestó apoyo político a muchos subversivos y alentó desde la isla a todo lo que en alguna medida pudiera afectar la democracia venezolana. Respaldó moral y políticamente a los enemigos de la democracia.
Repasemos párrafos de discursos de Fidel Castro en los que alentaba y expresaba su apoyo irrestricto a la subversión.
11-02-61: En La Habana.
Cuba se siente con derecho para estimular la Revolución en América Latina.
02-01-62: Plaza de La Revolución. La Habana. En Venezuela se han reunido dos títeres, los dos farsantes: Rómulo Betancourt y Lleras Camargo… servidores miserables del imperialismo…y los imperialistas no podrán aplastar el movimiento revolucionario venezolano.
( De izquierda a derecha, en el barco que transportó a los guerrilleros para la invasión de Machurucuto en mayo de 1967, el dirigente del MIR Eduardo Ortiz Bucarán y el cubano Antonio Briones Montoto, capturado vivo por los cazadores en el Cocal de los muertos, cerca de Machurucuto, y asesinado en el Teatro de Operaciones de los cazadores de Cúpira (Foto cortesía de los autores) )
26-07-64: Santiago de Cuba. Que el gobierno de Venezuela convoque al pueblo de Caracas, que convoque a los estudiantes, que convoque a los trabajadores y a los campesinos, que les dé fusiles y pregunte después cuánto dura ese gobierno… las gloriosas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela, se hacen cada vez más fuerte, tiene numerosas bases guerrilleras, que no han podido ser aplastadas por el gobierno pro-imperialista y corrompido que sucedió al igualmente corrompido y pro-imperialista de Betancourt.
02=01-67: Conmemoración VIII Aniversario de la Revolución.
Nuestro mensaje de solidaridad a los heroicos combatientes Douglas Bravo, cuyo gesto firme y profundamente revolucionario contribuyó a salvar la revolución venezolana de la crisis; nuestro mensaje a Luben Petkoff, a Prado, a todos los combatientes de Falcón y el Bachiller.
( Comandante Arnaldo Ochoa y Luben Petkoff durante la travesía para desembarcar en las playas de Falcón en 1966.(Foto cortesía de los autores))
13-03-67: Aniversario del ataque al Palacio Presidencial de Cuba. La Habana. Proclamamos una vez más nuestra simpatía y solidaridad sin vacilación alguna con los guerrilleros que combaten en El Bachiller, con los combatientes que en las ciudades desafían la represión y la furia de la tiranía……nosotros solo reconocemos como representante de los Pueblos a los revolucionarios nosotros solo restableceremos relaciones diplomáticas con gobiernos revolucionarios de esos países…Sabemos que algún día también Venezuela alcanzará su victoria y que se cumplirá esa heroica consigna de hacer –”la patria libre o morir por Venezuela” que es como nuestra consigna -de Patria o Muerte. Venceremos.
19-04-67. Acto conmemorativo del VI Aniversario de Playa Girón.
Y es lo cierto que el movimiento guerrillero crece en Venezuela y que ya hay algunos destacamentos fuertemente armados que inspiran miedo al régimen…y que en El Bachiller se mantienen firmes las fuerzas guerrilleras, pese a la ofensiva del ejército venezolano.
( Comandantes Arnaldo Ochoa (tercero de izq. a der., última fila) y Luben Petkoff (sexto de izq. a der., última fila) junto a los 15 cubanos que desembarcaron en julio de 1966 en las playas de Falcón para incorporarse al frente guerrillero comandado por Douglas Bravo (Foto cortesía de los autores)
Recordamos con claridad los ataques directos de todo tipo que patrocinó Fidel Castro contra Rómulo Betancourt y Raúl Leóni. Las expresiones contra la dignidad de esos dos mandatarios, la trato de convertir en caricaturas. Sus ataques contra Venezuela fueron muchos y profundos porque nunca perdonó ni entendió que Venezuela se diera una Revolución Democrática como la del 23 de Enero de 1958.
Los fracasos de su régimen, de la Revolución que traicionó han sido muchos. El totalitarismo Castrista ha fracasado en Cuba y en el exterior, y quizás su único logró fue descubrir a Hugo Chávez, que sin dudas ha sido su servidor mas fiel e incondicional.
Panamá es un caso especial,el partido comunista de Panamá, estaba subordinado al de Cuba durante la época anterior a Castro.por lo que este país fué una prioridad para Castro a la hora de intervenir en otros países latinoamericanos fuera de Cuba,e implementar un régimen al estilo cubano . El 16 de abril de 1959, el diario La Estrella de Panamá publicó alarmado que se avecinaba una invasión de Panamá por extranjeros mercenarios y con el condominio de algunos panameños que se encontraban en Cuba. La primera agresión del castrismo se lanzaba contra este Istmo anclado en pleno corazón continental.
