domingo, mayo 31, 2020

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: JUICIOS ¿EJEMPLARIZANTES?



JUICIOS ¿EJEMPLARIZANTES?


Por  Dagoberto Valdés Hernández
25 mayo, 2020

Regresaron los juicios “ejemplarizantes” en Cuba. En realidad, parece que es el concepto el que no se fue nunca. Lo que permanece es el uso de lo que debe ser justicia imparcial para el que delinque con el fin de atemorizar al resto de la ciudadanía. Es la confusión entre la justicia y la revancha. Se trastoca el “ejemplo” en miedo. Se reedita la medieval plaza de la hoguera inquisidora por la “quema” del presunto delincuente en la “plaza” televisiva. La guillotina de la otrora refinada París en los hogares de una Isla del Caribe.

Las series policíacas se trastornan en un seriado real con nombres, lugar de residencia, circunstancias identificables. Se cuida tanto en el serial no revelar los casos reales y se descuida tanto el tratamiento del presunto delito antes de que se juzgue en los tribunales. Cuba vuelve a ver personas sin juicio y sin privacidad auto-inculpándose en la televisión, como hace 60 años, como hace 40 años en Mariel, en los actos de repudio que ya fueron lamentados en su tiempo; como hace más de 30 con los balseros y más… ¿por qué se cae en los mismos errores? ¿O será que no se ha reconocido aún y sinceramente como un error?

No es ético

Esto no es ejemplarizante porque no es educativo, porque en lugar de educar para que los tribunales ejerzan su función, maleducan usando la televisión y las redes para tomar la justicia por su mano. Después no nos preguntemos de dónde sale la indisciplina social, ese revanchismo personal y sectario, esa violencia reprimida, esas riñas tumultuarias. La violencia se engendra a partir de la más pequeña violación de la dignidad y el respeto a toda persona. Toda persona incluye a los presuntos delincuentes, a los que piensan diferente, a los que exigen sus derechos. A todos. Ese es el principio de lo que se llama “bien público”, convivencia pacífica.

Pensemos en esas personas que sacan a la plaza pública sin recato y sin pensar en sus hijos que están mirando el escarnio público de su padre sin ser juzgado. ¿Es eso ejemplarizante o aterrorizante? Pensemos en las madres de esas personas sentadas frente al televisor. Quizá reconozcan que su hijo no pensó en ellas cuando supuestamente cometieron un error, pero ¿qué sentirán cuando se les expone ante sus vecinos, sus amigas, sus parientes, antes de celebrar un juicio? ¿Es esto ejemplarizante o degradante de una sociedad que debe ser justa, cuidadosa de todos, pero sobre todo humana? Algunos argumentarán que los presuntos delincuentes no pensaron en esto cuando estaban delinquiendo. Puede ser verdad. No nos toca juzgar sobre las intenciones sino sobre los hechos. No vayamos ahora a la raíz de muchos de estos delitos: la escasez por ineficiencia del modelo económico, la falta de mercados mayoristas, la prohibición del trabajo de almacenista, el fracaso de la educación que no formó personas honestas y trabajadoras, el daño antropológico… entre otras causas profundas. En resumen: irrespetar el derecho a la intimidad que lesiona la dignidad y la familia de los supuestos violadores de la ley no es ético, ni educativo, ni ejemplarizante.

No es legal

Lo que se critica no es el hacer justicia, sino el modo de hacer justicia. Cada que vez que se ha incubado un período crítico que ahora llaman complejo para no crear miedo, se evoca lo que en la Edad Media llamaban cínicamente “mostrar los instrumentos de la justicia”. La Inquisición, justificada en su tiempo como una forma aleccionadora de hacer “justicia” ha sido mil veces criticada, condenada, aborrecida, a la luz de la conciencia humanista de hoy. Y con razón. Lo que me pregunto es ¿por qué cambiando los “instrumentos”, usando las tecnologías de hoy, en esencia, en su concepto, se usa la “justicia” como revancha pública, como método atemorizante?

Nadie está en contra del ejercicio de la justicia con el debido proceso, con las garantías para todas las partes y con el respeto de los derechos de los presuntos delincuentes, antes, durante y después del juicio. Una sociedad sin justicia se hunde en el caos. Los errores hay que rectificarlos y la justicia debe ser la oportunidad para la reeducación del culpado y de toda la población. Justicia que haya y sea justa. Enfrentar el delito es una obligación del Estado y de todo ciudadano pero siguiendo escrupulosamente los procesos legales y respetando todos los derechos para todos. 

