viernes, octubre 02, 2020

Enrique Del Risco escribe Verdad y dolor: Archivo Cuba y el costo en vidas del período de Batista. en el que plantea que los 1.588 muertos del batistato caben 5,4 veces en las 8.611 víctimas del castrismo documentadas hasta la fecha por Archivo Cuba

 Tomado de https://www.hypermediamagazine.com/

Verdad y dolor: Archivo Cuba y el costo en vidas del período de Batista

 Enrique Del Risco

Agosto 29, 2020


Archivo Cuba acaba de concluir un largo y exhaustivo esfuerzo para revisar el número de muertes por causas políticas durante la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958). Precisa aclararse, sin embargo, que dar por concluida esta parte de su misión no impide que en el futuro Archivo Cuba siga perfeccionando su base de datos al obtener mayor información. Raro encontrar en estos tiempos una institución consagrada de tal manera a esa cuestión anacrónica que es la verdad. En la época de las fake news y la posverdad, cuando el relativismo parece ser la esquizofrénica medida de todas las cosas, Archivo Cuba insiste en determinar el costo exacto en vidas humanas a lo largo de las dos dictaduras en las que ha transcurrido lo que académicamente se conoce como Revolución Cubana. 

(Armando Lago)

En medio de la espesa mitología que rodean las últimas siete décadas de vida cubana, Archivo Cuba insiste en la terca racionalidad de los números. Desde que empezara a publicar el resultado de sus investigaciones, Archivo Cuba no ha dejado de masacrar mitos. El primero de ellos, el famosísimo de las veinte mil muertes causadas por el régimen de Fulgencio Batista desde el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 hasta su caída el primero de enero de 1959. Un mito enunciado en las primeras ediciones de enero de 1959 de la entonces fundamental revista Bohemia, y luego reproducido como artículo de fe en cuanto resumen oficial u oficioso se hacía de la dictadura batistiana.

En un seminal artículo publicado por Armando M. Lago en Cuba Encuentro el 15 de octubre de 2002, “El fraude de los veinte mil muertos de Batista”, la cifra monstruosa de veinte mil muertos quedó reducida a una no menos monstruosa pero numéricamente más modesta de 1.816 muertes. 

En aquel artículo, el total de muertes atribuidas al régimen de Batista aparecía desglosado de la siguiente manera:

Cualquiera que hubiera hecho estimaciones a partir de las principales masacres y combates más conocidos durante la dictadura batistiana concordaría que esa reducción en un 90 % de la cifra de veinte mil muertos estaba bastante más cerca de la realidad. Porque no se trataba de justificar a un régimen que hizo del asesinato una herramienta política habitual, sino de darle su peso más exacto posible. 

¿Por qué hasta el día de hoy el castrismo se ha aferrado a una estadística generada por la prensa burguesa? 

Todo apunta a que la aplastante redondez de la cifra de los 20.000 justificaba la feroz violencia desatada primero contra los servidores del régimen derrotado, y luego contra los que disentían del rumbo tomado por la Revolución. El triunfo revolucionario, que en los primeros días de enero de 1959 se presentó como un acto de reconciliación nacional, pasó de inmediato a convertirse en ceremonial vengativo y catártico que creó condiciones para la instauración de un aparato represivo que persiste hasta hoy.

El mito de los veinte mil muertos permitió no solo reestablecer a toda prisa y a nivel nacional la pena de muerte, abolida por la constitución de 1940 con la excepción de “los miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera”. Aquella cifra desmesurada también permitió que el nuevo régimen presentara el número de fusilados en los primeros meses no como penoso acto de justicia sino con el mismo entusiasmo con que se presentaban los logros económicos alcanzados por la naciente Revolución. Afirmaba Fidel Castro en un discurso del 8 de mayo de 1959 que “los Tribunales de Guerra Revolucionarios han cumplido ya su rol esencial” y “por lo tanto, la Revolución estaba segura de que había cumplido cabalmente su deber con el fusilamiento de más de 500 criminales de guerra”

Si, a pesar del celo en el cumplimiento de las metas, la maquinaria seguía funcionando, la cifra de ejecuciones siempre sería una fracción de los veinte mil muertos que supuestamente había causado el régimen depuesto. Si el régimen de Batista podía traducirse en una cifra era esa, la misma que utilizaba la Revolución para justificar sus excesos.

Rebajada la criminalidad del batistato a cifras realistas, aquel informe del 2002 se complementaba por las cifras de las muertes causadas por las fuerzas revolucionarias durante el mismo período, que, sin ser similares, tampoco eran del todo desdeñables.

Aquellos resultados parciales sirvieron, aparte de desinflar el mito de los veinte mil asesinatos, para tener una visión algo más próxima a lo que fue el proceso insurreccional que terminó con la caída del régimen batistiano. Este conteo sirvió para confirmar viejas sospechas y arribar a nuevas conclusiones. Desde confirmar la naturaleza asesina de un gobierno que causó la muerte de 1.816 personas, de las cuales algo más de la mitad (918) se atribuían a ejecuciones extrajudiciales, hasta demostrar la hipótesis de que habían sido los combatientes urbanos los más sacrificados durante la insurrección. 

Otros detalles resultaban sorpresivos para muchos, como lo parejo de las cifras entre los campesinos ejecutados por el ejército (105) y los fusilados o ahorcados a manos de los rebeldes (96). O que la mayor cantidad de bajas sufridas por las fuerzas antibatistianas no correspondiera a los publicitados acontecimientos del 26 de julio de 1953 (98) o al alzamiento de Cienfuegos del 5 de septiembre de 1957 (63) sino a la ¾ninguneada por la historiografía oficial¾ huelga del 9 de abril de 1958, en la que habrían muerto 147 combatientes. Más significativo aún era que las 1.816 víctimas de Batista fueran más de cuatro veces menos que las ocho mil que le atribuían al castrismo los cálculos más conservadores.

Con la publicación de aquel artículo, el efecto político y de denuncia podía darse por satisfecho. El relato habitual que había impuesto la propaganda castrista y sus repetidores afines en todo el mundo de una dictadura asesina derrocada por una revolución justiciera, quedaba destrozado por este sobrio recuento. El artículo de Armando Lago y, sobre todo, las estadísticas que incluía, a la vez que desmontaba la mitomanía que abundaba sobre del batistato, ofrecía un cuadro mucho más realista del régimen contra el cual el castrismo se presentaba como redentor. 

Sin embargo, en lo adelante, más que a confirmar sus hallazgos iniciales, Archivo Cuba dedicó sus principales esfuerzos a refinar las cifras obtenidas, hacerlas más precisas y confiables, aunque de alguna manera contradijeran sus conclusiones originales. El tipo de labor en que el ansia de justicia no compromete la objetividad de la investigación suele asociarse en Latinoamérica con un momento posterior a las dictaduras, cuando las Comisiones de la Verdad, una vez desaparecido el régimen represivo, pueden dedicarse con más o menos calma a reunir los datos. No era de extrañar que en el exilio cubano, tras tanto tiempo de dictadura, surgiera una iniciativa semejante antes que esta llegara a su fin. Lo sorprendente ha sido su rigor, su compromiso con la verdad incluso antes que con el reclamo de justicia. 

Algo tendrá que ver la integridad investigativa de Archivo Cuba con las personas que la fundaron y trazaron su perfil. De una parte estuvo Armando Lago, doctor en Economía de la Universidad de Harvard (1966) y coautor del libro The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba (publicado por Transaction Publishers en 1991), quien desde mediados de la década de los noventa se enfrascó en la tarea de cuantificar el costo humano de la llamada Revolución Cubana. De la otra, Maria Werlau, con diplomas de Georgetown University y la Universidad de Chile en Relaciones Internacionales, y quien fuera segunda vicepresidente del Chase Manhattan Bank en San Juan y en Caracas. Werlau convenció a Lago de crear juntos la organización Free Society Project, que daría lugar al proyecto Archivo Cuba, en el 2001, “para promover los derechos humanos mediante investigaciones y publicaciones”. 

En Werlau, capacidad profesional y compromiso personal se complementaban: sus padres habían sido militantes activos de la Revolución y luego víctimas de esta. La madre, como miembro de una célula clandestina en La Habana del Movimiento 26 de Julio. El padre, como combatiente del Ejército Rebelde en la columna del Che Guevara, y quien —al sentirse traicionado por el rumbo de la Revolución— se incorporó a la Brigada 2506 que desembarcó en bahía de Cochinos y murió allí, el 21 de abril de 1961, dejando a su esposa viuda a los veinticinco años, con dos hijos. Uno de ellos, María, ha dedicado buena parte de su vida adulta a entender, muerto a muerto, el leviatán que devoró a su padre y devastó a su madre. 

“Aunque la investigación incorporó todas las fuentes que se conocen, no por eso es perfectamente exhaustiva,” advertía Lago en su artículo del 2002. “Pudiera haber muertes no reportadas en la literatura conocida, aunque es casi seguro que no sería en un número considerable”. 

Sin embargo, el mayor problema que encontraron los investigadores de Archivo Cuba fue de signo contrario: “los mismos casos […] aparecían con nombres similares o en distintas fechas,” dando lugar a una inflación de los números reales. Desde aquel informe del 2002, la depuración de datos de muertes duplicadas por reportes inexactos ha terminado reduciendo las cifras iniciales, aun habiéndose añadido muchos casos no identificados por Lago. Las supuestas 1.816 muertes causadas por las fuerzas batistianas del conteo original, quedaron reducidas a 1.591; mientras las provocadas por la acción de los grupos antibatistianos bajaron de 925 a 444. Si en el informe del 2002 las fuerzas antibatistianas eran responsables de una de cada tres muertes durante aquel período, con las nuevas actualizaciones la proporción baja a aproximadamente una por cada 4.6. El uso de una mayor cantidad de fuentes y la disponibilidad de más datos hace las cifras actuales más reducidas, pero mucho más confiables que las del informe de 2002. 

El cofundador de Archivo Cuba, Armando Lago, fallecería en junio del 2008, pero no por ello el trabajo iniciado por él se detuvo. “Con el tiempo comenzamos a revisar las listas usando medios electrónicos y el programa Excel”, nos comenta María Werlau, “que permiten hacer comparaciones y revisiones más efectivas. Asimismo, obtuvimos nuevas fuentes con las cuales Lago no contó, especialmente del gobierno cubano en la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado y en numerosas páginas y listas en Ecured, así como en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba”. 

Resultado de estas depuraciones son las siguientes tablas que resumen las pérdidas humanas que ocasionaron las partes en pugna entre 1952 y 1958:

Si en cambio analizamos el total de muertes durante el período, de acuerdo a los años en las que se produjeron, podemos tener una idea de cómo fue escalando el conflicto: 1952: 9; 1953: 115; 1954: 10; 1955: 19; 1956: 122; 1957: 431; 1958: 1.300.

Gracias a este nuevo conteo podemos afirmar, por ejemplo, que las víctimas de actos terroristas, aunque bajas en términos absolutos, representan un 4% del total de muertes provocadas por las acciones antibatistianas. O que estas, junto a los asesinatos políticos y las ejecuciones (193), superan claramente a las muertes ocasionados al bando contrario en enfrentamientos directos (159). O, por el bajísimo número de prisioneros asesinados (2), podemos asumir que, en general, el trato hacia estos fue todo lo correcto que se puede esperar en esa clase de conflictos.

En cambio, si se comparan las cifras de las muertes producidas por el batistato, aquella dictadura que para los estudiosos de la Revolución Cubana no requiere de apellidos, parece, en términos absolutos y relativos, asunto muy menor. Hasta los famosos asesinos de Batista (Ventura, Carratalá, Pilar García, Masferrer) parecen simples aprendices frente a los anónimos ejecutores revolucionarios. Los 1.588 muertos del batistato caben 5,4 veces en las 8.611 víctimas del castrismo documentadas hasta la fecha por Archivo Cuba. Incluso si se objeta que son incomparables los siete años de dictadura batistiana con los 61 de castrismo, las estadísticas arrojan que, en los primeros siete años de Revolución, esta produjo más del doble de muertes totales (3.317) y de ejecuciones (2.139) que las de todo el batistato.

La base de datos de Archivo Cuba contiene el siguiente desglose de víctimas mortales y desapariciones del castrismo desde el 1ro de enero de 1959 y actualizados hasta el 22 de agosto de 2020:

Pero ninguna demostración matemática será capaz de responder la pregunta de cuántos muertos son demasiados para una revolución, cuántas vidas deberá cobrar para que su costo sea inaceptable. Demostrar que una revolución puede matar bastante más que regímenes que usualmente abominamos, puede parecerle insuficiente a los que se aferran a su aureola de redención. La pregunta de cuántas personas concretas deberá matar un sistema para que se considere nocivo para la humanidad, en abstracto, servirá si acaso para medir la capacidad de empatía de quien responda.

No es ajena a su comprensión de lo humano que el interés de Archivo Cuba abarque el costo de la Revolución Cubana en el sentido más amplio posible. Bastante más allá de las matemáticas. En el sitio que aloja la institución, aparecen informes sobre el caso de la base norteamericana en Guantánamo, cuyos alrededores fueron fortificados y minados por el actual régimen cubano al poco tiempo de su llegada al poder. La base de datos recoge solo cinco casos de cubanos asesinados por guardafronteras o víctimas de las minas al intentar escapar hacia la base, pero se piensa que han sido muchos más. Archivo Cuba también incluye en su sitio informes sobre ciudadanos de diferentes países asesinados o desaparecidos en Cuba, incluidos naturales de España y Estados Unidos, cuyos casos recoge la base de datos. 

Otro informe recogido por la institución es el referido al sistema penitenciario cubano, que en los últimos años ha alcanzado el penoso liderato mundial en la proporción de ciudadanos presos respecto a la población total del país. El reporte de Archivo Cuba hace especial énfasis en el presidio político, llegando a afirmar que “puede estimarse muy grosso modo y de forma conservadora que al menos 500.000 personas han sufrido el presidio político en un momento u otro a partir del 1ro de enero de 1959, incluyendo los que han sufrido detenciones cortas”. Hasta la fecha, la base de datos recoge 1.832 casos de muertes por diversas causas (asesinatos, huelgas de hambre, suicidio, falta de atención médica y otros) de personas en detención o prisión. 

Archivo Cuba resulta una herramienta invaluable, tanto para investigadores del tema y familiares de las víctimas, como para los interesados en determinar cuántas vidas ha costado la Revolución Cubana. Por ello, la pormenorizada base de datos de Archivo Cuba merece incluir algún tipo de tutorial introductorio que permita comprender las múltiples posibilidades que ofrece su compleja base de datos. Un recorrido por el sitio de Archivo Cuba puede dar una idea de la descomunal labor que ha representado reunir, clasificar y depurar toda esta información a lo largo de los años, y la utilidad que podría aportar a nuestro conocimiento de la historia cubana reciente. Más importante aun es la probidad con que se ha llevado a cabo este descomunal esfuerzo, y la profunda lección que esto entraña para cualquiera que intente buscar algo de verdad en medio del dolor. 

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Nota del Bloguista Cubano

En las cifras presentadas no se puede descartar  la existencia de un sesgo favorable a las mal llamadas fuerzas revolucionarias antibatistianas por Archivo Cuba utilizar la información de  fuentes Castristas como son  Ecured  y  los cuatro tomos de los investigadores del Consejo de Estado del Castrismo de los que habla María Werlau en la entrevista  que le hizo Carlos Cabrera  ex periodista oficialista (¿del diario Granma?) residente en el exterior. Los investigadores y redactores  de esas fuentes Castristas  probablemente ¨maquillaron¨ las cifras y los hechos para no recibir represalias de diferentes índole. 

El tiempo mostró que una parte de esas ¨fuerzas revolucionarias antibatistianas¨ iban mucho más  allá del derrocamiento del gobierno constitucional de Fulgencio Batista, gobierno elegido en elecciones pluripartidistas el 1 de noviembre de 1954 con la conformación de dos cámaras en el Congreso de la República: Senado y Cámara de Representantes, donde la oposición política que concurrió a las urnas estaba representada; elección después de la cual se restituyó la Constitución de 1940 tirando abajo  los Estatutos Constitucionales que se impusieron  después del golpe del 10 de Marzo de 1952, Estatutos Constitucionales que a  petición de 25 personas,  se llevaron al Tribunal de Garantía Constitucionales. He  leido que el principal autor de esos estatutos fue el relevante intelectual, militar y entonces Coronel   Arístides Sosa de Quesada, comunista, en cuya finca se guardaban los archivos del Partido  y quien fuera condecorado, años después por la tiranía castrista, por sus servicios al triunfo de la Revolución; moriría muchos años después  en Miami con 92 años. El Tribunal de Garantías Constitucionales  determinó por votación de 10 votos contra 5 que los mencionados estatutos no eran inconstitucionales; veamos:

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga ( sobresaliente abogado y banquero cubano) titulado EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y SU ORGANIZACION: UNAPROPUESTA DE REFORMA, se lee:

¨...Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista...¨

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso y los argumentos de los que votaron en contra. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos. Durante el gobierno de Batista se mantuvo la independencia del Poder Judicial respecto al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo hasta el punto que muchos  revolucionarios capturados que aplicaban procedimientos terroristas en su labor insurreccional  eran presentados a los tribunales mediante ¨el habeas corpus¨  y estos eran excarcelados  temporalmente después de pagar una fianza,  oportunidad que dichos revolucionarios  aprovechaban y pasaban al clandestinaje, o se iban del país o se iban a las montañas donde hubieran focos guerrilleros.  Esta situación  fue una de las causas por las cuáles algunos agentes de los cuerpos represivos optaron por asesinar  a personas que en su gran mayoría ejecutaban procedimientos terroristas contra la población civil.

Veamos un fragmento de la antes mencionada entrevista  a María Werlau por parte del periodista Carlos Cabrera Pérez en su artículo  Investigación de Archivo Cuba fija en 1.588 los muertos durante el régimen de Batista

Cuéntanos sobre las fuentes utilizadas.

Cada uno de los archivos (casos en la base de datos) detallan las fuentes consultadas. Obtuvimos nuevas fuentes con las cuales el Dr. Lago no contó, especialmente del gobierno cubano. Ecured tiene mucha información, regada en numerosas páginas y en diversos listados (lamentablemente a veces los datos no concuerdan entre ellas mismas, lo que hizo el trabajo más difícil). Asimismo, buscamos en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba a través del tiempo y en los sitios web de los municipios cubanos.

(María Werlau)

Culminamos la investigación revisando caso por caso con la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado de Cuba para los años 1955, 1956, 1957 y 1958, que en un gran gesto de apoyo y solidaridad nos hizo llegar un amigo desde Cuba.

¿Cómo se llama ese amigo?

Lógicamente, no puedo identificar a ese amigo y es una pena porque hizo un trabajo que es una joya, increíble...

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FOTOS DE ALGUNAS ACCIONES TERRORISTAS REVOLUCIONARIAS LLEVADAS A CABO ANTES DEL TRIUNFO DEL 1 DE ENERO DE 1959


Fotos de policías asesinados aunque en la foto  inmediatamente anterior aparecen las fotos de  los cadáveres de dos revolucionarios  junto a las de los cadáveres de  varios  miembros de la Policía Nacional y la de una persona  que no era ni lo uno  ni lo otro  (hoy se le llama  ¨baja colateral¨) que murió cuando los ¨revolucionarios¨ le dispararon al policía.  El revolucionario de la foto superior izquierda es el famoso terrorista Gerardo Abreu Cantero, más conocido como ¨Fontán¨; al lado de esa foto se encuentra  la de un revolucionario que se desalzó que pudo ser víctima mortal  de sus antiguos camaradas de lucha para que no descubriera las  posiciones o planes guerrilleros o muerto por la Policía Nacional.  Hago el señalamiento que  el único  atentado a una alta autoridad represiva que recuerdo fue  el que mató en Holguín al  Coronel Fermín Cowley Gallegos, el cual iba desarmado y con un solo  escolta que se  había dirigido a otro lugar mientras Cowley estaba comprando una pieza para su avioneta; el jefe del comando terrorista fue William Gálvez si mal no recuerdo.  Pueden ver un  Resumen de Bohemia  de los atentados, muertos y heridos en 1958  (de ambas partes contendientes  así como personas ajenas a  esas contienda)  haciendo click AQUÍ. En el manifiesto de la Sierra Maestra del 12 de marzo de 1958 Fidel Castro y Faustino Pérez llamaronm con otras palabras,  a incrementar el terror para que se suspendieran las Elecciones Generales que se  llevarían a cabo  y para  las cuales Batista  hizo  gestiones para que el M-26-7 participara en ella como un partido político más; Fidel Castro  se negó, pues la historia demostró que no queria Poder sino TODO el Poder y de manera vitalicia.



Las dos fotos anteriores corresponden a la Bohemia del 16 de febrero de 1958. En la la enciclopedia Castrista Ecured se lee lo siguiente sobre ¨Fontán¨ :


(fragmento)

Por esa época pertenece a el Partido Ortodoxo y dentro de sus filas realizó una ardua labor llegándose a convertir en un prestigioso dirigente de base. Después del Moncada estrecha contactos con algunos de los participantes en aquella acción. Es uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio y forma parte de su Dirección Nacional. Organiza, junto a Ñico López, las brigadas, que eran las tropas de choque del Movimiento en el llano. Fontán recluta militantes, recauda fondos, contribuye a la preparación de la insurrección armada y realiza otras múltiples tareas que ocuparon su atención por espacio de meses de difícil y tenso trabajo.

Cuando Ñico Lopez parte hacia México para enrolarse en la expedición del Granma, Fontán asume la dirección de las brigadas del 26 de julio en La Habana. Desplega una actividad tan intensa que atrae sobre sí la atención de la tiranía, que empieza a perseguirlo tenazmente. Una de las acciones organizadas por Fontán, que tiene mayor repercusión en la capital, es la colocación de más de 100 bombas en una noche.

Luego del desembarco del Granma sus actividades se multiplican, realizando diversas y riesgosas acciones. Las fuerzas represivas perseguen a Fontán constantemente. En la más absoluta clandestinidad actua desde el desembarco del Granma hasta su muerte. En ese período cuando crece el odio de los sicarios del régimen contra el infatigable combatiente, él se gana la admiración, el respeto y el cariño de los restantes dirigentes del Movimiento y de los hombres que combatían bajo sus órdenes.

Muerte
El 6 de febrero de 1958, es identificado por los esbirros de Ventura y perseguido hasta la calle Santa Rosa, donde lo detuvo una perseguidora que transita casualmente por allí. Es arrestado cuando se dispone a subir a un ómnibus en la esquina de Infanta y Manglar. Conduciéndolo a la Novena Estación de Policía donde es brutalmente torturado para obtener información sobre los compañeros que integraban el Movimiento 26 de Julio en La Habana, conocidos por él y también acerca del lugar donde se ocultaban las armas.

Su cadáver presentaba 15 perforaciones producidas por armas de fuego y 57 punzonazos; le habían cortado la lengua y sus órganos genitales estaban completamente destrozados, pero ni aún así pudieron doblegar al valiente revolucionario. Al día siguiente su cadáver aparece al lado del edificio del llamado palacio de los Tribunales de Justicia, en lo que es hoy la Plaza de la Revolución.
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  Urselia Díaz Baez  quien murió cuando le explotó una bomba  mientras la estaba armando  en el baño del  famoso cine habanero América en plena función. Urselia era en ese entonces novia de Antonio Briones Montoto, hijo de Newton Briones quien fue el que armó la bomba  que mató, no instantaneamente, al que delató a Antonio Guiteras  y donde se escondía. Antonio Briones Montoto moriría infiltrándose en Venezuela después de pertenecer a la guardia personal del tirano Fidel Castro y miembro de  las incipientes  Tropas Especiales del MININT. En el cine Riesgo de la ciudad de Pinar del Río (que después del triunfo de la Revolución se le llamaría CineTeatro Pedro Zaydén) los revolucionarios   cometieron un acto terrorista en  dicho cine, pero de  ese acto terrorista no se habla en la prensa de  Cuba  y sí del incendio que supuestamente provocó la organización antiCastrista Frente Unido Occidental (FUO) después del triunfo de la Revolución. Uno de los jefes provinciales de la provincia de Pinar del Río, ya fallecido,  me  contó  como explotaron varios petardos en una visita del circo norteamericano Ringling Brothers .  Un  revolucionario de apellido   Rojas introdujo  explosivos dentro de un pavo que mandó a hornear para Nochebuena  en la panadería-dulcería El Tomeguín; el artefacto explotó causando heridos y destrozos al inmueble. En la gasolinera que estaba al lado de ¨la bodega de Ceferino¨ en la calle Máximo Gómez de la ciudad de Pinar del Río un revolucionario colocó un explosivo que  al explotar mató al sereno que era un padre de familia que vivía por el camino de la ceniza; ese trágico hecho me lo contó una anciana que era prima del sereno. En Cuba es tabú hablar del terrorismo revolucionario antes de la Revolución en la lucha contra el régimen de  Fulgencio Batista.




 Estragos de un atentado terrorista revolucionario en el Tent Cents de la calle Galiano en La Habana. Una señora resultó gravemente herida



Terrorista al que se le explotó un petardo en el jeep en que viajaba. Foto despues del  1 de enero de 1959
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Respecto a la falsedad de los supuestos 20 000 mártires de la Revolución:

Hago notar que en  la Guerra de Independencia de 1895 hubo aproximadamente 11 000 muertos del Ejército Libertador y ya en 1901 sus nombres y apellidos, ordenados alfabéticamente con sus grados militares y otros datos, estaban publicados; esta labor fue dirigida por el Mayor General Carlos Roloff. El Castrismo EN ESTOS 60 AÑOS NUNCA ha publicado la lista de los mártires de la Revolución en la lucha contra Batista para que no se le descubran las mentiras. Para ver un estudio comparativo entre los regímens de Batista y Fidel Castro desde el punto represivo pueden leer mi artículo BREVE ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS MUERTES, PRISIONES Y PRESOS DURANTE LAS DICTADURAS DE FULGENCIO BATISTA Y DE FIDEL Y RAÚLCASTRO publicado en el número 42. página 100 y siguientes, de la Revista Hispano Cubana, revista de la Fundación Hispano Cubana  localizada en Madrid

He leido que la cifra de los 20 000 muertos fue dicha primeramente por el Ex Presidente Ramón Grau San Martín. No obstante, en Bohemia en los primeros días de enero apareció este artículo en el que tuvo mucho que ver el dipsómano de apellido  de la Osa, responsable de la sección En Cuba de dicha revista:


Sobre los muertos de Fulgencio Batista y los muertos de los Castro en Cuba

Por Pedro Pablo Arencibia
1 de enero de 2019

Durante la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista el Ejército Rebelde, comandado por Fidel Castro en la Sierra Maestra y por Raúl Castro en la Sierra Cristal, fusiló a campesinos y presuntos chivatos en parodias de juicios que no tenían las mínimas garantía procesales y en las que las sentencias ya estaban dictadas antes de comenzar. El Che Guevara llegó a decir que ante la duda de la inocencia o la culpabilidad, se tenía que aplicar el fusilamiento. Esas parodias o mascaradas de juicios siguieron al triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

El Castrismo no sólo ha fusilado a personas inocentes sino también ha fusilado a personas que al ver cerrados por el Castrismo todos los espacios de la lucha política pacífica utilizaron los mismos métodos violentos que uso el Castrismo para hacerse del poder por la violencia y por los que los revolucionarios del M-26-7, y de otras oorganizaciones, recibieron por los Tribunales de Justicia cortas condenas o, previa solicitud del recurso de Habeas Corpus, el pago de una fianza para su excarcelación, después de lo cual pasaban a la clandestinidad, iban para las montañas o para el Exillio. El caso de los hermanos Castro y los Moncadistas es el ejemplo más elocuente, ya que después de usar la premeditación y la nocturnidad para vestidos con uniformes militares de la República (cuando la invasión de Playa Girón, Fidel Castro tuvo la desvergüenza de criticar que los aviones de la Brigada 2506 estuvieran pintados como los aviones de la Fuerza Aérea de los Castro ) atacar y matar a soldados. Fidel tuvo la más larga condena: 15 años, pero él y todos los Moncadistas no llegaron a cumplir los 2 años en una cómoda prisión política que hasta el propio Fidel calificó en sus cartas, escritas desde el presidio, de centro vacacional o algo similar.

(Revolucionarios asesinados por esbirros del régimen de Batista)

Los crímenes o asesinatos de las fuerzas batistianas (durante el régimen de Batista se admitía la lucha política pacífica y hasta estaba representada en el Congreso de la República) no fueron contra personas que querían escapar del país como los que fueron asesinados, por ejemplo, por fuerzas paramilitares Castristas con el hundimiento del remolcador 13 de Marzo el 13 de julio de 1994 ni contra pacíficos opositores como Orlando Zapata Tamayo quien murió de daño renal en febrero de 2010, pues se le había negado el agua durante 16 días en su huelga de hambre; en esa huelga, Zapata Tamayo pedía que se le tratara como un ser humano a él y a todos los presos y que cesaran las brutales golpizas. El fusilamiento en el año 2003 de tres jóvenes que delinquieron al secuestrar una lancha y a sus pasajeros con el objetivo de escapar a los Estados Unidos, sin haber derramado una sola gota de sangre, es uno de los ejemplos más elocuentes de la vesanía del Castrismo. Los esbirros batistianos por lo general asesinaban a revolucionarios que ponían petardos en lugares públicos que causaban la muerte y el terror en la población civil, incendiaban comercios y propiedades privadas, asesinaban a militares para hacerse de sus armas, etc.. El caso de Pelayo Cuervo Navarro, líder de la Oposición en el Congreso de la República, después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957 fue una de las excepciones; se dice que fue el policía apodado ¨El Macagüero¨ el que verdaderamente mató a Pelayo Cuervo y no el policia que fue fusilado en Cuba en 1959 que sólo había volteado con su zapato el cuerpo del legislador para reconocerlo cuando el cuerpo fue encontrado en la zona conocida como el Country Club, cerca del entonces Reparto Biltmore, posteriormente nombrado Reparto Siboney. El verdadero asesino murió en Miami hace ya algunos años.

(Luchadores antiCastristas, ¨los vaqueritos¨, fusilados en Santa Clara por el Castrato a raíz del triunfo revolucionario; también fueron fusilados el padre de ellos y un primo de ellos)

La diferencia entre ambas dictaduras también es elocuente en lo siguiente: según se lee en el libro oficialista En el último año de aquella República, del autor Ramiro J. Abreu (ex oficial del MININT y funcionario del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en los años ochenta del pasado siglo XX, años en que fue publicado dicho libro en Cuba), Batista hizo ciertos cambios en su gabinete, compulsado por ciertas fuerzas políticas nacionales y extranjeras y hasta por el propio Nuncio, Monseñor Luigi Centoz, que conllevó a una nueva imagen de su régimen y a una posible solución no violenta a la situación política del país. Leemos en sus páginas 81 y 82:

¨… Ya, desde antes, permitió la reestructuración de los partidos políticos de ´oposición´, restableció ´la libertad de prensa ´ y las garantías constitucionales´, y el 10 de marzo dio el indulto a 40 personas. Con el mismo propósito, Batista se deshizo de su Premier, Jorge García Montes, y nombró en ese cargo a su Embajador en Estados Unidos, Emilio Núñez Portuondo, De esta forma, dio paso al llamado gabinete de la concordia, con el cual procuró tener una apariencia de Gobierno flexible con ribetes liberales …¨

En ese libro también se lee, en sus páginas 99 y 100, que Batista en marzo de 1958 le propuso al Movimiento 26 de Julio que participara como un partido político en las próximas elecciones junto a los otros partidos. Fidel Castro se negó alegando que esa proposición era una trampa de Batista. Los que hemos padecido la tiranía Castrista este medio siglo, sabemos que la verdadera razón de la negativa de Fidel Castro era que no quería Poder, sino todo el Poder; solamente dejó oficialmente el Poder, a regañadientes y poco a poco, cuando estaba al borde de la muerte, designando a su hermano y cómplice Raúl Castro como su sucesor.

En la Guerra de Independencia de 1895 hubo aproximadamente 11 000 muertos del Ejército Libertador y ya en 1901 sus nombres y apellidos, ordenados alfabéticamente con sus grados militares y otros datos, estaban publicados; esta labor fue dirigida por el Mayor General Carlos Roloff. El Castrismo NUNCA ha publicado la lista de los mártires de la Revolución en la lucha contra Batista para que no se le descubran las mentiras. En los años 90s del pasado siglo XX oí decir que el Instituto de Historia de la Revolución Cubana había llevado a cabo años antes, la investigación sobre las víctimas del Batistato, pero Jorge Enrique Mendoza entonces Director de ese instituto (ex director de Radio Rebelde en la Sierra Maestra y durante muchos años Director de del diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba), no permitió que se diera a conocer públicamente los resultados de esa investigación. Al Castrismo no se le pueden creer las cifras sin pedirle más información ya que la mentira es para el Castrismo una política de Estado. Por cierto, la última mentira histórica del Castrismo de la que me he enterado fue al conocer que las cuatro bombas de 500 libras que fueron lanzadas sobre el poblado de Playa Girón durante el desembarco de la Brigada Expedicionaria de Asalto 2506 en abril de 1961, fueron lanzadas por la aviación Castrista y no por la aviación de la Brigada.  Las cifras   obtenidAs por dicho instituto fueron  aproximadamente similares a las que también  ha obtenido  Archivo Cuba  años después.


Dr. Armando Lago ( E.P.D. )

Fulgencio Batista en su período como Presidente constitucional de 1940 a 1944 no accedió a que tropas de las Fuerzas Armadas cubanas participaran en la II Guerra Mundial (Carlos Prío Socarrás posteriormente tampoco permitió que participaran en la Guerra de Corea); sin embargo, los Castro han enviado tropas regulares e irregulares cubanas a muchos países de varios continentes provocando la muerte de miles de cubanos; esas cifras no se incluyen en la actualización del 31 de diciembre del año 2015 de Archivo Cuba o Cuba Archive; organización no lucrativa fundada por el ya fallecido Dr. Armando Lago; tampoco aparecen las víctimas de los nativos de esos países que murieron por acciones de las tropas del Castrismo en esos países y que también deben ser atribuidas al Castrismo. En esta actualización tampoco aparecen los miles de ¨balseros¨cubanos que han muerto al tratar de escapar de esa isla-cárcel que es Cuba y que en determinada época eran tiroteados o se les lanzaban sacos llenosde arena desde helicopteros para hundir sus balsas o frágiles embarcaciones.

Sobre la oposición al gobierno de Fulgencio Batista (el cual fue  elegido en las elecciones pluripartidistas del 1 de noviembre de 1954 según los códigos electorales por el que fue elegido constitucionalmente en 1940; para mí fue un gran error de Batista postularse) hay que tener el conocimiento y en cuenta que los líderes del Partido Ortodoxo y del Partido Auténtico (los dos partidos políticos mayoritarios en Cuba en ese momento) se había reunido y unido  en Montreal  para darle una salida  política al régimen de facto de Fulgencio Batista después de dicho golpe de Estado. El Pacto de Montreal era un peligro para las aspiraciones de Fidel Castro, el cual tenía tristes experiencias en los  procesos electorales estudiantiles y dentro del Partido Ortodoxo. Esa situación  compulsó a  Castro a hacer el ataque al Cuartel Moncada y así salir  a la palestra política nacional  como una figura significativa y descollante aunque  eso se llevara a cabo mediante   un gran número de mártires por lo descabellado del plan de ataque a la segunda fortaleza militar del país.
Hay que tener claro que una muy pequeña minoría del pueblo cubano se enfrentó decididamente al régimen de Batista y una muypequeña minoría defendió  decididamente  al régimen de Batista. La gran mayoría del pueblo cubano  se cruzó de brazos y al triunfar se fue con los vencedores, como lo han hecho muchos pueblos en la Historia,  ya que el derrotado no era peligroso.  La alegría  de gran parte del pueblo cubano al triunfar la Revolución  fue porque erróneamente creyeron (en parte por la falsa propaganda de Fidel Castro) que se acabarían los atentados terroristas revolucionarios  en tiendas, cines, cabarets, establecimientos comerciales,  tiroteos y las consecuentes  víctimas mortales,  así como los muertos producto de la represión policial  a ese terrorismo revolucionario que por  la independencia que siempre tuvo el Poder Judicial durante el régimen de Fulgencio Batista ya que  muchos autores de ese terror revolucionario  eran  presentados a los tribunales civiles mediante el recurso de habeas corpus,  y posteriormente, si así lo decidía el juez, salián mediante fianza a la calle y de ahí a la clandestinidad urbana, al aeropuerto o a las guerrillas en el campo cubano. El Castrismo no tiene en cuenta  el recurso de habeas corpus pese a la sumisión o subordinación  que el poder judicial tiene a la Asamblea Nacional del Poder Popular y esta al Partido Comunista de Cuba.

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miércoles, enero 03, 2018

ArcivoCuba: Muertes y desapariciones por el estado cubano en el año 2017

Muertes y desapariciones por el estado cubano en el 2017

Terminamos el año 2017 con un triste informe de 12 muertes documentadas en Cuba de naturaleza política y una preocupante conciencia de que esto es sólo la punta del “iceberg.”

A continuación, breves reseñas sobre las víctimas denunciadas. Tres murieron en circunstancias misteriosas y se sospecha fuertemente que al menos por asesinatos extrajudiciales. Todos los 12 casos denotan la injusticia y el sufrimiento humano extremo que se vive en Cuba, generalmente ignorado por el mundo. Recordamos a los que pagaron con sus vidas, incluyendo a los que desconocemos.

La Dra. Teresa Castillo Sotto, de 27 años, murió la noche del 13 de junio de 2017 en Caracas, Venezuela, en circunstancias que los medios venezolanos calificaron como "misteriosas".  La joven médica cumplía una misión "internacionalista" para Cuba. Cayó (saltó o fue empujada) desde el piso 8 de un edificio en su complejo residencial en el Fuerte Tiuna, la mayor instalación militar de Venezuela. Murió en el acto de múltiples fracturas y traumatismo craneoencefálico. Funcionarios cubanos impidieron el examen forense por la policía local y llevaron el cadáver a una morgue y al día siguiente lo enviaron a Cuba.  A los periodistas venezolanos se les dijo que la Dra. Castillo se había suicidado después de encontrar mensajes de texto en el teléfono de su esposo de otra mujer, sin embargo, la médica aparecía como soltera en su perfil en Facebook.  Se reportó que había hecho comentarios negativos sobre la situación de Venezuela. Un periodista en Miami con fuentes dentro de Cuba informó que la Dra. Castillo tenía una relación cercana con un oficial de la Guardia Nacional de Venezuela que había sido capturado por la inteligencia venezolana, SEBIN, por estar involucrado con la oposición. Parece ser que la Dra. Castillo había sido presionada para que informara sobre él y se había suicidado sin poder lidiar con su traición o la habían empujado a la muerte.

Otro internacionalista, el Dr. Roger Vega Tabares, de 46 años, murió el 22 de diciembre de 2017 en su residencia en Portoviejo, Ecuador, con heridas en el cuello y por causas aún no determinadas que también se explicaron inicialmente como un probable suicidio.

La "cooperación internacionalista" de Cuba a través de misiones médicas y otros trabajo de exportación en muy diversos campos es un gigantesco negocio global que constituye la principal fuente de ingresos de Cuba. (Vea nuestro informe sobre trata de personas.) Entre las consecuencias lamentables de esta forma de esclavitud moderna, muchos trabajadores, especialmente médicos, son enviados a lugares peligrosos en áreas infestadas de crímenes o zonas remotas de países del tercer mundo. Decenas, si no cientos, han muerto

Adrián Sosa Blanco, de 48 años, conocido miembro de la oposición pacífica, fue encontrado muerto en su casa el 7 de marzo de 2017. La familia solicitó una investigación de la extraña muerte, ya que se encontraba en buen estado de salud. Su cuerpo estaba cianótico de la cabeza a los hombros y con el abdomen hinchado. La causa de muerte se certificó como una trombosis pulmonar, pero por razones desconocidas no se realizó la autopsia habitual. Sosa participaba en varios grupos de oposición y era hostigado persistentemente por las autoridades; un agente de la Seguridad del Estado era conocido por visitar su casa.

Desde que Raúl Castro se hizo cargo de Cuba en 2006, al menos 17 opositores políticos han muerto en circunstancias misteriosas. Se sospecha que muchos, o todos, fueron asesinados o llevados a la muerte por agentes del estado. Asimismo, el 12 de diciembre, la activista del movimiento Damas de Blanco, Ada María López, murió de una enfermedad repentina. Aunque la familia ha hecho declaraciones que culpan al régimen cubano, hasta el momento Archivo Cuba no ha podido verificar informes que comprometan a agentes del estado. (Sacaremos un próximo informe sobre esto, pero siempre puede buscar en nuestra base de datos (disponible en inglés) por tipo de víctima, año o cualquier otro criterio de búsqueda).

Otro opositor político murió en prisión por problemas de salud repentinos y misteriosos: Hamel Mas Hernández, de 45 años, falleció el 24 de febrero de 2017 en la prisión Combinado del Este de La Habana sin atención médica por una afección desarrollada en prisión. El prisionero político era miembro del grupo opositor UNPACU y había estado preso desde junio de 2016 por desacato (falta de respeto) y desobediencia pública después de participar en una protesta pacífica en La Habana. Estaba esperando juicio; la fiscalía estaba pidiendo una sentencia de prisión de 4 años. Las autoridades de la prisión informaron a la familia que había muerto de un ataque al corazón. Cuatro días antes, durante una visita a la prisión, su esposa descubrió que había perdido alrededor de 35 libras en tres semanas y se enteró de que supuestamente tenía una infección renal, para lo cual no estaba recibiendo tratamiento médico. Nunca había tenido problemas renales.

En 2017, Cuba Archive/Archivo Cuba recibió informes con nombres y circunstancias de muerte de siete hombres y dos mujeres que murieron en cárceles o centros de detención en Cuba; dos fueron asesinados por autoridades penitenciarias (ejecuciones extrajudiciales) y a siete se les negó atención médica por condiciones aparentemente tratables.

A continuación, breves reseñas de las otras muertes en prisión (además de la de Más Hernández).

Erick Acosta Ochotorena, de 34 años, fue golpeado hasta la muerte el 20 de octubre de 2017 en el tercer día de su detención en una unidad policial en la calle Zanja de La Habana. Martinoticias.com tiene imágenes gráficas del cuerpo, que evidentemente fue autopsiado. Este caso plantea preguntas que hemos hecho anteriormente ante denuncias de partes extraídas de cadaveres y sospechas de tráfico de órganos. (Vea nuestro informe en inglés.) Mientras tanto, el estado cubano promueve a nivel internacional el negocio de trasplantes de órganos en Cuba e informa a la Organización Mundial de la Salud una alta tasa de trasplantes de riñones, sin embargo, no se observa el resultado en la población.

Rafael Arredondo Jardines, murió en la prisión de Melena del Sur, provincia de Mayabeque, alrededor de junio de 2017.  El preso común fue golpeado por guardias de la prisión mientras tenía las manos esposadas. Según 17 compañeros presos en una carta a Naciones Unidas, la golpiza causó su muerte. La misiva también informaba que otros cuatro presos (nombres desconocidos) habían muerto allí hasta esa fecha en el 2017 en circunstancias sin aclarar, sometidos a malos tratos, violencia y condiciones extremadamente malas.

Angel Manuel Cabrera, de 21 años, murió el 6 de agosto de 2017 en la Prisión 1580 de San Miguel del Padrón, La Habana. El prisionero común murió durante un ataque de asma habiéndosele negado tratamiento médico.

El joven Ramón Garbey Hinojosa (de edad exacta desconocida) murió el 10 de noviembre de 2017 en el Hospital Clínico Quirúrgico de Santiago de Cuba. Había sido recluido en una prisión para personas con VIH-SIDA sin juicio durante un año luego de su arresto sin pruebas de causa en el parque La Fraternidad de La Habana, un lugar de reunión para la comunidad gay. Era VIH positivo, había contraído tuberculosis en prisión y no le habían dicho que tenía hepatitis C ni le habían dado tratamiento médico. A su padre, un conocido boxeador que había emigrado de Cuba, se le denegó la entrada al país para visitarlo en su lecho de muerte y para asistir a su funeral.

Ramón Hernández Medina, de 45 años, murió el 5 de mayo de 2017 en el centro de detención Augusto César Sandino de Pinar del Río, Cuba. Cumplía una pena de prisión de 8 años y unos meses antes había sido hospitalizado en la prisión durante un mes después de sufrir un ataque al corazón. Fue devuelto a su celda a pesar de sus objeciones, ya que insistía no sentirse bien y le había dicho a su familia que no estaba recibiendo atención médica adecuada. Un día antes de su muerte, le había dicho a un guardia de la prisión que se sentía enfermo, pero el hombre lo ignoró. Al día siguiente, murió de un ataque al corazón masivo.

Dulce Luna Castillo, de 39 años, murió el 26 de mayo de 2017 en la Prisión de Mujeres de El Guatao de La Habana cuatro horas después de comenzarle un ataque de asma. No había recibido tratamiento médico, ya que no había médicos en la prisión. Otra presa de 39 años, conocida por su alias "La Morena", había muerto el 21 de febrero de 2017 en la misma prisión de un paro cardíaco horas después de quejarse de no sentirse bien. Aunque sufría de presión arterial alta, le habían negado atención médica, indicándole que tomara un refresco o un café.

Hugo Riverón Aguilera, de 59 años, murió el 8 de julio de 2017 en el Hospital Vladimir Ilich Lenin de Holguín, Cuba, luego de 57 días de huelga de hambre. Su desesperada protesta exigía una revisión de su caso criminal, que las autoridades rechazaron. Había sido condenado a seis años de prisión por presuntamente robar un caballo, pero negaba todos los cargos. El caballo fue encontrado más tarde.

Innumerables muertes en las cárceles de Cuba
Dadas las dificultades extremas para recopilar esta información en Cuba, es imposible hacer siquiera una estimación aproximada de las muertes en prisión. No obstante, el alto número de centros penitenciarios (al menos 200) que someten a a condiciones excesivamente duras a una gran población carcelaria (que debe superar con creces la última cifra oficial de 57.337 en 2012), lleva a la conclusión de que el número real de víctimas anuales está, como mínimo, en los cientos de casos.

Desde que Raúl Castro tomó el mando en Cuba en julio de 2006, Archivo Cuba ha documentado 204 muertes en centros penitenciarios y de detención a pesar de estar recibiendo informes mínimos. En los últimos años, especialmente desde que los presos de conciencia que cumplían condenas largas fueron liberados a España en 2010, los informes desde el interior de las cárceles, que ya eran escasos, prácticamente no existen. A los organismos internacionales no se les permite monitorear o inspeccionar las cárceles cubanas y las organizaciones independientes de derechos humanos locales no tienen permiso para existir.

Muchos presos actuales y anteriores -políticos o no- han informado sobre el abuso físico y verbal persistente, el hacinamiento severo, la mala alimentación, las condiciones sanitarias terribles, el agua no potable y la falta de atención médica en las cárceles de toda Cuba. Dichas condiciones provocan graves afecciones físicas y emocionales que generalmente no se tratan y resultan en muchas muertes, incluso por suicidio. También se denuncian golpizas y asesinatos por parte de guardias de prisión o a manos de criminales en la población carcelaria.

La mayoría de las víctimas son hombres jóvenes, a menudo afrocubanos, que cumplen prisión por "crímenes" que son aberraciones que ilustran la naturaleza estalinista del sistema. Estas anomalías legales incluyen la peligrosidad social pre-delictiva. Según el Artículo 72 del Código Penal de Cuba, se criminaliza la propensión a cometer un crimen o la "conducta manifiestamente contraria a las normas de la moral socialista". El Artículo 73 define la peligrosidad como derivada de la embriaguez habitual o la dipsomanía, la narcomanía y la "conducta antisocial"; esta última permanece indefinida y, por lo tanto, subjetiva y arbitraria. Las personas, por ejemplo, son encarceladas por esta causa simplemente por no estar empleadas, independientemente del hecho de que la mayor parte de la economía está controlada por el estado y, por lo tanto, faltan puestos de trabajo por el fracaso del modelo socialista de planificación centralizada. Otra anomalía legal es el elevado número de personas que cumplen prisión por delitos económicos inéditos en los países civilizados. De hecho, el sistema que produce escasez sistemática criminaliza el consumo para satisfacer las necesidades básicas. Tener algo prohibido, desde un pedazo de carne hasta una bolsa de cemento, lleva años de prisión. Incluso matar a una vaca propia sin el permiso del gobierno -para alimentar a la propia familia- puede resultar en 25 años de prisión (esto no es exagerado, sabemos de tales casos).

Desapariciones forzadas
Hasta comienzos de diciembre de este año, se habían producido al menos 4,665 detenciones arbitrarias de activistas políticos y defensores de los derechos humanos, según ha documentado el Observatorio de Derechos Humanos de Cuba (https://observacuba.org). Este es un promedio de alrededor de 14 por día, sin contar los casos no reportados. Muchas de dichas detenciones implicaron, al inicio, una desaparición forzada (ver nuestro informe reciente sobre esto). Sin embargo, en 2009, Cuba ratificó la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas. Las Naciones Unidas no han exigido su cumplimiento.

Buenas noticias
No se recibieron informes de muertes en intentos de salida en 2017, aunque esto no significa que no ocurrieran sin reportarse. El cese de la entrada sistemática de los cubanos en los Estados Unidos ha reducido significativamente el gran y peligroso éxodo por mar y tierra que durante décadas ha llevado a muchas muertes y desapariciones.

El costo en vidas de la Revolución cubana: nuestro trabajo hasta la fecha

Vea el informe de nuestro trabajo en progreso de cerca de 10,000 muertes y desapariciones documentadas, de las cuales 7,325 se atribuyen al estado cubano durante la dictadura de los Castro. 382 casos se atribuyen al Estado cubano bajo Raúl Castro, desde julio de 2006, incluidos 51 asesinatos extrajudiciales (denunciados o sospechados), 120 por falta de atención médica o motivos de salud y 52 suicidios. Puede consultarse nuestra base de datos para buscar casos individuales o listas de casos según diferentes criterios (fechas, lugares, causa de la muerte, etc.)

Creemos que muchos casos que ocurren en Cuba (históricos y en curso) no han sido documentados, pero estamos constantemente investigando y agregando registros o editando los existentes. Su ayuda es muy apreciada si tiene información directa de cualquier ocurrencia(s).

Debemos tener en cuenta que el costo real en vidas de la revolución cubana es de cientos de miles, ya que hay innumerables víctimas de subversión, terrorismo y guerras patrocinadas por Cuba en muchos países en varios continentes.

Terminamos con una nota de esperanza

Nuestros mejores deseos en el 2018 para usted y todos sus seres queridos.

Que el Año Nuevo traiga prosperidad, paz y armonía al mundo, y que los vientos de la libertad soplen para Cuba y todas las naciones que viven en la opresión.

Muchas gracias a todos los que apoyaron y siguieron nuestro trabajo este año.

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Archivo Cuba Proyecto de Verdad y Memoria, una iniciativa de Free Society Project, documenta la pérdida en vidas y la explotación humana causadas por la revolución cubana y estudia temas de justicia transicional  —memoria-verdad-justicia.

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