martes, mayo 31, 2022

Yania Suárez desde Cuba y Video donde Los jóvenes gritan 'Libertad' en el Havana World Music Festival. 'Desde el 11 de julio no escuchaba a una multitud espontáneamente en Cuba pedir libertad.'


Jóvenes en el Havana World Music Festival 2022

¡LIBERTAD, Libertad!, corea el PÚBLICO cubano en concierto de Carlos Varela, en el Havana World Music Festival


Cubita NOW

Mayo 30, 2022

Gritos de LIBERTAD en concierto de CARLOS VARELA este domingo en la Ciudad Deportiva de LA HABANA



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Tomado de https://diariodecuba.com

Los jóvenes gritan 'Libertad' en el Havana World Music Festival

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'Desde el 11 de julio no escuchaba a una multitud espontáneamente en Cuba pedir libertad.'

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Por Yania Suárez

La Habana

30 Mayo 2022

Desde el 11 de julio no escuchaba a una multitud espontáneamente en Cuba pedir libertad. Lo cierto es que es una sensación a la que uno puede acostumbrarse. La maravilla se repitió ayer domingo, al cierre del Havana World Music Festival.

Por causa de la lluvia el evento se había desplazado a última hora de El Castillito hacia la Ciudad Deportiva en busca de un techo. También había dejado de celebrarse el primer día por la misma razón meteorológica. Estos cambios de programación, junto al precio de la entrada (250 pesos, 150 para estudiantes), habrían persuadido a muchos de no venir y así lo sentimos el sábado quienes esperábamos encontrar una Ciudad Deportiva desbordada de personas — sobre todo al descubrir que el vaso de cerveza costaba solamente 50 pesos—. Sin embargo, teniendo en cuenta que también encontraríamos el gigantesco obstáculo del transporte, se puede decir que la asistencia ambos días, sobre todo el domingo, fue considerable.  

Desde que empezó la pandemia no ha habido grandes fiestas para la juventud cubana del gusto "alternativo" y la verdad es que se necesitaban. Los artistas podrán tener los compromisos que quieran, pero a la gente le hacía falta un paréntesis en los traumas y las tragedias recientes. Algún oasis donde las cosas funcionaran más o menos bien para darnos impulso.  Eso ha sido el Havana World Music Festival. Sin dudas  un gran esfuerzo de producción en los tiempos que corren. Sin la envergadura de años anteriores, donde incluso Vice en español vino a prestarle atención, pero con decoro —tanto musical como gastronómico—.

El compromiso, por lo demás, de al menos dos de los artistas cubanos invitados, no incluía la devoción al poder. Primero estuvo Haydée Milanés el sábado, para recordarnos en qué consiste la excelencia (y hasta la perfección) artística. También nos hizo saber su comunión con la rebeldía contenida que habita en la juventud cubana cuando insistió demasiado en la autoría de Descemer Bueno de un grupo de las canciones que interpretó.

Luego vino el domingo Carlos Varela, para quien el tiempo parece que no ha transcurrido. Desde que encendía adolescentes allá por los finales de los 80 en La Habana hasta hoy, la imagen se repite: él vestido de negro profiriendo insinuaciones y metáforas de inspiración política y social que un público muy joven recibe como vuelto loco. Así fue ayer: los muchachos bailaban y se exaltaban con sus acordes.

Carlos Varela elogió los "ovarios" de las organizadoras del evento que habían conseguido incluirlo en el programa y recordó los inicios de su trayectoria marcada por la suspicacia política de las autoridades y las amenazas de censura. Después de haber ejecutado sus clásicos "Guillermo Tell" y "Retrato de familia", esos mismos jóvenes empezaron a corear la palabra "Libertad", como si tampoco hubiera transcurrido un día desde el 11 de julio a la fecha. Los policías nerviosos se reunieron a la entrada del local calculando, quizás, cómo tendrían que apalearnos, llegado el momento.

Luego del último éxito musical de Varela —"La Feria de los Tontos"—, en el que no pocos descubren una crítica al poder corrupto de Cuba,  los jóvenes rompieron con el mismo canto. Como si, después de todo, tuvieran la urgencia de salir del doble sentido y la metáfora.

Es la chispa que empezó a finales de los 80 y fue haciéndose más fuerte a medida que pasaba de Pedro Luis Ferrer a Los Aldeanos, la que nos falta hoy en los escenarios. La gente está lista, como se ha visto, para convertirla en incendio.

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La Feria de los Tontos ft. @Sweet Lizzy Project (Audio Oficial)


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Cuatro canciones de Pedro Luis Ferrer


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Los Aldeanos-La Naranja Se Picó(Videoclip Oficial & Letra)

(se dicen ¨malas palabras¨ que pueden herir la sensibilidad)


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miércoles, diciembre 04, 2019

Videos. El actor Roberto San Martin, hijo de la actriz Susana Pérez, se despojo de su personaje de Mariela para responderle al afamado y multipremiado cantante Descemer Bueno sobre sus declaraciones contra AL2 del duo Los Aldeanos y contra Silvito ¨El libre¨, hijo del cantautor cubano Silvio Rodríguez

La Familia Perez
Nov 29, 2019
En su programa Mariela que tal Roberto San Martin por un momento se salto todos los protocolos y se despojo de su personaje para responderle al afamado y multipremiado cantante sobre sus declaraciones contra Los Aldeanos

Roberto San Martin explota contra Descemer Bueno


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DESEMEN. AL2 & SILVITO
 (Hay expresiones que pueden herir la sensibilidad)


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Descemer Bueno dice que demandará a Al2 y Silvito por llamarlo "chivatón y cederista"


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miércoles, enero 02, 2019

Luis Cino: Otro año en dictadura en Cuba … y van 60

 El B Los Aldeanos
Published on Dec 31, 2018

El B de Los Aldeanos sobre los 60 años de la tiranía Castrista



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Actualidad Chile
Published on Jan 1, 2019
Fuente y créditos: Red social de Almagro, Fecha 01 de Enero de 2019
Luis Almagro [Secretario General de la OEA]: "Aquí exponemos las razones principales por las que no debe haber más dictadura en Cuba".


Luis Almagro [Sec. General OEA] sobre los 60 años de la dictadura totalitaria Castrista


Tomado de https://www.cubanet.org/

Otro año en dictadura… y van 60

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Nos convirtieron en una horda de energúmenos, vociferantes e inescrupulosos, en lucha por la subsistencia, sin rumbo, prestos a escapar a donde sea
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Por Luis Cino
1 de enero, 2019

LA HABANA, Cuba. – Sin pan en las panaderías, entre otras muchas carencias, con un pueblo que no oculta su descontento y unos mandamases que disimulan malamente su desazón, contradicciones y retrocesos con una constitución hipócrita y oximorónica, el castrismo llega a un aniversario tan redondo que espanta: el número 60.

Si hiciera un balance de lo que han significado para mí, en lo personal, estos 60 años de castrismo –esa catástrofe que testarudamente y contra toda lógica histórica se empecinan aun en llamar revolución- pesaría más, mucho más, lo negativo. De una forma u otra, directa o indirectamente, es suya la responsabilidad por casi todo lo malo que me ha pasado en la vida. Lo que a la postre pudo resultar positivo de este purgatorio no ha sido gracias sino a pesar suyo, a contrapelo de su ordenamiento y ordenanzas.

Bajo el castrismo ha discurrido más del 98% de mi vida. Aún no había cumplido los tres años cuando en enero de 1959 mis abuelos me llevaron en brazos a la esquina de Dolores y Diez de Octubre, a ver pasar, aclamados por la multitud, a los rebeldes barbudos.

Ya adulto descubrí que era imposible que hubiese visto, como creía, a Fidel Castro al frente de aquellos barbudos, saludando a la muchedumbre. Cuando el 8 de enero de 1959 Fidel entró en La Habana, viniendo del Cotorro y rumbo a Columbia, no pasó por Dolores y Diez de Octubre, sino por la calzada de Luyanó para enfilar por la Avenida del Puerto. A Fidel, entrando triunfante en La Habana, lo vi en mi imaginación, a fuerza de tanto verlo en fotos, en la televisión, en los Noticieros ICAIC y en el dorso de los billetes de un peso. Fidel murió sin que lo viese en persona. Ni falta que hizo, porque es como si siempre lo hubiera tenido delante, rascándose, mesándose la barba, manoteando, dando órdenes, prohibiendo y regañando
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En mi casa, al principio, adoraban a Fidel como a un dios. Recuerdo a una tía que rezó para que recuperara la voz, cuando le falló en un discurso. Pero mi familia no tardó en dividirse irreconciliablemente entre los que estaban a favor y los que estaban en contra. Mi padre se vistió de miliciano y mis hermanos renunciaron a Elvis y se fueron a alfabetizar. Aquella misma tía que rezaba por Fidel, cuando vio la expulsión de los curas y las iglesias cerradas, y a su marido acosado porque voceaba su repugnancia por el comunismo, hizo los papeles y se fue para Miami. Los queríamos mucho, los extrañábamos, pero no podíamos contestar sus cartas: nos decían que había que condenarlos al olvido, porque eran “gusanos, apátridas, traidores”.

