jueves, enero 25, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Nueva Operación Verdad: otro derroche en propaganda y mentiras. ¨Juicio¨ del Teniente Coronel Jesús Sosa Blanco en el cual la incipiente tiranía convirtió a la Ciudad Deportiva en el Coliseo Romano

Aclaración del bloguista de Baracutey Cubano

Se dice que Jesús Sosa Blanco sólo estuvo en la Sierra Maestra 15 días y casi al llegar  su tropa fue  atacada  por  tropas del Ejército Rebelde,  por lo cual se entabló combate;  después de  aproximadamente 15 días fue trasladado para  San Luis, en la provincia de Pinar del Río, al otro extremo de la isla de Cuba. 

En el testimonio del entobces sacerdote Padre Arsuaga  se habla de otro Sosa: Melo Sosa, cuando  el nombre correcto  es Merob Sosa, que era al que realmente en la Sierra le habían puesto ese slogan que decía  ¨¿ Qué pasa si Sosa pasa?, el cual no era por Jesús Sosa Blanco, el cual, como ya expresamos. estuvo unos pocos días en la Sierra Maestra.

Cuando yo era niño leí en la revista Bohemia de esa época que Jesús Sosa Blanco comió su última cena: carne con papas, durmió, se levantó, arregló la cama donde durmió y fue valientemente al paredón; me parece recordar que dirigió su fusilamiento, al igual que el teniente Despaigne, que es el del video de un  negro vestido de civil que conversa con el pelotón con las manos atadas  , va caminando  cerca del  hoyo donde será enterrado y dirige al pelotón de fusilamiento y al ser impactado cae en el hoyo.
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 Tomado de https://www.cubanet.org/

Nueva Operación Verdad: otro derroche en propaganda y mentiras

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Los mandamases de la continuidad castrista están siempre prestos a derrochar en congresos buenos para nada, conferencias propagandísticas y otras payasadas, el dinero y los recursos que no invierten en alimentos y medicinas para el pueblo

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Por Luis Cino Álvarez

24 de enero,2024

LA HABANA, Cuba. — Los mandamases de la continuidad castrista están siempre prestos a derrochar en congresos buenos para nada, conferencias propagandísticas y otras payasadas, el dinero y los recursos que escatiman para alimentos y medicinas para el pueblo. Ahora volvieron a hacer de las suyas con la Nueva Operación Verdad, un foro internacional de periodistas para conmemorar los 65 años de la Operación Verdad, nombre dado por Fidel Castro a la campaña de prensa que organizó en enero  de 1959 para intentar contrarrestar el escándalo internacional provocado por los fusilamientos de cientos de militares y policías del  régimen de Batista.

En el foro, que se efectuó en La Habana los días 21 y 22 de enero, y al que asistió el gobernante Miguel Díaz-Canel, participaron  65 periodistas —más bien propagandistas y panfleteros incondicionales del castrismo— de 30 países. En su discurso, el mandatario calificó la Operación Verdad como “un episodio realmente deslumbrante de la Revolución Cubana”. 

Varias fuentes estiman que solo entre enero y abril de 1959 fueron fusilados 550 prisioneros. Acusados de crímenes de lesa humanidad, se les juzgó sumarísimamente sin la posibilidad de una defensa justa; en muchos casos, con insuficientes pruebas  incriminatorias.

En el juicio público efectuado en la Ciudad Deportiva, que fue televisado y en el que apenas le permitieron hablar, el coronel Sosa Blanco, acusado de crímenes de guerra durante la lucha contra la insurgencia, preguntó: “¿Qué es esto, el circo romano?”

Para llevar a cabo aquel baño de sangre, reminiscente del terror jacobino, en un país cuya legislación no contemplaba la pena de muerte, el régimen revolucionario fomentó un estado de histeria vengativa contra los represores del régimen derrocado (recordemos la exagerada cifra de “los 20.000 muertos de la tiranía”, inventada por el periodista Enrique de la Osa y Francisco Quevedo, el director de la revista Bohemia).

Mientras multitudes frenéticas gritaban ¡paredón!, los pelotones  fusilaban a diestra y siniestra. Primero cayeron los criminales de guerra y a los torturadores. Luego, fueron por cualquier militar, policía o funcionario del régimen de Batista que se les antojara. Bastaba que fuera incluido en la lista negra de la Comisión Depuradora.

No tardarían en empezar a fusilar a cualquiera que se opusiera al régimen. Incluso a los que habían participado en la insurrección contra Batista. Tales fueron los casos de los comandantes Jesús Carreras y William Morgan, del Segundo Frente del Escambray, y de Humberto Sorí Marín, que había sido uno de los creadores de los llamados Tribunales Revolucionarios.

Para justificar sus argumentos, Fidel Castro, que se pintaba como víctima de una conjura internacional —no dijo “mediática” porque aún no se empleaba ese término— lanzó la Operación Verdad, para la que recabó el concurso de 400 periodistas, entre ellos algunas de las mejores plumas del periodismo nacional y latinoamericano. Con ellos, agasajándolos y pagándoles bien, conformaría unos meses después la agencia Prensa Latina, que resultaría un arma de la propaganda castrista en Latinoamérica. 

A propósito, Gabriel García Márquez fue uno de los periodistas invitados por el régimen castrista para participar en la Operación Verdad en enero de 1959 y posteriormente integrarse a Prensa Latina. Pero García Márquez y su compatriota Plinio Apuleyo, que lo acompañó, quedaron muy desfavorablemente impresionados cuando presenciaron el juicio al coronel Sosa Blanco y tuvieron que concederle la razón al acusado cuando comparó aquel juicio con el circo romano.

Cuando la esposa de Sosa Blanco, llevando a sus mellizas de doce años, acudió al hotel Riviera, donde se alojaban los dos periodistas colombianos, para pedirles que firmaran la carta donde pedía conmutaran la pena de muerte de su esposo, García Márquez y Plinio Apuleyo no dudaron en dar sus firmas, aunque sabían que la carta sería infructuosa.

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¿QUÉ PASA SI SOSA PASA?


Por Esteban Fernández
9 de septiembre de 2014



El juicio de Jesús Sosa Blanco en 1959 fue algo desastroso, tenebroso, bochornoso y estúpido  mediante el cual se le debió haber revuelto el estómago y darle ganas de vomitar a toda persona consiente en Cuba.

Mientras más fidelista era la persona más decepcionada tenía  que haberse sentido. Pero no fue así, a pesar de lo escandalosa y absurda de aquella situación  por primera vez pude darme cuenta de la gran cantidad de cubanos con sed de sangre y venganza que había en mi patria. Durante este juicio tristemente me enteré que no todos los cubanos eran buenos como yo creía, y que el supuestamente malo era mejor que todos aquellos hipócritas con rosarios en sus cuellos.

Yo era un muchachito que todavía no había cumplido los 15 años. Me senté ante el televisor y vi el juicio completo de principio a fin. Preconcebidamente pensaba que los revolucionarios eran unos jóvenes honrados y que Jesús Sosa Blanco era un esbirro. Imaginaba que se iba a demostrar completamente su culpabilidad y que cobardemente el acusado lloraría buscando el perdón de quienes lo estaban enjuiciando. Nada de eso sucedió. Cinco horas después de observarlo todo con detenimiento simpatizaba mil veces más con el reo que con el fiscal   Jorge “Papito” Serguera.

Ya al segundo día, mientras los acontecimientos iban desarrollándose delante de mis sorprendidos ojos, había cambiado completamente mi perspectiva.  Sosa resultaba ser un cojonudo y los que lo acusaban eran unos imbéciles que al preguntarles: “¿A que usted se dedica?” contestaban cretinamente: “¡Yo me dedico a Sosa Blanco!”

