sábado, abril 12, 2025

Cine cubano. Rolando Díaz, uno de los grandes cineastas cubanos de nuestra historia, habla sin filtro sobre su paso por la industria del cine en Cuba, sobre cómo la política y la censura terminaron asfixiando a una generación de artistas

Yuliet Cruz

9 de abril, 2025

Adiós Cuba no es solo el título de su más reciente película, es también una frase que define un momento crucial en la vida de Rolando Díaz, uno de los grandes cineastas cubanos de nuestra historia. En este episodio converso con él sobre ese adiós: el que vive quien decide soltar un país para poder seguir creando, el que implica alejarse de una tierra que se ama pero que ya no permite la libertad.

Rolando habla sin filtro sobre su paso por la industria del cine en Cuba, sobre cómo la política y la censura terminaron asfixiando a una generación de artistas, y sobre el momento en el que comprendió que seguir creando allí implicaba renunciar a su integridad. Hablamos de su salida, de cómo reconstruyó su carrera en España, donde ha sido premiado y ha seguido enseñando cine con la misma pasión de siempre.

En esta conversación íntima recorremos sus memorias, los desafíos del cine independiente, y su mirada sobre el desarraigo, ese tema que atraviesa su película Adiós Cuba, en la que tengo el honor de formar parte. Un filme que habla de la diáspora, del dolor de los que se van y los que se quedan, de los silencios que aún nos habitan y el dolor que nos acompaña.

Este episodio es un homenaje a todos los que han tenido que decir “adiós” para poder seguir siendo ellos mismos. A los que, como Rolando, no han dejado de crear, aunque hayan tenido que irse lejos para hacerlo.

‪@AdiosCubaoficial‬

ROLANDO DÍAZ DESDE Los PáJAROS tirándole A la ESCOPETA hasta ADIOS CUBA CINE, CREACIÓN y ADIOS

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Caridad, una directora de teatro cubana exiliada en Valencia, España, se empeña en montar una Obra sobre el éxodo de cubanos de la Isla. Para llevar adelante dicho sueño Caridad cuenta con amigos entrañables, aunque en ocasiones surjan conflictos entre ellos; Lázaro, Regla y Fátima, la ayudarán a buscar casos de fugas espectaculares (testimonios reales obtenidos en Estados Unidos y España) y a montar un escenario insólito en medio de una perdida Nave Industrial que le permita a través de la música, la palabra, la danza y una imaginativa  escenografía, expresar con fuerza su profunda mirada sobre el desarraigo, la nostalgia y la pérdida de una Nación que se rompe .

ADIÓS CUBA TRAILER OFICIAL

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Obituario de Iliana García, esposa del director cubano de cine Rolando Díaz

Tomado de http://www.ddcuba.com


Obituario  de 

Una mujer de cine, que no pretendía serlo

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El director de 'Los pájaros tirándole a la escopeta' y 'Si me comprendieras' ha perdido a su esposa y colaboradora.
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Por Rolando Díaz
Miami
25-07-2011

La Habana, finales de mayo de 1984. Frente a los cines Riviera, Yara, Apolo, Alameda…. se agolpan largas filas de personas que semejan longanizas irregulares, serpientes de colores diversos (agobiadas por el calor) de muchos metros de largo. Las pequeñas fotos cuadradas que atestiguan lo que hoy cuento, reflejan las inmensas aglomeraciones que generó el estreno de la primera película de ficción que dirigí, Los pájaros tirándole a la escopeta (título que obtuve del extenso refranero de mi suegra Alicia) Aquellas instantáneas quedaron en un pequeño apartamento habanero donde las dejé encargadas a un amigo, pero persisten, indelebles, en un rincón de mi memoria.

(Ileana García junto a Rolando Díaz, 2004. (CERCANIA.NET))

La cámara rusa que las tomó, una Zenith, no podía ser otra, fue operada por una mujer que sentía una gran vocación por la fotografía, aunque no lo sabía. Ileana García, mi esposa, confirmó ese talento catorce años más tarde cuando también, como quien no quiere las cosas, realizó la foto que terminó siendo seleccionada por la distribuidora norteamericana First Run-Icarus Films para encabezar el cartel promocional del estreno newyorkino del documental Si me comprendieras, en enero del 2000.

Ileana falleció hace unos días, el 19 de julio pasado, en Miami, entre familiares y amigos, y hasta hoy no he tenido fuerzas para escribir estas líneas sobre la mujer que llenó mi vida por los últimos treinta y tres años. Su alegría perenne, su particular encanto y el perdido enamoramiento que generó en mi desde que la conocí (partía el bate aquella trigueña de veinticuatro años) en una bendita parada de la viboreña ruta 37, me han marcado hasta hoy.

Como suele decirse con solemnidad: murió víctima de una prolongada enfermedad. La prolongación fue de dos años y la enfermedad fue, en principio, ese inefable mal del siglo XXI, el cáncer de seno, que se fue extendiendo hasta destruir los pulmones que tantas veces le dieron aire para banarse en cuanta playa encontrara por delante.

Nos acompañamos entre amores turbios (hubo momentos que no fueron fáciles) e intensas pasiones, sobre todo en la juventud, y continuamos con discusiones y fidelidades, en Cuba y fuera de ella. Aunque siempre se impuso entre nosotros una, muchas veces inexplicable, necesidad de unión que superaba cualquier catástrofe inminente. No éramos un matrimonio modelo, pero supimos capitanear nuestro barco contra viento y marea.

No sé si la palabra adecuada es amor u otra de más envergadura que no conozco, pero así fue, así ha sido. He amado a esa mujer como nuca imaginé. No se qué haremos el uno sin el otro, porque aunque ella esté en otra parte, como piensan los muy creyentes (yo, que no me siento ateo, solo expreso aquí mis dudas) lo objetivo es que, por ahora, ni estamos, ni estaremos juntos. Será duro aceptar la realidad.

En la época de nuestro profundo e intenso habanerismo, Ileana era profesora de Estadística Matemática de la Universidad de la Habana y no tenía tiempo para ocuparse de las películas que yo realizaba con el ICAIC (alguna visita a un rodaje era su máxima implicación), pero una vez salidos del país, hacia las amables y queridas Islas Canarias (Tenerife fue nuestro destino) se convirtió en una mano derecha inesperada y mágica, en un apoyo imprescindible para que yo pudiera seguir soñando con el cine.

Todo comenzó con el documental El largo viaje de Rústico, nominado a los Premios Goya españoles en 1993. Sin darme cuenta, tenía una especie de asesora personal, personaje todoterreno que lo mismo opinaba inteligentemente del guión, que maquillaba a Rústico Pais, el protagonista, que preparaba las mesas del restaurante donde comeríamos, convirtiéndose de hecho en la capitana del lugar, que escuchaba apaciblemente el pataleo de quien no estaba seguro de cómo había salido el día de rodaje: mi pataleo, mis inseguridades.

