Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
lunes, junio 30, 2025
“¿QUE BOLÁ, MIAMI? Esteban Fernández Roig sobre algunas diferencias entre Los Ángeles y Miami
Una de las mil diferencias entre Los Ángeles y Miami es que aquí no hay montañas y no es que extrañe las montañas porque allá jamás las escalé.
Allá prevalecen las fresas aquí hasta en MacDonald venden “pie” de guayabas.
Allá los paragüeros y lentos al manejar son los asiáticos, aquí soy yo.
Allá me daba tremenda alegría y hasta era capaz de intentar darle un abrazo al cubano que me tropezaba, aquí estoy -poco a poco- tomándolo con naturalidad.
Allá en 55 años me tocaron el “claxon” para agitarne tres veces, aquí los escucho tres veces al día.
En una esquina allá oía: “¡Orale bato!” Aquí: “¿Qué bolá acere?”
Allá las aguas del mar son frías, aquí calidas. Allá fui a las playas 7 veces en casi 60 años, aquí si pudiera iba todos los días.
Aquí en cada esquina: medias noches y sándwiches cubanos; allá: tacos, burritos y pupusas.
Allá disfrutaba de “In and Out burgers”, aquí del “Rey de la Frita”. Círculo Güinero allá, Municipio de Güines aquí.
La camarera aquí: “Buenos días, mi amor”. Allá: “¡Mande usted!” Allá: “¡No la muelas wüey!” Aquí: “¡Coño, no jodas, chico!”
Allá en todos los trabajos era “el Cubano” Aquí: “¿De qué parte del norte vienes tú?”
Allá extrañaba a Cuba, aquí vivo en Cuba. Y en resumidas cuenta ‼️I LOVE , Güines, Los Angeles y Miami
Luis Cino Álvarez desde Cuba: ¿Y si en 2066 alguien decide conmemorar el medio siglo de la muerte de Fidel Castro?. Lo que no se dice de Francisco Franco y de la Guerra Civil Española
· ¿Y si en 2066 alguien decide conmemorar el medio siglo de la muerte de Fidel Castro?
Por Luis Cino Álvarez
La Habana
10 de junio de 2025
La pregunta parece absurda, pero en países marcados por dictaduras, las sombras de los tiranos suelen sobrevivir más que sus propios cuerpos.
Ya lo vimos con Franco en España. Y puede que a Cuba le toque su propio fandango necrológico, con los viejos medios oficiales desempolvando hazañas guerrilleras, discursos infinitos y delirios de poder… como si no bastaran las décadas de pesadilla que dejó ese régimen y sus herederos.
Habrá ancianos que sigan diciendo “con Fidel no pasaba esto”, incapaces de aceptar que el desastre de hoy es hijo directo de aquel ayer. Quizás algunos descendientes de los que vivieron de las migajas del poder lo extrañen. Y otros, criados en la obediencia ciega, se sientan huérfanos al descubrir que pensar y decidir por sí mismos exige más coraje que conformismo.
La verdad incómoda es que nadie salió indemne. Todos los que vivimos bajo esa dictadura fuimos parte de su guion, aunque fuera de extras sin salario, de figurantes obligados a aplaudir, callar o marchar. Algunos nos rebelamos, otros se adaptaron, otros huyeron. Y aunque cruzamos fronteras, Fidel nos siguió en forma de recuerdos, cicatrices y ausencias.
Pasarán los años, y tal vez su sombra continúe rondando. Pero ningún pueblo merece cargar eternamente con los fantasmas de sus verdugos. A los dictadores hay que olvidarlos. Y mientras más pronto, mejor.
?? Si te toca, cuéntales a tus hijos y nietos cómo era vivir con miedo, con censura, con hambre de futuro. Pero no para glorificarlo. Para que no se repita.
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Nota de Pedro Pablo Arencibia Cardoso, Bloguista de Baracutey Cubano
En efecto hay algunas pocas coincidencias pero a mí me gusta más señalar las grandes diferencias entre el franquismo y el Castrismo y entre Francisco Franco y Fidel Castro. Señalaré sólo tres de ellas.
1) En plena guerra, Francisco Franco es electo Generalísimo y Jefe de Estado, a propuesta del general Kindelán, por la mayoría del grupo de Generales (habían dos coroneles que no votaron por propia iniciativa) que se sublevaron contra el régimen procomunista del Frente Popular, el cual había alcanzado el poder por dos fraudes electorales ya históricamente comprobados; hasta el General Mola, el director de la conspiración militar, votó desde un inicio porque Franco fuera el Generalísimo, solamente se opuso un anciano general; en la elección para la responsabilidad Jefe de Estado (una responsabilidad hasta ese momento de carácter civil) sólo Mola y otro General más, votaron en contra. El entonces Teniente General Yagüe es el que, a petición de un hermano de Franco, es el que convence, o lo conmina diciendo que de no aceptar tendrán que elegir a otros, a Franco de tomar esas responsabilidades. Francisco Franco sí tuvo la iniciativa de crear y establecer un régimen de partido político único copiando a Hitler y a Mussolini aunque realmente este ¨partido político único¨estaba compuesto por varias fuerzas políticas y la Iglesia Católica; hago la aclaración que en esa época Hitler y Mussolini eran alabados por Winston Churchill y hasta por el entonces Papa, pues el nazismo y el fascismo no habían mostrado su carácter totalitario y genocida de la manera en que se conoció después.
Fidel Castro no sólo se autotituló Comandante (el grado mayor en las pandillas de gansterismo político en la Cuba de la década de los años 40 del siglo XX en Cuba y a las que Fidel perteneció concretamente a la UIR de Emilio Tró) sino que rechazó el Pacto de Miami, pese a que los delegados del M-26-7 lo habían firmado, porque no lo nombraba Comandante en Jefe de las fuerzas opositoras contra el régimen de Batista firmantes del dicho pacto. Ante esa situación el guiterista Luis Busch organizam junto a otros, el Pacto de Caracas de 1958 el cual nombra a Fidel Castro Comandante en Jefe de las fuerzas antibatistianas firmantes así como llamar en breve tiempo después del triunfo a elecciones pluripartidistas en Cuba, la restitución de la Constitución de 1940 (la cual realmente ya se había restituido con la elección de Batista como Presidente en las elecciones pluripartidistas de noviembre de 1954 en las cuales a última hora la oposición se fue al retraimiento ante la evidente victoria que tendría Batista en esa elección) y la designación del juez Manuel Urrutia LLeó como Presidente provisional después del triunfo hasta que se efectuaran en breve tiempo las elecciones.
2) El Franquismo sentó las bases y empezó a desarrollar a España económica y socialmente y preparó las condiciones para una transición democrática en forma de monarquía constitucional que llevaría a España a ser la octava potencia económica a nivel mundial. El Castrismo ha destruido a Cuba económica, social y políticamente sacándola de los lugares relevantes a nivel mundial en que se encontraba antes de la Revolución respecto a los demás países. ver video de la Cuba antes de la tiranía de los hermanos Castro.