Si en aquel momento—sin yo tener experiencia alguna sobre la aplicación de las verdaderas leyes—aquello me lució un grotesco Circo Romano, hoy en día después de tantos juicios presenciados, aquello lo recuerdo como una verdadera aberración de la justicia.

Fácil debió haber sido—si lo fue para un niño en Güines—que los cubanos, mediante esa farsa judicial, se hubieran dado cuenta que ese era simplemente el principio de las millones de injusticias que se cometerían en nuestra nación.

Y de la misma manera en que los estadounidenses  dejan todo empequeñecido al compararlo con el viaje a la Luna, nosotros los cubanos ante cada miedo que la vida nos depare debemos emularlo recordando  la actitud  valerosa y ecuánime con que este oficial aceptó la muerte inminente mientras miles y miles de sus conciudadanos gritaban histéricos “¡Paredón!”

Y desde ese mismo instante en que muchísimos en mi entorno, y a través del país, decretaban oficialmente como sus héroes a Camilo, el Che, Fidel, Raúl, Almeida y comparsa de farsantes redentores, este guajirito llamado “Estebita” a contrapelo de la creencia generalizada le brindó toda su admiración al hombre que tranquilamente, sin un simple asomo de miedo, caminaba con la frente en alto rumbo a la pared donde recibiría los plomazos de unos fanáticos asesinos.

Años más tarde en una entrevista con un periodista éste le preguntó al tirano: “Comandante ¿usted me puede decir un solo error cometido por la revolución?” Y el gran H.P. se rascó la barba y risueño contestó: “Sinceramente lo único que me viene a la mente es que por nuestra inexperiencia en 1959 fusilamos a un batistiano llamado Sosa Blanco creyendo erróneamente que se trataba del Coronel Merob Sosa”.

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Tomado de http://www.primaveradigital.org/

Conmemorando lo conmemorado

 Por  Rogelio Fabio Hurtado
30 de Enero de 2014

    Cuba actualidad, Marianao, La Habana, (PD) Vivimos en una isla cuya singularidad fundamental radica en el inmovilismo político: estamos congelados bajo la dominación de una misma familia, que la ejerce a sus anchas desde hace ya 55 años.

De ahí se desprenden otras peculiaridades: todos los medios de comunicación públicos están rigurosamente controlados por la clientela política del Clan.

Alcancé a vivir unos 12 años de la tan difamada República. No recuerdo que ninguno de aquellos políticos, ni siquiera Chibás, se atreviese a apropiarse de las fechas patrias ni de los patriotas que protagonizaron las luchas independentistas.

La monarquía biranita que nos ha tocado, lo menos que ha hecho es rebautizar a Bayamo, nada menos que a Bayamo, con el nombre, en inglés, del yate que los trajo desde las costas mexicanas.

Para hacernos creer en sus respectivas inmortalidades, conmemoran minuciosamente hasta las más mínimas de sus hazañas. Ahora, le ha tocado a la llamada Operación Verdad, organizada en la segunda quincena de enero de 1959, para dar respuesta a la prensa norteamericana, que reportaba, con inquietud, los numerosos fusilamientos que se ejecutaban en toda Cuba, a título de justicia revolucionaria.

La contra-campaña comenzó con una multitudinaria concentración frente a la terraza norte del Palacio Presidencial, donde los habaneros manifestarían su apoyo incondicional al Gobierno Revolucionario y a su expedita justicia. En el clímax de su discurso, el Caudillo preguntó a la multitud si estaba de acuerdo con los fusilamientos, y la aclamación de apoyo fue absoluta.

Debo reconocer que una de aquellas cabecitas vociferantes fue la mía. Contaba 12 años y estaba allí con mi tía Chela, fidelistas a full ambos, como casi todos los cubanos de entonces.

Hoy comprendo el error, y me arrepiento de aquellos ciegos aplausos, de aquel fervor ilimitado y perdido, que también compartí.


La segunda parte de la Operación Verdad fue una masiva conferencia de prensa en el Hotel Habana-Riviera, ofrecida por el Caudillo a cientos de periodistas extranjeros, ante quienes improvisó un chiste ingenioso. Cuando un norteamericano le preguntó si el ejemplo del Japón, derrotado en la 2da Guerra Mundial por los Estados Unidos y ayudado luego por estos a protagonizar una rápida y próspera reconstrucción, lo inspiraba ahora a enfrentarse con los Estados Unidos, el Caudillo contestó negativamente y exhortó al periodista a imaginarse lo que podría suceder "si ganamos nosotros".

Al cabo de tantos años, no me cabe duda acerca de quiénes hemos sido los derrotados perennes.

El acto final fue el juicio sumarísimo, celebrado en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, contra el teniente coronel del Ejército de la República, Jesús Sosa Blanco. Abarrotadas las graderías por una multitud rugiente, que coreaba "paredón, paredón", el indefenso acusado, y su valeroso abogado defensor de oficio, también oficial del ejército, mantuvieron la serenidad en todo momento.

(Jesús Sosa Blanco)

Aquel espectáculo, de un dramatismo obsceno, lo presencié por la televisión, horrorizado.

Desde entonces, han tenido el pudor de no retransmitirlo nunca.

Ni la campaña de la gran prensa norteamericana logró detener las ejecuciones, ni la Operación Verdad pudo suprimir el escándalo mediático. No obstante, la imagen pública del joven caudillo ganó fuerza y difusión a escala internacional.

Hoy sus alabarderos la conmemoran, mientras mi tardío arrepentimiento no cuenta para nada.

Para Cuba actualidad: rhur46@yahoo.com

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Sobre el Comandante  Jesús Sosa Blanco

Tomado de http://baracuteycubano.blogspot.com

(Fragmento)

Dr. Guillermo Toledo: ¿Cuantos prisioneros habían allí en aquel momento?
Don Javier Arsuaga: Como 800 o 900 personas, para unas facilidades que no tenía más que para unos 300 catres en las galeras.
Dr. Guillermo Toledo: ¿Como dormían esas personas?
Don Javier Arsuaga: Muchas veces me lo pregunté, si hacían turnos o dormían encima unos de otros, efectivamente era un espacio muy reducido para tantas personas.
Solía visitarle y ellos sabían que yo era santo de su devoción en el sentido que yo no estaba de acuerdo con las ideas de batista y me veían como uno del otro lado. Y sin embargo poco a poco fue introduciéndome entre ellos.
A Jesús Sosa Blanco, no lo conocí hasta la mañana del día en que sería juzgado en el Palacio de los Deportes (actual Ciudad Deportiva), en realidad estaba ya condenado por Fidel Castro.
En realidad Fidel Castro lo había condenado a el, a Pedro Morejón y a Luis  Cardo Grau, desde el primer discurso allá en Santiago de Cuba cuando dijo:
A esos tres vamos a fusilarlos.