Pareciera como si la recién estrenada Constitución fuera letra muerta porque estemos o no de acuerdo con ella, en parte o en su totalidad, los derechos humanos reconocidos, no concedidos, por la Carta Magna deben ser cumplidos, observados y promovidos por todos los ciudadanos, pero también y sobre todo, por todas las instituciones del Estado, por todos los medios de comunicación social, en todas las redes sociales, incluidos los más altos responsables de la sociedad. Entonces, no entiendo por qué se vuelve a caer en el error ya lamentado de actos de repudio físicos o televisivos, radiados o ejecutados sin recato en las redes por perfiles falseados. Eso es ilegal, inconstitucional y debe ser detenido por las autoridades, primeros garantes de la legalidad que ellos mismos redactaron. O me pregunto, ¿puede haber un decreto, una disposición discreta de algún organismo que pueda contradecir pública y reiteradamente la Ley de Leyes?

La Constitución de la República de Cuba de 2019 dice textualmente:

1. Sobre el respeto a la dignidad y los derechos humanos de todos:

“ARTÍCULO 40. La dignidad humana es el valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos y deberes consagrados en la Constitución, los tratados y las leyes.

ARTÍCULO 41. El Estado cubano reconoce y garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, imprescriptible, indivisible, universal e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con los principios de progresividad, igualdad y no discriminación. Su respeto y garantía es de obligatorio cumplimiento para todos.” (Constitución de la República. Título V. Capítulo I).

2. Sobre el derecho al debido proceso para todos los sospechosos de delinquir:

“ARTÍCULO 94. Toda persona, como garantía a su seguridad jurídica, disfruta de un debido proceso tanto en el ámbito judicial como en el administrativo y, en consecuencia, goza de los derechos siguientes:

“ARTÍCULO 94. Toda persona, como garantía a su seguridad jurídica, disfruta de un debido proceso tanto en el ámbito judicial como en el administrativo y, en consecuencia, goza de los derechos siguientes:

a) disfrutar de igualdad de oportunidades en todos los procesos en que interviene como parte;
b) recibir asistencia jurídica para ejercer sus derechos en todos los procesos en que interviene
c) aportar los medios de prueba pertinentes y solicitar la exclusión de aquellos que hayan sido obtenidos violando lo establecido;
d) acceder a un tribunal competente, independiente e imparcial, en los casos que corresponda;
e) no ser privada de sus derechos sino por resolución fundada de autoridad competente o sentencia firme de tribunal;
f) interponer los recursos o procedimientos pertinentes contra las resoluciones judiciales o administrativas que correspondan;
g) tener un proceso sin dilaciones indebidas, y
h) obtener reparación por los daños materiales y morales e indemnización por los perjuicios que reciba.” (Constitución de la República. Título V. Capítulo VI).

3. Sobre el derecho a la intimidad de todos los ciudadanos:

“ARTÍCULO 48. Todas las personas tienen derecho a que se les respete su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz, su honor e identidad personal.” (Constitución de la República. Título V. Capítulo II).

Sería bueno para Cuba, es decir, para todos los cubanos que leamos la Constitución a la luz de lo que está ocurriendo en nuestro país de forma reiterada y pública. Una pandemia puede llevar a una situación excepcional y a disposiciones extraordinarias que deben cesar cuando esa situación especial termine, pero lo que no se puede es actuar y legislar contra la dignidad y los derechos humanos de todas las personas incluso de los supuestos delincuentes aún cuando hayan sido sorprendidos in fraganti. La dignidad, los derechos al debido proceso, la privacidad y todos los derechos reconocidos en una Constitución que fue redactada por esas mismas autoridades hace un año no pueden ser ignorados por nadie.

Me pregunto, si será falta de educación jurídica de los organismos, de los funcionarios intermedios. Bueno, eso justificaría que hubiera pasado una vez, pero ¿cómo puede ser que sean reiterados y públicos y nadie tome decisiones en el asunto? 
Esto valdría para todos los derechos y deberes de los ciudadanos. Pero vale también para las instituciones y organismos del Estado porque en la misma Ley de Leyes se establece claramente:

“ARTÍCULO 98. Toda persona que sufriere daño o perjuicio causado indebidamente por directivos, funcionarios y empleados del Estado con motivo del ejercicio de las funciones propias de sus cargos, tiene derecho a reclamar y obtener la correspondiente reparación o indemnización en la forma que establece la ley.

ARTÍCULO 99. La persona a la que se le vulneren los derechos consagrados en esta Constitución y, como consecuencia sufriere daño o perjuicio por órganos del Estado, sus directivos, funcionarios o empleados, con motivo de la acción u omisión indebida de sus funciones, así como por particulares o por entes no estatales, tiene derecho a reclamar ante los tribunales la restitución de los derechos y obtener, de conformidad con la ley, la correspondiente reparación o indemnización.

