domingo, abril 27, 2025

Orlando Freire Santana desde Cuba sobre el hecho que hace 60 años el castrismo impuso una estrategia soviética de reconcentración mediante el desalojo forzado a campesinos de sus tierras .

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Hace 60 años el castrismo impuso una política de reconcentración

*********

Semejante a la de Valeriano Weyler para tratar de contener a los mambises en el siglo XIX, esta vez eran autoridades cubanas las que operaban contra su propio pueblo.

*********

Por Orlando Freire Santana

La Habana

26 Abril 2025

Después de los sucesos de Playa Girón, tras calificar de mercenarios a los expedicionarios de la Brigada 2506, el castrismo continuó manejando a su manera las leyes de la semántica, y tildó de bandidos a las personas que se alzaron en el Escambray y otros lugares del país contra el Gobierno.

Esas personas, en su gran mayoría, eran gente humilde de las zonas rurales que se sintieron traicionadas cuando Fidel Castro dio el giro hacia el comunismo, sobre todo tras la renuncia del presidente de la República Manuel Urrutia Lleó. Aunque también los hubo exmilitares del ejército de Batista y antiguos colaboradores del propio Castro.

Dada la magnitud de la contienda fue poco menos que una guerra civil lo que aconteció en nuestra patria en el lapso 1959-1965. La propia prensa oficialista se ha visto obligada a reflejar el alcance de las acciones. Así, el periódico Granma, en su edición del 12 de abril de 2006, dio a conocer que en ese periodo hubo 299 bandas de alzados en las seis provincias del país, con un total de 3.995 combatientes anticastristas. Destaque para el macizo montañoso del Escambray, donde operaron 168 bandas y alrededor de 2.000 alzados.  

Hay que destacar que entre los que conspiraron contra Castro en esos años estuvieron comandantes del Ejército Rebelde que habían ocupado altas responsabilidades en el primer Gabinete revolucionario. Nos referimos a Humberto Sorí Marín y Eloy Gutiérrez Menoyo. El primero finalmente fue fusilado, mientras el segundo cumplió largos años de prisión.

El castrismo se vio forzado a implementar un reclutamiento casi masivo de la población para enfrentar a los alzados. Se dice que 80 batallones fueron empleados en la denominada Limpia del Escambray, y que la Segunda Ley de Reforma Agraria, promulgada en 1963, que dejó en solo cinco caballerías las tierras que podían poseer los propietarios, fue la respuesta gubernamental ante la gran ayuda que los campesinos les brindaban a los alzados.

En el libro De las Villas a Oriente combatiendo el bandidismo (1959-1965) (Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2014) se informa que 263 movilizados cayeron combatiendo a los alzados, quienes estuvieron apoyados por más de 65 organizaciones diseminadas por todo el territorio nacional.

En el año 1965 las autoridades capturaban a los últimos alzados que quedaban dispersos en las montañas del Escambray. Comenzaba entonces a implementarse la segunda etapa de la estrategia gubernamental, que consistía en desalojar a todos los pobladores de la zona para evitar nuevos apoyos campesinos a futuros alzados.

Relacionado con lo anterior, en el libro antes citado puede leerse: "Hay experiencias muy positivas que se obtuvieron en aquellas primeras jornadas, y que posteriormente continuaron aplicándose hasta los años 1964 y 1965. Hacia otros territorios y provincias fueron enviadas decenas de familias campesinas. Fue una medida efectiva que limitó las posibilidades de ayuda y movimiento de los bandidos".

En realidad, todos los pobladores de la zona sospechosos de brindarles comida y agua a los alzados fueron sacados por la fuerza de sus lugares de residencia, lo que incluyó la separación de las familias. Las mujeres y los niños fueron enviados a La Habana, mientras que a los hombres los mandaron a la inhóspita península de Guanahacabibes, en el extremo occidental de la provincia de Pinar de Río, para erigir allí, en medio de duras condiciones de trabajo, un nuevo poblado al que denominaron Sandino. Y después fueron obligados a quedarse a vivir en esa zona.

De esa manera los cubanos conocieron de una nueva política de reconcentración de la población, parecida a la aplicada por el capitán general Valeriano Weyler para tratar de contener a los mambises en el siglo XIX. Lo más triste del caso fue que esta vez la reconcentración fue puesta en práctica por autoridades cubanas contra su propio pueblo. 

**********

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tengo entendido que  los primeros  desalojados de sus tierras en el montañoso  Escambray, y desplazados hacia regiones llanas y desconocidas,  fueron ¨ubicados¨ en la antigua provincia de Camaguey; esos fue antes de 1965. Por otra parte conozco que a principios de la década de los 60  familiares de campesinos y trabajadores  de la hacienda del norteamericano Lawrence ¨Larry¨ Lunt (el cual  ayudaba al alzado Pastor Rodríguez Rodas ¨Cara Linda¨)  fueron desalojados de sus casas en dicha hacienda y desplazados hacia la zona  conocida como  La Baría.