Matemático español ex comunista le muestra, con lenguaje coloquial, al Presidente Pedro Sánchez quien fue Francisco Franco y su obra.
3) Francisco Franco evitó que España participara en la II Guerra Mundial y que fuera, como Francia, invadida por las tropas de la Alemania Nazi. Fidel Castro llevó a tropas cubanas a combatir en múltiples páises de América Latina, África y Asia independientemente de que en esos países hubieran en el poder gobiernos o regímenes elegidos o no por los pueblos de esos países. Fidel Castro al incumplir los acuerdos del Pacto de Caracas al disolver en enero de 1959 todos los partidos políticos existentes y no permitir la creación de nuevos partidos así como el nunca llamar a elecciones legítimas (las elecciones unipartidistas e ilegítimas comenzaron sólo a partir de 1976) y la no restitución de la Conststitución de 1940 provocó que en Cuba se desatara una guerra civil.
En efecto, es correcto llamarle Guerra Cívil, y tal es así que hasta el régimen Castrista así lo ha entendido y dicho en ocasiones. En el tomo I del libro Las Reglas deL Juego, elaborado por miembros de la Dirección Política del MININT y publicado en 1992 por la Editoral San Luis, editoral del MININT se lee ( sólo teniendo en cuenta a los insurgentes alzados en zonas rurales y no a la oposición urbana de la cual hubo más de 300 organizaciones según ha expresado Fidel Castro) lo siguiente: ¨El General de Ejército Raúl Castro calificó este largo batallar como una guerra civil; en 1967 expresó que en aquellos encuentros contra el bandidismo perdieron la vida cerca de 500 combatientes revolucionarios, y las operaciones costaron al Estado cubano entre 500 y 800 millones de pesos. Ese fue el balance de la destrucción de 179 bandas y casi 3 600 alzados que asolaron el teritorio nacional a mediados de 1960 y 1965 fundamentalmente. Cien mil hombres rastrearon las antiguas seis provincias del país para aniquilar a unos 200 grupos de alzados. ¨ ( pag 125-126)
Una observación interesante: el Doctor en Ciencias Arnaldo Jiménez de la Cal, oficialista historiador de la ciudad de Matanzas, en su libro Principio y fin del bandidísimo en Matanzas. (1998), que fue Premio 26 de Julio del año 1997, expone en sus datos que de los aproximadamente 600 alzados ( o sea, individuos que participaron en la lucha con el arma en la mano; luego no se tiene en cuenta los suministros, guías, personal de apoyo, etc. ) que hubo en la provincia de Matanzas, y que fue aproximadamente el 25% del total que hubo en todo el país, sólo tres habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior República, mientras que más de 90 habían pertenecido a los cuerpos del régimen Castrista: Milicias Nacionales Revolucionarias, Ejército Rebelde, Policía Nacional Revolucionaria, etc..
En ese libro del Dr. Jiménez de la Cal, se citan fragmentos de discursos locales de Fidel Castro donde se dice que fueron errores de la Revolución los que conllevaron a que tantos campesinos se alzaran.
En síntesis puedo decir que Fidel Castro provocó en Cuba una guerra civil en Cuba (y en otros países también) en la década de los años 60; destruyó a Cuba económicamente , la endeudó de manera impagable e instauró una tiranía totalitaria mientras que Francisco Franco evitó que España participara en la II Guerra Mundial y que su suelo fuera invadido por la Alemania nazi y el subsiguiente costo en vidas españolas, desarrolló de manera multilateral a España y sentó las bases para su democratización.
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Desmontando falacias sobre la Segunda República Española, la Guerra Civil y la persona de Francisco Franco Bahamonde.
(Francisco Franco Bahamonde (4 de diciembre de 1892 – 20 de noviembre 1975) saludando)
Por Pedro Pablo Arencibia
9 de diciembre de 1014
En estos últimos años he visto con mucha preocupación hechos que están sucediendo en España entre los que se encuentran las dos Leyes de la Memoria Histórica; la primera aprobada por la legislatura durante el gobierno del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero y la segunda por el Presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ambos del izquierdista Partido Socialista Obrero Español (PSOE), así como ¨colonización¨de casi todas las instituciones; por parte del gobierno que dirige el Presidente del Gobierno Españoll Pedro Sánchez. Esta preocupación comenzó en mí cuando Zapatero, de manera furtiva y sin referendum, retiró la estatua de Francisco Franco que estaba en Madrid; hoy Zapatero es cómplice de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Mi preocupación aumentó cuando eñ el gobierno del Presidente Mariano Rajoy Brey siendo del Partido Popular (PP) que supuestamente era un partido de centro-derecha que tenía mayoría absoluta en el Congreso de Diputados (que es el nombre del Parlamento en España pues, según la constitución, en España la forma de gobierno es una monaequía parlamentaria y no una monarquía constitucional como muchas personas creen) no derogó, teniendo la mayoría absoluta la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero pese a que desde el año 2008 se habían encontrado las actas originales de las elecciones de febrero de 1936 donde se constata que la derecha, mediante la coalición conocida por Confederación Española de las Derechas Autónomas (CEDA) fue ampliamente la ganadora y no el Frente Popular (coalición de las izquierdas, los separatistas catalanes y los anarquistas ) el cual llegó al poder mediante un ftaude electoral o ¨pucherazo¨ al quitarle al menos 50 escaños a la derecha.
La actitud cobarde del centro-derechista Niceto Alcalá Zamora y la agresividad del ¨Lenin español¨, miembro del PSOE, Francisco Largo Caballero, y de los socialistas Manuel Azaña e Indalecio Prieto hacen siluetas con la actitud de algunos líderwa políticos españoles de hoy Muchos más detalles sobre el gran fraude electoral de febrero de 1936 se encuentran en este video de hace poco más de 7 años.
El fraude electoral de 1936
Pero vayamos un poco antes de ese descomunal fraude
Según sl manifiesto fundacional de la Agrupación al Servicio de la República(ASR), el cual fue publicado en el periódico madrileño El Sol el 10 de febrero de 1931, dicha asociación fue un movimiento político español creado por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala con vistas a «movilizar a todos los españoles de oficio intelectual para que formen un copioso contingente de propagandistas y defensores de la República española»
ANTONIO MACHADO Y RUIZ (1875-1939), GREGORIO MARAÑON (1887-1960) JOSE ORTEGA Y GASSET (1883-1955) y RAMON PEREZ DE AYALA (1888-1962)
El pasado 14 de abril la izquierda española no perdió la oportunidad para ensalzar las bondades de la Segunda República. Alberto Garzón, por ejemplo, aseguró que el periodo republicano fue un intento de construir un régimen democrático y social, siendo abortado por una oligarquía golpista.
