miércoles, enero 05, 2022

La Diva y el olvido injusto. Alejandro Ríos sobre Gina Cabrera y tantas otras leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana

 Tomado de https://www.cubanet.org

La Diva y el olvido injusto

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El revelador documental Divas, dirigido por Adolfo Llauradó en 1995, convoca entrevistas de 11 leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana

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Por Alejandro Ríos

4 de enero, 2022 

MIAMI, Estados Unidos.- El revelador documental Divas, dirigido por Adolfo Llauradó en 1995, convoca entrevistas de 11 leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana. No sólo son apuntes históricos para la posteridad de muchas figuras preteridas por la rusticidad “verde olivo”, entronizada en 1959, sino la demostración fehaciente de su éxito rotundo cuando se desenvolvían profesionalmente en libertad.

Todas las actrices elogian el pasado, no solamente porque eran jóvenes, bellas y mimadas por su público, sino debido a que las posibilidades artísticas eran variadas, numerosas y respetables en términos económicos.

En el grupo figuran, incluso, dos divas seguidoras del castrismo como Consuelo Vidal y Raquel Revuelta, quienes, sin embargo, se quejan enfáticamente de las distorsiones ocurridas en el oficio por la burda intromisión política.

Con el paso del tiempo el documental del actor Llauradó ha ganado en relevancia porque muchas de sus protagonistas ya han fallecido, y algunas de las entrevistas son los únicos testimonios en imágenes que quedan de las mismas para el porvenir.

El zar del cine revolucionario cubano, Alfredo Guevara, consideraba a estas figuras como rezagos del pasado, con la excepción de Raquel Revuelta o la propia Vidal, quienes ostentaban notable influencia política. Hizo todo lo que estaba a su alcance para que no aparecieran en la nueva filmografía.

Rosita Fornés fue rescatada, excepcionalmente, por Orlando Rojas, en Papeles secundarios (1989), y Juan Carlos Tabío, en Se permuta (1995).

El propio concepto de “Divas”, utilizado por Llauradó como un guiño maldito, estaba en las antípodas de la idea proletaria para denotar a las actrices del cine oficial cubano como “compañeras”.

Aquellas estrellas del pasado, además de pertenecer a una clase social en quiebra, generalmente estuvieron involucradas con galanes que terminaron por exiliarse o conspiraron contra el castrismo, circunstancias que las alejaba más de la posibilidad de participar del cine europeizante alentado por Guevara y sus seguidores.

El ICAIC y la tramitada cinemateca que incautó a sus fundadores originales, también prohibieron durante años la cinematografía nacional realizada antes de 1959.

Muchos de aquellos actores y directores, principalmente de los años cincuenta, terminaron por abandonar la intolerancia dictatorial, pero actrices que permanecieron en la isla como Gina Cabrera y Maritza Rosales, por mencionar dos figuras emblemáticas, debieron sufrir el castigo de ninguneo deparado a los “apátridas” en el coto del ICAIC.

A pesar de la insufrible politización de la televisión como medio de adoctrinamiento, sus estructuras de producción no pudieron eludir a quienes habían logrado colocar la pequeña pantalla de la isla entre las más exitosas del continente antes de la dictadura.

Allí se refugiaron las “Divas”, aceptaron recortes salariales leoninos, hicieron guardias de milicias y trabajo voluntario en la agricultura. Sufrieron, en silencio, inimaginables carencias y humillaciones. Solamente hay que ver en el documental de Llauradó a Margarita Balboa referirse a los comerciales que hacía de pasta dentífrica, mientras exhibe una dentadura devastada por la desidia.

Ahora acaba de fallecer, a los 93 años, Gina Cabrera, tal vez una de las más versátiles artistas que aparece en Divas, donde se mueve con el donaire de una reina extemporánea resumiendo, mediante perfecta dicción, su extensa y triunfante carrera.

(Gina Cabrera)

En la última parte de la entrevista se acerca a un librero, habla de su relación casi filial con aquellos volúmenes y señala dos de los mismos, El arte poética, de Aristóteles, así como otro que atribuye a una autora llamada Rosa María, que se titula El arte de comer bien, para terminar con la frase que es toda una suerte de sutil provocación: “Es muy importante comer bien”, como para recordarnos que nadie podía escapar de la devastación alimentaria de la isla.