Unos años después, en 1996, se ocupó de preparar el catering del docucomedia Fuera de juego, que rodé en Tenerife. La recuerdo en la cocina de nuestro apartamento junto a la buena amiga Wayra, que compartió con ella aquella aventura de cocinar para un equipo de rodaje. No eran platos de un restaurante francés, pero se podía hasta escoger entre dos propuestas, eso sí, bastante parecidas. Además, Ileana no dejaba de estar siempre a mi lado ante cualquier contingencia, y sus consejos había que oírlos o corrías el riesgo de perder alguna ventaja inesperada, porque eran de una perspicacia admirable.

Pero fue en Si me comprendieras, rodada en La Habana de manera independiente, entre 1997-98, donde desempeñó labores que fueron más allá de la foto fija, al responder por la exigua economía del film y estar pendiente de un sinfín de cosas en el terreno de la organización, las localizaciones y los rodajes. Fue el brazo derecho de la directora asistente Gloria María Cossío, y más. Su relación con las protagonistas, mujeres todas, fue decisiva para una película que se hizo prácticamente sin un céntimo… y no exagero, ahí también estuvo su magia.


[Ileana García y Reinaldo Miravalles en el rodaje de 'Cercanía'. (CERCANIA.NET)]

Continuó a mi lado como secretaria de talleres docentes y en varias tareas de nuestra productora cinematográfica canaria, Luna Llena, hasta que llegó su principal reto en el film Cercanía (2004), rodado en Miami, donde fungió como productora asistente, vestuarista (sorprendía su habilidad para llevar la continuidad del vestuario sin tener la menor idea de cómo se hacía aquello), decoradora y responsable de todas las finanzas de la película. Cuando terminábamos de trabajar, yo me acostaba a dormir ya sin fuerzas, y la sentía en el comedor del apartamento poniendo al día las finanzas. Fue el alma oculta de aquel filme, su entrega era total y absolutamente apasionada. Me superaba.

Ileana no dejó nunca de estar cerca del cine, controló, por Luna Llena, las finanzas del largometraje La vida según Ofelia que, en 2007, rodé en Las Palmas de Gran Canaria. En aquellas incursiones de fin de semana compartíamos apartamento con el actor Carlos Cruz, y las anécdotas de aquella estancia alcanzarían para un libro de setecientas páginas.

Trabajó durante cinco ediciones del Festival Internacional de Documentales Miradas Doc. Se ocupaba de todo el universo de las acreditaciones. La estaba animando, para que cuando saliera del cáncer fuera productora, con mayúsculas, de mi próximo proyecto: un documental sobre la vida del actor Reinaldo Miravalles… La tenía convencida, pero su salud empeoró de manera casi fulminante.

Era, además, una devoradora de historias. Leía todo lo que yo escribía, y como consumidora de cine era de una sagacidad muy notable; sobre todo en géneros como el thriller y el suspense: todo lo adivinaba, siempre estaba diez secuencias por delante de los hechos, no había criminal o asesino que pudiera escapar a su lucidez. Yo no ponía una, y ella me decía que se debía a su conocimiento de las matemáticas. En eso de aplicar la lógica me llevaba una gran ventaja.

Su sentido del humor nunca lo perdió, ni estando cerca de la muerte, porque Ileana, que por momentos podía ser muy melodramática, tenía una puerta siempre abierta para descargar la ironía. Ingresada ya en Cuidados Intensivos, en los momentos finales de su existencia, tenía una máscara de oxígeno herméticamente sellada sobre su rostro, y una cantidad de equipos conectados para medir y controlar sus signos vitales. Un día antes de su deceso, nos comentó a mí y a sus hijos, que estuvimos siempre junto a ella (con una voz que escuchada a través de aquella máscara sonaba como la de Skywalker, el malo de La Guerra de Las Galaxias) "Tengo más cables encima que una compañía de teléfonos".
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Esa es la Ileana que quiero recordar, esa es la Ileana que voy a recordar

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viernes, junio 14, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba: ‘Alicia en el pueblo de Maravillas’, la película que disparó las alarmas del régimen castrista

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

‘Alicia en el pueblo de Maravillas’, la película que disparó las alarmas del régimen castrista

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Durante los cuatro días que se exhibió el filme, en junio de 1991, brigadas de respuesta rápida fueron movilizadas hacia los cines.

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Por Luis Cino Álvarez

13 de junio, 2024

LA HABANA, Cuba.- El 13 de junio de 1991 se estrenaba en el circuito de cines habaneros integrado por las salas Yara, Payret, Alameda, Trianón y Ambassador, Alicia en el pueblo de Maravillas, la comedia del director Daniel Díaz Torres que disparó a niveles ridículos las alarmas del siempre paranoico régimen castrista.

Pese a que una copia terminada de Alicia en el pueblo de Maravillas había sido vista y aprobada a finales de diciembre de 1990 por Julio García Espinosa, que por entonces dirigía el ICAIC, la película, luego del estreno, solo duró cuatro días en los cines. 

Durante esos cuatro días, brigadas de respuesta rápida dirigidas por agentes de la Seguridad del Estado y militantes del Partido Comunista fueron movilizados hacia los cines donde se exhibía la película para vigilar las reacciones del público y sofocar eventuales “protestas contrarrevolucionarias”.

Siguiendo “orientaciones de arriba”, no hubo medio de la prensa oficial que no dedicara virulentos ataques contra la película, el director Díaz Torres y el escritor y cineasta Eduardo del Llano, que fue el guionista junto a otros de los integrantes del grupo Nos-y-Otros.

Entre los vitriólicos ataques de la prensa oficialista contra la película se destacaron: en el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista, “Alicia, un festín para los rajados”, de Roxana Pollo, y en Juventud Rebelde, “La suspicacia del rebaño”, de Bruno Rodríguez Parrilla, que aún no era canciller, sino que dirigía el periódico de la Juventud Comunista.   

En un artículo aparecido en el periódico Tribuna de La Habana, la periodista Ada Oramas llegó a calificar a los realizadores como “larvas coleteantes en el pantano del oportunismo”.  

Tan desmesurada fue la reacción del régimen ante la película que estuvo a punto de disolver al ICAIC y fusionarlo con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y los Estudios Fílmicos de las FAR. Si no se concretó dicha fusión fue debido a las fuertes protestas de los cineastas y de muchos en la UNEAC.

El ICAIC no fue cerrado, pero fue vuelto a poner bajo el control de Alfredo Guevara, el comisario en jefe del cine cubano que había sido sustituido entre 1982 y 1991 por Julio García Espinosa.