Dejando a un lado el relato tan simplón y pueril, no está de más en insistir en que aquella etapa tuvo poco de democrática, pues habrá mucha gente bienintencionada que todavía lo crea a estas alturas. Prueba inequívoca de ello es que los principales alentadores de los vientos de cambio republicano en 1931 acabaron decepcionados una vez la maquinaria del nuevo régimen comenzó a girar. Este desencanto se cristaliza en tres nombres: Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Gregorio Marañón.
Los tres intelectuales contribuyeron con sus plumas a la llegada del régimen republicano. Probablemente más que Queipo de Llano, los fusilados Galán y García Hernández y todos los firmantes del Pacto de San Sebastián. Años más tarde aquel triunvirato acabaría lamentando con inmensa amargura su nefasta contribución.
Probablemente de los tres el más entusiasta republicano fue Ortega y Gasset. El filósofo, radicalmente contrario a la dictadura de Primo de Rivera, publicó el 30 de noviembre de 1930 un mítico artículo en el diario El Sol llamado El error Berenguer. En opinión del intelectual, Alfonso XIII había unido su destino al de Miguel Primo de Rivera al aceptar la dictadura del militar. Tras la caída del dictador jerezano, Gasset consideraba que no podía hacerse como si nada hubiese pasado. Sus críticas a Alfonso XIII le convirtieron en generador de corrientes de opinión en favor de la República. Con sus columnas terminó por atraer a su trinchera a otros dos intelectuales de renombre: Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Aquel famoso trío terminaría fundando el 10 de febrero de 1931 la Asociación al Servicio de la República, siendo conocidos como Los padres de la República.
No tardó demasiado tiempo Ortega y Gasset en arrepentirse de haber contribuido a la llegada del nuevo régimen. Conocidísimo es su artículo titulado No es esto, no es esto, publicado en septiembre de 1931, sólo unos meses después del nacimiento. En el mencionado artículo advertía lo siguiente: «La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo». Gasset, representante de una derecha moderada y liberal, no podía permanecer impasible ante los signos revolucionarios y de autoritarismo que desde bien temprano empezaba a mostrar la neonata república.
Con el paso de los meses, el descontento no hizo sino aumentar. Hastiado con la arbitrariedad y sectarismo de las autoridades republicanas, decidió disolver la Asociación al Servicio de la República, en septiembre de 1932.
El inicio de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid, donde pasaría los primeros meses del conflicto. Allí tuvo que soportar la continua presión de milicianos frentepopulistas para que firmara manifiestos en favor de la República. En una de aquellas visitas lo amenazaron con la muerte si se negaba a firmar el manifiesto que los milicianos llevaron consigo. Sintiendo el aliento de los milicianos en la nuca, y viendo el clima de represión generalizada que se había desatado en el Madrid republicano contra todo aquel considerado desafecto al régimen, consideró que era mejor hacer las maletas y poner tierra de por medio. Así, emprendió viaje a París en agosto de 1936. Instalado en el país galo, vio como sus dos hijos se alistaron en el ejército nacional.
También Gregorio Marañón experimentó el mismo proceso interno —a nivel político— que Gasset. Tanto se implicó Marañón en conseguir el éxito de la causa republicana que prestó su casa para que los líderes republicanos negociasen la transición con los monárquicos el mediodía del 14 de abril. Una vez estallado el conflicto, también sufrió la presión de los milicianos. Viendo peligrar su vida, se refugió con su familia en la embajada de Polonia, desde donde consiguió escapar hacia París. Volvería a España en 1945. Durante la guerra, su hijo Gregorio dejó la comodidad parisina para alistarse en el ejército de Franco. El vástago del ilustre médico terminaría siendo procurador en las Cortes franquistas. En marzo de 1939 escribiría Marañón en una carta a Pérez de Ayala: «Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos».
El mismo recorrido vital de Ortega y Marañón fue el que realizó Pérez de Ayala. De ser un acendrado republicano pasó a mostrar su apoyo al ejército de Franco una vez estallada la guerra. El que fuese Premio Nacional de Literatura había sido el tercer firmante de del manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República. Fue diputado hasta 1933, director del Museo del Prado y embajador en de España en Londres. De su último cargo dimitió en junio de 1936, viendo la deriva revolucionaria en la que España se había imbuido tras la victoria del Frente Popular. En el año 1938 publicó un artículo para el diario The Times en el que mostraba su apoyo a la causa franquista: «Desde el comienzo del movimiento nacionalista, he asentido a él explícitamente y he profesado al general Franco mi adhesión».
Desde el exilio francés los tres ilustres españoles intentaron quitar la venda de los ojos a aquellos intelectuales extranjeros que, probablemente bienintencionado pero equivocados, hacían campaña en favor de la causa republicana.
Aquellos tres intelectuales soñaron con una República civilizada que significara un soplo de aire fresco. Aire que trajera consigo las reformas que la España de 1931 pedía por los cuatro costados. No pudo ser. Y por ello repitieron en numerosas ocasiones su arrepentimiento por haber colaborado en el advenimiento de la República. Cierto es que después de la guerra no fueron fervorosos franquistas, pues el régimen nacido en Burgos en el año 1936 los miraba con cierta distancia. Pero es innegable que el testimonio de aquellos tres hombres libres sirve para dar buena cuenta de que la Segunda República no fue un paraíso terrenal.
Una vez más la realidad histórica, gélida e inalterable, escapa de las garras de los políticos manipuladores que únicamente pretenden sembrar discordia. La Segunda República no fue aquel oasis de paz, prosperidad y libertad que nos intenta vender la izquierda política con la colaboración de sus distintos satélites. Y no hay mayor prueba de ello que la enorme decepción y sentimiento de amargura que invadió a aquellos intelectuales que hicieron posible el nacimiento de aquel régimen.
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En el año 2014 en el canal Periodista Digital, de YouTube, se publicó una entrevista al relevante historiador y divulgador Pío Moa, autor de varios libros sobre los orígenes de la Guerra Civil, la Guerra Civil, Franco y el Franquismo que han tenido una gran venta. Sobre Pío Moa tomo un fragmento de lo que aparece en Wikipedia sobre él:
¨... Comunista en su juventud, durante sus primeros años participó en la oposición antifranquista como uno de los miembros fundadores de la organización terrorista marxista-leninista GRAPO. Expulsado del mismo en 1977 y condenado a un año de prisión en 1983, su pensamiento fue evolucionando hasta pasar a sostener posiciones políticas conservadoras y defensoras de muchos aspectos de la dictadura de Franco.