Pero hizo el paripé del juicio. Bueno esa mañana yo sabía que en la tarde sería el juicio el jefe de auditoria me lo había dicho… y caminando entre los presos me tope con Sosa Blanco, estaba en aquel momento no se si repitiendo o diciendo por primera vez que sería llevado como los cristianos a las fieras en el circo romano.
Le dije: Esta tarde estaré allí contigo en el juicio.
Ese fue mi primer encuentro con Sosa Blanco
Dr. Guillermo Toledo: Vamos a hablar entonces un poco de ese juicio, porque yo siendo un niño lo vi por la televisión y usted estaba presente allí. Yo vi muchas cosas allí siendo un niño, las humillaciones, las injusticias que se estaba cometiendo con ese hombre públicamente. Tantos años después en el libro en que Ramonet que ahora le hace la entrevista a Fidel Castro, este reconoce que ese juicio había sido un error, no dijo que fue un error de el, sino un error de la revolución, el fue el que mando a hacer ese juicio publico a Sosa Blanco.
Fidel castro quedó muy mal parado en ese juicio, porque Sosa Blanco dijo:
Esto es un circo romano, aquí me están juzgando en un circo romano. Si, yo maté personas… pero los maté en combate, porque me estaban tirando y yo tiraba también, nos estábamos matando mutuamente.
Don Javier Arsuaga: Así sucedió en realidad, el dijo esas frases allí. Para mi lo mas impresionante de ese juicio era el saber… que iban a juzgar a tres condenados.
Y lo más impresionante fue, que llevaron un grupo grande de testigos, para que dijeran todo lo que ellos habían visto una noche del 12 de octubre del 1957 en que Sosa Blanco recién llegado a la sierra maestra es emboscado por los guerrilleros de la sierra maestra y naturalmente se defiende.
Algunos guajiros de aquellos testigos fueron llevados a la Cabaña, para que preparan su testimonio, era realmente dramático verles los días antes del juicio, como les dictaban las frases que tenían que repetir.
Pero se toparon en el juicio con un abogado Dacosta que en realidad les viró la tortilla, porque comenzó a preguntarle a esos guajiritos en un lenguaje que ellos no entendían, en una interlocución que ellos no podían conseguir…
Dr. Guillermo Toledo: También usted dice en su libro que en ese momento es que el abogado Dacosta entra por primera vez en contacto con esos testigos… precisamente en el juicio.
Don Javier Arsuaga: Si así es, es correcto. Dacosta comenzaba a interrogar a esos guajiritos… el les gritaba… diga, repita, alto, claro…. Y los fiscales se ponían nerviosos… los guajiros se ponían nerviosos, se asustaban no sabían que decir ni que hacer.
Aquello fue un espectáculo tristísimo, el ver como estaban siendo preparados para el juicio, pero cogidos en la trampa porque no estaban preparados realmente para enfrentarse a un abogado con su verborrea.
El juicio cuando llego a ese momento antes que se pusieran de pie Pedro Molejón y Luisi Cardo Grau se detuvo por una llamada de afuera de Fidel Castro… que estaba viendo el Show junto con Raúl Castro, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos y el Show no iba nada nadie bien.
Entonces se suspendió el juicio y me llamaron para ir a la Cabaña esa noche. pregunté: ¿hay fusilamiento? me contestaron que no sabían.
Llegaron los tres condenados a muerte sin terminar de ser juzgados y esa noche se estrenó la galera de la muerte.
Me encontré con Sosa Blanco…. No nos dijimos ni una palabra… el se hecho en mis brazos sin decir palabras y al rato me dijo: Padre vamos a rezar….
Le dije: Ve despacio, ten calma, yo voy delante y tú vas repitiendo conmigo.
Íbamos repitiendo el Padre nuestro que estas en los cielos…, tres veces hasta que comenzó a entrar por la puerta de la galera de la muerte a la primera luz del día.
Yo no se lo que pasó en el y en mi, que desde aquel día, desde aquel momento en la galera de muerte… más que muerte se respiraba vida.
Yo no… yo no se explicar... no se explicar… después se dieron otros casos, el de Pedro Molejón fue trágico… muy trágico… tremendo.
Yo no quería tener mucha relación con los presos, por mis problemas personales de credo, por mis dudas tremendas, yo no quería confesarles… a mi no me interesaba.
Les decía: No me interesa lo que ustedes hayan hecho si quieren confesarse, les traeré a otro Sacerdote.
Y efectivamente llevé al Padre Antonio Melo, un Sacerdote Franciscano, ya mayor, que iba todos los días mañana y tarde a atender a los moribundos al Hospital Calixto García. Y el fue el que confesó, los absorbía a todos.
Entonces comenzó a respirarse allí un ambiente de espiritualidad, todas las noches rezábamos el rosario, un rosario lento, comentado.
Algo se produjo yo no se que… para mi muy doloroso, porque yo tenia ese problema personal mío y decía, pero como es posible si en algún momento una persona de fe… un Sacerdote, tiene que ser autentico y entero en su fe… es cuando se enfrenta a la muerte ajena… a quien le haya tocado asistir un ser humano que va la pena de muerte.
Señor Melero: Una aclaración, en aquel momento se dijo que muchos de las muertes que se le achacaban a Sosa Blanco… no había sido cometidos por Sosa Blanco sino por un Capitán que se llamaba Melo Sosa… y otra cosa que deseo aclarar…. En Cuba el único que puede decidir sobre la muerte de cualquier persona es Fidel Castro.
Dr. Guillermo Toledo: Quiero leer pasajes del libro de Don Javier Arsuaga, refiriéndome al caso de Sosa Blanco, que tenía una esposa que se llamaba Amelia, dos hijas y me dijo usted que una de sus hijas tenía 14 años y otra mucho menor.
El en libro usted plantea: La presencia todas las tarde de Amelia y sus hijas le puso una nota de luz y de dulzura… emocionante ver a Sosa Blanco pasar sus manos ásperas tras las rejas… para acaricias las caritas de ¨mis niñas¨, como les decía Sosa Blanco.
Sorprendí sin quererlo una conversación de Sosa Blanco con Amelia donde le decía: Amelia quiero que me hagas un favor, recuerdas el par de zapatos que me compre para año nuevo y nunca llegue a estrenar, quiero que me los traigas, pero sin que las niñas se den cuenta. Amelia le dijo: Pero para qué lo quieres si nunca te he visto aquí con zapatos. Dijo el: Para la noche que me vayan a fusilar.
Y mas adelante, después vamos a hablar de lo de los zapatos de Sosa Blanco y vamos a hablar de lo que el dijo en el paredón de fusilamiento… que nadie lo sabe y usted lo va a contar.
Mas adelante usted en el libro plantea: La esposa de Sosa Blanco me pidió hablar a solas conmigo. Me dijo: Ya se que les ha dicho que no quiere saber por que están aquí, me imagino cuales son sus razones y las respeto… pero yo si quiero que sepa, que mi marido no es el monstruo que dicen por ahí que es.
Me contó que su esposo apenas estuvo una semana en la sierra y el primer día que llego fue emboscado por los rebeldes y perdió varios de sus hombres, al perseguir a los rebeldes pudieron cometerse exceso en la aldea donde se escondieron los rebeldes con ayuda de los campesinos, nada que no sea normal en una situación así. A los dos días fue retirado de la sierra y destinado a San Luis, Pinar del Río en el otro extremo de la isla. Dígame si tuvo tiempo para cometer las atrocidades que se le atribuyen, necesitaron crear demonios y la mala fama de un tal Melo sosa fue trasladada a las espaldas de mi esposo, quiero que me crea, le pido que me crea.

Le creí, sinceramente le creí.
Don Javier Arsuaga: Los famosos zapatos, eran unos zapatos enormes porque Sosa Blanco tenía unos pies de gigantes. El día en que iba a ser fusilado… pidió que lo dejaran bañarse y ponerse ropa interior limpia y sus zapatos.
Fuimos al paredón y me dice: Padre quiero pedirle un favor, cuando me hayan fusilado quiero que me quite los zapatos y mañana los va a regalar en Casablanca o en la Habana a cualquier pordiosero que los necesite. No le diga a quien pertenecieron los zapatos, porque es tal vez no los quisieran usar si saben que es de Sosa Blanco.
Efectivamente cuando fue fusilado les quité los zapatos, los llevé conmigo y a la mañana siguiente encontré en la Habana a quien regalarle los zapatos.
Sosa Blanco y sus zapatos siguieron paseando por las calles de la Habana, burlándose como un duende burlándose de Fidel Castro y su gente.