Se entrenaron 200 hombres en Pinar del Río ,a cargo del jefe guerrillero Dermidio Escalona. La expedición armada, integrada por unos 82 cubanos, dos panameños y un norteamericano, estaba dirigida por el cubano César Vega, un viejo compañero universitario de Castro y expedicionario de cayo Confite, que llamaba la atención con sus pómulos salientes y su mirada de poseso. A bordo de la motonave cubana Mayarí, partió el grupo desde el surgidero de Batabanó, al sur de La Habana, hacia Panamá el 19 de abril, y desembarcó en un lugar conocido como Playa Colorada, para secundar un alzamiento armado que se había originado en el cerro Tute. El día 22, la guardia panameña hizo prisioneros a dos integrantes del contingente, un estudiante panameño de apellido Picans y un cubano de nombre Gilberto Betancourt, que había sido capitán de las células de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en La Habana, y que posteriormente fue fusilado en Cuba por oponerse al gobierno de Castro.
Ante el fracaso de la expedición, el gobierno de Castro se vió obligado a cooperar con la Organización de Estados Americanos al remitir a dos miembros del departamento de inteligencia del ejército, el capitán Armando Torres y el teniente Fernando Ruiz, para que instasen la rendición de los expedicionarios ante la comisión de la OEA en la zona del Canal.
La invasión fue un fracaso desde el primer instante, al naufragar las barcazas en las marismas y riscos de Nombre de Dios, donde hubo la única baja de la acción, un cubano que se enamoró y caso con una bella panameña del lugar; los invasores, por otra parte, escogieron una zona demasiado desolada para la guerra de guerrillas, y al final tuvieron que ser rescatados por buques de la marina de los Estados Unidos.
El primero de mayo, Vega capitulaba ante una comisión de la OEA. Esta intrusión para derribar al gobierno del presidente Ernesto de la Guardia, fue el fruto de una compleja intriga latinoamericana, donde se complotaron varios personajes, entre ellos el pro castrista Rubén Miró, el doctor Roberto Arias, y un gigoló panameño casado con la bailarina británica Margot Fonteyn.
A la sazón, Castro se hallaba en un viaje a los Estados Unidos y Canadá, y este fracaso se transformó en un punto de fricción para el cubano en la prensa y los círculos políticos de muchos países. Castro se reunió con Raúl en Tejas, para que éste le notificase los pormenores del fiasco panameño; sería la primera y última vez que ambos hermanos se hallarían simultáneamente fuera del país.
TRUJILLO "CHAPITAS"
Castro siempre había tenido en la mirilla al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo:La sombra del dictador dominicano,se encontraba muy presente en Cuba: El fué uno de los financistas del movimiento 26 de Julio,proporcionando dinero y armas al grupo que se encontraba en Méjico,interesado al igual que éstos en derrocar a Batista. Además Castro en 1948,había formado parte de una fracasada expedición(expedición de Cayo Confite)para derrocar al dictador.
Durante las primeras semanas del triunfo revolucionario ,se había iniciado el entrenamiento en las montañas cubanas a un grupo de dominicanos que en su mayoría fueron reclutados en los Estados Unidos, mientras la emisora oficial habanera, Radio Rebelde, desencadenó un barraje de trasmisiones hacia Haití y Santo Domingo llamando a la rebelión.
El 14 de junio de 1959 todo estaba consumado; varios yates artillados, un guardacostas y tres fragatas, conjuntamente con tres C-46, un B-26 y un P-51, del ejército cubano, secundaron desde la provincia oriental el lanzamiento de la “operación domeñar”, que comprendía un desembarco combinado de 200 cubanos y dominicanos en las playas de Constanza y Puerto Plata bajo el mando de los oficiales de Castro: comandante Delio Gómez Ochoa y capitán Enrique Jiménez Moya. Este último, compañero de Castro en la malograda correría de cayo Confite.
Castro envió a Caracas, a quien en aquel entonces era su ministro de defensa, Augusto Martínez Sánchez, para recabar el apoyo a esta invasión del presidente venezolano Rómulo Betancourt, enemigo histórico de Trujillo; pero el mandatario venezolano no aprobó públicamente la invasión. Los servicios secretos de Trujillo no tuvieron que realizar un gran esfuerzo para conocer los planes de Castro, y Trujillo esperaba con todo su ejército movilizado. Los invasores, abrumados por calamidades naturales, fueron rodeados y aniquilados y el comandante Gómez Ochoa fue capturado en los arrabales costeros.
Trujillo ordenó que no se hicieran prisioneros entre los apresados en Constanza y Maimón; su ejército privado entró en el cerco, armado con machetes, y con ferocidad persiguió a los invasores en medio de mangles y charcas, cortándoles las manos a los prisioneros cubanos y dominicanos, que morían desangrados. El saldo de esta matanza de crueldad sin par sería de 217 muertos, ningún herido y 7 prisioneros; entre los cadáveres se hallaban los jefes cubanos Jiménez Moya y Horacio Rodríguez.
El exiguo apoyo que tuvo en el consternado continente esta invasión dominicana, impidió que Castro lanzará un segundo contingente que esperaba sus órdenes en el poblado oriental de Baracoa. El delegado dominicano ante la OEA, embajador Virgilio Díaz Ordóñez, solicitó a esta organización que pusiera en práctica el procedimiento de consulta previsto en el Tratado de Río de Janeiro, pero el consejo no accedió por encontrarse República Dominicana bajo una dictadura rechazada en el continente. En su lugar, convocó a una reunión de consulta de cancilleres en Santiago de Chile.
