domingo, marzo 29, 2026

Domingo de Ramos 2026. Inicio de la Semana Mayor para los Cristianos, pues sin la muerte y resurrección de Jesús nuestra Fe es vana

 



Domingo de Ramos 2026. Inicio de la Semana Mayor para los Cristianos, pues sin la muerte y resurrección de Jesús nuestra Fe es vana




Himno: Tú Reinarás


Tomado de http://es.catholic.net/

Domingo de Ramos

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Recibieron a Cristo mientras entraba a la ciudad con palmas y ramos en muestra de que era el Mesias

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Cuando llegaba a Jerusalén para celebrar la pascua, Jesús les pidió a sus discípulos traer un burrito y lo montó. Antes de entrar en Jerusalén, la gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso, tal como acostumbraban saludar a los reyes.

Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban:

"¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!"

Entró a la ciudad de Jerusalén, que era la ciudad más importante y la capital de su nación, y mucha gente, niños y adultos, lo acompañaron y recibieron como a un rey con palmas y ramos gritándole “hosanna” que significa “Viva”. La gente de la ciudad preguntaba ¿quién es éste? y les respondían: “Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Esta fue su entrada triunfal.

La muchedumbre que lo seguía estaba formada por hombres, mujeres y niños, cada uno con su nombre, su ocupación, sus cosas buenas y malas, y con el mismo interés de seguir a Jesús. Algunas de estas personas habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas. Esto los llevó a alabarlo con palmas en las manos cuando entró en Jerusalén.

Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte.

Mientras esto sucedía, los sacerdotes judíos buscaban pretextos para meterlo en la cárcel, pues les dio miedo al ver cómo la gente lo amaba cada vez más y como lo habían aclamado al entrar a Jerusalén.

¿Qué significado tiene esto en nuestras vidas?

Es una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de nuestras vidas. Debemos parecernos a esa gente de Jerusalén que se entusiasmó por seguir a Cristo. Decir “que viva mi Cristo, que viva mi rey...” Es un día en el que le podemos decir a Cristo que nosotros también queremos seguirlo, aunque tengamos que sufrir o morir por Él. Que queremos que sea el rey de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra patria y del mundo entero. Queremos que sea nuestro amigo en todos los momentos de nuestra vida.

Explicación de la Misa del Domingo de Ramos

La Misa se inicia con la procesión de las palmas. Nosotros recibimos las palmas y decimos o cantamos “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. El sacerdote bendice las palmas y dirige la procesión. Luego se comienza la Misa. Se lee el Evangelio de la Pasión de Cristo.

Al terminar la Misa, nos llevamos las palmas benditas a nuestro hogar. Se acostumbra colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz. Esto nos debe recordar que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar. Es importante no hacer de esta costumbre una superstición pensando que por tener nuestra palma, no van a entrar ladrones a nuestros hogares y que nos vamos a librar de la mala suerte.

Sugerencias para vivir la fiesta:

Oración para poner las palmas benditas en el hogar:

Bendice Señor nuestro hogar.

Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.

Por tu intercesión danos paz, amor y respeto,

para que respetándonos y amándonos

los sepamos honrar en nuestra vida familiar,

Sé tú, el Rey en nuestro hogar.

Amén.

Hacer nuestras propias palmas y llevarlas a bendecir a la Iglesia.

Cantar las canciones de “Tú reinarás” o “Que viva mi Cristo, queviva mi Rey”

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Tomado de https://patriademarti.com

Recordemos al Cristo combativo durante la Semana Santa

Por  Julio M. Shiling

01 Abril 2026

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Una distorsión peligrosa se ha infiltrado en la teología cristiana, tanto en la tradición católica como en la protestante y la ortodoxa. Se ha reinterpretado a Jesús como un conformista pasivo y no violento: de voz suave, infinitamente tolerante, un pastor bondadoso que nunca alzó la voz ni desafió el statu quo. Esta caricatura tiene un propósito: neutraliza el llamado del Evangelio a enfrentarse al mal y reconforta a quienes prefieren una fe que nunca ofende, nunca lucha, nunca traza una línea divisoria. Sin embargo, el relato histórico de la Semana Santa hace añicos esta ilusión. Jesucristo no fue ni pasivo ni conformista. Fue un guerrero de la verdad, intolerante con los malhechores y quienes los apoyaban, y mostró esa combatividad con claridad inequívoca desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo. Lejos de ser una figura dócil, encarnó el espíritu mismo de la confrontación justa que las Escrituras exigen de todo creyente.

Jesús era él mismo judío, nacido en la población mayoritariamente judía de la Judea del siglo I. También lo eran sus discípulos. Vivían y adoraban dentro del pacto que Dios hizo con Abraham, Isaac y Jacob. Su misión no era rechazar el judaísmo, sino cumplir sus profecías. Los sumos sacerdotes, escribas, fariseos y saduceos establecidos —que afirmaban hablar en nombre de la fe— se habían convertido en los mismos hipócritas que Jesús desenmascaró. No representaban al remanente fiel de Israel. Representaban a una élite religiosa corrupta que había cambiado la autoridad divina por el poder político y el beneficio económico. Jesús vino a llamar a su propio pueblo a volver a la auténtica fidelidad al pacto, al tiempo que extendía la salvación a las naciones. El cristianismo, nacido del judaísmo, no es, por lo tanto, antijudío. Es la culminación de la historia de Israel. Pero la culminación requería una confrontación. 

Lunes Santo: La purificación del templo – Ataque directo a los especuladores

Al día siguiente de su entrada triunfal, Jesús entró en el templo de Jerusalén y encontró el Patio de los Gentiles transformado en un mercado. Los comerciantes y cambistas explotaban a los peregrinos, convirtiendo el espacio sagrado en una cueva de ladrones. Las Escrituras registran la escena con una violencia inconfundible: Jesús «echó a todos los que compraban y vendían allí. Volcó las mesas de los cambistas y los bancos de los que vendían palomas» (Mateo 21:12). No fue una protesta cortés. Fue física, disruptiva e intransigente. Jesús no negoció con el mal; lo expulsó. Los especuladores que mercantilizaban el culto fueron los primeros objetivos de su campaña de la Semana Santa. El mismo Señor que más tarde enseñó el perdón nunca enseñó la tolerancia hacia la codicia institucionalizada que bloqueaba el camino hacia Dios.

Martes Santo: Enfrentamiento con la élite religiosa – «¡Hipócritas!»

Al día siguiente, Jesús regresó al Templo y desató una avalancha verbal que aún resuena a través de los siglos. Se enfrentó directamente a los fariseos, a los saduceos y a toda la jerarquía del establishment religioso judío predominante. En Mateo 23, pronuncia siete «ayes» contra ellos, llamándolos «hipócritas», «guías ciegos», «sepulcros blanqueados» y «raza de víboras». Los acusó de cerrar el reino de los cielos en las caras de la gente, de devorar las casas de las viudas y de recorrer tierra y mar para hacer un solo converso que se convertiría en el doble de hijo del infierno que ellos. No se trataba de una corrección amable, sino de una acusación profética. Jesús llamó al mal por su nombre y se negó a suavizar su lenguaje en aras de la «unidad». Los líderes religiosos que facilitaban la opresión espiritual quedaron al descubierto como los verdaderos enemigos del pueblo al que pretendían pastorear.

Miércoles Santo: Comienza la traición – Facilitando el mal por treinta piezas de plata

El Miércoles de Espías, la corrupción dentro del círculo íntimo salió a la luz. Judas Iscariote, uno de los Doce, se acercó a los sumos sacerdotes y se ofreció a traicionar a Jesús por treinta piezas de plata. El mismo hombre que había caminado con el Señor, presenciado milagros y escuchado los sermones, ahora optó por monetizar el mal. Judas no actuó solo; encontró cómplices dispuestos entre las autoridades religiosas, ansiosas por eliminar la amenaza que Jesús representaba para su poder. Esto no era teología abstracta. Fue el momento en que la codicia personal y la supervivencia institucional convergieron para facilitar el asesinato del Hijo de Dios. Jesús sabía que la traición se avecinaba y aun así partió el pan con Judas en la Última Cena, pero no excusó ni minimizó el acto. Identificó al traidor públicamente y declaró: «Más le valdría no haber nacido» (Mateo 26:24). Aquí no hay pasividad sentimental, solo una condena lúcida del cómplice.

Jueves Santo: Arresto, juicio y la maquinaria del mal

En la Última Cena, Jesús instituyó la Nueva Alianza y luego se dirigió a Getsemaní. Allí se manifestó la traición. Judas llegó con guardias armados enviados por los sumos sacerdotes y los ancianos. Jesús fue arrestado, arrastrado ante el Sanedrín y sometido a un juicio farsa. Los líderes religiosos, incapaces de conseguir una condena según su ley, lo entregaron a las autoridades romanas. Poncio Pilato no halló culpa en Él, pero los sumos sacerdotes y la multitud —incitada por esos mismos líderes— exigieron la crucifixión. El establishment religioso judío hegemónico de la época utilizó el poder imperial de Roma como su verdugo. Jesús no se resistió al arresto con violencia, pero tampoco se retractó. Cuando fue interrogado por el sumo sacerdote, afirmó su identidad y profetizó el regreso del Hijo del Hombre. Su silencio ante Pilato no fue sumisión; fue una negativa soberana a dignificar las mentiras con argumentos. Se mantuvo combativo en espíritu, fiel a su propósito divino, incluso cuando le pusieron las cadenas.

Viernes Santo: La crueldad del mal plenamente expuesta

El Viernes Santo se puso de manifiesto ante el público todo el horror del mal y de quienes lo propiciaban. Jesús fue azotado, burlado, coronado de espinas, obligado a llevar su cruz y clavado en ella entre dos criminales. Los líderes religiosos se pararon al pie de la cruz, lanzando insultos: «A otros salvó, pero a sí mismo no se puede salvar» (Mateo 27:42). Los soldados romanos se repartieron sus ropas. La oscuridad cubrió la tierra. Sin embargo, incluso en agonía, Jesús no vaciló. Perdonó a sus verdugos —«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34)—, pero el perdón no es aprobación. No se disculpó por purificar el Templo, por denunciar a los hipócritas ni por reivindicar la autoridad divina. Siguió siendo el Mesías intransigente que había venido a destruir las obras del maligno. La cruz no fue una derrota para la combatividad; fue su máxima expresión. El mal hizo lo peor que pudo, y el amor lo venció sin transigir jamás con él.

Este es el Cristo que la Iglesia debe recuperar: el mismo Señor que declaró: «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada» (Mateo 10:34). También dijo: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cómo desearía que ya se hubiera encendido!» (Lucas 12:49). La Escritura ordena a los creyentes: «Estad alerta; manteneos firmes en la fe; sed valientes; sed fuertes» (1 Corintios 16:13) y nos recuerda que «el Espíritu que Dios nos ha dado no nos hace tímidos, sino que nos da poder, amor y autocontrol» (2 Timoteo 1:7). El salmista alaba al Señor, «que entrena mis manos para la guerra, mis dedos para la batalla» (Salmo 144:1). Y el profeta advierte: «¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal!» (Isaías 5:20).

El cristianismo es, en efecto, indulgente, amoroso, caritativo y abierto a todas las personas de buena voluntad. Pero no es neutral hacia los malhechores ni hacia quienes les facilitan sus acciones. Es intolerante con el mal en todas sus formas, ya sea la especulación del antiguo Templo, la hipocresía religiosa del siglo I o manifestaciones modernas como el totalitarismo islamista y la tiranía comunista. Cuando Estados Unidos se enfrenta a los regímenes de Irán, Cuba y Venezuela, o desmantela los cárteles de la droga que trafican con muerte y desesperación, no está actuando en contra del Evangelio. Está actuando en el espíritu del Cristo combativo que se negó a coexistir con el mal. Quienes critican tales acciones mientras nos agitan ante las narices a un Jesús pacifista simplemente nunca han leído correctamente la Semana Santa.

El Jesús de las Escrituras no era un conformista. Era el León de la tribu de Judá, así como el Cordero. Durante esta Semana Santa, que la Iglesia, sus seguidores y las personas de buena voluntad redescubran el retrato completo: el Cristo que volcó mesas, denunció a los hipócritas, desenmascaró a los traidores, soportó la tortura sin rendirse y triunfó sobre la muerte. Solo este Jesús puede dotar a los creyentes de lo necesario para enfrentarse a los males de nuestra época con valentía, claridad y una fidelidad inquebrantable a la verdad. El Cristo pasivo es una invención moderna. El Cristo real —el Cristo combativo, intransigente y portador de espada de la Semana Santa— sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.



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domingo, mayo 25, 2025

Jacobo Machover: ¿Cristo Guevara? La Embajada de Cuba en Francia promueve la propaganda castro-guevarista en un gran colegio católico privado de las afueras de París.

¿Cristo Guevara?

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La Embajada de Cuba en Francia promueve la propaganda castro-guevarista en un gran colegio católico privado de las afueras de París.

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Por Jacobo Machover

París 24 Mayo 2025

"No soy Cristo ni un filántropo (…), soy todo lo contrario de un Cristo. Lucho por las cosas en las que creo con todas las armas de que dispongo y trato de dejar muerto al otro para que no me claven en ninguna cruz o en ninguna otra cosa".

Esto le escribía Ernesto Guevara a su "vieja" en Argentina desde una cárcel mexicana en 1956, cuando estaba preso junto con Fidel Castro, mientras preparaban el desembarco de los 82 guerrilleros en Cuba.

Unas palabras que bastarían lógicamente para disuadir a cualquier católico de admirar al asesino argentino. Pero si eso no fuera suficiente, podría consultarse el testimonio del padre Javier Arzuaga, Cuba, 1959. La galera de la muerte (libro casi imposible de conseguir, por desgracia), en que el antiguo cura contaba sus diálogos, a principios de 1959, con los condenados a muerte, antes de ser fusilados, en la Fortaleza de La Cabaña y con su comandante, el Che.

Pues no. La Embajada de Cuba organiza y promueve una exposición dedicada al Che en una prestigiosa institución escolar privada católica, Notre Dame de Sion (Nuestra Señora de Sión), situada en la ciudad de Evry-Courcouronnes, en el sur de la región parisina, que cuenta con cerca de 1.500 alumnos, desde la primaria hasta el bachillerato.

Una profesora de Español, de origen peruano, Miriam Maldonado Esparza, me cuenta por teléfono cómo les vino, a ella y a una colega suya, esa idea de celebrar el 75 aniversario de la foto, atribuida a Alberto Korda, del "Guerrillero heroico", instantánea tomada en marzo de 1960, durante el sepelio de algunos de los "mártires de La Coubre", víctimas de la explosión de un barco francés que transportaba armas belgas, que la Embajada de Cuba, en el texto que acompaña a la muestra, atribuye a un "sabotaje", cuando se trató en realidad de un accidente (una doble explosión) debido a la inexistencia de medidas de precaución con los estibadores para descargar un cargamento tan delicado en el puerto de La Habana.

Según la profesora Maldonado Esparza (ingenua o militante, no lo sé), ella y su colega se toparon con una importante cantidad de documentos y de objetos heredados de una antigua guía turística que organizaba viajes a la desaparecida Unión Soviética, a la República Popular China y a Cuba. Una comunista de los viejos tiempos, vaya…

Entre esos objetos, había afiches (no solo del Che, también de Lenin y Mao, aunque estos últimos fueron descartados de la exhibición por ser menos llamativos y tolerados hoy día), camisetas, sellos. Cosas de cierto valor, me explica la profesora, no solo simbólico, sino también pecuniario.

Aparentemente, quieren sacar algún dinero (¿para qué y para quién?) de todas esas boberías comercializables para nostálgicos e izquierdistas empedernidos. Y enmarcan la exposición dentro de una labor "pedagógica" destinada a cuestionar los "mitos", incluyendo en ellos también al futbolista castro-chavista Diego Maradona. Solo que sus alumnos únicamente tuvieron acceso a las fuentes ofrecidas por los servicios culturales de la Embajada de Cuba, encabezados por Leyanís Perojo, quien se presenta como "agregada cultural" y estuvo a cargo de la inauguración de la muestra, el 19 de mayo, junto con la cónsul.

En el sitio web de la representación diplomática castrista, aparecen ellas, las profesoras y sus alumnos, posando orgullosamente delante de los afiches que cubren las paredes de un amplio salón del primer piso del centro escolar. (El sitio pudo ser consultado por la activista exiliada Nuris Fuentes, quien transmitió la información).

De esta insensatez guevarista, surgen varias preguntas:

  • ¿Cómo pudo una institución católica de tanto prestigio abrirle las puertas a tal glorificación del "asesino-camiseta", como lo llamaba el gran escritor español Carlos Semprún-Maura?
  • ¿Qué interés tiene una escuela que hace alarde de sus tradiciones religiosas (aunque la profesora Miriam Maldonado Esparza quiera presentarla como laica) en comprometerse hasta tal punto con alguien que ha contibuido grandemente en Cuba a la persecución y al fusilamiento de tantos católicos, entre otras muchas de sus víctimas?
  • ¿No estaban al corriente las organizadoras del evento, profesoras del instituto y funcionarias de la Embajada de Cuba juntas, del revuelo internacional provocado por la exposición dedicada al Che Guevara en 2018 por la Alcaldía de París?

La muestra acogida en Notre Dame de Sion es un intento de adoctrinamiento descarado hacia los alumnos que, sin duda, no comparten ninguna de las ideas terroristas y comunistas del Che Guevara. Y es un insulto hacia todos los que las denuncian desde hace décadas. Sus organizadores tendrán que rendir cuentas ante las autoridades académicas, que han cerrado los ojos hasta ahora, y ante parte de la opinión pública, que ha dejado de considerar al guerrillero argentino como un libertador romántico.


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domingo, abril 20, 2025

Pascua de Resurrección. ¡El Señor ha resucitado! El hecho fundamental de la religión cristiana.

Kénosis Música

Abril 19, 2022

 Hoy el Señor resucitó !

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Tomado de http://es.catholic.net/


La resurrección de Jesús

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¡El Señor ha resucitado! El hecho fundamental de la religión cristiana.
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Por Apologetica.org

“¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!” (Lc 24,34). Con esta fórmula resume Lucas la afirmación decisiva de nuestra fe. El movimiento de Jesús hubiera concluido con el fracaso de la cruz y la dispersión de sus seguidores si no hubiera sido por ese acontecimiento excepcional con el cual todo comenzó de nuevo. La proclamación de la resurrección de Jesús es absolutamente fundamental y sin ella no habría fe cristiana. Y es en la veracidad de esta afirmación donde nuestra fe se juega su ser o no ser. Porque, como señaló ya en los primeros tiempos el apóstol Pablo, si Jesús no hubiese resucitado la predicación sería vana y seríamos los hombres más dignos de compasión (1 Cor 15, 14.19).

El mensaje sobre la resurrección de Jesús contradice nuestra experiencia diaria sobre la muerte, que se nos presenta como algo definitivo, sin posibilidad de retorno. Es por eso  por lo que su aceptación no ha estado exenta de problemas. Ya en los relatos evangélicos podemos descubrir huellas de las dudas y de la incredulidad con la que algunos recibieron la noticia. Dos mil años después de aquellos hechos, ¿es posible sostener razonablemente nuestra fe sobre la resurrección de Jesús? ¿Fue la resurrección un acontecimiento real, o se trata de algo meramente simbólico, de un mito legendario? ¿Qué razones podemos ofrecer para que no se nos acuse de que nuestra fe en la resurrección de Jesús carece de todo fundamento?