Tuve la oportunidad de conocer personalmente a Gina Cabrera cuando coincidimos en la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, en la licenciatura de Historia del Arte.

Era un programa nocturno, abierto para profesionales, donde a la sazón figuras consagradas de la televisión fueron impelidas a sacar títulos universitarios para poder seguir trabajando en el medio.

Mi aula era todo un espectáculo con Mariana Ramírez-Corría, Edwin Fernández, Nilda Collado, Maritza Rosales, Cuqui Ponce de León y la propia Gina Cabrera, entre otras estrellas.

La recuerdo puntual y distante, en ocasiones todavía enfundada con parte del vestuario del personaje que había acabado de interpretar en una de las tantas series de Aventuras que protagonizó.

En cierta ocasión sentí pena cuando vi aquel fantasma solitario del pasado, antes de comenzar la clase, disfrutando con premura croquetas que había envuelto en el papel de libretos recién actuados.

Ahora la prensa oficialista cubana le dedica tardíos ditirambos, como fundadora de la televisión y protagonista de programas comerciales que hasta el otro día fueron anatemas en el prontuario ideológico del castrismo.

El laborioso realizador Carlos Collazo le dedicó recientemente un documental titulado Gina, donde incluso el director actual de la Cinemateca de Cuba, quien no es muy dado a tomar riesgos, se refiere a cómo el cine oficialista no la tuvo en cuenta luego de 1959, aunque no explica por qué.

Tal vez le hubiera correspondido al funcionario de marras rendirle algún tributo a la carrera cinematográfica de Cabrera, tanto en Cuba como en México, aprovechando la ausencia de la malsana influencia de Guevara en la presidencia del ICAIC.

Todo parece indicar, sin embargo, que Gina Cabrera evitó caer en la indigencia debido a la esmerada atención de su hijo, quien da las gracias en un texto que se incluye al final del documental de Collazo, donde hace, por otra parte, la siguiente salvedad: “A pesar del olvido injusto”.



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viernes, febrero 05, 2021

Video y Norberto Fuentes escribe: Crónicas marcianas o de cuando un “platillo volador” descendió en La Habana. OVNIS ¿en Cuba?. Documental. 1997

BLes Mundo

Feb 18, 2021

Confirman que el PENTÁGONO trabaja con restos de OVNI y materiales EXTRATERRESTRES

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Platillo Volador en Cuba


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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/cultura/articulos/cronicas-marcianas-339149

Crónicas marcianas

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Cuando un “platillo volador” descendió en La Habana

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Por Norberto Fuentes

Miami

05/02/2021

Era la época de oro de los platillos voladores, y en los terrenos donde se construía la Ciudad Deportiva —frente por frente a la fuente más pretenciosa de la capital, llamada El Bidé de Paulina por los habaneros, que honraban así a Paulina de Grau, «Primera Dama de la República», esposa del hermano del expresidente Ramón Grau San Martín— amaneció uno de esos artefactos interplanetarios. Era el martes 28 de diciembre de 1954. El ingenio, redondo, plateado y enigmático, alzaba un periscopio, que fue descrito por los periodistas como «escalofriante». Pero no daba otras señales de vida. Movilizó a la policía de la ciudad con su Estado Mayor, a un batallón blindado del Ejército Nacional y al Cuerpo de Bomberos. La isla había sido agraciada —o desgraciada— con la primera visita pública de seres extraterrestres. Esa era la realidad, a ojos vista —y en las pantallas de los televisores que ya pululaban en el país.

De repente, hacia las cuatro de la tarde, luego de medio día de expectación, se abrió, lenta, amenazadora, una escotilla de la nave y, ante el espanto general de los televidentes (a esa hora ya habían huido todos los que estaban en los alrededores, y el jefe de la policía, brigadier Rafael Salas Cañizares, pistola en mano, se parapetaba tras su Mercury de matrícula oficial), surgió una modelo, actriz y bailarina muy famosa (todo junto, reunía todas las cualidades), ataviada con un ajustado traje de navegante cósmica, sobre todo ajustado en lo que respecta la zona de las caderas y el busto, y desplegando una radiante sonrisa. Por la misma escotilla, detrás de ella, emergieron otros cuatro integrantes de un popular programa de televisión, que enarbolaban unas apacibles botellas de cerveza Cristal. Los instrumentos de una orquesta —procedentes de una grabación en cinta, que se escuchaban a través de los altavoces del ingenio— daban pie a que los cinco supuestos invasores corearan, en tiempo de chachachá, este estribillo contagioso: «Hasta los marcianos toman Cristal.»