En Cuba en la década de los años 60 del pasado siglo hubo una  Guerra Cívil en contra de la tiranía impuesta por el Castrismo;  tal es así que hasta el régimen Castrista así lo ha entendido y dicho en ocasiones. En el tomo I del libro Las Reglas deL Juego, elaborado por miembros de la Dirección Política del MININT y publicado en 1992 por la Editoral San Luis, editoral del MININT se lee (sólo teniendo en cuenta a los insurgentes alzados en zonas rurales y no a la oposición urbana de la cual hubo más de 300 organizaciones según ha expresado Fidel Castro) lo siguiente:

¨El General de Ejército Raúl Castro calificó este largo batallar como una guerra civil; en 1967 expresó que en aquellos encuentros contra el bandidismo perdieron la vida cerca de 500 combatientes revolucionarios, y las operaciones costaron al Estado cubano entre 500 y 800 millones de pesos. Ese fue el balance de la destrucción de 179 bandas y casi 3 600 alzados que asolaron el teritorio nacional a mediados de 1960 y 1965 fundamentalmente. Cien mil hombres rastrearon las antiguas seis provincias del país para aniquilar a unos 200 grupos de alzados. ¨ ( pag 125-126)

Una observación interesante: el Doctor en Ciencias Arnaldo Jiménez de la Cal, oficialista historiador de la ciudad de Matanzas, en su libro Principio y fin del bandidísimo en Matanzas. (1998), que fue Premio 26 de Julio del año 1997, expone en sus datos que de los aproximadamente 600 alzados( o sea, individuos que participaron en la lucha con el arma en la mano; luego no se tiene en cuenta los suministros, guías, personal de apoyo, etc.) que hubo en la provincia de Matanzas, y que fue aproximadamente el 25% del total que hubo en todo el país, sólo tres habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior República, mientras que más de 90 habían pertenecido a los cuerpos del régimen Castrista: Milicias Nacionales Revolucionarias, Ejército Rebelde, Policía Nacional Revolucionaria, etc..

En ese libro del Dr. Jiménez de la Cal, se citan fragmentos de discursos locales de Fidel Castro donde se dice que fueron errores de la Revolución los que conllevaron a que tantos campesinos se alzaran
*************

Tomado de http://www.cubamemorial.net/

Miles de campesinos de las provincias de Pinar del Río, Matanzas y Las Villas fueron deportados de sus lugares de orígenes a áreas del país que no conocían, y en la que no tenían vínculos familiares de ninguna especie.

Primero los familiares de los prisioneros políticos de las zonas donde operaban las guerrillas anticomunistas fueron trasladados por la fuerza a una barriada de La Habana a vivir en casas que el gobierno transformaba en albergues, donde podían vivir mas de medio centenar de personas; mientras los hombres de la familia eran obligados a construir pequeños poblados en áreas casi despobladas.

Estos hombres que construyeron los primeros Pueblos Cautivos, fueron años mas tarde reforzados por otros miles de campesinos, particularmente del Escambray, a los que el régimen les prohibió vivir en la tierra en la que habían nacido.

Documental Desplazados y Pueblos Cautivos

**********

DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Dimitri Pavlovich Abramov y no Raúl Menéndez Tomassevich EL DUEÑO DEL ESCAMBRAY

EL DUEÑO DEL ESCAMBRAY


Por Guillermo Fariñas

Periodista independiente.
cocofari62@yahoo.es

La Chirusa, Villa Clara, octubre 15 del 2009, (PD) El 23 de febrero de 1982, un grupo cadetes militares de los países socialistas que estudiaban en la ciudad de Tambov, Unión Soviética, fueron invitados a un acto conmemorativo por el Día del Ejercito Rojo. La actividad era en una de las academias moscovitas para oficiales ya graduados. Los organizadores de la conmemoración no escatimaron en servir bebidas etílicas a los rusos o extranjeros, allí presentes, porque según rezaba una máxima tradicional aquel país euro- asiático:” Una fiesta donde no se termine borracho, no puede llamarse fiesta y menos llamarse buena”.

De pronto allí, se rompió la armonía que existía en una de las mesas, pues un retirado Coronel General soviético comenzó a discutir acaloradamente con el coronel del Ministerio del Interior cubano, Antonio Menéndez Tomassevich, el Agregado Militar de esa entidad en la embajada cubana en la extinta nación. Una acalorada polémica surgió entre aquellos dos perdidos borrachos. Versaba sobre quien fue el verdadero artífice de la destrucción, en la primera mitad de la década de los años 60, de las guerrillas anti- castristas en el Escambray, el macizo montañoso del centro de la mayor isla del Mar Caribe.

Según la historiografía oficial, el hoy fallecido General de División Raúl Menéndez Tomassevich fue el máximo responsable, en cuanto a la estrategia y tácticas para la eliminación de los popularmente conocidos “Alzados”. Por lo menos esto es lo que se le asegura al ciudadano cubano de a pie.

( Gral. Tomás Raúl Menéndez Tomassevich )

El coronel Antonio, hermano del general Menéndez Tomassevich, defendió el supuesto papel histórico de su cercano familiar. El polemista era Dimitri Pavlovich Abramov, fundador, junto al famoso Mariscal Blucher, de las Unidades Anti- Bandidos en el incipiente Primer Estado Socialista del Mundo.

El general ruso se ufanó ante los congregados que fue él quien capturó a los últimos guerrilleros blancos de Rusia y logró afianzar el poder de los Soviet. Estos fueron los renombrados “Lobos de Tambov”, una región relativamente cercana a la urbe moscovita, donde en los bosques del territorio homónimo, se combatió hasta 1938.

Después de participar en la Guerra Civil Española, durante toda la Gran Guerra Patria, Abramov asesoró la creación de frentes partisanos en Ucrania y Bielorrusia. A partir de 1945, orientó a los gobiernos de Bulgaria, Checoslovaquia y Hungría, para hacer lo que sabía bien: neutralizar a la perfección guerrillas anticomunistas.

