martes, abril 19, 2022

Luis Cino desde Cuba: Especulando en torno a Girón. Pepe Forte: A 61 Años de Bahia de Cochinos

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Especulando en torno a Girón

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La victoria de las fuerzas castristas sobre la Brigada 2506 se debió principalmente a los errores y la mala coordinación de la invasión por parte de la CIA y los titubeos del presidente John F. Kennedy.

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Por Luis Cino

18 de abril, 2022 

LA HABANA, Cuba. – El régimen castrista cada año conmemora con gran alharaca la batalla de Playa Girón, ocurrida entre el 17 y el 19 de abril de 1961, a la que, sin escatimar en exageraciones, califican como “la primera derrota del imperialismo yanqui en América”. 

Los castristas se muestran cual si hubieran enfrentado a la Séptima Flota y la División 82 Aerotransportada en vez de a una brigada de 1.400 exiliados mal entrenados, y a los que ―equipados por los soviéticos― superaban en armamento, y más de nueve veces en número de combatientes sobre el terreno. 

La victoria de las fuerzas castristas sobre la Brigada 2506 en Playa Girón se debió principalmente a los errores y la mala coordinación de la invasión por parte de la CIA y los titubeos del presidente John F. Kennedy, que ejecutó sin fe y con reluctancia el plan heredado de Eisenhower, su antecesor, para derrocar al régimen de Fidel Castro.

El desgano y desinterés de Kennedy respecto a la invasión se evidenció, cuando le consultaron el sitio escogido para el desembarco de los expedicionarios y respondió con la frase: “Drop them anywhere” (Tíralos dondequiera).

El sitio escogido, un punto en la cenagosa costa de la Bahía de Cochinos, se convirtió en una encerrona para los invasores. Encima de eso, se vieron privados del apoyo aéreo que los norteamericanos le habían prometido. La aviación castrista, que no había sido tan dañada por los golpes aéreos del 15 de abril como suponían los planificadores de la invasión, pudo dominar los cielos y ametrallar a mansalva a los invasores, que habían quedado prácticamente abandonados a su suerte y a los que no les fue posible hacer más de lo que hicieron durante las cerca de 70 horas que duró la batalla. 

Si Kennedy no confiaba en el plan de la CIA, si pensaba que estaba condenado al fracaso, mejor no hubiese hecho nada. Pero, con su desidia, envió a cientos de hombres a una carnicería y le regaló una victoria a Fidel Castro, más que todo propagandística. Es por eso que muchos anticastristas no perdonan a Kennedy y lo acusan, habiendo tenido la oportunidad de destruirlo, de ser el culpable de que el régimen castrista se consolidara.

Hoy, con la perspectiva que dan los 61 años transcurridos, uno puede, si no disculpar, al menos entender mejor los porqués de las vacilaciones de Kennedy.

Viéndose arrastrado a un creciente involucramiento estadounidense en Vietnam, enfrentado a Jrushchov en torno a la cuestión de Berlín, Kennedy subvaloró la peligrosidad de Fidel Castro. ¿Cómo iba a imaginar que poco más de un año después de Girón, en 1962, Fidel Castro, al alentar y permitir el emplazamiento en Cuba de misiles atómicos soviéticos, iba a poner al mundo al borde de una guerra nuclear?

En los días de Girón, debe haber pesado en Kennedy, a la hora de decidirse a  involucrar a las fuerzas militares estadounidenses en una intervención para derrocar al régimen de Castro, el apoyo popular con el que este todavía contaba en aquella época, gracias a su demagogia y sus promesas populistas.

Si la Brigada 2506 hubiese logrado establecer una cabeza de playa en Playa Girón e instalar en ella un gobierno provisional que hubiera solicitado y conseguido la intervención de los Estados Unidos, los estadounidenses hubiesen conseguido barrer al régimen de Fidel Castro. Pero, dado el apoyo militar de la Unión  Soviética y el fervor pro-Castro existente entre gran parte de la población, lo más probable es que habrían tenido que enfrentar una fuerte resistencia y enfrascarse en una carnicería. Ni remotamente habría sido tan rápido y fácil como la intervención en Santo Domingo en 1965. 

Además, intervenir en Cuba le hubiera granjeado a los Estados Unidos la animadversión de muchos en América Latina y otras partes del mundo que aún idealizaban a la Revolución Cubana.

Haciendo un ejercicio de especulación histórica, es fácil deducir que con aquella intervención, que nos hubiera ahorrado seis décadas de dictadura comunista, hoy no estaríamos sumidos en este callejón de miseria, opresión e ignominia del que no parece haber salida a la vista.

Pero también podemos suponer que, a pesar de que estaríamos en mejor situación que otros países de América Latina (Cuba siempre lo estuvo), de haber intervenido los Estados Unidos, habría entre muchos cubanos un fuerte sentimiento antinorteamericano y las añoranza por el castrismo, por todo lo que prometía, por el paraíso que nos pintaba.

Hoy ya no quedan dudas acerca de la perversidad del castrismo y sus continuadores. El día que termine la pesadilla, nos daremos a la tarea de borrar todo cuanto quede de ella, y por todo lo que sufrimos, nunca permitiremos que vuelva.    

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Pepe Forte

18 abril 2022

 A 61 Años de Bahia de Cochinos 


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¿Por qué el Presidente Dwight D. Eisenhower aprobó el 17 de marzo de 1960 el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”con el objetivo de derrocar a la amenaza  que se establecía con un régimen filocomunista a 90 millas de las costas de EE.UU.  en la mal llamada Guerra Fría?



El Mayor General Dwight D. Eisenhower  en 1942

(Un refrito de varios artículos)


Se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma. No obstante, lo verificable, hasta ahora, es  lo siguiente, lo cual se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
  
No olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia y operaciones militares  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos (en los dos primeros años a partir de 1959 hubo al menos 12 de ellos; el General Enrique  Líster entre ellos) fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica para burlar cualquier vigilancia o chequeo. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo,  le oí decir a Fidel Castro decir en la televisión que  si la invasión hubiera sido por Trinidad,  no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se  afirma que  ¨Angelito¨ participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial ¨Molino¨. Posteriormente ofreció  asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.

 ( ¨Angel Martínez Riosola¨,   ¨Angelito¨, felicitado por Fidel y Raúl Castro)

 Este acercamiento  no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. Señalo que la incipiente dictadura Castrista  antes del desembarco de la  Brigada  de Asalto 2506 por Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961  ya habia invadido  a varios paises latinoamericanos independientemente de que en ellos   hubieran  dictaduras o gobiernos constitucionalmente elegidos por  el pueblo de esos paises.

“Comprometámonos a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiago de Cuba. 26-07 1960



(De izquierda a derecha: ¨Angel Martínez Riosola¨, Comandante Sergio del Valle, Comandante Raúl Castro Ruz y Comandante Raúl Menéndez Tomassevich.  ¨Angelito¨ fue el que, siguiendo la costumbre soviética, le dijo a Tomassevich que les llamara bandidos a los alzados contra la naciente dictadura castro-comunista.  El tirano Fidel Castro fue el que le puso el nombre de ¨Angelito¨  a  Francisco Ciutat de Miguel porque se le parecía a su padre: Ángel María Castro Argiz,  el cual sí tenía muchos episodios de bandidaje,  y otros peores,  en su vida según han contado vecinos de la zona)

  A continuación  un breve resumen por países  de esas invasiones, injerencias y actividades de subversión que desarrolló la incipiente dictadura Castrista antes  de la invasión de la Brigada de Asalto 2506 y aún antes que el Presidente Eisenhower firmara “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro¨; posteriormente las invasiones, injerencias y subversión  Castrista continuaron de manera creciente y se extendieron a otros continentes. Los fragmentos fueron tomados del libro Las Guerras Secretas de Fidel Castro de Juan F. Benemelis,  ex diplomático Castrista que tuvo vínculos con la Dirección 
General de Inteligencia.


(Juan F. Benemelis) 

Panamá (1959)

Se entrenaron 200 hombres en Pinar del Río ,a cargo del jefe guerrillero Dermidio Escalona. La expedición armada, integrada por unos 82 cubanos, dos panameños y un norteamericano, estaba dirigida por el cubano César Vega, un viejo compañero universitario de Castro y expedicionario de cayo Confite, que llamaba la atención con sus pómulos salientes y su mirada de poseso. A bordo de la motonave cubana Mayarí, partió el grupo desde el surgidero de Batabanó, al sur de La Habana, hacia Panamá el 19 de abril, y desembarcó en un lugar conocido como Playa Colorada, para secundar un alzamiento armado que se había originado en el cerro Tute. El día 22, la guardia panameña hizo prisioneros a dos integrantes del contingente, un estudiante panameño de apellido Picans y un cubano de nombre Gilberto Betancourt, que había sido capitán de las células de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en La Habana, y que posteriormente fue fusilado en Cuba por oponerse al gobierno de Castro.

Ante el fracaso de la expedición, el gobierno de Castro se vió obligado a cooperar con la Organización de Estados Americanos al remitir a dos miembros del departamento de inteligencia del ejército, el capitán Armando Torres y el teniente Fernando Ruiz, para que instasen la rendición de los expedicionarios ante la comisión de la OEA en la zona del Canal.

La invasión fue un fracaso desde el primer instante, al naufragar las barcazas en las marismas y riscos de Nombre de Dios, donde hubo la única baja de la acción, un cubano que se enamoró y caso con una bella panameña del lugar; los invasores, por otra parte, escogieron una zona demasiado desolada para la guerra de guerrillas, y al final tuvieron que ser rescatados por buques de la marina de los Estados Unidos.

El primero de mayo, Vega capitulaba ante una comisión de la OEA. Esta intrusión para derribar al gobierno del presidente Ernesto de la Guardia, fue el fruto de una compleja intriga latinoamericana, donde se complotaron varios personajes, entre ellos el pro castrista Rubén Miró, el doctor Roberto Arias, y un gigoló panameño casado con la bailarina británica Margot Fonteyn.

 En los meses iniciales del triunfo de la rebelión cubana, dos conjuntos nicaragüenses fueron atendidos en La Habana. Por un lado, el conglomerado de los juramentados con Castro en Méjico, compuesto por elementos anticomunistas entre los que despuntaba Pedro Joaquín Chamorro, y que era atendido directamente por el jefe guerrillero cubano Camilo Cienfuegos. El otro círculo, encabezado por Fonseca Amador y de clara inclinación izquierdista, se hallaba bajo la sombra protectora del Che Guevara.

El régimen de Castro adquirió las armas, clandestinamente, en los Estados Unidos. La intrusión fue lanzada por partes, durante los días 31 de mayo y 1 de junio de 1959, empleando aviones cubanos y el yate Nola. El 28 de mayo de 1959 un transporte de las fuerzas armadas cubanas condujo hacia Centroamérica un importante alijo de armas que fue recibido por el comunista Marcial Eguiluz para las presuntas guerrillas nicaragüenses. En esa oportunidad, Joaquín Chamorro viajó a La Habana para solicitar el sostén de Castro a las incursiones de Olama y Mollejones en mayo-junio de 1959; pero tanto Fidel como el Che Guevara decidieron conceder un amparo menor a este proyecto y fomentar los planes del marxista Fonseca Amador.

En una temprana maniobra planificada en Cuba, Chester Lacayo y otros cabecillas de los que realizaron con Castro el pacto de Méjico fueron detenidos por órdenes del Che Guevara y enviados a la cárcel, a la vez que se anulaba la invasión del comandante César Roca que había logrado reunir 35 hombres. Apoyado por el Che Guevara, Castro había decidido que una invasión de Nicaragua sería efectuada por elementos de izquierda.

El 1 de junio el comando de nicaragüenses zarpaba del sur de La Habana bajo el liderazgo de Joaquín Chamorro consumaba la correría hacia el departamento de Chontales. Tras su captura, Joaquín Chamorro admitiría que se había entrevistado con Castro y el Che para gestionarse la asistencia bélica. En junio, Castro envió un transporte de su fuerza aérea a Punta Llorona, una playa de Costa Rica, con 13,500 libras de armas y municiones a bordo. Los pasajeros del avión eran seis exilados nicaragüenses, un costarricense naturalizado y un grupo de cubanos. El plan era irrumpir en Nicaragua y auxiliar al levantamiento ya en marcha contra el régimen de los Somoza.

La unidad armada que estaba comandada por Fonseca Amador, se introdujo en territorio nicaragüense bajo el nombre de columna Rigoberto López Pérez. En este intento de invasión figuraba también Rafael Somarriba, un teniente de la Guardia Nacional nicaragüense, que se había encargado del entrenamiento en Cuba. Los 75 asaltantes, divididos en 4 columnas, se encaminaron hacia Chontales y Matagalpa.

Los encuentros bélicos se suceden en Matagalpa, Chontales y Blue Fields. Esta operación se malograría en pocos meses ante la sorprendente apatía de la población local. Ya para agosto, la Guardia Nacional del dictador Somoza había dado cuenta de tales cuadrillas. Entre los caídos se encontraban varios soldados cubanos. El refuerzo, que esperaba en Cuba, no se pudo embarcar; asimismo, un grupo cubano que viajaba en el navío Nuevitas fue detenido en el puerto mejicano de Yucatán.

La aventura de Castro en Centroamérica, fue denunciada al consejo de la OEA por Nicaragua. Después, el gobierno nicaragüense indicaría que, de las tres goletas que habían zarpado de Cuba, una navegaba a Cozumel, Méjico, y las otras dos derivaban a Puerto Cortés, Honduras. Otro intento serio de irrupción originado en Cuba tuvo lugar en 1960; esta vez utilizándose el territorio hondureño. Es allí donde Fonseca Amador, Tomás Borge, un puñado de instructores cubanos y 55 reclutas, entre ellos Silvio Mayorga y Humberto Ortega, crearon el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En la formación de los sandinistas participaron el coronel Santos López, de la guardia de Somoza y ex compañero de Augusto César Sandino. Quintín Pino Machado, el entonces embajador cubano en Managua y hombre de confianza de Fidel y de Raúl Castro, ayudó a la constitución del FSLN y seleccionó personalmente a sus dirigentes.

El 23 de junio, una compañía del ejército de Honduras cercó y destruyó las fuerzas de Fonseca Amador en El Chaparral, capturando documentación que incriminaba directamente a Cuba en la expedición. Fonseca Amador resultó gravemente herido; él y Borge se refugiaron en La Habana donde trabaron relación directa con el Che Guevara y con Castro. A la sazón, Fonseca Amador también contaba con la asesoría del marxista mexicano Víctor Tirado López.


 El 14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en la República Dominicana,se iniciaba un nuevo ciclo,la "Operación Haití", el 8 de enero de 1959. El delegado de Castro en Haití durante la insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal,vinculado a la oposición duvalierista, sostuvo una larga entrevista con Castro donde se estableció el pacto para lanzar una revolución en las montañas occidentales de la isla La Española.

Se conformaron los cuadros militares,y se inició una campaña de reclutamiento en las colonias haitianas de Nueva York,Méjico,Caracas,Barbados y las Bahamas.El cuartel militar se ubicó en el poblado de Jamaica (a pocos kilómetros de la Habana),y la oficina de alistamiento ,funcionaba a pocos metros del centro de ésta última ciudad.

Por ese lugar pasaron más de 500 voluntarios; la organización Triple-A, dirigida por Aureliano Sánchez Arango, que igualmente luchó con sus guerrillas contra Batista, ofreció las embarcaciones necesarias. La emisora cubana, Radio Progreso, comenzó a trasmitir una programación en francés, dirigida a los conspiradores dentro de Haití. Los cubanos aumentaron la parada y el esbozo original incluyó una escala para nuevamente invadir República Dominicana.

Pese a las filtraciones de información y a las denuncias de Francois Duvalier,ni Trujillo,ni Washington,ni los servicios secretos franceses ,tomaron en cuenta esta amenaza
. Un contingente de cubanos secundado por varios haitianos, acaudillados por los oficiales del ejército de Castro, comandante Henry Fuentes y el capitán Ringal Guerrero, desembarcó en Les Irois, el 14 de agosto, para derrocar a Duvalier. Fuentes. El primer grupo estaba formado por 18 cubanos, 10 haitianos y 2 venezolanos, el cual debía sumarse a una columna del ejército haitiano, que supuestamente se amotinaría. Tres días después, el canciller haitiano, Louis Maré, acusaba de agresión a Cuba ante una estupefacta conferencia de cancilleres del continente reunida en Chile, que se desayunaba con la noticia asombrosa de la invasión cubana a Haití.

La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón fue de íntegro apoyo a Duvalier, quien concentró toda su soldadesca en las montañas de Caracausse y el día 20 de agosto estalló el conflicto que concluyó desfavorablemente para las armas cubanas. Muy pocos de los invasores lograron escapar a esta breve y monstruosa matanza. Los periodistas eran llevados al teatro de los acontecimientos donde apreciaban aterrados la hilera de cadáveres.

El gobierno haitiano denunció la intromisión cubana en la reunión de consulta de cancilleres, en Santiago de Chile, convocada tras la protesta dominicana en junio, reiterada en la comisión interamericana de paz, ante la cual se definió la acción dirigida desde La Habana como un caso típico de intervención, violatorio de la convención sobre deberes y derechos de los estados en caso de luchas civiles, suscrita en la capital de Cuba en 1928.

La subcomisión del organismo regional visitó Haití y entrevistó a cinco prisioneros cubanos supervivientes de la referida expedición, entre ellos, Manuel Rodríguez, Santiago Torres, Antonio Panseca, Osmani Escalante6. Haití rompió relaciones con Cuba, y el líder rebelde haitiano, Louis Dejoie,que fué uno de los que encabezó la intentona, escapó de La Habana hacia Miami, donde fue arrestado.

República Dominicana (esto ocurrió antes que la llamada Invasión trujillista que aterrizó en Trinidad, Cuba)

El 14 de junio de 1959 todo estaba consumado; varios yates artillados, un guardacostas y tres fragatas, conjuntamente con tres C-46, un B-26 y un P-51, del ejército cubano, secundaron desde la provincia oriental el lanzamiento de la “operación domeñar”, que comprendía un desembarco combinado de 200 cubanos y dominicanos en las playas de Constanza y Puerto Plata bajo el mando de los oficiales de Castro: comandante Delio Gómez Ochoa y capitán Enrique Jiménez Moya. Este último, compañero de Castro en la malograda correría de cayo Confite.

El exiguo apoyo que tuvo en el consternado continente esta invasión dominicana, impidió que Castro lanzará un segundo contingente que esperaba sus órdenes en el poblado oriental de Baracoa. El delegado dominicano ante la OEA, embajador Virgilio Díaz Ordóñez, solicitó a esta organización que pusiera en práctica el procedimiento de consulta previsto en el Tratado de Río de Janeiro, pero el consejo no accedió por encontrarse República Dominicana bajo una dictadura rechazada en el continente. En su lugar, convocó a una reunión de consulta de cancilleres en Santiago de Chile. 


Castro había considerado que la desestabilización del continente latinoamericano provocaría una fuga del capital nativo y una contracción de las inversiones norteamericanas, hecho que unido a un amplio esquema de sabotaje a las instalaciones económicas crearía las condiciones materiales para su estrategia de la violencia.
Castro no se queda tranquilo y decide probar suerte con el otro espadón del continente, el paraguayo Alfredo Stroessner. En noviembre de 1959 lanza hacia Paraguay una insurrección de casi 100 guerrilleros que se habían concentrado en el Brasil, mientras poderosas emisoras clandestinas desde Cuba llenaban las frecuencias de Asunción con su mensaje bélico. Pero las fuerzas militares de Stroessner liquidaron con rapidez este ambicioso proyecto.


 En diciembre de 1960, el gobierno salvadoreño se hizo de documentación confidencial de La Habana donde se incriminaba al diplomático cubano Roberto Lasalle por financiar actividades subversivas en el país. Se demostró que los cubanos habían entregado $600 000 al salvadoreño Roberto Carias para desencadenar acciones violentas en territorio nacional. El gobierno expulsó a Lasalle, junto a René Rayneri, Armando Velázquez y José M. Valdés, los otros representantes cubanos implicados en tal designio.

El informe detallaba las orientaciones de Raúl Castro sobre la necesidad de proveer instrucción bélica a naturales salvadoreños, el uso de dicho país centroamericano como un puente para los sediciosos nicaragüenses, y el atizar los problemas fronterizos con Guatemala. Uno de los borradores mencionados detallaba cómo los servicios cubanos buscaban afanosamente toda la información posible sobre las familias más poderosas del país
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Cubanos y guatemaltecos habían hecho arreglos para un golpe de fuerza en el año 1960. Desde abril comenzaron a sucederse las visitas y la entrega de equipos bélicos a viejas capillas comunistas de Arbenz, como la de José Manuel Fortuny. Así se fueron “alzando” las cuadrillas de insurgentes en las serranías del país, a cuyo frente se encontraba un antiguo camarada de Arbenz, el coronel Carlos Paz Tejeda.

En agosto de 1960, el gobierno de Idígoras hizo públicas las pruebas acumuladas sobre esta vasta conspiración dirigida por el Che Guevara y Castro. Un mes después, Juan Larcos, agente cubano detenido por los guatemaltecos, ratificó en su confesión el plan que se había delineado en su país. El 3 de octubre, la fuerza aérea guatemalteca atacó la goleta La Cubana mientras ésta trataba de realizar un desembarco en la costa atlántica. Al huir, la embarcación cubana embarrancó en Cozumel, y en Méjico estalló el escándalo.

De nuevo caen informes en manos del gobierno guatemalteco que develaban las intenciones específicas de Castro: desembarcos en Omoa y la Barra (Honduras) combinados con agresiones a Puerto Barrios, Cobán y Mazatenango; episodios de sabotaje en las principales ciudades, y el establecimiento de comunicaciones directas con La Habana mediante una estación de radio que se instalaba en Senahu.

Los cuerpos de vigilancia secretos del área detectaron una actitud inusual en Cuba; fueron los mexicanos quienes dieron la alarma: Castro había prohibido los vuelos internacionales por encima de la provincia occidental de Pinar del Río; era allí, precisamente donde estaba acantonada la fuerza expedicionaria cubano-guatemalteca, lista para entrar en acción.

El 13 de noviembre estalló un complot en el aeródromo militar de Zacapa y en Puerto Barrios, donde figuraron los oficiales del ejército Rafael Sesam, Arturo del Cid y Marco Yong Sosa, quien sostenía los contactos con Cuba. Aparatos de la fuerza aérea cubana sobrevolaron la comarca aprovisionando a los rebeldes. El presidente Idígoras asumió personalmente la conducción de las operaciones militares y todo el continente se levantó indignado contra Castro. En Honduras fue sorprendida una columna capitaneada por oficiales cubanos que pretendía internarse en las montañas para prestar su concurso a los sediciosos. Al verse liquidado el levantamiento, Yong Sosa se encerró en las sierras con una tropilla de seguidores.

El delegado de Guatemala en las Naciones Unidas demandó una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la intromisión cubana. Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, aprovechó la oportunidad para lanzar una dura advertencia a La Habana, desplazando una flota de guerra cerca de las aguas jurisdiccionales cubanas. La Unión Soviética le pediría a Castro "moderación".


En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de amplia experiencia diplomática . Además de cónsul,trabajaba para los servicios secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos.

En plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del cónsul y de la cancillería cubana.
.Tras una larga batalla judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961 se obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo, un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados. Más sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la pareja con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear Klaus Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos regulares en Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su esposa.

Por cierto,  ningún  Presidente de  Cuba del período republicano entre 1902-1958, dió tanta muestra de sumisión y falta de independencia que Fidel Castro en una carta de noviembre de 1960 que se encuentra en archivos del Buró Político del PCUS en la extinta URSS: ¨Moscú es nuestro cerebro y nuestro Gran Líder¨. Esa carta es citada en el libro One Hell of a Gamble de Fursenko y Naftali sobre la Crisis de los Misiles  o Crisis del Caribe,  llamada en Cuba Crisis de Octubre. En el prólogo a la Constitución  Socialista de la República de  Cuba de 1976 se muestran elementos compatibles con esa declaración, pero  al ser la Constitución un documento público, se fue más discreto.

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martes, julio 20, 2021

Vicente Morín Aguado desde Cuba: Apuntes para una historia de las manifestaciones populares anti castristas en Cuba

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Cuando la conferencia internacional celebrada en La Habana por los 40 años de Girón o Bahía de Cochinos, Fidel Castro y Ramiro Valdés se ufanaban de lo organizado que en 1961 tenían por municipios la recogida, léase encarcelamientos y detenciones, de las personas que según ellos podrían servir de quintacolumnistas y oponerse a la revolución. La menor cifra que he leido en las publicaciones Castristas de esas detenciones durante la invasión de Playa Girón es de 80 000 detenidos, aunque la que más se maneja en las pocas ocasiones en que se aborda ese tema es de 100 000, llegando inclusive a 120 000 . Los Castro, en Cuba, se adelantaron a Augusto Pinochet, en Chile, en la utilización de los stadium deportivos y otras instalaciones para encerrar a sus posibles opositores. Tuve un tio, ya fallecido, que cuando la inavasión de Playa Girón fue encerrado esos días, junto a otros varios cientos de detenidos, en el histórico stadium matancero Palmar de Junco mientras que las ametralladoras les tenían apuntando todo el tiempo. Años atrás, en la década de los años 80s, en un programa de historia de la TV cubana, dirigido por el animador e historiador Calderón, cuyo nombre me parece que era Tal Como Fue, una hermana de Isidoro Malmierca,    que en esa época de 1961 era dirigente nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) dijo alardeando que quizás la Revolución haya detenido a personas que no estaban haciendo actividades contrarrevolucionarias, pero que nadie de los que la estaban haciendo quedó sin ser detenido. No se si esa Malmierca era una que fue posteriormente una alta oficial de la Inteligencia cubana, o si esa Coronel era una hermana suya. Los Malmierca eran antes de 1959 viejos miembros del Partido Socialista Popular. La Malmierca se equivocó, pues algunos dirigentes y luchadores contrarrevolucionarios no fueron detenidos pero ¿ Que hubiera pasado si la victoria de Playa Girón se hubiera demorado más tiempo en llegarle a los revolucionarios castristas ?

LA RESPUESTA ESTA EN LOS MUROS DE LA CIRCULARES DEL ANTIGUO PRESIDIO MODELO: LOS HUECOS DINAMITADOS QUE SE HICIERON PARA MASACRAR A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS. SIEMPRE APARECERÁN LOS ¨SEGUETA¨ ENCARGADOS Y DISPUESTOS A ACCIONAR LOS DETONADORES . EL EXILIO Y SUS LÍDERES POLÍTICOS Y LA OPOSICIÓN INTERNA DEBEN DE TRABAJAR PARA QUE ESE GENOCIDIO NO LLEGUE NUNCA A OCURRIR. ¨SEGUETA¨ERA EL NOMBRE DE UNO DE LOS PRESOS COMUNES ENCARGADO DE EXPLOTAR LAS CARGAS EXPLOSIVAS.

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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Apuntes para una historia de las manifestaciones populares anti castristas en Cuba

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¿Cómo explicar esta madurez política del pueblo, durante décadas aplastado, adoctrinado en escuelas, medios masivos de comunicación y hasta en la vía pública?

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Por Vicente Morín Aguado

La Habana

19/07/2021

I-Antecedentes.

La oposición popular al movimiento social que Fidel Castro llamó Revolución, comenzó tan pronto como los cubanos mas suspicaces apreciaron dos rasgos de su actuación política: el rechazo a los mecanismos democráticos tradicionales, consagrados por la constitución de 1940, que El Comandante juró restaurar desde el juicio seguido contra su persona por los sucesos del Moncada en 1953 y, el ataque, primero gradual y muy pronto masivo, contra la propiedad privada.

El apoyo mayoritario al carismático líder de verde olivo ha opacado ante la historia otras verdades evidentes: En abril de 1959 habían alzados en Pinar del Río combatiendo al castrismo, bajo el liderazgo del joven Fernando Pruna Bertot; le siguieron centenares de guerrilleros en el Escambray al centro del país, contra los cuales Castro envió una oleada de decenas de miles de milicianos y, en vísperas del desembarco por Bahía de Cochinos, más de 20 mil presuntos opositores fueron apresados en un operativo policial a todo lo largo del país.

Entonces se habían consumado los requisitos básicos previstos por Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto del Partido Comunista (1848), al definir la dictadura del proletariado: la casi totalidad del país era propiedad del estado y los partidos políticos habían sido suprimidos junto con las libertades individuales, creándose el estado despótico totalitario de un solo partido.

El 16 de abril de 1961 El Comandante proclamó, bayonetas en alto, El socialismo.

II-Las primeras voces callejeras después del silencio absoluto.

Implantado el nuevo régimen al estilo de Lenin y Stalin, bajo sustento económico y militar soviético, la oposición pública fue silenciada totalmente. La condición de isla y el dominio sobre los medios de comunicación, contribuyeron decisivamente a callar todo brote de resistencia en el país.

Tal silencio no significó la ausencia de un evidente rechazo al socialismo, la prueba está en las siete mil 365 víctimas del régimen, meticulosamente registradas por la ONG Archivo Cuba, multiplicadas por tres al hablar de prisioneros políticos.

Escapar del presidio insular llegó a ser la única opción para tantos opositores, desde aquel momento y hasta ahora, las únicas manifestaciones masivas anti gubernamentales en el país han estado asociadas al asunto migratorio.

Los sucesos de la embajada del Perú, cuya consecuencia directa fue la crisis del Mariel en 1980, demostraron que el adoctrinamiento revolucionario, muy a pesar de vivir Cuba su luna de miel con la URSS, no había logrado la deseada unanimidad de apoyo al socialismo y tampoco aparecía el hombre nuevo, pilar de la sociedad que estaba siendo diseñada a pulso según preconizó el Che Guevara fusil contra fusil.

La siguiente asonada popular ocurrió el 5 de agosto de 1994, abarcando los barrios cercanos al mar en la capital cubana, por lo cual se le ha llamado “el maleconazo”. Ese día expresaron su desesperación varios miles de cubanos, ante la frustración de un esperado convoy de embarcaciones que supuestamente abriría un portal migratorio. Se vivían los inicios dramáticos del llamado periodo especial.

Desaparecida la Unión Soviética y con ella los subsidios millonarios que sustentaban una economía francamente parasitaria, se impusieron largos apagones, la carestía de productos básicos había contraído el mercado nacional, comenzando la dolarización con una apertura al turismo, respuestas emergentes para las cuales no estaba preparada la población.

El “maleconazo” está siendo comparado erróneamente con los acontecimientos actuales, nada mas falso. Los hechos quedaron circunscritos a un área reducida de la ciudad y no hubo consignas políticas, ni reclamos concretos al régimen. Una semana después, el astuto Comandante abrió las costas cubanas a los balseros, originándose otra crisis migratoria que, optando diversas variantes, permanece viva.

El resultado más importante de ambos acontecimientos masivos fue la renovación del núcleo esencial del exilio, radicado en Estados Unidos. Estos emigrantes no habían perdido nada con la llegada de la revolución, expresaban el anhelo por lo que de alguna manera sabían que podían alcanzar, imposible en la Cuba socialista.

Estamos hablando de lo que, al paso del tiempo, se ha llamado El Bloqueo Interno.

III-La rebelión del 11 de julio de 2021.

Precisamente la rebelión popular de hoy está centrada en reclamar el fin del bloqueo interno, que puede resumirse en las consignas coreadas por miles de voces, desafiando la represión:

¡Patria y Vida! ¡Abajo el comunismo! ¡Escuchen al pueblo! ¡No tenemos miedo!

Se unen otras frases del lenguaje marginal, muy en boga, pidiendo la renuncia del presidente marioneta del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel.

A pesar de vivir la tragedia del Covid-19 en su mayor expansión, combinada con una carestía crónica de alimentos, insumos médicos y otras necesidades básicas, los manifestantes expresaron escasamente esas carencias, el sentido eminentemente político prevaleció, algo que mucho preocupa a los represores.

Sin obviar las causas directas de su justo reclamo, los cubanos han madurado al punto de señalar con acierto la solución de sus desventuras: cambiar el sistema imperante desde hace 62 años.

Anteriormente varios conatos de manifestaciones masivas fueron resueltos por el actual gobierno antes de que cobraran fuerza, pero adelantaron el camino hasta hoy, en particular citamos la convocatoria a la marcha de los girasoles en octubre 2019, ahogada al detener casi 500 activistas, y los cientos de jóvenes concentrados frente al ministerio de cultura el 27 de noviembre pasado, engañados bajo la promesa de un diálogo que jamás se realizó, recibiendo a cambio hostigamiento de todo tipo.

IV-Los porqués de ahora y de mañana.

El presidente puesto a dedo por Raúl Castro se afana en explicarle al mundo, dentro de Cuba nadie le cree, que esta crisis fue directamente orquestada desde los Estados Unidos. Hasta hoy no ha presentado una sola prueba convincente y los hechos le desmienten abrumadoramente.

Un intento personal de confrontación con los manifestantes en San Antonio de los Baños, localidad al sur de La Habana, donde se originó la chispa del estallido nacional, le hizo probar la repulsa de la gente en su propia cara, hasta pomos plásticos lanzaron al seudo gobernante algunos presentes, desafiando a la guardia personal y la policía.

En otro pueblo del interior, Palma Soriano, mil kilómetros al Este, uno de los íconos aún vivientes del gastado castrismo, el octogenario Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, fue abucheado públicamente. Ex ministro del interior, fundador de los temidos Órganos de la Seguridad del Estado, le corearon asesino en pleno rostro en la calle.

¿Cómo explicar esta madurez política del pueblo, durante décadas aplastado, adoctrinado en escuelas, medios masivos de comunicación y hasta en la vía pública?

Los opositores abandonaron hace mucho tiempo la confrontación armada, infructuosa y penetrada por el espionaje castrista dentro y fuera del país. El apego a la No Violencia, reclamando derechos humanos universales, ha calado hondamente en la población, sobre todo a partir de la generalización de la internet, un medio democrático por excelencia, imposible de censurar de forma absoluta.

Se está librando la batalla en un escenario nada favorable para la maquinaria represiva de la dictadura.

Hoy en día se publican en Facebook los actos represivos en vivo y en directo, identificados los represores al menos para escarnio público. La manifestación inicial en San Antonio de los Baños fue conocida de inmediato en todo el país, antes no era así, Fernando Pruna, el joven rebelde de Pinar del Río, a sus 85 en Miami, ha declarado: “antes ibas preso, te torturaban y te fusilaban, eras desaparecido en el más amplio sentido de la palabra.”

La negativa de la hermandad Castro a implementar reformas de mercado, por temor a perder el poder en un país muy cercano al llamado Imperio, lleva la contra partida de un parasitismo crónico que finalmente ha explotado. El totalitarismo ha vivido del exterior, primero de la URSS, después de Venezuela, sumando otros aliados circunstanciales. Cuba está endeudada hasta la médula y no hay prestamistas a la orden.

Ofende la natural inteligencia de la juventud cubana, exigirle Patria o Muerte frente al imperialismo yanqui, cuando desde EEUU llegan las recargas telefónicas, los propios celulares, así como el bocado de comida deducido de los dólares que un familiar gana trabajando abnegadamente. El mito de que la CIA, el Pentágono, u otras agencias norteamericanas sufragan la subversión interna se ha derrumbado.

La inmensa mayoría de los líderes de opinión nacionales, artistas, deportistas, ex combatientes cercanos al liderazgo castrista y otras figuras connotadas, se han expresado por el cambio, la libertad de expresión y una economía de mercado.

En Cuba es plenamente aceptado que no hay estado de derecho, que pensar diferente no debe ser delito y que el sistema socialista es un fracaso.

El llamado bloqueo, asunto básico de la política exterior de la Plaza de la Revolución, ha dejado de ser justificación creíble para los cubanos. Los pollos que el estado vende a la población están facturados en Luisiana y el pueblo lo sabe.

Sin embargo, el asedio económico norteamericano es una realidad manifiesta, reflejada en otras acciones que SÍ AFECTAN considerablemente la naturaleza económica de la dictadura, algo que los gobernantes cubanos se afanan en ocultar porque significa eliminar ese bloqueo interno del cual no quieren escuchar una palabra.

Se trata de los viajes a Cuba, del turismo disfrazado tras la frase “contactos culturales pueblo a pueblo”, de las remesas incautadas por el monopolio estatal del comercio interior, mancillando derechos del pueblo cubano a disponer libremente de sus ingresos. Se agregan las restricciones financieras, y en especial el miedo a invertir capitales en Cuba.

La pregunta es, ¿Por qué Cuba no y, por ejemplo, Vietnam Sí?

¿Acaso los aguerridos vietnamitas han traicionado a su patria, se han doblegado a los designios imperiales norteamericanos?

Aunque los cubanos aspiran a mucho más que una apertura económica, aspiran a la libertad plena, así lo demostraron este 11 de julio, el dominio estatal sobre la economía, obstaculizando toda actividad privada, con la prohibición constitucional de acumular riqueza, condena la economía de la Isla a una incompatibilidad total con el resto del mundo.

El Castrismo se ha bloqueado a si mismo, bloqueando de antemano a su propio pueblo. Está en un callejón sin salida, agravado ahora por el declarado Default de su parasitaria economía, junto a las consecuencias de la pandemia.

El Jefe de Estado cubano, un simplón secretario comunista de provincias, elevado por su fidelidad, exigió nuevamente el fin del bloqueo, citando 234 medidas aplicadas por la administración Trump, no hay tal bloqueo, pero es evidente que su gobierno, corrupto, parasitario y monopolista, siente el peso abrumador del puño levantado desde Washington de una forma nunca antes vista.

Obama apeló a que podía convencer a los gobernantes para que aliviaran la suerte del ciudadano común, tratándose de una dictadura, estaba en un flagrante error. Los hermanos Castro se encargaron de demostrárselo, burlándose de su rosa blanca mientras pronunciaba un brillante discurso en La Habana.

En Cuba el partido comunista ha llamado a sus fuerzas al combate, ha de esperarse un escenario cruel en las próximas semanas, pero los que se atrevieron volverán por sus fueros, aumentados en número y valor, a no ser que aparezca un reformador desde la cúpula gobernante.

El Gorvachov cubano no se avizora en el horizonte político, el sistema se ha encargado de prevenir cualquier intento reformista, condenado explícitamente en la nueva constitución de 2019.

Pero a despecho de Carlos Marx, la historia no se mueve según leyes científicas, los seres humanos fueron dotados por el creador de libre albedrío, precisamente lo contrario del objetivo comunista.

Los cubanos han apostado por ellos mismos.

© cubaencuentro.com

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Sobre la Guerra Civil en Cuba  para combatir a la dictadura Castrista  en los años 60 del siglo XX  que niega tanto  la aceptación pasiva del Castrismo como  cobardía por parte del  pueblo cubano

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso

13 de abril de 2021

En el artículo Datos de una guerra civil del historiador cubano Rafael Rojas (radicado en México   y hermano del actual  Viceministro de Cultura del Castrismo)  se lee: ¨El concepto de guerra civil resulta más apropiado que el de ''contrarrevolución'' a la hora de historiar aquel conflicto. El discurso oficial atribuye a los ''contrarrevolucionarios'' la falsa homogeneidad ideológica, política y social de la propia ''revolución'' y, a la vez, niega la identidad nacionalista de los opositores al comunismo. Cuando el campo intelectual y académico de la isla acepte que aquellas decenas de miles de adversarios al gobierno de Fidel Castro fueron cubanos que deseaban lo mejor para su país y no apátridas y traidores que trabajaron por la destrucción de la isla y su anexión a Estados Unidos, comenzará la verdadera reescritura de la historia contemporánea de Cuba.¨

En efecto: en Cuba en la década de los años 60 del pasado siglo hubo una  Guerra Cívil en contra de la tiranía impuesta por el Castrismo;  tal es así que hasta el régimen Castrista así lo ha entendido y dicho en ocasiones. En el tomo I del libro Las Reglas deL Juego, elaborado por miembros de la Dirección Política del MININT y publicado en 1992 por la Editoral San Luis, editoral del MININT se lee ( sólo teniendo en cuenta a los insurgentes alzados en zonas rurales y no a la oposición urbana de la cual hubo más de 300 organizaciones según ha expresado Fidel Castro) lo siguiente:

¨El General de Ejército Raúl Castro calificó este largo batallar como una guerra civil; en 1967 expresó que en aquellos encuentros contra el bandidismo perdieron la vida cerca de 500 combatientes revolucionarios, y las operaciones costaron al Estado cubano entre 500 y 800 millones de pesos. Ese fue el balance de la destrucción de 179 bandas y casi 3 600 alzados que asolaron el teritorio nacional a mediados de 1960 y 1965 fundamentalmente. Cien mil hombres rastrearon las antiguas seis provincias del país para aniquilar a unos 200 grupos de alzados. ¨ ( pag 125-126)

(Luchadores anticastristas del Escambray. En varios post de este blog Baracutey Cubano se han identificado erróneamente algunos de los fotografiados. Julio M. Lara (dueño de la foto y uno de los fotografiados)  muy gentilmente atendió a mi solicitud  y me envió el siguiente email: Muy estimado Pedro, ante todo gracia por su elocuente  elogio y comentario. Esa foto fue tomada en una reunión de líderes que Evelio (Duque) -tratando de unir todas las fuerzas bajo un liderazgo– realizo, y no fue en Manacal como algunos dicen -fue cerca de Topes de Collantes, en una zona conocida como “Dos Ríos”. Por consiguiente hay algunos que por haber pertenecido a otras columnas no me acuerdo de sus nombres, y otros que si me acuerdo, por el largo tiempo que hace –no me acuerdo de sus nombres aun reconociéndolos.      Pero me acuerdo de unos cuantos, empecemos: de pie en la parte posterior, de izquierda a derecha los dos primeros pertenecían a la tropa de Osvaldo Ramírez; seguidos por el matrimonio Tunon (Tuñón)  (campesinos de la zona); a continuación Evelio Duque con gorra y Osvaldo Ramírez con sombrero; a la derecha de Osvaldo creo – no estoy seguro era Monguito Pérez, a continuación era uno de nosotros que no recuerdo su nombre, al final el heroico Tomasito San Gil. Arrodillados al frente de izquierda a derecha el primero era Víctor (Chiche) Gámez, el segundo fui yo, el tercero era Ignacio  (bigote) Zúñiga,  los dos que siguen eran de nuestra tropa pero no recuerdo sus nombres, el sexto era mi amigo, hermano y compañero de toda la guerra Antonio (Tata) Aragón, el ultimo no me acuerdo su nombre. Tomas San Gil, Tata Aragón y yo nos conocíamos de antes de la guerra.

      Yo he escrito seis libros en una serie “Exponiendo al Comunismo”, además escribí mi autobiografía “God Satan and Me”,  o en castellano “Dios Satanás y Yo”.  Si deseas leerlo, con mucho gusto te obsequio y hago llegar una copia.)

Nunca en contra del gobierno de Fulgencio Batista  hubo una oposición violenta tan numerosa a lo largo y ancho de toda la República de Cuba. Hago  la observación que quizás  las cifras anteriores de  alzados en las áreas rurales  han sido disminuidas por razones políticas pues otras fuentes oficialistas hablan de aproximadamente 5 000 alzados; un elemento que sirve para medir el alcance de esa guerra civil  fue la creación de los llamados ¨pueblos cautivos¨ como fueron, en Pinar del Río: ¨Sandino¨, ¨Briones Montoto¨, ¨López Peña¨ y muchos más en el país  en que se encarcelaron bajo un régimen carcelario menor severo a cientos de  familias desalojadas de sus casas y de sus tierras en las áreas montañosas del mal llamdo  Escambray,  pues realmente  se le debe llamar macizo montañoso de Guamuhaya, pues el Escambray es un pequeño territorio cercano a la ciudad de Santa Clara en el que no hay ni agua. En esas cifras no se tienen en cuenta tampoco a  los cubanos  que luchaban en las organizaciones urbanas anticastristas y anticomunistas dentro de Cuba; la punta del iceberg  de ellas son aquellas que planearon atentados contra el tirano Fidel Castro. Tampoco se tienen en cuenta  a los  numerosos cubanos que operaban en infiltraciones  y ataques a la dictadura desde el exterior ya estuvieran vincukados a la CIA o a organizaciones independientes, incluyendo a la Brigada de Asalto  2506 con aproximadamente 1500  brigadistas cubanos que era casi la totalidad de los invasores en Bahía de Cochinos. No olvidemos que la dictadura Castrista, em medio de la mal llamada Guerra Fría,   estaba financiada, entrenada, armada  y  asesorada  por el campo socialista encabezada por la hoy extinta URSS; dos ejemplos de ello es que el asesor  hispano-soviético ¨Angelito¨ (Francisco Ciutat de Miguel estaba en Cuba  desde el 4 de marzo de 1960  y el grupo especial ¨El Molino¨ tenía asesores del campo socialista para combatir  a los alzados del Escambray.

/(Algunas localizaciones de los grupos  de las guerrillas antiCastristas y anticomunistas en la zona central de Cuba )

Una observación interesante: el Doctor en Ciencias Arnaldo Jiménez de la Cal, oficialista historiador de la ciudad de Matanzas, en su libro Principio y fin del bandidísimo en Matanzas. (1998), que fue Premio 26 de Julio del año 1997, expone en sus datos que de los aproximadamente 600 alzados ( o sea, individuos que participaron en la lucha con el arma en la mano; luego no se tiene en cuenta los suministros, guías, personal de apoyo, etc.) que hubo en la provincia de Matanzas, y que fue aproximadamente el 25% del total que hubo en todo el país, sólo tres habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior República, mientras que más de 90 habían pertenecido a los cuerpos del régimen Castrista: Milicias Nacionales Revolucionarias, Ejército Rebelde, Policía Nacional Revolucionaria, etc..

En ese libro del Dr. Jiménez de la Cal, se citan fragmentos de discursos locales de Fidel Castro donde se dice que fueron errores de la Revolución los que conllevaron a que tantos campesinos se alzaran.

Las decenas de miles detenidos y encarcelados por causas políticas (juzgados por los mal llamados Tribunales Revolucionarios que eran los usados para combatir los delitos contra la seguridad del Estado) en las ergástulas Castristas y las miles de sentencias de muerte   aplicadas mediante el fusilamiento hablan claramente de la oposición a la dictadura. No olvidemos que cuando la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 fueron detenidos más de 100 000 personas  porque  se temía que pudieran formar una ¨quinta columna¨ antiCastrista dentro del país; en esa ocasión se usaron, entre otros lugares de confinamiento, a stadium deportivos adelantándose en 12 años  a lo sucedido en Chile en septiembre de 1973.

Hoy, 13 de abril,  hace un aniversario más  de un hecho  de esa guerra civil que la tiranía no pudo ocultar: el incendio de la  muy famosa tienda El Encanto.



Carlos González Vidal incendió  el 13 de abril de 1961 la famosa y muy exclusiva tienda por departamentos El Encanto (situada en Galiano y San Rafael, La Habana; dos de sus antiguos empleados fundaron en España El Corte Inglés) preparando ¨la petaca ¨para que el fuego comenzara después que ya se había cerrado dicho comercio y empleados y clientes ya se habían, pero sucedió, según la versión Castrista,  que cuando el fuego comenzó, todavía se encontraba trabajando en horas de la noche la también empleada Fe del Valle, la cual murió como consecuencias del incendio; otra versión dice que Fe del Valle estaba fuera del edificio  cuando estaba ya el incendio pero que, por alguna razón, entró al edificio. Carlos, que no era una persona de acción y era querido por lo atento y servicial que era con todos sus compañeros de trabajo, nunca se 

recuperó de esa muerte. Fue sorprendido a los pocos días en la Playa Baracoa ; lo detuvo, entre otros, otro trabajador de El Encanto sin conocer que él era el que había provocado el incendio. En el libro Girón: La Batalla Inevitable  de Juan Carlos Rodríguez, libro publicado en Cuba por la editorial Capitán San Luis se lee que esa persona es el que sería posteriormente a finales de los 80s el Coronel Oscar Gámez, delegado del MININT en Pinar del Río. Gámez era miliciano y trabajaba en el Encanto al igual que Carlos y lo conocía; al verlo en ese lugar y preguntarle sus razones lo ve muy nervioso y se lo llevan detenido para interrogarlo sobre unas armas que se habían encontrado en un registro que se hizo en el Club La Zorra y El Cuervo en esos días. Carlos a una pregunta dice la expresión, o algo parecido a esto, ¨Con eso sí no tengo nada que ver ! ¨. y por ahí los interrogadores se dan cuenta que hay algo y empezaron a¨ matraquearlo ¨, hasta que confiesa. Carlos no era un hombre de acción y estaba muy alterado porque por su causa había muerto otra persona. La forma amable de ser de Carlos y el que era querido por sus compañeros de trabajo lo leí en el ya mencionado libro 

Hace años  en el Memorial Cubano su hermano Gonzalo le expresó  a este bloguita de Baracutey Cubano  que Carlos estaba en esa Playa escondido en una casa de seguridad para seguir luchando y que podía haber escapado pero no lo hizo; en el libro se dice que estaba esperando salir del país. En el año 2008  Gonzalo dejó en este blog el siguiente comentario: ¨Estimados señores. Leí lo publicado por ustedes en relación a mi hermano Carlps y veo varios errores históricos debido al libro publicado por el régimen. Primero: La señora Fe del Valle no estaba trabajando, era la jefa del Comité de Defensa en la tienda y una comunista rabiosa y odiaba  profundamente a Carlos. Ya habían tenido varios encuentros con él  y lo había amenazado con encarcelarlo si algo sucedía en El Encanto. No era una víctima inocente. Segundo:  No fue Oscar Gámez  el quelo  detuvo en Baracoa; fue el miliciano José Peña también de la tienda y un perro comunista  pero muy cobarde, Terceo;   No quiso irse del país; tuvo ofertas de asilo y las rechazó  pues queria seguir la lucha. El sabotaje fue el 13 de abril y su detención el 17 de abril. No fue una petaca, fueron dos y era esencial que en toda la tienda continuara todo funcionando   normalmente para que  el fuego se propagara más rápidamente. Fe del Valle quedó atrapada en un ascensor. Si desean más información. Gonzalo González Vidal  (deja teléfono y email) ,Gracias por su atención.Gonzalo.¨     

  El libro Girón: La Batalla Inevitable es el libro publicado en Cuba más relativamente objetivo y respetuoso de los que se han publicado sobre Girón y su entorno histórico, algunos ejemplos del respeto anterior son: llama insurgentes a los que otros autores oficialistas llaman ¨bandidos ¨, llama brigadistas e invasores a los que otros escritores llaman mercenarios; explica como las armas y, sobre todo, las municiones, capturadas a los brigadistas de la 2506 que fueron fotografiadas y publicadas por la tiranía, para ¨mostrar ¨una supuesta cobardía de los brigadistas, fueron dejadas apresuradamente y a última hora por un avión, cuando ya los combatientes del gobierno estaban a pocos metros de ese único avión y vuelo que pudo aterrizar. Las armas de los barcos no pudieron en su inmensa mayoría desembarcarse porque los barcos fueron hundidos o seriamente dañados por la aviación castrista. El libro, pese a estar dedicado a Fidel Castro, muestra a un Fidel que solamente estuvo poco tiempo y algo alejado de los combates de Bahía de Cochinos.

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EL DUEÑO DEL ESCAMBRAY


Por Guillermo Fariñas

Periodista independiente.
cocofari62@yahoo.es

La Chirusa, Villa Clara, octubre 15 del 2009, (PD) El 23 de febrero de 1982, un grupo cadetes militares de los países socialistas que estudiaban en la ciudad de Tambov, Unión Soviética, fueron invitados a un acto conmemorativo por el Día del Ejercito Rojo. La actividad era en una de las academias moscovitas para oficiales ya graduados. Los organizadores de la conmemoración no escatimaron en servir bebidas etílicas a los rusos o extranjeros, allí presentes, porque según rezaba una máxima tradicional aquel país euro- asiático:” Una fiesta donde no se termine borracho, no puede llamarse fiesta y menos llamarse buena”.

De pronto allí, se rompió la armonía que existía en una de las mesas, pues un retirado Coronel General soviético comenzó a discutir acaloradamente con el coronel del Ministerio del Interior cubano, Antonio Menéndez Tomassevich, el Agregado Militar de esa entidad en la embajada cubana en la extinta nación. Una acalorada polémica surgió entre aquellos dos perdidos borrachos. Versaba sobre quien fue el verdadero artífice de la destrucción, en la primera mitad de la década de los años 60, de las guerrillas anti- castristas en el Escambray, el macizo montañoso del centro de la mayor isla del Mar Caribe.

Según la historiografía oficial, el hoy fallecido General de División Raúl Menéndez Tomassevich fue el máximo responsable, en cuanto a la estrategia y tácticas para la eliminación de los popularmente conocidos “Alzados”. Por lo menos esto es lo que se le asegura al ciudadano cubano de a pie.

( Gral. Tomás Raúl Menéndez Tomassevich )

El coronel Antonio, hermano del general Menéndez Tomassevich, defendió el supuesto papel histórico de su cercano familiar. El polemista era Dimitri Pavlovich Abramov, fundador, junto al famoso Mariscal Blucher, de las Unidades Anti- Bandidos en el incipiente Primer Estado Socialista del Mundo.

El general ruso se ufanó ante los congregados que fue él quien capturó a los últimos guerrilleros blancos de Rusia y logró afianzar el poder de los Soviet. Estos fueron los renombrados “Lobos de Tambov”, una región relativamente cercana a la urbe moscovita, donde en los bosques del territorio homónimo, se combatió hasta 1938.

Después de participar en la Guerra Civil Española, durante toda la Gran Guerra Patria, Abramov asesoró la creación de frentes partisanos en Ucrania y Bielorrusia. A partir de 1945, orientó a los gobiernos de Bulgaria, Checoslovaquia y Hungría, para hacer lo que sabía bien: neutralizar a la perfección guerrillas anticomunistas.

Posterior al triunfo de la Revolución Cubana y tras la muerte en combate del supremo jefe anti- guerrillero, comandante Manuel “Piti” Fajardo, a Abramov se le envió de urgencia de responsable superior soviético tras bambalinas para enseñar a los todavía bisoños comandantes contrainsurgentes isleños.

Abramov estableció un Estado Mayor de avezados asesores soviéticos a los pies de las montañas del Escambray, en el poco notorio poblado de Condado. Allí no podían acceder sin el permiso suyo o de sus más cercanos ayudantes, ni los oficiales de mayor rango cubanos, una cuestión que creó disgustos entre los aliados de armas.

El dominio de Abramov del idioma español desde los sucesos de la península ibérica le sirvieron para hacerse pasar por un hispano- soviético ante las tropas de Lucha Contra Bandidos (LCB) al servicio del castrismo, con el nombre de “Adams”, que los viejos combatientes de aquella contienda entre compatriotas todavía recuerdan con horror.

Adams implantó los métodos usados en la extinta URSS, como fueron matar los animales de corral, bovinos, equinos, porcinos y vacunos, para que la guerrilla no pudiera abastecerse en proteína animal. Fumigó y quemó cultivos, también envenenó los ríos para rendir a los campesinos alzados..

En la discusión en Tambov, Abramov argumentó a su contrincante que personalmente escogió la localización del primer Pueblo Cautivo, creado en el municipio de Cifuentes y que las autoridades isleñas nombraron “Wilfredo Pages”. En ese sitio reconcentró obligatoriamente a los familiares de los guerrilleros.

Estudió la geografía del archipiélago, dándose cuenta que lo más parecido a la Siberia Rusa era el extremo oeste de la isla en Pinar del Río y ordenó levantar allí tres grandes “pueblos cautivos”, que son “Antonio Briones Montoto”, “Ramón López Peña” y “Sandino”, lo que consideró su jugada maestra, pues dejó a sus perseguidos sin base social futura.

Con reproche, le espetó a la cara al coronel castrista: “Tu hermano, que está ahora de Jefe Militar en Angola, pidió mi retirada de la Asesoría Militar Soviética, porque le he criticado su poca imaginación para capturar a Jonás Zabimvi, pues ese es un guerrillero natural y solo lo pueden apresar sus propios seguidores”.

Concluyó con el menor de los Tomassevich: “Dile a Tomas que sigue comportándose como un buen táctico, pero es el peor estratega al que haya tenido que asesorar en mi vida, porque nunca piensa en el mañana, que ante la historia de Cuba, él limpió al Escambray, pero la historia oculta conoce que yo fui el real dueño del Escambray”.

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Al filo del Machete

Desplazados y Pueblos Cautivos

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Tomado de https://www.hypermediamagazine.com/

Verdad y dolor: Archivo Cuba y el costo en vidas del período de Batista

 Enrique Del Risco

Agosto 29, 2020


Archivo Cuba acaba de concluir un largo y exhaustivo esfuerzo para revisar el número de muertes por causas políticas durante la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958). Precisa aclararse, sin embargo, que dar por concluida esta parte de su misión no impide que en el futuro Archivo Cuba siga perfeccionando su base de datos al obtener mayor información. Raro encontrar en estos tiempos una institución consagrada de tal manera a esa cuestión anacrónica que es la verdad. En la época de las fake news y la posverdad, cuando el relativismo parece ser la esquizofrénica medida de todas las cosas, Archivo Cuba insiste en determinar el costo exacto en vidas humanas a lo largo de las dos dictaduras en las que ha transcurrido lo que académicamente se conoce como Revolución Cubana. 

(Armando Lago)

En medio de la espesa mitología que rodean las últimas siete décadas de vida cubana, Archivo Cuba insiste en la terca racionalidad de los números. Desde que empezara a publicar el resultado de sus investigaciones, Archivo Cuba no ha dejado de masacrar mitos. El primero de ellos, el famosísimo de las veinte mil muertes causadas por el régimen de Fulgencio Batista desde el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 hasta su caída el primero de enero de 1959. Un mito enunciado en las primeras ediciones de enero de 1959 de la entonces fundamental revista Bohemia, y luego reproducido como artículo de fe en cuanto resumen oficial u oficioso se hacía de la dictadura batistiana.

En un seminal artículo publicado por Armando M. Lago en Cuba Encuentro el 15 de octubre de 2002, “El fraude de los veinte mil muertos de Batista”, la cifra monstruosa de veinte mil muertos quedó reducida a una no menos monstruosa pero numéricamente más modesta de 1.816 muertes. 

En aquel artículo, el total de muertes atribuidas al régimen de Batista aparecía desglosado de la siguiente manera:

Cualquiera que hubiera hecho estimaciones a partir de las principales masacres y combates más conocidos durante la dictadura batistiana concordaría que esa reducción en un 90 % de la cifra de veinte mil muertos estaba bastante más cerca de la realidad. Porque no se trataba de justificar a un régimen que hizo del asesinato una herramienta política habitual, sino de darle su peso más exacto posible. 

¿Por qué hasta el día de hoy el castrismo se ha aferrado a una estadística generada por la prensa burguesa? 

Todo apunta a que la aplastante redondez de la cifra de los 20.000 justificaba la feroz violencia desatada primero contra los servidores del régimen derrotado, y luego contra los que disentían del rumbo tomado por la Revolución. El triunfo revolucionario, que en los primeros días de enero de 1959 se presentó como un acto de reconciliación nacional, pasó de inmediato a convertirse en ceremonial vengativo y catártico que creó condiciones para la instauración de un aparato represivo que persiste hasta hoy.

El mito de los veinte mil muertos permitió no solo reestablecer a toda prisa y a nivel nacional la pena de muerte, abolida por la constitución de 1940 con la excepción de “los miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera”. Aquella cifra desmesurada también permitió que el nuevo régimen presentara el número de fusilados en los primeros meses no como penoso acto de justicia sino con el mismo entusiasmo con que se presentaban los logros económicos alcanzados por la naciente Revolución. Afirmaba Fidel Castro en un discurso del 8 de mayo de 1959 que “los Tribunales de Guerra Revolucionarios han cumplido ya su rol esencial” y “por lo tanto, la Revolución estaba segura de que había cumplido cabalmente su deber con el fusilamiento de más de 500 criminales de guerra”. 

Si, a pesar del celo en el cumplimiento de las metas, la maquinaria seguía funcionando, la cifra de ejecuciones siempre sería una fracción de los veinte mil muertos que supuestamente había causado el régimen depuesto. Si el régimen de Batista podía traducirse en una cifra era esa, la misma que utilizaba la Revolución para justificar sus excesos.

Rebajada la criminalidad del batistato a cifras realistas, aquel informe del 2002 se complementaba por las cifras de las muertes causadas por las fuerzas revolucionarias durante el mismo período, que, sin ser similares, tampoco eran del todo desdeñables.

Aquellos resultados parciales sirvieron, aparte de desinflar el mito de los veinte mil asesinatos, para tener una visión algo más próxima a lo que fue el proceso insurreccional que terminó con la caída del régimen batistiano. Este conteo sirvió para confirmar viejas sospechas y arribar a nuevas conclusiones. Desde confirmar la naturaleza asesina de un gobierno que causó la muerte de 1.816 personas, de las cuales algo más de la mitad (918) se atribuían a ejecuciones extrajudiciales, hasta demostrar la hipótesis de que habían sido los combatientes urbanos los más sacrificados durante la insurrección. 

Otros detalles resultaban sorpresivos para muchos, como lo parejo de las cifras entre los campesinos ejecutados por el ejército (105) y los fusilados o ahorcados a manos de los rebeldes (96). O que la mayor cantidad de bajas sufridas por las fuerzas antibatistianas no correspondiera a los publicitados acontecimientos del 26 de julio de 1953 (98) o al alzamiento de Cienfuegos del 5 de septiembre de 1957 (63) sino a la ¾ninguneada por la historiografía oficial¾ huelga del 9 de abril de 1958, en la que habrían muerto 147 combatientes. Más significativo aún era que las 1.816 víctimas de Batista fueran más de cuatro veces menos que las ocho mil que le atribuían al castrismo los cálculos más conservadores.

Con la publicación de aquel artículo, el efecto político y de denuncia podía darse por satisfecho. El relato habitual que había impuesto la propaganda castrista y sus repetidores afines en todo el mundo de una dictadura asesina derrocada por una revolución justiciera, quedaba destrozado por este sobrio recuento. El artículo de Armando Lago y, sobre todo, las estadísticas que incluía, a la vez que desmontaba la mitomanía que abundaba sobre del batistato, ofrecía un cuadro mucho más realista del régimen contra el cual el castrismo se presentaba como redentor. 

Sin embargo, en lo adelante, más que a confirmar sus hallazgos iniciales, Archivo Cuba dedicó sus principales esfuerzos a refinar las cifras obtenidas, hacerlas más precisas y confiables, aunque de alguna manera contradijeran sus conclusiones originales. El tipo de labor en que el ansia de justicia no compromete la objetividad de la investigación suele asociarse en Latinoamérica con un momento posterior a las dictaduras, cuando las Comisiones de la Verdad, una vez desaparecido el régimen represivo, pueden dedicarse con más o menos calma a reunir los datos. No era de extrañar que en el exilio cubano, tras tanto tiempo de dictadura, surgiera una iniciativa semejante antes que esta llegara a su fin. Lo sorprendente ha sido su rigor, su compromiso con la verdad incluso antes que con el reclamo de justicia. 

Algo tendrá que ver la integridad investigativa de Archivo Cuba con las personas que la fundaron y trazaron su perfil. De una parte estuvo Armando Lago, doctor en Economía de la Universidad de Harvard (1966) y coautor del libro The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba (publicado por Transaction Publishers en 1991), quien desde mediados de la década de los noventa se enfrascó en la tarea de cuantificar el costo humano de la llamada Revolución Cubana. De la otra, Maria Werlau, con diplomas de Georgetown University y la Universidad de Chile en Relaciones Internacionales, y quien fuera segunda vicepresidente del Chase Manhattan Bank en San Juan y en Caracas. Werlau convenció a Lago de crear juntos la organización Free Society Project, que daría lugar al proyecto Archivo Cuba, en el 2001, “para promover los derechos humanos mediante investigaciones y publicaciones”. 

En Werlau, capacidad profesional y compromiso personal se complementaban: sus padres habían sido militantes activos de la Revolución y luego víctimas de esta. La madre, como miembro de una célula clandestina en La Habana del Movimiento 26 de Julio. El padre, como combatiente del Ejército Rebelde en la columna del Che Guevara, y quien —al sentirse traicionado por el rumbo de la Revolución— se incorporó a la Brigada 2506 que desembarcó en bahía de Cochinos y murió allí, el 21 de abril de 1961, dejando a su esposa viuda a los veinticinco años, con dos hijos. Uno de ellos, María, ha dedicado buena parte de su vida adulta a entender, muerto a muerto, el leviatán que devoró a su padre y devastó a su madre. 

“Aunque la investigación incorporó todas las fuentes que se conocen, no por eso es perfectamente exhaustiva,” advertía Lago en su artículo del 2002. “Pudiera haber muertes no reportadas en la literatura conocida, aunque es casi seguro que no sería en un número considerable”. 

Sin embargo, el mayor problema que encontraron los investigadores de Archivo Cuba fue de signo contrario: “los mismos casos […] aparecían con nombres similares o en distintas fechas,” dando lugar a una inflación de los números reales. Desde aquel informe del 2002, la depuración de datos de muertes duplicadas por reportes inexactos ha terminado reduciendo las cifras iniciales, aun habiéndose añadido muchos casos no identificados por Lago. Las supuestas 1.816 muertes causadas por las fuerzas batistianas del conteo original, quedaron reducidas a 1.591; mientras las provocadas por la acción de los grupos antibatistianos bajaron de 925 a 444. Si en el informe del 2002 las fuerzas antibatistianas eran responsables de una de cada tres muertes durante aquel período, con las nuevas actualizaciones la proporción baja a aproximadamente una por cada 4.6. El uso de una mayor cantidad de fuentes y la disponibilidad de más datos hace las cifras actuales más reducidas, pero mucho más confiables que las del informe de 2002. 

El cofundador de Archivo Cuba, Armando Lago, fallecería en junio del 2008, pero no por ello el trabajo iniciado por él se detuvo. “Con el tiempo comenzamos a revisar las listas usando medios electrónicos y el programa Excel”, nos comenta María Werlau, “que permiten hacer comparaciones y revisiones más efectivas. Asimismo, obtuvimos nuevas fuentes con las cuales Lago no contó, especialmente del gobierno cubano en la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado y en numerosas páginas y listas en Ecured, así como en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba”. 

Resultado de estas depuraciones son las siguientes tablas que resumen las pérdidas humanas que ocasionaron las partes en pugna entre 1952 y 1958:

Si en cambio analizamos el total de muertes durante el período, de acuerdo a los años en las que se produjeron, podemos tener una idea de cómo fue escalando el conflicto: 1952: 9; 1953: 115; 1954: 10; 1955: 19; 1956: 122; 1957: 431; 1958: 1.300.

Gracias a este nuevo conteo podemos afirmar, por ejemplo, que las víctimas de actos terroristas, aunque bajas en términos absolutos, representan un 4% del total de muertes provocadas por las acciones antibatistianas. O que estas, junto a los asesinatos políticos y las ejecuciones (193), superan claramente a las muertes ocasionados al bando contrario en enfrentamientos directos (159). O, por el bajísimo número de prisioneros asesinados (2), podemos asumir que, en general, el trato hacia estos fue todo lo correcto que se puede esperar en esa clase de conflictos.

En cambio, si se comparan las cifras de las muertes producidas por el batistato, aquella dictadura que para los estudiosos de la Revolución Cubana no requiere de apellidos, parece, en términos absolutos y relativos, asunto muy menor. Hasta los famosos asesinos de Batista (Ventura, Carratalá, Pilar García, Masferrer) parecen simples aprendices frente a los anónimos ejecutores revolucionarios. Los 1.588 muertos del batistato caben 5,4 veces en las 8.611 víctimas del castrismo documentadas hasta la fecha por Archivo Cuba. Incluso si se objeta que son incomparables los siete años de dictadura batistiana con los 61 de castrismo, las estadísticas arrojan que, en los primeros siete años de Revolución, esta produjo más del doble de muertes totales (3.317) y de ejecuciones (2.139) que las de todo el batistato.

La base de datos de Archivo Cuba contiene el siguiente desglose de víctimas mortales y desapariciones del castrismo desde el 1ro de enero de 1959 y actualizados hasta el 22 de agosto de 2020:

Pero ninguna demostración matemática será capaz de responder la pregunta de cuántos muertos son demasiados para una revolución, cuántas vidas deberá cobrar para que su costo sea inaceptable. Demostrar que una revolución puede matar bastante más que regímenes que usualmente abominamos, puede parecerle insuficiente a los que se aferran a su aureola de redención. La pregunta de cuántas personas concretas deberá matar un sistema para que se considere nocivo para la humanidad, en abstracto, servirá si acaso para medir la capacidad de empatía de quien responda.

No es ajena a su comprensión de lo humano que el interés de Archivo Cuba abarque el costo de la Revolución Cubana en el sentido más amplio posible. Bastante más allá de las matemáticas. En el sitio que aloja la institución, aparecen informes sobre el caso de la base norteamericana en Guantánamo, cuyos alrededores fueron fortificados y minados por el actual régimen cubano al poco tiempo de su llegada al poder. La base de datos recoge solo cinco casos de cubanos asesinados por guardafronteras o víctimas de las minas al intentar escapar hacia la base, pero se piensa que han sido muchos más. Archivo Cuba también incluye en su sitio informes sobre ciudadanos de diferentes países asesinados o desaparecidos en Cuba, incluidos naturales de España y Estados Unidos, cuyos casos recoge la base de datos. 

Otro informe recogido por la institución es el referido al sistema penitenciario cubano, que en los últimos años ha alcanzado el penoso liderato mundial en la proporción de ciudadanos presos respecto a la población total del país. El reporte de Archivo Cuba hace especial énfasis en el presidio político, llegando a afirmar que “puede estimarse muy grosso modo y de forma conservadora que al menos 500.000 personas han sufrido el presidio político en un momento u otro a partir del 1ro de enero de 1959, incluyendo los que han sufrido detenciones cortas”. Hasta la fecha, la base de datos recoge 1.832 casos de muertes por diversas causas (asesinatos, huelgas de hambre, suicidio, falta de atención médica y otros) de personas en detención o prisión. 

Archivo Cuba resulta una herramienta invaluable, tanto para investigadores del tema y familiares de las víctimas, como para los interesados en determinar cuántas vidas ha costado la Revolución Cubana. Por ello, la pormenorizada base de datos de Archivo Cuba merece incluir algún tipo de tutorial introductorio que permita comprender las múltiples posibilidades que ofrece su compleja base de datos. Un recorrido por el sitio de Archivo Cuba puede dar una idea de la descomunal labor que ha representado reunir, clasificar y depurar toda esta información a lo largo de los años, y la utilidad que podría aportar a nuestro conocimiento de la historia cubana reciente. Más importante aun es la probidad con que se ha llevado a cabo este descomunal esfuerzo, y la profunda lección que esto entraña para cualquiera que intente buscar algo de verdad en medio del dolor. 

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Nota del Bloguista Cubano

En las cifras presentadas no se puede descartar  la existencia de un sesgo favorable a las mal llamadas fuerzas revolucionarias antibatistianas por Archivo Cuba utilizar la información de  fuentes Castristas como son  Ecured  y  los cuatro tomos de los investigadores del Consejo de Estado del Castrismo de los que habla María Werlau en la entrevista  que le hizo Carlos Cabrera  ex periodista oficialista (¿del diario Granma?) residente en el exterior. Los investigadores y redactores  de esas fuentes Castristas  probablemente ¨maquillaron¨ las cifras y los hechos para no recibir represalias de diferentes índole. 

El tiempo mostró que una parte de esas ¨fuerzas revolucionarias antibatistianas¨ iban mucho más  allá del derrocamiento del gobierno constitucional de Fulgencio Batista, gobierno elegido en elecciones pluripartidistas el 1 de noviembre de 1954 con la conformación de dos cámaras en el Congreso de la República: Senado y Cámara de Representantes, donde la oposición política que concurrió a las urnas estaba representada; elección después de la cual se restituyó la Constitución de 1940 tirando abajo  los Estatutos Constitucionales que se impusieron  después del golpe del 10 de Marzo de 1952, Estatutos Constitucionales que a  petición de 25 personas,  se llevaron al Tribunal de Garantía Constitucionales. He  leido que el principal autor de esos estatutos fue el relevante intelectual, militar y entonces Coronel   Arístides Sosa de Quesada, comunista, en cuya finca se guardaban los archivos del Partido  y quien fuera condecorado, años después por la tiranía castrista, por sus servicios al triunfo de la Revolución; moriría muchos años después  en Miami con 92 años. El Tribunal de Garantías Constitucionales  determinó por votación de 10 votos contra 5 que los mencionados estatutos no eran inconstitucionales; veamos:

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga ( sobresaliente abogado y banquero cubano) titulado EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y SU ORGANIZACION: UNAPROPUESTA DE REFORMA, se lee:

¨...Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista...¨

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso y los argumentos de los que votaron en contra. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos. Durante el gobierno de Batista se mantuvo la independencia del Poder Judicial respecto al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo hasta el punto que muchos  revolucionarios capturados que aplicaban procedimientos terroristas en su labor insurreccional  eran presentados a los tribunales mediante ¨el habeas corpus¨  y estos eran excarcelados  temporalmente después de pagar una fianza,  oportunidad que dichos revolucionarios  aprovechaban y pasaban al clandestinaje, o se iban del país o se iban a las montañas donde hubieran focos guerrilleros.  Esta situación  fue una de las causas por las cuáles algunos agentes de los cuerpos represivos optaron por asesinar  a personas que en su gran mayoría ejecutaban procedimientos terroristas contra la población civil.

Veamos un fragmento de la antes mencionada entrevista  a María Werlau por parte del periodista Carlos Cabrera Pérez en su artículo  Investigación de Archivo Cuba fija en 1.588 los muertos durante el régimen de Batista: 

Cuéntanos sobre las fuentes utilizadas.

Cada uno de los archivos (casos en la base de datos) detallan las fuentes consultadas. Obtuvimos nuevas fuentes con las cuales el Dr. Lago no contó, especialmente del gobierno cubano. Ecured tiene mucha información, regada en numerosas páginas y en diversos listados (lamentablemente a veces los datos no concuerdan entre ellas mismas, lo que hizo el trabajo más difícil). Asimismo, buscamos en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba a través del tiempo y en los sitios web de los municipios cubanos.

(María Werlau)

Culminamos la investigación revisando caso por caso con la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado de Cuba para los años 1955, 1956, 1957 y 1958, que en un gran gesto de apoyo y solidaridad nos hizo llegar un amigo desde Cuba.

¿Cómo se llama ese amigo?

Lógicamente, no puedo identificar a ese amigo y es una pena porque hizo un trabajo que es una joya, increíble...

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