OPERACIÓN "TONTON MACOUTES"
El 14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en la República Dominicana,se iniciaba un nuevo ciclo,la "Operación Haití", el 8 de enero de 1959. El delegado de Castro en Haití durante la insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal,vinculado a la oposición duvalierista, sostuvo una larga entrevista con Castro donde se estableció el pacto para lanzar una revolución en las montañas occidentales de la isla La Española.
Se conformaron los cuadros militares,y se inició una campaña de reclutamiento en las colonias haitianas de Nueva York,Méjico,Caracas,Barbados y las Bahamas.El cuartel militar se ubicó en el poblado de Jamaica (a pocos kilómetros de la Habana),y la oficina de alistamiento ,funcionaba a pocos metros del centro de ésta última ciudad.
Por ese lugar pasaron más de 500 voluntarios; la organización Triple-A, dirigida por Aureliano Sánchez Arango, que igualmente luchó con sus guerrillas contra Batista, ofreció las embarcaciones necesarias. La emisora cubana, Radio Progreso, comenzó a trasmitir una programación en francés, dirigida a los conspiradores dentro de Haití. Los cubanos aumentaron la parada y el esbozo original incluyó una escala para nuevamente invadir República Dominicana.
Pese a las filtraciones de información y a las denuncias de Francois Duvalier,ni Trujillo,ni Washington,ni los servicios secretos franceses ,tomaron en cuenta esta amenaza. Un contingente de cubanos secundado por varios haitianos, acaudillados por los oficiales del ejército de Castro, comandante Henry Fuentes y el capitán Ringal Guerrero, desembarcó en Les Irois, el 14 de agosto, para derrocar a Duvalier. Fuentes. El primer grupo estaba formado por 18 cubanos, 10 haitianos y 2 venezolanos, el cual debía sumarse a una columna del ejército haitiano, que supuestamente se amotinaría. Tres días después, el canciller haitiano, Louis Maré, acusaba de agresión a Cuba ante una estupefacta conferencia de cancilleres del continente reunida en Chile, que se desayunaba con la noticia asombrosa de la invasión cubana a Haití.
La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón fue de íntegro apoyo a Duvalier, quien concentró toda su soldadesca en las montañas de Caracausse y el día 20 de agosto estalló el conflicto que concluyó desfavorablemente para las armas cubanas. Muy pocos de los invasores lograron escapar a esta breve y monstruosa matanza. Los periodistas eran llevados al teatro de los acontecimientos donde apreciaban aterrados la hilera de cadáveres.
El gobierno haitiano denunció la intromisión cubana en la reunión de consulta de cancilleres, en Santiago de Chile, convocada tras la protesta dominicana en junio, reiterada en la comisión interamericana de paz, ante la cual se definió la acción dirigida desde La Habana como un caso típico de intervención, violatorio de la convención sobre deberes y derechos de los estados en caso de luchas civiles, suscrita en la capital de Cuba en 1928.
La subcomisión del organismo regional visitó Haití y entrevistó a cinco prisioneros cubanos supervivientes de la referida expedición, entre ellos, Manuel Rodríguez, Santiago Torres, Antonio Panseca, Osmani Escalante6. Haití rompió relaciones con Cuba, y el líder rebelde haitiano, Louis Dejoie,que fué uno de los que encabezó la intentona, escapó de La Habana hacia Miami, donde fue arrestado.
Los cubanos iniciaron un amplio esquema de captación en las universidades y en el ejército. El aparato cubano invadió con propaganda las instituciones oficiales y universitarias, desatando una campaña paralela que fue abrazada por la juventud, donde se exhibía a la llamada izquierda tradicional del continente (Figueres, Bosch, Muñoz Marín, Arévalo, Victor Raúl Haya de la Torre, Cárdenas, etcétera) como un obstáculo que frenaba el inevitable proceso de cambios.
El reciente ejemplo en Perú, donde el joven Luis de la Puente Uceda, con gran explosión de gloria había cortado sus lazos con el partido de Haya de la Torre y se había internado en las selvas bajo el grito de guerra lanzado en La Habana, tuvo resonancia en Venezuela; tanto, que la izquierda optó por retirarse del gobierno suscitando una crisis en el gabinete de Betancourt.
La consolidación del eje Habana-Moscú preocupó sobremanera a Betancourt, que se sabía enemigo público número uno de Castro. Luego de una recepción de Raúl Castro en la URSS, se decide la convocatoria de un congreso de juventudes latinoamericanas en La Habana, para unificar fuerzas radicales continentales y dar al traste con el gobierno caraqueño.
Comenzaron las tensiones Caracas-La Habana y la expulsión de agentes cubanos, detención de conspiradores, incautación de alijos de armas. A mediados de 1960, se trasladó a La Habana un extraño grupo, para ser instruido en acciones clandestinas comando, integrado, entre otros, por Simón Mérida, dirigente del MIR, la actriz Astrid Fisher y el libanés Miguel Tanus.
En julio, es desenmascarado el proyecto cubano que trataba de crear dificultades a la Iglesia venezolana, para precipitarla al ruedo político. Los detenidos por el asalto a la catedral de Caracas, confesaron que el gobierno de Castro era el instigador de los hechos. El 26 de julio de 1960, el diplomático cubano, Guillermo León Antich, encabezó una manifestación en Caracas. La Catedral fue apedreada y las estupefactas autoridades caraqueñas pudieron comprobar quién había sido el autor de estos disturbios. El 24 de agosto, descubren a León Antich, con las manos en la masa, cuando entregaba $400,000 a elementos de la oposición para fomentar una revuelta contra Betancourt.
Ello no fue óbice para que Castro decidiera continuar con sus rocambolescos escándalos contra Betancourt. En noviembre, la policía venezolana, en una ronda de rutina, detiene nada menos que a dos miembros de la inteligencia cubana, Francisco Chacón y Natalio Pernas, en plena faena subversiva dentro del país. En diciembre, cunde la alarma en la administración Betancourt, cuando la vigilante atención de la seguridad venezolana da con un cuantioso cargamento de armas, originario de Cuba, introducido por varios puntos de las llanuras costeras venezolana y por un aeródromo abandonado.
La consolidación de los vínculos de Cuba con los focos comunistas y radicales venezolanos se fortalecían a través de su poderosa embajada en Caracas, nutrida de agentes especiales que manipulaban capillas estudiantiles, sostenían periódicos y servían de enlace con el Partido Comunista, el MIR y con las flamantes guerrillas.
El 11 de enero de 1961, en plena Sierra Maestra, Castro consumó una reunión confidencial con un conglomerado de dirigentes latinoamericanos, para analizar la forma de precipitar una cruzada bélica en todo el continente, partiendo de un foco venezolano. El juicio de Castro consistía en alistar una brigada internacional, al estilo de la que se instituyó en la guerra civil española.
El conjunto era una mezcolanza de guatemaltecos, guadalupeños, sindicalistas paraguayos y demás, despuntando entre ellos los comunistas colombianos Tancredo Errante y Luis Sánchez, el costarricense Carlos Luis Falla, que había conducido la guerra en 1948 contra el ex presidente Figueres, y un nutrido grupo de venezolanos, entre ellos Simón Mérida y Manuel Marcano. Un voluminoso contingente de latinoamericanos formó el famoso Batallón-331 de milicias al mando del guerrillero cubano Dermidio Escalona, que participó en los combates de Bahía de Cochinos y en la batida contra los grupos armados anti-castristas en la Sierra del Escambray.
Castro decide desatar su flamante plan Camilo Cienfuegos en Venezuela. En abril de 1961, el país se estremece ante los pronunciamientos en las unidades militares en Caracas, Maracaibo y Cumaná, los cuales son aplastados sangrientamente. El papel de la embajada cubana en estos disturbios salió rápidamente a la luz. Para colmo, en junio de ese año, las fuerzas de seguridad venezolana incautan un voluminoso cargamento de ametralladoras de manufactura checoslovaca, enviado tranquilamente desde Cuba, por vía aérea, al estado Zulia.
En noviembre, el gobierno de Betancourt, mostrando a la prensa internacional innumerables pruebas de la ingerencia directa de Castro en la desestabilización del país, rompe relaciones diplomáticas con Cuba, con el propósito además de terminar con la labor de espionaje cubana. Ya en 1962, el PC de Venezuela, prácticamente bajo tutela de La Habana, había propuesto la idea de la insurrección armada.
En momentos que se debatía en un asfixiante duelo económico con Estados Unidos, y entraba en una relación peligrosa con la URSS, Castro necesita una Venezuela marxista a ultranza, que le propicie la ayuda petrolera requerida y la posibilidad de negar estas cuencas de hidrocarburos a Washington. Para ello, había llegado a un pacto oculto de no-agresión con el dictador dominicano Trujillo, acuerdo que fue negociado en La Habana por el general trujillista Arturo Espaillat.
Trujillo y Castro recién habían sido expulsados de la OEA, y la prensa oficial dominicana tronaba contra el "imperialismo norteamericano" y comenzaba a coquetear con un ideario socialista a la cubana. Betancourt se hallaba al corriente de esta alianza, que prometía ser problemática para su gobierno.
El socorro de Cuba a la insurrección en Venezuela se guiaba especialmente hacia el llamado Frente Chirinos que dirigían Fabricio Ojeda, Petkoff y el ex oficial Bravo. Existían otros focos guerrilleros, como el liderado por Juan Vicente Cabezas y el llamado Simón Bolívar, encabezado por Tirso Pinto y Germán Lairet. Castro recurre nuevamente al golpe militar, quizás ojeando que una lucha guerrillera en Venezuela no sólo tomaría largo tiempo, sino que era de dudoso resultado. Así fue cómo en mayo de 1962 se originaron los alzamientos castrenses en las bases de Carúpano, y luego en Puerto Cabello, dirigidos por elementos que respondían a Cuba, como Petkoff; pero nuevamente, ambas intentonas fueron aplastadas violentamente.
Si bien La Habana había logrado desatar la insurrección en Venezuela y se sucedían alzamientos, ataques contra cuarteles, sabotajes, asaltos, etc., los insurrectos pro-castristas pensaban en una victoria guerrillera relámpago al estilo de Cuba; pero el ejército no les daba tregua e impedía la extensión del foco en otras latitudes del territorio nacional.
En octubre de ese año, cayó en manos de las autoridades de Betancourt la prueba que Castro en persona había ordenado volar cuatro centrales eléctricas en el lago Maracaibo. A pesar de que la policía y las fuerzas armadas venezolanas estaban alertas, el 3 de noviembre, un comando venezolano preparado en Cuba, logra dinamitar dos oleoductos y un gasoducto en pleno puerto de La Cruz.
En enero de 1963, Betancourt le devuelve el golpe a Fidel con creces, al ser descubierto en Caracas el principal almacén de armas que Cuba disponía para los insurrectos venezolanos, así como una documentación comprometedora no sólo para La Habana, sino para las guerrillas y las redes urbanas clandestinas, lo que desató una recia batida de la tropa a los rebeldes castristas en la zona de Falcón.
Ante los golpes de las fuerzas armadas de Betancourt, Castro determinó unificar los divergentes frentes guerrilleros venezolanos en un mando central y comprometer secretamente al bloque soviético en tal insurrección. A mediados de 1963 se conforma el Frente de Liberación Nacional con sostén de Cuba y logística recibida, en menor escala, de China y la URSS. Era la época en que Ojeda, sumo pontífice de las FALN, Juan Vicente Cabeza, del Partido Comunista, Petkoff y Gregorio Lunar Márquez se destacan como los máximos caciques insurrectos.
El 25 de mayo de 1963, con un intento de asalto al aeropuerto de La Carlota, se inició un vasto proceso terrorista para festejar la fecha del 26 de Julio en el que fueron volados puentes mientras grupos guerrilleros atacaban poblaciones y se producían disturbios. En agosto fueron dinamitados el gasoducto de Arrecifes y el oleoducto de Ulcamay; se ocuparon armas, propaganda y un detallado plan cubano contra la vida de los presidentes de Venezuela y Colombia. En Falcón, fue sorprendido un agente cubano, José Alfonso, que dirigía un grupo terrorista. Anzoátegui, las fábricas Dupont, los almacenes Sears y otras propiedades norteamericanas fueron los próximos asaltos.
LA DERROTA
Pero la guerrilla comienza a confrontar una amarga realidad al no ver materializado el concurso del pueblo, por lo que a Castro no le queda más remedio que realizar constantes transfusiones de hombres y armas. El 4 de noviembre, el ejército de Venezuela sorprende un desembarco oriundo de Cuba, en la península de Paraguaná, donde se decomisó un alijo bélico de 3 toneladas. Semanas después, en varios encontronazos con los guerrilleros, se ocuparon armas de manufactura belga, con el escudo cubano.
Para fines de ese mes, en un lacónico discurso, el presidente Betancourt anunció que disponía de pruebas tan abrumadoras de la promoción de la violencia urbana y guerrillera por Castro, que sólo restaba a su país solicitar una reunión de emergencia de todos los países del continente americano para analizar las medidas a tomar, colectivamente, ante la constante violación de la soberanía venezolana por parte de La Habana. Las elecciones a finales de ese año, con el voto masivo popular y la victoria de Raúl Leoni, un protegido de Betancourt, demostraron el grado de aislamiento de la lucha armada y la incapacidad de Castro de sabotear el proceso democrático en Venezuela.
La consolidación democrática caraqueña había irritado a Castro y había desconcertado a la guerrilla y al PC venezolano. Por lo tanto, era de esperar la desgarradura que se provocó entre la militancia ortodoxa, encabezada por Pompeyo Márquez, Jesús Farías y Alberto Rangel, y los jefes guerrilleros pro-castristas, que aspiraban en ese momento a dirigir la organización política.
La tensión entre Caracas y La Habana amenazaba con llegar incluso a un choque bélico; Betancourt fortalecía su tropa, pero Castro era armado por el bloque soviético a niveles insospechables. Ante cada protesta venezolana, los cubanos respondían con una acción. El año 1964 se demostró políticamente desfavorable para Castro en todo el Hemisferio y se aguardaba que Cuba, ante la presión de todo el continente, desistiera de sus intentos intervencionistas. En enero de ese año, una pequeña flotilla de ocho pesqueros zarpó del puerto de La Habana, con banderas cubana y soviética, y vació armas no sólo en la Guyana británica y las islas Mujeres (que fueron luego portadas por las guerrillas venezolanas) sino igualmente en las costas de ese país.
En febrero de 1964 la OEA condenó al régimen de Castro en el caso de Venezuela, documentando las masivas remesas de propaganda subversiva, preparativos de guerrilleros y terroristas, costeo de actividades subversivas, introducción de pertrechos bélicos y la infiltración de espías cubanos. En mayo, el PC venezolano comienza a romper su cordón umbilical con la insurrección, mostrando interés por iniciar un diálogo con el gobierno, respaldado por algunos partidos comunistas latinoamericanos que no hacían causa común con el fovismo castrista.
La renuncia del ala ortodoxa comunista a la maquinación guerrillera, ratificada en el año 1965, suscitó una reacción virulenta de aquellos comunistas insurrectos, que como Bravo, estaban patrocinados desde La Habana. Esta ambivalencia del PC venezolano repercutió en las posiciones que Castro y el Che Guevara asumieron poco después en Bolivia, no confiando en el Partido Comunista boliviano de Mario Monje para fomentar el foco guerrillero.
Castro determinó arrogarse una mayor responsabilidad logística en la guerrilla venezolana y a tal efecto amarró los pormenores con Bravo y Ojeda. El primer fruto sería el desembarco combinado de cubanos y venezolanos en julio de 1965, con participación de Petkoff que auxiliado por un asalto terrorista haría estallar valiosos oleoductos de la Gulf Oil, Mobil Oil, Texas Petroleum y la Socony Oil en la región oriental del país.
El gobierno replicó ordenando el arresto de todos los miembros del Partido Comunista y del MIR. En agosto, la seguridad venezolana consiguió desarticular un amplio diseño conspirativo, que los cubanos conducían desde París, al detener a Silvia Agüero y Elsa Braun, sus contactos claves en Venezuela. En marzo de 1967 se produjo el asesinato del doctor Julio Iribarren, hermano del canciller venezolano, por un comando que sostenía relaciones directas con La Habana. Luego de cometido el crimen, el diario habanero Granma publicó las declaraciones del jefe guerrillero de las FALN, Elías Manuitt Camero, cuya organización se arrogaba la acción. El presidente Leoni expuso que la preparación del asesinato y de otros actos de violencia que le antecedieron se realizó con el consentimiento del gobierno de Cuba.
El ministro del interior de Venezuela, y luego presidente, Carlos Andrés Pérez declaró que la responsabilidad de toda esta situación la tenía Castro, con sus métodos en Venezuela; y anunciaba que era hora de que Venezuela y todos los países latinoamericanos se decidieran a hacer algo frente a Cuba9. Héctor Mujica capo del PC Venezolano condenó enérgicamente el crimen del doctor Iribarren y criticó la política cubana10. El punto prominente de la controversia entre Castro y los comunistas venezolanos tradicionales tuvo lugar en los momentos de la gran euforia habanera, resultado de las operaciones guerrilleras que el Che Guevara estaba desencadenando en Bolivia.
El 8 de mayo de 1967, el buque cubano Sierra Maestra zarpó del puerto de Santiago de Cuba descargando un dispositivo guerrillero en las ensenadas de Venezuela, en un lugar entre Machurrucutú y Jinarapo. La fuerza invasora cubana fue descubierta y aniquilada por unidades del ejército. En la pelea fueron hechos prisioneros los militares cubanos Antonio Briones Montoto, Manuel Gil y Pedro Cabrera, quien se suicidó en la prisión. Montoto pereció ahogado a manos de sus interrogadores, cuando era torturado. El gobierno venezolano acabó con lo que restaba de la infraestructura urbana de la guerrilla.
La tensión entre los estalinistas y castristas venezolanos fue un reflejo de las disparidades tácticas entre Moscú y La Habana referente a la toma del poder político. Castro acusó de traición a los comunistas venezolanos al no querer asistir a la reunión de la OLAS en La Habana. El descalabro del foco guerrillero en África y en Bolivia y la invasión de Estados Unidos a República Dominicana, determinó la suerte de los insurrectos venezolanos.
Castro comenzó a asumir una actitud internacional menos estridente y más condicionada por el Kremlin. Su aprobación a la invasión soviética en Checoslovaquia provocó el cisma definitivo con los guerrilleros latinoamericanos; y tanto el proyecto de Caamaño en República Dominicana como el de los rebeldes de Bravo fueron engavetados.
En junio de 1967, prestó declaración ante una comisión especial de la OEA el venezolano Marcano, quien daría pormenores de la subversión cubana en Venezuela. Marcano, entrenado por los servicios secretos cubanos, participó en numerosos actos de sabotaje y terrorismo contra su país. Según Marcano, Castro organizó dentro del ejército cubano, en los años 1960-1962, una unidad venezolana que participó en las operaciones en las lomas del Escambray contra los opositores de Castro. Los venezolanos, junto a otros latinoamericanos tomaron cursos en las escuelas de guerra cubanas.
Marcano atestiguó que Castro en persona les expresó que era decisivo golpear en la zona de Maracaibo donde se hallaban los más grandes oleoductos, para crear dificultades al gobierno; asimismo, que era imprescindible volar los transportes de abastecimientos para dar la sensación de una situación incontrolable en el país. Marcano fue elegido para coordinar en Europa y América los corredores clandestinos insurreccionales.
En marzo de 1964, Marcano salió de Cuba con pasaporte falso a nombre de José Escobar, por la vía de Gander con destino a Praga, donde fue recibido por una checa, (con el seudónimo de María) que había trabajado por muchos años en la embajada de ese país en Uruguay. María sustituyó el pasaporte cubano de Marcano por uno boliviano. Marcano debía crear corredores en la frontera colombo-venezolana, porque los de Pompeyo Márquez estaban vetados. Los cubanos le organizaron un recorrido Praga-Roma, para crearle una leyenda; luego visita Turín, como ex-alumno salesiano, donde se hace de una carta que le posibilita visitar el Vaticano para solicitar unas indulgencias que debían ser consignadas al hotel Torquemada.
Siguiendo el plan cubano, Marcano fue a Madrid donde tomaría un vuelo Nueva York-Perú, ingresando luego como boliviano en La Paz. De Bolivia, Marcano pasó a Colombia, donde hizo contacto con una red de espionaje cubana administrada por el arquitecto Luis Espinosa y por el veterinario español comunista Paulino García, director del diario España Democrática. De regreso, emergió en México y de allí a La Habana.
Meses después, Marcano fue designado para llevar a cabo otra encomienda cubana, coordinada con el secretario general del MIR venezolano, Américo Martín. Marcano volvió a utilizar la misma ruta, acompañado de Stefan Nube Adler y de los secuestradores del Anzoátegui. De Praga pasó a Londres, hizo un corredor entre Ámsterdam y la capital británica, se desplazó luego a Jamaica, donde mediante soborno adquirió una visa colombiana. En Colombia, y siguiendo instrucciones de los cubanos, Marcano se puso en contacto con el contrabandista Luis Pérez Lupe, que tenía en sus manos casi todo el comercio ilícito de mercancías, armas y drogas en la costa atlántica. Luis Pérez aceptó trabajar para La Habana y propuso hacer un puente desde Aruba a las costas venezolanas, con el lanchero de bandera venezolana Nelson Sosa, que debía mover un fardaje de hombres y armas.
Luego de esto, Marcano entró en Venezuela por Maicao, empleando el famoso camino verde sugerido por la inteligencia cubana, y que era transitado por gente de toda calaña: contrabandistas, ladrones, traficantes de drogas y tratantes de blancas. Allí, Marcano alcanzó a instalar el primer equipo de comunicación con Cuba, en la zona del estado Miranda, con la artista Astrid Fisher. Sin embargo la operación fue paralizada porque los soviéticos, que auxiliaban estas comunicaciones, notificaron que la CIA las había detectado. Marcano señaló que para la fecha los cubanos habían constituido a lo largo de todo el Pacífico el coro marxista Espártaco, compuesto de chilenos y peruanos. Asimismo, detalló cómo La Habana había establecido grupos en Ecuador, Brasil y Bolivia.
A principios de 1965, los cubanos citaron en París a su agente venezolano. Piñeiro, jefe del espionaje castrista, le enviaba dinero e instrucciones para ampliar un aparato embrión de servicios secretos, ajeno al Partido Comunista, que pudiese controlar toda la frontera venezolana tras la toma del poder. Marcano destacó que los cubanos feriaban armas en el mercado negro que fluye del Amazonas hacia Manaos y que en esa región existía una fábrica clandestina de armamentos, donde incluso ensamblaban ametralladoras. Señaló que en la faja venezolana de Garabato, los cubanos colocaron una mini-fábrica de armamentos que luego fue descubierta por el gobierno venezolano.
El corredor de Aruba, utilizado a fondo por la Habana y controlado por Marcano, funcionó a la perfección. Por allí se evadió en un barco bananero el dirigente del MIR, Américo Martín, con rumbo al Point Charlie inglés en Berlín. Otro importante corredor clandestino creado por La Habana fue el de la costa atlántica colombiana, empleando patanas francesas que trabajaban en los bananares de Santa Marta, las cuales podían trasladar hasta diez personas y hacer un recorrido directo hasta Hamburgo; de allí, los infiltrados viajaban a Frankfurt, con una cobertura turística, para luego trasladarse a Berlín.
Los cubanos aprovecharon que el Point Charlie inglés en el Berlín Occidental era escasamente inspeccionado; el único requisito resultaba presentar el pasaporte y realizar el cambio de marcos federales por los de Alemania Oriental. Una vez en el Este, se utilizaba a la embajada Checoslovaca para obtener una visa a Praga y de allí volar a La Habana.
En 1966, Marcano fue designado oficial de información de la inteligencia cubana para ejercer su labor en el dispositivo internacional de espionaje cubano hacia América Latina. Se le instruyó que reclutara diplomáticos venezolanos en el exterior y fue puesto a cargo de una red que no sólo cubrió Venezuela, sino también a Chile y otros países del sur. En octubre de ese año, viajó a Méjico donde recibió de manos del agente cubano Reginaldo Cepeda, claves de comunicación secreta creadas por los soviéticos; documentación falsa para entrar en Venezuela e infiltrarse en los medios oficiales, para conseguir cartas tácticas de las costas venezolanas, como lugares estratégicos, bases del ejército y puntos militarmente vulnerables.
En su deposición, Marcano manifestó que en Méjico suministró dinero al periodista Menéndez, de la revista Sucesos, por varios reportajes favorables a La Habana y reveló cómo los cubanos costeaban la revista Política, así como un conjunto de publicaciones en Francia.
El último viaje de contacto de Marcano, para consultar con sus patrones, resultó una odisea y tuvo que trasladarse con rapidez de Madrid a París y de allí precipitadamente hacia Berlín, debido al acoso que los servicios occidentales mantenían sobre los agentes cubanos. En Praga, finalmente pudo entrevistarse con sus superiores de la DGI que le entregaron $250,000, dinero que Martín, del MIR, había solicitado a Castro. Este dinero había sido adjudicado a otra organización armada, el FLN, perteneciente al Partido Comunista; Castro, además, se comprometió con regularizar al MIR una ayuda de $25,000 mensuales.
Marcano aceptó una encomienda directa de Castro de trasmitir a los insurrectos en Venezuela de no recabar fondos en ningún país socialista europeo, puesto que Cuba resolvería cualquier necesidad financiera. Los servicios cubanos le exigieron que secuestrara al cabecilla de la contrarrevolución cubana exilada, Manuel Artime, que iba a menudo a Venezuela, y que lo trasladara a la guerrilla de El Bachiller para “ablandarlo” y luego transportarlo a la isla Margarita, y de ahí a Cuba bajo la acción de sedantes. Castro le solicitó igualmente que su dispositivo de inteligencia penetrase a los militares venezolanos que participaban en la Junta Latinoamericana de Defensa.
No obstante sus intentos, la subversión guerrillera castrista en Venezuela, si bien fue la de mayor envergadura en el Continente, no logró sus fines y el país, a partir de Betancourt, prosiguió por una vía electoralista.
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Serie Especial en audio: Angola, la guerra olvidada
Los periodistas Tomás Regalado y Álvaro Alba hablan sobre el inicio de la aventura de Fidel Castro en Angola, el envío de los primeros barcos con soldados y armas. También entrevistas con Ángel Moya y Guillermo Fariñas, Premio Sájarov de Derechos Humanos, sobre su participación en el conflicto bélico.
Capitulo # 2
En este segundo capítulo se presentan documentos secretos desclasificados de Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia y el Consejo de Seguridad Nacional. Entrevista de Tomas Regalado a Jonas Savimbi, Presidente y Comandante Supremo de la Unión Nacional para la Liberación Total de Angola (UNITA) en Java, capital del territorio rebelde angolano. Testimonio de Alcibíades Hidalgo, ex vicecanciller de Cuba y segundo jefe de la misión negociadora de la salida de las fuerzas cubanas de Angola.
Capitulo # 3
La historia de los militares cubanos presos en Angola y la visión desde la isla de la Operación Carlota, por el periodista independiente Iván García. Guillermo Fariñas relata las condiciones en que viven los veteranos cubanos de Angola. Documentos de archivos con mensajes de Castro a los generales cubanos organizando ataques a Namibia y las quejas por la situación del armamento. El general Arnaldo Ochoa, su participación en Angola y el destino final. Testimonio de Ramón Fernandez Larrea, escritor y director de radio, quien estuvo destacado en Angola.
Capitulo # 4
Entrevista con el Doctor Manuel Alzugaray, cirujano ortopédico, fundador del Miami Medical Team, quien por años ofreció ayuda humanitaria a la población de los territorios controlados por la UNITA y a sus combatientes. Y también el testimonio del periodista independiente cubano Luis Cino sobre la realidad de los veteranos cubanos internacionalistas.
Capitulo # 5
En esta capítulo final de la serie se ofrece una entrevista con el coronel (retirado) del ejército estadounidense Octavio Pérez, ex oficial de inteligencia, quien analiza la intromisión cubana, el armamento y la salida de Cuba de África. Desde La Habana, el testimonio del escritor y periodista Jorge Olivera Castillo, Prisionero de la Primavera Negra del 2003 y combatiente en Angola de 1981 a 1983.
************** Entrevista al General Rafael del Pino - Parte 2 (23 de diciembre de 2014)
Los años de la guerra: el testimonio de Rafael del Pino
Abril 22, 2014
Pronto se cumplirán 40 años del inicio de la intervención cubana en Angola. Nótese que hablamos específicamente de Angola y no de Africa, porque Fidel Castro comenzó a intervenir en el continente a pocos meses de su ascenso al poder. Durante este tiempo varias obras se han publicado sobre el tema dentro de Cuba -es decir, por el Gobierno- desde las más ligeras (Angola: fin del mito de los mercenarios, Un abril como Girón) hasta las más anodinas (Prisioneros de la UNITA) y pretenciosas (Cangamba). Mientras que en Sudáfrica abundan los testimonios, estudios y tesis sobre la guerra, los profesionales cubanos de la historia, el periodismo, etc, han debido conformarse con lo que para ellos constituye la referencia obligada cuando de la aventura angolana se trata: Misiones en conflicto, de Gleijesses. Ni hablar de los lectores comunes y corrientes que no tienen acceso a publicaciones de ese tipo. De ahí la importancia del más reciente libro de Rafael del Pino.
Dos grandes méritos tiene el libro del ex-general: el valor del testimonio de primera mano de un alto oficial y la honradez que se aprecia en lo escrito. También encontramos defectos y carencias en sus páginas: hay aspectos que el escritor no toca y en algunos enfoques se ha quedado corto. Es evidente que Del Pino ha tratado de ser consecuente y ha preferido concentrarse en lo que para él es esencial, evitando temas que resultan siempre controversiales. En definitiva es el testimonio de un militar profesional con una difícil y larga trayectoria que puede haberse equivocado o no, puede admitirlo o no, pero que no cae en mezquindades.
Los años de la guerra es un intento profundo y serio de recoger para las generaciones que nos sucederán, la verdadera historia de las guerras africanas del Napoleón del Caribe de 1975 hasta la retirada de Angola. Su autor nos pone en la mano documentos, informes oficiales y diversos materiales, incluyendo fotografías, que ha ido obteniendo no sólo durante su participación en los acontecimientos, sino también en sus investigaciones posteriores que lo llevaron incluso a visitar Sudáfrica y entrevistar a sus antiguos enemigos.
Estamos ante una obra de referencia y un libro de obligada lectura cuando de la intervención cubana en Angola se trata.
Hacer CLICK encima de la imagen para ir al sitio donde puede leer sin censura TODOS los numeros de la revista Bohemia desde 1910 hasta 2013
Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz