martes, octubre 25, 2022

Félix Luis Viera: LA COCA-COLA DEL OLVIDO. Ramon H. Colás sobre una enfermedad psicosocial de muchos cubanos que viven enlibertad

 


LA COCA-COLA DEL OLVIDO

Por Félix Luis Viera –

25 Octubre 2022

 Viajan a la tierra que los vio nacer con cierta constancia… a la pachanga, a visitar los clubes nocturnos del Gobierno y solazarse con sus paisanas que habitan en la Isla, consideradas “las prostitutas más cultas del mundo” (o con más “instrucción escolar”, diría yo), entre otros placeres.

Tienen en la Isla finquitas campestres y otros negocios, legales o no, surtidos con los bienes que hacia allá envían, sobre todo desde Estados Unidos.

En sus páginas de las redes sociales, rara vez se halla un comentario, un texto que aluda a la trágica situación que atraviesa la sociedad de su país, siquiera un quejido por el sufrimiento de aquella.

Pero sí publican en abundancia fotos de ágapes diversos —estancias en las playas, las montañas, los parques nacionales— y ciertas líneas sentimentales como “extraño el dulce de arroz con leche que me hacía Aurora mi vecina”, o “¿qué será de Aidita mi peluquera allá en el barrio?”, o “qué lástima que no pude traer el primer bate con que de niño jugué a la pelota”. Y así… otras referencias a la cultura nacional.

SUELEN EXPRESAR:

“No me gusta ni ver ni leer las noticias porque eso es una desgracia, y yo no estoy para desgracias, qué va”.

“Aquí la batalla es muy dura, el tiempo no alcanza para estarme preocupando por lo que pasa allá”.

“A mí la política no me interesa, me fui de Cuba porque ya no aguantaba la política”.

“Bastante tengo con los problemas que tengo para estar metiéndome en los problemas de Cuba”.

En fin, que se tomaron la Coca-Cola del olvido. Tamaño familiar.

https://www.puentealavista.org/la-coca-cola-del-olvid .

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la lucha contre el régimen de Fulgencio Batista la inmensa mayoría del pueblo expresaba que ellos no se metían en política y que la política era muy cochina. Esa actitud  facilitó la ´llegada al poder de la tiranía Castrista y su permanencia que OBLIGÓ a todos los cubanos a ¨meterse en política´.

¿ Por qué los cubanos que defienden en EE.UU. su derecho de viajar a Cuba, y tienen la autorización de la tiranía de los Castro para viajar a la isla, no alzan su voz pidiendo que ese derecho también sean respetado por la tiranía en aquellos compatriotas con opuesta suerte? ¿ Será que esos agraciados temen perder la autorización para viajar a Cuba ? . De ser por eso, esos cubanos viven en países libres pero llevan en su espíritud el calimbao del esclavo y para colmo se lo muestran con orgullo a sus antiguos amos cuando cruzan la talanquera y llegan nuevamente sumisos al barracón.
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Tomado de https://www.facebook.com

Like

Por Ramon H. Colas
10 de septiembre de 2018

Un cubano, radicado en México, me escribió en privado para elogiar mis opiniones en la red. En ese país vive hace cinco años. Se estableció en Guadalajara, atraído por una mujer de esa ciudad, después de una travesía de tres meses desde Colombia. En el peligroso recorrido por la selva vio de todo. El miedo le aprehendía el alma y su resolución era mantenerse en silencio y muy alerta. Los cubanos son vulnerables por esos caminos raros. Dice estar de acuerdo en casi todos mis artículos y comentarios, pero nunca le da un like porque él quiere visitar Cuba sin buscarse problemas. –Ya sabes, la pura, la familia que uno deja atrás hay que visitarla aunque no esté de acuerdo con el gobierno- me escribía.

Eso mismo me lo han dicho en mi cara otros que van o quieren visitar Cuba. Siempre alegan los mismos deseos: encontrarse con su mamá, la familia, los amigos y el barrio. Ellos creen que sus madres son superiores a la de los cubanos que no podemos ir. Su buen comportamiento acá es la patente para volver. Yo no tengo problema con los que van y vienen. Sin embargo, me asombran sus miedos e inseguridades viviendo en países libres. Desde estas orillas ponderan a la dictadura igual o más que si vivieran en Victoria de las Tunas, Santiago, Santa Clara o La Habana. El miedo a dar un like para evitarse problema en la isla, es el síntoma de una enfermedad crónica adquirida en Cuba y sostenida, sin tratamiento o algún placebo, en los países democráticos donde luego se radican.

No escribo esta nota porque prefiera un like. No. Deseo que lean mis opiniones todas las personas con acceso a Internet sin demostrarme aceptación por la mismas, pero ¿A dónde vamos a ir con semejante cobardía? A estos recaderos y transportadores de pacotilla les importa un bledo la libertad de su patria. Es más, aunque sea doloroso decirlo, están de acuerdo que el sistema se mantenga igual siempre y cuando no le toquen su parte.

Ahí, en esas simples manifestaciones conductuales están algunos de los argumentos que explican las causas de la inmovilidad en Cuba. Así no se cambia a una dictadura. Y lo peor, es que el régimen lo sabe y azuza el mito de su control sobre todas las cosas para seguir paralizando a la gente y extender el miedo más allá de las fronteras nacionales.

Somos un pueblo que no encuentra su camino frente a una dictadura que consolida su despojo.

¡Pobre Cuba!
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El Rey León quiere visitar Cuba - Mandy Hernandez - Comediante


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Madagascar a lo Cubano ( Parte # 1 ) - Mandy Hernandez - Comediante



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miércoles, noviembre 10, 2021

¿Con los indios o con los «cowboys»? . Félix Luis Viera sobre un artículo del periodista y escritor Jorge Dávila aparecido en el sitio cubaencuentro.com

 
Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

¿Con los indios o con los «cowboys»?

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Sobre un artículo del periodista y escritor Jorge Dávila aparecido en esta publicación

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Por Félix Luis Viera

Miami

10/11/2021

 pasado 3 de noviembre apareció en estas mismas páginas “Marcha cívica en Cuba: ¿por qué el Estado se siente amenazado por esta manifestación?”, del periodista y politólogo cubano exiliado Jorge Dávila Miguel, acerca de la manifestación convocada para el 15 de noviembre por el grupo disidente Archipiélago, allá en la Isla.

En mi opinión, un texto pródigo en inocencias y contradicciones.

Desde el propio título, Dávila muestra sumo candor o acaso desconocimiento de la realidad que se vive en Cuba al preguntarse : “¿Por qué el Estado [cubano] se siente amenazado por esta manifestación?”.

La contestación sería muy sencilla: las protestas espontáneas y en general pacíficas del pasado 11 de julio le han recordado al régimen algo muy elemental: no hay dictadura eterna; de manera que la existente en Cuba quizá haya entrado en su etapa final.

El artículo que nos ocupa —y también nos preocupa—, un dechado de inconsistencias de principio a final, está escrito con el tono de quien lamenta que algún amigo, familiar, ser querido en fin no lleve a cabo lo que debería. Así, comenta Dávila sobre la prohibición —desde ahora— de la marcha por parte del gobierno cubano: “Es una pena, una oportunidad desperdiciada. El gobierno calificó la marcha de delito de ´provocación´”.

Es una pena que Dávila desconozca cuántas oportunidades de este tipo ha desperdiciado el régimen existente en la Isla, y cuántos de quienes se las han propuesto han ido a parar a la cárcel.

Y agrega el periodista cubano que “…las manifestaciones populares en sí, no son delito, como tampoco lo será la del 15 de noviembre.”

(Jorge Dávila Miguel)

Se equivoca: aquí tiene el Artículo 62 de la llamada Constitución de la República de Cuba: “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible.”

De manera que el régimen —lástima que Jorge Dávila en su texto, si bien lo insinúa, no lo haya dejado claro— se basa en lo promulgado en este Artículo y en otros pasajes de la Constitución para prohibir la marcha del 15 de noviembre.

Precisamente sobre la Constitución cubana de 2019, afirma el politólogo cubano, sin que le tiemble la mano, que el “porcentaje de aprobación [por parte de la población] de la Constitución de 2018 (sic) (…) fue del 87 %”.

Aquí debemos suponer que Jorge Dávila desconoce cuánto arrojo se necesita para no levantar la mano en señal de aprobación en una “asamblea popular”, de modo que quede el votante en evidencia de que no comulga con ese algo expresado por el régimen. Así, buena parte del 13 % que no votó a favor o estuvo ausente o en fin por la causa que fuere no “se manifestó” a favor, es heroico.

Cita el autor de “Marcha cívica en Cuba: ¿por qué el Estado se siente amenazado por esta manifestación?”, los “cerca 700.000 militantes del partido” (Partido Comunista de Cuba).

¿Y eso a qué viene? ¿Qué podría lograr ese 6 % de la población —y 8 % de la población adulta— ante el embate de una realidad que cada día resulta más imparable?

Asimismo, seguramente desconoce el periodista cubano que para ser miembro del Partido Comunista de Cuba, sí, hay que entregar una cuota de sacrificio personal… que se revierte en alguna medida al obtener una especie de salvoconducto que permite el acceso a distintas esferas de la vida social y política inalcanzables para ciudadanos “comunes”.

Oh…, el texto del señor Dávila arriba al paroxismo cuando afirma:

“El gobierno cubano no es un grupo de privilegiados que se mantiene en el poder solo por la seguridad del Estado, la policía y las ergástulas de Castro, como se piensa generalmente en Miami. El apoyo popular a la revolución existe”. (Las cursivas son mías)

Para asegurar a seguidas: “En Cuba no hay encuestas de opinión, ni se permiten asociaciones políticas distintas del Partido Comunista, cosa que podría establecer porcentajes de oposición política”.

Y si “no hay encuestas de opinión”, ¿de dónde saca el autor que El apoyo popular a la revolución existe”.

¿Labor de médium, cartomántico, chamán, ocultista?

¿Tendrá el señor Dávila conocimiento de los cubanos que, en estos mismos momentos, se hallan en “las ergástulas de Castro”, hombres, mujeres, menores de edad no pocos de ellos —y de ellas— recibiendo torturas psicológicas y físicas?

¿Tendrá noticias Jorge Dávila de los isleños que continúan lanzándose al mar o atravesando medio continente en el intento de escapar del paraíso?

Al cierre de 2020 vivían fuera de Cuba 1.727.300 cubanos (nacidos en Cuba, valga la redundancia) según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Y no solo “en Miami” —como se infiere del artículo en cuestión— , sino en más de 70 ciudades y regiones del mundo; es decir, en donde puedan anclar. Si Dávila Miguel siguiera las informaciones sobre este tema, vería cuántos hijos de Martí se encuentran en los lugares más insospechados.

Señor Jorge Dávila Miguel: al concluir la lectura de “Marcha cívica en Cuba: ¿por qué el Estado se siente amenazado por esta manifestación?”, al menos a este humilde servidor, le asaltan las siguientes interrogantes:

¿Usted es amigo del mono o del león?

¿De los indios o de los cowboys?

¿De la izquierda o de la derecha?

¿O de todos?

© cubaencuentro.com

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