Posterior al triunfo de la Revolución Cubana y tras la muerte en combate del supremo jefe anti- guerrillero, comandante Manuel “Piti” Fajardo, a Abramov se le envió de urgencia de responsable superior soviético tras bambalinas para enseñar a los todavía bisoños comandantes contrainsurgentes isleños.

Abramov estableció un Estado Mayor de avezados asesores soviéticos a los pies de las montañas del Escambray, en el poco notorio poblado de Condado. Allí no podían acceder sin el permiso suyo o de sus más cercanos ayudantes, ni los oficiales de mayor rango cubanos, una cuestión que creó disgustos entre los aliados de armas.

El dominio de Abramov del idioma español desde los sucesos de la península ibérica le sirvieron para hacerse pasar por un hispano- soviético ante las tropas de Lucha Contra Bandidos (LCB) al servicio del castrismo, con el nombre de “Adams”, que los viejos combatientes de aquella contienda entre compatriotas todavía recuerdan con horror.

Adams implantó los métodos usados en la extinta URSS, como fueron matar los animales de corral, bovinos, equinos, porcinos y vacunos, para que la guerrilla no pudiera abastecerse en proteína animal. Fumigó y quemó cultivos, también envenenó los ríos para rendir a los campesinos alzados..

En la discusión en Tambov, Abramov argumentó a su contrincante que personalmente escogió la localización del primer Pueblo Cautivo, creado en el municipio de Cifuentes y que las autoridades isleñas nombraron “Wilfredo Pages”. En ese sitio reconcentró obligatoriamente a los familiares de los guerrilleros.

Estudió la geografía del archipiélago, dándose cuenta que lo más parecido a la Siberia Rusa era el extremo oeste de la isla en Pinar del Río y ordenó levantar allí tres grandes “pueblos cautivos”, que son “Antonio Briones Montoto”, “Ramón López Peña” y “Sandino”, lo que consideró su jugada maestra, pues dejó a sus perseguidos sin base social futura.

Con reproche, le espetó a la cara al coronel castrista: “Tu hermano, que está ahora de Jefe Militar en Angola, pidió mi retirada de la Asesoría Militar Soviética, porque le he criticado su poca imaginación para capturar a Jonás Zabimvi, pues ese es un guerrillero natural y solo lo pueden apresar sus propios seguidores”.

Concluyó con el menor de los Tomassevich: “Dile a Tomas que sigue comportándose como un buen táctico, pero es el peor estratega al que haya tenido que asesorar en mi vida, porque nunca piensa en el mañana, que ante la historia de Cuba, él limpió al Escambray, pero la historia oculta conoce que yo fui el real dueño del Escambray”.
**************

 El comunista español que copió al NKVD en el Escambray

*******
Ángel declara que eran bandidos y que así había que llamarles. La idea agradó a Castro, y desde entonces no existe en Cuba otra manera de nombrar a los que lucharon contra el régimen en esa contienda.
*******

 ¨Angelito ¨ recibiendo un reconocimiento o una condecoración de manos de Fidel Castro  y Raúl Castro. Comentario añadido por el bloguista de BC.

Por Álvaro Alba
julio 28, 2015
El peligro de un Nuevo Idioma o Neolengua, dentro del socialismo fue adelantado por George Orwell en 1984. En Cuba existe un término que se le aplicó a los que con las armas se enfrentaron al sistema impuesto desde 1959 – Bandidos. Ese fue el calificativo para todos los que estaban combatiendo en las montañas y llanos de Cuba contra Castro.

Nada de insurgentes, rebeldes, alzados, guerrilleros, simplemente bandidos. La guerra se llamó Lucha contra Bandidos. Dentro del Ejército se crea la Sección de Lucha contra Bandidos y las unidades de combate se llamaron Batallones de Lucha contra Bandidos. Existe desde 1984, en el centro de la Isla, en Trinidad, un Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos, ubicado en el edificio del Convento e Iglesia de San Francisco de Asís, el más emblemático de los edificios de esa villa. Bandidismo fue el término escogido y no fue al azar la elección.

Ese calificativo lo acuñó un español, asesor hispano-soviético, como se le llamaba a los primeros consejeros que llegaron de la URSS a Cuba. Ese asesor fue Ángel Martínez Riosola o Francisco Ciutat, al igual que los demás hispano-soviéticos venía con el fogueo del combate en la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y la persecución a los nacionalistas ucranianos, lituanos y estonios que lucharon contra las autoridades soviéticas.

Ciutat fue coronel del ejército republicano, jefe de estado mayor de un frente que al ser derrotado el bando republicano escapa a la URSS. En la Academia Militar Voroshilov, en Moscú, fue profesor junto a otros españoles durante la Segunda Guerra Mundial. En la URSS tuvo igual graduación militar y era conocido como Pablo Pablovich Stepanov. A Cuba llegó en marzo de 1960, en vuelo desde Venezuela, a través de Praga y Bruselas, algunos dicen que para evitar cualquier relación con la URSS, otros que fue para reunirse con los dirigentes españoles exiliados y coordinar una mayor ayuda a La Habana.

A la isla arribó con un pasaporte a nombre de Ángel Martínez Riosola, o simplemente el Comandante Angelito. Estuvo presente en los combates de Bahía de Cochinos y en la creación de las estructuras militares del país. Fue asesor en la jefatura de las operaciones en el Escambray durante los combates, incluso es herido en la pierna durante un enfrentamiento.

(Francisco Ciutat de Miguel (1909-1986) que tuvo además estos nombres en diferentes lugares y épocas: Pavel Pablovich Stepanov, Ángel Martínez Riosola o ¨Angelito¨, pues Fidel Castro Ruz le vio un parecido con su padre Ángel Castro . Foto y comentario añadidos por el bloguista de BC)

A principio de 1962, en una reunión donde estaban presentes Fidel Castro, Juan Almeida, jefe del Ejército Central, el jefe de operaciones, Raúl Menéndez Tomassevich y el asesor hispano-soviético, mientras explicaba Tomassevich la ubicación de las formaciones enemigas y las iba nombrando de diversas maneras: alzados, rebeldes, etc., Ángel declara que eran bandidos y que así había que llamarles. La idea agradó a Castro, y desde entonces no existe en Cuba otra manera de nombrar a los que lucharon contra el régimen en esa contienda.

El término ya había sido acuñado en la URSS en la lucha contra los nacionalistas ucranianos, lituanos, estonios, letones y de otras nacionalidades, que tomaban las armas contra Moscú. La Constitución de la URSS de 1924 tenía un artículo (61) en su noveno capítulo, para definir las funciones del Departamento de Seguridad del Estado o Dirección Política Principal Unificada (OGPU), donde se explicaba que la función principal era la lucha contra la contrarrevolución económica y política, el espionaje y el bandidismo. Dentro de la OGUP estaba el Departamento de Operaciones, encargado de esa lucha contra los denominados “bandidos” y en 1944 se reorganiza y surge la Dirección General de Lucha contra el bandistismo dentro del NKVD, cuyo segundo departamento se especializaba en la zonas del occidente de la URSS. Y es que el 60 por ciento de los incidentes armados ocurrían en Ucrania, Lituania, Estonia y Letonia; y se hacía la distinción entre la lucha contra el “bandidismo político”, del criminal.

Los rebeldes de Lituania fueron los miembros de la Unión de Luchadores por la Libertad de Lituania, conocidos como Hermanos de la Foresta. En Estonia existe una organización de veteranos combatientes que estuvieron al lado de Alemania, y que se denomina Asociación de Luchadores de la Libertad, agrupando incluso a los que de 1918 a 1920 combatieron al Ejército Rojo, y a los que en la guerra mundial formaron las unidades al servicio del Tercer Reich. En Ucrania tomaron las armas el Ejército Insurreccional Ucraniano (UPA) y la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN). Por décadas se calificó a los que las integraban como traidores, colaboradores de los nazis y un anatema cayó sobre sus líderes.

En México se les llamó Insurgentes a aquellos que levantaron las armas contra España, y aunque entre ellos lucharon y cambiaron de bando, al final fueron calificados de Insurgentes. En España hay carlistas, republicanos, franquistas, pero nunca aparece el calificativo de bandidos. Los ingleses prefieren llamar a una contienda bélica civil con un poético nombre - “guerra de las rosas”. Una guerra civil marcó la historia de Estados Unidos y los vencedores norteños no llamaron bandidos a los vencidos sureños.

















A la extrema izquierda el Comandante ¨Angelito¨, a su lado el Doctor en Medicina y Comandante Sergio del Valle, quién llegó a ser Ministro del Interior,  a su lado Raúl Castro Ruz, el de la extrema derecha  es el Comandante Raúl Menéndez Tomassevich, quien estaba preso por falsificar un cheque con el  nombre del Alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba  cuando fue liberado por combatientes del Ejército Rebelde junto a otros presos cuando era trasladado; posteriormente  se incorporó al Ejército Rebelde en la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista. Tomasevich, junto a otros cubanos, invadió a Venezuela años después del triunfo de la mal llamada Revolución; también fracasó cuando lo enviaron a Angola a capturar o matar a Jonas Sabimbi. Comentario añadido por el bloguista de Baracutey Cubano.


(La ilustración es  del libro ¨30 Años de la Seguridad Cubana. Las reglas del Juego¨de la Comisión de Historia de los Órganos de la Seguridad del Estado. Dirección Política Central. Ministerio del Interior)

Ex alto oficial del G2 el ex  Coronel Leandro R. Garnica descubierto en MIAMI,  que ta se autodeportó, Perteneció al DII FAR y al grupo hispano-soviético-cubano El Trapiche de sangriento pasado según detalló el opositor Guillermo ¨Coco¨ Fariñas  a partir del instante  27: 05.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

jueves, junio 25, 2020

David Barreira del diario El Español: Los 25.000 polacos que Stalin asesinó: así fue el mayor crimen soviético de la II Guerra Mundial

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La verdadera historia sovietica


Documentos relacionados  con   el mayor crimen soviético de la II Guerra Mundial:



*******************

Los 25.000 polacos que Stalin asesinó: así fue el mayor crimen soviético de la II Guerra Mundial

********
Un libro indaga en la matanza perpetrada por la URSS en el bosque de Katyn y en la guerra propagandísitca que se desató entre nazis y aliados.
********


Por David Barreira
10 marzo, 2020

El teniente coronel Friedrich Ahrens observó a un lobo cavando un agujero en la nieve profunda del bosque de Katyn, a las afueras de la ciudad rusa de Smolensk. Al lado del animal, el militar alemán vislumbró una cruz de abedul como las que se colocan sobre las tumbas de los soldados y rápidamente dio aviso al oficial al mando. Era finales de enero de 1943 y la tierra estaba congelada: hubo que esperar hasta mediados de marzo para que el lugar pudiese ser examinado. Aquellas fosas escondían miles de huesos humanos.

Tres años antes, primavera de 1940: más de 22.000 oficiales y funcionarios de la élite polaca son ejecutados con un balazo en la nuca entre los árboles del bosque de Katyn, al borde de una fosa común, y en otros lugares de la Unión Soviética. Muchos de ellos fueron a la muerte atados, otros con sus abrigos sobre la cabeza. Había oficiales de Estado Mayor, médicos, profesores y hasta medallistas olímpicos. También una mujer, la piloto Janina Lewandowska. ¿Su delito? Ser supuestos "criminales de guerra", "contrarrevolucionarios".

Pero en este caso, los verdaderos asesinos fueron Stalin y sus secuaces, con Lavrenti Beria, jefe del temible , NKVD, la policía secreta de Moscú, a la cabeza. Fue el mayor crimen cometido por los soviéticos en el trascurso de la II Guerra Mundial, una escalofriante lista de ejecuciones que el Kremlin tardó medio siglo en reconocer. Ahora, un ensayo del periodista e historiador alemán Thomas Urban, titulado La matanza de Katyn (La Esfera de los Libros), bucea en documentos originales y los relatos de los testigos oculares de la masacre para construir una rigurosa y documentada historia que vierte luz sobre todos los intentos de manipulación y mentiras que se encadenaron.


Su relato arranca con la inverosímil firma del Tratado de No Agresión entre la Alemania Nazi de Hitler y la Unión Soviética, y recordando que la invasión de Polonia en septiembre de 1939 no solo fue obra las tropas de la Wehrmacht. El Ejército Rojo, atacando desde el este, tomó 180.000 prisioneros polacos, unos números que superarían los 230.000 tras las detenciones realizadas por los funcionarios del NKVD en las semanas posteriores. La élite del país sería encerrada en tres campos de concentración: Kozelsk, Ostashkov y Starobelsk.

El 5 de marzo de 1940 comenzaron las tareas de liquidación: el Politburó emitió la 'Decisión nº 144', según la cual se fusilaría a 25.700 polacos. Dos días después, Beria firmó la orden de destierro por diez años de todos los allegados de los condenados a muerte sin su conocimiento. A partir de mediados del mes de abril, unas 60.000 mujeres, hijos, hermanos y padres fueron deportados a la estepa kazaja en condiciones miserables. Vivieron en pésimas cabañas de madera o agujeros en el suelo. Miles de ellos no sobrevivieron al primer invierno, con temperaturas de hasta 45º bajo cero. Todas sus propiedades fueron entregadas a los oficiales del Ejército Rojo y a miembros del Partido Comunista.

Los reos fueron transportados en trenes en grupos de 250 personas y conducidos al bosque de Katyn en autobuses. Los guardias soviéticos les habían hecho soñar con una inminente liberación, pero en realidad iban a ser despedidos con un disparo en la cabeza. "El nombre de este pequeño pueblo en el oeste de Rusia representa el intento de Stalin de exterminar a la clase dominante polaca, para extender su sistema totalitario de la Unión Soviética a Polonia. La orden del Kremlin no solo afectó a Katyn, sino también a otros lugares donde murieron, en total, unos 25.000 oficiales e intelectuales polacos", escribe Urban.

La jugada de Goebbels

La Operación Barbarroja lanzada en junio de 1941 sacudió el transcurso de la II Guerra Mundial: los nazis invadieron el territorio anexionado por los soviéticos y estos huyeron despavoridos hacia el este, elevando en miles el número de víctimas polacas. Paradójicamente, Moscú decretó una amnistía cuya finalidad era integrar a los oficiales de Polonia —a los que no habían ejecutado— en las filas del Ejército Rojo. A finales de ese año, se habían creado tres divisiones polacas, con un total de casi 40.000 hombres exhaustos y mal alimentados.

Pero el hallazgo en Katyn por los alemanes de las pruebas de la masacre soviética abrieron un nuevo frente en la guerra. "No podía creer lo afortunado que era", dijo de Joseph Goebbels, ministro nazi de Propaganda, uno de sus subordinados. Rápidamente y empujado por Hitler, armó una campaña destinada a abrir una brecha en los aliados: el 11 de septiembre de 1943, la agencia alemana informó del hallazgo de las fosas comunes con miles de cuerpos. El duelo propagandístico había dado el pistoletazo de salida: Radio Moscú contraatacó diciendo que sus enemigos habían preparado los cuerpo en Auschwitz y los habían enterrado en el bosque de la localidad rusa.

La operación de Goebbels fue un éxito a medias: por una parte, logró que el Gobierno polaco en el exilio reclamase al resto de los Aliados que una misión de la Cruz Roja realizase un informe sobre el terreno. La URSS, evidentemente, no estaba dispuesta a dilucidar responsabilidades. Reino Unido y EEUU trataron de apagar el incendio: en un telegrama, Churchill le dijo A Roosevelt: "Los hemos convencido de que no se concentren en los muertos, sino en los vivos, en el futuro, no en el pasado".

Los nazis, por el contrario, sí supieron explotar informativamente la masacre: Goebbels ordenó que los propios polacos relatasen a sus compatriotas los extremos de las ejecuciones. La Cruz Roja del país realizó una investigación en la que se concluía que los asesinatos tuvieron lugar entre marzo y abril de 1940 a raíz de los documentos encontrados entre los cadáveres.También les llamó la atención las heridas de bayonetas cuadradas que presentaban muchos de los cuerpos: este tipo de arma solo la poseían el Ejército Rojo y el NKVD.


A pesar de las evidencias irrebatibles, Stalin siempre negó la implicación de la URSS en la matanza de Katyn. Todo este proceso de sucesión de versiones lo reconstruye con elegancia y atractivo Thomas Urban en su libro. Algunos pasajes de su investigación se leen con perplejidad, sobre todo el capítulo dedicado a la Comisión Burdenko, una operación de reescritura sistemática de la historia orquestada por Beria y su delegado, Vsevolod Merkulov.

Los talleres de falsificación de los servicios secretos soviéticos, escribe el historiador, recibieron el encargo de "producir y obtener documentos fechados entre el otoño de 1940 y el verano de 1941. Debían demostrar que los oficiales polacos aún estaban a salvo en los campos soviéticos durante este período". Fotografías aéreas tomadas por los alemanes y conservadas en los archivos estadounidenses evidencian que en Katyn "se utilizaron excavadoras y bulldozers para realizar extensos movimientos de tierra" entre octubre y noviembre de 1943. También persiguieron a todo tipo de testigos mediante calumnias, intimidación o la liquidación. Pero las mentiras terminaron desvelándose.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

lunes, mayo 21, 2018

Carlos Alberto Montaner: La historia de Joaquín Maurín. Alejandro Torrús: La purga de Stalin en la España republicana. El Caso Orlov y el asesinato de Andreu Nin.


Tomado de http://www.elblogdemontaner.com/

La historia de Maurín

Por Carlos Alberto Montaner
19 de mayo de 2018

A veces hay que huir del fragor de las batallas mediáticas. Hace medio siglo yo quería escribir en la prensa internacional. Era el famoso mayo de 1968. Quería participar en el gran debate, aunque los ecos llegaban con sordina al sitio en que vivía junto a mi mujer e hijos. Tenía entonces 25 años y enseñaba en la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

En esa época remota, esporádicamente leía artículos en diversos periódicos de Germán Arciniegas, Salvador de Madariaga, Ramón Sénder, Arturo Uslar Pietri y otros notables pensadores españoles y latinoamericanos. Todos llevaban al comienzo o al final una breve palabra escrita en mayúsculas: ALA. Era el acrónimo de una agencia de prensa radicada en New York: American Literary Agency.

Pensaba, por las firmas, que sería una gran empresa norteamericana. ¿Cómo dar con ella y proponerle mis pobres y desconocidas columnas? Mi amigo Carlos Castañeda me sacó de dudas. Era el subdirector de Life en español y también tenía su oficina en New York.

–ALA es sólo un hombre –me dijo.

–No puede ser –le respondí incrédulo-. Veo esas siglas en todas partes.

–Lo conozco. Es un republicano español, inteligente y laborioso, que trabaja desde su apartamento distribuyendo columnas periodísticas por correo. Se llama Joaquín Maurín Juliá. Firma sus propios artículos con el segundo apellido, J.M. Juliá, o con el pseudónimo de W.K. Mayo.

(Joaquín Maurín Juliá)

Me dio su teléfono, pero nadie respondía, así que, provisto de su dirección me animé a visitarlo sin previo aviso en su agradable apartamento en Riverside Drive, muy cerca del río Hudson.

Me abrió con cierto sigilo y primero me cosió a preguntas discretamente hilvanadas en el curso de la conversación. Cómo había dado con él. Quién me había revelado su nombre. Por qué lo visitaba. Pronto descubrí las razones de su suspicacia. Le temía a los servicios secretos soviéticos y quería cerciorarse de que yo no era un asesino como Ramón Mercader, el hombre que mató a Trotsky en México.

Tenía razón. Había pasado 10 años en las cárceles de Franco, con nombre cambiado, y había visto cómo todo su entorno político había sido asesinado por los estalinistas. Maurín, nacido en 1896, conoció a Lenin y a Trotsky en Moscú, cuando era un dirigente comunista del sindicalismo catalano-aragonés. Incluso, había hecho las primeras denuncias y advertencias contra Stalin a mediados de los años veinte, y sabía que a su amigo y compañero de luchas Andrés Nin lo habían despedazado, literalmente, los agentes rusos durante la Guerra Civil española, acusándolo de trotskista.

Maurín, además, estaba casado con Jeanne, hermana de Boris Souvarine, un intelectual francés de origen ruso, fundador del partido comunista de su país, y también, como Maurín, uno de los primeros comunistas que rompieron con el Partido y denunciaron los crímenes de la URSS.

En ésa y en sucesivas visitas, Maurín me contó su odisea, muy parecida a la del héroe de ficción de la película Casablanca. Le sorprendió el alzamiento de Franco (julio de 1936) en Galicia, adonde había acudido a dar varias charlas. Maurín era, junto a Nin, el fundador del Partido Obrero de Unificación Marxista, el POUM, internacionalmente célebre por el libro de George Orwell, Homenaje a Cataluña.

Su mujer, que lo amaba, y con quien tenía un hijo, Mario, lo dio por muerto, dado el silencio de Maurín y a los miles de crímenes ocurridos en los primeros tiempos del conflicto. Pasado el duelo, conoció a un periodista alemán que tenía pasaporte noruego y se enamoraron. Él era Willy Brandt, muchos años después sería alcalde de Berlín y Primer Ministro de Alemania.

Pero al fin llegó a manos de Jeanne, entonces en París, una carta de Maurín, firmada con otro nombre. Estaba vivo y ella lo amaba. Logró salir de Galicia, pero en Jaca (Huesca) la policía franquista lo identificó y lo apresaron. Jeanne movió cielo y tierra, primero, para que no lo fusilaran y, segundo, para que lo dejaran salir de la prisión y de España. Esto lo consiguió en 1947, año en que se reunieron en New York.

Ahí no terminan las vicisitudes de la pareja, pero Maurín, a esas alturas un liberal anticomunista, se da cuenta de la importancia de la batalla de ideas y se le ocurre mediar entre la prensa y los creadores con una agencia llamada ALA.

Me puso a prueba. Me pidió un par de artículos y desde entonces, hace medio siglo, semanalmente, escribo mis columnas. Ya ALA no existe, pero sin su ayuda e impulso no habría conseguido publicar miles de textos como éste. Siempre he pensado que debía contar esta historia. Se la debía a Maurín.
*********** 

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Pueden profundizar en la vida del sicario  Orlov en  STALIN’S AGENT The life and death of Alexander Orlov  escrita por  BORIS VOLODARSKY

***************
Tomado de http://www.publico.es/

La purga de Stalin en la España republicana. El Caso Orlov

*********
El historiador ruso y ex agente de los servicios de inteligencia rusos, Boris Volodarsky, publica 'El caso Orlov', un estudio de una exactitud y amplitud inédita sobre la actuación de los servicios secretos soviéticos en la España Republicana
*********

Por Alejandro Torrús
22/06/2013

Stalin no tenía dudas sobre cómo se podría solucionar el problema español de la manera más eficaz posible: asesinar a Franco. Ahora se sabe que la Unión Soviética envió, al menos, tres expediciones al bando sublevado para cumplir tal orden. La primera estuvo encabezada por el oficial de la inteligencia soviética: Grigori M. Semiónov, en la primavera de 1937. Con el mismo propósito fue enviado a la península el periodista británico de The Times Kim Philby como corresponsal de guerra con el ejército de Franco, aunque la inteligencia soviética sabía que Philby era débil de voluntad y no podría asesinar. La tercera opción se depositó en Elli Bronina, la esposa de un espía soviético en Shangái. Ni que decir cabe que todas estas empresas fracasaron.

Porque para Stalin la eliminación de los trotskistas reales o imaginarios en España gozaba de una prioridad mucho mayor que la muerte de Franco. La lógica de Stalin era aterradora. Para luchar con éxito contra cualquier enemigo era necesario, primero, acabar con el enemigo interno. Stalin estaba convencido de que uno de los principales motivos por los que los republicanos podían ser derrotados era por la presencia de traidores en su campamento. Como en Rusia, exigió tratar a los traidores con determinación. Para ello, envió a España a Lev Nikolsky, alias Alexander M. Orlov.

(Lev Nikolsky, alias Alexander M. Orlov en España en 1937)

Las actuaciones, planes y peripecias de Orlov en España entre 1936, 1937 y 1938 al frente de la NKVD, predecesora de la KGB, son recogidos por el historiador ruso y ex agente de los servicios de inteligencia de Rusia, Boris Volodadarsky, en El caso Orlov (Editorial Crítica), una obra de una exactitud y amplitud inédita sobre la actuación de los servicios secretos soviéticos en la Guerra Civil española.

El sicario de Stalin Lev Nikolsky operaba en España con el seudónimo de Alexander M.Orlov, medía alrededor de 1,72 metros, era más bien atractivo y tenía la típica nariz de boxeador con bigote oscuro. Hablaba mal español y siempre iba acompañado de su intérprete personal. En 1936, cuando aterrizó en España, Nikolsky tenía 41 años y la valoración de sus servicios durante la Guerra Civil puede calificarse como desastrosa. 'Fue un espía de una inteligencia muy mediocre que falló en todas sus misiones de inteligencia', resume el historiador Volodarsky.

No obstante, apunta la obra, hubo un apartado en el que Orlov no fracasó. En el asesinato selectivo de trotskistas, considerados por Stalin como su mayor enemigo. En diciembre de 1936 el Comité Ejecutivo del Komintern (ECCI) informó al PCE: 'Ocurra lo que ocurra, hay que lograr la destrucción de los trotskistas, exponiéndolos a las masas como un servicio secreto fascista que realiza acciones de provocación al servicio de Hitler y el general Franco para intentar dividir el Frente Popular llevando a cabo una campaña difamatoria contra la URSS'.

El asesinato selectivo se utilizaba, sin embargo, en contadas ocasiones y siempre era estrictamente coordinado desde Moscú. La cantidad de víctimas del NKDV en España 'casi con toda seguridad jamás superó las veinte personas', igual que el número de agentes en España estuvo limitado a diez. 'La cantidad de víctimas del KGB/NKVD en la Guerra Civil española no se puede comparar ni remotamente con las de Polonia (1939-41), Finlandia (1939-40), Austria (1945-55), Hungría (1956) o Afganistán (1979)', apunta el historiador, que añade que estos asesinatos 'nunca fueron en beneficio de la República española' sino 'siempre fue en defensa de los intereses del Kremlin'.

(Andrés Nin o Andreu Nin)

El investigador señala que entre las víctimas de Orlov se encuentran Dmitry Navashin (en París), Brian Goold-Vershoyle (secuestrado en Barcelona y muerto en un campo de prisioneros de Rusia), Marc Rein (muerto en España), Hans Freund, Ignatz Reiss (disparados en Suiza), Kurt Landau, el general Skoblin (un agente del NKVD muerto en Barcelona), Georges Agabekov (un oficial de alto rango, que desertó, y luego llegó a España y fue asesinado) y el líder del POUM, Andreu Nin
.

El inicio del odio de los soviéticos y la Komintern/PCE hacia los miembros del POUM están claros para el investigador ruso. A finales de 1936, el POUM denunció públicamente las ejecuciones en la Unión Soviética de Kamenev, Zinoniev y otros viejos bolcheviques. Además, los republicanos, socialistas y comunistas creían que la defensa de las milicias revolucionarias por parte de la CNT y el POUM estaba minando sus esfuerzos bélicos.

Asimismo, la gota que colmó el vaso para Stalin fue la invitación de Andreu Nin, jefe del POUM, a Trotski, entonces exiliado en Noruega, a ir a Barcelona. Con este gesto quedó sellado el destino del partido y del propio Nin. 'El hecho de acusar a Nin o a cualquier otro disidente de trotskista es debido no a la importancia de los trotskistas sino por el habito adquirido por los comunistas de denunciar por trotskista a todo el mundo que discrepe con ellos sobre cualquier cosa', asevera el autor.

El 23 de mayo de 1937 Orlov envió su plan para acabar con Nin y con el POUM. Todo quedó a la espera de la aprobación de Moscú. Días más tarde, Moscú dio el sí definitivo. El plan de Orlov consistía en elaborar un documento falso que revelara la colaboración de los dirigentes del POUM con Falange y, por consiguiente, con Franco y Alemania. 'Codificaremos el contenido del documento utilizando las claves de Franco, que tenemos disponibles, y lo escribiremos en el dorso del mapa', escribe Orlov a Moscú.

El texto comprometedor para el POUM sería escrito en tinta invisible y enviado a los servicios de contrainteligencia del Gobierno de la República que detendría a Nin por traidor y por ser parte fundamental del alzamiento franquista. El resultado del plan de Orlov es ya conocido: secuestro, interrogatorio y asesinato de Nin. 'La fecha exacta del asesinato de Nin probablemente jamás será conocida más allá de que obviamente falleció después del 22 de junio de 1937', señala el historiador.

El 16 de junio de 1936 Nin estaba preparando el congreso del POUM, que iba a celebrarse al cabo de tres días. Durante la tarde le advirtieron hasta en dos ocasiones de que su vida estaba en peligro. '¡No se atreverán!', contestó entre risas Nin al segundo aviso. Pasados unos instantes fue detenido cerca del palacio de la Virreina y trasladado al edificio de la Juventud Comunista Ibérica del Paseo de Gracia. Entonces, Nin fue escoltado hasta Valencia y luego a Madrid, donde fue alojado en el centro de detención de Atocha. Al no ofrecer las garantías suficientes este emplazamiento, el líder del POUM fue llevado a una casa en Alcalá de Henares, donde lo interrogaron en secreto durante dos o tres días.

'Orlov estaba seguro de que su plan funcionaría y de que bajo coacción Nin finalmente se desmoronaría y firmaría la confesión que le tenían preparada. Sin embargo el jefe del POUM estaba en su país rodeado de su gente, los agentes de la policía republicana de los que no tenía nada que temer', asegura el historiador, que añade que 'es obvio' que Nin no fue torturado en esta etapa.

Es en este punto donde Orlov organiza el espectáculo final. Un grupo de hombres uniformados con documentos firmados por el general Miaja y el coronel Ortega aparecieron en la casa ordenando la entrega del prisionero. Fue entonces cuando un grupo de atacantes neutralizó a los guardias y se llevó a Nin dejando un reguero de pruebas falsas que debían vincular la 'liberación de Nin' con los fascistas de Franco o Alemania. Los atacantes, sin embargo, eran Orlov, Grigúlevich. Tacke, Nezhinsky y dos españoles identificados como 'L' y 'AF'. 'Nin salió sin oponer resistencia y ocupó su asiento en el coche, que se dirigió al sureste rumbo a Perales de Tajuña. Tras recorrer unos 20 kilómetros el vehículo se detuvo. No se sabe y probablemente no se sabrá nunca lo que ocurrió por el camino, o si los captores y la víctima intercambiaron unas palabras', escribe.

Finalmente, 'el grupo desembarcó y, según Victor, el conductor, se adentró cien metros en el campo. Casi con toda certeza fue Grigúlevich quien disparó a Nin'. Para el historiador, el motivo del asesinato de Nin es que se había convertido en un testigo no deseado, de modo que 'no había más remedio que asesinarle'. Tras su muerte, a diferencia de lo defendido por otros historiadores no hubo un gran juicio estalinista y ninguno de los cerca del millar de detenidos del POUM fue acusado de espionaje. 'No hay que olvidar que Madrid no era Moscú y que los dirigentes republicanos no eran en absoluto como Molotov y Kaganovich', sentencia Volodarsky.

La obra de Volodarsky asegura, además, que 'Stalin no tenía ni la intención ni el interés ni la posibilidad de sovietizar o stalinizar España, como afirman algunos autores. No estaba interesado en una España comunista, porque ello perjudicaría su oportunidad de negociar con Gran Bretaña y Francia, asevera. 'Desafortunadamente, muchos historiadores interpretan la España de 1936 en términos de lo ocurrido en Europa central casi diez años después, cuando la proximidad histórica y política a menudo desempeñaba un papel fundamental', escribe.

Los intereses de Stalin en la Guerra Civil española, explica el historiador, se debían más a una oportunidad histórica para ganarse la simpatía de millones de personas en el mundo, a incrementar el saldo comercial de la URSS y a utilizar la batalla fratricida española como un campo de experimentos para poner a prueba nuevos tanques y aviones, tácticas y estrategias y operaciones especiales de cara a la II Guerra Mundial y sobre todo, de saber con qué armas contaban sus enemigos.



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...