domingo, mayo 25, 2025

Jacobo Machover: ¿Cristo Guevara? La Embajada de Cuba en Francia promueve la propaganda castro-guevarista en un gran colegio católico privado de las afueras de París.

¿Cristo Guevara?

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La Embajada de Cuba en Francia promueve la propaganda castro-guevarista en un gran colegio católico privado de las afueras de París.

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Por Jacobo Machover

París 24 Mayo 2025

"No soy Cristo ni un filántropo (…), soy todo lo contrario de un Cristo. Lucho por las cosas en las que creo con todas las armas de que dispongo y trato de dejar muerto al otro para que no me claven en ninguna cruz o en ninguna otra cosa".

Esto le escribía Ernesto Guevara a su "vieja" en Argentina desde una cárcel mexicana en 1956, cuando estaba preso junto con Fidel Castro, mientras preparaban el desembarco de los 82 guerrilleros en Cuba.

Unas palabras que bastarían lógicamente para disuadir a cualquier católico de admirar al asesino argentino. Pero si eso no fuera suficiente, podría consultarse el testimonio del padre Javier Arzuaga, Cuba, 1959. La galera de la muerte (libro casi imposible de conseguir, por desgracia), en que el antiguo cura contaba sus diálogos, a principios de 1959, con los condenados a muerte, antes de ser fusilados, en la Fortaleza de La Cabaña y con su comandante, el Che.

Pues no. La Embajada de Cuba organiza y promueve una exposición dedicada al Che en una prestigiosa institución escolar privada católica, Notre Dame de Sion (Nuestra Señora de Sión), situada en la ciudad de Evry-Courcouronnes, en el sur de la región parisina, que cuenta con cerca de 1.500 alumnos, desde la primaria hasta el bachillerato.

Una profesora de Español, de origen peruano, Miriam Maldonado Esparza, me cuenta por teléfono cómo les vino, a ella y a una colega suya, esa idea de celebrar el 75 aniversario de la foto, atribuida a Alberto Korda, del "Guerrillero heroico", instantánea tomada en marzo de 1960, durante el sepelio de algunos de los "mártires de La Coubre", víctimas de la explosión de un barco francés que transportaba armas belgas, que la Embajada de Cuba, en el texto que acompaña a la muestra, atribuye a un "sabotaje", cuando se trató en realidad de un accidente (una doble explosión) debido a la inexistencia de medidas de precaución con los estibadores para descargar un cargamento tan delicado en el puerto de La Habana.

Según la profesora Maldonado Esparza (ingenua o militante, no lo sé), ella y su colega se toparon con una importante cantidad de documentos y de objetos heredados de una antigua guía turística que organizaba viajes a la desaparecida Unión Soviética, a la República Popular China y a Cuba. Una comunista de los viejos tiempos, vaya…

Entre esos objetos, había afiches (no solo del Che, también de Lenin y Mao, aunque estos últimos fueron descartados de la exhibición por ser menos llamativos y tolerados hoy día), camisetas, sellos. Cosas de cierto valor, me explica la profesora, no solo simbólico, sino también pecuniario.

Aparentemente, quieren sacar algún dinero (¿para qué y para quién?) de todas esas boberías comercializables para nostálgicos e izquierdistas empedernidos. Y enmarcan la exposición dentro de una labor "pedagógica" destinada a cuestionar los "mitos", incluyendo en ellos también al futbolista castro-chavista Diego Maradona. Solo que sus alumnos únicamente tuvieron acceso a las fuentes ofrecidas por los servicios culturales de la Embajada de Cuba, encabezados por Leyanís Perojo, quien se presenta como "agregada cultural" y estuvo a cargo de la inauguración de la muestra, el 19 de mayo, junto con la cónsul.

En el sitio web de la representación diplomática castrista, aparecen ellas, las profesoras y sus alumnos, posando orgullosamente delante de los afiches que cubren las paredes de un amplio salón del primer piso del centro escolar. (El sitio pudo ser consultado por la activista exiliada Nuris Fuentes, quien transmitió la información).

De esta insensatez guevarista, surgen varias preguntas:

  • ¿Cómo pudo una institución católica de tanto prestigio abrirle las puertas a tal glorificación del "asesino-camiseta", como lo llamaba el gran escritor español Carlos Semprún-Maura?
  • ¿Qué interés tiene una escuela que hace alarde de sus tradiciones religiosas (aunque la profesora Miriam Maldonado Esparza quiera presentarla como laica) en comprometerse hasta tal punto con alguien que ha contibuido grandemente en Cuba a la persecución y al fusilamiento de tantos católicos, entre otras muchas de sus víctimas?
  • ¿No estaban al corriente las organizadoras del evento, profesoras del instituto y funcionarias de la Embajada de Cuba juntas, del revuelo internacional provocado por la exposición dedicada al Che Guevara en 2018 por la Alcaldía de París?

La muestra acogida en Notre Dame de Sion es un intento de adoctrinamiento descarado hacia los alumnos que, sin duda, no comparten ninguna de las ideas terroristas y comunistas del Che Guevara. Y es un insulto hacia todos los que las denuncian desde hace décadas. Sus organizadores tendrán que rendir cuentas ante las autoridades académicas, que han cerrado los ojos hasta ahora, y ante parte de la opinión pública, que ha dejado de considerar al guerrillero argentino como un libertador romántico.


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jueves, enero 23, 2025

El destacado laico cubano Dagoberto Valdés Hernández fue investido con el grado de Doctor en Humanidades: en Filosofía, por la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid. Dagoberto Valdés Hernández: Las Excarcelaciones y la Libertad


 Tomado de https://www.facebook.com

Hoy, 21 de enero de 2025 he recibido el grado de Doctor en Humanidades: en Filosofía, por la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid. Mi tesis lleva el título: "Fundamentos antropológicos filosóficos en la obra de José Martí: un proyecto humanista para la sanación del daño antropológico y la reconstrucción de Cuba". Doy gracias a Dios, a la Universidad, a mi familia, al tutor, a los miembros del tribunal y a cuantos han participado de este bello camino. Gaudeamus igitur!

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Tomado de https://centroconvivencia.org/

LAS EXCARCELACIONES Y LA LIBERTAD

El excarcelado  Ángel Mesa y su esposa, la laica católica  Dra. María del Carmen Gort Henríquez. Foto añadida  por el Bloguista de Baracutey Cubano


Por Dagoberto Valdés Hernández

20 de enero, 2025

Todas las noticias sobre Cuba giran en estos días alrededor de la excarcelación de algunos presos políticos, todavía no todos. Esperamos que así sea muy pronto. Nadie debe ir a la cárcel por manifestar sus ideas políticas o por pedir pacíficamente un cambio.

Para las personas injustamente encarceladas, y para sus familiares y amigos, esta decisión es una realidad positiva de restitución necesaria de la justicia debida, pero insuficiente, que debería conllevar, también, una reparación del daño infligido y un reconocimiento moral, legal y social de que no son culpables ni han cometido delito alguno al expresar sus opiniones, y ejercer pacíficamente su derecho a manifestarlas como reconocimiento, o atributo, de pluralidad democrática.

Esta parte consustancial con la excarcelación no se ha reconocido por la vía de una amnistía ni siquiera por la de una libertad sin condiciones ni imposibilidad de revocación. Por ello, la alegría natural por su salida de prisión, como disfrute del “bien posible”, que todos compartimos, está incompleta, necesitada de mucho más y no cuestiona, por supuesto, ni un discernimiento sobre el proceso que ha llevado hasta aquí ni el derecho a trabajar por alcanzar todo lo que falta.

Son planos distintos, que requieren trato ético y político diverso, aunque no contrapuesto. Es toda la distancia entre una situación “de hecho” y otra “de derecho”, ambas legítimas, pero no siempre, ni del mismo modo, ni con igual justificación para quien respeta la dignidad humana de cada uno y busca promover el bien común de todos. Para comenzar a reflexionar sobre la significación personal e institucional de este proceso, a partir de estos complejos acontecimientos, son necesarios los siguientes pasos:

  • Un discernimiento ético-político-social sobre cada decisión tomada, así como su costo o beneficio, y si esta ecuación está razonablemente equilibrada o produce la percepción de que están desproporcionadas en cuanto a su alcance y pertinencia.
  • La distinción y diferenciación del papel, alcance y límites de los planos: del sistema político de cada país, geopolítico en sus diversas facetas, valorativo-cultural y religioso. Esa distinción evita confusión de planos y competencias. Hay que distinguir para unir y no mezclar para confundir, de modo que se hagan los esfuerzos posibles por alcanzar el bien mayor, pero sin olvidar ni el carácter de los procesos, ni los límites respectivos, ni las capacidades específicas de cada cual.
  • No se debe justificar una decisión política injusta con un bien parcial utilizando la emotividad, realidad esta, por otro lado, razonable y humana. Es el eterno dilema entre lo personal y la búsqueda del bien común. Se debe distinguir el alcance de un acontecimiento puntual que se puede revertir o repetir, del desarrollo de un proceso histórico que implica el bienestar de la nación cubana. No se trata de negar o rechazar lo primero para alcanzar lo segundo, sino que el proceso hacia la libertad de Cuba sea integral y abarque todas sus dimensiones: personal, grupal, nacional, internacional.
  • La reflexión comporta dos niveles complementarios: el primero antropológico, civil, de común humanidad en laicidad; el otro religioso, creyente, de opción trascendente en una sociedad plural.
  • Se debe evitar continuar con el estilo de negociación que deje, otra vez, fuera a la mayor parte del pueblo, a la Iglesia local, e incluso a los mismos protagonistas de los esfuerzos por cambiar y mejorar pacíficamente a la nación. Duele. El secretismo y la sinodalidad son incompatibles cuando excluye a algún protagonista legítimo, obligado de derecho. Lo que no implica, para nada, desechar la debida discreción que garantice el éxito de las negociaciones. Creo que es posible combinar la inclusión y la discreción, con la debida exigencia de la responsabilidad personal e institucional.
  • En caso, como este, de invocarse los buenos oficios vaticanos justificados por la contemporaneidad del Año Santo Jubilar 2025, sería de rigor completar el significado humanitario atribuido a este acontecimiento religioso, con implicaciones sociales de justicia y paz, como toda religión verdadera: “liberar a los cautivos”, que describe la misión que el mismo Jesucristo se atribuye a sí mismo, sin ambigüedades. Por ello, si se recurre al Jubileo habría que incluir, tanto en lo que se ofrece como en lo que se demanda, todas las acciones jubilares, tal como dice el Evangelio de San Lucas 4,18:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados del corazón; a pregonar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos;a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el Año de Gracia del Señor”.   

Por eso, es preciso que cada cubano nos preguntemos:

¿Cuál sería la Buena Noticia que daría la gran alegría para todo el pueblo cubano en la Isla y en la Diáspora?

Debemos registrar con agradecimiento los esfuerzos y luchas de tantos, causas mediatas de este logro, pero no nos conformemos con las pequeñas alegrías temporales, que no nos adormezcan o neutralicen con las buenas noticias parciales y revertibles. Que esas satisfacciones personales, familiares, parciales, nos sirvan a todos para levantar nuestro ánimo sin olvidar el verdadero horizonte que tiene la auténtica libertad.

Libertad a los cautivos y libertad a los oprimidos

Se requiere llegar al meollo del problema, a la raíz del mal, a la fuente de todas las limitaciones anteriormente mencionadas. Las excarcelaciones son bienvenidas y nos alegramos, pero, libertar a los cautivos sin liberar a todos los oprimidos es insuficiente y sesgado éticamente. Cuando es así, se excarcela hoy a cautivos a la espera de otros, para mantener, o alargar, la opresión de toda la nación.

La libertad es indivisible y no puede usarse como moneda de cambio. Si el mal es personal y estructural, entonces la libertad debe serlo igualmente. De lo contrario, la “libertad”, siempre limitada y contradictoria, exigida de corrección, ampliación y profundización, no será ni radicalmente personal ni socialmente efectiva, por la distorsión de parcialidad, la provisionalidad o la insuficiencia. La limitada libertad individual podría revertirse y seguir siendo consecuencia y no causa de la falta de libertad estructural, institucional y sistémica.

He aquí la clave de todo: Sin libertad integral de todos los ciudadanos de la cautiva nación cubana, la excarcelación individual o grupal es solo el bien individual sin procurar el bien de todos. La fórmula martiana del amor triunfante lo dice clarísimo: “Con todos y para el bien de todos”.

Y el bien de todos es la libertad de Cuba con la participación de todos los cubanos.

Sanar a los quebrantados del corazón

Si como creyentes queremos anunciar la liberación jubilar a nuestros hermanos cubanos, religiosos o no, no basta con la excarcelación –que no es liberación- ni siquiera con el cambio de las estructuras económicas, políticas y sociales, es de rigor empeñarnos, desde ahora, en sanar el daño antropológico provocado por el mismo régimen que lleva a la cárcel y usa como “moneda de cambio” a personas inocentes. Para sanar un daño como ese es necesario cambiar el estilo de vida, eliminar las causas profundas que han provocado el quebranto de los corazones de los cubanos. Este cambio de la mente, del corazón y del actuar de nuestros compatriotas es la transformación liberadora del espíritu humano que es la base, la fuente y la garantía de todos los demás cambios estructurales. De lo contrario toda libertad será incompleta, quebradiza, revertible y provisional. Tengamos cuidado y seamos previsibles, Cuba podría, incluso después de un cambio, regresar a esclavitudes viejas o contemporáneas.  

Quiera Dios, el único liberador integral, que en su acción liberadora incluya todas las dimensiones de la persona humana y de la entera sociedad: la libertad de espíritu y de conciencia, la libertad de opciones políticas y económicas, la libertad de compromiso y acción, pacífica y ordenada, que los cubanos podamos llevar a cabo, incluyendo a todos, las transformaciones estructurales y sistémicas que Cuba necesita.

Quiera Dios que, junto a todo nuestro pueblo del que forma parte, sin exclusiones, la madre Iglesia, incluyendo, por supuesto, a la Iglesia local que es la que conoce mejor nuestra realidad y sirve más cercanamente a todos los “quebrantados del corazón” y a todos los oprimidos por cualquier causa, pueda ser facilitadora, mediadora y sanadora del largo camino hacia la libertad, incluyendo a todos.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

  • Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
  • Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
  • Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
  • Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.
  • Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
  • Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
  • Reside en Pinar del Río.
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