La ley establece aquellos derechos amparados por esta garantía, y el procedimiento preferente, expedito y concentrado para su cumplimiento.” (Constitución de la República. Título V. Capítulo VI).

Los juicios “ejemplarizantes”, los programas televisivos exponiendo a los presuntos delincuentes y los actos de repudio, sean físicos o por las redes, deben cesar por tres razones fundamentales: no son éticos, no son legales, no son educativos.

Cuba, su dignidad, la civilizada convivencia de sus hijos y su prestigio internacional, merecen esta rectificación. Entre todos podemos hacerlo.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.
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Tomado de https://diariodecuba.com/

La 'cruzada' oficial contra las 'ilegalidades' deja más de 500 juicios en La Habana

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Las autoridades suspenden 259 negocios privados.
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DDC
La Habana
02 Jun 2020

Desde el día 12 de marzo hasta la fecha el Tribunal Provincial de La Habana ha abierto 504 causas y ha celebrado 501 juicios, como parte de una especie de cruzada contra las ilegalidades en tiempos de Covid-19, que la prensa oficial se ha encargado de divulgar a modo de escarmiento público.

Orestes Llanes Mestres, coordinador de Fiscalización, Control e Higiene del Gobierno de La Habana, alabó el trabajo de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y los demás órganos del Ministerio del Interior que hacen cumplir las normas dictaminadas por el Gobierno.

"Como resultado de este sistema integral de enfrentamiento se han realizado un total de 26.504 acciones de control y se han aplicado 12.361 multas, principalmente para controlar la subida de los precios de los productos agropecuarios y de primera necesidad, así como por no cumplirse las medidas higiénico-sanitarias", dijo Llanes en la Mesa Redonda del lunes.

Por este último concepto, las autoridades han impuesto 797 multas y 931 por la dirección de higiene de la salud.

"A los violadores de precios se les han impuesto multas por el Decreto 357, ascendiendo los montos a 1.000 y 2.000 pesos y se han retirado 259 licencias a trabajadores por cuenta propia", añadió.

El Tribunal Provincial de La Habana radicó 504 causas y ha celebrado 501 juicios fundamentalmente por los delitos de "desacato, desobediencia, resistencia, propagación de epidemia y actividad económica ilícita".

Dijo que los municipios donde más se imponen multas son Centro Habana, La Habana Vieja, San Miguel del Padrón, Marianao y Playa.

El funcionario dijo que ahora se centran "en la lucha por garantizar el respeto por el derecho ciudadano, sobre todo en lo vinculado a la producción y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad", según un resumen del sitio oficial Cubadebate. "No habrá tregua", advirtió.

Sobre la organización de las colas, precisó que más de 50 coleros han sido procesados.

Durante estos meses, la prensa oficial, sobre todo las emisiones del Noticiero Nacional de Televisión, se han encargado de divulgar los operativos policiales desplegados durante la pandemia, particularmente contra "actividades económicas ilícitas".

Ahora Canal Habana dedicará un programa televisivo diario, para analizar la situación epidemiológica y "las indisciplinas sociales detectadas en la capital".

Desde que el Gobierno hizo un llamado a actuar sin contemplación contra quienes se salten las medidas tomadas, numerosas han sido las denuncias contra la actuación de agentes del orden, que incluyen desde uso excesivo de la fuerza y arrestos violentos de ciudadanos por no usar nasobuco en la calle o por no cumplir las exigencias de las autoridades, hasta señalamientos de abuso de poder.

El caso más reciente conocido es el de la periodista oficialista Cristina Escobar, embarazada y por segunda vez atropellada por agentes. "Una vez más mis derechos no importan", denunció la semana pasada.

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sábado, mayo 09, 2020

Gerónimo García desde Cuba: Pánico en negocios privados de Cuba por los juicios ejemplarizantes. 'El objetivo es sembrarnos la sensación de miedo y de que el Partido está atento y dispuesto a aplicar la fuerza', dice un cuentapropista.



Pánico en negocios privados de Cuba por los juicios ejemplarizantes

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'El objetivo es sembrarnos la sensación de miedo y de que el Partido está atento y dispuesto a aplicar la fuerza', dice un cuentapropista.
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Por Gerónimo García
La Habana
08 Mayo 2020

Rigoberto administra una cafetería en calidad de "cooperativista" en una de las comunidades del consejo popular Plaza, de La Habana. La mantuvo operativa, con autorización de la Dirección Municipal de Comercio, y estuvo prestando servicio de "alimentos para llevar" en medio de la cuarentena por la expansión del Covid-19.

"Pero acabé cerrando. A un compañero de trabajo, que también administra una cooperativa, lo acusaron de acaparamiento por tener cuatro cajas de malta y otras cuatro de refrescos. Fue algo realmente inaudito", relató Rigoberto. Opinó que "los juicios ejemplarizantes que transmiten por la televisión crean pánico en la población".