La resurrección de Jesús es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Se trata, ciertamente, de un acontecimiento único, difícil de reducir a esquemas o conceptos conocidos. Pero, pese a todo, dejó huellas que aún podemos reconocer y que nos permiten afirmar que nuestra fe en la resurrección de Jesús no es irracional, sino que se puede fundamentar sólidamente de un modo racional. Vamos a reflexionar brevemente sobre algunas huellas, signos y testimonios que nos pueden servir para fundamentar racional y críticamente nuestra fe en la resurrección de Jesús.   
      
a.- El enigma del origen del movimiento cristiano.

Es un hecho incuestionable, incluso  para los historiadores no cristianos, que el movimiento de los seguidores de Jesús comenzó a tener importancia tras su muerte. Del mismo modo, es también indudable que la muerte de Jesús en la cruz (cuyo carácter histórico hoy nadie discute) significó, de modo inmediato, el fracaso de la causa de Jesús y el abandono y la fuga de sus seguidores. Sin embargo, es también un dato histórico indiscutible el que, poco tiempo después de la muerte de Jesús y de la fuga de sus seguidores, éstos regresaron y proclamaron con un entusiasmo que nada tenía que ver con su abandono anterior, que Jesús había resucitado. ¿Cómo explicar históricamente esta situación? ¿De dónde sacaron sus seguidores la fuerza para llevar la buena noticia hasta los confines del Imperio Romano? Un examen histórico del origen del cristianismo nos conduce inevitablemente a la conclusión de que algo excepcional, como una gran explosión, aconteció tras el fracaso absoluto de la muerte en la cruz. ¿Cuál fe la “chispa” que, tras la catástrofe, desencadenó el desarrollo del nuevo movimiento? La única explicación que da razón suficiente de este espectacular comienzo es la de que fue el convencimiento de los seguidores de Jesús de que éste realmente había resucitado lo que desencadenó el comienzo del nuevo movimiento. Tal y como sucedieron las cosas, no es razonable sostener que fue la fe de los discípulos en Jesús lo que originó su fe en la resurrección, sino que fue más bien la experiencia de éstos de que Jesús vivía lo que desencadenó la nueva fe en Jesús. La resurrección de Jesús sorprendió completamente a sus discípulos y, además, se situaba totalmente fuera de lo que éstos razonablemente podían esperar. En definitiva, sólo si la resurrección fue algo real para los discípulos es posible explicar razonablemente los orígenes del movimiento de Jesús, tras su muerte.

b.- Los primeros testimonios.  

Los exégetas coinciden en señalar que el texto escrito más antiguo que proclama la resurrección de Jesús se halla en la primera carta a los Corintios de Pablo, capítulo 15, versículo 3 y siguientes: “Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se  apareció a Cefás y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más tarde a los apóstoles”. Es sabido que Pablo escribió la primera Carta a los Corintios hacia el año 56 o 57 a más tardar y, probablemente, hacia el año 54. En ella les recuerda lo que ya les había dicho en su estancia en esa ciudad, estancia que se produjo hacia el año 50. El tiempo en el que Pablo recibió esa catequesis (no olvidemos que dice que “os transmití (...) lo que a mi  vez recibí”) debió ser entre los años 35 y 37, cuando visitó en Jerusalén a Pedro y Santiago. Esto significa que la formula que se expresa en este texto se había ya fraguado tan sólo  de tres a seis años después de la muerte de Jesús. Ni que decir tiene la gran trascendencia de todo esto, pues ello supone que esta primitiva formulación de la resurrección de Jesús se remonta a muy pocos años después de la muerte de Jesús y se apoya en el testimonio de numerosas personas que todavía vivían y a las que se podía consultar. Difícilmente la buena noticia hubiera podido extenderse si la palabra de esos testigos no hubiera sido digna de crédito para quienes la escucharon, todo lo cual apunta a que esos testimonios expresaban un acontecimiento que, para ellos, era absolutamente real.

De otro lado, los relatos evangélicos sobre las apariciones constituyen también un testimonio sobre la resurrección de Jesús. Si bien su elaboración es seguramente mas tardía y en estos relatos son numerosos los datos contradictorios, lo cierto es que es posible la reconstrucción de estos acontecimientos pascuales, cuyo último núcleo histórico no es posible desconocer.

c.- El sepulcro vacío.

Es cierto que el sepulcro vacío ni es en sí mismo una prueba de la resurrección de Jesús ni fue interpretada, en el primer momento, en ese sentido por quienes lo descubrieron. Pero no es posible tampoco dudar de su carácter histórico. En su favor no sólo está el testimonio múltiple de los cuatro evangelistas, sino también un dato obvio: sin tumba vacía no se habría podido anunciar la resurrección de Jesús en el ámbito judío, sobre todo en Jerusalén; además, los judíos, en polémica con los cristianos, no negaron el hecho del sepulcro vacío, sino que lo interpretaron de otro modo. La historicidad del sepulcro vacío encuentra también un buen apoyo en los textos históricos sobre el redescubrimiento del sepulcro en el siglo IV, tras la conversión del emperador Constantino. En definitiva, el sepulcro vacío es también, a su manera, un “signo” o “huella” de la resurrección de Jesús.

d.- Otro testigo mudo de la resurrección: la Sábana Santa de Turín.

En Turín se conserva un lienzo, conocido como la Síndone o Sábana Santa, que, según resulta de los numerosos estudios científicos a los que ha sido sometido, fue el utilizado en la sepultura de Jesús de Nazaret. Este lienzo refleja con un realismo aterrador las torturas y tormentos a que fue sometido Jesús antes y durante la crucifixión. Pero, igualmente, en la Sábana Santa de Turín los científicos han encontrado huellas sorprendentes que indican que este lienzo es el testimonio silencioso pero  elocuente de la resurrección de Jesús.

Con la muerte de la primera generación de cristianos desaparecieron los testigos directos de la resurrección, lo que debió contribuir a que surgieran dudas entre los nuevos seguidores, a las que se dedica la conocida admonición  “dichosos los que no han visto y han creído” (Jn 20,29). Sin embargo, y pese a los dos mil años transcurridos, como hemos visto brevemente en estas líneas, todavía es posible hoy, sin que ello contravenga nuestra inteligencia, gritar con júbilo como aquellos primeros discípulos “¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado! “.

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sábado, agosto 10, 2024

Alberto Roteta Dorado: A PROPÓSITO DEL SACRILEGIO DE UNA ESCENA DE LA GALA INAUGURAL DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS 2024 (Segunda parte)

 Nota del Bloguista de Baracutey Cibano

 Franco Zeffirelli fue un gran director de cine, director de ópera y de teatro  que fue pareja durante años del famoso director italiano Luchino Visconti. 

Zeffirelli fue el director de una extraordinaria serie sobre Jesús de Nazareth.; falleció  hace unos pocos años  con más de 90 años de edad.


Abiertamente homosexual, el director se opondrá firmemente a las manifestaciones del Orgullo Gay por considerarlas "exhibiciones obscenas". E incluso detestará públicamente el uso de la palabra 'gay', "fruto de una cultura puritana y una manera estúpida de llamar a los homosexuales para indicarlos como si fuera payasos". Más tarde reconoció que ser homosexual "era un compromiso con la sociedad".

(Franco Zeffirelli)

Fuera de su país, Zeffirelli será recordado especialmente por la adaptación de Romeo y Julieta (1968), con la que consiguió una nominación al Oscar; 'Hamlet' (1992), protagonizada por Mel Gibson; o las más recientes 'Jane Eyre' (1996) y 'Té con Mussolini' (1999), donde llevará a la gran pantalla algunos de sus recuerdos de infancia.
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Romeo y Julieta / Escena del baile - Franco Zeffirelli

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A PROPÓSITO DEL SACRILEGIO DE UNA ESCENA DE LA GALA INAUGURAL DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS 2024  (Segunda parte)

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. 

Santa Cruz de Tenerife. España.-  Por suerte, dentro de poco ya nadie recordará a los pseudoartistas satánicos que se burlaron de la Cristiandad; pero el cristianismo como religión perdurará por varios milenios más a pesar de la invasión islámica hacia el mundo occidental, de los múltiples detractores de la Santa Iglesia, de la campaña cultural neomarxista que emprende la izquierda, amén de la proliferación de cientos de sectas protestantes con sus excéntricos “pastores” y sus descomunales campañas contra el catolicismo.

Retomemos ahora el tema la representación satírica parisina. En primer lugar: no había que presentar a un grupo de individuos pertenecientes al colectivo LGTBIQ+ como protagonistas de ninguna escena. No se demuestra el espíritu de la tolerancia y el respeto que merecen todas las personas haciendo un derroche de los cánones que la izquierda ha establecido como parte de sus absurdas políticas de género. 

No estoy diciendo que no puedan aparecer artistas verdaderos en galas de eventos de este tipo, independientemente de sus preferencias sexuales o de sus orientaciones en relación con la sexualidad. Lo que intento expresar es que no tiene porqué presentarse gente disfrazada de manera muy ridícula, y menos aún, cuando sus caracterizaciones caricaturescas pueden dañar la susceptibilidad de las multitudes del mundo del cristianismo, o sea, lo que acaba de ocurrir en la reciente gala inaugural de los juegos olímpicos. 

Recordemos que en las olimpíadas de Barcelona de 1992 ocuparon el protagonismo dos grandes figuras del arte, Montserrat Caballé, la gran soprano española y Freddie Mercury, uno de los más grandes cantantes de rock de todos los tiempos. La primera, era obesa, el segundo, era homosexual y estaba enfermo con el VIH, en los tiempos en que se relacionaba este padecimiento casi de manera exclusiva con la homosexualidad. 