Defensor de la figura de Franco y de muchos aspectos de la dictadura franquista, ha señalado que «Franco debe […] recibir la gratitud y el reconocimiento de la mayoría de los españoles».3 Moa culpa al Partido Socialista Obrero Español de causar la Guerra Civil, principalmente por su apoyo a la Revolución de 1934, abortada por el general Franco, que se mantuvo leal a la República. De igual manera, considera que la actual democracia es heredera del régimen franquista, que según Moa experimentó una «evolución democratizante»,4 y no de las izquierdas del Frente Popular, según él totalitarias y antidemocráticas, y que dejaron un legado de «devastación intelectual, moral y política».¨
A continuación la entrevista de marras que se le hizo a Pío Moa a raíz de la edición 44 de su libro Los Mitos de la Guerra Civil:
El Toro TV
noviembre, 2024
Francisco Franco, el dictador que no dictaba
Mucho más sobre Franco en el siguiente video entre los instantes 57:00 y 1:20:36
El Gato al Agua
22/11/24
lite Podcast
9 de enero, 2025
TE CUENTAN LA HISTORIA MAL 🇪🇸 | Fernando Paz
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A continuación un enlace a uno de los mejores artículos que he leido sobre las causas y orígenes del levantamiento militar del 18 de julio de 1936 y de la Guerra Civil Española ; su autor es Stanley G. Payne, Profesor Emérito de la Universidad de Wisconsin-Madison, que trabaja en el Departamento de Historia de dicha universidad.
El franquismo y el castrismo, algunas coincidencias.
Fidel Castro y Francisco Franco
Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
6 de diciembre de 2018
Santa Cruz de Tenerife. España.- Recién concluyó noviembre, mes en el que tuvo lugar un considerable número de acontecimientos políticos capaces de llamar la atención no solo de aquellos que colaboramos con los medios de prensa, sino de aquellos que interesados en la política y la sociología actual dedican un tiempo de sus vidas a la lectura y la investigación.
Este 20 de noviembre, Francisco Franco, el militar español que estuvo al frente del Gobierno de España entre 1938 y 1973, aunque se mantuvo como Caudillo de la nación desde 1936 y hasta 1975, cumplió 43 años de haber abandonado su vestidura mortal. Su permanencia en el poderío español se extendió durante 39 años toda vez que antes de su presencia como Jefe de Gobierno en 1938, ya se le había investido como Caudillo desde finales 1936.
Fidel Castro pasó a las profundidades infernales cinco días después, esto es, un 25 de noviembre, aunque del año 2016. Como todos sabéis el dictador cubano gobernó la isla de Cuba desde 1959, una vez que se instauró en el poder del país, y hasta su muerte en 2016, independientemente de sus cargos oficiales, primero como Primer Ministro, desde 1959 hasta 1976, etapa en la que estuvo el Dr. Osvaldo Dorticós como Presidente decorativo, y luego como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros – cargo creado por el, o al menos creado para el, a partir de la Constitución de 1976– a partir de este último año y hasta el traspaso de estos poderes a su hermano Raúl Castro en 2008, aunque ya desde el 2006 este último lo sustituía de manera interina dada su precaria salud y su estado de enajenación mental.
De ahí que su permanencia oficial al frente de Cuba puede estimarse en 49 años (1959-2008), aunque hasta el fin de sus días en 2016 la isla se mantuvo bajo su autoridad, esto es, durante 57 años. Recordemos que el viejo comandante se mantuvo como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba hasta su muerte, y que dicha entidad autoritaria y totalitarista rige los designios de la nación cubana, aun por encima de los poderes estatales y del supuesto parlamento o Asamblea Nacional como se le suele llamar en Cuba.
Justamente en estos prolongados períodos de gobernabilidad, algo que Castro lo supera con creces, así como en la prolongación de sus respectivos mandatos, aun cuando ya oficialmente no estaban al mando de sus naciones, es que podemos percibir las primeras similitudes entre estos dos personajes de la historia contemporánea. Además de la longevidad de ambos mandatarios y de la coincidencia en el mes de sus muertes.
En ambas figuras – se les llama figuras a aquellas personalidades que han alcanzado cierta notoriedad a través del tiempo, aunque no necesariamente dichos personajes encarnen la idea del bien, sino que por el contrario se pueden considerar la personificación del mal– se da un interesante fenómeno que merece ser estudiado desde el punto de vista antropológico. Me refiero a la idea de que ambos han sido rechazados, repudiados y odiados por millones de personas de todas partes del mundo, y de manera paradójica también han sido admirados, reconocidos y hasta venerados por las multitudes, algo muy sui generis que se da en aquellos líderes extremos, esto es, los demasiado “buenos”, “condescendientes” y “complacientes” a los que se les idealiza hasta considerarlos cuasi santos, y en contraposición, a los más crueles, a quienes se les responsabiliza de la muerte de centenares de miles de hombres en el mundo; tal es el caso de Franco y Castro.
Ambos dictadores – porque a Francisco Franco también se le considera un dictador a pesar de las fuertes controversias en torno a esta categoría para el exmandatario español– fueron capaces de originar tendencias políticas a partir de sus estilos de gobierno y de sus políticas directrices; de ahí que en nuestros días se hable de un franquismo bien definido, y no de un fascismo como se pretende; y de un castrismo, no de un comunismo que solo ha existido como concepto en tanto que idea, que está por definir con mayor seriedad y conocimiento de causa, por cuanto el término suele emplearse más que como tendencia política, como calificativo acompañante para los desaciertos del fracasado líder cubano.
En el caso de Franco resulta necesario analizar su evolución como gobernante, esto es, sus sucesivos cambios que fueron desde una marcada aproximación al fascismo italiano de Benito Mussolini y al nacionalsocialismo hitleriano –elementos que predominaron en el inicio de su mandato–, hasta su inserción en modalidades más actuales de reformas políticas y cierto desarrollo económico, algo que tuvo lugar a partir de la década del sesenta cuando el mandatario decidió abrirse un tanto al mundo, lo que le permitió – según algunos investigadores actuales, aunque también es demasiado discutido (como todo lo que tiene que ver con el franquismo)– sacar a España de una situación extremadamente difícil dada su pobreza extendida desde la post-guerra hasta bien entrado su mandato, así como su atraso social en relación con otras naciones europeas.
Para los defensores del franquismo, el General sacó a España de su precariedad; como también los defensores del castrismo aun siguen aferrados a la idea de que Fidel Castro eliminó la pobreza en Cuba, les dio educación y trabajo a todos, erradicó múltiples enfermedades y consolidó sendos sistemas de educación y de salud.
El franquismo es en sí un grupo de ideologías y tendencias en relación con una afinidad profesada hacia la dictadura que protagonizó Francisco Franco, amén de denominarse también al régimen político propiamente dicho que nació en España a raíz de la guerra civil de 1936-1939; período que se extendió hasta la muerte de Franco en 1975. Es una ideología propia del siglo XX, como lo es también el nacionalsocialismo y el comunismo –ramas de un mismo tronco común: el materialismo–. Dicha modalidad política se caracterizó por su marcado acento nacionalista, lo que le aproxima sobremanera a las concepciones de Adolfo Hitler con su nacionalsocialismo, movimiento de marcada proyección nacionalista en pos de sobreponer las grandezas de Alemania, no solo desde el punto de vista político, sino haciendo especial énfasis en la sobredimensión de las tradiciones germanas, y de manera general, de la cultura alemana, lo que Hitler impregnó hasta de cierto misticismo ocultista dado por su afinidad por los temas de esta naturaleza; sin que olvidemos su obsesión por la supremacía de la raza aria.
Pero dejando a Hitler con su nacionalsocialismo a un lado toda vez que ya en una ocasión lo comparé con Fidel Castro (enlace) retomemos la idea de las posibles similitudes entre Franco y Castro.
A ambos dictadores se les ha culpado de la muerte directa o indirecta de cientos de miles de seres humanos, ya sea mediante fusilamientos masivos, por deterioro progresivo de la salud en las cárceles o en campos de concentración.
Lograr establecer la exactitud de las víctimas del franquismo es una verdadera utopía. Téngase en cuenta que cada vez existe un mayor interés, ya sea por revivir un pasado inexistente, con lo que se contribuye a la defensa del fundador y promotor del franquismo, o por el contrario, con la intención de desacreditarlo ante el mundo, con lo cual se le puede atribuir una enorme cantidad de crímenes y otras acciones mucho mayores de lo que en realidad cometió; y esto, sin duda, origina graves sesgos que deberán reinterpretarse una y otra vez tratando de ser lo más objetivos posibles a la hora de aportar al conocimiento de la historia sin dejarnos llevar por nuestro apasionamiento a favor o en contra de determinados personajes de nuestra historia.
La apertura gradual de varios archivos, sobre todo militares, ha permitido que el trabajo de los historiadores haya avanzado mucho en los últimos años en acotar las elevadísimas cifras que se han estado manejando. Así las cosas, entre 1936 y 1943 hubo aproximadamente 150.000 víctimas mortales en actos de represalia, campos de concentración, trabajo y cárceles.
Según el historiador Javier Rodrigo, del Instituto Universitario Europeo de Florencia, en España funcionaron 104 campos de concentración. Entre 1936 y 1939 pasaron por ellos entre 370.000 y 400.000 personas, muchas de las cuales murieron por higiene deficitaria y escasa alimentación.
Jaime Alonso García, vicepresidente del Ejecutivo de la Fundación Nacional Francisco Franco, defensor acérrimo del Franquismo y en pleno acuerdo con la pena de muerte declaró hace poco: “De las 36.000 condenas a muerte sólo se fusila a 23.000, y es una cifra, entre comillas y salvando las distancias, ridícula comparando con lo que pasó en Italia, Francia o cualquier país afín al Eje (…) El Régimen no fusilaba por capricho. A diferencia del otro régimen que se dice democrático, tenía unos consejos de guerra. Fusiló infinitamente menos que fusilaron en Italia, Francia o Alemania (…) No fusila a nadie que no sea en un consejo de guerra, un tribunal excepcional, igual que es ahora la Audiencia Nacional”.
Otras fuentes hacen referencia a que entre 1939 y 1975 murieron alrededor de 195.000 personas y se exiliaron 400.000 españoles por la represión franquista. Lo que se queda muy por debajo de la cifra de posibles “rojos” asesinados que cita el historiador Julián Casanova, cuyo número asciende a más de 50.000 entre 1939 y 1946. Cifras relativamente bajas cuando se les compara con los increíbles índices reportados como consecuencias de los comunismos soviético y chino.
En el caso de las víctimas causadas como resultado de su disidencia respecto al régimen cubano, no existe un número preciso que demuestre la exactitud de víctimas. En la actualidad algunas ONG intentan establecer una adecuada documentación casuística, pero de igual modo, está presente siempre la posibilidad de sesgo ante las contrariedades de reportes de casos.
La organización Archivo Cuba, con sede en Miami, Estados Unidos, señala que en el más de medio siglo que lleva instaurado el régimen comunista cubano se fusilaron 3.116 personas, mientras que otras 1.166 fueron ejecutadas de manera extrajudicial. La inmensa mayoría de dichos fusilamientos tuvieron lugar en la primera etapa del régimen, siendo los soldados o vinculados al gobierno de Fulgencio Batista las principales víctimas, lo que pretendió explicar el asesino Ernesto “Che” Guevara ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1964, cuando expresó: "Es una verdad conocida y la hemos expresado siempre ante el mundo. Fusilamientos, sí. Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte (…) En esas condiciones nosotros vivimos por la imposición del imperialismo norteamericano. Pero eso sí, asesinatos no cometemos".
Compárese la defensa de este sanguinario con las palabras citadas antes del funcionario de la Fundación Franco al decir que “El Régimen (franquista) no fusilaba por capricho”.
Hasta el último día de 2015, el grupo Archivo Cuba, tenía documentadas 7.062 muertes y desapariciones provocadas por el castrismo desde 1959, así como 123 desapariciones, 315 muertes por negligencia médica y 146 suicidios por causas políticas.
El franquismo utilizó frases que se han hecho célebres a través del tiempo, siendo la más representativa y también la más difundida: ¡Una, Grande y Libre!, refiriéndose a la idea de España como nación, lo que refuerza la tendencia nacionalista que caracteriza al franquismo al simplificar el concepto nacionalista del país. No obstante, el lema ¡Una Patria, un Estado, Un Caudillo!, merece ser citada toda vez que, no solo idealiza a Franco con su denominación de Caudillo, sino que es una adaptación de la consigna de la Alemania nazi Ein Volk, ein Reich, ein Führer (un pueblo, un imperio, un líder).
El castrismo hizo célebres las frases ¡Patria o Muerte!, más tarde modificada por el viejo comandante, que ya empezaba a alucinar, como ¡Socialismo o Muerte!, las que merecen un comentario aparte que dejaré para otra ocasión, por cuanto, el tirano acude al término MUERTE en un sentido que parece ser simbólico, pero en sí es una realidad si se analiza su postura de preferir hundir a todo un pueblo antes de ceder a sus caprichos obstinados.
Nótese que en la simbología franquista está presente la idea de lo trino expresado a través de lemas o consignas, lo que guarda relación con ese protagonismo que el Caudillo de España le confirió a la iglesia católica. Esta concepción trinitaria (Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo del Cristianismo) se simplifica en una dualidad (¡Patria o Muerte! y ¡Socialismo o Muerte!) en el caso del mandatario cubano, quien desde su materialismo acérrimo impuso un nuevo orden en el pensamiento de los cubanos: el marxismo-leninismo, tendencia que difundió mediante la prédica del materialismo dialéctico e histórico establecido por Marx y mal copiado a partir de las modificaciones de los soviets.