Años después, entrevistado por Ambrosio Fornet para la revista Cine Cubano, el director Manuel Pérez, que presidió el Grupo de Creación que aprobó el proyecto de Alicia en el pueblo de Maravillas, explicaría, intentando en cierto modo justificar los esfuerzos del oficialismo por frenar “la tendencia a los planteamientos críticos” en las películas, que “lo que hizo Alicia en el pueblo de Maravillas fue ponerle la tapa al pomo porque se había terminado cuando estaba comenzando un período dificilísimo para el país, de incertidumbre y sobrevivencia” (el llamado Periodo Especial).      

Por estos días, Eduardo del Llano, en su página, ha recordado los 33 años del estreno de Alicia en el pueblo de Maravillas, y los ataques que recibió por haber sido el guionista de la película, y de los que no pudo defenderse, porque como él mismo recuerda, en aquella época no existían las redes sociales, en las que hoy él, habitualmente, está muy activo, paradójicamente, reiterando su apoyo al régimen.

A raíz del derrumbe del balcón que mató a tres niñas habaneras, del Llano intentó relativizar y trivializar el trágico suceso al asegurar que “accidentes así suceden dondequiera, solo que no hay una maquinaria mediática presta a amplificar el suceso con intenciones políticas difamatorias”.

Respecto a las protestas de los días 11 y 12 de julio de 2021 (11J), Del Llano minimizó la represión, y dijo que, en todo caso, de haber existido, mucho peor fue la represión que hubo en Colombia, Chile y Ecuador. Y a menudo niega que en Cuba haya torturados y asegura que son infundios de los disidentes, el exilio y la prensa y televisoras de derecha extranjeras.

Desde hace años, Del Llano pasa casi más tiempo en España que en Cuba, pero a los que lo critican por ello, les responde en las redes sociales que él está en todo su derecho a vivir donde se le antoje, los acusa de fanáticos, extremistas e intolerantes, y los exhorta a ser más ingeniosos en los insultos que le dediquen. 

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La actriz Thais Valdés dice que "Alicia en el pueblo de las Maravillas" fue un presagio para Cuba.

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Alicia en el pueblo de Maravillas. 1990. Película cubana. Buena calidad




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viernes, diciembre 16, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: Guillén Landrián, Lechuga y Otero Alcántara: una muestra de la represión en la cultura

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Guillén Landrián, Lechuga y Otero Alcántara: una muestra de la represión en la cultura

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La censura política hizo acto de presencia en la 43 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

15 diciembre 2022 


Nicolás Guillén Landrián

En la 43 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, celebrado del 1 al 11 de diciembre del presente año, la represión en el campo de la cultura nuevamente hizo acto de presencia.

Una mirada antes y después de la censura a la obra del tan destacado como desconocido documentalista Nicolás Guillén Landrián (Nicolasito), confirma que la exclusión del pensamiento diferente en Cuba no ha cambiado desde que se creó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC).

Gracias a Landrián, una cinta de 77 minutos de duración, de Ernesto Daranas —director y guionista de las afamadas cintas Los dioses rotos (2008), Conducta (2014) y Sergio y Serguei (2017)—, los cubanos hemos descubierto una excelente obra que nos devuelve a una personalidad imprescindible del séptimo arte que estuvo secuestrada durante décadas por razones ideológicas; un rescate que requiere de una reflexión crítica colectiva acerca del daño ocasionado al cine, a la cultura, a los artistas y al pueblo cubano con la criminalización del disenso.

Daranas, a través de Gretel Alfonso (viuda de Landrián) y de Livio Delgado (director de fotografía de varios documentales de Nicolasito), devela la historia de un cineasta, pintor y poeta que "sufrió por hacer un cine irreverente, distinto e incomprendido", quien como muchos excluidos marchó al exilio en 1989, donde falleció de cáncer en el año 2003.

Nicolasito, antes de ser expulsado del ICAIC, donde laboró entre 1962 y 1972, aportó unos 17 documentales, entre ellos cuatro de los que conformaron la muestra exhibida durante el 43 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana: En un barrio viejo (1963), premiado en los festival de cine de Cracovia y Toulouse; Los del baile (1965); Ociel del Toa (1965), Premio Espiga de Oro de la SMINCI de Valladolid; y Coffea Arábiga (1968). Landrián no solamente fue censurado, sino acusado de "desviación ideológica", castigado en una granja avícola, encarcelado e internado en hospitales psiquiátricos donde le aplicaron la terapia de electroshock.  

Lo más grave, contradictorio y preocupante es que después de la muerte de Landrián, que en vida fue víctima de la represión, el victimario ha accedido a financiar la restauración de algunos de sus documentales, como si después de muerto lo necesitaran, como si el daño antropológico causado se pudiera tratar con un simple borrón y cuenta nueva, a la vez que el modus operandi empleado contra él se ha mantenido y se mantiene, como política establecida para el campo de las manifestaciones artísticas, desde que en marzo de 1959 fuera creado el ICAIC como organismo rector para la producción, distribución y exhibición del séptimo arte. Tal institución sustituyó al vasto y plural sistema de empresas distribuidoras existentes que existió hasta ese momento. Su antecedente fue el Instituto Nacional para el Fomento de la Industria Cinematográfica Cubana (INFICC), fundado en 1955, con la diferencia de que este no tenía por objetivo monopolizar todo lo relacionado con el cine.

Una de las funciones del ICAIC —la censura— se puso en marcha en noviembre de 1960 con la prohibición de 87 filmes extranjeros, y con posterioridad de cintas cubanas, comenzando en 1961 por PM, el documental cubano sobre la noche habanera, dirigido por Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, que mostró a los cubanos ajenos a la lucha de clases y a las amenazas del imperialismo, festejando con música y alcohol, un contexto que —luego de haberse declarado el carácter socialista de la Revolución— negaba el estereotipo impuesto del pueblo imbuido en la construcción del socialismo. El debate generado por esta cinta, entre artistas e intelectuales cubanos con el Gobierno,  fue sellado con las conocidas "Palabras a los Intelectuales", pronunciadas por el líder de la Revolución para establecer los límites del arte y del pensamiento: "Con la Revolución con todo, contra la Revolución nada".

El ICAIC, la Imprenta Nacional, la Editora Nacional de Cuba, el Instituto Cubano de Radiodifusión y el Instituto del Libro, conformaron el sistema de instituciones culturales subordinadas a un poder totalitario y a una ideología, que —parafraseando al cantautor Pedro Luis Ferrer—, representan una sola verdad y un único pensamiento.

Carlos Lechuga

Carlos Lechuga (La Habana, 1983), guionista y director de cine, conocido por sus películas Melaza y Santa y Andrés, y director de Vicenta B., actualmente radicado en España, hizo declaraciones que el régimen totalitario considera intolerables: "Estoy mirando hacia el futuro. ¿Qué película se puede hacer hoy en Cuba? Es un país que se acabó. Llegar aquí es un aliciente para contar historias. Es como un nuevo empezar". Acerca de los directores cubanos responsables de un cine que no molesta a las autoridades, expresó que prefería "vender pizzas a hacer una película sobre Raúl Castro en un momento en donde el país se está desmoronando".

La cinta Vicenta B. se presentó en el Festival de San Sebastián. Interpretada por Linnett Hernández Valdés, la protagonista, poseedora de un don para leer las cartas, entra en una crisis de fe al irse de Cuba su hijo, y pierde la cualidad de adivinar, al tiempo que ve cómo su mundo se desmorona. El personaje representa a muchos cubanos que viven "sin saber qué van a hacer", porque no pueden sobrevivir con el salario que reciben, y les falta “el alimento del alma”. Esta cinta que acaba de ser galardonada con dos premios en el Cine Ceará-Festival Iberoamericano de Cinema, Brasil —Mejor Actriz para Linnet Hernández Valdés y Mejor Dirección para Carlos Lechuga— relata una realidad, pero sobre todo es un homenaje poco común, por no decir inexistente, a la mujer negra y santera en el cine cubano. A pesar de sus valores fue retirada arbitrariamente de la selección oficial del festival habanero.  

Luis Manuel Alcántara

La represión contra el pensamiento diferente no se circunscribe al cine. Un ejemplo, entre muchos, es el de Luis Manuel Otero Alcántara (1987), artista de performance, líder del Movimiento San Isidro —un colectivo de artistas promotores y defensores de los derechos civiles y culturales—, desde 2017 fue víctima de amenazas y arrestos en múltiples oportunidades, hasta que el 11 de julio de 2021, cuando se proponía participar en las protestas populares fue encerrado en una prisión de alta seguridad, y después de nueve meses sin juicio, condenado a cinco años de prisión por su labor continuada a favor de la libertad de expresión.

Entre otros premios, Alcántara ha sido galardonado con Oxi Coraje de la Oxi Day Foundation (octubre de 2021); la revista Time lo incluyó en la lista de las personas más influyentes del año 2021, y en 2022 recibió el premio de la fundación neerlandesa Impacto Príncipe Claus.

Los acontecimientos político-sociales recientes —el Movimiento San Isidro, la protesta del 27N frente al Ministerio de Cultura, la protesta cívica del 11J, el llamado de la Plataforma Archipiélago del 15N y el voto de castigo, manifestado en las elecciones municipales del pasado 27 de noviembre—, están relacionados con la falta de libertades.

Las censuras y represiones en Cuba no se circunscriben al cine, a las demás manifestaciones artísticas y a la cultura en general. Su denominador común es la prohibición del derecho no solo de los artistas e intelectuales, sino de todo cubano a pensar y disentir.

Por esa razón, un aplauso para la cinta Landrián, que nos impele a restablecer tan elemental, pero imprescindible derecho de pensar y actuar con cabeza propia, es decir, con independencia y dignidad.

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Nicolás: El fin pero no es el fin (2005, USA)


Para ir a un sitio donde se encuentra toda la obra de Nicolás Guillén Landrián  y sobre su persona hacer CLICK AQUÍ


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martes, junio 14, 2022

Alejandro Ríos sobre otros ninguneados de la cultura cubana en Cuba

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Otros ninguneados de la cultura cubana

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Nada escapa al deterioro del país causado por la inoperancia y represión de 63 años de decadente dictadura. Otros casos sobrevendrán

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Por Alejandro Ríos

14 de junio, 2022

Nada escapa al deterioro del país causado por la inoperancia y represión de 63 años de decadente dictadura. Otros casos sobrevendrán

MIAMI, Estados Unidos.- Cierta vez trataba de abordar un ómnibus en la Ciudad de México con mi hijo pequeño, y recuerdo haberle dicho “ahí viene la guagua”, aunque luego no era la ruta que aguardábamos.

En la espera, un hombre con impronta histriónica se acercó para decirnos que debíamos ser cubanos por lo de la palabra “guagua”. Le contesté que sí, y se presentó como el cantante Jorge Pais, popular actor que yo recordaba en la comedia musical El remero respetuoso y por su interpretación exitosa de Yo soy aquel, de Manuel Alejandro, antes de que Rafael fuera conocido por el público de la isla.

Se lo hice saber y me dijo que vivía en México hacía unos cuantos años. Allí había continuado su carrera y residía en una institución, cerca de aquella parada de ómnibus, que daba atención a personalidades del arte admiradas por el público mexicano.

Tengo entendido que Pais falleció en el año 2017, luego de una carrera encomiable en su país de adopción, olvidado por la cultura del régimen donde los “apátridas” no suelen encontrar espacio.

Recientemente se ha dado a conocer que incluso personalidades al servicio del arte cubano, con notables carreras, ya en edades provectas son abandonados a su suerte y no reciben ayudas elementales para lidiar con los imponderables de la vida.

(Luis Lacosta)

Mi admirado amigo Luis Lacosta, quien me honró como invitado en el programa de televisión La Mirada Indiscreta del Canal 41, AméricaTeVé, durante una de las visitas que solía hacer a su hospitalaria familia en el sur de la Florida, ahora tiene graves goteras en el viejo techo de su hogar, exacerbadas durante los pasados aguaceros que inundaron sitios de La Habana.

La humedad amenaza con destruir el archivo que ha ido componiendo sobre las figuras del cine cubano, principalmente las que laboraron en el ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) y también conspira contra el propio bienestar de Lacosta y su esposa.

Las fotos con cubos y otras vasijas, atemperando el daño de las filtraciones, que el artista ha subido a su página de Facebook manifiestan un lamentable desasosiego.

Lacosta exhibe una de las más importantes carreras como director de arte y diseño de producción en la filmografía nacional, además de que se ha desempeñado, con éxito similar, en la televisión y el teatro. Cumple 80 años el próximo mes de julio.

Otras dos figuras de la cultura cubana, vinculadas al cine, han saltado a los medios sociales con noticias perturbadoras que luego han sido presuntamente desmentidas por la publicista del ICAIC.

Se trata de los legendarios fotógrafos Simoneau, padre e hijo. El primero, de 87 años, con la salud quebrantada y necesitado de medicinas que no están a su alcance, y el segundo con un trabajo de custodio en lo que aparece el próximo proyecto cinematográfico donde pueda regresar a su oficio.

Algunos de sus colegas más jóvenes reaccionan a las desconsoladoras informaciones y especulan en los medios sociales sobre el destino de la vejez desamparada en la isla, principalmente de artistas que sirvieron a las instituciones del régimen con una lealtad intachable.

Quienes ahora protestan, reclaman la intervención de mediocres burócratas, indiferentes y ajenos, como si fueran magos y pudieran llamar la atención de la nomenclatura gobernante hacia los integrantes olvidados de una institución como el ICAIC, que fuera concebida, principalmente, para divulgar la “gesta” de la revolución y su “máximo líder”, pero que ya ha perdido aquel rastro épico.