(La Habana en medio de la pandemia. YAMIL LAGE AFP)

Trabajadores privados y de cooperativas consultados revelaron que muchos negocios han cerrado por el temor del personal a ser procesado por "acaparamiento".

Muchos ven en los juicios ejemplarizantes una estrategia del Gobierno para encubrir su incapacidad de establecer, en medio de la pandemia, una distribución eficaz de alimentos y productos de aseo personal. También una exhibición de capacidad represiva, ante la posibilidad de que la situación se le vaya de las manos debido al grave desabastecimiento.

"Estos negocios, que podrían prestar servicio a las comunidades en medio de la cuarentena y contribuir a la reducción del riesgo de contagio por coronavirus, están paralizados o subutilizados", criticó Alina Mendoza, dueña de una cafetería.

"En este momento, no contar con el sector privado y las cooperativas es una locura", añadió.

"No tengo ninguna noticia de que algún negocio privado haya subido los precios ni acaparado productos, esas son prácticas que por lo general ocurren en el mercado negro. Esos juicios televisados lo único que generan es una imagen desagradable contra los privados y las cooperativas", fustigó Mendoza, quien sostuvo discusión con funcionarios de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) en su territorio. "Ninguno me supo precisar cuáles son las cantidades que se consideran acaparamiento", justificó.

Aunque la Ley de Procedimiento Penal no prevé los juicios ejemplarizantes, durante seis décadas el Gobierno cubano los ha ejecutado a discreción y ante panoramas complejos sobre todo para su seguridad.

Son una herramienta coercitiva que prioriza el interés del Partido Comunista por encima de la Justicia.

"¿Quién tiene realmente sitiados a los cubanos, el coronavirus o el Gobierno?", cuestionó Fátima Valenzuela, dueña de una cafetería en el Cerro que garantizaba una variada oferta para desayunos y comidas.

"El Gobierno siempre utilizó aquello de que en plaza sitiada todo acto de rebeldía es traición. Eso significa que si protestamos porque injustamente y sin base legal se nos acusa de acaparamiento, podría empeorar nuestra situación y la cosa se tornaría política", dijo Valenzuela.

"Los juicios que están siendo televisados son un mensaje claro contra toda la población, pero fundamentalmente contra un sector privado, que carece de almacenes en los que adquirir los productos que necesita", recordó.

Tanto la situación de los negocios y las cooperativas privados, como otros delitos bajo los cuales son acusados los ciudadanos en estos juicios ejemplarizantes y televisados —como los robos—, son anteriores a la expansión de la pandemia del Covid-19.

"Una televisión y una prensa que no dedica un solo minuto a transmitir ni la mitad de las realidades que ocurren en este país, se toma sin embargo el tiempo de ofrecer como noticia el juicio contra unas personas por unos sacos de papa", fustigó Clara Esther Rodríguez, maestra jubilada y vecina de Centro Habana.

"El único objetivo de estos juicios televisados es sembrarnos la sensación de miedo, de que el Partido está atento y dispuesto a hacer alarde fuerza", apostilló Rodríguez.

En barrios habaneros hay rumores de que también serán procesados, por el delito de "receptación", los ciudadanos que adquieran productos y mercancías en el extendido mercado negro cubano.

Con penas de hasta cinco años de cárcel, el Código Penal vigente sanciona por receptación, en su Artículo 338, al que "sin haber tenido participación alguna en el delito, oculte en interés propio, cambie o adquiera bienes que por la persona que los presente, o la ocasión o circunstancias de la enajenación, evidencien o hagan suponer racionalmente, que proceden de un delito".

"Al Gobierno le sirve lo mismo el bloqueo de los yanquis que el coronavirus para sofocarnos, tenernos con la mente ocupada en otros trajines y no pensar en la verdad: que este país se fue a bolina", expresó Juan Pablo, un carretillero de Los Sitios.

Hace unos días a Juan Pablo le decomisaron dos racimos de plátano fruta, ocho ristras de cebolla, seis de ajo y unas 30 libras de malanga.

"A mí ni me va, ni me viene. Y no me perdería ver cómo harían para enjuiciar a la mitad de Los Sitios junto a las 20 ancianas que todos los días me compran mercancía", concluyó Juan Pablo.
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BODEGAS Y FRUTERIAS EN CUBA ANTES DEL TRIUNFO DE LA ROBOLUCIÓN

(¿Esas señoras estarían tan sonrientes cuando la Revolución les robó la bodeguita?)
















Vendiendo viandas cubanas




Observen el espacio en la carretera reservado para  parquear las carretillas o carretones  para vender






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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace 53 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 
1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.
2)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 


3) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. 

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. 


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