A ambos se les nombraba por determinados epítetos que a modo de culto a las personalidades se utilizaban, y se siguen utilizando, para engrandecer sus egos. Así, a Franco se le llamada el Caudillo y el Generalísimo, distinciones que en realidad tenía. Recordemos su formación militar académica, aunque se le acusa de haber permanecido un tanto en la sombra.
A Castro se le ha llamado indistintamente: el eterno comandante invicto, el líder histórico de la revolución cubana, el caballo, Fifo (por lo de Fidel), y el comandante, grado autoimpuesto. Recordemos que, a diferencia de Franco, Castro no tuvo formación militar alguna, y al parecer permaneció también demasiado tiempo en la sombra. No obstante, se autoproclamó Comandante en Jefe.
Así las cosas, y aunque me he limitado a ciertos aspectos del desempeño de ambos dictadores, existen algunos puntos comunes entre ambos, aunque como todos sabéis, hicieron de las suyas desde posturas aparentemente opuestas, esto es, desde los grados extremos del radicalismo derechista, en el caso de Franco, y desde la extrema izquierda más sanguinaria en el caso de Castro.
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Telemadrid Published on Jun 7, 2012 Una serie de 13 capítulos que analiza la Guerra Civil con motivo del 75 aniversario de la contienda. El trabajo, elaborado por el Instituto de Estudios Históricos del CEU, cuenta con dirección y guión de los historiadores Alfonso Bullón de Mendoza y Luis Togores, e incluye gran cantidad de imágenes históricas, así como recreaciones fidedignas elaboradas con elementos de época.
Mitos al descubierto - Franco, cómo llegó a Generalísimo, y jefe del Gobierno y del Estado
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Intereconomiatube
Published on Oct 23, 2017
En Tiempos Modernos nos visita Lino Camprubí, autor de Los Ingenieros de Franco.
Los Ingenieros de Franco
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Intereconomiatube
Published on Sep 25, 2017
Especial Tiempos Modernos | El Terror Rojo en la Guerra Civil
Video de historia de Cuba sobre la muerte de José Martí y lo que apenas se dice sobre la reunión en ¨La Mejorana¨ entre José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez; sus antecedentes
“Una revolución es necesaria todavía: la que no haga Presidente a su caudillo, la revolución contra todas las revoluciones: el levantamiento de todos los hombres pacíficos, una vez soldados, para que ni ellos ni nadie vuelvan a serlo jamás!”
Fragmento tomado de: José Martí. Alea jacta est, El Federalista, México, 7 de diciembre de 1876, en Obras Escogidas, Tomo 1, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992, p. 99)
Dspués de desembarcar Máximo Gómez y José Martí por Playitas de Cajobabo y adentrarse en los montes cubanos e inmediatamente después de Máximo Gómez darle los grados de Mayor General a José Martí, la tropa mambisa empezó a gritar vivas al Presidente Martí. Máximo Gómez ordenó hacer silencio y dijo que no le llamaran Presidente a José Martí, pués solamente había conocido a dos Presidentes buenos: Washington y Júarez (Benito Júarez de México) pero el dominicano apuntó rápidamente¨pero este último no tanto¨; esa anécdota está en el libro de memorias "Memorias de la guerra" del General Enrique Loynaz del Castillo, el autor del ¨Himno Invasor¨.
Hago la importante observación de que al independizarse de sus respectivas Metrópolis, las repúblicas sudamericanas eran más ricas que las Trece Colonias de Norteamérica. Al independizarse las repúblicas sudamericanas fueron escenarios de guerras civiles más sangrientas y destructoras que sus guerras de independencias. No pocos de sus antiguos libertadores se convirtieron en dictaduras, enseñoreándose sobre sus pueblos. Recordemos las críticas de José Martí sobre el caudillismo.
¨... O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡ Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgubre de Francia !¨
El General Enrique Loynaz y del Castillo al finalizar la Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898) con su Estado Mayor )fotos y comentarios añadidos Baracutey Cubano)
por el Bloguista de
Enrique Loynaz y del Castillo con su hija Dulce María Loynaz
Algunos hechos que hablan negativamente de la persona de Máximo Gómez pese a su inmenso aporte a la independencia de Cuba son:
El abuso de Máximo Gómez en contra de un negro sirviente (no le llamo ordenanza porque no se si pertenecía al ejército mambí) en la que lo golpeaba salvajemente pese a la fidelidad del sirviente.
El comportamiento veleidoso de Máximo Gómez en contra de los llamados pacíficos que eran aquellas personas que no participaban en la guerra a favor de alguna de las partes contendientes.
José Martí narra en su diario de campaña de Cabo Haitiano a Dos Ríos, como un curtido coronel mambí se le acerca insultado para quejarse del trato déspota que había recibido de Máximo Gómez mientras señalaba que ellos, los mambises, peleaban contra España por el despotismo de España.
Antonio Maceo pide el grado de Lugar Teniente General del Ejército Libertador para no estar subordinado militarmente al Generalísimo Máximo Gómez pese a que Gómez y Maceo habían sido (según escribió José Luciano Franco en uno de los tomos de la biografía de Antonio Maceo) compañeros de correrias con mujeres en uno de los países de Centroamérica. Señalo que Maceo prácticamente expulsó diplomaticamente a Máximo Gómez y a Marti, y al pequeño contigente que lo acompañaba, pese a que habían tropas enemigas por la zona y ya estaba acerándose la noche .
Máximo Gómez desobedecía en ocasiones lo indicado por el Consejo de Gobierno de la República en Armas encabezado por el General Bartolomé Masó; General de las tres guerras
En el artículo Mayo 19 (1895) Muerte de Martí, de la autoría del investigador histórico Arnaldo M. Fernández y fechado el 11 de mayo de 2011 se lee: ¨... Según el jefe de día del campamento mambí, coronel Juan Masó Parra, esto no se hizo «y culpa sin duda fue del general Gómez, que dirigió el combate, pues a los otros jefes no le cabe la responsabilidad colectiva de la consulta, que no hubo». Lo que sí hubo, según Enrique Loynaz, fue galopar frenético y retroceso desordenado (Memorias de la guerra, 1989, página 170).
ecientemente algunos historiadores están planteando que las hojas perdidas del Diario de Campaña de José Martí, probablemente las arrancó Máximo Gómez y que contenían las ayudas económicas que había recibido el Generalísimo Máximo Gómez por parte de Partido Revolucionario Cubano.
El 5 de mayo de 1895 Martí, Gómez y Maceo se vieron las caras por primera vez tras regresar a la Isla para incorporarse a la guerra, que había estallado meses antes, el 24 de febrero.
Algunas pistas de lo acontecido en La Mejorana quedan recogidas en el propio diario del Apóstol. Su relato deja al descubierto fricciones con Maceo. Los historiadores sostienen que lo ocurrido en la expedición de Costa Rica habría tocado la moral del Titán, quien debió subordinarse a Flor Crombet en su regreso a la Cuba.
“No puedo desenredarle a Maceo la conversación (…) Y me habla, cortándome las palabras, como si fuese yo la continuación del gobierno leguleyo, y su representante. Lo veo herido—‘lo quiero—me dice—menos de lo que lo quería’—por su reducción a Flor en el encargo de la expedición, y gasto de sus dineros”, señala Martí en sus apuntes.
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¨Tras la reunión, separan disgustados y acampan en la zona. Martí cuenta que, mientras los Maceo (Antonio y José) se retiran hacia su campamento en Hondón de Majaguabo, él y Gómez siguen “con la escolta mohína; ya entrada la tarde (…) sin rumbo cierto”.
El Generalísimo deja constancia de ese momento en su diario de campaña: “(…) nos condujo a las afueras de su campamento, en donde pernoctamos solos y desamparados, apenas escoltados por 20 hombres bisoños y mal armados”.
El 6 de mayo, en cambio, les depararía experiencias satisfactorias a los tres líderes: el desagravio por parte del Titán y la posibilidad de un nuevo diálogo. Por una misiva posterior enviada por Martí a Carmen Miyares y por los propios apuntes de Gómez en su diario se sabe que ese día Maceo los invitó a ambos a visitar su campamento y los presentó a la tropa, compuesta por unos 3 000 hombres. Muchos señalan que era la manera del general de expresar sus disculpas por haberlos hecho dormir fuera del campamento el día antertio ¨
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Cruz
de mayo, 2025
Cuba y su historia - La Mejorana en la Muerte de José Martí (Invitado: Dr. Emilio J. Sánchez)
Televisión Santiago de Cuba
2021
Martí, Maceo y Gómez en la Mejorana
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JOSÉ MARTÍ, EN HOMBRES COMO ÉL NO ES VERDAD LA MUERTE. A PROPÓSITO DEL 127º ANIVERSARIO DE SU CAÍDA EN COMBATE
(Pintura, hoy inexistente, de la muerte de José Martí. El pintor Esteban Valderrama fue al lugar, observó el lugar y hasta tuvo en cuenta la luz que había a la hora en que mataron al Apóstol de la Independencia cubana. El propio pintor destruyó la pintura por las erradas críticas que se le hacía al cuadro. Imágenes y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)
Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-
19 de mayo, 2022
“Otros lamenten la muerte necesaria:
yo creo en ella como la almohada,
y la levadura, y el triunfo
de la vida”. José Martí.
Santa Cruz de Tenerife. España. En hombres como el no es verdad la muerte. Sentencia muy certera de uno de los biógrafos del considerado Apóstol de Cuba que adquiere dimensiones aún más colosales en los días cercanos al aniversario de su muerte. La veracidad de tal afirmación se puso de manifiesto desde los lejanos tiempos del final del siglo XIX. El infausto 19 de mayo de 1895, recién comenzada la guerra de independencia de Cuba, las balas del ejército español alcanzaron al ideólogo de la gesta independentista cubana. La muerte de José Martí se convirtió en el más sagrado símbolo de la historia de la nación.
Una aureola, cuasi mística, envuelve el trágico momento en que el extraordinario ser se despojó de sus vestiduras carnales para emancipar su alma pura – el hombre más puro de la raza, según la poetisa chilena Gabriela Mistral–, que cual inmaculado martirio, trascendería las fronteras de la temporalidad. Su prematura muerte es atemporal, toda vez que aún nos resistimos a aceptar lo que para nosotros no puede ser cierto. Tampoco lo fue para los cubanos de aquellos agitados tiempos de combates, reveses, contradicciones y sinsabores; aunque también de victorias y placeres, ese placer sacro del cumplimiento del deber patrio que en el héroe cubano adquirió inusitadas dimensiones.
Sus contemporáneos se aferraron a la idea de que Martí seguía vivo, no solo como viviente símbolo de una bien ganada, merecida y alcanzada inmortalidad; sino como un hecho concreto real. Cuentan que desde diversas partes del mundo, donde se encontraban los exiliados cubanos, lejos de aparecer notas mortuorias, esquelas referenciales o cualquier manifestación de luto, dolor y recogimiento, se gritaba de júbilo y alegría. Hasta una banda de música de pueblo se dispuso a entonar marchas de victoria. La noticia de la muerte del gran hombre se había malinterpretado. Circularon notas aclaratorias respecto a una posible falsedad del trágico momento de Dos Ríos, de ahí la reacción de alegría muy contraria a la esperada actitud de recogimiento, propio de noticias de esta naturaleza.
José Martí, el presidente para algunos, el genial intelectual que supo unificar con su ardiente palabra y su insuperable oratoria a los cubanos del exilio, y al propio tiempo, animar a los que se encontraban en la isla decepcionados ante el fracaso de la contienda de los diez años, había muerto en el campo de batalla y los cubanos se negaron a aceptarlo. Comienza aquí, justo en el propio instante de su caída en combate, el gran misterio en torno a su muerte. Un misterio exaltado por estudiosos profundos e intelectuales brillantes que lo inmortalizaron sobremanera, aún cuando su inmortalidad estaba coronada no solo por el hecho en sí de su prematura partida rodeada del sacramental misterio, sino por aquel legado histórico, político e intelectual insuperable aún en nuestros tiempos.
José Lezama Lima, el apasionado martiano, tan difícil de descifrar en su colosal poema dedicado al Apóstol cubano “La casa del Alibi”, intenta resumirnos su trascendencia a partir de su muerte histórica de la siguiente forma: “Su justa permanencia indescifrada sigue en sus memoriales enviados a un rey secuestrado, en sus cartas de relación nos describe para su primera secularidad una tierra intocada, Et caro nova fiet in die irae, tomará nueva carne cuando lleguen la desesperación y el temblor y la justa pobreza”.
Lo que realza aún más en su colosal ensayo “Secularidad en José Martí” al evocarnos, con su complicada prosa, el trascendental significado de esa permanencia eterna del genial hombre de Dos Ríos: “Sorprende en su primera secularidad la viviente fertilidad de su fuerza como impulsión histórica, capaz de saltar las insuficiencias toscas de lo inmediato, para avizorarnos las cúpulas de los nuevos actos nacientes”, hasta hacer imperecedera la imagen de su caballo, que cual único y fiel testigo, le acompañara en el instante del alcance de su inmortalidad: “Y el pequeño caballo está quieto, pues sabe que la mano que lo traía ha penetrado con su alegría en la casa del Alibi” (…) “la brevedad de su mano mide incesantemente la distancia de la puerta hasta el símbolo”.