(Rosita Fornes como invasora extraterreste.)

Como se sabe, el 28 de diciembre, es costumbre —aunque cada vez más en desuso— en los países de predominio católico que la gente se gaste bromas. Bajo la cobertura de la designación religiosa de la fecha —Día de los Santos Inocentes— se permiten tales expansiones. La idea de que uno de estos artefactos (entonces no eran conocidos como ovnis) amaneciera en la plazoleta donde se construía el Palacio de los Deportes, fue de un productor de la naciente televisión cubana: Joaquín M. Condall. Los fabricantes de la cerveza Cristal rápidamente le compraron la idea y contribuyeron al montaje. Dentro de platillo, junto con los artistas, Condall sentó a un operador de sonido, con su correspondiente cabina, y él se situó, en una unidad móvil, a poco más de 200 metros a fin de trasmitir desde allí, por teléfono, las órdenes oportunas, tales como que emitiera lo que debía ser un sonido amplificado un millón de veces de una avalancha de tarántulas. Los artistas emergieron de la nave después de casi 10 horas de tensiones, asedio militar, y transmisión en vivo y directo desde la escena. Ellos resultaron ser: el obeso comediante Rogelio Hernández, el galán Armando Bianchi, y las «glamorosas» —calificativo obligado de la época—: Martha Vélez, Herminia de la Fuente y Rosita Fornés. La Fornés fue la primera en surgir a la luz de la tarde y la que acaparó la atención (llevaba el traje sideral más ceñido de todos). El programa que promocionaban y que a su vez patrocinaba la cerveza Cristal era “Mi esposo favorito”, de frecuencia semanal. Los cinco fueron arrestados de inmediato y subidos a empellones en los coches policiacos y tuvieron que pasar la noche en los calabozos del Servicio de Inteligencia Militar, a donde los condujeron. De conquistadores del espacio a carne de presidio. Marcianos o no, tenían que aprender a respetar a los institutos armados de la República, y sobre todo a su jefe, el brigadier Rafael Salas Cañizares, que, según se decía que él mismo decía, «le corto los cojones lo mismo a un revoltoso (fórmula al uso para llamar a los revolucionarios) que a un marciano con antenitas y todo». Ya en la madrugada, Julito Blanco Herrera, uno de los grandes tycoons criollos, dueño de la cervecería La Tropical, fabricante de Cristal, logró sacar a sus artistas interplanetarios de las mazmorras.

Lo que nadie recordó en Cuba entonces es que el antecedente de esta broma colosal estuvo en el programa radial de Orson Welles del domingo 30 de octubre de 1938 cuando trasmitió un episodio de La guerra de los mundos del novelista H. G. Wells en la serie radial de The Mercury Theatre on the Air, dirigida y narrada por supuesto por el futuro cineasta, que tuvo la ocurrencia de cortar abruptamente la trasmisión para ofrecer el boletín de última hora de que en efecto se estaba produciendo una invasión de extraterrestres en nuestro querido planeta tierra. Dice que la que se armó en los Estados Unidos, sobre todo en sus zonas rurales, las más desamparadas, fue de padre y muy señor mío. Se habla hasta de suicidios colectivos. Primero muertos antes que rechupeteados por unos tentáculos marcianos. Pero no el vejete de la foto allá arriba. Debe ser el tatarabuelo de alguno de los briosos Proud Boys de la tropa trumpista. Este sí que se atrincheró en su granero, presto a volarle los sesos al primer hijoeputa marciano que asomara la cabeza. Porque tienen sesos, ¿no? Verdes. Babosos. Malignos.

© cubaencuentro.com

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OVNIS ¿en Cuba?. Documental. 1997. (55:45min)



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miércoles, junio 17, 2020

Video. ROSITA FORNÉS * Velatorio * Teatro Martí, La Habana, 16 JUN 2020

Bota del Bloguista de Baracutey Cubano 
Deseo hacer estas preguntas: ¿Por qué en Cuba no se exhibían las películas mexicanas y cubanas anteriores a 1959 en que actuaba Rosita Fornés? ¿Por qué a artistas consagradas en el cine antes de 1959  como Rosita Fornés, Maritza Rosales y otras actrices y actores,  el ICAIC  casi  o nunca las tuvieron en cuenta en sus películas?
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Rosita Fornés y Armando Bianchi

ROSITA FORNÉS * Velatorio (1era Parte) * Teatro Martí 16 JUN 2020

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ROSITA FORNÉS * Velatorio (2da Parte) * Teatro Martí 16 JUN 2020

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Tonypisani
Jun 16, 2020

ROSALÍA PALET BONAVIA
11 de febrero 1923
10 de junio de 2020

D. E. P.

ROSITA FORNÉS
12 de septiembre 1938

El Legado que dejas es tan inmenso,
has sembrado en la tierra tanto amor.
Que vivirás eternamente,
mientras exista alguien
a quien hayas cautivado
con tu arte y encanto.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Recuerdo cuando Rosita Fornés iba a ver a José Antonio Jiménez,  entonces novio de su hija  ¨Chiquitina¨,    los domingos que no teníamos pase en el Preuniversitario donde estudiábamos como becarios; eso ocurría al comenzar la segunda mitad de la década de los años 60 del pasado siglo. Ambos llevan un matrimonio de 50 años.

En el Santuario de la Basílica del Cobre se encuentran infinidad de variadas ofrendas entre las que se encuentran la medalla de Premio Nobel de Literatura de Ernest Hemingway, la cual se intentó robar por los años 70s, las zapatillas espaciales del hoy General (r) Arnaldo Tamayo Méndez. el primer cosmonauta cubano, una ofrenda de Rosita Fornés, pelotas de baseball del equipo nacional cubano firmadas por sus integrantes, infinidad de ofrendas de soldados internacionalistas cubanos, etc. y hasta las valiosas ofrendas que le hizo Lina Ruz para que la Virgen le salvara la vida a sus hijos Fidel y Raúl Castro Ruz cuando ambos estaban alzados en la Sierra Maestra.

Documental: Rosita Fornes Mis tres vidas

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Rosita Fornés con Celia Cruz


Rosita Fornés con Olga Guillot

Una ROSITA FORNÉS  muy poco conocida bailando y cantando con la orquesta DAN DEN * Que tenga cuidado * Saludo Final  en el X Aniversario Revista OPINA-1989


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Cubanos por el Mundo
Junio 16, 2020


Así será el funeral de la vedette cubana Rosita Fornés en Cuba


Otaola: "El funeral de la vedette cubana Rosita Fornés en Cuba no estuvo a su altura"


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Inauguración del Teatro Blanquita (La Habana (1950, Cuba), teatro  que la dictadura Castrista lo llamó Chaplin y posteriormente Karl Marx, y que fue  construido por su viudo el gran empresario y Senador Alfredo Hornedo y Suárez en honor a su primera esposa,  quien se casó con él  pese a él ser  un simple cochero de la casa donde ella vivía con sus padres. Tengo la opinión que ese teatro debe llevar el nombre original; a Rosita se le debe construir otro teatro o ponerle  su nombre a otro teatro como pudiera ser el teatro Martí o al Teatro Nacional ubicado en la antigua Plaza Cívica José Martí. 




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miércoles, mayo 27, 2020

La inigualable Juana Bacallao, nacida bajo el signo de Calamar. Antonio José Ponte: 'En una época en que la excentricidad, artística o personal, resultó perseguida, logró, si no salirse con la suya, por lo menos no terminar aplastada.'



Juana Bacallao, nacida bajo el signo de Calamar

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'En una época en que la excentricidad, artística o personal, resultó perseguida, logró, si no salirse con la suya, por lo menos no terminar aplastada.'
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Por Antonio José Ponte
Madrid
27 Mayo 2020

La astrología puede convertirse en ciencia, incluso en ciencia exacta, si se la toma con algo de imaginación. En un programa televisivo donde trataban de signos zodiacales, la italiana Raffaella Carrà preguntó a Juana Bacallao cuál era su signo del horóscopo, a lo que la cubana contestó: "Calamar".

Hay signos zodiacales de animales que embisten, signos zodiacales de animales que rugen, de animales que nadan con todas sus aletas y, aunque ningún horóscopo traiga pronósticos para los calamares, no puede ser más exacta la adjudicación de tal signo para Juana Bacallao. Porque su destino ha sido escapar, creando alrededor una nube que deje turulato a quien intente procurarla.

Nacida bajo el signo de Calamar, el nombre por el que la conocemos es, no solo un nombre artístico, sino un nombre artístico ajeno, y el que aparece en el registro civil es Nerys Amelia Martínez Salazar. El otro, Juana Bacallao, salió de una canción de Obdulio Morales compuesta para que la cantara Rosita Fornés (sobre este punto hay versiones que se contradicen). Debió cantarla Rosita, debió ponerle la escasa gracia criolla que tuvo, y al final fue a parar a Nerys Amelia Martínez Salazar para que ella se llamara Juana Bacallao, luego de debutar en el teatro Martí.

(Celia Cruz y Juana Bacallao)

Y fue como nacida bajo el signo de Calamar que Juana Bacallao justificó su preparación musical el día en que así se lo exigió una comisión evaluadora. Las comisiones evaluadoras estatales adjudicaban categorías —cantante A, cantante B, cantante C— a cada profesional, por establecida que anduviera su carrera.

Poco importaba la popularidad o la obra hecha, era preciso examinarse para entrar en la tabla mendeléieviana de la administración cultural. Omara Portuondo presidía la comisión encargada de examinarla a ella, que apareció tarde y agitada, con el cuento de que se le habían quemado los papeles de música y solo podía aportar ante el jurado un cachito de papel chamuscado con la clave de sol.

La comisión se echó a reír en pleno y le dio una A, la categoría más alta.

(Rosita Fornés y Juana Bacallao)

Por este estilo habrán sido sus salidas para sobrevivir a los cierres de centros nocturnos y a los castigos sobre tantas figuras musicales. Debió lograrlo de modo semejante a como se salvan los bufones en las cortes, aparentando más locura de la que tienen.

Excéntrica musical fue el título con que a veces la anunciaron. En una época en que la excentricidad, artística o personal, resultó perseguida, la excéntrica Juana Bacallao logró, si no salirse con la suya, por lo menos no terminar aplastada.

Su repertorio musical (si es que en su caso puede hablarse de repertorio) se reduce a unos pocos temas que la orquesta ataca, y cuya letra ella no hace el esfuerzo de memorizar. Porque nadie va a verla por oírla cantar, sino por escucharle sus ocurrencias. Tampoco estas consisten en un espectáculo muy coherente que digamos, y no hay que pensarla como comedianta cabal. Su popularidad estriba ni más ni menos que en ser ella, y es titánico haber sido ella en una sociedad que funciona como una cepilladora de carpintería, dispuesta a devastar todo cuanto se atreva a sobresalir un poco.

Hay pruebas de que alguna vez cantó números enteros, completamente afinada. "La chismosa", por ejemplo, que antes interpretara Rita Montaner, adorada por su público como "La Única". Aunque lo que apasiona de veras en Juana Bacallao es su interacción con el público: alguien que le grite desde una mesa, alguien a quien ella hace subir al escenario y, en ocasión extraordinaria, el lanzamiento de peluca hacia el público.

Olvidada o desentendida de la letra (sus papeles de música desaparecidos, al fin y al cabo), apela a la improvisación. Una improvisación casi siempre centrada en historias de divorcio. La orquesta hace en el fondo su trabajo mientras ella discute con una pareja la separación de bienes. "El refrigerador, no", acostumbra a sellar. Y hay alusiones a violencia doméstica, peticiones (tal como alguna vez logré desentrañar) de que no le peguen con la toalla mojada.

Juana Bacallao vive sola, hasta donde sé, y he oído que cuando le tocan a la puerta ladra para hacer creer que tiene en casa un mastín protector. Por señales así puede conjeturarse que, detrás de sus maniobras calamarescas, ella esconde miedo.

Es única en el imaginario popular gracias a sus anécdotas. No chismes, que cualquiera que despierte deseo erótico puede emanar, sino anécdotas, episodios de valor intelectual si se quiere. En una sociedad sin farándula, donde los más populares artistas están reducidos a lo que sea su arte, y donde resulta recomendable enseñar lo menos posible de la vida fuera del escenario, circulan de Juana Bacallao muchas anécdotas. Ella tiene valor e interés, tanto en la calle como en el escenario.

¿Cómo ha podido sostener tan delicado equilibro entre sus exposiciones públicas y sus miedos? Con calamaresco cuidado. Apenas se menciona su nombre en un círculo de cubanos, fluyen las anécdotas.

(Meme aparecido en Internet ridiculizando las acusaciones sobre Donald Trump. Imágenes y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Alguien la vio en un bar de mala muerte de la calle San Lázaro tomando cervezas con unos hombres y la saludó, para que ella respondiera: "Aquí, tomándome unos copetines con estos licenciados".

Antológicos son sus encuentros con grandes figuras. Saluda a Alicia Alonso después de verla bailar, y le comenta: "Alicia, ya vine a tu show, vamos a ver cuándo tú vas al mío".

Se reencuentra con Celia Cruz después de décadas, Juana actúa en Nueva York, Celia está en el público, y en el intermedio le lleva al camerino unas flores. Abre Juana la puerta, la ve allí después de tanto tiempo, y le susurra: "Celia, dame las flores y piérdete, que aquí, una de las dos, o tú o yo, es de la Seguridad".

Refiriéndose a la policía política, a Seguridad del Estado.

Las campañas propagandísticas del régimen cubano la han incluido a ella también, porque hasta el bufón más recóndito está obligado a sumarse, y resultan tremendas sus meteduras de pata, las traducciones que ha hecho de temas políticos. Con Angela Davis encarcelada en Estados Unidos, su grito de guerra fue: "¡Nixon, suéltala, déjala vacilar!".


Al referirse a los "Cinco Héroes", habló una vez de Los 5U4, el combo de músicos ciegos donde cantara Osvaldo Rodríguez. Y saludó desde el escenario a un alto dirigente con su comitiva (el nombre del dirigente varía en las distintas versiones) refiriéndose a él como "Fulano y sus secuaces".
(Otro meme aparecido en Internet ridiculizando las acusaciones sobre Donald Trump. Imágenes y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Un congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le permitió entablar diálogo con Fidel Castro, quien le preguntó qué necesidades tenía. Ella soltó: "Comandante, tengo el gao en candela".

Gao es casa, habrán tenido que traducir al comandante en jefe.

Una noche, en "El Monseñorcito", al lado del restaurante donde Bola de Nieve tuviera centro fijo, Juana Bacallao dirigió a mi madre una de sus grandes frases. De jovencita, mi madre había pedido a mi abuelo que la llevara a ver un show donde Juana Bacallao era Caperucita Roja y otro excéntrico musical, Dandy Crawford, era El Lobo Feroz. En esa u otra expedición desde Matanzas fueron a escuchar a La Lupe en "La Red".

Décadas después, viviendo en La Habana, mi madre salía cada noche de su oficina y se encontraba a Juana Bacallao sola, tomándose un trago en la barra de "El Monseñorcito". Actuaba muy cerca, en el hotel Capri, pero antes pasaba por allí a darse un cañangazo.

Una de esas noches mi madre le preguntó por qué no iba al bar del Capri, que era mucho mejor, y Juana le confesó que tuvo que dejar de hacerlo porque allá la veían con malos ojos. "Pero", se recuperó enseguida, "a mí la pinga, darlin".

La frase se hizo clave entre familiares y amigos a quienes mi madre se la contó. Puede decirse que a una frase así se reduce, luego de mucha expulsión de tinta encubridora, la filosofía de los seres nacidos bajo el signo astrológico de Calamar.
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Este texto pertenece al libro recién aparecido La lengua suelta, seguido de Diccionario de la lengua suelta (Renacimiento, Sevilla, 2020).
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Juana Bacallao entrevistada por Alexis Valdés

Parte 1



Parte 2


Parte 3



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Juana Bacallao trajina a Alexis Valdés

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