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sábado, julio 02, 2022

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Música y política: el arte de remover pasiones

 



Tomado de https://www.cubanet.org/

Música y política: el arte de remover pasiones

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¡Miren que nos ponemos ridículos los cubanos cuando nos da por apasionarnos y politizar en demasía las cosas!

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Por Luis Cino

30 de junio,2022

LA HABANA, Cuba. — Una vez, hace años, Pablo Milanés se quejó de que los periodistas extranjeros, cuando lo entrevistaban, le preguntaban más de política que de música. Con sus consiguientes riesgos e inconvenientes,  eso debe pasar con muchísimos cantautores. Pero en el caso de Pablo Milanés, se lo buscó, por ser, junto a Silvio Rodríguez, en su condición de padres fundadores de la Nueva Trova Cubana, los cantores oficiales de la Revolución de Fidel Castro.

Eso es algo que muchos no le perdonan a Pablo. A los intransigentes, a los que no acaba de olvidárseles aquel versito infame de “Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló, Fidel la dignificó para andar por estas tierras”, no les resulta suficiente que desde hace más de 25 años, el autor de Yolanda se haya desmarcado de la incondicionalidad castrista y se muestre crítico con el régimen.

Ahora, algunos acusan de cobarde a Pablo Milanés por no pronunciarse contra la dictadura y propiciar que la multitud prorrumpiera en gritos de libertad durante su super vigilado concierto del 21 de junio en la Ciudad Deportiva. Paradójicamente, en los días previos al concierto, no faltaron los talibanes del castrismo que en las redes sociales acusaron a Pablito de traidor e histéricamente pidieron que no se le permitiera volver a cantar en Cuba.

Con las exageraciones de ambas banderías, cualquiera hubiese podido pensar que del concierto de Pablito dependía la caída del régimen. Siempre lo digo: a demasiada gente, para bien o para mal, Pablo Milanés les revuelve las pasiones.

El revuelo del concierto de la Ciudad Deportiva me trae a la memoria el que causó en el año 2011, en Miami, la actuación de Pablo Milanés el día 27 de agosto en el American Airlines Arena (actual FTX Arena).

Hubo muchos que se sulfuraron con la presencia de Pablito en Miami. Y no fueron solo los piqueteros de Vigilia Mambisa. También Edmundo García, que, más castrista que Fidel y Raúl juntos, tuvo la tabla de atreverse a reprochar a Pablo su deslizamiento por el tobogán político y a afirmar que, de no ser por la Revolución,  andaría todavía por Bayamo, con su guitarra, cantando boleros y rancheras.

(Pablo Milanés, al centro, cuando era integrante del entonces famoso Cuarteto del Rey; años antes del surgimiento del Movimiento de la Nueva Trova Cubana; si mal no recuerdo El Cuarteto del Rey cantaba,entre otros géneros,  los llamados spiritual  norteamericanos. Por otra parte:  Beny Moré se hizo famoso sin ninguna necesidad de una Revolución y fue cantante callejero en  guaguas y cafetines. Foto y comentario añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Estaban los que consideraban que sería una afrenta al honor del exilio si no se cancelaba el concierto de Pablo Milanés en Miami.  Otros querían ver  el concierto como un acto de reafirmación patriótica y reconciliación nacional, con besos, abrazos y banderas.

De aquellos días recuerdo un cursi mensaje de Manolín (alias El Médico de la Salsa), que pedía imaginar cuán conmovedor sería que una muchacha cubana de Miami —inmigrante por motivos económicos, para nada políticos, no faltaba más— dejara por una noche de menearse con el reguetón para asistir al concierto de Pablo en el American Airlines Arena, en franco desafío a los manifestantes de Vigilia Mambisa.  La muchacha, tan solo escuchara en boca del cantor, “esto no puede ser no más que una canción de amor”, llamaría por el IPhone a su mamá en La Habana para cantar juntas “eternamente, Yolanda” y evocar aquellos tiempos felices, a pesar del hambre y los apagones, tiempos que ella dejó atrás porque puso 90 millas de agua salada por el medio y se limpia la conciencia con recargas mensuales y una remesa  cada vez que puede.

¡Miren que nos ponemos ridículos los cubanos cuando nos da por apasionarnos y politizar en demasía las cosas!

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NoticiasCubanet Cuba

Nov 15, 2021

Pablo Milanés canta Flores del Futuro en Alicante el 11 de noviembre de 2021, "por tiempos de libertades"

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Catorce pelos y un día, de Pablo Milanés, del disco Canta a Nicolás Guillén


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Tomado de https://es.euronews.com

Pablo Milanés critica la represión y denuncia las injusticias en Cuba

Por EFE

25/07/2021

El cantautor cubano Pablo Milanés criticó la represión y el hambre a los que está sometido el pueblo cubano por el "fracasado" Gobierno de la isla y se mostró confiado en que los jóvenes serán el "motor" de cambio en su país.

"Es irresponsable y absurdo culpar y reprimir a un pueblo que se ha sacrificado y lo ha dado todo durante décadas para sostener un régimen que al final lo que hace es encarcelarlo", se lamentó el trovador de 78 años en su cuenta de Facebook.

Sin nombrar directamente las manifestaciones en la isla, el cantante subrayó que desde hace mucho tiempo ha venido expresando "las injusticias y errores en la política y gobierno" de Cuba.

Las inéditas manifestaciones estallaron en Cuba el pasado 11 de julio y han sido apoyadas especialmente por el exilio cubano en Florida que ha pedido al presidente de EE.UU., Joe Biden, endurecer las sanciones contra el régimen de la isla.

"En el año 1992 tuve la convicción de que definitivamente el sistema cubano había fracasado y lo denuncié", recordó el creador de medio centenar de álbumes y más de 400 canciones en más de seis décadas.

Milanés manifestó que reitera esos pronunciamientos y dijo que confía en "el pueblo cubano para buscar el mejor sistema posible de convivencia y prosperidad, con libertades plenas, sin represión y sin hambre".

El intérprete de temas emblemáticos como 'Yolanda' o 'Para vivir', radicado en España, puso sus esperanzas en las nuevas generaciones.

"Creo en los jóvenes, que con la ayuda de todos los cubanos, deben ser y serán el motor del cambio", subrayó en una carta fechada el 24 de julio el ganador de dos premios Grammy Latino y un Grammy a la Excelencia Musical.

El jueves pasado, el Gobierno estadounidense anunció sanciones contra el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, Álvaro López-Miera, y contra una unidad militar de élite conocida popularmente como "avispas negras" o "boinas negras".

También informó que busca, junto con el sector privado, formas innovadoras para "asegurar que los ciudadanos cubanos tengan acceso a internet" seguro y sólido.

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Tomado de https://elpais.com/

“La apertura cubana es un maquillaje”

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El fundador de la Nueva Trova habla de sus años en los campos de trabajo El artista comienza la próxima semana una gira por España para presentar 'Renacimiento'

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Por Mauricio Vicent

Madrid - 14 FEB 2015 

En esta entrevista concedida a EL PAÍS, mitad por vía telefónica, mitad de forma presencial, Pablo Milanés (Bayamo, 1943) habla  en profundidad de los años que pasó en las UMAP, los campos de trabajo tristemente célebres donde en los sesenta fueron recluidos homosexuales, religiosos y todos aquellos que en Cuba no se adecuaban a los “parámetros revolucionarios”.

Sobre el anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU, el cantante y compositor dice que no ve verdadera disposición a “ceder” en ninguna de las dos partes y considera “un maquillaje” las reformas realizadas hasta ahora en su país. Sin embargo, sigue sintiéndose revolucionario y pone como ejemplo a seguir al expresidente de Uruguay, José Mujica.

Este viernes por la noche acompañó a Víctor Manuel en su concierto 50 años no es nada y la semana próxima comenzará una gira por España para presentar Renacimiento, trabajo que llega siete años después de su último álbum y en el que Milanés rescata ritmos tradicionales de Cuba como el guaguancó, el son o el changüí, poco habituales en su repertorio. El año pasado el cantautor se sometió en España a un trasplante de riñón donado por su esposa, Nancy, y ahora parece rejuvenecido. Acaba de terminar un disco con José María Vitier y trabaja en dos nuevos proyectos, uno de ellos con su hija Haydee.

Pregunta. En el reciente Festival de Cine de La Habana se hizo un homenaje a García Márquez. Allí usted cantó Días de Gloria (1999), una de las canciones que más gustaban al escritor y que en su estrofa final lamenta: “Qué es lo que me queda/ de aquella mañana/ de esos dulces años/ si en ira y desengaño/ los días de gloria/ los dejamos ir”. ¿Era un desengaño compartido? ¿Por qué tanta gente arrepentida?

Respuesta. Nunca hablé con Gabo de por qué le gustaba esa canción, pero la escuchó, le gustó y la elogió muchísimo… debió comprenderla perfectamente. Arrepentido no es precisamente la palabra. Estoy más bien, y creo que los que piensan como yo también, defraudado por unos dirigentes que prometieron un mañana mejor, con felicidad, con libertades y con una prosperidad que nunca llegó en 50 años.

P. ¿Por qué Renacimiento?

R. Este trabajo se llamó así por dos motivos: porque es un renacer en mi obra después de varios años sin publicar un disco, y porque la base fundamental de casi todos los temas es la música renacentista y barroca, esencial en mi obra. A partir de esos pilares exploro distintos géneros cubanos menos conocidos e incluso algunos más olvidados como el changüí, que es una variante específica del oriente cubano y con raíces más profundas en Europa y África. En muchos de los temas se combinan dos estilos musicales, transitando desde una primera parte clásica a un género más contemporáneo o esencialmente cubano en la segunda parte de la composición.

P. En las letras también hay cargas de profundidad. En Canto a La Habana dice: “La Habana siempre es mi guía/ Limpia y bonita como fue ayer/ mustia y marchita como está hoy”.

R. La Habana es una de las ciudades más mágicas del mundo aun cuando se está cayendo. Es una canción de alabanza, pero al mismo tiempo contiene la tristeza por el hecho de cómo la han dejado caer en la “miseria y la soledad”, como digo en la canción.

P. En Dulces recuerdos se recrea el día en que se legalizó el Partido Comunista de España. “El recuerdo no marchita tu belleza de esa noche,/ pero el tiempo se ha encargado de matar otros anhelos/ y me lleva hasta París 68, cuando juntos contemplábamos un cartel que nos decía: ‘Marx ha muerto, Dios no existe...”. ¿Vale también para Cuba?

R. Aquel día estaba en Madrid y sentí la euforia de aquella cantidad de gente que corría hacia la Cibeles a celebrarlo. Yo también lo celebré hasta la madrugada. Por mucha universalidad que tengan mis canciones, es raro que no incluya a Cuba, y naturalmente Cuba también está ahí y forma parte del fracaso del socialismo real, del que hablo en ese tema.

P. Recientemente recibió un trasplante de riñón, que donó tu esposa Nancy. ¿Cómo le ha cambiado la vida?

R. Me siento extraordinariamente bien, me hago exámenes mensuales desde el trasplante y todos los parámetros están cerca de la perfección. Naturalmente me ha cambiado la vida, y eso implica el sacrificio de un cambio radical de costumbres.

P. Ese acto de amor de Nancy…

R. Efectivamente, fue un acto de amor inconmensurable. Cuando Nancy decidió donarme su riñón lo expresó ante mis hijos, mis amigos y los que me querían, con una convicción que no tuvo reproches de parte de nadie; demostró a todos que ese acto de amor era intocable.

P. ¿Cómo valora el anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU?

R. En primer lugar, me llenó de regocijo el regreso de los presos cubanos, porque aquí siempre existió la convicción de que el juicio en EE UU estuvo amañado. Luego viene el restablecimiento de las relaciones, que para los cubanos del interior y del exterior, sin duda, es conveniente por la unificación definitiva de muchas familias. Ahora, tras 18 meses de conversaciones secretas, donde se supone que llegaron a acuerdos, las declaraciones de los gobiernos de ambos países me dejan desconcertado. Cuba no cederá un ápice en su posición y EE UU penetrará en todos los ámbitos que pueda para el supuesto desarrollo de la nación cubana. Siguen enrocados. ¿A qué acuerdos llegaron los dos si ahora se contradicen? Esa es mi duda: que ninguno ceda y que otra vez el pueblo cubano siga en su agonía sin salida, como está hace 50 años.

P.¿Las medidas aperturistas en Cuba han tenido efectos positivos, o sólo han incrementado las desigualdades?

R. Ni una cosa ni la otra. Siempre he dicho que esas aparentes aperturas han sido un simple maquillaje. Hay que ir al fondo, al pueblo de a pie para ver que nada ha cambiado.

P. En recientes entrevistas se ha referido a su paso por los “campos estalinistas” de la UMAP y a cómo este hecho interrumpió su carrera. Hasta ahora nunca ha ahondado en lo que pasó. Puede contarlo hoy..

R. Nunca me han preguntado tan directamente sobre las UMAP (irónicamente Unidades Militares de Ayuda a la Producción). La prensa cubana no se atreve y la extranjera desconoce la nefasta trascendencia que tuvo aquella medida represora de corte puramente estalinista. Allí estuvimos, entre 1965 y finales de 1967, más de 40.000 personas en campos de concentración aislados en la provincia de Camagüey, con trabajos forzados desde las cinco de la madrugada hasta el anochecer sin ninguna justificación ni explicaciones, y mucho menos el perdón que estoy esperando que pida el Gobierno cubano. Yo tenía 23 años, me fugué de mi campamento —me siguieron 280 compañeros presos más de mi territorio— y fui a La Habana a denunciar la injusticia que estaban cometiendo. El resultado fue que me enviaron preso durante dos meses a la fortaleza de La Cabaña, y luego estuve en un campamento de castigo peor que las UMAP, donde permanecí hasta que se disolvieron por lo escandaloso que resultó ante la opinión internacional.

De allí, después de leerme Un día en la vida de Ivan Denisovich, de Aleksander Solzhenitsyn, que me envió un amigo, me di cuenta de que las ideas de un revolucionario no se desvían por los errores que cometen los dirigentes. De allí salí más revolucionario. La UMAP no fue un hecho aislado. Antes de 1966, Cuba se alineó definitivamente a la política soviética, incluyendo procedimientos estalinistas que perjudicaron a intelectuales, artistas, músicos. Según la historia, en 1970 comenzó lo que se llamó el quinquenio gris, y yo digo que realmente comenzó en 1965 y fueron varios quinquenios.

P. ¿Y por qué después de todo esto siguió considerándose revolucionario y defendiendo la revolución?

R. El origen está en lo que significó Cuba en el año 59 para el mundo. Yo tenía entonces 15 años, y cuando profundicé en la realidad social de América Latina me convertí en un revolucionario. Esas ideas no solo cuajaron en mí, sino en todos los países latinoamericanos. Los ideales que profesábamos eran los más puros que se podían tener en aquella época. Otra cosa hubiera sido traicionar mi pensamiento, así que, aunque se cometieran errores, vi que había que defender la idea original... y todavía la defiendo. Yo asumo el pasado, y tengo claro lo que pienso. Apoyo la revolución ciudadana de Correa en Ecuador y la de Evo Morales. Y para mí el ejemplo más grande de revolucionario en América es José Mujica, encarcelado durante 14 años y después un hombre sin rencor, capaz de crear un Estado libre, soberano, no dependiente y próspero.

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Pablo Milanés: "El reggaeton no es música: es recitar cosas groseras"

Por Iñako Díaz-Guerra
Madrid
24 ene. 2019

Pablo Milanés. Bayamo, Cuba, 1943. Cantautor. Hoy toca en el Inverfest 2019 de Madrid, patrocinado por Hyundai. En los 60 lideró, junto a Silvio Rodríguez, la Nueva trova cubana y 50 años después aún tiene energía para sacar cuatro discos en un año. Eso sí, la música y la política actuales le ponen malo.

¿Qué relación mantiene un artista con canciones con las que lleva conviviendo décadas? ¿Aún las quiere? ¿Le aburren? ¿Se convierten en rutina?
    Las quiero, las quiero. A unas más y a otras menos, pero a todas. Antes de dar a conocer una canción, tú ya has hecho una selección. Has escrito y roto papeles una y otra vez, hasta que das con lo 
que querías. Esa selección previa ya significa que la canción te complace. Todas las canciones publicadas, en definitiva, son preferidas tuyas.

(Fotografía de Ángel Navarrete)

¿Suele coincidir con el gusto del público a la hora de valorar sus canciones?
    Desgraciadamente, siempre hay una o dos canciones en cada disco que son las que gustan al público y otras 10 que quedan en el anonimato y a mí me encantan. Al final esas canciones las escribes para ti mismo.

Hay artistas que acaban odiando cantar sus grandes éxitos. ¿Es su caso?
    No, no. Mis canciones más conocidas me gustan mucho. Es increíble, porque no sé los miles de veces que la habré tocado, pero aún disfruto al cantar Yolanda. Disfruto de verdad. Lo que pasa es que uno siente también dolor por aquellas que son desconocidas y sigo intentando cantarlas en mis recitales, aunque sea correr cierto riesgo. El público merece conocer cosas que no ha oído nunca y yo no quiero acomodarme, que es un posibilidad a estas alturas de carrera.

Vivimos un 'boom' de la música latina a nivel mundial, pero, obviamente, son estilos que nada tienen que ver con lo que ustedes popularizaron hace 40 años. ¿Le interesa el fenómeno del reggaeton y derivados?
    No. Si acaso, me interesa en el sentido de analizarlo y criticarlo. La música de hoy se ha comercializado tan absolutamente que ya no es música. Diría que el reggaeton es un recitativo de cosas, a menudo, groseras. Ya no tiene nada que ver con la música. Lo que están haciendo son monólogos. Cabe más dentro del teatro que dentro de la música... si es que el teatro los admite.

Para quien, principalmente, cantó al amor y a la revolución, ¿resulta frustrante cómo se tratan ahora estos temas en la música?
    No se tratan, los evitan. La vida es la misma y la situación social y cultural del mundo es la misma. Sigue habiendo cosas para expresar que generen un sentimiento de amor y de lealtad al ser humano. Todo eso se está traicionando. Ahora hablan de cosas que nada tienen que ver con eso, que son superficiales y groseras. Evaden todas las razones de la existencia del ser humano. Me parece lamentable y me parece más lamentable aún que haya compañías internacionales que estén apoyando eso, que estén inventando a diario pseudoestrellas que se desinflan rápido, pero da igual porque inventan otra, otra y otra. Así el mercado no se agota, porque hay una cadena de artistas, emisoras, televisiones y compañías que no cesan de especular. 

Cuatro de sus hijas se han dedicado a la música...
    Más, más. Tengo otro mayor y otro pequeño que también. Ha sido espontáneo, porque ninguno tomo consciencia de quién yo era y lo que hacía hasta los 12 años.

¿Y ninguno ha elegido estos estilos que no le gustan?
    ¡Cómo que no! Un hijo mío hace rap. Antonio, de 18 años. Tiene una formación clásica, pero le dio por el rap. Y yo no me opongo a eso, siempre que sus textos sean admisibles. Está creando una serie de melodías alrededor del rap que, para mí, son algo innovador. En fin, yo hubiese querido otra cosa, pero ¿qué le voy a hacer? Son los tiempos y las influencias y contra eso no se puede hacer nada.

Usted fue durante muchísimo tiempo un gran defensor de la Revolución cubana y del castrismo, aunque tuvo sus más y sus menos en los últimos años. ¿En qué punto está su relación con Cuba?
    Yo soy residente y ciudadano cubano. Vivo allí con mi familia, aunque como mi mujer es española venimos a menudo. Amo a mi país y, por favor, no caigamos en una conversación política porque no quiero hablar de eso.

¿Por qué alguien que siempre ha hablado abiertamente de política ya no quiere tratar el tema?
    Me he cansado. Actualmente considero a los políticos lo contrario de lo que es un revolucionario. No me cuesta hablar de Pepe Mujica, de Nelson Mandela... Pero, fuera de ellos, no encuentro nadie al que se le pueda incluir en lo que debería ser un político y es un revolucionario.

¿Tampoco a Fidel Castro?
    Él fue un hombre, nada más.

¿Y usted?
    Yo soy un revolucionario. No soy otra cosa. Un hombre de izquierdas revolucionario y creo que ya me muero así. Los revolucionarios no cambian. Esa es la esencia. Y cuando un revolucionario se convierte en un político y hace concesiones, se traiciona a sí mismo. Ya no es revolucionario. 

Dijo en una ocasión que desconfía de los dirigentes que superan los 75 años. Usted va a cumplir 76. ¿Nos podemos fiar de los músicos de esa edad?
    Sí, claro. Al menos mientras tenga facultades, que es el problema. Yo considero que aún las tengo y cantaré hasta que, por lealtad a mí mismo, vea que ya no puedo más. 

¿Se vuelve uno perezoso con los años? ¿Alguna vez piensa que para qué se va a poner a trabajar y componer, si cantando Yolanda ya lo tiene hecho?
     ¡Qué va, qué va! En 2018 hice cuatro discos: uno de salsa, otro de canciones tradicionales cubanas, otro con un pianista con el que trabajo hace años y otro en inglés. Imagina tú si me quedan fuerzas y voluntad para seguir trabajando. Todo eso aparte de los conciertos, que voy a cualquier pueblo del mundo donde me inviten. Aún me queda energía


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martes, junio 28, 2022

De conciertos y amenazas en La Habana. Alejandro Ríos: Yo no crecí escuchando a Milanés. El llamado Movimiento de la Nueva Trova me pareció una trampa ideológica. Cómplices de nuestro diario malestar

 Tomado de https://www.cubanet.org

De conciertos y amenazas en La Habana

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Yo no crecí escuchando a Milanés. El llamado Movimiento de la Nueva Trova me pareció una trampa ideológica. Cómplices de nuestro diario malestar

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Por Alejandro Ríos

27 de junio, 2022

MIAMI, Estados Unidos.- He revisado, someramente, publicaciones electrónicas del régimen y llama la atención cómo se han dado a la tarea de rescatar la figura de Pablo Milanés, mediante crónicas eufemísticas y esquivas sobre su reciente concierto en La Habana.

Esa misma prensa lo ha silenciado cuando emite opiniones adversas a la dictadura.

Yo no crecí escuchando a Milanés. El llamado Movimiento de la Nueva Trova me pareció una trampa ideológica. Cómplices de nuestro diario malestar.

Si acaso, manifesté cierta simpatía por Silvio Rodríguez, porque alguna vez expresó su cercanía con la trova tradicional, los Beatles y Bob Dylan, lo cual ya resultaba una combinación desafiante en tiempos de total incertidumbre.

Una parte de mi generación también vio a Rodríguez como el rebelde solitario e incomprendido, con canciones metafóricas de protesta, no contra el imperialismo yanqui, como prefería la Casa de las Américas en sus convocatorias continentales, sino contra la represión y la intolerancia del castrismo.

Temprano se supo, sin embargo, que Silvio le había vendido su alma al diablo.

La cúpula de la llamada Nueva Trova fue minuciosamente tramitada. Los dos intérpretes se acomodaron a su nueva vida de prebendas, ganadas con talento, al amparo de la dictadura.

Rodríguez seguiría siendo el moderno, aunque ya no mencionaba a los Beatles ni a Dylan, y Milanés continuaría el camino tradicionalista, apegado al son y muchas de sus derivaciones.

Los ideólogos de la dictadura respiraron felices cuando pudieron salir ilesos del reciente concierto de Milanés, con el montaje más estrafalario de que se tenga noticia: el público separado de los músicos por una zona que generalmente acomoda los fanáticos de pie en cualquier otra presentación de esta índole.

Cierto temor no dejó de flotar en el ambiente, aunque la catarsis y el patrioterismo, alentado por el régimen, daría al traste con cualquier atisbo de infidencia.

El pasado mes de mayo, durante un concierto de Carlos Varela, hubo gritos de libertad, palabra que es paradójicamente anatema para la dictadura.

La respuesta de comisarios que se reclutan para estos menesteres no se hizo esperar y en uno de los sitios castristas abrieron fuego al trovador y de paso a la demonizada Miami. De tal modo le enseñaban los “instrumentos de tortura” para que no se volviera a equivocar.

“Varela pudo haber probado su valentía mil veces. En Miami siempre ha pedido “libertad” para Cuba, quizás porque él mismo nunca ha sido libre. En los muchos conciertos que ha dado allá nunca ha dicho más que lo que allí se aplaude. Varela ha sido un cobarde frente a la mafia que nos ataca. Varela ha sido un cobarde frente a los que nos cortan los árboles y nos joden el bosque. Varela no ha tenido el valor de decir allí lo que hasta él sabe. Y no lo hace porque su cobardía se empareja a las prebendas que recibe y a la nostalgia que siente por la Cuba prerrevolución”.

Ante tanta agresividad verbal y amenaza, Varela pudiera estar considerando ser parte del éxodo de figuras culturales acontecido luego de las sublevaciones protagonizadas por jóvenes artistas en diversas circunstancias que han sido cruelmente coartadas por el régimen.

Hay una foto en Facebook donde el ahora defenestrado Carlos Varela aparece junto a Pablo Milanés y otras personalidades de la cultura cubana, como dejándole saber al régimen que, sin embargo, sobrevive una componenda al margen de sus desafueros doctrinarios.

En la misma imagen está el director de cine Juan Pin Vilar, quien realizó un documental sobre Pablo Milanés, en el año 2017, donde habla de su paso por el campo de concentración de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), que todavía aguarda presentación en la televisión cubana.

Lo cierto es que ningún intelectual conocido parece haber sido autorizado para escribir sobre el presuntamente último concierto de Milanés en Cuba y el ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos), no se sacudió su ostentosa decadencia para dejar constancia de la presentación, como ocurriría con una figura de tal estirpe sentimental y estética en cualquier otro país donde realmente se respeten.

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NoticiasCubanet Cuba

Nov 15, 2021

Pablo Milanés canta Flores del Futuro en Alicante el 11 de noviembre de 2021, "por tiempos de libertades"

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Catorce pelos y un día, de Pablo Milanés, del disco Canta a Nicolás Guillén



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#CarlosVarela #LaFeriaDeLosTontos #Puntilla
La Feria de los Tontos ft. @Sweet Lizzy Project (Audio Oficial)



Cubita NOW
Mayo 30, 2022

Gritos de LIBERTAD en concierto de CARLOS VARELA este domingo en la Ciudad Deportiva de LA HABANA




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jueves, junio 23, 2022

Yania Suárez desde Cuba sobre el silencio de Pablo Milanés en el concierto del 21 de junio de 2022 en la Ciudad Deportiva

 
Tomado de https://diariodecuba.com

El silencio de Pablo Milanés

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'Yo he visto muchas veces a Pablo Milanés en vivo. Puedo decir que esta presentación tuvo un sabor de despedida.'

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Por Yania Suárez

La Habana

22 junio 2022

¿A qué le temería la policía política para colmar la Sala Avellaneda de "trabajadores" en el concierto de Pablo Milanés? El evento sucedió, por fin, como se sabe, en la Ciudad Deportiva: esta vez con espacio suficiente para todo el que quisiera escuchar al viejo trovador.

Yo he visto muchas veces a Pablo Milanés en vivo. Puedo decir que esta presentación tuvo un sabor de despedida. No precisamente porque el adiós fuera hecho manifiesto por parte del músico, sino por el ambiente: por su apariencia de ancianidad, por su dificultad para moverse (dicen que usa sillón de ruedas) y por la nostalgia que dominó  especialmente la presentación, tanto de parte del cantautor hacia su público como de los espectadores hacia él. Muchos estaban ahí "para revivir lo que nos tocó", como dijo una señora a mi lado.

La edad promedio de los asistentes sería de 50 años. Aunque se veía algún que otro joven, el público estaba compuesto básicamente por personas de su edad o de la generación siguiente. Creo que ni los millenials ni los que vienen detrás han tenido las canciones de Pablo como banda sonora de su vida (contrario a lo que pasaba en el concierto anterior de Carlos Varela, quien sí renueva su público). Esto explicaría el hecho de que no se haya sentido tanto el ímpetu contestatario en el espectáculo, tal como se esperaba. También porque en verdad el estilo de Pablo hace años cambió y pasó de ser un icono de la canción protesta a limitarse a cantar sobre sus emociones, sobre el amor, la tristeza, la melancolía, sobre la perdida, la pareja, el tiempo…

Gracias a la muy posible paranoia de una policía política histérica, antes del concierto se creó la expectativa de que ocurriría una reacción política de la que serían cómplices el autor y el público, tal como ocurrió en el concierto de Carlos Varela. Pero Pablo Milanés decidió el silencio y la verdad es que no se sintió la falta. La atmósfera que concibió para ese concierto de muchas maneras repudiaba la política. Hizo alguna que otra alusión a la desgracia de Cuba, que fue bien recibida por el público, pero una declaración directa se hubiera sentido como un acorde fuera de la armonía que creaba.

Apareció sin percusión, acompañado nada más de piano y cello, cantó sus clásicos que siempre repite con humildad, algunos temas nuevos que ya no llegan a la gloria de antaño, y cantó con una voz sorprendentemente conservada.

Puede dar la impresión, a los distraídos cubanólogos del mundo, que al permitir un concierto del trovador que últimamente critica la Revolución, el Estado favorece su imagen demócrata. Por tanto el concierto ha colaborado con el engaño. Ante eso diremos que la realidad es más compleja que una directriz política. Por mi parte, no sentí ese agravio, sino la superioridad del autor ante las instituciones, a quien no les ha quedado otro remedio que admitirlo y quienes estuvieron hasta el último momento aguantando la respiración por si acaso al ícono se le ocurría desafiarlos.

No lo hizo en ese momento. Pero sabemos que sus declaraciones han sido algo más que un reparo puntual (como son las de Silvio Rodríguez) y más bien desafían la esencia del régimen. Sabemos de su frustración real. También de su enfermedad, de la costumbre del silencio y su cansancio.


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Tomado de Tomado de Music MGP

#PabloMilanes #BolerosEnElTropicana #Cuba

 Una noche en Tropicana junto a Pablo Milanés, adquiere la connotación de un acontecimiento exclusivo, por la grandeza del género, la fama del lugar, la maestría del intérprete. Pablo Milanés regresa a la escena del Tropicana, en un anhelo callado, una sencilla reivindicación, con el más famoso cabaret de Cuba, hoy, también del Mundo. 

El mismo recinto que alguna  vez albergara a Maurice Chevalier, Edith Piaf y Nat King Cole, acercará esta noche cuerpos y almas, por la impostergable urgencia de una buena razón: el bolero.

Pablo Milanés | Concierto: Tributo al Tropicana



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martes, junio 21, 2022

Ernesto Pérez Chang desde Cuba: Pablo Milanés y el coliseo de los represores. Flores del Futuro, 14 pelos y un día

 Pablo Milanés - Esperando el milagro


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Tomado de https://www.cubanet.org/

Pablo Milanés y el coliseo de los represores

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Y no solo han buscado sustituir al público con una turba de represores, sino que han acuartelado desde hace días a cientos de uniformados de tropas especiales y, han ocupado recursos por temor a un concierto que ellos mismos han organizado

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Por Ernesto Pérez Chang

20 de junio, 2022

LA HABANA, Cuba. — Pablo Milanés, el artista que en los últimos años se ha desmarcado de la dictadura y que no ha tenido reparos a la hora de reclamar libertades y justicia sin importar las consecuencias, ofrecería un concierto en La Habana, en una sala con capacidad para más de 2 000 personas, pero menos de 100 lograron comprar los tickets de entrada.

La administración del teatro no solo había limitado la venta a cuatro boletos por comprador, sino que, además, se reservó unas 1 700 papeletas, las cuales distribuyó entre lo que denominó “organismos estatales” —aunque en ningún momento aclaró cuáles fueron estos o si se trató de una iniciativa propia de la institución cultural o el cumplimiento de una orden que recibieran de donde las decisiones, aunque ajenas, no llevan discusión, solo acatamiento—.

Pero, a falta de una nota donde se aclare el destino de los tickets “de regalía”, hay suficiente suspicacia y malas experiencias entre los cubanos para intuir lo que sucedió, más cuando hace apenas unos días el concierto de Carlos Varela concluyó bajo reclamos de libertad por parte de un público contra el cual la policía no pudo hacer nada, no solo porque era mayoría la que gritaba a todo pulmón y aquello hubiese sido una masacre, sino porque quizás el régimen no se lo esperaba, quizás confiado en el efecto “disuasorio” de las abusivas condenas contra los manifestantes pacíficos del 11 de julio de 2021.

Es evidente lo acontecido en este caso de Pablo Milanés. Ha bastado con averiguar en las calles para saber quiénes habrían de ser esos casi 2 000 “invitados”, que ahora en la Ciudad Deportiva —con capacidad para multiplicar esa cifra varias veces— pasarán a ser muchos más entre estudiantes de las escuelas militares, soldados, policías, todos vestidos de civil y debidamente instruidos sobre qué hacer cuando “la situación lo requiera”. Incluso, hasta les han pasado el guión sobre los carteles que deben alzar, las consignas que han de gritar y hasta las camisetas que deben vestir, todas con etiquetas oficialistas impresas, de modo que no queden dudas (a la prensa extranjera, porque a nadie más pueden engañar en Cuba) sobre la “popularidad” de un gobierno cada día más aborrecible, porque el término “impopular” hace décadas dejó de servirle.

Y no solo han buscado sustituir al público con una turba de represores, sino que han acuartelado desde hace días a cientos de uniformados de tropas especiales y, como consecuencia, han ocupado buena cantidad de recursos en virtud del temor a un concierto que ellos mismos han organizado, aunque no para que escuchemos a Pablito, sino para proyectar ellos —tan cavernícolas en cuestiones de democracia— una imagen de “buenas personas”, esa que odian, pero que igual necesitan ahora que tienen la soga mucho más enredada en el cuello y desde Washington comienzan a soplar, nuevamente, los aires de aquel malogrado deshielo.

No por casualidad han llegado en unas pocas semanas este concierto y el de Carlos Varela, así como el homenaje de la EGREM a Chucho Valdés, tres voces contestatarias que, sí, han sido más que claras al expresar lo que piensan, pero que tampoco son las de activistas y artistas con posicionamientos radicales de oposición y lucha frontal contra el régimen, y precisamente por eso han sido las elegidas para ellos, tan retrógrados, meterse chapuceramente en el papel de “aperturistas”, de “tolerantes”, de tipos que no guardan rencor, cuando, en realidad —conociéndolos como los conocemos—, lo que tienen es ganas de encerrarlos a los tres y tirar la llave al mar, o al menos censurarlos de por vida, como han hecho y continuarán haciendo con los artistas contestatarios, disidentes y opositores de menos visibilidad internacional.

Si en algo han sido “continuidad” estos tipejos barrigones de ahora es que continúan siendo igual de represores como de chapuceros y tramposos, tal como fueron sus amaestradores, perdón, quise decir “maestros”.

Lo que intentan hacer ahora con Pablo Milanés es lo mismo que han venido haciendo durante 60 años cada vez que, para congraciarse con la Casa Blanca, han querido fingirse “tolerantes”, aunque apenas para una opinión pública “externa” que se conforma con la noticia oficial pero, muy convenientemente, ignora su trasfondo.

De modo que, en unas horas, si finalmente se diera el concierto de la Ciudad Deportiva —porque hasta han pensado en “suspenderlo por lluvias” o por lo que sea, eso lo sabemos—, posiblemente Pablo Milanés termine rodeado no solo por el público que lo admira y que él espera para cantarles después de mucho tiempo, sino por miles de represores disfrazados de civiles, a la espera de otra “orden de combate”, quizás peor que la anterior.

Habrá que esperar para ver qué sucede, aunque lo cierto es que, por toda Cuba, de una punta a la otra, solo he visto en los últimos días gente ansiosa por saciar el hambre, por tener electricidad, por emigrar, por vivir una vida normal no allá lejos de aquí, sino en la patria que los vio nacer, y que es la que desean para morir, aunque con dignidad. Gente a la que, contrario a lo que dice la dictadura, no hay que pagar ni un centavo por gritar “Libertad”, por pedirla a gritos tantas veces hasta quedar sin voz, hasta que la palabra se torne realidad.

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NoticiasCubanet Cuba

Nov 15, 2021

Pablo Milanés canta Flores del Futuro en Alicante el 11 de noviembre de 2021, "por tiempos de libertades"

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Fragmento de la canción 14 pelos y un día fue compuesta por Pablo Milanés cuando estaba en la UMAP.; he aquí un fragmento:


Catorce pelos y un día, de Pablo Milanés, del disco Canta a Nicolás Guillén


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#CarlosVarela #LaFeriaDeLosTontos #Puntilla
La Feria de los Tontos ft. @Sweet Lizzy Project (Audio Oficial)



Cubita NOW
Mayo 30, 2022

Gritos de LIBERTAD en concierto de CARLOS VARELA este domingo en la Ciudad Deportiva de LA HABANA







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