Sin embargo, estas condiciones, o sea, la obesidad de una y la homosexualidad del otro, no tuvieron razón de ser en dicha presentación de la gala inaugural de los juegos españoles. Lo que valía era su inigualable calidad como intérpretes, cada cual dentro de su género y estilo. Eran otros tiempos y la idea de lo "inclusivo" y las políticas de la igualdad de género, etc. aún no habían invadido la escena mundial. Las condicionantes de obesidad y homosexualidad de los artistas no fueron los motivos para que aparecieran con su protagonismo en la escena de las olimpíadas de 1992. Estuvieron presentes porque eran Montserrat Caballé y Freddie Mercury, dos grandes artistas, no porque representaran la idea de la gordofobia, de la homofobia o cualquier cosa estrafalaria de las aberraciones de la izquierda comunista del presente. 

La invasión de las teorías neomarxistas ha influenciado de manera muy negativa en la cultura. La degradación dentro del arte se ha puesto de manifiesto mediante la utilización de elementos cada vez más alejados del ideal de lo genuinamente artístico. El mal gusto, la vulgaridad y la ignorancia son los denominadores comunes de miles de espectáculos "artísticos", entre los que ocupan un lugar preferencial los llamados Drag Queens.

Recordemos que las fiestas de drags empezaron a florecer en Nueva York, durante el Renacimiento de Harlem, a principios del siglo XX. Esto evolucionó hasta convertirse en la comunidad de bailes de salón de Harlem, lo que aparece en el documental de 1990 Paris is Burning. El drag surgió de dos mundos separados: los imitadores femeninos en el cine mudo y el teatro popular, y los bailes underground de drags que formaban parte de la vibrante subcultura LGBTQ a finales del siglo XIX y principios del XX.

Independientemente de las contrariedades de varios historiadores respecto al origen del drag queens - algunos lo consideran a partir de las caracterizaciones necesarias para la representación teatral en las antigua Grecia y Roma, donde los personajes femeninos tenían que ser asumidos por hombres-, lo que predomina en el decadente presente son las presentaciones de personas, generalmente del sexo masculino, caracterizados de manera exagerada y caricaturesca como mujeres, los que imitan a cantantes y actrices consideradas como sus ídolos. 

Insisto en la idea de la degradación de lo artístico, toda vez que el fenómeno drag del presente carece de verdaderos valores culturales. Los espectadores van a un espectáculo en el que el artista (generalmente un hombre transmutado a la fuerza en mujer) hace un doblaje imitativo de la artista seleccionada (Rocío Jurado, Lola Flores, la Massiel, Madonna, y un largo etcétera), algo muy distante y distinto del transformismo justificado dentro del arte. Recordemos los dos ejemplos con los que se inicia la primera parte de este escrito. El Siebel, de la ópera Fausto, personaje masculino que requiere la intervención de una mujer de la cuerda de mezzosoprano por las exigencias vocales que el compositor Charles Gounod quiso ofrecerle, así como la caracterización de la Viuda Simone del gran ballet La Fille mal Gardée, amén de la necesaria intervención de actores hombres vestidos y caracterizados como mujeres dada la prohibición de las mujeres en obras teatrales en los lejanos tiempos de la antigua Grecia. 

Una breve pincelada de ciertos personajes

Barbara Butch, es una activista del grupo LGTBIQ, lesbiana, DJ y productora radicada en París. Esta señora usó un tocado con una corona de aureola plateada y un vestido escotado mientras representaba la figura de Jesús en el sketch de la Última Cena, algo que reafirmo, toda vez que he analizado detenidamente varias imágenes de la representación para poder concluir que si se trata de una burla satánica hacia Nuestro Señor Jesucristo, hacia el cristianismo, hacia la verdadera cultura, hacia Leonardo Da Vinci y un extenso etcétera; algo que esta señora o señor, si prefiere que le llamemos como masculino, sabía perfectamente, como también lo sabían los organizadores de la parte artística del evento. 

Según Butch la ceremonia de apertura "tenía como objetivo unir a la gente"; lo que no ha resultado. Contrariamente la nauseabunda escena ha provocado las más grandes críticas, no solo de los cristianos, sino de los representantes de otras religiones como el islamismo. Según las propias declaraciones de la mujer obesa que se hizo pasar por Jesús, ha recibido fuertes críticas y hasta amenazas de muerte por su aparición representando a Cristo. 

En una reciente publicación del Catholic Herald, la Drag Queen y rapera francesa conocida como Piche del programa Drag Race France, habló con los medios de prensa franceses y dijo que la intención era crear un cuadro de la Última Cena, lo que contradice las justificaciones que ha dado el comité organizador de los Juegos Olímpicos de París, entidad que ha negado que se tratara de una recreación de la famosa obre de Leonardo Da Vinci; sino "hacer un gran festival pagano, conectado con los dioses del Olimpo". Los defensores de la burla hacia el cristianismo sostienen que la escena es una evocación al cuadro "El festín de los dioses", una obra del siglo XVII firmada por Jan Harmensz van Biljert y conservada en un museo de Dijon, en el este de Francia, lo que no resulta creíble cuando se analiza detenidamente las imágenes de la representación en la gala. 

El desagradable personaje que aparece de color azul, casi desnudo y con guirlandas de hojas y frutas, asemejándolo a Dioniso, el dios griego que simboliza el vino y los placeres carnales estuvo representado por el popular cantante francés Philippe Katerine, un ser excéntrico que ha aparecido desnudo en sus actuaciones al cantar su canción Nue (desnudo). Al ser entrevistado por la periodista Saskya Vandoorne, de CNN, hizo referencia a la idea de que vivamos como una persona desnuda, amén de pedir sus disculpas por lo ocurrido en la ya “célebre” gala inaugural de París. 

Lo ocurrido en París es solo un ejemplo muy concreto que demuestra hasta donde se ha llegado, y se llegará aún más, respecto a la degradación de la cultura en un mundo donde la izquierda nos impone sus aberradas doctrinas. Solo en sociedades gobernadas por izquierda maléfica se admiten atrocidades como estas.

Si no se les detiene de manera enérgica seguirán imponiendo sus sucias y aberradas políticas de ideología de género por doquier. Las posibles justificaciones que, luego de las reacciones generalizadas de las comunidades cristianas del mundo, salieran a la luz por parte de los organizadores del "evento", están de más: YA EL DAÑO ESTÁ HECHO. 

Da igual si se trata de una sátira a La última cena o una evocación a El festín de los dioses. Lo más importante es el hecho en sí, su propósito, sus consecuencias y su repercusión. La burla hacia la iglesia, la pretensión de ridiculizar al cristianismo como religión, la imposición de las ABERRANTES IDEAS DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, es el verdadero propósito de la izquierda comunista, que cual plaga malévola se extiende por el mundo.

Los religiosos, filósofos, pensadores y hombres de bien esperamos ver en los próximos meses las condenas que merece ese grupúsculo de seres aberrados que sabían muy bien lo que estaban haciendo, fueron conscientes desde el primer momento que asumieron su irresponsabilidad; pero se lanzaron con sus satánicas intenciones a calumniar el cristianismo.

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jueves, agosto 08, 2024

Alberto Roteta Dorado: A PROPÓSITO DEL SACRILEGIO DE UNA ESCENA DE LA GALA INAUGURAL DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS 2024

PROPÓSITO DEL SACRILEGIO DE UNA ESCENA DE LA GALA INAUGURAL DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS 2024. (Primera parte)


Por Dr. Alberto Roteta Dorado. 

Santa Cruz de Tenerife. España.- En la ópera Fausto, del compositor francés Charles Gounod (1818-1893), aparece un personaje masculino con el nombre de Siebel que es interpretado por una mujer. Para las puestas en escenas de la monumental obra francesa, inspirada en los temas del Fausto de Goethe (1749-1832), la cantante aparece caracterizada como un hombre. Esto se da también en el mundo de la danza. Recordemos el personaje Viuda Simone (la madre de Lise), del mundialmente conocido ballet La fille mal gardée, una de las obras más antiguas e importantes del repertorio de ballet que se ha mantenido viva a lo largo de los años desde su creación. Dicho personaje ha sido tradicionalmente interpretado por un hombre, un bailarín de carácter.

Estos son ejemplos concretos del transformismo en el arte. En ambos casos los autores trataron de lograr los efectos requeridos mediante los recursos específicos para cada personaje. En el caso de la ópera, una mezzosoprano le dio vida a Siebel, el discípulo del viejo Doctor Fausto; tal vez Gounod pensó que los rasgos del personaje se lograrían mejor mediante los matices de una voz de mezzosoprano, correspondiente a una mujer, y no utilizando a un tenor, barítono o bajo, como tradicionalmente hubiera hecho otro autor; algo válido también para el caso de la Viuda Simone, del ballet antes citado. 

Estos personajes no aparecen con caracterizaciones exageradas ni amaneradas. Solo son utilizados para lograr la representación deseada sin ridiculizarlos, ni llevarlos a las excentricidades de un histrionismo que ninguno de los dos ejemplos necesita para lucir sus cualidades vocales y dramáticas, en el caso de Siebel, o para alcanzar la comicidad requerida en el caso de Viuda Simone. De modo que el transformismo en el arte se justifica cuando se utiliza con pretensiones artísticas genuinas. 

Los ejemplos antes comentados no cumplen con los cánones definitorios de lo que hoy se conoce como Drag Queen (Drag-Queen), toda vez que este término describe a una persona que se caracteriza y actúa a la usanza de un personaje de rasgos exagerados, con una intención primordialmente histriónica que se inspira de las nociones tradicionales de la identidad de género y los roles de género.

El drag es un show en el que pueden participar personas, independientemente de cuál sea su identidad de género, por tanto, aunque se le ha asociado, al menos en la actualidad, con los transgéneros, el drag es una expresión “artística” que puede no tener ninguna relación con la identidad de género de quien actúa como Drag Queen. 

Un Drag Queen puede ser de cualquiera de los dos únicos géneros existentes, o sea, masculino o femenino, así de sencillo, sin incluir la infinidad de variantes que en el presente se nos trata de imponer por parte de las concepciones de la ideología de género que presenta el llamado progresismo de izquierda. En cada modalidad pueden ser homosexuales, bisexuales o heterosexuales; siempre teniendo en cuenta que están creando un personaje para entretener a la sociedad a través de una exageración de ciertos rasgos, dando la apariencia de una feminidad exagerada con el uso de peinados estrafalarios, maquillaje excesivo, ropa llamativa, etc., lo que facilita la satirización o la comicidad. 

Se ha relacionado esta modalidad con el personaje la Reina de la Noche (Dark Queen en inglés), de la ópera La flauta mágica del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), toda vez que dicho personaje aparece caracterizada con vestidos muy provocativos y ostentosos, así como diseños y maquillaje muy femeninos y exagerados; sin embargo, no se trata de un travestismo; sino de un Faux Queen, una mujer que adopta la estética Drag para explorar su feminidad, según la definición del término. 

No obstante, no creo que en la segunda mitad del siglo XVIII los directores artísticos, maquillistas y diseñadores de vestuario de las producciones de Mozart tuvieran la intención de exagerar los rasgos del personaje mencionado, tal como se hace en el presente en los espectáculos de Drag Queen. La idea de la exageración de los rasgos de la Reina de la Noche es solo destacar su histrionismo como lo que es, o sea, como una reina que conquista al público, no solo con su rimbombante vestuario; sino con el virtuosismo requerido para interpretar el aria Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen. 

Pero los lectores se preguntarán a donde pretendo llegar con tanta teoría artística; a lo que respondo de inmediato: a la burla de una de las escenas del espectáculo inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024. 

Para el comentario que os presento a continuación solo me baso en la polémica escena que recuerda a una de las grandes obras de Leonardo da Vinci, La Última Cena. Confieso que no he visto, ni lo haré jamás, la famosa gala inaugural del evento; aunque si las múltiples imágenes que han aparecido por doquier como crítica a lo que jamás debió permitirse que apareciera en público.    

Desde la aparición en escena de los "artistas" se asoció a La Última Cena, algo que suscitó las más grandes polémicas de los últimos tiempos en el mundo artístico. La agresión se hizo, sin importar las excusas, justificaciones y fríos perdones de los organizadores del evento y de manera particular de algunos participantes. Los agredidos hemos sido aquellos que, de una u otra manera, somo religiosos, específicamente dentro del cristianismo - el cristianismo verdadero el original y no los centenares de sectas que nada tienen que ver con la esencia primigenia de dicha religión-, o al menos simpatizantes, defensores o seguidores de las tradiciones y enseñanzas predicadas por Cristo. 

Si en realidad se trata de una caricatura de la obra de Da Vinci, o no, considero que no es lo esencial en toda esa payasada. Lo importante es el hecho en sí, su repercusión y sus consecuencias. La distribución de los supuestos artistas, las agrupaciones en subgrupos dentro de la totalidad de participantes, así como el lugar preferencial de Barbara Butch, la señora con obesidad extrema vestida de azul al centro del elenco, son elementos que recuerdan, sin duda, al famoso cuadro de Da Vinci, como es lógico, en forma de una vulgar caricatura.

Si hubo o no malas intenciones detrás de todo esto es algo que no se puede demostrar. Quedará para siempre en la inmensidad de la duda. Después de las sendas protestas desencadenadas por doquier, los organizadores - que ya se han tratado de justificar- no se van a pronunciar diciendo la verdad en relación con el verdadero propósito de semejante obscenidad.

Las falsas teorías de lo inclusivo promovidas por la izquierda neomarxista intentan adueñarse del mundo. Para lograr su objetivo utilizan a ciertos grupos vulnerables como aquellos que se han asociado en el colectivo LGTBIQ+ (conjunto de lesbianas, gais, personas trans, bisexuales, intersexuales y queer y el resto de las identidades y orientaciones incluidas en el +.). Como sabéis estos grupos han sido marginados, aislados, perseguidos y hasta masacrados. Lo que no recuerdan los LGTBIQ+, o no les conviene recordar, es que los máximos exponentes de sus políticas de persecución extrema que se encargaron de llevarlos al ostracismo fueron los gobiernos totalitarios de posiciones socialistas y comunistas. 

Durante la etapa de esplendor de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y del llamado Campo Socialista de Europa del Este, así como el comunismo de China y Cuba, entre otras naciones, tuvieron lugar una serie de violaciones graves de los derechos elementales de todos aquellos que resultaran sospechosos de homosexualidad y otras variantes. No obstante, en el presente, los autoproclamados progresistas se han encargado de hacer de estos grupos un estandarte "defensivo" donde cada cual sale beneficiado a su manera. Por una parte, los progres muestran una imagen, como siempre muy falsa, de aparente tolerancia y respeto, mientras que los integrantes de los grupos LGTBIQ+ se benefician de las supuestas bondades de la gentuza de la izquierda comunista. Al final los progres ganan los votos de los LGTBIQ+, que son millones en el mundo, y estos últimos salen a las calles semidesnudos y con sus excentricidades para celebrar su día de "orgullo", algo que sucede gracias a las “bondades” de la izquierda radical.

"La Santa Sede, entristecida por algunas escenas de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París y no puede sino unirse a las voces que se han alzado en los últimos días para deplorar la ofensa causada a muchos cristianos y creyentes de otras religiones". Este es el inicio de una escueta nota difundida el pasado sábado a través de un comunicado del Vaticano; algo que resulta demasiado sutil para la magnitud de los hechos, independientemente de la demora por parte de la Santa Sede en relación con la caricaturesca escena en la que se evoca la última cena del Señor. 

Ya sabéis de la "modernidad" del actual Papa, Francisco, así como de sus simpatías por los líderes de la izquierda y sus concepciones "progresistas". Una vez más, el Papa Francisco se muestra cuasi indiferente ante situaciones de repercusión mundial. Resulta intolerante su actitud respecto a las persecuciones de opositores, a las grandes violaciones de los derechos humanos en todas partes del mundo - de manera muy particular en Hispanoamérica con los regímenes dictatoriales de Cuba, Venezuela y Nicaragua-, entre otros tantos ejemplos que harían interminable este comentario; pero lo que resulta inconcebible es que guarde silencio ante un acontecimiento que ha suscitado las más grandes reacciones del mundo de la Cristiandad en diferentes partes del mundo. 

La institución religiosa egipcia de Al Azhar, la principal referencia del mundo islámico suní, condenó este domingo “las escenas de falta de respeto a Cristo” durante la inauguración de los Juegos Olímpicos. Faltar al respeto a Jesucristo o a cualquiera de sus compañeros profetas es un acto de extremismo y barbarie temeraria», afirmó Al Azhar en un comunicado que se ha publicado en diferentes medios de prensa con posterioridad. Condenó asimismo estas escenas que “retratan a Jesucristo en una imagen ofensiva” que “veja a los creyentes en las religiones y traiciona la moral”, y rechazó “todo intento de faltar al respeto a cualquiera de los profetas de Dios”.

Los fieles esperaban que durante la última alocución del Angellus el Papa hiciera referencia a la burla de los organizadores y "artistas" de la gala de los Juegos Olímpicos de Paría. Sin embargo, Francisco, el defensor del socialismo, prefirió el silencio. Para que no resultara tan escandaloso, la sede del Vaticano publicó esta escueta declaración antes citada. Hasta el presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, invitó a Francisco expresar su opinión sobre esta escena "y elevar la voz de forma conjunta" contra unos actos que, en su opinión, "ridiculizan los valores morales y religiosos y pisotean el honor humano bajo el disfraz de la libertad de expresión y la tolerancia"; pero repito: FRANCISCO PREFIRIÓ EL SILENCIO.

Continuará

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El siguiente artículo muestra lo que adujeron aquellos que tuvieron la responsabilidad de conformar, incluir y presentar  un, para mí, desafortunado y grotesco  performance en la Gala de los Juegos Olímpicos París 2024  que provocó las protestas de millones de personas en el mundo. Tengo la  opinión  que ese performance perseguía (independientemente si estaba inspirado en  la pintura mural La Última Cena,  de Leonardo Da Vinci, o en el cuadro La Fiesta de los Dioses de Jan van Bijlert) buscar controversia  y dar, una vez más, mensajes progres relativos  de la ideología de Género y a lo válido de lo que en lenguaje cubano llamamos ¨LA CUCHAMBRE¨.

En esta nota del Bloguista también muestro  un video  video  que aclara (en un mensaje de una de las protagonista de ese performance cochambrero donde hay hasta un menor de edad y un trio que no es precisamente de guitarras ) que ese performanve era el Nuevo Testamento Gay.



Tomado de https://www.elimparcial.com/

 De qué trata ‘La Fiesta de los Dioses’ de Jan van Bijlert que muchos confundieron con “La Última Cena”

La inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024 causó controversia debido a un performance que fue malinterpretado como una representación de “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci.

Por Martín Álvarez  

28 de julio 2024

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024 ha generado una controversia, especialmente en torno a un performance que muchos confundieron con una recreación de “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci.

El performance controversial

Durante la inauguración, se presentó un performance inspirado en una obra conocida como “La Fiesta de los Dioses” de Jan van Bijlert, no en “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci. La confusión surgió debido a que la representación incluía elementos que evocaban la famosa pintura de Da Vinci, donde Jesucristo y sus apóstoles se reúnen para la última cena antes de la Pasión y la crucifixión.

“La Fiesta de los Dioses”

“La Fiesta de los Dioses”, pintada por Jan van Bijlert en 1635, celebra a los dioses grecolatinos en honor al matrimonio de Tetis y Peleo. En la mesa de esta celebración divina preside el dios Apolo, acompañado por figuras mitológicas como Hércules, Neptuno y Eris. La obra se encuentra actualmente en el Museo Magnin de Dijon.

Reacciones y críticas

El performance, diseñado por el director de teatro Thomas Jolly, fue interpretado por muchos como un mensaje de inclusión y respeto hacia la diversidad, ya que incluía drag queens y otras representaciones artísticas. Sin embargo, la comunidad católica percibió el acto como una burla hacia uno de los eventos más sagrados del cristianismo, lo que generó críticas y condenas por parte de algunos grupos religiosos y medios.

El Comité Olímpico había anunciado previamente que la ceremonia no iba a ser una recreación de “La Última Cena”, sino que estaba inspirada en la obra de Bijlert. A pesar de estos avisos, la confusión persistió y el evento desató un debate sobre la sensibilidad religiosa y la representación cultural.

L'interprétation du dieu grec Dionysos nous fait prendre conscience de l'absurdité de la violence entre les êtres humains.#Paris2024 #CeremoniedOuverture pic.twitter.com/HMzS8gIGXh

Respuestas oficiales

Anne Descamps, portavoz de los Juegos Olímpicos de París 2024, aclaró que no hubo intención de ofender a ningún grupo religioso. Thomas Jolly, el director del performance, también negó que su obra se inspirara en “La Última Cena” y enfatizó que su objetivo era promover la tolerancia hacia las identidades sexuales y de género, además de celebrar los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad.

Reacciones políticas y mediáticas

La ceremonia también enfrentó críticas desde el espectro político, con figuras de la extrema derecha en Francia calificando el espectáculo de “saqueo de la cultura francesa” y la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia describiéndolo como un “gran desfile gay”.

Por otro lado, encuestas mostraron que una gran mayoría de los franceses tuvo una opinión positiva sobre la ceremonia, destacando especialmente la actuación de la cantante Céline Dion y otros elementos del espectáculo.

¿De qué trata la boda de Tetis y Peleo?

Tetis, una nereida (ninfa marina), y Peleo, un rey mortal de los Mirmidones, se casan en una celebración que reúne a numerosos dioses y figuras mitológicas.

El problema:

La boda de Tetis y Peleo fue el escenario de una famosa disputa que condujo a la Guerra de Troya. La diosa Eris, la diosa de la discordia, no fue invitada a la boda. Molesta por su exclusión, Eris lanza una manzana dorada con la inscripción “Para la más bella” entre las diosas presentes, lo que provoca una disputa entre Hera, Atenea y Afrodita sobre quién merece el título de la más bella.

El juicio de Paris:

El conflicto por la manzana dorada es resuelto por Paris, el príncipe de Troya. Cada diosa le ofrece un soborno para ganarse su favor: Hera le promete poder político, Atenea le ofrece sabiduría y Afrodita le promete el amor de la mujer más bella del mundo, Helena de Esparta. Paris elige a Afrodita como la más bella, lo que desencadena una serie de eventos que llevan a la Guerra de Troya.

La Prole:

El matrimonio de Tetis y Peleo resulta ser importante más allá de la disputa. Su hijo, Aquiles, es uno de los más grandes héroes de la mitología griega, conocido por su participación en la Guerra de Troya y por su casi invulnerabilidad, exceptuando su talón, de donde proviene el término “talón de Aquiles”.

La boda de Tetis y Peleo no solo es un evento central en la mitología griega, sino que también es el origen de uno de los héroes más legendarios de la mitología.

¿Quién aparece en la pintura La Fiesta de los Dioses (Le Festin des Dieux) de Jan Hermansz. van Bijlert?

En la pintura “Le Festin des Dieux” (La Fiesta de los Dioses) de Jan Hermansz. van Bijlert, que data de 1635, se representan varias figuras mitológicas en un banquete celestial. La obra muestra a deidades y héroes de la mitología grecolatina en el contexto del festín que celebra el matrimonio entre Tetis y Peleo.

Las figuras en la pintura incluyen:

Apolo: El dios del sol, quien preside la mesa del festín.

Hércules: El héroe mitológico conocido por sus trabajos y hazañas.

Neptuno: El dios del mar, que es una figura prominente en la mitología grecolatina.

Eris: La diosa de la discordia, conocida por su papel en el desencadenamiento de la Guerra de Troya mediante la manzana dorada.

Tetis y Peleo: Los protagonistas del evento, aunque no siempre son el centro de la pintura, están presentes como los anfitriones del festín.

En la pintura “Le Festin des Dieux” (La Fiesta de los Dioses) de Jan Hermansz. van Bijlert, que data de 1635, se representan varias figuras mitológicas en un banquete celestial.

En la pintura “Le Festin des Dieux” (La Fiesta de los Dioses) de Jan Hermansz. van Bijlert, que data de 1635, se representan varias figuras mitológicas en un banquete celestial.

La obra captura la atmósfera festiva y la reunión de estas figuras divinas y heroicas en una celebración mitológica.

¿Qué papel tiene Baco?

En la pintura “Le Festin des Dieux” (La Fiesta de los Dioses) de Jan Hermansz. van Bijlert, Baco (también conocido como Dionisio en la mitología griega) juega un papel como el dios del vino, la festividad y el desenfreno.

Papel de Baco/Dionisio en la Pintura

Presencia festiva: Baco/Dionisio es una figura central en el contexto del festín, ya que es el dios asociado con la celebración y el vino. Su presencia subraya el carácter festivo y alegre del banquete divino.



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domingo, marzo 31, 2024

DOMINGO DE RESURRECCIÓN 2024. EL PRIMER RELATO DE LA TUMBA VACÍA O ASOMÁNDONOS AL GRAN MISTERIO. Video Taller: "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe"

 Resucitó, aleluya

Aleluya en Español



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MENSAJE URBI ET ORBI DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI - PASCUA 2011

In resurrectione tua, Christe, coeli et terra laetentur. En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra (Lit. Hor.)


Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo:


La mañana de Pascua nos ha traído el anuncio antiguo y siempre nuevo: ¡Cristo ha resucitado! El eco de este acontecimiento, que surgió en Jerusalén hace veinte siglos, continúa resonando en la Iglesia, que lleva en el corazón la fe vibrante de María, la Madre de Jesús, la fe de la Magdalena y las otras mujeres que fueron las primeras en ver el sepulcro vacío, la fe de Pedro y de los otros Apóstoles.

Hasta hoy —incluso en nuestra era de comunicaciones supertecnológicas— la fe de los cristianos se basa en aquel anuncio, en el testimonio de aquellas hermanas y hermanos que vieron primero la losa removida y el sepulcro vacío, después a los mensajeros misteriosos que atestiguaban que Jesús, el Crucificado, había resucitado; y luego, a Él mismo, el Maestro y Señor, vivo y tangible, que se aparece a María Magdalena, a los dos discípulos de Emaús y, finalmente, a los once reunidos en el Cenáculo (cf. Mc 16,9-14).

La resurrección de Cristo no es fruto de una especulación, de una experiencia mística. Es un acontecimiento que sobrepasa ciertamente la historia, pero que sucede en un momento preciso de la historia dejando en ella una huella indeleble. La luz que deslumbró a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha traído al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien.

Así como en primavera los rayos del sol hacen brotar y abrir las yemas en las ramas de los árboles, así también la irradiación que surge de la resurrección de Cristo da fuerza y significado a toda esperanza humana, a toda expectativa, deseo, proyecto. Por eso, todo el universo se alegra hoy, al estar incluido en la primavera de la humanidad, que se hace intérprete del callado himno de alabanza de la creación. El aleluya pascual, que resuena en la Iglesia peregrina en el mundo, expresa la exultación silenciosa del universo y, sobre todo, el anhelo de toda alma humana sinceramente abierta a Dios, más aún, agradecida por su infinita bondad, belleza y verdad.

«En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra». A esta invitación de alabanza que sube hoy del corazón de la Iglesia, los «cielos» responden al completo: La multitud de los ángeles, de los santos y beatos se suman unánimes a nuestro júbilo. En el cielo, todo es paz y regocijo. Pero en la tierra, lamentablemente, no es así. Aquí, en nuestro mundo, el aleluya pascual contrasta todavía con los lamentos y el clamor que provienen de tantas situaciones dolorosas: miseria, hambre, enfermedades, guerras, violencias. Y, sin embargo, Cristo ha muerto y resucitado precisamente por esto. Ha muerto a causa de nuestros pecados de hoy, y ha resucitado también para redimir nuestra historia de hoy. Por eso, mi mensaje quiere llegar a todos y, como anuncio profético, especialmente a los pueblos y las comunidades que están sufriendo un tiempo de pasión, para que Cristo resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz.

Que pueda alegrarse la Tierra que fue la primera a quedar inundada por la luz del Resucitado. Que el fulgor de Cristo llegue también a los pueblos de Oriente Medio, para que la luz de la paz y de la dignidad humana venza a las tinieblas de la división, del odio y la violencia. Que, en Libia, la diplomacia y el diálogo ocupen el lugar de las armas y, en la actual situación de conflicto, se favorezca el acceso a las ayudas humanitarias a cuantos sufren las consecuencias de la contienda. Que, en los Países de África septentrional y de Oriente Medio, todos los ciudadanos, y particularmente los jóvenes, se esfuercen en promover el bien común y construir una sociedad en la que la pobreza sea derrotada y toda decisión política se inspire en el respeto a la persona humana. Que llegue la solidaridad de todos a los numerosos prófugos y refugiados que provienen de diversos países africanos y se han viso obligados a dejar sus afectos más entrañables; que los hombres de buena voluntad se vean iluminados y abran el corazón a la acogida, para que, de manera solidaria y concertada se puedan aliviar las necesidades urgentes de tantos hermanos; y que a todos los que prodigan sus esfuerzos generosos y dan testimonio en este sentido, llegue nuestro aliento y gratitud.

Que se recomponga la convivencia civil entre las poblaciones de Costa de Marfil, donde urge emprender un camino de reconciliación y perdón para curar las profundas heridas provocadas por las recientes violencias. Y que Japón, en estos momentos en que afronta las dramáticas consecuencias del reciente terremoto, encuentre alivio y esperanza, y lo encuentren también aquellos países que en los últimos meses han sido probados por calamidades naturales que han sembrado dolor y angustia.

Se alegren los cielos y la tierra por el testimonio de quienes sufren contrariedades, e incluso persecuciones a causa de la propia fe en el Señor Jesús. Que el anuncio de su resurrección victoriosa les infunda valor y confianza.
Queridos hermanos y hermanas. Cristo resucitado camina delante de nosotros hacia los cielos nuevos y la tierra nueva (cf. Ap 21,1), en la que finalmente viviremos como una sola familia, hijos del mismo Padre. Él está con nosotros hasta el fin de los tiempos. Vayamos tras Él en este mundo lacerado, cantando el Aleluya. En nuestro corazón hay alegría y dolor; en nuestro rostro, sonrisas y lágrimas. Así es nuestra realidad terrena. Pero Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Por eso cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el Cielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo.
Feliz Pascua a todos.

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana
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Tomado de https://www.escritorioanglicano.com

EL PRIMER RELATO DE LA TUMBA VACÍA O ASOMÁNDONOS AL GRAN MISTERIO

Por Rvdo. Juan María Tellería Larrañaga

Decano Académico y estudiante perpetuo

Si es cierto, como indican hoy la mayoría de los especialistas[i], que el Evangelio según San Marcos es el primero de los cuatro evangelios canónicos en ver la luz, y en una fecha tan temprana como los años 40 del siglo I d. C.[ii], el relato de la tumba vacía[iii] que hallamos en su cap. 16, vv. 1-8 ha de ser considerado el primer testimonio de la resurrección de Cristo puesto por escrito, contemporáneo sin lugar a dudas de las tradiciones (orales) más antiguas recogidas por San Pablo Apóstol en 1 Co. 15:3-8. Bien merece, pues, que le dediquemos nuestra atención en estas fechas en las que nos encontramos. El texto sagrado reza así:

“Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle[iv]. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo”[v].

Con estas palabras concluye de forma abrupta, conforme al parecer de los eruditos más destacados de nuestra época, el Evangelio según San Marcos[vi], dejando un gran interrogante, una gran puerta abierta a la conclusión de la historia, asunto que lleva tiempo haciendo correr ríos de tinta y en el que nosotros no vamos a entrar. Lo que nos interesa destacar de este pasaje son tres ideas fundamentales, que ya desde el principio supusieron un desafío de enormes proporciones para la comunidad de discípulos de Cristo, y así lo son hasta el día de hoy. Helas aquí:

La primera de todas ellas es LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ENTENDIDA COMO UN MISTERIO TRASCENDENTAL PARA LA FE CRISTIANA. No se entiendan estas palabras  como una exageración retórica. San Pablo Apóstol lo afirma con rotundidad:

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe”. (1 Co. 15:16)

Dicho de otro modo, si no hay Resurrección de Cristo, no hay fe cristiana, no hay Iglesia, no hay razón de ser para nada de cuanto hemos creído y profesado. Pero ello no implica que seamos capaces de dar una razón o una prueba “científica”, histórica o arqueológica de este evento portentoso. De hecho, no lo somos. Más aún, no podemos serlo. La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos es un hecho metahistórico, sin testigos presenciales humanos, y por tanto imposible de computar o medir. Puede parangonarse, en este sentido, con la Encarnación del Verbo de Dios en la Virgen María o incluso con la propia Creación del universo y de la tierra y sus seres vivientes. Son asuntos sobre los cuales la mente humana puede especular cuanto quiera, pero que jamás se podrán probar con evidencias irrefutables[vii]. Tal como presenta su escena final, el Evangelio según San Marcos, al plantear el hecho de la Resurrección del Señor como una realidad acaecida fuera de toda medición humana, pone ante los ojos de sus oyentes/lectores un gran misterio, bien simbolizado en el sepulcro vacío abierto por una fuerza ajena a este mundo, un misterio que convida al recogimiento, a la introspección, y que, como sucede en el Evangelio marcano, podría generar temor (¡miedo!) por sus implicaciones. La pregunta viene de por sí: entonces, ¿cómo puede el hombre intuir la realidad de la Resurrección?  

La respuesta la tenemos en la segunda idea que nos sugiere el sagrado texto: EL HECHO DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO SOLO NOS ES ACCESIBLE POR UNA ESPECIALÍSIMA REVELACIÓN DIVINA. La fe en la Resurrección de Jesús, según afirman los especialistas[viii], se generó en el círculo de sus seguidores a partir de las apariciones del Señor Resucitado. No se trata, por tanto, de una deducción “lógica” de los primeros discípulos, ni siquiera de una derivación exegética extraída por ellos de las Sagradas Escrituras veterotestamentarias tras arduo estudio. La constatación que los cuatro evangelios nos permiten comprender en relación con este asunto es que los discípulos del Nazareno no comprendieron nunca lo que él les predijo acerca de su Resurrección. No la esperaban porque no la creían posible, porque no formaba parte de su horizonte de expectativas en relación con él. El relato marcano tampoco infiere la idea de que Jesús hubiera resucitado a partir del hecho del sepulcro vacío. En realidad, son muchos los sepulcros vacíos que han existido y existen en el mundo, pero ninguno de ellos permite deducir que los cadáveres que contuvieron hayan resucitado. Quienes hallaron el sepulcro vacío recibieron la noticia de la Resurrección del Salvador de la extraña figura del joven[ix] sentado en el interior del sepulcro. Algo similar sucede en los otros evangelios, donde, a renglón seguido, se narra alguna aparición del mismo Resucitado. Es decir, que se precisa de una intervención sobrenatural para poder aceptar un suceso como este, que queda más allá de los límites de nuestras concepciones espacio-temporales. Se llegó a decir en las comunidades cristianas primitivas que Cristo había resucitado porque aquel ángel lo proclamó, porque su palabra era de autoridad, porque venía comisionado de lo Alto para compartir aquella buena nueva. Cuando hoy proclamamos como Iglesia que Cristo ha resucitado, lo hacemos fundamentándonos en la autoridad del testimonio escriturario, de la antigua tradición de los Apóstoles enseñada en las primitivas comunidades cristianas, no por otras razones. El misterio no apela a la razón, sino a la fe.

La tercera y última idea que nos sugiere este pasaje marcano es la gran paradoja de que LA RESURRECCIÓN DE CRISTO SE PRESENTA COMO UN MISTERIO REVELADO A LOS SOCIALMENTE MENOS FAVORECIDOS. En efecto, las dos Marías del relato (la Magdalena y la de Jacobo) y la Salomé mencionada junto a ellas eran mujeres. Todos entendemos, sin duda, lo que ello implicaba en una sociedad como la judía del siglo I, una buena evidencia de lo cual es que la tradición arriba mencionada transmitida por San Pablo en 1 Co. 15 ni siquiera las menciona: el testimonio de una mujer carecía de valor legal entre los judíos[x]. Resulta, pues, estremecedor que el Señor Resucitado quisiera que sus primeros testigos fueran precisamente mujeres, aun a riesgo de que pudieran ser tenidas en nada o incluso rechazadas como locas, lo que en principio pareciera que  sucedió (ver Lc. 24:11). Tan solo cuando el Señor Resucitado se hizo presente entre sus discípulos, estos creyeron. Sin embargo, persiste el hecho, y así será hasta el fin de los tiempos, de que los primeros heraldos de la Resurrección enviados por el Señor fueron mujeres, un elemento social débil y desprestigiado que además mostró temor, no se atrevía a cumplir con su misión. Este hecho comporta una buena invitación a que reflexionemos sobre ello, pues la tónica del evangelio de Cristo ha sido y es una clara preferencia por aquellos a quienes los hombres desprecian. No podemos afirmar que aquellas pobres mujeres estuvieran predispuestas a aceptar la Resurrección de Jesús más que los discípulos, o que creyeran en ella de antemano. Todo da a entender que no era así. Más aún, la reacción de ellas, como indicábamos más arriba, fue de auténtico temor, un temor con el que concluye el texto marcano y que, como decíamos, deja abiertas las puertas a múltiples conjeturas. Pero el temor ante una revelación sorprendente no implica que aquellas mujeres no cumplieran finalmente con la misión encomendada. Al contrario, la cumplieron con creces, aunque en principio no las creyeran. De hecho, si la Iglesia universal hoy proclama la Resurrección de Cristo es porque ellas recibieron en primer lugar la buena noticia de boca de un ángel.

En nuestros días la Resurrección de Cristo sigue constituyendo el gran misterio sobre el cual se cimenta nuestra fe, que requiere del auxilio celestial para ser creído y para ser proclamado por quienes, aun con temor y temblor, estamos llamados a transmitirlo al mundo.

Y decimos, para concluir, la antigua letanía:

¡CRISTO HA RESUCITADO!

¡SÍ, VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!

¡ALELUYA, ALELUYA!


[i] Cf. a guisa de muestra los artículos introductorios del vol  III del conocido Comentario Bíblico San Jerónimo, publicado por Ediciones Cristiandad. Asimismo, FRANCE, R. T., The Gospel of Mark. A Commentary on the Greek Text. Grand Rapids, Michigan/Cambridga, U.K.: William B. Eerdmans Publishing Company, 2002, pp. 35-45. También nuestra disertación doctoral (inédita), Los semitismos en el Evangelio según San Marcos. La lengua en que vio la luz la Buena Nueva, aprobada por la Theological University of America (TUA, Iowa, EE.UU) el 7 de agosto de 2013.    

[ii] Ver O’CALLAGHAN, J. “Los descubrimiento del Qumrán” in PUIGVERT, P. (Comp.). ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros? Terrassa (Barcelona): CLIE y Unión Bíblica, 1999, pp. 111-127.

[iii] Preferimos hablar de un “relato de la tumba vacía” antes que de un “relato de la Resurrección de Cristo”, pese a los encabezamientos que llevan las biblias al uso en los epígrafes correspondientes. En realidad, ningún evangelista narra la Resurrección porque es un hecho del cual nadie fue realmente testigo presencial. De ahí que, ya en fecha temprana, la literatura apócrifa cristiana (de manera especial el llamado “Evangelio de San Pedro”, del siglo II, y los que le siguieron) intentó llenar este vacío informativo forjando una serie de historias piadosas a cual más fantástica que han dejado su huella en la iconografía cristiana tradicional.

[iv] El cuerpo del Señor, evidentemente.

[v] RVR60, como todos los textos bíblicos citados literalmente en esta reflexión.

[vi] Así lo indican, además de los comentarios y obras eruditas que se hallan en el mercado, las mejores ediciones que hoy se publican de la Santa Biblia. Una de ellas, la llamada Biblia Textual (BTX) incluso omite los versículos siguientes (9-20), el llamado “final largo” o “final canónico” de San Marcos, a todas luces una interpolación muy posterior, probablemente de comienzos del siglo II.

[vii] Recordemos las geniales aportaciones del recientemente fallecido Stephen Hawking sobre el origen del universo, que constituyen interesantes teorías pero que no pueden pasar de ese estadio. En relación con la Encarnación del Verbo en el seno de la Virgen María, recordamos las absurdas discusiones habidas entre docentes y discentes de un seminario español en una clase bíblica acerca de la posibilidad de que el nacimiento de Jesús hubiera sido un caso de partenogénesis.

[viii] Ver VON ALLMEN, D. L’Évangile de Jésus-Christ. Yaoundé (Cameroun): Éditions Clé, 1972. Un pequeño clásico de la literatura teológica en lengua francesa del cual, desgraciadamente, no tenemos constancia de que haya una edición en castellano.

[ix] “Neaniskos” en griego. Para la representación de seres angélicos como jóvenes, cf. el deuterocanónico 2 Mac. 3:26ss.

[x] No por prescripción directa emanada de la Ley o las disposiciones del Antiguo Testamento, sino debido al desarrollo de la casuística posterior materializada en la Mishnah.

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RESUCITÓ  ALELUYA


Los católicos decimos que nuestra Fe está basada en la Fe de los Apóstoles. En este fragmento del artículo 3 razones para creer en la resurrección, de la autoría de José Santiago, están los argumentos de  ese basamento, pues los apóstoles de cobardes que huyeron y se escondieron al ver a  Cristo ser apresado y crucificado,  posteriormente al ver a Cristo resucitados dieron su vida   defendiendo su Fe:


CÓMO MURIERON LOS APÓSTOLES.

 1. Mateo.  Sufrió el martirio en Etiopía, asesinado por una herida de espada.
 2. Marcos.  Murió en Alejandría, Egipto, después de ser arrastrado por caballos por las calles hasta morir.
 3. Lucas.  Fue ahorcado en Grecia como resultado de su tremenda predicación a los perdidos.
 4. Juan.  Enfrentó el martirio cuando fue hervido en una enorme palangana de aceite hirviendo durante una ola de persecución en Roma.  Sin embargo, fue librado milagrosamente de la muerte.
 Juan  fue luego condenado a las minas en la prisión de la isla de Patmos.  Escribió su profético Libro del Apocalipsis en Patmos.  Más tarde, el apóstol Juan fue liberado y regresó para servir como obispo de Edesa en la Turquía moderna.  Murió anciano, el único apóstol que murió en paz
 5. Pedro.  Fue crucificado boca abajo en una cruz en forma de X.  Según la tradición de la iglesia, fue porque les dijo a sus torturadores que se sentía indigno de morir de la misma manera que Jesucristo había muerto.
 6. Santiago  ( llamado El Justo)  El líder de la iglesia en Jerusalén fue arrojado a más de cien pies hacia abajo desde el pináculo sureste del Templo cuando se negó a negar su fe en Cristo.  Cuando descubrieron que sobrevivió a la caída, sus enemigos lo mataron a golpes con un garrote.
 Este era el mismo pináculo donde Satanás se había llevado a Jesús durante la tentación.
 7. Santiago, el hijo de Zebedeo, era pescador de oficio cuando Jesús lo llamó a una vida de ministerio.
 Como líder fuerte de la iglesia, Santiago fue decapitado en Jerusalén.  El oficial romano que lo custodiaba  observó asombrado cómo  defendía su fe en el juicio.
 Más tarde, el oficial caminó junto a él  hasta el lugar de ejecución.  Vencido por la convicción, declaró su nueva fe al juez y se arrodilló junto a Santiago  para aceptar la decapitación como cristiano.
 8. Bartolomé.  También conocido como Nathaniel.  Fue misionero en Asia.  Dio testimonio de nuestro Señor en la actual Turquía.  Bartolomé fue martirizado por su predicación en Armenia, donde fue desollado hasta morir con un látigo.
 9. Andres.  Fue crucificado en una cruz en forma de X en Patras, Grecia.  Después de ser azotado severamente por siete soldados, ataron su cuerpo a la cruz con cuerdas para prolongar su agonía.
 Sus seguidores informaron que, cuando fue conducido hacia la cruz, Andrés les saludó con estas palabras: "Hace mucho que deseaba y esperaba esta hora feliz. La cruz ha sido consagrada por el cuerpo de Cristo colgado de ella".  Continuó predicando a sus verdugos durante dos días hasta que expiró.
 10. Tomas.  Fue apuñalado con una lanza en la India durante uno de sus viajes misioneros para establecer la iglesia en ese continente.
 11. Judas Tadeo  Fue asesinado con flechas cuando se negó a negar su fe en Cristo.
 12. Matias.  El apóstol elegido para reemplazar al traidor Judas Iscariote.  Fue apedreado y luego decapitado.
 13. Pablo .  Fue torturado y luego decapitado por el malvado emperador Nerón en Roma en el año 67 d.C. Pablo soportó un largo encarcelamiento, lo que le permitió escribir sus muchas epístolas a las iglesias que había formado en todo el Imperio Romano.  Estas cartas, que enseñaron muchas de las doctrinas fundamentales del cristianismo, forman una gran parte del Nuevo Testamento.
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3. El origen de la fe de los discípulos

Virtualmente todos los eruditos del Nuevo Testamento —desde los más conservadores hasta los más escépticos— piensan que los discípulos originales creían sinceramente en la resurrección de Cristo. Sin embargo, la sinceridad de los discípulos originales no responde la pregunta millonaria: ¿qué motivó a los discípulos a creer en la resurrección? No pudo ser el prestigio, la fama o las riquezas, puesto que el cristianismo fue brutalmente perseguido tanto por las autoridades judías como las romanas por siglos. No pudo ser ninguna de estas cosas, porque la idea de un mesías crucificado erauna inconcebible para los judíos y una idea ridícula para los gentiles (1 Co. 1:23). ¿Qué puede motivar a un grupo de personas a entregarlo todo, a vivir una vida de dificultad, sufrimiento y finalmente la muerte?

Decir que muchas personas han muerto por su fe y que la muerte de los discípulos originales no es diferente es una afirmación ingenua porque la diferencia recae en que los discípulos sabían con certeza si estaban muriendo por una mentira o no a diferencia de otras personas. ¿Quién moriría por una mentira sabiendo que es mentira? O habían visto al Cristo resucitado o no. Los discípulos terminaron dándolo todo por esta afirmación, incluso sus vidas puesto que tenían la certeza de haber visto, tocado e interactuado con el Cristo resucitado (1 Co. 15;1-8). Como una vez dijo Blaise Pascal, el legendario filósofo y matemático del siglo XVII: “yo le creo a los  testigos que tienen las gargantas cortadas”.

[1] Peter J. Williams, Ph.D, resume el argumento aquí. Como nota aparte, contrario a lo que muchos promueven por internet (e.g., véase la película online Zeitgeist), virtualmente todos los eruditos del Nuevo Testamento rechazan la idea de que los evangelios tomaron ideas prestadas de otros mitos y leyendas. Esto, porque la evidencia sobre la cual dichas afirmaciones descansan son simplemente nulas, inexistentes o distorsiones groseras, tal como Mary Sharp argumenta en su ensayo: “Does the Story of Jesus Mimic Pagan Mystery Stories?” Come Let Us Reason: New Essays in Christian Apologetics.

[2] Una objeción común es que las narrativas de la resurrección y otros pasajes están llenas de contradicciones. Aparte del hecho de que muchas de las diferencias en las narrativas paralelas son suplementarias, no contradictorias, muchas de las aparentes contradicciones son fácilmente resueltas cuando comprendemos que de acuerdo a los estándares de las biografías antiguas, ciertos aspectos como el desorden cronológico de los eventos o la omisión de ciertos detalles no eran considerados como errores, sino aspectos pertinentes a énfasis, tiempo y espacio. Irónicamente, los mismos críticos que gritan “¡contradicción!” serían los mismos críticos que gritarían “¡conspiración!” si las narrativas de la resurrección no tuvieran diversidad. Véase el ensayo “Contradictions, Contradictions: Why Does My Bible Has All These Mistakes?” en Truth Matters: Confident Faith in a Confusing World.

José Santiago es un estudiante de teología (M.Div) en Southwestern Baptist Theological Seminary. Él y su esposa, Kaitlyn, sirven en la Iglesia Bautista La Vid en Grapevine, Texas. Puedes seguirlo en Twitter.

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