Otros estudiosos, investigadores y apasionados biógrafos trataron de contribuir a conservar esa trascendencia ganada con creces por nuestro Hombre-Héroe. El intelectual cubano Luis Rodríguez-Embil, en su estudio crítico-biográfico: “José Martí, el Santo de América”, encuentra no solo al filósofo; sino al místico, que algunos pretenden ocultar y otros se niegan a descubrir. Rodríguez-Embil lo llama místico práctico y realista activo “de tradición y cultura occidentales, de cepa teresiana y española. Como tal, una de las fuerzas mayores de este mundo que encuentra el camino de la santidad por la “acción, el pensamiento y la aceptación heroica de su destino”.
Hoy, 19 de mayo de 2022, cuando han pasado 127 años de su partida del mundo terrenal, su muerte sigue siendo motivo de múltiples especulaciones, todas en torno a ese gran misterio que, por el momento, no podrá ser revelado, por cuanto, en seres como el no es verdad la muerte, y también porque los que le amamos nos resistimos a poder aceptar su trágica partida de este mundo. Las razones por las que nos resistimos a aceptarlo son muy diversas si consideramos la propia diversidad de los miles de admiradores de la ejemplaridad martiana y de los cientos de seguidores de su extraordinaria enseñanza – recopilada en una veintena de volúmenes, muchos de los cuales siguen las recomendaciones del propio Martí–.
Cada quien lo evoca a su manera, a la vez que lo siente demasiado cercano como para poner el hecho de su muerte como infranqueable barrera ante nosotros. Los niños, con su inocencia e ingenuidad, han seguido representado los personajes de esa joya literaria que es "La edad de oro", la recopilación de los únicos cuatro ejemplares de la revista que, a pesar del tiempo, sigue estando entre nosotros. Otros prefieren recordarlo – o lo recuerdan inconscientemente– a través de la apasionada lectura de aquellos versos íntimos que dedicara a su único hijo y que publicara con el título de Ismaelillo: “¡Venga mi caballero, por esta senda! ¡Éntrese mi tirano por esta cueva! Tal es, cuando a mis ojos, su imagen llega, cual si en lóbrego antro pálida estrella, con fulgores de ópalo todo vistiera”.
Otros tantos acuden continuamente a su sabia palabra para citarlo en los debates políticos acerca de la opresión a los pueblos, la tiranía de los gobernantes, las libertades del hombre, las bases de las democracias, y hasta sus concepciones y premisas éticas en relación con la guerra. “La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre” (...) “Imponerse es de tiranos. Oprimir es de infames”, expresó el Apóstol hace más de un siglo en su “La República española ante la Revolución cubana”, imprescindible documento al que hay que acudir en estos duros tiempos en los que la patria martiana se ve cruelmente oprimida, no por una República española, sino por una sanguinaria dictadura comunista. De ahí la vigencia de su pensamiento político, al que hay que acudir, toda vez que, como diría Lezama Lima: “tomará nueva carne cuando lleguen la desesperación y el temblor y la justa pobreza”. Su “Discurso en el Liceo Cubano de Tampa”, de 1891, constituye en el presente un texto de obligada referencia. La tensa situación sociopolítica de Cuba está a punto de desencadenar una nueva oleada de resurrecciones populares. Hay demasiados valientes impacientes y granos de maíces en las calles cubanas: “iQue las guerras estallan, cuando hay causas para ella, de la impaciencia de un valiente o de un grano de maíz!”
Como resulta también más oportuno que nunca su universal ensayo dictado en la reunión de emigrados cubanos en Nueva York, conocido como “Lectura en Steck Hall”, donde José Martí expresó: “Ni ha de permitir un pueblo que lo guíen los que desconozcan sus verdaderos elementos, ignoran en absoluto el objeto real y la vía útil del país en que nacieron, y en lugar de remover con mano fuerte, a fin de conocerlas y encauzarlas, las entrañas hirvientes del volcán, a riesgo de morir en ellas abrasados, pretenden evitar la erupción sentándose en la cima, como si en las horas de fuego y de lava fuera bastante en evitar el estrago tan pequeño estorbo: como si, cuando la mejor y mayor parte de un pueblo se levanta, y de las tres comarcas de una tierra, dos mueren por un intento, y la otra lo admira, pudiera ser el esfuerzo sofocado por la algazara descompuesta de un grupo que sólo ha sabido señalar su nombre a merced de conscientes engaños, de mantener promesas que sabía que no habían de ser cumplidas, y de escarnecer y sonrojar a la revolución originaria de su poder ficticio, a la madre gloriosa a quien habían debido la existencia”.
Por su parte los intelectuales y artistas prefieren ahondar en las profundidades de su prosa envidiable, siempre plena de sabios mensajes, amén de aquel estilo – lo que el propio Martí llamó la esencia– inigualable, en géneros como el ensayo y la poesía – precursor del Modernismo, junto a Julián del Casal y Gutiérrez Nájera–, aspectos por lo que fuera llamado el príncipe del castellano, y también, según Díaz-Plaja, el primer “creador” de prosa que ha tenido el mundo hispánico. Recordemos sus enormes ensayos dedicados a figuras de la ciencia, de las letras o de la filosofía: Darwin, Whitman y especialmente Emerson, amén de los artículos: “Ruinas Indias”, “El Padre Las Casas”, “Tres héroes” y “Un paseo por la tierra de los anamitas”, pertenecientes a La Edad de Oro, y por supuesto, “Nuestra América”, y “Lectura en Steck Hall”, considerados verdaderos paradigmas de este género. Cientos de ensayos críticos sobre su vida y su obra, unos muy acertados, precisos y certeros, otros, lamentablemente, cargados de sesgos intencionales con el objetivo de tergiversar una enseñanza bien distante de lo que los regímenes totalitarios pretenden difundir y atribuir al Apóstol cubano, aparecen de manera sistemática en eventos y coloquios en los que se recuerda al inmortal héroe.
Y es que todos, de una u otra forma, cada cual como sabe y puede hacerlo, nos resistimos a olvidarlo, lo que constituye una prueba más de la no aceptación de una prematura y trágica muerte, envuelta desde siempre en el misterio, tan indescifrable e impenetrable que no parece ser cierta, que la sentimos tan cercana a pesar de los 127 años transcurridos desde aquel 19 de mayo de 1895, lo que Lezama Lima pretende tratar en su citado ensayo: “Su imaginación, al volcarse sobre ese punto terrenal, poco antes de morir, le ganaba dimensiones inauditas, medidas de precisión punteadas por quien viene de la imagen hasta el hecho de comprobación asombroso” (…) “Su afán de tocar la tierra antes de morir, era una extensión de esa hipérbole ganada por su imaginación”.
Su alentador pensamiento merece ser retomado no solo en días como estos, sino que debe estar siempre presente en nuestras vidas. Su evocación en medio de la desesperanza, la frustración y la desilusión, será siempre estimulante para continuar en nuestra lucha por restaurar el orden democrático y las libertades mínimas del hombre: “¡Hágase la levadura, aunque no se sepa quién va a comer el pan que se alce con ella. De la semilla, oscura y triunfante, se renueva y se mantiene el mundo”.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz