Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
sábado, abril 06, 2019
Video. Entrevista completa a Elliott Abrams en La Noche de NTN24 sobre la presencia de militares rusos en Venezuela y sobre la posibilidad de que la dictadura de Maduro aprese al presidente interino, Juan Guaidó
Claudia Gurisatti, directora de Noticias RCN y NTN24, entrevistó a Elliott Abrams, representante del Gobierno de Donald Trump para los asuntos de Venezuela, con quien conversó sobre la presencia de militares rusos en Venezuela y sobre la posibilidad de que el régimen de Nicolás Maduro aprese al presidente interino, Juan Guaidó.
Entrevista completa a Elliott Abrams en La Noche de NTN24 sobre la presencia de militares rusos en Venezuela y sobre la posibilidad de que el régimen de Nicolás Maduro aprese al presidente interino, Juan Guaidó
Francisco Almagro Domínguez sobre Cuba: Visa para un insomnio. La puja en torno a la embajada, oficina de intereses o sección consular tiene tantos años como la llamada “Revolución”
La puja en torno a la embajada, oficina de intereses o sección consular tiene tantos años como la llamada “Revolución”
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Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
21/03/2019 4:13 pm
Buscando visa, la razón de ser
Buscando visa, para no volver
Juan Luis Guerra
Visa para un sueño
Probablemente el edificio situado en Calzada entre L y M, en el municipio habanero de El Vedado, sea uno de los sitios de mayor peregrinaje y oraciones de todos los credos en los últimos sesenta años. Hasta las cercas de la ahora Embajada de Estados Unidos de América en la capital cubana han llegado hombres y mujeres de todas las edades y religiones pidiendo que en la entrevista con el funcionario consular se les conceda la visa de turista o aprueben su solicitud de residente.
Hay episodios simpáticos, pintorescos, como el del creyente de las religiones afrocubanas que tiró un polvo en las escaleras —cascarilla— y los yanquis cerraron la instalación por temor a que fuera un ataque terrorista con ántrax.
Como en las sociedades totalitarias los ciudadanos votan con los pies, la policía cubana tuvo que ingeniársela durante un buen tiempo para contener, organizar, a cientos de diarios potenciales viajeros. El lugar escogido para retener a los cubanos que “luchaban” la visa tuvo un sublime simbolismo: el parque frente a la funeraria de Calzada y K, antigua Rivero. El gracejo popular decía que del infierno podían pasar al paraíso en solo unos metros.
Cuando el régimen tomó un segundo aire con la llamada “Batalla de Ideas” y el regreso del Niño Elián, construyeron una enorme plazoleta frente al edificio; una osada estructura de metal en el aire le daba al lugar un toque de modernidad del que carecían las consignas y los discursos que allí se sucedían día y noche. La gente común llamó a aquella argamasa de metal y humanos enardecidos por gusto, protestódromo. Los gringos, tan creativos, respondieron poniendo leads en los pisos superiores de la entonces Oficina de Intereses. Los titulares no eran ofensivos. Solo decían lo que el pueblo no podía leer en la prensa oficial. Pero el agravio fue demasiado para el Extinto en Jefe.
Como el Difunto Comandante nunca pudo “quedarse dado”, sembró frente al edificio decenas de banderas que tapaban, literalmente, los cintillos colocados por los funcionarios norteamericanos. Era un horroroso espectáculo no solo por su anti-estética y precipitada factura, sino porque al ondear banderas negras, recordaban una banda de tiñosas revoloteando sobre uno de los sitios más bellos de la ciudad.
La puja en torno a la embajada, oficina de intereses o sección consular tiene tantos años como la llamada “Revolución”. Este autor no olvida las manifestaciones a finales de los años 60 por la “liberación de los pescadores del Alecrín”. Nada tenían que ver los “americanos” con la captura, por los venezolanos y en sus aguas territoriales, de un supuesto barco pesquero con armas. El niño que yo era —y muchos adultos, además—, creímos ciegamente que los responsables, cobardes, se escondían detrás de aquellos cristales nevados. Del episodio del Alecrín solo quedó la frase “suelta los pescadores” cuando el pantalón quedaba corto y en el setenta no había ni calzoncillos que ponerse.
Pero el premio al choteo cubano se lo lleva el cartel que el régimen colocó poco después de cara al edificio. Puede haber sido en los días del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en 1978. Tiene aún una frase ridícula y psicoanalíticamente reveladora: “señores imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún miedo”. Debajo, un genio de la riposta, escribió: “No, lo que les tenemos es tremenda envidia”.
Cuentan quienes vienen de la Isla que hoy el edificio rectangular a un lado del malecón parece desierto. No hay molotes que perturben el recato —y el achicharado café— de los dolientes en la funeraria de Calzada y K. Desde hace meses las visas para turismo, visitas y reunificación familiar hay que “lucharlas” en otro país, con el sacrificio en dinero y recursos logísticos que eso requiere. Por si fuera poco, Mara Tekach, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana declaró que a partir del día 18 de marzo las visas B2 ya no se darán por cinco años sino por tres meses, con una sola entrada.
Inmediatamente el “gobierno revolucionario” ha respondido como si le hubieran insultado la progenitora. No es muy halagüeño perder cientos de miles de dólares por pasaportes emitidos y dinero libre de impuestos, provenientes del Norte. En declaraciones oficiales el régimen ha defendido el derecho de los ciudadanos cubanos a viajar “en ambos sentidos de manera regular, ordenada y segura”. Cuando desde esta orilla se leen semejantes cosas, por respeto mínimo hacia uno mismo se elude la respuesta.
Es cierto que muchos compatriotas van a sufrir, y sus familiares solo podrán venir de la Isla, acaso, una vez al año. Las últimas medidas van en la dirección de aniquilar los privilegios que hemos tenido los cubanos en seis décadas, y Estados Unidos tiene todo el derecho a hacerlo. Estas, y otras medidas que posiblemente vendrán son políticas y económicas. El “imperialismo yanqui” comienza tratar a Cuba como lo que siempre ha sido: su enemigo declarado, confeso, pertinaz —en realidad, fue juramento hecho por el exlíder a Celia Sánchez en la Sierra Maestra.
Ser enemigo de Estados Unidos está en el ADN de la Revolución cubana. Los norteamericanos comienzan a comprender que al enemigo no se le regalan veinte mil visas anuales. En Cuba casi no se publica sobre los avances económicos, científicos y culturales norteamericanos; en cambio, gastan chorros de tinta en denostarlo, aunque sea mintiendo. Por decencia o simple cálculo de riegos, no deberían seguir pidiendo el levantamiento del embargo. Pareciera que toda la felicidad y la prosperidad de la Isla dependen de la sanción norteamericana, no del esfuerzo de los mismos cubanos. Los comunistas cubanos deberían abstenerse de rogar por la inversión de empresas yanquis; según su prensa y sus manuales, lo único que hace el capitalismo “salvaje” es saquear y robarse los recursos del Tercer Mundo. A los malos “ni un tantico así”.
Miami se ha convertido en la factoría de medio millón de personas que alimenta once millones de cautivos, y terminan siendo, los de acá, también presos del régimen; nadie quiere dejar a su madre, hija o hermanos sin alimentos ni ropas que vestir. Pero, aun así, las autoridades cubanas abusan de quienes, incluso, agachan el cérvix por necesidad: la aduana es corrupta, maltrata al viajero, bordea la inhumanidad. Para colmo, solo pueden llevar la “jaba” —la más cara del mundo— a la Prisión-Hacienda aquellos apalencados que no osen alzar la voz “en el monte seco y pardo”. Y según un vicepresidente cubano, la “jaba” debe ser bien revisada y pesada: hay que comprar lo que oferta la Prisión-Hacienda.
La Visa USA era de las pocas salidas temporales, oxigenantes, que quedaban a los cubanos de la Isla. Pero el gringo ha tapado una de las últimas válvulas que aflojaban el caldo interior. Y todo apunta a que la asfixia será total. Otro éxodo marítimo sería una declaración de guerra, y el plan de contingencia norteamericano está bien estudiado y ensayado. Esta vez no hay protestódromo, Niño Elián ni Alecrín que entretenga, confunda. Lo que si hay es todo un pueblo gritando: “señores imperialistas, les tenemos, absolutamente, tremenda envidia”.
Históricas Revelaciones sobre Captura del pesquero Alecrín por Armada Venezolana (Video)
Por Oscar Suarez
17 de mayo, 2013
Lo
que fue calificado como un secuestro de un indefenso bote pesquero en
la prensa cubana de entonces, resultó una acción de defensa de la Armada
Venezolana ante un intento de desembarco de guerrillas procedente de
Cuba.
El Capitán de Navío (r) Bernardo Jurado reveló a Universo Increíble, que
fue su padre el Teniente de Navío Bernardo Jurado Toro, quien llevó a
cabo la misión de interceptar 3 naves de bandera cubana que navegaban en
aguTeniente de Navío Bernardo Jurado Toroas territoriales venezolanas
en noviembre del 1968.
En un amplio reportaje en video se muestra un amplio reporte de los
diarios de la época sobre todas la maniobras para la captura del
Alecrín, tripulados por supuestos pescadores que no se comportaban como tales.
A continuación el reportaje especial de Universo Increíble sobre este
evento, que nunca se publicó en la prensa cubana, cómo realmente
ocurrió.
La captura del barco cubano Alecrín en Venezuela impidió nuevas incursiones guerrilleras
Published on May 16, 2013
La captura del motopesquero cubano Alecrín en aguas de Venezuela en 1968
por la Armada venezolana impidió la continuación de las incursiones
guerrilleras de Castro en Venezuela.
Los
cubanos iniciaron un amplio esquema de captación en las universidades y
en el ejército. El aparato cubano invadió con propaganda las
instituciones oficiales y universitarias, desatando una campaña paralela
que fue abrazada por la juventud, donde se exhibía a la llamada
izquierda tradicional del continente (Figueres, Bosch, Muñoz Marín,
Arévalo, Victor Raúl Haya de la Torre, Cárdenas, etcétera) como un
obstáculo que frenaba el inevitable proceso de cambios.
El
reciente ejemplo en Perú, donde el joven Luis de la Puente Uceda, con
gran explosión de gloria había cortado sus lazos con el partido de Haya
de la Torre y se había internado en las selvas bajo el grito de guerra
lanzado en La Habana, tuvo resonancia en Venezuela; tanto, que la
izquierda optó por retirarse del gobierno suscitando una crisis en el
gabinete de Betancourt.
La
consolidación del eje Habana-Moscú preocupó sobremanera a Betancourt,
que se sabía enemigo público número uno de Castro. Luego de una
recepción de Raúl Castro en la URSS, se decide la convocatoria de un
congreso de juventudes latinoamericanas en La Habana, para unificar
fuerzas radicales continentales y dar al traste con el gobierno
caraqueño.
Comenzaron las tensiones Caracas-La Habana y la
expulsión de agentes cubanos, detención de conspiradores, incautación
de alijos de armas. A mediados de 1960,
se trasladó a La Habana un extraño grupo, para ser instruido en
acciones clandestinas comando, integrado, entre otros, por Simón Mérida,
dirigente del MIR, la actriz Astrid Fisher y el libanés Miguel Tanus.
En
julio, es desenmascarado el proyecto cubano que trataba de crear
dificultades a la Iglesia venezolana, para precipitarla al ruedo
político. Los detenidos por el asalto a la catedral de Caracas,
confesaron que el gobierno de Castro era el instigador de los hechos. El
26 de julio de 1960, el diplomático cubano, Guillermo León Antich,
encabezó una manifestación en Caracas. La Catedral fue apedreada y las
estupefactas autoridades caraqueñas pudieron comprobar quién había sido
el autor de estos disturbios. El 24 de agosto, descubren a León Antich,
con las manos en la masa, cuando entregaba $400,000 a elementos de la
oposición para fomentar una revuelta contra Betancourt.
Ello
no fue óbice para que Castro decidiera continuar con sus rocambolescos
escándalos contra Betancourt. En noviembre, la policía venezolana, en
una ronda de rutina, detiene nada menos que a dos miembros de la
inteligencia cubana, Francisco Chacón y Natalio Pernas, en plena faena
subversiva dentro del país. En diciembre, cunde la alarma en la
administración Betancourt, cuando la vigilante atención de la seguridad
venezolana da con un cuantioso cargamento de armas, originario de Cuba,
introducido por varios puntos de las llanuras costeras venezolana y por
un aeródromo abandonado.
La consolidación de los vínculos de Cuba
con los focos comunistas y radicales venezolanos se fortalecían a
través de su poderosa embajada en Caracas, nutrida de agentes especiales
que manipulaban capillas estudiantiles, sostenían periódicos y servían
de enlace con el Partido Comunista, el MIR y con las flamantes
guerrillas.
El 11 de enero de
1961, en plena Sierra Maestra, Castro consumó una reunión confidencial
con un conglomerado de dirigentes latinoamericanos, para analizar la
forma de precipitar una cruzada bélica en todo el continente, partiendo
de un foco venezolano. El juicio de Castro consistía en alistar una
brigada internacional, al estilo de la que se instituyó en la guerra
civil española.
El conjunto era una mezcolanza de
guatemaltecos, guadalupeños, sindicalistas paraguayos y demás,
despuntando entre ellos los comunistas colombianos Tancredo Errante y
Luis Sánchez, el costarricense Carlos Luis Falla, que había conducido la
guerra en 1948 contra el ex presidente Figueres, y un nutrido grupo de
venezolanos, entre ellos Simón Mérida y Manuel Marcano. Un
voluminoso contingente de latinoamericanos formó el famoso Batallón-331
de milicias al mando del guerrillero cubano Dermidio Escalona, que
participó en los combates de Bahía de Cochinos y en la batida contra los
grupos armados anti-castristas en la Sierra del Escambray.
Castro
decide desatar su flamante plan Camilo Cienfuegos en Venezuela. En
abril de 1961, el país se estremece ante los pronunciamientos en las
unidades militares en Caracas, Maracaibo y Cumaná, los cuales son
aplastados sangrientamente. El papel de
la embajada cubana en estos disturbios salió rápidamente a la luz. Para
colmo, en junio de ese año, las fuerzas de seguridad venezolana
incautan un voluminoso cargamento de ametralladoras de manufactura
checoslovaca, enviado tranquilamente desde Cuba, por vía aérea, al
estado Zulia.
En noviembre, el gobierno de Betancourt,
mostrando a la prensa internacional innumerables pruebas de la
ingerencia directa de Castro en la desestabilización del país, rompe
relaciones diplomáticas con Cuba, con el propósito además de terminar
con la labor de espionaje cubana. Ya en 1962, el PC de Venezuela,
prácticamente bajo tutela de La Habana, había propuesto la idea de la
insurrección armada.
En momentos que se debatía en un asfixiante
duelo económico con Estados Unidos, y entraba en una relación peligrosa
con la URSS, Castro necesita una Venezuela marxista a ultranza, que le
propicie la ayuda petrolera requerida y la posibilidad de negar estas
cuencas de hidrocarburos a Washington. Para ello, había llegado a un
pacto oculto de no-agresión con el dictador dominicano Trujillo, acuerdo
que fue negociado en La Habana por el general trujillista Arturo
Espaillat.
Trujillo y Castro recién habían sido expulsados de la
OEA, y la prensa oficial dominicana tronaba contra el "imperialismo
norteamericano" y comenzaba a coquetear con un ideario socialista a la
cubana. Betancourt se hallaba al corriente de esta alianza, que prometía
ser problemática para su gobierno.
El
socorro de Cuba a la insurrección en Venezuela se guiaba especialmente
hacia el llamado Frente Chirinos que dirigían Fabricio Ojeda, Petkoff y
el ex oficial Bravo. Existían otros focos guerrilleros, como el liderado
por Juan Vicente Cabezas y el llamado Simón Bolívar, encabezado por
Tirso Pinto y Germán Lairet. Castro recurre nuevamente al golpe militar,
quizás ojeando que una lucha guerrillera en Venezuela no sólo tomaría
largo tiempo, sino que era de dudoso resultado. Así fue cómo en mayo de
1962 se originaron los alzamientos castrenses en las bases de Carúpano, y
luego en Puerto Cabello, dirigidos por elementos que respondían a Cuba,
como Petkoff; pero nuevamente, ambas intentonas fueron aplastadas
violentamente.
Si bien La Habana había logrado desatar la
insurrección en Venezuela y se sucedían alzamientos, ataques contra
cuarteles, sabotajes, asaltos, etc., los insurrectos pro-castristas
pensaban en una victoria guerrillera relámpago al estilo de Cuba; pero
el ejército no les daba tregua e impedía la extensión del foco en otras
latitudes del territorio nacional.
En
octubre de ese año, cayó en manos de las autoridades de Betancourt la
prueba que Castro en persona había ordenado volar cuatro centrales
eléctricas en el lago Maracaibo. A pesar de que la policía y las fuerzas
armadas venezolanas estaban alertas, el 3 de noviembre, un comando
venezolano preparado en Cuba, logra dinamitar dos oleoductos y un
gasoducto en pleno puerto de La Cruz.
En
enero de 1963, Betancourt le devuelve el golpe a Fidel con creces, al
ser descubierto en Caracas el principal almacén de armas que Cuba
disponía para los insurrectos venezolanos, así como una documentación
comprometedora no sólo para La Habana, sino para las guerrillas y las
redes urbanas clandestinas, lo que desató una recia batida de la tropa a
los rebeldes castristas en la zona de Falcón.
Ante los
golpes de las fuerzas armadas de Betancourt, Castro determinó unificar
los divergentes frentes guerrilleros venezolanos en un mando central y
comprometer secretamente al bloque soviético en tal insurrección. A
mediados de 1963 se conforma el Frente de Liberación Nacional con sostén
de Cuba y logística recibida, en menor escala, de China y la URSS. Era
la época en que Ojeda, sumo pontífice de las FALN, Juan Vicente Cabeza,
del Partido Comunista, Petkoff y Gregorio Lunar Márquez se destacan como
los máximos caciques insurrectos.
El
25 de mayo de 1963, con un intento de asalto al aeropuerto de La
Carlota, se inició un vasto proceso terrorista para festejar la fecha
del 26 de Julio en el que fueron volados puentes mientras grupos
guerrilleros atacaban poblaciones y se producían disturbios. En agosto
fueron dinamitados el gasoducto de Arrecifes y el oleoducto de Ulcamay;
se ocuparon armas, propaganda y un detallado plan cubano contra la vida
de los presidentes de Venezuela y Colombia. En Falcón, fue sorprendido
un agente cubano, José Alfonso, que dirigía un grupo terrorista.
Anzoátegui, las fábricas Dupont, los almacenes Sears y otras propiedades
norteamericanas fueron los próximos asaltos.
LA DERROTA
Pero
la guerrilla comienza a confrontar una amarga realidad al no ver
materializado el concurso del pueblo, por lo que a Castro no le queda
más remedio que realizar constantes transfusiones de hombres y armas. El
4 de noviembre, el ejército de Venezuela sorprende un desembarco
oriundo de Cuba, en la península de Paraguaná, donde se decomisó un
alijo bélico de 3 toneladas. Semanas después, en varios encontronazos
con los guerrilleros, se ocuparon armas de manufactura belga, con el
escudo cubano.
Para fines de ese mes, en un lacónico
discurso, el presidente Betancourt anunció que disponía de pruebas tan
abrumadoras de la promoción de la violencia urbana y guerrillera por
Castro, que sólo restaba a su país solicitar una reunión de emergencia
de todos los países del continente americano para analizar las medidas a
tomar, colectivamente, ante la constante violación de la soberanía
venezolana por parte de La Habana. Las elecciones a finales de ese año,
con el voto masivo popular y la victoria de Raúl Leoni, un protegido de
Betancourt, demostraron el grado de aislamiento de la lucha armada y la
incapacidad de Castro de sabotear el proceso democrático en Venezuela.
La
consolidación democrática caraqueña había irritado a Castro y había
desconcertado a la guerrilla y al PC venezolano. Por lo tanto, era de
esperar la desgarradura que se provocó entre la militancia ortodoxa,
encabezada por Pompeyo Márquez, Jesús Farías y Alberto Rangel, y los
jefes guerrilleros pro-castristas, que aspiraban en ese momento a
dirigir la organización política.
La tensión entre Caracas y La
Habana amenazaba con llegar incluso a un choque bélico; Betancourt
fortalecía su tropa, pero Castro era armado por el bloque soviético a
niveles insospechables. Ante cada protesta venezolana, los cubanos
respondían con una acción. El año 1964 se demostró políticamente
desfavorable para Castro en todo el Hemisferio y se aguardaba que Cuba,
ante la presión de todo el continente, desistiera de sus intentos
intervencionistas. En enero de ese año, una pequeña flotilla de ocho
pesqueros zarpó del puerto de La Habana, con banderas cubana y
soviética, y vació armas no sólo en la Guyana británica y las islas
Mujeres (que fueron luego portadas por las guerrillas venezolanas) sino
igualmente en las costas de ese país.
En febrero de 1964 la OEA
condenó al régimen de Castro en el caso de Venezuela, documentando las
masivas remesas de propaganda subversiva, preparativos de guerrilleros y
terroristas, costeo de actividades subversivas, introducción de
pertrechos bélicos y la infiltración de espías cubanos. En mayo, el PC
venezolano comienza a romper su cordón umbilical con la insurrección,
mostrando interés por iniciar un diálogo con el gobierno, respaldado por
algunos partidos comunistas latinoamericanos que no hacían causa común
con el fovismo castrista.
La renuncia del ala ortodoxa comunista a
la maquinación guerrillera, ratificada en el año 1965, suscitó una
reacción virulenta de aquellos comunistas insurrectos, que como Bravo,
estaban patrocinados desde La Habana. Esta ambivalencia del PC
venezolano repercutió en las posiciones que Castro y el Che Guevara
asumieron poco después en Bolivia, no confiando en el Partido Comunista
boliviano de Mario Monje para fomentar el foco guerrillero.
Castro
determinó arrogarse una mayor responsabilidad logística en la guerrilla
venezolana y a tal efecto amarró los pormenores con Bravo y Ojeda. El
primer fruto sería el desembarco combinado de cubanos y venezolanos en
julio de 1965, con participación de Petkoff que auxiliado por un asalto
terrorista haría estallar valiosos oleoductos de la Gulf Oil, Mobil Oil,
Texas Petroleum y la Socony Oil en la región oriental del país.
El
gobierno replicó ordenando el arresto de todos los miembros del Partido
Comunista y del MIR. En agosto, la seguridad venezolana consiguió
desarticular un amplio diseño conspirativo, que los cubanos conducían
desde París, al detener a Silvia Agüero y Elsa Braun, sus contactos
claves en Venezuela. En marzo de 1967 se produjo el asesinato del doctor
Julio Iribarren, hermano del canciller venezolano, por un comando que
sostenía relaciones directas con La Habana. Luego de cometido el crimen,
el diario habanero Granma publicó las declaraciones del jefe
guerrillero de las FALN, Elías Manuitt Camero, cuya organización se
arrogaba la acción. El presidente Leoni expuso que la preparación del
asesinato y de otros actos de violencia que le antecedieron se realizó
con el consentimiento del gobierno de Cuba.
El ministro del
interior de Venezuela, y luego presidente, Carlos Andrés Pérez declaró
que la responsabilidad de toda esta situación la tenía Castro, con sus
métodos en Venezuela; y anunciaba que era hora de que Venezuela y todos
los países latinoamericanos se decidieran a hacer algo frente a Cuba9.
Héctor Mujica capo del PC Venezolano condenó enérgicamente el crimen del
doctor Iribarren y criticó la política cubana10. El punto prominente de
la controversia entre Castro y los comunistas venezolanos tradicionales
tuvo lugar en los momentos de la gran euforia habanera, resultado de
las operaciones guerrilleras que el Che Guevara estaba desencadenando en
Bolivia.
El 8 de mayo de 1967, el buque cubano Sierra Maestra
zarpó del puerto de Santiago de Cuba descargando un dispositivo
guerrillero en las ensenadas de Venezuela, en un lugar entre
Machurrucutú y Jinarapo. La fuerza invasora cubana fue descubierta y
aniquilada por unidades del ejército. En la pelea fueron hechos
prisioneros los militares cubanos Antonio Briones Montoto, Manuel Gil y
Pedro Cabrera, quien se suicidó en la prisión. Montoto pereció ahogado a
manos de sus interrogadores, cuando era torturado. El gobierno
venezolano acabó con lo que restaba de la infraestructura urbana de la
guerrilla.
La tensión entre los estalinistas y castristas
venezolanos fue un reflejo de las disparidades tácticas entre Moscú y La
Habana referente a la toma del poder político. Castro acusó de traición
a los comunistas venezolanos al no querer asistir a la reunión de la
OLAS en La Habana. El descalabro del foco guerrillero en África y en
Bolivia y la invasión de Estados Unidos a República Dominicana,
determinó la suerte de los insurrectos venezolanos.
Castro
comenzó a asumir una actitud internacional menos estridente y más
condicionada por el Kremlin. Su aprobación a la invasión soviética en
Checoslovaquia provocó el cisma definitivo con los guerrilleros
latinoamericanos; y tanto el proyecto de Caamaño en República Dominicana
como el de los rebeldes de Bravo fueron engavetados.
En junio de
1967, prestó declaración ante una comisión especial de la OEA el
venezolano Marcano, quien daría pormenores de la subversión cubana en
Venezuela. Marcano, entrenado por los servicios secretos cubanos,
participó en numerosos actos de sabotaje y terrorismo contra su país.
Según Marcano, Castro organizó dentro del ejército cubano, en los años
1960-1962, una unidad venezolana que participó en las operaciones en las
lomas del Escambray contra los opositores de Castro. Los venezolanos,
junto a otros latinoamericanos tomaron cursos en las escuelas de guerra
cubanas.
Marcano atestiguó que Castro en persona les expresó que
era decisivo golpear en la zona de Maracaibo donde se hallaban los más
grandes oleoductos, para crear dificultades al gobierno; asimismo, que
era imprescindible volar los transportes de abastecimientos para dar la
sensación de una situación incontrolable en el país. Marcano fue elegido
para coordinar en Europa y América los corredores clandestinos
insurreccionales.
En marzo de 1964, Marcano salió de Cuba con
pasaporte falso a nombre de José Escobar, por la vía de Gander con
destino a Praga, donde fue recibido por una checa, (con el seudónimo de
María) que había trabajado por muchos años en la embajada de ese país en
Uruguay. María sustituyó el pasaporte cubano de Marcano por uno
boliviano. Marcano debía crear corredores en la frontera
colombo-venezolana, porque los de Pompeyo Márquez estaban vetados. Los
cubanos le organizaron un recorrido Praga-Roma, para crearle una
leyenda; luego visita Turín, como ex-alumno salesiano, donde se hace de
una carta que le posibilita visitar el Vaticano para solicitar unas
indulgencias que debían ser consignadas al hotel Torquemada.
Siguiendo
el plan cubano, Marcano fue a Madrid donde tomaría un vuelo Nueva
York-Perú, ingresando luego como boliviano en La Paz. De Bolivia,
Marcano pasó a Colombia, donde hizo contacto con una red de espionaje
cubana administrada por el arquitecto Luis Espinosa y por el veterinario
español comunista Paulino García, director del diario España
Democrática. De regreso, emergió en México y de allí a La Habana.
Meses
después, Marcano fue designado para llevar a cabo otra encomienda
cubana, coordinada con el secretario general del MIR venezolano, Américo
Martín. Marcano volvió a utilizar la misma ruta, acompañado de Stefan
Nube Adler y de los secuestradores del Anzoátegui. De Praga pasó a
Londres, hizo un corredor entre Ámsterdam y la capital británica, se
desplazó luego a Jamaica, donde mediante soborno adquirió una visa
colombiana. En Colombia, y siguiendo instrucciones de los cubanos,
Marcano se puso en contacto con el contrabandista Luis Pérez Lupe, que
tenía en sus manos casi todo el comercio ilícito de mercancías, armas y
drogas en la costa atlántica. Luis Pérez aceptó trabajar para La Habana y
propuso hacer un puente desde Aruba a las costas venezolanas, con el
lanchero de bandera venezolana Nelson Sosa, que debía mover un fardaje
de hombres y armas.
Luego de esto, Marcano entró en Venezuela por
Maicao, empleando el famoso camino verde sugerido por la inteligencia
cubana, y que era transitado por gente de toda calaña: contrabandistas,
ladrones, traficantes de drogas y tratantes de blancas. Allí, Marcano
alcanzó a instalar el primer equipo de comunicación con Cuba, en la zona
del estado Miranda, con la artista Astrid Fisher. Sin embargo la
operación fue paralizada porque los soviéticos, que auxiliaban estas
comunicaciones, notificaron que la CIA las había detectado. Marcano
señaló que para la fecha los cubanos habían constituido a lo largo de
todo el Pacífico el coro marxista Espártaco, compuesto de chilenos y
peruanos. Asimismo, detalló cómo La Habana había establecido grupos en
Ecuador, Brasil y Bolivia.
A principios de 1965, los cubanos
citaron en París a su agente venezolano. Piñeiro, jefe del espionaje
castrista, le enviaba dinero e instrucciones para ampliar un aparato
embrión de servicios secretos, ajeno al Partido Comunista, que pudiese
controlar toda la frontera venezolana tras la toma del poder. Marcano
destacó que los cubanos feriaban armas en el mercado negro que fluye del
Amazonas hacia Manaos y que en esa región existía una fábrica
clandestina de armamentos, donde incluso ensamblaban ametralladoras.
Señaló que en la faja venezolana de Garabato, los cubanos colocaron una
mini-fábrica de armamentos que luego fue descubierta por el gobierno
venezolano.
El corredor de Aruba, utilizado a fondo por la Habana
y controlado por Marcano, funcionó a la perfección. Por allí se evadió
en un barco bananero el dirigente del MIR, Américo Martín, con rumbo al
Point Charlie inglés en Berlín. Otro importante corredor clandestino
creado por La Habana fue el de la costa atlántica colombiana, empleando
patanas francesas que trabajaban en los bananares de Santa Marta, las
cuales podían trasladar hasta diez personas y hacer un recorrido directo
hasta Hamburgo; de allí, los infiltrados viajaban a Frankfurt, con una
cobertura turística, para luego trasladarse a Berlín.
Los cubanos
aprovecharon que el Point Charlie inglés en el Berlín Occidental era
escasamente inspeccionado; el único requisito resultaba presentar el
pasaporte y realizar el cambio de marcos federales por los de Alemania
Oriental. Una vez en el Este, se utilizaba a la embajada Checoslovaca
para obtener una visa a Praga y de allí volar a La Habana.
En
1966, Marcano fue designado oficial de información de la inteligencia
cubana para ejercer su labor en el dispositivo internacional de
espionaje cubano hacia América Latina. Se le instruyó que reclutara
diplomáticos venezolanos en el exterior y fue puesto a cargo de una red
que no sólo cubrió Venezuela, sino también a Chile y otros países del
sur. En octubre de ese año, viajó a Méjico donde recibió de manos del
agente cubano Reginaldo Cepeda, claves de comunicación secreta creadas
por los soviéticos; documentación falsa para entrar en Venezuela e
infiltrarse en los medios oficiales, para conseguir cartas tácticas de
las costas venezolanas, como lugares estratégicos, bases del ejército y
puntos militarmente vulnerables.
En su deposición, Marcano
manifestó que en Méjico suministró dinero al periodista Menéndez, de la
revista Sucesos, por varios reportajes favorables a La Habana y reveló
cómo los cubanos costeaban la revista Política, así como un conjunto de
publicaciones en Francia.
El último viaje de contacto de Marcano,
para consultar con sus patrones, resultó una odisea y tuvo que
trasladarse con rapidez de Madrid a París y de allí precipitadamente
hacia Berlín, debido al acoso que los servicios occidentales mantenían
sobre los agentes cubanos. En Praga, finalmente pudo entrevistarse con
sus superiores de la DGI que le entregaron $250,000, dinero que Martín,
del MIR, había solicitado a Castro. Este dinero había sido adjudicado a
otra organización armada, el FLN, perteneciente al Partido Comunista;
Castro, además, se comprometió con regularizar al MIR una ayuda de
$25,000 mensuales.
Marcano aceptó una encomienda directa de
Castro de trasmitir a los insurrectos en Venezuela de no recabar fondos
en ningún país socialista europeo, puesto que Cuba resolvería cualquier
necesidad financiera. Los servicios cubanos le exigieron que secuestrara
al cabecilla de la contrarrevolución cubana exilada, Manuel Artime, que
iba a menudo a Venezuela, y que lo trasladara a la guerrilla de El
Bachiller para “ablandarlo” y luego transportarlo a la isla Margarita, y
de ahí a Cuba bajo la acción de sedantes. Castro le solicitó igualmente
que su dispositivo de inteligencia penetrase a los militares
venezolanos que participaban en la Junta Latinoamericana de Defensa.
No
obstante sus intentos, la subversión guerrillera castrista en
Venezuela, si bien fue la de mayor envergadura en el Continente, no
logró sus fines y el país, a partir de Betancourt, prosiguió por una vía
electoralista.
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Segunda Nota del Blogguista de Baracutey Cubano:
Las fotos y sus comentarios fueron añadidos por este blogguista, los cuales fueron extraidos de Internet del artículo :
De cómo Fidel maneja a Chávez Héctor Pérez Marcano * / Revista Zeta (Venezuela) - 03/03/08
El
nombre de Tomassevich era Raúl Menéndez Tomassevich y años antes se
había destacado en la lucha contra los alzados anticastristas de las
montañas de El Escambray, siendo uno de los oficiales más renombrados de
la Lucha Contra Bandidos, LCB; algo paradójico, pues Tomassevich
había entrado a la Revolución en la lucha contra Batista después de
ser liberado de la cárcel por la que cumplía condena por haber
falsificado un abultado cheque con la supuesta firma del Alcalde de
Santiago de Cuba. Años después de la aventura venezolana, Tomassevich
fue a Angola para tratar, junto al Caballo de Mayaguara, de capturar a
Jonas Savimbi, pero fue un rotundo fracaso.
Otra
aclaración: Antonio Briones Montoto, pese haber estado en la escolta
de Fidel Castro y haber sido el primer jefe de la Dirección General de
Operaciones Especiales, DGOE, fue la persona de la cual Fidel
Castro dijo mintiendo descaradamente y de manera reiterada:
"Si
fuese cierta la noticia de que el joven cubano Antonio Briones Montoto
cayó de dos balazos en la cabeza y yace enterrado a 60 metros de la
playa en el cementerio de Machurucutu, por ayudar a los revolucionarios
venezolanos, nuestro Partido y nuestro pueblo se solidarizan
profundamente con su gesto altruista, revolucionario, internacionalista y
heroico"
Omitiendo que eran casi dos decenas de militares cubanos invadiendo las costas venezolanas.
Hubo
otros heridos en esa accion como Ulises Rosales del Toro y Arnaldo
Ochoa; por cierto, Ochoa le salvó la vida a Rosales del Toro al que sacó
herido del cerco . En 1989 Ulises Rosales del Toro sería el que
dirigió el pelotón en el fusilamiento de Ochoa. Así son de perversos
los Castro.
Se
dice que Luis Posada Carriles tuvo que ver con esa acción llevada a
cabo en Machurrucutu. También se dice que el director del Instituto de
Geodesía y Cartografía, un ex capitán del Ejército Rebelde, conocido
por un video posteriormente como ¨el espía Francisco ¨ , le había
comunicado a la CIA las coordenadas
del lugar exacto del desembarco: el Cocal de los muertos, el 8 de mayo
de 1967. Antonio de la Guardia estaba en la embarcación en que
navegaron los infiltrados o había planeado dicha infiltración; leí que
había tenido que ver con ella.
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VENEZUELA, UNO DE LOS SUEÑOS DE FIDEL CASTRO
2009-07-21.
Por Pedro Corzo
Escritor, Editor y Periodista
(www.miscelaneasdecuba.net).- “Comprometámonos
a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en
la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiango
de Cuba. 26-07 1960.
Su sentimiento mesiánico de
redentor, su auto convicción de líder de lo que consideró siempre la
verdadera independencia de América, se manifestó desde el primer año
del triunfo revolucionario por lo que extendió su proyecto
desestabilizador por todo el hemisferio, siendo Venezuela su principal
objetivo y una especie de perla de la corona en su delirio de
transportar el modelo soviético a América Latina.
Aunque fracasó
en sus primeros intentos nunca abandonó el sueño, solo que como un
hábil oportunista político supo ajustar sus estrategias y espero una circunstancia que le fue dada en la persona de Hugo Chávez.
(
De izquierda a derecha, en el barco que los trajo a Machurucuto en
mayo de 1967, Héctor Pérez Marcano, comandante Américo Silva, Raúl
Tomassevich (Tomás), capitán cubano Silvio García y Moisés Moleiro (Foto
cortesía de los autores) )
La
subversión que conmocionó a Venezuela durante años y que dejó un alto
saldo de pérdidas humanas y económicas tuvo el pleno patrocinio del
dictador cubano. Castro apoyó la mayor parte de las fuerzas subversivas
con armas y dinero. Entrenó y prestó apoyo político a muchos
subversivos y alentó desde la isla a todo lo que en alguna medida
pudiera afectar la democracia venezolana. Respaldó moral y
políticamente a los enemigos de la democracia.
Repasemos párrafos de discursos de Fidel Castro en los que alentaba y expresaba su apoyo irrestricto a la subversión.
11-02-61: En La Habana.
Cuba se siente con derecho para estimular la Revolución en América Latina.
02-01-62: Plaza de La Revolución. La Habana.
En
Venezuela se han reunido dos títeres, los dos farsantes: Rómulo
Betancourt y Lleras Camargo… servidores miserables del imperialismo…y
los imperialistas no podrán aplastar el movimiento revolucionario
venezolano.
( De
izquierda a derecha, en el barco que transportó a los guerrilleros para
la invasión de Machurucuto en mayo de 1967, el dirigente del MIR
Eduardo Ortiz Bucarán y el cubano Antonio Briones Montoto, capturado
vivo por los cazadores en el Cocal de los muertos, cerca de
Machurucuto, y asesinado en el Teatro de Operaciones de los cazadores
de Cúpira (Foto cortesía de los autores) )
26-07-64: Santiago de Cuba.
Que
el gobierno de Venezuela convoque al pueblo de Caracas, que convoque a
los estudiantes, que convoque a los trabajadores y a los campesinos,
que les dé fusiles y pregunte después cuánto dura ese gobierno… las
gloriosas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela, se hacen
cada vez más fuerte, tiene numerosas bases guerrilleras, que no han
podido ser aplastadas por el gobierno pro-imperialista y corrompido que
sucedió al igualmente corrompido y pro-imperialista de Betancourt.
02=01-67: Conmemoración VIII Aniversario de la Revolución.
Nuestro
mensaje de solidaridad a los heroicos combatientes Douglas Bravo, cuyo
gesto firme y profundamente revolucionario contribuyó a salvar la
revolución venezolana de la crisis; nuestro mensaje a Luben Petkoff, a
Prado, a todos los combatientes de Falcón y el Bachiller.
(
Comandante Arnaldo Ochoa y Luben Petkoff durante la travesía para
desembarcar en las playas de Falcón en 1966.(Foto cortesía de los
autores))
13-03-67: Aniversario del ataque al Palacio Presidencial de Cuba. La Habana.
Proclamamos
una vez más nuestra simpatía y solidaridad sin vacilación alguna con
los guerrilleros que combaten en El Bachiller, con los combatientes que
en las ciudades desafían la represión y la furia de la
tiranía……nosotros solo reconocemos como representante de los Pueblos a
los revolucionarios nosotros solo restableceremos relaciones
diplomáticas con gobiernos revolucionarios de esos países…Sabemos que
algún día también Venezuela alcanzará su victoria y que se cumplirá esa
heroica consigna de hacer –”la patria libre o morir por Venezuela” que
es como nuestra consigna -de Patria o Muerte. Venceremos.
19-04-67. Acto conmemorativo del VI Aniversario de Playa Girón.
Y
es lo cierto que el movimiento guerrillero crece en Venezuela y que ya
hay algunos destacamentos fuertemente armados que inspiran miedo al
régimen…y que en El Bachiller se mantienen firmes las fuerzas
guerrilleras, pese a la ofensiva del ejército venezolano.
(Comandantes Arnaldo Ochoa (tercero de izq. a der., última fila) y
Luben Petkoff (sexto de izq. a der., última fila) junto a los 15
cubanos que desembarcaron en julio de 1966 en las playas de Falcón para
incorporarse al frente guerrillero comandado por Douglas Bravo (Foto
cortesía de los autores)
Recordamos con claridad los
ataques directos de todo tipo que patrocinó Fidel Castro contra Rómulo
Betancourt y Raúl Leóni. Las expresiones contra la dignidad de esos
dos mandatarios, la trato de convertir en caricaturas. Sus ataques
contra Venezuela fueron muchos y profundos porque nunca perdonó ni
entendió que Venezuela se diera una Revolución Democrática como la del
23 de Enero de 1958.
Los
fracasos de su régimen, de la Revolución que traicionó han sido
muchos. El totalitarismo Castrista ha fracasado en Cuba y en el
exterior, y quizás su único logró fue descubrir a Hugo Chávez, que sin
dudas ha sido su servidor mas fiel e incondicional.
Conoce la estructura del ejército de ocupación cubano en Venezuela
Maibort Petit Febrero 1de 2019
A continuación presentamos una información llegada a nuestra redacción y confirmada por dos fuentes activas en las fuerzas castrenses venezolanas. Los detalles corresponderían a la estructura del ejército de ocupación cubano en Venezuela.
Estructura:
Oficiales:
• 2 generales de brigada, (1 en Fuerte Tiuna otro en Barquisimeto), • 4 coroneles, • 8 tenientes coroneles, • 6 capitanes de fragata, • 25 oficiales subalternos. • 4.500 hombres de infantería organizados en 8 batallones de 500 efectivos cada uno, más un batallón estacionado en Fuerte Tiuna.
Existe una sala situacional independiente instalada en Fuerte Tiuna (Servicio de Remonta) que está conectada a un WF encriptado por cable con el Centro de Operaciones del Comando de Valle Picadura en La Habana. Bajo este comando desde la Habana se encuentra el general de División, Leonardo Adolfo Valdez.
Constantemente estas tropas entran a Venezuela y salen hacia Cuba para sus remplazos, por una pista de aterrizaje ubicada en Apure, y por la rampa 2 de Base Aérea G/J Rafael Urdaneta en Maracaibo.
Llegados a Venezuela a partir de enero de 2012, estos nuevos contingentes remplazaron a los anteriores que comenzaron a llegar entre enero y agosto 2011.
Generales: En la Jefatura del Estado Mayor:
1.- Jefe: General de División, Leonardo Adollo, 60 años, de teniente estuvo en Angola, segundo jefe del Estado Mayor de las FARC en Cuba, es coordinador del “Movimiento Bolivariano”. Vicedirector del Partido Comunista de Cuba. Dirige en Venezuela la “Operación Bastión”, que es el nombre del operativo que realizaran los batallones cubanos estacionados en Venezuela en caso de una “emergencia” ante cambios políticos.
Jefe de Operaciones del Estado Mayor:
2.- General de Brigada, Herminio Hernández Rodríguez, Comisario Político asesor de la Sala Situacional de Miraflores. Experto en operaciones urbanas y en manejo de situaciones de crisis. Asesor del CEO y con sede en la JEM de la II División en Fuerte Tiuna. Maneja la Orden de Operaciones para enfrentar (incluyendo empleo de las Milicias) situaciones de desorden civil en 11 ciudades del país, sofocar cualquier situación que se desencadene.
Jefe del G2 del EMO:
3.- General de Brigada, Alejandro Ronda Marrero.
Este general reporta directamente lo que le interesa al Mayor General, Hugo Carvajal, actualmente máxima autoridad de la inteligencia nacional con el cargo de Viceministro para la investigación Penal. Ronda Marrero bajo la jefatura del Mayor General, Carvajal Barrios, quien reporta directamente al Presidente de la república, coordina, asesora y dirige desde la DIM-Boleíta en la División de Telemática, en coordinación con el SEBIN-DIE, todas las operaciones de inteligencia y contrainteligencia militar y civil (Comando campaña de Capriles y partidos políticos, y de militares en servicio activo con comando de tropas, así como de oficiales superiores). Maneja personal de oficiales cubanos, iraní y chino. Opera desde la Jefatura del Estado Mayor de la II división del Ejército en Fuerte. Tiuna. Tiene injerencia en las salas situacionales de Miraflores y del ejército.
Oficiales estacionados en Venezuela ejerciendo el comando de tropa cubanas, que dependen directamente del General de División, Julio Cesar Gandarilla, actual Jefe de la Contrainteligencia cubana.
• Ramiro Méndez Olayeta, 59 años • Eusebio Serrat Lennis Coroneles: • Rodrigo Hernández Maite • Rufino Zabaleta Corvino • Jaime Freitas Sambrano • Simón Guillermo Sénior Tenientes coroneles: • Luis José Fernández Fernández • Armando García Rotondaro • Hermágoras Ruiz • Braulio Menéndez • Luis Carlos Castro Guiño • Federico Trompis, Cap. Nav/Fragata • Federico Corsi, C/A, Infantería de Marina • Norberto Arango, C/F • Luis Gerardo Vera Gonzáles • José Dionisio Bilbao Menéndez
25 oficiales subalternos de infantería. Constituyen oficiales expertos en inteligencia, contrainteligencia, sabotaje, contra sabotaje que están dirigidos por el general, Julio César Gandarilla. Este último es el máximo jefe de la contrainteligencia militar cubana en Valle Picadura. Portan carnet especial de la DCIM (Suscritos por el General director de la DCIM, F. Figueroa Chacín) venezolana y armamento autorizado con porte de arma especial emitido por el Darfa.
Estos agentes móviles especiales cubanos tienen 12 puntos de concentración en Caracas, ubicados en estaciones de salida y entrada del Metro.
• Dos importantes en el este: En Metro Los Dos Caminos y Unicentro el Marqués.
• Dos en el oeste: Parque del Oeste y Capitolio.
• Tres en el sureste: La Bandera-Roosevelt, UCV y El Valle.
Coordinan con los 70 puestos de comando ubicados en las urbanizaciones de las zonas residenciales altas de Caracas (Plan Guaraira Repano).
Armas que portan y detentan las tropas cubanas:
• AK-A-103 y AK-109 equivalente el FAL de fabricación Belga • Lanza cohetes Tropv R1Vde 50 mm. • Obuses Kalisnef-120contra carros. • Morteros lanza granadas-tipo Katiuska M30- Kamarakov.
Intendencia:
Uniformes tipo “patriota” venezolano, con insignias y grados militares venezolanos.
Ubicación:
Geoestratégicamente ubicados, (Móviles), de manera tal que puedan movilizarse y cortar avance de unidades terrestres del Ejército de Venezuela hacia Caracas:
• Agua Viva • Barinas • Morón-Coro • Barquisimeto • Elorza • Puerto Cabello • El Tigre-Pariaguán • La Encrucijada-Maracay
La base iraní que está localizada en Zuata, Municipio Monagas del Estado Anzoátegui, operada por personal iraní. Ingenieros aeronáuticos, tiene en sus silos, ya en condiciones operativos misiles con alcance de 1.480 Km del tipo Sheralabs 3 y tres con un alcance de 2.500 Km tipo Alghadv-110. En estos momentos se instalan igualmente en Paraguaná del mismo alcance, 6 nuevos misiles tipo Alghadv-110 con un alcance de 2.800 Km.
¿Se justifica una injerencia humanitaria en Venezuela?
Por Yaxys Cires Dib Ciudad de Panamá 26 de Enero de 2019
Una parte importante de la sociedad venezolana apuesta por el inicio inmediato de una transición liderada por la Asamblea Nacional en la persona de su presidente, el diputado Juan Guaidó. Un proceso que debe depurar las instituciones copadas por el autoritarismo, en especial el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo, y guiar al país hacia un Estado de derecho.
La transición, que debe pasar por la inevitable salida del país de Nicolás Maduro y el círculo que le acompaña en su dedicación de reprimir y empobrecer a sus conciudadanos, así como la conformación de un Gobierno provisional de unidad y reconciliación nacional, pareciera ser la única solución política interna que le queda a los venezolanos.
Atrás quedan los diálogos Gobierno-oposición, patrocinados entre otros por José Luis Rodríguez Zapatero, que han sido una burla a los ciudadanos, de la que siempre ha salido ganando el régimen. Hoy es una vía solo defendida por un grupo reducido de gobernantes, entre ellos Andrés Manuel López Obrador, quien se escuda detrás de la Doctrina Estrada para no criticar la represión, a la vez que apoya a su socio del Socialismo del Siglo XXI. Por su parte, un adelanto electoral sería un error si antes no se oxigenan las instituciones, en especial el ente electoral.
Sin embargo, Maduro parece no entender la complejidad de su situación ni quiere ceder; ha subido la agresividad de su discurso y continúa reprimiendo, encarcelando y matando a ciudadanos que solamente ejercen su derecho a la libre manifestación.
Igualmente, al negarse a recibir asistencia extranjera, sigue condenando a los venezolanos al hambre, la escasez de medios básicos de subsistencia y medicinas. Un panorama que atenta contra la integridad física y moral de millones de venezolanos y que está a punto de abrir la puerta a una posible intervención humanitaria.
(Marcha de ciudadanos venezolanos. (VENEZUELA AL DIA))
Ciertamente, esta no es una opción popular, sin embargo, pareciera tomar fuerza y sentido en las últimas semanas. Más allá de su oportunidad y efectividad, variables que también se deben tener en cuenta ante este tipo de medidas, cabría preguntarse si se dan las causales que justificarían una acción como esa.
Repasando el magisterio de San Juan Pablo II en esta materia, encontramos que en un discurso el 5 de diciembre de 1992 en la apertura de la Conferencia Internacional sobre Nutrición de la FAO, el papa polaco se refirió a la existencia de situaciones como la ausencia de paz (por guerras nacionales o conflictos internos) o la existencia de una justicia escarnecida, que hacen que poblaciones enteras corran el gran peligro de no poder satisfacer sus necesidades de nutrición y se condene a civiles sin defensa a morir de hambre. Para el papa, este tipo de situaciones haría que se convirtiera en "obligatoria la injerencia humanitaria". Esta intervención estaría justificada por la existencia de una profunda crisis social que afectara la subsistencia de la generalidad o de una parte significativa de la población, víctimas de situaciones como las que se mencionan.
El otro supuesto fue desarrollado el 16 de enero de 1993 en un discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede; tiene que ver con la existencia de tiranos, asesinos y represores: en estos casos señala que, "una vez que se han intentado todas las posibilidades ofrecidas por las negociaciones diplomáticas y los procesos establecidos por las convenciones y las organizaciones internacionales y que, a pesar de ello, las poblaciones corren el riesgo de sucumbir a causa de los ataques de un agresor injusto, los Estados ya no tienen el 'derecho a la indiferencia'. Parece más bien que su deber es el de desarmar a ese agresor, si todos los otros medios se han mostrado ineficaces".
Y cierra esta idea con una frase que no da lugar a la duda: "Los principios de la soberanía de los Estados y de la no injerencia en sus asuntos internos —que conservan todo su valor— no pueden, sin embargo, constituir una pantalla detrás de la cual se tortura y se asesina".
El Gobierno de Nicolás Maduro, producto de la implementación de un sistema económico fracasado y de la escandalosa corrupción, ha provocado una crisis humanitaria alarmante, tanto desde el punto de vista alimentario como sanitario en Venezuela, que afecta a la mayor parte de la población, provocando grandes movimientos migratorios hacia los países vecinos, adquiriendo el problema una dimensión regional.
Por otro lado, los niveles de violencia y represión política ejercidos por Maduro son escandalosos. La propia ONU en 2017 condenó el "uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva" durante las protestas y responsabilizó al régimen de la muerte y tortura de decenas de manifestantes.
Entre los días 23 y 24 de enero de 2019 fueron asesinadas 26 personas por parte de las fuerzas represivas de Maduro, y otros tantos han sido detenidos y torturados.
En todo caso, pareciera que la represión violenta por parte del régimen irá creciendo en la medida en que se vea más acorralado y carente de apoyos internacionales. De ser así, la situación debería hacer que otros Estados comiencen a pensar en una forma de intervenir humanitariamente, para garantizar la vida humana, la paz y el orden en Venezuela.
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Firmas por la libertad de los presos politicos cubanos
Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz