Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
martes, julio 08, 2025
Video desde Cuba: "Libertad para la Gran Logia de Cuba": así recuperaron los masones su sede
Masones cubanos se plantan para recuperar su Gran Logia
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Los masones cubanos luchan por la soberanía de su Gran Logia frente a la injerencia estatal. Destituyeron a su líder, pero el gobierno impuso otro, amenazando con sanciones. Buscan defender su autonomía.
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Por Redacción de CiberCuba
Domingo, 6 Julio, 2025
Con una mano al pecho y otra en la historia, un grupo de masones cubanos se congregó frente a la Logia de San Diego para reafirmar la soberanía institucional y denunciar el silencio del Ministerio de Justicia ante una crisis que sacude los cimientos de una de las organizaciones fraternales más antiguas del país.
“El edificio no somos nosotros”, dijo con firmeza uno de los hermanos, en declaraciones recogidas por Cubanet, mientras exhortaba a sus compañeros a entrar a la sede y cantaban el himno nacional.
Con quórum válido de 117 representantes y 121 miembros de la Gran Logia, lograron destituir a Mayker Filema Duarte, quien había suspendido arbitrariamente las elecciones internas previstas para marzo, en un intento, según los denunciantes, de perpetuarse en el cargo.
La votación fue clara: Filema debía irse, y en su lugar fue designado, por vía reglamentaria, el Diputado Gran Maestro Juan Alberto Kessell Linares.
Sin embargo, la respuesta del Estado no fue de respaldo a la legalidad interna, sino de represalia y deslegitimación. El Ministerio de Justicia, lejos de mediar con imparcialidad, respaldó al expulsado Filema y más tarde, en una acción aún más drástica, impuso a Lázaro Cuesta Valdés como Comendador del Supremo Consejo, sustituyendo a José Ramón Viñas, una figura crítica del régimen.
Esta decisión vino acompañada de una amenaza directa: si los masones no aceptaban al nuevo líder designado por el Gobierno, se les congelarían las cuentas bancarias y perderían su estatus legal como asociación.
“Intentamos por todas las vías legales, incluso profanas, hacer valer nuestra voluntad... pero el Ministerio de Justicia prefirió avalar el irrespeto”, denunció uno de los hermanos en declaraciones a Cubanet.
Pese a la legitimidad del acto, Filema y sus funcionarios ordenaron el cierre de todos los locales de la Logia, lo que obligó a los masones a sesionar en la calle, frente a la estatua de Carlos Manuel de Céspedes, bajo fuerte vigilancia policial.
Desde entonces, los miembros de la orden han intentado reingresar a las sedes masónicas, sin éxito. Durante una manifestación en junio, varios hermanos fueron detenidos y advertidos por las autoridades, entre ellos el propio Kessell Linares.
“Hoy vamos a hacer entrada y vamos a ver qué sucede”, afirmó uno de los portavoces, mientras los congregados entonaban el himno nacional en un acto de reafirmación cívica.
La Dirección de Asociaciones del MINJUS, encabezada por Miriam García, ha sido duramente criticada por respaldar inicialmente a Filema, a pesar de las pruebas legales presentadas por los masones. Recientemente, la viceministra Lilia María Hernández recibió a una comitiva de la orden, proponiendo una nueva sesión masónica bajo el mando del dirigente ya destituido.
La respuesta fue clara: rechazo absoluto a cualquier imposición estatal.
“La Gran Logia de Cuba es soberana y se rige por su Constitución”, sostuvo Kessell Linares. “Si el gobierno nos quiere dominar, no se lo vamos a permitir”.
La masonería cubana, golpeada en 2024 por un escándalo de corrupción que implicó a su anterior Gran Maestro Mario Urquía Carreño, vive hoy su segunda gran crisis. Pero esta vez, la respuesta ha sido distinta: unidad, movilización y defensa de sus principios fundacionales.
“Somos los legítimos guardianes de esta institución. Por encima de todo, nos debemos a nuestros juramentos”, declaró otro hermano. Y aunque aún no hayan recuperado sus templos, han dejado claro que la masonería vive en quienes la ejercen con dignidad, no en los muros que intentan cerrarle el paso.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de la Gran Logia de Cuba
¿Por qué los masones cubanos buscan recuperar su Gran Logia?
Los masones cubanos buscan recuperar su Gran Logia debido a la destitución indebida de su líder legítimo y la injerencia estatal en sus asuntos internos. La crisis comenzó cuando Mayker Filema Duarte intentó prolongar su mandato como Gran Maestro de manera ilegítima, lo que llevó a su destitución por parte de la Alta Cámara Masónica. Sin embargo, el Ministerio de Justicia respaldó a Filema, generando tensión y enfrentamientos entre la comunidad masónica y el gobierno cubano.
¿Qué papel ha jugado el Ministerio de Justicia en la crisis masónica en Cuba?
El Ministerio de Justicia ha desempeñado un papel controversial al apoyar al destituido Mayker Filema Duarte, en lugar de respetar la decisión interna de los masones. La Dirección de Asociaciones del MINJUS, encabezada por Miriam García, ha sido criticada por respaldar a Filema y no mediar de manera imparcial. Esta intervención ha sido vista como una violación a la autonomía de la Gran Logia de Cuba.
¿Cómo ha reaccionado la comunidad masónica ante la imposición de un nuevo líder por el gobierno?
La comunidad masónica ha rechazado tajantemente la imposición de un nuevo líder por parte del gobierno cubano. Los masones han mantenido su postura de defensa de la soberanía y autonomía de la Gran Logia, expresando su desacuerdo con cualquier intervención externa que viole sus principios fundacionales. Las movilizaciones y manifestaciones son un claro reflejo de su determinación por recuperar el control legítimo de su institución.
¿Qué consecuencias enfrenta la Gran Logia de Cuba si no acepta al líder impuesto por el gobierno?
Si la Gran Logia de Cuba no acepta al líder impuesto por el gobierno, podría enfrentar la congelación de sus cuentas bancarias y la pérdida de su estatus legal como asociación. Esta amenaza se suma a las represalias ya sufridas, como el cierre de locales masónicos y la vigilancia policial durante sus reuniones, lo que ha intensificado el conflicto entre la comunidad masónica y el Estado.
Camila Acosta desde Cuba: Curiosidades sobre Constitución de Guáimaro: herencia masónica y petición de anexión a EE.UU.. Pedro Pablo Arencibia Cardoso: Cartas casi siempre ignoradas del anexionismo cubano en el siglo XIX
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano que contiene unas palabras del prestigioso político y destacado historiador Manuel Márquez Sterling sobre el anexionismo cubano.
El anterior fragmento fue tomado del libro de Fernando Ortiz:
Curiosidades sobre Constitución de Guáimaro: herencia masónica y petición de anexión a EE.UU.
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Poco después, el 11 de junio del mismo año, Carlos Manuel de Céspedes, en calidad de Presidente de la República en Armas, dicta la Circular No. 147, en la que declara la intención de entrar a formar parte de la Gran República Americana.
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Por Camila Acosta
10 de abril, 2024
LA HABANA, Cuba.- Este 10 de abril de cumplen 155 años de la proclamación de la Constitución de Guáimaro, la que da origen a la República de Cuba en Armas. A partir de ese día de 1869 comenzamos a ser, de hecho y de derecho, cubanos.
Pese a la trascendencia de este hecho, existen cuestiones que han sido invisibilizadas por la historiografía cubana posterior a 1959. Una es que la lucha independentista se gestó en logias masónicas del Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA), a las cuales pertenecían todos los conspiradores del Oriente del país pues llegó a ser una condición -para insertarse en las conspiraciones- el iniciarse primero en alguna de estas logias masónicas.
Al lanzar su invocación a la lucha mediante el Manifiesto del 10 de Octubre, Carlos Manuel de Céspedes expone una notable influencia masónica y liberal: “Sólo queremos ser libres e iguales, como hizo el Creador a todos los hombres (…) amamos la tolerancia, el orden y la justicia en todas las materias (…) y, en general, demandamos la religiosa observancia de los derechos imprescriptibles del hombre, constituyéndonos en nación independiente, porque así cumple a la grandeza de nuestros futuros destinos, y porque estamos seguros de que bajo el cetro de España nunca gozaremos del franco ejercicio de nuestros derechos”.
Trece de los quince constitucionalistas de Guáimaro, eran masones: Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Alcalá, Jesús Rodríguez Aguilera y José María Izaguirre (Oriente); Ignacio Agramonte, Salvador Cisneros Betancourt, Antonio Zambrana, Francisco Sánchez Betancourt y Miguel Betancourt Guerra (Camagüey); Miguel Gerónimo Gutiérrez, Eduardo Machado, Antonio Lorda, Arcadio García, Honorato del Castillo y Tranquilino Valdés (Las Villas).
Los otros dos constitucionalistas eran Antonio Alcalá y Honorato del Castillo, quienes, según algunos testimonios, se iniciaron posteriormente en la logia Independencia, una ambulante que sesionó en la manigua.
Al quedar constituido el Gobierno de la República de Cuba en Armas, los altos cargos fueron ocupados también por masones: Presidente, Carlos Manuel de Céspedes; Vicepresidente, Francisco Vicente Aguilera; Presidente de la Cámara de Representantes, Salvador Cisneros Betancourt. A su vez, muchas de las contraseñas mambisas eran adaptaciones de textos (liturgias y rituales) del GOCA.
En su libro Historia de la Masonería Cubana. Seis ensayos, el historiador cubano Eduardo Torres-Cuevas expone que, al confeccionarse “la primera constitución cubana, la de Guáimaro en 1869, las concepciones laicas, sociales y políticas enarboladas por el GOCA, se sellaron jurídicamente y dejarían una huella permanente en la historia de Cuba”.
En Guáimaro nació la primera República cubana independiente, articulada en los tres poderes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo.
En su artículo 24, declaraba la libertad de todos habitantes de la República y, en el 28, que “la Cámara no podrá atacar las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica, enseñanza y petición, ni derecho alguno inalienable del pueblo”. A partir de entonces, comenzamos a ser, de hecho y de derecho, cubanos.
Entre los insurrectos prevalecían dos vertientes: existían independentistas, que deseaban romper los vínculos con España y crear una República, y también anexionistas, que aspiraban a la anexión a los Estados Unidos de América. De hecho, la Constitución de Guáimaro está inspirada en la de Estados Unidos y el general Ignacio Agramonte se lanzó a la manigua con la bandera norteamericana cosida en la chamarreta.
Por entonces, también imperaba el miedo al holocausto en que podría desembocar la guerra; por otro lado, la anexión a Estados Unidos, durante décadas, se había mostrado como una opción alentadora. Por la cercanía de ese país, los procesos político-sociales que habían tenido lugar en él –como la Guerra de Independencia de las Trece Colonias (1775-1783) y la expansión socioeconómica−, constituían un símbolo de la democracia, progreso y la libertad.
Estados Unidos, además, amparaba la mayor parte de la diáspora cubana, quie había conspirado, desde años antes, por la libertad de Cuba. Precisamente, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, los masones emigrados cubanos fundan en el templo de la logia Washington No. 21, el 27 de febrero de 1870, la Asociación Cubana de Socorros Masónicos, con el objetivo de colaborar con la gesta independentista cubana.
El 29 de abril de 1869, en sesión pública y a petición del pueblo, la Cámara de Representantes de la República de Cuba en Armas acuerda comunicar y pedir la anexión a los Estados Unidos de América. En la carta dirigida al Congreso de ese país se manifiesta además que “este es realmente, en su entender, el voto casi unánime de los cubanos y que si la guerra actual permitiese que se acudiera al sufragio universal, único medio de que la anexión legítimamente se verificara, esta se realizaría sin demora”.
Poco después, el 11 de junio del mismo año, Carlos Manuel de Céspedes, en calidad de Presidente de la República en Armas, dicta la Circular No. 147, en la que vuelve a declarar la intención de entrar a formar parte de la Gran República Americana.
Pese a los esfuerzos del castrismo por reescribir la historia de Cuba a su conveniencia, no han logrado borrar sucesos como estos. Un elemento importante para saber hacia dónde dirigirnos en el camino hacia la libertad, es saber de dónde venimos, nuestra historia y herencias, que son también republicanas y masónicas.
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CARTAS CASI SIEMPRE IGNORADAS DEL ANEXIONISMO CUBANO EN EL SIGLO XIX
(Publicado en Baracutey Cubano al menos en el año 2010)
( Muy breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, única Mención del Concurso Vitral 2000 en el género de ensayo, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río; el premio quedó desierto, pues por las bases del concurso de haber recibido el premio se tenía que publicar )
Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
En el estudio del anexionismo cubano se ignoran muy frecuentemente las cartas proanexionistas de Carlos Manuel de Céspedes y de Ignacio Agramonte y se centraliza esa ideología en la figura de Narciso López. Algunos fragmentos de algunas de esas cartas de Céspedes se exponen a continuación:
1) A William Seward, secretario de Estado de los Estados Unidos del gobierno de Andrew Johnson, 24 de octubre 1868. Firmada por Céspedes, Pedro Figueredo, Bartolomé Masó y Francisco Maceo Osorio entre otros:
al acordarnos de que hay en América una nación grande y generosa, a la cual nos ligan importantísimas relaciones de comercio y grandes simpatías por sus sabias instituciones republicanas que nos han de servir de norma para formar las nuestras, no hemos dudado un solo momento en dirigirnos a ella, por conducto de su Ministro de Estado, a fin de que nos preste sus auxilios y nos ayude con su influencia para conquistar nuestra libertad, que no será dudoso ni extraño que después de habernos constituido en nación independiente formemos más tarde o más temprano una parte integrante de tan poderosos Estados, porque los pueblos de América están llamados a formar una sola nación y a ser la admiración y el asombro del mundo entero.68
2) Al agente del Gobierno en Armas en Estados Unidos, el 2 de enero de 1869:
V. comprenderá que en la mente de la mayoría de los cubanos, de los que se precian de conocer nuestra situación social, esta siempre fija la idea de esa anexión como último recurso para no caer en el abismo de males en que según ellos nos lanzaría una encarnizada guerra de razas; y como a eso agregan, que conocen la índole y el carácter de los dependientes de España, nacidos en América y tan dados a formar partidos y a sostener ambiciones, argumento que tiene aquí muchos partidarios que lo apoyan, es conveniente indagar el espíritu de ese Gobierno sobre el particular para poder dirigir en todo caso la marcha de los acontecimientos.69
Según Leuchsenring, en la página 120 de la obra citada, al día siguiente Céspedes demandó del Presidente Grant ayuda para arrancar la Isla de la dominación española e incorporarla como un estado más de la Unión Norteamericana .
3) Circular a los mandos, con motivo del nombramiento de Thomas Jordan, como jefe de operaciones de Camagüey; mediados de 1869.
[Cuento con] que usted con su conocimiento y su voluntad coadyuvará por cuantos medios le sugiera su amor a la patria, a que llevemos a feliz término la consolidación de nuestro gobierno, haciendo conservar el necesario equilibrio de los diferentes poderes que lo constituyen, para que mañana podamos ser dignos de entrar a formar parte de la Gran República Americana que hemos tomado por modelo, y a la cual hemos propuesto ya nuestra anexión...70
La proposición de la que se habla en el fragmento anterior es el acuerdo de la Cámara de Representantes, acuerdo aprobado por unanimidad (y posteriormente firmado por Céspedes), que planteaba:
Hacer presente al Gobierno y al pueblo de los Estados Unidos, que este es realmente, en su entender, el voto unánime de los cubanos y que si la guerra actual permitiese que se acudiera al sufragio universal, único medio de que la anexión legítimamente se verificara, esta se realizaría sin demora.71
Este acuerdo no fue entregado por José Morales Lemus, ministro de la República en Armas en Estados Unidos, al presidente Grant, pero no se puede inferir de esto que Grant desconoció de esas intenciones del Gobierno en Armas.
Existieron antecedentes de este acuerdo muy cercanos en el tiempo: las cartas de la Asamblea del Centro al presidente Grant y al general Banks del 6 de abril de 1869. De estas cartas mostraremos respectivamente un fragmento:
Parece que la Providencia ha hecho coincidir estos acontecimientos con la exaltación al Poder del partido radical que representáis, porque sin el apoyo que de ese partido aguardamos, puestos en lucha los cubanos con un enemigo sanguinario, feroz, desesperado y fuerte, si se consideran nuestros recursos para la guerra vencerán ( los cubanos ) si, que siempre vence el que prefiere la muerte a la servidumbre, pero Cuba quedara desolada, asesinados nuestros hijos y nuestras mujeres por el infame gobierno que combatimos, y cuando según el deseo bien manifiesto de nuestro pueblo, la estrella solitaria que hoy nos sirve de bandera, fuera a colocarse entre las que resplandecen en la de los Estados Unidos, sería una estrella pálida y sin valor.72
Después de agradecer a Banks la resolución presentada por él en el Congreso, la cual autorizaba al Presidente de los Estados Unidos a reconocer la independencia de Cuba, se lee:
Cuba desea después de conseguir su libertad, figurar entre los Estados de la gran República; así nos atrevemos a asegurarlo interpretando el sentimiento general . Puede Ud. estar seguro que si los E.U. no se apresuran a proporcionarnos sus valiosos auxilios, una larga guerra mantenida con un enemigo que conociendo su impotencia tala y destruye los campos que ya no volverá a poseer, ha de cubrir de ruinas nuestro hermoso país. A la gran República, como defensora de la libertad, como Nación a cuyos brazos nos lanzaremos terminada la guerra, y como protectora de los destinos de América, le corresponde en rigor, dar con su influjo un término inmediato a esta terrible contienda.73
Estas cartas pueden leerse íntegramente en el libro de Juan J. Pastrana, editado en Cuba en 1974, sobre documentos y cartas relacionados con Ignacio Agramonte, uno de los firmantes del mencionado acuerdo y de las mencionadas cartas de la Asamblea del Centro.
No obstante el contenido de las cartas citadas de Céspedes, es preciso y justo decir que el Padre de la Patria no fue un ferviente defensor de la anexión a ultranza, pero plantear, que esos planteamientos fueron bien de carácter coyuntural por algunas situaciones en el desarrollo de la guerra o producto de un sentido de integración de toda la América en un estado, o como resultado de las mayoritarias fuerzas anexionistas camagüeyanas presentes en la Asamblea de Guáimaro es hablando popular y gráficamente: " tratar de tapar el sol con un dedo"; para ya no opinar sobre el criterio de que esas fueron veleidades. Un argumento más sólido en contra de la sinceridad de los escritos de Céspedes a favor de la anexión puede ser el siguiente fragmento, escrito por Céspedes en 1869 a la emigración cubana en E.U., citado por Ramiro Guerra en su obra La Guerra de los Diez Años : Todo se pierde si ustedes no me ayudan con un esfuerzo poderoso. Vengan Yanquis, vengan demonios, venga el infierno entero en nuestra ayuda, con tal que de que venga alguien. Después haremos con los que nos ayuden lo que ahora hacemos con los españoles.
El anexionismo de esos años es un anexionismo liberal democrático y no esclavista como del que había sido portador años antes el general venezolano Narciso López, el histórico chivo expiatorio del movimiento anexionista, por sus relaciones conspirativas con los esclavistas de los estados sureños de Norteamérica; aunque debo de aclarar, que ya desde los tiempos de Narciso López, el núcleo anexionista de Puerto Príncipe, el cual tenía ramificaciones en Oriente y era uno de los tres más importantes del país, estaba francamente inclinado por el modelo demo-republicano, capitalista y antiesclavista de los estados del Norte de la Unión Americana.
¿ En cuál de estos escritos de Céspedes se muestra su real posición con respecto a la anexión en esos dos primeros años de la guerra ?. Quizás el siguiente párrafo, extraído de una entrevista realizada años después por un corresponsal extranjero a Céspedes y publicada en La Independencia, nos ayude a ganar en claridad sobre este punto:
Al estallar la guerra había indudablemente una gran mayoría del pueblo en favor de la anexión de la isla a los Estados Unidos. Nunca fui muy partidario de esta medida aunque nunca me opuse a ella; pero yo soy uno entre muchos centenares de miles. El pueblo y el ejército en un tiempo hicieron en el Camagüey una demostración con el objeto de ventilar la doctrina de la anexión. Se adoptaron resoluciones, se apoyaron y se enviaron a la Cámara de Diputados que se hallaba allí en sesión. La Cámara adoptó unánimemente la resolución en favor de la anexión. El documento que inmediatamente se llenó de más de mil firmas del pueblo se envió a Nueva York para que se remitiera a Washington...74
El desprecio y el rechazo a esas intenciones cubanas por parte del Presidente norteamericano Ulises S. Grant, serían la razón fundamental de que en el futuro se descartara esa opción por muchos luchadores cubanos y de manera particular en Céspedes. José Martí tomaría muy en cuentas estas experiencias en la estrategia de preparación y desarrollo de la Guerra Necesaria.
Las razones que motivaron la solicitud y aprobación de la resolución en favor de la anexión podemos encontrarla en el tipo de gobierno que tenía España sobre Cuba y el prestigio que gozaban entre los cubanos, el gobierno y la sociedad norteamericana. El historiador Pedro Pablo Rodríguez plantea sobre esto lo siguiente:
Cuba fue probablemente uno de los primeros países hispanoamericanos, y de lo que hoy llamamos el Tercer mundo, en establecer un vínculo identificador de la modernidad con el modelo social estadounidense, al extremo de que -según avanzó el siglo pasado, y a diferencia de muchas de las naciones de la América española- las modernas sociedades europeas apenas fueron tomadas, en rigor, como los ejemplos por seguir75
Para los criollos, según el historiador Pedro Pablo Rodríguez, desde fines del siglo XVIII estaba muy claro que España, por su precario desarrollo fabril y los lastres remanentes del feudalismo en su vida y sicología social, no era un modelo de modernidad; al abordar el momento en que fueron desechados por los criollos los más avanzados modelos europeos de sociedad, el mencionado historiador plantea:
... hasta mediados del siglo [ siglo XIX ], Gran Bretaña y Francia -y en alguna medida ,Alemania- continuaron siendo los modelos de desarrollo, mientras que la España desgarrada por las discordias internas seguía viéndose como un país a la zaga de la propia colonia.76
y posteriormente señala que desde principios del siglo XIX ya los Estados Unidos eran observados con interés por los propietarios e intelectuales criollos:
.. en ambos sectores, de manera creciente y continua, la república norteamericana se fue convirtiendo en el horizonte común. La intelectualidad liberal se fue entusiasmando con el sistema político basado en el ejercicio de la democracia electoral, lo que, a su juicio, explicaba la estabilidad social y política del país del Norte en comparación con la América hispana, dividida y caudillesca. Por otra parte, mientras aumentaban las relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos, la sacarocracia se iba interesando no solo por aquel mercado, sino por preparar allí mismo los cuadros que condujesen sus negocios.
Mientras en el decenio de los años 20 solo una pequeña minoría de exiliados, enemigos de absolutismo, residía en los Estados Unidos, para los años 40 era frecuente que la gente pudiente enviara algunos de sus hijos a estudiar ingeniería o comercio al país norteño. De este modo, los Estados Unidos devenían un importante mercado consumidor de las producciones agrícolas de los terratenientes cubanos, a la vez que modelo de eficiencia y de desarrollo mercantil, industrial y tecnológico....77
La esclavitud en los estados del sur de los Estados Unidos era la única mancha del modelo y sistema norteamericano para los liberales de Cuba de esa época, pero ésta desaparece al vencer los estados del norte a los estados del sur en la guerra civil o Guerra de Secesión.
La abolición de la esclavitud en Norteamérica, con la Guerra de Secesión, conmovió la atenta mirada de los liberales cubanos, e incluso levantó las esperanzas de los patriotas, durante los primeros tiempos de la Guerra de los Diez Años, en los beneficios de la anexión o de la independencia asegurada por los Estados Unidos.78
Deseo hacer la siguiente observación: la aceptación de la esclavitud en el Sur (pese al avansadísimo Bill of Rights) por las colonias norteamericanas del Norte, se produjo porque era el único camino para que la aún endeble unión de los de las Trece Colonias no desapareciera. Muchos años después surgiría, según narra José Martí, el Partido Republicano con el objetivo de eliminar ese baldón.
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ARTÍCULOS DE LOS ARCHIVOS DE BARACUTEY CUBANO CONCERNIENTE AL AÑO 2011
Hamilton Fish el Fouché estadounidense
Por Frank Cosme Valdés Quintana
Santos Suárez, La Habana (PD) La historia de un país siempre está precedida de hechos que influyen negativa o positivamente en los posteriores acontecimientos de esa nación. Así siempre ha sido siempre y siempre será. Cuba no es la excepción; es más, esa ha sido la regla en estos últimos 143 años.
No se puede desligar la historia cubana de la presencia "constante" de dos naciones, España y Estados Unidos, que tanto ayer como hoy y de acuerdo a la situación internacional, intereses e intrigas de ciertos personajes influyentes que manejan la política a altos niveles en esos países, han perjudicado más que favorecido la causa de la independencia o la libertad de esta isla de las Antillas.
La siguiente anécdota, muchas veces pasada por alto, como tantas otras, ilustra lo que afirmamos.
Hamilton Fish era Secretario de Estado de los Estados Unidos siendo presidente el General Ulyses S. Grant, de memorable actuación en la Guerra de Secesión.
Fue la época en que los cubanos cansados ya del bla, bla, bla sobre autonomismo y reformismo decidieron que el único camino era el separatismo, la independencia.
El General Grant había declarado públicamente que "el deseo de independencia de los cubanos es una legítima y natural aspiración", y que esa independencia constituía "una necesidad manifiesta de los intereses propios de los cubanos y del resto de América, incluyendo los Estados Unidos".
(José Morales Lemus)
Sin embargo, en diciembre de 1874 la prensa de Nueva York anunció un cambio de posición en la política de este presidente. El Sr. Grant, en otro mensaje al Congreso, dejaba traslucir que el gobierno de EU se daba por satisfecho con una solución que dejando a Cuba nominalmente sujeta a España, le diese prácticamente facultad de gobernarse por sí sola.
Visto a secas, cualquiera se preguntaría ¿cómo es posible que el máximo representante de una nación pueda ser tan obtuso para declarar una cosa y después contradecirse? Por la otra mano, cabría preguntarse quién o quiénes están detrás de estas declaraciones, a todas luces sucias jugarretas políticas para quedar aparentemente bien con todos, no solucionar nada y dejarlo todo en el mismo lugar.
Los Joseph Fouché han estado presentes en las historias de todas las naciones. Los Fouché de esta fueron Hamilton Fish, ex-banquero y Secretario de Estado, y su yerno, el abogado Sydney Webster, su consejero, defensor del gobierno español. Eran ellos quienes en la penumbra movían los invisibles hilos de la tramoya anti-cubana.
Los cubanos, confiados como siempre, creían disponer de la indulgencia de los políticos estadounidenses hasta que un desastre ruidoso y de fatales consecuencias los despertó a la realidad.
Hamilton Fish y su yerno se hallaban detrás de todos estos desastres. La hostilidad de estos hacia los mambises detenía el generoso primer impulso del General Grant, hábil en estrategias militares pero ignorante e inexperto en estas sucias maniobras diplomáticas que sus influyentes asesores lograban llevar a su ánimo.
Los fracasos y ruidosos desastres siempre han hallado explicación satisfactoria en algunos historiadores dada la rivalidad que siempre existió entre los grupos cubanos que luchaban por la independencia, rivalidad que siempre ha existido desde que el mundo es mundo en otras asociaciones que han luchado por algo, pero el nivel de intrigas a que han sido sometidos los cubanos, ha sido siempre pasado por alto. Invariablemente, estas intrigas terminaban por dividir aún más a estos grupos que se acusaban mutuamente de los fracasos.
(Hamilton Fish)
Y allá iban tozudamente, cada cual por su lado, a reunir de nuevo en colectas populares los elementos para equipar una nueva expedición, un nuevo buque y... un nuevo fracaso. Nuevo éxito de bufete de Sydney Webster, brazo ejecutor de Fish, este Fouché estadounidense.
Pero siempre hay alguien que hace valer aquellas proféticas palabras de Cristo de "que no hay nada oculto que no llegue a saberse". José A. Echeverría, a la sazón comisionado del gobierno en armas de Cuba en los EU, después del fallecimiento de Morales Lemus, se lo hizo saber al propio Hamilton en una carta donde le desenmascara y la cito textualmente: "Es responsabilidad de la política de su gobierno, que por una parte estimula a los cubanos con su declaración de principios a no ceder en la lucha contra sus opresores, y por otra se encierra en una actitud expectante de los sucesos que en cierta manera uds mismos provocan. El pueblo de Cuba desea la paz y está dispuesto a aceptarla en condiciones honrosas, según propone ahora S.E. el presidente de EU a instancias suyas: más, para un pueblo como el de Cuba, que se ha impuesto sacrificios tan sangrientos por su libertad, no puede haber paz honrosa que no tenga por base su independencia."
En junio de 1898, 22 años después de dada a conocer al público esta carta por el periódico La Independencia en Nueva York, al comenzar las operaciones militares de EU tras la explosión del Maine, un sargento de los Rough Riders, regimiento de caballería comandado por Theodore Roosevelt, cayó muerto en la primera batalla, la de las Guásimas, que sostienen contra las tropas españolas. Fue el primer soldado estadounidense muerto en esta guerra. Su nombre, Hamilton Fish, hijo de Nicolas Fish, primogénito del antiguo Secretario de Estado".
Un nieto pues, con su mismo nombre, resultó ser la primera víctima de esta guerra liberadora de Cuba que tanto el abuelo hizo por evitar.
glofran263@yahoo.com **************************
Nota del Bloguista
Sobre la causa independentista cubana en el siglo XIX , yo me quedo con la sinceridad de John Aaron Rawlins y no con la actitud de Simón Bolivar. Valoren ustedes.
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EL ESPECTRO POLÍTICO NORTEAMERICANO CON RESPECTO A LA PROBLEMÁTICA CUBANA
(Breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río, Cuba; el premio quedó desierto ... por las bases del concurso de haber sido premiado el ensayo, se tenía que publicar en Cuba, algo que a la tiranía no le hubiera gustado nada)
Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
El presidente Grant le prometió inicialmente ayuda a los insurgentes cubanos en una entrevista extraoficial brindada a Morales Lemus, pero en general, fue notoria la posición de Grant en contra de la lucha cubana. Esta actitud fue abiertamente adoptada después de la muerte, 5 de septiembre de 1869, del Secretario de Guerra John A. Rawlins, su amigo y ex compañero de armas. Grant reconoció inicialmente la beligerancia de los cubanos y como consecuencia de ello se habían obtenido ciertas ventajas para la causa cubana en territorio norteamericano; aunque, el historiador Rolando Rodríguez plantea en la obra citada, que el Secretario de Estado Hamilton Fish recibió el reconocimiento pero no le colocó los sellos que lo legalizaban87.
Estas diferentes posiciones adoptadas por personalidades pertenecientes a un gobierno norteamericano, es un ejemplo de la situación general, de que en los diferentes gobiernos norteamericanos han existido personalidades que han adoptado diferentes posiciones con respecto a la causa cubana. No era la misma posición la que ocupaba con respecto a Cuba el Secretario de Guerra Rawlins, de grandes simpatías hacia la causa cubana y llamado "nobilísimo" por el indiscutible historiador antimperialista cubano Emilio Roig de Leuchsenring88, que la posición representada en ese mismo gobierno por el Secretario de Estado Fish.
(John Aaron Rawlins (February 13, 1831 – September 6, 1869) was an United States Army general during the American Civil War, a confidant of Ulysses S. Grant, and later U.S. Secretary of War.)
Poco antes de morir de tuberculosis, el Secretario de Guerra Rawlins le expresó en su lecho de muerte a Creswell, su amigo y compañero de gabinete:
Deseo que le prestéis vuestro apoyo. Cuba debe ser libre. Su tiránico enemigo debe ser aniquilado. Esta República es responsable de ello. Juntos hemos trabajado.89
El historiador Abdala Pupo hace una cita más extensa de las palabras del moribundo Rawlins:
Allí está Cuba, la pobre Cuba que lucha. Quiero que Ud. defienda a los cubanos. Cuba tiene que ser libre. Su tiránico enemigo tiene que ser aplastado. Y no sólo debe ser libre Cuba, sino que deben serlo todas sus islas hermanas. Nuestra República es responsable de su libertad. Yo desapareceré, pero Ud. tiene que tomar a pecho esta cuestión. Por ella hemos trabajado juntos. Ahora le incumbe a Ud. solo velar por Cuba.90
(John Aaron Rawlins cuando era militar)
La imagen de un gobierno norteamericano monolítico y constante en su posición con respecto a Cuba, va en contra del análisis histórico dialéctico de cualquier hecho histórico. Después de comenzada la Guerra de los Diez Años, se presentaron en los Estados Unidos varios proyectos de ley, mociones y resoluciones que reconocían la independencia cubana. El senador Sherman presentó una resolución que autorizaba a Grant a reconocer la independencia, tan pronto considerase que los beligerantes cubanos tenían un gobierno de facto91. Hubo también una proposición que planteaba la anexión.
El presidente Grant con el reconocimiento que inicialmente le dio a la lucha cubana, debido a Rawlins, y su posterior cambio a una posición francamente anticubana, debida a Fish, es una muestra clara de las diferentes posiciones que asumió el gobierno norteamericano en todo el siglo XIX e inicios del XX.
EXPANSIONISMO NORTEAMERICANO Y MEJICANO
El particularizar la posición norteamericana en contra del reconocimiento de la beligerancia cubana, sin plantear la posición oficial que asumieron muchos de los gobiernos de nuestras hermanas repúblicas latinoamericanas en esa guerra, es un error rayano con la manipulación. No plantear esa situación es obviar un necesario análisis dentro del contexto histórico de la región; paradójicamente es muy frecuente mencionar incuestionables episodios expansionistas o imperialistas de E.U. como fueron: la apropiación y colonización del oeste norteamericano y la anexión de una parte del territorio mejicano por Estados Unidos. Pero se omite, o se desconoce, por ejemplo, la ocupación de la región de Yucatán por el Gobierno Mejicano y la guerra de guerrillas que éste tuvo que enfrentar por parte de la población yucateca opuesta a la mencionada ocupación. En otras palabras: se habla mucho (¡ y peor aún: se generaliza !) sobre las reales ambiciones imperiales del presidente norteamericano James Knox Polk, pero se calla, o se desconoce, que el ya mencionado general mejicano Santa Anna, gobernante mejicano en esos mismos años, se ¨anexó ¨ también a Yucatán y para colmo, vendió y deportó como esclavos a Cuba muchos indios yucatecos que se habían opuesto a la ocupación y que habían sobrevivido a la fuerte represión de su gobierno.
(James Knox Polk)
Sobre la anexión de Tejas es necesario profundizar en la historia. Tejas era una región prácticamente abandonada por el gobierno mejicano, lo cual fue aprovechado por muchos colonizadores norteamericanos para asentarse en dicho territorio. El general mejicano Santa Anna sitió entre el 23 de febrero y el 6 de marzo de 1836 a los tejanos en El Álamo, en San Antonio. La guarnición fue totalmente asesinada. La independencia de Tejas fue declarada el 2 de marzo de ese año y el 21 de abril, en San Jacinto, los tejanos derrotaron las tropas del gobierno mejicano.
Es preciso señalar que la población de la República de Tejas, en número ampliamente mayoritario, deseaba la anexión a los Estados Unidos, pero no fue hasta el 4 de julio de 1845 ( casi 9 años después ) que el Congreso de Tejas votó por la anexión a los Estados Unidos, el cual en ese momento estaba gobernado por John Tyler, el cual firmó la resolución de anexión de Texas como su último acto como presidente.
(Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (21 Febrero 1794 – 21 Junio 1876), frecuentemente conocido como Santa Anna o López de Santa Anna, en 1847)
Es frecuente equiparar, y hasta confundir, la anexión de Tejas con la de los territorios mejicanos apropiados por los Estados Unidos después de la Guerra Mejicana que sostuvo los E.U. con ese país y que le trajo como consecuencias a Méjico, la pérdida de California y otros territorios, aunque es cierto, que fueron sucesos ocurridos en las tierras tejanas los que la desataron. Esta guerra fue provocada realmente por las ya mencionadas ambiciones imperiales del presidente Polk, aunque es interesante saber que en California una parte de la población quería independizarse del gobierno mejicano.
En resumen: es una falta grave y frecuente el omitir u obviar, el proceso histórico de conquistas, expansionismo, escisión, desgajamiento, etc., que conformaron nuestras actuales repúblicas latinoamericanas y sus fronteras, a la vez, que se expone de manera muy desinformada, parcial y tendenciosa, algunos episodios expansionistas o imperialistas de los Estados Unidos.
LAS REPÚBLICAS IBEROAMERICANAS Y LA PROBLEMÁTICA CUBANA
En la Guerra de los Diez Años la posición que asumieron las repúblicas latinoamericanas fue muy moderada y en algunos casos muy parecida a la del gobierno de Grant. En el artículo " 1895 y José Martí. Cómo respondió América Latina " de Héctor García Quintana92 se puede leer como solamente nueve gobiernos latinoamericanos dieron su reconocimiento oficial a la beligerancia cubana y algunos de ellos bastante tardíamente: En 1869 México, Chile, Venezuela, Bolivia y Perú; Colombia en 1870; El Salvador y Brasil en 1871 y Guatemala en 1875. En el libro " Memorias de la Guerra" del General Enrique Loynaz del Castillo se pueden leer fuertes críticas a la falta de solidaridad oficial de los gobiernos latinoamericanos durante la Guerra de Independencia de 1895. Ramiro Guerra resumiendo el comportamiento de los gobiernos hispanoamericanos con relación a la Guerra de Independencia de 1895 escribió:
La guerra cubana de 1895 produjo, por una de las constantes paradojas de la historia de Cuba, resultados diametralmente opuestos a los imaginados por Martí. Las Repúblicas hispanoamericanas se abstuvieron de mezclarse en la lucha .93
Pero esta situación era de esperarse si analizamos determinados antecedentes históricos sobre la ayuda de otros gobiernos hacia los criollos de la mayor de las Antillas, veámoslos:
Philip S. Foner hablando del estímulo internacional a la independencia cubana en la década de los años veinte plantea:
... El principal estímulo a la independencia de Cuba vino de Colombia y México. Aparte del hecho de que se sentían en deuda con los patriotas cubanos que habían combatido en sus ejércitos y esperaban pagar esa deuda ayudando a liberar a Cuba de España, los caudillos revolucionarios sabían que mientras la isla permaneciese en manos españolas seguirían siendo un peligro para la causa emancipadora. Porque Cuba era la base en América desde donde proyectaba Fernando VII reconquistar los nuevos estados independientes. Por eso, no es de extrañar que, durante este período, Colombia y México procurasen fomentar en Cuba la rebelión contra España. 94
y mucho más adelante señala:
En 1830, la década de esfuerzos intensos por la independencia de Cuba se había cerrado. Las autoridades españolas seguían acusando a Colombia y México de proseguir su plan de invadir la isla, pero tal acusación tenía muy poca base real: la oposición de Estados Unidos había resuelto definitivamente la cuestión. Además, con la caída del reaccionario gobierno borbónico en Francia y el ascenso de Luis Felipe al trono de 1830, Fernando VII había perdido toda posibilidad de ayuda francesa para reconquistar sus antiguas colonias. México y Colombia, libres ya de la amenaza de España, dejaron de prestar ayuda a las actividades independentistas en Cuba, y el reconocimiento formal, por parte de España, de las repúblicas hispanoamericanas, que ocurrió en 1836, acabó con todas las esperanzas cubanas de auxilio procedente de aquellos países.95
(Simón Bolivar)
Pero es mi criterio que las verdaderas razones del cese de las promesas de ayuda hacia Cuba por parte de las repúblicas hispanoamericanas podemos encontrarlas en el siguiente fragmento de una carta personal (es decir, sin la finalidad que su contenido se conociera públicamente ) de Bolivar del 20 de diciembre de 1824 al general Santander:
¨Me parece bien que el gobierno de Colombia, por los medios que juzgase a propósito, intimase a España que si en tanto tiempo no reconocía la independencia de Colombia y hacía la paz, estas mismas tropas irían inmediatamente a La Habana y Puerto Rico.Más cuenta nos tiene la paz que libertar esas dos islas: J’ai ma politique a moi. La Habana independiente nos daría mucho que hacer, la amenaza nos valdría más que la insurrección. Yo tengo mi política. Este negocio bien conducido puede producir un gran efecto. Si los españoles se obstinaren, Sucre puede ir a una parte, y Páez a otra, porque ambos están animados del mismo deseo ...¨ 96
Hamilton Fish II, of the Rough Riders, a wealthy young New Yorker, was a Sergeant in the 1st United States Volunteer Cavalry Regiment, the Rough Riders, during the Spanish-American War. He is said to be the first American killed in the Battle of Las Guasimas, near Santiago, Cuba, on June 24, 1898. He died of a gunshot to the heart.
Fish was a graduate of Columbia University where he was a member of St. Anthony Hall. Fish was son of diplomat and banker Nicholas Fish and grandson of the 26th U.S. Secretary of State, Hamilton Fish.
Fish was not the only soldier from a prominent family in the unit: "...To this rugged crew, Roosevelt added some 50 men with backgrounds closer to his own: Ivy Leaguers from wealthy Eastern families. In citing their qualifications for active duty, Roosevelt touted their athletic accomplishments. Dudley Dean was ``perhaps the best quarterback who ever played on a Harvard 11. Bob Wrenn was ``the champion tennis player of America. Other Easterners included ``Waller, the high jumper; Craig Wadsworth, the steeplechase rider; Joe Stephens, the crack polo player; and Hamilton Fish, the ex-captain of the Columbia crew. [1]
Algunos apuntes necesarios sobre la persona de Don Tomás Estrada Palma, su petición de intervención norteamericana y mostrar qué gobierno cubano verdaderamente participó en la derogación de la Enmienda Platt
Don Tomás Estrada Palma no quería ser Presidente de la República de Cuba en 1902; Máximo Gómez fue una de las personas que más influyó para que aceptara ser candidato .
Realmente la frase ¨Loco es aquel que sigue cometiendo los mismos errores tratando de obtener un resultado diferente¨, y otras frases similares, se le atribuye erróneamente a Albert Einstein. La frase original es: ¨Insanity: Doing the same thing over and over again and expecting different results.¨ y la expresión es de la autoría de la novelista Rita Mae Brown; una novela autobiográfica suya es Rubyfruit Jungle. Tengo la opinión que para que la frase sea cierta, le falta puntualizar: siempre que las condiciones bajo las cuales se está haciendo la repetición .sean las mismas.
Don Tomás Estrada Palma no fue el único que votó por la destitución de Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo como Presidente de la República en Armas; hasta Fornaris, un primo de Céspedes, votó en contra. Ignacio Agramonte y Loynaz (primo de Ana de Quesada y Loynaz, la esposa de Carlos Manuel) fue uno de los que pedía la destitución de Carlos Manuel:
Quizás la más notoria de todas las reacciones en contra de Céspedes, la hizo el General Ignacio Agramonte, primo de Ana de Quesada, quien se declaró abiertamente enemigo de Céspedes, escribiéndole una carta a la Cámara el día 26 de Abril de 1870 en la que incitaba a deponer al Presidente.
(Ignacio Agramonte y Loynaz)
A continuación fragmentos de esa carta:
«… ¿Hasta dónde nos llevarán las contemplaciones y la falta de energía de la Cámara de Representantes? ¿Hasta cuándo aparecerá impasible ante tantos abusos? ¿Esperará que Carlos Manuel y sus Secuaces arruinen el país, para proceder con energía?
No parece sino que se quiere acabar con el Camagüey para poder decir luego neciamente, cuando se le haya reducido a la impotencia, que no hace nada, que el enemigo se pasea impunemente en su territorio; y en tanto sus Representantes que conocen el mal, que lo palpan como yo, y como todos, sufren y callan por contemplaciones que se avienen mal con la marcha firme y enérgica que exige toda revolución y la conciencia de todo buen patriota.
Piensen, amigos míos, que contraen responsabilidades ante los hermanos cuya confianza tienen, ante su conciencia y ante la Historia, los Representantes del Camagüey que permiten se les sacrifique en aras de celos mezquinos y de un encono injustificable; y de una vez pongan coto á esa explotación y á esa devastación inmotivada que amenazan hundir el país y la Revolución»
De V. V. de corazón. — Ignacio Agramonte y Loynaz.
Quemado de Cubilas, Mayo 21 de 1870
En ese mismo enlace de El Veraz se lee, entre otras, la petición de Estrada Palma que se destituyera a Céspedes:
Hizo entonces uso de la palabra Tomás Estrada Palma quien se convertiría en el cuarto Presidente de la Republica en Armas y el primer Presidente en la historia de Cuba como República. Aquí presentamos fragmentos de sus palabras:
«…por desgracia, eran los hechos tan notorios, tan públicos y entrañaban tan grave trascendencia, que sería un crimen de lesa nación pasarlos desapercibidos, y más criminal aún la conducta de la Cámara de Representantes, si impuesta y convencida de aquellos, no dictase la única medida que cabía: la deposición de Carlos Manuel de Céspedes del cargo de Presidente de la República. Añadió entonces que no se detendría en el sistema de favoritismo observado por Céspedes y tantas veces puesto en práctica, ya confiriendo grados militares á deudos y amigos suyos, ajenos á todo mérito, ya colocándolos en los más elevados destinos contra la opinión pública y contra el interés y conveniencia de la patria ; que sólo se concretaría á las infracciones de la Constitución en que más resaltaba su marcado propósito de erigirse en único poder»
Más adelante se lee lo siguiente respecto a la opinión del mando militar y el resultado de la votación de los diputados: a la Cámara:
No hubo un solo General de renombre que alzara su voz a favor de Céspedes. Por el contrario se sospecha que los Generales increparon a la Cámara por la lentitud en la destitución de Céspedes.
ncluso el mismo 24 de Diciembre, el General Vicente García le escribe una carta a Gómez, en la cual manifestaba que en virtud de la aparente pasividad de la Cámara, tocaba a los jefes militares tomar la iniciativa para la deposición de Céspedes.
La destitucion de Céspedes como Presidente de la Republica en Armas, fue por amplia mayoria de los Diputados, de 9 Diputados 8 lo hicieron a favor de la destitucion.
Tengamos en cuenta al leer las siguientes palabras de Don Tomás en una carta que le envió a su gran amigo Teodoro Pérez Tamayo fechada en Matanzas el 10 de octubre de 1906:
"... que es preferible cien veces para nuestra amada Cuba una dependencia política que nos asegure los dones fecundos de la libertad, antes que la República independiente y soberana, pero desacreditada y miserable por la acción funesta de periódicas guerras civiles ..."