Mi niñez, como la de todos los de mi generación, transcurrió entre consignas que hablaban de muerte, lemas que teníamos que repetir con entusiasmo, lutos de martirologio, sustos y preparativos para la guerra, porque nos decían constantemente que el ataque yanqui era inminente. Y no fue mejor la adolescencia, en la que nos fueron apartando de los hogares e intentaron a martillazos forjarnos como comunistas en escuelas de becas y campamentos de trabajo en el campo.


Pero el adoctrinamiento no resultó como esperaban. Algo les falló. Salí rebelde, respondón, ajeno a la obligatoriedad, la uniformidad y la mentalidad de rebaño, renuente a la pompa y la grandiosidad fidelista, que siempre me pareció picúa y papelacera. Chocante en las reuniones y frente a las planillas cuéntame-tu-vida, me gané el cartelito de conflictivo. Y fue peor cuando se tornó enfermiza mi afición por la proscrita música del enemigo. Había incurrido en el pecado mortal del diversionismo ideológico. Me estigmatizaron. Hasta mi familia me excomulgó por tanta majadería e incorrección. Era la oveja negra. Imagínense. Mi hermano estudiaba para ser piloto de MIG y yo era un pelúo que vestía como hippie y andaba con “gente rara”, al que botaron del Destacamento Pedagógico por “problemas ideológicos”, le cerraron las puertas de la universidad, “solo para revolucionarios”, que echó más que una pulseada, una guerra, contra carceleros y siquiatras por declararse objetor de conciencia para no cumplir el servicio militar, y al que luego de ser echado de todas partes, siempre por los consabidos “problemas ideológicos”, solo daban trabajo en la construcción o la agricultura.

Por suerte no me faltaron amigos, buenos amigos, a prueba de todo. Las mejores amistades son las que se hacen en tiempos difíciles, como los que nos tocaron, de carencias, hambre, castigos y prohibiciones. Solo que tuve que acostumbrarme a que se fueran yendo. De muchos no pude ni despedirme. Como pasó con los que se fueron por Mariel, apedreados por las turbas.

Tampoco me faltaron amores, pero todos terminaron mal. Unas se fueron del país y otras me dejaron. Fue porque los padres se oponían, porque el núcleo de la UJC les advertía sobre las consecuencias perjudiciales de estar con un tipo como yo, porque no cabíamos en la casa que se nos caía a pedazos, porque el salario solo nos alcanzaba para malcomer, porque con tanto trabajo apenas nos veíamos, porque “la situación” nos tenía siempre demasiado tensos y amargados, porque apareció otro tipo con mejores posibilidades, etc.

Hoy, es desolador presenciar cómo se diluyen, a pesar de todos mis esfuerzos, las ilusiones de mis hijos, que ya son padres y no avizoran -en medio de ruinas, cochambre y miseria- algo mejor para sus pequeños.

Estos 60 años han significado para los cubanos vernos reducidos a la indigencia, la renuncia a los sueños, el sometimiento a los designios estatales, la obligación de vigilarnos y denunciarnos los unos a los otros en la Gran Tribu Chivata, el reinado del cinismo y la mediocridad. Nos convirtieron en una horda de energúmenos, vociferantes e inescrupulosos, en lucha por la subsistencia, sin rumbo, prestos a escapar a donde sea en cuanto hay una oportunidad.

Escogido desde muy temprano como enemigo por el régimen, a punto de asfixiarme con tanta mentira, hipocresía y simulación, ¿puede asombrar que me haya unido al periodismo independiente? Gracias a ello no enloquecí o morí de tristeza. Escribir, aun con el riesgo de la cárcel, ha sido mi desquite por tanta infamia.

luicino2012@gmail.com

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