Paradójicamente, no pocos de los perjudicados por la desidia gobernante siguen justificando la labor ominosa del ICAIC, que en sus momentos de gloria era un centro de colaboradores encubiertos, guatacas, censores, exportador de la doctrina castrista y acomodados elitistas de la cultura, diseñado para fulminar mediante el cine la opinión que no se atuviera a los designios del régimen.

En Miami y otras ciudades del mundo, donde conviven como exiliados, dichos artistas y antiguos empleados celebran aniversarios referidos al ICAIC, donde incluso figura la muerte de su siniestro presidente Alfredo Guevara, como si en el pasado hubiera sido un polo de producción cinematográfica democrático.

Nada escapa al deterioro del país causado por la inoperancia y represión de 63 años de decadente dictadura. Otros casos sobrevendrán de personalidades culturales desamparadas en este período afligido de la historia cubana.

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Jorge País - canta en la obra South Pacific


Luisa María Guell & Jorge País - Eso es amor



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miércoles, enero 05, 2022

La Diva y el olvido injusto. Alejandro Ríos sobre Gina Cabrera y tantas otras leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana

 Tomado de https://www.cubanet.org

La Diva y el olvido injusto

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El revelador documental Divas, dirigido por Adolfo Llauradó en 1995, convoca entrevistas de 11 leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana

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Por Alejandro Ríos

4 de enero, 2022 

MIAMI, Estados Unidos.- El revelador documental Divas, dirigido por Adolfo Llauradó en 1995, convoca entrevistas de 11 leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana. No sólo son apuntes históricos para la posteridad de muchas figuras preteridas por la rusticidad “verde olivo”, entronizada en 1959, sino la demostración fehaciente de su éxito rotundo cuando se desenvolvían profesionalmente en libertad.

Todas las actrices elogian el pasado, no solamente porque eran jóvenes, bellas y mimadas por su público, sino debido a que las posibilidades artísticas eran variadas, numerosas y respetables en términos económicos.

En el grupo figuran, incluso, dos divas seguidoras del castrismo como Consuelo Vidal y Raquel Revuelta, quienes, sin embargo, se quejan enfáticamente de las distorsiones ocurridas en el oficio por la burda intromisión política.

Con el paso del tiempo el documental del actor Llauradó ha ganado en relevancia porque muchas de sus protagonistas ya han fallecido, y algunas de las entrevistas son los únicos testimonios en imágenes que quedan de las mismas para el porvenir.

El zar del cine revolucionario cubano, Alfredo Guevara, consideraba a estas figuras como rezagos del pasado, con la excepción de Raquel Revuelta o la propia Vidal, quienes ostentaban notable influencia política. Hizo todo lo que estaba a su alcance para que no aparecieran en la nueva filmografía.

Rosita Fornés fue rescatada, excepcionalmente, por Orlando Rojas, en Papeles secundarios (1989), y Juan Carlos Tabío, en Se permuta (1995).

El propio concepto de “Divas”, utilizado por Llauradó como un guiño maldito, estaba en las antípodas de la idea proletaria para denotar a las actrices del cine oficial cubano como “compañeras”.

Aquellas estrellas del pasado, además de pertenecer a una clase social en quiebra, generalmente estuvieron involucradas con galanes que terminaron por exiliarse o conspiraron contra el castrismo, circunstancias que las alejaba más de la posibilidad de participar del cine europeizante alentado por Guevara y sus seguidores.

El ICAIC y la tramitada cinemateca que incautó a sus fundadores originales, también prohibieron durante años la cinematografía nacional realizada antes de 1959.

Muchos de aquellos actores y directores, principalmente de los años cincuenta, terminaron por abandonar la intolerancia dictatorial, pero actrices que permanecieron en la isla como Gina Cabrera y Maritza Rosales, por mencionar dos figuras emblemáticas, debieron sufrir el castigo de ninguneo deparado a los “apátridas” en el coto del ICAIC.

A pesar de la insufrible politización de la televisión como medio de adoctrinamiento, sus estructuras de producción no pudieron eludir a quienes habían logrado colocar la pequeña pantalla de la isla entre las más exitosas del continente antes de la dictadura.

Allí se refugiaron las “Divas”, aceptaron recortes salariales leoninos, hicieron guardias de milicias y trabajo voluntario en la agricultura. Sufrieron, en silencio, inimaginables carencias y humillaciones. Solamente hay que ver en el documental de Llauradó a Margarita Balboa referirse a los comerciales que hacía de pasta dentífrica, mientras exhibe una dentadura devastada por la desidia.

Ahora acaba de fallecer, a los 93 años, Gina Cabrera, tal vez una de las más versátiles artistas que aparece en Divas, donde se mueve con el donaire de una reina extemporánea resumiendo, mediante perfecta dicción, su extensa y triunfante carrera.

(Gina Cabrera)

En la última parte de la entrevista se acerca a un librero, habla de su relación casi filial con aquellos volúmenes y señala dos de los mismos, El arte poética, de Aristóteles, así como otro que atribuye a una autora llamada Rosa María, que se titula El arte de comer bien, para terminar con la frase que es toda una suerte de sutil provocación: “Es muy importante comer bien”, como para recordarnos que nadie podía escapar de la devastación alimentaria de la isla.

Tuve la oportunidad de conocer personalmente a Gina Cabrera cuando coincidimos en la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, en la licenciatura de Historia del Arte.

Era un programa nocturno, abierto para profesionales, donde a la sazón figuras consagradas de la televisión fueron impelidas a sacar títulos universitarios para poder seguir trabajando en el medio.

Mi aula era todo un espectáculo con Mariana Ramírez-Corría, Edwin Fernández, Nilda Collado, Maritza Rosales, Cuqui Ponce de León y la propia Gina Cabrera, entre otras estrellas.

La recuerdo puntual y distante, en ocasiones todavía enfundada con parte del vestuario del personaje que había acabado de interpretar en una de las tantas series de Aventuras que protagonizó.

En cierta ocasión sentí pena cuando vi aquel fantasma solitario del pasado, antes de comenzar la clase, disfrutando con premura croquetas que había envuelto en el papel de libretos recién actuados.

Ahora la prensa oficialista cubana le dedica tardíos ditirambos, como fundadora de la televisión y protagonista de programas comerciales que hasta el otro día fueron anatemas en el prontuario ideológico del castrismo.

El laborioso realizador Carlos Collazo le dedicó recientemente un documental titulado Gina, donde incluso el director actual de la Cinemateca de Cuba, quien no es muy dado a tomar riesgos, se refiere a cómo el cine oficialista no la tuvo en cuenta luego de 1959, aunque no explica por qué.

Tal vez le hubiera correspondido al funcionario de marras rendirle algún tributo a la carrera cinematográfica de Cabrera, tanto en Cuba como en México, aprovechando la ausencia de la malsana influencia de Guevara en la presidencia del ICAIC.

Todo parece indicar, sin embargo, que Gina Cabrera evitó caer en la indigencia debido a la esmerada atención de su hijo, quien da las gracias en un texto que se incluye al final del documental de Collazo, donde hace, por otra parte, la siguiente salvedad: “A pesar del olvido injusto”.



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sábado, abril 10, 2021

Desde Cuba. Falleció el actor cubano Frank González, la voz de Elpidio Valdés y de otros personajes de los comics cubanos. Tenía 76 años y fue uno de los más estrechos colaboradores del cineasta Juan Padrón.

 

Frank González e Irela Bravo

Elpidio Valdes se casa.


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Falleció el actor cubano Frank González, la voz de Elpidio Valdés

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Tenía 76 años y fue uno de los más estrechos colaboradores del cineasta Juan Padrón.

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DDC

La Habana

09 Abr 2021

Frank González, actor cubano de la radio, el cine y la televisión que se hizo muy conocido por poner voz al personaje de dibujos animados de Elpidio Valdés, falleció a los 75 años en La Habana la madrugada de este viernes.

La UNEAC dio a conocer el deceso en un comentario en su perfil de Twitter. La institución oficialista no informó la causa de la muerte, aunque desde hace varios años el actor evidenciaba un deterioro físico significativo que lo mantenía lejos de los escenarios.

González comenzó como intérprete de grupos de aficionados al teatro y conjuntos musicales, hasta que a finales de la década de 1960 comenzó a trabajar en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) como diseñador de vestuario y decorador.

Su éxito llegó como artista de doblaje en diversas producciones del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y estrecho colaborador del realizador Juan Padrón. Entre sus interpretaciones destacó la caracterización del personaje del mambí Elpidio Valdés, así como en los largometrajes  Vampiros en La Habana, Mafalda y también en los cortos humorísticos Filminutos.

Con el conjunto Teatro Estudio participó en obras como Diez días que estremecieron al mundo, La cuadratura del círculo y Romance a Federico. También participó en diversos espacios dramatizados de la Televisión Cubana.

También encarnó personajes como en el cine cubano, en largometrajes como El otro Francisco (Sergio Giral, 1974), En tres y dos (Rolando Díaz, 1985) y Plaff o Demasiado miedo a la vida (Juan Carlos Tabío, 1988).

Recibió, además, el Premio Nacional de Televisión 2019 y el Premio Actuar por la obra de toda la vida en 2016, entre otros.

El actor Erdwin Fernández Collado lamentó el deceso en su muro de Facebook: "Una estrella sin el reconocimiento que se merecía, un ACTOR prácticamente en el olvido de quienes no crean y gustan olvidar. De parte de nosotros, repito, nuestro RESPETO y ADMIRACIÓN".

"Tristísimo. Se fue un actor genial y total. Culpable de muchos de mis entusiasmos viendo tele, de muchas risas y asombros", escribió por su lado el humorista Ulises Toirac.

Su cuerpo será cremado a petición de sus familiares, informó la UNEAC.

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Elpidio Valdés encuentra a Palmiche


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Vampiros en la Habana (1985)


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En muchos episodios  de Elpidio Vladés se simplifica y/o  tergiversa parte de la verdadera historia de los acontecimientos  históricos acahecidos durante la lucha independentista  cubana  con el objetivo de adoctrinar a los niños cubanos  según la historia oficialista de la dictadura impuesta en Cuba a partir del 1 de enero de 1959. 

Dos hijos de un mercenario español (ya que fue por dinero  a la Guerra de Cuba  en sustitución del hijo de un acaudalado hombre de Galicia, lo cual era legal) que combatió a los mambises en la Guerra de Independencia de 1895, se apropiaron mediante  la complicidad, el engaño, el adoctrinamiento, la traición, la omisión y la despiadada represión a los que se les rebelaron, del  archipiélago cubano esclavizando al pueblo cubano durante hace ya más de 62 años.

José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba,  fue un destacado liberal del siglo XIX, entendiendo como liberalismo a aquella corriente de pensamiento filosófico, económico y de acción política que propugna limitar al máximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil. A continuación expondré algunos fragmentos de su ideario que muestran su carácter profundamente democrático y liberal.

¨ La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos.¨ (citado por Pichardo en 317)

Para Martí la independencia no solamente no existía cuando una Metrópoli no respetaba los derechos de los habitantes de la Colonia; tampoco se era independiente cuando los poderes públicos de una nación, desempeñados por nacionales o por extranjeros, no demostraban respeto hacia cada uno de sus hijos. Observemos que ese respeto, según Martí, debía ser para cada uno de sus hijos y no para una parte, pues el concepto de pueblo para Martí no era sectario:

¨ Un pueblo es composición de muchas voluntades, viles o puras, francas o torvas, impedidas por la timidez o precipitadas por la ignorancia. Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores .... hay que sacar de lo profundo las virtudes ..¨.

Para Martí si en la nueva república no se iba a respetar el carácter entero de cada uno de los hijos de la nación, no valía la pena ir a la supuesta lucha libertaria:

¨... O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre; - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡ Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y los derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgubre de Francia !...¨ (Tomo 4, 270)

En el monumento al Apóstol que hay en la ciudad de Pinar del Río se lee un aforismo que también habla de su carácter profundamente liberal:

¨De la independencia de los individuos depende la grandeza de los pueblos¨

Para Martí no sólo la grandeza de un pueblo estaba supeditada a la independencia de los individuos; para el Mártir de Dos Ríos la soberanía de una nación radicaba en sus hijos y no en su gobierno. Es más, Martí asociaba el concepto de patria al de libertad:

¨ Y no constituye la tierra eso que llaman integridad de la patria. Patria es algo más que opresión, algo más que pedazo de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas.¨ (Tomo 1, 93)

La experiencia latinoamericana en lo relativo a las luchas intestinas y fratricidas que siguieron a la liberación del yugo español de ciertas naciones de América del Sur y la desconcertante experiencia de ver que varios de sus libertadores se convirtieron posteriormente en dictadores de sus pueblos, dejaron en Martí una impronta tal, que él prefería que Cuba siguiera siendo colonia española, antes de que cayera en manos de caudillos:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (* citada por Pichardo, 189)

El 20 de octubre de 1884, y después de un incidente desagradable con Máximo Gómez, Martí le escribió al dominicano su determinación de:

¨no contribuir en un ápice por el amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, establecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo¨ (Tomo 1, 177)

Martí no quería que Cuba se convirtiera en la finca particular de un caudillo como había sucedido en otros países iberoamericanos después de concluidas las guerras contra la Metrópoli, pero para Martí no sólo los caudillos eran merecedores de fuertes críticas; también los pueblos llevaban su parte. En el segundo volumen de la edición de las Obras Completas de nuestro Apóstol, publicadas en el centenario de su nacimiento, y en sus páginas 50 y 51 se lee:


¨ De hombres que no pueden vivir por sí, sino apegados a un caudillo que los favorece, usa y mal usa, no se hacen pueblos respetables y duraderos.¨

Y con vistas a una convención de clubes independentistas donde se discutirían múltiples temas, manifestó:

“ … ¡que los pueblos no son como manchas de ganado, donde un buey lleva el cencerro, y los demás lo siguen .! ” (Tomo 2, 17)

Martí no sólo criticó el control de un país por un caudillo; también criticó el control político de la nación por un solo partido político:

¨ Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido¨ (Tomo 20, 25)

A raíz de la ascensión del Partido Republicano estadounidense al poder en 1883, escribió sobre lo conveniente que era para una nación que un partido político no permaneciera mucho tiempo en el poder:

¨ La libertad ha de ser una práctica constante para que no degenere en fórmula banal. El mismo campo que cría la era, cría las ortigas. Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas; las castas se entrebuscan y se hombrean unas con otras.¨ (Tomo 9, 340)

Bibliografía

José Martí, Obras Completas (Tomos: 1, 2, 3,4, 9, 10,12, 13, 14, 15, 16, 18, 20 ), Editorial de Ciencias Sociales, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1975
Hortensia Pichardo, José Martí-Lecturas para los niños.1990

* Esa cita fue tomada del libro José Martí. Lecturas para niños de la notable historiadora cubana, fallecida en Cuba, Hortesia Pichardo del capítulo Mi Patria y de  la página 189 de la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo. Quizás esa cita, y otras muchas, hayan provocado que los funcionarios de la tiranía Castrista le  asignaran la misión a  Cintio Vitier de escribir  un libro para las escuelas primarias y de nivel medio de Cuba que no tuvieran esas incómodas citas martianas.


A continuación  una lista de todos, o casi todos, los episodios de las aventuras de Elpidio Valdés tomada de tomada de https://en.wikipedia.org/

1970s

Elpidio Valdés contra el tren militar (1974)

Una aventura de Elpidio Valdés (1974)

El machete (1975)

Clarín mambí (1976)

Elpidio Valdés asalta el convoy (1976)

Elpidio Valdés contra la policía de Nueva York (1976)

Elpidio Valdés está rodeado (1977)

Elpidio Valdés encuentra a Palmiche (1977)

Elpidio Valdés contra los rayadillos (1978)

Elpidio Valdés fuerza la trocha (1978)

Elpidio Valdés y el fusil (1979)

1980s

Elpidio Valdés contra la cañonera (1980)

Elpidio Valdés en campaña de verano (1988)

Elpidio Valdés ¡Capturado! (1988)

Elpidio Valdés ataca a Jutía Dulce (1988)

Elpidio Valdés y el 5to de cazadores (1988)

Elpidio Valdés y Palmiche contra los lanceros (1989)

Elpidio Valdés y la abuelita de Weyler (1989)

1990s and 2000s

Elpidio Valdés se casa (1991)

Elpidio Valdés conoce a Fito (1992)

Elpidio Valdés y los inventores (1992)

Elpidio Valdés contra el fortín de hierro (2000)

Elpidio Valdés se enfrenta a Resóplez (2000)

Pepe descubre la rueda (2002)

Elpidio Valdés ataca trancalapuerta (2003)


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jueves, septiembre 03, 2020

Cuba. Fallece Paco Prats, productor de buena parte del cine de animación cubano. Estuvo a cargo de la mayor parte de la obra cinematográfica de Juan Padrón


Tomado de https://diariodecuba.com/

Fallece Paco Prats, productor de buena parte del cine de animación cubano

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Estuvo a cargo de la mayor parte de la obra cinematográfica de Juan Padrón. Había recibido el Premio Nacional de Cine 2020.

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DDC

La Habana 02 Sep 2020

Francisco 'Paco' Prats. CUBA SÍ

Francisco Prats, más conocido como Paco, uno de los fundadores del Departamento de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y productor de buena parte de sus películas, incluyendo la mayoría de las del personaje Elpidio Valdés, falleció este miércoles en La Habana.

"Luto para la animación cubana", escribió en su muro de Facebook el animador Ernesto Piña al dar a conocer la triste noticia.

Prats, que había recibido el Premio Nacional de Cine 2020, compartido con el escritor y guionista Senel Paz, tenía al morir 76 años. 

Después de graduarse de dibujo y pintura en la Academia de San Alejandro de La Habana, entró en el ICAIC en 1963 como revisor de calidad en su Departamento de dibujos animados, pero al año siguiente se convirtió en productor. Con el tiempo, llegaría a ser su director.

Entre las películas que produjo se cuentan varios títulos trascendentes del cine de animación cubano, entre ellos Un sueño en el parque (Luis Rogelio Nogueras, 1965); El poeta y la muñeca (Tulio Raggi, 1967); el corto inaugural de la serie del personaje más conocido de la animación de la Isla, Una aventura de Elpidio Valdés (Juan Padrón, 1974).

Se suman a estos, también dirigidos por Padrón, ¡Viva Papi! (1982) y Elpidio Valdés contra dólar y cañón, largometraje de 1983.

Asimismo, El alma trémula y sola (Tulio Raggi, 1983); El bohío (Mario Rivas, 1984); ¡Vampiros en La Habana! (Juan Padrón, 1984) y su secuela, Más vampiros en La Habana (2002), varios Filminutos y la serie de los Quinoscopios, así como el largometraje Mafalda (1994).

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sábado, marzo 14, 2020

Roberto Madrigal sobre el documental Sueños al pairo: El monstruo que se asusta ante su imagen. Un filme indagatorio sobre el músico Mike Porcel el cual como muchas decenas de miles de cubanos sufrió la represión de la tiranía Castrista durante los sucesos de la embajada del Perú y el éxodo por el puerto de El Mariel

AmericaTeVeCanal41
Marzo 3, 2020

El cantautor cubano Mike Porcel habla sobre documental sobre su vida censurado en Cuba


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El monstruo que se asusta ante su imagen

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Un filme indagatorio sobre el músico Mike Porcel, quien fuera una figura destacada en el movimiento de la Nueva Trova y en la escena del rock cubano: un documental necesario
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Fotograma de Sueños al pairo

Por Roberto Madrigal
Cincinnati
13/03/2020 

La tozudez del censor, sobre todo en el caso cubano, lo lleva muchas veces a amplificar la resonancia de las obras que desea eliminar. Sueños al pairo, el documental de José Luis Aparicio Ferrera y Fernando Fraguela Fosado es el más reciente de ello.

Estos jóvenes realizadores se dieron a la tarea de realizar un filme indagatorio sobre el músico Mike Porcel, quien fuera una figura destacada en el movimiento de la Nueva Trova y en la escena del rock cubano. Porcel ganó notoriedad en la década del setenta como compositor de temas para obras de teatro y de muchas canciones que fueron ejecutados por otros cantantes como Amaury Pérez Vidal y Argelia Fragoso, entre otros. Fue, junto a Carlos Alfonso, el creador del grupo Síntesis, que trataba de mezclar los sonidos del rock sinfónico con elementos de la música cubana y que tuvo promesa y notoriedad en su momento (el grupo ha continuado funcionando todos estos años, pero hace tiempo que no tiene nada que ver con sus orígenes).

En 1978 Porcel compuso “En busca de una nueva flor”, una pieza que fue originalmente seleccionada como la canción del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que se celebraría ese verano en La Habana. Los censores entonces se retractaron a medias de su selección, porque la canción, compuesta con el lirismo típico de Porcel, no era lo suficientemente militante. Se la dieron a cantar a Argelia Fragoso, una joven de buena voz pero que cantaba cosas impeorables, y le pidieron a Silvio Rodríguez que compusiera otra canción para paniaguar el hecho, a lo que el siempre oportunista trovador accedió gozoso.

Meses después, por diferencias artísticas, Porcel se separó de Síntesis y a la vez del escenario nacional. En 1980 intentó irse del país durante el éxodo del Mariel y le fue negada la salida por decisión arbitraria de las autoridades. Fue víctima de actos de repudio que, organizados por el gobierno, hicieron ola en aquellos momentos, así como de una carta admonitoria y rechazante firmada por sus antiguos colegas de la Nueva Trova. Luego, tuvo que esperar nueve años para salir a España primero y luego a Miami, donde ahora vive en relativa oscuridad, a pesar de no haber cesado de componer. Durante aquellos nueve años, vivía como un apestado, su nombre no se podía mencionar oficialmente y solo consiguió trabajo como músico de iglesia.

Aparicio y Fraguela han realizado un documental necesario. Primero, porque han rescatado a una figura injustamente ninguneada en la cultura cubana y segundo porque han aportado un documento más para hacer una radiografía del proceso totalitario cubano. En esto se suma a filmes como Conducta impropia de Néstor Almendros, Seres extravagantes de Manuel Zayas y más recientemente Nadie de Miguel Coyula. Son las obras que en su conjunto contarán la historia borrada y contrastarán la visión de los vencedores.

Es un documental convencional, bien hecho, quizá demasiado santificador de la figura de Porcel, en el cual participan varios entrevistados. Entre el testimonio sincero de Daniel García Rangel (“Juan Primito”) y los más especializados de Frank Delgado y Angel Velázquez, aparecen Amaury Pérez Vidal, Pedro Luis Ferrer, José María Vitier y Frank Fernández expresándose en galimatías, tratando de no decir nada y escabulléndose de todo tipo de compromiso. Aparicio y Fraguela mezclan muy bien las imágenes de archivo, la música y las entrevistas. No necesitan editorializar.

Amaury Pérez Vidal, quien un día confesó delante de mi que su mayor deseo era ser “el Barry Manilow cubano”, y quien todavía goza del favor oficial, con su programa de televisión y su amistad con el exministro y ahora presidente de la Casa de las Américas Abel Prieto, quiere presentarse como el más atrevido, el más contestatario y como otro que sufrió censura entonces. Pero parece que pensó que se había pasado de rosca y en un momento determinado aclara que eso fue obra de “la gente de la UJC de entonces”. Frank Fernández, gran pianista, da asco cuando se vuelve defensivo ante las preguntas de los realizadores y comienza a justificar lo sucedido y acusar a la víctima como culpable de su destino.

Lo cierto es que el caso Porcel fue quizá uno de los más tristes y represivos entre millares de actos tristes y represivos. Lo sé bien porque yo estuve entre los asilados de la embajada de Perú, y sufrí mitines de repudio a diario durante tres semanas, en los cuales llenaron la fachada de mi balcón de huevos y tomates podridos, que de repente estaban en abundancia en Cuba. Eran los mismos vecinos que semanas antes me saludaban por la calle y algunos de los cuales después se fueron por el éxodo del Mariel.

Hubo hasta ejecuciones sumarias, como el caso de un individuo a quien le tenían la casa rodeada y cuando un amigo lo fue a buscar en su carro no lo dejaban moverse. Desesperado, el chofer movió el vehículo y golpeó a alguien de la horda. Lo sacaron del carro y lo molieron a palos ahí mismo. Al día siguiente un titular del Granma de primera plana decía que el pueblo había “ajusticiado” a un lumpen.

El caso de Porcel es solo un síntoma de ese síndrome que es el totalitarismo castrista. Es un asunto sistémico que se repite año tras año en diferentes versiones. Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Argelia Fragoso y Carlos Alfonso fueron invitados a participar del documental, pero declinaron. Pedir perdón cuarenta años después no hubiera sido suficiente, sobre todo si se refieren a ello como un episodio del pasado, cuando el malestar continúa en el poder.

Pero no solamente con su tema se atrevieron demasiado Aparicio y Fraguela, sino que además osaron utilizar materiales de archivo del ICAIC, para ilustrar los sucesos del período, y ahí fue donde el monstruo se negó a que se usaran y les retiraron oficialmente la autorización. Es curioso que lo que usaron los directores fue un material que entonces se exhibía con “orgullo revolucionario”. Los discursos de Fidel Castro, las imágenes del pueblo combatiente, las afeitadas de cabeza a todos los “peludos” de la época y las palizas a gente indefensa cuyo único delito era querer irse de la Isla, se mostraron abiertamente en los cines y la televisión cubanos. Pero ese monstruo devorador, al mirarse en su propio espejo, ve la imagen de un anciano desfasado, caduco y sangriento. Esa imagen no se le puede mostrar a las audiencias modernas.

El documental fue retirado de la Muestra Joven, donde se iba a presentar y ello causó protestas de otros realizadores y finalmente la Muestra se “pospuso”. Sucede que con los nuevos medios de difusión, las redes sociales y la internet, que parece que el censor no ha asimilado bien todavía, el documental ha sido visto ya por mucha más gente de lo que jamás soñaran sus autores.

Ya el ICAIC quiere hasta borrar su propia memoria, hacerla inasequible. Pero todo sale a luz y este documental se limita a contar verdades. Yo lo sé, yo estaba ahí.

Sueños al pairo (Cuba, 2020). Guion y dirección: José Luis Aparicio Ferrera y Fernando Fraguela Fosado. Director de fotografía: Ariel Navarro, con la ayuda de Javier Labrador en las filmaciones realizadas en Miami. Con la participación de: Amaury Pérez Vidal, Frank Fernández, José María Vitier, Daniel García Rangel, Frank Delgado y Angel Vázquez.

A pesar de que la película está en litigio con el ICAIC. De alguna manera el documental se ha filtrado y puede encontrarse en diversos sitios de la internet. Yo lo pude ver por cortesía de los directores.

© cubaencuentro.com

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