Que José Martí escribió:
¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (citada por Pichardo, p. 189).Esta cita fue tomada del capítulo Mi Patria del libro José Martí. Lecturas para niños, de la notable historiadora cubana, fallecida en Cuba, Hortesia Pichardo en la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo.
Finalmente: Don Tomás Estrada Palma disuelve el Partido Revolucionario Cubano (PRC) porque:
1) Se había cumplido el Artículo 1 de las bases de dicho partido : El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr, con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico. Ya que, en papeles, en el Congreso de los Estados Unidos de América se había logrado asegurar la independencia de Cuba mediante la Resolución Conjunta (Joint Resolution) y, por medio de la Enmienda Teller, la renuncia de EE.UU. a cualquier intención de anexarse a Cuba.
2) Dado que para pertenecer al Partido Revolucionario Cubano (PRC) lo que se pedía básicamente era que la persona deseara la Independencia de Cuba, éste agrupaba a personas de muy variadas tendencias políticas e ideológicas, por lo cual, concluida la Guera Hispano Cubana Norteamericana, era necesaria su disolución para conformar durante el período del gobierno interventor norteamericano, los diferentes partidos políticos que participarían en la vida política de la República de Cuba.
Por ebetania (Editorial Betania) noviembre 16, 2015
Antes de “Cuba Libre”. El surgimiento del primer presidente de Cuba: Tomás Estrada Palma (Betania, 2015) de la profesora Emérita cubana Margarita García (Universidad de Montclair) y residente en New Jersey, EE.UU.
En este ensayo se investiga la trayectoria política y humana del primer presidente de la República de Cuba (1902-1906): desde su inmediata incorporación a la Guerra Grande (1868) a su presidio político en España y su destierro en Nueva York, donde fundó su famosa escuela reseñada por Martí en Patria. Llegó a ser el Delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC) tras la muerte de El Apóstol hasta su final designio como mandatario del naciente Estado cubano.
(Tomás Estrada Palma (1835-1908) )
La doctora García, con esta documentada entrega, ha creado un retrato del hombre antes de que éste encontrara el “océano de dificultades” de la presidencia (como dijo George Washington al ser elegido) que finalmente le abrumaron. En esta investigación se relata los antecedentes poco conocidos de Tomás Estrada Palma (Bayamo, 1835- Santiago de Cuba, 1908), desarrollando su historia a través de tres continentes: desde su paso por celdas de la prisión colonial hasta la preparación de expediciones insurgentes para desembarcar en la Isla e ingeniosos esquemas de recaudación de fondos para la lucha independentista cubana. Esta obra, con fotos nunca vistas e ilustraciones difíciles de encontrar, recuenta la historia íntima de alguien que fue algo más que un patriota, porque Don Tomás fue, sobre todo, un maestro de vocación y profesión, un hombre culto y refinado; además de un revolucionario idealista, un hombre escrupulosamente honesto y un presidente testarudo.
Estas 200 páginas son el resultado de más de diez años de investigación, estudio y viajes donde la doctora García logra trazar, con mano certera, la brillante trayectoria de unos de los cubanos más ilustres pero también más olvidado y ninguneado de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Lectura que recomendamos encarecidamente, pues este magnífico trabajo nos brinda una realidad histórica que precisamente el castrismo quiso ocultar y hasta negar desde que se instauró el régimen de1959.
El libro se cierra con una extensa bibliografía y un índice onomástico que ayuda a su lectura. La portada fue especialmente creada por Paul Caicedo para esta edición. ******** Margarita García. Nació en La Habana, donde estudió en el Colegio Trelles y en Ruston Academy.
En Estados Unidos de América, obtuvo un PhD en Psicología Experimental en la Universidad de Columbia en Nueva York. Trabajó 38 años de profesora en el Departamento de Psicología de la Universidad de Montclair (New Jersey), de donde se retiró con el grado de Profesora Emérita.
Antes de “Cuba Libre”. El surgimiento del primer presidente de Cuba: Tomás Estrada Palma, de Margarita García. 200 pp., 2015. Colección ENSAYO. ISBN: 978-84-8017-359-9. PV: 20.00 euros ($25.00). Pedidos directamente a Betania: ebetania@terra.com o editorialbetania@gmail.com Este libro se puede adquirir en AMAZON: https://www.amazon.com
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Artículo publicado inicialmente en la sección Centenario de la República de la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río en el año 2001 ó 2002 cuando el autor aún vivía en Cuba.
Por Pedro Pablo Arencibia
El contenido de la Constitución de 1901 está muy asociado con las circunstancias existentes en esos momentos de nuestra historia patria; no obstante este hecho, sus antecedentes ideológicos se encuentran en la Revolución Americana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789. Esta Constitución puso su atención en los derechos individuales de los cubanos y en un régimen democrático presidencialista con ciertas características autoritarias que se vería interrumpido por el régimen semiparlamentario aprobado por la Constitución de 1940 ( el cual fue propuesto por José Manuel Cortina) y llevado a la práctica por el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldívar en el período 1940-1944.
Sobre la base de la Constitución aprobada, el derecho al voto en las elecciones de 1902 se ejerció sin tener en cuenta limitaciones alguna (en el sentido de aquellos tiempos, pues por ejemplo, las mujeres no votaron) y el presidente cubano no fue elegido por votación directa de la población votante, pues la elección del presidente se llevó a cabo a través de los compromisarios o miembros de un colegio especial, siguiendo el modelo electoral norteamericano. El 31 de diciembre de 1901 fueron elegidos los compromisarios que en febrero de 1902 tuvieron la tarea de elegir la presidencia de la República de Cuba.
Las primeras elecciones celebradas en nuestro país no fueron ejemplares: la coalición de partidarios de Bartolomé Masó concertó irse al retraimiento y producto de ello triunfaron fácilmente los partidarios de Estrada Palma, cual si fuera una carrera de un solo caballo. Este retraimiento se produjo, según la versión más difundida y pública en aquel entonces, porque los partidarios de Estrada Palma obtuvieron todas las posiciones en la Junta Electoral con el consentimiento de Leonardo Wood, gobernador militar de Cuba en esos momentos.
El futuro primer presidente cubano, Don Tomás Estrada Palma llegó al país en el propio mes de mayo. Estrada Palma era una figura vista con beneplácito por el gobierno interventor, y que por los méritos revolucionarios y por las virtudes ciudadanas que había manifestado hasta ese momento, era digno de tan alta responsabilidad, aunque después se vio, que no era el hombre para gobernar en un país con esa situación política.
La candidatura de Don Tomás Estrada Palma fue apoyada por prestigiosas personalidades de nuestras guerras independentistas: Máximo Gómez, Manuel Sanguily, Gonzalo de Quesada, José Miró Argenter, Alfredo Zayas, Martín Morúa Delgado, etc. Es justo y necesario decir que Estrada Palma en un primer momento, había rechazado la proposición que le había hecho Máximo Gómez para que fuera candidato presidencial. Como una disgresión diré, que el Marqués de Santa Lucía, Enrique Collazo y García Vélez acusaron públicamente a Estrada Palma en la campaña electoral de 1901 de ser un "americanizado", pero no pudieron probarlo.
La imagen pública y la trayectoria de Don Tomás eran la de un patriota que había luchado durante 30 años por la independencia de Cuba. En la Guerra de los Diez Años había sido Vicepresidente de la Cámara de Representantes, Secretario de Relaciones Exteriores y Presidente de la República en Armas. Fue la segunda figura del Partido Revolucionario Cubano (PRC) al ser éste fundado por José Martí. Después de la muerte del Apóstol de la Independencia cubana, Don Tomás ocupó la primera posición, o sea, la de Delegado, la cual fue desempeñada con honestidad y dedicación según se puede leer en " Apuntes de la Guerra" del General Enrique Loynaz del Castillo, y tal es así, que pese a que existieron ciertos roces entre él y Manuel Sanguily cuando Don Tomás era Delegado del PRC, Sanguily supo distinguir entre la persona y el cargo y como ya mencionamos, lo propuso como Presidente.
El pueblo cubano también conocía los grandes esfuerzos de cabildeo que había realizado para obtener del gobierno norteamericano el reconocimiento de la independencia cubana en la Resolución Conjunta. Tal es así que en el segmento de la población al que la revista El Fígaro le hizo una encuesta1 para conocer la opinión de quién debía ser el presidente de la república que se instauraría, los resultados fueron: Máximo Gómez (798 votos), Tomás Estrada Palma (234 votos) y Bartolomé Masó (156 votos). Máximo Gómez, como muchos sabemos, declinó la proposición como aspirante a esa alta responsabilidad, alegando su condición de dominicano. No está de más enfatizar, sobre la base de estas cifras, en el gran espaldarazo que significó para Estrada Palma el apoyo que Máximo Gómez le dio a su candidatura; además del hecho, que Máximo Gómez al apoyar a Estrada Palma, apoyaba en esas elecciones al adversario de Bartolomé Masó, Presidente del Consejo de Gobierno con el cual Gómez tuvo serias desavenencias en el transcurso de la Guerra de Independencia de 1895 y el cual se había adherido con la decisión de la Asamblea del Cerro (decisión tomada después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana) de destituir a Máximo Gómez como Generalísimo del Ejército Libertador, y eso, el pueblo admirador del Generalísimo que había producido ante aquella decisión multitudinarias y espontáneas manifestaciones en contra de esa decisión, no lo había olvidado.
Algunos historiadores le dan, a mi entender, una desmedida valoración histórica a la figura de Masó y consideran que hubiera sido muy diferente la historia de esa etapa si él hubiera triunfado, pues Bartolomé Masó era portador de una notable actitud antiplattista. Esos historiadores se olvidan que el futuro presidente de la República iba a gobernar un país regido en cierto grado por instituciones, y sobre todo, por una Constitución a la cual se debía; además, Bartolomé Masó fue el último presidente del Consejo de Gobierno; su elección había sido el 29 de octubre de 1897 y bajo su gobierno en armas se había aprobado la proposición del delegado plenipotenciario de ese gobierno en el extranjero, Don Tomás Estrada Palma, de supeditar las fuerzas cubanas al mando norteamericano; dicha aprobación se efectuó el 10 de mayo de 1898, cuando aún no habían desembarcado las tropas norteamericanas. Esa decisión fue tomada sobre la base que los insurgentes cubanos debían hacer causa común con Estados Unidos, país valorado como...nación justa, poderosa y fuerte, dispuesta a coadyuvar con nosotros2. Deseo señalar también, que el mando militar cubano, representado por el Generalísimo Máximo Gómez, aprobó también la intervención norteamericana; la mencionada aprobación se encuentra en el último párrafo de una carta de respuesta (de fecha discutida: 20 de marzo de 1898 o principios de mayo de ese año) al gobernante español en Cuba, Capitán General Ramón Blanco:
"Así son para mí las naciones, y hasta el presente, sólo he tenido motivos de admiración hacia los Estados Unidos. He escrito al Presidente Mc Kinley y al general Miles, dándoles gracias por la intervención americana en Cuba. No veo el peligro de nuestro exterminio por los Estados Unidos, a que usted se refiere en su carta. Si así fuese, la historia los juzgará."3
Después de esta carta vendrían los fundados recelos del Generalísimo por la dilatada permanencia de las tropas norteamericanas en el país después de concluida la guerra.
Un argumento que en más de una ocasión se ha utilizado en contra de Estrada Palma es que en su exilio se acogió a la ciudadanía americana; argumento utilizado para demostrar su pro-norteamericanismo, ese argumento no tiene realmente ningún valor, pues, realmente a lo que había renunciado Don Tomás con esa ciudadanía, era a ser ciudadano español, pues en esos momentos no existía la ciudadanía cubana. Muchos otros patriotas cubanos que vivían en los E.U. se hicieron también ciudadanos americanos. La ciudadanía norteamericana era un privilegio que le proporcionaba ventajas personales a la persona en particular; pero, esas ventajas en no pocas ocasiones fueron usadas para beneficio de la causa cubana.
Otro de los argumentos4 en contra de Estrada Palma (pero usado menos frecuentemente que el anterior) fue la participación que tuvo en la Guerra de los Diez Años en la destitución, justa o no, de Carlos Manuel de Céspedes como Presidente de la República en Armas, su vecino de Bayamo, cuando realmente la figura clave en ese hecho fue Calixto García Íñiguez al poner sus tropas a disposición de los impugnadores de Céspedes, entre los que se encontraba hasta un primo del Padre de la Patria. Deseo señalar que después de concluida la Guerra Cubano Hispano Norteamericana, la figura de Calixto García era la que más frecuentemente se manejaba con aprobatorio interés por parte de militares y políticos norteamericanos para el manejo de los futuros destinos de Cuba, pero Calixto García murió repentinamente en un viaje a E.U. como integrante de una importante delegación cubana.
El programa de gobierno de Estrada Palma aparece, por primera vez y de manera extraoficial (según expone el Dr. Ibarra en su libro citado), en una carta de éste al general Rius Rivera de fecha 7 de septiembre de 1901. Ese plan consistía fundamentalmente en:
1) La necesidad de pagar al Ejército Libertador los haberes que la nueva República le adeudaba. 2) La conveniencia de establecer relaciones estables entre los Estados Unidos y Cuba desde los puntos de vista político y comercial. 3) El empleo honesto y eficaz de los exiguos fondos que Cuba podría allegar para compensar el gran desastre producido por la guerra.
Este elemental plan de gobierno se cumplió en la primera etapa de su gobierno, la cual se caracterizó por la prudencia y la austeridad, El gobierno de esta etapa fue desempeñado con una concepción paternalista.
Para cumplir la primera tarea de ese plan, Estrada Palma solicitó, y le fue otorgado, un empréstito de 35 millones que se hizo con la casa Speyer y Cia. de Nueva York al interés del 5% para el pago del Ejército Libertador y para impulsar la industria y la agricultura del país. En la tabla de la página 466 del libro de Ibarra aparece el resumen de la Comisión Liquidadora de Haberes del Ejército Libertador.
En la segunda mitad de su primer mandato, Don Tomás dio muestras de un carácter obstinado y terco, pero a la vez, fácil al halago. Esto último lo llevó a creerse una persona indispensable para el bien de la patria (el mesianismo de tantos políticos), llegando incluso a darle un matiz autoritario a su gobierno. Don Tomás no se acordaba de ese viejo refrán español: "el cementerio esta lleno de indispensables".
El presidente norteamericano Teodoro Roosevelt en su carta a Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 - en la que le muestra su preocupación por la posibilidad de tener que tomar la decisión, como presidente de los E.U., de intervenir en Cuba - hace indirectamente una evaluación del período de gobierno de Estrada Palma:
" Durante siete años Cuba ha disfrutado de un estado de paz absoluta y su prosperidad se ha desarrollado de una manera lenta, pero segura. Cuatro años también han transcurrido durante los cuales esa paz y esa prosperidad se consolidaban bajo su gobierno propio e independiente."5
Esa paz se vio rota por los deseos de reelección de Estrada Palma en 1906 y la acusación de fraude en esas elecciones. Los sublevados no acusaban de fraude en la reelección particular del presidente sino en la elección de cargos intermedios. El general Freyre de Andrade posteriormente le confesó a una comisión norteamericana que efectivamene se había cometido fraude en esas elecciones.
El 20 de mayo de 1906 comenzó Estrada Palma su segundo período y en agosto estalló "la guerrita de agosto" en las que estuvieron implicados José Miguel Gómez, general de nuestra última guerra, y otros antiguos y destacados luchadores independentistas.
Estrada Palma insistió en que los norteamericanos intervinieran pese a que el embajador norteamericano Steinhard le había dado a conocer la renuencia del Presidente Teodoro Roosevelt a intervenir. Los alzados, en particular el mayor contingente de alzados: el comandado por Pino Guerra en Pinar del Río, deseaban también la intervención norteamericana. El embajador cubano en Washington, Gonzalo de Quesada, se dirigió en una misiva a Teodoro Roosevelt describiendo la situación y solicitando la ayuda norteamericana al gobierno de Estrada Palma. En este escenario es cuando se escribe la ya citada carta de Roosevelt a Quesada del 14 de septiembre. Esa importante carta así como un esclarecedor telegrama de Roosevelt a Estrada Palma, se encuentran de manera íntegra en las páginas que van desde la 282 hasta la 285 del segundo tomo de "Documentos para la Historia de Cuba" de la doctora Hortensia Pichardo y en ambos se pueden observar los esfuerzos que hizo el Presidente Teodoro Roosevelt para no intervenir en Cuba.
Fernando Ortiz escribió el 6 de enero de 1919 en El Heraldo de Cuba y a raíz del deceso de Roosevelt: " Encarnó como ningún otro, el espíritu generoso de la Unión por la prosperidad de Cuba libre". En ese mismo diario, pero al día siguiente, Enrique José Varona expresó sobre Roosevelt: "Nos dio su consejo sano y desapasionado en momentos de prueba para la nación".
La actitud terca y egoísta de algunos cubanos y la posible afectación de los intereses económicos norteamericanos en Cuba fueron, entre otras, las causas fundamentales que dieron lugar a que los norteamericanos, amparados por la Enmienda Platt, intervinieran en nuestro país por segunda ocasión.
Para valorar justamente el desempeño y la persona de Estrada Palma debemos hablar de la gran honestidad que siempre mostró en todas sus responsabilidades; de su honradez, de su austeridad; del noble propósito de darle cierta remuneración a los veteranos mambises mediante la solicitud de un empréstito de varias decenas de millones (la mencionada remuneración había sido prometida por varios altos jefes de la Guerra en el transcurso de la misma); de la ley del 9 de enero de 1904 que ordenaba distribuir las tierras baldías entre los veteranos, iniciando así, el proceso de protección al campesinado; del aumento extraordinario del número de escuelas públicas; del incremento que tuvo bajo su gobierno la emigración española; debemos hablar de la expulsión como persona non grata del Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en La Habana, Mr. Hebert G. Squiers, por hacer declaraciones a favor de los norteamericanos residentes en Isla de Pinos que en 1903 iniciaron un movimiento con el objetivo que la mencionada isla fuera anexada a los Estados Unidos (leer página 257 de la obra citada de H. Pichardo), lo cual nos habla claramente en contra de la adjudicación a Estrada Palma de un papel de hombre fácilmente manipulable, el cual nunca tuvo; también debemos hablar sobre sus discusiones con respecto al número de bases carboneras norteamericanas en Cuba y con respecto a las gestiones que realizó, a inicios de 1904, para concertar un Tratado de Reciprocidad con Inglaterra. Hortensia Pichardo opina lo siguiente sobre las negociaciones que se llevaron a cabo con los E.U. con relación a las carboneras o estaciones navales:
"Un triunfo diplomático se anotó Cuba al conseguir que las bases fueran arrendadas, no vendidas o concedidas y que La Habana de ningún modo figurara entre ellas.
Otro triunfo se anotó Cuba con respecto al número de las bases, pues los Estados Unidos pretendían cuatro, incluidas en ellas algunas de las mejores bahías de Cuba, Guantánamo, Nipe, Bahía Honda y Cienfuegos, pero al fin quedaron reducidas a dos: Guantánamo y Bahía Honda, y más tarde a Guantánamo solamente.
De acuerdo con el Tratado, los Estados Unidos ejercerían jurisdicción sobre las tierras arrendadas mientras las ocuparan, pero reconocían la soberanía de Cuba sobre dichas tierras."
Es importante señalar que esas negociaciones con relación a las carboneras así como las gestiones que se llevaron a cabo para concertar el Tratado de Reciprocidad con Inglaterra hicieron posible el Tratado Hay-Quesada del 2 de marzo de 1904 por el cual los Estados Unidos renunciaban a favor de la República de Cuba toda reclamación del derecho a Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.
Cuando valoramos la persona de Don Tomás no debemos de quedarnos en su ciudadanía norteamericana, en el ofrecimiento de la plaza de cartero, o portero, al general Quintín Banderas, y en la solicitud de la intervención norteamericana.
A Don Tomás Estrada Palma le correspondió ser el primero en dirigir según sus palabras: "una república sin ciudadanos". La herencia española de una política antiliberal, en la que los derechos y libertades de la persona humana eran cedidos frecuentemente a un caudillo, o arrebatados por éste, y la también frecuente manipulación de apelar a ciertos "supremos" ideales, a los cuales el pueblo le debe su total e inobjetable subordinación no eran una buena base para edificar la ciudadanía de un pueblo.
Podemos decir que Estrada Palma no era el hombre adecuado para llevar a cabo la tarea de dirigir la naciente república en esos tiempos difíciles; que era un idealista al querer dirigir una república como un profesor su aula (esa era su profesión) o un director su escuela. Podemos discrepar de su política de austeridad, al no gastar más de lo que ingresaba a las arcas de la república, envés de aumentar los gastos (mediante empréstitos) en construcciones y servicios para que la población trabajadora se viera remunerada en esos tiempos difíciles. Podemos criticarle el haber dado oído y consentimiento a las lisonjas y adulonerías de aquellos que le proponían que se reeligiera para indirectamente verse ellos reelegidos en sus cargos y funciones, y como esas, podemos señalarle otras cosas más. Pero más negativo que todo lo anterior, fue la falta de fe en las capacidades del pueblo cubano para salir adelante por sí mismo en la tarea de gobernarse; falta de fe que se lee en estas palabras de desahogo íntimo, escritas a su amigo Teodoro Pérez Tamayo en una carta fechada en Matanzas el 10 de octubre de 1906:
"... Ha sido siempre mi sentir, desde que tomé parte activa en la guerra de los diez años, que no era el término final de nuestras nobles y patrióticas aspiraciones de Independencia, sino el propósito firme de poseer un gobierno estable, capaz de proteger vidas y haciendas y de garantizar el ejercicio de los derechos naturales y civiles de cuantos residieran en la Isla ..."
"... que es preferible cien veces para nuestra amada Cuba una dependencia política que nos asegure los dones fecundos de la libertad, antes que la República independiente y soberana, pero desacreditada y miserable por la acción funesta de periódicas guerras civiles ..."
¿ Qué es lo que más le debemos agradecer los cubanos a Don Tomás con respecto a su actuar como Presidente de la República instaurada en 1902?. Mi criterio es que le debemos agradecer el haber dejado a un lado su tardío mesianismo y no haber arrastrado al pueblo cubano a una larga y sangrienta guerra civil para mantenerse en el poder; pero considero, que debió tomar otros caminos para ello y no el de solicitar la intervención extranjera.
Al hacer el balance de la figura de Don Tomás, considero que todo lo negativo que le hemos señalado no es suficiente para que sea arrancado del libro de los cubanos buenos que lucharon por fundar y hacer realidad una patria mejor. La personalidad y la labor de Estrada Palma esperan todavía por una evaluación histórica coherente con la verdad y la justicia.
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Otra nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Es muy poco frecuente oir o leer que el Presidente Gerardo Machado y Morales estaba en contra de la Enmienda Platt; tal es así, que en su visita a Estados Unidos le PIDIÓ personalmente la derogación de la Enmienda Platt al Presidente Calvin Coolidge; petición que no fue mal recibida por Coolidge. Sin embargo hay personas que plantean que la Enmienda Platt no la derogó el Presidente Carlos Mendieta, sino que ya la había derogado el Presidente Ramón Grau San Martín en la Séptima Conferencia Internacional de la Unión Panamericana, celebrada en Montevideo, Uruguay, del 3 al 26 de diciembre de 1933 porque en dicha reunión el Dr. Herminio Portell Vilá expuso la posteriormente llamada Doctrina Portell Vilá que contenía, entre otras cosas, la PETICIÓN de derogación de la Enmienda Platt; como vemos esas personas no le dan la misma connotación a esas DOS PETICIONES. Por otra parte, esas personas no tienen en cuenta que:
1) La Enmienda Platt formaba parte del Tratado Permanente de 1903 entre Cuba y Estados Unidos y que NINGÚN funcionario norteamericano, incluyendo al Presidente de los Estados Unidos de América, puede derogar ningún tratado, pues los proyectos de tratados y ´la derogación de tratados tienen que forzosamente pasar por el Congreso de los EE.UU.. Puntualizo que no es lo mismo un tratado que un convenio, etc. creados, por ejemplo, por órdenes ejecutivas del Presidente de los EE.UU., los cuales si pueden ser derogados sin la imtervención del Congreso.
2) Cordell Hull, el Secretario de Estado de los Estados Unidos que participó en dicha conferencia, sólo expresó en dicha conferencia que su gobierno entablaría negociaciones para revisar conjuntamente con el de Cuba dicho tratado.
El gobierno de Carlos Mendieta Montefur fue más estable que el gobierno ¨ de los 127 días del Presidente Ramón Grau San Martín, pese a la labor terrorista y de atentados (incluyendo dos atentados al Presidente Mendieta) de algunas organizaciones como, por ejemplo, la de Antonio Guiteras Holmes. Ninguno de esos dos Presidentes fueron elegidos en elecciones por el pueblo cubano mediante el voto. El ¨hombre fuerte¨ detrás del gobierno de Carlos Mendieta era Fulgencio Batista y Zaldivar. Deseo enfatizar que ni Carlos Mendieta ni Federico Laredo Brú fueron títeres de Batista como plantea la historia oficialista Castrista de Cuba; sólo hay que mirar los curriculum patrióticos de ambos, los cuales comenzaban con sus participaciones en la lucha por la independencia de Cuba de España, llegando ambos a Coroneles del Ejército Libertador; tal es así que Orestes Ferrara en su libroUna mirada sobre tres siglos. Memorias. escribe ¨... A Carlos Mendieta lo califica de ¨mula dócil del campamento de Columbia¨, sin recordar que Mendieta esgrimió, yendo a la cabeza en los asaltos, el machete más sangriento de la guerra de la Independencia, y que era considerado como el joven más valiente en los campos de la batalla de Cuba. Yo lo recuerdo en la ¨crisis¨ del combate cuando sonriente nos mostraba su sombrero perforado por las balas. A Batista lo presentan ¨como la Estatua del oportunismo político¨. Pero era de un oportunismo vigoroso, decisivo, y en todos los casos un hombre que supo avanzar en la vida, llegando a ser más capaz y más firme que los revolucionarios todos de ese agitado período.... ¨ (Ferrara, 2009, pp. 419-420). El valor personal de Carlos Mendieta no menguó con los años, pues se opuso al gobierno de Gerardo Machado y Morales y hasta participó en una expedición armada junto al ex Mayor General y ex Presidente Mario García Menocal y Deop.
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Arriba el texto del nuevo tratado sobre las relaciones entre la República de Cuba y los EE:UU., con el cual se derogaba la Enmienda Platt.
Manuel Márques - Sterling, Embajador de Cuba en EE.UU., firma el nuevo tratado de las relaciones entre Cuba y EE.UU. y con ello la derogación de la Enmienda Platt. En la foto se ve detrás a Cordell Hull, Secretario de Estado de los EE.UU.; por la parte norteamericana el nuevo tratado lo firmó el Embajador Sumner Welles.
Fragmento del artículoEnmienda Platt y República, escrito por Pedro Pablo Arencibia, Bloguista del blog Baracutey Cubano, y publicado en Cuba en el año 2002 en el número 48 de la revistaVitraldel Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río cuando el autor aún vivía en Cuba:
Balance controversial de la Enmienda Platt
El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:
1)Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.
2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidassimilares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.
3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeascomo la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.
Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:
1) Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.
2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.
La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.
Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó: "Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía. Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (Ibarra, 312)
He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:
Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.
El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.
Un caso concreto de la aplicación de la Enmienda Platt
Por otra parte, debemos admitir que en general, en el caso cubano, los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son: " Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil. Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán." (Pichardo, 283)
En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:
" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)
Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.
El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.
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En el siguiente video la opinión sobre Don Tomás Estrada Palma del anticastrista y anticomunista Dr. Gustavo León es muy distinta y diferente a la que hay plasmada en el resto de este post del blog Baracutey Cubano.
Carlos Calvo Canal
8 de noviembre de 2023
Dictadura autoriza protestas de Masones frente a monumento de Estrada Palma | Carlos Calvo
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz